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El menosprecio a los edutubers

Por: Rogelio Javier Alonso Ruiz

«Sin regatear la importancia de la formalidad en la transmisión de instrucciones u orientaciones, ni mucho menos la calidad profesional de los expertos y sus actividades formativas, los canales de comunicación oficiales deberían reflexionar sobre las condiciones para generar una mayor fluidez y calidad de la información.»

Tres de los líderes académicos con mayor presencia en la introducción del nuevo marco curricular de educación básica han emitido comentarios despectivos, algunos en tono sarcástico, aludiendo la labor realizada por los autodenominados edutubers, profesores que a través de canales de YouTube y otras redes sociales brindan información y asesoría sobre diversos temas educativos: desde los procesos de ingreso y promoción, hasta los relativos a la capacitación del nuevo marco curricular y el desarrollo de las sesiones de Consejo Técnico Escolar, entre varios asuntos más. De manera específica, se les acusó de obtener beneficios económicos a partir de sus creaciones en la plataforma de distribución de videos.

Quizá faltó matizar la crítica hacia estas figuras: ¿basta condenarlas por hacer dinero? ¿No es en todo caso la fortaleza de los edutubers reflejo de las debilidades del mismo aparato educativo en áreas como comunicación y orientación? ¿Por qué será que si, como dijo uno de los críticos, la SEP ofrece lo mismo que los edutubers, muchos maestros voltean a ver más a éstos últimos?  ¿No fue una salida fácil el acusarlos de ser “mantenidos” por el magisterio?

Es notable el alcance que canales de YouTube tienen para difundir información educativa. Usuarios identificados como @SoyDocente.JaimeUchiha, @Profr.SantosRivera, @alex-duve y @EdgarValladares suman, al momento en que se escriben estas líneas, 1,370,000 suscriptores, seguramente en su gran mayoría docentes. Para poner la cifra en perspectiva, el canal oficial de la SEP tiene 95,400 suscriptores. La importancia de estas vías de comunicación va más allá de la cantidad de seguidores.

En los canales de Youtube de los usuarios mencionados se observa un lenguaje cercano a los profesores (los emisores son, precisamente, docentes en servicio), abordando asuntos de interés de manera oportuna e informada. La orientación ofrecida va desde temas laborales hasta didácticos. Sin afán de demeritar el esfuerzo de los titulares de estos canales, no se puede negar que parte de su fuerza radica en debilidades del mismo aparato educativo: circuitos de información excesivamente lentos y burocratizados, orientaciones deficientes, vacíos de información, procesos desordenados y confusos, etc. Es natural entonces la búsqueda y el surgimiento de alternativas.

No sólo la aparición, sino la predilección por canales de comunicación no oficiales se deriva del cambio en los hábitos de producción del conocimiento y difusión de la información en todos los campos, no únicamente el educativo.  Atrás van quedando los planos rígidos y verticales para dar paso a planos flexibles y horizontales, donde la información fluye de par a par y la reflexión no necesariamente es conducida por la figura habitual del experto o autoridad. Las capacitaciones “en cascada” y los oficios con sellos de acuse de recibo de múltiples dependencias llegan muy tarde a donde pronto llegaron otros portadores de información.

Los edutubers pudieran ser vistos como la punta de un iceberg de un fenómeno en cuya base radican comunidades, desde escolares hasta regionales, de intercambio de información, páginas web donde se comparte y en algunos casos se comercializa material didáctico, grupos de mensajería instantánea, tutoriales en línea, etc. Esta forma de compartir información no se puede detener ya. Sería aventurado apostar por la calidad de todas las opciones, pero la tendencia es innegable.

Se ha cuestionado, aunque no queda clara la razón, el hecho de que la gran audiencia que tienen estos canales genere beneficios económicos a sus creadores. ¿Cuál sería el problema si esta labor se realiza de manera legal y responsable? ¿Cómo condenar la socialización o, en su caso, la compra y venta de recursos didácticos cuando las horas no lectivas, en las que los profesores tendrían que crear estos materiales, son invisibilizadas en el horario y el pago quincenal? ¿Cómo menospreciar opciones de orientación de particulares cuando frecuentemente hay poca claridad en los medios oficiales? ¿Cómo hablar con sarcasmo de “mantenidos”, cuando buena parte del profesorado tiene que complementar sus ingresos con otras actividades y cuando no se avista que la revalorización magisterial llegue a los sueldos de los maestros?

La existencia debe ser motivo de reflexión para quienes controlan el aparato educativo. Sin regatear la importancia de la formalidad en la transmisión de instrucciones u orientaciones, ni mucho menos la calidad profesional de los expertos y sus actividades formativas, los canales de comunicación oficiales deberían reflexionar sobre las condiciones para generar una mayor fluidez y calidad de la información. Pareciera que la disputa no tendría ni razón de ser. Antes de acusar a los edutubers, quizá la SEP debería encuestar a los docentes del país sobre su satisfacción en cuanto a los procesos de formación y actualización, así como de comunicación; preguntarse, en todo caso, el motivo por el que los edutubers tienen tanta aceptación. Mofarse de ellos quizá esconda, en el fondo, el intento de ocultar defectos propios del aparato educativo.

Fuente de la información e imagen: : http://proferogelio.blogspot.com/

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La CNSPD y la USICAMM: el imperio de la arrogancia

 

 

Como es bien sabido por el magisterio, con la imposición de la reforma educativa de 2013, al extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) se le asignaron otras atribuciones de las que desde el 2002 tenía contempladas, pero también, se constituyó la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD), con la finalidad de disponer de una estructura jurídica y organizativa que asegurara que el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de docentes y directivos, permitiera acreditar sus capacidades en sus respectivas funciones. Todo ello, según se dijo, con el propósito de “transformar” el sector educativo colocando al centro un Sistema Nacional de Evaluación que impulsara la mejora de la calidad de la educación pues, prestar servicios de calidad, fue una de sus metas.

Evidentemente, evaluar lo que pudiera ser evaluado, sin mejorar las condiciones de todo aquello que tenían que evaluarse no trajo buenos resultados.

Recuerdo que, por esos tiempos, el Colegio de México publicó un video en Youtube titulado “La reforma educativa”, donde Manuel Gil Antón, a través de una metáfora, explicó con bastante claridad este hecho. Hoy, ese video, en esa plataforma, cuenta con cerca de 329 mil visitas (https://www.youtube.com/watch?v=jH6lzKYGgNY).

Con estas acciones, la “posible” evaluación del Sistema Educativo pasó a un segundo plano, la disputa por la permanencia más no de la evaluación de ese Sistema concentró todas las fuerzas en todas las latitudes posibles, sin que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como ha sido su costumbre, haya defendido los intereses y derechos laborales y profesionales de sus agremiados.

Un recordatorio más. A mi mente viene lo ocurrido en el XIII Congreso Nacional de Investigación Educativa celebrado en Chihuahua. Muchos fuimos testigos de uno de los momentos más inverosímiles y/o vergonzosos que, de manera personal, pudiera haber presenciado: la exaltación de Guevara Niebla (en ese entonces integrante del INEE) cuando fue cuestionado por un maestro en medio de una mesa de diálogo (https://www.youtube.com/watch?v=NgYSnuk69Ng&t=58s) y, desde luego, la posterior increpación de parte del primero al segundo. ¿Y la CNSPD en ese entonces? Sentada en sus laureles y aplicando a rajatabla las disposiciones normativas y administrativas, aunque sus procesos fueran un verdadero desastre. Obviamente la cara que fue visible en este embrollo fue la del INEE y la de sus ex consejeros, muy pocas veces se fijó la mira en la CNPSD pues, se sabía, que era necesario exigir y demandar la abrogación de la ley o una reforma que eliminara la permanencia, pero también, los procesos evaluativos para el ingreso, promoción y reconocimiento.

¿Cuántas marchas y/o manifestaciones del magisterio mexicano en contra de la reforma educativa de 2013 y de la evaluación no se llegaron a ver o a conocer en distintos medios de comunicación?, ¿cuántas maestras y maestros no fueron golpeados por grupos de granaderos cuando se manifestaban en las sedes que los distintos gobiernos locales habían habilitado para que los docentes seleccionados pudieran ser evaluados? En fin.

La era del lopezobradorismo entró con tambor batiente. Su reforma educativa fue aprobada en 2019 y se cumplió su promesa de campaña al eliminarse la evaluación de permanencia, sin embargo, quedaron muchas comas de la de 2013, aun y cuando se haya dicho hasta el hartazgo que no quedaría ni una de ellas. La ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros dio vida a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM); unidad que conservó prácticamente el mismo esquema “evaluador” de la extinta CNSPD, con sus mismas fallas, con sus mismos errores y con las mismas violaciones a los derechos laborales y profesionales de los trabajadores de la educación, hecho del que “parece” no ha tenido conocimiento el SNTE, tal y como sucedió en antaño.

Como es conocido, la incompetencia del primer titular de la USICAMM provocó la llegada de una profesora que, en su momento, luchó contra la “mal llamada reforma educativa”. Poco o nada ha cambiado desde que tales funcionarios públicos asumieron sus cargos. Cada año han sido recurrentes las fallas o errores en los procesos de evaluación para el ingreso, promoción o reconocimiento, aunque, por ejemplo, la actual titular presuma que más de 200 mil maestras y maestros hayan generado citas para un registro, ya sea para el proceso de admisión, promoción o de horas adicionales. ¿En verdad se piensa que las maestras y maestros no harían un registro cuando en el Sistema Educativo prácticamente se cuenta con un solo mecanismo de admisión o de promoción que les permita ingresar al servicio o de mejorar sus condiciones de vida personales y profesionales?, ¿acaso no se piensa que prácticamente todo ser humano tiene aspiraciones personales y profesionales?, ¿acaso se piensa que los egresados de las escuelas normales, CAM, UPN o de cualquier otra licenciatura no pensaría dedicar su vida profesional a la carrera que pudieron haber concluido en algún momento de su etapa académica? Vaya, ¿las condiciones socioeconómicas de nuestro país permitirían que un recién egresado de estas instituciones, o de algún maestro en servicio, se quedara con los brazos cruzados esperando que alguien lo contrate o promocione?

Si lo anterior no fuera suficiente, tal y como en antaño sucedía con la CNSPD, el cambió repentino de disposiciones normativas y administrativas en cada uno de los procesos de admisión, promoción, horas adicionales o de reconocimiento, ha sido una muestra de la soberbia de lo que hoy se conoce con el nombre de USICAMM. Siempre, bajo un supuesto amparo de la ley, el personal adscrito a esa instancia ha hecho y desecho lo que ha querido, sin que en ello medie la autocrítica y el reconocimiento de las afectaciones que padecen las maestras y los maestros en cada uno de esos procesos. ¿Y el SNTE? Obviamente como dicen en mi pueblo: “calladito se ve más bonito”; sin embargo, bien valdría preguntarse dónde habrá quedado ese sentido rechazo por los procesos de evaluación que hace unos años movilizaron a cientos de maestras y maestros a lo largo de la República Mexicana.

¿El imperio de la arrogancia habrá ganado y silenciado las voces que de 2013 a 2018 se manifestaron abierta y públicamente?

Fuente de la información:  https://revistaaula.com

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8M. Maestras, madres y alumnas juntas este 8 de marzo

Por: Valeria Martínez

 

La violencia y la explotación nos azotan cada día, para enfrentarla es necesario forjar la unidad. Maestra, madre, alumna, ¡marchemos juntas este 8 de marzo!

La violencia continúa aumentando y volviéndose más cruda para las mujeres del país. Agresiones sexuales, desapariciones y el feminicidio son la constante para nosotras. Cifras oficiales dan cuenta de que actualmente entre 10 y 11 mujeres mueren al día.

Toda esta violencia ocurre bajo la mirada cómplice del gobierno, pues son ellos quienes preservan las condiciones de pobreza y miseria que permiten que la violencia se reproduzca. Además, AMLO y la 4T mantienen la estrategia de “seguridad” del PRI y el PAN, apostando a la militarización del país con la Guardia Nacional y el Ejército en las calles, que lejos de ser un avance, es un retroceso para el conjunto de la población y sobre todo para las mujeres.

En este crudo contexto, las maestras sabemos que no basta con luchar únicamente por la educación digna y mejores condiciones laborales. Sino que debemos articular nuestras demandas con las de otros sectores, además de tomar en nuestras manos la organización permanente en contra de la violencia feminicida pues somos nosotras, nuestras alumnas y sus familias quienes vivimos día a día los estragos de un sistema de muerte que se configura para arrebatarnos la vida.

También, muchas de nosotras somos madres de familia. Sabemos a lo que se enfrentan las madres de nuestras alumnas con dobles o triples jornadas de trabajo para mantener sus hogares, a la par de mantener las tareas del hogar que no son remuneradas.

La estrategia del gobierno, de las autoridades y los patrones siempre ha sido apostar a la división, a echarnos a pelear entre nosotros con el fin de que no miremos quién es el verdadero enemigo. Por ejemplo, en el tema educativo, la culpa de cualquier falla oscila entre la familia o las maestras, pero no contra quienes mantienen el sistema educativo en condiciones deplorables que impiden enseñar de manera adecuada, o contra quienes garantizan la precarización laboral y de vida que lleva a nuestrxs alumnxs a vivir en condiciones que no les permiten aprender.

Pero como vimos en 2013 y en 2016, durante los procesos de lucha magisterial contra las reformas educativas, las madres de familia pueden jugar un fuerte rol de apoyo y unidad con las y los maestros. En aquel entonces las familias salieron a las calles, tomaron las escuelas y apoyaron los plantones magisteriales haciendo guardias, llevando víveres y protestando codo a codo.

Para enfrentar la violencia, no puede ser distinto. Maestras, madres y alumnas debemos forjar unidad ante la violencia feminicida que nos ataca a todas y ante la explotación laboral que vivimos cada día. Es necesario sacar las mejores lecciones de procesos pasados, apuntar al enemigo que es el sistema capitalista y patriarcal, y organizar toda nuestra rabia y descontento para que nunca más nos falte una de nosotras. Articulemos las demandas educativas, las del conjunto de trabajadores, las de las mujeres y la diversidad sexual para luchar por una vida que merezca ser vivida.

¡Tomemos las calles juntas este 8 de marzo! El contingente de Pan y Rosas te espera, ven con tu familia. La cita es a las 3:30 pm en la Glorieta de las Mujeres que Luchan.

¡Si tocan a una, nos organizamos miles!

Fuente de la información e imagen: https://www.laizquierdadiario.mx

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México: Incertidumbre en primarias ante el nuevo plan educativo

América del Norte/México/03-03-2023/Autora: Laura Poy Solano/Fuente: www.jornada.com.mx

Ciudad de México. A seis meses del inicio del ciclo escolar 2023-2024, docentes frente a grupo y directores de educación básica afirmaron que en las escuelas “hay mucha incertidumbre de cómo se logrará poner en marcha un cambio tan profundo como proponen los nuevos planes y programas de estudio elaborados por la SEP, si ni siquiera sabemos qué contenidos se impartirán por asignatura ni tampoco cómo serán los nuevos libros de texto gratuito”.

En entrevista con La Jornada, profesores de primaria indicaron que la cuarta sesión del consejo técnico escolar, que se realizó este 24 de febrero, estuvo enfocado a los contenidos del lenguaje, y si bien destacaron que la dependencia “reconoce que hay dudas e incertidumbre en los maestros, tampoco nos ayuda mucho a aclararlas”.

Francisco Bravo, director de la escuela primaria Leonardo Bravo, en la alcaldía Cuauhtémoc, consideró que el clima de incertidumbre y dudas que se vive en muchas escuelas es resultado de que “parece que se están haciendo las cosas al revés. “Habría que ir a la práctica cotidiana e incentivar en los docentes el trabajo por proyectos para que puedan vencer el miedo, y se den cuenta que es posible generar una nueva forma de trabajo con los estudiantes”, indicó.

Antes que aprender conceptos teóricos y secuencias didácticas, explicó, “hay que trabajar por proyectos en los centros escolares, a fin de romper con el miedo de los maestros y que logren identificarse, adoptar una nueva forma de trabajo en el aula. Esto es lo central si realmente queremos cambiar cómo se hacen las cosas en la escuela”.

Carmen, profesora de cuarto grado de primaria, en un plantel de la alcaldía Iztapala, señaló que “muchos maestros tenemos la misma incertidumbre, porque no queda claro qué es lo que la SEP propone cuando habla de una nueva escuela mexicana ni cómo haremos un proceso tan profundo de cambio, cuando seguimos trabajando con los planes de estudio de 2011 y 2017”.

Destacó que tampoco “se nos ha dado una capacitación en forma. Es preocupante que a pocos meses para el inicio de un nuevo ciclo escolar no se avance en el piloteo de los nuevos planes, porque en las escuelas donde se iba a aplicar, siguen trabajando igual que siempre”.

Daniel, director de primaria, en la alcaldía de Gustavo A. Madero, indicó que en su escuela “tenemos 600 alumnos en un contexto de muy escasos recursos. Los consejos técnicos escolares nos sirven para analizar dónde están las prioridades de la escuela, pero ahora debemos dedicar mucho del tiempo disponible para analizar los materiales que envía la SEP para el nuevo modelo educativo”. Señaló que “muchos compañeros maestros siguen considerando que los materiales que ha difundido la autoridad educativa, son muy lejano a su realidad cotidiana en el salón de clases”.

En los materiales que trabajamos en los CTE, como lo realizado en la cuarta sesión, afirmó la maestra Patricia, de quinto grado de primaria,“se enfoca mucho a revisar los programas sintéticos y analítico. Incluso se nos pide destinar hasta un 80 por ciento de la sesión del consejo a atender el paso a paso a que nos marca la SEP.

Fuente e Imagen: https://www.jornada.com.mx/notas/2023/02/27/politica/incertidumbre-en-primarias-ante-el-nuevo-plan-educativo/

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México: Señalan retraso en aplicar nuevo modelo educativo

El Informador

Destacan que una parte de esto se debió a las clases a distancia que hubo en la temporada más crítica de la emergencia sanitaria.

Luego de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) indicó que en la política educativa de la Nueva Escuela Mexicana las maestras y maestros son agentes activos para consolidar el proceso de construcción de aprendizaje, docentes consultados señalaron pendientes en esta materia.

Antonio Ponce, quien enseña en una secundaria federal, afirmó que la aplicación de las nuevas disposiciones no ha sido completa por las clases a distancia que se llevaron a cabo en la temporada más crítica de la pandemia.

“Con la pandemia y las clases a distancia todo se atrasó”, aseguró.

Lorenza López, profesora de secundaria, confirmó que desde hace tiempo les presentaron las modificaciones y han batallado para que los requerimientos se cumplan.

En lo planteado por la dependencia federal se establece que el nuevo acuerdo no impone, de manera inamovible, conceptos y contenidos educativos, y únicamente impulsa las aportaciones de los saberes y experiencias de los docentes.

Elia Marúm Espinosa, académica del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), explicó que desde que está vigente la actual Constitución, en México se han aprobado y aplicado 11 reformas educativas y los ajustes en el sector han sido herramienta de las administraciones para buscar impregnar su sello o ideología.

Acentuó que el cambio que implementó la actual administración federal tiene elementos positivos, como que les da a los profesores la libertad de poder adaptar los planes y programas a las necesidades de cada comunidad. 

Consideró que aún es pronto para evaluar el arranque de la nueva política educativa, pues los efectos de la emergencia sanitaria retrasaron su aplicación.

“No hay reformas que transformen la realidad de un día para otro. Ahorita es prematuro poder hacer alguna evaluación de impacto”.

Jalisco continúa sin saber los cambios curriculares

El año pasado, la Secretaría de Educación Pública (SEP), informó que el nuevo plan de estudio para Educación Básica entrará en vigor en el ciclo escolar 2023-2024, por lo que los procesos de capacitación y formación se realizan durante 2022 y el primer semestre del 2023. Sin embargo, la Federación no ha informado sobre cuáles serán los cambios curriculares, destacó Juan Carlos Flores, secretario de Educación Jalisco.

“Esperábamos que esto hubiera estado listo, por lo menos, antes de iniciar el ciclo escolar 2022-2023. Así se prometió y se dijo, y algo ha pasado que la Federación se ha quedado corta en las fechas. No han comenzado las 50 escuelas piloto por Estado, en todo el país. El pilotaje es muy importante porque no solo te adentras al contenido, sino también a las metodologías”.

El titular de la Secretaría de Educación Jalisco comentó que no se tienen los libros de texto ni han recibido las capacitaciones, pero dijo que la fortaleza que se tiene en la estructura estatal es la conformación de 35 consejos técnicos.

“Algo que propone la reforma curricular, por ejemplo, es trabajar en proyectos integradores, dejar de ver las asignaturas aisladas y verlo de forma integral. Jalisco tiene cuatro años trabajando en ese esquema”, puntualizó.

Por otro lado, señaló que la carga de nuevos contenidos no puede ser muy diferente en cuestión de los propios temas o materiales, pero sí ven cambios en ideología.

“Se habla de promover la decolonización, dejar de sentirnos colonizados, pero los autores, por lo que se ha podido filtrar en los libros de apoyo para el maestro, hacen alusión a (Karl) Marx, que son muy estudiados y conocidos… están bien para un bachillerato o para una universidad, pero no únicamente estudiar esa corriente”, comentó el secretario.

Flores Miramontes recordó que el Estado participó en las mesas de trabajo para la nueva reforma educativa, e incluso en uno de los ejercicios realizados llegaron a participar en línea hasta 140 mil personas.

“Jalisco se lo tomó muy en serio. Veníamos con esta inercia, de trabajo colegiado, de participar en nuestros planes y programas. En la reforma final quedaron esos contenidos”.

El funcionario agregó que la propuesta estatal es formar a los alumnos en las llamadas capacidades blandas, de comportamiento y cualidades, y en aprender a investigar e indagar por su cuenta.

“En lo que creemos que se tendría que estar centrando la reforma federal es en la tecnología no como un fin, sino como un medio”.

CLAVES

Cambios. El secretario de Educación Jalisco dijo que se ha dicho que la reforma va a promover el trabajo transversal interdisciplinario, lo cual es distinto para un maestro de primero de primaria que para uno de secundaria.

“En secundaria hay una gran complejidad porque tienen que ponerse de acuerdo varios maestros de distintas asignaturas para empezar a trabajar por proyectos. Incluso la reforma habla de ciclos que abarcan dos grados escolares y entonces cómo van a trabajar los de primero de secundaria con los de segundo de secundaria, es difícil, no está previsto que esto suceda”.

Cursos. Juan Carlos Flores remarcó que en los talleres que se dan participan más de 20 mil padres de familia, en los cuales ven temas como ciberseguridad, prevención de la violencia, detección de riesgos y crianza positiva.

“Sin duda la pandemia ha sido un parteaguas para todos los sistemas educativos en el mundo, incluso en los sistemas que estuvieron muy poco tiempo cerrados o que prácticamente no cerraron, como el caso mexicano. Fueron muchas semanas, aunque afortunadamente Jalisco es el Estado que más rápido regresó a la presencialidad y que utilizó herramientas más diversificadas para atender a los alumnos”.

Aprendizaje. El funcionario abundó en que existían técnicas que se habían querido implementar desde hace tiempo, como el tema del aula invertida o trabajar por proyectos, lo cual se logró gracias a la contingencia sanitaria.

“Hoy los maestros de Jalisco podemos dar fe que se han utilizado estas herramientas, porque la Secretaría de Educación Jalisco se puso a hacer contenidos digitales para todas las asignaturas, proyectos integradores para todos los grados”.

Clases gratuitas de inglés

El secretario de Educación recordó que en el próximo mes de mayo comenzará un programa de inglés gratuito, con 10 mil espacios para estudiantes en 27 lugares. “Así nos vamos hasta septiembre para llegar a 35 mil alumnos en más de 95 sedes”.

La manera en que los alumnos reciben la retroalimentación por parte de sus maestros es diferente a la que vivieron sus padres o abuelos. EL INFORMADOR/A. Camacho

Desconocen padres ajustes en política educativa

Madres y padres de familia jaliscienses dijeron desconocer los cambios que tendrán los planes de estudio de sus hijos con la nueva política educativa del Gobierno Federal, denominada la “Nueva Escuela Mexicana”.

En un recorrido realizado por planteles educativos, tutores cuestionados sobre el tema señalaron que no han sido informados sobre modificaciones en la dinámica escolar.

 “Pues nos avisan lo de las reuniones de consejos técnicos, pero no han dicho que vayan a cambiar cosas. La verdad desconozco, que yo sepa siguen con el mismo programa”, dijo Amelia Cruz, madre de familia.

El señor Aldo Martínez González, padre de un alumno de cuarto grado, comentó que tiene identificado que las asignaturas han cambiado, en comparación a cuando él cursó la primaria, pero también refirió que en lo que va del ciclo escolar no les han avisado de alguna modificación.

“Pues sí está muy cambiado de hace 30 años que yo estudiaba la primaria, se llaman diferente las materias, pero por mis otros hijos y sobrinos sé que en general aún siguen el mismo plan que en los años recientes”, dijo.

Evangelina Flores, abuela de una alumna de tercer grado, relató que no sabe sobre cambios en el plan de estudios, aunque consideró que ahora las tareas y disciplina en las escuelas son muy diferentes y menos severas de lo que le tocó ver como madre y cursar como estudiante.

“Todo está cambiado ahora, por ejemplo, ya no se permite que la maestra les pegue a las niñas o que les griten, en mis tiempos los padres no se metían en eso; no se veía mal la disciplina así, dura, con los reglazos”, recordó.

La “Nueva Escuela Mexicana” se presentó como la política educativa nacional que implementaría el Gobierno Federal como resultado de la iniciativa impulsada para derogar la reforma educativa implementada en 2013.

Entre otras cosas, establece la implementación de siete ejes articuladores que son: inclusión, pensamiento crítico, artes y experiencias estéticas, vida saludable, interculturalidad crítica, igualdad de género y la apropiación de las culturas.

Combaten abandono, falta elevar el nivel educativo

Aunque Jalisco logró combatir el abandono escolar en primaria y secundaria durante la pandemia, permanece un evidente rezago en el nivel educativo.

La Secretaría de Educación Jalisco destacó la disminución en el abandono escolar, lo cual se logró gracias a que buscaron a los alumnos que dejaron de acudir a clases y se les dieron muchas posibilidades para regularizarse.

Pero por el otro lado, compartió que hubo una baja en los resultados de la Olimpiada del Conocimiento Infantil, un certamen nacional orientado a elevar la calidad del sistema educativo y estimular el aprovechamiento escolar de los estudiantes.

En esta competencia participan todos los alumnos de sexto grado de  primarias públicas y privadas de la entidad, así como los del tercer nivel de cursos comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe).

“Pese a que la evaluación no tiene el propósito de diagnosticar el dominio curricular, es una referencia de desempeño de los estudiantes. Los resultados expresados en porcentajes de aciertos por asignatura, dejan ver la brecha que se abre entre una aplicación en 2019, previa al inicio de la pandemia, y la aplicación en 2022 post pandemia”, explicó el secretario de Educación Jalisco, Juan Carlos Flores.

Señaló también que no hay indicadores de los resultados de las reformas educativas porque se cambian cada sexenio.

“No podemos evaluar las reformas pasadas porque no termina una generación de salir, pues debería ser desde preescolar hasta secundaria o preparatoria. Ya no digamos preparatoria o secundaria, cuando ya cambiaron (las reformas)”.

Olimpiada del Conocimiento Infantil

Los alumnos resuelven un examen de conocimientos y habilidades, en las asignaturas de Español, Matemáticas, Ciencias, Historia y Geografía, con un valor máximo a alcanzar de 100 puntos.

Por tratarse de un concurso de selección se utiliza un instrumento de evaluación con alto grado de dificultad, con un porcentaje de aciertos esperado de 40 por asignatura.

No hay indicadores de los resultados de las reformas educativas anteriores porque se cambian cada sexenio. EL INFORMADOR/Archivo

LA VOZ DEL EXPERTO

La “Nueva Escuela Mexicana” carece de modelo pedagógico

Daniela Salgado, directora de la Escuela de Pedagogía y Psicología de la Universidad Panamericana

La política educativa anunciada por la actual administración federal incorpora elementos ideológicos y carece de un modelo pedagógico claro, señaló Daniela Salgado Gutiérrez, directora de la Escuela de Pedagogía y Psicología de la Universidad Panamericana campus Guadalajara.

La académica argumentó que la política educativa federal presenta elementos de ideologización y polarización en temas como la educación sexual y la familia. 

“La educación es responsabilidad de los padres de familia y la escuela complementa a través del estudio profesional y científico. Carece de modelo pedagógico, que es la ciencia propia de la educación. Me preocupa que en el documento se habla de la vinculación con las familias, pero no se habla de una vinculación para escucharlos, para involucrarlos. Me preocupa también que tiene un lenguaje polarizador de ideologización”.

Señaló que un elemento positivo es que plantee impulsar el pensamiento crítico, lo que contrasta con que al mismo tiempo desestima el método científico. Subrayó que otra interrogante es qué tan preparados están los maestros para asumir sus responsabilidades como gestores del conocimiento.

“La pregunta es cómo estamos preparando a los docentes para eso, en el tema del pensamiento crítico, pero para un pensamiento crítico lo primero sería que se liberen de prejuicios y yo veo aquí un documento lleno de prejuicios. Creo que hay habilidades clave de las que hoy carecen nuestros alumnos, como habilidades de pensamiento para el razonamiento lógico matemático o para el razonamiento verbal”, y añadió que “el gran tema es cómo le van a hacer para que la cuestión pedagógica sea lo principal y que su política vaya más allá de transmitir ideología”.

https://www.informador.mx/Educacion-Senalan-retraso-en-aplicar-nuevo-modelo-educativo-l202302280001.html

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México – Avanza envío de docentes a escuelas de Michoacán: SEE

Avanza envío de docentes a escuelas de Michoacán: SEE

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El derecho de los menores a la educación es una prioridad para el Gobierno de Michoacán, por ello, a través de la Secretaría de Educación del Estado (SEE) avanza a paso firme con el envío de docentes a las escuelas donde se necesitan.

En estos días se han enviado a 99 maestras y maestros de nivel primaria, así como 109 de nivel preescolar, mismos que se han incorporado paulatinamente a sus escuelas, detalló la dependencia estatal.

Con apego a la norma y bajo la instrucción del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y la secretaria de Educación, Gabriela Molina Aguilar, se trabaja arduamente para que los docentes estén donde se requieren.

Gracias al apoyo de padres de familia, maestros y desde luego, presidentes municipales, la llegada de los docentes a las escuelas está avanzando, con lo que se refuerza así la premisa de que educar es tarea de todos.

Algunos de los municipios donde maestras y maestros se incorporaron esta semana son: San Juan Nuevo, Tanhuato, Senguio y Tancítaro. En próximos días llegarán docentes a las escuelas asignadas para desempeñar su importante labor en beneficio de miles de niñas y niños.

rmr

 

Fuente de la Información: https://mimorelia.com/noticias/educacion/avanza-env%C3%ADo-de-docentes-a-escuelas-de-michoac%C3%A1n-see
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“En la organización y las prácticas comunitarias, la fuerza de las mujeres es muy visible”

Por: Alessia Dro

La socióloga mexicana y escritora, Raquel Gutiérrez, brindó una extensa entrevista a La tinta. En esta primera parte, habla sobre su experiencia guerrillera en Bolivia, las discusiones de ese momento histórico y las experiencias que, en la actualidad, tienen vínculos con un pasado cruzado por problemáticas similares a las de hoy. 

Raquel Gutiérrez concentra su deseo con vitalismo en cada palabra, como un río implacable que lleva la corriente de reflexiones vivenciales amplias y frontales. Mexicana, socióloga, matemática, profesora en sociología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla durante una década y, actualmente, embarcada en sostener un semanario de reflexión, traducción y debate llamado Ojalá, fue integrante -en la década de 1980- del Ejército Guerrillero Tupac-Katari, un esfuerzo político-militar, principalmente aymara, que operó en el altiplano boliviano. Durante cinco años, estuvo presa en la cárcel de Obrajes, en la ciudad de La Paz, en Bolivia.

Raquel ha empeñado toda su vida en tejer tramas antipatriarcales, por lo común a través de diversas geografías. Recientemente, participó en el prólogo para la reedición del célebre libro de la feminista italiana Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel. En los años anteriores, compiló tres volúmenes llamados Movimiento Indígena en América Latina: resistencia y transformación social. Entre sus aportes, se encuentra especialmente el libro Los ritmos del Pachakuti. Movilización y levantamiento popular-indígena en Bolivia (2000-2005), que ha sido fuente de reflexión colectiva en formaciones políticas hasta en Kurdistán.

Desde los procesos de la lucha anticolonial y feminista en Abya Yala, pasando por la herencia del pensamiento de la italiana Carla Lonzi hasta los rasgos de la lucha antipatriarcal en Rojava (Kurdistán sirio), sus palabras se tejen a partir de resonancias: la asunción de los quiebres, la importancia de la simbolización y el reto -urgente de estos tiempos post-pandémicos- de la rearticulación de la fuerza de las mujeres y disidencias desde y a través de los territorios.

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Para repensar hoy las autonomías, te refieres a una fuerza utópica material. En reflexiones comunes, tus escritos han generado un enriquecedor debate hasta en Kurdistán. Ahí sentí la experiencia comunitaria del confederalismo democrático en Rojava en un diálogo inter-histórico con tu experiencia de lucha.

—Para conectar con las luchas en Kurdistán, sería muy interesante contar cómo la experiencia del Ejército Guerrillero Tupac-Katari (EGTK) entra también en resonancia y tiene ciertas similitudes a la lucha zapatista del EZLN. Ambas son experiencias guerrilleras tardías, desplegándose después de los grandes momentos y de las derrotas de las anteriores olas y prácticas revolucionarias más centradas en estrategias Estado-céntricas (fueran foquistas o guerra popular) en este continente. Es decir, los grandes movimientos rebeldes e insurgentes de Argentina, de Chile, de Uruguay.

Cuando yo llego a la vida adulta a comienzos de 1980, estaba ocurriendo la guerra civil en Centroamérica. A mediados de esa década, hay una experiencia y coyuntura interesante en Bolivia, que se va a llamar EGTK, que articuló diversas luchas. Desde el flanco que yo lo viví, se trata de la decisión y creación de un grupo de personas muy jóvenes que habían sido exiliadas de las dictaduras militares, de las universidades. Fuimos conociéndonos, acercándonos en discusiones y mi participación plena se resolvió después una experiencia muy amarga en El Salvador.

Entonces, en mí, hay un afán de ir a Bolivia y contribuir a armar una experiencia guerrillera allá, muy ligada al movimiento de masas -que siempre fue muy fuerte en aquel país-, bajo un conjunto de ideas que se orientaban por lo que, en aquel momento, se conocía como “estrategia de la guerra de todo el pueblo”, que recuperaba las experiencias de lucha vietnamitas.

En Bolivia, esos jóvenes mestizos y urbanos empezamos a trabajar una alianza con un segmento de dirigentes sociales y militantes aymaras de la parte del Altiplano, de la zona lacustre, que venían de las experiencias kataristas del indianismo: una filosofía de autoafirmación fuerte del sujeto colectivo indígena, que se afirma en la indianidad para ir en contra del modelo civilizador colonial capitalista y que convierte en fuente de fuerza colectiva la recuperación de sus propias tradiciones de lucha y de su propia capacidad productiva y política, de su capacidad simbólica y ritual, de su religiosidad, de lo que han recreado a lo largo de los siglos de colonización y, después, durante la República de Criollos.

Ellos eran bastantes jóvenes, nadie tenía más de 40 años en ese momento y nosotros no teníamos 25. Ellos venían escapando de una experiencia de incursión al terreno electoral que les había salido mal. Hubo fracturas en una estructura partidaria que armaron: se registraron en el sistema político, participaron, pero quien fue elegido diputado no respondió a la base -como siempre ocurre-. Venían muy decepcionados y con mucho ánimo de entrar en otros procesos organizativos.

¿Cómo surgió el movimiento?

—Ahí empezamos a conocernos y a conocer directamente sus pensamientos, las discusiones kataristas. Profundizamos nuestras conversaciones y fuimos enlazándonos, aprendiendo muchísimo de ellos. Sobre todo, compenetrando nuestros sentires: fueron muchos años en donde logramos tejer una articulación de diversas activistas, que funcionaba mediante prácticas de respecto muy hondo de lo que cada parte proponía y sabía, sin diluir las instancias que nos diferenciaban, pero disponiéndonos a cultivar asuntos comunes.

Fueron años de mucho trabajo, muy intensos, bajo la idea de promover la sublevación de los ayllus* y de la clase obrera. Trabajamos mucho en la recuperación histórica de la forma de luchar de los levantamientos anteriores desde los ayllus y comunidades; las grandes rebeliones que habían puesto en crisis el poder colonial y que sostuvieron la fuerza que permitió mantener grandes ámbitos de riqueza material, el agua y la tierra sobre todo, en disputa con el control colonial y republicano.

La colonización española es bastante distinta de la colonización inglesa o de la colonización francesa, en el Caribe o en África, que son todavía más brutales: la colonización española permitió, durante dos siglos, la existencia de “dos repúblicas”, una de indios y la otra de la así llamada “gente de razón”. Esto separaba y jerarquizaba a las sociedades de criollos y de indios, pero permitía la recreación de alguna vida colectiva que pervivió en el tiempo.

Por su parte, Bolivia, que en época colonial se conocía como Alto Perú, era una tierra económicamente muy importante para la Colonia, porque ahí estaban las grandes minas de plata. Pero era una zona muy difícil en términos políticos por ser una zona alta y fría, una región de difícil acceso, muy poco comunicada. Nunca existió ahí una estructura política colonial tan sólida, comparable, por ejemplo, al virreinato de Nueva España -que es lo que hoy es México-. Esto es un elemento importante a considerar, pues si bien las comunidades indígenas en el actual Altiplano boliviano y en la región centro-sur padecieron un régimen tributario duro, siempre tuvieron una gran capacidad de impugnarlo, dada la capacidad colectiva de sostenimiento de su vida material que conservaron y recrearon en el tiempo. El régimen colonial en el Alto Perú sujetó y drenó a las comunidades y ayllus, pero no las arrasó ni logró perforar muchas de sus prácticas comunitarias; estas se regeneraron y adaptaron constantemente, manteniendo una riquísima vida ritual, productiva y política muy a flor de piel. Lo que pervivía de ese mundo comunitario tan resistente, recreado muchas veces, es lo que los compañeros aymaras nos permiten conocer y nos invitan a practicar. Como mestizos del EGTK, logramos parcialmente ser parte de eso durante unos años, mediante el proyecto de promover esa gran sublevación de los ayullus y los trabajadores, que era lo que imaginábamos.

¿Qué preguntas nacían en esos años de formación?

—Se empiezan a presentar una serie de discusiones que también se han dado en los mismos años en el pueblo kurdo, sobre todo, en relación a los pueblos sin Estado. ¿Queremos un Estado o no? ¿Lo necesitamos? ¿Cómo negociamos con el nacionalismo? ¿Queremos o no un nacionalismo indígena?

Esos debates estuvieron muy al orden del día y conocimos una idea organizativa muy propia de los Andes -que resuena también en prácticas organizativas en Ecuador y Perú-, que tiene que ver con la articulación de segmentos autónomos desde las prácticas comunitarias.

Me refiero a prácticas productivas y políticas, y, por supuesto, también rituales y afectivas, que cultivan la autonomía material mínima, reconociéndola como fundamento de la autonomía política.

Entonces, las prácticas productivas y políticas para sostener la vida material se establecen como ejes de cualquier alianza: de ahí que la articulación de segmentos autónomos constituya la manera de enlazarse y expandir la fuerza. Esta noción teórico-práctica es central en la cosmogonía indígena de tierras altas en los Andes. La puedes ver reflejada en la wiphala, la bandera ancestral de los pueblos de tierras altas que se asemeja a un vistoso tejido multicolor.

Sobre esa idea, fuimos armando nuestro propio tejido: hubo momentos en que nos presentábamos como una unidad, y hubo otros, cuando nos convenía presentarnos de modo desagregado. Lo que ocurría en tales formas organizativas es que siempre se mantenían a la vista las diferencias y se ensayaban todo tipo de metáforas para plantear nuestra presencia de manera articulada.

Por ejemplo, la alianza que teníamos entre los compañeros aymaras y mestizos -obreros y de clase media-, que trabajábamos mucho en las zonas periurbanas de las ciudades, principalmente con los sindicatos, la explicábamos así: el cóndor vuela con dos alas, hay una parte de la organización que está centrada en cuestiones estrictamente clasistas, que aprende de lo comunitario, y una que está centrada más en las prácticas comunitarias productivas y políticas, que aprende de los conocimientos -sobre todo, técnicos- que se adquieren en la ciudad y en el trabajo. Desde esas diferencias, se organizaba la articulación. Yo aprendí a hacer política sobre esa base: las diferencias se ponen sobre la mesa, se gestionan distancias, se cultivan cercanías, se producen acuerdos colectivos que nos obligaban a todos, se trataba de ensayar maneras de articulación donde nadie se sujetara a los otros. Eso era para nosotros la autonomía política.

Por mi parte, ya tenía para entonces una crítica muy dura al llamado “centralismo democrático” de la izquierda clásica y los compañeros comunitarios tenían también una crítica práctica a esa manera de concebir lo organizativo. Ellos siempre ponían, en primer lugar, la deliberación sistemática y profunda de lo que hacíamos. Partíamos de la deliberación y discusión profunda de las cosas colectivamente, no se acataban ordenes de nadie. A través de la deliberación y, sobre todo, de observar quiénes cumplían lo que se había decidido colectivamente, se producía confianza y podíamos caminar juntos. Si había confianza, se podían gestionar las diferencias que a veces brotaban con fuerza.

Nuestra principal actividad política fue organizar la rebelión, que era el camino de la liberación. Poníamos nuestras fuerzas en impugnar y desafiar lo que los gobiernos iban imponiendo. Así fuimos conformando un movimiento guerrillero clandestino muy extendido durante esos años, que también era parte del movimiento de masas. Cuando pensábamos en el futuro o, más bien, en el programa, considerábamos que eso tenía que ir brotando de la propia práctica generalizada de lucha; iría precisándose sobre la marcha, por supuesto, desde algunas ideas rectoras. La idea guía era regenerar el “ayllu universal”, liberar sus capacidades; esa era nuestra forma de nombrar la expansión de las capacidades comunitarias en términos geográficos y en términos políticos. En ciertos momentos, esto era más una imagen relacionada con prácticas de lucha concreta. Teníamos procesos formativos muy fuertes y reuniones y discusiones cada vez más amplias.

Entre muchas tareas a las que personalmente me dedicaba, enseñaba a los compañeros muchas cosas técnicas e iba simultáneamente aprendiendo una cosmogonía que me iba absorbiendo y de la cual fui parte hasta donde me fue posible, considerando mi propia historia personal. Varios años me encargué de la prensa y propaganda, además de muchísimas tareas logísticas. Eso me daba la posibilidad de conocer y discutir con muchos compañeros dentro de la organización para difundir y hacer conocer sus ideas.

Fueron varios años en esa intensa preparación. En 1991, decidimos comenzar la rebelión: aparecimos públicamente, nos movilizamos en diversas regiones del país y comenzamos a recibir golpes bastante duros por parte de la represión. No porque la represión fuera todavía muy organizada, aunque sí fue eficaz. Considero que fuimos bastante incautos: en momentos ya bastante duros, seguíamos teniendo un funcionamiento asambleario al interior, aunque las tareas militares comenzaron a comer nuestra atención. Los golpes llegaron hacia cuadros que hacíamos función de conexión e intermediación. Y cayeron también cuadros de dirección. Todo esto pasó a comienzos de 1992.

Estuviste presa en la cárcel. Y, desde ahí, salió el libro ¡A desordenar! Por una historia abierta de la lucha social, donde emerge tu reflexión sobre el ser mujer en la práctica revolucionaria.

—Sí, ahí viene el periodo de la cárcel. Cumplí 30 años en la cárcel. Estuve presa de 1992 a 1997, cinco años. En ese tiempo, vamos reconstituyendo muchos vínculos públicos y restableciendo redes, pero cambia mucho la perspectiva de cómo organizarnos y, sobre todo, de cómo valorar la centralidad de la guerra en la estrategia general. Nos damos cuenta -es lo que discuto en el libro ¡A desordenar! Por una historia abierta de la lucha social– que, en algún momento, decidimos privilegiar el trabajo militar y nos volvimos mucho más rígidos: esta es la parte del proceso interno que pongo a crítica en ese trabajo.

Desde mi perspectiva, nos ocurrieron problemas que ya habíamos detectado en otros movimientos guerrilleros anteriores: la irradiación política que habíamos alcanzado en un momento dado, de alguna manera, se comenzó a diluir y la cuestión militar, que se volvía mucho más rígida, se colocó en el centro y nos volvió más frágiles. En ¡A desordenar!, voy reflexionando por qué nos pasó esto.

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Este libro lo escribo mientras estoy en la cárcel, en medio de un proceso penal. Ponía algunos puntos de debate duros entre nosotros y ahí emerge con claridad, para mí, vivirme-mujer. En aquellos años, no lo percibí tan complicado, porque continuaba sumergida en la fantasía de la pareja paritaria que tuve la posibilidad de experimentar durante unos años, en la juventud temprana, entre los 20 y los 30.

En años previos, había tenido buena relación con las compañeras de la organización que eran de origen aymara. Me habían enseñado la idea de dualidad entre los sexos que existe en los Andes y, aunque sabíamos que esa idea de dualidad incluye una fuerte jerarquización interna, a mí me costaba mucho trabajo someterla a crítica. Las culturas indígenas que tienen una clara división del trabajo entre los sexos y una nítida estructuración del significado del parentesco mantienen una relación de género que es menos brutal que la relación moderna de absoluta negación de la fuerza femenina. En la organización y las prácticas comunitarias, la fuerza de las mujeres es muy visible, siempre hay un lugar para las mujeres, aunque también siempre hay una tensión y una incomodidad ahí.

Yo aprendí mucho de mis compañeras aymaras: técnicas para regular a los varones, para tener fuerza juntas. Justo me tocó colaborar en la discusión sobre la cuestión de la organización autónoma y específica de las mujeres al interior de organizaciones mixtas. Esta discusión había quedado abierta desde años anteriores. En la guerra en Centroamérica, había aprendido sobre esta discusión: la especificidad de la organización de mujeres no se ponía tanto en duda, pero sí su autonomía. Es decir, existían organizaciones específicas de mujeres, su existencia era admisible. Lo que no era admisible es que esas organizaciones fueran autónomas verdaderamente, que pensaran con su propia cabeza, que decidieran sus pasos y sus riesgos. Esa discusión sobre la autonomía de las “mujeres campesinas” -así se llamaba la organización social en esos años- fue la que comenzamos a dar.

Con algunas compañeras aymaras, le dimos bastante empuje -antes de caer presas- a la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, como organización específica de mujeres campesinas de Bolivia que, según nosotras, las del EGTK, tenía que ser autónoma. Pero aquí los compañeros se oponían y decían: existe una organización matriz mixta y esta “sección” de mujeres puede ser solo una parte de la “organización principal”. Entonces, ahí quedaba siempre el problema de las compañeras reducidas a un sector dentro de la lucha.

En esas circunstancias, con las compañeras aymaras, inventamos una formulación que nos parecía adecuada: nosotras dábamos una lucha dentro de la lucha.

Ahora, a mis 60 años, te diría que esa idea está mal planteada, pero la sentíamos necesaria y correcta en ese momento. Esta mal planteada porque admite que la lucha de las mujeres sea sectorializada, admite que las mujeres son un sector y no una experiencia histórica distinta, plenamente valiosa. Ahora tengo muy claro que las mujeres no somos un sector: como mujeres, encarnamos una experiencia histórica contradictoria, que rechazamos y subvertimos desde nosotras mismas; desde ahí, nosotras pensamos la generalidad de las transformaciones que requerimos. En aquellos años, la idea de “lucha dentro de la lucha” como clave de la práctica de las mujeres rebeldes sí reconocía que hay una específica forma de expropiación de las fuerzas, energías y creaciones de las mujeres de los diferentes pueblos, que va variando según los contextos, asumiendo un terreno común de tales expropiaciones y de las maneras de enfrentarlas. Sin embargo, esa formulación sectorializaba las luchas de las mujeres: no concedía al pensamiento femenino la posibilidad de pensar cómo subvertir y trastocar lo general.

Personalmente, me costó mucho trabajo superar esa formulación. Sin embargo, la experiencia de la cárcel con las otras presas políticas, rodeadas de todas las presas comunes, con los hombres repartidos en otras cárceles y las mujeres separadas de ellos, fue muy importante para mí. En nuestras cárceles, podíamos hacer todo lo que se nos ocurría y eso hicimos… Todo lo que pudimos e imaginamos, lo llevamos a la práctica y fuimos nosotras las que desafiamos al sistema judicial y, así, logramos salir todos, varones y mujeres, unos años después.

*Por Alessia Dro para La tinta / Fotografía de portada: A/D.


*Ayllu: forma andina de autogobierno comunitaria, anterior al periodo incaico y a la colonización española.

Fuente de la información e imagen: https://latinta.com.ar

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