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Educación: motor del Bicentenario peruano

Por: David Auris Villegas

La Educación necesita morar en crisis para perfeccionarla continuamente, de lo contrario, sería perfecta lindando con lo absurdo. Por ello, cuando escuchamos al gobernante peruano, declararla en emergencia, sencillamente está reivindicando su importancia en el Bicentenario que, ciertamente hay poco por celebrar, salvo nuestra sobrevivencia al Covid-19 y, la esperanza de construir un país desarrollado rumbo al Tricentenario.

Dentro del contexto mundial, nos encontramos sitiados por la pandemia y preso expectante de la cuarta revolución industrial, la inteligencia artificial, la automatización, la internet de las cosas, los valores prácticos, el atroz consumismo y el inevitable bombardeo de informaciones desde todos los frentes, todo creado por nosotros mismos.

En este novedoso itinerario, los actores de nuestro Bicentenario, con una mirada socioemocional, estamos obligados, abordar los problemas sociales desde una mirada propositiva, contribuyendo a la construcción de una sociedad más equitativa, solidaria y productora de nuevos conocimientos para crear una industria artificial, definitivamente centrado en la educación como motor de desarrollo.

Una educación humanista y tecnológica, cuyo rol protagónico recae en los actores del aprendizaje, la comunidad educadora del Bicentenario. Con la esperanza de una redistribución de oportunidades para todos, comprometámonos apuntar hacia un país con desarrollo sostenido, donde la palabra marginal vaya reduciendo su presencia en la sociedad, gracias a una educación en constante cambio.

Atendiendo este desafío, es lícito preguntarnos, ¿Qué hacemos los educadores para construir una sociedad más justa y solidaria con vistas al Tricentenario?  En esta línea, esbozaré cinco tópicos que seguramente potenciará nuestra praxis docente. Haciendo una reingeniería pedagógica, ejecutemos acciones novedosas, para afrontar los desafíos de hoy y mañana.

Eduquemos ciudadanas y ciudadanos, creativos, solidarios, críticos, innovadores, emprendedores e incapaces de ver al Estado como un botín para enriquecerse que, cuando ejerzan la función pública, lo hagan como un privilegio de servir al país.

Asimismo, la comunidad docente, estamos obligados a leer clásicos de la pedagogía, para forjar nuestra identidad educadora, reflexiva, crítica, creativa y propositiva, haciéndonos amigos de: Inger Enkvist, Peter McLaren, Ken Robinson, Claudio Naranjo, Robert Swartz, Johan Galtung entre otros pedagogos contemporáneos, quienes amplían nuestro foco formativo y nos invitan a navegar con solvencia académica y moral, las aguas de la educación.

¿Acaso es propicio revelarnos contra un sistema educativo enseñante y meritocrático? Sustituyamos el paradigma de Competencias por el Aprendizaje Colaborativo como sugería Humberto Maturana, para sensibilizar la solidaridad humana, creativa y productora, tan necesarias en tiempos de pandemia y en nuestra cotidianeidad, provocando un sentimiento de amor genuino hacia los demás.

Prioricemos el aprendizaje socioemocional y explotemos la infinita mente humana, sobreponiéndonos a los aprendizajes tradicionales como recomiendan la comunidad científica, con el objetivo de convivir en paz sugerido por la UNESCO y desarrollemos nuestra capacidad holística de adaptarnos a los constantes cambios, fruto del vertiginoso avance de la ciencia y los problemas sicosocioambientales.

Dada la incertidumbre del futuro, aquello que hoy aprendemos tal vez mañana no valga para continuar ejerciendo con éxito la pedagogía, en tal sentido desarrollemos la capacidad de aprender las novedades del mañana, en el menor tiempo posible, como único salvoconducto para el éxito pedagógico y social como sostiene David Perkins.

Finalmente, hagamos del profesorado la profesión del siglo XXI reclamada por Alex Beard. Eduquemos personas solidarias y altamente creativas, para conmemorar el Tricentenario como un país desarrollado, donde respiremos el aire tibio de la libertad y la esperanza de continuar la historia humana.

Fuentes:

© David Auris Villegas. Escritor, poeta, columnista y pedagogo peruano. Teórico de la educación alternativa para el desarrollo sostenible.

Fuente de la información: Insurgencia Magisterial

Imagen: herbertmujicarojas – La Mula

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Ética de la Inteligencia Artificial: un paso más hacia la adopción de la Recomendación de la UNESCO. Mundo

Mundo/09-07-2021/Autor(a) y Fuente: UNESCO

París, 2 de julio – Tras meses de diálogo y negociación constructivos, los representantes de los Estados Miembros de la UNESCO llegaron a un acuerdo sobre el proyecto de texto normativo de un nuevo modelo ambicioso y de gran alcance para el desarrollo y el despliegue éticos de la Inteligencia Artificial.

El impulso para el cambio en la ética de la Inteligencia Artificial (IA) está creciendo en el período previo a la Conferencia General de la UNESCO, en noviembre, cuando la Recomendación se presentará a los Estados Miembros de la UNESCO para su adopción. La Recomendación supondrá un marco global para garantizar que las transformaciones digitales promuevan los derechos humanos y contribuyan a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Abordará cuestiones relacionadas con la transparencia, la responsabilidad y la privacidad, contendrá capítulos políticos orientados a la acción sobre la gobernanza de los datos, la educación, la cultura, la atención sanitaria y la economía, y proporcionará a los gobiernos y responsables políticos un marco para regular la IA.

Una vez adoptada la Recomendación, los líderes de todo el mundo tendrán un punto de referencia común sobre cómo controlar los riesgos y aprovechar estas nuevas tecnologías como una fuerza para el bien. La IA tiene el potencial de reducir radicalmente las desigualdades, promover la diversidad y beneficiar a la humanidad en su conjunto. Audrey Azoulay, la Directora General de la UNESCO

Justicia algorítmica

Aunque las tecnologías de la IA tienen un valor y un potencial extraordinarios para el desarrollo social y económico, la inteligencia artificial presenta retos complejos y únicos para los responsables políticos. La IA suscita también una gran preocupación por los prejuicios, los estereotipos y la discriminación. Cada vez más, las decisiones, tanto en el ámbito público como en el privado, se toman a partir de análisis generados por la IA. La UNESCO ha pedido que la IA se desarrolle de manera que asegure resultados justos.

La Recomendación incluirá disposiciones para garantizar que los sesgos del mundo real no se reproduzcan en línea, y ofrecerá acciones políticas concretas asentadas en valores y principios universales. También encargará a la UNESCO que analice el nivel de avance de cada país en el ámbito de la IA para ayudarles en la fase de aplicación.

24 destacados expertos de todo el mundo contribuyeron al texto, lo que garantiza el alcance amplio, exhaustivo y diverso de la Recomendación. Se elaboró a través de un proceso de consulta mundial que incorporó una multiplicidad de voces de diferentes grupos interesados.

La UNESCO está dispuesta a trabajar con sus Estados Miembros y socios para garantizar que esta Recomendación cumpla su promesa de dotar a la IA de una sólida base ética que beneficie a las personas.

La Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial será un modelo de consenso mundial sobre el ‘qué’ y el ‘cómo’ de la regulación ética de esta tecnología que cambia las reglas del juego. La UNESCO está dispuesta a ayudar a los gobiernos y a otras partes interesadas a desarrollar sus capacidades para hacer frente a los desafíos, incluso a través de la evaluación de impacto ético. Gabriela Ramos, Subdirectora General de Ciencias Sociales y Humanas

Contacto de prensa: Clare O’Hagan(link sends e-mail)

Teléfono: +33 145 68 17 29

Fuente: https://es.unesco.org/news/etica-inteligencia-artificial-paso-mas-adopcion-recomendacion-unesco

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Impactos negativos del internet y las redes sociales

Por: Jorge Salazar García

“Creamos un sistema que privilegia la información falsa (…) porque

la información falsa rinde más dinero a las empresas que la verdad”

Es probable que en algún momento, navegando por la web, haya quedado atrapado en medio de una polémica sobre los temas de moda: el cambio climático y las conspiraciones. Tales polarizaciones no son fortuitas, las propician quienes obtienen beneficios de ello: los poderosos concentradores de la riqueza. Para las corporaciones dueñas de los medios de información es relativamente fácil inducir la confrontación entre quienes creen en dichos fenómenos y sus negacionistas. Indudablemente, el discutir y confrontar ideas en las redes es bueno, el problema es hacerlo sin fundamento ni sentido crítico o, peor, porque se responde a una provocación. Lo común en ellas no es el diálogo tolerante sino la batalla de fanatismos. El resultado directo de esta tendencia en la red ha sido el explosivo crecimiento de la polarización social que, como se verá más adelante, beneficia a las empresas propietarias de los medios digitales, porque utilizan a los internautas ya convertidos en seres manipulables, incapaces de descubrir a quienes encubren la verdad.

Afortunadamente no hay crimen perfecto, muchos profesionales de las tecnologías digitales e inteligencia artificial han identificado el origen de los daños que la industria de la información esta ocasionando a millones de seres humanos y, en consecuencia, a la sociedad y a el PLANETA. Se sabe con certeza, por ejemplo, que las plataformas digitales se disputan la atención de la gente empleando datos sobre sus preferencias, gustos, fobias, filias, habilidades, capacidades, etcétera, recolectados mediante ALGORÍTMOS (programas) que almacenan dicha información en enorme centros computacionales ubicados en cavernas, incluso marinas. Con esos datos biográficos consiguen aplicar psicotecnologías, aprendidas en la universidad de Stanford, entre otros centros de estudios, para atrapar la mente  del usuario y manipularlo. El propósito es legal (ganar dinero) no así los métodos, como se verá más adelante.

La tarea de concentrar la información personal de cada individuo conectado a la web es permanentemente actualizada, de ese modo se optimiza el programa. Después, la máquina elabora un AVATAR o CLÓN DIGITAL de cualquier usuario que use un celular, tablet o computadora en el mundo. Lo que sigue es sencillo; partiendo de las preguntas ¿qué le digo?, ¿qué imagen, video o texto le pongo?, ¿qué le gusta? principalmente, logran mantenerlo pegado a la red, volviéndolo un ADICTO a ella. Naturalmente, eso implica elevados gastos en recursos materiales y humanos, ¿de dónde provienen, si sus servicios son GRATUITOS? ¿por qué invertir tiempo, tecnología y espacio (memoria) para conocernos mejor?  o ¿cómo es posible que esas compañías se hayan convertido en las mas acaudalas del mundo?

“Si NO se paga por el producto, uno mismo es el producto”

Algunos dicen que sus miles de millones de dólares provienen de la publicidad o el pago de internet, pero eso es parcialmente cierto; lo que realmente venden es la atención de PERSONAS VIRTUALES. Los clientes de esas industrias son las demás empresas que requieren ESCLAVOS DIGITALES sumisos, azombizados y adictos para venderles lo inimaginable y así seguir concentrando riqueza y poder. Por supuesto, no todo es negativo en la web; sería necedad no reconocer los beneficios y placeres que las redes proveyeron a las nuevas generaciones, pero no se puede ignorar que los impactos negativos, de continuar sin regulación social, superarán en cantidad y gravedad a los beneficios.

Las siguientes entrevistas, realizadas por el director de cine Jeff Orlowski a personajes que trabajaron para las más poderosas plataformas de internet (Facebook, Tweeter Google, Youtube, etc) expuestas en el documental “El Dilema de las redes Sociales” (2020) prueban que los impactos NEGATIVOS (suicidios, depresiones, adicciones, alteraciones de la personalidad, confusión, soledad, trastornos nerviosos, superficialidad) en las nuevas generaciones son ocasionados, en muchos casos, por el modo de operar dichas empresas. Los entrevistados accedieron brindar su testimonio sólo después de darse cuenta que fueron colaboradores inconscientes de lo que hoy es cada vez más cuestionado: la manipulación de las personas en las redes sociales. Es en cierto modo un “mea culpa” de quienes laboraron en Silicon Valley. Al director del film, Orlowsky, preocupado por la otra amenaza que polariza al mundo, (cambio climático) y a partir de conocer la enorme cantidad de negacionistas del calentamiento global, le surgió la idea de filmar los documentales “En busca del coral” (2017) y “Persiguiendo el hielo”(2012) ¿Por qué había tantos y por qué estaban tan convencidos de que el calentamiento global NO es cierto? Se preguntó. Su intuición le dijo que “algo” o “alguien” influenciaba las posturas fanáticas desde las redes sociales. Incluso, él mismo reconoce que en 2017 había cuestionado su fanatismo (adicción) por las redes y relación con el mundo. Produce terror enterarse que la misma gente que trabajó y diseñó dichas plataformas se hayan convencido de que algo está podrido en ellas. Por razones de espacio, en este y en el siguiente artículo, se citarán partes resumidas de las confesiones de algunos, escritores, creativos, ejecutivos, ingenieros y científicos que sirvieron a los monstruos propietarios de la web, tales como Tim Kendall (Facebook), Jeff Seibert (Twitter), Justin Rosenstein (Asana), Tristan Harris (Google), Aza Rakin (Mozilla y Firefox), entre otros.

Comencemos con el poeta y escritor Tim Kendall, un ex – adicto a las redes.

TIM KENDAL  : Siendo  presidente de pinterest, cuando llegaba a casa no podía desprenderme de la red, tenia dos hijos pero era cautivo de mi mismo; preso de la tecnología. A veces no podía controlarme, aún sabiendo lo que hay detrás del telón. Eso asusta. Traté  miles de veces con pura fuerza de voluntad dejar el teléfono en el auto, no llevarlo a la alcoba cuando llegara a casa; para las nueve de la noche ya había regresado por él. Yo lo tengo muy claro, estos servicios (redes) MATAN PERSONAS y causa que se quiten la vida. Decir que la tecnología es una amenaza existencial es una gran afirmación; aunque no en si misma sino por su capacidad de sacar lo peor de la sociedad. Puede crear caos masivo, indignación, incivilidad, falta de confianza en los demás, soledad, alienación, POLARIZACIÓN, fraudes electorales y populismos con relativa facilidad.  Al distraernos de los problemas reales hace incapaz a la sociedad de curarse a si misma. Esto afecta a todo el mundo incluso si no se usan estos productos. Estas cosas se han convertido en el Frankenstein digital que están transformando al mundo a su imagen. Altera la salud mental de los niños, invade la política sin hacerse responsable de nada. Lamentablemente la carrera por retener la atención de la gente (con técnicas fascistas) no va a desaparecer. Los algoritmos van a mejorar y el enganche va a empeorar, si no se regulan antes las acciones de estas empresas. Continuará el 12 de julio…

Fuente de la información e imagen: https://insurgenciamagisterial.com

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La Unesco tendrá una regulación ética de la inteligencia artificial

La Unesco anunció este viernes que sus países miembros han llegado a un acuerdo sobre un proyecto de texto normativo que regulará desde el punto de vista ético el despliegue de la inteligencia artificial.

Esa regulación, que debe concretarse en una recomendación que se someterá formalmente a los Estados en noviembre, «supondrá un marco global para garantizar que las transformaciones digitales promuevan los derechos humanos y contribuyan a la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible», destacó la Unesco en un comunicado.

Ese texto abordará cuestiones relacionadas con la transparencia, la responsabilidad y la privacidad; incluirá capítulos para orientar las políticas sobre la gestión de los datos, la educación, la cultura, la atención sanitaria y la economía.

Se trata de proporcionar a los gobiernos y a los responsables políticos un marco para la normativa sobre la inteligencia artificial.

Según la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), contendrá disposiciones «para garantizar que los sesgos del mundo real no se reproduzcan en línea» y ofrecerá «acciones políticas concretas asentadas en valores y principios universales».

La recomendación establecerá un dispositivo para que la Unesco analice el nivel de avance de cada país en la inteligencia artificial con la intención de ayudarles en la fase de aplicación.

Para su directora general, Audrey Azoulay, una vez adoptada «los líderes de todo el mundo tendrán un punto de referencia común sobre cómo controlar los riesgos y aprovechar estas nuevas tecnologías como una fuerza para el bien».

Azoulay se mostró convencida de que la inteligencia artificial «tiene el potencial de reducir radicalmente las desigualdades, promover la diversidad y beneficiar a la humanidad en su conjunto».

Fuente: https://www.swissinfo.ch/spa/unesco-tecnolog%C3%ADa_la-unesco-tendr%C3%A1-una-regulaci%C3%B3n-%C3%A9tica-de-la-inteligencia-artificial/46754418

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Trabajadores latinoamericanos y derechos laborales del siglo XXI

Por: Juan J. Paz y Miño Cepeda

La región ha logrado asimilar las tecnologías de la 3-RI y de la 4-RI en los tiempos actuales, pero en forma contradictoria, pues la modernización solo ha operado en sectores limitados.

En general, se reconocen cuatro revoluciones industriales (RI): la primera, a mediados del siglo XVIII (Inglaterra), con la que se inició el régimen capitalista, se basó en la máquina de vapor, aplicada especialmente a la producción textil, la minería, el transporte (ferrocarriles y vapores) y en parte la agricultura.

La segunda, a fines del siglo XIX y comienzos del XX (EEUU y Europa), asociada al desarrollo del imperialismo, se basó en la electricidad y los derivados del petróleo, trasformó no solo las fábricas, sino toda la vida social, particularmente con automóviles, aviones, electrodomésticos, teléfonos, radio, periódicos impresos en rotativas y más tarde televisión.

La tercera (sobre todo EE. UU.), a mediados del siglo XX, nacida de la energía atómica y la extensión de la electrónica y la informática, igualmente alteró las sociedades mundiales y repercutió sobre amplias esferas del trabajo y de la vida cotidiana, especialmente con la difusión de los computadores.

La cuarta (nuevamente los EE. UU. a la cabeza) es reciente, vinculada al avance del siglo XXI y basada en una gama de desarrollos de la inteligencia artificial (AI), el internet de las cosas (IoT), robótica, realidad aumentada y virtual, “Big Data”, “fábricas inteligentes”, impresiones 3D y 4D, nanotecnología, biogenética.

Por su condición de región subordinada al desarrollo del capitalismo mundial y, además, porque las estructuras internas permanecieron como “pre-capitalistas” hasta bien entrado el siglo XX, caracterizándose permanentemente como zona primario-exportadora, América Latina no generó ninguna revolución industrial, de manera que lo que hizo es aprovechar de los avances originados en los países centrales para traerlos, aplicarlos y adaptarlos al desarrollo de su industria y sus tecnologías.

Con distintos ritmos, países como Argentina, Brasil o México, ya iniciaron su industrialización desde fines del siglo XIX, mientras los más “atrasados” (Bolivia, Ecuador, otros centroamericanos) apenas tenían unas contadas industrias hasta inicios de la década de 1960, cuando todavía predominaban las haciendas, los latifundios o las plantaciones basadas en relaciones de servidumbre y no en el trabajo asalariado típicamente capitalista.

La región ha logrado asimilar las tecnologías de la 3-RI y de la 4-RI en los tiempos actuales, pero en forma contradictoria, pues la modernización solo ha operado en sectores limitados, ha provocado mayores diferencias productivas y ha agudizado diferencias sociales y laborales, porque lo común en América Latina es la existencia de reducidos sectores propiamente proletarios (obreros fabriles), diversificados trabajadores en el sector de servicios (comercio, bancos, infraestructuras, educación, salud, seguridad, profesionales), numerosos “informales” y subocupados, junto con amplios sectores de desocupados.

En el marco de ese panorama general, las organizaciones obreras o de trabajadores, nacieron y se fortalecieron en asocio a las demandas tradicionales generadas por los avances de la 1-RI y de la 2-RI en los distintos países. Conquistar una legislación laboral favorable fue el espacio de su actuación y de sus luchas. De modo que gracias al sindicalismo y a las organizaciones tradicionales de los trabajadores fue posible conquistar códigos del trabajo, que garanticen el principio pro-operario, así como los derechos a la jornada máxima, salario mínimo, contrato individual y colectivo, seguridad social, indemnizaciones, sindicalización, huelgas y garantías específicas para las mujeres trabajadoras.

Pero se han quedado cortas las reivindicaciones, demandas y luchas por nuevos derechos laborales, que exigen los procesos de expansión y asimilación de la 3-RI y de la 4-RI. Además, la pandemia del Covid-19 potenció, en forma rápida, los productos de la 4-RI, obligando al nacimiento de formas de trabajo inéditas: teletrabajo o Smart-working, provisión de bienes y servicios a domicilio (“uberización”), labores semi presenciales, tele-oficinas, horarios variados y flexibles, jornadas intermitentes o parciales. Hasta se ha creado un lenguaje económico y social que trata de conceptualizar las nuevas situaciones, a menudo en forma engañosa: Plattform Capitalism, Gig Economy, Economy on Demand, Intelligent Manufacturing System, Ciberusina, Smart-Cities, Cebots, Machine Learning…

La mayoría de los países latinoamericanos están lejos de llegar a los niveles del espectacular desarrollo de la 4-RI que demuestran empresas como Google, Amazon, Uber o Apple, pioneras en el mundo. La región carece de capas empresariales o de líderes innovadores capaces de lograr revoluciones semejantes. Simplemente asumen tecnologías extranjeras o desarrollan aplicaciones a las que bautizan como “innovaciones”.

Pero, además, en la región las dirigencias y organizaciones de trabajadores tampoco se han mostrado ágiles para las nuevas conquistas de derechos ante el avance bien sea limitado o bien sea amplio, de las nuevas cyber-tecnologías, del “capitalismo inteligente”. No hay idea sobre los trabajos del “futuro” (como White-hackers, Growth-hackers, expertos en IA o también en IoT, desarrolladores de sistemas, diseñadores robóticos, etc.).

En América Latina, en medio de la pandemia del Coronavirus, se afirmaron sectores empresariales que están aprovechándose del trabajo a casa sin límites horarios y en cualquier momento, lo que merece demandar el derecho a la desconexión, que en Europa ya se implementa. Informes, como el del Banco Mundial en 2016 calculan que la 4-RI desplazará a cientos de miles de trabajadores, reemplazados por robots, máquinas inteligentes y drones.

Por eso, igualmente en Europa se discute y se avanza en el derecho a una renta básica universal, apenas pensada en reducidos círculos intelectuales de América Latina.

Mientras los capitalistas de la nueva era hablan de “jornada emocional” y de “salarios emocionales”, particularmente atribuibles a los jóvenes, que supuestamente no desean ni jornadas fijas, ni salarios obligados, los gobiernos conservadores, empresariales y neoliberales quieren ajustar los códigos del trabajo ya existentes a las nuevas realidades, pero arrasando con los derechos históricos conquistados por décadas de movilización social.

De modo que las organizaciones de trabajadores se ven en la obligación de defender los derechos logrados, pero también están forzadas a entender las nuevas dinamias del trabajo y, por tanto, a generar las nuevas garantías y derechos para esos nuevos trabajos.

Los trabajadores “uberizados”, los trabajadores “emocionales” (también se los llama “knowmads” o knowledge nomads), no tienen seguridad social, por lo que se acentúa el derecho a la seguridad social universal pública; los trabajadores ya no se concentran en grandes fábricas, como para afirmar las luchas colectivas en sindicatos, porque se extiende el trabajo individualizado y autónomo, sin salarios mínimos ni jornadas máximas.

Con mayor razón, es necesario crear más garantías para estos trabajadores, utilizados por capitalistas que ya no asumen riesgos laborales propios, sino que contratan “servicios” por horas, tareas u objetivos predeterminados. Su rentabilidad se ha vuelto más “fácil” y se multiplica.

Como nunca antes, las condiciones contemporáneas creadas por las revoluciones industriales del siglo XX y particularmente la 4-RI, imponen una triple necesidad histórica: uno, Estados fuertes, capaces de garantizar los derechos individuales, laborales, colectivos, ambientales y creen la renta básica universal; dos, urgente redistribución de la riqueza, a fin de que ella no se siga concentrando en unas elites capitalistas que ahora superexplotan a “trabajadores emocionales”, al mismo tiempo que se liberan de responsabilidades frente a jornadas, salarios y seguridad social ultraflexibles; tres, fuertes impuestos a las capas ricas, un asunto que han comenzado a ver los EEUU y Europa, que ahora se deciden a incrementar impuestos a las grandes corporaciones y se fijan en los paraísos fiscales, donde se evaden impuestos.

Fuente:  https://www.alainet.org

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Mundo: Elaboración de una Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial

Mundo/25-06-2021/Autor(a) y Fuente: en.unesco.org

AI y tu …

Hoy, la inteligencia artificial juega un papel en la vida de miles de millones de personas. A veces pasa desapercibida, pero a menudo tiene profundas consecuencias, transforma nuestras sociedades y desafía lo que significa ser humano.

La IA puede brindar apoyo a millones de estudiantes para completar la educación secundaria, cubrir 3,3 millones de puestos de trabajo adicionales y, lo que es más urgente, ayudarnos a abordar la propagación y las secuelas de la pandemia de COVID-19. Junto con múltiples ventajas, estas tecnologías también generan riesgos y desafíos a la baja, derivados del uso malicioso de la tecnología o la profundización de las desigualdades y divisiones.

Necesitamos políticas y marcos regulatorios nacionales e internacionales para garantizar que estas tecnologías emergentes beneficien a la humanidad en su conjunto.

Necesitamos una IA centrada en el ser humano. La IA debe ser para el mayor interés de la gente, no al revés.

La UNESCO propone el desarrollo de un instrumento global de establecimiento de normas integral para dotar a la IA de una sólida base ética, que no solo protegerá sino que también promoverá los derechos humanos y la dignidad humana. Si se adopta, será una brújula de guía ética y un cimiento normativo global que permitirá construir un fuerte respeto por el estado de derecho en el mundo digital.

Gabriela Ramos, Subdirectora General de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO, sobre cómo construir el estado de derecho en el mundo digital:

5 cosas que debes saber sobre la IA

La IA ha demostrado su valor para enfrentar la pandemia de COVID-19

Contribuye a frenar el impacto económico de la crisis a través de plataformas digitales. También ayuda a los investigadores a procesar grandes cantidades de datos en la carrera por encontrar una vacuna o un tratamiento. AI ha participado para contener la propagación del virus a través de tecnologías de prueba, seguimiento y rastreo. Sin embargo, a medida que las personas dan acceso a sus datos, el uso de IA durante esta pandemia ha reabierto las preocupaciones con respecto a la privacidad, la protección de datos y el uso de datos más allá de las necesidades de rastreo de virus.

Es probable que el crecimiento impulsado por la IA sea muy desigual

Se espera que la IA genere casi 4 billones de dólares en valor agregado para 2022. Para 2030, se espera que las ganancias económicas sean más fuertes en China y América del Norte, lo que representa el 70% del impacto económico global de la IA. La IA tiene una dinámica de “el ganador se lo lleva todo” que necesita ser regulada: la concentración de IA en manos de unos pocos países de altos ingresos probablemente dejará a los países en desarrollo muy atrás. Estos últimos no se beneficiarán o se beneficiarán muy poco de las tecnologías de inteligencia artificial y carecerán de propiedad de dichas tecnologías.

La IA contribuye a ampliar las brechas de género existentes

Solo el 22% de todos los profesionales de la IA son mujeres. Debido a que están subrepresentados en la industria, los prejuicios de género y los estereotipos se reproducen en las tecnologías de IA. No es una coincidencia que los asistentes personales virtuales como Siri, Alexa o Cortana sean «mujeres» por defecto. El servilismo y, a veces, la sumisión que expresan son un ejemplo de cómo la IA puede (continuar) reforzando y difundiendo los prejuicios de género en nuestras sociedades.

La IA puede ser una herramienta poderosa para abordar el cambio climático y los problemas ambientales

A medida que el planeta continúa calentándose, los impactos del cambio climático están empeorando. Al recopilar y analizar datos, los modelos impulsados ​​por IA podrían, por ejemplo, ayudar a mejorar la gestión de los ecosistemas y la restauración del hábitat, algo esencial para disminuir la disminución de las poblaciones de peces y vida silvestre. Dicho esto, la extracción de datos consume casi el 10% de la energía a nivel mundial. Por lo tanto, también es esencial abordar el alto consumo de energía de la IA y el impacto consiguiente en las emisiones de carbono.

La IA no puede ser una zona prohibida por la ley

La IA ya está en nuestras vidas, dirigiendo nuestras elecciones, a menudo de formas que pueden ser perjudiciales. Hay algunos vacíos legislativos en la industria que deben llenarse rápidamente. El primer paso es acordar exactamente qué valores deben consagrarse y qué reglas deben aplicarse. Existen muchos marcos y directrices, pero se implementan de manera desigual y ninguno es verdaderamente global. La IA es global, por eso necesitamos un instrumento global para regularla.

Fuente: https://en.unesco.org/artificial-intelligence/ethics

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