La AJPES (Asociación de Jóvenes por la Educación y la Solidaridad) Jóvenes que en otros tiempos, hace 18 años, AHIMSA comenzó a becar ayudándoles en sus estudios, ahora son profesores, enfermeros, administrativos, agricultores, etc., y lo más importante, protagonistas del desarrollo de sus poblados, de sus aldeas y en definitiva de su entorno. Son ahora, la estrella que ilumina el horizonte de ilusión y esperanza de los desheredados de la tierra. Pueblos, aldeas, abandonados de toda institución, tanto nacional como internacional, empiezan a escribir un futuro de esperanza, lejos del “Estrecho”, del “Mediterráneo”, de las “pateras”, de los “cayucos”, un futuro en su tierra, con sus hijos, con sus ancestros, en paz y en armonía con su entorno, y sobre todo lejos del “racismo y la xenofobia” del rico europeo.
Nuestros amigos/as de la AJPES, se han dado cuenta de la importancia de la reforestación para el desarrollo de sus aldeas, por lo que el pasado mes de julio, con la financiación de AHIMSA, se pusieron manos a la obra y sembraron 2.000 árboles ornamentales y 200 mangos. Este programa es muy ambicioso ya que se desarrollará en 10 años vista. La AJPES pretende sembrar en los próximos 10 años, más de 25.000 árboles en 7 aldeas del entorno de Ouzal.
¿Habrá alguien en alguna cumbre europea, que se entere y tome ejemplo de lo fácil y barato que resulta llevar ilusión y esperanza por un futuro mejor a los pueblos desheredados de la Tierra, en lugar de perder tanto tiempo y dinero en pensar cómo crear campos, instalar muros y alambradas para los migrantes y refugiados?
En los últimos días, la AJPES, ha celebrado múltiples reuniones con los Jefes Tradicionales y responsables Políticos de las aldeas del entorno de Ouzal (Extremo Norte de Camerún). También han tenido reuniones con los padres y madres de los/as alumnos/as que la AJPES está becando. Han realizado la entrega de material escolar a los niños y jóvenes que se han responsabilizado del cuidado de los 2.200 árboles recién plantados, y nos han mandado fotografías de los árboles plantados, de los carteles colocados en cada una de las cuatro aldeas donde se han plantado los árboles, de la puerta que se ha colocado en el “bucarú”, que sirve de almacén, donde se encuentran las herramientas que hemos comprado para la siembra, y que permanecerán aquí para ser usadas en la plantación del próximo año. También hemos recibido la fotografías de las múltiples reuniones celebradas.
Fuente de la noticia: http://diarioaxarquia.com/noticias/nacional/2018/08/20/la-asociacion-de-jovenes-por-la-educacion-y-la-solidaridad-ajpes-del-norte-de-camerun-no-para
A lot of African countries have been working hard to improve children’s access to basic education, but there’s still a lot left to be done. 32.6 million children of primary-school age and 25.7 million adolescents are still not going to school in sub-Saharan Africa. But worse, at over 10.5 million, Nigeria has the highest number of children out of school in the world.
According to UNICEF, Nigeria’s population growth has put pressure on the country’s resources, public services and infrastructure. With children under the age of 15 accounting for 45% of the 171 million population, the burden on education has become overwhelming.
And while primary school enrolment has increased in recent years, net attendance is only about 70% — which translates to Nigeria having over 10.5 million out-of-school children. 60% of those children are in northern Nigeria.
Not to mention that the increased enrolment rates have created challenges in ensuring quality education, as resources are spread more thinly. It is not rare to see cases where there are 100 pupils for one teacher, or where students learn under trees because of a lack of classrooms.
The Minister of Education, Mallam Adamu Adamu, in January, claimed that the number of out-of-school kids in Nigeria dropped from 10.5 million to 8.6 million in the last three years:
«When President Buhari came into power in 2015, UNICEF said out-of-school children in Nigeria was about 10.5 million.
But I want to tell Nigerians that with the effort of this president, especially with the school feeding programme, it dropped from 10.5 million to 8.6 million as at last year.»
That’s untrue. and we need to face the fact that the Nigerian education system has undoubtedly failed millions of children. In north-eastern Nigeria, conflict has deprived many children of access to education. Teachers have been killed, and schools burned down or closed for security reasons.
It’s evident that the government cannot fix the educational sector alone, international and private intervention is urgently needed.
Source of the notice: http://www.konbini.com/ng/lifestyle/10-5-million-nigerian-children-school/
Un grupo de activistas ha asegurado este martes que la retirada del Gobierno burundés de la prohibición de acudir a la escuela a las niñas embarazadas no es suficiente para protegerlas de la explotación sexual y los abusos.
El Ministerio de Educación de Burundi anunció el viernes que retiraría la medida aprobada un mes antes, que señalaba que tanto las adolescentes embarazadas como las madres jóvenes y aquellos que las hubieran dejado embarazadas no podrían acudir al colegio.
El Gobierno, sin embargo, no ha dado motivos de la retirada de la prohibición, que ha levantado la polémica entre los grupos de defensa de los Derechos humanos. «Aplaudimos la decisión de Burundi», ha indicado Elin Martínez, investigadora de la ONG Human Rights Watch (HRW), que ha señalado que la medida era «altamente dañina» para miles de estudiantes.
«Las autoridades deben aprovechar esta oportunidad para desarrollar una política que apoye completamente a las jóvenes madres en su regreso a la escuela mientras garantiza que aborda las raíces de los embarazos juveniles», ha manifestado.
Según la ONU, el 40 por ciento de las víctimas de violencia física o sexual en Burundi son adolescentes. Alrededor del 7 por ciento de las niñas de entre 15 y 19 años han tenido al menos un hijo, y una de cada cinco mujeres se casa con menos de 18 años.
Los activistas han advertido de que miles de niñas en África se encuentran estigmatizadas debido al embarazo a pesar de que la mayoría no ha recibido educación sexual. En muchas ocasiones esto se produce a causa de una violación.
En algunos países como Tanzania, Sierra Leona y Guinea Ecuatorial, las menores son expulsadas de las escuelas en un intento por desalentar la actividad sexual de las adolescentes. En otros estados como Marruecos y Sudán, la aplicación de ciertas leyes permite criminalizar a estas adolescentes por adulterio, indecencia y relaciones extramatrimoniales.
«Cada año, miles de niñas quedan embarazadas en el momento en que deberían aprender historia, álgebra y habilidades para la vida», según un informe de HRW el mes pasado. «Todas las niñas tienen derecho a la educación independientemente de su embarazo, estado civil o estado de maternidad».
Los países de la región subsahariana gastan apenas el 0,5% de su PIB en innovación e investigación. En Occidente, el porcentaje que se gasta se acerca al 3%
Los principales científicos, innovadores y formuladores de políticas de África se reunieron el pasado marzo en Kigali (Ruanda) con el propósito de intercambiar ideas sobre soluciones a un problema cada vez más apremiante: la baja calidad de la ciencia en el continente.
Todo buen líder sabe que los descubrimientos científicos y la innovación impulsan el progreso, facilitan el desarrollo y pueden ayudar a abordar temas como la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y el cambio climático. Y, sin embargo, la mayoría de los gobiernos africanos no financian adecuadamente la Investigación y Desarrollo (I+D) en sus países. Según el Instituto de Estadística de la UNESCO, los países de África subsahariana gastan, en promedio, apenas el 0,5% de su PIB en esta área. En Occidente, el porcentaje que se gasta se acerca al 3%.
Esta disparidad subraya los desafíos de desarrollo que enfrentan los africanos. África alberga el 15% de la población mundial y el 5% del PIB del mundo, pero cuenta con un insignificante 1,3% del gasto total en investigación. Además, los inventores africanos poseen apenas el 0,1% de las patentes del mundo, lo que significa que incluso cuando se gasta dinero en ciencia, innovación e investigación, los hallazgos rara vez se traducen en soluciones para los desafíos más urgentes del continente.
Sin lugar a duda, estas tendencias no son universales; algunos gobiernos africanos están invirtiendo fuertemente en innovación dirigida por la ciencia. En Sudáfrica, por ejemplo, las autoridades se han comprometido a duplicar el gasto en I+D hasta el año 2020, hasta que llegue a representar el 1,5% del PIB. Este compromiso se realizó con posterioridad a otro compromiso que asumieron los jefes de Estado africanos respecto a incrementar los presupuestos de ciencia y tecnología con el fin de alcanzar al menos el 1% del PIB hasta el año 2025. Un puñado de países –incluidos entre ellos Kenia, Ruanda y Senegal– están trabajando arduamente para lograr este umbral de financiación.
África alberga el 15% de la población mundial y el 5% del PIB del mundo, pero cuenta solo con un insignificante 1,3% del gasto total en investigación
África también se beneficia de la generosidad de la ayuda a la investigación y el apoyo internacional. Uno de los principales donantes, la Fundación Bill y Melinda Gates, ha invertido más de 450 millones de dólares en iniciativas científicas africanas a lo largo de la última década. Los proyectos incluyen un programa de 306 millones de dólares para aumentar los rendimientos de los cultivos y una donación de 62,5 millones para mejorar los resultados en materia de salud. Estas y otras fuentes de financiación han ayudado a que los investigadores africanos desarrollen cultivos resistentes a la sequía, produzcan vacunas para enfermedades infecciosas como el ébola, y amplíen las oportunidades de educación en ciencia y tecnología.
Desafortunadamente, muchos Gobiernos africanos carecen de los recursos para financiar los programas que podrían aprovechar y construir avances basándose en estos logros. En pocas palabras, se necesita con urgencia un enfoque nuevo y más colaborativo para la ciencia africana.
Los líderes del continente han aunado sus recursos científicos en el pasado. En el año 2003, la Unión Africana y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África comenzaron a implementar una estrategia que abarca todo el territorio “con el propósito de desarrollar y utilizar la ciencia y la tecnología para la transformación socioeconómica del continente y su integración en la economía mundial”. Este fue un objetivo ambicioso que tempranamente arrojó buenos resultados. Entre los años 2005 y 2014, el gasto en I+D aumentó, mientras que la producción investigativa se incrementó en más del doble en muchos países.
Desde entonces, sin embargo, el progreso se ha estancado. La reunión en Ruanda, que tuvo como anfitrión al presidente Paul Kagame y fue organizada por el Next Einstein Forum, se diseñó para ayudar a que la agenda vuelva a encarrilarse. Sin embargo, las cumbres son solo parte de la solución; los gobiernos también deben comprometerse a mejorar la calidad de la investigación y pueden empezar en el logro de este cometido al centrar la atención en tres áreas clave.
En primer lugar, los líderes de África deben involucrarse y trabajar en conjunto con directores ejecutivos de empresas, filántropos y donantes que entienden el valor a largo plazo de la inversión en ciencia. La innovación es costosa y se necesitará capital semilla para ayudar a fortalecer la capacidad científica del continente.
En segundo lugar, las universidades e instituciones deben alinear sus agendas de investigación con los objetivos nacionales y regionales. Por ejemplo, dado que uno de los desafíos más urgentes de África es alimentar a su creciente población, los centros de educación especializados en la investigación agrícola deben cerciorarse de que su trabajo contribuya al logro de soluciones.
Por último, pero sin restarle importancia, los países deberían alentar el espíritu empresarial en las organizaciones de investigación. Una forma de hacerlo es mediante el establecimiento de oficinas de comercialización, que podrían ayudar a los científicos a llevar su investigación al mercado. Los científicos de todo el mundo necesitan ayuda para sortear la burocracia a momento de convertir una idea en una empresa comercial, y este proceso es particularmente desafiante en una región donde los mecanismos por los que fluye la I+D se encuentran en sus albores.
Impulsar las capacidades científicas de la región requerirá que los líderes del continente hagan mucho más que solo formular preguntas difíciles en las cumbres; ellos deben también asignar más fondos y forjar nuevas alianzas. Para superar los desafíos de desarrollo humano, los Gobiernos africanos deben invertir en las personas que pueden superarlos.
El gobierno de Etiopía aseguró hoy su compromiso con aumentar el acceso a la educación superior, como herramienta clave para el desarrollo sostenible de la segunda nación más poblada de África.
De acuerdo con una declaración de la Oficina de Asuntos de Comunicación, para ello se trazará un nuevo plan de financiamiento correspondiente al año fiscal 2018/19, en curso, que incluirá, entre otros aspectos, la construcción de más centros de enseñanza y la promoción de becas de estudio en otros países.
El texto precisó que en ese sentido se está recibiendo el asesoramiento cercano de China, que proporcionará eventualmente planes de postgrado para destacados universitarios etíopes, tanto en disciplinas de ciencias sociales como naturales.
Todos ellos, al culminar su preparación, volverán a Etiopía para contribuir decisivamente en proyectos de desarrollo nacional, en línea con las aspiraciones de reimpulso económico, aseguró el comunicado.
Un programa similar ya inició con la entrega de 30 becas a estudiantes, quienes partirán próximamente rumbo a Beijing para comenzar la hoja de ruta curricular.
El 90% de los estudiantes con discapacidad en Kenia no recibe una educación adaptada. Un cantante ha abierto una escuela inclusiva en la aldea de Kabondo para acabar con el estigma
A Baba Gurston le habría gustado tener un profesor como él. Uno que entendiese lo que es correr para quien no puede caminar. Uno que susurrase lecciones a los oídos a los que les cuesta escuchar. En realidad, a Baba Gurston le habría gustado tener un profesor. A él, hasta los diez años no le dejaron ir a la escuela. “Mis músculos eran demasiado débiles para moverme”. Una discapacidad genética quebraba sus pasos: sus brazos eran más largos que sus piernas. Eso, en una aldea de campesinos que cultivan maíz en los cerros que vigilan el lago Victoria, en la Kenia fértil que casi es Uganda, es peor que una plaga. Peor incluso que una maldición.
“Las personas con discapacidad son el grupo más desfavorecido y marginando, los que más discriminación sufren en todos los niveles de la sociedad: una compleja red de problemas económicos y sociales, incluida la desigualdad de género, crean barreras educativas, sociales y económicas. Por tanto, un número desproporcionado de niños y adultos con necesidades especiales no pueden acceder a una educación adecuada y son analfabetos”, resume un informe del propio Gobierno keniano..
Alumnos de la escuela inclusiva, en el patio del centro antes de asistir a las últimas clases de la mañana.PABLO L. OROSA
Apenas el 2% de los 750.000 jóvenes con discapacidad en edad escolar en Kenia reciben una formación adaptada a sus necesidades
Más allá de las cifras, son jóvenes como Byron que despiden cada mañana a sus hermanos antes de ir a la escuela. Para ellos no hay pizarras ni clases de inglés, solo paredes mudas con las que esconderlos del mundo. Tener ceguera, albinismo o trastorno del espectro autista es un salvoconducto a la marginalidad. “Las familias se sienten estigmatizadas y tienen miedo de mostrar al crío en público”, señalan los expertos gubernamentales. A Byron, el más tímido de los tres compañeros de pupitre, lo tuvieron durante meses en casa. “Hasta que convencimos a los padres de que él no era diferente, solo que no era tan fuerte como sus hermanos”, interviene Gurston. Ni siquiera están seguros de lo que debilita su cuerpo. Puede ser algo genético, pero también la malaria. O la polio.
Esta cadena de estigmatización se extiende a través del sistema educativo. Pese a los grandes esfuerzos por mejorar, con la puesta en marcha en 2003 de la educación primaria gratuita, los menores con diversidad funcional siguen siendo un colectivo olvidado. Hay poco más de un centenar de escuelas especializadas y algo más de 1.300 unidades adaptadas en los centros públicos. La mayoría carecen de instalaciones y equipamiento adecuados.
Entre el profesorado, solo el 1% ha recibido formación para atender a alumnos con necesidades especiales múltiples. “Hace falta más formación específica, ya que son muchos los prejuicios que rondan en torno a la discapacidad y ello ejerce una fuerte oposición hacia la inclusión. Es imprescindible que la formación que se dé al profesorado sea específica a las dificultades que se encuentran. Es un tópico real que desde la universidad se promueven aspectos teóricos, que pocas veces se asemejan al día a día que tienen los maestros en sus aulas. Necesitan herramientas útiles y apoyos continuos, no un amplio conocimiento sobre discapacidad y una ayuda puntual que pronto quedará en el olvido”, apunta Saínza Ramos, pedagoga experta en el trastorno del espectro del autismo.
Solo el 19% de los alumnos con diversidad funcional concluyen su formación secundaria en Kenia
El ejecutivo de Uhuru Kenyatta, reelegido el pasado otoño, ha tratado de frenar esta deriva aumentando las ayudas a los padres que matriculen a sus hijos con discapacidad hasta los 2.040 chelines (23 dólares) mensuales. Este dinero, arguyen las familias, apenas alcanza para hacer frente a los gastos de transporte. “Las personas con discapacidad, especialmente los niños, viven en entornos hostiles donde su seguridad está comprometida y su futuro en peligro. Permanecen marginados y sin oportunidad de avanzar, sin voz a consecuencia de los prejuicios, la violencia y el abuso social”, concluye el informe gubernamental.
La escuela del ‘reggae’
Baba Gurston, quien impulsa la escuela inclusiva de Kabondo, en la entrada del recinto.PABLO L. OROSA
En la entrada del aula hay un sinfín de zapatos. Tienen tantos colores como formas. Hay sandalias, mocasines y katiuskas. La mayoría negras, pero también verdes y rosas. Todas, sin excepción, cansadas de tanto barro y tanto caminar. En Kabondo la gente camina mucho: para preparar la tierra, para ir al mercado y al médico, para ir a la escuela los que pueden ir a la escuela. Es una comunidad humilde, bendecida con una tierra fértil en maíz, patatas dulces, tomates y hortalizas, pero en la que no sobra dinero para enviar a los chicos al colegio. Menos aún a los que tienen algún tipo de discapacidad.
Convertido en una estrella del reggae en Kenia, Baba Gurston creó una escuela en la que, de los 83 alumnos, 15 tienen algún tipo de discapacidad
A Byron, con el cuerpo enflaquecido y la boca parca, lo tenían escondido en casa. A Yael, seis años contados en episodios de epilepsia, también. De no ser por esta escuela, la escuela del reggae, los chicos de Kabondo no podrían ir al colegio. Los que tienen discapacidad, seguro; los que no, quizá tampoco. Aquí la pelea por la educación es diaria e individual. Hay que convencer a las familias, una por una. Día a día. «Futuro a futuro», parafraseando al propio Baba Gurston. Porque él lo tiene claro: “En esta escuela estamos abriendo un futuro para estos niños”. Para los 83, incluidos los 15 con discapacidad.
En las cuatro aulas levantadas donde hace dos años solo había pastos no hay distinción posible. Aquí todos los alumnos son iguales. El que tiene el cuerpo envilecido o el que tiene ceguera. En la escuela de Baba Gurston solo hay un lema: Disability is not inability (la discapacidad no es incapacidad). “Por raro que parezca la educación inclusiva favorece principalmente a los niños que no tienen ningún tipo de discapacidad, y ya no solo por todos los valores que promueve sino porque aprenden a sentirse parte de un grupo, reconociendo capacidades dentro de todas nuestras discapacidades, aspecto clave para crecer en el mundo laboral formando equipos”, apunta Ramos.
“La gente cree que la gente con discapacidad no tiene talentos, pero no es cierto, sí los tiene”, señala Gurston. Él, el chico que hasta los diez años no podía ni caminar, es hoy el mayor exponente de lo que se puede lograr derribando las barreras de los estereotipos. Tras nueve meses recorriendo los círculos del infierno, los tres primeros bañándose en el ungüento de hierbas preparado por una curandera y los otros seis encerrado tres horas al día en un agujero de barro bajo el sol, según cuenta, los músculos de Baba Gurston aprendieron a sostenerse. Lo suficiente para recuperar el tiempo perdido. Llegó a secundaria, donde entre los 1.200 alumnos era el único con discapacidad: “Me decían cosas, me intimidaban e incluso me robaban”. Pese al bullying, fue un alumno brillante: dominaba la gramática y la música como el mejor.
Con 17 años se marchó a Kibera, uno de los mayores slums del África, la ciudad sin nombre inmortalizada por Hollywood en El jardinero fiel. Allí conoció a otros como él. Artistas. De la mano del Kibera Creative Arts puso en marcha un grupo en el que los bailarines con algún tipo de discapacidad eran las estrellas. Fue su primer éxito. Suficiente para aliviar una vida dura: en Kibera no hay vidas que no lo sean. “Para mí lo peor era la distancia que tenía que caminar a diario: era casi una hora y media y eso es mucho para mí”, asegura Baba, hoy sentado a la sombra en el único despacho de la escuela. Es una habitación pequeña, de paredes claras y desnudas, con tres sillas y una mesa repleta de libros y carpetas impecablemente ordenadas. También hay dos grapadoras, varias libretas y un juego de bolígrafos. Y el teléfono de Baba.
—¿Por qué decidiste volver?
—Un amigo me convenció. A mí no me gustaba la idea de ser profesor, pero empezamos a hablar de educar a niños pequeños…
Por aquel entonces, hace algo más de dos años, Baba Gurston ya era un reconocido cantante en la escena alternativa keniana. Una de las estrellas de los Art Attack Festival. “La gente se vuelve loca cuando él sale al escenario”, afirma uno de los jóvenes de Kibera que creció viéndolo actuar. Sus ritmos reggaesuenan en Ruanda, Tanzania, Uganda o Etiopía. También en Suecia, donde un artista local, Peter Lundback, se ha convertido en su gran aliado. Su posición —y sus ingresos— le permitieron poner en marcha la escuela. Volver a Kabondo para darle a los pequeños un maestro que él nunca tuvo.
“No queremos que los niños con discapacidad crezcan aparte, que les digan que son especiales. ¡No hay nadie especial! Queremos que sean como los demás. La principal razón por la que existe la discriminación es porque nos separan, esconden a los niños y eso genera rechazo. Si los niños crecen entre iguales se reconocen en ellos, reconocen que ellos también pueden ser vistos como distintos: así es como pasan a ser uno más”, explica. “No hay nada mejor para potenciar el desarrollo de un niño que con el apoyo del grupo-clase, niños conscientes de que todos tenemos dificultades que con ayuda de los demás son menos dificultades”, concuerda Ramos.
Por eso, esta mañana en la clase de ciencia de la señorita Julie no hay miradas distintas para Byron ni para Yael. Tampoco para Jacob. Solo hay un profesor pendiente de ellos. Para ayudarlos. “Les hacemos un refuerzo después de la clase”, explica la maestra. El modelo funciona: “Yael, por ejemplo, iba con un poco de retraso, pero ya hace casi todas las actividades con sus compañeros”. Y Jacob, continúa Gurston, “cada vez se va abriendo más: cuando llegó tenía miedo a hablar”.
En apenas un año, la escuela en la que todo se aprende a través de la música ha conseguido mucho. Hay todavía retos: ampliar las clases, conseguir una furgoneta con la que recoger a los pequeños que viven más lejos y fondos para poder poner en marcha un comedor, pero el primer paso ya está dado. Después de aprender a caminar, ya solo se puede correr.
La Primera Dama y Ministra de Educación y Deportes La Sra. Janet Museveni preside una reunión sobre la transformación de la función de Inspección en el Ministerio de Educación y Deportes.
Janet Museveni estuvo de acuerdo con la recomendación de que los juicios de inspección tengan siempre consecuencias positivas y negativas para que se penalicen a los docentes que van en contra de las normas éticas, los que rinden mal y los que asisten a cursos de actualización y no ponen en práctica lo que se les enseña y para motivar a aquellos que hacen un buen trabajo.
La Primera Dama y Ministra de Educación y Deportes, la Sra. Janet Museveni, acordó con una recomendación adoptar y poner en marcha la nueva metodología de inspección basada en evidencia observacional robusta para proporcionar una mejor base para el mejoramiento escolar.
El nuevo enfoque enfatiza que el rendimiento del alumno es lo que importa en cualquier escuela y prioriza la asistencia de profesores y alumnos, la calidad de la enseñanza en el aula, el comportamiento y la seguridad de los alumnos y el impacto del liderazgo en la calidad escolar y los resultados del aprendizaje.
La Sra. Janet Museveni, flanqueada por el Ministro de Educación Superior del Estado, Dr. JC Muyingo, celebró el viernes una reunión informativa con Richard Brooks, un experto en Inspección y Responsabilidad que también fue Director de Estrategia de la Oficina de Inspección Escolar de Inglaterra, junto con personal superior de el equipo de inspección de su Ministerio sobre el proyecto piloto que se llevó a cabo en junio de este año para probar el nuevo enfoque de inspección en 40 escuelas secundarias de la muestra en el distrito de Masaka.
El proyecto piloto facilitado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID) se originó en la reunión de la Sra. Janet Museveni con Ark Education Partnership Group en el marco del Foro Mundial de Educación en Londres en enero de 2017, donde expresó el deseo de reformar la escuela inspección en Uganda como una forma de mejorar la calidad de la escuela.
Janet Museveni estuvo de acuerdo con la recomendación de que los juicios de inspección tengan siempre consecuencias positivas y negativas para que se penalicen a los docentes que van en contra de las normas éticas, los que rinden mal y los que asisten a cursos de actualización y no ponen en práctica lo que se les enseña y para motivar a aquellos que hacen un buen trabajo.
Ella señaló la necesidad de capacitar continuamente a los maestros para que puedan desempeñarse como se espera. «Necesitamos encontrar una forma de hacer que el aprendizaje y la enseñanza sean interesantes para que tanto los profesores como los estudiantes estén ansiosos por ir a la escuela», dijo.
Agradeció a Richard Brooks por compartir su gran experiencia en la inspección educativa con Uganda.
En su resumen, Richard Brooks informó que la nueva metodología de inspección se enfoca en la observación directa de lecciones para ver la realidad de la enseñanza y el aprendizaje en la escuela y qué más está sucediendo en la escuela en comparación con el enfoque de inspección actual que se concentra en los registros del oficina del director.
«No se puede decir lo que está sucediendo en la escuela leyendo trabajos en papel en la oficina del director. Tienes que observar directamente lo que está sucediendo «, dijo.
Agregó que esta metodología de inspección se centra más en los temas más importantes y genera una mejor evidencia de un desempeño real, juicios válidos y una mejor percepción de cada escuela. También ayudará a lidiar con los problemas graves y endémicos que se evidenciaron en las cuarenta inspecciones piloto y puede replicarse en las escuelas secundarias de Uganda. Estos problemas incluyen la falta de maestros y alumnos para asistir a las clases, baja productividad de los docentes, escasa exhibición del trabajo de los alumnos y materiales de enseñanza en las paredes de las aulas, el modelo dominante de enseñanza que no involucra a los alumnos, libros de trabajo de estudiantes no marcados, directores no monitorear la calidad de la enseñanza en el aula, las instalaciones de internado no reguladas y de mala calidad más el uso continuado del castigo corporal, entre otros.
Dijo que el nuevo enfoque, sin embargo, requiere más recursos, más inspectores y desarrollo de capacidades para los inspectores en el análisis de datos y la buena redacción de informes. También lleva más tiempo reunir la información para un buen juicio.
El Director de Estándares de Educación Dr. Kedrace Turyagenda dijo que eligieron el punto de entrada para esta nueva metodología de inspección para estar en la sección de Escuelas Secundarias y luego se extenderá a las Escuelas Primarias y otras instituciones. Las herramientas para apoyar este enfoque, incluida la herramienta de inspección, el panel de datos de la escuela y un manual de bolsillo también están disponibles bajo petición. Propuso pasar de los informes impresos en papel a los informes digitales que pueden difundirse fácilmente internamente y publicarse externamente para un mayor número de lectores y un mayor impacto en la mejora de la escuela.
La reunión también estuvo de acuerdo con una recomendación para diseñar un proyecto que permita ampliar este nuevo enfoque para abarcar todo el país.
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