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Entrevista: «A partir de los seis años, la educación se olvida del cuerpo»

¿Quién dice que sólo aprendemos con la cabeza?  un seminario sobre la metodología Dalcroze, estuvo a cargo de un docente especializado en Suiza y que viaja por todo el mundo difundiendo la técnica. Promueve el estudio y la práctica musical como una experiencia que debe ser vivida. Además, sostiene que hoy el poder de la imagen está reemplazando el movimiento.
CERNIK./ «El hijo es el que va a decir si la educación que les están dando es buena. Si viene contento, es porque están haciendo las cosas bien».
Un salón bien iluminado con pisos de madera, sin sillas ni bancos. Una pizarra con algunas oraciones breves y, detrás, una bolsa llena de pelotas, de todos los tamaños. En el fondo, un piano de cola.
Los que van entrando se sacan el calzado y se ubican en ronda. En el medio se para un flaco alto, también descalzo, y les habla con un acento extraño. En un francés perfecto, menciona Jacques-Dalcroze y a una metodología que tiene más de 150 años, aunque aclara que todavía no es demasiado conocida. Luego cierra su introducción con un ejemplo: el del compositor de un vals, que jamás en su vida ha experimentado en sus pies el ritmo pausado de su compás.
El hombre que habla se llama Pablo Cernik, un bonaerense que se recibió en el Conservatorio Nacional de Música como profesor de piano, y que hace varios años decidió viajar a Suiza para especializarse en la metodología Dalcroze.
La Rítmica Jaques-Dalcroze es una pedagogía musical que explora la relación natural entre el movimiento corporal y la música, potenciando el desarrollo de facultades artísticas. Cuando cursó en el Conservatorio, esa había sido una de sus materias predilectas. Y se apasionó.
Cernik vivió 10 años en Suiza y los conocimientos que obtuvo le permitieron viajar por todo el mundo difundiendo esta técnica. Desde Europa hasta Japón.
Desde hace 3 años vive en Argentina y dicta clases en escuelas de música. Volvió porque extrañaba y porque tenía una promesa universitaria, que al final no se concretó. Hoy está radicado en Buenos Aires y tiene una mirada particular sobre el sistema educativo en general. Cuestiona la ideología occidental que establece que sólo se aprende con la cabeza. «A partir de los 6 años -critica- la educación se olvida del cuerpo». Y dice que actualmente el poder de la imagen está desplazando el movimiento corporal.
Comparte sus saberes con  músicos, actores y artistas de todo el país. «La metodología Dalcroze parte de la música para educar muchas otras cosas. Se puede educar a los músicos, trabajando el lenguaje musical, o se puede utilizar para trabajarlo con bailarines, actores y, a priori, con cualquier otro artista con movimiento en escena. En Buenos Aires, cada carrera de teatro tiene entre sus materias la rítmica Dalcroze. En música, está menos aceptada y difundida, y tal vez sea donde se vuelve más interesante», agrega.
Su experiencia en Suiza lo ha marcado. Personal y profesionalmente. La elección del país no fue casual: Jacques-Dalcroze, un compositor de estilo impresionista dedicado a la enseñanza, nació allí. En Ginebra, tiene su sede el Institut Jaques-Dalcroze, cuyo Diploma Superior es el máximo título en la especialidad a nivel mundial.¿Cómo son los conservatorios de música en Suiza?
Son distintos. Las aulas no tienen sillas, tienen piso de madera. No usan mesas, no usan sillas, y los armarios están llenos de pelotas, palos. La metodología de aprendizaje es diferente.

Acá también vemos que traes, pelotas, cintas…

Yo uso mi instrumento que es el piano. Pero como todo profesor de rítmica, trabajo la música improvisándola. Debemos adaptar la música a los ejercicios y movimientos que se van haciendo en clase.

Una clase de música con ejercicios y movimientos.
Sí. En realidad, es más complejo que eso. Los ejercicios incluyen experiencias coreográficas, cercanos a la danza, ejercicios de entrenamientos auditivos y rítmicos, con desplazamientos en el espacio. Es decir, se trabaja lo musical y lo «danzable», como una sola cosa. Y también lo teatral, con la puesta en escena de gestos, historias. Toda música es dramatizable y toda música, en sí, tiene teatro.

Es un método muy ligado a la experiencia.
Total y profundamente ligado a la experiencia. Una vivencia, al máximo. La música es algo súper abstracto. Lo que buscamos a través de la rítmica, es que no lo sea tanto. Si una frase es larga, caminémosla. Y veamos cuánto mide. Hay música que perfectamente puede recorrerse, diseñarse arquitectónicamente.

Es curioso lo que planteabas en cuanto a que un músico que compuso un vals, quizás nunca lo haya bailado.
Es una contradicción propia de la educación occidental. A partir de los 6 años, la educación en general, más allá de la música, se olvida del cuerpo. Cuando son chiquitos, los niños tienen una sala con espacios a recorrer, rincón de esto o aquello, donde se puede usar la fantasía, el cuerpo. Cuando pasa los 6 años, se lo mete en un cajoncito, se lo sienta en una silla frente a una mesa, y parece que lo único importante es usar la cabeza. Cuando en realidad, hoy por hoy sabemos, con todo el desarrollo de las investigaciones que existen, que el cerebro funciona mejor cuando todo el sistema nervioso está en funcionamiento, cuando todo el cuerpo está funcionando.

De allí que los músicos se olviden de su cuerpo a la hora de hacer música.
Muchas veces carecen de experiencias de lo que interpretan. Pero no sólo en el caso de los músicos, sino de otras tantas cosas, como cuando perdemos noción de dónde está mi derecha o dónde está mi izquierda, o cómo caminar para atrás sin chocarme. Incluso el contacto social se ve afectado.

La música contribuye al contacto social.
La música es un elemento sociabilizador espectacular. Y no está aprovechada. No se improvisa en los conservatorios, no se canta en grupo, no se baila. Los chicos llegan a sus casas y prenden un video, que es su mejor amigo. Y la imagen no tiene ni espacio, ni movimiento. Sólo pasa por delante de nuestros ojos.

¿Y vos, cuando llegás a tu casa, qué música escuchás?
Escucho poca música. Porque estoy todo el día haciendo… Y cuando llego a casa, la mejor música es el silencio. Pero en general, me gusta escuchar toda la música buena. Mis estudios y experiencia como músico están relacionados a la música clásica. Pero me gusta el jazz y también el folclore, el nuevo folclore. En general, me gusta conocer los folclores de todo el mundo.

¿Bailás bien?
Tuve que aprender. A duras penas. Cuando llegué a Ginebra, a los 34 años, tuve la obligación de hacer danza. Y lo hice como pude. Pero lo que aprendí me abrió tanto la cabeza que, no sólo me gustó bailar, sino que entendí un lenguaje que para mí era incomprensible, y la propuesta artística impresionante que puede dar la danza.

¿Y cuándo llegaste a Oriente? ¿Qué te encontraste?
En oriente, encontré un grado de atención diferente. Ellos siempre están más atentos. Pero, a la vez, les falta improvisación. Mejor dicho, saben improvisar, pero porque lo aprendieron. Es algo que todavía tenemos los occidentales y que nos diferencia. Allá todo tiene que salir bien.

 ¿Qué mensaje les darías a los profesores de música?
Que tienen que tratar de seguir buscando espacios de formación, más allá de lo que brindan los institutos. Pero más que a ellos, yo les daría un mensaje a las autoridades de los institutos de formación: que abran las puertas a cosas nuevas, a tendencias nuevas, a profesores nuevos.

¿Y a los padres de los chicos que quieren aprender música?
El hijo es el que va a decir si la educación musical que les están dando es buena o no. Si viene contento, es porque están haciendo las cosas bien. Después, si puede tener espacios donde improvise, donde cree, que sea lúdico, mucho mejor. Pero los chicos no mienten. Si vienen contentos, está bien.

Fuente: http://diariolaopinion.com.ar/noticia/153014/a-partir-de-los-seis-anos-la-educacion-se-olvida-del-cuerpo
Imagen: http://diariolaopinion.com.ar/download/multimedia.normal.b634f52c524ea4d7.6e6f726d616c2e6a7067.jpg
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Entrevista a Sonia Cervantes Psicóloga experta en inteligencia emocional y autora de ‘¿Vives o sobrevives?

“Sobrevivir cuando podrías estar viviendo es una pérdida de tiempo. Por miedo a sufrir, sufres, por miedo a pasarlo mal, ya lo estás pasando mal. Es una paradoja psicológicamente devastadora, que es la clave de la ansiedad anticipatoria”

Sonia Cervantes es psicóloga, diplomada en Terapia Infantojuvenil y educadora en inteligencia emocional, y ha colaborado en los programas El campamento y Hermano mayor. Esta experta en psicología clínica acaba de publicar su nuevo libro ¿Vives o sobrevives? (Grijalbo, 2016), en el que nos propone no acomodarnos ni conformarnos con el malestar haciendo del victimismo nuestro compañero de vida. Con un lenguaje ameno y divertido, Sonia nos invita a conocernos, aceptarnos, y comprometernos con los cambios que sí podemos realizar; a salir de nuestra zona de confort, en la que nos limitamos a sobrevivir, a dejar de amargarnos con la ansiedad anticipatoria, y vivir de verdad como protagonistas de nuestra propia historia.

Esto de darle tantas vueltas a las cosas y anticipar todo tipo de problemas y desgracias ¿lo traemos de serie, o lo desarrollamos bajo la influencia de personas catastrofistas o por las circunstancias de la vida?

Podemos estar en Ysilandia en plan ‘y si me sale bien, y si me toca la lotería, y si ese chico se fija en mí, y si me dura el trabajo…’, pero no solemos estar en ese modo. Y este adelantar acontecimientos sí que viene un poquito de fábrica, y además es necesario; está regulado por el lóbulo prefrontal, y se trata de la anticipación de los hechos, es decir, si yo veo fuego y soy capaz de anticipar que si voy ahí me quemaré, es un mecanismo de protección. Pero tendría que ser resolutivo, es decir, veo que hay peligro y mi mente dice ‘y si vas ahí y resulta que te caes’, o ‘y si vas ahí y te quemas’; ese mecanismo es necesario para perpetuar nuestra especie. El problema es cuando no existe ningún peligro real y el ‘y si’ es mental. Entramos entonces en el campo en el que creemos que posible es lo mismo que probable, y no es así. La mente nos mete en una trampa. Si yo te digo ‘¿es posible que explote el sol?’. Sí, pero ‘¿es probable que lo haga ahora?’. Si yo estoy convencida de que posible y probable es lo mismo, y en el momento en que me planteo que es posible que se caiga el techo creo, además, que es probable, voy a estar aquí con ansiedad hasta que se acabe la entrevista.

Es algo similar a lo que les ocurre a las personas que tienen miedo a montar en avión porque están convencidas de que se va a caer y van a morir…

Es un miedo irracional, lo que los psicólogos llamamos fobia, porque racionalmente la probabilidad de que un avión se estrelle es muy remota; es decir, que es mucho más probable que tengas un accidente en tu casa, o cruzando la calle, que subiendo a un avión. Yo durante muchos años evitaba viajar en avión porque yo sufro este miedo y, de hecho, cuando me subo a un avión me sudan las manos, pero lo que me digo a mí misma es ‘a ver Sonia, es una cosa aprendida, porque durante muchos años este estímulo lo tenías asociado a una situación de pánico, te quedan residuos, esto despega, estoy nerviosita, me pongo la chaqueta, y en cuanto me levanto es porque el avión ha tocado suelo’. Y yo he hecho frente a eso subiendo a los aviones.

¿La forma de superar las fobias es entonces enfrentarse a ellas?

“Utilizamos los miedos como mecanismo de defensa, porque creemos erróneamente que ‘si pienso que algo va a salir mal estoy preparado para afrontarlo’, y eso no es cierto”

Sí, pero cuidado, porque también en psicología hay muchas técnicas. Y si tienes miedo al avión, y nos vamos a Barajas, y directamente a Nueva York, tampoco es eso. Lo ideal es que haya una exposición, una desensibilización sistemática, se llama, una aproximación al estímulo… En el caso de las fobias se necesita una terapia más específica porque la definición de fobia es miedo irracional. Y es que tener miedo a un tío encapuchado que me apunta con un rifle estaría justificado, pero si pienso que es probable que el avión se caiga, no. Es importante tomárselo con humor, y que alguien te haga ver que es irracional pero, cuidado, porque aun sabiendo que se trata de algo irracional, e independientemente de las explicaciones que le des al paciente, las fobias es necesario tratarlas. En nuestro día a día lo que ocurre es que utilizamos los miedos como mecanismo de defensa, porque creemos erróneamente que ‘si pienso que algo va a salir mal estoy preparado para afrontarlo’, y eso no es cierto.

Hay una psicóloga madrileña muy buena, María Jesús Álava Reyes, que es la autora del libro La inutilidad del sufrimiento (La esfera de los libros, 2004), que lo describe de una manera perfecta. Sufrimos inútilmente, sobre todo con la ansiedad anticipatoria, lo que se llama ansiedad por hechos que no han ocurrido. Y, además, en el momento en que ocurren de verdad siempre encuentras salida, y si no hay salida, pues ya veremos qué harás, porque tendrás que sobrevivir. Pero sobrevivir cuando podrías estar viviendo es una pérdida de tiempo. Por miedo a sufrir, sufres. Es una paradoja psicológicamente devastadora; por miedo a pasarlo mal, ya lo estoy pasando mal, y esa es la clave de la ansiedad anticipatoria. El problema es que utilizamos el cerebro mal, para generar problemas en vez de para solucionarlos.

Como dices en tu libro, y las estadísticas avalan, se ha producido un alarmante incremento en las relaciones de pareja basadas en la dominación y el control -que muchas veces acaban en violencia-, entre adolescentes y jóvenes. ¿A qué atribuyes esa regresión o involución social?

“Se está educando a los chavales en una sobreprotección excesiva, donde el chico o la chica es el ‘rey del mambo’, el ‘tesoro de la casa’, le pertenece todo, y se produce un apego enfermizo, de forma que cuando crece se genera una autoestima muy baja y un perfil dependiente de personalidad”

Se está educando a los chavales en una sobreprotección excesiva, donde el chico o la chica es el ‘rey del mambo’, es el ‘tesoro de la casa’, le pertenece todo, y se produce un apego enfermizo, de manera que cuando va creciendo esto genera una autoestima muy baja y un perfil dependiente de personalidad. Autoestima baja, perfil dependiente de personalidad, y características tiranas, hacen que vaya a tener un comportamiento tóxico seguro. ¿Qué ocurre? En la edad adolescente de los primeros amores consideran ‘mi pareja es mía y de nadie más, porque hasta ahora todo ha sido mío y de nadie más; me han educado así’. Y luego también hay una recuperación de ese amor romántico a lo ‘Romeo y Julieta’, una historia de amor con suicidios, ¿dónde está el amor ahí? Tienen esa necesidad y ese sentido de pertenencia, y no viven el amor libremente porque no son personas autónomas. Y luego está el mal uso de las redes sociales, que favorece el control sobre el otro, porque yo cuando tenía un noviete me iba a mi casa y mis padres cerraban la puerta y se acabó, y ahora en cuanto el adolescente cierra la puerta de su habitación puede que empiece el infierno, porque el acoso por la Red es de 24 horas: ‘no me has contestado’, ‘me has dejado un visto en el wassap’, ‘¿qué haces conectada a estas horas?’, ‘¿por qué le pones un me gusta a este tío o a esta tía?’… Pero no es que las redes sociales sean un problema, es el uso que se hace de ellas. Se juntan entonces varios factores, por un lado el mal uso de las redes sociales, el haber hecho niños chicle que se creen que son los reyes del mundo y que todo les pertenece, con una autoestima baja, dependientes, tóxicos, tiranos en muchas ocasiones…, y luego las creencias erróneas, que a eso contribuye mucho el cine, las canciones… en el libro pongo de ejemplo la canción de Amaral, que la pobre me va a matar, porque es una canción que si la escuchas puedes decir incluso ‘qué bonita’, pero escúchala bien, porque dice ‘sin ti no soy nada, sin ti niña mala…’, y si revisas la literatura, el cine, y otras muchas canciones, por ejemplo Maná también es un ejemplo de amor de ese tipo, que se mata continuamente porque no les quiere nadie, hay que saber que la juventud es muy vulnerable a este tipo de mensajes porque sus valores de referencia son la música, el cine…

En el caso de las chicas son más maltratadoras psicológicas y los chicos son más brutos, pero en ambos casos son conductas tóxicas. Y el incremento que se observa en las gráficas es alarmante, porque en modelos de pareja que ahora tienen más de 70 años, no se justifica esta situación, pero puede explicarla el hecho de que pertenezcan a una generación en la que ha habido mujeres que cuando se han personado en el cuartel de la Guardia Civil con un ojo morado lo que les ha dicho el guardia civil es ‘señora, váyase a su casa y no moleste a su marido’, pero estos chavales, que han nacido en el año 99 o 2000, hace dos días, ¿cómo es posible que esté pasando esto?

Y para prevenirlo hay que educarles desde bien pequeños en la igualdad, y sobre todo en la autonomía, porque si eres autónomo no dependes de nadie, y si no dependes de nadie no necesitas estar con nadie; y la diferencia de género no me importa. Es el sentimiento de pertenencia de las personas lo que a mí me pone los pelos de punta cuando vienen a la consulta niñas de 14 o 15 años, como hace unos meses que vino una con el pómulo roto, y cuando le pregunté qué le había pasado me contestó que estaba en la discoteca con su novio y que él le partió el pómulo. Y me lo contaba riendo, y me decía ‘¿has visto cuánto me quiere?’. Los pelos se te erizan y tienes que hacer una reeducación de esa chavala, porque está claro que el tío es para denunciarlo, pero ella…, que además me decía que no se portó bien porque ‘estaba mirando a otro chico…, y mira que me lo tiene dicho, que o le miro a él o miro al suelo’. Lo tiene super interiorizado, y considera que le ha partido el pómulo porque es suya y porque se lo merecía. Y esto te puede llevar a la tumba. Esta chica no era consciente de estar en una relación tóxica; le ha costado meses verlo, porque ella creía que el amor era así. Y es una cuestión educacional, porque uno puede ser más o menos impulsivo, pero las creencias de base lo fundamentan casi todo. Llevándolo al extremo, siempre hay un ‘José Bretón’ en la vida, desgraciadamente siempre nos encontraremos alguno, pero lo malo es que el problema esté tan generalizado.

Actitudes y comportamientos tóxicos

Recientemente entrevisté al psicólogo Rafael Santandréu y él dice que “no existen las personas tóxicas. El problema está en tu debilidad, no en las otras personas”. ¿Qué opinas tú de eso?

“Yo siempre digo que en una relación tóxica quien tiene la sartén por el mango es la persona que está siendo manipulada, no el manipulador, porque en cierto modo me manipulas porque yo lo permito. El problema es cuando la víctima no sabe que se trata de una manipulación”

Difiero un poco en eso; puedo estar de acuerdo en que no me gusta la etiqueta de persona tóxica, en todo caso hay actitudes y comportamientos tóxicos, esto es verdad, y no es lo mismo, porque a lo mejor una persona a la que calificamos de tóxica, en el trabajo es estupenda, pero tiene un comportamiento y una actitud tóxica en determinados ambientes. Yo siempre digo que en una relación tóxica quien tiene la sartén por el mango es la persona que está siendo manipulada, no el manipulador, porque en cierto modo me manipulas porque yo permito que me manipules. El problema es cuando yo no sé que es manipulación; ¿es eso entonces una debilidad? No, es un desconocimiento. La actitud tóxica es tuya y yo soy víctima. Y aunque también hay perfiles sadomasoquistas y perfiles muy dependientes, hay muchas mujeres que han sufrido violencia machista, y a las que durante años su marido les ha pegado una o dos palizas semanales, y a ver cómo le dices a esa persona que la culpa es de ella por ser débil. El miedo te puede llegar a bloquear tanto que no mueves ni un pie, y yo creo que está claro quién es el culpable; para mí el que levanta la mano, no la que está en el suelo recibiendo patadas, que igual no tiene la fuerza suficiente, o cree no tener la fuerza suficiente, pero sí que la tiene y alguien se lo tiene que hacer ver. Y muchas se han quedado por el camino, o están en el cementerio, sin que nadie las haya podido ayudar a verlo.

Es frecuente, además, que este tipo de maltratadores tengan la misma conducta con todas sus parejas, de forma que si una se separa de ellos, busquen otra víctima propiciatoria…

No es mi especialidad, porque yo no trato con maltratadores, y me costaría mucho trabajar con ellos, pero las estadísticas y la clínica referida es que la reincidencia, tanto en estos casos, como en el de los abusos a menores, pederastia, violadores…, es bastante alta. No sabemos qué pasa ahí, no sabemos qué hay en su cerebro, aunque puede ser también una cuestión de aprendizaje. Todo el mundo merece una segunda oportunidad, y yo he conocido a personas con un comportamiento muy tóxico que cuando han sido conscientes lo primero que se han preguntado es cómo han podido hacer todo lo que han hecho. Así que puedo estar de acuerdo en que no hay personas tóxicas de por sí, pero hay personas con comportamiento tóxico. Y atribuir el problema a la debilidad de quien es víctima de la toxicidad…, creo que muchas veces no es debilidad, sino desconocimiento, porque no sabe que se encuentra en una relación tóxica, y por eso es tan importante la toma de conciencia.

Tal vez si todos fuéramos tan fuertes como para apartarnos de esas personas se quedarían sin víctimas, pero parece difícil…

La fortaleza a ese nivel no existe. Además, si te fijas, cuando vemos alguna noticia de ese tipo, en la que por ejemplo se habla de alguien que ha matado a varias personas, los vecinos del asesino suelen decir que ‘era encantador’; es un poco el perfil psicopático. No hay empatía alguna, pero socialmente saben cómo comportarse para agradar, y te puede engañar fácilmente aunque seas una persona fuerte; la ventaja que tienes en ese caso es que te puedes dar cuenta antes y puedes tomar medidas, pero si alguien quiere, y se lo propone, creo que hasta a la persona más segura de sí misma y con una autoestima muy fuerte si le entramos por las emociones es fácil que sea vulnerable. Es como la madre que piensa que su hijo se comporta mal por las malas compañías, ‘por la gentuza con la que va su hijo’, y las madres de los otros pensarán lo mismo del suyo… Pero es cierto que en vez de decir ‘persona tóxica’, o ‘adolescente conflictivo’, se debería decir adolescente con conducta conflictiva, o persona con comportamientos y actitudes tóxicas.

Dices que hay que evitar estar anticipando constantemente lo que va a suceder en el futuro. Sin embargo, a veces te ayuda a evadirte de un presente aburrido. Por ejemplo, cuando haces planes sobre las próximas vacaciones y disfrutas con los preparativos, ¿eso no es emocionalmente beneficioso?

“El cuerpo es nuestro mejor aliado y nos está avisando constantemente, pero no escuchamos. Nos limitamos a tomar un analgésico sin analizar el día que hemos tenido”

Sí, en el capítulo ‘la neurótica máquina del tiempo’ explico que viajar neuróticamente es no aceptar el presente que tengo, e ir hacia atrás y culparme si lo he hecho mal, o entristecerme si entonces era más feliz, y considero que la vida que llevo ahora es un rollazo, y antes sí que era feliz con mi otro marido, y la otra casa, y todo lo que tenía… Eso es un viaje neurótico porque no puedes hacer nada y te provoca tristeza. O al revés, pensar en qué mal lo hice y por eso ahora tengo esto, porque me lo merezco; la autoflagelación. O estar en una situación de inseguridad y empezar a viajar hacia adelante con pensamientos del tipo ‘y si me echan del trabajo’, ‘y si no puedo pagar la hipoteca’, ‘y si tengo que quitar a los niños del colegio’, ‘y si mi marido me deja’, ‘y si mi familia me abandona’… Pero pensar en que el próximo fin de semana voy a organizar una barbacoa, o en ‘y si me voy a Escocia de vacaciones, que me lo puedo permitir, y lo necesito’; eso es maravilloso. Igual que si voy hacia atrás y recuerdo lo bien que lo pasaba en determinadas circunstancias, o en aquel viaje que hice con mis amigas…, también es fantástico. O incluso rememorar aquella vez que me equivoqué, y que eso me sirva para saber que no debería repetir la experiencia porque me salió mal. Esos viajes están bien. Porque imagínate lo que sería vivir sin memoria a largo plazo, y que cada día empezáramos de nuevo. No seríamos capaces de nada; necesitamos una memoria, un disco duro lleno de acontecimientos vitales, y necesitamos cierta proyección hacia delante. Yo, por ejemplo, que tengo 42 años, hace tres que tengo un plan de jubilación, pero lo que no hago es pensar ‘y si cuando cobro el plan de jubilación me sale un cáncer y no puedo disfrutar del dinero’, ‘y si estoy pagando el plan de jubilación y me muero en un accidente mañana y pierdo todo lo invertido’. Esto te puede llevar a enfermar físicamente. De hecho, tengo muchos pacientes con somatizaciones, porque lo que la mente calla el cuerpo lo grita. Por ejemplo, he tenido pacientes con alteraciones de la menstruación, con contracturas musculares, con cuadros de esterilidad, incluso con pérdida de visión. Tuve una paciente que perdía la visión durante unas horas y con una hemiplejía, y yo pensaba que era algo neurológico, que tenía una tumoración cerebral. Y consultamos a los mejores neurólogos, y al final se trataba del mal manejo de su ansiedad. Ella lo quería controlar todo y el cuerpo le estaba diciendo ‘deja ya de estar’, porque perder la visión es dejar de controlar, y le paralizaba medio cuerpo porque estaba obligada a parar. Esa somatización era muy simbólica de lo que le estaba ocurriendo. Es el caso más grave de somatización que he tenido, y yo estaba convencida de que era una cuestión neurológica. Lo descubrimos prueba tras prueba; ella se lo podía permitir y fue incluso a Estados Unidos a los mejores especialistas en el tema, y los doctores no se lo podían explicar. La hinchaban a ansiolíticos, y con estos medicamentos no se manifestaban tanto los síntomas, pero ella no podía vivir así. Lo que hizo fue reestructurar su pensamiento, su manera de ver la vida, empezar a disfrutar más el aquí y el ahora, aceptarse, y la cosa empezó a cambiar. El cuerpo es nuestro mejor aliado y nos está avisando constantemente, pero no escuchamos. Nos limitamos a tomar un analgésico sin analizar el día que hemos tenido, las discusiones…; los dolores de cabeza tensionales son super frecuentes. Piensa que la ansiedad altera básicamente nuestra respiración porque hiperventilamos, nuestro sistema digestivo porque hay gente a la que se le cierra el estómago y otra que no para de comer, otros que sufren diarrea, estreñimiento, vómitos, náuseas… El sistema músculo esquelético maltratado, contracturado de arriba abajo, y está también la piel, que reacciona mucho al estrés. Todo ello son formas en las que el cuerpo te dice ‘para y escúchame’.

Refugiarse en la zona de confort

¿Hay situaciones o etapas de la vida en las que sí convendría refugiarse en la zona de confort?

“La felicidad no existe, dejen ya de engañar a la gente. Ser feliz consiste en que a lo largo del día sueltes una carcajada, aprendas a saborear un buen zumo, charles con una amiga, tu hijo te diga ‘mamá te quiero’…; son momentos”

No estar mal no significa estar bien, aunque tú puedes escoger voluntariamente no estar mal, pero sé consciente de que te pierdes lo que algunos creen que es la ‘zona de pánico’, cuando en realidad es la zona en la que pasan las grandes cosas. Es como el que lo está pasando mal y no quiere ir al médico o no quiere ir al psicólogo; todo es respetable, pero si realmente quieres vivir plenamente, si estás cómodo, plenamente no vivirás, vivirás confortablemente, pero te vas a perder muchas cosas. Porque no nos vamos a engañar, un domingo precioso, con sol, con buena temperatura, lo puedes pasar si quieres tumbado en el sofá de tu casa si es lo que te apetece pero, ¿pierdes cosas? A lo mejor sí. ¿Estás cómodo ahí? Sí. ¿Estás mal? No, mal no estoy, pero a lo mejor podía estar mejor en otro sitio, no lo sé. Aquellas personas que están en la zona de confort y no salen de ella por miedo, son las que sí que se lo tenían que plantear.

Sin embargo, si tú estás satisfecha con tu vida, estás contenta con tu trabajo, con tu familia, con tus amigos… Cuando las cosas van bien no toques nada, no hace falta salir a buscar la felicidad. Y cuidado con el concepto de felicidad. Muchos colegas se me echan encima, pero señores psicólogos -que algunos se creen dioses- que la felicidad no existe, dejen ya de engañar a la gente. ‘Cómo ser feliz en 20 días’, a ver, que no. Ser feliz consiste en que a lo largo del día sueltes una carcajada, aprendas a saborear un buen zumo, charles con una amiga, tu hijo te diga ‘mamá te quiero’; son momentos. La felicidad como concepto no, ¿por qué? Porque puede llegar a amargar a mucha gente, que cree que no es feliz porque no lo es constantemente. Así que si tú estás satisfecha con tu vida, si no sientes miedo, si no te ves abrumada por la culpa, si no estás todo el día con pena y con tristeza, si no te enfadas muy a menudo…, no toques nada, déjalo. Sigue haciendo lo mismo si estás bien. Pero si a pesar de no estár bien te da miedo cambiar por si estás peor, ahí es cuando tienes que salir de tu zona de confort.

En el libro explicas que el temor a no querer cambiar por miedo a empeorar las cosas y quedarnos como estamos es siempre la peor estrategia, pero cuando una persona ya ha realizado cambios muy importantes en su vida y ha fracasado, es normal que se lo piense antes de abandonar de nuevo su zona de confort, ¿qué le recomendarías en este caso?

Que lo vuelva a intentar. Y hay que tener un especial cuidado con personas que están con un cuadro depresivo y dicen ‘yo quiero estar bien’. No, vamos a trabajar y a hacer todo lo posible para que cada día estés un poquito mejor, pero el ‘quiero ser feliz’ es una meta muy difícil de alcanzar. E insisto en que hay que tener cuidado con el término de felicidad, y este libro va también un poco dirigido a desmitificar la figura del psicólogo. Yo he sido capaz de escribirlo gracias a mis pacientes y a mis propias tormentas. No hay nada mejor que vivir algo para poder compartirlo, y yo he escrito este libro en proceso de duelo por la muerte de un familiar muy cercano. Una familiar muy querida, que con 53 años se nos ha ido en dos meses. Y cuando notas el sufrimiento en todos los poros de tu piel te dices ‘ahora sí que puedo hablar de esto’. Estuve varias días sin escribir, pero al final me pregunté cómo podía estar diciéndole a la gente que luche si yo misma no lo hacía. Estaba fatal, primero por el duelo, y luego por la incongruencia interna que me generó. Entonces pegué un vuelco, e incluso llegue a pensar que si esa persona se había ido era por algo, y que quizá quería que acabara el libro, porque la conozco y sé que eso es lo que me hubiera pedido.

La negación es un mecanismo de defensa propio del ser humano que va bien durante segundos o minutos. Frente a una muy mala noticia, lo primero que hacemos es negarlo. Y cuando estamos pasándolo mal nos hablamos a nosotros mismos y nos decimos ‘no quiero estar así’, ‘esto no me puede estar pasando a mí’, y nos estancamos en esa actitud. Me contaron el caso de una persona que tuvo que reconocer a su hija de 16 años en el depósito de cadáveres, y aunque se la reconocía perfectamente dijo que no era su hija. Le costó cinco horas salir de ese estado, pero si después de un mes hubiera seguido pensando que esa no era su hija, se hubiera tratado de un duelo patológico grave que puede hacer llegar a perder la cordura. No podemos estar ni negando el dolor, ni negando nuestras emociones. Y se nos educa a veces en esto, ya desde bien pequeños, tanto en las buenas como en las malas, porque a veces te dicen ‘no te rías’ o ‘no llores’.

Pero lo que ocurre ahora es que los padres no quieren que a sus hijos les moleste ni les altere nada lo más mínimo, y eso es otra forma de coartar las emociones, que no fluyen porque se impide que aparezca el estímulo que las podría desencadenar…

Ese niño o esa niña a la que nada le altera, a la que no le puede molestar nada, se va a creer que es el rey o la reina del mundo y luego tendrá una pareja, y puede pasar lo que he comentado antes. No sabrá sufrir, y será pasto de psicofármacos, de tirarse a la vía del tren, o de ‘tirar la toalla’. Para mí la sobreprotección es un tipo de maltrato, porque pones en serio peligro a esa persona, incluso pones en peligro su integridad física. Debemos dejar de negar las emociones, y si hay algo que es el hilo conductor de todo el libro es, primero, el peso de la educación que hemos recibido y cómo influye en nuestra manera de pensar, de procesar la información, e incluso de regular nuestras emociones. Piensa que en psicología el comportamiento puede venir explicado en un 30% por genética y en un 70% por lo aprendido, y en este sentido el mensaje es positivo porque significa que es reeducable en un 70%. Pero este libro sobre todo es para conocerme, para poder aceptarme -porque no puedo aceptar lo que no conozco-, e ir un poquito más allá porque si solo me conozco y me acepto, eso es resignación, así que viene el tercer paso, que es el compromiso de trabajar por mí misma para intentar cambiar en la medida de lo posible.

Los consejos que das en tu libro para que aprendamos a vivir los diriges a adultos, que ya tenemos muchas conductas erróneas que debemos cambiar. ¿Qué consejos les das a los padres para ayudar a sus hijos a que no cometan esos mismos errores?

“Si quieres a tu hijo, edúcale en el no, porque no hay mayor acto de amor que poner normas y límites. Amor, afecto, educar en el no, poner normas y límites y, sobre todo, paciencia, tiempo y dedicación”

Que lean mi primer libro, Vivir con un adolescente (Oniro, 2013) (risas). El consejo que les daría es que la receta de la educación -y siempre digo lo mismo- son solo dos ingredientes: amor y autoridad. Si le quieres, edúcale en el no, porque no hay mayor acto de amor que poner normas y límites. El mayor acto de amor es que tu hijo o tu hija sepa que puede llegar hasta aquí, y que puede hacer esto, pero no puede hacer lo otro. Amor, afecto, educar en el no, poner normas y límites y, sobre todo, paciencia, tiempo y dedicación; sin esto, olvídate. Si tienes un hijo y te vas de casa a las ocho de la mañana y vuelves a las ocho de la tarde, aunque solo estés dos horas al día con él, por favor edúcale en el no y pon normas y límites, porque esas dos horas deben ser de calidad máxima. Y dialogar es fundamental. Yo he trabajado mucho con adolescentes y un adolescente quiere lo mismo que cualquier ser humano:ser aceptado, comprendido, respetado y querido; nada más.

Es cierto que los adolescentes viven una época de reclusión, en la que se tienen que construir a sí mismos, y quieren ser muy autónomos, y saber más que nadie. Eso es un proceso natural. Pero tiene que saber que si le pasa algo estaremos ahí. El mensaje que les tendríamos que dar es ‘hay golpetazos y tortazos en la vida que sintiéndolo mucho te los va a tener que dar solo, pero lo único que quiero que sepas es que en mí siempre tendrás una red’. ‘Tú súbete arriba’, y lo que no voy a decir es ‘no te subas, que te vas a caer, ya subo yo por ti, ya lo hago yo por ti’…, eso es fatal. Debo decirle ‘sube, hay 20 metros, y yo te pongo la red’. ‘Te puedes dislocar la muñeca, sí, pero no te puedes matar. Yo estoy aquí, pero sube tú’. Generar personas autónomas, porque la mayor fuente de seguridad personal es la autonomía.

Yo cuando voy a dar conferencias sobre adolescentes para padres, la empiezo con la frase ‘los adolescentes de hoy en día son insoportables, no hacen caso a nadie, desobedecen, están todo el día por ahí’, y pregunto cuántas de las personas presentes identifican a los adolescentes actuales con este perfil. Y 98 de cada cien afirman que son así. Cuando acto seguido sale el autor de la frase, resulta que se trata de Sócrates, y se sorprenden de que en el 474 antes de Cristo ya eran así. Y es que siempre han sido así; los seres humanos somos un hombre del Neanderthal con móvil. El lóbulo prefrontal ha evolucionado un poco pero las emociones son las mismas. La tecnología, los acontecimientos, van a una velocidad exponencial, pero nosotros no evolucionamos tan rápido, y las emociones son las mismas que las del hombre que pintó en Atapuerca, porque ese hombre tenía miedo y rabia, y se enamoraba igual que tú y que yo. Y cuando dicen que los jóvenes actuales son muy violentos, les demuestro que la historia de la humanidad está plagada de actos violentos, lo que pasa es que ahora tenemos un acceso a la información que antes no existía. Pero siempre ha habido violencia machista, y siempre ha habido gente que vivía en Ysilandia, lo que ocurre es que ahora se acrecienta más porque somos una sociedad maleducada y multi estimulada, y esa combinación es muy peligrosa. Un tío en la Edad Media vivía un promedio de 30 años, y 17 se los pasaba picando el capitel de una capilla, y toda su atención estaba centrada ahí, mientras que ahora desde que te levantas hasta que te acuestas ¿cuántos estímulos recibes?

En el libro también hablo de lo que llamamos las culturas subdesarrolladas, que me parece una ironía porque son las que mejor viven ahora. Yo me muero de hambre si monto una consulta de psicología en un lugar donde están pasando necesidad. ¿Va a venir alguien a hablarme de Ysilandia si lo que le preocupa es si va a beber agua, o va a poder dar un plato de arroz a su hijo? Pero como nosotros tenemos las necesidades básicas cubiertas, empezamos a generar problemas. Si intento montar una consulta en el África subsahariana o en una tribu del Amazonas, primero me costaría mucho explicarles en qué consiste mi trabajo porque no lo entenderían, y preguntarían ¿que la gente viene a hablarte de qué? Alucinarían, porque ellos se levantan y viven aquí y ahora. Yo no soy creyente, pero hay una frase que me encanta que es ‘mañana Dios dirá’. La supervivencia está muy bien en condiciones extremas porque a mí se me caería la cara de vergüenza si tuviera que ir con el librito y decirle a una persona que estuviera en el año 42 en Auswitch ‘¿tú vives o sobrevives?’ Porque con un poco de suerte contestaría ‘estoy haciendo todo lo posible para vivir mañana’, y eso es la supervivencia auténtica, y para mí ese tipo de supervivencia es un acto heroico. En ese caso sobrevivir me parece el acto más heroico del mundo. Pero en nuestro día a día, y con las necesidades cubiertas, no sobrevivas, vive, y disfruta más de las cosas.

Fuente: http://www.webconsultas.com/entrevistas/mente-y-emociones/sonia-cervantes-psicologa-y-autora-de-vives-o-sobrevives

Imagen: http://www.webconsultas.com/sites/default/files/styles/encabezado_articulo/public/articulos/implicaciones-familiares-depresion.jpg?itok=Z4q4xtWX

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Entrevista: «La escuela parece servir para detectar déficits, en vez de desarrollar el talento»

Sally Reis: Defiende el trabajo de cada alumno a partir de sus intereses personales, un sistema que aplica desde hace 30 años

SARA CARREIRA redacción

Sally Reis es doctora en Psicología de la Educación para estudiantes superdotados y vicerectora de Gestión Académica de la Universidad de Connecticut. Pero ella ha estado en Galicia como alma máter del programa SEM (Modelo de Enriquecimiento Escolar, por sus siglas en inglés, que de forma sucinta consiste en fomentar la creatividad del alumno), que lleva aplicando desde hace treinta años junto a su compañero Joseph Renzulli. Gracias a la Fundación Barrié y su programa Talento 3.0 -ahora mejorado y ampliado a toda Galicia a través del proyecto Piteas- los profesores gallegos pueden aprender de primera mano cómo aprovechar al máximo el talento de sus alumnos gracias a SEM.

-Llevan años viajando a Galicia para formar profesores. ¿Cómo ve su evolución? ¿Cómo estamos?

-Es un momento muy interesante, porque los profesores tienen mucho interés. La Fundación Barrié y el departamento de Altas Capacidades de la USC -promotoras de Talento 3.0 y Piteas- han sido capaces de identificar a los profesores líderes para que se formen en estos programas y que a su vez enseñarán a otros. El resultado de haber elegido bien a estos líderes es que los profesores han progresado a una mayor velocidad de lo esperado.

-Recorre el mundo compartiendo su sistema. ¿Ve algo que diferencie al profesorado gallego?

-Saben adaptar muy bien el currículo a las necesidades educativas de la parte más débil de la clase, pero también evoluciona más rápidamente el aprendizaje en los que van avanzados. Algunos creen que este tipo de enseñanza es bueno para lo que están abajo y nada más. Pero al contrario, sube el nivel de todos los alumnos, porque estimula también a los que están arriba. Que solo funciona con los desmotivados es un mito, nada más.

-¿Cómo se consigue esa estimulación general?

-Dando más oportunidades para elegir actividades, con preguntas abiertas, animándolos a que sean más creativos, haciendo mentorización de grupos… Además, hemos descubierto por diferentes estudios que cuando en una clase separas a los tres que van mejor, que destacan, para hacer alguna cosa por su cuenta, enseguida otros tres ocupan su lugar. Son alumnos que hasta entonces se conformaban con ser notables, pero cuando los sobresalientes dejan el sitio, lo aprovechan y mejoran muchísimo para ocupar ese lugar.

-Desde su experiencia, ¿cuál es el principal problema con que se encuentran los profesores para desarrollar SEM?

-A veces los alumnos muy brillantes necesitan poco esfuerzo para terminar su trabajo y hacerlo muy bien. Lo que a uno le lleva veinte minutos a otro le cuesta dos días. Y ese poco esfuerzo con buen resultado puede ser negativo a la larga. Nuestra idea es que seenganchen con la creatividad, que mantengan su capacidad de trabajo, porque es muy importante. La brillantez les puede llegar no solo por el talento, que también, sino por la persistencia en la tarea.

-«Que la inspiración te pille trabajando», decía Picasso.

-¡Exacto! Y queremos inculcarles ese afán de trabajo lo más pronto posible.

-¿Qué edad es crítica?

-Creo que de sexto de primaria a primero de ESO. Ese es el punto de inflexión. Seguramente muchos padres entenderán lo que digo: gente increíblemente talentosa en primaria que después no hace nada. Pensamos que eso pasa porque son unos vagos, pero no es verdad. Es que el sistema no les estimula. Tenemos que provocar el efecto dominó, el de las ondas en el agua, ese efecto multiplicador del talento y la creatividad.

-Esa es la diferencia de las escuelas que aplican estos métodos.

-Si te centras en lo que te gusta, cada vez estudias más. A veces parece que la escuela sea un lugar para detectar déficits, y no para desarrollar el talento. Y es más fácil de lo que parece. Hace diez años empezamos a hacer una feria de talento en Connecticut y al principio solo era para dos escuelas. Ahora participan 20 centros y hay 17.000 estudiantes implicados en la Invention Convention. Es algo que lleva tiempo, no se consigue en un día, pero me gustaría que en Galicia se mantuviese el pulso y seguro que otras comunidades, al ver los resultados, querrán hacer lo mismo; es un efecto multiplicador.

-Da trabajo y ¿realmente el resultado vale la pena?

-Los profesores tienen menos problemas, hay un mejor comportamiento general. Nosotros teníamos escuelas con un absentismo de 10 o 15 % y ahora ronda el 0 % cuando se aplican las clases SEM. Es muy motivador.

-¿Hasta qué punto es importante la creatividad?

-Hace poco estuvimos un par de semanas en China y Corea del Sur, llamados por sus gobiernos. Allí tienen un problema y es que sus estudiantes son muy buenos en los test, pero con escasa creatividad. Son buenos por presión, no por pasión. Las autoridades se dan cuenta que eso es muy negativo de cara a su futuro como país.

-Ahora mismo, ¿cuál es el principal problema para extender programas como Piteas?

-Encontrar profesores adecuados. Para los maestros es difícil hacer un diseño curricular que acoja los diferentes niveles del aula y los diferentes intereses de los alumnos. Antes de empezar, el profesor tiene que ver dónde está cada alumno y qué necesita. En paralelo, también tiene que tener el coraje de soltar las riendas, no intentar tenerlo todo bajo control, cada minuto organizado. Enseñar a todos por igual solo beneficia al 20 % de la clase; un 40 % está por encima y un 40 %, por debajo. Hicimos durante varios años un experimento sobre la lectura. En una clase se daban 4 días SEM y uno para estudiar; en otra clase, todos los días se estudiaba. El resultado era mejor con SEM.

-Piteas quiere extender SEM de una forma homologada para poder comparar resultados, pero ¿qué pasa con Talento 3.0?

-Eso no se pierde. De hecho, los colegios de Piteas ya participaron en Talento 3.0.

Fuente:http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2016/06/27/escuela-parece-servir-detectar-deficits-vez-desarrollar-talento/0003_201606G27P47991.htm

Imagen: https://aacclarebeliondeltalento.files.wordpress.com/2016/02/nincc83os-motivados.jpg

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Entrevista: Jefe División de Educación General del Mineduc: «Regular las tareas no puede ser materia de una ley»

Juan Eduardo García Huidobro señala que las horas en clases pueden reordenarse para disminuir los deberes, pero que es importante respetar la autonomía de los profesores. Reconoce la sobrecarga que ha significado la jornada escolar completa y dice que podría ajustarse.

Flor Guzmán C.
Juan Eduardo García Huidobro, en su despacho en el Ministerio de Educación.

Juan Eduardo García Huidobro acaba de cumplir un mes como jefe de la Dirección de Educación General del Ministerio de Educación (Mineduc), pero su trayectoria en el área es amplia: ha trabajado como investigador en la U. Alberto Hurtado y en la U. Católica, entre otras. Conversó con La Tercera sobre la polémica de las últimas semanas: las tareas para la casa y la jornada escolar completa (JEC). En ese sentido, reafirmó lo que había dicho la ministra esta semana: se puede regular las tareas, pero un proyecto de ley no es el camino más adecuado.

¿Cuáles son los desafíos de la educación escolar?

Chile ha avanzado mucho en cobertura y el gran desafío ahora es la calidad. Esto tiene que ver con cómo aprovechamos el nuevo marco de la reforma y la Ley de Inclusión tiene elementos muy significativos. Hay medidas concretas a corto plazo que también están apuntando a la calidad: proyectos de mejoramiento de las mismas escuelas,  tablets y computadores. A eso se suma un apoyo nuevo: encargados de convivencia y duplas sicosociales. También se está buscando generar actividades de formación artística y deportiva.

Se ha criticado mucho últimamente la jornada escolar completa. ¿Está evaluando actualmente el Mineduc el tema?

Han habido varias evaluaciones de la JEC en años anteriores, no conozco ninguna que se esté haciendo ahora, lo que puedo decir es que si uno mira estrictamente el aprendizaje, el efecto de la JEC ha sido positivo, pero no arrollador. Uno no puede decir ‘esto cambió absolutamente las cosas’, pero sí que ha sido un paso adelante. Al mirar la JEC con un poco más de perspectiva, se ha tenido efectos importantes en la familia: se ha facilitado el trabajo de la mujer y ha permitido también el uso de los establecimientos por la comunidad. En lo curricular es verdad que a lo mejor por una presión excesiva del Simce y otras pruebas estandarizadas, la JEC no ha ampliado el currículum, sino que ha aumentado la cantidad de horas lectivas en los ramos de lenguaje y matemáticas fundamentalmente, y eso es algo que debiéramos revertir para darle más de espacio a las actividades artísticas y deportiva.

Respecto del proyecto para eliminar las tareas, la ministra dijo esta semana que una ley es muy dura y que ella se abriría a un decreto. ¿Cómo ve eso?

Regular las tareas no puede ser materia de una ley. Un decreto es una cosa mas liviana, que se cambia con otro decreto o que puede llegar a ser más flexible. Mi posición de fondo es que dado que esto molesta a muchas familias y que hay una sobreexigencia a los alumnos, la idea de limpiar de tareas los fines de semana puede ser interesante. Pero no puede perderse de vista que hay profesionales, profesores, que tienen la responsabilidad de que los niños aprendan y que tienen las capacidades para tomar decisiones.

¿Pero cómo se llega a eso?

Hay que lograr un equilibrio y un mejor aprovechamiento del tiempo en la escuela. Que los niños ejerciten lo que aprenden es necesario y es el sentido de la tarea. Hay un tiempo dentro de la escuela que hay que aprovechar mejor. Se pueden hacer más ejercicios en la escuela y disminuir las tareas. Por otra parte, hay que recordar que si bien la tarea para todo un curso es un tipo, hay también tareas específicas para un alumno que muchas veces está atrasado. El docente ve dónde está su atraso y manda ejercicios para la casa para que lo apoyen y se vaya poniendo al día. La tarea es muy beneficiosa. El meter a todos en el mismo saco me parece que es un poco exagerado.

¿Tendría que reordenarse el tiempo en los colegios?

Quisera ser bien enfático: cada escuela es una comunidad educativa. Incluso ahora hay un consejo en el cual hay representación de los profesores, la dirección y padres. Me parece que este es el típico tema que debiera dar lugar a una conversación pedagógica en las escuelas. Esta especie de enfermedad chilena de que todo lo transformamos en ley no resulta en esto. La polémica con la tarea es un síntoma de que la conversación entre profesores y padres está siendo insuficiente. Mi sugerencia sería que se trabaje el tema en cada escuela.

¿Es posible ajustar la JEC?

Tengo la impresión -y aquí estoy hablando con total irresponsabilidad, estoy hablando a futuro- de que siempre se puede ajustar. Lo complicado es que el ajuste de la JEC tiene que venir por una mejor utilización de las horas de libre disposición en los colegios. El ministerio podría aumentar esas horas de libre disposición, pero si esas se siguen poniendo en las materias más duras vamos a tener el mismo problema. Pero la disminución en las tareas no depende sólo de usar las horas de libre disposición, sino de cómo uso las horas que tengo y en eso tal vez es importante alivianar un poco los contenidos obligatorios.

Hay colegios que llevan un mes o más en paro o toma. ¿Arriesgan el semestre?

Normalmente se busca después paliativos, que son complicados, porque terminan siendo clases los sábados o medidas similares. No me atrevo en este minuto a decir ‘esto es lo que hay que hacer’. Es algo que hay que ir viendo en el camino, caso a caso. Es distinto a cuando hay una movilización nacional. Actualmente hemos asistido a tomas relativamente violentas hasta en el mundo universitario, con muy poca capacidad de los jóvenes de justificar su toma. Entiendo que es un mecanismo de lucha por una reivindicación, pero no hemos oído con claridad qué es lo que están pidiendo. Hay una falencia que nos muestra como educadores que tenemos que impulsar la educación cívica. Los movimientos del 2006 y 2011 tenían mucha más voz, reivindicaciones y críticas mucho más claras.

¿Cómo están trabajando el futuro ramo de formación ciudadana?

Hace mucho tiempo se decidió sacar formación cívica del currículum, se decía que la educación ciudadana es todo: ‘no puedo pensar en una educación que no sea ciudadana’. Desde ese punto de vista la ciudadanía debe estar presente en lenguaje, historia, etc. Hoy, frente a cierta crisis de participación política y de ética política, se decidió dar marcha atrás. Se está consultando a mucha gente para hacer esta asignatura lo mejor posible, que capture, no aburra y entusiasme a los alumnos. Para que entiendan que son ciudadanos y que eso no es sólo derechos, sino también deberes.

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/nacional/2016/06/680-686615-9-jefe-division-de-educacion-general-del-mineduc-regular-las-tareas-no-puede-ser.shtml

Imagen: http://www.eduglobal.cl/wp-content/uploads/fotos/tarea.jpg

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Entrevista: «Vivimos en la banalización de la educación»

El cineasta Rithy Panh analiza su nuevo trabajo, ‘Exil’, sobre «el genocidio de los refugiados en Europa»

  • LUIS MARTÍNEZ

Cuenta Rithy Panh (Phnom Penh, 1964) que la luna ofrece mucha más información que el sol. «Ella nos coloca en un momento determinado de un mes, no sólo del día. Es más ambiciosa, más sabia, más modesta». La reflexión la hace tras recibir el premio la Luna de Valencia del Cinema Jove por toda su carrera y tiene que ver con su infancia, cuando en los campos de trabajo de los jemeres rojos -sin relojes, sin calendarios, sin más referencia que el miedo, el dolor y la muerte- vivía su presencia en medio de la noche más oscura como una aliada. Con 13 años perdió a su familia. «Me quedé sin nombre, me quedé sin rostro». Desde entonces, este cineasta ha dedicado la vida entera a levantar testimonio no sólo de su vida, sino de todas las que sufrieron la brutalidad ciega del regimen comunista de Pol Pot. Casi dos millones de muertos. Tras La imagen perdida, su último trabajo vuelve la vista hacia el genocidio silencioso (o no tanto) de los refugiados. Exil se titula la película presentada en Cannes.

Pregunta.- ¿Por qué los refugiados?

Respuesta.- Ahora mismo hay más refugiados en el mundo que en cualquier otro momento histórico. Llamamos emigrantes a los que en realidad no son más que refugiados económicos. La violencia que ejerce la economía es tan grave y cruel como la violencia de la guerra. Vivir con dos dólares al día es un acto violento. Nunca antes en la Historia la riqueza ha estado tan mal distribuida. Un 10% de la población mundial controla y posee el planeta.

P.- Tiempo atrás avisó en una de sus primeras películas sobre el riesgo de la globalización…

R.- No me prestaron mucha atención (se ríe). La mundialización ha sido una de las mayores mentiras de la Humanidad. Originalmente, se vendió como la encarnación del sueño ilustrado de un mundo fraternal y unido. En realidad, ha resultado ser justo lo contrario. El universo digital acelera y hace aumentar la fractura entre pobres y ricos.

P.- Sin embargo, hay quien mantiene que la globalización es a la vez el problema y la solución…

R.- No lo creo. Antes, si por lo menos pretendías cambiar tu mundo podías esconderte en el bosque y vivir de espaldas a todo. Ahora eso ya no es posible. Empezando por el hecho de que ya no hay bosques.

P.- ¿No cree que ahora hay más movimientos por todo el mundo que son más conscientes…?

R.- Lo que veo es que esa toma de consciencia no se estructura de ninguna forma. El romanticismo revolucionario ya no funciona. Pero lo cierto es que ya hay recursos suficientes en el planeta para todos y, además, existen los medios técnicos para que la distribución se haga sin problema. Es una cuestión de voluntad, de política, no es una utopía.

P.- ¿Ve diferencia entre su situación cuando llegó a Europa de niño y la de los que llegan ahora?

R.- Las causas son diferentes, pero el sufrimiento es el mismo. Lo más grave es que da la sensación de que ni el tiempo ni el conocimiento de los errores del pasado influyen. Si se mira de cerca, hay una superioridad moral en todo aquél que pelea por reconstruir su vida en otro lugar. Sí, se arriesga a morir, pero al menos no acepta la resignación de quedarse sin hacer nada.

P.- ¿Y cuánto ha cambiado la Europa de entonces a la de ahora?

R.- Europa no ha dejado de ser un referente, un sueño de justicia. Otra cosa es la realidad. La fraternidad, uno de los pilares de la Ilustración, ha dejado de existir.Lo que es especialmente grave en una situación de crisis. El extremismo de derecha es lo que más lejos puede estar de lo que siempre ha impulsado a Europa como proyecto.

P.- ¿Qué piensa de la vieja afirmación de Hannah Arendt sobre la banalización del mal aplicada a la sociedad que cobijo el nazismo?

R.- No la comparto ¿Qué quiere decir eso exactamente? Es una expresión muy seductora que parece que lo explica todo, pero que en realidad lo único que hace es poner una barrera al pensamiento.

P.- ¿Cómo es posible que tras el Holocausto hayamos vivido aún todo lo que hemos vivido en Camboya, Ruanda, Chile…?

R.- Para aprender hace falta educación. Y no la hay. No hay una verdadera intención de entender el pasado. Vivimos una auténtica banalización de la educación. Ésta sí.

P.- Hay quien mantiene que lo mejor es olvidar, que esa es la condición para el perdón y la concordia…

R.- Para olvidar algo es necesario saber qué se quiere olvidar. Es necesario conocer antes muy bien para poder perdonar. El perdón no es más que una forma de olvido voluntario. Pero lo relevante es comprender antes. Es necesario conocer los nombres de cada uno de los muertos. Para respetarse como sociedad hay que respetar y honrar antes a los muertos.

Fuente: http://www.elmundo.es/cultura/2016/06/27/57702802ca474198328b45df.html

Imagen: http://e02-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2016/06/26/14669683012548.jpg

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Entrevista: «Ofrecemos una educación basada en el respeto al niño»

«Montessori se adapta y respeta al niño en la cultura a la que llega»

«Ofrecemos una educación basada en el respeto al niño »

«Ofrecemos una educación basada en el respeto al niño »

Licenciada en Ciencias Políticas y directora del Colegio Montessori de Tepoztlán, México. Guadalupe lleva trabajando más de 30 años con la educación Montessori en distintos países del mundo. Actualmente es miembro de la mesa directiva de AMI y directora de Entrenamiento del Instituto Montessori de México.

Cuando se educa a un niño empleando este método se pretende que en un futuro sea capaz de dar lo mejor de sí mismo sin esperar nada, únicamente buscando el enriquecimiento personal. Para la pedagoga italiana Maria Montessori (1870-1952), una propuesta educativa como la que llevó a cabo hace más de 100 años resultaba excelente, ya que valoraba que el niño se descubra a sí mismo por encima de todo. También debía sentirse importante para saber que es único y que tiene muchísimo que ofrecer. «Jugar es el trabajo de los niños» o «los niños no hacen lo que quieren, sino que quieren lo que hacen» son algunas de las frases que Maria Montessori utilizaba para poner ese énfasis necesario en la observación para promover el desarrollo integral del niño y conocer todo su potencial. Un niño sabe cuando le hablas de discurso y autoridad impuesta y cuando le hablas desde el corazón. Guadalupe Borbolla ha estado en Murcia impartiendo un curso de asistente Montessori en el que aboga por la libertad personal de cada individuo para perseguir y alcanzar aquello que desea gracias a pequeñas consignas, convertidas en juegos para que los niños aprendan valores y que se habituen a ese respeto, al espacio del otro, a la humildad y a la concentración de su compañero.

¿Qué es lo mejor de trabajar con niños Montessori?
El amor con el que realizan sus actividades. También la alegría de ver crecer a un individuo en un ambiente de libertad con responsabilidad y armonía.

¿Qué es importante fomentar en el niño?
Básicamente la independencia, la libre elección para que tome sus propias decisiones sobre las cosas que quiere hacer, ya que el interés es la fuerza del conocimiento. Ellos no están obligados a sentarse y escuchar una lección dada por el maestro sino que se dedican a actividades individuales o de grupo elegidas por ellos mismos. Hay que fomentar también periodos de atención prolongado y luego periodos de concentración. Una vez alcanzada esa concentración, el crecimiento interno comienza a experimentar esa satisfacción de haber realizado un trabajo por elección propia.

¿Qué opina sobre que nuestro modelo educativo esté basado en la memorización de contenido?
La memorización es parte del aprendizaje, pero no puede serlo todo. Montessori no está en contra de la memorización y el programa no puede hacerse a pesar de los niños. El programa se adapta al niño con lo cual tener al maestro y al programa como centro de la educación creo que lo estamos viendo, ya no está dando los resultados que debería dar.

¿Qué tipos de materiales emplean?
En este método pedagógico tienen importancia todos aquellos materiales creados para ayudar a los niños en su desarrollo. Los materiales Montessori están diseñados expresamente con un propósito inteligente y específico con el objetivo de realizar gradualmente ejercicios con mayor dificultad. Cada material está estrechamente relacionado con el concepto en cuestión y ordenados en cuanto a la complejidad de los propios conceptos que se introducen para construir el conocimiento de manera gradual.

¿Funciona el sistema educativo convencional?
Yo diría que el sistema educativo convencional en algún momento resultó revolucionario y tuvo que lidiar con situaciones sociales muy particulares. Ahora en este siglo XXI, diría que Montessori está dando las pautas de lo que la mayoría de las familias desearían tener. Hay muchísima gente que quiere cambio en la educación de su hijo.

¿Qué ofrecen a los padres interesados en este proyecto?
Ofrecemos una educación distinta, con mucho respeto a la naturaleza del niño. Una relación amorosa que hace que el niño trabaje con gusto y con el deseo de conocer. Y que alterna entre límites y libertades en función del alumno, ya que la libertad también implica responsabilidad.

¿Qué es lo que más llama la atención al entrar a una clase Montessori?
Lo que más llama la atención al entrar en un aula Montessori es el silencio que reina junto con la armonía que se percibe. Podrá encontrar alrededor de unos 20 niños realizando cualquier actividad junto a la guía que se limita a observarlos. En cada rincón se desarrolla una actividad distinta mientras los niños ríen y conversan. Los niños aprenden haciendo, tocando, oliendo y sintiendo.

¿Cómo podríamos llevar todo esto a casa?
Bueno, los padres de niños Montessori van aprendiendo en todo momento por sus propios hijos cómo funciona el método, ya que es el niño quien lleva el método a casa. Los mismos padres se vuelven muy interesados y partícipes de esta educación al ver el manejo del método de sus hijos en las casas. Es importante tener claro el triángulo casa-escuela-niño para dejar bien claro que uno no funcionaría bien sin el otro. Es igual de importante el trabajo de padres en casa como el de los guías en las aulas.

Y por último, ¿por qué Montessori?
Montessori ha demostrado durante 100 años y en 180 países distintos de todo el mundo que se adapta a la cultura de cada sitio. Que no existe imposición de idioma o religión. Se adapta y respeta al niño en la cultura a la que llega.

Fuente: http://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2016/06/26/ofrecemos-educacion-basada-respeto-nino/748081.html

Imagen: http://institutoculturallosheroes.edu.mx/images/fotos/SALONES_DE_PREESCOLAR.jpg

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Entrevista a Eduard Punset: «Educar significa proveer a los humanos del conocimiento necesario para adaptarse al entorno»

Fuente y Autor: queaprendemoshoy (QAH)

QAH. En primer lugar queremos agradecerle su amabilidad por aceptar esta entrevista con Qué Aprendemos Hoy. Creemos que usted coincide rotundamente con nosotros en la necesidad de fomentar el aprendizaje diario, por ello, es muy enriquecedor para nuestra comunidad aprender de su experiencia y conocimiento.

¿Podría definir lo que a su juicio conlleva la palabra “educación”? ¿Y su relación directa o indirecta con el progreso social?

E.P. Desde mi punto de vista, educar significa proveer a los humanos del conocimiento necesario para adaptarse al entorno. Es decir, dar aquellas herramientas imprescindibles para que los futuros ciudadanos encajen a la perfección en el entramado social. Para que ello sea efectivo, los sistemas educativos deben pasar, ineludiblemente, por una actualización de acuerdo con las tendencias del momento, puesto que la sociedad cambia en todo momento y hoy lo hace más deprisa que nunca. Es decir, respondiendo a la pregunta, la educación debe estar estrechamente ligada al progreso social, de lo contrario, los estudiantes fallarán en las competencias que demanda la sociedad. Esto es algo que los gobiernos todavía no han acabado de entender puesto que seguimos arrastrando un sistema educativo heredado de una sociedad industrial y poco sintonizado con el mundo globalizado y conectado en el que hoy vivimos. Hasta que no se resuelva este atraso, en España seguiremos figurando en los últimos puestos en informes como el PISA.

QAH: En una sociedad donde priman las habilidades y competencias prácticas por encima de los conocimientos teóricos. ¿Por qué nos encontramos con una educación construida principalmente sobre estos últimos?

E.P. Porque, insisto, permanecemos anclados en esa idea desfasada de transmitir los conocimientos para desenvolverse en una sociedad industrial y no en una sociedad que persigue la creatividad y la innovación para progresar.

QAH. ¿Dónde cree usted que está la esencia de tal disparidad?

E.P. En las divergencias entre las distintas formaciones políticas. En la eterna pugna entre izquierdas y derechas. Ya no hablo de desentendimiento entre unas y otras sino de la insistencia en hacerse la puñeta aunque ello pase por entorpecer los proyectos que verdaderamente importan. En España parece que lo importante es apreciar esta división, dejando que ella establezca el porvenir por encima del sentido y de las cuentas pendientes con la sociedad.

QAH: La distancia existente entre los conocimientos adquiridos en las Universidades y las capacidades formativas requeridas por las empresas son evidentes. ¿Cuál cree usted que debe ser el rumbo a afrontar por parte de la educación formal entendiendo ésta como los colegios, universidades, etc.?

E.P. Sobre todo fomentar el trabajo práctico, en grupo, y ceder más la palabra a los alumnos, que puedan tomar iniciativas, dejarse llevar un poco por su intuición, por sus emociones –sin emoción no hay proyecto, recuerden-, por su creatividad…

QAH¿En qué caminos se deben fundamentar las posibilidades de cambio en el entorno formativo práctico-teórico?

E.P. Las posibilidades de cambio hay que aprovecharlas. Nos cuesta aceptarlo pero debemos aprender a cambiar de opinión, de gente, de lugares. Vivimos en un mundo en cambio constante, hoy más que nunca, la evolución de los seres vivos se da gracias a las adaptaciones a los cambios del ambiente. ¡Si hasta algo tan fundamental como la materia cambia de estado! ¿Cómo no vamos a cambiar nosotros?

QAH: Los sistemas educativos occidentales, desde los inicios de la enseñanza, son diseñados para fomentar el conocimiento en materias (teóricas o prácticas) útiles para el mercado laboral. Aprendemos matemáticas, lenguaje, ciencias. ¿Dónde quedan las habilidades pragmáticas que ayudan al desarrollo de la personalidad del individuo? ¿Por qué no se fomenta el aprendizaje del diálogo, la comprensión e incluso la capacidad de tolerancia?

E.P. Quedan muy en segundo plano. En los mejores casos, se da carácter transversal a competencias que son hoy esenciales, como son el trabajo en equipo, la capacidad de concentración y relajación, el fomento de la creatividad, la multidisciplinariedad, la inteligencia social y emocional o las herramientas digitales. Transversales, es decir, que cada profesor las introduce en sus asignaturas cuando buenamente puede y un poco a su manera. Creo que está claro que en la actualidad estas habilidades deberían enseñarse, por lo menos, en una asignatura expresa y figurar como una de las lecciones clave de los currículos académicos.

QAH. ¿Identifica usted formación con educación?

E.P. Obviamente son conceptos que están ligados, pero no son lo mismo. En mi opinión, la educación es un concepto amplio, y debe servir para desenvolverse en la vida actual y futura. Ello se consigue gracias a la formación en varias competencias. Uno se puede formar para aprender a conducir. ¿Te soluciona la vida, aprender a conducir? Por sí solo, no lo hace, pero contribuye a tener ventajas en el futuro. Es decir, formarse en conducir es un componente más de nuestra educación.

QAH: Las barreras de acceso y progreso son inherentes a la sociedad competitiva en la que nos desenvolvemos. No obstante muchos califican la constancia y el tesón cómo clave del éxito. ¿Podría darle un consejo a todos aquellos estudiantes que alguna vez han pensado en tirar la toalla?

E.P. Que identifiquen aquella habilidad que realmente dominan y en el que se sienten como pez en el agua, es decir, su elemento. Cuando lo tengan localizado que se sumerjan de lleno en él y le dediquen horas apasionadas, muchas horas. Por lo menos, 10.000.

QAH: Vivimos en una realidad donde perspectiva social, científica, económica, política y comunicativa están concatenadas. Como abogado, economista, comunicador científico, escritor y director; ¿Qué importancia cree usted que tiene en el desarrollo del individuo  y de la sociedad la capacidad de análisis plural, de visión expansiva?

E.P. Si por algo se caracteriza el presente y el futuro, es por su carácter multidisciplinar. Hoy no basta solo con aprender una carrera. Si has acabado biología, dedícate ahora en meter tus narices en otros campos diametralmente opuestos: derecho, computación, ingeniería… Esto da amplitud de miras y proporciona una mayor adaptación al mundo actual, completamente interconectado y en el que ser especialista de algo ya no es suficiente. Me lo dijo el gran Sydney Brenner hace años: “Los que más me han enseñado son los que no sabían nada de lo mío”. Si de lo que se trata es de no parar, hay que inmiscuirse en otras disciplinas. Es esencial.

Fuente de la entrevista: http://queaprendemoshoy.com/entrevista-a-eduard-punset-en-que-aprendemos-hoy/

Fuente de la imagen: http://queaprendemoshoy.com/wp-content/uploads/2014/05/el-divulgador-cientifico-eduar_54131839620_53389389549_600_396.jpg

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