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Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la educación

Por: Paulette Delgado

 

Las escuelas decepcionan a las familias ya que no reconocen las necesidades de sus hijos con espectro autista ni los apoyan. 

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista (TEA). Aunque esto significa que es algo muy común, existe mucha estigmatización, discriminación y violación de los derechos humanos de quien lo padece, especialmente cuando se trata de recibir una buena educación, ya que esto afecta la calidad de aprendizaje y pone en riesgo su independencia.

¿Qué son los Trastornos del Espectro Autista (TEA)?

La Confederación de Autismo España define los TEA como “un trastorno de origen neurobiológico que afecta a la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en dos áreas principalmente: la comunicación e interacción social y la flexibilidad del pensamiento y de la conducta”. Son un grupo de afecciones diversas que presentan distintas características como cierto grado de dificultad social, la comunicación y procesamiento sensorial, así como patrones atípicos de comportamiento como gran atención a los detalles o reacciones diferentes a las sensaciones.

El diagnóstico de TEA incluye el autismo, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y el síndrome de Asperger. Antes, todas estas afecciones solían diagnosticarse por separado. Las capacidades para aprender, pensar y resolver problemas de las personas con TEA puede variar, algunos son muy capaces e independientes mientras que otros necesitan constante atención y apoyo en su vida diaria.

Los TEA pueden ser complicados de diagnosticar debido a que los médicos necesitan observar el comportamiento y desarrollo del niño pero pueden presentarse los primeros síntomas desde los primeros años. Incluso, a partir de los 18 meses un médico puede determinar si el infante pertenece al espectro. Este caso es el más óptimo porque permite tratarlo desde temprana edad para mejorar sus posibilidades de ser una persona adulta independiente y capaz.

Ser diagnosticado con algún trastorno del espectro autista en edad adulta es mucho más complejo ya que no existe un procedimiento establecido. Probablemente esa persona ya aprendió a manejar u ocultar sus síntomas, lo cual hará más difícil al especialista poder determinar si padece algún tipo de TEA con sólo observar el comportamiento de la persona, ya que normalmente incluyen preguntas sobre su infancia y desarrollo.

Autismo y la educación: ¿por qué es un reto?

Aunque todos los niños tienen derecho a la educación, muchas veces el sólo hecho de ir a la escuela puede ser un gran reto para aquellos que tienen algún TEA. Para empezar, los niños con espectro autista suelen tener disfunción sensorial, por lo que cosas como luces brillantes, compañeros gritando o el sonido del timbre, pueden ser estímulos abrumadores que desencadenan ansiedad extrema o conductas autistas como agresividad o lastimarse a sí mismos. Además, los alumnos pueden tener dificultades para cambiar entre actividades o temas, lo que complica su capacidad para planear y ejecutar distintas tareas, estudiar para exámenes, entre otras cosas.

En el caso de la lectura y expresión verbal, los niños en el espectro tienen desventaja ya que se espera que cada año escolar aumenten su comprensión y agilidad para hablar, escribir y leer. La expresión verbal y la comprensión son desafíos importantes para ellos, aún más cuando está presente el lenguaje figurativo o expresivo. Su situación es aún más vulnerable cuando presentan pruebas estandarizadas que buscan cierta velocidad y nivel de aprendizaje.

Diversas investigaciones demuestran que los autistas pueden tener problemas con sus habilidades motoras finas y gruesas. Las primeras se refieren a la capacidad de hacer movimientos usando las muñecas y manos, mientras que las segundas se refieren a utilizar músculos grandes de los brazos, piernas y torso.

Incluso, un estudio señala que los niños y niñas con TEA pueden tener seis meses de retraso en la motricidad gruesa en comparación con sus compañeros y un año en la motricidad fina. Aunque se pueden superar, se cree que existen debido a sus desafíos sensoriales y diferencias neurológicas. Esto complica su habilidad para hacer actividades básicas escolares como escribir, dibujar, pintar, patear una pelota, correr, etcétera. Estas limitaciones afectan su vida escolar todos los días.

Otro reto para las niñas y niños con TEA es la comunicación social. La interacción es parte básica de cualquier experiencia educativa, pero para un estudiante con TEA es difícil distinguir cómo comportarse en el salón de clases, el gimnasio o el recreo, así como saber si sus compañeros se están burlando, siendo sarcásticos u honestos. Esto puede causar que se sientan aislados o sean vistos como introvertidos si no participan o se mantienen al día.

El cambio de año también es complicado para ellos ya que las reglas y expectativas son diferentes. Cada maestro tiene reglas distintas dentro del aula así que lo que estaba bien hace un año puede que no esté bien el siguiente, como por ejemplo, hablar sin levantar la mano, lo que termina confundiendo al niño. Lo mismo con las modas, les cuesta reconocer y adaptarse a lo más cool, exponiéndose a burlas por parte de sus compañeros.

Para alguien con TEA la rutina y estructura son fundamentales. Establecer una rutina hace que prosperen y aunque la escuela, por su naturaleza, puede proveer estas rutinas y estructuras, es un entorno en el que también se experimentan muchos cambios. Más allá de un nuevo ciclo escolar con distintos educadores y compañeros, cosas como maestros sustitutos, eventos especiales como las olimpiadas deportivas, días de exámenes estandarizados, vacaciones, etcétera, son desafiantes para las personas con TEA. Además, a veces les toca modificar su rutina para asistir a sesiones de terapia o algún tipo de programa destinado a ayudarlos a mejorar las mismas experiencias que se pierden por asistir.

Otro reto es que cada maestro tiene distintos niveles de tolerancia y empatía hacia las actitudes que pueden tener las personas que tienen algún TEA. Especialmente si presentan algún comportamiento auto estimulatorio como repetir palabras o frases, mover los dedos o manos, o simplemente moverse de manera inesperada, puede ser entendido por algunos pero detestado por otros docentes. Aunado a eso, si el maestro espera que todos avancen a un ritmo similar, puede que un niño con autismo no cumpla con esas expectativas y se quede atrás.

El riesgo de ser excluidos de la escuela 

Varios estudios, como el que publicó la revista Autism & Developmental Language Impairments (Autismo y trastornos del desarrollo del lenguaje) en el que se entrevistó a madres y padres de niños con TEA, muestra cómo los niños y jóvenes autistas corren el riesgo de ser excluidos de las escuelas. En este artículo explican que el entorno social se vuelve cada vez más complejo a medida que el estudiante pasa de grado, al igual que la exigencia académica. Esto causa dificultades a los estudiantes en el espectro ya que tienen que cambiar su comportamiento, manejar sus emociones, esforzarse por mantener a sus amigos o hacer nuevos y lidiar con entornos sensoriales distintos, resultando en una experiencia abrumadora.

Uno de los problemas que enfrentan las personas con TEA es que se les suele ver como niños “difíciles”, especialmente al momento de incluirlos socialmente con otros niños. Además, muchos maestros reportaron no tener la capacitación necesaria para apoyarlos. En el caso de Inglaterra, por ejemplo, el 60 % de los profesores sentían que no tenían la formación adecuada. En una encuesta realizada por la Sociedad Nacional de Autistas del Reino Unido descubrió que, de los mil padres y madres entrevistados, casi uno de cada cinco informó que su hijo había sido excluido temporalmente mínimo una vez de la escuela y uno de cada 20 de manera permanente.

El estudio “Excluded from school: Autistic students’ experiences of school exclusion and subsequent re-integration into school” publicado en la revista  Autismo y trastornos del desarrollo del lenguaje que se mencionó anteriormente, explica que muchos padres y madres reconocen que sus hijos tienen dificultades para adaptarse a situaciones como el recreo o tiempo de juego ya que no están estructurados. Además, explican que tienen complicaciones para hacer frente al entorno sensorial y de comunicación, especialmente porque se toman todo de manera literal.

Otros familiares expresaron que las escuelas decepcionaron a sus niños ya que no reconocen los retos que estos pasan y no los apoyan. Sienten que hace falta ver sus necesidades, comprender los conocimientos relacionados con tener TEA y que, no hacerlo, les causa angustia y ansiedad a sus hijos con TEA.

Cómo apoyar a un alumno con autismo

Tener un alumno con TEA es un gran desafío por lo que la empresa británica especializada en capacitación, High Speed Training, da siete consejos para apoyarlos:

  1. Establecer una rutina: las personas con espectro autista prosperan con la estructura, por lo que tener una rutina predecible y estable baja su ansiedad. Crear un horario visual es una manera eficaz de hacerlo ya que le dará seguridad y le ayudará a ejercitar su memoria.

  2. Tomar en cuenta su sensibilidad sensorial: las personas con autismo pueden tener reacciones intensas positivas o negativas a la estimulación sensorial, por lo que tener esto en cuenta y tratar de hacer el aula más amigable es esencial en estos casos. Para esto, es necesario observar y aprender cuáles son las sensibilidades individuales del alumno, ya que cada persona con TEA es diferente. Por ejemplo, si cierto sonido le causa angustia, tratar de evitar hacerlo.

  3. Administrar cambios: aunque a veces las alteraciones son inevitables, prever y preparar al niño para los cambios puede aliviar la situación. Por ejemplo, si van a tener una actividad en el patio, llevarlo con días de anticipación o mostrarle y darle fotos para que se familiarice con el espacio antes del cambio. Este tipo de actividades son de gran ayuda ya que le da la oportunidad de mentalizarse, adaptarse y no abrumarse.

  4. Ser claros: algunas personas con TEA tienen dificultades para comunicarse e interpretar lo que otros dicen, es importante ser simples y directos. Se debe tener cuidado con la manera en que se expresa y evitar metáforas, preguntas retóricas u oraciones complicadas.

  5. Integrar sus intereses: aquellas personas dentro del espectro suelen formar intereses muy centrados, por lo que el maestro puede aprovechar sus gustos para impulsarlo a aprender y hacer sus tareas y actividades. Por ejemplo, si le interesan los dinosaurios, incluir imágenes o especies de ellos en los problemas de matemáticas o ejercicios de ortografía puede hacer una gran diferencia en su participación.

  6. Incluir a los padres: los que mejor saben qué tipo de estímulos sensoriales, actitudes y gustos afectan al estudiante con autismo, son sus familiares. El padre, madre o tutor pueden aconsejar al maestro de cosas que funcionaron en casa, por ejemplo, o viceversa, el docente puede dar también consejos de qué actividades hacer o evitar. Hacer esto ayudará a que las familias se sientan más integradas y tranquilas con la educación de su hijo y la capacidad del educador y la escuela.

  7. Desarrollar resiliencia: tener un alumno que pertenece al espectro del autismo no es sencillo, por lo que es importante saber cómo mantener una mentalidad positiva en los días difíciles. Construir una relación con el alumno no es algo que sucede de la noche a la mañana, se necesita tiempo y dedicación. Ellos tienen una visión del mundo diferente y hay que tenerles paciencia. Entre más entienda al alumno, más sencillo será distinguir de dónde vienen sus actitudes.

Mejorar el conocimiento de los docentes sobre qué son los Trastornos del Espectro Autista, formarlos en estos temas y hacerlos conscientes de los retos que estos pasan todos los días, respondiendo las necesidades de estos estudiantes es fundamental. Conocer qué necesitan y cómo apoyarlos no sólo previene la exclusión escolar, sino también los ayuda a alcanzar su máximo potencial.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/trastorno-del-espectro-autista-tea-educacion

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El movimiento WAC: destapando el poder de la escritura

Por: Paulette Delgado

Según el movimiento WAC, la escritura hace que los estudiantes sean capaces de comunicarse de manera más clara, lógica y persuasiva.

Escribir a lo largo del currículo (WAC por sus siglas en inglés) es un movimiento en Estados Unidos que está diseñado para garantizar que todos los alumnos tengan la oportunidad de escribir, revisar y discutir lo que redactaron en sus clases. Su propósito es convertir a los estudiantes en mejores pensadores y comunicadores al poder escribir de manera constante.

El movimiento WAC ha existido por aproximadamente cuatro décadas, siendo parte de instituciones de estudios superiores en Estados Unidos y se define por ser un modelo de participación activa. El objetivo de este movimiento va más allá de sólo escribir, incluye la lectura, la redacción, el pensamiento y la revisión, haciendo que los alumnos tengan la capacidad de comunicarse de manera más clara, lógica y persuasiva. Sus puntos básicos son que la redacción sea responsabilidad de toda la comunidad académica, debe ser parte de todas las áreas, debe promover el aprendizaje y que sólo a través de hacerlo como una disciplina académica, los estudiantes comenzarán a comunicarse de manera más efectiva.

Además, este movimiento busca usar la escritura como herramienta para aprender de manera más profunda, en lugar de solo aplicar exámenes. Escribir es un ejercicio completo y complejo en el que los alumnos además de redactar borradores, revisarlos y volver a escribir, aprenden a explicar mejor sus ideas y hacerse preguntas sobre lo que están presentando, así como a desarrollar un pensamiento crítico y resolver problemas. El rol del maestro en estos ejercicios es el de un facilitador, haciendo preguntas, incitando a pensar y responder preguntas, pero no se encargará de corregir o juzgar los escritos, ya que eso le tocará al estudiante.

La escritura sirve para muchas cosas, por ejemplo, escribir para aprender y escribir para comunicarse, beneficiando a los alumnos de muchas formas distintas. Además, el movimiento WAC puede aplicarse en cualquier tipo de curso, tanto grupales como individuales o programas complementarios.

¿Qué beneficios tiene el movimiento WAC?

Para los educadores, incluir la escritura en todas las clases tiene grandes beneficios. A corto plazo, los textos escritos por los estudiantes pueden servir para evaluar mejor qué tanta información retienen los alumnos y dónde necesitan apoyo. A largo plazo, los estudiantes pueden ir aprendiendo a usar la redacción como herramienta de aprendizaje y comunicación. Además, los maestros obtienen estudiantes que entienden mejor los fundamentos y están listos para participar en un análisis más profundo.

Lynn M. Patterson y Vanessa Slinger-Friedman escribieron sobre su experiencia integrando esta iniciativa en sus clases de geografía. Para ellas, esto resultó en una mejor enseñanza e implementación de nuevos métodos, recibieron comentarios instantáneos de los alumnos, alcanzaron los objetivos de su curso y crearon una comunidad de aprendizaje más elevada. Para los estudiantes los beneficios son aún más notorios, debido a que muchos no escriben durante las clases, ni siquiera para tomar notas, la habilidad de la escritura y la ortografía se va empeorando. Esto es aún más obvio para alumnos que toman exámenes de opción múltiple o prácticos donde no tienen que escribir ni describir nada. En este sentido, el movimiento WAC ayuda a que no pierdan la habilidad de describir los procesos o sean capaces de analizar lo que están aprendiendo de una manera más efectiva.

Aunado a eso, el movimiento WAC contribuye a aprender mejor el material y que los estudiantes desarrollen un pensamiento más profundo sobre los cursos. Y no sólo eso, mejora sus habilidades de comunicación efectiva, algo que es muy necesario en el mundo laboral y una de las soft skills más demandadas.

¿Por qué deberías utilizar la escritura para lograr los objetivos de aprendizaje?

Si los estudiantes recién graduados de preparatoria no están preparados para pensar de manera crítica, los estudios superiores deben fomentar ese aprendizaje. En un estudio llevado a cabo en el 2009 se descubrió que los docentes de preparatoria asignaban escritos que necesitaran poca interpretación o análisis, lo que provocó que los profesores de universidad sintieran que los alumnos llegaban poco preparados a la universidad.

Realizar tareas de escritura focal fomenta aprender más sobre un tema ya que la escritura influencia nuestra forma de pensar, de esta manera, los estudiantes se ven obligados a ordenar sus pensamientos y refinar sus ideas, convirtiéndolos en personas más analíticas. Incluir la escritura en clase se puede hacer de distintas maneras, no solo a través de ensayos. El fomento de la escritura se puede llevar a cabo mediante la elaboración de propuestas o reportes de finanzas, laboratorios u otras áreas, análisis, casos de estudio, presentaciones y muchas formas más allá de solamente hacer ensayos.

Julie Libarkin y Gabriel Ording hicieron una investigación sobre los efectos de la escritura en las clases de biociencia por medio de tres asignaturas y descubrieron que la capacidad de sus estudiantes para escribir sobre temas científicos aumentó. Además, mejoró su capacidad de discutir conceptos científicos, usar datos para respaldar sus posturas y sacar conclusiones. Más allá de eso, el movimiento WAC sólo funciona si los docentes vinculan sus clases con tareas de redacción que realmente apoyen las metas de cada clase. Es importante recordar que los alumnos necesitan instrucciones explícitas, especialmente en ejercicios que están fuera de lo que están acostumbrados. Apoyar la escritura a través de revisión en pares, sesiones de preguntas, formular hipótesis o explicar y formular ideas en conjunto ayudarán a fortalecer no sólo la escritura sino también la retención del aprendizaje a lo largo del tiempo.

El movimiento “Escribir a lo largo del currículo”, o WAC, es una muestra del papel tan importante que juega la escritura en la vida de los estudiantes. No sólo ayuda a prepararlos para el mundo laboral desarrollando sus habilidades de comunicación y pensamiento crítico, sino que también ayuda a la academia a crear futuros investigadores y profesores.

¿Qué opinan del movimiento WAC? ¿Creen que sea beneficioso para los estudiantes incluir mucho más actividades de escritura? ¿Les hubiera gustado escribir más en la universidad? Deja tus comentarios abajo.

 

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/movimiento-wac

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Rompiendo el estigma de la salud mental

Por: Paulette Delgado

Nueve de diez personas con problemas de salud mental se sienten afectadas por el estigma que rodea su diagnóstico.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por las siglas de su nombre en inglés), más del 50 % de los adultos en Estados Unidos necesitarán tratamiento por temas de salud mental en algún momento de su vida. Además, 1 de cada 25 personas vive con una enfermedad mental grave, por ejemplo, un trastorno alimentario, trastorno bipolar, trastorno de estrés postraumático (TEPT) o depresión. Aún así, existe un gran nivel de estigma alrededor del tema, perjudicando a los afectados.

Un estudio publicado en el 2020 analizó investigaciones pasadas sobre estigma y salud mental, indica que los trastornos de salud mental prevalecen en todo el mundo. De acuerdo con el estudio titulado Interventions to Reduce Stigma Related to Mental Illnesses in Educational Institutes: a Systematic Review, los trastornos mentales representan el 7 % de las enfermedades a nivel mundial y causan el 16 % de las lesiones en personas de 10 a 19 años, haciendo del suicidio la tercera causa de muerte en adolescentes, quienes son una población social sumamente vulnerable, ya que buscan la aprobación de sus compañeros y las redes sociales.

El estigma de la salud mental

El diccionario de Cambridge define el estigma como “un fuerte sentimiento de desaprobación que la mayoría de la gente en una sociedad tiene sobre algo, especialmente cuando este juicio social es injusto”.

Las personas pueden aplicar estigmas a un sinfín de cosas, como personas que tienen cierta cultura, cierto estilo de vida, o que viven con problemas de salud, como enfermedades mentales. El estigma sobre la salud mental se ha convertido en una barrera para que la gente busque ayuda, más específicamente que quieran tratarse y vivir una mejor vida. Este sentimiento puede venir de la familia, amigos, compañeros de trabajo, o la sociedad en general.

El problema viene de que esas creencias muchas veces son representaciones simplificadas o generalizadas sobre grupos de personas que son inexactas y ofensivas. Al ser negativas, provocan que una persona tenga una idea errónea de lo que es vivir con alguna enfermedad mental.

Un ejemplo de ello es el trastorno de identidad disociativo (TID), antes conocido como desorden de personalidad múltiple o trastorno de personalidad múltiple. El TID se desarrolla en personas que sufren de algún trauma desde pequeños y es definido por Wikipedia como “la existencia de dos o más identidades en una persona, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente”. La película “Fragmentado”, estrenada en el 2016, cuenta la historia de un hombre que sufre de esta enfermedad. El filme lo muestra como un peligro para la sociedad. La realidad es que la gente que sufre de TID tiene la misma posibilidad de ser alguien violento como alguien sin ninguna situación que afecte su bienestar mental. Además, muchas veces las diferencias entre las distintas “personalidades”, que en realidad se conocen como alters, no son muy notorias. Otro ejemplo es la película “Psicópata Americano” que también empeora el estigma de las personas que sufren de este trastorno.

Por otro lado, los estigmas se pueden observar en la manera en la que se habla de las enfermedades. Por ejemplo, describir la tristeza o el estrés como depresión o ansiedad. Esto se vuelve un problema cuando las personas empiezan a asociar estos trastornos con emociones o sentimientos, pensando que es algo fácil de superar, invalidando las experiencias de otros. Según el Centro de Adicciones y Salud Mental de Canadá (CAMH por sus siglas en inglés), el estigma alrededor de estas enfermedades previene que un 40 % de personas busquen tratarse.

Debido a la manera en que Hollywood retrata a las personas con enfermedades mentales muchos temen ser diagnosticados o buscar apoyo en otras personas porque no quieren ser etiquetados como “locos” o peligrosos. En realidad, estas personas tienen diez veces más probabilidades de ser víctima que ser el atacante, siendo una población vulnerable.

Más allá de los medios, el estigma sobre la salud mental proviene de distintas fuentes como creencias y las propias enfermedades que hacen que alguien pueda actuar fuera de la norma. Según la Fundación de Salud Mental de Inglaterra, nueve de cada diez personas con algún tipo de problema de salud mental sienten que el estigma y la discriminación tiene un efecto negativo en sus vidas. Las personas con algún diagnóstico de este tipo pasan por serias dificultades para encontrar trabajo, tener relaciones a largo plazo y ser incluidos en la sociedad.

En ocasiones este estigma no es notorio, otras sólo es la manera en que la gente describe una condición o persona que vive con una enfermedad mental. Aún así, esto puede producir efectos como: internalizar creencias negativas, aislamiento, baja autoestima, desesperación, evitar buscar tratamiento, empeoramiento de los síntomas, discriminación e injusticias.

Para superar el estigma, la escuela y el sistema educativo en general debe apoyar para aumentar el conocimiento sobre las enfermedades mentales, ya que gran parte de los sentimientos en contra de las personas con afectaciones de salud mental se forman por falta de conocimiento y la sobreexposición a ejemplos negativos.

Reduciendo el estigma en la escuela

La Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales de los Estados Unidos ha informado que el 27 % de los estudiantes tienen depresión. Por eso, las escuelas juegan un papel importantísimo en apoyar a sus alumnos y crear un ambiente seguro para ellos. Para empezar a ayudarlos, los educadores pueden guiar a sus alumnos para que abandonen los estereotipos que tienen sobre la salud mental, fomentando conversaciones reflexivas al respecto. Además de que esto ayuda a crear un lugar seguro para compartir sus experiencias. También hablar del tema ayuda a normalizar hablar sobre salud mental, rompiendo prejuicios como pensar que las personas con problemas mentales están locas, por ejemplo.

Durante esos momentos de discusión, es importante también incluir estrategias de mindfulness (prestar atención plena) ya que esto ayuda a comprender mejor lo que están diciendo otras personas, así como saber cómo actuar ante las experiencias de otros, creando un aula segura para todos.

Invitar a expertos también es una gran herramienta para eliminar estigmas por cuanto son personas capacitadas para el diagnóstico y tratamiento. Han tratado con todo tipo de personas con enfermedades mentales y pueden ayudar a brindar una idea más clara de cómo se ven esos diagnósticos. Además, ayudan a reforzar que los problemas de salud mental son como cualquier otra cuestión de salud que necesita de doctores y tratamiento para sobrellevarlos.

Además de expertos es importante involucrar a las familias. Muchas veces, los jóvenes creen que los adultos no logran comprenderlos o que no entienden que es la depresión, ansiedad o cualquier otra enfermedad mental, por eso, invitarlos y educarlos a la par de sus hijos puede ayudar a todos. Sin embargo, ninguna de estas acciones podrá reemplazar la ayuda de los expertos en salud mental. Es por eso que los docentes deben insistir a los estudiantes y a sus familias para que busquen ayuda profesional.

La salud mental va más allá de sentimientos de angustia o tristeza, es un problema de salud pública que ha obtenido una pésima reputación debido a los estigmas y prejuicios de la sociedad. Romper con los estigmas es un trabajo en equipo, se necesita del esfuerzo de todos para mejorar la calidad de vida de aquellos que sufren de alguna enfermedad mental. No sólo se trata de buscar mejores fuentes y educarse, sino exigir que los medios dejen de esparcir estereotipos dañinos de trastornos. Uno de los factores más importantes que hace que el estigma sea tan poderoso es que, en un nivel extremo, puede llevar a las personas a rechazar o excluir a otras. Es por eso por lo que buscar información sobre el tema y hablar al respecto puede ser la diferencia entre que una persona busque tratamiento profesional o no.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx

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El éxito universitario se define desde segundo de secundaria

Por:

Según un estudio de la Fundación Barr, el futuro universitario de un alumno puede estar definido tan pronto como desde el segundo grado de secundaria.

En Estados Unidos muchos estudiantes nunca se gradúan de la universidad, ¿a qué se debe esta deserción? Existen diversas investigaciones que han identificado que algunos factores como el género, la etnia o el nivel socioeconómico influyen en el rendimiento y abandono de los estudiantes. Sin embargo, un reciente reporte identifica áreas de oportunidad y estrategias para que los distritos escolares estadounidenses puedan mejorar la preparación de los estudiantes en su camino hacia la universidad.

La Fundación Barr, en colaboración con la firma EY Parthenon, lanzó el reporte Post-secondary success for all: learnings from an analysis of five school districts (“Éxito postsecundario para todos: aprendizajes de un análisis de cinco distritos escolares”, el cual concluye, según su investigación, que el futuro de los alumnos comienza a decidirse desde el segundo año de secundaria.

El estudio rastreó a 7 mil estudiantes de Massachusetts, Nueva Inglaterra, Connecticut y Maine, en Estados Unidos, desde octavo grado hasta los primeros dos años de universidad. Los autores concluyeron que las brechas raciales y socioeconómicas son el gran impedimento para entrar a una institución de educación superior y que una vez dentro, estas trabas disminuyen en importancia.

Los datos del estudio revelaron que existen brechas significativas en los distritos escolares demográficamente diversos entre un grupo y otro. Entre los entrevistados, aquellos que se definen como blancos y asiáticos demostraron tener un 60 % de probabilidad de ser admitidos y tener éxito en la universidad, en comparación con menos del 40 % de los estudiantes afroamericanos o latinos.

El reporte además explica que hay cuatro indicadores de advertencia que aparecen desde el segundo grado de secundaria y que tienen un impacto en el desempeño académico de los alumnos una vez en la universidad:

  1. Asistencia: si faltan mucho a las clases.

  2. Comportamiento: si algún estudiante es suspendido, por ejemplo.

  3. Reprobar: si no pasan uno o más cursos, con énfasis en clases de escritura, lectura y redacción o matemáticas.

  4. Desempeño en las pruebas estandarizadas: si el alumno tiene un mal desempeño en este tipo de examen estatal.

Según la investigación, la presencia de una sola de estas señales es suficiente para que la probabilidad de graduarse de una universidad se reduzca hasta por cinco veces en comparación al resto de sus compañeros.

Sin embargo, no todos los estudiantes muestran un indicador de advertencia, por lo que el reporte recomienda poner atención especial al tercer punto. Quienes no reprueban materias tienen 2.5 veces más probabilidad de tener éxito a nivel superior que aquellos que lo hicieron. Según los autores, esto significa que su desempeño en secundaria puede impactar su capacidad de graduarse de la universidad, obtener un trabajo y un buen salario. Por eso, el reporte hace hincapié en la importancia de monitorear y apoyar a los estudiantes que muestran estas señales. Hay muchos puntos en los que potencialmente se puede intervenir.

Por otra parte, el reporte señala que, rara vez, los estudiantes pasan de una categoría a otra. Es decir, el 89 % de los estudiantes que los autores consideran que van por un buen camino hacia la universidad permanecen así hasta graduarse. Mientras que aquellos alumnos que ya desde secundaria muestran dificultades con el rendimiento escolar tienen un 85 % de probabilidad de que estas condiciones permanezcan hasta la universidad.

Otro factor es el tipo de educación que reciben. En las clases avanzadas o las del bachillerato internacional (IB), los estudiantes entienden el rigor y relevancia de las clases y pueden imaginar cómo se aplican en el mundo real. En comparación, los estudiantes inscritos en clases tradicionales, expresaron que no le veían el propósito a sus cursos.

El reporte indica que aquellos estudiantes de bachillerato internacional tienen el doble de probabilidad de alcanzar el éxito en la universidad. Sin embargo, no todas las personas tienen acceso a este tipo de cursos, incluso dentro de la misma escuela. Los estudiantes que tienen desventaja económica tienen un 75 % menos de probabilidad de acceder a una de estas clases, y dentro de este porcentaje, si son negros y latinos, la probabilidad se reduce un 60 % más.

El estudio identifica varios puntos clave que las escuelas pueden trabajar para mejorar la manera en que apoyan y definen el desempeño en la enseñanza postsecundaria:

  • Los consejeros de orientación: en todos los distritos investigados cada consejero tiene más de 300 estudiantes. Esto dificulta dedicar el tiempo que realmente necesita cada alumno.

  • Gran parte del personal evita expresar un mensaje de “universidad para todos” o “universidad para la mayoría”. Además, no expresan la asequibilidad y lo que necesitan para llegar al éxito después de la secundaria.

  • Pocas actividades en el último año de secundaria y el primer año de preparatoria enfocados en prepararlos para la universidad. Esto se vuelve aún más grave cuando los familiares cercanos de los alumnos no cuentan con un título profesional y no tienen con quién acudir a pedir consejos o guiarse hasta los últimos años del bachillerato.

El estudio concluye haciendo hincapié que, a medida que la tecnología y la innovación continúan cambiando el mundo laboral, es trascendental enfocarse en brindar la mejor educación y apoyo a los estudiantes para que alcancen el éxito. Sin embargo, parece que ese esfuerzo se enfoca en los últimos años de preparatoria o ya que están en la universidad. No existe un seguimiento ni evaluación exhaustiva de los alumnos y sus resultados desde secundaria.

Así como los estudiantes deben prepararse para su futuro después de graduarse de la escuela secundaria, las instituciones educativas también tienen la responsabilidad de brindarles el apoyo necesario para que avancen en sus estudios y en su camino hacia la universidad. El problema es que los datos del sistema K-12 y los de las universidades muchas veces están separados y son difíciles de vincular, por lo que gran parte de la ayuda que pueden brindar se ve limitada. Es necesario vincular esta información para poder no sólo ver las señales de alerta de un alumno a tiempo pero también brindarle el apoyo necesario en su camino hacia su futuro profesional.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/el-exito-universitario-depende-del-rendimiento-en-secundaria

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El rol de los sindicatos de trabajadores de la educación

Por: Paulette Delgado

Estudios demuestran que tener un sindicato fuerte que defienda los intereses de los maestros no sólo beneficia a los educadores, también significa un mejor desempeño de los estudiantes.

Los sindicatos de maestros han sido parte de la educación durante décadas y existen para apoyar a maestros y maestras a tener mejores condiciones laborales a través de la negociación de mejores salarios, beneficios y condiciones laborales. Sin embargo, en algunos países los sindicatos de trabajadores de la educación tienen mala reputación bajo el debate sobre si realmente ayudan a la educación o la perjudican.

Los sindicatos son organizaciones que se dedican a negociar con empresas, corporaciones u otras organizaciones en nombre de sus miembros. Algunos sindicatos representan a trabajadores que realizan ciertas actividades, como los educadores, y también existen los industriales que representan a toda una industria. Han existido desde hace mucho tiempo, pero desde la Revolución Industrial se les ha atribuido la mejora de las condiciones laborales y los salarios de muchos trabajadores, gracias a que en esa época se formaron un gran número de sindicatos de empresas manufactureras, de acero, mineros y muchas otras industrias.

Los sindicatos también son conocidos por negociar el salario de sus trabajadores utilizando diferentes técnicas: impulsando el salario mínimo, aumentando la productividad marginal por medio de capacitación, restringiendo bienes importados a través de cuotas o aranceles entre otras medidas como utilizar su influencia.

Los sindicatos de trabajadores de la educación

El propósito de los sindicatos de maestros es ayudarlos, su propósito es lograr un funcionamiento justo del sistema educativo. Estos sindicatos los integran personas interesadas y apasionadas por la educación. De acuerdo con el Comité Sindical Europeo de Educación (ETUCE por sus siglas en inglés), los maestros tienen oportunidades limitadas para desarrollarse y poca influencia para cambiar esta situación, por lo que necesitan una voz significativa e independiente a nivel de políticas y prácticas, labor que llevan a cabo los sindicatos, para hacer un cambio significativo y resolver sus condiciones laborales y necesidades de aprendizaje profesional.

El reporte Education Trade Unions for the Teaching Professional (2018) publicado por la ETUCE, destaca tres razones clave por las que los sindicatos deben abordar las necesidades profesionales de los educadores y hacerlas su prioridad: primero está apoyar la carrera y el desarrollo profesional de los docentes ya que es vital para la progresión profesional; la segunda razón es ser una voz para los docentes, especialmente en temas trascendentales que impacten su trabajo diario. Por último, está la construcción y fortalecimiento del propio sindicato, enfocándose en cuestiones profesionales y permitiendo a los miembros participar en la construcción de la identidad sindical.

Además, el reporte señala cinco maneras que utilizan los sindicatos para enfrentar los principales problemas que enfrentan los docentes:

  1. Desarrollar una agenda de negociación centrada en el diálogo social para que la voz de los maestros sea escuchada.

  2. Garantizar el acceso a un desarrollo profesional proporcionado para satisfacer la necesidad de formar a los educadores.

  3. Facilitar la auto organización al trabajar el sindicato con los docentes para identificar y abordar sus necesidades profesionales.

  4. Ayudar a elaborar la narrativa sobre la educación pública, que a su vez apoya a cambiar cómo la gente ve la inversión en recursos para la educación.

  5. Construir alianzas y crear asociaciones.

A pesar de que la función de los sindicatos es dar voz a los maestros, apoyar su desarrollo profesional y mejorar sus condiciones laborales, muchas personas son escépticas de su función y beneficios. Los críticos conservadores argumentan que no existe una relación entre los niveles de afiliación sindical y el rendimiento estudiantil.

¿Están los sindicatos de maestros ayudando o perjudicando a las escuelas? 

En Estados Unidos, entre 1990 y el 2011, muchos estados modificaron la manera de financiar las escuelas, con el objetivo de enviar más dinero a aquellas con mayor índice de pobreza. Sin embargo, algunos gobiernos locales en su lugar usaron ese ingreso estatal para solventar sus gastos.

Según un estudio realizado en el 2018 titulado School Finance Reforms, Teachers’ Unions, and the Allocation of School Resources, los estados con sindicatos fuertes recibieron la mayor parte del dinero y este se gastó en las escuelas que más lo necesitaban. Además, el dinero también se utilizó para subir el salario de los maestros, lo que generó un mayor beneficio para los alumnos, señala el estudio, ya que estos obtuvieron mejores calificaciones. Este estudio demuestra que tener un sindicato fuerte que defienda los intereses de los maestros no sólo beneficia a los educadores, también significa un mejor desempeño de los estudiantes.

Otra publicación de la Universidad Loyola de Chicago concluye que es peligroso excluir a los educadores de la formación de políticas educativas porque son ellos quienes cuentan con la experiencia y conocimientos. Además, ellos son los defensores de los estudiantes porque sus necesidades están ligadas, las concesiones para los maestros benefician a los alumnos y su rendimiento.

La relación condiciones laborales-rendimiento escolar es un tema sumamente controvertido. Por un lado, estudios como los anteriores indican que mejores salarios y condiciones laborales de los docentes se reflejan en un mejor rendimiento estudiantil. Pero otras investigaciones como este estudio realizado por Joshua Cowen y Katharine O. Strunk de la Universidad Estatal de Michigan, reportan que los distritos sindicalizados tienen tasas de deserción escolar más altas, al igual que calificaciones más bajas en matemáticas y literatura. Cowen y Strunk analizaron investigaciones desde 1977 hasta el 2014 para comprender el impacto de los sindicatos. Se encontró que los distritos con sindicatos gastan más dinero y lo invierten directamente en beneficios como el salario de los docentes.

Por su parte, Gary Ravani, presidente de la Federación de California del Consejo de Educación Infantil / K-12, defiende el rol de los sindicatos en la educación pública. Ravani señala en un artículo publicado en EdSource que si bien la sindicalización de maestros no necesariamente garantiza un bajo rendimiento estudiantil y la falta de sindicalización tampoco garantiza un alto rendimiento. Los sindicatos permiten “que los maestros tengan una voz más fuerte en asuntos profesionales y también les permite asegurar su influencia en el campo político”. Esta influencia y participación de los maestros en la formulación de políticas es clave ya que “el financiamiento estatal para la educación por estudiante tiende a ser mayor en los estados sindicalizados y de mayor rendimiento”, concluye.

Los estudiantes también buscan sindicalizarse

Gregory Wickham, un joven de 17 años, escribió para el portal New York School Talk, sobre la importancia de que los estudiantes se organicen y tengan su propio sindicato. Wickham sostiene que los alumnos tienen un poder diferente a los docentes, al organizarse podrían hacer escuchar y cumplir demandas para mejorar la vida estudiantil aún sin la aprobación del departamento de educación.

Para el estudiante, los sindicatos de estudiantes fomentan el intercambio de recursos entre los educandos de toda una ciudad, como su natal Nueva York, haciendo el aprendizaje más accesible para todos. Este intercambio podría reflejarse de las siguientes formas:

  1. Biblioteca de clases: los alumnos graban las lecciones de sus maestros favoritos para después compartirlas de forma gratuita. Esto haría que los mejores maestros lleguen a más personas que los necesitan, además de hacer que los estudiantes tengan la oportunidad de aprender de distintos educadores, encontrando a uno que se adapte más a su manera de aprender. Además de ser un gran recurso de apoyo a la hora de estudiar y ser un recurso para aquellos que estudian desde casa siempre.

  2. Archivos de asignaciones: el sindicato podría organizar un archivo de tareas para los estudiantes junto con las respuestas y sus calificaciones, especialmente aquellas materias cuyas tareas sean proyectos o ensayos. El propósito es conocer y ver cómo se aplican los estándares y expectativas de los distintos docentes. Además, aseguraría la transparencia de calificaciones porque pondría en evidencia favoritismos de los maestros o algún trato injusto a un alumno. Tener acceso a estos archivos también facilita el trabajo del educador ya que los estudiantes pueden ver el contenido de otros, comprender mejor su trabajo y complementarlo. Y debido a que las asignaciones están en un sólo lugar, es más fácil verificar que los trabajos sean originales y no plagios.

  3. Biblioteca de libros de texto: la organización estudiantil podría mantener fácilmente bibliotecas y planear intercambios de libros de texto tanto físicos como digitales. Aunque muchas escuelas utilizan los mismos libros de texto, no todos los estudiantes tienen acceso a ellos. Además, los estudiantes pueden coordinarse para digitalizar los libros de texto, de forma que sean accesibles en todo momento, sin necesidad de llevar sus versiones físicas. Los intercambios también garantizarían que aquellas escuelas con menores recursos tengan acceso a una mejor biblioteca, con más temas y recursos de apoyo.

  4. Biblioteca de matrículas: Muchas escuelas piden las matrículas para acceder a bases de datos, bibliotecas digitales, recursos de preparación para exámenes, etcétera. Los alumnos pueden compartir sus matrículas para que más personas tengan acceso a estos materiales. Aunque la secretaría de educación cuenta con sitios de investigación y bibliotecas en línea accesibles para las escuelas públicas, el sindicato puede poner a la disposición de todos muchísimo material a todos los estudiantes por igual.

  5. Biblioteca de tecnología: los estudiantes necesitan dispositivos y acceso a internet y el sindicato estudiantil puede garantizar por medio de préstamo o donación de equipo. Para el acceso a internet, los alumnos que no tienen podrían ir a instituciones que ofrecen acceso a través de WiFi, o incluso ir a la casa de algún maestro u otro estudiante que viva cerca y lo pueda apoyar. Esto también apoyaría a los papás con problemas para balancear las exigencias del horario laboral con las necesidades del hogar y cuidado de los hijos. El sindicato se encargaría de organizar que todo sea seguro tanto para las escuelas de los estudiantes que abran sus puertas.

Gregory Wickham, agregó que los sindicatos de alumnos son la mejor opción para organizarse entre toda la comunidad escolar y apoyarse, en lugar de esperar a que la secretaría de educación lo haga. Incluso problemáticas como la falta de alimentación, techo o ropa para los estudiantes de bajos recursos podrían ser resueltas por un sindicato estudiantil.  Además, puede existir una gran diferencia entre la calidad educativa que recibe una escuela y otra, aunque sean parte del mismo distrito y estas propuestas ayudarían a los menos privilegiados a tener un mejor futuro ya que tendrían acceso a más y mejores recursos.

Wickham no menciona nada de políticas públicas, se centra más en organizar actividades, un aspecto que se necesita analizar más en el caso de los sindicatos de maestros. Joshua Cowen y Katharine O. Strunk mencionan en su estudio el valor de realizar más investigación sobre el impacto de sus actividades.

El mayor tema con los sindicatos es que, por años, las investigaciones se han centrado en si son «buenos» o «malos» para la educación en lugar de centrarse en los resultados de sus actividades o las políticas que respaldan o bloquean. Más allá de calificarlos como algo positivo o negativo, el debate debería centrarse en identificar soluciones basadas en evidencia para las necesidades en los docentes y cómo apoyarlos.

Fuente e imagen: observatorio.tec.

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¿Estás procrastinando más? Culpa a la pandemia

Por: Paulette Delgado

Procrastinar tiene menos que ver con la gestión del tiempo y más con la gestión de las emociones y una batalla en tu cerebro.

Muchas personass tenían grandes planes para la cuarentena: leer más, aprender un idioma, aprovechar todo ese tiempo libre en algo productivo, entre otros propósitos. Pero a medida que avanzó la pandemia muchas personas enfrentan ansiedad, agotamiento y dificultad para concentrarse.

La pandemia por COVID-19 ha generado una crisis de salud mental alrededor del mundo, alimentando malos hábitos como la procrastinación. Y aunque algunas personas catalogan la procrastinación como mal manejo del tiempo, se trata más bien de un problema de manejo de las emociones, según Tim Pychyl, profesor de psicología que investiga la procrastinación y su relación con el bienestar personal en la Universidad de Carleton en Ottawa, Ontario. Fuschia Sirois, quien estudia la procrastinación en la Universidad de Sheffield, está de acuerdo con el profesor Pychyl. «La gente habla de la procrastinación como un problema de gestión del tiempo porque así es como se ve en la superficie, ¿verdad? Pero en realidad no tiene mucho que ver con la gestión del tiempo. Tiene que ver con el manejo del estado de ánimo», dijo a VICE. Pero, ¿por qué prolongamos nuestras tareas?

No pasa nada si lo pospones

A veces hay consecuencias por no hacer inmediatamente las tareas o pendientes que tenemos que hacer, pero en otras ocasiones no hay consecuencia alguna. Según Joseph Ferrari, profesor de psicología en la Universidad DePaul en Chicago, la misma sociedad alienta a las personas a no hacer las cosas temprano. Él explica que «nos castigan por llegar tarde a nuestra cultura, no nos recompensan por llegar temprano». Y cuando internalizamos el mensaje de que no tiene sentido llegar temprano, podemos aplicarlo a cualquier tarea que deba realizarse.

El profesor Pychyl explica que por eso es importante centrarse en lo bien que se siente cuando se completa una tarea en lugar de pensar en el estrés que nos produce hacerla. Hacer una lista de pendientes es de gran ayuda, ya que ir marcando pendientes como completados te ayudarán a hacer más ,ya que crean el sentimiento de eficacia.

La manera en que te sientes respecto a hacer algo que te hace procrastinar

Fuschia Sirois, quien estudia la procrastinación en la Universidad de Sheffield, dijo a VICE que es común que las personas procrastinen cuando se sienten inseguras, más si la tarea es nueva. “Es una ecuación bastante simple: menos confianza equivale a más evitación”, dice.

Otro caso es sentirse incompetente o ansioso ante una tarea porque nos preocupa que otros juzguen cómo la realizamos. Un ejemplo muy simple es escribir un correo electrónico, mucha gente lo pospone porque otra persona lo verá y no saben si lo que escribieron es lo correcto. Las personas también evitan las tareas tediosas o aquellas que no son divertidas así que optan por procrastinar aunque sea algo que tome menos tiempo que un episodio de alguna serie.

Utilizar la lógica para intentar engañarse y corregir un comportamiento que es inherentemente emocional

Comúnmente la gente evita hacer algo porque está asociado a emociones negativas como sentirse juzgado, es algo aburrido, nuevo, nos da miedo, etcétera. Y aunque acciones como dividir el proyecto en partes pequeñas, organizar un horario, limpiar el espacio de trabajo u otros consejos que uno se encuentra en línea, ayudan a hacer el entorno menos procrastinador, no significa que ayude si se trata de un problema emocional.

Por ejemplo, para una persona que siente que no tiene las habilidades para realizar una actividad, juntar toda la información y recursos necesarios para llevarla a cabo es una opción más viable que tener un espacio de trabajo ordenado. A veces las personas piensan de más las cosas, convirtiéndolas en más grandes o complicadas de lo que realmente son. Contar con lo necesario para completarlas puede ayudar.

Estár atrapado en una espiral de vergüenza

Sirois también explica que muchas veces los procrastinadores tienen baja autoestima, suelen pensar que sólo ellos prolongan las tareas por lo que genera emociones negativas. Evitan hacer algo que encuentran desagradable, sufren la presión de ser juzgados por esto y así lo evitan aún más, formando un círculo vicioso. “Todo lo que hace la autocrítica, entonces, es generar más sentimientos negativos sobre la tarea, lo que hace que uno quiera evitarla aún más”, dijo Sirois. «Es por eso que estas cosas se prolongan».

No pedir ayuda

Reconocer que procrastinar es algo que todos hacen y normalizarlo ayudará a aliviar la culpa y ese sentimiento de vergüenza que muchas personas tienen. Es por eso que hablar con otros al respecto es de gran ayuda para superarlo. Además, contar con apoyo reduce el estrés ya que aporta un apoyo emocional y espacio seguro para la escucha. Ser amable en lugar de crítico contigo mismo hará que sea más fácil pedir ayuda.

Por otro lado, la procrastinación no se trata solo de evitar hacer ciertas tareas o es causada por temas emocionales, la procrastinación tiene sus raíces en el desarrollo evolutivo, con dos partes clave del cerebro compitiendo por el control. La revista National Geographic explica más al respecto y hace un desglose de la ciencia detrás de la procrastinación, el efecto que ha tenido la pandemia y estrategias para sobrellevarla.

La ciencia detrás de la procrastinación: batallas cerebrales

En un artículo para el Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI por sus siglas en inglés) varios neurocientíficos descubrieron que la procrastinación es una pelea constante entre el sistema límbico y la corteza prefrontal que evolucionó después, hace unos 15 o 16 millones de años. El primero controla comportamientos básicos de supervivencia como la respuesta de luchar o huir ante una situación, así como emociones y búsqueda del placer. Está relacionado con el impulso y buscar gratificación instantánea. Por su parte, la corteza prefrontal es responsable de comportamientos más complejos, como planificar. En situaciones de ansiedad, miedo o estrés, el sistema límbico reacciona, orillando a las personas al alivio temporal de la procrastinación en lugar de enfrentarse a tareas abrumadoras.

Venganza a la hora de dormir

Al inicio de la cuarentena, uno de los síntomas más comunes que presentaron muchas personas fue la fatiga ocasionada por las restricciones impuestas como medidas preventivas. Al distanciarse socialmente y estar encerrados, mantener un horario regular y contar con espacios para objetivos específicos como trabajar, comer, dormir o relajarse, se fue complicando lo que facilita el no poder concentrarse en una tarea. Según la experta Julianna Miner, profesora adjunta de salud global y comunitaria en la Universidad George Mason en Virginia, la falta de estructura perjudica a las personas que son propensas a procrastinar. No tienen esa división de un lugar de trabajo y un lugar para relajarse, ya que todo lo hacen desde sus hogares.

Una de las actividades donde la gente procrastina es a la hora de dormir, algo que en China se le conoce como “procrastinación de la hora de acostarse por venganza», que se popularizó en Twitter. Se refiere a que las personas se “vengan” al mantenerse más tiempo despiertas para dedicarse a divertirse. Según un estudio de 2019 en la revista Frontiers in Neuroscience, son las mujeres quienes más practican este tipo de procrastinación. A raíz de la pandemia, esto ha ido en aumento debido a las demandas adicionales sobre su tiempo durante la cuarentena, al encargarse de actividades como cuidar a sus hijos y el hogar.

Otro término de moda es la “procrastinación productiva” que se refiere a dejar de hacer algo por hacer otra tarea. Por ejemplo, las actividades de barrer y trapear. Aunque estas actividades no son improductivas, posponerlas por otras actividades que también se necesitan llevar a cabo aumenta el nivel de estrés a la larga, porque siguen sin completarse.

Próximos pasos

La procrastinación es una tendencia difícil de vencer, sin embargo, los expertos aseguran que actividades como el mindfulness o atención plena y la autocompasión ayudan para evitar la procrastinación ya que tratan sobre superar emociones negativas. Esto se comprobó en un estudio del 2020 en la Revista Internacional de Psicología Positiva Aplicada ya que se encontró que las personas que hacían ejercicios cortos de mindfulness se concentraban más en sus tareas.

Tim Pychyl recomienda no sobrecargarse con la idea de un proyecto completo, sino mejor concentrarse en tareas pequeñas ya que así engañas a tu cerebro a mirar una acción a la vez y no la emoción de estrés que se asocia con el trabajo. Otros expertos recomiendan pensar en qué los ayudó a ser productivos en el pasado o buscar a un compañero que los presione a ser responsables o, como se mencionó anteriormente, crear una lista de tareas.

Aún así, en caso de que alguien esté teniendo problemas con la procrastinación, más debido a la pandemia, los expertos recomiendan buscar una evaluación médica o ir con un psicólogo para descartar que se deba a problemas de salud mental como depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) entre otros.

Fuente e imagen: observatorio.tec

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La realidad de los atletas estudiantiles durante la pandemia

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A más de un año desde que inició la pandemia, el futuro de miles de atletas estudiantiles sigue siendo incierto.

A más de un año que empezó la pandemia, miles de atletas universitarios y de bachillerato temen por su futuro. Les preocupa cómo el COVID-19 podría dañar sus posibilidades de avanzar de la universidad a los deportes profesionales o de la preparatoria al atletismo universitario.

Se han cancelado partidos, torneos, campamentos de entrenamiento y la asistencia médica a los atletas por más de un año debido al Coronavirus, esto ha puesto en riesgo el futuro de miles de deportistas estudiantiles.

La empresa de corredores TD Ameritrade realizó un estudio sobre el impacto del COVID en los deportes juveniles y descubrieron que el 47 % de los atletas creen que la cancelación de sus actividades pone en riesgo su beca universitaria. Son más de 180 mil alumnos cuyo futuro depende de las becas deportivas para ayudar a financiar su educación.

La Asociación Nacional de Atletismo Colegial (NCAA por sus siglas en inglés) detuvo el período de reclutamiento hasta Abril. Esto significa que los entrenadores universitarios no pueden tener contacto cara a cara con los deportistas que cursan la preparatoria o sus padres. Tampoco pueden verlos competir o visitar sus escuelas para evaluar su desempeño y decidir si les otorgan las becas para la universidad.

La pandemia también ha provocado recortes presupuestarios para el deporte en todo Estados Unidos. Según una encuesta realizada por Next College Student Athlete, el 30% de los deportistas estudiantiles les preocupa que las universidades recorten su disciplina deportiva. Es una preocupación genuina pues  decenas de instituciones han tenido que eliminar distintos programas deportivos.

Los departamentos atléticos individuales tendrán que responder cuestionamientos como ¿por qué lidiar con tantos deportes? ¿Por qué un deporte debería ser un deporte universitario en lugar de un deporte de club? Dijo a CNBC Richard Southall, director del College Sport Research Institute y profesor de gestión del deporte y entretenimiento en la Universidad de Carolina del Sur. «Las universidades tendrán que tomar decisiones sobre los presupuestos de viaje, los salarios y el equipo de entrenadores y todas estas inversiones de capital en nuevos edificios, etc.»

Dan Doyle, gerente de reclutamiento de entrenadores para los próximos atletas universitarios explicó que los programas deportivos que se vieron obligados a hacer estos recortes probablemente eliminen los deportes con menos jugadores en el equipo, como el remo, el tenis y el golf. Al final, los deportes con más personal, como el fútbol, el baloncesto y el béisbol son los que ofrecen más beneficios por el número de matrículas que producen.

El futuro sigue siendo incierto para los deportistas pero constantemente están buscando nuevas formas de hacerse notar. Algunos han optado por videoconferencias con los reclutadores universitarios, campamentos transmitidos en vivo o subir videos demostrando sus habilidades.

Aún así, muchos entrenadores motivan a los alumnos a enfocarse en lo académico o considerar programas universitarios que les permitan jugar para luego transferirse en uno o dos años que recuperen el nivel que tienen.

El bienestar físico y mental de los atletas

Por otro lado, la NCAA publicó los resultados de su estudio el “Bienestar de Estudiantes-Atletas” sobre el bienestar físico y mental de los deportistas. Cerca de 25.000 deportistas participaron en la encuesta.

En general, los estudiantes reportaron que, conforme avanzó la pandemia, tuvieron menos dificultad para dormir, así como niveles más bajos de soledad, pérdida, ira y tristeza a comparación del inicio de la cuarentena. Aún así, hubo un incremento en su ansiedad, desesperanza, agotamiento mental y sentimientos de depresión.

Entre las mayores preocupaciones de los atletas están: sus calificaciones (43%), no poder practicar su deporte (33%), la COVID (31%) y preocupaciones financieras (24%). Sobre el coronavirus, el 64 % de los encuestados confirmaron que siguen casi siempre las reglas de distanciamiento social (máscaras, distancia física, no asistir a grandes reuniones).

En el semestre de otoño, el 37 % de los participantes reportaron haberse aislado por síntomas del virus, por haberse expuesto a alguien contagiado o porque hubo un brote de casos en su universidad. El 51 % dijeron que algún familiar o amigo dieron positivo en ese tiempo y el 9 % tiene o tuvo a alguien cercano hospitalizado o que falleció.

Con toda esta situación, es difícil para ellos concentrarse en sus deportes y llegar a su rendimiento máximo. La ansiedad puede extenderse a problemas con el sueño, las relaciones o el rendimiento escolar.

Aloiya Earl, doctora que forma parte del equipo de medicina deportiva de Premier Orthopaedics de la Universidad de Dayton recomienda que los deportistas estén en contacto con algún médico o psicólogo deportivo que les de consejos y estrategias personalizadas para tratar su estrés y ansiedad.

Para aquellos cuyas temporadas siguen retrasadas o suspendidas indefinidamente algo que les ayudará a mejorar su salud mental es mantenerse conectado con sus compañeros de equipo ya que ayuda a normalizar la experiencia y a sentirse escuchados y apoyados ya que están pasando por lo mismo.

Por otro lado, la doctora Earl dice que, en su experiencia, los atletas han hecho un gran trabajo ejercitándose por su cuenta. Aún así, para aquellos que están fuera de forma se recomienda : para los corredores o atletas de resistencia, que comiencen despacio y aumentar el kilometraje o intensidad en un 10 % por semana para evitar lesiones. Para los que practican baloncesto o deportes que requieren ráfagas de energía deben concentrarse en aumentar gradualmente y prestar atención si presentan dolor muscular o es incomodidad ya que el segundo termina en lesión y no es normal. Consumir comidas nutritivas y mantenerse hidratado para apoyar su cuerpo y sistema inmunológico también es súper importante para recuperar su nivel.

Los deportistas y el COVID-19

Aunque la mayoría de los atletas son muy saludables y han presentado síntomas muy leves o han sido asintomáticos, según la doctora Earl, existen casos donde los alumnos han sufrido de miocarditis. Esto es la inflamación del músculo cardíaco como reacción a un virus, que puede ser gripe, no sólo coronavirus.

“Por lo general, se diagnostica porque alguien ha tenido un síntoma fuera de lo común, como falta de aire o dolor en el pecho después de estar enfermo. Si tienen estos síntomas cuando regresan a los deportes y están aumentando su frecuencia cardíaca y su presión arterial, nos indicaría que tal vez deberíamos hacer algunas pruebas cardíacas » explica la doctora Earl.

Por eso recomienda mínimo tomar diez días sin hacer ejercicio, aún si no presentaron síntomas para prevenir que suceda. “Es importante tomarse ese tiempo adicional para prevenir cualquier inflamación cardíaca”, aconseja. «Te recuperarás rápidamente siempre y cuando vuelvas a tu actividad de forma segura». Aún así, la Academia Americana de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) recomienda regresar por etapas con la autorización del médico del atleta.

Un estudio reciente publicado en Journals of the American College of Cardiology estudió a 54 atletas estudiantiles masculinos con una edad promedio de 19 años que habían dado positivo por COVID-19 en una universidad en West Virginia. Aunque la muestra fue pequeña, descubrieron que uno de cada tres presentó anomalías cardíacas como miocarditis, algunos sin siquiera presentar síntomas.

Es necesario realizar una investigación más profunda para conocer los verdaderos riesgos y conocer las implicaciones a largo plazo pero aún así es una preocupación seria y debería tomarse en cuenta a la hora de que los deportistas regresen a entrenar.

“Niños que practican deportes que realizan entrenamientos de alta intensidad son los niños con mayor riesgo ”, dijo el Dr. Gianmichel Corrado del departamento de medicina deportiva del Boston Children’s Hospital a Boston 25 News. “Un niño que tiene el corazón inflamado y lo enviaron de nuevo a jugar, eso aumenta el riesgo de muerte súbita. Y esos son los niños por los que estamos realmente preocupados. Da miedo. Y no sabemos mucho sobre este virus ”.

Otra enfermedad seria que se ha presentado en varios niños deportistas es el Síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C). Según AAP esto significa que los enfermos tendrán fiebre durante 24 horas o más, tienen inflamación en el cuerpo y problemas con muchos órganos, como los intestinos, el corazón, el cerebro, los pulmones, la piel y los riñones.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que cualquier niño que presentó síntomas graves de COVID-19 o fueron diagnosticados con MIS-C, sean tratados como si tuvieran miocarditis y no competir durante tres a seis meses o hasta que un cardiólogo pediatra los dé de alta.

Tristemente, puede que la vida que miles de atletas estudiantiles estaban acostumbrados nunca vuelva a ser la misma después del COVID-19. Desde perder años de condición física por no poder entrenar o competir, hasta la manera en que universidades, bachilleratos y los deportes profesionales reclutan a los deportistas puede que sea diferente.

Más allá de juegos sin admiradores, desinfectar los lugares de entrenamiento y jugadores obligados a usar mascarillas en los entrenamientos, la realidad de regresar a la cancha después de la pandemia sigue siendo un tema incierto. Los deportistas que no han optado por otra carrera no les queda de otra que seguir esforzándose y esperar a ver qué les depara el futuro.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/la-realidad-de-los-atletas-durante-la-pandemia

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