04 de Febrero 2018/Fuente: El pais/Autor: JOSÉ NARANJO
Dakar acoge la Cumbre de la Alianza Mundial por la Educación que busca 2.000 millones de dólares anuales para reducir el número de niños y jóvenes no escolarizados que hoy suman 263 millones
La Alianza Global para la Educación (GPE, según sus siglas en inglés), una plataforma integrada por más de 60 países en vías de desarrollo, donantes internacionales y otros actores, busca fondos para pisar el acelerador de la financiación de la educación en las regiones más desfavorecidas del mundo. A tal efecto, este jueves y viernes organiza en Dakar la conferencia Una inversión para el futuro bajo el patronazgo de los presidentes francés y senegalés, Emmanuel Macron y Macky Sall, quienes pretenden conseguir unos 2.000 millones de dólares anuales desde ahora hasta 2020.
Si en los últimos quince años se han conseguido logros notables por parte de la Alianza, como el incremento hasta el 76% de la escolarización de niños en primaria frente al 63% en 2002 en los países en los que trabaja, todavía 61 millones no cursan este ciclo en el mundo. Si a estos se les suman los adolescentes que no se matriculan o lo hacen, pero dejan la secundaria, en total, 263 millones menores de edad no están escolarizados, según datos de la Unesco. El reto para intentar alcanzar el cuarto de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, es especialmente acuciante en África subsahariana, donde según la GPE, de los 61 millones de niños de hasta 13 años no escolarizados en el mundo, más de la mitad (33 millones) vive en esta región. De ellos, 25 millones, de los que dos terceras partes son niñas, no irán jamás a la escuela si se mantiene la tendencia actual.
“La conferencia de Dakar es la primera oportunidad de transformar el compromiso político en un apoyo tangible”, ha asegurado Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, para quien “financiar la educación es la mejor inversión que podemos hacer”. Por su parte, Julia Gillard, presidenta del Consejo de Administración de la GPE, manifestó que estos días de trabajo en la capital senegalesa “deben marcar el comienzo de una nueva era en materia de financiación de la Educación, apoyándose sobre un compromiso político creciente de mejorar los logros escolares para las niñas y niños”.
De los 61 millones de niños de hasta 13 años no escolarizados en el mundo, más de la mitad (33 millones) vive en África
La visita de Macron, la primera que realiza a Senegal tras su elección como presidente, ha generado una enorme expectación en el país, donde también ha previsto visitar la ciudad de Saint Louis para interesarse por el problema de la apertura de una brecha en la Langue de Berberie que ha generado numerosos daños ambientales y económicos. Además de Macron y Macky Sall, que participan el viernes en un panel de alto nivel, estarán representados sesenta países a través de sus ministros, así como altos cargos de ONG e instituciones de todo el mundo. España está representada por el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Fernando García-Casas.
La conferencia fue convocada por los presidentes senegalés y francés en noviembre durante la Asamblea General de la ONU y obtuvo un rápido respaldo de otros gobiernos del mundo. Desde su nacimiento, la GPE ha invertido más de 4.700 millones de dólares en 60 países en vías de desarrollo, de los que 28 están afectados por conflictos de diversa índole. La intención de la Alianza Global es, en un periodo de dos años, obtener al menos 4.000 millones más para reforzar los sistemas educativos de dichos países mediante una financiación sólida y sostenible.
Para ello, no solo los donantes deben alcanzar la cifra de 3.100 millones de dólares en dos años, sino que los países en desarrollo deben comprometerse a destinar al menos el 20% de su presupuesto a Educación y las fundaciones y el sector privado deben aumentar sus donaciones de manera sensible. Solo con un esfuerzo como este se podrá reducir de manera significativa la cantidad de niños y jóvenes no escolarizados en el mundo, que supera los 264 millones.
Fuente de la noticia: https://elpais.com/elpais/2018/02/01/planeta_futuro/1517482751_619328.html
UNICEF estima que necesitará casi 3.000 millones de euros este año para atender a 48 millones de menores alrededor del mundo. Casi un cuarto del presupuesto se destinará a los refugiados sirios, mientras el éxodo de los rohingya dispara la ayuda a Asia meridional.
Educación y acceso a agua, saneamiento e higiene serán los pilares de la acción de Unicef para este año, según el informe Intervención Humanitaria 2018 divulgado este martes por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. La organización estima que necesitará 2.920 millones de euros para hacer frente a las necesidades de 82 millones de personas en 51 países. Su objetivo es llegar a 48 millones de niños, uno de los colectivos más vulnerables, ya que uno de cada cuatro de ellos vive en países afectados por conflictos o desastres y casi 50 millones tuvieron que abandonar sus hogares debido a violencia, pobreza o catástrofes naturales.
Unicef estima que los niños que necesitan ayuda humanitaria urgente en el mundo son 85 millones. Cifras que esconden realidades. El año anterior, la organización fijaba sus exigencias en 3.100 millones de euros, casi 500 millones más que en 2016. Si por un lado la crisis del Zika ha remitido en comparación con el año anterior —a esta partida se destinaron 31,4 millones de euros en 2017—, el genocidio de los rohingya en Myanmar y su consecuente éxodo exigen aumentar el presupuesto destinado a Asia meridional. Esta cantidad pasa de 64,7 millones de euros en 2017 a 163,7 millones de euros en 2018, de los cuales el grueso (116,5 millones) irán a Bangladés, donde el hacinamiento y las malas condiciones higiénicas de los campos ponen en riesgo la salud de los refugiados.
Oriente Medio y Norte de África se mantiene como la región que acapara la cifra más elevada, con 1.509 millones de euros, repartidos principalmente entre atención a refugiados sirios y otras poblaciones afectadas en Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Turquía (767 millones de euros, alrededor de un cuarto del conjunto del presupuesto global), Yemen (272 millones de euros) y Siria (270 millones de euros). Nigeria y República Democrática del Congo son los principales destinatarios del presupuesto de África central y occidental (567 millones de euros en el conjunto), así como Sudán del Sur, Somalia y Etiopía en la zona meridional y oriental del continente (cuyo presupuesto asciende a 523 millones de euros).
Uno de cada cuatro niños vive en países afectados por conflictos o desastres
En porcentajes, el Fondo de las Naciones Unidas prevé gastar un cuarto del presupuesto para que 8,9 millones de niños puedan tener acceso a la educación. Otra prioridad fijada por el informe es el acceso a agua, saneamiento e higiene (21% del total) para garantizar este derecho a 35,7 millones de personas. Unicef aspira también a tratar 4,2 millones de casos de malnutrición aguda infantil (a través del 18% del presupuesto) y vacunar a 10 millones de niños contra el sarampión. La protección de los menores concentrará el 11% del gasto anual con el objetivo de brindar apoyo psicológico para 3,9 millones de niños.
«Deberíamos estar hablando de desarrollo en estos tiempos, pero debido a la situación actual hemos tenido que volver a poner el foco en las emergencias», ha lamentado Javier Martos, director ejecutivo de Unicef Comité Español este martes en la presentación del informe en Madrid.
Cinco crisis que marcarán 2018
1. El éxodo de los rohingya
Pese a que el número de nuevas llegadas se vaya estabilizando, la emergencia se mantiene elevada en el campo de refugiados rohingya Kutupalong, en Cox’s Bazar, uno de los distritos más pobres de Bangladés. A las 688.000 personas huidas del vecino Myanmar desde el pasado mes de agosto, cuando se recrudeció la persecución contra esta minoría, se suman otras 75.000 llegadas hace un año, además de una cifra estimada entre los 300.000 y 500.000 acumulada a lo largo de cinco décadas de éxodo. Unicef calcula que, incluyendo a los comunidades locales, los niños suman al menos 720.000.
“Responder a las necesidades de agua, higiene y saneamiento es un reto muy complicado, debido a la congestión del campo y la falta de letrinas”, explica Sara Bordas, jefa de operaciones del Fondo de las Naciones Unidas en Kutupalong. “En los centros de educación, se ven niños muy sucios, no tienen bases de higiene. Nos queda mucho trabajo por hacer”.
El hacinamiento y la escasez de higiene favorecen la proliferación de enfermedades. El campo ya ha registrado varios brotes de sarampión, difteria, infecciones agudas a las vías respiratorias y abre la puerta al riesgo de una epidemia de cólera.
Bordas se muestra preocupada también por los niveles de desnutrición aguda grave. “El ratio registrado el pasado mes de octubre era del 7,5%, muy por encima del límite de emergencia, fijado en el 3%”, asegura. “En el campo, además, también hay 80.000 mujeres embarazadas, muchas de las cuales ya están desnutridas”.
Una mujer rohingya sostiene su hijo mientras espera la repartición de ayuda humanitaria en el campo de refugiados de Balukhali, cerca de Cox’s Bazar (Bangladés)MANISH SWARUPAP
“No hay mucho que hacer en el campo, pero los niños frecuentan centros de educación no formal, donde reciben también apoyo psicosocial, en especial las víctimas de abusos sexuales. Trabajamos también en la prevención, para que no vuelva a ocurrir en un campo en el que hay mucha gente desesperada”, asegura.
“Al principio, nos centramos en no perder vidas, trabajando en salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene, pero ahora podemos agregar una parte de esperanza, basada en educación y protección. Solo estamos en el quinto mes de respuesta, pero aún no hemos alcanzado nuestros objetivos”.
Durante la presentación del Informe sobre Acción Humanitaria 2018 en Madrid, algunos niños intervinieron en directo desde Kutupalong para contar sus historias sin casi levantar la cabeza desde la hoja en la que dibujaban flores de colores. «Cuando llegaron al campo el pasado mes de septiembre, solo dibujaban helicópteros y gente que huía», explica Bordas.
2. El conflicto sirio y la crisis de refugiados en Oriente Próximo
El conflicto en Siria, a punto de cumplir siete años, ha causado más de seis millones de desplazados internos y más de cinco millones de sirios, entre ellos 2,5 millones de niños, viven como refugiados en Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto. Los fondos recaudados el año pasado apenas alcanzaron la mitad de la cifra necesaria para atender a las necesidades básicas en el país, especialmente las de los menores que viven en zonas sitiadas (se estima que sean 200.000) y en áreas de difícil acceso (1,7 millones).
El pasado mes de diciembre, organizaciones internacionales alertaron de un déficit de 60 millones de dólares (50,6 millones de euros) que pone en riesgo la atención a 1,5 millones de menores ante el frío del invierno.
A los estragos del conflicto, se suma el desplazamiento interno de personas como consecuencia del calentamiento global y de la progresiva desertificación de algunas zonas del país. Acnur calcula que los años de sequía consecutiva y crónica entre 2005 y 2011 obligaron a emigrar a más de un millón y medio de personas de las áreas rurales del sur de Siria.
Fran Equiza, representante de Unicef en Siria, ha aprovechado la presentación del informe para poner rostro a los niños de este país que en su vida solo han vivido y experimentado las consecuencias de la guerra civil. Y la vida para los que escapan, ha agregado, no es más simple. «Huyen de las balas, de las minas y del riesgo de ser reclutados por cualquiera de las partes en conflicto», ha explicado.
MÁS DINERO EN 2017, PERO MÁS EMERGENCIAS
Pese al incremento en comparación con el año anterior, la financiación en 2017 no fue suficiente para responder a las necesidades de los más vulnerables, sobre todo para emergencias crónicas, como la de República Centroafricana o de Malí. Unicef cerró el mes de diciembre pidiendo 3.790 millones de dólares (frente a los 3.360 millones de dólares estimados en enero), debido sobre todo a los flujos de refugiados y desplazados en Bangladés y en República Democrática de Congo; el riesgo de hambruna en Nigeria, Somalia y Sudán del Sur; el brote de cólera en Yemen; los huracanes en el Caribe y las inundaciones en Nepal.
A lo largo de 2017, los refugiados y migrantes que llegaron a Europa fueron 164.000 —incluyendo a 29.000 niños—, al mismo tiempo que distintos conflictos de larga duración se enquistaron alrededor del mundo. El de Siria, por ejemplo, está a punto de cumplir siete años y ha causado más de seis millones de desplazados internos, mientras que cinco millones de sirios, la mitad niños, viven como refugiados en los países vecinos. En Irak, casi nueve millones de personas necesitan ayuda humanitaria. Entre ellos, hay más de cuatro millones de niños. La escalada de violencia en República Democrática del Congo ha obligado a más de 1,7 millones de personas a abandonar sus hogares y los niños que sufren malnutrición aguda ya superan los dos millones. La crisis de la cuenca del lago Chad sigue afectando a 17 millones de personas en Camerún, Chad y Níger, al mismo tiempo que se recrudece la violencia y se incrementa el número de desplazados internos en la zona nororiental de Nigeria.
La sequía que azota el Cuerno de África ha afectado a 17 millones de personas en Etiopía, Somalia y Kenia, que quedan expuestas al riesgo de epidemias. El paso de los huracanes Irma y María por el Atlántico, por su parte, se dejó atrás a más de 1,4 millones de personas —un cuarto de ellos, niños— con necesidad de asistencia humanitaria.
En 2017 se registró también un incremento sin precedentes en brotes de cólera, en países como República Democrática del Congo, Irak, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. Esta “emergencia en la emergencia” -como la define el informe de Unicef- en muchos casos está relacionada con los conflictos armados, a la raíz del colapso de las infraestructuras de agua y saneamiento.
El Gobierno de EE UU se mantuvo a lo largo de 2017 como el principal donante del Fondo para la Infancia con 441,8 millones de euros, a pesar de que la Administración Trump anunciara a principios de año su intención de aplicar un tijerazo de «al menos» un 40% de las contribuciones voluntarias a la ONU y otros organismos internacionales por parte de EE UU.
Equiza ha lamentado que en el país se registraran 72 casos de polio en 2017, una enfermedad a punto de ser erradicada, cuando en 2011 el 100% de los niños estaba inmunizado.
El representante de Unicef participó el pasado mes de diciembre en un convoy dirigido a Guta oriental, un distrito cercano a Damasco que lleva cuatro años bajo asedio, donde registraron índices de malnutrición de casi el 12%. «Hace unas semanas, intentamos volver, pero no nos autorizamos. Lamentablemente, ahora no sé cuál es la situación de estos niños».
3. La guerra en Yemen
La muerte el pasado mes de diciembre del expresidente Ali Abdalá Saleh, desalojado durante la Primavera Árabe, a manos de los Huthi hace temer que se recrudezca la guerra en el país.
Yemen acumula casi tres años de conflicto y está al borde de una de las hambrunas más terribles de la era moderna, con 17 millones de personas que no saben si comerán mañana. Las tasas de desnutrición siguen siendo de las más altas del mundo, con casi dos millones de pequeños desnutridos y, de ellos, 385.000 con desnutrición severa aguda.
El colapso del sistema de salud, la falta de agua y alimentos constituyen un caldo de cultivo que no permite bajar la guardia ante la posibilidad de un nuevo brote de diarrea aguda (cólera).
Aunque se ha reducido la violencia, sube la alerta ante la crisis humanitaria. La desnutrición severa en menores alcanza el 10% y ya se cuentan 38.000 afectados por el cólera, mientras que los centros de salud han sido abandonados o carecen de medicamentos y personal.
5.Sudán del Sur
Más de un millón de niños sursudaneses sufren desnutriciónsevera. Las organizaciones humanitarias aún se enfrentan a muchos obstáculos para entregar ayuda en distintas zonas del país, consideradas demasiado inseguras desde que comenzó el conflicto en 2013.
La infancia en Sudán del Sur se enfrenta a muchos otros retos, más allá del hambre. Más de 2.300 niños han resultado muertos o heridos en los últimos cuatro años y se han registrado cientos de casos de violaciones y agresiones sexuales, según datos de Unicef. Dos millones de menores están fuera de la escuela y, si la situación actual se mantiene, es probable que solo uno de cada 13 niños acabe la escuela primaria, alerta Médicos sin Fronteras.
La ONG Plan Internacional abogará por la educación de las niñas y por la equidad de género en la conferencia por la financiación de la Alianza Mundial por la Educación (AME) que se celebrará en la capital de Senegal, Dakar, los días 2 y 3 de febrero.
Así lo adelantó su directora general para España, Concha López, en una entrevista con Efe, en la que desveló que su papel en la conferencia será «influir para financiar la educación de las niñas, una educación que garantice la equidad de género y que permita que las niñas sean líderes».
«Durante dos días, las niñas van a hablar con los dirigentes para decirles que somos las próximas generaciones que tomarán el poder», comentó López, que consideró que ha llegado la hora «para los hombres dejen huecos a las mujeres».
Varios mandatarios, entre ellos el presidente francés, Emmanuel Macron, cuyo país organiza la conferencia junto con Senegal, acudirán a esta cumbre, que pretende recaudar unos 4.000 millones de euros (unos 3.222 millones de euros) para hacer posible el objetivo de educación universal hacia 2030.
Según López, las jóvenes deben beneficiarse de una educación de calidad para convertirse en activistas de sus propios derechos, lo que supone erradicar «plagas» como las mutilaciones genitales, los matrimonios precoces o los embarazos no deseados, que frenan su acceso a la educación secundaria.
«Plan Internacional quiere que el 20 % del presupuesto estatal de los países en desarrollo sea dedicado a la educación y que el 0,4 por ciento del PIB de España sea destinado a la ayuda al desarrollo de los países pobres», agregó.
El objetivo, continuó López, es conseguir que los países ricos cumplan con su compromiso de dedicar el 0,7 por ciento del PIB a la ayuda al desarrollo antes de 2020.
A juicio de la directora general de la organización en España, con los fondos recaudados por la AME en esta reunión sería posible fomentar una educación inclusiva y transformadora para las chicas.
«Dentro de la Alianza defendemos nuestra estrategia, que es nueva: hacer posible que las chicas aprendan, lideren, decidan y progresen. Queremos colocar a las chicas en carreras donde están las nuevas profesiones, tales como tecnología, matemáticas, ingeniería, digital», puntualizó.
Con el apoyo de la Unión Europea (UE), Plan Internacional va a lanzar en breve un programa denominado «Mujer y Energía» que consiste en generar redes de energía solar gestionadas por mujeres en Senegal, Mali y Níger, al margen de la red general de abastecimiento.
Con una financiación global de 9,3 millones de euros, este programa quiere hacer posible que las chicas aprendan materias relacionadas con las energías renovables, que generan recursos financieros para las mujeres, explicó López al respecto.
Presente en casi todos los países de África occidental y con una oficina regional en Dakar, Plan Internacional lleva a cabo actividades en varios ámbitos para mejorar las condiciones de vida de las niñas y favorecer la equidad de género, apuntó López.
Com a Conferência de Jomtien (Tailândia), em 1990, emergem novas estratégias direccionadas à dinamização dos sistemas educativos, sobretudo, em países pouco industrializados, tendo como alvo o desenvolvimento sustentado e o bem-estar social.
Em Angola, o espaço de discussão sobre os reais problemas da educação, envolvendo não só o Estado mas também a Sociedade Civil, ocorreu, pela primeira vez, em 1991, na “Mesa Redonda de Educação para Todos”. À época, o maior problema a ser resolvido tinha sido detectado cinco anos antes, com a realização de um diagnóstico à rendibilidade do Subsistema do Ensino de Base: “em cada 1.000 crianças que ingressava no primeiro ano de escolaridade, somente 142 concluíam as quatro primeiras classes, das quais, 34 transitavam sem qualquer repetição, 43 com uma, e 65 com duas ou três repetições. Saíram conclusões e recomendações da “Mesa Redonda de Educação para Todos” (1991) e do “Exame Sectorial da Educação” (1992). Chegou-se, em 1995, ao estabelecimento de um “Plano-Quadro Nacional de Reestruturação do Sistema de Ensino”. Lançou-se, em 2000, um novo desafio com a “Estratégia Integrada para a Melhoria do Sistema de Educação, para o período 2001-2015”…
Porém, as dificuldades mantiveram-se e os maiores obstáculos às políticas educativas desenhadas foram: o longo período de guerra civil e a grande destruição de infra-estruturas escolares; a dificuldade de se criar, desde a Independência, uma rede escolar estabilizada, que levasse em consideração a aplicação de estatísticas credíveis de uma população escolar e académica, fixada de forma mais ou menos permanente; a evasão de quadros da Educação, aliciados, durante décadas, por melhores condições de trabalho; o elevado passivo de crianças em idade escolar fora das instituições de ensino; o baixo financiamento reservado à realização concreta das políticas educativas aprovadas; o não cumprimento dos compromissos assumidos pelas agências financiadoras que, sobretudo, no “Fórum de Educação para Todos”, em Dakar (2000), afirmaram que “nenhum país que se comprometesse seriamente com a educação básica se sentiria frustrado na vitória desse fim por falta de recursos”.
Contudo, ao nível da política educativa, o princípio da unicidade do sistema educativo surge como uma dificuldade estruturante, já que inviabiliza a possibilidade de se efectuarem adaptações de carácter regional e/ou local, capazes de facilitarem o diálogo pedagógico – como é o caso do uso das línguas maternas africanas como meios de ensino – num país multicultural e plurilingue, como de fortes assimetrias de desenvolvimento, entre o litoral e ointerior e entre a cidade e campo. É um facto, que todos deveremos ser considerados iguais perante a Lei. Porém, em educação, as diferenças culturais conduzem-nos à necessidade de tratamento diferenciado, mediante o uso de metodologias de ensino adequadas. Tratar por igual o que à partida é diferente não é, em meu entender, uma forma democrática de se lidar com o problema da iliteracia literal e funcional.
Também, a falta de regulamentação, desde sempre, do Subsistema de Formação de Professores, no âmbito da Lei de Bases do Sistema de Educação, implica num conjunto de indefinições, que dificultam uma maior adequação e validação dos Institutos Superiores de Educação (ISCED), das Escolas do Magistério Primário e outras instituições de formação docente, que, ao nível dos planos dos estudo e dos programas de ensino, nunca se articularam entre si. Ao professor cabe a direcção de todo o processo de ensino-aprendizagem em sala de aula, mas, sem uma adequada formação de professores, não há, nem pode haver ensino de qualidade, nem reforma educativa, nem inovação pedagógica. A tudo isto acresce um baixo financiamento para as acções de educação e formação, incluindo a remuneração salarial dos professores, enquanto interventores sociais de excelência.
A superlotação crianças em idade escolar, numa população que cresce cerca de 3% ao ano e cujo sistema educativo não consegue acompanhar esse ritmo de crescimento, aumenta a crise na educação e compromete o desenvolvimento sustentado dos recursos humanos. Em era do conhecimento, nenhum técnico médio ou superior foi formado sem o acompanhamento de professores e o grau de eficiência dos mesmos está associado à qualidade das aprendizagens, que os professores lhes proporcionaram.
Persiste a falta de escolas e de manutenção das mesmas. O material escolar, apesar de gratuito, está à venda nos mercados. Mesmo com este quadro de gritantes dificuldades, o ensino obrigatório foi alargado de 6 para 9 classes, com uma fatia do OGE que, este ano, deverá rondar os 11%… Se o ensino primário de qualidade é a base para o sucesso no ensino secundário e se o ensino superior assenta os seus alicerces na qualidade do ensino secundário, como poderá haver sucesso na formação de técnicos médios e superiores, se são deficientes os perfis de entrada e de saída, em cada um dos níveis de transição?
El Ministro nigeriano de Educación, Adamu Adamu, advirtió hoy que el Gobierno declararía el estado de emergencia en el sector de la educación en abril por la falta de maestros.
Adamu adelantó que su ministerio planea presentar una propuesta al Consejo Nacional de Estado para que los graduados de educación se empleen de ahora en adelante en la primaria.
El ministro solicitó el apoyo de todos los gobernadores de los estados para hacer lo mismo en sus respectivos territorios, según la Agencia Nigeriana de Noticias (NAN, inglés).
Pedimos a todos los gobernadores estatales que hagan lo mismo en sus estados y esperamos que una vez que esto se haga, nuestro sector educativo mejorará, expresó.
Asimismo, Adamu añadió que hará un llamamiento a cada uno para darle un énfasis especial al problema del bajo nivel educativo, especialmente a nivel primario.
El funcionario agregó que la propuesta también incluiría ofrecer empleo a estudiantes que aprenden magisterio en instituciones terciarias.
Resumen: Durante la acción formativa, promovida por la Dirección Provincial de Educación, Ciencias y Tecnología, los participantes perfeccionaron conocimientos relacionados con la alfabetización y metodologías que facilitan el cumplimiento de la función de los educadores, dinámica metodológica de las clases de aceleración y la utilización de los manuales para alfabetizar.
Formadores, supervisores municipais e facilitadores do Programa de Alfabetização e Aceleração Escolar (PAAE), num total de 53, frequentaram, de quarta-feira até ontem, em Ondjiva, um seminário de capacitação em matéria ligada à dinâmica metodológica das classes de aceleração, no âmbito da reforma educativa.
Durante a acção formativa, promovida pela Direcção Provincial da Educação, Ciências e Tecnologia, os participantes aperfeiçoaram conhecimentos relacionados à alfabetização e metodologias que facilitam o cumprimento da função dos educadores, dinâmica metodológica das classes de aceleração e a utilização dos manuais para alfabetizarem.
O papel do professor e do aluno nas classes de aceleração, o registo matemático a partir de situações concretas do quotidiano, o papel do supervisor e a importância da orientação pedagógica foram também temas abordados durante a formação.
O chefe de departamento da Educação, Ambrósio Hisiduavali, lembrou que a política do regime colonial é a principal causa do elevado número de analfabetos em Angola. Ambrósio Hisiduavali disse que o seminário visa fazer com que os alfabetizadores e supervisores municipais estejam melhor preparados para exercer a profissão com eficácia.
O seminário foi orientado por professores locais e analisou igualmente questõesligadas ao programa de alfabetização e aceleração escolar, técnicas de avaliação, alfabetização na nova era, a dinâmica das vogais e a merenda escolar.
“A acção formativa é uma base destinada a assegurar competências sobre as aprendizagens modulares do programa de alfabetização e aceleração escolar”, realçou Ambrósio Hisiduavali, que pediu aos alfabetizadores a materialização dos conhecimentos adquiridos.
Destacó que Níger, Chad, Sudán del Sur y República Centroafricana presentan las tasas de analfabetismo más altas.
Casi tres de cada 10 jóvenes de entre 15 y 24 años de edad que viven en países afectados por conflicto o desastres; es decir 59 millones, son analfabetos, lo que representa el triple de la tasa mundial, apuntó hoy el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
En un análisis, destacó que Níger, Chad, Sudán del Sur y República Centroafricana, países con una larga historia de inestabilidad y altos niveles de pobreza, presentan las tasas de analfabetismo más altas entre jóvenes de 15 a 24 años de edad , con un 76, 69, 68 y 64 por ciento, de forma respectiva.
“Estas cifras son un crudo recordatorio del trágico impacto que las crisis tienen en la educación de los niños, su futuro y la estabilidad y el crecimiento de sus economías y sociedades”, expresó la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore.
Refirió que “un niño sin educación que se convierte en un joven analfabeto en un país desgarrado por un conflicto o destruido por desastres puede que no tenga muchas oportunidades”.
Este nuevo análisis, con base en las tasas de alfabetización de la Organización de la ONU para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) en 27 países emergentes, se publica antes de la Conferencia de la Asociación Mundial para la Reposición de la Educación en Dakar, Senegal.
El análisis también señala que las niñas y las jóvenes se encuentran en mayor desventaja en lo que respecta a la lectura y la escritura, debido a que el 33 por ciento no aprenden ni siquiera lo básico, en comparación con el 24 por ciento de los niños.
Sin embargo, a pesar de su papel para nivelar las oportunidades de los niños y jóvenes más vulnerables, la educación sigue careciendo de fondos suficientes.
En la actualidad, solo 3.6 por ciento de los fondos humanitarios se destina a la educación de los niños que viven en situaciones de emergencia, lo que lo convierte en uno de los sectores menos financiados en los llamamientos humanitarios.
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