Paulo Freire en la era de la Inteligencia Artificial: La insurrección del pensamiento crítico y la pedagogía del oprimido

Por: Luz D Palomino M/ CII-OVE

El natalicio de Paulo Freire (1921-1997) no es una simple fecha en el calendario escolar de Nuestra América; es una trinchera de resistencia epistémica y política. En un presente signado por el avance acelerado de la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización de la mediación pedagógica, volver a Freire no responde a la nostalgia académica, sino a una urgencia histórica. Cuando los algoritmos pretenden definir qué es el conocimiento, cómo se aprende y qué futuro es posible, la pedagogía crítica se convierte en la herramienta indispensable para descolonizar las mentes y disputar la soberanía educativa.

En la Pedagogía del oprimido, Paulo Freire caracterizó la educación bancaria como un acto de depositar, transferir y transmitir conocimientos e ideas de los educadores a los educandos, reduciendo a estos últimos a receptores pasivos y objetos del proceso educativo (Freire, 1970).

Hoy asistimos a una actualización hipertecnológica de esta dinámica: la alineación algorítmica. Plataformas digitales y modelos del lenguaje masivos (LLM) procesan y empaquetan información bajo lógicas extractivistas y sesgos eurocéntricos o anglocéntricos, entregando respuestas preconcebidas que clausuran el debate y naturalizan las desigualdades sociales.

Frente a la ilusión de una IA «neutra» e «imparcial», Freire nos recuerda que toda práctica educativa es un acto político:

«No hay ni hubo jamás una práctica educativa neutra, apolítica… Toda educación es un acto político, del mismo modo que la política tiene una dimensión educativa.» (Freire, 1997).

Permitir que la inteligencia artificial remplace la deliberación pedagógica sin un filtro crítico equivale a entregar la producción del sentido común a los grandes conglomerados del capitalismo cognitivo.

El núcleo de la propuesta freiriana reside en la problematización y la concienciación (conscientização). Mientras que los entornos de IA generativa están optimizados para predecir patrones y generar consensos superficiales orientados a la eficiencia productiva, la educación liberadora parte de la pregunta incómoda, del conflicto cognitivo y del desvelamiento de las estructuras de opresión.

La tecnología no dialoga en el sentido freiriano; la IA procesa datos y devuelve probabilidades. El diálogo auténtico exige la presencia de sujetos cognoscentes capaces de transformar su realidad. Como afirmaba Freire:

«El diálogo es el encuentro entre los hombres, mediatizados por el mundo, para pronunciarlo. No se agota, por tanto, en la mera relación yo-tú.» (Freire, 1970).

La alfabetización del siglo XXI ya no consiste únicamente en aprender a leer la palabra o el código de programación, sino en leer el mundo que configura el algoritmo: desarmar las cajas negras de la tecnología, cuestionar quién entrena los datos, con qué fines y a costa de qué precarización laboral y ecológica.

En Pedagogía de la autonomía, Freire insistía en que enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción (Freire, 1996). En tiempos donde la inmediatez algorítmica amenaza con atrofiar la capacidad de reflexión profunda, la autonomía ética se vuelve un imperativo.

Los productos digitales no son herramientas asépticas; son arquitecturas de comportamiento diseñadas para capturar la atención y modular la subjetividad. Responder a este desafío exige una pedagogía crítica de las tecnologías que combine:

  • Soberanía tecnológica e intelectual: Fomentar el uso de software libre y arquitecturas abiertas que garanticen que la comunidad educativa sea dueña de sus datos y procesos.

  • Hermenéutica de la sospecha algorítmica: Promover que l@s estudiantes interroguen los resultados emitidos por las herramientas de IA, identificando sesgos de género, clase, raza y geopolíticos.

  • Reivindicación de la praxis: Recordar que el conocimiento no es la acumulación de datos en una pantalla, sino la unión indisoluble entre la teoría y la acción transformadora sobre el mundo.

Celebrar el natalicio de Paulo Freire en la era de la inteligencia artificial implica rehusarse a ser meros espectadores o consumidores pasivos de la tecnología. Nos exige colocar el rigor metodológico, la indignación ética y la esperanza crítica al servicio de una educación que no se rinda ante la mercantilización del saber.

La tecnología debe estar mediatizada por la praxis humana y la emancipación colectiva. Solo así garantizaremos que las aulas —físicas o virtuales— sigan siendo espacios donde el verbo concienciar venza a la automatización de la existencia.

Bibliografía

  • Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

  • Freire, P. (1996). Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI Editores.

  • Freire, P. (1997). Pedagogía de la indignación: Cartas pedagógicas y otros escritos. Ediciones Morata.

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