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«Cerrado por fútbol» (recordando a Galeano)

Por: Aram Aharonian
Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía: Cerrado por fútbol. Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido. Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia.”, escribió el escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien no diferenciaba muy bien a un hincha de un fanático.

La mayoría de sus textos sobre fútbol quedaron dispersos en su obra publicada, pero también varios inéditos y verdaderos hallazgos hizo el periodista Ezequiel Fernández Moores en “Cerrado por fútbol”, que reúne todo lo que Galeano ha escrito, antes y después de ese texto célebre, sobre el deporte que más amó: historias dispersas o escondidas en todos sus libros, además de textos completamente inéditos, perdidos o…

En él recopila anécdotas conmovedoras y divertidas del Galeano “futbolero” y testimonios de sus amigos Joan Manuel Serrat, Chico Buarque y Jorge Valdano, como la crónica en la que, con sólo 23 años, llama “traidor” al Che Guevara en persona por haber adquirido en Cuba la pasión por el béisbol.

Durante años, décadas, Galeano recopiló anécdotas sobre fútbol, en mesas de bares y restoranes, en servilletas de papel (primero) o en pequeñas libretitas (luego) desde la de un jugador que recibía una vaca por cada gol, pasando por el relato de los diez futbolistas que se pintaron la cara de negro en solidaridad con su compañero discriminado por la hinchada.

Y cuando llegaba la hora de algún partido de fútbol trascendental, se encerraba en su estudio, televisor por medio, y admitía allí solo a pocos amigos. Solo a aquellos que compartían la misma pasión por Nacional de Montevideo o por el celeste de la selección uruguaya y estaban dispuestos a no hablar por hora y media.

Galeano miraba el fútbol como “cochino negocio”, como espectáculo, como soporte publicitario, y pese a todo, como espejo fiel de la realidad y espacio para el encuentro colectivo y la pasión popular. Para él, el fútbol expresaba emociones colectivas, esas que generan “fiesta compartida o compartido naufragio, y existen sin dar explicaciones ni pedir disculpas”.

“Desde chico quise ser jugador de fútbol. Y fui el mejor de los mejores, pero sólo en sueños, mientras dormía. Al despertar, no bien caminaba un par de pasos y pateaba una piedrita en la vereda, ya confirmaba que el fútbol no era lo mío. Estaba visto, yo no tenía más remedio que probar algún otro oficio. Intenté varios, sin suerte, hasta que por fin empecé a escribir”.

Era un patadura. Por suerte se dedicó a dibujar primero y a escribir después. Pero se apresuró en irse: teníamos cita para ver este Mundial (por televisión), recordando que una vez, cuando éramos muy chicos y no existía la televisión, escuchamos por radio la transmisión del partido desde el estadio Maracaná de Río de Janeiro –en la voz del inolvidable Carlos Solé- en la que la Celeste se consagraba campeón del Mundo.

“Era incomprensible: los uruguayos, tan distantes y respetuosos siempre, se abrazaban en las calles. Centenares en 18 de Julio (la principal avenida de Montevideo) escuchaban por altoparlantes ubicados en General Electric, La Vascongada y el London Paris, la transmisión de don Carlos Solé. “El fútbol produce milagros”.

Hasta hoy, 68 años después, escuchamos en las radios el relato de aquel golazo del Ñato Ghiggia, con un lagrimón rodando por la mejilla. Es difícil ser uruguayo y no amar el fútbol, después de dos consagraciones olímpicas en 1924 y 1928 y el primer campeonato mundial en 1930, en el Estadio Centenario de Montevideo. Es que Uruguay ingresó a la geografía mundial a las patadas, diría Galeano.

Antes de la final contra Argentina en las Olimpíadas de 1928, el periodista Nobel Valentini y el futbolista Álvaro Gestido crearon, sobre un motivo mundial popular, un verdadero himno de guerra: «Vayan pelando las chauchas/ aunque les cueste trabajo/donde juega la Celeste, todo el mundo boca abajo».

La letras no tiene nada de provocatico: En aquella épocas de amauterismo, en las ligas se jugaba por el asado o por el puchero, y el equipo que perdía debía pelar las chauchas para la ensalada

Xico Sá, amante del fútbol real como buen brasileño, señala que Oscar Tabárez, de 71 años, entrenador del equipo que eliminó a Portugal de la Copa del Mundo, con el espíritu del profesor primario, oficio que ejerció por décadas en las afueras de Montevideo, no deja de dar instrucciones hasta hoy a jóvenes jugadores uruguayos, con visitas a museos, estudios de mapas y visiones sobre botánica, entre otros diálogos sobre la existencia. El fútbol, ​​para el técnico, no es sólo una cuestión de fuerza física y esquemas tácticos, pasa por la idea de formación de las personas.

Diego Lugano, el excapitán de la Celeste por muchos años, deletreó parte de la cartilla del maestro: «Antes de ser jugador de la selección uruguaya, usted necesita ser un buen ser humano para jugar con ella. Tabárez sólo convoca profesionales con valores éticos. Eso importa más para él que ser un gran jugador. Si coincidirán las dos cosas, eso es óptimo, pero esa es su idea. Para estar en la selección, primero uno debe tener esos dos requisitos: valores y ética. Si uno es un buen jugador o no, viene después”.

Galeano sostenía que no era fácil ser cronista o periodista deportivo. Cuando uno escribía bien, enseguida lo pasaban a otra sección “más seria”. Y recordaba el vía crucis de Osvaldo Soriano, gran escritor argentino, quien murió sin poder ser periodistas deportivo: “Pero no, Gordo, estás loco, ¿en Deportes? No. Lo tuyo está en Sociedad o en Cultura”, le dijo Rodolfo Walsh cuando Soriano intentó cubrir Deportes en el diario Noticias. Y el Gordo, mascullando bronca, dio media vuelta y se fue.

Me retracto: Galeano sí sabía la diferencia entre un hincha y un fanático.

*Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=243793&titular=%22cerrado-por-f%FAtbol%22-(recordando-a-galeano)-

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«Pluriverso»: hacia horizontes postcapitalistas

Por: Alberto Acosta 

“Hablar del pluriverso significa: revelar un espacio de pensamiento y de práctica en el que el dominio de una modernidad única haya quedado suspendido a nivel epistémico y ontológico; donde esta modernidad haya sido provincializada, es decir, desplazada del centro de la imaginación histórica y epistémica; y donde el análisis de proyectos descoloniales y pluriversales concretos pueda hacerse honestamente desde una perspectiva des-esencializada”. (Arturo Escobar (2012) )

La actual crisis mundial es sistémica, múltiple y asimétrica, con claros alcances civilizatorios. Nunca antes tantos aspectos cruciales de la vida fallaron simultáneamente, y las expectativas sobre el futuro son tan inciertas. Los problemas ambientales ya no pueden ocultarse por más poderosos -y torpes- que sean los negacionistas. Tampoco pueden ocultarse las abismales desigualdades, que van en aumento a medida que la sombra del “desarrollo” cubre todas las partes de la Tierra. Cual virus mutante, las manifestaciones de la crisis se perciben en todos los espacios: ambientales, económicos, sociales, políticos, éticos, culturales, espirituales…

Dejar de buscar al fantasma del “desarrollo” es difícil . Su retórica seductora, a veces llamada “mentalidad de desarrollo” o “desarrollismo”, se ha internalizado en prácticamente todos los países. Sobre todo en aquellos que sufren las consecuencias del crecimiento industrial en el Norte Global. Norte Global que, por cierto, fue el primero en aceptar un camino único de progreso, sin aceptar su responsabilidad en la grave crisis socio-ambiental global . De hecho, hasta parte del Sur no asume el reto ambiental al acusar al Norte de impedirle alcanzar el “desarrollo” (inspirado en el mismo estilo de vida del Norte).

Casi siete décadas después de que la noción de “desarrollo” [1] se extendiera por todo el mundo, la verdad más bien parece indicar que el mundo vive un “mal desarrollo” . Dentro de ese “mal desarrollo” están inclusive los países llamados industrializados o “desarrollados”. Es paradójico, pero el discurso del “desarrollo” en términos vitales solo lleva a la consolidación de la crisis sistémica actual.

Dicha crisis no es coyuntural ni manejable desde la institucionaliad existente. Es histórica y estructural, y exige una profunda reorganización de las relaciones tanto dentro, como entre las sociedades de todo el mundo, como también entre la Humanidad y el resto de la “Naturaleza”, de la cual formamos parte. Y eso implica, evidentemente, una reconstrucción institucional a escala mundial, algo inviable desde las actuales instituciones de alcance planetario e inclusive desde los estrechos márgenes estatales.

Tal como sintetiza el libro Pluriverso – Diccionaro del Postdesarrollo [2], nuestra lección más importante como Humanidad es reencontrarnos con la Madre Tierra para garantizar una vida digna para todos los seres (humanos y no humanos). En todas partes, cada vez más personas buscan satisfacer sus necesidades afirmando los derechos y la dignidad de la Tierra . Esas búsquedas responden al colapso ecológico, al acaparamiento de tierras, a las guerras destadas para controlar las reservas petroleras y mineras, así como a otros extractivismos (agroindustria, plantaciones agroexportadoras, incluso con cultivos genéticamente modificados) que casi siempre destruyen los medios de vida rurales y generan pobreza urbana. A veces, el “progreso” occidental se vuelve el principal causante de que nuestro mundo esté enfermo de opulencia, alienación y desarraigo. Ante ello, los movimientos de resistencia popular se encuentran extendidos en todos los continentes.

A medida que la globalización del capital desestabiliza las economías regionales y nacionales, dejando a su paso poblaciones enteras de refugiados -incluso dentro de sus propios países-, algunos sectores de la población afrontan la situación identificándose con el poder machista de la derecha política, con su promesa de “quitar empleo” a los migrantes, artificialmente señalados muchas veces como causantes de las crisis… A menudo, las clases trabajadoras inseguras también adoptan tal postura. El resultado es una peligrosa derivación global hacia el autoritarismo.

Por su parte, la -privilegiada- tecnocracia promueve el neoliberalismo con ilusiones de democracia representativa y trayectoria de innovación para el crecimiento perpetuo. Algo perverso, pues denota que hasta la diferencia derecha-izquierda ortodoxa es difusa en cuanto a modernización y progreso. Además, cada una se basa en valores eurocéntricos y machistas.

Karl Marx nos recordó que, cuando una nueva sociedad nace desde adentro de la vieja, esta arrastra muchos defectos del sistema antiguo. Más tarde, Antonio Gramsci observaría: “La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer; en este interregno aparece una gran variedad de síntomas morbosos.” Lo notable es que ahora -algo no anticipado por estos intelectuales europeos- las alternativas emergen sobre todo desde los márgenes políticos de ambas periferias del capitalismo, tanto desde su periferia colonial como de superiferia doméstica . Basta anotar los esfuerzos de los grupos decrecentistas que avanzan desde la academia a la configuración de un vigoroso movimiento social .

Por cierto, el análisis desde Marx es necesario, pero no basta; debe complementarse por otras propuestas, incluidas las que emana del Sur global como las perspectivas del sumak kawsay o Buen Vivir, del eco-svarag, del ubuntu, del comunitarismo; incluyendo las versiones críticamente reflexivas de las principales religiones y, por supuesto, los aportes de la convivialidad de Ivan Illich para construir una sociedad que permita a todos sus miembros la acción más autónoma y creativa posible, usando herramientas controlables por ellos mismos. En una transición como ésta, crítica y acción requieren nuevas narrativas imaginativas, combinadas con soluciones materiales prácticas. Tejer resistencias y sumar proyectos alternativas potenciará el tránsito por senderos pluriversales.

Ya no podemos hacer lo mismo, aunque lo hagamos mejor. Ya no podemos confiar en crear “corporaciones más responsables” o “burocracias reguladoras eficientes”; ni siquiera basta con reconocer la ciudadanía plena para los “de color”, “viejos”, “discapacitados”, “mujeres” o “queer” dentro del pluralismo liberal. Del mismo modo, no bastan los parches “prístinos” de la Naturaleza, de poco efecto sobre el colapso de la biodiversidad. Ninguna opción basta si no se ataca el corazón de la crisis sistémica mundial: el capitalismo y sus ansías infinitas de poder expresadas en una acumulación depredadora tanto de la vida humana como de las demás formas de vida.

En aquellos esfuerzos parciales que no cuestionan al capital, el fantasma del “desarrollo” se reencarna de infinitas maneras, pues los remedios de corto plazo desde el poder solo sostienen el statu quo Norte-Sur, el patriarcado, la colonialidad y el divorcio Humanidad-Naturaleza. Por supuesto, incluso las mejores intenciones –carentes de horizontes postcapitalistas- pueden llevar, sin quererlo, a soluciones superficiales, falsas y hasta agravantes de los problemas globales. Eso sí, es difícil distinguir las iniciativas “convencionales”, “falsas” o “superficiales” de aquellas “transformadoras radicales”. Además, en el proceso de transición muchas propuestas hoy innovadoras irán perdiendo su vigencia en el camino. Pero justamente tendremos que aceptar esta dialéctica en donde hasta las propuestas más potentes deberán reemplazarse por propuestas superiores, aunque la superación no provenga desde nuestra cosmovisión.

Aquí caben las palabras del notable sociólogo alicantino José María Tortosa en su libro “Maldesarrollo y malvivir – pobreza y violencia a escala mundial” (2011):

“La tarea es enorme y, precisamente por ello, no hay por qué hacerle ascos a compañeros de viaje, compañeros de marcha que no compartan otras variables. Los ateos podrían trabajar con los agnósticos y los creyentes, los budistas con los cristianos, los católicos con los protestantes. Los que pueden tener motivaciones para alterar el funcionamiento del sistema las tienen originadas en religiones o en ideologías bien concretas y comparten una cierta idea de la justicia aunque no compartan la cosmovisión. No importa. De lo que se trata desde esta perspectiva es ponerse a marcar el paso en una misma dirección: la de una sociedad más justa y, por tanto, menos empobrecida y violenta. La acumulación de pequeñas reformas podría ser, entonces, revolucionaria. Por eso ninguna de éstas tiene que ser despreciada si, unidas a las demás, puede producir el salto cualitativo: aislada puede tener sentido, ligada a las demás lo puede tener con mucha más razón ya que ya no sólo se tratará de afrontar necesidades locales sino que puede coadyuvar en el cambio de las reglas del juego.”

Inpulsando el cambio del juego mismo, cabría anotar.

Las alternativas transformadoras -como sinetizan más de cien aportes en el libro mencionado- difieren de las “soluciones convencionales” de varias maneras. Como se resume en la introducción de dicho libro, primero, idealmente van a las raíces de al menos un problema. Segundo, cuestionan las características centrales del discurso del “desarrollo”: crecimiento económico, retórica del progreso, racionalidad instrumental, mercados, universalidad, antropocentrismo, sexismo, etcétera. Tercero, abarcan una ética radicalmente diferente a la del sistema actual, reflejando valores basados en una lógica relacional; un mundo donde todo está interconectado; y con sociedades que abarcan valores como: diversidad y pluriversalidad; autonomía y autosuficiencia; solidaridad y reciprocidad; bienes comunes y ética colectiva; unidad con la Naturaleza y sus derechos; interdependencia; simplicidad y suficiencia; inclusión y dignidad; justicia y equidad; sin jerarquía; dignidad del trabajo; derechos y responsabilidades; sostenibilidad ecológica; no violencia y paz. Cuarto, a medida que avanzamos, la agencia política pertenecerá a los marginados, explotados y oprimidos. Y, quinto, la transformación debe integrar y movilizar múltiples dimensiones: política, económica, social, cultural, ética, espirituales, aunque no necesariamente de golpe. Hay varios caminos hacia una socio-bio-civilización, donde el único centro sea la vida misma.

Muchas cosmovisiones y prácticas radicales hacen ya visible al pluriverso. La noción de pluriverso cuestiona a la “universalidad” propia de la modernidad eurocéntrica. Como dirían los zapatistas de Chiapas, el pluriverso representa “un mundo donde caben muchos mundos”: un mundo en donde todos los mundos conviven con respeto y dignidad, sin que ninguno viva a costa de otros. Esta es la definición más sucinta y adecuada del pluriverso.

El camino es largo para que la multiplicidad de mundos se vuelva totalmente complementaria, pero ya hemos tomado rumbo: los movimientos por la justicia y la ecología encuentran cada vez más puntos comunes. Igualmente, las luchas políticas de mujeres, indígenas, campesinos, así como de pobladores urbanos a lo largo y ancho del planeta, están convergiendo.

Si bien las transiciones son complejas y no completamente radicales, son “alternativas” si al menos tienen potencial para la transformación sistémica. Dada la diversidad de visiones imaginativas, permanece abierta la creación de sinergias entre ellas. Habrá reveses; unas estrategias se desvanecerán otras será cooptadas por el poder del capital, y otras surgirán. Las diferencias, tensiones e incluso contradicciones existirán, pero esa es la esencia misma de un intercambio constructivo. Intercambio en donde todas las visiones tienen un espacio para expresarse e intercambiar experiencias, críticas y sobre todo sueños.

Los caminos hacia el pluriverso –sustentados en las reflexiones del post-desarrollo y la post-economía – son múltiples, abiertos y están en continua evolución. Una evolución que demanda siempre más democracia, nunca menos; más libertad, nunca menos; más vida, nunca menos.

Notas:

[1] Para comprender este proceso de discusiones múltiples se recomienda el libro de Koldo Unceta: “Desarrollo, postcrecimiento y Buen Vivir”, Abya-Yala, 2014 .

[2] Editado por Ashish Kothari, Ariel Salleh, Arturo Escobar, Federico Demaria, Alberto Acosta; con su primera edición en la India (estará publicado en octubre del 2018). Este artìculo se inspira en la introducción de ese libro, que sirvió de base para el texto publicado en la Revista Ecuador Debate 103 del CAAP (2018): “Encontrando senderos pluriversales”, de los mismos autores . La idea de armar tal compilación fue discutida por primera vez por Alberto Acosta, Ashish Kothari y Federico Demaria, en la Cuarta Conferencia Internacional sobre el Decrecimiento en Leipzig, 2014. Un año después, Ariel Salleh y Arturo Escobar se unieron al proyecto y la planificación comenzó en serio. El libro cuenta con 110 entradas, de diferentes temáticas, como aportes de 120 autores y autoras de todos los continentes.

Alberto Acosta, economista ecuatoriano. Profesor universitario. Exministro de Energía y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República.

*Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=243929

Imagen: Internet

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Cuando las apariencias engañan: gratuidad de aulas de 2-3 años a costa de calidad

Por: Alicia Alonso

Las aulas de dos años en los colegios son una solución aún peor para las criaturas de lo que lo han sido y son, con demasiada frecuencia, las de tres años que instauró la LOGSE en 1990.

En la Plataforma de Educación Infantil 06 nos preocupa extraordinariamente el avance que está teniendo la implantación de las aulas de dos años en los colegios y más aún el hecho de que se aliente su generalización desde Proposiciones de Ley (PL) y No de Ley (PNL) con argumentos que muestran el gran desconocimiento de la infancia, de sus derechos y necesidades.

Nos había alegrado mucho la noticia de que se pidiera tanto en el Congreso de los Diputados (PNL de 26 de septiembre) como en el Parlamento de Andalucía (PL de 16 de octubre) la gratuidad del primer ciclo de Educación Infantil, máxime cuando el primer documento reclama, además, un Real Decreto de requisitos y enseñanzas para el primer ciclo común a todo el Estado, reivindicación que motivó nuestro nacimiento como Plataforma.

En ambos documentos se resalta la importancia que para el futuro de las criaturas, incluso de la sociedad, tiene la escolarización temprana, pero solo en el estatal se alude a su calidad, condición fundamental que reflejan todos los estudios internacionales para que se alcancen esos beneficios. También se argumenta en ambos su existencia con un concepto erróneo de conciliación, pues esta ha de partir del mundo laboral y son políticas públicas sociales, laborales y sanitarias las que, en coordinación con las educativas, deben resolver.

La gratuidad de la Educación Infantil, algo imprescindible para que haya equidad, no va a dar respuesta por sí sola a las necesidades de la infancia si no hay calidad mínima en la oferta que se hace. La institucionalización de las criaturas en lugares extremadamente inapropiados, con ratios que siguen siendo excesivas, con una organización inadecuada y una problemática distribución de profesionales, insistimos, no es la respuesta. ¿A costa de qué se va a escolarizar gratuitamente a parte de estas criaturas de un primer ciclo que se rompe con ello?

En el documento estatal (PNL) la petición número 3 exhorta explícitamente al Gobierno a incentivar la creación de nuevas plazas para el alumnado de 2 a 3 años ubicadas en centros públicos de Infantil y Primaria. El documento autonómico (PL) es más sutil, al recordar como concreción lo que la LOE legalizó en su artículo 15.4: “De acuerdo con lo que establezcan las Administraciones educativas, el primer ciclo de la educación infantil podrá ofrecerse en centros que abarquen el ciclo completo o una parte del mismo”.

Y es que ya tenemos muy mala experiencia. Las aulas de dos años en los colegios son una solución aún peor para las criaturas de lo que lo han sido y son, con demasiada frecuencia, las de tres años que instauró la LOGSE en 1990. Se prometió entonces que se adaptarían espacios y relaciones a las características de estos niños y niñas, pero no ha sido así: en relación con su cuerpo, porque no se acepta que también es educar el asumir que en estas edades los esfínteres presentan escapes y se exige a las familias que lo resuelvan; en relación con su personalidad global, porque se les somete a aprendizajes y formas de adquirirlos impropios; en relación con los espacios en los centros, porque nunca acabaron de acondicionarse para acoger a estos niños y niñas.

Así pues, parece que aquella fórmula -primero las metemos y luego vemos si creamos las condiciones para ello- se mantiene, ahora también para las aulas de dos años.

En todas las comunidades donde se han instaurado se ha hecho sin pensar realmente en las necesidades y derechos infantiles, con prisas, sin garantías y con una gran diversidad. Por ejemplo, se han planteado dos figuras diferentes para educar: una, la maestra, se ocupa de la cabeza y otra, la técnico superior en Educación Infantil (TSI), de las necesidades biológicas corporales. ¿Dónde queda la necesaria globalidad educativa y el desarrollo de una imagen de sí integral?

Ratios iniciales como las de Cantabria, cuyas aulas de dos años nacieron en 2003-2004 con 16 criaturas, al cabo de dos cursos aumentaron a 18, y con las épocas de crisis vieron en 2012 cómo se quedaban exclusivamente en manos de una TSI. En el País Vasco las sucesivas regulaciones fueron reduciendo exigencias, por ejemplo, en el capítulo de espacios. En todas las comunidades ha habido problemas de adecuación, por ejemplo, en Aragón llegaron las criaturas a centros que no tenían ni cambiadores y donde, cuando se han incorporado, ha sido en el baño general y distante de la clase. En Valencia ocurrió igual, incluso se retrasó el proyecto porque en septiembre aún no había siquiera una Orden administrativa que lo regulase y la bolsa de educadoras no estaba disponible. Hay comunidades en que las TSI son funcionarias o personal laboral, en otras son contratas privadas las que proporcionan personal mal pagado y en otras conviven ambos modelos. También hay afortunadamente comunidades en las que, como en Asturias (AEIPA 0-3), la lucha de profesionales de las Escuelas Públicas parece que van deteniendo los intentos políticos de instaurar estas aulas de momento.

Es el derecho a una educación cálida y de calidad desde el nacimiento lo que justifica la existencia de instituciones para estas edades, pero instituciones de calidad, bien pensadas y diseñadas que complementen a la familia y la compensen cuando sea preciso. Demandamos una oferta de 0 a 6 años universal, pública y gratuita, pero con calidad. La universalización y gratuidad de los dos años debe darse con garantías, en las escuelas infantiles, lugares que sí reúnen las condiciones necesarias. Creen puestos escolares de calidad en ellas y no encajen a los niños y niñas en condiciones y en espacios inapropiados. No pretendan dar respuesta a una necesidad creando un problema mayor. Nos jugamos demasiado como sociedad.

*Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/11/14/cuando-las-apariencias-enganan-gratuidad-de-aulas-de-2-3-anos-costa-de-calidad/

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Innovación y desarrollo, una historia con ¿final feliz?

¿Es la Agenda 2030 de la ONU un reto posible o imposible? Esta pregunta ha centrado el debate sobre cómo alcanzar los objetivos, organizado por el Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano de la Universidad Politécnica de Madrid

Por Alejandra Agudo

Para Carlos Mataix, director del Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano de la Universidad Politécnica de Madrid (itdUPM), los Objetivos de Desarrollo Sostenible son «como una librería en la que se pueden encontrar historias con un final feliz». Así, si se logra el número 11 —que las ciudades sean inclusivas y seguras— «viviremos en urbes en armonía con la naturaleza, en entornos más gratos donde la desigualdad será casi inexistente», imaginaba el experto este miércoles en una charla sobre la también conocida como Agenda 2030 de la ONU. Sin embargo, de no conseguirse, el desenlace puede ser terrorífico: «Si no cambiamos las cosas, las ciudades del futuro se pueden parecer más a las que aparecen en la película Mad Max«.

Este tipo de esperanza es la que hizo que Rita, una enfermera nigeriana que trabaja en el sistema de salud público británico, regresase a su país natal. Creyó en que con una buena idea era posible cambiar la realidad de las personas que, como su propia tía, sufren derrame cerebral en Nigeria. Su historia ha sido contada en el encuentro en Madrid por María Zapata, directora internacional de operaciones de Ashoka y responsable del programa global Changemakers.

«Rita está tratando de cambiar la idea de que un derrame cerebral es un castigo divino y concienciar de la importancia de identificarlo y pedir ayuda en las cuatro primeras horas. Ella está activando a las comunidades, a las victimas y a los familiares para que se conviertan en palanca de cambio en Nigeria», ha explicado Zapata. Ashoka la apoya, como a otros tantos miles de emprendedores sociales que no solo implementan una idea para mejorar la vida de unos pocos (o muchos), sino que además, despiertan a quienes les rodean para que también cambien el mundo (los changemakers agentes del cambio, en inglés en términos de la organización). «Este binomio, esta receta es la clave para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)», ha añadido.

Jorge Barrero, director general de la Fundación COTEC para la Innovación, tiene otra fórmula. «Hay una idea que es un error, la de que tú, transformando tu entorno, vas a cambiar el mundo a gran escala y en el largo plazo. Y el enemigo lo sabe, la gente que no quiere cambiar las cosas, lo sabe», ha dicho. «Para que un cambio sistémico ocurra se requieren expertos, gente que sepa lo que hay que hacer. Pero eso no basta. También hacen falta influencers: periodistas, blogueros, líderes empresariales, profesores en las aulas y cualquiera de nosotros en una cena familiar… Y tercero, los facilitadores: los que saben cómo hacerlo, cómo aterrizar una buena idea», ha razonado.

Hay una idea que es un error, la de que tú, transformando tu entorno, vas a cambiar el mundo a gran escala y en el largo plazo
El resto de intervinientes han coincidido con Barrero en que en este proceso de tener una buena idea e implementarla no solo vale con las acciones individuales de la sociedad civil. Para lograr los ODS hace falta innovar en las políticas públicas y también en el sector empresarial. Los Gobiernos, encargados de las primeras, tienen el problema de que «no pueden probar nuevas ideas antes de llevarlas a cabo gran escala», según Barrero. ¿Cómo saber entonces que funcionan y que contribuyen al objetivo para que el que han sido diseñadas? «Hay que trabajar en la evaluación y ver qué funciona y qué no», ha indicado. Porque algunas innovaciones funcionarán, pero otras «son ocurrencias y hay que desecharlas cuanto antes», ha continuado.

En este sentido, Zapata ha sugerido que los proyectos de los emprendedores sociales como los que apoya Ashoka pueden ser ese banco de pruebas de los Gobiernos. Y si algo funciona, que sean los Estados los que los amplifiquen. De tal modo, Nigeria podría tomar la idea de Rita, quien ha abierto clínicas para el tratamiento del derrame cerebral en unas pocas zonas rurales del país y ha creado un modelo de sensibilización respecto a este problema de salud con éxito, e implementarlo con fondos públicos en todo el territorio.

Guadalupe de la Mata, representante residente para el Fondo Europeo de Inversiones de la Unión Europea y cofundadora de InnovationforChange yPlanetforChange, ha recordado que el sector privado también tiene que estar implicado en la consecución de los ODS. Ha expuesto algunos ejemplos de empresas que están llevando a cabo proyectos en este sentido, «como Unilever, que forma a mujeres en India para que se conviertan en distribuidoras de sus productos y las incluyen en su cadena de valor». Para Mataix, estos ejemplos «son islas». «Nos está quedando una versión dulcificada. Y tenemos que desafiar a los sistemas de poder». ¿Lo conseguirán la ciencia y la innovación? ¿Es posible que las buenas ideas eviten que acabemos viviendo como en Mad Max?

Fuente:

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Of investment in education: is Nigeria still Africa’s giant?

By Adekunle Adebajo

For as far as most Nigerians can remember, this country has been proudlyreferred to astheGiant of Africa. This title was earned by virtue of her intimidating economy, her huge population and her big brother role during the years immediately following her independence from British rule. However, the country is fast losing the respect accorded to her in the past, not only in Africa but across the globe. The factors responsible for this are not far-fetched: poor supply of electricity, poor state of infrastructure, notoriousness for internet fraud, corruption, an inferior quality of education among others.

Homing in on the last, it has been discovered that the state of the country’s schools can be easily explained financially. Comparing the budgetary behaviour of Nigeria and some other countries across Africa reveals that Nigeria’s giant status is not found where it matters the most, particularly in the level of attention paid to the education sector. While other African countries seem to have recognised the potency of education as a midwife to development, a better economy, a safer society and a more prosperous population, Nigeria’s priorities are still found in sustaining an excessively expensive system of governance and in national security, the funds for which often reflect better in foreign bank accounts rather than local battlefields. Rather than set the pace in implementing global standards, Nigeria evidently has a lot to learn from smaller and younger countries across the continent.

Kenya
Kenya’s education sector has traditionally received the lion’s share of the country’s national budget to take care of teachers’ salaries, and primary and secondary school subsidies; and this tradition was upheld in the 2015 budget.In April 2016, the Kenyan government tabled its 2016/17 national budget estimates before the National Assembly. The Budget Policy Statement (BPS) ceilings in all the sectors summed up to 1,498 Kenyan shillings; but the Gross Expenditure Estimates, after the increase by the Treasury, amounted to 1.667 trillion Kenyan shillings. Based on the BPS, education received a total of 346.6 Ksh, which in other words is 23.1% of the entire budget. This figure is topped only by the allocation to Energy, Infrastructure and ICT, some of the projects under which are also academic in nature, for instance the laptop project gulping Ksh 17.58 billion.

South Africa
In the 2016/17 budgetary year in South Africa, the country spent R213.7 billion on basic education, which is about 15% of the total budget; and, according to the National Treasury, the allocation is projected to rise an average of 7.4% annually over the following three fiscal years. In terms of percentage, this allocation, according to data from the United Nations, trumps those of the United States, United Kingdom and Germany. As projected, more recent figures are even more education-friendly. According to aUnited Nations Children Fund (UNICEF) document titled, “Education Budget, South Africa, 2017/2018”, the budget for school children is presently 17% of total government expenditure.

Ghana
Ghana has also established herself as one of Africa’s big spenders on education. In 2013, she committed a whopping 31% of her budget to education as against Nigeria’s 8% in the same year. The following year, the figure dropped to 20.5%; and it declined even more in 2015 to 17.8% and in 2016 to 13.5%. In 2017, however, the Ministry of Education’s budget experienced a 20.7% increase from the previous year’s figure; that is from 7.55 billion Ghanaian cedes to 9.12 billion Ghanaian cedes. And in 2018, the allocation has increased by another 11.6% as the government proposed last year to spend GHS 10.18 billion on the Ministry. This amounts to 16.42% of the total budget of GHS 62 billion.

Egypt
As for Egypt, one country whose universities alwaysstand out on the continental ranking, the government proposed to spend EGP 104 billion on education in the 2016/2017 fiscal year, which amounted to 11.1% of government spending in that year. This is an improvement on the allocation of EGP 99.3 billion the previous year. The increment in the allocation is partly attributable to the Egyptian Constitution. According to the document, the government is required to spend at least 3 per cent of the Gross National Product (GNP) on healthcare and at least 4 per cent on education every year. It is noteworthy that the global average education budget in relation to GDP stands at 5%.

Lesotho
This country is renowned to spend most part of its GDP on education. According to the budget speech to the parliament for the 2017/2018 fiscal year presented by Dr.MoeketsiMajoro, the Minister of Finance, the government proposed to spend a total of M2.423 billion on education and training in 2018. This, to put it differently, is 19.2% of the entire budget. The previous year, the government had spent 20.7% on

the same sector.

Now to Nigeria
In the acclaimed giant of Africa and home to the largest black population on earth, regard for education appears to be an anathema to all forms of government, whether led by a military dictator or a democratically elected individual, a Northerner or a Southerner, a Major General or a Ph.D. holder. An assessment of the trend from 1999 shows that the lowest allocation, 4.46%, to education was in 1999, and the highest, 11.44%, was in 2015. The average allocation in all 16 years of democratic rule is 9.14%. In the pre-1999 years of military rule, the sector did not fare any better as a study has shown that the average allocation to education between the years of 1981 and 1998 was a meagre 4.18%.

The situation has in fact worsened under the present administration. The first budget presented by President MuhammaduBuhari in December 2015 for the 2016 fiscal year was in stark contrast to the double digits legacy left by his predecessor. Education received ₦369.6 billion, which was 6.07% of the entire budget. In the 2017 budget proposals, N448.01billion was allocated to education, representing about 6% of the ₦7.30 trillion budget. And in the 2018 Appropriation Bill, the government proposed an allocation of ₦435.01 billion to education, which is just 7.04% of the total budgeted amount of ₦8.612 trillion.

Nigeria against the world
Across Africa, most countries are spending more and more on education by the year. As a matter of fact, government expenditure on education in Sub-Saharan Africa increased from US$12 billion in 2000 to US$67 billion in 2013 representing over 450% growth. This trend has resulted in higher literacy rates, lesser numbers of out-of-school children, improved quality of learning, and more foreign investments as well as greater industrialisation owing to greater availability of skilled labour. It has also led to a gradual increase in GDP for many of these countries as educated citizens naturally earn more than those who do benefit from formal learning.

Nigeria, on the other hand, especially under the presidency of MuhammaduBuhari, has yet to board the train of progress, despite cries from various corners. For this country, it has become an unending cycle of budgetary disregard for education, and complaints from stakeholders, accompaniedby silence from the government. The same pattern is repeated year in year out. This habit has affected us greatly, because not only are our schools not reckoned with on the international stage, the culture of academic tourism has seen our economy shed weight to the benefit of such countries as the United States, the United Kingdom and even Ghana.

In 2012, the Chairman of Exam Ethics International, Ike Onyechere, said Nigerians spend over ₦1.5 trillion annually on students studying abroad. ₦160 billion out of this goes to Ghana, while ₦80 billion goes to the United Kingdom. Likewise, in 2016, the Chairman of the Senate Committee on Tertiary Institution and Tertiary Education Trust Fund, Senator BintaMasi, said Nigeria spends over $2 billion annually as capital flight on education abroad. With this figure alone, Nigeria can build one or two world-class universities every year, considering the fact that Pakistan planned to spend $750 million for each of its new universities of engineering, science and technology and Qatar’s Cornell University spent the same amount establishing its School of Medicine in 2002.

The country’s lacklustre attitude towards education equally reflects in the ranking of universities across the globe and in Africa. According to the 2016 Times Higher Education World University Rankings, there is only one Nigerian university in the top 15 ranking in Africa, and that university, the University of Ibadan, is number 14 on the list. On the same list, we have six universities from South Africa, three from Egypt, two from Morocco, one from Uganda (ranked fourth), one from the Ghana (ranked seventh), and one from Kenya (ranked eighth). A similar pattern recurred in the 2018 ranking.

Finally
It is high time the Nigerian government recognised that recognising the good in education is for the good of the country. We do not have to go as far as the extreme West or the far East to get examples of countries reaping bountifully from great investments in education. Right here in Africa, there are more than sufficient instances. The Nigerian National Assembly should adopt the Egyptian legislative model by incorporating, into the constitution, a benchmark for budgetary allocations to the education sector. This preferably must not fall below 5% of the nation’s GDP or 20% of government’s annual spending.

Our schools are ailing; and it is not by scrapping Post UTME or quelling industrial actions that they will get better. We must make conscious, radical efforts by investing all we can to turn things around for good. Before we complain that our graduates are unemployable, we must ask first if our schools are habitable and if our facilities are universally acceptable. But beyond just dumping huge sums of money into the sector in theory, the government has to also ensure a balance in recurrent and capital expenditures as well as an effective implementation of whatever plans are laid out on paper. If we can do this, then the return of the giant to her rightful place is not only inevitable but will happen before long, before our very eyes.

Source:

https://www.thenigerianvoice.com/news/263557/of-investment-in-education-is-nigeria-still-africas-giant.html

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¿Poseen niños y niñas diferente inteligencia emocional?

Por: Alba Alonso Feijoo

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NIÑOS Y NIÑAS

¿Diferente Inteligencia Emocional?

Como para casi todo, hay también estudios que nos hablan sobre cómo las mujeres poseen mayor grado de inteligencia emocional que los hombres. Ellas, siempre mucho más empáticas, acaban trabajando en RR. HH. y ellos, mucho más líderes por naturaleza (según esos “estudios”), acaban siendo los jefes. ¿Es esto cierto?¿Ocurre ya en la infancia?

¿QUÉ ES LA “INTELIGENCIA EMOCIONAL?

La inteligencia emocional se refiere al ‘conjunto de capacidades que podemos usar para solucionar cualquier tipo de problema en relación con las emociones’. El término fue acuñado en 1980 por Salovey y Mayer, pero su difusión se le atribuye a Daniel Goleman y su libro Inteligencia Emocional de 1995, donde haciendo uso de la teoría de las inteligencias múltiples desarrollada por Howard Garner podemos hablar de dos tipos de inteligencia emocional: la intrapersonal y la interpersonal. La primera se refiere al conocimiento de uno mismo y sus emociones, y la segunda a la empatía y la capacidad de relacionarse con las demás personas.

POR QUÉ ES IMPORTANTE

¿Por qué es importante este tipo de inteligencia? Hasta hace poco se creía que el éxito de las personas se basaba únicamente en su CI, es decir, su coeficiente intelectual. Pero el CI  solamente tiene en cuenta la dimensión cognitiva, y ningún otro tipo de inteligencia. Se ha comprobado en muchos casos que aquellas personas con un gran CI, suelen tener éxito en la escuela y los estudios en general, pues el tipo de evaluación en estas instituciones sigue estando en su mayoría basada en la memorización de contenidos. Pero ello no garantiza en absoluto el éxito en la vida, pues una persona que no sabe controlar sus emociones, que no es empática y que no es capaz de relacionarse con su entorno de manera sana, difícilmente conseguirá el éxito a nivel personal o profesional.

NIÑAS Y NOS

¿Tienen las niñas más inteligencia emocional que los niños? A las niñas se les educa para poseer un mayor grado de inteligencia emocional en cuanto a cariño, afecto, alegría, amor, tristeza. Se les permiten más emociones de este tipo, y por ello, suelen crecer con más empatía, porque son educadas para cuidar a los demás. No es que genéticamente estén mejor preparadas para ello, sino que se les conduce a ser más inteligentes emocionalmente en estos sentidos.

Sin embargo, no está tan bien visto que una niña muestre ira, enfado, o frustración. Eso se lo deben guardar para ellas mismas, con las nefastas consecuencias que no expresar este tipo de emociones puede suponer para cualquier persona. Cuando esas niñas llegan a la adolescencia, surgen muchas veces enfrentamientos en las familias, porque no saben cómo manejar su ira o sus frustraciones, y acaban estallando de manera incontrolable.

…pero ello no garantiza en absoluto

el éxito en la vida

Por su parte los niños desde bien pequeños son educados para expresar agresividad, enfado, genio… Pero no se les permite mostrar dulzura, afecto en alta medida, pasión, tristeza, debilidad… Ese vocabulario no existe en el diccionario emocional que les damos a nuestros niños. Por ello, la adolescencia de un chico suele ser más silenciosa en muchos casos, porque aunque también tengan problemas les hemos enseñado a no mostrar lo que sienten, y a nunca pedir ayuda. Y esto es muy peligroso, pues se retraen en sus mundos y no comparten con nadie lo que les pasa, llegando a actuar de manera impredecible y terrible.

AYUDAR A LA INFANCIA

¿Cómo podemos ayudar a la infancia con su inteligencia emocional? Lo primero es permitir todo tipo de emociones. Olvidarnos de frases como:  “los niños no lloran”, “las señoritas no hablan en ese tono”, “los niños son menos cariñosos”, “las niñas tienen menos carácter”… Cada persona es única y diferente,  y tiene todo el derecho del mundo a sentir sus emociones.

Eso sí, para saber qué hacer con una emoción, hemos de aprender a reconocerla antes, y el primer paso para ello es nombrarla. Hoy en día además, tenemos ya libros que nos pueden ayudar a educar a nuestras hijas e hijos en ese vocabulario emocional. Dos ejemplos muy populares son “El monstruo de colores” o “El emocionario”.

A continuación, tendremos que darles herramientas para que esas emociones no les dominen, para que sepan lo que les está pasando y pueden actuar en consecuencia.

…el primer paso para ello es

nombrarla

Las emociones no son inherentes al sexo femenino o al sexo masculino, si bien es cierto, que si educamos a las niñas para ser más empáticas que los niños, nos encontraremos con mujeres adultas mejor preparadas que los hombres para el cuidado de otras personas, pero ello no quiere decir que esta habilidad les venga “de serie”.

Eduquemos pues una infancia sana emocionalmente, en la que el sexo biológico de cada persona no sea su etiqueta emocional.

Fuente artículo: https://ined21.com/ninos-ninas-diferente-inteligencia-emocional/

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Un FSM, vaciado de ideas, pueblos y lucha, se muda a Salvador de Bahía

Por: Aram Aharonian

Durante el último quinquenio ha proliferado el debate –entre movimientistas “puros” (en general aliados a las posiciones de la socialdemocracia europea y la Iglesia católica) y militantes sociales y políticos- sobre el futuro del Foro Social Mundial: ¿Qué relación debe haber entre partidos políticos anticapitalistas y movimientos sociales? ¿Qué vínculos con gobiernos progresistas de la región, qué estrategia ante el llamado de Hugo Chávez a impulsar una Quinta Internacional?

El Foro Social Mundial (FSM) nació en 2001 –hace 17 años- con la voluntad de ser un punto de encuentro de los movimientos sociales contrarios a la globalización neoliberal y constituirse en voz alternativa a las directrices del Foro Económico Mundial de Davos, que sigue reuniendo anualmente a empresarios y líderes políticos del capitalismo actual.

Cuando se anuncia para marzo un nuevo Foro Social Mundial en Salvador (Bahía), que corre el riesgo de pasar inadvertido por los ciudadanos a quienes se quiere conmover y movilizar, pocos parecen asumir que el mundo ha cambiado y el contexto en el que surgió es distinto al de hoy… aunque la lucha sigue siendo la misma.

Lo cierto es que en más de tres lustros, el FSM no estuvo exento de peligros como la rutinización, la oenegización, la cooptación, la burocratización la falta de participación de movimientos sociales reales, la dispersión, el copamiento.

Y hoy estamos transitando la crisis sistémica del capitalismo, con una crisis climática, política, social, alimentaria sin precedentes y a la puerta de la cuarta revolución industrial, es decir el efecto de las nuevas tecnologías en los trabajadores y la economía, así como las noticias falsas (fake news), la posverdad y la inteligencia artificial. De todo esto ni se hablaba en 2 001 en Porto Alegre…

Rita Freire, una de las animadoras del FSM de Salvador indica que esta edición, organizada con poco tiempo, escasos recursos – el apoyo de la Universidad Federal y del Estado de Bahía- y en una situación nacional e internacional compleja, cuenta con la fuerza y entusiasmo de los convocantes con la convicción que dejar de abrir el espacio del FSM a la resistencia, sería abdicar de lo que afirmamos en el 2001 en Porto Alegre. El problema es mayor cuando se cree que lo que faltan son recursos, cuando la real escasez es de ideas.

Si al principio del movimiento antiglobalización dominaban las tesis de “cambiar el mundo sin tomar el poder” de Toni Negri y John Holloway, la acuciante realidad hizo que el escenario del debate político y estratégico cambiara sustancialmente. Recién en 2007, en Belem do Pará se escenificó la primera muestra colectiva de rechazo a la crisis sistémica del capitalismo, destacando la necesidad de una ruptura con el mismo.

Durante el último quinquenio ha proliferado el debate –entre movimientistas “puros” (en general aliados a las posiciones de la socialdemocracia europea y la Iglesia católica) y militantes sociales y políticos- sobre el futuro del Foro Social Mundial: ¿Qué relación debe haber entre partidos políticos anticapitalistas y movimientos sociales? ¿Qué vínculos con gobiernos progresistas de la región, qué estrategia ante el llamado de Hugo Chávez a impulsar una Quinta Internacional?

¿Ha ganado peso e influencia el FSM desde que sus inicios? Seguramente es tiempo de discutir una actualización acorde a los tiempos, totalmente diferentes de cuando dos brasileños pensaron en la necesidad de un foro antiDavos. ¿Y Davos? Ah, al último Davos fueron más jefes de estado y primeros ministros que a la asamblea general de Naciones Unidas…

Es más, aquellos movimientos sociales que llevaron a nuestros presidentes reformistas (de izquierda, revolucionarios, como les quiera llamar) al gobierno, ya no estaban en las calles para defenderlos cuando hizo falta: sus dirigentes fueron cooptados (y burocratizados) para tareas del gobierno y los movimientos desmovilizados.

Lo cierto es que en el Foro Social Mundial ya no se debaten los temas cruciales, quizá porque a nadie se le ha ocurrido ponerlos en una agenda con demasiada inclinación onegeista y europeizante. Y si se discuten, quedará lo tratado entre los presentes, ya que no hay sistema de comunicación con los que no estaban en ese preciso foro.

Tampoco hay forma (ni estructura) de hacer una síntesis entre los paneles que tratan el mismo tema. O sea, los participantes solo acceden a saber que pasó en el panel donde estuvieron: las experiencias, los debates, las acciones no se socializan (o se hacen solo para ese pequeño sector). No sirve a los que luchan en contra de la realidad actual.

Los antes entusiastas y hoy críticos a la organización señalan que la tarea del FSM no es construir alternativas: es un espacio interno de los que participan, que se encuentran con otros igualmente motivados y convencidos, y vuelven a la sociedad más convencidos y más informados sobre lo mismo.

Frente a la crisis los retos se plantean como más urgentes que nunca. La escritora india Arundhaty Roy, ya en la cuarta edición del FSM en Mumbai (India), señaló la necesidad de abandonar discursos pomposos, discusiones intelectuales de café y debates baladíes, y ”centrarnos en blancos reales e infligir daño real”.

Los movimientos sociales internacionales son por ahora incapaces de encontrar una forma de conexión reticular que les permita actuar más conjuntamente y les cuesta mucho fijarse objetivos que vayan en una misma línea.

En inicios del milenio, el primer paso de muchos intelectuales y fuerzas políticas y sociales fue el de definir al enemigo, la globalización, para desde allí posibilitar que todos los que luchaban contra el mismo enemigo pudieran coordinar sus acciones. Pero si bien se logró conformar el movimiento, éste no coordinó luchas a escala mundial, como era de esperar. Se conformó con ser un movimiento de resistencia, no de acción, sin muchas otras formas de lucha más allá de los foros.

Mal nos pese, hoy el FSM es una fierecilla domada (la prensa hegemónica ni siquiera lo menciona), dispersa. La ofensiva ideológica de la globalización sigue, mientras el llamado reformismo latinoamericano continúa discutiendo el tema de la toma de poder.

En buena parte de los movimientos que integran el FSM se ha formado la idea básica de que no puede tratarse de tomar el poder, aun cuando en América Latina quedó demostrado que, con el poder en la mano, mucho se puede lograr para los pueblos. Sin el poder, seguiremos hablando, denunciando, lamentando… en una buena oportunidad para reunirse con los amigos, a veces a expensas de los trabajadores, campesinos, que son quienes aportan para el viaje de los delegados.

Muchas veces se confunde autogestión con desorden, con la falta más elemental de organización. Y con mesas autogestionadas donde solo se exponen las experiencias de cada uno, no se puede hablar de nivel intelectual, de debate, de coordinación para la acción, ni de la línea trazada (o sugerida) por un comité organizador, dotado de los elementos políticos, intelectuales, de primer nivel, como aquellos de los primeros años del FSM.

La fórmula del espacio que crea el debate más adecuado y eficiente en contra de la globalización neoliberal (hoy superada por la cuarta revolución industrial y en medio de la caída del multilateralismo) significa que es posible que a través de la acumulación de todos los sectores de la sociedad civil y de los movimientos sociales, se llegue a crear activistas con una visión holística.

Pero hasta ahora, esto no pasa. Cada organización tiene su tema, y ni siquiera aceptan sumarse en paneles. Esto crea una fragmentación, una pulverización y una falta de acción global, que son negativos, señala uno de los fundadores del FSM.

Hoy las viejas formas democráticas y republicanas son asediadas por populismos derechistas ultranacionalistas, se acentúa el autoritarismo y el proceso destituyente en la medida que los derechos sociales conquistados son conculcados, los dirigentes progresistas y sociales perseguidos, encarcelados y asesinados, crece la migración (incluso entre nuestros países), peligra el agua y la alimentación, crecen la desigualdad y el desempleo, junto a la crisis ecológica.

La agenda del foro de Salvador pareciera diseñada por ONGs europeas (al igual que la que se impuso durante la reunión de la OMC en Buenos Aires, dejando fuera de la discusión, por ejemplo, el acuciante tema del TLC Unión Europea-Mercosur). Ellos, siempre vendiendo espejitos.

La acción de muchas de estas organizaciones de la llamada sociedad civil han servido para imponer, en nombre de la democracia, gobiernos títeres que faciliten el saqueo de sus riquezas nacionales por parte de las empresas trasnacionales del norte, han servido para azuzar conflictos étnicos para garantizar políticas neoneocoloniales en África, y en los últimos años ayudaron a desestabilizar las naciones latinoamericanos que buscan un futuro para sus ciudadanos.

Los reveses del progresismo no suponen la extinción del proceso: sus causas no han cesado y tampoco las indignaciones y expectativas sociales que generan, y mucho menos la urgencia de encontrar soluciones alternativas a la problemática real de nuestra región.

La secretaría del FSM, que antes facilitaba el funcionamiento del Consejo Internacional, fue trasladada de Brasil a Marruecos y, obviamente la relación del Foro con el Estado brasilero se congeló con la entrada del gobierno de facto encabezado por Michel Temer. Para las organizaciones de Bahía, tiene un valor particular el deseo de protagonizar un Foro dedicado a la resistencia, señala Rita Freire, una de las animadoras del FSM de Salvador.

Hay temas de enorme actualidad que deben ser discutidos juntos con los movimientos y organizaciones sociales, como la lucha contra la domesticación mediática corporativa; las estrategias para incidir y cambiar sistemas y políticas de comunicación; la creación y promoción de recursos alternativos, agrega Freire.

Eso obliga a entender los mecanismos de filtro de Internet, ya que la protección de datos personales es absolutamente vulnerable. Se trata de defender principios para garantizar la neutralidad de la red y la privacidad, lo que está siendo demolido desde Estados Unidos en los últimos meses. La cuarta revolución industrial es un debate que va desde los medios populares a los movimientos sindicales en el FSM, dice desde Suiza.

Es necesario dejar de ver al Sur con ojos del Norte. La actividad de las organizaciones sociales no es para mostrar miseria sino para destacar la cooperación, la complementación, la solidaridad, valores difíciles de hallar en la información del Norte. Y ese es un problema ético.

Pero el tema del cambio climático parece no estar entre las prioridades de los organizadores. Como dijo el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, el capitalismo jamás va a ser de color verde, con excepción de los billetes de un dólar estadounidenses. ¿Y el altermundismo?

Estamos en una profunda crisis de gobernabilidad, de derrota cultural y seguimos reeditando un nuevo capítulo de la resistencia que ya lleva más de 525 años. Ya sería hora de pasar de la denunciología a la etapa de construcción de las alternativas unitarias de lucha. Si no, aquello de que otro mundo es posible (y necesario) quedará apenas como un pegadizo slogan más de tiempos mejores.

La idea que el FSM no pueda ganar espacio internacionalmente, seguramente le encantará a los dueños del mundo, los de la cofradía de Davos, a Trump, Orban, los fanáticos del Brexit, Temer, Macri… y siga contando.

*Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=238153

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