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“Tenemos un modelo de aula apilada que no vale para cinco horas al día, cinco días a la semana y así durante 15 años” Entrevista al sociólogo Mariano Fernández

Europa/España/15 Marzo 2018/Autor: Daniel Sánchez Caballero/Fuente: El diario la Educación

La insitución escolar está en crisis. Un modelo de organización que parece no servir bien para unos fines que son, hoy, más inciertos que nunca. Mariano Fernández Enguita aboga por una apertura del concepto de escuela y de aula.

Catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Fernández Enguita está considerado uno de los principales expertos en educación de España. Enguita no se guarda ninguna opinión y es consciente de que, a veces, puede molestar a los maestros. Autor prolífico, acaba de publicar Más escuela y menos aula (Ediciones Morata), donde propone un cambio de concepto en la escuela y su disposición a través de lo que ha llamado el “hiperaula”. Enguita comparte despacho en la Facultad de Educación con Julio Carabaña, otro de los gurús educativos. “Tenemos buenas discusiones”, se ríe.

Le he leído decir que “la escuela sobrevive porque es obligatoria”. ¿Puede elaborar esto?

Alguien dijo que si creíamos que lo de los medios de comunicación es una crisis, esperen a ver la escuela. Se refería a la crisis de las instituciones broadcast. La escuela no solo es una institución broadcast, sino que antes de eso fue la lectio. Están todos los motivos para que eso entre en crisis, como cualquier institución, con el añadido de que estamos estirando cada vez más la escuela. Una persona pasa mínimo 15 años y con resultados poco claros. Antes la educación te llevaba a algo, si eras pobre te hacías maestro, cura, secretario del ayuntamiento. Ahora no está claro. Eso en conjunto es explosivo. Pero la gente no se puede ir. Es obligatoria, legalmente y de hecho, porque a los tres años —y antes— es difícil que una familia mantenga a los niños en casa. Para terminar con el mínimo hay que salir a los 18 y para salir con algo más hay que seguir. Esas son las condiciones de un abandono masivo si fuera posible o de una explosión si no es posible el abandono. En teoría política esto se llama exit y voice. Voice es que protestas ante una institución o un sindicato. Exit es que te vas. Aquí no hay salida, solo queda la voz y tampoco está muy reconocida, lo que es problemático. Por eso vemos cada vez más el rechazo de clase media, no lo que había antes de clase trabajadora. Ahora vemos alumnos que parecen tenerlo todo, pero no son buenos estudiantes.

El problema es que no parece que haya alternativa.

Sí hay alternativas. Yo no creo que la escuela per se sea mala, lo que es malo es el modelo que tenemos, pensado a medias entre la disciplina del convento y el porvenir de la disciplina de la fábrica. Puede funcionar de otro modo. Tener una escuela, un edificio bien equipado, bien dotado, con educadores, está muy bien. Las escuelas creo que deberían ser una mezcla de lo que son hoy, pero también de club social, etc. Se puede discutir, no es lo mismo una escuela primaria que de Secundaria, una ciudad u otra, pero hay mucho futuro y muchas posibilidades para la escuela, pero no para esta escuela que es un conjunto de aulas apiladas.

Igual me confundo, pero no da la sensación de que nadie hable de cambiar tanto el modelo-concepto sino de pequeñas cosas.

El concepto está muy metido en la sociedad. Una de las cosas que se ve en el libro y en las ilustraciones que tiene es que todos los conceptos del futurismo en la escuela es reproducir el aula en situaciones absurdas. Da igual que sea tipo Matrix con los alumnos conectados a cables o hiperconsolas medio atómicas, siempre tienes el aula, con sus pupitres, sus alumnos alineados. La idea ha calado profundamente y es difícil sacársela de la cabeza. Y luego hay una inercia. ¿Quienes nos convertimos en profesores? Los que mejor hemos sobrevivido a la escuela o nos ha gustado, incluso. Nos quedamos, es lo que hemos aprendido a hacer. Es difícil cambiar eso, sobre todo si no tienes señales. Un periódico, por ejemplo, recibe señales. Puede creer que lo está haciendo bien, pero si los lectores caen, algo pasa. A la escuela no se le va nadie, no tiene feedback más allá de ver a los alumnos suspender o aburrirse. Por eso hablo de público cautivo.

Su libro se llama Más escuela y menos aula” ¿Qué significa?

Significa que, hasta donde alcanza la vista, la escuela va a seguir ahí. A mí no se me ocurre una buena alternativa. No me opongo al homeschooling en ciertas circunstancias, pero no es una alternativa. La escuela que tenemos está montada sobre ese modelo del aula apilada. Lo explicaba con la web de un instituto que muestra sus aulas, orgulloso de ellas. Aula de música, aula de informática, aula de artes plásticas… y eran todas iguales, el esquema era el mismo. Es innecesario. No digo que no haya que tener una estructura tipo aula como la conocemos para algo. Para dar una conferencia a 500 personas lo mejor es un buen auditorio, pero no es eso lo que vale para todo cinco horas al día, cinco días a la semana y durante 15 años. Debemos y podemos conservar y cambiar la institución, y el cambio sustancial que hay que introducir es levantar el aula y reducirla a su justo papel.

¿En la línea de lo que han hecho los jesuitas?

Hay muchos ejemplos. En el libro lo llamo el hiperaula y en la web tengo un apartado dedicado en exclusiva a eso. La llamo hiperaula porque la forma más común es un aula más grande que se produce por la reagrupación de, típicamente, dos grupos que puede ser de un mismo nivel como en Jesuitas, puede ser los dos cursos un ciclo entero. Puede no tener nada que ver con eso, como se ha hecho en la Escuela da Ponte y otras. Puede ser, en otro nivel, los rinconcitos Montessori. Puede ser cosas como la red Teach for One, en EE UU, que reúne tres-cuatro aulas en una especie de campus party donde todo el mundo trabaja en pequeños grupos asistido por profesores. Hay muchas formas, pero en general se trata de romper con la idea de que un profesor deba tener simultáneamente a un número de alumnos y a continuación ponernos a discutir que son demasiados niños y sobre las ratios. Eso es un pozo negro sin fondo que no va a ninguna parte. Nunca habrá una ratio adecuada. Cuanto más personalices o diversifiques para unos alumnos, más te estás alejando de otros. Creo que ese modelo está acabado y por eso hablo del hiperaula. Lo más visible es que es grande, pero además se puede pasar sin transición del gran grupo a los pequeños equipos. No es solo el aula física, tiene su prolongación a través de la tecnología con aulas virtuales, equipos de trabajo, etc. Eso permite remodelar enteramente los tiempos porque requiere un equipo de profesores. No hace falta que se turnen, sino que cada uno coja un trocito del aula. Porque creo que cada vez más irá entrando la hiperrealidad, tecnologías que reproducen la realidad, simulaciones, videojuegos, hologramas… Eso es completamente distinto que 20 personas mirando a otra que habla, o escribe en la pizarra.

El libro no es una investigación, pero no sé si aún así ha encontrado algo que le haya sorprendido.

No es un libro de hallazgos, es el resultado de un proceso acumulado muy largo. Mi primera ponencia en un Congreso se llamaba Texto y contexto en la educación. Hablaba de que tan importante como el texto, el contenido, es el contexto: sentados, de pie, un horario, una organización del espacio, etc. Uno de los primeros libros más centrado en la escuela, La cara oculta de la escuela, de 1990, era sobre las tesis sociales de la educación. Decía que el contenido es una cosa, pero que lo que marca a la gente no es la lista de los reyes godos, sino un contexto, una situación en la que aprendiste esa lista. Este libro es una vuelta a lo mismo. Es una vuelta a que podemos discutir mucho sobre si debe haber más o menos humanidades, filosofía griega o computación, pero que prestamos muy poca atención a la organización del tiempo, del espacio, a la secuenciación de contenidos, a la relación del alumno con otros alumnos, con el profesor, consigo mismo, con la comunidad. Todo eso son las relaciones del proceso educativo y es lo que creo que penetra, empapa y atraviesa toda la escuela, que hoy está personificado en el aula, resumido en ella, y es lo que creo que hay que superar.

¿Por qué parece que, al menos en España, los grandes cambios educativos vienen de colegios privados o concertados? ¿por qué a la escuela pública le cuesta tanto?

Porque está muy burocratizada y hay una enorme autonomía del profesor. Pero no autonomía a más, simplemente, es a más y a menos. El profesor puede en este momento en la escuela pública innovar, y muchos lo hacen, pero es prácticamente imposible hacerlo, a no ser que haya un flechazo, en la misma dirección que tus 30 o 100 compañeros. A veces hay un proyecto muy atractivo o el centro toca fondo y la gente reacciona, o llega alguien muy carismático. Pero siempre es un problema. Los centros privados tienen alguna ventaja. La primera, no tienen el público descontado, tienen que tener las aulas llenas. De hecho, uno de los casos en los que los públicos reaccionan es cuando las aulas se vacían y hay amenaza de que se cierre el centro. El privado tiene que responder, o al menos aparentarlo. Segundo, tiene dirección: un profesor no puede decir que no a todo, y en la pública sí. Hay quien alardea de ello: “Que hagan las leyes que les dé la gana, que yo haré lo que quiera”. En tercer lugar, un centro concertado o privado, sobre todo los primeros, suelen ser parte de una red. Los Jesuitas solo en Cataluña tiene ocho centros. Los salesianos igual. Y eso da una escala, siempre es importante porque permite negociar mejor ciertas cosas, aprender más unos de otros, distribuir el riesgo de la innovación…

Pero más red que la pública…

Claro, pero la escuela pública tiene la red dada. Porque es territorial, mucho mejor, la otra es desterritorializada. Además, cubre distintas etapas. Y hay que hacerlo funcionar. Y esa condición no se da. Ni tienes dirección ni tienes la red, un centro no suele querer saber mucho qué hacen otros. Además, los privados y concertados han sido elegidos por las familias, y eso crea mucha comunidad. Hace mucho tiempo se hizo un estudio en EE UU sobre escuela secundaria y una de las conclusiones a las que llegaron, que les sorprendió a ellos mismos, es que los centros católicos tenían más valor añadido para los alumnos que los públicos o los otros privados. Estos centros tienen su origen en la población blanca pobre (italianos, irlandeses) porque creían que la otra estaba al servicio de los protestantes. La explicación que daban los autores, que se puede discutir, es que allí había una comunidad, que al haber cierto grado de afinidad entre profesor, centro y familia, hacía que funcionara mejor, y permitía explicar una circunstancia que por ningún otro factor habitual (riqueza de la familia, etc.) explicaba.

Ya que estamos con EE UU y dirección, allí los equipos directivos solo se ocupan de eso, de la dirección. ¿Cree que es un mejor enfoque?

No sé si es mejor ese modelo que el inglés, también profesionalizado pero que vienen de la enseñanza, o el francés, que depende mucho de la jerarquía, o el de aquí, la llamada participación democrática. Lo que sí tengo claro, sea cuál sea el origen del director, es que la dirección lo sea en materia de educación. Que el director no sea ni un administrador de cosas ni un representante de la administración o ante ella ni la muralla ante los padres. Que una vez haya un proyecto, haya una dirección detrás que lo lleve a cabo. Hace un par de años hice un trabajo sobre la implantación de la tecnología comparando datos europeos y me sorprendí. Los tres factores habituales que se contaban siempre para ver por qué se introduce la tecnología en los colegios eran que haya medios, que haya formación del profesorado y que haya soporte informático. Cuando no había uno, faltaba otro, y si no el tercero. Nada de eso asociaba con la introducción de la tecnología, solo la capacidad de dirigir de la dirección. Y, concretamente, no que el director pudiera despedir o cambiar los sueldos, que es lo que todo el mundo teme, sino si tenía competencias pedagógicas. Si tenía capacidad de decidir sobre cuestiones educativas.

Le he leído decir que no cree, respecto al profesorado, que el problema sea tanto la formación inicial, una opinión contracorriente, digamos.

Sí creo que tenemos un problema con la formación inicial: debe ser más sólida, más exigente, ganaríamos mucho si la universidad si librase del año de prácticum y hubiera un quinto año de estudio y las prácticas se hicieran más bajo el control del centro. Creo que hace falta más ciencia en la formación del profesorado, no porque piense que de la ciencia vamos a deducir qué hacer en el aula, sino que el profesor debe tener más capacidad de distinguir leyendas urbanas, mitos, ciencia, qué sabemos, qué sabemos que no sabemos… Es un sector muy dado a creerse muchas tonterías. Creo que debe ser una formación más sólida en el ámbito digital. Igual que desde el SXVI un maestro debe dominar la lectoescritura, en el SXXI debe dominar el entorno digital. Hay que saber trabajar en equipo.
Pero no creo que la formación inicial vaya a resolver los problemas para siempre. El mundo va a seguir cambiando y ese cambio debemos ser capaces de afrontarlo todos, pero particularmente los que formamos a quienes gestionarán ese cambio después. Y eso requiere una capacidad permanente de aprendizaje, reflexión, modificar la propia práctica, etc. Y eso depende de las condiciones de trabajo. Si el trabajo de un profesor es dar una lección, entonces la mejor manera de prepararla seguramente sea irse a casa. Ahora, si el trabajo de un profesor va a ser diseñar un ecosistema de aprendizaje y rediseñarlo una y otra vez según cambie el entorno escolar, necesita estar más tiempo en el lugar de trabajo y estar más con sus compañeros. Tener más tiempo que no sea de clase. El modelo del profesor debería parecerse más al de los profesionales en sus trabajos. Arquitectos, abogados, investigadores… Nadie les prohíbe irse a un congreso o a una biblioteca, pero normalmente están donde está su trabajo, sus compañeros, compartiendo ideas, tomando decisiones y tratando de mejorar lo que hacen en un entorno incierto. Ese sitio es el centro.

No sé si los maestros estarán muy de acuerdo con esto…

Casi seguro que la mayoría no, entre otras cosas porque una de las razones para ser maestro es el tiempo que pasan en el centro. Son cinco días por semana, en casi todos los centros es solo por la mañana y hay muchas vacaciones.

Pero los profesores sí se quejan de que no tienen tiempo para nada, de que van de clase en clase…

Depende de a qué llames tiempo y cuándo crees que acabe tu jornada. Oyes a los maestros decir que cuando tienen que formarse lo tienen que hacer en su tiempo. Cuando dicen su tiempo, ¿a qué se refieren? ¿A que se había marchado a casa y ya lo consideran su tiempo? Porque el tiempo de un maestro son 37,5 horas semanales 11 meses al año, no los nueve que dura el curso. No quiero discutir si los profesores deben dar menos clase, es posible, pero sí desde dónde lo discutimos. ¿Desde la idea de que para que tengan un rato para una reunión hay que quitarles una hora de clase porque el resto del tiempo está ocupado? ¿O es una ficción eso? Creo que en buena medida es una ficción. No digo que los profesores no trabajen, los hay que trabajan el tiempo de permanencia en el centro, el del contrato y más. Los hay entregados, pero también al contrario, no nos engañemos. El sistema no está en condiciones de decir quién hace qué, se ha dejado en manos del profesor. Creo que uno de los grandes motivos de la elección de ser profesor es el tiempo.

Estas opiniones, poco populares entre el profesorado, me llevan a pensar que los maestros se quejan mucho de los expertos que “nunca han pisado el aula”. ¿Qué le parece?

Es como si los peces se quejaran de que los oceanógrafos no hayan sido nunca pez. Es cierto que si eres “experto”, observador, investigador, no tienes la omnisciencia y se te pueden escapar cosas. Pero no creo que sea ese el experto que molesta, creo que es más el que habla de cosas internas. En mi larga carrera en esto, el artículo que más ha molestado fue uno que se llamaba ¿Es pública la escuela pública? Y no fue porque dijera nada desde fuera, es porque lo decía desde dentro. En ciencia, como en cualquier cosa, uno sabe que la distancia tiene un valor. Cuando estás demasiado cerca de una cosa, cuesta distanciarse de ella y creo que esto es muy cierto en la enseñanza. Si algo de lo que digo molesta, que me digan por qué. El argumento es “usted no ha pisado el aula”, no me parece un por qué.

No estaba personalizando…

Ni para mí ni para nadie. Por esa regla de lo militar solo podrían hablar los militares, de género una mitad de una cosa y la otra de la otra, y así con todo. Y no digamos ya la cantidad de cosas de las que hablan los maestros. Porque los “expertos” hablamos solo de una cosa, por eso nos llaman así, pero un maestro habla de todas a sus alumnos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/03/15/tenemos-un-modelo-de-aula-apilada-que-no-vale-para-cinco-horas-al-dia-cinco-dias-a-la-semana-y-asi-durante-15-anos/

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Entrevista al profesor Raul Landa: «Sin duda, la mejor forma de prevención es la formación»

Por: diariocordoba.com/Pilar L. Carmona/14-03-2018

Raúl Landa es doctor en Ciencias de la actividad física y el deporte. Ha trabajado durante 15 años como profesor de Educación Física y actualmente es asesor de formación en el CEP de Córdoba, ocupándose del ámbito artístico-deportivo.

-¿Son los primeros auxilios una asignatura pendiente en la docencia?

-Nuestro profesorado se forma en una gran variedad de temáticas usando su tiempo libre, pero es cierto que cualquier docente debería tener las nociones básicas sobre primeros auxilios con las que defenderse ante cualquier emergencia con su alumnado.

-¿Por qué considera necesario que los docentes tengan estos conocimientos?

-Al trabajar con un alumnado muy diverso y numeroso es muy probable que el profesorado tenga que enfrentarse a una emergencia que atender. Parte del profesorado que participa en nuestros cursos llega con un sentimiento de temor de encontrarse con una situación en la que no sabe cómo actuar. En la mayoría de los casos no cuenta con los conocimientos ni medios necesarios. Hay que pensar que una actuación incorrecta o negligente puede agravar el estado del accidentado o enfermo y acarrear problemas legales a la persona que la realiza. Por último, se necesitan adaptaciones de las normas básicas de primeros auxilios a las edades y características del alumnado que tiene el docente en las aulas.

-¿Qué tipo de situaciones de emergencias son más habituales en las aulas cordobesas?

-No dispongo de los datos sobre las situaciones producidas en los centros de la provincia, pero el profesorado y los ponentes se centran en temas que intentamos abordar en nuestras actividades formativas: el soporte vital básico, las heridas y hemorragias, las lesiones traumáticas y las alteraciones neurológicas.

-¿Qué medidas básicas debería conocer todo el mundo para actuar en situaciones emergentes?

-Los principios generales de actuación en una emergencia que todos deberíamos conocer son primero proteger, garantizando la seguridad del accidentado y en que lo atiende. En segundo lugar, avisar, pidiendo ayuda a los servicios de emergencia, y en tercer lugar socorrer, valorando la situación y prestando la atención inmediata.

-¿Qué papel tiene la prevención en los primeros auxilios?

-La prevención es fundamental. Existen muchas medidas que se llevan a cabo por parte de la administración: creación de servicios de prevención con equipos multidisciplinares, la elaboración de planes de prevención y formación, el registro de accidentes, la evaluación de riesgos o potenciar la toma de medidas de autoprotección de los centros educativos, pero sin duda, la mejor prevención es la formación.

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Entrevista a Rosan Bosch: “En una escuela cada espacio es una herramienta pedagógica”

Fuente: El Diario de la Educación

La arquitecta Rosan Bosch, holandesa afincada en Dinamarca, cree que los espacios de las escuelas pueden ser y deben cambiarse de la mano de docentes y alumnado, para conocer los usos presentes y posibles de los espacios escolares.

Rosan Bosch es una célebre diseñadora de interiores holandesa –si bien instalada en Dinamarca desde hace muchos años– que con sus soluciones imaginativas está revolucionando la forma de concebir los espacios de los centros educativos, a partir de la convicción de que estos ejercen una gran influencia sobre todos los procesos de aprendizaje. En 2011 creó Rosan Bosch Studios, que hoy cuenta con oficinas en Copenhague, Singapur y Madrid, y que ha llevado a cabo proyectos escolares en una larga lista de países. Hace unos días pasó por Barcelona para ofrecer una conferencia en el Museo del Diseño, en el marco de las jornadas Disseny per Viure (Diseño para Vivir), comisionadas por Oscar Guayabero.

¿Cómo entras en el mundo de la educación?

Pues como tanta gente, por mis hijos. Yo ya trabajaba en arte y diseño cuando mis hijos tuvieron edad para ir a la escuela; no hablo de jardín de infancia, en Dinamarca la escolarización en realidad empieza a los seis o siete años. Mi hijo expresaba un cierto rechazo a la escuela, y entonces vi que la ley en Dinamarca dice que cada niño tiene derecho a una educación individual y diferenciada, y así se lo recordé a sus maestras. La maestra, claro, me dijo que ella hacía todo lo que podía, pero que en el aula había 27 niños, y me explicaba sus limitaciones de espacio, y yo pensé “ostras, pues yo puedo ayudar a esta maestra”. Y empecé a buscar proyectos, ¡y fue súper difícil, porque nadie te deja ayudar!

¿Quién fue el primero en dejarte?

Yo ya empezaba a tener una carrera y en alguna entrevista me había quejado de esto, y un día el ayuntamiento de Ordrup, en Dinamarca, me propuso que analizara sus escuelas, ya que las iban a reformar un grupo de arquitectos locales, pero dos años después volvieron a llamarme porque tenían muchos problemas con las nuevas escuelas porque no funcionaban como querían, y ese fue en realidad mi primer proyecto. Entramos en la escuela y todo era nuevo pero los maestros estaban súper desmotivados, el director había renunciado por estrés, había padres que estaban quitando a sus hijos, y además tenían muy poco presupuesto.

¿En qué consistió tu intervención?

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Ese proyecto fue un poco especial. Los arquitectos habían hecho un buen trabajo, habían hablado con los maestros y tenían una visión innovadora de lo que tenía que ser la escuela. Pero el problema fue que en el interior volvían a trabajar como lo habían hecho siempre. Habían hecho las aulas más pequeñas para poder tener los pasillos más grandes, su intención era que las aulas fueran para ratos no muy largos para poder después usar los espacios comunes de forma más flexible, pero lo que en realidad ocurría es que volvían a sus aulas más pequeñas, y que algunas no se podían ni cerrar porque no había puertas. En definitiva, cuando llegamos los profesores estaban enfadadísimos, hartos de tanto parloteo con diseñadores.

Imagen de la Escuela VIttra Södermalm / Fotografía: Kim Wendt

Mala manera de empezar…

Nos instalamos en una habitación al lado de la entrada durante tres semanas, y cada día dábamos un encargo a alumnos y a profesores; por ejemplo les dimos unos post-it, de diferente color, para que los enganchasen en los sitios que más les gustasen de la escuela, y escribieran por qué. No coincidieron, y así pudimos ver los espacios desde el punto de vista del adulto y desde el punto de vista del niño. Estuvimos haciendo cosas así a diario, y al cabo de tres semanas nos volvimos a encontrar con los profesores y habían cambiado completamente su manera de vernos, habían entendido que en una escuela cada espacio podía ser una herramienta pedagógica para ellos, y así empezamos a conocer sus necesidades: querían espacios para trabajar bien en grupo, pero también espacios de concentración, etc. Este fue el primer paso.

¿Qué priorizáis en el diseño de una escuela o de un aula?

Nosotros no hablamos de aulas, sino de paisajes de aprendizaje. Cada paisaje es un espacio diferenciado, que hace posible situaciones diversas y distintos procesos pedagógicos. Concebimos la escuela como un organismo vivo y lo que buscamos no es solo una nueva forma de usar los espacios sino que queremos incidir en el ambiente educativo a fin de conseguir que los alumnos dejen de tener una actitud pasiva y pasen a tener una mentalidad activa. ¿Quién dice que la mejor forma en que aprenden los niños es sentados en una silla todo el día?

La tradición, supongo.

Todo nuestro sistema está construido siguiendo el paradigma del profesor que va metiendo conocimientos al alumno por la boca; lo que nosotros tratamos de llevar a cabo es un cambio de perspectiva, donde la responsabilidad del aprendizaje es compartida con los alumnos, y es función de la escuela y de los padres enseñar a saber manejar esa responsabilidad.

A los niños no siempre es fácil activarlos.

Una escuela que estimula la creatividad y la autonomía de los niños es una escuela a la que los niños quieren ir y de la que no quieren irse. Yo siempre cito a un neuropsicólogo español, José Ramón Gamo, que lo dice muy claro: “El cerebro necesita emocionarse para aprender”.

¿Y todo eso cómo se traduce en espacios y mobiliario?

Tenemos unos principios en los que se combinan ideas pedagógicas con ideas de diseño. Tuvimos que desarrollar este sistema porque si no la gente se sentía muy perdida. Necesitábamos encontrar la manera de comunicarnos con el lenguaje del maestro, teníamos que entender cómo se trabaja en la docencia y ellos tenían que entender qué quiere decir el diseño, ya que el diseño impacta en mis sensaciones pero también en cómo me comunico contigo, y por tanto el entorno físico puede ser una herramienta para la docencia. Por eso hablamos de paisajes. Al primero lo llamamos “la montaña”, es un espacio de comunicación de uno a muchos, en una dirección. Hay momentos de este tipo, también entre alumnos, momentos en los que uno explica y el resto escuchan. Luego está “la cueva”. Es aquel momento en el que no me quiero comunicar con nadie, sino que quiero estar concentrado. En nuestra cueva creamos diversos espacios porque cada uno de nosotros somos distintos a la hora de buscar esa concentración, pero lo importante es que si los demás saben que estás en una situación cueva lo que tienen que hacer es dejarte tranquilo.

Escuela Vittra Södermalm / Fotografía: Kim Wendt

¿Cuántos paisajes hay?

Seis en total. El tercero es “la hoguera”, es un espacio para trabajar en equipo, un lugar en el que cada uno tiene una responsabilidad y se coopera para ayudarnos mutuamente en el trabajo. El “abrevadero” es donde hacemos el intercambio de información informal, este es un espacio estratégico, muy usado en las empresas. “Manos a la obra” es un espacio donde podemos manipular materiales, y por último está el “Movimiento”, que es donde se activa el cuerpo, porque para activar nuestra mente necesitamos también activar el cuerpo. Todo un día de aprendizaje tiene esas seis distintas situaciones en distintas secuencias, el espacio sencillamente las facilita.

¿Habéis hecho una evaluación sobre los resultados de vuestro método?

Por supuesto, distintas escuelas han analizado el impacto del cambio de diseño, y coinciden sobre todo en su capacidad para motivar al alumno. Sobre esto, hay una cosa que me molesta mucho y la quiero decir. Las escuelas siempre quieren pruebas de si esto funciona, pero ¿qué quieren saber en realidad? ¡Normalmente se fijan sólo en las notas! Si han mejorado, si la prueba PISA sale mejor, etc. Pero esto es muy discutible a la hora buscar evidencias en educación, porque es muy difícil separarlo de otros condicionantes, como el ambiente socioeconómico familiar. En mi opinión, hay formas de evaluar mucho más acertadas que las notas, por ejemplo ver si tu hijo está contento yendo a la escuela o si está feliz leyendo un libro en casa.

¿Habláis con los alumnos antes de empezar un proyecto?

Por supuesto, ellos tienen ideas geniales. Hablamos con todos, también con la dirección, los maestros y los padres y madres. Pero las mejores ideas siempre han salido de los niños.

Explícanos ese proyecto que tienes con el gobierno argentino.

Estamos trabajando con el Ministerio de Educación para la transformación de los centros de secundaria. No hay mucho presupuesto, por lo que la clave va a ser encontrar qué es lo mínimo que tenemos que hacer para asegurar el máximo de cambio. Estamos hablando también de cambio de normativa, de organización, un cambio de chip, y entonces el mínimo de cambio de diseño. Estamos empezando con una red de escuelas piloto, que son las primeras que van a cambiar, trabajamos con arquitectos locales pensando lo que podemos hacer que encaje en el contexto local, con materiales locales, con diseños suyos inspirados en nuestros principios y manera de pensar. Nuestra responsabilidad es empujar la manera de pensar la pedagogía y el espacio para asegurar que el cambio sea explosivo.

Suena bien.

La verdad es que en países como Suecia o Alemania, o en España, se pasan años hablando de estos cambios y no hacen nada o muy poco, pero en un país como Argentina no se pueden permitir ser tan lentos, a veces esa necesidad es la que te permite que se puedan hacer cambios de verdad.

Escuela Vittra Södermalm / Fotografía: Kim Wendt

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/11/06/en-una-escuela-cada-espacio-es-una-herramienta-pedagogica/

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Entrevista a Carlos Malpica: “La educación superior debe tener propio ministerio”

-¿Qué opina de la posibilidad de que la educación superior deje de ser dependiente del Ministerio de Educación?

Existe este modelo educativo en muchos países desarrollados y en vías de desarrollo. Un ministerio de educación superior separado del ministerio de la educación básica, y muchas veces el ministerio de educación superior ligado con el desarrollo científico y tecnológico. En el caso peruano, tenemos a la Sunedu, que no es un organismo gubernamental sino un organismo técnico descentralizado que depende del Minedu. En el Perú podríamos comenzar separando, para empezar, creando dos viceministerios, uno para la educación básica y otro para la educación superior.

-¿La creación de un ministerio de educación superior permitiría al Minedu abocarse a la educación básica regular?

La Sunedu es una creación que se hizo en reemplazo de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) y su naturaleza es cuestionable porque no es una autoridad gubernamental sino que es un organismo técnico que depende del Minedu. Lo que se podría hacer es crear un viceministerio de educación superior y otro viceministerio de educación básica, y acabar con el problema actual de un viceministerio de asuntos pedagógicos y otro interinstitucional que no sirven ni uno ni otro. Los viceministerios los puede crear el Ejecutivo. Existe una ley orgánica del Poder Ejecutivo vía decreto supremo. La actual división de dos viceministerios data de la gestión del doctor Marcial Rubio en el gobierno de Valentín Paniagua.

-¿Por qué existe tanta resistencia en torno a la Sunedu?

La Sunedu tiene un defecto de nacimiento, porque es creada a través de la Ley Universitaria como un organismo técnico especializado. Es decir, la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo dice que los organismos técnicos dependen políticamente y están sujetos a los planes de trabajo que apruebe el ministerio respectivo. Entonces, la Sunedu es una oficina técnica del Minedu, no puede tener funciones para ejercer gobierno, no es una oficina gubernamental, es una oficina técnica.

-Y al ser una oficina técnica está circunscrita al Ministerio de Educación, ¿por lo que puede ser auditada?

Tiene que rendirle cuentas al Ministerio de Educación como toda dependencia. Entonces, el problema es que el Minedu no se puede desligar de la responsabilidad política que tiene sobre la educación superior en el Perú; por eso, mejor sería que exista un viceministerio de la educación superior. Actualmente tenemos más de 140 universidades en el Perú. La educación superior tiene que organizarse sobre la base de un esquema regional, así nace la universidad en el Perú, bajo el concepto de que las universidades deben servir a las regiones. Y algunas instituciones tienen más alcance nacional y tienen programas de cooperación. No se puede manejar todas las universidades desde Lima.

-¿Qué opina usted del nombramiento y destitución, en tiempo récord, de Flor Luna Victoria como titular de la Sunedu?

El superintendente de la Sunedu es una designación de confianza del ministro de Educación. No es un nombramiento por concurso público ni mucho menos un nombramiento para servidor permanente del Estado. Entonces, la confianza se otorga sin dar mayor explicación, y la confianza se pierde o se retira sin tampoco darse una explicación. Yo no sé por qué se ha armado todo un laberinto a raíz de ello.

UNIVERSIDADES PRIVADAS ESTÁN A SU SUERTE

-¿Qué problema ha identificado usted en las universidades privadas respecto a las públicas?

Hay universidades privadas que corren el riesgo de convertirse en grandes negocios donde se comercializa en el nivel superior. El problema es que las universidades privadas están un poco a su suerte y se convierten en empresas de lucro excesivo. Una vez que son creadas se multiplican en subsedes, crecen y se multiplican invirtiendo en negocios gigantescos.

POR: ROBERTO SÁNCHEZ R. – roberttosanchez7@gmail.com

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Entrevista: Malala habla con Letterman sobre educación, intento de vida

Entrevista a Malala Yousufzai

El premio Nobel de Pakistán Malala Yousufzai se sentó con la leyenda del show nocturno David Letterman para la tercera entrega de su programa original de Netflix , My Guest Needs No Introduction , que se emitió el viernes.

El episodio titulado ‘Usted sabe, ella tiene un Premio Nobel de la Paz’ se abrió con tomas de la Universidad de Oxford, donde Malala se presenta como una embajadora estudiante de Lady Margaret Hall o LMH, como ella lo llama. Mientras habla con confianza a posibles estudiantes de pregrado sobre la primera universidad de mujeres en la universidad, el ex presentador del programa nocturno David Letterman, a su manera típica, intenta hacer una charla incómoda con los estudiantes.

Parte de la entrevista, que tuvo lugar en Nueva York, se centró en la misión de Malala de garantizar la educación de las niñas en todas partes, la cultura Pakhtun, los asesinatos por honor, Swat, sus planes de regresar a Mingora, los talibanes, la importancia del perdón y el presidente estadounidense Donald Trump Prohibición musulmana

Hablando sobre lo que sucedió el día que le dispararon a Malala, Letterman le pregunta qué habría sucedido si no hubiera sobrevivido al intento de los talibanes de matarla.

El valiente activista de 20 años dijo: «Espero que muchas personas se hayan levantado y se hayan levantado contra extremistas, contra no solo los extremistas, no solo las personas, sino contra la ideología.

«Porque eso es contra lo que tenemos que luchar: la ideología que existe allí que no acepta a las mujeres como iguales a los hombres [y] que no acepta que las mujeres tengan el derecho a la educación».

«No esperábamos que quisieran matar a un niño, pero lo hicieron».

Ella dijo que no recordaba mucho de lo que pasó ese día «que es algo bueno … parece una historia, una fábula para mí».

Discutiendo el día después del intento de asesinato, ella dijo: «Me pareció extraño que me desperté en un país diferente y la gente hablaba en inglés y los médicos se movían y las enfermeras y yo simplemente dije lo que estaba pasando y estaba completamente conmocionado … porque antes todo lo que recordaba era estar sentada con mis amigos en el autobús escolar «.

Mientras discutían un proverbio Pakhtun sobre el perdón, Malala dijo: «La mejor venganza es el perdón … Perdono a las personas que intentaron atacarme porque esa es la mejor venganza que puedo tener. La persona que realmente me atacó era un muchacho joven … de edad similar a la mía, y pensó que estaba haciendo lo correcto y estaba apuntando a esta persona que era malvada, y que estaba haciendo un buen trabajo. Creo que realmente solo necesitamos ayudar a la gente … porque son personas, como nosotros «.

Sobre por qué la educación es importante, Malala dijo que los líderes mundiales deben dejar de ignorar la educación. «Estos líderes, hablan de erradicar el extremismo y la pobreza y luego ignoran la educación … Eso es lo primero que debes hacer … Dar educación y dejar que las generaciones futuras persigan sus sueños y luego contribuyan a sus países y economía». ella dijo.

A última hora del viernes, ella tuiteó: «Me encantó hablar con el ‘realmente joven’ Dave #Letterman, ¡y espero que también disfrutes nuestra conversación!»

El programa Netflix de Mr Letterman tiene cuotas mensuales. Antes de Malala habló con el ex presidente de los EE. UU. Barack Obama y el actor George Clooney.

Fuente de la Entrevista:

https://images.dawn.com/news/1179629/malala-talks-to-letterman-about-education-attempt-on-life

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«La educación es tarea de todos, no solo de docentes»: Daniela Leiva Seisdedos

Argentina / 11 de marzo de 2018 / Autor: Daniela Leiva Seisdedos / Fuente: Youtube

Publicado el 17 dic. 2017
Columna sobre educación. Titulo «La educación es tarea de todos, no solo de docentes». Domingo de 6 a 9 AM, junto a Daniel Revol, Mirta Cardelo, Juan Carlos Fola, Gustavo Michienzo, Fanny Vega, Elizabeth Ocampo, Sergio Alfonzo y la actualidad de noticias y servicios del SIC con Juan Pablo Zanotto… Gente de Radio.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=5M_Ta9iGjic
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Diálogo con Alejandra Bianciotti: Una historia de lucha por transformar realidades desde la infancia

Entrevista a Alejandra Bianciotti

Por: Eugenia Ludmer

Alejandra Bianciotti es docente y defensora de la escuela pública. En diálogo con Rosario Nuestro, cuenta parte de su historia, su trabajo con las infancias y el análisis de género de su oficio.

El juego compartido, las primeras amistades en la vida de una persona, la socialización confluyen en una experiencia educativa: el jardín de infantes. Como explica Alejandra Bianciotti: “Primer grado lo podés hacer a los 6, a los 10 o a los 40. Pero sala de 3, 4 y 5 es a los 3, 4 y 5 años”. Alejandra es docente de nivel inicial y educación especial. Defensora a ultranza de la educación pública, hace treinta años que ejerce la docencia en distintos espacios. En el marco del Día Internacional de la Mujer, habló con Rosario Nuestro y contó parte del camino recorrido, su trabajo en relación al abordaje de problemáticas como el abuso y otras vicisitudes del oficio.

Alejandra tiene 50 años, es mamá de una adolescente y está separada. Asegura que desde chica supo que quería ser maestra por la posibilidad de brindar herramientas a las infancias para transformar sus realidades e “interrrumpir en muchos casos ese destino de la profesía del fracaso”. Sin embargo, no todo fue -ni es- color de rosa durante el trayecto. La pobreza, el abuso y otras problemáticas aparecieron y exigieron un abordaje inmediato e integral, específicamente en la época donde desarrolló su actividad en los llamados hogares-escuelas, es decir, instituciones que ofrecen a los padres o tutores la posibilidad de albergar a niñas y niños en situaciones vulnerables.

La docente, que se ríe mucho y a veces no termina una frase pero empieza otra más interesante, piensa en una escuela pública inclusiva, como garante de derechos y “de alto nivel académico, donde todos puedan concurrir desde la primera infancia” al tiempo que resalta el rol de los educadores y educadoras de acercarle a los niños y niñas “todos los mundos posibles”. Su trabajo en el jardín Río Marrón en Granadero Baigorria se orienta precisamente en esa dirección, con el énfasis puesto en tres ejes específicas: derechos humanos, arte y medio ambiente.

En ese marco, desarrolló proyectos sobre temáticas con fuerte contenido social, a priori difíciles de asociar con el alumnado de jardín y preescolar: “El año pasado trabajamos sobre el  derecho a la identidad más allá del nombre e hicimos una investigación arqueológica, antropológica y artística sobre la comunidad Chaná, un pueblo originario asentado frente a Granadero Baigorria del lado de la isla; desde la música; desde la música, la plástica y la literatura”.

La educación sexual integral en al ámbito del jardín

En 2006, el Congreso aprobó la Ley Nacional de Educación Sexual Integral -ESI-, que postula la incorporación pedagógica del tema desde la escolarización más temprana. Alejandra Bianciotti conoce los lineamentos de la norma, no sólo a nivel teórico, sino también práctico. Ella cree en la necesidad de los niños y niñas de “conocer sus derechos, polemizarse y participar. Cuanto más chicos, mejor”.

En ese sentido, subraya los dispositivos lúdicos que desde el aula lleva adelante para internalizar lo que parece complejo, “para entender que hay secretos que no se cuentan y otros que sí”.  Enseguida señala una propuesta que en el jardín bautizaron “El baúl de los secretos”, especialmente diseñada en pos del cuidado del propio cuerpo y de visibilizar los casos de alerta. Además, explica la atención cotidiana puesta en el respeto por la intimidad cuando, por ejemplo, alguien está en el baño, y la articulación y diálogo permanente con las familias.

“Es imposible pensar a la escuela sola”, dispara Bianciotti,convencida de la importancia de tejer redes institucionales para solucionar este tipo de conflictos, que siempre sacuden. Al respecto, recuerda una anécdota con la mamá de una nena, víctima de abuso. “Le transmití todo lo que haría yo, desde mi cultura y en realidad no la ayudaba. Hasta que un día me dijo ‘mirá Ale, todo lo que vos me decís a mí no me sirve porque yo pasé lo mismo’. Esa mamá sentía que lo mejor que podía hacer por su hija era dejarla en la escuela todos los días”.

Pensar la docencia desde la perspectiva de género

Existen cuestiones culturales que asocian la profesión docente a lo femenino. Tal vez relacionadas con la maternidad: el cuidado de los hijos es privativamente femenino. En Argentina los números hablan: de acuerdo a la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, el 82 por ciento de los maestros de las escuelas de nivel inicial y especial son mujeres, mientras que sólo el 18 por ciento restante está representado por hombres.

En esa línea, Alejandra piensa en la profesión de maestra desde la perspectiva de género. Entiende los estereotipos que ligan la docencia a la figura de la mujer y sabe que el machismo también está presente en un ámbito de clara preeminencia femenina, aunque advierte que los modelos van cambiando a lo largo de la historia. “El director era el Señor director, en cambio la maestra era simplemente la maestra, era asexuada. Eso se fue transformando gracias a nuestras luchas”, expresa.

Además, habla de otros debates que se dan al interior del ámbito educativo relativos a concepciones propias del sistema patriarcal. “Esto de que no es lo mismo hablar con la madre que con el padre. O pensar : ‘pobre, el nene no tiene madre y el padre no puede con todo’. Nosotras empezamos a romper con estos estereotipos. También pensamos mucho en la concepción de familia”.

Afectuosa, Bianciotti se despide con cierta timidez. Una característica que no se traduce en su militancia, otra de las actividades que atraviesan toda su vida y que todavía lleva adelante, con la mirada puesta en la defensa de derechos, en la transformación de realidades que parecen irreversibles.

Fuente: https://rosarionuestro.com/una-historia-de-lucha-por-transformar-realidades-desde-la-infancia/

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