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La inteligencia artificial para fortalecer la labor docente

La inteligencia artificial para fortalecer la labor docente

Pluma Invitada

 

Corina Acosta y María de los Ángeles Pavez

Hoy la inteligencia artificial es un tema cotidiano para quienes tenemos acceso a internet. Ha habido debates, informes, portadas, redes sociales y varios seminarios de educación. Y sí, es cierto que  estamos viviendo un punto de inflexión en el desarrollo tecnológico: la Inteligencia Artificial ya no es solo una herramienta del futuro, es parte del presente, y está empezando a transformar nuestras formas de vivir, trabajar, aprender y enseñar.

En este contexto de creciente presencia de la IA en nuestra vida cotidiana y en el ámbito educativo persiste, sin embargo, una brecha significativa en las competencias digitales de los docentes. De acuerdo al informe sobre competencias digitales docentes en América Latina elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo, la mayoría de los educadores de América Latina considera que aún no alcanza ni siquiera el primer nivel de competencias digitales, mientras que el 27% reporta un nivel básico en las mismas relacionadas con el uso pedagógico de la tecnología.

Esta brecha contrasta con la velocidad con que la IA se está incorporando en las prácticas cotidianas de las comunidades educativas. Mientras algunos profesores comienzan a involucrarse progresivamente con estas herramientas —planificando clases, generando materiales o corrigiendo evaluaciones con mayor rapidez—, los estudiantes ya las utilizan para buscar información, escribir y aprender dentro y fuera de la escuela.

El gran desafío, entonces, para la formación de los docentes de hoy, es elevar su nivel de habilidades digitales. Pero junto con ese, emerge otro gran desafío: combinar las habilidades amplias o habilidades del siglo XXI como la empatía, la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración, con los conocimientos fundacionales que serán necesarios para desenvolverse plenamente en el mundo del presente y futuro. El resto lo va a resolver la misma IA. En un mundo donde los alumnos aprenden desde múltiples fuentes —videos de TikTok, tutoriales de YouTube, chatbots y comunidades en línea—, los profesores de hoy y sin duda los del futuro, deben convertirse en mediadores de un entorno de aprendizaje dinámico y cambiante

No basta con dominar herramientas, deben poder guiar a los estudiantes a formularse las preguntas correctas: ¿quién creó este contenido?, ¿con qué objetivo?, ¿qué omite? La alfabetización crítica hoy es tan importante como la alfabetización digital, y la formación docente es clave para asumirlo como prioridad.

El foco no debe estar solo en “usar IA”, sino en crear condiciones para que ningún profesor se quede atrás. Esto requiere esfuerzos colectivos urgentes del mundo público y privado—ministerios, sostenedores, directivos y formadores, empresas, OSC— para que podamos asegurar acceso a la tecnología básica, ofrecer formación continua pertinente y acompañamiento práctico, y reconocer que el rol docente es irremplazable en un contexto de transformación digital.

En nuestra experiencia, queremos destacar el caso de éxito de Aprendo en Casa, iniciativa que durante la pandemia logró articular a más de 80 organizaciones de toda América Latina y España para ofrecer contenidos gratuitos y de calidad a docentes y familias. Entre estas organizaciones se encuentra Radix Education, con quienes compartimos un mismo propósito: reimaginar el presente y el futuro de la educación. Hace cinco años utilizamos la tecnología para generar experiencias formativas que se adaptaran a los diversos contextos de las comunidades educativas latinoamericanas, poniendo en el centro a las y los docentes. Hoy, con la nueva plataforma de formación docente, AprendoLab, volvemos a unir esfuerzos, gracias a una colaboración estrecha y sostenida, para entregar rutas formativas con foco en habilidades del siglo XXI, impulsadas por la IA que responden a las necesidades reales de las y los maestros.

Cuando hay colaboración radical, ponemos al centro a los docentes y entendemos que la tecnología es un medio al servicio de la educación, construimos un entorno donde es posible fortalecer la labor docente, sin importar el punto de partida de cada profesor o escuela. La inteligencia artificial necesita de la inteligencia colectiva, de un ecosistema que cree, acompaña y sostiene; un ecosistema donde la humanidad, la empatía y el propósito compartido guían cada decisión.

Porque el futuro de la educación no será definido por los algoritmos, sino por las personas capaces de darles sentido. Y cuando docentes, comunidades, instituciones y organizaciones se unen con esa convicción, la IA deja de ser una promesa y se convierte en una oportunidad real: una oportunidad para enseñar mejor, para aprender mejor y, sobre todo, para construir un futuro más justo y humano.

Explora AprendoLab en https://www.aprendolab.org/home

Referencias  

Della Nina Gambi, G., Forero Pabón, T., Soto Sira, V. G., Ruiz García, M. J., & Keuylian, M. L. (2025). Aproximación a las competencias digitales de docentes en América Latina (Nota técnica del BID No. 3160). Banco Interamericano de Desarrollo, División de Educación.

El País. (2025, diciembre 5). Docentes, desigualdad y algoritmos: las preguntas que marcarán la educación del futuro. El País. https://elpais.com/economia/formacion/2025-12-05/docentes-desigualdad-y-algoritmos-las-preguntas-que-marcaran-la-educacion-del-futuro.html

Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/la-inteligencia-artificial-para-fortalecer-la-labor-docente/

 

 

 

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Causas y azares en la historia del ascenso del EZLN

Por: Egbert Méndez Serrano

Las siguientes palabras se externaron en la presentación del libro de Crónicas intempestivas. Historia del ascenso del EZLN, realizada en el Café Galería La Resistencia, en el Centro de la Ciudad de México, el día 17 de enero de 2026.

¿Sabía Edipo que al negar su destino se acercaba más a él?, ¿sabía Robespierre que al pedir la guillotina terminaría en ella?, ¿sabían los bolcheviques que su obra terminaría en una infame dictadura burocrática, haciéndolos pasar por el paredón?

Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía, mi amor, no sabía
que la luz de esa clara mañana
era luz de su último día

¿Sabían los guerrilleros cubanos, que luego del catastrófico Combate de Alegría de Pio, vencerían al ejército de Batista?, ¿sabían los estudiantes que la Huelga de 1999 contendría el aumento de cuotas en la UNAM?

Cuando Juan regresaba a su lecho
no sabía, oh alma querida
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida

En nuestras luchas, pequeñas y grandes, ¿sabremos si resultarán en lo que nos propusimos originalmente?, ¿nos reinstalarán después de ser despedidos por exigir derechos laborales?, ¿lograremos detener al imperialismo norteamericano y al sionismo israelí?

En Crónicas intempestivas. Historia del ascenso del EZLN busqué colocar al lector en los pies de los protagonistas para que se acercaran a las voluntades en juego, para tratar de entender por qué hicieron esto y no lo otro. Y en qué contexto se daba ese actuar, qué límites estructurales los dominaban sin saberlo y que nadie podía saber sino hasta pasada la tormenta, post festum. El búho de Minerva emprende el vuelo al caer la noche.

Y las causas lo fueron cercando
Cotidianas, invisibles

Sin embargo, contra todo nihilismo y determinismo, la libertad es un riesgo que corren los pueblos a pesar de no saber si la conseguirán, alguien encontró una buena frase para ese impulso: “La historia como hazaña de la libertad”.

Y el azar se le iba enredando
Poderoso, invencible

El porvenir no deviene del acontecimiento, fortuito y azaroso, sino de condiciones determinadas que abren un abanico de opciones de cierto alcance. La humanidad hace su historia, sí, pero desde ciertas circunstancias históricas. Hay una conexión interna entre la necesidad determinante y la posibilidad, la libertad puede ser vista como la lucha contra esa determinación.

Cuando analizamos el pasado, buscamos el porqué y si lo encontramos con éxito, vemos la conexión interna de unos procesos con otros, encontramos razones de cómo un evento devino en otro. ¿Era necesario el levantamiento armado del 1 de enero de 1994? Si nos pudiéramos parar en 1987, que es el ejercicio narrativo que hago en el texto, se puede notar que no, porque siempre hubo una tensión por contener el levantamiento tanto por parte del EZLN como por las FLN. Pero mientras más nos acercamos al 1 de enero, se va notando la imposibilidad de lograrlo, hasta que se vuelve inevitable y emerge la voluntad de las comunidades indígenas, por lo demás, mostrando que la historia no la hacen las vanguardias, sino los pueblos.

Ese ejercicio narrativo también me sirvió para no caer en los juicios y análisis fáciles, de querer ver las decisiones que se fueron tomando como una desviación de una supuesta línea correcta, como si se pudiera saber al 100 % a dónde nos van a conducir nuestras acciones colectivas. Si corro atrabancadamente nadie se sorprendería de mi posterior caída; pero aún si soy un corredor con técnica y entrenamiento no tengo garantías de que me pueda caer incluso fatalmente. Aquí se trata de un caso analógicamente parecido. Gente que se prepara lo mejor que puede, dentro de su contexto histórico, pero el futuro le es incierto y como quiera asume el riesgo.

Ahora, quitando ese ejercicio narrativo —de imaginar que estamos en 1987—, viendo fríamente el pasado, decimos que los eventos que se sucedieron después son necesarios unos de otros, esto pasó por esto otro, porque ya pasó. No obstante, no podemos usar ese criterio para el futuro, a menos que creamos en una especie de destino manifiesto, de determinismo.

Hago esa distinción entre pasado y futuro porque lo que aquí estoy analizando es el pasado. No estoy prediciendo qué va a pasar en el futuro, si acaso —sólo si acaso— doy posibles elementos de las circunstancias historias de las que partimos para hacer nuestro futuro. Y es ahí donde puede surgir la crítica, crítica de lo que es, de lo que no nos parece, de lo que queremos cambiar. Si se impide el saber de las circunstancias históricas determinadas, no hay crítica o es artificial, y se hace un cuento a modo. Quiero contribuir a ese saber. Voy a decir algo duro (tápense los oídos si no lo quieren oír): increíblemente no lo he visto en treinta años, lo veo de manera fragmentada, accidentada, muchas veces con enfoques neorrománticos, insuficientes. A veces ese ocultamiento es comprensible y justificable, otras veces definitivamente no.

Este texto nació de la búsqueda, por allá de 1999, cuando nos surgían miles de preguntas que esperábamos contestaran mi madre o mi padre, ¿qué había pasado?, ¿qué estaba pasando con el movimiento neozapatista? A ellos los habían reclutado en 1979 y en los ochentas se hicieron militantes de tiempo completo. En 1989 a mi padre le encomendaron formar la escuela guerrillera del EZLN, en la Selva Lacandona, mi madre se incorporó poco tiempo después. Tenían que dar formación académica a milicianos e insurgentes. Una vida sumamente difícil, de muchos sacrificios.

En ese año, 1999, no tenía muchos recursos intelectuales, tenía una formación más de tipo doctrinal. Luego, como muchos marxistas, pasé por un periodo ilustrado, en mi caso leyendo a Althusser Poulantzas; en cuanto a las corrientes románticas, siempre me causaron mucha desconfianza —hasta la fecha—, de la desilusión se pasaron a los partidos del Estado. Un periplo de aproximadamente diez años, me hicieron buscar alternativas sin abandonar al maestro Karl Marx. Hasta que por fin encontré una salida en el marxismo hegeliano, propuesta del profesor Carlos Pérez Soto y me hice de otro gran maestro, llamado Jorge Guillermo Federico. Fue ahí que comencé a tener mejores recursos analíticos.

En 2017 elaboré un primer borrador, fueron varios bloques de preguntas que le haría a mi fuente testimonial, con la que llevaba veinte años platicando una y otra y otra vez sobre los acontecimientos que le tocaron vivir y que aquí van a encontrar. Pero fue hasta 2021, después una travesía militante, activista e intelectual, en la que está inmersa mi vida, que logré ordenar, sintetizar y sobre todo dar algunas respuestas —no todas—, porque esa es obra colectiva. La vida, la lucha y la desventura están condensadas en este libro.

Cuando acabe este verso que canto
Yo no sé, yo no sé, madre mía
Si me espera la paz o el espanto;
Si el ahora o si el todavía

Gracias por escucharme

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com

Fotografía: Norberto Soto Sánchez

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México: inconformidad social

Por: Luis Hernández Navarro 

Distintos conflictos sociales y gremiales sacudieron la geografía nacional durante los últimos seis meses de 2025. Maestros democráticos, estudiantes y profesores de instituciones de educación superior, funcionarios universitarios, agricultores, transportistas, defensores del territorio el agua, opositores a megaproyectos y madres buscadoras de desaparecidos protestaron tomando calles, plazas públicas y carreteras. Muchos de esos movimientos siguen vivos y se desplegarán a lo largo de los primeros meses del próximo año.

No está en el centro de su lucha enfrentar a la Presidenta o a la 4T, aunque en sus movilizaciones choquen con la mandataria y con su proyecto. Mucho menos una dinámica desestabilizadora de corte derechista. No buscan incidir en procesos electorales o disputas partidarias. Salen a las calles para que sus demandas se resuelvan. Lo digan o no explícitamente, no están dispuestos a sumarse a una dinámica de “unidad a toda costa” ni ser incorporados a un “pacto de clases”.

No se ciñen a una interpretación de nuestra historia como resultado del enfrentamiento entre liberales y conservadores. Tampoco están de acuerdo en que la 4T sea la síntesis de todas las causas emancipadoras. Objetan la consigna de “los radicales de los dos lados se juntan”. Reivindican su autonomía y la necesidad de resolver sus demandas, independientemente de quien gobierne.

A pesar de que distintas fuerzas al interior de estos movimientos buscan su convergencia, no se ha producido. Ni siquiera en grupos afines a su problemática, como lo son los universitarios o los colectivos de buscadoras, hay unidad de acción. La naturaleza de sus liderazgos, la diversidad de sus demandas, sus distintas formas de lucha, sus tiempos y ritmos de movilización diferenciados hacen difícil ese encuentro. Pero eso no quiere decir que no vayan a procurar en el futuro ciertas formas de coordinación. Por lo pronto, hemos visto en los últimos tres meses una inédita alianza entre agricultores y una organización de transportistas.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) exige la derogación de la Ley del Issste de 2007, abrogar una reforma educativa que los mantiene en una legislación laboral de excepción, y democratizar su sindicato. El senador por Morena Alfonso Cepeda, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), está al frente de la gremial de manera ilegal. Terminó su interinato en febrero de 2024. Solicitó al consejo nacional una extensión de su mandato hasta noviembre de ese año. La fecha ya pasó y, desde entonces, funge de secretario general irregularmente.

En la segunda quincena de enero, el magisterio democrático comenzará una jornada de brigadeo nacional impulsada, fundamentalmente, por Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Zacatecas. La Coordinadora realizará su asamblea nacional en Yucatán, en donde hay un vigoroso movimiento en ascenso. Probablemente, estalle un paro de 72 horas hacia mediados de marzo. Mientras tanto, mantendrán una diversidad de acciones de protesta.

Según el colectivo Insurgencia Magisterial, este ha sido un otoño caliente en universidades, normales y tecnológicos de prácticamente todo el país. Entre agosto y septiembre, más de 70 protestas llegaron al paro y toma de instalaciones. Multitud de escuelas y facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Instituto Politécnico Nacional (IPN) y Universidad de Guadalajara suspendieron labores. Sus peticiones van del cuestionamiento de la inseguridad escolar a las denuncias de hostigamiento sexual por parte de maestros; de comedores para estudiantes a exigencias de remoción de funcionarios.

Muchos de estos conflictos no se han resuelto, por ejemplo, en la Universidad Pedagógica Nacional Ajusco. La situación financiera de muchas universidades es grave y las críticas a la opacidad y la ausencia de rendición de cuentas de sus cuerpos directivos es una constante.

Las protestas de agricultores no cesan. A cada anuncio gubernamental de que el problema está resuelto, los campesinos responden con nuevas movilizaciones. Según la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), los bloqueos provocaron pérdidas económicas de hasta 6 mil millones de pesos. Ramas industriales –como la automotriz– sufrieron duros golpes.

No obstante algunas negociaciones locales, como la que se efectuó con los maiceros del Bajío, la inconformidad brota por todos lados. A pesar de los intentos oficiales de excluir de las negociaciones a los dirigentes del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), esta organización desempeñó un papel fundamental en los diálogos para modificar la Ley de Aguas y lo sigue teniendo en acuerdos como el esquema de pignoración que posibilitará que los productores obtengan del gobierno un anticipo a sus cosechas de básicos, utilizando éstas como garantía.

Las expresiones de inconformidad de familiares de desaparecidos brotan prácticamente todos los días. Denuncian casos concretos de nuevas víctimas de este delito y critican la indolencia gubernamental. Organizados en un verdadero archipiélago de colectivos o de grupos familiares, realizan búsquedas y se han dado a la tarea de que se conozca la verdad y haya justicia para más de 133 mil personas desaparecidas, según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), que contabiliza las desapariciones desde 1950. Su protagonismo y radicalidad van en aumento, especialmente en Jalisco.

Este malestar social, evidente con la mera lectura de la prensa diaria, no necesariamente queda registrado en las encuestas publicadas, que buscan medir otros tipo de indicadores (como la aceptación o rechazo de funcionarios públicos y políticos). Pero eso no quiere decir que no exista. Y, menos aún, que no vaya a seguir aflorando el año próximo.

La Jornada

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En la Nueva Escuela Mexicana: ¿No hay más ruta que la nuestra?

Por: Manuel Gil Anton 

Lo más grave que le puede suceder a la pedagogía crítica, es que se transforme en dogma. Es una contradicción que la destroza porque el pensamiento único que deriva de supuestas verdades incontrovertibles, no da espacio al ejercicio formativo del análisis que parte de preguntas fincadas en la duda.

Si así sucede, se convierte, vaya paradoja, en el adversario contra quien se construyó como alternativa: el enciclopedismo que, en la repetición de contenidos inconexos e irrelevantes, fincaba su (aparente) éxito. Para decirlo en sus propios términos, pasa a ser una nueva versión, contrahecha, de la “educación bancaria”, donde el que sabe vierte su conocimiento en la cubeta vacía de quien ignora.

La Nueva Escuela Mexicana (NEM), cuya base es una estrategia pedagógica que a través de proyectos indagadores (generados por las y los alumnos), con la contribución central del personal docente que se coordina para generar ambientes de aprendizaje basados en la colaboración, es un horizonte educativo abierto a la creatividad, al diálogo y debate, a estudiar lo conocido para, si es preciso, ponerlo en cuestión y generar otras formas de comprender lo que sucede en la naturaleza, en la sociedad y sus relaciones a través del tiempo y en distintos lugares.

Lograr una modificación de tal magnitud, y hacerlo bien, es un reto inmenso. La importancia de esta forma de encarar el proceso educativo en las aulas y las escuelas, es directamente proporcional a la dificultad para realizarla: la promesa de una educación activa, interesante y sólida, implica un esfuerzo enorme por parte de los y las maestras, así como de quienes   procuran coordinar procesos tan complejos. No solo es difícil, sino que requiere tiempo y paciencia para construir las condiciones que la hagan posible.

En torno a este asunto se ha generado tensión en las últimas semanas del 2025. Más allá de los protagonistas y sus estilos, podemos ubicar varias tendencias: una, la de quienes están convencidos de la idoneidad no solo de la propuesta sino en cómo se ha llevado a cabo. Otra, conformada por muchas y muchos docentes que consideran al enfoque de la NEM adecuado, pero no su implementación apresurada. Un sector amplio del magisterio que para evitarse problemas acata los formatos, sin modificar sus prácticas. Sin duda juegan también intereses creados que frente a esta situación quisieran recuperar canonjías pasadas. Hay quienes, en pleno ejercicio de la crítica, no están de acuerdo y tienen argumentos serios. A su vez, una añeja burocracia enquistada en sus cotos de poder, quiere todo menos movimiento que la descoloque y tenga que esforzarse, y un sector dirigente confundido en búsqueda de un liderazgo ausente.

Así vistas las cosas, podemos entender el conflicto más allá de posiciones mesiánicas, expresiones huecas de adhesión a la NEM, peticiones de que alguien ponga orden (pero el que yo quiero), y un juego que superficialmente es de personalidades -delirios o conspiraciones – cuando lo que está en juego es el destino educativo del país.

Corresponde, creo, a la presidencia de la república, establecer una política  de Estado, para superar la frivolidad y abandonar el penoso vodevil actual.

Es tiempo de hacer política, escuchar con atención y revisar lo andado. Y evitar, a toda costa, que el futuro de la educación básica en México se dilucide en el terreno baldío del blanco y negro. ¿Conmigo o contra mí? ¡No!

Contra ese falso dilema, es preciso recordar que aprender a dudar es aprender a pensar.

Profesor del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México mgil@colmex.mx @ManuelGilAnton

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¿Del escritorio al aula? Las paradojas del liderazgo pedagógico en la supervisión escolar de educación básica

Por: Fernando David García Culebro

La SEP impulsa un Taller Intensivo, a inicios de 2026, para directores y supervisores con la aspiración de trasladar la gestión escolar del escritorio al aula y reorientar una función históricamente definida por lógicas burocráticas hacia el liderazgo pedagógico (Profelandia, 2025), aunque la estructura del sistema continúe reforzando los mecanismos administrativos que dice querer superar.

Difícilmente alguien podría oponerse a la idea de fortalecer el liderazgo pedagógico en las escuelas de educación básica. El problema no está en el propósito, sino en la distancia que existe entre ese discurso y las condiciones reales en las que hoy operan las supervisiones escolares, particularmente en contextos como el de Chiapas, donde las condiciones geográficas, sociales y administrativas complejizan de manera significativa el ejercicio de la función de las y los supervisores.

La primera contradicción es evidente para cualquier supervisor en activo. Mientras se le exige acompañar pedagógicamente a las escuelas, se le demanda de manera simultánea una cantidad creciente de reportes, formatos y evidencias administrativas, muchas de ellas innecesarias o francamente duplicadas. Documentos que se solicitan dos o incluso tres veces por distintas áreas de la propia Secretaría de Educación Federalizada, sin coordinación entre instancias ni claridad sobre su uso real. El tiempo que podría destinarse a observar clases, dialogar con docentes o reflexionar colectivamente sobre las prácticas pedagógicas —en aulas multigrado, rurales o indígenas— se diluye en una lógica de control fragmentado que termina por convertir al supervisor en un gestor de trámites.

Conviene subrayarlo: no se trata únicamente de una sobrecarga laboral. El problema es más profundo. Se trata de trabajo mal diseñado. Un sistema que proclama el liderazgo pedagógico, pero organiza la gestión para vigilar, reportar y cumplir, termina atrapando a sus figuras clave en tareas que poco contribuyen a la mejora educativa, especialmente en los niveles de educación básica donde el acompañamiento cercano resulta fundamental.

La segunda contradicción tiene que ver con la gestión permanente de la emergencia. En muchas zonas escolares de Chiapas, caracterizadas por una alta dispersión territorial y condiciones de difícil acceso, los supervisores enfrentan escuelas con faltantes de personal docente, directivo o de apoyo. Estas carencias generan conflictos cotidianos: grupos sin maestro, inconformidad de madres y padres de familia y tensiones comunitarias que, en no pocos casos, se entrelazan con dinámicas políticas y sociales locales.

En este escenario, el supervisor dista mucho de fungir como acompañante pedagógico. Se convierte, más bien, en mediador, gestor y amortiguador institucional, obligado a solicitar reiteradamente ante la autoridad educativa soluciones que, con frecuencia, no llegan o lo hacen de manera tardía. No se acompaña lo pedagógico porque la prioridad es contener la crisis. No se reflexiona sobre el aula porque el sistema empuja, una y otra vez, a apagar incendios.

En este contexto, exigir liderazgo pedagógico sin atender las condiciones estructurales que lo obstaculizan equivale a responsabilizar a los sujetos de fallas que son, en realidad, institucionales.

La tercera contradicción resulta especialmente preocupante. Al mismo tiempo que se exige a la supervisión escolar de educación básica un rol cada vez más complejo, formativo y pedagógico, se ha reducido el personal que podría hacerlo posible. La disminución de personal administrativo en las supervisiones y la reducción de figuras de asesoría técnico-pedagógica debilitan la estructura mínima de acompañamiento. Se pide más liderazgo con menos manos, más orientación con menos apoyos y mayor presencia pedagógica en territorios amplios y diversos, con menos tiempo disponible.

El resultado es previsible. Un discurso progresista sostenido sobre una maquinaria administrativa que no ha sido transformada. Talleres intensivos, lineamientos renovados y llamados al compromiso chocan una y otra vez con normativas rígidas, sistemas de control heredados y exigencias burocráticas que permanecen intactas. Se impulsa un cambio de rol sin modificar las reglas, los incentivos ni las condiciones en las que ese rol se ejerce.

La pregunta, entonces, no es retórica ni ideológica, sino profundamente práctica: ¿puede hablarse seriamente de liderazgo pedagógico en la educación básica mientras la gestión escolar siga organizada para vigilar, reportar y cumplir, más que para acompañar y orientar? En entidades como Chiapas, donde las carencias estructurales son evidentes y la complejidad territorial forma parte de la vida cotidiana del sistema educativo, esta pregunta adquiere un peso particular.

Tal vez el problema no sea la falta de talleres, ni de discursos, ni siquiera de voluntad individual. Tal vez el desafío de fondo esté en revisar la arquitectura administrativa de la educación básica: simplificar procesos, coordinar instancias y liberar tiempo y recursos para aquello que se dice querer fortalecer. Mientras eso no ocurra, cualquier intento por mover la gestión del escritorio al aula corre el riesgo de quedarse, precisamente, en el escritorio.

Referencias bibliográficas:  Profelandia. (2025). SEP plantea un giro en la función de directores y supervisores. https://profelandia.com/sep-plantea-un-giro-en-la-funcion-de-directores-y-supervisores/

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México: Una disputa por la educación

Una disputa por la educación

Cristóbal León Campos

En días pasados ha regresado a los encabezados de diversos medios nacionales (muchos de ellos conservadores) la disputa que a nivel nacional se ha incrementado en relación a la implementación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y los Libros de Texto Gratuitos (LTG), la privatización de la educación y la organización alternativa de docentes en torno a los preceptos filosóficos del actual Plan de Estudio de 2022, donde se enfatiza la generación de pensamiento crítico, la autonomía profesional, el codiseño y la contextualización como elementos indispensables para una transformación de la educación en México.

Este debate visibiliza muchos aspectos que hoy deben ser analizados y cuestionados desde la base magisterial, pues no se trata, como muchos sectores reaccionarios quieren hacer creer, de únicamente la permanencia de los LTG que fueron diseñados mediante una serie de convocatorias emitidas por la Dirección General de Materiales Educativos (DGME)de la SEP, resultando en un hecho histórico, pues si bien no es la primera vez en la historia de la educación mexicana en que las y los docentes participan en la elaboración de los LTG, pero sí se trata de un acontecimiento que, por lo menos, desde todo el periodo neoliberal no sucedía, siendo que la respuesta del magisterio fue favorable porque se le incluyó y escuchó en un proceso de análisis dialógico de donde nacieron los materiales educativos que hoy sirven de complemento a las y los profesores de educación básica a nivel nacional.

Además, esas convocatorias al magisterio para ser parte del diseño de los LTG han sido la primera de muchas iniciativas de la DGME para fomentar la concientización magisterial y la participación directa de las y los docentes en procesos pedagógicos-epistemológicos, con la finalidad de propiciar cambios sustantivos en las comunidades educativas de todo el país. Entre estas iniciativas podemos mencionar las Fogatas Freireanas (hoy Fogatas Insurgentes), la participación en la revista de análisis “Asalto al cielo”, y ahora la conformación de comités de defensa de la NEM. Y claro está, que son estas iniciativas las que han incomodado a sectores amplios de la burguesía mexicana. Primero, porque propician lo que el capitalismo-neoliberal tanto quiere evitar; la creación de comunidades de aprendizaje dejando atrás el individualismo egoísta y la desvinculación del magisterio de las problemáticas educativas del país.

Segundo, porque el negocio millonario que durante años de neoliberalismo benefició a unos cuantos monopolios y políticos al acaparar la producción, impresión y distribución de los LTG fue desarticulado al realizarse el proceso de diseño, impresión y distribución con la participación de docentes de todo el país, regresando a la SEP la responsabilidad y el cuidado de los LTG, y esa es la verdadera razón de la guerra que hoy se recrudece contra la DGME y su director Marx Arriaga Navarro, pues él ha señalado con claridad los nombres de quienes desean regresar al acaparamiento y privatización de los LTG; es decir, la disputa nunca ha sido educativa ni por los libros en sí, siempre ha sido por el deseo de los monopolios y de algunos políticos de recuperar los millones que dejaron de ganar al privatizar la producción de los LTG.

Tercero, la base ideológica de la NEM, con Paulo Freire por delante, siempre ha incomodado a los sectores de la derecha y del conservadurismo mexicano, nada nuevo hay en el rechazo conservador de la educación popular, de la concienciación magisterial y de la creación de comunidades de aprendizaje, pues la derecha lo que busca es la enajenación y alienación de la sociedad, siendo el control de la educación la base del adoctrinamiento para la dominación, algo que Freire estudió, cuestionó y combatió la hablar de Educación Bancaria y de la necesidad de alternativas de educación liberadora y transformadora. Pero ojo, hay que reconocer que esto también incomoda a algunos sectores del partido en el poder, pues se sabe que dentro de él hay mucho converso del prianismo, así como disputas por el poder y el acomodo de la correlación de fuerzas conservadoras en las estructuras gubernamentales, siendo los oportunistas uno de esos parásitos sociales que ahora quieren propiciar conflictos más allá de donde los hay.

Cuarto, la nueva iniciativa de la DGME para la creación de comités estatales que defiendan a la NEM, no es, como la derecha quiere hacer creer, una rebelión antigubernamental, pero sí es un necesario cuestionamiento sobre el presente y el futuro de la educación y una iniciativa más para la defensa de la educación pública. Además, si bien la NEM tiene cuestiones perfectibles, y en realidad su naturaleza busca eso, la NEM es la propuesta institucional y gubernamental más avanzada y progresista en materia educativa que se ha implementado en México desde la educación socialista de la época postrevolucionaria, aunque esto pese incluso a algunos conversos.

Quinto, la disputa educativa requiere de la participación del magisterio, el riesgo del retorno a la privatización mayor sigue en pie; no es falso. Además, se sabe que los resabios neoliberales siguen en diversas estructuras del poder, no sólo en el sector educativo. Hoy la derecha y los conservadores buscan crear grietas en el orden gubernamental justo donde debemos profundizar las transformaciones. La NEM es una propuesta y una oportunidad para incrementar el análisis de los problemas educativos desde sus ejes articuladores y sus campos formativos con un impacto directo en las comunidades educativas, y puede ser también la base para la transformación mucho más profunda que el país necesita.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/una-disputa-por-la-educacion/

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Deserción escolar: Alertan sobre la peor crisis de educación en México

De acuerdo con Educación con rumbo se debe a los cambios en planes de estudio, las constantes reformas sin plan a largo plazo y la reducción de presupuesto

Patricia Carrasco

Organismos internacionales coinciden en que la mejora educativa requiere continuidad, estabilidad y visión estratégica más allá de los ciclos de gobierno.

De acuerdo con datos oficiales, en el ciclo 2024-2025 la educación básica atendió a 23.3 millones de estudiantes.

A pesar de ello, la tasa de abandono sigue representando una amenaza para la continuidad educativa.

Al cierre del 2025, desde Educación con Rumbo presentó un balance de la política educativa reciente. Aunque se impulsaron cambios normativos bajo la Nueva Escuela Mexicana, los resultados muestran que las promesas de equidad y calidad siguen sin cumplirse.

Deserción en educación básica

Para el cierre del ciclo, la deserción alcanzó 2.8% en primaria y 7.5% en secundaria. En materia de recursos humanos, alrededor de 1.2 millones de docentes trabajan en educación básica en los sectores público y privado.

La educación en México cierra el 2025 con la mayor crisis en su historia debido a los cambios de currículum, las decisiones políticas alejadas de evidencia científica, la falta de evaluación y la reducción del presupuesto educativo.

Sin embargo, la sobrecarga de funciones, capacitación insuficiente y las condiciones de trabajo son factores de precariedad y la desmotivación.

¿Cuáles son las principales causas de deserción escolar?

Este escenario se agrava por diversas “estrategias” que han perpetuado la crisis en el sistema educativo:

1. Cambios al currículum: Desde 2019 hasta la fecha, México ha puesto en marcha al menos dos reformas educativas sin completar ciclos de evaluación ni procesos formales de retroalimentación.

Innovaciones que debieron ser piloteadas se generalizaron de inmediato, y los esfuerzos de capacitación y acompañamiento en el aula quedaron truncos o desarticulados.

En contraste, países como Finlandia, Estonia, Canadá y Corea del Sur han apostado por políticas educativas de largo plazo sosteniendo sus reformas y visiones estratégicas por más de cuatro décadas.

La diferencia es palpable: los cuatro alcanzaron resultados sobresalientes y muy por encima del promedio de la OCDE en las evaluaciones PISA 2022, confirmando que la continuidad y la visión educativa a futuro sí generan impactos medibles.

2. Decisiones basadas en criterios políticos y no técnicos: Aunque existen mecanismos de diagnóstico y evaluación -como PLANEA o los estudios del extinto INEE- su uso en la toma de decisiones ha sido limitada. Las reformas cambian con cada administración y se dificulta consolidar un sistema robusto de seguimiento técnico y ciudadano.

Las consecuencias de esto se ven reflejadas en los resultados que tuvo México en su participación PISA 2022: el tercer país peor evaluado de la OCDE en matemáticas y lectura, y el país con peor puntaje en ciencia.

3. Debilitamiento del sistema nacional de evaluación: Tras la eliminación del INEE en el año 2019 y la reconfiguración de MEJOREDU, las transformaciones impulsadas no cuentan con una evaluación nacional rigurosa ni transparente que permita medir avances en aprendizajes, permanencia, inclusión y calidad educativa.

Es posible mantener sistemas de evaluación nacional periódicos y públicos, y estos representan una herramienta clave para medir la calidad educativa, detectar rezagos y garantizar una educación de calidad.Captura de pantalla 2025-11-10 135751

4. Reducción del presupuesto educativo: La baja inversión y la tendencia a priorizar transferencias económicas (becas) como eje central de la política pública, perpetúa las carencias en infraestructura, equipamiento y formación docente. De acuerdo con UNESCO, los países deberían invertir entre 4% y 6% de su PIB en educación; sin embargo, México se ha mantenido muy por debajo de este rango.

Para 2025, las estimaciones apuntan a que apenas se destinó alrededor de 3.2% del PIB, cifra que compromete la cobertura, calidad y equidad en el acceso a la educación.

5. Eliminación de programas de apoyo directo a las escuelas: La eliminación en 2022 del PETC (Programa Escuelas de Tiempo Completo) dejó inconclusos los avances en equidad y calidad educativa. Este programa beneficiaba alrededor de 3.6 millones de estudiantes de educación básica en más de25,000 escuelas del país (IMCO, 2022).

El país requiere infraestructura digna y equitativa, así como recuperar la evaluación y transparencia como herramienta de mejora. Es fundamental que cada innovación curricular cuente con seguimiento, capacitación y recursos suficientes.

Resulta indispensable implementar políticas diferenciadas con enfoque territorial, fortalecer los programas con evidencia de impacto y establecer mecanismos que garanticen su permanencia, calidad y equidad sin importar los cambios sexenales.

En Educación con Rumbo, afirmamos que México necesita construir una política educativa de largo plazo, basada en evidencia, con metas verificables hacia 2030, que priorice la equidad, la inversión sostenida y la continuidad institucional. Transformar el sistema educativo solo será posible mediante la colaboración entre los distintos niveles de gobierno, las comunidades escolares y la sociedad civil.

https://oem.com.mx/la-prensa/mexico/desercion-escolar-alertan-sobre-la-peor-crisis-de-educacion-en-mexico-27178751

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