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Economía y Empleo: Trabajo decente, entre el eslogan y la realidad… de morir en el Mediterráneo

Trabajo decente, entre el eslogan y la realidad… de morir en el Mediterráneo

Eduardo Camín

 

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 sobre Trabajo Decente para Todos es el único ODS que reúne metas sociales, económicas y medioambientales. Tiene un impacto en todos los demás objetivos de la Agenda 2030, pero ¿qué se necesita para garantizar su consecución? Ésta es la cuestión que se plantea la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Nos despertamos y el mundo parece enredado en algo peor, a pesar de que vivíamos en los entresijos del temor de una sociedad anonadada y, a la vez conformista, puesto si aquello que asusta revela hoy una determinada proporción, los pronósticos solo coinciden en el anuncio de que mañana crecerá la adversidad.

En realidad, asistimos a un mundo laboral que está experimentando profundos cambios. Automóviles  que se conducen solos, drones que distribuyen medicamentos, inteligencia artificial que aumenta la creatividad humana, megaciudades que se recalientan. Todo esto hasta hace algún tiempo atrás era pura ciencia ficción. Hoy son las fuerzas tecnológicas, demográficas y relacionadas con el cambio climático que reconfiguran nuestra forma de trabajar.

Lo que no sabemos – con seguridad – es si estas fuerzas cambiarán nuestro mundo laboral para bien o para mal. Esta incertidumbre aumenta porque los cambios se están produciendo en un momento de enormes desafíos existentes y las desigualdades están alcanzando niveles sin precedentes: el crecimiento mundial del empleo será sólo del 1,0% en 2023, menos de la mitad que en 2022.

Se espera que el desempleo mundial aumente en unos tres millones en 2023, hasta alcanzar los 208 millones de desempleados, aunque algunos datos lo sitúan en torno a los 220 millones, ya que la crisis del costo de la vida está empujando a más personas a la pobreza, incluida la pobreza laboral. Entre los trabajadores más vulnerables hay 200 millones que viven en la pobreza absoluta y 2.000 millones en la economía informal, donde a menudo carecen de derechos legales o protección social.

Este panorama global también oculta importantes desequilibrios geográficos. Por ejemplo, en los países de renta baja no se espera que el empleo recupere este año los niveles anteriores a la pandemia. En aquellas regiones en las que el desempleo se encuentra ahora por debajo de los niveles anteriores a la crisis, el análisis de la OIT muestra que esto se debe principalmente a un desplazamiento hacia la economía informal, que probablemente aplaza -en lugar de resolverlos- los problemas de los trabajadores.

Entonces, ¿qué se puede hacer, cómo se puede garantizar que estas corrientes de cambio nos conduzcan al futuro más equitativo, sostenible, próspero y pacífico al que se comprometieron los Estados miembros de las Naciones Unidas cuando adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en 2015? Esta será una de las cuestiones clave que se abordarán en la Cumbre sobre los ODS que se celebrará en Nueva York en septiembre de 2023.

¿Trabajo digno para todos?

Aquí es donde el Objetivo de Desarrollo Sostenible  (ODS) 8 desempeña un papel crucial. El ODS 8 persigue el crecimiento económico inclusivo y sostenible y el empleo pleno y productivo, es decir, el trabajo digno para todos. Pero su impacto va más allá, porque es el único ODS que reúne metas sociales, económicas y medioambientales, un «objetivo multiplicador» de toda la agenda de desarrollo sostenible, ya que, si se alcanza, tendrá un impacto positivo en los otros.

Como ocurre con todos los objetivos, para cumplir la promesa del ODS 8  será necesario recuperar la fe en el multilateralismo y la cooperación mundial. En una economía globalizada, no se puede esperar que los países en desarrollo actúen solos. Se necesita de la solidaridad internacional si se quiere marcar una diferencia práctica.

La creación de sistemas universales de protección social es un ejemplo. Éstos pueden aliviar la pobreza, reducir la vulnerabilidad y las desigualdades y ayudar a gestionar los conflictos y las tensiones sociales. Para alcanzar este objetivo, la ayuda humanitaria debe orientarse de manera que apoye los sistemas de protección social y refuerce la capacidad de los Estados.

Es esencial un enfoque reorganizado y reequilibrado de la globalización. Aunque la preocupación por el impacto de la automatización en la pérdida de puestos de trabajo es válida, el progreso tecnológico también puede crear nuevas oportunidades de empleo en los mercados emergentes. Pero lo importante es que los beneficios lleguen a todos a lo largo de estas cadenas de suministro.

Para aunar todos los componentes de este enfoque debemos contar con políticas y acciones claras y transparentes, y asegurarnos de que se consideran justas. Por eso la OIT convoca una Coalición Mundial por la Justicia Social, que reuna a los mandantes de la OIT, la ONU y otros organismos multilaterales, instituciones financieras mundiales, el sector privado, la sociedad civil y otros socios.

Esta amplia gama de puntos de vista y conocimientos se espera que contribuya a garantizar que las políticas reflejen todas las facetas de los problemas a los que nos enfrentamos -económicos, sociales y medioambientales- y logren así una amplia aceptación. La Coalición también se basará en el trabajo del Acelerador Mundial del Empleo y la Protección Social para Transiciones Justas . Ambos se basan en una sólida base de derechos humanos, con un fuerte vínculo con las normas internacionales del trabajo y la promoción del diálogo social.

Mientras que la Coalición reunirá un amplio abanico de opiniones y experiencias, el Acelerador ayudará a canalizar las inversiones procedentes de una amplia gama de fuentes -nacionales, internacionales, públicas y privadas- hacia la ampliación de la protección social y la creación de empleo, incluidas las economías verdes, digital y de los cuidados.

La OIT señala que el mundo laboral será diferente para la próxima generación, y ésto es inevitable. De todos depende cómo dar forma a ese cambio. El ODS 8, centrado en el trabajo decente para todos, puede orientarnos hacia un futuro más equitativo, digno, productivo y humano.

¿El futuro es de los jóvenes?  

¿Qué significa «todos»? ¿Hay grupos especialmente desfavorecidos a la hora de encontrar un trabajo digno? Sí, lo hay: los jóvenes de hoy -la generación mejor formada de la historia y nuestra esperanza de un futuro mejor- son el grupo de edad al que más le cuesta encontrar un trabajo digno. Algo se está haciendo mal.

En 2022 -últimos datos disponibles-, los jóvenes de 15 a 24 años representaban alrededor del 21% de la población total en edad de trabajar. Sin embargo, constituían menos del 13% del total de personas empleadas. Las cifras de desempleo son aún más crudas. El 33% del total de desempleados eran jóvenes, que son también quienes tienen más probabilidades de ocupar «malos» puestos de trabajo. Por ejemplo, tienen el doble de probabilidades que los  adultos de vivir en la pobreza extrema, es decir, con menos de 1,90 dólares al día en términos de Paridad del Poder Adquisitivo (PPA).

También tienen muchas más probabilidades de tener un empleo informal, con escasa o nula protección social. Según los últimos datos disponibles  sobre jóvenes con empleo informal, la tasa de informalidad juvenil era del 78% en 2021, frente al 58% de los adultos. Además, en tiempos de crisis, los jóvenes sufren de manera desproporcionada y se recuperan más lentamente que otros grupos de edad.

Lo vimos durante la crisis dela Covid-19 y lo seguimos viendo durante la actual «policrisis», es decir, los múltiples y múltiples desafíos a los que se enfrenta el mundo, como el cambio climático, los conflictos y la elevada inflación a escala mundial.

Un reciente informe de la OIT se pregunta si se ha recuperado el empleo juvenil y concluía que el periodo de crisis ha remitido a muchos niveles, pero que los mercados de trabajo de los jóvenes aún no se han recuperado del todo, lo que es especialmente cierto en las economías de ingresos bajos y medios, sobre todo en los Estados Árabes, Asia Oriental, África Subsahariana y Asia Meridional.

En 2022, a nivel mundial, casi una cuarta parte de los jóvenes del mundo no estudiaban, trabajaban ni recibían formación. Esto supone más de medio punto porcentual por encima del nivel anterior a la Covi-19, y equivale a unos 289 millones de jóvenes.

Morir en el Mediterráneo

Las tasas de ninis -ni trabajan ni estudian ni reciben formación- aumentaban entre los jóvenes africanos incluso antes de la pandemia. En 2015, la tasa NEET (porcentaje de jóvenes que no cursan la ocupación, educación o formación) se convirtió en la medida clave del progreso en la promoción del trabajo decente entre los jóvenes en el marco de la agenda de los ODS para 2030.

Casi 13 millones de jóvenes africanos están desempleados. Pero esto excluye a otros casi 60 millones de jóvenes que no están empleados ni estudiando, la mayoría de los cuales desearían trabajar, pero se enfrentan a obstáculos para buscar y/o conseguir empleo. La tasa NEET proporciona una mejor indicación de la magnitud de los obstáculos a los que se enfrentan los jóvenes en el mercado laboral que la tasa la desocupación.

Es decir, más de uno de cada cuatro jóvenes africanos, unos 72 millones, no cursan estudios ni reciben formación en la ocupación. Dos tercios de ellos son mujeres jóvenes. África se encuentra en la posición única de ser un continente relativamente joven, con una población juvenil en rápido crecimiento.

Desde 2005, las tasas de ninis han descendido ligeramente en todo el mundo, no así en el África subsahariana, que experimentó un aumento de 2,8 puntos porcentuales durante el mismo periodo, y ahora más de una cuarta parte de los jóvenes de la región ni trabajan ni estudian ni reciben formación.

Aunque las tasas de ninis aumentaron en todo el mundo y en todas las regiones en 2020 como consecuencia de la pandemia (y posteriormente se recuperaron), ya habían estado aumentando desde 2015 en África, incluida el África subsahariana. Las tasas de ninis entre los jóvenes (de 15 a 29 años) en los siete países estudiados oscilan actualmente entre el 14,4% en Uganda y hasta el 34,9% en Senegal.

Frente a las tertulias económicas sin fin, frente a los artículos de miles de analistas financieros y sociopolíticos, frente al mundo de las promesas incumplidas, frente a las agendas internacionales de la retórica, el mundo capitalista y la  horrorizada “buena conciencia occidental” se pregunta el porqué de las pateras y el cementerio en el que se ha convertido el Mediterráneo. 

Eduardo Camín. Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas en Ginebra. Analista Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente: https://estrategia.la/2023/08/11/trabajo-decente-entre-el-eslogan-y-la-realidad-de-morir-en-el-mediterraneo/

 

 

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El rugby sudafricano, el espejo cambiante de una sociedad desigual

Un grupo de jóvenes en un entrenamiento de rugby en un township pobre y negro de Sudáfrica: una escena así era altamente improbable hace apenas unos años en este país, en el que el deporte del balón ovalado también está marcado por los años duros del apartheid racial.

El título de Sudáfrica en el Mundial de Japón-2019 vino acompañado de la imagen de Siya Kolisi, primer capitán negro de los Springboks, levantando el trofeo, lo que fue interpretado como todo un símbolo. Ahora el país se prepara para buscar la defensa de su corona en la cita en Francia (8 septiembre-28 octubre).

En el township de Tembisa, al noreste de Johannesburgo, en una zona especialmente castigada por la pobreza y la criminalidad, el rugby también ha ganado popularidad, aunque el fútbol sigue siendo allí el deporte rey.

«Tenemos muchos nuevos jugadores cada semana», explica Siyabonga Mogale, jugador de 21 años del equipo local de Tembisa. «Ahora mucha gente se interesa por el rugby», asegura.

A pesar de la fuerza de la imagen de Siya Kolisi como capitán del equipo nacional, muchos no pueden olvidar décadas de segregación y las desigualdades que marcaron durante mucho tiempo el rugby en Sudáfrica.

«El rugby ha instrumentalizado su imagen para lavar el cerebro a los sudafricanos negros, para que apoyen un sistema del que están excluidos», denuncia Mark Frederics, universitario y activista deportivo.

El pasado blanco de los Springboks

Durante noventa años, los seleccionadores de los Springboks solo eligieron jugadores blancos. Los negros o mestizos solo podían participar en ligas separadas, sin posibilidad de alcanzar el nivel internacional.

El pilar sudafricano Ox Nche en la presentación del equipo convocado al Mundial de Francia-2023, en Johannesburgo, el 8 de agostode 2023.
El pilar sudafricano Ox Nche en la presentación del equipo convocado al Mundial de Francia-2023, en Johannesburgo, el 8 de agostode 2023. © PHILL MAGAKOE / AFP

Desde finales del apartheid, la inclusión de jugadores negros y mestizos en el equipo nacional fue extremadamente lenta.

Sudáfrica fue campeona del mundo de rugby en 1995 y el entonces presidente, Nelson Mandela, lo celebró. En el plantel todos los jugadores, con la única excepción de un wing, eran blancos.

Doce años después, en el Mundial de Francia-2007, Sudáfrica reconquistó el título y entonces eran dos los jugadores negros en aquel equipo que se proclamó campeón.

En el tercer título mundial, el de Japón-2019, la situación había cambiado y seis jugadores negros formaron parte del XV titular en la final ganada a los ingleses, entre ellos el capitán Kolisi.

Para festejar su título en el regreso al país, los jugadores iniciaron su gira en Soweto, en el pasado epicentro de la lucha contra el apartheid y donde los Springboks eran especialmente odiados.

«Fue motivador asistir a eso, creo que algún día yo también podré conseguirlo», se ilusiona el capitán del equipo de Tembisa, Amohelang Motaung.

Pero aunque los avances son evidentes queda mucho por hacer, estima Peter de Villiers, que en 2008 se convirtió en el primer seleccionador negro de rugby de Sudáfrica.

«Si miras los Springboks y los grandes avances realizados, ves un cambio de mentalidad», declaró a la AFP. «Pero si quieres a los mejores jugadores en tu equipo nacional hace falta que haya una participación masiva en este deporte. Estamos lejos de eso», añadió.

Desigualdades persistentes

Para jugadores como Motaung, nacido en un township, la vía hacia el éxito es mucho más difícil que para los miembros de las escuelas y universidades privadas que siguen dominando el rugby sudafricano.

Plantilla de jugadores que representará a Sudáfrica en el Mundial de rugby de Frabcia-2023, en Johannesburgo, el 8 de agosto de 2023.
Plantilla de jugadores que representará a Sudáfrica en el Mundial de rugby de Frabcia-2023, en Johannesburgo, el 8 de agosto de 2023. © PHILL MAGAKOE / AFP

Esos últimos cuentan con infraestructuras y entrenadores con los que los barrios pobres no pueden competir.

El problema es evidente en Tembisa, donde el equipo local, ligado a una escuela local, juega a veces con los pies descalzos en un campo de fútbol poco regular y que no tiene palos de rugby.

«El terreno no está adaptado, no es plano, como debería ser. Hay mucha tierra y no tiene suficiente césped. No está hecho para el rugby», constata el entrenador Zwelakhe ‘Themba’ Mawela.

La mayor parte de los sudafricanos negros, que constituyen el 90% del país, no cuentan con los recursos para pagar los gastos de escolarización en las escuelas privadas.

Muchos no tienen tampoco la posibilidad de dedicarse por entero al rugby, como ocurre con Motaung en Tembisa. Se acaba de diplomar en Biología Animal y está buscando trabajo.

Con el objetivo de diversificar sus incorporaciones, las escuelas privadas han creado becas para los deportistas más prometedores. Ese sistema benefició en su día a Kolisi.

Sin embargo, la fórmula es criticada porque algunos ven una estrategia para arrebatar a las comunidades negras sus mejores jugadores sin solucionar la base de las desigualdades.

«Mientras no haya un sistema en el que una buena escolarización sea accesible para todos, no tendremos un equipo de verdad representativo de este país», sentencia Francois Cleophas, profesor de Ciencias del Deporte en la Universidad Stellenbosch.

Fuente: https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20230809-el-rugby-sudafricano-el-espejo-cambiante-de-una-sociedad-desigual

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Internacional: Retorno del Tercer Mundo

Retorno del Tercer Mundo

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda

África es un continente gigante, con 54 Estados soberanos. América Latina y el Caribe coincide en igual número de Estados, tomando en cuenta las numerosas islas del Caribe. Pero en ambos continentes todavía hay territorios dependientes de antiguas potencias coloniales. Las guerras de independencia en América Latina arrancaron a inicios del siglo XIX y los nuevos Estados se constituyeron, finalmente, en repúblicas presidenciales (Brasil fue temporalmente imperio y México tuvo dos momentos imperiales). En 1898 Cuba recién logró la independencia, pero Puerto Rico, igualmente liberado, pasó a depender de los Estados Unidos y se transformó en Estado Libre Asociado. África, en cambio fue un territorio gigante, con población esclavizada desde un largo pasado histórico, pero que mereció el generalizado interés de Europa en plena era capitalista, de modo que en la Conferencia de Berlín (1884-1885) se acordó el reparto de África, inaugurando así la expansión imperialista europea. Las independencias de las colonias africanas ocurrieron después de la II Guerra Mundial (1939-1945) y la descolonización se prolongó hasta mediados de la década de 1970. América Latina/Caribe conservó su independencia formal, porque la dependencia económica que durante el siglo XIX quedó establecida con Europa y particularmente con Inglaterra, pasó a manos de los EE.UU. durante el siglo XX, sobre la base del americanismo monroísta.

América Latina/Caribe y, sobre todo, África, son regiones en las que el colonialismo europeo marcó las estructuras históricas del subdesarrollo, la pobreza, la dependencia externa y las profundas divisiones sociales que se distinguen por el dominio interno de elites privilegiadas y ricas, frente a la mayoría de los habitantes que sigue en condiciones de pobreza y exclusión. Mientras África es el continente con la mayor polarización humana y la pobreza/miseria más alta en el mundo, América Latina/Caribe es la región más inequitativa entre todos los continentes. El saqueo de recursos, las intervenciones directas de las potencias para garantizar sus intereses, la brutal incursión de compañías extranjeras ávidas de minas y tantos otros ricos productos naturales de las variadas geografías, la subordinación política o la explotación inhumana de sus habitantes, han sido rasgos comunes en la historia de América Latina/Caribe y del África bajo el colonialismo y durante la era del capitalismo industrial e imperialista de Europa y de los EE.UU.

Esas adversas condiciones comenzaron a cambiar, entre avances, estancamientos y retrocesos, desde la postguerra. La Conferencia de Bandung (1955) puede considerarse como punto de partida, por el nacimiento de lo que entonces se llamó el Tercer Mundo, que reivindicó no solo independencia y soberanía, sino también el No-alineamiento con cualquiera de los dos bloques mundiales de la época: el capitalismo, hegemonizado por los EE.UU. y el socialismo, con la URSS a la cabeza. Sin embargo, África contó siempre con el apoyo y defensa de la URSS a los procesos de descolonización.

Pero la globalización capitalista y transnacional del mundo a raíz del derrumbe del socialismo de tipo soviético trajo una época compleja y de variadas repercusiones económicas para América Latina/Caribe y también para África, donde se impuso una verdadera re-colonización. En América Latina, desde las décadas finales del siglo XX, la penetración del neoliberalismo y el papel del FMI resultaron nefastos. Pero en ambos continentes también crecieron, lentamente, las relaciones económicas con Rusia, China y otros países y regiones, incluyendo los todavía escasos vínculos que han logrado establecerse entre América Latina/Caribe y África.

En plena globalización incubó, en forma inevitable, el ascenso anti-imperialista, anti-colonialista y soberanista del África y de América Latina/Caribe. En las condiciones actuales, cuando también se ha vuelto indetenible el ascenso histórico de Rusia y especialmente de China, así como de entidades regionales como los BRICS, la hegemonía de Occidente ha tenido que cambiar y se está configurando un mundo multipolar. Las “viejas” potencias advierten el fenómeno. Los EE.UU. tratan de retomar la senda del americanismo monroísta, mientras Europa busca relanzar los acercamientos tanto con América Latina/Caribe, como con África. Entre tanto, Rusia ha logrado ampliar su influencia particularmente en África, mientras China lo hace allí y aceleradamente en América Latina.

En la reciente cumbre de la CELAC y la Unión Europea (UE), realizada el 17 y 18 de julio (2023), se acordó una Declaración final (https://rb.gy/pifqn) en la cual se condena a la esclavitud y la trata de esclavos, que incluye la trata transatlántica, como “tragedias atroces” y un “crimen de lesa humanidad”. Pero también en la más reciente II Cumbre Rusia-África realizada el 27 y 28 de julio (2023), la Declaración final es contundente en señalar: “

Promover la culminación del proceso de descolonización de África y buscar compensaciones por los daños económicos y humanitarios infligidos a los Estados africanos como resultado de las políticas coloniales, incluida la restitución de los bienes culturales arrebatados en el proceso de expolio colonial” (https://shorturl.at/yKUY9). La Cumbre con la CELAC no admitió el alineamiento de esta región con Europa en la condena a Rusia por la guerra de Ucrania. La Cumbre con África reconoció el histórico apoyo de Rusia a la causa anticolonial, pero impulsó un plan específico para acordar la paz en Ucrania. Las críticas de varios gobernantes del África contra Occidente fueron explícitas y hasta radicales. Los países africanos, así como los latinoamericanos y caribeños, no están dispuestos a que continúen las sanciones unilaterales. La CELAC logró rechazar el bloqueo a Cuba. Para África y también América Latina/Caribe, tanto Rusia como China no son potencias “enemigas” sino que ofrecen posibilidades e instrumentos económicos válidos para la promoción del desarrollo, como los acuerdos sobre energía, comunicaciones, infraestructuras, créditos e inversiones que deberán fortalecerse en el futuro y que, con distintos alcances, ya están presentes en los dos continentes representantes del Sur Global.

Estos procesos de cambio mundial aún no son considerados con fortaleza en los debates políticos. Países como Ecuador, cuyo retroceso en esta materia es impresionante, tiene un gobierno que todavía cree en la ideología neoliberal y en la libertaria, tanto como en los tratados de libre comercio para los buenos negocios de élites empresariales, ajenas a las condiciones de vida y trabajo de la población, que se han deteriorado en seis años. En los procesos hacia las elecciones presidenciales de varios países latinoamericanos estos temas no han sido abordados.

Sin embargo, el fortalecimiento del Tercer Mundo, sobre la base de los acercamientos entre América Latina/Caribe y el África, deberá atenderse y fomentarse a fin de garantizar el afianzamiento de los principios de soberanía e independencia que hoy se han renovado ante un mundo multipolar.

Blog del autor Historia y Presentewww.historiaypresente.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/retorno-del-tercer-mundo/

 

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Kenia |Tres semanas de movilizaciones contra el gobierno recién elegido

Por: César Neto

La toma de posesión del presidente de Kenia, William Ruto, tiene apenas diez meses y su gobierno ya enfrenta la segunda ronda de manifestaciones desatadas por la ira de las masas. Los efectos de la crisis económica mundial y la guerra en Ucrania han sido devastadores para el país. Las primeras manifestaciones comenzaron en marzo[1], y en julio se intensificaron.

Así, Kenia entra en la ruta de las fuertes movilizaciones que se están dando en África en este primer semestre de 2023. Mozambique, Senegal, Angola y Sudáfrica son algunos ejemplos de países donde se dan estas fuertes movilizaciones.

Las razones inmediatas de las luchas en África

Las masas en estos y en otros países africanos están pagando un duro precio por la caída de los precios de los productos de las commodities, el aumento de los precios de los combustibles y el transporte y, finalmente, de los precios de los alimentos, que en algunos países se duplicaron en estos últimos meses.

Las movilizaciones estallan sin previo aviso

Las movilizaciones estallan a partir de las más variadas cuestiones. En Mozambique, por ejemplo, el entierro de Azagaia[2], un cantante muy reivindicado por la juventud, alteró la pax impuesta por el FRELIMO. Al parecer, FRELIMO logró, a costa de mucha represión, controlar las manifestaciones que surgieron tras la muerte del cantante, autor de la famosa música africana “Pueblo en el Poder”. Sin embargo, médicos y funcionarios públicos del país ya anuncian movilizaciones.

En Senegal[3], la explosión se produjo tras el intento de detención de Ousmane Sonko, un candidato populista a las elecciones de 2024. De hecho, el gran problema del país es el desempleo, la inflación y la falta de perspectivas para la juventud.

En Angola, después del aumento de los precios de los combustibles y de la duplicación de los precios de los alimentos en apenas una semana, los taxistas y mototaxistas iniciaron una pequeña movilización para obtener los bonos prometidos para la gasolina, y este movimiento se extendió de inmediato, transformándose en una semana de movilizaciones por todo el país.

En Kenia, tras las manifestaciones de marzo, este mes de julio la gente salió a las calles por tercera semana seguida. El candidato derrotado en las últimas elecciones, Raila Odinga, convocó a la población a una manifestación y, antes de cancelarla, el pueblo ya había tomado las calles. Trataremos de explicar mejor los motivos de las movilizaciones en Kenia.

Kenia exporta materias primas no procesadas e importa productos industrializados

Kenia es un país históricamente sofocado por el imperialismo inglés. Incluso, la misma Fuerza Aérea que luchó en la Segunda Guerra Mundial se utilizó a principios de la década de 1950 para sofocar la lucha de los campesinos kenianos. Esos campesinos luchaban por la preservación de sus tierras, usurpadas por colonos ingleses al servicio del grupo Lever, tierras utilizadas para la producción de té. Durante setenta años, el principal producto de exportación de la región ha sido el té, que ahora es distribuido mundialmente por la Unilever.

Las exportaciones de Kenia son fundamentalmente de productos no industrializados, destacándose: té (US$ 1.200 millones), flores (US$ 766 millones), café (US$ 262 millones), petróleo refinado (US$ 247 millones) y mineral de titanio (US$ 194 millones). Esas pocas exportaciones no garantizan una balanza comercial mínimamente equilibrada. Las importaciones desequilibran la balanza comercial en la adquisición de petróleo refinado (US$ 3.530 millones), aceite de palma (US$ 1.260 millones), medicamentos embalados ​​(US$ 554 millones), automóviles (US$ 549 millones) y hierro laminado en caliente (US$ 508 millones).

De estas exportaciones, 30% va a países africanos que también están en crisis. En cuanto a las importaciones, 70% provienen de China y de la India, lo que explica parte del endeudamiento con esos países.

Este desequilibrio comercial determinó que en 2021 Kenia fuese la 59° economía del mundo en términos de PIB, la 109° en exportaciones totales, la 81° en importaciones totales, la 142° economía en términos de PIB per cápita. El IDH del país, medido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se clasifica como bajo, ocupando el puesto 152 entre 191 países.

Kenia: un país sofocado por la deuda pública

En 2021, durante la pandemia, su deuda externa estaba en US$ 71.000 millones; ocho años antes estaba en US$ 16.000 millones. El 30% de sus ingresos se utiliza para pagar el servicio de la deuda, es decir, sólo los intereses. El 69,1% del PIB corresponde a deuda. Entre las 50 economías con mayor riesgo de incapacidad de pagar sus deudas, Kenia ocupa el sexto lugar, según la agencia de inversiones Bloomberg.

Los efectos de la guerra en Ucrania

Los trabajadores kenianos sintieron inmediatamente los efectos de la guerra en Ucrania. La inflación actual en el país ronda el 10%, pero este porcentaje no expresa exactamente el aumento de los precios en la mesa de las familias kenianas. El precio de los alimentos se disparó. El azúcar, por ejemplo, aumentó 58% en un año.

La tormenta perfecta que azota la economía

Además de los problemas estructurales típicos de una economía semicolonial, el país tiene que enfrentar sucesivos años de déficit en la balanza comercial, recesión y aumento de las tasas de interés, que hacen que la deuda externa crezca a pasos agigantados. No hay salida para este país si no suspende los pagos de la deuda, nacionaliza la tierra y tiene un fuerte plan de obras públicas para generar empleo. En este caso, ni Wiliam Rutto, actual presidente, ni el candidato derrotado en las últimas elecciones, Raila Odinga, están dispuestos a enfrentarse al FMI, el Banco Mundial y las transnacionales.

La ira comenzó en marzo

En marzo de este año, con apenas seis meses de gobierno de William Rutto, comenzaron las movilizaciones. Raila Odinga, el candidato derrotado en las últimas elecciones, trató de capitalizar el descontento popular, llamó a la movilización y perdió el control sobre ella.

El primer día de manifestaciones, una gran cantidad de personas salieron a las calles para protestar contra el gobierno. Las manifestaciones fueron gigantescas, para lo que es la tradición de un país hundido en un régimen bonapartista desde hace casi 50 años. Miles de personas marcharon en la movilización nacional contra los precios de los alimentos y el costo de vida. Para el gobierno, «las manifestaciones son anticonstitucionales y perturban la paz y los negocios en el país».

Con bombas lacrimógenas, balas de goma y armas letales, las manifestaciones fueron momentáneamente controladas. Fue posible controlar las manifestaciones gracias a los acuerdos militares de contrainsurgencia firmados entre EE.UU. e Israel y la policía y las Fuerzas Armadas de Kenia.

Las movilizaciones de julio

Una jornada de tres días de protestas comenzó el lunes (17/7). Rápidamente ganó alcance nacional y se involucraron las principales ciudades del país. Ríos de personas tomaban las calles. En los barrios más afectados por la represión, los moradores salían de sus casas a repartir agua para que los manifestantes pudieran lavarse la cara y suavizar los efectos de los gases lacrimógenos.

Los reclamos estaban relacionados con el aumento de los precios de los combustibles, el impuesto de 3% sobre los salarios para un supuesto fondo para construir viviendas populares y, sobre todo, la inflación que golpeaba sobre el precio de los alimentos. Un cartel decía: «Rutto debe reducir el costo del unga [harina de maíz] o simplemente desistir». La harina de maíz es fundamental para la alimentación de la población keniana.

“¡Ruto, acabe con la inflación o seguiremos en las calles!” Ese es el grito de guerra en las movilizaciones, es decir: o resuelve el tema de los precios de los alimentos o se va.

A pesar de la represión, hubo tres días de movilizaciones, incluso con la oposición tratando de mantenerse alejada de las calles. El líder opositor, Odinga, no fue visto en ningún lugar público, y según sus seguidores se encontraba en un lugar “muy seguro”. A través de las redes sociales, afirmó: “Este es un movimiento popular y no requiere que alguien lo dirija”.

El trazo común de las movilizaciones africanas

Las principales movilizaciones africanas de los últimos meses tienen como característica común el modelo represivo de extrema violencia utilizado por los gobiernos. Antes, los gobiernos y sus aparatos represivos ya actuaban con mucha violencia, utilizando gases lacrimógenos, balas de goma y en algunos casos con vehículos especiales. Sin embargo, en manifestaciones recientes se ha denunciado el uso de armas letales contra los manifestantes. Eso es lo que explica que en Angola haya 13 muertos hasta ahora, incluida la de un niño de 12 años; en Senegal, 23 muertos y más de 500 heridos; en Kenia hay más de 30 muertos, sumadas las manifestaciones de marzo y julio.

Por otro lado, la ira y radicalización de las masas ha llevado a la quema de vehículos policiales, comisarías y organismos públicos. En Angola, incluso la sede del partido de gobierno fue incendiada. Estas acciones, aunque aisladas, muestran el grado de explosividad del movimiento.

A la barbarie represiva se suma la barbarie del hambre y la miseria, y todo ello sin que los trabajadores hayan desarrollado mecanismos de autodefensa y, para colmo, sin que existan organizaciones que defiendan la creación de estos mecanismos.

La ira de las masas y la crisis de dirección

Las masas proletarias han hecho su parte y, además, han arrastrado para los enfrentamientos a sectores medios. Hay mucho radicalización y heroísmo en estas movilizaciones, pero falta la dirección política independiente de los trabajadores. Esta es la mayor tragedia de todas. En Angola, la cara visible de la oposición es la UNITA, partido que forma parte del régimen; en Senegal, la oposición está liderada por un pequeñoburgués populista, Ousmane Sonko, que tiene un proyecto político que es apoyado por EE.UU.; en Kenia, las movilizaciones son convocadas por Raila Odinga, candidato derrotado en las últimas elecciones por un pequeño margen de votos (50,49 x 48,85%) y que, junto al candidato ganador, William Ruto, formó parte de los dos últimos gobiernos.

La tarea central para la vanguardia de Kenia hoy es construir un programa antiimperialista, anticapitalista, independiente de los patrones y asentado en las organizaciones de los trabajadores, de los jóvenes y del pueblo pobre. Nosotros, de la Liga Internacional de los Trabajadores, apoyamos incondicionalmente ese esfuerzo político.

Traducción: Natalia Estrada.


[1] Quênia: As massas superam o medo do regime bonapartista e se levantam, en: https://litci.org/pt

[2] Moçambique: A morte do rapper Azagaia e a ditadura do FRELIMO, en: https://litci.org/pt

[3] Senegal: una nueva ola de movilizaciones contra el gobierno bonapartista de Macky Sall, en: https://litci.org/es

Fuente de la información e imagen:  https://litci.org

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Technology in education in Kenya: from gathering dust to gathering momentum

By Monica Kinyua, a proud Kenyan teacher and “Girls United” Club Leader at Nyakio Primary School in the rural South Kinangop Sub-County of Nyandarua County, Kenya, who received teacher training in a Technology Hub organized by Flying Kites, a charitable organisation.

In late 2017, the Kenyan Ministry of Education announced a big change to a new competency-based curriculum (“CBC”) to include technology and digital skills that will help prepare our students for the future. I am one of 19 teachers at Nyakio Primary, a public school in rural South Kinangop. Our school has 601 students from pre-primary to grade 8.  When we heard of the Ministry’s expectations, we wondered how we would transition and if and when our schools would receive the needed resources to do so.

Having had no technology in the school before, the government soon started to deliver tablet computers for students at primary schools across Kenya. At Nyakio, we accepted 64 of these gadgets for the entire school, but we were a bit scared because we had no knowledge or instructions on how to use them. As with many teachers around the world, we were hesitant, or lacked confidence in using technology. Myself, I was computer illiterate, and so were my colleagues. So the tablets remained in a closet gathering dust and, as teachers, we somehow felt left in the dust as well.

 

“I felt it could have been useful for teachers to be consulted when the new curriculum was being designed to make sure we were able to use the technologies well when teaching as they expected us to.”

 

We realized that we weren’t the only teachers in this situation when schools closed for nine months in 2020 due to the COVID-19 pandemic and we started working with teachers from other schools in our region to help our students keep learning. We would gather with our masks and safe distancing in the basement of the Flying Kites Hub to prepare and print learning packets for pupils. This is when we realised that other teachers in our region were no better prepared than us. We all had these same gadgets in closets at our schools, but we had no digital skills or training to use them.  When I told my story to the GEM Report team, they told me this is common for many teachers around the world: only a quarter of countries have laws to support teacher training in technology.

When schools reopened in 2021, Flying Kites began a program to help local teachers build very basic digital skills and confidence to use the government-issued tablets and other technology (such as computers, smartphones, and the internet) for teaching. I remember when I was first invited to the Tech Training program because we were asked to find the tablets, wipe off the dust, and bring them to the workshop. I was a bit afraid and feeling like a preschool student, but also I had so much hope.

By now, the CBC has been implemented and we need a lot of knowledge about computers and technology to do our jobs on a daily basis. Most of the activities in our books require us to go to the website of the Kenya Institute of Curriculum Development (KICD) to find the right content, student-centered activities, and resources. I admit there are times I have to skip some areas because I can’t do the research without access to the internet. I have now started to bring my research to Flying Kites because they allow me to use their internet and their equipment. Being able to access the KICD website with independence is one of the first and most important learning targets for the Flying Kites Tech Training program. I know how to do it now, but, as is the case for multiple schools on our continent, I don’t always have the internet.

Just this year Flying Kites started opening their Computer Hub after school for teachers who have gotten training. Even though I must travel about 45 minutes to get there, I find myself visiting for access to the internet, to improve my digital skills, and even to get support from our trainer, Mr. Okal. Sometimes we even go there as a group of teachers and we are helped to navigate through skills to reach what is needed by the CBC. It becomes so easy. Mr. Okal is never shy to help us and I like how he builds our skills using practical exercises that are very relevant to our jobs. For example, I am now able to use simple spreadsheets to mark my exams. I used to do it on pencil and paper.

Now, we are teachers who are confident and skilled. I feel that we’re finally using #TechOnOurTerms. It’s not the way we started. Now with digital skills, it makes learning much easier for the pupils. It feels good.The pupils and teachers are having a learning experience and enjoying using technology together. My students participate and they are very lively and eager to learn. We use the tablets very frequently for learning games and to watch educational videos. While before they sat in a closet, I now find myself in competition with other teachers to use these gadgets. Technology is changing our profession; we are growing step by step and our pupils are growing also. They want to learn more and more.

We are feeling ready to move forward. We have the basic digital skills and can even self-direct our learning using very good resources on the internet. Myself, I learn new skills every day and when I go back to my school I am able to equip my learners with confidence using the gadgets and technology that is available to us. Yes, we still have a journey ahead because our school has limited electricity, the tablets are getting worn out, and still no internet, but we are on a good path and our students are benefiting. I know they will graduate with the skills needed to compete in the world. And because I am now digitally literate myself, I am able to help them reach their goals.

 

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Investigación: Niñas migrantes. África

PREPÁRATE PARA VIAJAR:
«SI CREES QUE PUEDES SOPORTARLO, HAZLO»

Diré que no es un viaje fácil, pero si crees que puedes soportarlo, hazlo. […] Porque te diré las condiciones, ¿estás lista? Violación, acoso sexual, encierro en casa durante dos o tres meses y no tener libertad para salir. Vienen hombres diferentes que hacen contigo lo que quieren y se van. Ni siquiera los conoces; ni siquiera… sabes lo que hay en su interior. Así que, si puedes soportar todo eso, puedes hacer el viaje”.

Una de cada tres niñas migrantes en el norte de África experimenta o presencia abusos sexuales u otras formas de violencia de género mientras huye de sus países de origen para encontrar seguridad, según nuestro nuevo estudio ‘Girls on the Move in North Africa’, una investigación sobre las niñas y jóvenes migrantes africanas hacia España e Italia.

Este análisis aborda el tema, rara vez investigado, de las niñas migrantes y concluye que muchas niñas huyeron de sus hogares debido a la violencia, la falta de perspectivas de trabajo, así como a los conflictos familiares y la exposición al abuso y el matrimonio forzado, pero luego enfrentaron más amenazas y peligros en sus viajes hacia o a través del norte de África.

Esta investigación se basó en entrevistas realizadas en 2022 a niñas y mujeres jóvenes de entre nueve y 24 años, principalmente de países del África subsahariana, que migran hacia o a través de Libia, Túnez y Marruecos, así como las que llegan a Italia y España.

•   MÁS DE 1 DE CADA 3 DESCRIBIERON HABER EXPERIMENTADO O PRESENCIADO ABUSO SEXUAL U OTRAS FORMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO.

•   1 DE CADA 5 DE LAS NIÑAS ENTREVISTADAS CITAN LA VIOLENCIA COMO UNA RAZÓN PARA LA MIGRACIÓN.

•   1 DE CADA 7 DE LAS NIÑAS CITAN ESCAPAR DEL MATRIMONIO FORZADO O PRECOZ COMO UNA RAZÓN PARA LA MIGRACIÓN.

•   1 DE CADA 6 DE LAS NIÑAS INFORMARON DE BARRERAS EN EL ACCESO A LOS SERVICIOS TANTO EN TRÁNSITO COMO EN SU DESTINO FINAL.

VIOLENCIA EN SUS HOGARES O EL RIESGO DE SER CASADAS

El estudio muestra que una de cada cinco niñas entrevistadas citó la violencia en el hogar como una razón para la migración, mientras que una de cada siete mencionó huir para escapar del matrimonio forzado o precoz*.

«Mis hermanas huyeron de casa y no tenemos noticias de ellas hasta el día de hoy. Y cuando mi papá se enteró, me quemó los pies para que no pudiera salir. Dijo que, si no tienes pies, no puedes salir. Me quemó con hierro, me marcó con hierro y fuego para que no huyera como mis hermanas… Hui de mi pueblo… No quería que me encontrara y me hiciera las mismas heridas o me obligara a casarme», contó Rainatou*, de 20 años y que vive en España. Su padre la golpeó repetidamente e intentó casarla con un anciano con tres esposas. Finalmente, logró escapar de su aldea. Sola y sin dinero, caminó durante cinco días antes de ser recogida por un camión y llevada a la ciudad más cercana.

Si bien las oportunidades de planificación anticipada suelen ser limitadas, muchas niñas desconocen el alcance total de los riesgos y peligros que entraña la migración antes de viajar.  Algunas niñas emplearon mecanismos de supervivencia para ayudar a minimizar los peligros, como vestirse como niños o viajar con compañeros o adultos para protegerse.

Marie*, de 14 años, de Camerún, que viajó con su madre, describió múltiples casos de ser encerradas en casas en Marruecos y Argelia: «Llegamos a un pequeño pueblo. […] La gente vino a recogernos y llevarnos a otro lugar con mujeres y niños. Nos quedamos unos días sin salir del lugar, comer o beber. En este lugar, estaban violando a personas e incluso niños. Estaban a punto de violarme a mí también, pero mi madre logró salvarme».

Otro riesgo común durante la migración a través del norte de África fue el arresto o la detención. Noella*, de 16 años, es de Costa de Marfil y ahora vive en Italia. Fue interceptada por la guardia costera libia y enviada a un centro de detención. «Me golpearon la cabeza contra la pared en Libia. Me pidieron dinero y no tengo familia, así que me trataron mal. Otras veces te ponen una bolsa de plástico en la cara. Querían lastimarte».

NO ES FÁCIL ACCEDER A LOS SERVICIOS SOCIALES Y A LA ATENCIÓN MÉDICA

Una de cada seis niñas entrevistadas informó de barreras en el acceso a los servicios tanto en tránsito como en su destino final. Antes de entrar en contacto con las autoridades, como la policía o las organizaciones de la sociedad civil que pueden redirigir a los niños y niñas al sistema de protección de la infancia, algunos niños y niñas no tienen acceso a los servicios. Como atestigua un adolescente marroquí en Madrid:

Antes, cuando estaba con mi hermano en la calle, no accedía a los servicios. Si estás enfermo, te quedas enfermo hasta que te mejores”.
Wiam, 17 años, origen marroquí, España

Las niñas que migran necesitan acceso a la atención médica, incluida la atención de salud mental, pero también a los servicios de salud materna y al registro de nacimientos, así como a la educación y la vivienda. Las barreras lingüísticas, la desconfianza en las autoridades, combinadas con la falta de documentación y conocimiento de los servicios disponibles, son otros desafíos.

Fuente: https://www.savethechildren.es/actualidad/preparate-para-viajar-si-crees-que-puedes-soportarlo-hazlo

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Otro mundo es posible: El mundo necesita una nueva teoría del desarrollo que no atrape a las personas pobres en la pobreza

El mundo necesita una nueva teoría del desarrollo que no atrape a las personas pobres en la pobreza

 Vijay Prashad

En junio, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas publicó su Informe sobre Desarrollo Sostenible 2023, que hace un seguimiento de los avances de los 193 Estados miembros hacia la consecución de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Entre 2015 y 2019, el mundo avanzó algo en los ODS, aunque ya era muy insuficiente para alcanzar los objetivos. Desde el estallido de la pandemia en 2020 y otras crisis simultáneas, el progreso de los ODS se ha estancado a nivel mundial», señala el informe. Esta agenda de desarrollo se adoptó en 2015, con metas que debían cumplirse para 2030. Sin embargo, a mitad de este plazo, el informe señala que “todos los ODS están seriamente retrasados”. ¿Por qué los Estados miembros de la ONU son incapaces de cumplir sus compromisos con los ODS? Según la red, “en esencia, los ODS son un programa de inversión: es fundamental que los Estados miembros de la ONU adopten y apliquen el estímulo de los ODS y apoyen una reforma integral de la arquitectura financiera mundial”. Sin embargo, pocos Estados han cumplido con sus obligaciones financieras. De hecho, para hacer realidad la agenda de los ODS, las naciones más pobres necesitarían al menos 4 billones de dólares más de inversión al año.

Hoy en día no hay desarrollo posible, ya que la mayoría de las naciones más pobres están sumidas en una crisis de deuda permanente. Por eso, el Informe sobre Desarrollo Sostenible 2023 pide que se revise el sistema de calificación crediticia, que paraliza la capacidad de los países para pedir dinero prestado (y cuando pueden pedirlo, es a tasas significativamente más altas que las que se conceden a los países más ricos). Además, el informe pide al sistema bancario que revise las estructuras de liquidez para los países más pobres, “especialmente en lo que respecta a la deuda soberana, para evitar crisis bancarias y de balanza de pagos que se autocumplan”.

Es esencial situar la crisis de la deuda soberana a la cabeza de los debates sobre desarrollo. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) calcula que “la deuda pública de los países en desarrollo, excluida China, alcanzó los 11,5 billones de dólares en 2021”. Ese mismo año, los países en desarrollo pagaron 400.000 millones de dólares por el servicio de su deuda, más del doble de la ayuda oficial al desarrollo que recibieron. La mayoría de los países no piden prestado dinero para invertir en su población, sino para pagar a los tenedores de bonos, por lo que consideramos que no es financiación para el desarrollo, sino financiación para el servicio de la deuda.

El ferrocarril TAZARA (o ferrocarril Uhuru), que conecta a dos países de África oriental: Tanzania y Zambia, fue financiado por China y construido por trabajadores chinos y africanos. El ferrocarril se terminó en 1975 bajo las presidencias de Julius Nyerere (Tanzania), Kenneth Kaunda (Zambia) y Mao Zedong (China) y se ha convertido en un importante salvavidas para que Zambia, un país sin salida al mar, eluda a los gobiernos coloniales dirigidos por blancos y acceda a puertos comerciales a través de Tanzania.
El ferrocarril TAZARA (o ferrocarril Uhuru), que conecta dos países de África Oriental, Tanzania y Zambia, fue financiado por China, construido por trabajadores chinos y africanos y terminado en 1975.

Leer la literatura académica y de la ONU sobre desarrollo es deprimente. La conversación está capturada por las restricciones de la inabordable y permanente crisis de la deuda. Tanto si se destaca como si se ignora la cuestión de la deuda, su existencia excluye la posibilidad de cualquier avance genuino para los pueblos del mundo. Las conclusiones de los informes suelen terminar con un llamamiento moral —esto es lo que debería ocurrir— en lugar de un análisis de la situación basado en los hechos de la estructura neocolonial de la economía mundial: los países en desarrollo, con ricas reservas de recursos, son incapaces de obtener precios justos por sus exportaciones, lo que significa que no acumulan riqueza suficiente para industrializarse pensando en el bienestar de su propia población, ni pueden financiar los bienes sociales necesarios para su población. Debido a esta asfixia de la deuda, y debido al empobrecimiento de la teoría académica del desarrollo, no se ha proporcionado ninguna orientación teórica general eficaz para guiar agendas de desarrollo realistas y holísticas, y no parece haber ningún proyecto disponible para salir del ciclo permanente de deuda-austeridad.

Collage de la represa de Asuán (Egipto), la planta siderúrgica de Bhilai (India) y el rascacielos de Eisenhüttenstadt (República Democrática Alemana).

En el Instituto Tricontinental de Investigación Social, deseamos abrir un debate sobre la necesidad de una nueva teoría socialista del desarrollo, que se construya a partir de los proyectos que llevan a cabo los movimientos populares y los gobiernos progresistas. Como parte de ese debate, ofrecemos nuestro último dossier, El mundo necesita una nueva teoría socialista del desarrollo, que examina el terreno de la teoría del desarrollo desde 1945 hasta la actualidad y plantea algunas pistas de un nuevo paradigma. Como señalamos en el dossier:

Empezar por los hechos requeriría un reconocimiento de los problemas de la deuda y la desindustrialización, la dependencia de las exportaciones de productos primarios y la realidad de los precios de transferencia y otros instrumentos empleados por las corporaciones multinacionales para exprimir regalías de los Estados exportadores, las dificultades para implementar estrategias industriales nuevas y amplias, y para desarrollar las capacidades tecnológicas científicas y burocráticas en las poblaciones de la mayor parte del mundo. Estos hechos han sido difíciles de superar para los gobiernos en el Sur Global, aunque ahora —con el surgimiento de las nuevas instituciones Sur-Sur y las iniciativas globales de China— estos gobiernos tienen más opciones que en las décadas pasadas y ya no dependen tanto de las instituciones financieras y de comercio controladas por Occidente. Estas nuevas realidades exigen la formulación de nuevas teorías del desarrollo, nuevos análisis de las posibilidades y caminos para trascender los hechos persistentes de la miseria social. En otras palabras, lo que se ha vuelto a poner sobre la mesa es la necesidad de planificación nacional y cooperación regional, así como la lucha para producir un mejor entorno exterior para las finanzas y el comercio.

La Compañía Siderúrgica de Anshan fue renovada y ampliada como uno de los 156 proyectos de construcción en China que contó con el apoyo de la Unión Soviética en la década de 1950.

Una reciente conversación en Berlín con nuestros compañeros y compañeras del Centro Internacional de Investigación sobre la RDA (IF DDR) nos hizo darnos cuenta de que este dossier no abordaba los debates y discusiones sobre el desarrollo que tuvieron lugar en la Unión Soviética, la República Democrática Alemana (RDA), Yugoslavia y el movimiento comunista internacional en general. Ya en el II Congreso de la Internacional Comunista, celebrado en Moscú en 1920, las y los comunistas empezaron a formular una teoría del “desarrollo no capitalista” (DNC) para las sociedades que habían sido colonizadas e integradas en la economía mundial capitalista, pero que aún conservaban formas precapitalistas de producción y jerarquía social. La idea general del DNC era que las sociedades poscoloniales podían eludir el capitalismo y avanzar hacia el socialismo mediante un proceso nacional-democrático. La teoría del DNC, desarrollada en conferencias internacionales de partidos comunistas y obreros y elaborada por figuras destacadas de la academia soviética como Rostislav A. Ulyanovsky y Sergei Tiulpanov en revistas como la World Marxist Review, se centraba en tres transformaciones:

  • La reforma agraria, para sacar al campesinado de su condición de indigencia y acabar con el poder de los terratenientes.
  • La nacionalización de sectores económicos clave, como la industria y el comercio, para limitar el poder de los monopolios extranjeros.
  • La democratización de las estructuras políticas, la educación y del sistema de salud para sentar las bases sociopolíticas del socialismo.

A diferencia de la política de industrialización por sustitución de importaciones promovida por instituciones como la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (CEPAL), la teoría del DNC comprendía mucho mejor la necesidad de democratizar la sociedad en lugar de limitarse a mejorar los términos de intercambio. En la serie Amistad de IF DDR, Matthew Read relata en un artículo la aplicación práctica de la teoría del DNC en Malí durante la década de 1960. Próximamente el IF DDR y el Instituto Tricontinental de Investigación Social trabajaremos en un estudio exhaustivo de la teoría del DNC.

Page from Usul al-‘Adl li-Wullat al-Umur wa-Ahl al-Fadl wa-al-Salatin (‘The Administration of Justice for Governors, Princes, and the Meritorious Rulers’), c. late 1700s.
Página de Usul al-Adl li-Wullat al-Umur wa-Ahl al-Fadl wa-al-Salatin [La administración de justicia para gobernadores, príncipes y gobernantes meritorios], hacia fines del siglo XVIII.

Antes del colonialismo, los eruditos africanos y árabes de África Occidental ya habían empezado a elaborar los elementos de una teoría del desarrollo. Por ejemplo, ʿUthman ibn Muhammad ibn ʿUthman ibn Fodyo (1754-1817), el jeque fulani que fundó el califato de Sokoto (1804-1903), escribió Usul al-‘Adl li-Wullat al-Umur wa-Ahl al-Fadl wa-al-Salatin [La administración de justicia para gobernadores, príncipes y gobernantes meritorios] para guiarse a sí mismo y a sus seguidores por el camino de la prosperidad de su pueblo. El texto es interesante por los principios que esboza, pero —dado el nivel de producción social de la época— el califato se basaba en un sistema de baja productividad técnica y mano de obra esclavizada. Antes de que los pueblos de África Occidental pudieran arrebatar el poder al califato e impulsar su propia sociedad, el último califa fue asesinado por los británicos, que –junto con los alemanes y los franceses– se apoderaron del territorio y subordinaron su historia a la de Europa. Cinco décadas más tarde, Modibo Keïta, militante comunista, lideró el movimiento independentista de Malí, tratando de revertir la subordinación de las tierras africanas mediante el proyecto del DNC. Keïta no trazó explícitamente una línea directa hasta ibn Fodyo —cuya influencia podía verse en toda África Occidental—, pero podemos imaginar los itinerarios ocultos, las notables continuidades entre aquellas viejas ideas (a pesar de estar impregnadas de las miserables jerarquías sociales de su época) y las nuevas ideas propusieron las y los intelectuales del Tercer Mundo.

Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/nueva-teoria-desarrollo/

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/el-mundo-necesita-una-nueva-teoria-del-desarrollo-que-no-atrape-a-las-personas-pobres-en-la-pobreza/

 

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