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Entrevista a Samanta Biosca: “Hay mucho machaque al profesorado, parece que son responsables de todos los problemas”

17 febrero 2017/Fuente: Insugencia Magisterial

Samanta Biosca cambió el aula por las casas de los chicos. Empezó como maestra en una escuela privada “un tanto especial” en la que acogían “todos los casos que nadie quería”. Adolescentes conflictivos o niños con TDAH o Asperger fueron su día a día durante 15 años hasta que, crisis mediante, la escuela cerró. Como quería seguir esa línea de trabajo se hizo coach personal, esa figura cada vez más común en España que tutela o acompaña a un menor (o a un adulto o a toda la familia) en un proceso de búsqueda de objetivos personales, cambiar comportamientos, etc. Desde su experiencia, Biosca habla de “padres perdidos” respecto a la educación de sus hijos y cómo relacionarse con ellos.

¿Por qué dice que están perdidos los padres?

 Hemos pasado de una educación muy dirigida por los padres autoritarios a una educación totalmente permisiva sin ningún tipo de responsabilidad u obligación de los chicos. Hablamos de estos padres súper controladores, toda la responsabilidad es suya. Y esto es una hecatombe brutal porque tienes adolescentes irresponsables, sin compromiso.

Hay cantidad de información en el mundo de educación, pero los padres no se cuestionan realmente qué tipo de educación quieren dar a sus hijos. Están perdidos. Hoy prueban una cosa, mañana otra, al tercer día otra. Y te dicen: “He probado todo, pero nada funciona”. Seguramente no con la constancia necesaria para marcar ese hábito. Quieren tener autoridad, pero también ser sus colegas. Quieren ser pedagogos, pero luego sale un dictador. Hay muchas incongruencias. La escuela donde van nuestros hijos marca unas pautas, igual no estamos de acuerdo con ellas. Será importante escoger el colegio para saber qué van a enseñar a tu hijo para reforzarlo en casa. Veo a los padres que están muy perdidos y cometen errores muy tontos que son muy fáciles de rectificar. A mí también me pasa como madre. En casa del herrero, cuchillo de palo.

¿Se desentienden las familias de la educación y le dejan el marrón a los colegios? O, incluso, ¿trabajan a veces ‘contra’ los colegios?

Hay de todo. Muchos padres delegan la educación de sus hijos en el colegio, cuando no debería ser así. En el colegio se enseñan conceptos y otro tipo de cosas. Para mí la educación se enseña en casa. Entonces están los padres híper protectores que están haciendo una mala educación. Están los padres autoritarios, que están haciendo una mala educación. Creo que hay un cambio en la educación, pero como no está definido vamos todos a la deriva. Por ejemplo, cuando hablamos de valores en la familia. Le pregunto al padre qué tres valores quiere transmitirle a su hijo. Y me habla de tres sin que la madre lo sepa. Y luego le pregunto a la madre. Me da otros tres diferentes. Si el padre transmite unos valores y la madre otros ya tenemos un problema. Todas estas cosas son tonterías, pero si se hablan en casa nos marcan una línea de educación.

¿No sabemos lo que queremos?

Creo que hay una sociedad que ha perdido los valores. Por ejemplo, el éxito sin esfuerzo. Es un valor que se propaga por todas partes. Sale en la televisión. En todas partes se les vende a los chicos el éxito rápido y sin esfuerzo. Esto es un cambio social que se está produciendo y tiene consecuencias. Por ejemplo, los niños nini. ¿Qué quieren? Salir por la tele, ser famosos, ganar dinero y ya. La cultura del esfuerzo y el sacrificio que tenían nuestros padres a nivel social no la tenemos ya. En cuánto algo supone un mínimo de sacrificio, lo abandonan. Ponles un puzzle, verás lo que tardan… en descartarlo, porque requiere un esfuerzo y una concentración. También hay otros valores que están aprendiendo, que son nuevos, que están muy bien. La flexibilidad, la resiliencia.

El ejemplo de nuestros padres es la educación más importante. Lo que vemos, no lo que dicen. Algunos tienen una incongruencia total entre el discurso y la acción. “No uses tanto el móvil” y luego se sienta tres horas con la tablet. Nos tenemos que cuestionar como padres o educadores qué modelo transmitimos. “No hables mal”, pero luego el padre no respeta a su madre. Esto lo veo mucho. Faltas de respeto brutales hacia el padre o la madre y luego se le pide al chico respeto. No lo va a hacer.

¿Es un trabajo integral entonces, no sólo con los jóvenes?

Sí, yo los hago pasar a todos. Es verdad que hay padres que no quieren. Digo: “Empiezo con el chaval, pero vamos haciendo sesiones con todos”. Alternamos, les damos pautas. Es verdad que hay padres que te dicen que no, entonces te vas. Cuando un adolescente se ha perdido, falla, una parte puede ser responsabilidad del adolescente, pero también es de otros, no sólo suya.

Usted ha sido maestra, ahora no trabaja con ellos formalmente, pero sí mantiene contacto. ¿Están formados los docentes para tratar con adolescentes conflictivos?

No. En nuestro colegio, que sólo recibíamos casos problemáticos, sí que teníamos una formación tremenda. Teníamos formación constante. Por eso he podido derivar hacia aquí. Podíamos hablar de cualquier conflicto de trastorno, una dislexia, un TOC, un Asperger… Pero normalmente no se da esta formación al profesorado; es más, pocas veces el profesorado es receptivo a recibir esta formación. No quiero generalizar pero, por ejemplo, veo a muchos profesores formándose en tecnología, etc., que está muy bien, pero en cuanto a inteligencia emocional, poca. Además, la teoría es muy poco práctica en estos momentos. Está muy bien, pero no es lo mismo que en el aula. Al psicólogo le decíamos: “Métete en el aula ocho horas con los niños y verás si una estrategia funciona o no”. Falta experimentación. Prueba, resultado. Hay teoría, pero es poco aplicable.

Pero entiendo que adolescentes conflictivos ha habido siempre.

Sí, pero antes se cortaba más de cuajo. Yo era una TDAH tremenda. Me han expulsado de cuatro colegios. Pero cuando yo estaba en el colegio no se contemplaba el trastorno. ¿Cómo se trataba? Pues torta tras torta. Y cuando llegaba a casa, más. Había adolescentes conflictivos, sí. Pero por el miedo a las represalias se coartaba. Ahora no hay este miedo -y yo lo agradezco-, pero nos hemos pasado a: “El niño hay que protegerlo, tiene derecho a todo”. Nos hemos ido al otro lado. Y aquí se nos pierden.

¿Deberíamos preocuparnos o nos preocupamos demasiado por algo que ha pasado siempre?

Adolescentes problemáticos siempre ha habido. Pero los problemas de hoy, con toda la información que tienen, creo que son mayores. Por ejemplo, consumo de drogas, disparado. ¿Por qué? Porque el acceso es súper fácil. Porque los padres no le dan ningún tipo de importancia. “Sí, fuman porros y tal…”. Que un niño con 13 años pruebe los porros o la cerveza no lo veo un problema. Pero un consumo semanal sí es un problema. Hay una relajación con según qué temas… No hay educación de drogas, no hay educación sexual. En las escuelas no se está dando esta educación, pero es que en casa tampoco. Y se educan a través de internet, imagínate lo que les llega, sin filtros.

Ni en la escuela ni en casa. ¿A quién corresponde?

Yo creo que en casa primero. Los padres no hablan del tema porque creen que es propiciarlo. “Si no hablo de drogas no las van a probar”. Pero lo van a probar y va a ser peor. Están más informados que los padres.

Pero esto son tendencias difíciles de revertir…

Sí. Veo padres muy preocupados, pero tienen al niño delante de la televisión viendo cosas que no tocan.

¿Se preocupan más que actúan?

Exacto. Y, sobre todo, el empirismo. Probar, probar. ¿No funciona? Prueba otra cosa. Experimentar y perderle el miedo a la educación. Para llegar a un buen resultado hay que probar, corregir errores.

¿Cómo se trata con un adolescente que boicotea la clase?

Eso es el resultado de un malestar suyo, por tanto, hay que encontrar dónde está ese malestar. Si le das la opción de hacer las cosas bien, la toman. Puede ser que se pierda o que esté desmotivado. El profesor a lo mejor no puede detectarla, pero sí avisar en casa, al psicopedagogo. Nosotros aplicábamos lo que llamábamos la extinción. Ignoramos al chaval hasta que nos hable bien. Es difícil, yo creía que era inaplicable. Pero se consigue. El tiempo fuera viene muy bien, sacarlos a parte, nunca ridiculizarlos delante del grupo. Es un trabajo de chinos, pero da resultado. Ahora, es un esfuerzo tremendo por parte de todos.

Teníamos un grupo de psicopedagogía buenísimo. Algo que ha dejado de existir, hay grupos que no tienen psicopedagogo, y este refuerzo es importante. Las herramientas se van aprendiendo con la experiencia, pero el conocimiento teórico no se tiene al principio. En la universidad esto no te lo enseñan. El profesor está muy maltratado a nivel social. Te llegan los padres y te dicen: “¿Por qué has suspendido a mi hijo?”. Yo no he suspendido a tu hijo, tu hijo ha suspendido solo. “Es que no lo motivas”. Hay mucho machaque al profesorado, parece que son responsables de todos los problemas.

¿Se debería trabajar más la inteligencia emocional en las escuelas?

Todos hablamos de inteligencia emocional pero quién sabe lo que es. O cómo gestionar nuestras emociones. Esto no nos lo ha enseñado nadie. Sería una asignatura fenomenal. Toda la revolución que se está haciendo en el sistema está intentando aplicar esta inteligencia emocional. Creo, deseo y espero. Estamos en un cambio, como hubo la revolución industrial, que fue un cambio a nivel social brutal, creo que estamos en un momento parecido y por eso estamos tan perdidos. Nadie nos ha enseñado a gestionar las emociones y nos estamos dando cuenta de que es una de las partes más importantes del ser humano. El sistema educativo debe implantar la gestión de las emociones y la inteligencia emocional. Si una persona está sana emocionalmente, todo lo demás funciona.

Fuente:http://insurgenciamagisterial.com/hay-mucho-machaque-al-profesorado-parece-que-son-responsables-de-todos-los-problemas/

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Tiina Makela: “Es difícil reformar la formación docente si no se valora”

15 de febrero de 2017 / Fuente: http://blog.tiching.com

Tiina Makela

¿Cuál cree que es la principal ventaja de la escuela finlandesa frente a otros modelos educativos?
El componente más importante de nuestro sistema es la valoración del profesorado. Valoramos muchos a los profesionales de la educación, y como esto es así todos quieren ser profesores: de esta forma el sistema puede escoger a los mejores. Valorar la educación y a los docentes es un círculo virtuoso. Si tienes una profesión de prestigio, muchas personas quieren dedicarse a ello y esto permite que la selección del personal sea más exigente. Cuando tienes a los mejores profesionales trabajando en educación, consigues que sea la mejor.

¿Cree que un modelo educativo como el suyo puede funcionar fuera de una sociedad nórdica?
Es cierto que las sociedades nórdicas tienen algunos valores en común relacionadas con el estado del bienestar: compartimos valores como cultura participativa, confianza, responsabilidad compartida… Pero los modelos educativos no son todos iguales. Además, creo que no se puede hacer un “copiar y pegar” con ningún modelo educativo. Es imposible, las culturas son muy diferentes. Me gusta pensar que cada escuela o  cada comunidad escolar (las familias, el vecindario…) tiene su propia cultura. Yo creo más en un cambio de cultura planificada, con cambios a largo plazo.

Cuando llegó a España y empezó a dar clase, ¿qué fue lo que más le sorprendió?
Yo empecé a trabaja en secundaria, he sido profesora de ESO. Me sorprendió mucho la poco autonomía que tienen los niños. Mi impresión es que los padres y los profesores dictan mucho lo que el niño o adolescente debe hacer. Me preguntaban si podían utilizar bolígrafo y qué color usar. Para mí era sorprendente. Faltaba mucha autorregulación y autodisciplina.

¿Le costó adaptarte al sistema español?
En realidad, lo que me pasó es que tuve un shock cultural por las diferencias. También entendí que yo sola como docente y con mis ideas no podía cambiar el sistema y la metodología. ¿Cómo podía darles más protagonismo a los niños que no estaban tan acostumbrados a tenerlo? El lado bueno de todo esto es que  me despertó un fuerte interés por la  investigación: ¿qué parte de la educación es universal y qué parte es contextual? Gracias a este choque cultural empecé a hacer investigación.

¿Qué desafíos cree que tiene el sistema español para mejorar en educación?
La primera cosa que creo que hace mella en la educación es la politización de la misma. Hay cambios demasiado rápidos, cada 4 años se cambia la ley. Falta una planificación a largo plazo porque solo se piensa en plazos electorales de 4 años. Creo que este es un gran problema y esto tiene muchas consecuencias. En educación debería existir un pacto en el que todos estuvieran de acuerdo sin importar el color ideológico.

En España la educación no se valora tanto como en Finlandia…
No, pienso que no se valora suficiente la educación. En los medios de comunicación se critica, se habla mucho del fracaso en los colegios, se muestran muchos menos logros o iniciativas positivas. La percepción que se traslada es muy negativa. Como no se valora la educación, tampoco genera un interés profesional. Aquí tenemos un círculo vicioso, inverso al anterior. Como no se valora, ser profesor no tiene gran demanda, por lo que no se puede escoger a los mejores.

¿Y un tercer reto?
Otro valor que hay que trabajar es la falta de equidad. Hay mucha diferencia de una escuela a otra, entre rural y urbana, entre regiones. Esta falta de equidad es inasumible. Todas las escuelas deberían ser de la misma calidad. No deberíamos preocuparnos por a qué colegio llevar a nuestros hijos, todos merecemos una buena educación.

¿Cómo se utilizan las TIC en el sistema educativo finlandés?
Es un tema que estamos investigando ahora. Sabemos que las tecnologías son una herramienta indispensable porque forman parte de la vida. Es importante que en las escuelas trabajemos con ellas, pero una característica de nuestro sistema es que los cambios son bastante lentos. Por ello no somos número uno en aplicación de TIC, porque estamos estudiando qué necesitamos exactamente, y pensando muy bien la base pedagógica . Las iniciativas del Gobierno sí que van encaminadas a la digitalización.

¿Se puede transformar la educación sin transformar la formación de los profesores?
Es difícil reformar la formación de los profesores si no se valora su trabajo. Yo diría que la transformación tiene que venir de los valores. Luego sí que se puede actualizar la formación y asegurar que lo que enseñamos está en armonía con las pedagogías actuales. Pero sin un cambio de percepción no hay mucho camino a recorrer.

¿Los profesores deberían recibir formación continua siempre?
En Finlandia vemos un paralelismo entre profesiones como la medicina o la investigación científica y los profesores. Cuando un médico o un grupo de médicos se proponen aprender más o investigar sobre una determinada patología, se agrupan, comparten inquietudes, son autónomos. Los profesores también lo hacen. Contactan con sus colegas y buscan soluciones. Yo creo que la formación de los docentes debería ser así.

¿Es clave para la formación del profesorado?
Sí, creo que sí. La formación debe estar creada en la investigación y debe tener más liderazgo en la educación. Si el sistema educativo básico no fomenta tanto la autonomía, es difícil que los profesores también sean autónomos. En mi opinión, debemos aprender a ser más autónomos y más creativos en vez de seguir guiones preestablecidos.

¿También falta autonomía por parte de los profesores entonces?
Si tu has recibido una educación en la que siempre te han dicho qué debías hacer, cuándo y cómo y llegas a la universidad donde, teóricamente, deberías ser más autónomo, es difícil hacer el cambio. Imagínate cuando se da el salto al mundo laboral. Hay que diseñar los cambios en la educación de forma que tenga coherencia entre los distintos niveles.

¿Cómo pueden servir las TIC para ayudar a los profesores a ser más autónomos?
Por ejemplo, los foros son una buena herramienta. En Finlandia existe una red de networking para la formación del profesorado. Los profesores deben actualizar su formación basándose en las necesidades individuales, cada profesor tiene una necesidades y se necesita un plan individualizado de formación continuada. No obstante, más allá de las necesidades de cada docente, hay que mirar también los cambios en la sociedad. La digitalización está presente en todas partes, y por tanto es una competencia necesaria para el siglo XXI.

Fuente entrevista: http://blog.tiching.com/tiina-makela-es-dificil-reformar-la-formacion-docente-si-no-se-valora/

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«Los niños de alta capacidad necesitan una atención educativa diferente»

14 de febrero de 201/Fuente: el comercio

«La parte cognitiva, la creativa y la personalidad, además de la curiosidad, son distintivos de una mente así, aunque es díficil detectarlo»

Cristina López Escribano es doctora en Ciencias de la Educación y tiene muy claro que los niños con altas capacidades necesitan una atención educativa «diferenciada». La necesitan porque aprenden y conciben el mundo que les rodea de manera «diferente». Consciente de esa diferencia y de esa atención específica, dirige la Unidad de Altas Capacidades de Asturias desde las oficinas que ocupan en la sede de la Escuela Oficial de Idiomas de Oviedo.

–Unidad de Altas Capacidades en Asturias. Solo el nombre ya impone.

–No, qué va. En realidad es un equipo regional que tiene tres áreas. Una dedicada a la Atención a la Diversidad, otra es la Unidad de Conducta y luego está la Unidad de Altas Capacidade

–¿Cómo se trabaja en el área de altas capacidades?

–Empezó hace unos veinte años en Latores. En aquel momento, la dificultad era el desconocimiento. Primero, por saber qué eran altas capacidades y segundo, porque no se veía la necesidad de dar al niño una respuesta diferenciada por el hecho de tener alta capacidad.

–Ahora, ¿la concepción ha cambiado?

–La comunidad educativa te va informando de las necesidades que tienen. Son niños de necesidades educativas específicas porque aprenden de forma diferente.

–¿Qué significa aprender de forma diferente?

–Su forma de incorporar los conocimientos y de interpretar el mundo es diferente. Por lo tanto, hay que ayudarles y darles respuesta de una forma un poco diferenciada.

–Sin embargo, cuando a un pequeño se le cataloga como niño de alta capacidad a los padres les entra el pánico.

–Yo tranquilizaría a las familias, porque esa diferencia, si el docente está ya formado, muy bien…

–¿Y si no lo está?

–Si no lo está hay una metodología específica que los docentes aplican de forma natural, en la mayor parte de los casos. De otra forma, lo que hay que conocer es la casuística individual de cada alumno. La familia necesita trabajar en colaboración con el centro educativo, es lo fundamental.

–El papel de la familia de un niño de altas capacidades, ¿es más que primordial en su desarrollo?

–El niño es feliz si ve feliz a su familia. Por eso siempre pedimos a los papás que confíen en que sus aportaciones van a llegar, porque están coordinándose con un docente, con un técnico, sin dejar que el niño quede con «me dicen que soy listo». Eso ya lo saben.

–Quizá la pregunta sea: ¿Cómo se sienten estos pequeños?

–Va a depender de la propuesta que hagamos los adultos. La adecuada es la que nos va demandando el propio niño. Cuando el profe o los papás tienen dudas solo hay que fijarse en si el niño disfruta. Si lo hace, esa es la clave.

–¿Que el niño sea feliz?

–Él es feliz si ve feliz a su familia. Reitero, hay que tranquilizar a las familias.

–Hay mucha retórica sobre el mundo de las altas capacidades. ¿Qué diferencia a un niño de este tipo?

–Es muy difícil responder a esta pregunta. No hay una línea real que lo diferencia. Un déficit de otro tipo tiene una línea clínica definida, en el tema de altas capacidades es más complejo, más amplio.

–¿Pero habrá alguna característica que los defina?

–Primero el estilo cognitivo, su capacidad intelectual tiene que ser superior a la media. Esto sirve a la familia pero, para el técnico que lo evalúa, hay que ser un poco más serio.

–¿En qué sentido?

–La Organización Mundial de la Salud propuso un 130 de coeficiente intelectual, pero si lo pensamos friamente ¿un niño con 129 ya no lo es? Un grupo de orientadores de toda Asturias acordamos ampliar un poquito ese aspecto y proponer 130 más menos cinco, desde 125. La OMS fijó ese parámetro para niños superdotados, pero en altas capacidades entran también muchos otros niños que tipológicamente no son superdotados.

–¿Qué diferencia hay entre un niño superdotado y otro de alta capacidad?

–Altas capacidades es la totalidad de la población de la que estamos hablando. Luego, dentro de este grupo, hay que añadir la creatividad, que influye decididamente en la respuesta del alumno, la expresión oral y escrita, la manera de intervenir, el nivel de curiosidad, la crítica…

–Sin embargo, a un niño de altas capacidades le puede caer el sambenito de ‘resabidillo’ o ‘listillo’.

–El profesor, a fecha de hoy, suele ser muy respetuoso con ese tipo de comentarios, pero también somos humanos. Lo mejor es hablar con claridad y saber que hay una diferencia y reconocer que la parte cognitiva, la creativa y la personalidad son distintivos de una mente con alta capacidad.

–El sistema educativo, ¿está preparado para primero identificar y luego gestionar a este tipo de alumno?

–No soy quién para juzgar un sistema educativo.

–Pero seguro que tiene una opinión fundamentada sobre ello.

–Mi opinión personal es que, a fecha de hoy, el profesorado tiene mucha inquietud por saber. Los centros de profesores están intentando formar en todas aquellas necesidades que detectan y desde esta unidad estamos impartiendo toda respuesta que consideramos para que el profesorado conozca sus atribuciones.

–¿Y las conoce?

–Las conoce porque, por ley, tiene que impartir una respuesta educativa de calidad y diferenciada. Cada docente tiene su propio criterio metodológico, que también se lo otorga la ley. La respuesta educativa pasa por las medidas ordinarias, las que otorga el profesor; las extraordinarias, a través de programas de enriquecimiento o de ampliación; y las excepcionales, que es la flexibilización, el salto de curso, para que nos entendamos.

–Si se llega a este punto, ¿es porque el alumno está preparado para ello?

–Porque lo necesita. Ahí sí que el alumno debe de ser el primero en estar muy informado, a la edad que sea, y decidir en gran medida lo que él demanda. En ocasiones, la familia se da cuenta de que el niño ha superado con creces lo que se imparte en el aula de referencia, incluso puede que el niño acuda al aula del curso siguiente a hacer alguna actividad, pero se niega en redondo a ser flexibilizado, a pasar de curso. Y expone razones propias de una madurez impresionante.

«Quieren saber»

–¿Es fácil detectar a un niño de alta capacidad?

–Es un niño distinto y no es fácil detectarlo, lo mismo que comenté sobre sus características.

–¿Alguna pista darán a su familia o profesores?

–Sí, a bote pronto yo señalaría la curiosidad. Les interesa un tema, profundizan en él, pero en ocasiones no es el propio de aula y el profesorado debe o bien implicar al resto del grupo o bien decididamente aparcarlo para responder más adelante. Son niños muy curiosos, con un sentido crítico más agudo, que quieren saber y están interesados por algo, no siempre un tema curricular, que es lo que más desconcierta al docente.

–¿Cómo se detecta?

–Hace años se aplicaba un cuestionario de Educación Infantil de cinco años. Según los resultados, se demandaba al orientador para una valoración previa. Pero la mejor detección la hacen la familia y el docente, porque el orientador es un técnico con un montón de alumnos que valorar, por lo que él no es el responsable último, pero sí tiene un orden de prioridades para hacer una valoración de ese alumno derivado por el docente y la familia.

–¿Una cosa es pensar que nuestro hijo es muy inteligente y otra que sea superdotado?

–Las altas capacidades constan de unas tipologías muy diferentes: el niño precoz que aprende antes, su vocabulario es superior al de la propia familia, pero puede derivar a las altas capacidades o bien regularse con sus pares de edad cronológica. Luego está el superdotado, que es más bien un punto de llegada que de partida. Es el niño que regula prácticamente sus competencias pero que nos pasa desapercibido en esa gran etapa de Primaria porque no es de sobresaliente en todo.

–¿Hay relación entre alta capacidad y buenas notas?

–No, aunque realmente debiera haberla. La alta capacidad es una buena ayuda para obtener buenas notas y habrá que mirar por qué no lo logra.

–Entran en juego muchos elementos.

–Sí pero pero la familia necesita saber que dar respuesta a nivel de contenido a estos niños es lo más fácil. Lo más difícil es transmitir que su hijo tiene unas necesidades específicas. La familia está para aportar cariño, ternura y vida emocional.

Fuente: http://www.elcomercio.es/oviedo/201702/13/ninos-alta-capacidad-necesitan-20170213175204.html

Imagen: www.elcomercio.es/noticias/201702/13/media/cortadas/crislopez-k7CB-U212108134624ZCB-490×578@El%20Comercio.jpg

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‘La jornada continua es un caramelo para un profesorado descontento’

14 de febrero de 2017/Fuente: el mundo

La jornada continua se ha convertido en la gran apuesta del Consell esta legislatura. Muchos colegios han manifestado ya su intención de optar a esta reformulación horaria que, algunos expertos, como el catedrático de Sociología y Coordinador del Doctorado en Educación de la Complutense de Madrid,Mariano Fernández (Zaragoza, 1951) no la ven como la solución a los problemas sino una forma de compensar al profesorado como defendió recientemente en la Jornada sobre Temps Escolars celebrada en Onda.

¿Cuál es su punto de vista sobre la jornada continua?
Es un privilegio laboral que muchos profesores quieren vender como una mejora pedagógica, una vía de las familias de clase media profesional para aliviar el aburrimiento escolar de sus hijos y un factor de riesgo añadido para los alumnos y familias más vulnerables.
¿Considera que se está gestionando de una forma adecuada por parte del Gobierno?
No. Los gobiernos solo huyen del problema. Los de izquierda porque son rehenes del profesorado, que consideran su base electoral; en el caso valenciano, con un consejero originario del STEPV, no cabía esperar sino complacencia con esa vieja reivindicación corporativa sindical. Los de la derecha no tenían esa motivación, pero han visto en la jornada continua un caramelo para un profesorado muy descontento y una cuña entre éste y las familias.
¿Qué ventajas y desventajas puede ocasionar al alumno?
Si el alumno va a una escuela buena, con una educación desafiante, no hay ventaja ninguna. Si la escuela le hace perder tiempo y lo aburre, cuanto antes pueda salir para dedicarse a otra cosa, mejor. Si ya tiene dificultades para seguir el ritmo, mantener la atención, etc., solo se agravarán. En cuanto a las familias, dependen del tiempo y el dinero de que dispongan, dos cosas que están mal distribuidas. Para las familias de los docentes, en todo caso, bien.
¿Están preparados los profesores para hacerse cargo de una jornada así?
¿Quién no está preparado para irse a casa a las tres y, si te dejan, a las dos? Para ese viaje no hacen falta alforjas. Lo que no creo es que estén preparados para mantener una atención tan continuada del alumnado, pero eso se arregla con unos descansitos informales, aunque se pierda tiempo de clase. Los grupos profesionales auxiliares o de apoyo cuentan poco porque son muy reducidos.
La continuidad en una jornada escolar, ¿puede ocasionar más irritabilidad en los niños?
La continuidad produce saturación. Madrugar más generará algún déficit adicional de sueño en los mayores (como ya sucede en la ESO, aunque a nadie le importe ese secreto disparate a voces). Y comer más tarde contraviene todo lo que sabemos sobre nutrición.
¿A qué países debe ‘imitar’ España en modelos de educación?
No hay un país al que imitar en especial, pero si un amplísimo elenco de experiencias. Medio mundo desarrollado se pregunta hoy cómo ampliar el tiempo escolar (vía horario o calendario), aunque sin tenerlo muy claro habitualmente con la resistencia sindical, y el otro medio mira o espera. En el mundo menos desarrollado se pugna por doquier por ampliar el tiempo y, con él, el salario docente (como aquí en los 60). Solo España se dedica a comprimirlo.
Para educación Infantil (aulas de niños de dos años) se plantea un horario de jornada partida, mientras que Primaria se fijaría la jornada continua. ¿Qué opina de que un centro comparta dos horarios?
Un centro puede tener no dos, sino una docena de horarios dentro de un lapso razonable. Lo más chirriante de la polémica actual es que consiste en saber qué horario único vamos a imponer a todos. Es irónico que la institución y la profesión se llenen la boca constantemente hablando de la «diversidad», tan difícil de percibir y de abordar en muchos aspectos, mientras ignoran lo que sería más fácil.
¿Conoce la situación de la Comunidad Valenciana?
Ciñéndome al tema vertebral de la entrevista, se me antoja algo irresponsable que, con los niveles de fracaso y abandono existentes -que no pueden atribuirse a un bajo nivel económico-, la gran innovación vaya a ser la concentración del horario formal y consecuente reducción del horario real.
¿Cree que las extraescolares gratuitas pueden ser un aliciente?
Las extraescolares deberían servir precisamente para diversificar el horario a lo largo del día, es decir, para descansar de un tipo de actividad con otra. Puestas todas tras la comida perderán público, en consecuencia calidad y, en última instancia, desaparecerán o se reducirán a maneras de matar el tiempo.
¿Las instituciones deben hacerse cargo de este pago? Por ejemplo, en Castellón, el Ayuntamiento lo plantea, al ser muchos colegios los que desean jornada continua.
Creo que las instituciones deben hacerse cargo de todo lo que ordinariament acompaña a la escolarización reglada no universitaria, por tanto también las extraescolares, pero la jornada coninua, al empujar a una parte del alumnado a casa (y veremos qué pasa con los comedores pequeños), erosiona las economías de escala, lo hace todo más caro e introduce desigualdad.
¿Qué le parece el requisito de que para somete a voto la jornada continua deban votar sólo el 55% del total de los padres censados?
Cualquier sistema de votación es malo, pues impone la preferencia de unos a otros. Si el 100% votase, el 51% podría imponerse al 49%. Si la participación es menor, una minoría mejor organizada puede imponerse a una mayoría desorganizada. Los centros y las zonas deberían simplemente preguntar a las familias qué quieren, acumular las preferencias y formar los grupos en función de estas. Excepto en zonas rurales muy dispersas, las ratios que hoy tenemos permitirían dar satisfacción a todos.
¿A quién beneficia más la jornada continua, a padres o profesores?
A los profesores, sin ningún género de dudas. El efecto sobre los padres es errático y casuístico: dependerá de dónde viven, dónde y con qué horario trabajan, el número y la(s) edad(es) de los hijos, los medios de transporte y la oferta cultural locales. Sabemos mejor lo que será para los alumnos: tiempo que dedicar a actividades y aprendizajes que la escuela no ofrece para los que ya viven con ventaja y tardes ante la televisión y la videoconsola o en la calle para los que están en desventaja; un alivio para los primeros y más presión escolar para los segundos.

Fuente: http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/castellon/2017/02/12/589f71e4268e3e73068b456f.html

Imagen: estaticos.elmundo.es/assets/multimedia/imagenes/2017/02/11/14868446892104.jpg

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“Invertir en educación no es gastar más”

El número dos de Educación reconoce que «cambiar de entorno laboral una o varias veces a lo largo de la vida» será común.

La educación lo es todo. El principio y el fin. En sus encerados el hombre estudia su destino. Porque no es una industria sino “la” industria. Sin embargo, la robotización, que pone en peligro 2.000 millones de puestos de trabajo, la inequidad, entre quienes pueden pagar o no unos pupitres cada vez más caros, y la dudosa capacidad del dinero, por sí solo, para crear mejores estudiantes suman poderosas incertidumbres. Marcial Marín (Fuente-Álamo, Albacete, 1968), número dos del Ministerio de Educación, mano derecha del titular de la cartera, Méndez de Vigo, defiende su gestión tras años de escasez. “El ejercicio pasado la inversión pública subió en unos 1.500 millones de euros”, asegura. ¿Suficiente?

Marcial Marín, secretario de Estado de Educación.
Marcial Marín, secretario de Estado de Educación.

Pregunta. ¿Hay que diseñar los planes educativos en función de las necesidades de las empresas? ¿No es pervertir el sentido humanístico de la formación?

Respuesta. La finalidad del sistema educativo es el desarrollo pleno de todos los ciudadanos, tanto personal como profesional. La educación debe prepararles para una vida activa, participativa y completa, pero también para el mundo laboral.

P. Vamos hacia un mundo muy competitivo, donde se precisa una formación profunda. ¿Habrá fractura entre quienes pueden acceder a los pupitres de la élite (escuelas de negocio, formación de posgrado) y quiénes no?

R. La verdadera equidad en la educación es la que garantiza las mismas oportunidades a todos los estudiantes, sea cual sea su situación económica. En España, el sistema estatal público de becas y ayudas persigue que las razones económicas no impidan el ejercicio del derecho fundamental a la educación. El Gobierno ha apostado fuerte por ello durante estos años. De hecho ha alcanzado la cifra récord en dotación de becas de unos 1.400 millones de euros anuales, un 25% más que en 2012.

P. Adiós a trabajar en una misma empresa toda la vida. Muchas personas tendrán que cambiar de profesión varias veces a lo largo de su existencia. ¿Estamos preparados para esta revolución?

R. Este fenómeno generalizado es consecuencia de varios factores: hoy es común hablar más de un idioma y estudiar en diferentes sitios. Cambiar de entorno laboral una o varias veces a lo largo de la vida será parte del proceso. Somos más dinámicos, hablamos con personas del otro lado del mundo por medios telemáticos y trabajamos con ellos con la misma facilidad que lo hacemos con un compañero de planta. Además, las oportunidades laborales surgen de manera rápida y de ahí que el reto sea formar en la versatilidad. Una persona bien formada es capaz de readaptarse con facilidad a nuevos entornos y aprovechar las oportunidades.

P. Diversos estudios revelan que alcanzados ciertos niveles no existe relación entre más gasto y mayor rendimiento educativo. Lo importante es invertir mejor en educación. ¿Qué significa “invertir mejor”?

R. La educación en la base del presente y del futuro. Pero invertir en educación no es solo gastar más. Hay que analizar dónde se destinan los recursos presupuestarios. Invertir mejor en educación es avanzar en los puntos estratégicos por los que se ha dirigido el Gobierno: apostar por una educación superior internacionalizada, una formación profesional de calidad, actualizada, atractiva y que se integre con agilidad en el mundo empresarial, una educación en primaria y secundaria que apoye la asimilación de las competencias consideradas esenciales, y, desde luego, la formación integral de la persona en el respeto a los principios democráticos y la convivencia.

Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2017/02/09/actualidad/1486661659_021252.html

Imagen: www.abc.es/Media/201507/02/marcial-marin–644×362.jpg

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Embajador de Finlandia en Chile: “En Finlandia es más fácil ser piloto de guerra que profesor”

Finlandia/13 febrero 2017/Fuente: Reduca

Educación 2020, ONG chilena integrante de Reduca, entrevistó al embajador de Finlandia en Chile Markus Leinonen, quien analizó el sistema educativo finlandés y las oportunidades de mejora para la educación de otros países. Apuntó a la investigación: “Llevamos más de 40 años de reformas”. A los docentes: “¿Dónde está la capacitación para los miles de profes que necesitan ayuda?”. Y al consenso político: “no nos ganamos el Loto en educación, fue trabajo”.

“A veces me da vergüenza que hablen sólo de Finlandia”, dice Markus Leinonen, embajador de Finlandia en Chile, cuando le preguntan por la educación de su país. Y durante la conversación, varias veces, advertirá: “no existe un modelo finlandés”. Lo que hay, asegura, “son experiencias, conceptos, metodologías para compartir, que sirven como referencia si se contextualizan a las condiciones chilenas”.

Markus Leinonen piensa que Finlandia y Chile tienen mucho en común: uno tiene 5,5 millones de habitantes, el otro 16. Uno depende de la madera, el otro del cobre. En ambos ha habido mucha migración campo-ciudad. Y ambos comparten “la calidad de personas”. “Nosotros somos como los chilenos, bien calladitos y trabajadores”.

Por eso, Leinonen cree que Chile tiene bastante que mirar de Finlandia como punto de referencia.

¿Cuáles son esos conceptos y buenas prácticas que destaca de Finlandia?
Durante décadas hemos invertido desde el mundo público y privado en investigación, por eso tenemos el número más alto del mundo de investigadores por millón de habitantes: 7.400. Por tanto, tenemos una masa crítica de resultados, a partir de la que se hace algo práctico. Es decir, de ahí salen las innovaciones, las nuevas metodologías que usamos para solucionar problemas y para aprendizaje y enseñanza.

¿Por ejemplo?
El acoso escolar es común en Finlandia, Estados Unidos, Chile y todos los países occidentales. Es un ejemplo perfecto de cómo se puede tener de referencia y aplicar en Chile contextualizado. Hay un programa que en finés se llama KiVa, que significa “colegio agradable”. Se inventó en 2009. La Universidad de Turku estudió y analizó científicamente en qué consiste el fenómeno del acoso escolar. Y científicos repasaron y repasaron conductas y llegaron a la conclusión de que el acoso sigue ocurriendo porque un número importante de personas al rededor del acosado lo dejan pasar, se quedan callados.

Muchos cómplices pasivos.
Claro. Ahí desarrollaron metodologías para mejorar esta situación y lograron tener éxito y cuando hay éxito, hay interés en el extranjero. Decidieron traducirlo a sueco, inglés, francés y hasta español. Pero no se pudo utilizar el programa anti acoso escolar finlandés aquí en Chile, aunque existía una versión en español, porque las condiciones son diferentes. La Universidad de Turku ahora trabaja con la Universidad de Los Andes para adaptarlo a las condiciones chilenas.

¿Y alguna metodología más a corto plazo?
No sé si llamarlo perfeccionamiento, capacitación o formación. La educación es un buque transoceánico que requiere mucho tiempo para moverse. Todo capitán sabe que hay que planificar, hay que saber cómo funcionan los motores, en fin. ¿Y cuál es la tripulación de ese buque? Los docentes. Ningún buque va a ninguna parte si la tripulación no sabe conducir. En Chile, la tripulación no está al 100%, hay que profesionalizarla. ¿Dónde está la discusión en Chile de la capacitación de los cientos de miles de profes que están en las aulas y necesitan ayuda? Ellos son los agentes de cambio.

¿Cómo lo hicieron en Finlandia?
Llevamos más de 40 años desde nuestras reformas. Ahí tuvimos uno de los grandes logros con docentes: comprendimos que hay que darles herramientas para que ellos mismos se autocapaciten. Cuando estudian para docentes, les damos muchas capacidades investigativas. Tienen mucha autonomía. No hacemos inspecciones a profes o escuelas hace décadas. Todo es autoguía. Los profes tienen la capacidad de autocorregirse. Y lo hacen bien porque piensan: confían tanto en mí que no puedo fallar.

Una pasante finlandesa en Educación 2020 contaba que allá pedagogía es una carrera muy reconocida.
Sí, el sistema de selección es muy estricto. En Finlandia es más fácil ser piloto de guerra que profesor, porque se necesita gente que sepa el contenido, pero además que sepa guiar y traspasarlo.

En el boletín de noticias que envía la embajada viene una nota sobre una capacitación “a la finlandesa” a profes en Chillán. ¿Cómo fue eso?
Primero se capacitaron a distancia, con e-learning de expertos finlandeses, y luego llegó un equipo de Finlandia que les ayudó a armar sus clases en aula. Ahí comenzaron a aplicar un nuevo paradigma: el mundo es tan complejo que no basta con los conocimientos, sino que hay que aplicarlos a un contexto.

Exacto, es una de las características de la innovación educativa que promueve Educación 2020.
A eso voy. Cuando fui a Chillán, los estudiantes estaban aprendiendo sobre la segunda guerra mundial. Llegó el profesor de matemática y comenzaron a aplicar sus conocimientos para saber qué pasó demográficamente en Europa. Qué significó la muerte de tantos hombres, que hubiera tantas mujeres, el baby boom. Calculaban porcentajes con ejemplos de la vida real. Luego, llegaron profes de ciencias y analizaron cómo la guerra afectó no sólo a seres humanos, sino también fauna y flora. No se trata de abandonar el contenido, sino de cómo lo aplicas. En inglés se llama phenomenon-based teaching.

¿Qué decían los profes del cambio de paradigma?
La absoluta mayoría opinaba que mejoró los resultados de la comprensión de estudiantes.

Pasando a otro tema, ¿cómo es la educación técnica en Finlandia?
En el sistema actual, los alumnos entran, toman sus cursos, después se van a una empresa y hay feedback al colegio. Parecido al dual de Alemania, pero allá es colegio, empresa. En Finlandia es colegio, empresa, colegio, empresa. Nosotros tenemos universidades de ciencias aplicadas, que viene después de los conocimientos básicos técnico profesionales, y uno puede ir avanzando hasta alcanzar un doctorado. También pasa que si entró a una carrera universitaria y luego se cambia a técnica, lo aprendido cuenta a su favor. El resultado son personas académicas y prácticas. Las empresas se saborean ese perfil (se ríe).

¿Qué otras diferencias reconoce entre los modelos de Finlandia y Chile?
Tratamos de tener un equilibrio entre la parte blanda y la más dura, desde muy chiquititos. En Finlandia uno va al colegio a los 7 años, el kínder garden no es para leer, si el niño muestra que quiere hacerlo, adelante, pero solamente a forma de jugar. Lo importante de ese período es el proceso de socialización: aprender a vivir juntos.

Aquí en Chile hay una reforma en curso, pero las visiones de educación de la izquierda y la derecha son demasiado opuestas y eso traba los cambios.
No hay receta universal, siempre habrá gente que no esté de acuerdo. En Finlandia logramos entendimiento cuando definimos juntos qué país queríamos en 30 años. Como observador en Chile “adentro pero fuera” eso me preocupa. Finlandia es chiquito, por eso tenemos ventaja para hacer cambios. Y lo que logramos fue por trabajo, no ganamos el Loto ni fue un milagro. El trabajo nos dio un final feliz en educación. Chile también es manejable, no es tan grande y tienen tradición de centralismo fuerte, sólo tienen que ponerse un poco más de acuerdo.

Fuente: http://www.reduca-al.net/noticias/embajador-de-finlandia-en-chile–1161

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Entrevista a Arno Stern :»Preparamos a los niños para el futuro en detrimento de su presente”

13 febrero 2017/Fuente: Insurgencia Magisterial

Arno Stern, fundador de un nuevo campo científico: la semiología de la expresión. Tengo 92 años. Nací en Kassel (Alemania) y vivo en París. No pude ir a la universidad. Nuestra sociedad basada en el consumo ha terminado. Los políticos buscan soluciones pedagógicas, sociológicas, pero no las encuentran porque no las hay en el interior del sistema. Soy judío, pero no soy religioso.

El juego de pintar

En la paupérrima Francia de posguerra, un joven Arno Stern, cuya ascendencia judía le hizo conocer la persecución, comenzó a trabajar con niños en un orfanato: su misión era entretenerlos y usó el papel y pintura. Con los años creó su famoso Closlieu, un espacio en el que pintar es otra cosa y que le llevó a realizar múltiples investigaciones que lo han convertido en una de las grandes figuras de la investigación pedagógica de la expresión graficoplástica, demostrando que el trazo es universal: todos, con independencia de nuestro entorno cultural, representamos las mismas figuras primarias. En 1986 creó el Instituto para Investigación de la Semiología de la Expresión. Ha ofrecido una conferencia en CaixaForum.

Alguna idea para una sociedad mejor?

Hace más de treinta años que creé y trabajo en un espacio, el Closlieu, un lugar para que las personas, y en especial los niños, experimenten el juego de pintar.

¿Y qué ha observado?

Lo que sucede cuando no hay competencia, ni juicio, ni objetivos, cuando se desarrolla una actitud creadora en cada quien, sin jerarquías por edad ni clases sociales, sin maestro.

¿Cuál es entonces su papel?

Soy un servidor, les hago la vida agradable, y esa función transforma las actitudes. Es lo contrario a una sociedad competitiva en la que se establecen objetivos y se prepara a los niños para un futuro que va en detrimento de su presente.

Es un difícil equilibrio.

Siempre los estamos empujando hacia delante. Los alejamos cada vez más de ser y les imponemos el devenir. La vida en el Closlieu transcurre en el momento presente, no se pinta para luego mostrarlo a otros, no hay un luego.

Hacer por el placer de hacer.

Sí, y esa es una actitud creadora, una experiencia extremadamente importante para los niños, que se realizan plenamente y viven la relación con los otros. Se crea un equilibrio y no una contradicción, y esto repercute enormemente en su vida cotidiana.

¿Qué vivió usted en la infancia?

Hasta los 9 años viví en Alemania, y cuando ­Hitler subió al poder huimos. Mi padre fue muy visionario y no esperó. Lo abandonamos todo y nos fuimos a Francia.

Se convirtieron en judíos apátridas.

Sí, personas toleradas cuyos derechos estaban muy limitados. Cuando los alemanes invadieron Francia, de nuevo huimos durante semanas hasta que se declaró una zona libre en el valle del Ródano y nos instalamos allí.

Hasta que cambiaron las leyes.

Sí, y empezaron a arrestar a los extranjeros. Nos escondimos en las montañas y un milagro hizo que pudiéramos entrar en Suiza, donde viví toda mi adolescencia en un campo de trabajo.

¿Qué entendió en ese periplo?

Fue muy interesante, éramos sobrevivientes, constantemente amenazados. Mientras vivimos en Francia, nos podían arrestar y fusilar en cualquier momento. Esta amenaza era permanente, y, a pesar de todo, jugaba.

¿Vivía con miedo?

Te habitúas a él, es la pulsión vital. Mi padre era un hombre extraordinario, era muy creyente y se sentía protegido y conducido por su ángel de la guarda. No analizaba las situaciones, actuaba.Yo no tengo esa fe, pero creo que, efectivamente, él era conducido por su ángel, porque nos salvó de la muerte muchas veces.

Usted acabó encargándose de un grupo de niños huérfanos de guerra en Francia.

Se me pidió que los ocupase, era justo después de la guerra, en Francia no había nada. Encontré lápices y unos papeles reciclados, les hice dibujar y vi que sentían un gran placer, así que busqué pintura, ¡y eso fue el delirio! Cuando el orfanato cerró, monté mi propio taller.

Recorrió medio mundo en busca de tribus desconectadas de la civilización.

Sí, porque observé que todos los niños occidentales dibujaban las mismas cosas y me pregunté si era una cuestión cultural. Constaté que esos niños, preservados de la escolarización y la civilización, hacen las mismas figuras que los niños en nuestra sociedad, y que esta manifestación, ese trazo, es universal.

¿Cuál es entonces el origen?

No es lo que suponíamos: que los niños miran, registran y reproducen. Se trata de la memoria orgánica donde se almacenan todos los hechos de nuestra vida prenatal, el nacimiento y los primeros años de la vida. Se trata del programa genético que compartimos y que hoy las neurociencias llaman memoria celular.

¿Y usted la hace aflorar a través del juego de pintar?

Lo llamo formulación, un código universal de expresión. Considero que no solamente existe una memoria genética, sino un medio de expresión de esa memoria. Así creé la semiología de la expresión, un nuevo campo científico. En el trazo libre encontramos nuestro comienzo, es una manera de completar a la persona.

¿A través del trazo inconsciente?

Se trata de dejarse ir, de dejar aflorar y entender que no hay un después, pero en nuestra sociedad hace falta un entrenamiento para eso, porque hemos sido educados para ser razonables.

Me parece una cualidad.

Sí, pero sobrevalorada en detrimento de otras capacidades como la espontaneidad, algo que se produce más allá de la intención y del juicio de los otros. La formulación expresa una necesidad interior ignorada. Tenemos algo dentro de nosotros, un anhelo, y está a una profundidad que se nos escapa.

Lleva más de setenta años trabajando con niños, ¿qué ha aprendido de ellos?

Yo llegué a aquel orfanato sin prejuicios, todavía no había leído nada sobre el tema, no sabía nada, era virgen de ideas, y por eso encontré la verdad sobre los trazos de los niños.

Abomina de la educación artística.

Es paralizante. Les llenamos de ideas teóricas que no les permiten ser espontáneos. Los jóvenes que han sido arrastrados de niños por los museos no quieren saber nada de museos. Mientras que los niños que han vivido el juego de pintar tienen mentes creativas y abiertas.

Fuente:http://insurgenciamagisterial.com/preparamos-a-los-ninos-para-el-futuro-en-detrimento-de-su-presente/

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