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Venezuela: Encovi: Acceso a la educación en jóvenes pasó de 48% en 2016 a 38% en 2017

Por: El Nacional/21-02-2018

El ente indicó que 39% de los estudiantes no asiste la mayoría de las veces a clases. El motivo principal es la falta de alimentos y transporte.

Este miércoles la Encuestadora de Condiciones de Vida (Encovi) realiza un conversatorio en la Universidad Católica Andrés Bello para algunos indicadores sociales y económicos del país.

El ente creado en 2014 indicó que aproximadamente 12.734.931 personas asisten a un centro de enseñanza. Sin embargo, el acceso a la educación en jóvenes de 18 a 24 años pasó de 48%, en 2016 a 38%, en 2017.

Las causas, según Encovi, son el menor acceso a la educación y servicios educativos privados. El rezago escolar en jóvenes entre 12 y 17 años llega a 15%.

Anitza Freites, integrante de Encovi, explicó que tres de cada cuatro jóvenes deja de ir a la escuela alguna vez por falta de comida.

“Se necesitan mecanismos de protección social para niños y adolescentes, quienes son sujetos de doble violación de los derechos (de alimentación y educación)”, dijo Freites.

Otro de los problemas que afecta al sector educativo es la remuneración salarial. De acuerdo con Encovi, loque genera como consecuencias la deserción de docentes de los centros educativos.

Demetrio Marotta, economista y docente, indicó que existe una alta intervención del Estado en el mercado laboral, excesivas restricciones a la actividad empresarial e inseguridad jurídica. Agregó que 200.000 personas perdieron su empleo en 2017.

*Fuente: http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/encovi-acceso-educacion-jovenes-paso-2016-2017_223949

 

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Comunicado de las trabajadoras del sindicato SUTUNICH. Tras la agresión en la Universidad Intercultural de Chiapas,

Por: Rebelión/21-02-2018

El primero de diciembre del 2004 la Universidad Intercultural de Chiapas, UNICH, era sólo un proyecto en el papel y pretendía ser un espacio intercultural para transformar los modos tradicionales de construir el conocimiento y privilegiar el pluralismo. Así lo explicaba al diario La Jornada el primer rector que tuvo la UNICH, el antropólogo Andrés Fábregas Puig.

La Universidad Intercultural empezó a funcionar en las últimas ondas sísmicas que había provocado el terremoto del levantamiento armado del EZLN en 1994, con reivindicaciones iniciales a nivel nacional y que se fue reduciendo al entorno indígena chiapaneco. El reconocimiento de la ancestral injusticia con los pueblos originarios de México y la reivindicación de sus formas organizativas y modos de relacionarse socialmente alcanzó primer plano mediático. El gobierno mexicano se vio obligado a unirse al carro indigenista y así fue como nacieron el CELALI (Centro Estatal de Artes y Literatura Indígena) y la UNICH. De esta manera se abría una oportunidad para muchos jóvenes tzeltales, tsotsiles, choles, tojolabales y zoques de acceder a estudios superiores universitarios en licenciaturas como Comunicación, Periodismo, Derecho y Leyes, Gastronomía y Turismo, Lengua y Literatura, Medio Ambiente y Geología, Salud y Medicina. El año 2009 egresaba la primera generación de 449 estudiantes, 55% indígenas y más de 50% mujeres.

Pero pasaron los años y en el año 2018 ya no es necesario para el gobierno mantener su “compromiso” con ningún proyecto que impulse el bienestar y desarrollo de la gente en las comunidades rurales de Chiapas. El compromiso real es con las compañías mineras y las que están invirtiendo en las Zonas Económicas Especiales, que pretenden cambiarle el rostro físico y las relaciones sociales a todo el estado. Por eso en el conflicto por atender las demandas de los profesores y administrativos de la UNICH, que iniciaron un paro de labores desde el 16 de enero, básicamente por el respeto a su Contrato Colectivo de Trabajo, pero no sólo, la solución que decidió el gobierno del estado de Chiapas que preside Manuel Velasco Coello (Partido Verde Ecologista de México, PVEM), fue despedir a los 130 trabajadores sindicalizados, más otros 30 no sindicalizados que se unieron a la huelga y proceder al desalojo violento con la irrupción de la policía en las instalaciones universitarias con sede en San Cristóbal de las Casas, el pasado viernes 9 de febrero. Por la gravedad que supone irrumpir en una institución de educación superior con una fuerza armada, difundimos el video de la represión policial y el último comunicado del Comité Ejecutivo SUTUNICH.

SINDICATO ÚNICO DE TRABAJADORES DE LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL DE CHIAPAS

San Cristóbal de las Casas, Chiapas; a 19 de febrero de 2018

A las autoridades correspondientes

A la comunidad Universitaria

A los pueblos originarios y público en general

A las organizaciones sindicales

A la Academia comprometida con los pueblos

La Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) fue creada por exigencia de los pueblos, no fue una dádiva del gobierno. El modelo educativo tiene como ejes transversales las lenguas originarias de Chiapas y la vinculación con la comunidad.

Las y los profesores de asignatura de Tiempo Completo y personal administrativo agremiados al Sindicato Único de Trabajadores de la UNICH (SUTUNICH), fuimos desalojados de las instalaciones de nuestra Universidad con sede en San Cristóbal de las Casas y sufrimos la represión del Estado al enviar a más de 100 elementos de tres corporaciones policiacas (municipal, estatal y especializada) el día viernes 9 de febrero a las 16:30 horas. Como sindicato manteníamos el paro laboral en las instalaciones para hacer respetar nuestro Contrato Colectivo de Trabajo. Llegaron fuertemente armados, con gases lacrimógenos y “Órdenes de desalojo” que nunca fueron presentadas e incursionaron en la UNICH para golpear a trabajadores.

La base trabajadora recibió amenazas a través de rescisiones laborales, actas administrativas y carpetas de investigación.

Más de 130 trabajadores sindicalizados han sido violentados por el rector Ballardo Molina Hernández y la enlace de gobierno Karen Anahí Ballinas Hernández. El punto central del problema es el incumplimiento de minutas firmadas desde 2014 y lo más grave, el no cumplir con la firma bilateral de la plantilla académica presentada en diciembre del 2017 y que correspondía al semestre enero-junio de 2018.

Ahora la Universidad es un caos con nuevas contrataciones, con amenazas a estudiantes y docentes; continúan con arbitrariedades manteniendo en vilo la educación de jóvenes indígenas y no indígenas. No se han regularizado las clases.

En la UNICH, mantienen policías uniformados y de civil, aparentemente resguardando a la Universidad, sometiendo en tensión a las y los estudiantes. Reprobamos la Ley de Seguridad Interior, con el uso de las fuerzas policiacas como medida para terminar con las controversias laborales y legitimar las leyes secundarias de la Reforma Laboral.

Solicitamos al gobernador Manuel Velasco Coello diálogo y justicia a nuestros derechos laborales y humanos, así como una mesa de diálogo de carácter resolutiva, que ponga fin a las arbitrariedades y violencia a la vida académica de la UNICH.

La represión nunca será la salida para solucionar los problemas laborales.

NO MÁS VIOLENCIA POLICIACA Y MILITAR EN LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS

Atentamente

Comité Ejecutivo SUTUNICH

Juntos en un solo corazón, Ta jun no’ox ko’ntontik tsobolitik, Ta junax o’tanil

*Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=238132

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Colombia: ¿Por qué volvieron este miércoles a paro los maestros?

Por: Portafolio/21-02-2018

Fecode aseguró que no se está cumpliendo con lo pactado en el acceso a la salud. Mineducación dice que es una protesta injustificada. Sólo 24 horas durará el cese de actividades.

De los 24 puntos, 8 ya están cumplidos y un número similar está cerca a concretarse, aseguró Mineducación.

Este miércoles el sindicato de maestros (Fecode) convocó a un paro nacional de 24 horas asegurando que el Gobierno no ha cumplido con lo pactado en temas de salud, educación y trabajo digno. 

A través de un comunicado, el sindicato aseguró que la protesta se fundamenta en la defensa esos tres derechos fundamentales. “La mayoría de los nuevos contratos para el servicio médico-asistencial del magisterio entraron en vigencia el 23 de noviembre del año pasado, pero a la fecha las entidades prestadoras no están cumpliendo a cabalidad con los términos allí contenidos”.

Adicional a esto, Fecode afirmó que a los problemas que venían de contratos anteriores se suman unos nuevos inconvenientes. Añaden que “se está dificultando la afiliación de docentes y sus beneficiarios, están negando la atención en urgencias, los pacientes oncológicos denuncian la interrupción de sus tratamientos y la no entrega de medicamentos, entre otros puntos”.

Desde el Ministerio de Educación Nacional, la jefa de esta cartera, Yaneth Giha, se pronunció y aseguró que es injustificado y que perjudicará a más de 7 millones de niños.

Ante esto, la funcionaria explicó que la mesa de diálogo sigue abierta desde el año pasado, después del paro de maestros que duró 37 días. “Se mantienen las reuniones entre las partes. La comisión de verificación de los acuerdos está operando y es en esta instancia en la que se deben dirimir las diferencias y las inquietudes, como quedó establecido”, aseguró.

Sobre los acuerdos, aseguró que, de los 24 puntos, 8 ya están cumplidos y un número similar está cerca a concretarse y otros 8 son puntos más profundos están siendo revisados en las mesas de trabajo.

“Mi tarea y la del Ministerio de Educación es la de proteger el derecho a la educación de los niños de Colombia; no estamos en un plan de generar represalias; estamos dialogando. Buscamos que los maestros sigan dando clases y que no se vaya a interrumpir el servicio educativo. Agradezco a los muchos docentes que han manifestado que no van a parar y que no acogen ese llamado de Fecode”, afirmó la ministra.

 Además, bajo la coyuntura, se recordó que los maestros recibirán este año 3 puntos adicionales de incremento salarial. Es decir, este año, por primera vez, todos los maestros oficiales de Colombia recibirán un salario mensual con un incremento del IPC más 4 puntos porcentuales.

“No tiene justificación que mientras estamos hablando, mientras el diálogo está abierto y se están tratando los temas, Fecode haya tomado esa decisión. Adicionalmente, y como ellos bien lo saben, el Gobierno nacional está cumpliendo con los acuerdos”, aseguró Giha.

Por otro lado, desde el Ministerio de Trabajo también hicieron un llamado a los maestros y se reiteró que los acuerdos contemplados a partir del año pasado se vienen cumpliendo. “Los problemas de salud de algunos maestros en algunas regiones no son justificación para que todos los niños del país dejen de asistir a clase”, aseguró la ministra Griselda Restrepo. Y también afirmó que la educación es un servicio esencial.

Desde Fecode expresaron que “el Gobierno intenta hacer lo mismo que hicieron con el paro de Avianca y declararlo ilegal”; sin embargo, enviaron un comunicado en el que expresan que se mantienen en firme y que el paro de este miércoles se llevará a cabo.
En Bogotá habrá dos marchas: delegaciones de departamentos aledaños y la Asociación Distrital de Educadores partirá desde temprano en la mañana hacia el Parque Nacional, y por otro lado, la Asociación de Educadores de Cundinamarca se concentrará en la sede de la Gobernación sobre la Avenida 26. Luego, ambas movilizaciones se encontrarán y marcharán hasta el Ministerio de Educación en el CAN. En el resto del país hay programados plantones y marchas en las capitales y municipios.

*Fuente: http://www.portafolio.co/economia/paro-de-maestros-miercoles-21-de-febrero-de-2018-514499
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Tara Westover, la joven que se doctoró en la Universidad de Cambridge sin haber ido nunca a la escuela

Por: bbc.com/21-02-218

No es común que una persona tenga un doctorado por la Universidad de Cambridge de Reino Unido, uno de los centros de estudio más prestigiosos del mundo, sin haber asistido nunca al colegio ni tener ningún tipo de certificación escolar.

Pero la historia de Tara Westover parece más bien sacada de un cuento de otra era que de un libro sobre la vida moderna en Estados Unidos.

La joven creció en una zona rural de Idaho, en una familia seguidora del «sobrevivencialismo» o survivalism, un movimiento de individuos o grupos que se preparan activamente para sobrevivir una posible futura alteración del orden político o social, que pensaba que las escuelas eran parte de un plan del gobierno para lavar el cerebro a las personas.

Su padre acumulaba una colección de armas y suministros para cuando llegara el fin de la civilización y para protegerse de cualquier intento del Estado de intervenir en sus vidas.

Incluso cuando sus miembros resultaron heridos en varios accidentes de tráfico, la familia evitó ir a hospitales porque estaba segura de que los médicos eran «agentes de un Estado maligno».

La familia de Westover, que seguía una interpretación fundamentalista del movimiento de los Santos de los Últimos Días que se rige por las enseñanzas del Libro de Mormón, controlaba su vida y cualquier contacto que tuviera con el mundo exterior.

«Era una vida dura, violenta y autosuficiente, como una paranoica «La pequeña casa en la pradera«», explica Sean Coughlan, el corresponsal de educación y familia de la BBC.

Armas para derribar un helicóptero

Tara en su graduación
Image captionTara Westover no fue a la escuela porque sus padres la educaron en la casa.

Westover recuerda que su padre temía posibles incursiones o redadas por parte de agentes federales y por esa razón compraba poderosas armas, capaces de derribar un helicóptero.

En ese contexto, nunca fue al colegio y su infancia transcurrió cabalgando en las montañas y trabajando en un lugar de venta de chatarra.

Y cuenta que el hecho de que sus padres aseguraran que la educaban en casa no era más que una pantalla para aislarla de cualquier enseñanza proveniente del exterior.

Pero en aquella época no le parecía extraño no asistir a la escuela como los otros niños.

«Pensaba que los demás estaban equivocados y que nosotros estábamos en lo correcto. Creía que eran espiritualmente y moralmente inferiores», dice Westover en una entrevista con la BBC en Cambridge, donde vive actualmente.

«Estaba convencida de que era a ellos a los que les estaban lavando el cerebro y no a mí».

Westover, quien ahora tiene 31 años, relata su infancia en el libro «Educada», que se publicará este mismo mes.

En él cuenta cómo se vio obligada a autoeducarse, porque la primera vez que asistió a clases formales fue a los 17 años, cuando ingresó a la universidad.

Su madre y su hermano le enseñaron a leer y escribir, pero nunca había aprendido nada de historia, geografía, literatura o nada que tuviera que ver con el mundo exterior.

«El salón de clases me parecía aterradora»

Tara Westover en Cambridge
Image caption Tara Westover se trasladó desde Idaho, en Estados Unidos, a Cambridge, en Reino Unido, para estudiar en su prestigiosa universidad.

La joven solo tenía acceso a libros y publicaciones afines a las creencias de su familia.

Pero al mismo tiempo sus padres le inculcaron que cualquier persona podía aprender lo que quisiera si se lo proponía.

«‘Te puedes educar a ti misma mucho mejor que cualquier otra persona’, me decían», recuerda.

Así, un día decidió comprar libros de texto a escondidas y dedicarse a estudiar metódicamente noche tras noche hasta conseguir el conocimiento necesario para pasar los exámenes de ingreso a la universidad.

Pero cuando finalmente llegó al salón de clases, vivió en un «estado permanente de miedo».

Tara Westover cuando era niña
Image captionTara Westover escribió una autobiografía sobre su inusual infancia.

«Era como un animal del bosque. Vivía en estado de pánico todo el tiempo. La sala de clases me parecía aterradora. Nunca antes había estado en una», recuerda.

Poco a poco comenzó a adaptarse, a adquirir nuevos conocimientos y a probarse a sí misma que era capaz de enfrentar el desafío.

Así fue como pasó un tiempo en la Universidad de Harvard, en Massachusetts, EE.UU., y más tarde ingresó a la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

Ahí obtuvo un doctorado a los 27 años, sin nunca haberse graduado de la secundaria.

«Creo que a muchas personas les han enseñado que no pueden aprender por sí mismas», dice.

Tara Westover en Cambridge
Image captionTara Westover consiguió su doctorado una década después de sus primeras clases.

Actualmente está separada de sus padres y de su religión. Y reconoce que dejar de lado sus creencias fue «una experiencia traumática».

Sobre su libro, dice que lo más difícil de relatar no tuvo que ver con las peleas familiares o las restricciones que le imponían.

«Se me hizo más difícil escribir de las cosas positivas, de las cosas que perdí. La risa de mi madre, la belleza de las montañas».

*Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-43061996

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Estados Unidos: Answer Sheet Analysis How mass school shootings affect the education of students who survive

Por: washingtonpost.com/21-02-2108

A Washington Post analysis found that more than 150,000 students attending at least 170 primary or secondary schools in the United States have experienced a shooting on campus since the 1999 Columbine High School massacre, which is sometimes cited as the first in a string of modern mass school shootings.

What happens to these survivors a year, or two, or three later? Is their schooling affected? How have they developed emotionally?

As this Daily Beast piece notes, there is far less research on the psychology of the survivors of mass school shootings than there is on the motivations of the shooters “though the rate and increasing population of subjects means that it is a burgeoning field.”

Below is a post about one research effort to look at the educational experience of survivors, which found that enrollment fell and standardized test scores dropped, too.

This was written by Daniel Willingham, a well-regarded psychology professor at the University of Virginia who focuses his research on the application of cognitive psychology to K-12 schools and higher education. He was appointed by President Barack Obama to the National Board for Education Sciences, the independent and nonpartisan arm of the U.S. Education Department, which provides statistics, research and evaluation on education topics.

He is the author of  several books, including “Why Don’t Students Like School?” and “When Can You Trust the Experts?” He also blogs here, and his posts have appeared frequently over the years on The Answer Sheet.  He can be reached at willingham@virginia.edu, and you can follow him on Twitter @DTWillingham. This appeared on his Science & Education blog, and he gave me permission to republish it.

By Dan Willingham

Not long ago, a friend told me he was going across country to visit his friend who had lost his wife six months previously. He mentioned he had not gone to the funeral. “I don’t get that much time off so I can only go once. Everyone’s at the funeral. Somebody needs to be there six months later.”

It is important to keep this perspective in mind as we continue to process the horrific school shooting in Parkland, Fla. Just as my friend knew losing your spouse is not resolved in six months, we might guess that the trauma associated with attending a high school where murder took place would have long-term consequences.

In fact, Louis-Philippe Beland and Dongwoo Kim have examined the educational consequences for survivors. Using the Report on School Associated Violent Deaths from the National School Safety Center, they identified 104 shootings categorized as homicidal and 53 as suicidal. (Shootings took place on the property of a public or private U.S. school, or while a person was attending or on their way to or from a school-sponsored event.)

School performance data were obtained from each state’s Department of Education website. The researchers used other schools in the same district for comparisons, on the reasoning they would be roughly matched for demographics. (I wonder about the soundness of this assumption.) The researchers examined three main outcomes.

​First, they examined whether enrollment in a school would go down after a shooting. (Note: all of the effects described apply to homicidal shootings. There were no effects of suicidal shootings on any of the outcomes.) They found it did decrease, presumably as parents who could selected other schools. This effect was only observed in 9th-grade enrollments, however. Perhaps families with children already attending a school felt more committed to that school.

 

Second, they tested whether deadly shootings lowered test scores in later years. They found they did.

Based on the first result, it could be that lower scores are a consequence of the opt-out; maybe it is the most capable 9th-grade students who choose not to attend the school where the shooting took place. So to test the possibility, researchers examined a subset of the data from California schools, where they could access student-level data. The effect replicated. In other words, it is not due to changes in the population. When researchers examine test scores of individual students year to year, those scores dropped after the shooting.

Third, the researchers examined behavioral outcomes including graduation rates, attendances and suspensions. They observed no effects.

​The needs of the students who remain at Marjory Stoneman Douglas High School may be deemed less urgent than those of the immediate families of the slain. That is a fair assessment.

But the needs of the survivors are real, and we must ask how we can address them. And we must not forget the students who attend these schools where murder took place within the last three years:

  • Marshall County High School
  • Aztec High School
  • Rancho Tehama Elementary School
  • Freeman High School
  • North Park Elementary School
  • Townville Elementary School
  • Alpine High School
  • Jeremiah Burke High School
  • Antigo High School
  • Independence High School
  • Mojave High School

*Fuente: https://www.washingtonpost.com/news/answer-sheet/wp/2018/02/20/how-mass-school-shootings-affect-the-education-of-students-who-survive/?utm_term=.e343fe5b4cbb

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EEUU: How higher education sets Virginia apart

EEUU/February 20, 2018/By John McLaughlin and Keith Frederick/Source: https://www.washingtonpost.com

John McLaughlin is chief executive and partner of McLaughlin and Associates. Keith Frederick is the owner of FrederickPolls.

As Virginia’s new Democratic governor and Republican-majority legislature consider the state’s budget priorities, a bipartisan group known as the Virginia Business Higher Education Council has a suggestion.

Citing Virginia’s need to grow and diversify its economy, the council has mounted a grass-roots campaign called Growth4VA to make the case for increased state investments in colleges. They want to use that investment to leverage innovative business-higher education partnerships ranging from research and business start-ups to internships, work-study opportunities for students and strategic workforce development.

The council engaged us last year to investigate what Virginians really think about higher education and its economic impact. Because we ordinarily do our survey work on different sides of the political aisle, they asked us to team up and take the temperature of the state’s taxpayers and tuition-payers on this timely topic.

Source:

https://www.washingtonpost.com/opinions/how-higher-education-sets-virginia-apart/2018/02/16/66c32ce4-102a-11e8-9570-29c9830535e5_story.html?utm_term=.e68954d9b09f

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Cómo y cuándo ponerle límites a la relación de tus hijos con la tecnología.

Por: The New York Times. 21/02/2018

A estas alturas todos los padres saben que, de alguna manera, la tecnología pone en riesgo a los niños. Tan solo el mes pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría publicó un estudio que señala que aunque los medios digitales y las redes sociales pueden motivar el aprendizaje temprano, también conllevan un montón de riesgos como, por ejemplo, efectos negativos en el sueño, la atención y el aprendizaje, además de una mayor incidencia de obesidad y depresión. El grupo recomienda que los padres desarrollen un Plan Familiar de Uso de Medios.

La propuesta suena bien, pero ¿qué debe contener un plan así? Como padre de adolescentes, requiero más que palabrería. Quiero saber qué están haciendo otros padres.

Durante las últimas seis semanas, he circulado (¡mediante las redes sociales!) veinte preguntas sobre temas como tareas, contraseñas, hora de dormir y castigos. He recibido sugerencias de más de sesenta familias y aunque la encuesta no fue científica, sus respuestas ya han modificado cómo se administra la tecnología en mi casa.

El primer teléfono

La mayoría de los padres que respondieron les dieron a sus hijos de entre 11 o 13 años sus primeros teléfonos; solo algunos esperaron hasta el bachillerato. Sin embargo, esos aparatos no son siempre de última generación. Los padres les dieron “teléfonos tontos” (sin capacidad de instalar aplicaciones o de acceso a internet como los teléfonos inteligentes), teléfonos simples o teléfonos de segunda mano que heredaban de hermanos u otros adultos. También apagaron funcionalidades como wifi, Siri, e incluso el acceso a internet.

Otras restricciones comunes incluían: “Un contrato escrito del comportamiento esperado”. “Prohibido usar el internet durante los días escolares (excepto si se trataba de tarea)”. “Tiempo de pantalla limitado de 30 a 60 minutos al día durante la semana, sin límite durante los sábados por la mañana”.

Otra es una prohibición parcial de mensajes en grupo. “Pude hacer sentir mejor a mi hijo por no tener esta funcionalidad al dejarlo ver los mensajes de grupo en el iPad de la familia”, dijo un padre. “Le ayudó a darse cuenta del poco valor que tienen las conversaciones en grupo”.

Los teléfonos durante las visitas de amigos son otro tema: “No hay nada más decepcionante que ver a los amigos de mis hijos traer sus aparatos a mi casa y tenerlos concentrados en sus teléfonos o tabletas en lugar de pasar el rato con mis hijos”.

Mi método favorito para restringir el uso de la tecnología: “No hay recepción; los teléfonos no siempre funcionan”.

Cuando les pedí consejo a otros padres sobre en qué momento hay que darles teléfonos a los niños, la respuesta generalizada fue: espera lo más que puedas. Una vez que se los das, es muy difícil quitárselos.

Tarea

¿Debemos permitir que los niños se comuniquen con amigos mientras están haciendo la tarea? Dos tercios de los padres dijeron que sí; un tercio dijo que no.

Algunos de los comentarios aprobatorios decían: “Solamente en áreas comunes de la casa” o “Solo con la puerta abierta (para que podamos supervisarlos)”. Otro agregó: “Depende de si están trabajando juntos en un proyecto, lo cual puede ser difícil de hacer cumplir”.

Los que están en desacuerdo dijeron que la tarea se hace individualmente; si el chico necesita ayuda, necesita buscar a uno de sus padres o los padres deben contactar al maestro.

El uso más amplio de computadoras para la tarea también ocasionó reacciones diversas. Algunos padres son bastante estrictos y limitan toda la tecnología: “Solo se utiliza la computadora para revisar ortografía o para usar Google Docs”. “Solamente sitios relacionados con temas de tarea y nada de redes sociales”. “Solo están permitidos ciertos sitios educativos. Wikipedia no se recomienda para nada. Creo firmemente que deben consultar libros reales para investigar en lugar de guglear todo”.

Otros son más relajados: “Debes dejarlos usar las herramientas que necesitarán en su vida. De otro modo, démosles carbón y un pedazo de pizarra, como Lincoln”.

Hora de dormir

Investigadores del King’s College de Londres han descubierto “una relación fuerte y constante” entre el uso de aparatos electrónicos durante la hora de dormir y tener un sueño insuficiente o sufrir de una mayor somnolencia durante el día. Los padres ya entendieron el mensaje.

Una mayoría aplastante prohíbe los teléfonos en las habitaciones durante la hora de dormir. “La tecnología también tiene que irse a dormir; en nuestra casa sucede 30 minutos antes de que se apaguen las luces”. “No se usa tecnología una hora antes de acostarse”. “A las 21:00 me trae el teléfono abajo, donde se quedará hasta las 7:00”.

Redes sociales

Muchos padres restringen a los usuarios primerizos a una sola plataforma digital. “Solo Snapchat; no Instagram, Twitter, Facebook”. “Solo Instagram y lo reviso ocasionalmente”. “Una plataforma a la vez”.

Sin importar el sitio, la mayoría de los padres insisten en tener las contraseñas y los nombres de usuario. “Mis reglas, hasta que cumplió 18 años, eran que yo debía tener todas las contraseñas de todas sus cuentas. De vez en cuando hacía inspecciones sorpresa”. “Tengo TODOS los nombres de inicio y las contraseñas, y si cambian, mi hija tiene que actualizar mi lista. Si trato de entrar y no puedo, le quito el teléfono hasta que yo decida devolvérselo”.

¿Es verdad que los padres realmente monitorean las actividades en línea de sus hijos? Algunos sí. “Leo sus mensajes frecuentemente”. “Somos ‘amigos’ o nos seguimos en redes sociales, así que puedo ver todas sus publicaciones”. “Le he pedido leer los mensajes si mi hija esconde el aparato cuando entro a su habitación”. “Hago auditorías al azar. Hemos tenido pláticas sobre ciudadanía digital y mensajes positivos”.

Sin embargo, otros padres prefieren darles libertad. “Cuando comienzan a mandarse mensajes, leo algunos al azar y pregunto sobre lo que leo: ‘Veo que tu amigo y tú están hablando sobre los Jets’ o ‘Veo que tú y tu amigo están hablando sobre otro chico de su clase’. De esa manera, saben que puedo leer cualquier mensaje en cualquier momento, aunque en realidad no lo hago”. “Casi todos son muy aburridos”.

Castigos

¿Qué pasa si el niño infringe una regla familiar? ¿Es posible separar a un nativo digital de un aparato electrónico por un periodo largo? Observen, escépticos: muchos padres opinan que sí.

“Sí, cuando era más chico”. “Sí, y mi hija responde bien”. “¡¡SÍ!! ¡Es la motivación más grande!”. “Sí. Lamentos y rechinidos de dientes, y después encuentran otra cosa que hacer”. “Lo he hecho. Se enoja mucho al principio pero finalmente se calma. La primavera pasada establecí una limpieza digital de tres semanas. Estuvo enojado los primeros tres días pero después todo se volvió más tranquilo”.

Otra forma común de obligar a los niños a cumplir con las normas es hacerlos pagar por el sobreuso. “Pagamos la cuota normal pero hacemos que ella pague el sobreuso”. “También le quitamos los datos”. “Ahora trabaja como niñera para algunos amigos de la familia para ganar más dinero; debe aprender a manejar su dinero”.

Tiempo familiar

Quizá la mayor queja en contra de la tecnología es que roba el tiempo de familia. Así que ¿cuáles métodos han usado los padres para recuperar ese tiempo?

En primer lugar, la hora de la cena está libre de tecnología. “No hay aparatos electrónicos durante las comidas”. “No hay teléfonos sobre la mesa y eso no solo sucede en nuestra casa. En casa de mi madre y de nuestros hermanos, los sobrinos y sobrinas tienen la misma regla. Nadie se queja, simplemente lo ejecutan”. “No hay aparatos durante las comidas. No hay audífonos cuando viajan en el auto”.

En segundo lugar, consideren alternativas positivas. “Hacer cosas donde los teléfonos estorben. Jugar algo rápido, caminatas, ir a conciertos o presentaciones”. “Vemos películas juntos, hacemos fogatas en el patio o nadamos cuando el clima es cálido y hacemos una noche de juegos, en la que solo se permiten juegos de mesa. Solían quejarse pero ya tienen sus favoritos y ahora esperan con ansias el momento de jugarlos”.

“Hagan algo constructivo juntos. Asegúrense de que todos (incluso mamá y papá) se ensucien las manos. Muchas veces cocinamos juntos y preparamos los peores platillos del mundo, pero está bien, porque los hicimos juntos”.

Finalmente, cuando todo falla, muchos se apoyan en los viejos trucos parentales: amenazas, sobornos y humillación pública.

Amenazas: “Les grito de la nada: ‘¡Deja ese teléfono!’. Limita su uso por los siguientes cinco minutos”.

Sobornos: “Salida nocturna de papá o mamá e hijo. Los padres se alternan para llevar a un niño de paseo; la cuarta semana les toca salir a los padres juntos”.

Humillación pública: “Si confisco un aparato durante el tiempo familiar, abrimos los mensajes y mi esposo y yo los leemos con tono dramático”.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2017/11/09/como-y-cuando-ponerle-limites-a-la-relacion-de-tus-hijos-con-la-tecnologia/

Fotografía: Wesley Bedrosian

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