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Libia: Un hijo de Muamar Gadafi se postula para las presidenciales de Libia

Un hijo de Muamar Gadafi se postula para las presidenciales de Libia

Saif al Islam, hijo del exlíder de Libia Muamar Gadafi, presentó su candidatura este domingo para las elecciones presidenciales del país norteafricano, previstas para celebrarse el próximo mes, informó la Alta Comisión Electoral Nacional libia.

La candidatura de Al Islam fue oficialmente registrada tras presentar la documentación necesaria ante la oficina del ente en la ciudad sureña de Sabha, ubicada a unos 650 kilómetros de la capital, Trípoli.

Actualmente, el candidato es reclamado por la Corte Penal Internacional (CPI), que le acusa de crímenes de lesa humanidad durante la revuelta de 2011, en la que su padre fue expulsado del poder y asesinado. Al Islam fue detenido en noviembre de ese año en Libia y pasó más de cinco años encarcelado hasta ser liberado en junio de 2017.

Fuente de la Información: https://actualidad.rt.com/actualidad/410301-hijo-muamar-gadafi-postula-presidenciales-libia

 

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La crisis en Líbano deja a muchos niños sin acceso a las escuelas

En un campo de refugiados sirios en el este de Líbano, Mohamed y sus tres hermanas temen quedarse sin ir a la escuela por tercer año consecutivo, debido a que no tienen cómo acceder a la enseñanza remota.

«Mire mi teléfono, ¿cómo espera que mi hijo estudie con esto?», preguntó su padre, Abdel Nasser, sentado en la carpa de su familia en el valle del Becá. «La pantalla está quebrada… y no tengo internet», lamentó.

Mohamed, de 11 años, y sus hermanas están entre decenas de miles de niños sirios, libaneses y palestinos que han quedado meses sin enseñanza escolar a causa de las restricciones por el coronavirus.

Grupos de derechos humanos han calificado la situación de una «catástrofe educativa» que afecta especialmente a los refugiados, los cuales ya tenían dificultades para estudiar antes de la pandemia.

«No tenemos dinero para comprar un celular para todos. Primero tenemos que alimentar a nuestros hijos», dijo su madre, Shamaa.

Mohamed llegó a Líbano desde Siria en 2012, un año después del estallido del conflicto que ha dejado 388.000 muertos y millones de desplazados.

No pudo ingresar a la escuela hasta 2019 porque el sistema de enseñanza pública libanés no admitió a los refugiados sirios hasta 2013, y solo aceptaba un número limitado.

El primer año de escuela de Mohamed coincidió con la pandemia del covid-19, que provocó la suspensión de las clases. «Él ni siquiera sabe multiplicar por uno», contó su padre.

– Impacto de la crisis –

Hind, Sara y Amal, las hermanas de Mohamed, con edades de entre 12 y 14 años, habían estado cuatro años en la escuela cuando el Ministerio de Educación adoptó, en marzo de 2020, la enseñanza a distancia.

«Yo estaba feliz. Estaba estudiando árabe, inglés, ciencia y geografía», comentó Amal, de 14 años. «Pero ahora mis padres no pueden darme una educación en línea», lamentó.

Más de 1,2 millones de niños en Líbano han quedado sin acceso a la escuela desde febrero de 2020, cuando llegó la pandemia al país, según la organización Save the Children.

La entidad advirtió el mes pasado que muchos niños podrían no volver nunca más a un aula, ya sea porque ya han perdido tantas clases o porque sus familias no tienen recursos para matricularlos.

Líbano enfrenta su peor crisis económica desde la guerra civil de 1975 a 1990, con más de la mitad de su población abajo de la línea de pobreza.

Entre los sirios la pobreza es aún mayor, con 90% de las familias que apenas logran sobrevivir.

Lisa Abou Khaled, del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, dice que la crisis económica afecta a la educación.

Citando datos del Ministerio de Educación libanés, Abou dijo que 25.000 estudiantes sirios tenían que haber iniciado o reingresado a la escuela en el período 2020-2021, pero no lo hicieron.

«Creemos que la cifra real es más alta que eso», agregó, tras apuntar que más de la mitad de los niños sirios no asisten a clases.

– «Indignada» –

La catástrofe educativa también golpea a decenas de miles de libaneses que han perdido sus empleos o sufrido una caída en sus ingresos desde 2019, cuando se aceleró la crisis.

En un apartamento estrecho del barrio Burj Hammoud, en el este de Beirut, Pamela, de 11 años, muestra un teclado, lo único que quedó de una computadora que fue destruida en la enorme explosión del 4 de agosto de 2020 en el puerto de Beirut.

El estallido, que dejó más de 200 muertos, impactó la casa de Pamela y agravó la miseria que sufre su familia por el agravamiento de la crisis financiera.

La familia no tenía cómo comprar una nueva computadora, que se encareció por la rápida devaluación de la libra libanesa. «Comencé a llevar clases en mi teléfono celular», contó Pamela.

Pero los apagones de hasta 18 horas diarias la dejaron luchando por mantener su teléfono encendido y conectado a internet. Hasta que desistió de la escuela.

«Estaba indignada con la educación en línea, no lo podía aguantar más», reclamó.

Su padre, un taxista desempleado, dijo que quería que Pamela dejara las clases desde meses antes.

Pero Pamela tiene la esperanza de regresar un día a las aulas. «Quiero estudiar para que pueda conseguir un trabajo decente más adelante y así ayudar a mis padres», comentó.

Fuente: https://www.swissinfo.ch/spa/la-crisis-en-l%C3%ADbano-deja-a-muchos-ni%C3%B1os-sin-acceso-a-las-escuelas/46624300

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Salt spa seeks to soothe cradle of Libya’s revolution

Salt spa seeks to soothe cradle of Libya’s revolution

A specialist in alternative medicine covers the body of a client with salt at the Opal salt treatment centre in Libya’s eastern city of Benghazi, once the cradle of the 2011 uprising that ousted the regime of dictator Moamer Kadhafi. By Abdullah DOMA (AFP)

Libya’s principal eastern city may be best known as the cradle of a revolution, but it has lately scored an improbable first for the conflict-riven country — a salt spa.

The Opal centre in Benghazi, where citizens rose up against dictator Moamer Kadhafi’s rule a decade ago, opened Libya’s first-ever artificial salt caves to clients last October.

Established by two women entrepeneurs, the centre offers soothing treatments in a zen-like atmosphere accompanied by soft music and subdued lighting.

«The inhalation of salt particles purifies the respiratory tract and brings benefits for the skin,» says joint founder Iman Bugaighis, sporting a white blouse and a pink veil around her head.

Armed with a shovel, the specialist in alternative medicine covers the body of a client in his 30s with salt, from his legs to his neck.

Eyes closed and hands clasped around a ball of salt, the man relaxes, breathing slowly in a windowless but uncramped room.

In another room, with crystal covered walls and resembling a cave, a machine propels iodine-laden salt particles through the air.

An immersive session inhaling the concoction lasts 45 minutes and costs between 80 and 120 dinars ($18 to $27). Several sessions are required to yield results, says Bugaighis.

‘Soothes my pain’

The Opal centre, slap-bang in the chic district of Dagadosta in downtown Benghazi, promises treatment of respiratory issues like asthma and skin conditions including eczema and psoriasis.

Libya's salt spa is located in an artificial salt cave and treatment includes the inhalation of salt particles which founder Iman Bugaighis says purifies the respiratory tract and brings benefits for the skin.  By Abdullah DOMA (AFP)

Libya’s salt spa is located in an artificial salt cave and treatment includes the inhalation of salt particles which founder Iman Bugaighis says purifies the respiratory tract and brings benefits for the skin. By Abdullah DOMA (AFP)

Pockmarked walls and disfigured buildings are reminders of past conflict in the city, which in recent years has been the bastion of eastern Libyan strongman Khalifa Haftar.

Mustafa Ahmed Akhlif, a banker in his 50s, has suffered from acute sinusitis for a decade.

«I’ve taken lots of painkillers and tried traditional medicine without it dulling my pain,» he said.

But in just four sessions of inhaling the salty substances he says he feels «80 percent» better.

Bugaighis herself discovered the therapy when travelling in Arab countries that offer the same treatments.

She then studied alternative medicine in neighbouring Tunisia.

Convinced of the treatments’ efficacy in tackling chronic illnesses, she returned to her home city and launched her business, alongside her friend Zainab al-Werfalli.

Semblance of normality

The Opal «centre has met its public,» enthused Werfalli, even if the years of instability makes business success difficult to predict.

The centre’s opening coincided with a ceasefire agreed in October by the main players in Libya’s conflict — Haftar’s eastern-based forces and rival authorities in the capital Tripoli.

And a precarious new interim executive authority, approved by both parties to the conflict, tentatively got off the ground this month with a mandate to lead the nation to elections set for December.

Werfalli is determined to «make this complementary therapy known to the medical profession» in her home city, starting with the doctors and medical staff.

The two women are ready to treat patients of all ages and Bugaighis said one little girl with respiratory problems had improved considerably following sessions.

Buffeted by repeated rounds of fighting and interruptions to oil output in the decade since Kadhafi’s ouster and killing, Libyans are trying to rediscover a semblance of normality.

Tucked away from the nearby urban commotion, Libya’s first artificial salt caves invite clients to relax and forget, amid lungfuls of salty air, a chaos that otherwise all too often overshadows everyday life.

Fuente de la Información: https://www.modernghana.com/news/1064600/salt-spa-seeks-to-soothe-cradle-of-libyas-revolut.html

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Libia: UN welcomes Libyan prime minister’s support for political dialogue

UN welcomes Libyan prime minister’s support for political dialogue

TRIPOLI, Jan. 9 (Xinhua) — Acting Special Representative of the Secretary-General of the United Nations for Libya (ASRSG) Stephanie Williams on Saturday welcomed Libyan UN-backed Prime Minister Fayez Serraj’s support for the UN-facilitated Libyan political dialogue, said the UN Support Mission in Libya (UNSMIL).

«PC (Presidency Council) President Fayez Serraj and ASRSG Stephanie Williams met today in Rome to discuss ways to push forward the Libyan political dialogue, ahead of the meeting of the LPDF’s (Libyan Political Dialogue Forum’s) Advisory Committee next week in Geneva,» UNSMIL said.

«ASRSG Williams welcomed President Serraj’s commitment and support to the UN-facilitated dialogue process to lead the country towards elections on 24 December 2021,» it added.

During the LPDF held last November, 75 Libyans representing the social and political spectrum of the Libyan society discussed a political roadmap to achieve lasting peace in war-torn Libya.

The participants agreed to hold general elections in Libya on Dec. 24, 2021. They also voted on a mechanism to select a unified executive authority of the country. Enditem

Fuente de la Información: http://www.xinhuanet.com/english/2021-01/10/c_139655311.htm

 

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ONU alerta que la violencia política no se detiene en Libia

ONU alerta que la violencia política no se detiene en Libia

El último trimestre vio un crecimiento de civiles muertos del 65 %, según recuentos de la misión de la ONU en Libia.

Más de 100 civiles, incluidas mujeres y niños, resultaron muertos en combates terrestres, explosiones de municiones abandonadas y ataques aéreos en Libia entre abril y junio de 2020, lo cual supone un aumento del 65 por ciento con respecto al trimestre anterior, dijo la misión local de la ONU.

El mismo informe refiere fueron más de 250 civiles los que resultaron heridos durante el período y ello es un aumento del 276 por ciento en comparación con los números de enero a marzo.

La mayoría de las víctimas están registradas en la región occidental de Libia, la cual ha sido escenario de enfrentamientos entre las milicias del general opositor asentado en el oeste, Khalifa Haftar, y las fuerzas del Gobierno respaldado por la ONU en la capital, Trípoli, señala el informe.

Libia, país norafricano, se sumió en el caos cuando los EE.UU. de Barack Obama y la OTAN desataron intensos bombardeos en 2011 en apoyo a un sector rebelde, lo cual terminó en el derrocamiento y asesinato del líder libio Moammar Gadhafi.

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Desde entonces, el país, convertido en un Estado fallido, ha estado dividido entre administraciones rivales basificadas en el este y el oeste, cada una respaldada por grupos armados y Gobiernos extranjeros. Desde abril de 2019, las fuerzas de Haftar, han lanzado ataques contra la capital, Trípoli, y otras partes del noroeste de Libia, lo cual ha provocado miles de muertes de civiles.

Hace una semana, el Congreso del vecino Egipto aprobó el envío de tropas a Libia, luego de que el Parlamento de Tobruk solicitara la intervención del país árabe en el conflicto. Ello implicaría la definitiva internacionalización de la guerra.

 

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/news/continua-violencia-civiles-libia-20200730-0016.html

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UNICEF Libia: 210 escuelas cerradas, más de 115.000 niños sin educación

UNICEF Libia: 210 escuelas cerradas, más de 115.000 niños sin educación

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia exhorta a las partes en el conflicto de Libia a «que protejan a los niños y niñas en todo momento, a que pongan fin a los ataques contra las escuelas y a que se abstengan de cometer actos de violencia, como los ataques indiscriminados contra la población civil y la infraestructura civil».

Ciudad del Vaticano

El reciente aumento de la violencia en Trípoli y sus alrededores, en Libia, ha tenido consecuencias devastadoras para la educación de los niños y niñas, ya que cinco escuelas han sido destruidas y 210 cerradas, lo que ha dejado a más de 115.000 niños y niñas sin escolarizar en las zonas de Ain-Zara, Abu Salim y Soug al Juma’aa.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia exhorta a las partes en el conflicto de Libia a «que protejan a los niños y niñas en todo momento, a que pongan fin a los ataques contra las escuelas y a que se abstengan de cometer actos de violencia, como los ataques indiscriminados contra la población civil y la infraestructura civil».

Ataques a escuelas y 115.000 niños sin escolarizar

En este contexto, UNICEF informa que el 3 de enero, cuatro escuelas fueron atacadas en Soug al Jum’aa, al este de Trípoli, causando daños considerables y afectando a unos 3.000 estudiantes.

Los recientes ataques contra las instalaciones escolares y la inseguridad en Trípoli y sus alrededores ponen en peligro las vidas de los niños y niñas que acuden a clase todos los días. Tal como se lee en el comunicado de la organización, «ningún padre debe elegir nunca entre la educación de sus hijos y su seguridad. Más que lugares seguros para aprender y crecer, las escuelas de Trípoli se han convertido en lugares de miedo».

Proteger a los niños y niñas en todo momento

A todo esto se suma el hecho de que los niños y niñas no escolarizados corren un mayor riesgo de sufrir violencia y de ser reclutados para el combate.

Es por ello que UNICEF destaca la importancia de defender la educación de las nuevas generaciones, ya que es un derecho básico para todos los niños y niñas, incluso en las zonas afectadas por conflictos. «Los ataques a las instalaciones escolares constituyen una violación muy grave de los derechos de los niños, del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. Privar a los niños y niñas de la oportunidad de aprender tiene un efecto devastador sobre su bienestar y su futuro», añade el comunicado.

Asimismo, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia exhorta a las partes en el conflicto de Libia a «que protejan a los niños y niñas en todo momento, a que pongan fin a los ataques contra las escuelas y a que se abstengan de cometer actos de violencia, como los ataques indiscriminados contra la población civil y la infraestructura civil».

Fuente de la Información: https://www.vaticannews.va/es/mundo/news/2020-01/unicef-libia-mas-de-115000-ninos-sin-educacion.html

 

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Migrant in Libya relives brutal detention through sketches

Por:  Samy Magdy.

 

A guard withholds water from a barefoot migrant kneeling in front of him. An emaciated man lies on the ground while a thermostat reads a broiling 43 degrees Celsius. Refugees cower to the ground as bullets whiz by.

These rough pencil sketches by an Eritrean refugee offer a glimpse of the brutal reality of Libya’s migrant detention centers, where thousands have been locked away for months or even years. Most are there after failing to make the perilous crossing to Europe through the Mediterranean Sea.

The artist asked to only be identified by his nickname, Aser, because he fears reprisals from militias for speaking out about what he says are “nightmare conditions” inside the centers. In a country with no functioning government, it is often competing militias who run the detention centers and make money off migrants.

The drawings are based on what Aser, 28, witnessed inside several migrant facilities in Tripoli between September 2017 and October this year. At night, he recalls, he awoke to the sounds of militiamen dragging migrants from their sleep and beating them to get ransoms from their families, mostly in sub-Saharan Africa. Guards withheld food, water and medicine for the same reason.

Libya’s migrant detention centers are rife with abuse, and many have gotten caught in the crossfire of the country’s civil war. One drawing depicts refugees in the crossfire between forces of military commander Khalifa Hifter and militias allied with the United Nations-supported government in Tripoli.

Libya became a major crossing point for migrants to Europe after the death of longtime dictator Moammar Gadhafi in 2011, but Europe now sends money for Libya to prevent migrants from reaching its shores. With increased reports of torture and abuse inside detention centers, Europe’s policy of supporting the Libyan coast guard as it intercepts fleeing migrants has come under growing criticism.

Aser says that often, the only drinking water available inside the hangars where he was kept was a few buckets of water for hundreds of people. He and others went weeks without seeing sunlight, and the crowded centers became breeding grounds for disease. At the last facility where he was held, Abu Salim, he and another migrant, who also spoke on condition of anonymity, said two Eritreans died from what they believed to be tuberculosis.

Aser’s journey began more than four years ago, when he escaped forced military conscription in Eritrea, considered among the world’s most repressive governments. He made his way through Ethiopia and Sudan, and paid $6,000 to traffickers in Libya to secure a place on a boat to Europe. But the vessel was intercepted by the Libyan coast guard.

He ended up in Tripoli in September 2017 and was placed in the first of three centers. Visiting workers from Doctors Without Borders, or MSF, provided him with pencils and paper, and he worked out of the sight of guards. He sometimes hid the drawings with other migrants, and took photos of some sketches before destroying them.

 

In late October, Aser fled to an already overcrowded United Nations-run facility with hundreds of other detainees. Now his hope is that he can be one of the few to qualify for asylum, who are put on flights via Niger and Rwanda to Europe.

In the meantime, he says, his only escape is art.

“I dream that one day I can move out of Libya to develop my skill by gaining additional education,” he said.

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This story was first published on Dec. 31, 2019. It was updated on Jan. 2, 2020, to correct that the Eritrean refugee making sketches about migrant detention centers in Libya fled conscription in Eritrea, not Ethiopia.

Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.

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