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Condiciones del regreso a la Escuela

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo

Nadie ha dicho que el regreso a la escuela, después de la emergencia sanitaria de esta primavera 2020, será fácil. Las niñas, los niños y jóvenes estudiantes estarán de vuelta a clases en unas cuantas semanas (¿o quizá meses?), sin embargo, aún no sabemos con precisión para cuándo. Eso dependerá de la evaluación que hagan las autoridades federales y estatales responsables de las políticas públicas en materia de salud y educación. Mientras tanto, lo cierto es que tarde o temprano la escuela regresará o estará de vuelta a su formato habitual, presencial.

Específicamente, hablo de la escuela pública y básica (preescolar, primaria y secundaria), donde hay, al menos, tres cuestiones que resultan interesantes y preocupantes en la víspera del retorno de nuestras comunidades educativas a las aulas: 1) El tema de los recursos financieros destinados al fortalecimiento de la infraestructura educativa y al mantenimiento de las instalaciones, en términos generales, (que es la base para dar continuidad a las medidas de higiene personal e interpersonal o de sana distancia), después de la contingencia; 2) El asunto de las condiciones específicas de los servicios disponibles y de funcionamiento físico de la escuela pública (agua, energía eléctrica, drenaje, dispositivos de seguridad, etc.); y 3) El tema de las aportaciones que realizarán las familias para que las niñas, los niños y jóvenes estudiantes, sobre todo de la escuela pública básica, se incorporen a los centros escolares en condiciones de seguridad y con las medidas adecuadas de sanidad para evitar enfermedades o rebrotes de las mismas.

1) Con respecto al primer asunto, sabemos, a partir de los datos oficiales disponibles, que los recursos públicos destinados a la educación en general, en su mayor volumen, se destinan a la nómina magisterial (pago de salarios). “El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (2015), en su reporte Gasto público para una educación de calidad, analiza la distribución del presupuesto de la educación básica para 2015, y encuentra que poco más de 85.6 por ciento se destina al pago de nómina, 4 por ciento a becas y 3.2 por ciento a gastos relativos a la infraestructura (mantenimiento, habilitación y construcción, y reconstrucción)”. (1)

2) En relación con el segundo, también sabemos que existen carencias en el rubro de estructura, organización y funcionamiento de las instalaciones educativas, de acuerdo con las cifras gubernamentales. Quizá lo que hace falta es valorar la profundidad y actualización de dichas carencias.

“Las primeras diferencias entre las escuelas públicas y privadas se encuentran en las características de la infraestructura: mientras más de 94% de los alumnos en todos los niveles de escuelas privadas asisten a inmuebles que cuentan con infraestructura adecuada (condiciones mínimas de sanidad y materiales duraderos), esta proporción se reduce para las escuelas públicas a 81%, 86% y 93% para los niveles de preescolar, primaria y secundaria, respectivamente (INEGI, 2014a). En cuanto a los alumnos que disponen de servicios básicos, las escuelas privadas se mantienen con rangos cercanos a 96% para todos los niveles educativos, mientras que las públicas registran 73% de los alumnos de preescolar y 78% de primaria y secundaria que cuentan con esta característica (INEGI, 2014a).” (misma fuente, p. 136)

“Con relación a servicios básicos, se identificó que hay una importante proporción de planteles que no reciben agua todos los días. A nivel nacional, 72% cuenta con este recurso diariamente; 17% tres o cuatro días; y 11% uno o dos días (INEE, 2018a). Ante la falta de agua, los planteles podrían no ofrecerla para beber a los alumnos, no tendrían agua en los sanitarios ni tampoco realizarían labores de limpieza, lo que afectaría el cumplimiento del derecho al agua y a la salud y, a su vez, afectaría el derecho a la educación. En el ámbito nacional, en 3.1% de los planteles públicos no hay sanitario (INEE, 2018b).” (misma fuente)

3) El tercer aspecto, que seguramente hará cambiar la manera de relacionarnos en las comunidades educativas, tiene que ver con los gastos que habrán de realizar las familias para que sus dependientes, es decir, las y los estudiantes niñas, niños y jóvenes, (zona de educación básica), acudan a las escuelas públicas en condiciones de seguridad e higiene elementales para evitar la transmisión de enfermedades virales y bacterianas (más allá del coronavirus y de la actual coyuntura).

Las economías de las familias se verán presionadas y aportarán lo necesario, de ahora en adelante, para que las niñas, los niños y jóvenes utilicen de manera cotidiana, al menos durante un buen rato: cubrebocas, protecciones para la cara o lentes especiales, gel antibacteriano (con alcohol), guantes especiales, batas o delantales, jabón neutro de tocador para lavarse constantemente las manos, entre otros materiales de protección y prevención que la misma escuela no va a proveer a sus estudiantes, docentes y directivos escolares. Ante esa circunstancia, me pregunto: ¿qué va a pasar si la escuela no tiene servicios básicos como agua potable, o no cuenta con sanitarios ni drenaje, o no dispone de servicios de recolección de basura o de energía eléctrica?

La reflexión necesaria sobre estas carencias de la infraestructura escolar, mantenimiento, servicios e insumos para la escuela, nos coloca ante la opción de cuestionarnos acerca de quiénes se harán cargo de estos gastos, y cómo esas condiciones serán adversas a las políticas públicas de salud. No hay que olvidar que la escuela, además y en ese sentido, requiere cada día de: líquido clorado para lavar pisos; escobas, trapeadores, recogedores, trapos, fibras, jabón en polvo, y demás enseres de limpieza o para llevar a cabo las labores de limpieza en la escuela de la “post contingencia” sanitaria.

Sin duda estamos (y estaremos) en la antesala de una nueva manera de convivir, de relacionarnos, de cuidarnos y de ser solidarios… luego de la experiencia colectiva que nos ha traído, para bien o para mal, el multicitado coronavirus, causante de la enfermedad Covid-19.

¿Cuál será la actitud y las acciones concretas que asumirá el gobierno de la República (de la “4T”) ante estas condiciones adversas? ¿Acaso la SEP dará nuevamente muestras de insensibilidad hacia las comunidades educativas, al autorizar, en breve, que se aumenten las cuotas “voluntarias” que realizan cada año las familias? ¿No existen otras alternativas a efecto de evitar que las familias mexicanas carguen con los gastos que traerá consigo la inminente vuelta a las aulas?

Fuente consultada:

(1) Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Estudio Diagnóstico del Derecho a la Educación 2018. Ciudad de México: CONEVAL, 2018.

https://www.coneval.org.mx/Evaluacion/IEPSM/Documents/Derechos_Sociales/Estudio_Diag_Edu_2018.pdf

Fuente: https://profelandia.com/condiciones-del-regreso-a-la-escuela/

Imagen: https://pixabay.com/photos/walking-school-children-education-4555769/

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América Latina: Trabajadoras de la Educación unidas frente a la pandemia

América Latina/ PrensaIE

Representantes de las Secretarías de Género, Equidad e Igualdad de las organizaciones sindicales afiliadas a la IE en América Latina fueron convocadas por la oficina regional a participar en una reunión virtual el pasado miércoles para reflexionar sobre la situación de las mujeres en general, y las docentes en particular, en tiempos del COVID-19.

Las participantes destacaron las graves condiciones de desigualdad acentuadas en el contexto de la pandemia, atravesadas, además, por el tema de género.

También coincidieron en señalar la sobrecarga de labores que han tenido las mujeres en la crisis actual. Al trabajo docente remoto, que implica un número mayor de horas de dedicación, se han sumado las responsabilidades del trabajo doméstico, del cuidado de menores y personas adultas mayores. En ocasiones, también deben atender la economía familiar ante situaciones de desempleo, o empleo informal.

Las participantes resaltaron cómo las medidas de confinamiento impulsadas por la mayoría de países han generado, asimismo, un aumento en las denuncias de violencia de género y en los índices de feminicidios. Las mujeres se ven obligadas a permanecer en sus hogares para no exponerse al contagio del nuevo coronavirus, por lo que son forzadas a convivir con sus agresores.

Brecha digital y principios rectores

Otros desafíos señalados fueron las limitaciones de acceso a recursos tecnológicos para impartir clases a distancia, algo habitual en muchos países latinoamericanos, dónde estudiantes y docentes carecen del equipo necesario y de acceso a Internet. A la brecha digital se suma la brecha generacional, con dificultades significativas para las docentes de mayor edad a la hora de asimilar las condiciones y entornos de las clases virtuales sin que se les ofrezca una formación adecuada.

Las organizaciones sindicales han desarrollado diferentes estrategias para facilitar a las docentes el acceso a recursos tecnológicos, capacitaciones y atención psicológica, entre otros. Y hacen un esfuerzo importante por alcanzar a los sectores más desfavorecidos de la sociedad en medio de la crisis.

Sonia Alesso, de CTERA, Argentina, integrante del Comité Ejecutivo de la Internacional de la Educación, aprovechó su intervención para exponer las acciones impulsadas por la IE para hacer frente a la pandemia y su impacto en el sector educativo. Los principios rectores  elaborados por la IE sobre la pandemia del COVID-19 pueden encontrarse aquí.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16767/am%c3%a9rica-latina-trabajadoras-de-la-educaci%c3%b3n-unidas-frente-a-la-pandemia

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Ante una ciudad desolada una educación que sirva para acompañar

Por: Miguel Ángel Casillas

Hace unos días tuve que salir por motivos personales al centro de la ciudad, había permanecido en casa según las recomendaciones sanitarias y por exigencias laborales. Recorrí las calles del centro de la ciudad, calles desoladas que semejan a un pueblo fantasma, negocios cerrados, algunas personas que iban o venían con su respectivo cubrebocas.

El centro de la ciudad de Guadalajara es un lugar emblemático, es un punto de referencia en historia y en cultura, esta ciudad en otro tiempo fue una ciudad muy centralista, todo pasaba por el centro de la ciudad desde los productos comestibles, los comercios, hasta los encuentros sociales y el cierre de negocios: bancos, tiendas comerciales, librerías, boticas y farmacias, papelerías, zapaterías, etc., pero con la llegada de los centros o plazas comerciales, vidrieras, escaparates o malls como se les conoce en otro lugares a las plazas comerciales, sirvieron para descentralizar el comercio y para darle un nuevo sesgo cultural a los consumidores. En paralelo las plazas comerciales comenzaron a competir con los tianguis en la distribución de productos. Ante todo, ello hoy debido a la pandemia el centro de Guadalajara es un lugar desolado, triste ausente del bullicio humano.

Me parecen exageradas las medidas de control que se han impuesto, muchos lugares cerrados pudieran abrir con la intención de no asfixiar la economía, total se trata de hacer responsables a los ciudadanos por la circulación y las relaciones que establecen socialmente. Considero que en el fondo sigue siendo el manejo político de la situación lo que está en el trasfondo de estas medidas supuestamente preventivas.

Es lamentable que el centro histórico, político y cultural de la segunda ciudad más importante del país se vea desolado, repito a modo de un pueblo fantasma sin personas, con las cortinas de los establecimientos cerradas hasta nuevo aviso. Si bien la contingencia nos ha exigido tomar medidas de sana distancia, también es cierto que del otro lado los ciudadanos hombres y mujeres estanos exigidos de demostrar el nivel de civilidad que hemos alcanzado a estas alturas del partido.

Las escuelas son otro de los espacios sociales emblemáticos, el bullicio de niños y niñas, el acceso de padres de familia, el personal que labora en cada centro educativo; ahí se justifica un poco más la medida preventiva. Pero también para ello hay estrategias y alternativas que al colocar como prioridad número uno la seguridad y la salud de alumnos, alumnas y docentes, podría pensarse en acercamientos paulatinos a cada centro escolar. Por ejemplo, tener una estrategia de asistencia de una tercera parte de alumnos y de personal cada día, evitar los tumultos y las aglomeraciones y abordar colectivamente el tema. Crear una cima de discusión, de debate y de análisis que coloque en el centro de las intervenciones el trasfondo del coronavirus y las distintas alternativas para abordarlo.

Es importante que los y las educadores piensen en colectivo de qué manera utilizar el dispositivo pedagógico ante momentos de crisis o de emergencia como el que estamos viviendo; hemos optado por la comodidad ante el uso de los entornos virtuales y con ello hemos descartado otras alternativas, como la de encuentros de diálogo con pocos asistentes con sana distancia, que permita vernos cara a cara y platicar acerca de cómo nos ha ido en estos días de aislamiento. Muy pronto tendremos un banco de narrativas en torno a cómo le hemos hechos para salir adelante en este tiempo atípico y cuál ha sido a alternativa pedagógica que hemos utilizado.

El acompañamiento es una de los ejes centrales de la tarea de educar. Educar y acompañar puede decirse que son sinónimos de una tarea, que implica que educar tiene que ver con estar al lado de los otros, de los demás, es por ello que es bueno que ante lugares o entornos desolados le demos oportunidad de vivir y experimentar al vínculo humano.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/ante-una-ciudad-desolada-una-educacion-que-sirva-para-acompanar/

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“Inoportunas, insuficientes y antidemocráticas”, medidas universitarias para enfrentar la pandemia: CEU

América/México/06/05/2020/Autor y fuente: desinformemonos.org

Las medidas impulsadas por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), entre las que se encuentra la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para enfrentar la contingencia por la pandemia de coronavirus, “han sido inoportunas, insuficientes y antidemocráticas, ya que hasta ahora ignoran la situación real en la que se encuentran miles de alumnas, alumnos y profesores”, indicó la Central de Estudiantes Universitarios (CEU) de la UNAM tras realizar una encuesta sobre las clases en línea.

De acuerdo con los resultados de la encuesta, de los 3 mil 316 estudiantes de educación media y superior de la UNAM que participaron, 67.3 por ciento no se ha adaptado a las clases virtuales, mientras que 66.4 por ciento cuenta con una conectividad a Internet deficiente y sólo uno de cada diez respondió que todos sus docentes les imparten clases.

“Las clases en línea improvisadas no garantizan plenamente el derecho a la educación”, señalaron los integrantes de la CEU, quienes hicieron a las autoridades universitarias una serie de recomendaciones en el marco de la situación extraordinaria por la contingencia.

Entre las medidas se encuentra que los docentes evalúen de manera flexible y se suspenda la seriación obligatoria en la inscripción de materias de los próximos dos semestres, así como que haya la apertura de un periodo de ajustes extraordinarios a la inscripción del actual semestre, en el que se permita tramitar la baja de una o más asignaturas sin que aparezca en el historial académico.

Dentro de las recomendaciones, la CEU incluyó también la creación de modelos de exámenes finales y extraordinarios en línea, de cada materia, y gestionar la ampliación de la banda ancha de los estudiantes que no son usuarios de Telmex.

Los encuestados fueron alumnos de la Facultad de Derecho, la Escuela Nacional Preparatoria y la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, todas de la UNAM, “con un nivel de confianza del 99 por ciento y un margen de error del 2.3 por ciento, de una población total de aproximadamente 356 mil 530 estudiantes, según la Agenda Estadística de la misma institución en el periodo 2018-2019”.

Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/inoportunas-insuficientes-y-antidemocraticas-medidas-universitarias-para-enfrentar-la-pandemia-ceu/

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El Sistema educativo debe aplicar ‘nuevo espíritu’ de enseñanza: Dussel

América/México/06/05/2020/Autor y fuente: aristeguinoticias.com

El sistema educativo debe ser reformado para instaurar una «nueva escuela mexicana» que privilegie la creatividad y el pensamiento crítico entre jóvenes, niñas y niños, sostuvo el filósofo Enrique Dussel. El también académico urgió a las autoridades a llevar a cabo un «cambio radical» en las escuelas con el fin de formar una «nueva juventud» preparada para una nueva realidad tras la pandemia de Covid-19.

 

Fuente: https://m.aristeguinoticias.com/0205/mexico/sistema-educativo-debe-aplicar-nuevo-espiritu-de-ensenanza-dussel-resumen/

Imagen:  https://pixabay.com/photos/artistic-bright-color-colored-2063/

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OPINIÓN | El Toro Meco: resistir en las montañas de concreto

Por: Tlachinollan

Como migrante indígena he tenido la fuerza para cruzar el desierto y la capacidad para conseguir un trabajo en Nueva York. Mi vida cambió totalmente: dejé Yuvinani para vivir en Brooklyn. Pensé que me olvidaría de la Montaña y que me iría mejor con los gabachos. Con los 7 años que llevo viviendo en esta ciudad, me pesa mucho la soledad. Los fines de semana nos reunimos para convivir y la verdad, toda la plática es sobre nuestro pueblo. Allá está nuestro corazón, porque aquí nuestro cuerpo solo está para ganar dólares. En la semana no existimos para la gente con la que trabajamos.

Ponemos todo nuestro empeño en lo que hacemos y nos abstraemos de la realidad. Cuando llego al departamento me tiro a dormir. Todo es monotonía y mutismo. Vivo como un extraño en un mundo que no es el mío. Me he tenido que adaptar al maltrato de muchas personas que por su color se sienten superiores. No hay forma de escapar a las miradas que me desprecian y me discriminan.

Vivo atormentado porque tengo que pagar muy cara mi estancia en Nueva York, no solo por los gastos que realizo, sino por lo que cuesta vivir como extranjero, experimentando en todo momento que no tengo derechos y que soy parte de la multitud de migrantes que supuestamente somos los causantes de todos los males. Es el estigma que tenemos que cargar como la escoria de la sociedad. Su perversidad es pisotear nuestra dignidad, doblegar nuestra resistencia y domesticarnos como seres sin razón.

Las horas que paso sin hablar me han nutrido de ideas que me remiten a la cultura de mi pueblo. Ese vacío que hay en mi mente y en mi corazón, lo lleno con los recuerdos gratos de mi familia que vive en el campo. Camino ensimismado por las avenidas de Nueva York, como un autómata que sube y baja del metro, sin cruzar palabras en medio de la multitud. Mis pies ya se acostumbraron a caminar sobre el asfalto y a usar el transporte público para llegar a tiempo a mi trabajo. Cuando escucho el inglés y se me dificulta entenderlo, entro en crisis, por no dominar el idioma que me abriría otras puertas. Se repite la misma historia que viví en Tlapa, cuando mis compañeros de la escuela se reían cuando hablaba español. Me sobrepuse a las burlas y sobre todo a los remedos que me hacían por no pronunciar bien algunas palabras. En la mirada me dicen todo, cuando trato de comunicarme en inglés. Ya no es la misma burla, enfrentas más bien la actitud de personas que nos quieren hacer sentir como ignorantes, como seres que no estamos a su altura para establecer una comunicación. Eso carcome mi dignidad, porque nos tratan con el látigo de su desprecio.

Ya me acostumbré a no ver el cielo ni las flores. Ahora mi Montaña son estos rascacielos de concreto; la expresión del poderío de una nación, la arrogancia de quienes tienen dinero y la supremacía de una raza que se siente superior a las demás. He podido navegar a contracorriente, mantenerme en medio de este maremágnum y salir a flote, reafirmando mi identidad como hijo de la lluvia. Lo más valioso de mi estancia en esta mega urbe es haberme reencontrado con mis paisanos, sobre todo de compartir nuestros proyectos y de reconstituir nuestra pequeña comunidad.

Hemos formado una organización que le llamamos “El Toro Meco”, es una canción popular que habla orgullosamente de Yuvinani, de la gente que tiene valor y que sabe capotear la vida. El ritmo y la letra se ha hecho famosa en toda la Montaña, porque en los bailes la gente se zarandea de gusto. En Brooklyn nos hemos organizado como jóvenes de la Montaña, coordinados con algunos de Puebla, Michoacán y Tlaxcala. La promoción de la cultura de nuestros pueblos es lo que nos une. Estamos recuperando el uso de nuestros idiomas y varios nos estamos capacitando para ser peritos interpretes en las Cortes de Nueva York. Muchos compañeros y compañeras enfrentan procesos legales en condiciones sumamente desiguales. Hay varios paisanos que están en la cárcel acusados injustamente. No tuvieron la oportunidad de ser escuchados en su propio idioma. Por eso, nos estamos preparando para que en las Cortes los jueces conozcan nuestra forma de pensar, de creer y de actuar y que no estigmaticen nuestras culturas.

La llegada del coronavirus nos agarró desprevenidos, porque nunca pensamos que de la noche a la mañana nos íbamos a quedar sin trabajo. La enfermedad está agarrando parejo y ya no hay lugar en los hospitales para que atiendan a los enfermos. Muchos compañeros prefieren quedarse encerrados en su casa, tomando algunas yerbas para bajar la calentura. Me atrevo a decir, que si tuviéramos temazcal en Nueva York, todo mundo lo usaría y nos curaríamos de muchas enfermedades. Hay mucho miedo de ir al hospital, no solo porque no hay camas, sino porque ya no te dejan ver a tu familiar. Con la pandemia, las personas que fallecen tienen que incinerarse. Está prohibido trasladar cuerpos a nuestro país.

Estamos preocupados porque varios amigos y amigas han fallecido y no tenemos forma de ayudarlos. Las funerarias están cobrando más de dos mil dólares por la incineración. No hay una fórmula efectiva para conseguir dinero, porque nos quedamos sin trabajo. Como organización nos dedicamos a elaborar bolsas ecológicas, pero ahora con el COVID – 19, estamos haciendo cubrebocas, como una forma de recaudar dinero y obtener algún ingreso. Tenemos que enfrentar los embates de esta pandemia. Nos sentimos solos, porque no vemos el apoyo de las autoridades mexicanas. Hemos utilizado la plataforma GoFundMe para obtener fondos en beneficio de las familias que no han logrado cubrir el pago de la incineración. A través de varias iglesias y escuelas estamos encontrando el apoyo alimentario. Nuestras familias en la Montaña, están viendo la forma de ayudarnos. Nos recomiendan los remedios caseros para no dejarnos derrotar por el coronavirus.

Aún no sabemos cuántos de nuestros paisanos han fallecido, porque seguimos encerrados. Solo por las redes sociales sabemos que hay más de 30 personas de la Montaña que han perdido la vida. Como la canción del Toro Meco, tenemos que hacerle frente a esta pesadilla. No nos vamos a dejar vencer, tenemos que organizarnos mejor. Si logramos llegar a esta megalópolis y pudimos encontrar un rincón dónde vivir, recuperaremos nuevamente las fuerzas que nos han heredado nuestros abuelos, quienes siempre tuvieron bríos para llegar a la cima de la Montaña. A imagen del Toro Meco, capotearemos al coronavirus y resistiremos en estas Montañas de concreto.

Abel Barrera Hernández

Fuente e imagen: http://www.tlachinollan.org/opinion-el-toro-meco-resistir-en-las-montanas-de-concreto/

Publicado originalmente en Desinformémonos

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¿Fue un acierto el haber mantenido el actual ciclo escolar en pie?

Por: Fidel Ibarra López

Los tiempos de la Ciencia no cuadran con los tiempos de la política. Desde la Organización Mundial de la Salud se advierte del riesgo que representa para la salud de la población mundial si se eliminan las restricciones que se tienen hasta el momento -la sana distancia y el confinamiento de la población-. Pero desde la esfera de la política, la vida transita por otras vías. Hay urgencia por reactivar la economía -a través de reabrir los negocios y las empresas de forma gradual-. Y se entiende, la Concamin advierte que cada día se están perdiendo alrededor de 20 mil empleos en nuestro país. Y esa cifra representa una cuesta arriba muy compleja de superar una vez que la pandemia haya pasado. De ahí el que haya urgencia por reabrir los negocios nuevamente.

En el terreno de la educación ocurre algo similar. Mientras que en otros países se dio por terminado el actual ciclo escolar, en México las autoridades educativas anunciaron que eso no iba a ocurrir en nuestro caso. Y en su defecto, se anunció que el calendario escolar se recorrería hasta el 17 de julio y que el regreso a las aulas sería escalonado “dependiendo del número de contagios que haya en cada municipio: para algunos, el regreso sería para el próximo 17 de mayo y para otros, la primera semana de junio (Educación Futura, 26 de abril del 2020).

¿Se pueden iniciar las clases presenciales en esas fechas? No hay certeza para ello, debido a que ese escenario depende de la forma como se comporte la pandemia en las próximas semanas. No obstante, aún con ello se aventuran las autoridades educativas a plantear una fecha probable de regreso a las aulas. Y la pregunta obligada es ¿por qué? Me parece que la respuesta va en dos sentidos: En primer lugar, en un escenario de incertidumbre, el funcionario público se ve obligado a ofrecer respuestas para ofrecer un cierto marco de certidumbre de cara al futuro inmediato. Y dentro de esas respuestas, una de ellas se vuelve imperativa: cuándo vamos a retornar a la “normalidad” -cualquier cosa que eso signifique ahora-. El funcionario público entonces, pretende dar certidumbre ante un escenario líquido -para utilizar la expresión de Bauman-, pese a que no se cuente con evidencia sólida para confirmar que lo que asegura se va a poder cumplir. En segundo lugar, me parece que no se canceló el ciclo escolar por una consideración política. Seguramente se valoró el costo político que significaría para el gobierno federal una decisión de ese tipo. Y la conclusión que se desprendió de ello es que cancelarlo hubiese significado un revés para la reforma educativa Obradorista. Una reforma que está en proceso de implementación y que ahora, por motivos de la pandemia, ha entrado en un impasse.

Dicho esto último, planteemos la pregunta a la inversa: ¿fue un acierto haber mantenido el ciclo escolar en pie? En términos políticos me parece que sí. Se envía una señal de operación y funcionamiento del sistema educativo. Y no sólo para el caso de la educación pública, sino sobre todo para el sistema privado. Haber concluido el ciclo escolar hubiese sumido al sistema privado en un escenario muy complejo por el tema de las colegiaturas. Pero, ¿y en términos académicos? Aquí es donde se instala el problema. Y lo afirmo por lo siguiente: diversos maestros y directores de educación básica se han manifestado sobre las deficiencias que contiene el plan “Aprende en Casa”.

Cito un ejemplo: “Saturación de contenidos, estandarización de conocimientos, manejo de conceptos complejos, sin explicaciones para alumnos de preescolar y primaria, y la falta de adecuación de contenido curricular para los de educación especial, son algunas defi-ciencias detectadas por maestros y directores de formación básica” (Laura Poy Santoyo, La Jornada, 26 de abril del 2020). Visto así, el programa de la SEP se entiende como una medida de urgencia para mantener el ciclo escolar en pie. Pero esa medida topa con una realidad para la cual habría que prepararse primero. Tanto para la impartición de las clases a distancia, como para trasladar el aprendizaje a casa. Lo que se está haciendo en este momento es trabajar en base a una urgencia para concluir de alguna forma el actual ciclo escolar. En el sistema de educación privada se están preparando con base en las debilidades estructurales que están quedando al descubierto con esta pandemia. Y lo tienen que hacer si quieren mantenerse en el mercado. En contraparte, si eso no ocurre con la educación pública en México -al menos en cuanto a la educación básica-, la brecha entre estos dos niveles se puede ensanchar todavía más.

Así pues, ¿fue un acierto haber mantenido el ciclo escolar en pie? En términos académicos me parece que hubiese sido mejor haberlo terminado y haber aprovechado todo este tiempo para atender las deficiencias estructurales -capital humano, tecnología, etc.- que contiene el sistema educativo nacional en cuanto a la educación básica.

En contraparte, se está trabajando por urgencias para sacar adelante un ciclo escolar que en esencia ya se trastocó de forma importante con la pandemia. Lo pongo en perspectiva con la siguiente pregunta: ¿Qué está dejando a los alumnos en términos de aprendizaje? Para los niños, no sé; pero para los padres de familia un estrés muy fuerte por todas las tareas que tienen que atender.

Pero bueno, la hoja de ruta que se siguió para el caso de México fue mantener el ciclo escolar en pie. Y terminarlo lo “mejor posible”. Esa decisión ya se tomó.

La pregunta ahora es: ¿en qué condiciones vamos a iniciar el otro ciclo escolar si la pandemia se mantiene en el escenario? ¿Se están tomando las previsiones para ello? Regresaremos a estas preguntas en su momento.

Sólo esperamos que no se trabaje por urgencias en el siguiente ciclo escolar.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/fue-un-acierto-el-haber-mantenido-el-actual-ciclo-escolar-en-pie/

Imagen: https://pixabay.com/photos/laptop-woman-education-study-young-3087585/

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