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México: La formación docente, el imperativo tecnológico y la malograda estrategia de teleaprendizaje

La formación docente, el imperativo tecnológico y la malograda estrategia de teleaprendizaje

Pluma Invitada

Germán Iván Martínez Gómez

Se ha escrito bastante acerca de la pandemia y de lo que ha provocado en nuestras vidas. Sin embargo, hace falta pensar con suficiencia lo que la contingencia sanitaria generará en los próximos meses en la organización y el funcionamiento de las instituciones educativas en general y, de manera particular, en aquellas dedicadas a la formación de docentes de educación básica: las Escuelas Normales. ¿Cómo formar a los nuevos maestros y maestras sin que puedan pisar un aula? ¿Qué sucederá con las prácticas pedagógicas de los estudiantes normalistas? ¿Cómo perfeccionar sus habilidades para planear, ejecutar y evaluar su práctica educativa sin interactuar verdaderamente con los estudiantes?

Desde luego, los profesores en servicio que estamos por retomar las clases de manera no presencial también enfrentamos retos: ¿Cómo facilitar el aprendizaje sin la posibilidad de variar las estrategias de enseñanza? ¿Cómo construir conocimientos y estimular el análisis y la reflexión sin los materiales de clase, los libros de texto, los juegos, las dinámicas grupales que hemos usado por años? ¿Cómo registrar el progreso de los alumnos a nuestro cargo sin la oportunidad de darnos cuenta realmente de su desempeño? ¿Cómo mantener la atención de los alumnos en las clases por televisión o en línea?

Si enseñar es de por sí una tarea compleja, hacerlo en el confinamiento lo es aún más. Y es que, como sabemos, la docencia requiere una formación especializada. El conocimiento de teorías de aprendizaje y enseñanza, del desarrollo humano y de técnicas de trabajo en el aula, son sólo parte del bagaje de conocimientos que requiere un docente. Pero la preparación teórica, por si sola, no garantiza buenos resultados. Las competencias profesionales de los futuros docentes exigen la confrontación de contenidos teóricos con la realidad que se vive en las escuelas y aquellas competencias se adquieren fundamentalmente en la práctica.

El acercamiento de los noveles maestros y maestras al trabajo en las escuelas de educación básica les posibilita, entre otras cosas, conocer los estilos de enseñanza de diferentes profesores, las técnicas empleadas en las asignaturas, las formas de interacción prevalecientes, el uso que dan al libro de texto y otros materiales educativos, además del manejo que hacen de situaciones conflictivas. También les permite identificar cómo construyen los docentes sus planes de clase, qué técnicas de expresión priorizan, cómo se mueven en el aula, cómo forman equipos de trabajo y establecen rutinas, cómo organizan el espacio físico del salón de clase, cuáles mecanismos de interacción emplean con padres de familia, autoridades y colegas, qué estrategias de registro y evaluación manejan con sus estudiantes, etc. Todo esto refuerza en los profesores en formación el entendimiento de un entramado de situaciones que tienen lugar en la escuela y el aula.

Cuando los docentes en formación acuden a las escuelas a realizar sus prácticas pedagógicas (de observación, adjuntía y ejecución), éstas revelan, entre otros aspectos, las nociones que subyacen en la intervención docente. Nociones inconscientes relacionadas con la educación, la enseñanza, el aprendizaje, el educador, los educandos, el trabajo en equipo, la planeación institucional, la evaluación, el liderazgo directivo y docente, etcétera. La idea de aproximar  a los futuros docentes a la realidad educativa tiene, como objetivo inmediato, que conozcan una práctica concreta y específica; y como objetivo mediato, que desentrañen los supuestos de dicha práctica, identificando sus desatinos y replanteando su propio ejercicio cuando éste tenga lugar. Pero, ¿cómo lograrlo en estas condiciones?

Desde su aparición, las escuelas no han sufrido grandes transformaciones respecto a su concepción, organización y funcionamiento. No obstante, sólo desde el siglo pasado el acceso a la información y el peso e importancia que adquirieron tanto el aprendizaje como el empleo educativo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), ha sido posible suponer que el éxito de los sistemas educativos depende más de la capacidad de aprender de los estudiantes que de las habilidades de enseñanza de los docentes. Pero, ¿es esto cierto? ¿Estamos ante la posibilidad de que, en un futuro próximo, los docentes seamos inempleables? ¿Cambiarán tanto los sistemas educativos y las escuelas al grado de que prive la virtualización total?

Como es evidente, durante este tiempo de confinamiento estamos experimentando un cambio cultural sin precedentes. El autoaislamiento y el distanciamiento social, contemplados para evitar la saturación de nuestro sistema de salud, han impactado negativamente y no sólo en la educación. También se han perjudicado el sector productivo, las empresas, el turismo, el comercio y el transporte, entre otros muchos rubros. Desde luego ha crecido el desempleo, la pobreza y se han acentuado las desigualdades en el acceso a los servicios. Como lo han hecho notar diversos estudios, la salud mental de la población también se ha visto afectada. Y no es para menos. No sólo las personas contagiadas han visto menguada su energía o han perdido definitivamente la vida, también debemos considerar a sus familiares, al personal de salud que los atiende, a las personas que han perdido abuelos, padres, parejas, hermanos, hijos, parientes, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos… Pensemos también en los adultos mayores y el incremento de sus temores; en los reclusos y las altas posibilidades de contagio en las cárceles; en los enfermos mentales y la desatención de la que han sido objeto por décadas; en los migrantes que quedaron varados en algunos estados de su propio país o en los viajeros que se hayan en diversos lugares del mundo; en los adictos o en aquellos en los que el distanciamiento social ha detonado el consumo de sustancias adictivas: alcohol, tabaco, drogas; en las madres de familia y la sobrecarga de trabajo que traen a cuestas; en los niños y niñas que no alcanzan a comprender las razones del encierro; en los adolescentes que suman a la confusión y el vacío que muchos de ellos experimentan, las sensaciones de incertidumbre, inseguridad y vacuidad de estos tiempos… Como es posible advertir, la lista es innumerable y el dolor inmenso.

Las consecuencias psicológicas de la pandemia empezaron a aparecer a las primeras semanas del aislamiento: estrés, ansiedad, depresión, violencia familiar, inestabilidad emocional, hiperactividad descontrolada, sensaciones de miedo e incertidumbre, desadaptación al entorno, sentimientos de enojo, tristeza, duda, sensación de soledad, desajustes en la alimentación y el sueño, sobrexposición a las pantallas (televisión, computadora, celular), sedentarismo, descuido de la imagen personal, impaciencia, irritabilidad, hipervigilancia del estado de salud…

En éste pues un escenario inédito para todos. En él, el cambio cultural implica sin duda una transformación no sólo de nuestra forma de ver la vida sino de vivirla. En esta atmósfera insólita, quienes nos dedicamos a la enseñanza advertimos la importancia del aprendizaje autogestivo de nuestros estudiantes y reconocemos igualmente la necesidad de reconvertir nuestra práctica.[1] La  emergencia de una enseñanza a distancia repentina, nos ha estimulado a buscar estrategias de comunicación con nuestros alumnos para que, a partir de diversos medios, mantengamos contacto directo con ellos, acompañando sus procesos de aprendizaje y otorgando también un soporte emocional en casos específicos y cuando esto sea posible.

Ante el anuncio que hiciera Esteban Moctezuma, secretario de Educación Pública de nuestro país, de iniciar el ciclo escolar 2020-2021 de forma no presencial, los docentes debemos hacer ajustes importantes en la elección de los contenidos que trabajaremos, la planeación de las actividades pensadas para lograr los aprendizajes, considerar el acceso que tienen nuestros estudiantes a los equipos tecnológicos y la conectividad a Internet. Luego de ello será fundamental determinar los recursos que se habrán de utilizar, identificar la mejor forma de enseñanza (que refuercen y profundicen los contenidos desarrollados en los programas televisivos y las clases en línea), así como definir las estrategias e instrumentos de evaluación más convenientes.

Ante el imperativo tecnológico de aprender por televisión y ante la omnipresencia del trabajo a distancia que nos ha conmocionado en muchos sentidos, los docentes advertimos que nos hizo falta una formación adecuada para aprovechar didácticamente la expansión de la tecnología. Hoy estamos ante el reto de estructurar secuencias didácticas para lograr aprendizajes significativos y hacerlo con el equipamiento tecnológico al alcance. En este sentido, requerimos aprovechar pedagógicamente el entorno y tomarlo como fuente para la construcción de conocimientos. Para ello, los sujetos, objetos, herramientas y materiales que nuestros alumnos tengan en casa, así como las situaciones, rutinas, tareas y actividades que viven y realizan en ella, cobrarán una importancia fundamental en el afán de vincular lo que saben con lo que deben saber.

Desde luego nos situamos ante un enorme supuesto: la televisión y la Internet pueden nutrir el proceso educativo. No obstante, esta creencia se viene abajo si aceptamos que ninguna de las dos posibilita una verdadera interacción y si reconocemos que instrucción no es lo mismo que educación. Es obvio que la televisión como herramienta didáctica es lo mejor que nos pudo ofrecer la SEP pero, ¿podrán las maestras y maestros mantener a sus alumnos motivados e interesados en su aprendizaje? Como ha escrito Ángela McFarlane, “tendríamos que considerar qué lugar ocupa el uso de las imágenes, el vídeo y el audio en el desarrollo de la alfabetización [y la educación] de los niños”,[2] niñas y adolescentes.

En este contexto, ¿cuál será el papel de los docentes practicantes?, ¿qué nuevos conocimientos, habilidades, actitudes y herramientas requieren para afrontar la exigencia de enseñar desde casa?, ¿qué pueden, en este ambiente, ofrecer los investigadores y especialistas a los docentes en formación?, ¿qué tipo de respaldo habremos de brindar los docentes formadores?, ¿cuál soporte estarán dispuestos a dar los docentes tutores de educación básica a los estudiantes normalistas?, ¿cómo habremos de construir la docencia en esta nueva realidad?

Desde luego, si concebimos esta emergencia como una calamidad, corremos el riesgo de quedar perplejos e inmovilizados, pero si la vemos como una oportunidad, estaríamos reconociendo la necesidad de acrecentar la capacitación, de los futuros docentes, en el uso de las herramientas tecnológicas; esto, mediante la incorporación de nuevas asignaturas en los Planes de estudio de Educación Normal. Además, quienes somos profesores en servicio debemos asumir el compromiso con el desarrollo de nuestro conocimiento tecnológico y, lo que es más importante, aceptar la posibilidad de contar, en el mediano y largo plazos, con estudiantes más autónomos e independientes, si no sucumben obviamente a los encantos de la televisión y la Internet.

En su libro Educar en la sociedad del conocimiento, Juan Carlos Tedesco había advertido que, en el mundo y de manera paulatina, la televisión estaba “cediendo su lugar de privilegio a la computadora”.[3] Hoy, al menos en México, la balanza se inclina a favor de la televisión que era, en muchas familias y desde hace tiempo, utilizando las palabras de Karol Wojtyla, la “niñera electrónica”. Fue él mismo quien escribió esto: “la televisión es una fuente principal de noticias, de información y de distracción para innumerables familias, al punto de modelar sus actitudes y sus opiniones, sus prototipos de comportamiento”.[4]

¿Estamos ante la abdicación de padres, madres de familia y docentes como principales educadores? ¿Podrán las empresas televisivas dejar de ser un instrumento comercial? ¿Conseguirán, efectivamente, orientar sus esfuerzos al bien público y dejar de velar por los valores del mercado? ¿Resistirán la tentación de no arrastrar hacia sus intereses a un público cautivo? ¿Podrá la SEP, mediante el programa Aprende en Casa II, modificar la relación que los mexicanos hemos tenido, por décadas, con la televisión?

John Condry señaló que la televisión, como instrumento de socialización no sólo es pobre sino pésimo. Si a ello sumamos que nuestros gobiernos desestimaron desde hace mucho la importancia de generar cada vez más y mejores programas educativos; y que ni las familias ni las escuelas hemos formado a nuestros hijos y estudiantes como telespectadores, es fácil reconocer porqué muchos de nuestros alumnos, pese a ser nativos digitales, son incapaces de utilizar a su favor el potencial educativo de las TIC, pues se redujeron a usar éstas sólo como medios de diversión y entretenimiento. Sin embargo, señalará el mismo Condry, “Los niños necesitan más experiencia y menos televisión”.[5]

¿Seremos capaces los docentes de afrontar, nosotros solos, la educación de nuestros  estudiantes? Me temo que no. Necesitamos el apoyo de padres y madres de familia, de autoridades, especialistas y colegas, pero también un papel más responsable de la actual administración, de sus instituciones y, fehacientemente, de las televisoras. ¿Sabrán los consorcios televisivos de nuestro país la enorme responsabilidad educativa que el actual gobierno, a través de la SEP, les ha conferido?

En un maravilloso libro titulado La televisión es mala maestra, Karl Popper expresaba su convicción de que, quien hiciera televisión, debía identificar los aspectos que era necesario evitar para impedir, con ello, las consecuencias antieducativas que sus programas televisivos pudieran generar. Bajo esta óptica, ahora que el poder político de la televisión en México es más grande, cabe preguntarnos qué pasará con la educación, luego de que hemos advertido que la instrucción de la niñez y juventud mexicana estará reducida a una pantalla; y que los nuevos maestros y maestras que se forman en las Escuelas Normales, permanecerán, no sabemos por cuánto tiempo más, sin la posibilidad de aproximarse a la realidad de las escuelas y las aulas.

Ante el imperativo tecnológico de dar clases en línea y usar la televisión y la radio, ante los cuestionamientos que genera la réplica de Aprende en Casa, un programa federal cuya evaluación de la primera emisión no ha llegado y cuyos impactos desconocemos, los docentes mexicanos estamos convencidos de que ni la televisión sustituirá al maestro, ni las pizarras electrónicas, generadas en Internet, introducirán cambios significados en el Sistema Educativo. La estrategia de teleaprendizaje es un esfuerzo necesario pero no suficiente, pues deja fuera a muchos estudiantes y plantea nuevos desafíos a los profesores: ¿Cómo trabajarán los docentes que laboran en escuelas multigrado? ¿Quedarán excluidos los alumnos con necesidades educativas especiales? ¿Serán suficientes los cuadernillos para atender a la niñez indígena y migrante? ¿Llegarán a todos los que los necesiten? ¿Qué papel jugarán en estos momentos quienes integran las Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER)? ¿Cómo llevarán a cabo su labor los Centros de Atención Múltiple? ¿Cómo enseñar por internet, radio y/o televisión a niños, niñas y adolescentes que presentan alguna discapacidad auditiva o visual? ¿Qué actividades diseñarán los promotores de salud, educación física y educación artística? ¿Contarán con el apoyo de las familias para llevarlas a cabo?

Como usted, estimado lector, tengo más preguntas que respuestas. Hoy nuestro Sistema Educativo se encuentra, irremediablemente y para calificarlo con un concepto de la jerga informática, “hibernando”…

 

[1] Cfr. UNESCO, Enseñar en tiempos de Covid-19. Una guía teórico-práctica para docentes, UNESCO, Montevideo, 2020.

[2] Angela FcFarlane, El aprendizaje y las tecnologías de la información, Secretaría de Educación Pública, México, 2001, p. 68. Trad. Jennifer Farrington Rueda.

[3] Juan Carlos Tedesco, Educar en la sociedad del conocimiento, México, Fondo de Cultura Económica, 2014, p. 38.

[4] Karl Popper y John Condry, La televisión es mala maestra, México, Fondo de Cultura Económica, 2002, p. 58.

[5] Ibidem, p. 95.

 

Pluma Invitada

Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/la-formacion-docente-el-imperativo-tecnologico-y-la-malograda-estrategia-de-teleaprendizaje/

 

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Covid and Kids

Covid and Kids

Are you a working parent stressing over how to advance your career during the pandemic? In this episode of HBR’s advice podcast, Dear HBR:, cohosts Alison Beard and Dan McGinn answer your questions with the help of Alyssa Westring, a professor at DePaul University’s Driehaus College of Business and coauthor of the book Parents Who Lead: The Leadership Approach You Need to Parent with Purpose, Fuel Your Career, and Create a Richer Life. They talk through what to do when you now want to quit your job to be a stay-at-home parent, your reduced salary and growth prospects are hurting your plans to have children, or a Covid-delayed job start date is tricky timing for your pregnancy.

Listen to more episodes and find out how to subscribe on the Dear HBR: page. Email your questions about your workplace dilemmas to Dan and Alison at dearhbr@hbr.org.

From Alison and Dan’s reading list for this episode:

HBR: A Guide for Working (From Home) Parents by Avni Patel Thompson — “Accept that things are not going to run completely smoothly and we aren’t going to all be our 100% productive selves. But with tempered expectations, a flexible approach and resourcefulness, you’ll be amazed at how we can all adapt. With any luck, we’ll emerge from this crisis even stronger and more collaborative: a modern take on an age-old approach to parenting.”

HBR: page. Email your questions about your workplace dilemmas to Dan and Alison at dearhbr@hbr.org.

From Alison and Dan’s reading list for this episode:

HBR: A Guide for Working (From Ho

HBR: How Working Parents Can Prepare for Coronavirus Closures by Stewart D. Friedman and Alyssa F. Westring — “Relentlessly seek to comprehend your boss’s expectations, with follow-up questions about specifics. Remember that the goal is to find ways to make things work for everyone, not just you. These conversations should not launch with how your work must accommodate your family life. Such zero-sum thinking (good for me, bad for my boss) isn’t likely to get you the support you need in the short term or build a strong foundation for your on-going relationship.”

HBR: When You’re Leaving Your Job Because of Your Kids by Daisy Wademan Dowling — “Many of my working-parent coachees are shocked, upon resigning, to find out how much their organizations value them – and are suddenly willing to provide new roles, more flexibility, even sabbatical leaves in a desperate bid to keep them. As firm as your intention to leave is, remain open to new options that are offered. You may find an unexpected solution that’s actually better than the one you’ve committed to. At the very least, it’s worth a conversation.”

HBR: You’ve Been Furloughed. Now What? by Tomas Chamorro-Premuzic and Becky Frankiewicz — “Ask yourself if your job is worth waiting for. Do you want to return to your pre-crisis life? If there is any inkling of doubt in your mind, there is no downside to applying for something new, and seeing what could materialize as a different future.”

Fuente de la Información: https://hbr.org/podcast/2020/08/covid-and-kids

 

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Estados Unidos: Metrc Holds Summer Audiobook Club for College of Education Undergraduate and Master of Arts in Teaching Student

METRC Holds Summer Audiobook Club for College of Education Undergraduate and Master of Arts in Teaching Students

The NC State College of Education’s Media and Education Technology Resource Center (METRC) hosted an audiobook club this summer for undergraduate and Master of Arts in Teaching students. About a dozen students participated in the summer book club.

Participants selected popular young adult and elementary chapter books from a list of free audiobooks that were available on Audible and then met virtually for 30-minute discussions every first and third Wednesday throughout the months of May, June, July and August.

“As the spring semester wrapped up, we wanted to find a way for students to earn PGUs [Professional Growth Units] over the summer and stay connected to the College of Education. We believe reading and discussion reading can be a great way to connect students to each other and to their future students, particularly when we read and discuss young adult or children’s books together,” said Kerri Brown Parker, director of METRC.

The first meeting focused on building rapport among the students and deciding on the books or short stories that would be read and discussed. They chose Squint by Chad Morris, The Curious Case of Benjamin Button by F. Scott Fitzgerald, Talon by Julie Kagawa and Mystery of Alice by Lee Bacon, which was an Audible original.

“I was interested in exploring literature through a different medium. I was an English major so reading print is always my first choice and this was something a little different,” said Mandy Reid ‘21MAT. “I wanted to find out if listening to a book makes a difference in the way I might connect to the text. Does the narrator’s reading influence my experience? The audiobook club was a good way for me to think about these questions and how audiobooks might be used in the classroom. I learned that it is easy to get distracted while listening to an audiobook; however, for students who are more attuned to listening to podcasts or who might struggle with longer texts, audiobooks might be a useful tool in the classroom.”

Students had two weeks to listen to the selections. METRC Library Technician Hunter Pinder, who led the discussions, would send out a list of discussion questions to consider before each meeting. But the goal, Pinder says, was to keep the discussions informal and free-flowing in an effort to foster an environment of comfort and safety to speak freely, while remaining respectful and thoughtful. And during the discussions, Pinder would always find ways to relate the readings back to the classroom, which led to thought-provoking and deep discussions.

“I wanted people to come away from this with a renewed appreciation for reading. In schools, we see reading as an educational necessity, and it is; so much can be learned through reading and the humanities in general, and it is so vitally important for students to learn from it,” said Pinder. “But reading is also about human connection and expanding our worldviews, putting ourselves in other people’s shoes for a couple hundred pages in an attempt to get outside of our own ways of thinking. Reading opens up a whole world that we would never otherwise be able to experience, and there’s a beauty in that.”

The book club was established to engage undergraduate students and students in the Master of Arts in Teaching program with the College of Education during the summer and to provide a place for social interaction in a time when being social is difficult.

“We specifically selected a virtual audiobook club because some publishers have made access to those materials more accessible for students as part of the response to the coronavirus and we wanted to promote those types of resources that teachers and our future teachers can put in use for their own teaching and content development,” said Brown Parker.

Fuente de la Información: https://ced.ncsu.edu/news/2020/08/19/metrc-holds-summer-audiobook-club-for-college-of-education-undergraduate-and-master-of-arts-

 

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México: Emitirá UAM lista complementaria de aspirantes el 26 de agosto

América del Norte/México/23-08-2020/Autor: José Antonio Román/Fuente: www.jornada.com.mx

Rumbo al inicio del siguiente trimestre escolar 20-Primavera, a iniciarse el 31 de agosto próximo, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) emitirá el día 26 de este mes una lista complementaria de aspirantes que serán seleccionados a cursar una de sus 82 licenciaturas, tras el proceso de admisión en curso, donde participaron 40 mil 478 aspirantes. La institución oferta en total 6 mil 992 espacios.

Esta casa de estudios todavía trabaja en ponerse al corriente en su calendario escolar, luego de la huelga de tres meses que vivió el año pasado, y una suspensión de casi un mes, debido a la pandemia del Covid-19, en abril pasado.

Incluso, en dicho mes, la institución educativa tomó la determinación de otorgar una “beca en especie” de una tableta con acceso a Internet, para alrededor de 4 mil 500 estudiantes -11 por ciento de su matrícula total- que no contaban con este equipo tecnológico y apoyarlos, de esta manera, a continuar sus estudios a distancia.

Al igual que el anterior, este trimestre iniciará bajo el Proyecto Emergente de Educación Remota (Peer), programa que debió implementar de manera urgente a causa de las medidas de emergencia sanitaria impuestas por la pandemia.

El pasado miércoles 19 fue publicada la lista de admisión del proceso, realizado en línea por primera vez en la historia de la UAM, en un hecho novedoso. La lista complementaria, a publicarse la semana próxima será para ocupar los espacios que dejen los aspirantes que aun cuando aprobaron el examen inicial no concluyan su trámite de inscripción.

Los espacios ofertados se distribuyen de la siguiente manera entre las cinco unidades académicas que tiene la UAM: Azcapotzalco, 2 mil 368; Iztapalapa, mil 247; Xochimilco, 2 mil 706; Cuajimalpa, 432, y Lerma, 239. En total, 6 mil 992.

Actualmente la UAM ofrece 82 programas de licenciatura y 112 de posgrado –de los cuales 38 corresponden a Doctorado, 61 a Maestría y 13 a Especialización– distribuidos en sus cinco unidades académicas: Azcapotzalco, Iztapalapa, Xochimilco, Cuajimalpa y Lerma.

Los planes y programas de estudio están organizados en las divisiones de Ciencias y Artes para el Diseño (CAD); Ciencias Básicas e Ingeniería (CBI); Ciencias Biológicas y de la Salud (CBS); Ciencias de la Comunicación y Diseño (CCD); Ciencias Naturales e Ingeniería (CNI), y Ciencias Sociales y Humanidades (CSH).

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México: 68% de los maestros en México padece diabetes e hipertensión, encuesta SNTE

El avance de la encuesta que realiza el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) ha arrojado que el 68 por ciento del magisterio nacional padece diabetes e hipertensión, el 23.4 por ciento tiene más de 60 años, el 5.4 por ciento está en embarazo y el 3.22 por ciento tiene cáncer o lupus, informó el secretario general del SNTE, Alfonso Cepeda Salas.

Esto significa que la encuesta iniciada desde pasado junio a los más de 1.2 millones docentes de educación básica del país, arrojaría a más de 810 mil profesores con algún tipo riesgo de comorbilidad frente a la pandemia de covid-19.

En entrevista para MILENIO, Cepeda Salas explicó que este panorama obliga a discutir las estrategias con la Secretaría de educación Pública (SEP) que garanticen la seguridad laboral y de salud para los trabajadores de la educación, sobre todo, una vez que el regreso sea presencial con semáforo epidemiólogo verde.

“Es un avance, no queremos tomar una muestra, sino revisar a cada compañero, pero sí hay condiciones como la edad y las enfermedades crónico-degenerativas que hacen altamente vulnerable a un segmento importante de la población docente y aquí es donde tendríamos que revisar las estrategias con nuestra contraparte, la Secretaría de Educación Pública”, señaló.

La encuesta también ha arrojado que más de 280 mil 800 maestros tienen más de 60 años, unas 64 mil 800 maestras están en embarazo y 38 mil 640 tienen cáncer o lupus.

Señaló que si bien el inicio del ciclo escolar el próximo 24 de agosto no será presencial, confió que el tema de las condiciones de vulnerabilidad del magisterio ya lo esté analizando la SEP.

“Yo creo que deben estar trabajando en eso porque obviamente para volver a la actividad presencial van a pasar semanas, yo creo que esto es incierto, se habla de que puede ser, con lo que mencionaba el señor presidente, que puede ser en el mes de octubre, y nos parecen dos meses tiempo suficiente para tomar las medidas que sean necesarias, a efecto de que nuestros compañeros, los estudiantes tengan d física y mental”, indicó.

Dijo que si bien se regresará a aulas en semáforo verde, los docentes en condición vulnerable permanecerán en la incertidumbre de no presentárseles un plan integral de atención de salud y garantías laborales. Por ello, será una demanda sustancial del Sindicato a la autoridad educativa federal.

Admitió que la solución tendría que pasar por la contratación de maestros interinos que pudieran atender las clases presenciales, no obstante, reconoció que hay recortes en el sector educativo que complican la medida.

“Tendrían que tomarse medidas para el momento que se haga presencial el hecho educativo, tendría que buscarse a quienes son altamente vulnerables y esto obviamente sería buscar maestros interinos que pudieran sustituir a estos compañeros, compañeras que estarían expuestos.

“Tendríamos que revisarlo porque obviamente para darle prioridad al tema de la pandemia se han hecho recortes en áreas sustantivas del gobierno federal, incluyendo lo que tiene que ver con educación, pero creo que con el esfuerzo que siempre ha caracterizado a la SEP, gobierno federal, que podríamos buscar una solución para tener maestros que puedan sustituir a quienes tengan que retirarse temporalmente”, consideró. Carlos Ornelas, especialista en educación de la Universidad Autónoma Metropolitana, auguró que un plan de maestros interinos o jubilaciones masivas pondrá en aprietos al sistema educativo mexicano, que de por sí ya arrastra problemas presupuestarios.

Consideró que en el caso de la población docentes que ya está en edad de jubilación, la SEP deberá instrumentar un programa respetuoso e integral para invitarlos a realizarla, no obstante, insistió, esto conllevará recursos que quizá no estén contemplados y más ahora en el contexto de la pandemia.

Recordó que los profesores evitan la jubilación debido a que una vez que lo hacen pierden una parte significativa de sus ingresos, por ejemplo, el estímulo de carrera magisterial.

Fuente: https://alcanzandoelconocimiento.com/68-de-los-maestros-en-mexico-padece-diabetes-e-hipertension-encuesta-snte/

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México: Jóvenes oaxaqueños comparten su realidad tras la pandemia


La pandemia está afectando a las comunidades de diferentes maneras. En Educa lanzamos una convocatoria para preguntar a los jóvenes en Oaxaca: ¿Cómo la pandemia te está afectando a ti, a tu familia y a tu comunidad? Jóvenes de pueblos indígenas compartieron desde el Istmo, los Valles Centrales y la Sierra Norte sus experiencias.


La economía es una de las grandes preocupaciones, la falta de movilidad y el cierre de negocios para prevenir infecciones han roto cadenas de comercialización que afectan sus comunidades. No hay venta de sus productos como camarón u hortalizas y los precios en las tiendas están subiendo, “hay personas que se aprovechan con el Covid y han aumentado el precios mucho más al doble o al triple de lo que se puede vender, y no todas las personas tienen los recursos suficientes para comprar”, compartió José Ivan del Istmo.

Hablan de la falta de información acerca del Covid-19 que ha generado confusión de cómo la gente debe cuidarse, y la falta de apoyo desde el estado en términos de recursos, información y servicios de salud. Este contexto genera mucha ansiedad y miedo en ellos y en sus familias, por la preocupación de enfermarse, la falta de ingresos, y por el impacto en su educación.

Sin embargo, entre toda la incertidumbre, ven en sus comunidades una respuesta, la fuerza de la comunalidad y la tradición de vivir con la tierra les ofrecen un sustento, “a decir verdad en estas comunidades originarias del rincón, a donde pertenece mi comunidad, es una gran oportunidad de reflexionar sobre la importancia de rescatar y revitalizar los saberes comunitarios, viendo estos como la única manera de lograr sobrevivir a esta situación” valora Nazareth de la Sierra Norte.

Descargar Jovenes pandemia respuestas (pdf, 7 pág.).

Descargar audio aquí (3 min.).

Ver videos en la cuenta de Facebook de EDUCA.

Este material se comparte con autorización de La Minuta

Fuente e imagen: https://www.educaoaxaca.org/jovenes-oaxaquenos-comparten-su-realidad-tras-la-pandemia/

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Inmigrantes gaseados con un desinfectante industrial altamente tóxico

Por: Dave Lindorff

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

 

A medida que nos aproximamos al momento de la verdad del primer –y esperemos que único– mandato presidencial de Donald Trump (el 3 de noviembre, fecha de la elección), se multiplican las acusaciones de tendencias fascistas e incluso de nazis contra él y su Administración.

Pero esta última que quiero comentar es particularmente horrible: el uso de un poderoso desinfectante “exclusivamente para uso industrial” llamado HDQ Neutral contra inmigrantes detenidos en el ICE Adelanto, un centro de detención con ánimo de lucro en las afueras de Los Ángeles financiado por la Administración Trump.

Según un informe del diario británico Independent, este poderoso producto tóxico derivado del amoniaco ha sido utilizado para rociar a las personas detenidas en dichas instalaciones a pesar de que la empresa fabricante advierte de que solo puede utilizarse cerca de personas en exteriores, nunca en espacios cerrados. El caso es aún es más grave, porque según declaraciones de los afectados, el producto fue pulverizado directamente sobre los detenidos, aunque la etiqueta advierte de que “puede provocar daños permanentes a los ojos” y su inhalación puede provocar daños pulmonares, dificultad para respirar y asma.

¿Cuál es su conexión con los nazis? Tal y como señala Charles Vidich (autor de un elocuente y oportuno libro de próxima publicación sobre la historia de las cuarentenas en Estados Unidos, que abarca desde los primeros días de las colonias en el siglo XVII hasta el presente, Germs at Bay), el Zyklom B, el gas exterminador preferido por Hitler en los campos de exterminio, era en realidad un poderoso insecticida basado en el cianuro inventado a finales del siglo XIX. Este insecticida fue utilizado durante décadas, hasta bien entrado el siglo XX, para fumigar los barcos utilizados para el comercio internacional con el fin de exterminar a las ratas, ratones, pulgas y otras plagas. Los nazis utilizaron una variante del producto para eliminar judíos, gitanos, comunistas, personas con deformidades y retrasos y otros “indeseables” durante los años de la guerra.

Ahora tenemos a la Administración Trump, un individuo cuya familia posee un historial de simpatías nazis y que ha calificado de “buena gente” a los manifestantes nazis de Estados Unidos, utilizando un insecticida/desinfectante altamente tóxico y potencialmente fatal para rociar a inmigrantes detenidos que esperan la deportación.

Según informaron a Reuters una organización denominada Coalición para el Cierre de Adelanto y otra ONG llamada Earthjustice, los inmigrantes encerrados en el centro de detención de Adelanto han estado siendo rociados “cada 15 o 30 minutos”, en ocasiones directamente sobre el cuerpo, con un producto químico que según la compañía solo puede ser usado en exteriores o en zonas bien ventiladas. Los informes de las afecciones provocadas después del rociado mencionan sarpullidos, sangrados de nariz, náuseas, dolores de cabeza y dificultades para respirar entre otros síntomas.

Debo señalar que cuando supe por primera vez las maneras despiadadas en que sus propietarios trataban a los esclavos africanos en las colonias y posteriormente en Estados Unidos, me impresionó, a pesar de mi juventud, que esos propietarios blancos fueran más crueles con ellos que con sus propias bestias de carga. Cuando tuve más años comprendí que el maltrato a los esclavos –los latigazos, la mala alimentación, el trabajo excesivo– era un mecanismo de control, un proceso de deshumanización tanto del amo como del esclavo que no era necesario cuando se trataba con caballos o con el ganado. Me doy cuenta de que el mismo análisis es aplicable al modo en que el centro de detención y su personal abusan cruelmente de los inmigrantes detenidos.

Afortunadamente, el HDQ Neutral no es tan tóxico como el gas Zyklon B utilizado por los escuadrones de la muerte nazis en los campos de exterminio alemanes, pero estos hechos no dejan de ser un monstruoso ataque químico contra los estadounidenses “indeseables”, que solo se diferencia de las tácticas nazis contra sus víctimas humanas en el grado). La inhumanidad de los responsables que administran esta toxina contra sus víctimas cautivas no es muy diferente de la que fue castigada, a menudo con penas de muerte, en los Juicios de Núremberg tras la Segunda Guerra Mundial.

La única esperanza que nos queda es que cuando acabe esta pesadilla trumpiana en Estados Unidos, Donald Trump y sus esbirros criminales del Departamento de Seguridad Nacional se vean también arrastrados ante un tribunal para hacer frente a las acusaciones de crímenes contra la humanidad por su maltrato a los inmigrantes, incluidos niños pequeños, así como por sus otros crímenes monstruosos.

David Lindorff es miembro fundador de la web ThisCantBeHappening!, una publicación colectiva digital, y ha participado en el libro Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press).

Fuente: https://www.counterpunch.org/2020/08/18/gassing-immigrants-with-a-highly-toxic-industrial-disinfectant-in-detention/

 Foto: Nathaniel St. Clair

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