Page 1073 of 1674
1 1.071 1.072 1.073 1.074 1.075 1.674

Universidades de Estados Unidos y México buscan reforzar nexos ante tiempos difíciles

América del Norte/México/1 Abril 2017/Fuente: El periódico de México

Rectores de universidades de Estados Unidos buscan fortalecer sus nexos con sus pares mexicanos para enfrentar la política migratoria del presidente Donald Trump durante una reunión hoy en el occidental estado de Jalisco.

Las instituciones de educación superior de EU pretenden «seguir construyendo la colaboración» con las mexicanas, «incluso en estos tiempos políticos difíciles», aseguró Donna Carroll, rectora de la Universidad Dominicana en Illinois.

«En estos tiempos retadores cuando el futuro de muchos jóvenes es incierto, como educadores debemos ser ingenieros de un rol de esperanza para ellos», dijo Carrol en una conferencia de prensa previa al arranque del encuentro.

La relación entre México y Estados Unidos se ha tensado a raíz de la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, quien ordenó reforzar el control migratorio, construir un muro en la frontera entre ambos países y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Carroll ofreció su solidaridad a los estudiantes hispanos en Estados Unidos y afirmó que las universidades de ese país han abogado por sus derechos y «por una reforma migratoria justa».

Recalcó que en su universidad, considerada una «institución santuario», la matrícula de estudiantes latinos se incrementó 800 % en la última década, la mayoría de ellos con familiares en México.

El primer encuentro de universidades de México y EU reúne a 26 rectores y siete directivos universitarios de ambos países, que buscan poner en marcha mecanismos para «profundizar la colaboración, los puentes de comunicación y el entendimiento».

La reunión, que concluye mañana, es parte de una iniciativa liderada por la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (Fimpes) y el Consejo de Universidades Independientes (CIC, por sus siglas en inglés), con el auspicio de Santander Universia.

La Fimpes es la red universitaria más grande de México, fue creada en 1982 y aglutina a 108 instituciones con una población global de 650,000 estudiantes, equivalentes a 60 % de los alumnos de educación superior del sector privado.

Richard Ekman, presidente del CIC, que reúne a 600 universidades y colegios estadounidenses sin fines de lucro, dijo que se busca identificar las posibilidades de intercambio estudiantil y académico que se adapten a las «necesidades y fortalezas» de cada institución.

Hasta ahora, apuntó, los estudiantes en EU no eligen las universidades mexicanas como una opción para realizar estancias académicas en el extranjero.

Entre 6 % y 9 % de los estudiantes de universidades estadounidenses siguen su preparación en el extranjero y «una cantidad muy baja» realiza intercambio con instituciones mexicanas, dijo MaryAnn Baenninger, rectora de la Universidad de Drew, en Nueva Jersey.

«La población de latinos que están inscribiéndose en universidades de Estados Unidos está creciendo mucho y México representa una oportunidad para los estudiantes, (pero) es un potencial que aún no se ha logrado explotar», afirmó.

Durante el encuentro, los rectores explorarán también la posibilidad de crear proyectos conjuntos en materia de investigación y desarrollo de programas académicos compartidos.

Fuente. http://elperiodicodemexico.com/nota.php?id=852190

Comparte este contenido:

Analizan aumento de horas de Educación Física en las escuelas

América del Norte/México/1 Abril 2017/Fuente:.informador

Para resolver el problema de sedentarismo que afecta a los niños de Educación Básica y que, sumado a la mala alimentación, ha hecho que la obesidad infantil vaya en aumento, la Secretaría de Educación en Jalisco (SEJ) está considerando ampliar las horas en que se imparte Educación Física.

“Se está haciendo un estudio porque sabemos que dos horas no son suficientes, pero tiene que ver con el tema de los recursos. Se tiene que ver si tienes presupuesto suficiente para aumentar la carga horaria, porque implica pagar más a los docentes”, comentó Irma Solórzano, encargada de Educación Física en la SEJ.

Dijo que la preocupación por la salud de los niños ha crecido mucho en los últimos años, por lo que “la Educación Física enfrenta nuevos retos y la figura del maestro es muy importante porque implementa diferentes estrategias, ya sea con activaciones físicas y con los cambios de hábitos alimenticios”.

Tizoc Vejar Aguirre, jefe del Departamento de Medicina Preventiva de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), resaltó la importancia del Nuevo Modelo de Educación, en el cual se ve incrementada la importancia de esta materia.

“Nos parece muy bueno, porque en él ya se están incluyendo la corporeidad, la motricidad y la creatividad, dentro de la Educación Física. Además, se propone la unión de ésta con la salud de los niños, lo cual será una herramienta más para combatir la obesidad y sus consecuencias como la diabetes y la hipertensión”.

Ambos funcionarios destacaron que es importante la participación de los padres en este tema, ya que la escuela no lo es todo y los niños deben comer saludable dentro y fuera de ella, así como tener actividad física.

PARA SABER

Prevenir con ejercicio

Según el jefe del Departamento de Medicina Preventiva de la Secretaría de Salud Jalisco, Tizoc Vejar Aguirre, los menores de cinco años deben realizar 180 minutos de actividad física y de los cinco a los 17 años, bastan 60 minutos de actividad moderada. A nivel nacional, Jalisco se encuentra en el lugar 14 de obesidad infantil en niños menores de cinco años. De entre cinco y 12 años, el Estado se encuentra en el octavo lugar. Mientras que en adolescentes de 12 a 19 años, Jalisco está en décimo lugar.

fuente:http://www.informador.com.mx/jalisco/2017/713884/6/analizan-aumento-de-horas-de-educacion-fisica-en-las-escuelas.htm

Comparte este contenido:

SEP busca renovar educación con el programa “Cultura en tu escuela”

América del Norte/México/ 1 Abril 2017/Fuente: proceso.com.mx

Al tiempo que el gobierno federal ha reducido en 20% el presupuesto para la cultura en 2017, respecto al año anterior, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció este martes el programa Cultura en tu Escuela, que se desprende del proyecto de modelo educativo que recientemente presentó la administración peñista para fomentar una formación de “paz, armonía y mayor felicidad”.Desde el Patio de trabajo de la SEP, su titular, Aurelio Nuño Mayer, inició la presentación citando al exsecretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa. Dijo:

“La cultura es el mayor espacio de libertad de creación y transformación de nuestras civilizaciones, que contribuye poderosamente a la autonomía de los seres humanos y a dar a nuestras vidas una dimensión más plena, digna y feliz”.

En contradicción con las medidas financieras en el sector, Nuño habló del potencial cultural del país como uno de los más importantes en el mundo. Habló de Sor Juana Inés de la Cruz, de Carlos de Sigüenza y Góngora, de los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, de mentes tan brillantes como las de Alfonso Reyes, Carlos Fuentes y Juan Villoro.

Aseguró que la intención del ejecutivo con este programa es “llevar de una manera renovada” la cultura a las escuelas, “una visión del siglo XXI”, bajo consigna de enseñar a los estudiantes a que “aprendan a aprender”, desde la “libertad y la creatividad”.

El funcionario –señalado meses atrás en redes sociales por pronunciar mal el verbo “leer”–, dijo que pretendía contagiar a niñas y niños del “placer” de la lectura:

“Que los lleve a lugares insospechados, a viajes maravillosos, y les permita tener un mejor orden, una mejor estructura”. E insistió, “una mejor forma de aprender a aprender”.

El concepto, expuso el secretario en presencia de legisladores, líderes sindicales del magisterio oficialista y personajes del ámbito cultural, estaría sustentado en cinco, poco o nada, novedosos ejes de acción:

Artes en la escuela (talleres de música, danza, teatro y artes visuales); exploradores de las artes (ampliar visitas de niños y adolescentes a museos, salas teatrales, actividades artísticas de verano); libros y lectura (ampliación de la capacitación a maestros y fomento de la lectura); capacitación docente (impartir cursos a maestros y directivos); y, por último, lanzar una convocatoria para integrar una Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y un Coro Infantil de la SEP.

A partir de esto, concluyó Nuño Mayer: “Lo que estamos buscando es educar para la libertad y para la creatividad. Uno de los fines de la educación, como lo reconoce el Nuevo Modelo Educativo, es que niños y jóvenes aprecien y experimenten el arte y la cultura, y por eso éstos forman parte del currículo, para contribuir al desarrollo personal y social de los alumnos.

“Queremos que a través del arte, los niños y los jóvenes sepan no sólo apreciarlo y con ello encontrar más felicidad, sino que a través de las diversas artes puedan expresarse y puedan encontrar en una cultura de paz y armonía, una mejor satisfacción, una mayor felicidad y una mejor educación”, fueron sus palabras

Fuente:http://www.proceso.com.mx/479917/sep-busca-renovar-educacion-programa-cultura-en-escuela

Comparte este contenido:

The Culture of Cruelty in Trump’s America

Por: Henry A. Giroux

For the last 40 years, the United States has pursued a ruthless form of neoliberalism that has stripped economic activity from ethical considerations and social costs. One consequence has been the emergence of a culture of cruelty in which the financial elite produce inhuman policies that treat the most vulnerable with contempt, relegating them to zones of social abandonment and forcing them to inhabit a society increasingly indifferent to human suffering. Under the Trump administration, the repressive state and market apparatuses that produced a culture of cruelty in the 19th century have returned with a vengeance, producing new levels of harsh aggression and extreme violence in US society. A culture of cruelty has become the mood of our times — a spectral lack of compassion that hovers over the ruins of democracy.

While there is much talk about the United States tipping over into authoritarianism under the Trump administration, there are few analyses that examine how a culture of cruelty has accompanied this political transition, and the role that culture plays in legitimating a massive degree of powerlessness and human suffering. The culture of cruelty has a long tradition in this country, mostly inhabiting a ghostly presence that is often denied or downplayed in historical accounts. What is new since the 1980s — and especially evident under Donald Trump’s presidency — is that the culture of cruelty has taken on a sharper edge as it has moved to the center of political power, adopting an unapologetic embrace of nativism, xenophobia and white nationalist ideology, as well as an in-your-face form of racist demagoguery. Evidence of such cruelty has long been visible in earlier calls by Republicans to force poor children who get free school lunches to work for their meals. Such policies are particularly cruel at a time when nearly «half of all children live near close to the poverty line.» Other instances include moving people from welfare to workfare without offering training programs or child care, and the cutting of children’s food stamp benefits for 16 million children in 2014.  Another recent example of this culture of cruelty was Rep. Steve King (R-Iowa) tweeting his support for Geert Wilders, a notorious white supremacist and Islamophobic Dutch politician.

To read more articles by Henry A. Giroux and other authors in the Public Intellectual Project, click here.

Focusing on a culture of cruelty as one register of authoritarianism allows us to more deeply understand how bodies and minds are violated and human lives destroyed. It helps us to acknowledge that violence is not an abstraction, but is visceral and, as Brad Evans observes, «should never be studied in an objective and unimpassioned way. It points to a politics of the visceral that cannot be divorced from our ethical and political concerns.» For instance, it highlights how Trump’s proposed budget cuts would reduce funding for programs that provide education, legal assistance and training for thousands of workers in high-hazard industries. As Judy Conti, a federal advocacy coordinator [at the National Employment Law Project] points out, these cuts would result in «more illness, injury and death on the job

Rather than provide a display of moral outrage, interrogating a culture of cruelty offers critics a political and moral lens for thinking through the convergence of power, politics and everyday life. It also offers the promise of unveiling the way in which a nation demoralizes itself by adopting the position that it has no duty to provide safety nets for its citizens or care for their well-being, especially in a time of misfortune. Politically, it highlights how structures of domination bear down on individual bodies, needs, emotions and self-esteem, and how such constraints function to keep people in a state of existential crisis, if not outright despair. Ethically the concept makes visible how unjust a society has become. It helps us think through how life and death converge in ways that fundamentally transform how we understand and imagine the act of living — if not simply surviving — in a society that has lost its moral bearing and sense of social responsibility. Within the last 40 years, a harsh market fundamentalism has deregulated financial capital, imposed misery and humiliation on the poor through welfare cuts, and ushered in a new style of authoritarianism that preys upon and punishes the most vulnerable Americans.

The culture of cruelty has become a primary register of the loss of democracy in the United States. The disintegration of democratic commitments offers a perverse index of a country governed by the rich, big corporations and rapacious banks through a consolidating regime of punishment. It also reinforces the workings of a corporate-driven culture whose airwaves are filled with hate, endless spectacles of violence and an ongoing media assault on young people, the poor, Muslims and undocumented immigrants. Vast numbers of individuals are now considered disposable and are relegated to zones of social and moral abandonment. In the current climate, violence seeps into everyday life while engulfing a carceral system that embraces the death penalty and produces conditions of incarceration that house many prisoners in solitary confinement — a practice medical professionals consider one of the worse forms of torture.

In addition, Americans live in a distinctive historical moment in which the most vital safety nets, social provisions, welfare policies and health care reforms are being undermined or are under threat of elimination by right-wing ideologues in the Trump administration. For instance, Trump’s 2017 budgetary proposals, many of which were drafted by the hyperconservative Heritage Foundation, will create a degree of imposed hardship and misery that defies any sense of human decency and moral responsibility.

Public policy analyst Robert Reich argues that «the theme that unites all of Trump’s [budget] initiatives so far is their unnecessary cruelty.» Reich writes:

His new budget comes down especially hard on the poor — imposing unprecedented cuts in low-income housing, job training, food assistance, legal services, help to distressed rural communities, nutrition for new mothers and their infants, funds to keep poor families warm, even «meals on wheels.» These cuts come at a time when more American families are in poverty than ever before, including 1 in 5 children. Why is Trump doing this? To pay for the biggest hike in military spending since the 1980s. Yet the U.S. already spends more on its military than the next 7 biggest military budgets put together. His plan to repeal and «replace» the Affordable Care Act will cause 14 million Americans to lose their health insurance next year, and 24 million by 2026. Why is Trump doing this? To bestow $600 billion in tax breaks over the decade to wealthy Americans. This windfall comes at a time when the rich have accumulated more wealth than at any time in the nation’s history.

This is a demolition budget that would inflict unprecedented cruelty, misery and hardship on millions of citizens and residents. Trump’s populist rhetoric collapses under the weight of his efforts to make life even worse for the rural poor, who would have $2.6 billion cut from infrastructure investments largely used for water and sewage improvements as well as federal funds used to provide assistance so they can heat their homes. Roughly $6 billion would be cut from a housing budget that benefits 4.5 million low-income households. Other programs on the cutting block include funds to support Habitat for Humanity, the homeless, energy assistance to the poor, legal aid and a number of antipoverty programs. Trump’s mode of governance is no longer modeled on «The Apprentice.» It now takes its cues from «The Walking Dead.»

If Congress embraces Trump’s proposal, poor students would be budgeted out of access to higher education as a result of a $3.9 billion cut from the federal Pell grant program, which provides tuition assistance for low-income students entering college. Federal funds for public schools would be redistributed to privately run charter schools, while vouchers would be available for religious schools. Medical research would suffer and people would die because of the proposed $6 billion cut to the National Institutes of Health.

Trump has also called for the elimination of the National Endowment for the Arts, the National Endowment for the Humanities, the Corporation for Public Broadcasting and the Institute of Museum and Library Services, making clear that his contempt for education, science and the arts is part of an aggressive project to eliminate those institutions and public spheres that extend the capacity of people to be imaginative, think critically and be well-informed.

The $54 billion that Trump seeks to remove from the budgets of 19 agencies designed to help the poor, students, public education, academic research and the arts would instead be used to increase the military budget and build a wall along the Mexican border. The culture of cruelty is on full display here as millions would suffer for the lack of loans, federal aid and basic resources. The winners would be the Departments of Defense, Homeland Security, the private prison industry and the institutions and personnel needed to expand the police state. What Trump has provided in this budget proposal is a blueprint for eliminating the remnants of the welfare state while transforming American society into a «war-obsessed, survival-of-the fittest dystopia

The United States is now on a war footing and has launched a war against undocumented immigrants, Muslims, people of color, young people, the elderly, public education, science, democracy and the planet itself, to say nothing of the provocations unfolding on the world stage.  The moral obscenity and reactionary politics that inform Trump’s budget were summed up by Bernie Sanders: «At a time of massive income and wealth inequality, when 43 million Americans are living in poverty and half of older Americans have no retirement savings, we should not slash programs that senior citizens, children and working people rely on in order to provide a massive increase in spending to the military industrial complex. Trump’s priorities are exactly the opposite of where we should be heading as a nation.»

As more and more people find themselves living in a society in which the quality of life is measured through market-based metrics, such as cost-benefit analyses, it becomes difficult for the public to acknowledge or even understand the cost in human misery and everyday hardship that an increasing number of people have to endure.

A culture of cruelty highlights both how systemic injustices are lived and experienced, and how iniquitous relations of power turn the «American dream» into a dystopian nightmare in which millions of individuals and families are struggling to merely survive. This society has robbed them of a decent life, dignity and hope. I want to pose the crucial question of what a culture of cruelty looks like under a neofascist regime, and in doing so, highlight what I believe are some of its most crucial elements, all of which must be recognized if they are to be open to both criticism and resistance.

First, language is emptied of any sense of ethics and responsibility and begins to operate in the service of violence. This becomes evident as social provisions are cut for programs that help poor people, elderly people, impoverished children and people living with disabilities. This is also evident in the Trump administration’s call to scale back Medicaid and affordable, quality health insurance for millions of Americans.

Second, a survival-of-the-fittest discourse provides a breeding ground for the production of hypermasculine behaviors and hypercompetitiveness, both of which function to create a predatory culture that replaces compassion, sharing and a concern for the other. Under such circumstances, unbridled individualism and competition work to weaken democracy.

Third, references to truth and real consequences are dismissed, and facts give way to «alternative realities» where the distinction between informed assertions and falsehoods disappears. This politics of fabrication is on full display as the Trump administration narrates itself and its relationship to others and the larger world through a fog of misrepresentations and willful ignorance. Even worse, the act of state-sanctioned lying is coupled with the assertion that any critical media outlets and journalists who attempt to hold power accountable are producing «fake news.» Official lying is part of the administration’s infrastructure: The more authority figures lie the less they have to be taken seriously.

Fourth, in a culture of cruelty, the discourse of disposability extends to an increasing number of groups that are considered superfluous, redundant, excess or dangerous. In this discourse, some lives are valued and others are not. In the current moment, undocumented immigrants, Muslim refugees and Black people are targeted as potential criminals, terrorists or racial «others» who threaten the notion of a white Christian nation. Underlying the discourse of disposability is the reemerging prominence of overt white supremacy, as evidenced by an administration that has appointed white nationalists to the highest levers of power in the government and has issued a racist appeal to «law and order.» The ongoing rise of hate crimes should be no surprise in a society that has been unabashedly subjected by Trump and his cohorts to the language of hate, anti-Semitism, sexism and racism. Cultures of cruelty slip easily into both the discourse of racial cleansing and the politics of disposability.

Fifth, ignorance becomes glamorized, enforced through the use of the language of emotion, humiliation and eventually through the machinery of government deception. For example, Donald Trump once stated that he loved «uneducated people.» This did not indicate, of course, a commitment to serve people without a college education — a group that will be particularly disadvantaged under his administration. Instead, it signaled a deep-seated anti-intellectualism and a fear of critical thought itself, as well as the institutions that promote it. Limiting the public’s knowledge now becomes a precondition for cruelty.

Sixth, any form of dependency in the interest of justice and care for the «other» is viewed as a form of weakness, and becomes the object of scorn and disdain. In a culture of cruelty, it is crucial to replace shared values and bonds of trust with the bonds of fear. For the caste of warriors that make up the Trump administration, politics embraces what might be called neoliberalism on steroids, one in which the bonds of solidarity rooted in compassion and underlying the welfare state are assumed to weaken national character by draining resources away from national security and placing too large a tax burden on the rich. In this logic, solidarity equates with dependency, a weak moral character, and is dismissed as anaemic, unreliable and a poor substitute for living in a society that celebrates untrammeled competition, individual responsibility and an all-embracing individualism.

Seventh, cruelty thrives on the language of borders and walls. It replaces the discourse of bridges, generosity and compassion with a politics of divisiveness, alienation, inadequacy and fear. Trump’s call for building a wall on the Mexican border, his endless disparaging of individuals and groups on the basis of their gender, race, religion and ethnicity, and his view of a world composed of the deadly binary of «friends» and «enemies» echo the culture of a past that lost its ethical and political moorings and ended up combining the metrics of efficiency with the building of concentration camps.

Eighth, all cultures of cruelty view violence as a sacred means for addressing social problems and mediating relationships; hence, the criminalization of homelessness, poverty, mental illness, drug addiction, surviving domestic violence, reproductive choice and more.  The centrality of oppressive violence in the United States is not new, of course; it is entrenched in the country’s origins. Under Trump this violence has been embraced, openly and without apology, as an organizing principle of society. This acceleration of the reality and spectacle of violence under the Trump administration is evident, in part, in his call for increasing an already-inflated military budget by $54 billion. It is also evident in his efforts to create multiple zones of social abandonment and social death for the most vulnerable in society.

Ninth, cultures of cruelty despise democracy and work incessantly to make the word disappear from officially mandated state language. One example of this took place when Trump opted not to utter the word democracy in either his inaugural address or in his first speech to Congress. Trump’s hatred of democracy and the formative cultures that sustain it was on full display when he and his top aides referred to the critical media as the enemy of the American people and as an «opposition party.» A free press is fundamental to a society that takes seriously the idea that no democracy can exist without informed citizens. Trump has turned this rule on its head, displaying a disdain not only for a press willing to pursue the truth and hold politicians and corporations accountable, but also for those public spheres and institutions that make such a press possible. Under these circumstances, it is important to remember Hannah Arendt’s warning: «What makes it possible for a totalitarian or any other dictatorship to rule is that people are not informed … and a people that no longer can believe anything cannot make up its mind. It is deprived not only of its capacity to act but also its capacity to think and to judge.»

Tenth, all fascist regimes disparage, dismantle and destroy institutions, such as public and higher education and other public spheres where people can learn how to think critically and act responsibly. Evidence of an act of war against public spheres that are critical, self-reflective and concerned with the social good is visible in the appointment of billionaires, generals and ideological fundamentalists to cabinet positions running public agencies that many of them have vowed to destroy. What does it mean when an individual, such as Betsy DeVos, is picked to head the Department of Education even though she has worked endlessly in the past to destroy public education? How else to explain Trump appointing Scott Pruitt to head the Environmental Protection Agency, even though he does not believe that climate change is affected by human-produced carbon dioxide emissions and has spent most of his career actively opposing the authority of the EPA? At stake here is more than a culture of incompetency. This is a willful assault on public goods and the common good.

Eleventh, cultures of cruelty thrive when shared fears replace shared responsibilities. Under such conditions, an ever-expanding number of people are reduced to the status of a potential «terrorist» or «criminal,» watched constantly, and humiliated under the watchful eye of a surveillance state that inhabits practically every public and private space.

Twelfth, cultures of cruelty dispose of all vestiges of the welfare state, forcing millions to fend for themselves. Loneliness, powerlessness and uncertainty — fueled by the collapse of the public into the private — create the conditions for viewing those who receive much needed social provisions as cheaters, moochers or much worse. Under the Republican Party extremists in power, the welfare state is the enemy of the free market and is viewed as a drain on the coffers of the rich. There are no public rights in this discourse, only entitlements for the privileged, and rhetoric that promotes the moral superiority and unimpeachable character of the wealthy. The viciousness of these attacks is driven by the absolute idolatry of power of wealth, strength and unaccountable military might.

Thirteenth, massive inequalities in power, wealth and income mean time will become a burden for most Americans, who will be struggling merely to make ends meet and survive. Cruelty thrives in a society in which there seem to be only individual problems, as opposed to socially-produced problems, and it is hard to do the work of uniting against socially-produced problems under oppressive time constraints. Under such circumstances, solidarity is difficult to practice, which makes it easier for the ruling elite to use their power to engage in the relentless process of asset-stripping and the stripping of human dignity. Authoritarian regimes feed off the loyalty of those who benefit from the concentration of wealth, power and income as well as those who live in stultifying ignorance of their own oppression. Under global capitalism, the ultrarich are celebrated as the new heroes of late modernity, while their wealth and power are showcased as a measure of their innate skills, knowledge and superiority. Such spectacles function to infantilize both the general public and politics itself.

Fourteenth, under the Trump administration, the exercise of cruelty is emboldened through the stultifying vocabulary of ultranationalism, militarism and American exceptionalism that will be used to fuel further wars abroad and at home. Militarism and exceptionalism constitute the petri dish for a kind of punishment creep, in which «law and order» becomes code for the continued rise of the punishing state and the expansion of the prison-industrial complex. It also serves to legitimate a war culture that surrounds the world with military bases and promotes «democracy» through a war machine. It turns already-oppressive local police departments into SWAT teams and impoverished cities into war zones. In such a culture of cruelty, language is emptied of any meaning, freedom evaporates, human misery proliferates, and the distinction between the truth and lies disappears and the governance collapses into a sordid species of lawlessness, emboldening random acts of vigilantism and violence.

Fifteenth, mainstream media outlets are now a subsidiary of corporate control. Almost all of the dominant cultural apparatuses extending from print, audio and screen cultures are controlled by a handful of corporations. The concentration of the mainstream media in few hands constitutes a disimagination machine that wages a pedagogical war on almost any critical notion of politics that seeks to produce the conditions needed to enable more people to think and act critically. The overriding purpose of the corporate-controlled media is to drive audiences to advertisers, increase ratings and profits, legitimate the toxic spectacles and values of casino capitalism, and reproduce a toxic pedagogical fog that depoliticizes and infantilizes. Lost here are those public spaces in which the civic and radical imagination enables individuals to identify the larger historical, social, political and economic forces that bear down on their lives. The rules of commerce now dictate the meaning of what it means to be educated. Yet, spaces that promote a social imaginary and civic literacy are fundamental to a democracy if the young and old alike are to develop the knowledge, skills and values central to democratic forms of education, engagement and agency.

Underlying this form of neoliberal authoritarianism and its attendant culture of cruelty is a powerfully oppressive ideology that insists that the only unit of agency that matters is the isolated individual. Hence, mutual trust and shared visions of equality, freedom and justice give way to fears and self-blame reinforced by the neoliberal notion that individuals are solely responsible for their political, economic and social misfortunes. Consequently, a hardening of the culture is buttressed by the force of state-sanctioned cultural apparatuses that enshrine privatization in the discourse of self-reliance, unchecked self-interest, untrammeled individualism and deep distrust of anything remotely called the common good. Once again, freedom of choice becomes code for defining responsibility solely as an individual task, reinforced by a shameful appeal to character.

Many liberal critics and progressives argue that choice absent constraints feeds the rise of Ayn Rand’s ideology of rabid individualism and unchecked greed. But they are only partly right. What they miss in this neofascist moment is that the systemic cruelty and moral irresponsibility at the heart of neoliberalism make Ayn Rand’s vicious framework look tame. Rand’s world has been surpassed by a ruling class of financial elites that embody not the old-style greed of Gordon Gekko in the film Wall Street, but the inhumane and destructive avarice of Patrick Bateman in American Psycho. The notion that saving money by reducing the taxes of the rich justifies eliminating health care for 24 million people is just one example of how this culture of cruelty and hardening of the culture will play out.

Under the Trump administration, a growing element of scorn is developing toward the increasing number of human beings caught in the web of oppression, marginalization, misfortune, suffering and deprivation. This scorn is fueled by a right-wing spin machine that endlessly spews out a toxic rhetoric in which all Muslims are defined as «jihadists;» the homeless are cast as «lazy» rather than as victims of oppressive structures, failed institutions and misfortune; Black people are cast as «criminals» and subjected en masse to the destructive criminal punishment system; and the public sphere is portrayed as largely for white people.

The culture of hardness and cruelty is not new to American society, but the current administration aims to deploy it in ways that sap the strength of social relations, moral compassion and collective action, offering in their place a mode of governance that promotes a pageant of suffering and violence. There will, no doubt, be an acceleration of acts of violence under the Trump administration, and the conditions for eliminating this new stage of state violence will mean not only understanding the roots of neofascism in the United States, but also eliminating the economic, political and cultural forces that have produced it. Addressing those forces means more than getting rid of Trump. We must eliminate a more pervasive irrationality in which democracy is equated with unbridled capitalism — a system driven almost exclusively by financial interests and beholden to two political parties that are hardwired to produce and reproduce neoliberal violence.

*Fuente: http://www.truth-out.org/opinion/item/39925-the-culture-of-cruelty-in-trump-s-america

Comparte este contenido:

México: Se manifiestan maestros de tiempo completo por falta de pago

América del Norte/México/Marzo del 2017/

Noticias/https://www.periodicoelmexicano.com.mx/

Más de dos decenas de maestros de nivel primaria de tiempo completo, se manifestaron en la puerta principal de las oficinas de gobierno, una vez que tienen más de tres meses que no reciben su sueldo. Con pancartas dieron a conocer que sus familias se están viendo afectadas por la falta de ese recurso, y otras que le hacían saber al gobernador del estado de Chihuahua que, “Nadie trabaja gratis”.
Dijo que esa manifestación es un caso parecido al que están sufriendo los maestros de los colegios Bachilleres, ya que no les han pagan y se vuelven puras promesas.
“Queremos hacer saber a la ciudadanía que los maestros que trabajamos tiempo completo, al inicio de cursos, nos dieron un calendario de pago, y éste no ha cumplido, es un caso parecido a lo que sucede en Bachilleres, nos dicen que nos van a pagar en vacaciones, o el día del niño y otras fechas, pero el recurso no lo han depositado”, dijo la maestra.
Dijo que desde el mes de enero a marzo, no les han pagado a las maestras y maestros de tiempo completo en todo el estado de Chihuahua.
Explicó que ese sueldo que están buscando que les paguen, es una aportación extra a sus sueldos, ya que son horas aparte de su trabajo normal, y con esto, los intendentes ganan 70 pesos diarios; los maestros 200 pesos y el personal directivo 250 pesos diarios.
Poco a poco los maestros conforme fueron saliendo de sus planteles educativos se fueron sumando a la manifestación, como las primerias, fueron Lázaro Cárdenas; Anahuac; Soledad Herrera Villa.

Fuente:

https://www.periodicoelmexicano.com.mx/local/se-manifiestan-maestros-de-tiempo-completo-por-falta-de-pago

 Fuente Imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/qVjj_vz0CnkbMxGrHa1hQxUX1RB9SL5OPLqjGuFeY_5BRLo40n0pVC3z6j8kFhCGyMlhCw=s85

Comparte este contenido:

¿Es nuevo el Conflicto Magisterial en México? Antecedentes de la disputa por la Educación en México.

Por: Jorge Ivan Peña Rodríguez⌈1⌉ .31/03/2017

El conflicto magisterial en México no es reciente, el gobierno federal ha encontrado históricamente resistencia a las políticas educativas de corte neoliberal en un sector importante del magisterio, este sector se encuentra mayormente aglutinado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). La CNTE desde su creación en diciembre de 1979 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, por movimientos regionales de maestros de Chiapas, Tabasco, la Montaña de Guerrero y la Laguna, se ha pronunciado a favor de la democratización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y en defensa de la educación pública, laica, gratuita, científica, socialista y popular.2

La resistencia de la Coordinadora, como la describen sus militantes, puede ser entendida a través de diferentes etapas. Los primeros logros de la CNTE fueron la democratización de las secciones sindicales que fueron conquistando durante los años de 1979 a 1983. Los siguientes años hasta 1988 serían de un repliegue e importante desarticulación del movimiento magisterial, resultado de la represión del gobierno y la infiltración de ciertos actores. Sería el año de 1989 el que marcara un camino de logros para la CNTE, en este año además de obtener importantes aumentos salariales y de conquistar secciones sindicales como la de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y la sección IX del Distrito Federal, se lograría derrocar al grupo autodenominado “Vanguardia Revolucionaria” y con ello al líder vitalicio Carlos Jonguitud Barrios.3

En 1992 durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, se decretó el “Acuerdo nacional para la modernización de la educación básica” (ANMEB) el cual respondería a los cambios sociales, políticos y económicos del país. Y sería con este decreto que el término calidad aparecería por primera vez como referente de desarrollo. Aparecen también términos como el de productividad que causaría polémica entre la disidencia:

“El Gobierno Federal, los gobiernos estatales, el magisterio nacional y la sociedad se proponen transformar el sistema de educación básica -preescolar, primaria y secundaria- con el propósito de asegurar a los niños y jóvenes una educación que los forme como ciudadanos de una comunidad democrática, que les proporcione conocimientos y capacidad para elevar la productividad nacional, que ensanche las oportunidades de movilidad social y promoción económica de los individuos, y que, en general, eleve los niveles de calidad de vida de los educandos y de la sociedad en su conjunto.”4

Con el ANMEB se buscó que los Estados manejaran los aspectos operativos de la educación y en limitados casos la capacidad de agregar ciertos contenidos de su contexto. Los planes y programas educativos, así como la negociación salarial, y Carrera Magisterial seguirían a cargo del gobierno federal. Siendo esto la propuesta de descentralización educativa, el planteamiento central del ejecutivo era el de garantizar la educación con carácter nacional. Para lograr la materialización del ANMEB, el gobierno ofreció incentivos a docentes y directivos, pero el contexto político y social de México en la última década del Siglo XX, limitó su funcionalidad.

“La CNTE se opuso a la descentralización de los servicios federales, así como a la implantación de la reforma docente (programas de actualización y el programa de Carrera Magisterial; luego a las reformas a los planes de estudio; luego a la evaluación externa de los alumnos, así como a la evaluación de los docentes). La descentralización provocó conflictos en varias entidades federativas en el inicio y en años siguientes. Para resolverlos algunas entidades solicitaron el arbitraje del gobierno federal en varias ocasiones, por lo que éste se constituyó en garante de la solución de conflictos locales. La CNTE tenía mayor presencia en entidades que carecían de sistema  educativo local,  las  cuales  tenían ahora  como  un nuevointerlocutor al gobierno de la entidad”.5

El ANMEB además estableció el Programa Nacional de Carrera Magisterial, el cual sería un sistema de estímulos de promoción horizontal, además de fomentar la evaluación continua.

En 2001 durante el gobierno de Vicente Fox Quesada se puso en marcha el Programa de Escuelas de Calidad, con el objetivo oficial de fomentar la transformación de las escuelas primarias públicas,

“El Programa Escuelas de Calidad (PEC) es una iniciativa del Gobierno Federal, financiada con recursos extraordinarios no regularizables, cuyo propósito es fortalecer y articular los programas federales y estatales orientados hacia el mejoramiento de la escuela básica; este programa forma parte de una política nacional de reforma de la institución escolar.

El PEC se fundamenta en la necesidad de hacer efectiva la igualdad de oportunidades para el logro educativo de todos los educandos, es decir, busca la equidad en la calidad de la educación que se ofrece en las escuelas de enseñanza básica6

En 2002 se firmaría en la Ciudad de México el acuerdo entre el gobierno federal, el SNTE y otros actores de la sociedad “México: compromiso social por la calidad de la educación” este acuerdo estaba enmarcado en el programa sexenal de educación del gobierno de Vicente Fox. Con la firma de tal documento se pretendía,

Establecer consensos para sumar esfuerzos de todos los grupos sociales y lograr así una educación de mejor calidad, tanto la que imparte el sector público como la que está a cargo del privado.7

México como país inmerso en un mundo globalizado, el cual tiende a cambiar rápidamente, pertenece a diferentes organismos internacionales con lo cual adquiere compromisos que debe llevar a la práctica en un lapso de tiempo determinado. La adhesión y permanencia a estos organismos, busca que el país pueda desarrollarse económica, política y socialmente. México se adhirió a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el 18 de mayo de 1994, convirtiéndose en el integrante número 25 de 34 miembros adscritos actualmente.8

“La participación en la OCDE ha permitido a México aprovechar las experiencias de otros países y a la vez dar a conocer mejor la economía mexicana ante los demás países miembros. Asimismo, México ha servido como puente de comunicación entre los países industrializados y los países en desarrollo, sobre todo de la región latinoamericana”.9

La OCDE tiene como finalidad la promoción de políticas que estén encaminadas al desarrollo económico y social de personas en todas partes del mundo, ofreciendo foros de intercambio de experiencias entre todos los miembros. También formulan tendencias a partir de los datos y mediciones que la misma OCDE preestablece, lo que le permite además, fijar estándares que sean de medición internacional a diferentes políticas públicas.10 Una de las propuestas que realizó la OCDE a México, fue la de mejorar la calidad de la educación, en esta propuesta integrada por quince recomendaciones y planteada en 2010, se pretende establecer las estrategias para mejorar las escuelas y establecer un marco de evaluación e incentivos a docentes.11

La propuesta de la OCDE establece también condiciones para el éxito en la reforma educativa siendo el primero que considera tener objetivos claros y que estos cuenten con el apoyo y comprensión de la sociedad. Para lograr este objetivo era necesario llegar a acuerdos con los diferentes grupos de poder político, económico y social. Siendo el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) un primer aliado en este proceso de transformación. Y es así como en Agosto de 2010 se firma entre el gobierno y el SNTE la “Alianza para la calidad de la educación”.

“Quienes suscribimos esta Alianza, el Gobierno Federal y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, consideramos impostergable impulsar una transformación por la calidad de la educación del Sistema Educativo Nacional.

El objetivo central de la Alianza es propiciar e inducir una amplia movilización en torno a la educación, a efecto de que la sociedad vigile y haga suyos los compromisos que reclama la profunda transformación del sistema educativo nacional”.12

El SNTE sería el aliado político del gobierno para poder llevar a cabo la reforma educativa, por el lado económico estaría respaldando e impulsando el modelo educativo, el grupo de empresarios aglutinados en “Mexicanos Primero A.C.” teniendo entre sus miembros fundadores a Claudio X González Guajardo (creador de Fundación Televisa), David Calderón Martín del Campo y a Fernando Cruz Evangelista. Esta organización se autodenomina como una iniciativa ciudadana, con un perfil independiente y al mismo tiempo plural. Teniendo como objetivo impulsar el derecho a una educación que sea de calidad, teniendo para ello instrumentos para la exigencia y que esté inmersa la participación ciudadana.13

Y para contar con el apoyo de la ciudadanía, fue proyectado en el mes de febrero de 2012 en todas las principales cadenas de cine del país, el documental “De panzazo” dirigido por el conductor de Televisa, Carlos Loret de Mola y Juan Carlos Rulfo. El documental ataca directamente al SNTE y específicamente a la lideresa sindical Elba Esther Gordillo. Para deslindarse de esa mala imagen hacia los profesores, el SNTE iniciaría una campaña que en los medios de comunicación se llamara “Los buenos maestros y los malos maestros” siendo estos últimos los que marchan, los que protestan, los que hacen paros; es decir, los de la CNTE.

La “Alianza para la calidad de la educación” no obtendría los resultados esperados, y ruptura de las relaciones entre la dirigencia del SNTE con el gobierno de Enrique Peña Nieto, causaría que el nuevo gobierno impulsara desde “El pacto por México” la reforma educativa en diciembre de 2012.

La llamada reforma educativa fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de febrero de 2013, dos meses después de haberse aprobado en la Cámara de Diputados. Pero fue hasta septiembre de ese mismo año que fueron aprobadas las Leyes Secundarias de la reforma, y con ellas se volvían constitucionales las evaluaciones por parte del Estado a los docentes de educación obligatoria, creando para ello el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE). Asimismo se elevaría a rango constitucional el concepto de educación de calidad.

El 20 de julio de 2016, tres años después de promulgada la reforma educativa, fueron presentados por el Secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, “El modelo educativo 2016. El planteamiento pedagógico de la reforma educativa” y la “Propuesta Curricular”. Esto en medio de una intensa movilización por parte de la disidencia magisterial, quienes sintiéndose excluidos de la formulación del modelo, inició con foros estatales y nacionales la construcción del modelo educativo alterno.

1 Estudiante en proceso de titulación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

2 Hernández Navarro, Luis. “Cero en conducta. Crónicas de la resistencia magisterial” p. 19

3 Hernández Morales, Pedro. “32 Años de lucha de la CNTE en defensa de la educación pública” en línea https://cnteseccion9.wordpress.com/2011/11/04/conoces-la-historia-de-la-coordinadora/

4 Diario Oficial, “Acuerdo nacional para la modernización de la educación básica” p. 4

5 Fierro Tapia, Rojo. “Descentralización educativa en México” p. 8

6 Diario Oficial de la Federación, “Reglas de Operación e indicadores de gestión y evaluación del Programa de Escuelas de Calidad.” Capítulo I, 2001
7 Arias y Bazdresch, “México. Compromiso social por la calidad de la educación” p.72

8 OCDE “15 años de México en la OCDE” en línea. Fecha de consulta 3 de septiembre de 2016. En http://www.oecd.org/centrodemexico/15aosdemexicoenlaocde.htm
9 Ibídem

10 OCDE “Acerca de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos” ¿Qué es la OCDE? En línea. Fecha de consulta 03 de septiembre de 2016 en http://www.oecd.org/centrodemexico/laocde/

11 OCDE “Acuerdo de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas”, 2010. en línea, fecha de consulta 04 de septiembre de 2016. Disponible en https://www.oecd.org/edu/school/46216786.pdf

12 Gobierno Federal “Alianza para la calidad de la educación” 2010, p5.

13 Mexicanos Primero “¿Quiénes somos?” en línea, fecha de consulta 04 de septiembre de 2010. Disponible en http://www.mexicanosprimero.org/index.php/mexicanos-primero/quienes-somos

Fotografía: animalpolitico

Comparte este contenido:

¿Qué Mérida queremos? Una blanca y pura, una blanca divertida o una digna que lucha y se defiende

América del Norte/México/Marzo del 2017/http://www.rebelion.org/

1. Mérida, la capital de Yucatán, cuenta con un millón de habitantes, el estado con poco más de dos millones. Éste es conservador porque ha vivido políticamente aislado de México, además de estar separado en su geografía por 1,500 kilómetros de la ciudad de México. Hasta 1930 sólo podía comunicarse por barco con México vía Veracruz y a partir de entonces entró el avión. En 1957 llegó el primer ferrocarril del sureste procedente de Coatzacoalcos. Así como los autobuses ADO que venían de México. Así que la integración de Yucatán a México fue muy difícil, siéndole menos dificultosa su relación con el sur de los EEUU y con La Habana, Cuba.

2. Mérida fue siempre la ciudad moderna de los privilegios. En 1900 contaba con poco más de 43 mil habitantes mientras todo el estado tenía 309 mil. En esa ciudad se concentraban unos 150 dueños de haciendas henequeneras y sus familias ocupando igual número de gigantescas mansiones de la zona norte de la ciudad que ubicaron al borde del llamado Paseo de Montejo (que ellos mismos construyeron imitando a los Campos Elíseos de París o por lo menos al Paseo de Reforma de México) en los últimos años del siglo XIX. Mérida, además de privilegiada era muy católica, por ello el revolucionario Salvador Alvarado los bautizó como “la casta divina”.

3. Hoy he leído en La Jornada Maya dos posiciones acerca de “la Mérida que queremos” y me he puesto a pensar; no en la Mérida que quiero sino en la que al parecer querrían los yucatecos que dicen amar a su ciudad; no yo porque nunca he sido ni nacionalista ni patriota y sólo he amado la lucha social en cualquier territorio donde se encuentre. Pero es obvio que la “Mérida Blanca” o de los blancos, como realmente fue hasta los años 20 del siglo pasado, esa Mérida blanca que abiertamente despreciaba a los “indios”, a los “pelados”, a los de piel curtida por el trabajo y el sol en la milpa y los henequenales, esa Mérida racista, debe desaparecer.

4. Hoy se publica una posición sobre el futuro de Mérida escrita por Geovana Campos, vecina del centro histórico, como respuesta a un artículo de Ricardo Tatto: “Mérida, una ciudad viva”. El señor Tatto es radical al señalar: “para nadie es un secreto que la mayoría de estos vecinos (del centro histórico de Mérida) son ciudadanos extranjeros, los ya famosos “expats”, personas expatriadas de países como Estados Unidos, Canadá y de diversas naciones europeas, que componen a la otra “élite blanca” que habita nuestra ciudad. ¿Se confirma con esto que las casas del centro de Mérida son propiedad desde hace 15 años de viejos extranjeros?

5. Al final del día, sin afán de ser reduccionista –escribe el señor Tatto- todo recae en preguntarnos qué clase de ciudad queremos y a quienes están sirviendo los gobernantes: a) ¿se busca un centro de retiro para los expatriados jubilados que sólo vienen a Mérida a morir en climas y tipos de cambio benéficos para sus intereses o, en cambio, b) o como otros dicen: un centro vibrante, lleno de oferta cultural y vida nocturna que es de interés para el turismo en general, sin mencionar a los jóvenes de la localidad que poco a poco comienzan a tomar las calles de su propia ciudad? ¿Queremos una Mérida viva o muerta?

6. Contrario a esa posición, la señora Campos explica: “Desde al año 2000 nos dimos a la tarea de rescatar el centro histórico y mucho hemos logrado. Cada vez que se abre un nuevo negocio se muda un nuevo vecino del centro histórico; por ello nos alegra que la mancha de la restauración esté creciendo. Son personas que han venido de otras ciudades y países, pero también, pero también se han visto beneficiado por yucatecos que aprecian la belleza y valor arquitectónico de esta ciudad. Se abren residencias, hoteles, restaurantes, tiendas de artesanía, ropa, casas de cambio, agencias de viaje.

7. ¿Qué Mérida se quiere? ¿Un centro histórico pacífico, ordenado, tradicional, donde acuda el turismo a comprar, descansar, donde sus habitantes terminen sus días en paz y con seguridad? O, como otros han propuesto: una Mérida próspera, abierta, divertida, con bares y centros de diversión, donde acuda el turismo a gastar su dinero a manos llenas. A mí no me gusta ninguna de las dos. Yo quisiera ver a Mérida y demás ciudades con seres humanos con mucha dignidad, con organización y valentía para defender sus derechos. Ciudades igualitarias que no solo estén pensando en el orden, la disciplina y la diversión; sino que salgan a las calles para defender con conciencia y valentía a su familia, sus hijos, su vida.

Fuentes : http://pedroecheverriav.wordpress.com

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=224766&titular=%BFqu%E9-m%E9rida-queremos?-una-blanca-y-pura-una-blanca-divertida-o-una-digna-que-lucha

Fuente imagen:

 

 

Comparte este contenido:
Page 1073 of 1674
1 1.071 1.072 1.073 1.074 1.075 1.674