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Maestros colombianos en paro por la defensa de la vida y la salud

América del sur/Colombia/29 Agosto 2019/Prensa Latina

Los maestros colombianos inician hoy un paro nacional de 48 horas cuyos objetivos centrales son la defensa de la vida y el derecho a la salud con dignidad para el magisterio.
Hoy nos están asesinando a nuestros maestros en el país. Exigimos al gobierno nacional protección inmediata para todos nuestros maestros y para nuestros dirigentes sindicales, recalcó el presidente de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), Nelson Alarcón.

Fecode denunció y rechazó el incremento de los hostigamientos, amenazas y asesinatos contra los líderes sociales, entre ellos, los maestros.

Uno de los hechos más recientes al respecto ocurrió este mes: el asesinato del profesor Orlando Gómez, quien se desempeñaba como rector de la Institución Educativa Agro Empresarial Huasanó.

Gómez había sido secuestrado por sujetos armados en una zona rural del municipio de Caloto, al norte del departamento del Cauca, uno de los más violentos del país.

Posteriormente, fue hallado muerto en el sector conocido como La Vuelta de la Chicha, detallaron medios locales de prensa.

En su convocatoria al paro, Fecode también se refirió a la exigencia de soluciones prontas y definitivas a la deficiente prestación del servicio de salud para los maestros y sus familias.

A pesar de las movilizaciones y acuerdos establecidos con los docentes, las entidades prestadoras del servicio médico-asistencial no cumplen puntualmente con los términos de los contratos, señaló.

Según la Federación, el gobierno nacional, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Hacienda no ejercen a cabalidad su función de control y vigilancia.

Dicha situación también se evidencia en la administración de nuestro Fondo Nacional de Prestaciones Sociales, lo cual conlleva a demoras injustificadas en trámites y deudas millonarias.

Los docentes defenderemos nuestro Fondo contra la amenaza de privatización, porque sí es viable financieramente, aseguró.

La Federación precisó además que la ‘Caravana por la Vida, la Paz y la Democracia’ se realizará los días 6, 7 y 8 de septiembre próximo, como un acto de rechazo al asesinato sistemático de líderes sociales y, en particular, de activistas y dirigentes sindicales del magisterio.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=301335&SEO=maestros-colombianos-en-paro-por-la-defensa-de-la-vida-y-la-salud
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Cuba: Más de 1 400 jóvenes maestros al servicio de la enseñanza especial

Centroamérica/Cuba/29 Agosto 2019/Graanma

Cada región de Cuba cuenta con una escuela para atender la discapacidad físico-motora

Cuando comience septiembre la educación especial contará con más de 1 400 jóvenes maestros egresados de las escuelas pedagógicas en los últimos años.

Este subsistema de enseñanza, además de mostrar una situación favorable en el tema de la cobertura docente, prepara a sus estudiantes para que transiten hacia la enseñanza regular y ofrece servicios altamente especializados, según se detalló en la entrevista online con autoridades del Ministerio de Educación realizado este lunes a través del sitio web de Granma.

La doctora Marlen Triana Mederos, directora general de Educación Básica, precisó que «decimos educación especial y no solo escuelas especiales o instituciones de la educación especial, porque también existen otros servicios especializados de orientación que se brindan, que mucho tienen que ver con los Centros de Diagnóstico y Orientación, con especialistas que orientan a los docentes, a la familia y a la población cuando se tiene alguna inquietud con relación a la atención a determinado niño».

Sobre los profesores jóvenes con que cuenta esta enseñanza y su preparación, señaló que «es importante la atención de estos maestros, logrando que la institución educativa los pueda guiar y que puedan incorporarse a los estudios universitarios, para que se formen como licenciados».

La enseñanza especial prepara a sus estudiantes para que transiten hacia la enseñanza regular. Foto: Julio Martínez Molina

LA MATRÍCULA
Al triunfar la Revolución apenas rebasaban los 130 la matrícula de alumnos de la enseñanza especial. En la actualidad esa cifra supera los 30 000 en las instituciones dedicadas a ello que existen en cada municipio del país, y los estigmas que se asociaban van siendo cosa del pasado, pues parte de los estudiantes terminan su formación en escuelas de la enseñanza general.

«Tenemos hoy, además, una matrícula atendida de más de 11 000 niños en las escuelas de educación regular, es decir, desde la primera infancia hasta la educación de adultos, que en cada curso escolar viene teniendo una situación muy favorable con relación a la cobertura docente», afirmó la funcionaria.

En abril de este año, con la inauguración de la escuela especial Amistad Cuba-Vietnam, fue posible cumplir el sueño de Fidel, quien, ejemplarmente sensible a todas las necesidades humanas, fue el de la idea de la fundación de tres escuelas de este tipo: una que atendiera estas necesidades educativas especiales en el occidente del país, que es la actual Solidaridad con Panamá; otra con esa noble misión en el centro, y otra para el oriente, todas con la idea de acercar estos servicios al lugar de residencia de las familias.

Con la inauguración de las dos escuelas en Villa Clara y Santiago de Cuba, se logra redistribuir por regiones la cantidad de alumnos que son acogidos en estos centros. Esto, además, permite a los pupilos mantener un contacto más frecuente con sus familiares y hacer visitas más periódicas a sus hogares.

Sobre la atención que se ha logrado con la apertura de estas escuelas para tratar esta discapacidad, la doctora Triana Mederos también comentó que «todo el mundo conoce que teníamos una sola escuela, que era Solidaridad con Panamá en La Habana. Hoy contamos con una en Santiago de Cuba y otra en Villa Clara, lo que ha permitido regionalizar y ampliar este servicio más especializado a un grupo de niños que viven en lugares más intrincados y en zonas de difícil acceso».

Marlen Triana compartió que «aun cuando tenemos una situación bien favorable con la cobertura docente, como se ha extendido tanto la atención de nuestros niños –que no solo están en instituciones de la educación especial–, estamos ante el reto de poder atender a una mayor cantidad de ellos desde los contextos regulares».

En su opinión, se convierte en una prioridad lograr una mayor formación de maestros especializados, pero también contribuir a la formación de los maestros de la enseñanza general para que puedan contribuir mejor a que estos alumnos alcancen su máximo potencial.

La nueva Constitución cubana, proclamada el 10 de abril de este año, reafirma el carácter obligatorio e inclusivo de la educación, avalado por una práctica revolucionaria de 60 años que ha demostrado, con el elocuente lenguaje de los actos, que en Cuba la educación es un derecho de todos, sin excepción.

Foto: Granma

¿A quién se dirige la educación especial?
A quienes presentan:
discapacidad intelectual, visual, auditiva, físico-motora.
trastornos en la comunicación y en el aprendizaje.
trastornos del espectro autista.

La atención a la discapacidad físico-motora
La escuela para niños con limitaciones físico-motoras de Villa Clara tiene una matrícula de 120 alumnos (48 internos) de las provincias comprendidas entre Cienfuegos y Camagüey. La institución abrió sus puertas el 20 de abril y fue ejecutada a un costo superior a los 6 millones de pesos.
Otros 120 niños son atendidos en la escuela especial Amistad Cuba-Vietnam, en Santiago de Cuba, procedentes de las provincias del oriente del país. La inversión en esta institución rondó los 3,5 millones de pesos.
Mientras que alrededor de 170 niños encuentran en la escuela Solidaridad con Panamá, en La Habana, más que un centro docente, un hogar, gracias al amor que reciben de todo el personal que allí trabaja. Fundada hace más de tres décadas por Fidel, cada año la institución gradúa hombres de bien.

Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2019-08-26/mas-de1-400-jovenes-maestros-al-servicio-de-la-ensenanza-especial-26-08-2019-23-08-44

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Sudáfrica: Una clase para frenar la epidemia de agresiones sexuales a menores

África/Sudáfrica/29 Agosto 2019/El país

Sudáfrica asiste conmocionada al incremento de la violencia sexual, que afecta como mínimo al 35% de los estudiantes. Un programa escolar trata de atajar la estructura social sobre la que se sustenta

Los alumnos del último curso de secundaria de la escuela Rauwane Sepeng, ubicada en uno de los escasos descansos orográficos que concede el corredor del platino, en el noroeste de Sudáfrica, están calculando la fricción entre dos cubos de cuatro y ocho kilogramos dibujados en la pizarra. Al poco de tocar el timbre, Lydia Ganda deja sus cosas sobre la mesa del profesor. Ella no viene a hablar de física. Ni siquiera de algo que vaya a computar para la media académica. Va a hablar de sexo.

«Antes de iniciar cualquier relación sexual necesitamos consentimiento. Tenemos que preguntar. La respuesta solo puede ser  o No. No hay proceso más correcto que el de preguntar, esperar la respuesta y respetarla», escribe para empezar en la pizarra, donde antes estaban los cubos y las fórmulas matemáticas.

—¿Y si no dice nada, si se queda en silencio? Hay que darle tiempo, se responde Lydia a sí misma.

—A lo mejor quiere decir que sí, interviene un chico sentado en medio de la clase. Es el primero que se aviene a hablar. Su compañera de atrás le da una colleja al escuchar su respuesta. Los demás ríen.

Exacto. El silencio no es consentimiento. Ningún silencio es aceptable. Solo un sí es aceptable, repite Lydia.

Hay más alumnos que quieren participar.

—Muchos chicos piensan que si nos invitan a salir a cenar fuera quiere decir que les tenemos que dar algo a cambio.

¿Acaso no es así?, bromea, o quizá no tanto, otro de los chicos. Es alto y muy delgado. Parece mayor que los demás. Varias alumnas a su alrededor le increpan, tampoco demasiado en serio.

—¿Cómo va a ser así?

—Lo que dices, —vuelve a contestar la trabajadora comunitaria del programa de educación sexual puesto en marcha por Médicos sin Fronteras en Rustenburg—, no deja de ser una coerción, aunque sea psicológica. Porque la coerción no es solo física, la que deja moretones, si también moral, la que no se ve.

—¿Y si yo solo quiero hacer hasta un punto? ¿O si de pronto aparece alguien?

Un sí es solo sí hasta aquí y hoy. No es un permiso para hacer lo que queramos cuando queramos. Tenemos que preguntar a nuestra pareja lo que quiere hacer en cada momento, porque igual solo quiere ir de la mano; o al centro comercial por si aparecen sus padres; o puede que quiera cierta intimidad sexual. Lo importante es que preguntéis y respetéis lo que quiera la otra persona, insiste Lydia. Está hablando para chicos de entre 16 y 18 años.

¿Y si ella piensa que voy muy despacio?, pregunta un chico.

—Lo que tienes es que pedir permiso para pasar a la siguiente fase.

—¿Y si acordamos algo por WhatsApp, pero luego me arrepiento?

Las preguntas fluyen una detrás de otra. Les interesa más que la clase de física

—Siempre vas a tener la posibilidad de echarte para atrás. O de decir sí a la intimidad sexual, pero no a la penetración.

—Pero si decimos que no, después nos van a hacer sentir culpables. O, por ejemplo, si vamos a casa de un chico entiende que vamos a tener sexo.

—Pero no tenéis que hacerlo. Siempre, en cualquier circunstancia tenéis derecho a parar. Si una chica dice “para” —habla ahora para los chicos de la clase— tenéis que parar.

—Y de esto, de sexo, ¿habláis con vuestros padres?

La clase se vuelve a alterar. En el grupito de chicas que ocupa los pupitres junto a la puerta se atropellan unas a otras al hablar. «Con los míos no, cada vez que se menciona algo relacionado con el sexo se vuelven locos». «La mía —dice otra— si se entera empieza a tirar cosas. Amenaza con la zapatilla».

Mientras termina de reír, la primera de las jóvenes, la más menuda de todas, vuelve a tomar la palabra: «Lo importante es que no vamos a ser como nuestros padres. Ellos entienden el sexo de otra manera, pero nosotras cuando seamos adultas vamos a hacerlo de otra forma. Vamos a ser madres más abiertas».

Lydia, que lleva desde 2015 recorriendo una veintena de escuelas de esta región minera de Sudáfrica, no esconde una sonrisa de satisfacción. Una sonrisa que es una pequeña victoria.

«Pase lo que pase, chicas, no os debéis sentir jamás culpables. Acudid al médico o a nosotros para prevenir cualquier enfermedad. Porque sabéis las consecuencias de tener conductas sexuales de riesgo, ¿verdad? No solo que podéis contraer una enfermedad sexual o VIH, sino que también os podéis quedar embarazadas. ¿Sabéis lo que eso supone? Eso también va por vosotros, chicos».

Sus palabras las animan a no tener miedo a informarse en una sociedad en la que estos temas continúan siendo tabú, pero en la que los jóvenes quieren saber y hablar. En un informe realizado por Unicef en 2017, los investigadores concluyeron, por ejemplo, que el 84% de los jóvenes encuestados quería obtener información sobre obtener salud sexual mediante sus teléfonos móviles, si era gratis. No obstante, expresaron dudas sobre si preferirían comunicarse directamente con un profesional por mensaje de texto o llamada de voz. Algunos estaban a favor del anonimato de hablar con un extraño.

Violencia sexual contra menores

En octubre de 2017, la sociedad sudafricana asistía consternada al escándalo por los supuestos abusos sexuales cometidos por un guardia de seguridad en una escuela primaria de Soweto, el histórico barrio al oeste de Johannesburgo. Hasta 87 estudiantes denunciaron haber sido agredidas, incluidas varias violaciones. Un año después, el acusado fue absuelto después de que la Corte Suprema de South Gauteng calificase de burda la cadena de errores cometidos durante la investigación policial.

“Se está produciendo un ataque a gran escala contra la infancia en Sudáfrica. Hay un gran problema en el sistema educativo, familias rotas, niños que crecen huérfanos a consecuencia de la epidemia del VIH y que no reciben la educación que necesitan porque sus padres tampoco la tuvieron… Pero también existe un problema con una policía mal pagada, profesionales sanitarios sin la preparación adecuada y un sistema judicial colapsado. Al final, los niños, que son los más vulnerables, son los que sufren las consecuencias”, resume Christina Rollin, una de las mayores expertas de un país en plena emergencia contra la violencia sexual a menores.

Un estudio publicado por The Lancet alerta de que uno de cada tres estudiantes sudafricanos ha sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida y el propio Gobierno reconoció en el Parlamento que hasta el 9,1% de las violaciones denunciadas en el país —ya de por sí con una de las tasas más elevadas del mundo, 70,5 por cada 100.000 habitantes— correspondían a niños de nueve años o menos. Casi siempre, hasta en un 80% de los casos, los responsables son personas cercanas.

Lydia, que lleva desde 2015 recorriendo una veintena de escuelas de esta región minera de Sudáfrica, no esconde una sonrisa de satisfacción. Una sonrisa que es una pequeña victoria.

«Pase lo que pase, chicas, no os debéis sentir jamás culpables. Acudid al médico o a nosotros para prevenir cualquier enfermedad. Porque sabéis las consecuencias de tener conductas sexuales de riesgo, ¿verdad? No solo que podéis contraer una enfermedad sexual o VIH, sino que también os podéis quedar embarazadas. ¿Sabéis lo que eso supone? Eso también va por vosotros, chicos».

Sus palabras las animan a no tener miedo a informarse en una sociedad en la que estos temas continúan siendo tabú, pero en la que los jóvenes quieren saber y hablar. En un informe realizado por Unicef en 2017, los investigadores concluyeron, por ejemplo, que el 84% de los jóvenes encuestados quería obtener información sobre obtener salud sexual mediante sus teléfonos móviles, si era gratis. No obstante, expresaron dudas sobre si preferirían comunicarse directamente con un profesional por mensaje de texto o llamada de voz. Algunos estaban a favor del anonimato de hablar con un extraño.

Violencia sexual contra menores

En octubre de 2017, la sociedad sudafricana asistía consternada al escándalo por los supuestos abusos sexuales cometidos por un guardia de seguridad en una escuela primaria de Soweto, el histórico barrio al oeste de Johannesburgo. Hasta 87 estudiantes denunciaron haber sido agredidas, incluidas varias violaciones. Un año después, el acusado fue absuelto después de que la Corte Suprema de South Gauteng calificase de burda la cadena de errores cometidos durante la investigación policial.

“Se está produciendo un ataque a gran escala contra la infancia en Sudáfrica. Hay un gran problema en el sistema educativo, familias rotas, niños que crecen huérfanos a consecuencia de la epidemia del VIH y que no reciben la educación que necesitan porque sus padres tampoco la tuvieron… Pero también existe un problema con una policía mal pagada, profesionales sanitarios sin la preparación adecuada y un sistema judicial colapsado. Al final, los niños, que son los más vulnerables, son los que sufren las consecuencias”, resume Christina Rollin, una de las mayores expertas de un país en plena emergencia contra la violencia sexual a menores.

Un estudio publicado por The Lancet alerta de que uno de cada tres estudiantes sudafricanos ha sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida y el propio Gobierno reconoció en el Parlamento que hasta el 9,1% de las violaciones denunciadas en el país —ya de por sí con una de las tasas más elevadas del mundo, 70,5 por cada 100.000 habitantes— correspondían a niños de nueve años o menos. Casi siempre, hasta en un 80% de los casos, los responsables son personas cercanas.

“En nuestras charlas tenemos que explicarles lo que es normal y lo que no lo es porque muchos menores crecen en entornos sexualizados en los que algunas acciones están implícitas. Crecen viendo a sus tíos u otros familiares tocándolas y pasando sus manos por su cuerpo”, señala Lydia. “Esto”, añade Rollin, “hace que normalicen la situación y los casos de abusos prolongados se alarguen en el tiempo. ¿Quién va a ir a preguntar a otra casa cómo se lavan los dientes si en la tuya siempre se ha hecho así?”.

Esta normalización es lo que más preocupa a los expertos como Christina Rollin. “Cuando la sociedad asume que cada caso”, como la agresión a una joven en un restaurante la capital o la de un niña huérfana de 14 años en la escuela secundaria de Aha-Thuto el pasado junio, “es solo otro caso. Otra violación más”. Es ahí donde anidan las estructuras que sustentan la violencia sexual.

La primera, la de los propios menores, también chicos. “Hay una reacción física en el hombre que hace que, aunque sea agredido, su cuerpo reaccione, lo que provoca que muchos cuestionen su identidad sexual y se culpen a sí mismos por haber disfrutado”. Asumen los abusos como un marco aceptable de comportamiento y lo transmiten al formar su propia familia: “Padres que son padres sin haber aprendido a serlo, sin haber recibido ejemplos adecuados y que vuelcan en sus hijos sus propios problemas (…) Madres, continúa Rollin, que se niegan a creer que esa violencia esté ocurriendo en su casa”.

La segunda, la del propio Estado que esconde el problema para no tener que enfrentarse a su propio espejo. Teniendo en cuenta que apenas uno de cada nueve casos son denunciadosextrapolaciones de investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo elevan la cifra de abusos por encima del 35% del alumnado.

“Muchas mujeres prefieren no denunciar por temor a quedarse sin fuentes de ingresos para ellos y para sus hijos; y por miedo a ser discriminadas por otras mujeres de la comunidad. No debería ser así, las mujeres deberíamos ayudarnos unas a otras, pero la realidad es que todavía son señaladas si denuncian”, apunta Jennifer, la consultora psicológica del centro de salud de Rustenburg. “Que si no vestía de forma adecuada, que si en realidad fue ella la que tentó al hombre”, traduce Lydia.

La tercera estructura, la judicial, también alimenta impunidad. Entre un 40% y un 60% de los casos denunciados son retirados antes de llegar a la Corte y cuando lo hacen suele haber pasado tanto tiempo que se han perdido testigos, pruebas o la propia vida de las víctimas. “Muchas mujeres viven con miedo mientras se instruye el caso porque las amenazan o las agreden de nuevo”, confirma Jennifer.

La justicia va con retraso y al Gobierno no le molesta. Un estudio de Médicos Sin Fronteras (MSF) —que colaboró con la logística para este reportaje— reveló que el 20% de los centros de atención a víctimas de violencia sexual, incluidos los famosos Thuthuzela Care Centers, carecían de medios para realizar pruebas clínicas forenses. “Y un centro incapaz de realizar esos exámenes y de cumplimentar los formularios necesarios”, señalan los investigadores, “obstaculiza la capacidad de los supervivientes para denunciar su caso”.

Al tiempo, cada vez hay menos enfermeras especializadas, tentadas por sueldos más altos en el golfo Pérsico; y muchos médicos evitan involucrarse, en ocasiones por miedo a los perpetradores, en otras por simple hastío en casos de violencia sexual. “Emiten informes diciendo que no habido agresión para no tener que testificar”, asegura Rollin, quien ha participado en más de 300 juicios. Por su clínica Sexual Assault Clinic, a las afueras de Johannesburgo, pasan al mes una docena de casos de víctimas de violencia sexual. “El propio sistema judicial acaba por revictimizarlas al hacerles revivir el trauma hasta cuatro años después de haber ocurrido”.

Tesultado de esta estructura social de abusos normalizados e impunidad judicial es, en palabras de Rollin, una “generación de jóvenes enfadados” que reproducen los modelos de comportamiento en los que son criados. De ahí que en clase de decimosegundo grado haya chicos que entiendan que tienen derecho a tener sexo con una chica solo por invitarla a cenar.

Abusos, enfermedades y embarazos no deseados

Afuera del despacho de atención psicológica hay más sillas vacías que ocupadas. Un grupo de jóvenes trabajadoras del centro de salud aprovechan su descanso matutino para charlar. Ahora están debatiendo acaloradamente sobre el novio que le conviene a una de ellas: “Mi hermana me dice que no salga con un hombre que no tiene coche”.

La llegada de Helena (nombre ficticio para proteger su identidad) interrumpe la conversación. El examen médico no ha encontrado síntomas de agresión, pero sí una enfermedad de transmisión sexual. “Que no se haya detectado nada no quiere decir que no haya habido una agresión. Aquí las fronteras de la coerción son muy finas”, subraya Lydia una vez cerrada la puerta de la consulta. “Por eso vamos a hacer seguimiento de su caso. Va a tener reuniones periódicas con nuestro equipo de trabajadoras comunitarias y con la enfermera. Es con ella con quien suelen sincerarse. Empiezan a hablar y a contarles lo que ha sucedido. Es entonces cuando muchas veces se dan cuenta de que han sufrido una agresión sexual”.

Helena, alumna de la escuela Rauwane Sepeng, fue la única que, tras la charla en el colegio, se acercó a las trabajadoras comunitarias de MSF. Hay días que lo hacen pequeños grupos de jóvenes, casi siempre chicas, y otros en los que no acude nadie. Pero el programa sigue en marcha porque la violencia de género tiene un efecto social devastador: embarazos no deseados en menores, estrés postraumático, enfermedades de transmisión sexual. Hasta el 16% de las infecciones por VIH en mujeres podrían evitarse poniendo freno a la violencia de género. Incluso económicamente es un suicidio para el país, que pierde a causa de la misma entre el 0,9 y el 1,3% de su PIB.

En Rustenburg, uno de esos rincones de Sudáfrica donde impera la violencia como fórmula para la supervivencia, nadie espera que las agresiones sexuales vayan a ser cosa del pasado. No al menos hasta que los estudiantes de Rauwane Sepeng hayan educado a sus hijos en ese otro habitus de las relaciones que están aprendiendo. Mientras, Lydia Ganda tendrá que seguir yendo a sus clases a hablar de lo que es Sí y de lo que es No. Y a recordarle a Helena que tiene que tomar la pastilla que le recetó el médico todos los días. “Todos los días. Acuérdate de que es todos los días”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/08/12/planeta_futuro/1565622828_385287.html

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Las mujeres de Bangladés ya no tendrán que declarar su virginidad para casarse

Asia/Bangladesh/28 Agosto 2019/El país

Las organizaciones feministas consiguen que el Supremo cambie una exigencia que consideran humillante y discriminatoria

Tras cinco años de batalla legal, defensoras de los derechos de la mujer de Bangladés han consiguido borrar el estigma con el que se certificababa el matrimonio de toda soltera en esta sociedad de mayoría musulmana. Hasta ahora, el código civil del país asiático requería que la novia declarase su estado en el registro matrimonial: viuda, divorciada o kumari, es decir, virgen y/o soltera, según las dos acepciones del término en el subcontinente indio. Una exigencia que se eliminará después de que este domingo, el Tribunal Supremo haya ordenado su sustitución por el término «soltera». Esta  desambiguación legal ha sido celebrada por grupos feministas bangadesíes, que habían criticado el concepto kumari por considerarlo humillante y discriminatorio.

“Este veredicto marca un hito”, dijo Aynun Nahar Siddiqua, abogada de la Fundación para Servicios y Ayudas Legales en Bangladés (BLAST, por sus siglas en inglés). «Es una sentencia que nos hace creer que podemos luchar y crear más cambios para las mujeres en el futuro», declaró a Reuters la letrada, una de las implicadas en el caso desde el principio: «Presentamos un recurso escrito porque preguntar a alguien si es virgen o no va en contra del derecho a la privacidad de la persona».

El litigio se remonta a 2014, cuando la organización de Siddiqua, junto a Nari Pakkho y Bangladesh Mahila Parishad, presentó un recurso para cambiar el formulario existente en la Ley de Matrimonio y Divorcio Musulmán. Según declaró la propia Siddiqua al diario local The Daily Star, la fórmula fue introducida bajo el régimen político anterior, cuando Bangladés aún era Pakistán oriental tras la partición del subcontinente indio, pero no se modificó después de que este país consiguiera la independencia en 1971.

“Nosotros [Bangladés] hemos firmado la Convención de la ONU para la Eliminación de toda forma de Violencia Contra la Mujer para asegurar la igualdad entre hombres y mujeres. Pero la igualdad había sido cercenada para las mujeres desde el comienzo del matrimonio”, añadió la abogada.

El sucinto veredicto del Tribunal Supremo declaró que la palabra kumari debía ser eliminada de todo trámite matrimonial y sustituida por el término bengalí obibahita, que significa literalmente «soltera», según el fiscal general adjunto, Amit Talukder. En una sentencia diferente, el tribunal también exigió que, de ahora en adelante, el novio debía declarar su condición de soltería, divorcio o viudedad. Se espera que ambos veredictos sean publicados en octubre, cuando los cambios en los certificados empezarán a tener efecto.

Desde la capital de Bangladés, el funcionario del registro matrimonial, Mohamad Ali Akbar Sarker, explicaba a Reuters que burócratas como él esperan a que el Ministerio de Justicia les informe oficialmente sobre los cambios. «He registrado muchos matrimonios en Dacca y me solían preguntar por qué los hombres tenían la libertad de no desvelar su estatus y las mujeres no. Siempre les decía que no estaba en mi mano. Supongo que ya no me plantearán más esa pregunta», resumió Akbar Sarker.

Bangladés es el tercer país musulmán con más población del mundo. Cerca del 90% de sus 168 millones de ciudadanos profesan la religión del islam.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/08/27/actualidad/1566905127_414078.html

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Feminicidio galopante en el capitalismo, las mujeres dicen BASTA

Por: Cecilia Zamudio

Sobre como avanza el feminicidio en un sistema como el capitalista. El caso de México.

Varios policías se llevan a una adolescente y la violan. No es la primera vez que pasa algo similar. El feminicidio(1) avanza moliendo vidas, por todo el planeta: el feminicidio se incrementa al amparo de un sistema, el capitalismo, que promueve misoginia a través de su industria de alienación cultural; un sistema en el que los medios de comunicación están en manos de un puñado.

La clase explotadora usa los medios para alienar a la clase explotada, inyectando machismo y racismo porque son paradigmas de sumisión y explotación, de división de la clase explotada. 

El feminicidio galopa desenfrenado al amparo de un sistema, el capitalismo, profundamente patriarcal, racista y clasista, que banaliza la explotación y la tortura porque sobre ellas se yerguen fortunas, galopa en un sistema que produce violadores a granel. 

Millones de niños son hoy educados en la misoginia, en el porno y la banalización de la injusticia y la crueldad, marinados en machismo y bombardeados por la industria de alienación masiva (televisión, cine, publicidad, video juegos, productos de la industria musical profundamente misóginos, etc): una educación que lesiona la capacidad de empatía y genera violadores en masa.

El feminicidio galopa en un sistema, el capitalismo, en el que las mujeres son utilizadas como «chivos expiatorios» de toda la rabia que genera un sistema de explotación, por su carácter injusto y maltratador. 

La clase explotadora promueve misoginia, racismo, xenofobia, banalización de la tortura, para desviar la rabia de las y los explotados, para que esa rabia nunca llegue contra los grandes capitalistas, que son quienes explotan a las y los trabajadores y saquean el planeta hasta la médula, que esa rabia se quede estallando entre la misma clase explotada pulverizada, desmembrando vidas, comunidades y toda posibilidad de organización para subvertir este abyecto sistema de explotaciones concatenadas.

El feminicidio galopa en un sistema, el capitalismo, en el que el aparato judicial beneficia siempre a la clase explotadora y a sus matones, dejando en impunidad a los ladrones de cuello blanco mientras se ceba contra quien roba un pan, dejando en impunidad a los banqueros que desahucian familias enteras mientras encarcela a quien busca un techo, dejando en impunidad a las multinacionales que saquean montañas y ríos, mientras encarcela durante décadas a las y los campesinos e indígenas en lucha.

El feminicidio galopa en un sistema, el capitalismo, cuyo aparato judicial deja en impunidad total o parcial a los violadores de mujeres y niñas (en total impunidad o con penas ínfimas por violar y destruir vidas). El feminicidio galopa cuando los militares, los policías y demás encargados de reprimir a los pueblos y salvaguardar al Capital, son cobijados de impunidad por las violaciones que cometen…

A los capataces del capital se les paga también con prebendas que incluyen impunidad por las torturas cometidas. Los policías violadores resultan en la mayoría de los casos impunes. Los militares gozan también de impunidad. Los militares estadounidenses gozan de total inmunidad en ciertos países, cuyos gobiernos títeres han firmado convenios que los eximen de ser perseguidos por las violaciones sexuales que cometan (por ejemplo, el gobierno colombiano firmó un convenio que les otorga inmunidad a los militares estadounidenses, incluso por violaciones sexuales. Hay decenas de niñas que fueron llevadas a bases militares y violadas, que han sido incluso filmadas, que no obtendrán «justicia» alguna en virtud de este convenio).

En México las mujeres dicen ¡BASTA!

Las mujeres toman las calles hastiadas del feminicidio; y los medios de alienación titulan que «las mujeres son violentas y destruyen monumentos», pero guardan silencio sobre la impunidad casi absoluta que desde siempre y estructuralmente cobija a las fuerzas represivas, incluso en casos de violaciones sexuales, torturas y desaparición forzada…

A la clase explotadora, propietaria de los medios de comunicación, le parece más «violenta» una pintada callejera que la violencia cotidiana y brutal contra las mujeres, o que la violencia impune ejercida por los aparatos represivos contra la población. A los medios, propiedad de la burguesía, siempre les parecerá más violenta la persona que protesta contra la injusticia, que la injusticia en sí, porque de un sistema profundamente injusto sacan sus privilegios.

Varios policías se llevan a una adolescente y la violan. Otro policía viola a una adolescente en un baño de un museo. En México, cada 18 segundos violan a una mujer, y cada día 9 mujeres son asesinadas por violencia machista.

En el mundo se estiman en no menos de 6 feminicidios cada hora en el ámbito familiar (asesinatos perpetrados predominantemente por la pareja o expareja) sin contar los feminicidios que ocurren fuera del ámbito familiar. El 60 % de las 87.000 mujeres que fueron asesinadas en 2017 en todo el mundo fueron víctimas de un crimen machista cuyo perpetrador fue su expareja o un familiar, según denuncia un informe de naciones Unidas (2).

El informe arroja que 15 millones de muchachas adolescentes (de entre 15 y 19 años) de todo el mundo han sido obligadas a relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. Según los datos recogidos en 30 países, solamente el 1 por ciento de ellas ha buscado ayuda profesional.

Las cifras de violaciones intrafamiliares o extrafamiliares son elevadísimas, y aún así, no reflejan sino una pálida punta del iceberg de una realidad brutal. El empobrecimiento por saqueo capitalista aboca a la aberrante explotación de la prostitución a las mujeres más empobrecidas de la clase explotada mundial (coacción económica). La cifras de la Trata (tráfico de seres humanos y prostitución con coacción violenta), arrojan que los proxenetas capitalizan más de 32 millones de dólares al año: más de 4 millones de mujeres y niñas víctimas, en su inmensa mayoría mujeres de la clase explotada (cifras en aumento). 

El feminicidio es una realidad tangible, que cabalga al amparo de un sistema que promueve incesantemente misoginia a través de su aparato cultural, que cabalga en un sistema de explotaciones concatenadas.

Las mujeres toman las calles hastiadas de tanta barbarie, del feminicidio galopando, de la impunidad que cobija a los policías violadores, de las injusticias y agresiones cotidianas y continuadas que padecemos las mujeres bajo este sistema criminal que promueve misoginia y feminicidio.


Notas:

(1) Feminicidio no es únicamente el homicidio contra una mujer por violencia machista; en un sentido integral el feminicidio es también el asesinato del derecho a la integridad, las violaciones sexuales y todas las violencias ejercidas contra las mujeres. El feminicidio como realidad social se compone de todo el ámbito de la barbarie misógina y crece de manera dramática en el capitalismo.

(2) Ending violence against women, facts and figures, UN WOMEN, 2018

Fuente: Blog de la autora: www.cecilia-zamudio.blogspot.com

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Argelia: Fuerte movilización estudiantil en la capital

Por: Iddir Nadir/Viento Sur

Este martes, en su manifestación semanal, fueron miles las y los estudiantes que marcharon por las calles de Argel acompañados de ciudadanos corrientes. Esta movilización, que coincide con la celebración del 63 aniversario del Congreso de Soumman [congreso clandestino del FLN que se celebró del 13 al 20 de agosto de 1956 en un pueblo de la región de Bugía] fue la ocasión para reapropiarse de los principios fundacionales inscritos en la Plataforma de esta reunión histórica.

Curiosamente, no hubo bandera «badissistas» [en referencia a Abdelhamid Ben Badis, creador del movimiento reformista musulmán argelino en la primera mitad del siglo XX y un elemento clave de la lucha por la independencia de Argelia

la Asociación de ulemas musulmanes argelinos]. Las y los estudiantes celebraron su habitual debate ciudadano en la plaza de los Mártires. Todo estaba organizado para facilitar la participación en el mismo: profusión de micros y bafles. El tema en discusión era el foro del diálogo nacional presidido por Karim Younés. Antes de iniciar el debate, Mohamed, un joven estudiante, con sus notas en la mano, improvisó una corta referencia histórica del Congreso de Soumman: «El congreso tuvo por objetivo reestructurar la Revolución. Abane Ramdane [conocido como el arquitecto de la revolución argelina] logró la hazaña de unificar todas las corrientes políticas bajo la misma sigla, el FLN. El Congreso adoptó dos principios fundamentales: la primacía de la organización en interior sobre la del exterior [el exilio] y de lo político sobre lo militar. Este último punto es el más importante y nos habla de la forma de Estado que deseaban los chouchada [muyahidines, mártires]. El poder tenía que estar en manos de civiles. No debemos olvidar esto. Así pues, con motivo de la conmemoración del 63 aniversario de este Congreso, decimos que queremos un Estado civil y no militar», concluyó el estudiante, siendo aplaudido por las y los manifestantes.

Las distintas intervenciones realizaron la misma constatación: en el foro de diálogo nacional se encuentran antiguos miembros del régimen de Bouteflika con el objetivo de regenerar el régimen. «El sábado pasado (17 de agosto) vivimos un gran momento: los estudiantes logramos que se oyera nuestra en la sede del foro. La comisión carece de credibilidad. Sus miembros formaron parte del clan de Bouteflika y ahora se declaran fieles a los que detentan el poder, es decir, al ejército», dijo ofendido un estudiante. Su camarada, más locuaz, afirmó sobre los promotores del diálogo versión Karim Younés: «¿De qué diálogo nos hablan cuando los media nos marginan totalmente; de qué diálogo nos hablan cuando nos rodean y empujan [en las manifestaciones]; de que diálogo nos hablan cuando nos denigran?»

Sábado 17 de agosto, sentada en el centro cultural de la calle Larbi Ben M’hidi (centro de Argel) donde está prevista la ceremonia para poner en pie el comité de sabios del foro coordinado por Karim Younés. Uno de los manifestantes, Samy Ibkaoui, estudiante de biología en la facultad de Benyoucef Benkhedda, interviene de forma remarcable en la sala. Manifestantes que le reconocieron al inicio de la marcha vienen a felicitarle y expresarle su apoyo frente a los ataques que ha sufrido en los medios, en la TV y en las redes sociales. «Samy ha expresado lo que piensan las y los argelinos de este simulacro de diálogo» manifiesta un camarada.

Los estudiantes denuncian a las desacreditadas organizaciones estudiantiles que se han sumado al foro. «Hace seis meses, estas mismas organizaciones se reunieron con el antiguo primer ministro, Abdelmalek Sellal, para defender el 5º mandato [la reelección de Bouteflika]. Ahora se reúnen en el foro de Younés. Digámoslo de forma clara: es el régimen que se recicla», constata un estudiante en medio de aplausos. Otra intervención considera que las negociaciones tienen que darse con representantes del poder real: el ejército y su Jefe, Ahmed Gaid Salah. «La única negociación útil es la que se haga con la institución militar», concluye.

Ikheani la tansaw chouchada! ¡Liberad a Bouregaa!

11 h. La manifestación, más numerosa que las últimas, guarda un minuto de silencio en homenaje a un niño de cuatro años que murió el domingo en un bloqueo impuesto a la entrada de la capital para impedir una manifestación de jubilados del ejército. La manifestación se pone en marcha hacia el centro de la ciudad. Se lanzan eslóganes hostiles contra el poder mientras se llega a la calle Bab Azzoun: «Estado civil y no militar» «Estamos hartos de los generales» «El pueblo no quiere un nuevo poder militar».

Las resoluciones del Congreso de Soumman se hacen visibles en las pancartas: «Primacía de lo civil frente a lo militar», «Desde el 20 de agosto de 1956 exigimos una transición civil que la habéis escamoteado», «El pueblo no tiene nada que perder y mucho que ganar. Un Estado civil o nada», «Conmemoración del Congreso de Soumman. Resultado: primacía de lo civil sobre lo militar», «No a la militarización del Estado, no al reciclaje del régimen. Diálogo trucado» «Soumman ya os ha condenado, traidores».

Llegados a la plaza del Teatro nacional de Argelia, rodeada por un impresionante dispositivo policial, la manifestación retoma las consignas contra el jefe del ejército Ahmed Gaid Salah: Ya men âche, ya men âche, Gaïd Salah fel Harrach ! (Genial ver a Gaid Salah en El Harrach), Echaâb yourid el istiqlal (El pueblo quiere la independencia). En la calle Bpoumendjel, la manifestación pasa en silencio debido a los funerales. Ante la sede del foro de diálogo, calle Larbi Ben M’hidi, la manifestación se detiene y grita consignas hostiles contra su coordinador, Karim Younés. «Karim Younés a la basura», Karim Younés lame rangers (alusión a su supeditación al ejército), «La hiwar ma3a el issabat ! (No al diálogo con la banda). La prensa progubernamental que estaba presente en la entrada del ex.Historiel, también es objeto del enfado de los manifestantes:Periodistas aduladores, se repetía a la cabeza de la manifestación en la que algunas personas imitaban a quienes pasan elcepillo

En la Plaza Emir Abdelkader la manifestación grita unánimemente «Istiqlal, istiqlal» (Independencia). Llegando a la calle Pasteur, se aparta a un individuo al que se le reconoce como miembro del foro de diálogo; «Lárgate» le lanza la masa bajo la mirada indulgente de la policía antidisturbios, cuyo dispositivo es tan importante como los últimos martes. Se retoma con fuerza la exigencia de la liberación del comandante de la histórica Wilaya IV, Lakhdar Bouregaa; un pancarta exige Ikhwani la tansaw chouhada. Libérez Bouregaâ (Hermanos, no olvidéis a los mártires. Liberad a Bouregaa).

Emocionante. Tras haber recorrido el bulevar Amirouche y la calle Ferroukhi, la manifestación se detiene en la Grande-Poste. Ahí, un manifestante que agita una bandera amazigh (Cabilia) es detenido por la policía. Será liberado bajo la presión de la gente y acto seguido… intervención de policías de civil. Más tarde, también será detenido el periodista Aghiles Mokrane y conducido en un furgón policial. «Detenido hacia las 13:00h por la policía en la Grande-Poste, introducido en un furgón, se le ha chequeado minuciosamente y acusado de haber generado un Facebook life. Parece que ahora está prohibido filmar en vivo», informa Khaled Drareni en su Facebook. Un rumor, replicado en las redes sociales, habla de la detención de Samy Ibkaoui, el joven que intervino en el foro de Younés, pero se confirma que es falso. Finalmente, la manifestación termina su larga marcha con un homenaje a las y los estudiantes: Yatikoum saha ya talaba! (¡Muchas gracias a los estudiantes!)

21/08/2019

http://alencontre.org/afrique/algerie/alger-acte-26-du-hirak-estudiantin.html

Artículo original publicado en ElWatan el 21/08/2017

*Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15071

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Libro: Desde la Niñez a la Vejez

Desde la Niñez a la Vejez

Mariana Paredes

Lucía Monteiro

(Coordinadoras)

 

Este libro forma parte de una colección que es el  resultado de las Mesas de trabajo del XXXI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, en el cual se aborda el tema de la Sociología de las Edades. Este es uno de los frutos de ese evento y de la producción de los profesionales de la Sociología que en él participaron.

 

Disfrute de la lectura del texto completo aquí: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20190813010626/Desde_la_ninez_a_la_vejez.pdf

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