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Probablemente los apuntes de Bachillerato más bonitos que vas a ver en tu vida

Por PEPO JIMÉNEZ

Se llama Laura, tiene 18 años y estudia segundo de Bachillerato en Málaga. Laura tiene una maravillosa habilidad que ha cautivado a miles de personas en Twitter. Una forma extraordinaria de tomar apuntes estéticamente impecables. Hablamos con ella para que nos cuente su ‘arte’.

Probablemente los apuntes más bonitos que vas a ver en tu vida
Probablemente los apuntes más bonitos que vas a ver en tu vida Laura Grana

Todo el mundo se lo recuerda ahora que se han viralizado: «Parecen sacados de una libreta de Mr Wonderful«,»Yo así no me concentraría»,… pero a ella le da igual. Necesita el procedimiento que le ha llevado a dibujar estos apuntes para asimilar su contenido. Y el método de aprendizaje es maravilloso. Mientras su mano dibuja su cabeza recuerda, sintetiza y memoriza todo lo que ha visto en clase.

Una de sus libretas
Una de sus libretas Laura Grana
«A mí de pequeña siempre me ha encantado dibujar en clase. Me tiraba horas haciendo los títulos de los temas y el resto de la información luego la rellenaba en segundos. Me gusta memorizar con imágenes. De hecho se me da mucho mejor estudiar Historia —porque me la imagino— que la Literatura.»

Hablamos con Laura Grana [@laurargrana] recién estrenados los 18. Nos envía una maravillosa colección de fotografías de sus apuntes. Laura escomo bien se intuye por su obra una excelente estudiante. Está preparando ya la Selectividad porque, además de cursar segundo de Bachillerato normal de Sociales, cursa el grado Internacional y tiene doble examen.

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Hace unos días una compañera de los foros de debate compartió en Twitter dos láminas de sus apuntes y la cosa se desbordó: «Deberías estudiar Diseño o Ilustración, por favor», «¡Qué maravilla, por Dios! Con estos apuntes me habría planteado hasta estudiarlo»,… son algunos de los comentarios que aún cuelgan del tuit original. Una publicación que lleva 5.300 compartidos y más de 11.000 likes.

La poesía
La poesía Laura Grana

A todos los que crecimos apuntando con un bic gastado nemotecnias para Rompetechos y que apreciamos el talento de esta joven malagueña nos surge la misma duda al ver su obra. ¿Los apuntes los hace en directo o las pasa a limpio luego en casa?

«Depende muchísimo de cómo me pille el día. Lo que suelo hacer es dibujar los títulos allí dejando unos huecos mientras pillo apuntes en una libreta aparte, en casa los paso y así los asimilo mejor»

Historia de primero de Bachillerato
Historia de primero de Bachillerato

Sorprende que el diseño o la formación artística no sea la prioridad de Laura, lo que confirma un talento innato y su grado de madurez al no dejarse llevar por los halagos (y la influencia de la familia, claro):

  «Antes quería estudiar Derecho y Relaciones Internacionales pero ahora voy a tirar por ADE Internacional […] Mi padre es economista y lo primero que dijo cuando vio los apuntes es: ‘vamos a montar un blog y vamos a sacar dinero con esto‘»

  Me gusta el dibujo de siempre, lo hago desde pequeña. Lo que más me gusta ahora es coger dibujos en Internet y copiarlos. Siento que aprendo muchísimo más de la gente si voy viendo las técnicas de cada uno«

Lo apuntes que se han viralizado tras el tuit de su compañera son los de Literatura de este año, pero ya el año pasado Laura dibujó la historia contemporánea a su manera en otra libreta que tienen escaneada sus antiguos profesores para enseñarla a las nuevas generaciones. Y no me extraña.

La libreta de Historia del año pasado
La libreta de Historia del año pasado Laura Grana

Su trabajo está triunfando no solo entre compañeros sino también entre docentes. Su profesora actual de Lengua ya se los ha pedido para utilizarlos el año que viene con sus alumnos de Literatura. Incluso profesores de su anterior colegio han contactado con ella para felicitarla tras verlos pululando en redes.

El ensayo
El ensayo Laura Grana

Detrás de la belleza conceptual hay una utilidad pedagógica. Los apuntes responden a un proceso nemotécnico envidiable cultivado y mejorado con el paso de los años. La clave está en que el tiempo que Laura pasa estructurando, ordenando dibujos y frases en el papel lo hace también en su cabeza. Una forma de labrar a golpe de diseño esquemas mentales que no se borrarán jamás.

«No se me olvidará en la vida que el apóstrofe lírico es dirigirse a ‘TÚ’ porque me tiré 10 minutos dibujando una mano señalando y ya se me ha quedado. Mi profesora de lengua se ríe un montón de es«

La maravilla no es tanto los apuntes sino como la autora aprende haciéndolos. Enhorabuena, Laura.

La autora con su obra
La autora con su obra Laura Grana
Fuente: http://www.vozpopuli.com/memesis/apuntes-bachillerato-wonderful_0_1012399779.html
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Entrevista a Silvia Pimentel «Es esenccial garantizar una Educación Dialogada, Democrática y Emancipadora para superar la Violencia de Género.

Por: Aler. 31/03/2017

En el marco de la iniciativa “Educación con Diversidad e Igualdad”, entrevistamos a la feminista y abogada brasileña, profesora de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP), ex presidenta (2011 a 2012) y ex miembro del Comité CEDAW (2015-2016), Silvia Pimentel.

En esta charla, la profesora destaca la importancia de considerarse la intersectorialidad, cuando se habla de la desigualdad de género, pues las víctimas de la violencia de género suelen ser objeto de un cruzamiento de distintas formas de discriminación, por ejemplo, por identidad de género, orientación sexual, raza y etnia, entre otras.

Asimismo, nos comparte la experiencia inspiradora que ha vivido durante la elaboración de una propuesta de modificación del estatuto de la PUC-SP para que este incluyera el combate a la violencia de género en el centro educativo, luego de la denuncia de que una estudiante del 1º año del curso de Derecho había sido víctima de acoso sexual practicado por un profesor.

“En diálogo con estudiantes de un grupo feminista de la facultad, se elaboraron directrices para responder a la problemática del acoso sexual. Posteriormente, el vice director de la Facultad sugirió que se expandiera el objeto de la propuesta de reforma al estatuto para abarcar, además de la cuestión de género, la violencia y discriminación por raza, condición social, etnia, edad, religión y orientación sexual. La propuesta fue aprobada por unanimidad en el Consejo Universitario y hoy está vigente para toda la universidad. Asimismo, la propuesta se ha transformado en un pacto nacional que está siendo firmado por las rectorías de todas las universidades brasileñas”, cuenta Silvia.

La feminista también subraya que, para superar las violencias y discriminaciones persistentes en nuestras sociedades, los Estados deben garantizar una educación dialogada, democrática y emancipadora para todos los niveles educativos, no solo el universitario, incluyendo la primera infancia.

“Es importante hacer hincapié en el papel que desempeñan las y los maestras/os en la sensibilización y concientización de las personas sobre la necesidad de superar una mirada individualista, remplazándola por una mirada hacia el otro. Es importante notar que el hecho de que algunas acciones de discriminación de género sean inconscientes, no las vuelve menos nocivas. Todas y todos nosotras/os, de alguna manera, reproducimos estereotipos y prejuicios. No se dividen las personas entre buenas y malas. Por ello, este debate es también una invitación a la autocrítica”, afirma.

Fuente: https://aler.org/node/1542

Fotografía: Filipe Redondo

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Rafael Díaz-Salazar: “Frente a las escuelas neoliberales, sean públicas o privadas, propugno un modelo de escuelas para el cambio ecosocial”

Papeles de relaciones ecosociales y cambio global

Nuestro entrevistado, Rafael Díaz-Salazar, es profesor de Sociología y Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Realizó con Francisco Fernández Buey su tesis doctoral sobre Antonio Gramsci. Ha publicado libros sobre la persistencia de la clase obrera, los trabajadores precarios, el pensamiento político de Gramsci, la izquierda y el cristianismo, los movimientos sociales altermundistas, la laicidad, las desigualdades internacionales. En los últimos años está investigando sobre ciudadanía democrática y educación.

SLA: Las cuatro citas iniciales marcan mucho el contenido de tu libro, te señalaba. La primera es de Octavio Paz. La has comentado ya. La segunda es de Donatella della Porta y Mario Diani: «Cuanto más intensa sea la socialización en una determinada visión del mudo, más impetuosa será la acción». Esa socialización intensa, ¿no puede conllevar mirar sólo a través de unos determinados ojos-visión?

RDS: La educación ha de socializar en el pensamiento crítico y dialéctico y en el diálogo intercultural para evitar cualquier tipo de fanatismo. También ha de ser un ámbito de deliberación sobre el tipo de vida personal y social que deseamos. La educación de los deseos y las pasiones morales es fundamental.

SLA: La tercera es de Naomi Klein: «La tarea consiste fundamentalmente en articular, no solo un conjunto alternativo de propuestas políticas, sino una visión alternativa del mundo que rivalice con la que late en el corazón mismo de la crisis ecológico». ¿Por qué rivalice?. ¿No puede ocurrir que estés exigiendo a la educación más de lo que ella puede darnos?

RDS: El capitalismo también es un modo de producción de cultura que formatea aspiraciones y objetivos vitales. A través del currículum escolar convierte en naturales las formas de organización social dominante. Son muy interesantes los estudios sobre el currículum oculto, sobre lo que se enseña y lo que se deja de enseñar en las escuelas, las familias, los medios de comunicación, etc. Vivimos en una sociedad de ciegos ante la catástrofe social y ecológica. Necesitamos escuelas del despertar y de iniciación al activismo ecosocial. Hay una obsesión con la innovación didáctica que sirve para no afrontar el gran tema: de qué se habla en las escuelas y en las familias, cómo los conocimientos que se difunden sirven para el cambio ecosocial o para la reproducción de este mundo roto en el que vivimos.

SLA: La cuarta cita es del Papa Francisco: «La educación será ineficaz, y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza». ¿Ese nuevo paradigma, seguramente el cristianismo, no es algo antiguo?. ¿No citas en demasía al Papa Francisco? Parece que lo consideres un pensador de primera magnitud, un Sócrates cristiano del siglo XXI.

RDS: El nuevo paradigma, que recibe aportaciones del cristianismo, es la ecología integral y crítica del capitalismo. No es un intelectual, sino una personalidad de relevancia mundial que está desarrollando una crítica muy interesante al sistema capitalista, que propugna una ecología de liberación desde la perspectiva de los empobrecidos del Sur y que es un buen aliado de los movimientos sociales populares. Evo Morales, Naomi Klein, Vandana Shiva, Löwy, Ramonet, entre otros, comparten este diagnóstico. Santiago Alba Rico, un intelectual de Podemos, ha escrito que este Papa es comunista y anticlerical. He querido explorar en dos apartados las aportaciones que realiza a una educación ecologista y anticapitalista. Sólo un izquierdismo ignorante y torpe, que desconoce lo que se requiere para construir contrahegemonía en el sistema-mundo, puede despreciar lo que el discurso socioeconómico y ecologista de este Papa significa para la construcción de alternativas. Afortunadamente tú eres un marxista inteligente y recordarás lo que escribió e hizo Togliatti en el ámbito de las relaciones de la izquierda con el mundo cristiano. Y lo que escribió Paco Fernández Buey sobre esta cuestión.

SLA: Lo recuerdo y gracias por el cumplido. Una sorpresa: en el libro citas a Marx en una sola ocasión. ¿Por qué?

RDS: Conozco mucho más la obra de Gramsci que la de Marx. Del primero he leído las obras completas y del segundo sólo seis libros. Hay que escribir de lo que se conoce bien. Me parece que para la educación Gramsci es más relevante que Marx.

SLA: ¿No hay mucho humanismo y muy escasa lucha de clases en tu exposición?

RDS: Planteo desde el principio que la educación es fundamental en la reproducción de la dominación de la clase capitalista y sus aliados. Por eso, formulo propuestas para una educación contrahegemónica que empodere a las clases subalternas. Frente a las escuelas neoliberales, sean públicas o privadas, propugno un modelo de escuelas para el cambio ecosocial.

SLA: Sabrás disculparme por la pregunta: ¿has escrito un libro cristiano básicamente para cristianos con la finalidad de convencer a ciudadanos laicos abiertos a esta concepción?

RDS: He escrito un libro laico desde la convicción de que la laicidad es el marco para el diálogo intercultural entre personas que tienen convicciones, religiones e ideologías diversas. Convendría que se conociera el «Jesús para ateos» de Passolini, Ernst Bloch, Milan Machovec, Simone Weil, tan querida por nuestro común maestro Paco Fernández Buey. Recuerda la importancia que tuvo para él el estudio de la vida y la obra de Bartolomé de Las Casas, aquel gran cristiano. Propugno una fecundación de la educación desde las sabidurías ecológicas y exploro las aportaciones de una de ellas, la del Evangelio de Jesús de Nazaret. No es la única ni la mejor, pero se puede aprender mucho de ella, independientemente de que se sea cristiano, agnóstico o ateo.

SLA: Por cierto, ya que estamos en este punto, ¿qué es para ti el cristianismo? ¿Una religión, una concepción del mundo, una forma de vivir, un programa para la acción?

RDS: Existen muchos tipos de cristianismos y muchas formas de concebirlo: como religión, como mensaje moral y social, como antropología, etc. Personalmente considero que el cristianismo del Evangelio es una religión de liberación que posee una gran potencialidad para el cambio ecosocial. Actualmente es una de las principales inspiraciones que alientan la lucha de millones de activistas en todo el mundo, especialmente en los movimientos del ecologismo de los pobres. Boaventura de Sousa Santos y Terry Eagleton, dos de los principales intelectuales de la izquierda altermundista, han escrito con lucidez sobre esta cuestión. Te recomiendo sus libros Si Dios fuese un activista de los derechos humanos y Razón, fe y revolución.

SLA: Tomo notas de ambos. Hablas en ocasiones de materialismo asociado al consumismo del capitalismo y dejas en buen estado el concepto de materialismo. ¿No sería mejor hablar de economicismo? Muchos materialistas son muy austeros. Jorge Riechmann, por ejemplo, al que citas muchas veces en el libro, sería un ejemplo.

RDS: Hay diversos tipos de materialismos y, desde luego, mi perspectiva está en las antípodas del espiritualismo que se despreocupa de las condiciones materiales para una vida digna. Me centro en el materialismo capitalista y su sistema de alienación. El capitalismo educa a los sujetos para que tengan como objetivo vital la obtención del máximo nivel de bienes materiales, de consumo y de confort. Por eso, la afirmación ecologista «vivir mejor con menos», que debe guiar los proyectos educativos, es radicalmente anticapitalista. No creo que el aumento constante del bienestar material deba ser el objetivo de nuestra sociedad. Prefiero el paradigma del buen vivir.

SLA: Hablas en alguna ocasión, lo has hecho en esta entrevista, de escuelas públicas, concertadas y privadas. ¿Estás de acuerdo con los conciertos con escuelas privadas?

RDS: La Fundación que edita esta revista tiene escuelas propias que están concertadas. Su presidente ha escrito una reflexión muy interesante para legitimar la existencia de un tipo de escuelas de iniciativa privada que prestan un servicio público. Comparto la posición de la FUHEM. Para mí, lo fundamental para garantizar la justicia escolar es una potente red de escuela pública auspiciada por el Estado. Ahora bien, lo público no se puede identificar con lo estatal. Defiendo la legitimidad de escuelas cuyo titular no es el Estado y que estén vinculadas a iniciativas de innovación escolar y a proyectos educativos inspirados en culturas de transformación personal y social. Recuerda que laInstitución Libre de Enseñanza, la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, las Escuelas del Ave María de Andrés Manjón y muchas escuelas nuevas en Europa eran lo que denominas privadas. Ellas han sido fundamentales en la innovación educativa y siguen siendo fuente de inspiración. Otra cosa es la concepción neoliberal del derecho a la educación, a la que me opongo rotundamente. Creo que la fórmula de conciertos sometidos a condiciones muy precisas puede contribuir a la renovación de la educación. Existen en la muy laica Francia.

SLA: ¿Debe enseñarse la religión y las religiones en la escuela pública? ¿En asignatura aparte o como parte de otras asignaturas como historia, filosofía, etc?

RDS: Estoy en contra de la enseñanza confesional de las religiones en las escuelas. También me opongo a quienes rechazan cualquier tipo de enseñanza de las religiones. La sociología de la religión o la filosofía de la religión están presentes en las Universidades públicas y a nadie se le ocurre suprimirlas. Defiendo una asignatura no confesional sobre el hecho religioso y las religiones que sea común para todos los estudiantes, con un temario y un profesorado independientes de las iglesias. No se puede entender el mundo actual, las culturas y la política internacional sin conocer las religiones. Para el diálogo intercultural e interreligioso con los inmigrantes es una enseñanza fundamental.

SLA: Citas en muchas ocasiones en el libro a un amigo y maestro común, Francisco Fernández Buey. Ya has hablado de él en esta conversación pero permíteme insistir. ¿Qué representa para ti el autor de Leyendo a Gramsci?

Una de las personas que más me ha influido en mi vida. Un verdadero maestro. Además de su pensamiento sobre numerosas cuestiones, aprendí de él lo que llamaba la ‘poliética’: la honestidad moral y su vínculo con el compromiso político. También su talante de «insumiso discreto».

¿Cuál es su principal legado en tu opinión?

RDS: La inteligencia y la acción puesta al servicio de los «de abajo»: los humillados y empobrecidos del mundo por el sistema capitalista y su dinámica ecocida. Destaco su análisis de la crisis de civilización que atravesamos y su concepción de la ecología política de la pobreza.

Pues también coincidimos en lo que acabas de señalar. Gracias, muchas gracias querido y admirado Rafael.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=224599&titular=%93frente-a-las-escuelas-neoliberales-sean-p%FAblicas-o-privadas-propugno-un-modelo-de-escuelas-para-

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Joaquín Sánchez: “Otro mundo es necesario, mucha gente no puede esperar”

Entrevista a Joaquín Sánchez, cura sindicalista y activista contra los desahucios: “Otro mundo es necesario, mucha gente no puede esperar”

Por Enric Llopis

Acumula en el currículo siete acusaciones por ocupación de entidades bancarias -BBVA, Cajamar, Banco Popular y Bankia- en Murcia y el municipio murciano de Bullas. Joaquín Sánchez (Barcelona, 1962) pertenece a aquella vieja estirpe de curas obreros que no giran el rostro ante las injusticias. Lo acredita con la multiplicidad de militancias: en la Hermandad Obrera de Acción Católica, la Plataforma de Afectados por las Hipotecas y en varios sindicatos. Antes, en el 15-M, las Marchas de la Dignidad y el Foro Social de Murcia. Es hijo de un guardia civil “bastante atípico para la época”, afirma, “porque era buena persona”. Se inspira para las luchas sociales en el Evangelio y en la “triada” que integran Jesús de Nazaret, Gandhi y Martin Luther King. El mal recuerdo que conserva de Wojtyla contrasta con su respeto hacia el papa Francisco, a quien considera un “antisistema” y saludó en el I Encuentro Mundial de Movimientos Populares, celebrado en Roma en 2014.

Joaquín Sánchez habla con los hechos. Fue condenado en septiembre de 2016, junto a un grupo de activistas, al pago de una multa de 270 euros (cada uno) por la ocupación de una sucursal de Cajamar, en el municipio de Bullas (Murcia). Dos meses después la Audiencia Provincial de Murcia archivó las diligencias abiertas contra el sacerdote, por participar en una concentración en el interior de una sucursal del BBVA en la pedanía de El Palmar. El objetivo era paralizar un desahucio. En otros casos Bankia y el BBVA han anunciado la retirada o dado marcha atrás en las denuncias por ocupación de sucursales o supuestas coacciones contra los activistas. Además de militante contra las desigualdades, Sánchez es capellán de la cárcel de Sangonera, en Murcia; del psiquiátrico del Instituto Murciano de Acción Social (IMAS), dos residencias de mayores y otros dos centros de discapacitados. A los quince años empezó a militar en el movimiento asociativo, y a los 17 fue detenido por primera vez.

-El periodista Horacio Verbitsky, del diario argentino Página 12, calificó al papa francisco de “populista conservador” e informó de las posibles complicidades del sumo pontífice en el secuestro de dos sacerdotes jesuitas, Francisco Jalics y Orlando Yorio, durante la dictadura de Videla. ¿Consideras a Francisco un papa “progresista”?

-Cuando Bergoglio fue elegido papa en marzo de 2013, inmediatamente comienzan las filtraciones a los medios. Se le descalifica como cardenal que supuestamente apoyó a la dictadura de Videla y copartícipe en el secuestro de dos sacerdotes jesuitas, cuando el actual papa era entonces el Superior provincial de esta orden en Argentina. Yo desconocía entonces su figura, y nos quedamos desconcertados. Pero al día siguiente se desmintieron las informaciones. Intelectuales de izquierda argentinos argumentaron que Jorge Mario Bergoglio se enfrentó a Videla a nivel personal, aunque no públicamente. E incluso los secuestrados negaron que el papa Francisco les hubiera denunciado entonces ante la junta militar. Al día siguiente el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, afirmó que todo era mentira, y lo mismo dijeron los movimientos populares argentinos. Ya nadie volvió a sostener las acusaciones iniciales. Por otro lado, también la extrema derecha política y religiosa -la Curia Romana- ha filtrado información falsa.

-En algunas entrevistas has criticado que con Wojtyla se represaliara a curas y teólogos progresistas, mientras se concedía lugares de preferencia a gentes del Opus Dei, Legionarios de Cristo o “neocatecumenales”. ¿Tanto han cambiado las cosas con Bergoglio?

-Cuando entró en 2013, permanecí a la expectativa. Es más, entendía sus primeros gestos como de cara a la galería. Pero esos gestos -en materia de justicia social, libertad o la “reforma” del Vaticano- se fueron consolidando. Una de las cosas que me tranquilizó fue que el Opus Dei estuviera muy enojado con Francisco, lo que quiere decir que transita por el camino correcto. Hubo, de hecho, una acción importante: la reforma de las finanzas vaticanas. Afirmó que se estaba “blanqueando” dinero proveniente de las mafias del narcotráfico, la venta de armas y la prostitución. En consecuencia, dio instrucciones al Banco Vaticano para que se cerraran 5.000 cuentas. Y la mafia napolitana le condenó a muerte. Otro comportamiento que lo define consiste en quedarse en la Residencia de Santa Marta desde el primer día, donde viven muchos de los trabajadores del Vaticano. En el primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares, celebrado en octubre de 2014 en Roma, dijo que allí estaba más seguro que en ninguna otra parte. Por todo esto la Curia Romana va a por él.

-¿Existe alguna contestación interna en la iglesia católica a esta línea “progresista”?

-Actualmente hay un movimiento generado en la iglesia católica de cardenales que se enfrentan al papa. Por ejemplo, Rouco Varela o el cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Tampoco el cardenal Cañizares, ni gran parte de la iglesia española, sintoniza con Bergoglio. Las razones son múltiples. Por ejemplo, Francisco considera que no hay que juzgar a los homosexuales, o se muestra favorable a que puedan comulgar las personas divorciadas y que hayan vuelto a casarse. Ciertamente no es partidario del aborto, pero sostiene que puede comprenderse en el caso de las mujeres con apuros económicos o víctimas de una violación. Además, se manifiesta muy crítico con la iglesia católica. En 2013 afirmó que no quería obispos “de aeropuerto”, vividores, que buscaran el lujo y que sólo se dedicaran a los viajes oficiales; defendió, por el contrario, que los prelados olieran a oveja por estar en medio de la gente.

-¿Cuánto hay de pose y mercadotecnia política, y cuánto de ideología profunda en los planteamientos del Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano?

-Me parece importante que defendiera el derecho sagrado a las tres “T”: Techo, Trabajo y Tierra. En el Encuentro de Movimientos Populares de Roma, la gran mayoría de los presentes no eran católicos. Cuando el papa dijo que la tierra es un bien común, para quien la trabaja, y que ha de repartirse, un marxista guatemalteco de Vía Campesina, Walter, me dijo: “Joaquín, éste es más marxista que yo”. ¡Di hoy en España que hay que repartir la tierra! En el III Encuentro, celebrado en noviembre de 2016 en Roma, afirmó que el capitalismo mata y que hay un “terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera”. Es una persona que no tiene miedo a la muerte, si se trata de construir una sociedad mejor. Y también es muy coherente. Cuando hablas con los activistas de los movimientos populares argentinos te dicen que esto lo decía antes que fuera designado papa. “Recicladores” y “cartoneros” de Buenos Aires nos contaban que como religioso se presentaba a escuchar como uno más; asimismo hay curas que destacan la coherencia de sus discursos: siempre fue muy duro con los militares, los banqueros y los poderes fácticos.

-Destacas la importancia de los encuentros mundiales de movimientos populares…

-El papa ha cambiado los Encuentros para escuchar a la sociedad con empresarios, políticos -sobre todo de derechas- y alguna ONG, por otros con los movimientos populares. Y esto ha resultado demoledor en la Curia Romana. Hay muchos sacerdotes, obispos y seglares que están deseando que este papa “pase” ya, para volver a una iglesia triunfante y cómplice con los poderes económicos y políticos.

-A mediados de enero, mientras las élites se reunían en el Foro Mundial de Davos, un informe de Intermón Oxfam (“Una economía para el 99%) señalaba que sólo ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial (3.600 millones de personas); en España tres personas acumulan el mismo patrimonio que el 30% más pobre de la población. ¿Éste es el sino de la economía mundial?

-Con el modelo de capitalismo neoliberal vigente, nos adentramos en la fractura entre el 1% que concentra la riqueza y el 99% restante de la población. La crisis económica -realmente una estafa financiera de los banqueros, con la complicidad de gobernantes y políticos- ha servido para agravar estas diferencias. Fueron los políticos quienes desregularon el sistema financiero. Como consecuencia de la “estafa”, se han destruido los derechos laborales, sociales, culturales, educativos y sanitarios. Se trata del imperio del dinero, la dictadura de la codicia y de la avaricia.

-Por otra parte, ¿cómo es actualmente la relación con el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes?

-Nuestra relación es de indiferencia, “pasan” de mí y me dejan hacer, aunque se ha producido un pequeño cambio. La fotografía, que salió en todos los medios, en la que yo aparecía con la camiseta verde de “Stop Desahucios” junto al papa, no le gustó. Ocurrió en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares de 2014. Me llegó la información de que los banqueros se quejaron al obispo: “¿Cómo puede ser esta imagen?”, vinieron a decir. Además alguien del BBVA en Murcia telefoneó al obispado cuando ocupamos una de las sucursales. Exigían que el cura Joaquín Sánchez desistiera de su actitud, pero la respuesta del secretario del Obispo fue que se trataba de una cuestión personal, y no de un posicionamiento de la iglesia.

-¿Qué tiene que decir la iglesia católica sobre el viaje el pasado 15 de enero del monarca Felipe VI a Arabia Saudí, en cuyo orden del día figuraba la venta de cinco corbetas al país del Golfo por valor de 2.000 millones de euros? Las naves podrían utilizarse en la guerra de Yemen, donde según Naciones Unidas han muerto 7.000 personas desde que en marzo de 2015 se iniciara el conflicto.

-Escribí un artículo en el diario La Opinión de Murcia donde afirmaba que me parece un viaje indignante e inmoral. Ademas, viaja acompañado de treinta empresas, las que han arruinado la economía española y generado la deuda. Y con el fin de establecer negocios con un país que ha creado al Estado Islámico, lo fomenta con armamento, dinero e infraestructuras de Internet. Un país, Arabia Saudí, donde se violan de manera flagrante los derechos humanos, se condena a muerte a las personas homosexuales y se corta las manos a los penados por robo; también se propinan latigazos a los obreros que no cumplen con los ritmos laborales. Es un país de un integrismo religioso brutal.

-¿Te consideras un sacerdote republicano?

-Sí, porque la monarquía se fundamenta en una tradición no democrática, sin ninguna representatividad y además no responde ante el pueblo. Me hubiera gustado que el rey Felipe VI viajara con sindicalistas y defendiera los derechos humanos. Me considero republicano, pero creo que a la III República habría que imprimirle un contenido social. Porque Estados Unidos, China, México, Nigeria o Serbia se declaran asimismo repúblicas…

-En el libro “Fidel Castro y la religión. Conversaciones con Frei Betto”, afirmaba el Comandante: “Ese precepto de amor al prójimo del que habla la Iglesia, creo que se aplica y se instrumenta de manera muy concreta en la igualdad, en la fraternidad y en la solidaridad humana que plantea el socialismo, y en el espíritu internacionalista”. ¿Qué opinas de Fidel Castro?

-Valoro mucho la figura de Fidel Castro, me parece muy interesante. Se trata de un dirigente, aunque con sus sombras, muy condicionado por los Estados Unidos. Le amenazaron con invasiones y han intentado asesinarlo centenares de veces. Un misionero latinoamericano decía en una charla que toda América Latina se encuentra bajo la influencia de Estados Unidos, sin libertad para crecer. Y es cierto. Aprovechan cualquier coyuntura para desestabilizar… Por otro lado, es cierto que en cuanto a justicia social existe una gran sintonía entre el cristianismo y el comunismo. Cuando estudiaba Teología, un profesor explicaba que era una pena que Marx no hubiera conocido la Teología de la Liberación. Considero que el análisis marxista es en gran parte válido para la interpretación de la realidad. Lo que más me interesa, es el peso de la infraestructura y la Economía, que condicionan fuertemente la ideología.

-Además del activismo, te dedicas a escribir novelas…

-En 2004 “La vida, un éxodo” y dos años después “Una carta de Dios”. El último libro, “En la fragilidad de la vida”, aborda la precariedad de la existencia humana. Actualmente preparo un libro de conversaciones con el teólogo y filósofo Bernardo Pérez Andreo, en el que vamos respondiendo a diferentes preguntas.

-¿En qué personajes de relieve histórico te inspiras para participar en las luchas sociales? ¿Qué “mensaje” resaltas de Jesús de Nazaret?

-Creo que la justicia y la ternura caminan juntas. Los verbos “amar” y “luchar”, también. De lo contrario, no tenemos nada que hacer. Pongo siempre el ejemplo de Nelson Mandela, que tras 27 años en la cárcel y cuando todo el mundo le reclamaba venganza, entendió que el verdadero camino consiste en la reconciliación y la justicia social, porque quería a su pueblo. O Marcos Ana, el preso con más años en las cárceles franquistas, un gran luchador que no quiso con más de 80 años perder ni un ápice de su vida en la venganza. Recomendaría sus libros “Vale la pena luchar” y “Decidme como es un árbol”. Para mí, la gran “trilogía” está formada por Gandhi, Martin Luther King y Jesús de Nazaret. Cuando Jesús sale a la vida pública, afirma que quiere ser una buena noticia para los pobres, lo que implica una ruptura con los ricos. Arremete contra los fariseos y los escribas que utilizaban la figura de Dios para explotar al pueblo y vivir de él. Además, se enfrenta abiertamente contra los poderes económicos, políticos y militares por la defensa del ser humano. ¿La parte que más me gusta del Evangelio? Las Bienaventuranzas, ya que implican un proyecto social muy hermoso y basado en los principios de paz, bondad, justicia y pobreza.

-Has visitado en los últimos años dos campos de refugiados en Grecia: el de Katsikas, en 2015; y el de Ritsona, en dos ocasiones durante 2016. ¿Qué destacarías de la experiencia?

-En los campos de refugiados griegos –que yo llamo de concentración, por sus condiciones inhumanas- compartí la vida con ellos, gente hospitalaria y acogedora que pone en común lo poco que tiene. Casi todos venían de la ciudad siria de Alepo; y también me encontré con refugiados iraquíes y palestinos, en este caso algunos huían de diferentes guerras. Me llamó la atención, sobre todo, la mirada perdida, triste y sin esperanza, también en los niños. Te contaban cómo en Alepo padres e hijos se abrazaban para morir juntos cuando caían las bombas. O padres que sacaban a sus hijos de los escombros y menores despanzurrados por los bombardeos, sin hospitales ni atención cercana para evitar el sufrimiento. Te explicaban además cómo operaban las mafias. Otra de las cosas que afirmaban es su dolor respecto a Europa, y mencionaban a “Germany”, país al que pretendían llegar. En los campos de concentración malvivían con pésima comida, poca agua, escasa atención sanitaria y sin ningún tipo de información. Son campos que se han convertido en permanentes. Los refugiados han visto que los gobiernos no los quieren y, por ello, se da la circunstancia de que algunos quieren volver a Siria. Les duele mucho, además, que en ocasiones se les considere “terroristas”.

-Pides trasladar un “mensaje” final, ¿de qué se trata?

-Ante la mentalidad de que nada se puede cambiar, tengo la experiencia compartida de que pueden pararse desahucios, ayudar a los refugiados y conseguir derechos para los trabajadores; pido que no nos convirtamos en cómplices de este mundo con la indiferencia, que sepamos unirnos sin pedir el carné ni el tipo de militancia. Para mostrar que somos compañeros de lucha y caminamos codo con codo, estoy afiliado a tres sindicatos: Comisiones Obreras, UGT y el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la Región de Murcia (STERM). Porque otro mundo es posible, además de necesario e imprescindible. Y hay gente que no puede esperar.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=224501&titular=%93otro-mundo-es-necesario-mucha-gente-no-puede-esperar%94-

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Entrevista a Carol Arcos Herrera. Maternidades y feminismo

Entrevista a Carol Arcos Herrera
Maternidades y feminismo

 

El desconcierto

 

Conversamos con Carol Arcos Herrera, doctora en Estudios Latinoamericanos y académica del Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos (CECLA) de la Universidad de Chile, quien actualmente se encuentra en la última etapa de un proyecto FONDECYT titulado “Maternidad y nación en Chile: reversos liberales en la cultura impresa del siglo XIX”. A partir de este proyecto, la académica ha logrado concebir lo que será su próxima publicación, «Maternidades republicanas. Deseo, política y poder en el Chile de siglo XIX».

 

La maternidad es sin duda uno de los temas más conflictivos para el pensamiento y el activismo feminista, pues en él se entrelazan posturas que, en cierta medida, podrían resultar disímiles. La maternidad entendida por siglos como la obligación primaria de toda mujer ha sido puesta en cuestión por un importante número de feministas, quienes han defendido y pregonado por una maternidad sujeta a la elección consciente y libre de ser madres y no a una respuesta única, es decir, a la imposición generada por el orden patriarcal.

Carol Arcos ha realizado clases tanto de pre como de postgrado y los cursos de los que se ha hecho cargo han tenido que ver, en su mayoría, con autorías femeninas latinoamericanas y feminismos latinoamericanos. Desde su consideración, las sesiones con sus estudiantes de la Universidad de Chile han sido de total y absoluta relevancia para el desarrollo de sus proyectos e investigaciones, así como también su participación en el pasado como editora de la sección “Feminismos y sexualidades” del diario español Rebelion.org.


En tu proyecto FONDECYT “Maternidad y nación en Chile: reversos liberales en la cultura impresa del siglo XIX”, hay una perspectiva que resulta evidente, me estoy refiriendo al feminismo y es en cuanto a esto que me interesa saber cómo surge en ti el interés por abordar la concepción de “maternidad” desde el pensamiento y la teoría crítica feminista

– En primer lugar, me gustaría situar brevemente mi lugar de hablada y el enfoque general del proyecto para que se entienda la significancia que tienen los feminismos en él. Se trata de un proyecto que busca historiar el problema de la maternidad o maternidades, desde el punto de vista de la cultura, en el Chile republicano, más específicamente en un siglo XIX largo (1810-1910). Sin embargo, no es un proyecto que nazca del ámbito de la historiografía. Siempre me ha interesado mucho la historiografía y el trabajo de historiadoras e historiadores, pero no creo ser una ni me interesa. Este es más bien el trabajo de una «historizadora», como acostumbro a llamar a este lugar particularmente heterogéneo desde el que escribo. Un cronotopo entre la literatura, la historia y la filosofía que mediante variadas constelaciones de textos busca trazar un relato acerca de un problema central para las mujeres y el feminismo.

¿Y cómo figura el problema de la maternidad en esta posición tuya?

– En el marco del circuito que establece la reciente cultura impresa y la preeminencia del proyecto moderno del liberalismo en Chile, durante el siglo XIX, abordo la maternidad como una experiencia particular de género y sexualidad que se institucionaliza a lo largo del siglo y cristaliza el reverso de las escrituras fundacionales. Preguntarse por la maternidad en el siglo XIX, no solo en Chile sino también en el resto de América Latina, es interrogar el discurso neurálgico que redefinió la relación entre las mujeres y la soberanía del Estado-nación y, asimismo, renovó su lugar subalterno actualizando genealogías y modelos de feminidad coloniales, pero inaugurando formaciones modernas que proyectarán el camino para las políticas del siguiente siglo.

Uno de los grandes nudos gravitacionales de los discursos que ponen en circulación los feminismos regionales en América Latina dice relación con la maternidad, trama simbólica y material que funciona paradojalmente en una “política del cuerpo” (Federici, Calibán y la bruja) que, por una parte, orquesta un «disciplinamiento» y domesticación del trabajo y vida femenina y, por otra, permite un territorio de resistencia que disloca dicho ideal de dominio del cuerpo forjado por el liberalismo en alianza con la ciencia y la técnica como soporte de las sensibilidades modernas (Musachi, Mujeres en movimiento). Bien sabemos que las mujeres entran en los discursos nacionalistas decimonónicos, no todas claro está, sino principalmente aquellas pertenecientes a la elite criolla, como madres cívicas, como cuidadoras garantes de la nuda vida (en el sentido que propone Giorgio Agambem) de la patria-patriarcal.

La función materna se desarrolla en el contexto de emergencia y paulatina preeminencia de una ideología de la domesticidad y del sistema de valores burgueses, alentada por el liberalismo de cuño ilustrado, que relegará a las mujeres al ámbito de lo privado, terreno de lo afectivo, del cuidado y mantenimiento de la vida. Sin embargo, es también en los márgenes y disputas con esa ideología cuando las feministas construyen un sentido para pulsiones y conflictos que las mujeres en América Latina hasta ese entonces no habían simbolizado conscientemente. Desde las primeras manifestaciones feministas, justamente visibles en el siglo XIX mediante el reclamo de emancipación mental de las mujeres por parte de varias escritoras, hasta la emergencia de la primera ola, cuando a partir de 1890 el feminismo se articula desde miradas anarquistas y socialistas para decantar más tarde, alrededor de 1920-30, en un discurso de derechos que levantará la propuesta sufragista; la maternidad es un nudo político (en el sentido que entiende la palabra nudo Julieta Kirkwood) que instalará a las mujeres como objetos y sujetos de controversia.

En este sentido, la maternidad operaba en el marco simbólico que relegaba a las mujeres a sus funciones domésticas y reproductivas, pero a la vez ese mismo discurso se volvía condición de posibilidad del feminismo decimonónico. Entonces, cómo dejar de tratar la cuestión de la maternidad si, por un lado, es tan central en la erección de un discurso moderno hegemónico sobre las mujeres, la mujer doméstica, y, por otro, está tan presente en la reflexión y las prácticas que las mujeres feministas pondrán en juego en las dinámicas del marco liberal o en rebeldía frente a él. Se trata de una compleja y poderosa cesura simbólica susceptible de «historizar» mediante toda una red de economía política, cultural, material y vital, que deviene en variadas representaciones que circulan y se consumen en también variados ámbitos, de ellos a mí me interesa el de la cultura impresa en particular.

¿Entonces esta es la articulación que desarrollas entre maternidad y feminismo?

– La relación entre maternidades y feminismos no solo tiene que ver, para mí, con esta importante historia de las mujeres y el feminismo, sino que también con mi propio territorio político-teórico feminista al abordar este problema de lo que prefiero llamar trabajo materno. Cuando hablo de trabajo materno estoy pensando en el debate que se ha venido dando desde la teoría feminista marxista (principalmente, considero en este ámbito los trabajos de Silvia Federici) y la economía feminista a partir de los noventa (autoras tales como Amaia Pérez Orozco, Esther Velásquez, Valeria Esquivel, entre otras).

Estas perspectivas heterodoxas respecto de los análisis económicos tradicionales, centrados grosso modo en las lógicas del mercado y la reproducción del capital, han contribuido a actualizar el debate acerca del nudo producción/reproducción ya presente en el feminismo de los setenta del siglo XX, pues recogen las premisas acerca del trabajo doméstico y conceptos analíticos específicos de aquel feminismo, como por ejemplo la división sexual del trabajo, para además agregan otros nuevos como organización social del cuidado y trabajo del cuidado.

Algunos de los asuntos centrales de estos enfoques, entonces, se refieren al modo en que las sociedades resuelven la reproducción cotidiana de la vida con el fin de resaltar el trabajo afectivo-reproductivo, concomitante con ello también la necesidad de incorporar la variable de género a la reflexión económica para analizar la diferente posición que ocupan hombres y mujeres como agentes económicos y sujetos de políticas económicas; complejizando, asimismo, las relaciones al interior de los hogares y su nexo con la ganancia y la acumulación de capital.

Sé que también el psicoanálisis es una herramienta teórica importante para tu proyecto, ¿cómo abordas esta perspectiva?

– Sí, justamente, para mi perspectiva crítica son sumamente importantes los trabajos desde el terreno de entrecruce entre psicoanálisis y feminismo, principalmente los de Julia Kristeva, Silvia Tubert, Elisabeth Roudinesco, como también mi lectura feminista de Freud, Klein y Lacan. El psicoanálisis me interesa desde el punto de vista de una teoría de la cultura y técnica de lectura en su conexión con la crítica feminista, que me ha permitido indagar en el complejo parental o la pregunta edípica. Exploración tan necesaria para pensar en la maternidad y paternidad alrededor de la familia «heteronormativa» del siglo XIX, como receptáculo en donde se inscribe el deseo sexual en la doble ley de la alianza (matrimonio) y la filiación (los hijos), que tiene en su base el principio de prohibición del incesto. La valoración paulatina del matrimonio por amor nos habla de una revolución de la afectividad, que en Chile y América Latina es posible de observar sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo, la que se tradujo en la elaboración de una moral civilizada en cuyo marco era posible la expansión también civilizada de la sexualidad femenina y masculina.

En el título de tu trabajo mencionas un concepto que me parece sumamente relevante, estoy hablando de los reversos liberales. Me gustaría, en primera instancia, que nos hablaras de esa noción en el contexto del liberalismo del siglo XIX en Chile, a la vez que nos contaras, luego, cómo se relaciona esto con la maternidad.

– La hipótesis general que propongo en mi trabajo es que la instalación moderna del concepto de maternidad y su cristalización a fines del siglo XIX en Chile, se deviene a lo largo del mismo a través de una lógica «biopolítica». Dicha lógica en nombre de la vida: su afirmación, conservación y proliferación; estatiza y nacionaliza lo materno como una forma, por una parte, de regulación y racionalización de la procreación “en favor de la patria” y por otra de «ontologización» de lo femenino como cuerpo individual y cuerpo político.

En este sentido, hablo de reversos liberales para definir las biopolíticas de un discurso nacionalista que constituirá, paulatinamente y en el proceso de conformación del Estado republicano, una ciudadanía fronteriza o incompleta, la otra cara de la República, que verá en la maternidad una función productiva para la patria.

¿Podrías profundizar un poco en esa idea de una biopolítica en relación con la maternidad?

– Esta trama histórica que denomino biopolítica de lo materno, y que está por supuesto relacionada con la idea de trabajo materno a la que me refería antes, pues considero que en el centro del problema de la vida y el nacimiento está la tópica simbólica y material que «semantiza» el cuerpo de las mujeres. Las madres del Estado tienen la labor, el trabajo, de parir y cuidar el nacimiento de la nación, por su parte, el Estado tiene la atribución de proteger y administrar la vida de las mujeres mediante mecanismos globales que reubican sus cuerpos en procesos biológicos de conjunto, son las mujeres quienes favorecen la fecundidad y equilibrio de la población.

Cuando hablo de biopolítica de lo materno me estoy refiriendo a que el fenómeno del nacimiento, no solo concebido como el hecho de parir, sino también de pertenencia a una comunidad de sentido nacional, está íntimamente imbricado con la maternidad como experiencia moderna de las mujeres y su proceso de nacionalización y estatización a lo largo del siglo XIX y sobre todo en sus últimas décadas.

¿Pero lo femenino y lo maternal se construyen históricamente como un lazo indisociable?

– Lo femenino y lo maternal mantienen relaciones lógicas complejas y no son del todo indisociables; sin embargo, es, por una parte, el lazo de obligatoriedad patriarcal y la idea de subjetividad femenina biologizante que sostiene y, por otra, la naturalización que conlleva y no permite comprender la maternidad como un trabajo en la compleja red de relaciones sociales y económicas, lo que estoy discutiendo a partir de la noción de biopolítica de lo materno y su expresión más material en el trabajo materno. Pero también en este umbral biopolítico que es la maternidad como trabajo reproductivo es en donde yo veo, por ejemplo, que las escritoras chilenas, y por qué no también latinoamericanas, ensayarán las primeras mutaciones de lo decible e imaginable respecto de las mujeres y su sexualidad.

Más adelante me gustaría volver sobre el rol de las escritoras en el siglo XIX, pero ahora quisiera que siguieras ahondando en la idea de los reversos liberales.

–Un lugar central en esta dinámica histórica lo ocupa el proceso de hegemonía ideológica y estatal del liberalismo, racionalidad que institucionaliza y homogeniza la maternidad como la experiencia de género y sexualidad de las mujeres por antonomasia, otorgándoles una función productiva en el nuevo orden social y político republicano. El trabajo materno, desde este despliegue, preservaría, nutriría y educaría para la vida social en la nueva nación que se busca conformar. De ese modo, la posibilidad biológica de reproducción y de dar a luz de las mujeres se convierte en un precepto social que naturaliza las prácticas de género e implica ciertos discursos que dan garantía a ese ordenamiento, dentro de ellos aquel que cobrará mayor relevancia en la cultura impresa de la época tiene que ver con el eterno maternal, vale decir, el significado «biologizante» del cuerpo femenino a través del que se afirma que el amor o instinto maternal es universal y deseable para/por todas las mujeres.

Abunda la literatura prescriptiva para las mujeres en la época, sobre todo a partir de la década del 40 cuando la asunción del discurso liberal-ilustrado en el ámbito de la cultura es más clara y comienzan a circular ideas que se comprometen con la educación femenina, la “ilustración del bello sexo” como se acostumbraba a decir en la época, inaugurando el deseo republicano de la maternidad cívica. En este ámbito, las figuras prevalentes para la ideología nacional son la madre letrada o el ángel del hogar, las que valoran social y cívicamente a las mujeres por sus funciones reproductivas y el trabajo doméstico que ejercen en su rol de madres de ciudadanos. Estos «ideologemas» representativos dan cuenta de una racionalidad que promueve un nuevo orden político liberal, que en Chile no logra hegemonía estatal hasta la década del 60, y el anhelo de sancionar a través de la familia los valores burgueses que le sirven de base.

Gran parte de tu investigación se centra en figuras importantísimas del quehacer literario femenino de la época, algunos nombres como Mercedes Marín del Solar, Rosario Orrego, Celeste Lassabe, Martina Barros, Delfina Hidalgo y Carmen Arriagada, entre otras, parecen constituir otro eje central en tu trazado. En relación con ello, ¿cómo visualizas la conformación de la figura de la mujer letrada y escritora por esos años? ¿y cuál es la razón de tu especial atención en la prensa escrita?

– Este trabajo vuelve sobre algunos de los problemas que abordé en mi tesis doctoral “Autorías femeninas fundacionales: escritoras chilenas y brasileñas del siglo XIX (1840-1890)” (Universidad de Chile, 2014). En él me interesaba estudiar la problemática emergencia de la figura de la autora en los circuitos de cultura letrada en Chile y Brasil. En términos generales, este ciclo lo denominé autorías femeninas fundacionales, en un sentido genealógico, y daba cuenta de la inscripción paradojal de las escritoras respecto de los poderes enunciativos e interpretativos hegemónicos, los que las llevan a utilizar ciertas estrategias retóricas y discursivas para posicionarse como sujetos de discurso y por qué no también políticamente desde el domus –como espacio privilegiado de gestión femenina en la nueva lógica liberal que se institucionaliza a lo largo del siglo– hacia una participación en la sociedad civil como madres del Estado. Escritoras chilenas como: Mercedes Marín, Rosario Orrego, Quiteria Varas, Lucrecia Undurraga, Hortensia Bustamante, Victoria Cueto, Delfina Hidalgo, Martina Barros y Celeste Lassabe; y brasileñas como: Juana Manso, Narcisa Amalia, Presciliana Duarte de Almeida, Maria Benedita Câmara Bormann, Júlia Lopes de Almeida, Anália Franco, Josefina Álvares Azevedo e Inês Sabino, desde mi perspectiva, «presentificaban» la autoría como una forma particular de subjetividad moderna en las mujeres, la que se caracteriza por un modo de figuración que se establece desde un “entre lugar” respecto de la cultura escrita e impresa en el siglo XIX. Espacio contradictorio que ahora preferiría llamar, a partir de Silvia Rivera Cusicanqui, taypi (comunión problematizada) al pensar en el malestar de las escritoras brasileñas y chilenas hacia el cambio de siglo, por ejemplo, en lo que respecta a la maternidad, entendida esta como trabajo reproductivo en un nuevo ciclo del capitalismo mundial y neocolonial que pondrá en función en la región el proceso de modernización finisecular.

Bien, ¿y en qué ha cambiado tu posición al respecto hoy en día?

– Ese era el eje central de mi argumento en ese entonces, no obstante, su sentido menos evidente, y que es aquel que quiero seguir hoy en este nuevo proyecto con respecto a Chile, tenía que ver con la idea de rastrear los inicios del feminismo a través de la noción de autoría y sus efectos de sentido cuando comienza a madurar la demanda de emancipación por parte de las escritoras, fundamentalmente a fines de siglo. Las mujeres feministas en diferentes momentos han alterado la grafía de lo simbolizable, al provocar mutaciones efectivas de diverso carácter tanto en las políticas nacionales y regionales como en las relaciones materiales, sexuales y raciales. Campos de disputa por el poder/saber/desear/hacer que las mujeres escritoras del XIX perturbaron con su malestar e insolencia ante los interdictos patriarcales.

Respecto de la prensa, que era algo que estaba en tu pregunta de hace un rato, esta fase fundacional de la escritura de mujeres para un público y en lo público se caracteriza por su constante actividad literaria en la economía impresa de la época, sobre todo en periódicos y revistas que son los soportes más usuales y legitimados. Las escritoras no solo daban a la prensa sus escritos, sino que también aparecen como gestoras culturales, ellas tenían medios propios, por ejemplo, Rosario Orrego, Lucrecia Undurraga, Celeste Lassabe.

Finalmente me gustaría que comentaras el desarrollo del movimiento feminista hacia fines del siglo XIX en América Latina y especialmente en Chile. Además, no puedo dejar pasar la oportunidad de preguntarte por la actualidad. Haciendo mención principalmente a las discusiones recientes respecto a cuestiones tan trascendentales para las mujeres y el feminismo como es el aborto, ¿cuál es tu visión respecto a los movimientos feministas y a la maternidad en América Latina en pleno 2017?

– El ejercicio de la palabra por parte de un grupo significativo de escritoras chilenas y latinoamericanas, del que veníamos hablando, se presenta como un hito fundamental en la historia de las mujeres y del feminismo en América Latina. Yo parto por ahí con la historia del feminismo moderno, es decir, cuando estas escritoras comienzan a demandar educación para las mujeres, bajo el rotulo inaugural de la emancipación, nombres como Martina Barros y Lucrecia Undurraga en Chile, Juana Manso y Juana Manuela Gorriti en Argentina, Clorinda Matto y Carolina Freire en Perú, Presciliana Duarte de Almeida e Inés Sabino en Brasil, Adela Zamudio en Bolivia, entre muchas, muchas más. Estas autoras ajustan cuentas con el deseo de familia y maternidad hegemónico, ensayando nuevas arenas de simbolización.

¿Qué lugar social ocupaban estas mujeres escritoras?

– Si pensamos en la instancia de la letra y su circulación en el siglo XIX, son principalmente las mujeres de la élite criolla quienes son apeladas por este tipo de discurso público y también quienes se sienten más seducidas por la importante posición social que deben y pueden ocupar ahora. El deseo de la madre regulado por la ley del pater familias y el Estado impondrá a las mujeres ciertas costumbres arregladas como muestra de una maternidad civilizada, tales como ser castas antes del matrimonio, ser virtuosas y por ello rechazar el lujo, aprender a administrar la economía doméstica, ser solícitas y sumisas con sus maridos y además, en el ámbito más público, ejercer la caridad con los más vulnerables. No obstante, no todas las mujeres de la élite asumirán este mandato sin prerrogativas, muchas de ellas mediante la escritura de novelas, ensayos, poesía y la publicación de medios impresos inscribirán no solo un discurso emancipador, sobre todo a partir de la década del 70 en adelante, sino también disputarán su entrada en la cultura escrita como autoras.

¿Y cuándo el feminismo como movimiento?

– El feminismo como proyecto mancomunado de liberación deviene a fines del siglo XIX y comienzos del XX, como sabemos, desde la experiencia de proletarización de las mujeres trabajadoras. Las ideas anarquistas tendrán una amplia circulación, articulándose en torno a ellas los primeros colectivos feministas, cuya figura faro será la anarquista catalana Belén de Sárraga (1874-1951), quien viaja por toda América Latina propugnando el feminismo y el anticlericalismo. La experiencia ampliada de la familia patriarcal o «patricéntrica», figurada a lo largo del XIX a partir de las construcciones de género y sexualidad patricias, es interrogada desde este primer feminismo, codificando las variaciones del cronotropo del padre. Ahora bien, la idea de la familia romántica no era del todo una vivencia cotidiana para las mujeres del “bajo pueblo”, quienes muchas veces debían levantar una familia monoparental y vivir la experiencia del “huacherío” de sus hijos como marca de la infamia. No obstante, la carencia del concepto familiar hegemónico posibilitó que estas mujeres ensayaran vías de liberación y desarrollo social, cultural y económico mediante el trabajo productivo y la participación en agrupaciones sindicales, mutualistas y específicamente feministas, a la vez que cuestionaban la división sexual del trabajo afectivo y del cuidado al interior del matrimonio y el sacramentado hogar mariano de la oligarquía.

Este primer feminismo, desde mi perspectiva, da una vuelta importante a la noción que venía trabajando de biopolítica de lo materno en los márgenes de una comunidad falócrata. La nacionalización e institucionalización de la maternidad es puesta en cuestión para ensayar formas diferentes de femineidad y articulaciones alternativas de la familia moderna, a través de una nueva noción política que se sumaba a la agenda anarquista y socialista, la del feminismo. El ideario de este feminismo inicial abogaba por el reconocimiento de la capacidad intelectual y laboral de la mujer, y el derecho a participar de la vida cívica y política de los países de la región, todo lo cual se asumiría en la necesaria organización de las mujeres en contra de la desigualdad “entre los sexos” y a favor de la lucha de clases. Un caso ejemplar, en este sentido, es la obrera tipógrafa Carmela Jeria, quien publica el primer periódico anarco-feminista en Valparaíso, La Alborada (1905-1907).

Ya en el siglo XX, ¿cómo ves la situación de ciudadanía fronteriza de las mujeres?

– Para que la situación de ciudadanía fronteriza de las mujeres cambiara en algo debieron pasar varias décadas más. Alrededor de los años de 1920 y 30, el sufragismo será el núcleo aglutinador hacia donde se dirigirá la primera ola del feminismo latinoamericano, bajo el territorio del feminismo liberal agenciado desde las clases medias y altas. Esta segunda fase de los feminismos latinoamericanos a comienzos del siglo XX perderá la radicalidad que caracterizaba a los feminismos anarquistas y socialistas, para configurar lo que se ha llamado en Brasil, por ejemplo, “feminismo bien comportado”, es decir, un feminismo de damas respetables que negocian dentro de los límites del liberalismo. El discurso «maternalista» se volverá hegemónico luego de la Segunda Guerra Mundial en la lucha por alcanzar la ciudadanía, sobre todo en aquellos países en que el voto todavía estaba negado a las mujeres. Así, por ejemplo, en México el igualitarismo cede su lugar a la reivindicación de una ciudadanía específica de las mujeres, vale decir, una proyección en la sociedad de sus cualidades o capacidades maternas, ellas eran quienes podían lograr el efecto moralizador tan caro a la política. Hermila Galindo, una de las figuras más relevantes para la discusión sobre el sufragismo en México, publicó el semanario La Mujer Moderna (1915-1919), órgano de politización feminista, y colaboró en la organización de los Congresos Feministas de Yucatán, los que reunieron a profesoras de primaria en torno a la búsqueda de reformas en la legislación civil en el período posrevolucionario. Si bien el discurso de Galindo abogaba por el igualitarismo, también sustentaba el derecho al sufragio en la idea de la responsabilidad social de las mujeres como madres. Son muchas las mujeres o organizaciones de este feminismo liberal que ajustarán cuentas con el deseo de maternidad republicana: en Perú, María Jesús Alvarado; en Brasil, Bertha Lutz; en Uruguay, María Abella o Paulina Luisi; en Argentina, Julieta Lanteri o Alicia Moreau; en Chile, Elena Caffarena o Amanda Labarca, entre muchas más.

¿Cuáles serían estas dos fases?

– Como bien sabemos, el feminismo se reactiva a nivel continental a fines de la década de los setenta. Luego de un largo período que Julieta Kirkwood llamó “silencio feminista”, se articula una segunda ola feminista o neofeminismo, como prefiere llamarlo por ejemplo Nelly Richard; en cuyo territorio destacan los feminismos de la resistencia política en las dictaduras militares o cívico-militares del Cono Sur. El feminismo en este nuevo escenario adquiere la fuerza de un movimiento político regional, se celebran los primeros encuentros feministas de América Latina y El Caribe, también el decenio de las mujeres de Naciones Unidas será un nudo de discusión importante para la diversidad de feminismos; no obstante, una de las características que singulariza a este nuevo momento tiene que ver con la articulación de conocimiento teórico feminista y la inauguración de conceptos como patriarcado y género que vienen a desentrañar el anquilosado espectro del eterno maternal. En Chile, un colectivo clave fue el Círculo de Estudios de la Mujer del que la propia Kirkwood fue una de sus fundadoras. Quiero destacar y solo muy brevemente, que la función mortuoria de la «gubernamentalidad» moderna vuelta hipérbole en el terrorismo de Estado, es pensada por las feministas en este nuevo ciclo de lucha a través de una retórica política de los cuerpos que se pregunta por las vidas que importan o que merecen morir en los sistemas simbólicos y materiales de dominación. Creo fundamental que las feministas latinoamericanas abran esta pregunta en el pleno proceso de financiarización descarnada de la vida que el neoliberalismo comenzará a poner en juego, lo que no hace más que demostrar que lo personal es político.

En los noventa no solo asistimos a la institucionalización del feminismo en la academia o a su «oenegización» de nuevo cuño como demanda tan fuerte la feminista boliviana María Galindo a las que ella llama “tecnócratas de género”. El debate en torno a la autonomía feminista es un nudo que encontramos en el feminismo ochentero, pero que de los noventa en adelante –sobre todo a partir de la experiencia del colectivo feminista boliviano Mujeres Creando o el feminismo comunitario indígena de Julieta Paredes, como también el de Las Cómplices, orquestado por chilenas y mexicanas– se ha posicionado como el espacio necesario para poder idear y practicar el feminismo como fuerza «despatriarcalizadora», anticapitalista, antirracista y anticolonial, como también una agencia crítica contra la heterosexualidad obligatoria, todo lo cual nos habla de una nueva fase.

En la diversidad de estos feminismos, veo el deseo de un pachakuti feminista, retomando palabras de la gran socióloga y activista aymara Silvia Rivera Cusicanqui, como el horizonte de expectativas hacia donde debe dirigirse la lucha antipatriarcal y anticolonial. El tejido simbólico en torno a la biopolítica de lo materno se trama, sobre todo en Bolivia, desde las diferencias de género, clase, raza y espacio geopolítico, inaugurando un pensamiento feminista creativo y provocador que pone en jaque la posibilidad de Estados neoliberales o “posneoliberales” con perspectiva de género.

Y brevemente, ¿qué pasa en Chile?

– No puedo dejar de advertir que el peso que en Chile tiene la biopolítica de lo materno explica, entre otras razones claro está, la permanente saturación de los discursos pro-vida en la lucha que hoy damos por el derecho legítimo al aborto o contra los códigos misóginos que perpetúan el femicidio. Biopolítica cruzada por las dinámicas del capital transnacional, que requiere de nuevos ciclos de acumulación originaria o quema de brujas, como señala la feminista italiana Silvia Federici, en la región.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=224309&titular=maternidades-y-feminismo-

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Entrevista a Mónica Carlsson: “Los estudiantes y profesores sufrimos de aburrimiento”

Dinamarca/30 marzo 2017/Fuente: El Espectador

La danesa le contó a El Espectador que hoy en día los sistemas educativos priorizan las habilidades y conocimientos de sus alumnos en detrimento de su bienestar.

Mónica Carlsson es profesora de la Universidad de Aarhus en Dinamarca y desde la década de los setenta se ha dedicado a explorar la educación en el mundo. Se declara enemiga rotunda de los ránquines y para ella uno de los propósitos de la enseñanza hoy en día es formar ciudadanos que puedan aportarle a la sociedad en la que viven. Aseguró que, en la mayoría de los colegios del mundo, el aburrimiento, tanto en profesores como en alumnos, es una gran parte del problema educativo.

¿Cuál es su lectura de los sistemas educativas de la actualidad?

Estamos en un sistema educativo, hoy en día, que prioriza las competencias entendidas como pruebas en habilidades y conocimientos. Mi idea es: ¿Cómo podemos trabajar para que los colegios promuevan cualificaciones en sus estudiantes? ¿Cómo hacemos que los estudiantes sean parte la vida, del mundo y de la sociedad?

¿Cómo se le transmite esto a los estudiantes y profesores? ¿Cómo se pone en práctica?

Hay dificultades en los colegios que trabajan con proyectos. Los colegios siguen creyendo en esa idea de que los estudiantes asisten a clase y adquieren conocimiento porque un profesor se los transmite. Pero para los proyectos, usualmente, se trabaja en un periodo más largo de tiempo. Entonces es difícil incluir esta visión en un colegio con un sistema educativo tradicional.

¿Qué significa trabajar en proyectos?

Lo que sucedía es que en Dinamarca los alumnos estaban muy aburridos de sentarse en una silla y escuchar a los profesores. Los estudiantes aman salir del colegio, trabajar en aquellas cosas que realmente les interesan y dar sus opiniones. Las personas podemos, entonces, no desempeñarnos tan bien académicamente, por eso se trata de crear arenas de aprendizaje para que se pueda trabajar con otras metodologías. No tienen que hacerse todo el tiempo, basta con que se logren una vez al año. Lo clave es brindarles a los estudiantes otras experiencias.

¿Cómo llegó a esa conclusión?

Realizamos medidas de bienestar en Dinamarca y uno de los puntos más relevantes que arrojó la investigación es que los estudiantes están aburridos y eso los está matando. No es estrés, es aburrimiento. Los estudiantes se aburren en clase porque no les gusta sentarse, escuchar y ser pasivos. Es muy difícil para nosotros como seres humanos y no estamos hechos para eso.

¿Ese aburrimiento es global o está pasando en ciertos contextos?

Creo que es global y depende mucho de los exámenes y de las pruebas. Sabemos por Finlandia que los estudiantes a los que les va muy bien en las pruebas PISA, son los peores en términos de bienestar. Algunas de las explicaciones para esto apuntan a que están bajo mucha presión por el estrés de mostrar un buen rendimiento académico. En Finlandia, Singapur y China, entonces, no están aburridos, sino sufriendo de estrés psicológico por las altas expectativas que tienen sobre ellos. Pero en la mayoría de los colegios del mundo, creo que el aburrimiento es una gran parte del problema educativo.

¿Cree que ese aburrimiento se da también en profesores?

Los estudiantes están aburridos y los profesores estamos aburridos. La educación es interactiva, entonces cuando un profesor observa los comportamientos de sus alumnos, que se quejan o tienen caras largas, pues eso los afecta e impacta.

Parece que todo el tiempo estamos siendo medidos por pruebas de estado nacionales o exámenes internacionales. ¿Qué piensa de los ránquines?

Creo que le están causando daño a los sistemas educativos. En Dinamarca dijimos que los colegios no debían hacer públicos los ránquines. El problema es que si eres un padre de familia puedes buscarlo en internet. De repente, tienes números que ilustran qué tan bien lo están haciendo los colegios, y los números son muy fuertes en nosotros. Vemos los números y reaccionamos. Pero en resumen, no estoy a favor de hacer públicos los ránquines. Creo que esta información debe ser utilizada por personas en los ministerios o en los gobiernos.

¿Para quien y por qué los estudiantes deben ser evaluados?

Si es para aprender y aumentar la retroalimentación es muy poderoso. Hay sistemas educativos que están centrados en dar crédito a los logros del estudiante y a su desempeño. Las pruebas y exámenes pueden ser una herramienta para esto, pero no son una solución milagrosa. Los exámenes deben ser interpretados y hay que tomar acciones sobre la base de estos. Entonces obtener los números por sí solos de cómo ha sido el desempeño de un estudiante, no necesariamente conducen a ningún lado.

En Colombia siempre estamos volcados hacia las pruebas PISA y buscamos escalar en posiciones. ¿Son útiles estos escalafones?

La educación debe resolver problemas sociales. Hay un límite a esto. Se trata de construir un buen sistema educativo y trabajar con oportunidades más amplias. Estuve en Ecuador visitando a una estudiante mía y ella estaba trabajando en un programa muy interesante de escuelas rurales. Allí no estaban trabajando habilidades como ciencias, matemáticas o lenguaje. Su currículo estaba centrado en asuntos ecológicos, de salud y de derechos de la niñez porque en eso ecesitaban enfatizar.

¿Cuál es el principal problema de la educación en Dinamarca hoy en día?

En Dinamarca, sabemos que el 20% de los niños que van a escuelas primarias no tienen lo que quisiéramos que tuvieran. Algunos no pueden leer y escribir bien, y otros no pueden acceder a educación técnica y tecnológica o a tener algún empleo. Este es el mismo panorama de Europa. Por eso nuestras reformas educativas le apuntaron a solucionar esto desde los noventa, pero seguimos en esa crisis.

¿Cuál es el gran propósito con la educación hoy en día?

El punto con la educación es que estemos cualificados para ser ciudadanos. Y después, sabes sumar, leer, escribir.

¿Y el gran reto?

Mirar cuál es la situación y las presiones en los sistemas educativos de hoy y unir las perspectivas  de los maestros, los políticos y los investigadores. De hecho hay muchos de estos investigadores que no creen en la OCDE y en que esas sean las soluciones idóneas. Es necesario abrir un diálogo y no culpar a los otros, sino trabajar juntos.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/educacion/los-estudiantes-y-profesores-sufrimos-de-aburrimiento-monica-carlsson-articulo-686979

 

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Educación sexual en adolescentes, empatía como palabra clave

29 de marzo de 2017 / Por: Marianela Arias Lamicq / Fuente: https://www.laprensalibre.cr

¿Por qué el ponerse en el lugar del adolescente a la hora de dar educación sexual es vital?

Muchas veces me preguntan cuál es el principal consejo que puedo dar con respecto a la educación sexual para nuestros hijos e hijas adolescentes.

• En primer lugar: El trabajar en nuestra propia sexualidad.

No podemos entregar un mensaje pertinente, veraz y efectivo si en el discurso se denota claramente desconocimiento, miedos, prejuicios e incomodidad. No se puede dar un mensaje en el cual no creemos o un mensaje del que ni siquiera sabemos de qué estamos hablando. Por tanto, en primer lugar es vital trabajar nuestra propia sexualidad, conectarnos con nuestro propio sentir, nuestra vivencia e historia sexual; así como educarnos, entender conceptos claves, ser críticos frente a la realidad y conocer la actualidad para entonces poder educar en sexualidad de manera atinada.

• En segundo lugar: Ser empáticos y abiertos.

Ponernos en el mismo nivel que nuestros jóvenes a la hora de abrir canales de comunicación.

Por supuesto que como padres y madres somos la autoridad, pero si partimos, cada vez que vamos a hablar sobre sexualidad, en repetir un discurso moral de “en mis tiempos no…”, “antes los jóvenes eran diferentes, todo era mejor…”, estamos quemando un puente de comunicación donde ellos y ellas sienten que no podremos entenderles en su realidad, lo que sienten y lo que viven. Con este mensaje estamos evidenciando que somos de “mundos diferentes”, que pensamos diferente, que no es posible entendernos, lo que merma con anticipación cualquier posibilidad de encuentro, de diálogo abierto y honesto.

Es completamente válido, y hasta necesario, el educar en valores, poner límites, dejar clara las reglas, decir lo que creemos importante, ser críticos ante la actualidad; pero a la vez, dejar abierta la posibilidad de acercamiento, el mostrarnos comprensivos y abiertos ante cualquier consulta o tema que nuestros hijos e hijas quieran compartir con nosotros, es primordial para la prevención y el acompañamiento.

Se debe de recordar que nuestros adolescentes nunca se van a quedar con la duda, la diferencia sería entonces a qué fuente van a recurrir y en quién van a confiar para evacuarla. Es parte de nuestro trabajo construir ese puente, para que antes de recurrir a los amigos o al Internet vayan con nosotros como fuente primaria, solo de esta manera podemos estar al tanto de su vida, de los riesgos, y podemos educar de manera pertinente en valores, afectividad y salud sexual integral, a pesar de las influencias externas.

Fuente: https://www.laprensalibre.cr/Noticias/detalle/106760/educacion-sexual-en-adolescentes,-empatia-como-palabra-clave

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