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¿Es gratuita la educación pública?

Por: Manuel Clouthier. 

 

Pienso, luego insisto: la Constitución, en el artículo 3, luego de afirmar que la educación es un derecho, establece que el Estado «impartirá y garantizará la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior». Además, señala que la impartida por éste, además de obligatoria, «será universal, inclusiva, pública, gratuita y laica». En ambos fragmentos se usa el verbo impartir para indicar los niveles educativos en que este derecho es tal y, segundo, al establecer sus características. Una de ellas —gratuita— no se lleva de manera cabal, por lo que para millones de mexicanos que asisten a las escuelas públicas, el derecho estipulado no es un hecho.

Esto sucede en la práctica y, en el colmo de la incoherencia, también en la Ley Reglamentaria más importante del tercero, la Ley General de Educación. En la versión vigente (Artículo 6) como en la iniciativa que se dio a conocer por parte de la administración actual (Fracción IV del Artículo 7).

Entre la Ley y la propuesta de cambio en curso, no hay diferencia más que en el orden de la presentación de las mismas disposiciones. Si atendemos a la segunda, luego de reiterar que la educación pública ha de ser gratuita (por ser un servicio público garantizado por el Estado), prosigue: a) «Se prohíbe el pago de cualquier contraprestación que impida o condicione la prestación del servicio…» b) «No se podrá condicionar la inscripción, acceso a los planteles, aplicación de exámenes, entrega de documentación al pago de contraprestación alguna, ni afectar la igualdad de trato a los educandos» y, c) «Las donaciones o aportaciones voluntarias destinadas a dicha educación en ningún caso se entenderán como contraprestación del servicio educativo. Las autoridades educativas definirán los mecanismos para «la regulación, destino, aplicación, transparencia y vigilancia de las donaciones o cuotas voluntarias».

De nuevo, escribo y persisto como hace años: la gratuidad no admite grados. Es o no es. Si se tiene que dar «voluntariamente» un peso, se desliza de gratuita a barata. En otras palabras: la educación que imparta el Estado puede, o no, ser gratuita. En caso de no serlo, las autoridades, por ley, definen cómo se administran los recursos que aportan los ciudadanos.

Con inusitada frecuencia se solicita a los padres de familia que cooperen, en pecuniario o en especie, porque lo que el Estado destina no alcanza. Hay escuelas que emiten formatos para pagar en bancos las cuotas «voluntarias» de inscripción, y no son pocas. Contribución para el desayuno, o dos cubetas de agua cada día para poder entrar: los baños no tienen ese servicio, cuando, en su caso, hay baños. Pintar los salones, incluido el costo de la pintura por supuesto. Llevar una silla o un banco, y la coperacha para el pizarrón. Cuanto más pobre es la comunidad, más cara —en proporción a sus ingresos— es la educación pública dizque gratuita.

Si se trata de un derecho, y la gratuidad no admite grados, es menester prohibir todo tipo de cuotas, eliminar estos vericuetos torcidos en la Ley, y aportar a las escuelas lo que requieren para ser dignos espacios en el ejercicio de una garantía constitucional incontrovertible. Es curioso: las autoridades prometen conseguir un fondo especial para cumplir con la gratuidad en la educación superior al final del sexenio. ¿No convendría contar, también, con el equivalente para la educación básica y la media superior? Es cierto, son miles de millones, y no abundan. Ya es hora que haya un gobierno que donde la constitución establece un derecho, ponga los recursos para que sea realidad en serio. Sería una transformación, con o sin número.

Fuente del artículo: https://pulsoslp.com.mx/opinion/es-gratuita-la-educacion-publica/970336

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Editorialmente Cuarta Temporada Programa No.3 : «Transgresión y educación siglo XVI-XIX» (Video)

México / 28 de julio de 2019 / Autor: GarzaTV UAEH / Fuente: Youtube

Publicado el 26 jul. 2019

 

 

 

 

Editorialmente es un programa editorial que comparte los trabajos publicados de los investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.Cuarta Temporada Programa No.3 : «Transgresión y educación siglo XVI-XIX» por Dr. Felipe Durán Sandoval. Profesor Investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=70xfoZhjPtA

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Docencia: La Lectura y las Élites

México / 28 de julio de 2019 / Autor: Juan Carlos Miranda Arroyo / Fuente: SDP Noticias

Juan Domingo Argüelles retomó recientemente a Alberto Manguel y a José Saramago para referirse a la compleja relación entre los libros, la lectura y las élites. Manguel afirmó lo siguiente durante una entrevista: “… La proporción de lectores con respecto al resto de la sociedad es muy pequeña. Los lectores son una élite, pero una élite a la cual todo el mundo puede pertenecer.” En otra parte de su texto, Argüelles afirma: “Hasta José Saramago, a quien nadie acusaría de hombre de derechas, dijo lo que es obvio para quien realmente sabe sobre libros y lectura”: “Leer siempre fue y siempre será cosa de una minoría y no vamos a exigir a todo el mundo la pasión por la lectura”. (1)

Aunque la crítica que hace Argüelles está enfocada hacia las políticas culturales de la 4T (con la discutible interpretación de la “cultura del resentimiento”), su reflexión crítica acerca de las relaciones contradictorias entre los libros, la lectura y las élites, me recuerda y vincula con los procesos de formación escolar de las niñas, los niños, jóvenes y adultos en México, pero también, y en particular, me conecta con mis preocupaciones acerca de los procesos de aprendizaje de los docentes y directivos de la escuela pública en el tramo conocido como “educación básica”.

Algunas de las preguntas que me sugirieron tras la revisión de la reflexión crítica referida son: ¿Cómo se forman los hábitos de lectura de los docentes y directivos de la escuela pública? ¿La acumulación de horas de lectura que llevan implícitos los cursos en las Escuelas Normales o en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) son suficientes como para crear y establecer en los futuros docentes las rutinas lectoras y redactoras? Por otra parte, a nivel de las prácticas docente y pedagógica: ¿Qué impacto tienen las actividades lectoras y de escritura de los docentes y demás figuras educativas, en los aprendizajes escolares y, específicamente, en los hábitos de lectura y escritura de los estudiantes? ¿Qué leen y sobre qué escriben nuestros queridos maestros y maestras de la educación básica pública en México; y para qué; con qué intención lo hacen?

Considero que una referencia válida para identificar si en realidad las instituciones formadoras de docentes, directivos escolares y otros profesionales de la educación (con intenciones o no de constituir élites ilustradas), promueven la lectura y la escritura original, consistiría en saber si los docentes, asesores, personal administrativo y directivos de dichas instituciones son lectores y escritores asiduos o no. Mi experiencia en UPN es variada y oscilante al respecto.

Por cierto, en alguna ocasión propuse en la mesa o equipo técnico estatal de la educación básica en Querétaro que, al iniciar cada reunión de trabajo y acuerdos, alguno de los participantes hiciera una breve reseña sobre un libro que estuviera en proceso de lectura personal o grupal. La práctica despertó entusiasmo por un tiempo corto (unos cuantos meses), pero esa rutina se perdió posteriormente. Me quedé con la impresión de que, en las burocracias técnicas de la educación pública, (a partir de esta experiencia singular y sin ánimo de generalizar) los hábitos de lectura son escasos e intermitentes, y los de la escritura son prácticamente inexistentes.

Algún cambio urgente deberíamos de proponer al respecto. Voto por crear y promover formatos innovadores en ese ámbito. Además de reformar las agendas de los Consejos Técnicos Escolares (CTE), que han estado enfocados, desde 2013, a la reproducción acrítica del “gerencialismo tecnocrático” de lo educativo, propongo llevar a cabo círculos de lectura o talleres de redacción (sin pretensiones demagógicas como para formar “escritores”) en los colegios de profesores y directivos escolares, durante o de manera independiente a los tiempos marcados para realizar los CTE. Quizá una iniciativa de esa naturaleza contribuya, más que la retórica de la “excelencia”, a ejercer el derecho a la educación.

Por otra parte, el contacto con miles de estudiantes que me ha dado la tarea docente y la organización de procesos de formación continua para docentes en servicio, por más de 30 años, me lleva a la conclusión de que hacen falta más tiempos y espacios para el fomento y fortalecimiento de las actividades de lectura y escritura en favor de los docentes, asesores técnicos y directivos escolares del sector público tanto en formación como en el ejercicio de su profesión.

La discusión que sugiere Argüelles, en el sentido de que es casi imposible que la lectura o la escritura se conviertan en actividades de masas (“del bonche” o de gran cantidad de gente) porque son, por definición, actividades elitistas, requiere de incorporar más elementos de análisis o de matices (no se trata, por ejemplo, de que todos terminen sus vidas como escritores, sino que se generan las condiciones para ejercer esas habilidades trascendentes para la vida), por lo que no me pronunciaría a favor de que la lectura ni la redacción sean patrimonio de una minoría o de las élites (gobernantes o no), sino en todo caso pensaría que la lectura y a la escritura, como habilidades intelectuales, pueden ser accesibles a toda la población (sobre todo a través de la escuela pública) y que se unifican en la reivindicación del derecho pleno de todas las personas a la educación.

De ese piso básico pueden surgir, en efecto, los talentos para la prosa, para el verso, para la danza clásica o para el drama o la comedia; para el cine de arte o para el periodismo científico, pero lo más relevante es que estudiantes, docentes y directivos escolares vivan la experiencia y el gozo, en un sentido transformador, de ambas habilidades.

Concluyó con un fragmento de Argüelles con el cual coincido: “Lo importante, en la denominada “república de lectores”, no es que todo el mundo esté pegado permanentemente a los libros, sino que todo el mundo tenga acceso a ellos, más allá de que cada cual decida si le gusta leer mucho o poco, o no leer en absoluto. Hay inclinaciones intelectuales que resultan excluyentes, y no hay razón para lamentarlo.”

Fuente consultada:

(1) Juan Domingo Argüelles. La élite y el bonche: La cultura y el resentimiento. El Universal. Confabulario. 13 de julio. 2019.

https://confabulario.eluniversal.com.mx/mexico-politica-cultural/

Fuente del Artículo:

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2019/07/16/docencia-la-lectura-y-las-elites

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Universidades de EEUU se esfuerzan sin éxito por diversificar su profesorado

Estados Unidos / 28 de julio de 2019 / Autor: EFE / Fuente: Hoy

 

Las universidades en Estados Unidos se esfuerzan por diversificar su cuerpo docente para acompañar el aumento del alumnado de grupos minoritarios, pero los cambios a favor de una mayor inclusión de profesores latinos y afroamericanos son mínimos, dice un estudio.

“Hay mucha conversación sobre diversidad, pero sin muchos resultados”, dice a Efe el doctor Julián Vázquez Heilig, rector del Colegio de Educación de la Universidad de Kentucky, y uno de los autores de un estudio sobre la composición de los cuerpos docentes en la educación superior.

Tercera generación de inmigrantes mexicanos, Vázquez quiere “cambiar la conversación”, empezando por su universidad, para que haya mayor diversidad en los puestos permanentes de profesores, además de menos desigualdad en el pago que reciben.

El estudio, que fue publicado en el Hispanic Journal of Law and Policy, de la Escuela de Leyes del Sur de Texas, en Houston, señala que los afroamericanos e hispanos están subrepresentados en los cuerpos docentes de universidades que ofrecen licenciaturas y doctorados.

A nivel de licenciaturas, solamente el 5,2 % de los profesores con titularidad en el cargo es afroamericano, y el 6,6 % es latino. En los doctorados, los porcentajes bajan al 4 y 4,6%, respectivamente.

En cambio, los profesores blancos representan el 78,9% de los cargos titulares en instituciones que ofrecen bachillerato y el 74,2 % en los doctorados.

El estudio cita un análisis realizado por la publicación especializada The Hechinger Report, según la cual en esas mismas universidades, con el 12 % de estudiantes afroamericanos, menos del 6 % de los docentes es de la misma raza.

Mientras que los estudiantes hispanos son el 16 %, pero solamente el 5 % de los profesores eso latino.

“Estas disparidades tienen efectos negativos en los miembros afroamericanos e hispanos de los cuerpos docentes, porque su trabajo es raramente compensado con la titularidad de un cargo, y dedican su tiempo a ser mentores de estudiantes minoritarios, o a trabajar en proyectos de diversidad e inclusión”, señala.

Las consecuencias también son negativas para los estudiantes, porque la falta de diversidad “no los expone a perspectivas diferentes que son muy necesarias para recibir una educación completa”, agrega.

Además de Vázquez, el estudio es firmado por los profesores Isabell Wong Flores, Alicia Eileen Barros Souza, Joseph Carlton Barry y Selene Barceló Monroy, quienes analizaron registros federales de entre 2013 y 2017.

Interesaba saber si las discusiones sobre diversidad, y los nuevos programas de reclutamiento, habían sido exitosos en el mejoramiento del profesorado, pero se comprobó que en las universidades donde hubo cambios, la mejora no llegó al 1 %.

“La aguja apenas de movió, las ganancias obtenidas durante años han sido muy modestas”, dijo Vázquez, a pesar del “discurso” sobre raza, etnicidad y género, y de las discusiones donde sus colegas parecían querer “reinventar la rueda”, señala.

Instituciones como Maryland University, Penn State University y University of North Carolina en Chapel Hill han puesto en marcha programas para eliminar barreras y exigencias de diplomas que limitan las contrataciones de docentes.

El Kenyon College de Ohio tiene en cuenta ahora la diversidad e inclusión para agregar nuevos docentes o decidir promociones, mientras que la Universidad de California en Los Ángeles requiere que los postulantes a cargos de profesores presenten trabajos sobre equidad, diversidad e inclusión.

“Pero todavía existen muchas barreras a superar, a pesar del crecimiento experimentado por el estudiantado de color en los Estados Unidos, que podría beneficiarse con profesores de orígenes diversos, que pueden ser mentores o modelos a seguir”, dice Vázquez.

En su opinión, los estudiantes ingresan en la actualidad a un mundo profesional cada vez más interconectado y diverso, y “es importante que se preparen para el futuro en un ambiente similar”.

Fuente de la Noticia:

https://www.hoylosangeles.com/efe-4021761-15599894-20190712-story.html

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Juan Ramírez: «En EE.UU. el dinero se va a las manos equivocadas»

Estados Unidos / 28 de julio de 2019 / Autor: RT en Español / Fuente: Youtube

Publicado el 25 jul. 2019

«En el país más rico del mundo un maestro debe pedir dinero a los fondos o a los padres», lamenta Juan Ramírez, vicepresidente del sindicato de maestros de Los Ángeles (UTLA). ¿Por qué en los últimos 40 años en EE.UU. ha bajado la inversión en la educación y el dinero se va a las manos equivocadas? ¿Qué enseñan sobre la esclavitud en las escuelas estadounidenses? ¿Cuáles son las expectativas para un inmigrante sobre el nivel de la educación en el país norteamericano? Véalo en Entrevista, de RT.

Fuente de la Entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=HCuo75tP-BY&feature=share%C3%A7

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Maestros ¿agentes de transformación?

México / 28 de julio de 2019 / Autor: Lev M. Velázquez Barriga / Fuente: La Jornada

La Cuarta Transformación debía tener su correlato con un proyecto y un marco constitucional en materia educativa que rompiera con el ciclo del neoliberalismo; las y los maestros serían, según lo planteado en el artículo 3° reformado, reconocidos como agentes de la transformación, era de suponer que se referían al proceso de instauración de un nuevo régimen democrático; sin embargo, ninguna de las leyes educativas aprobadas o propuestas hasta el momento en el actual gobierno, recuperan las nociones de las izquierdas ni tampoco las experiencias y potencialidades de los profesores como sujetos catalizadores de cambios sociales.

En el sentido común de las izquierdas, no se entiende como transformación cualquier acontecimiento que implique modificaciones en la sociedad, la economía, la política o la cultura; sólo la de aquellos movimientos orgánicos que producen procesos de liberación: minando las estructuras de poder, rompiendo con las formas de sobrexplotación humana y de la natura o trastocando las múltiples opresiones de clase, raza, lengua y género; estos procesos pueden ser pacíficos y graduales, pero siempre profundos y emancipadores.

La experiencia y no la teoría, nos ha demostrado que los sujetos de transformación no son uniformes ni están necesariamente vinculados a la producción fabril, lo cual no significa que estén exentos de afectaciones y de explotación en la cadena de producción capitalista; son agentes de cambio, pero de una composición compleja: pueden ser obreros, campesinos, indígenas, diversidad sexual, desterrados y desplazados, afectados ambientales, víctimas de la violencia, infotecnopobres, juventudes precarias, estudiantes y por supuesto maestros.

Algunos de los planos de transformación de estos sujetos son la organización de las fábricas y las industrias; la democratización de los sindicatos; el gobierno para la autonomía y la comunalidad; las instituciones y la vida pública para el reconocimiento de la identidad sexodiversa y la horizontalidad de las relaciones de género; el territorio y la sustentabilidad ambiental; la paz y justicia social; la democratización de las tecnologías digitales, el derecho a la libre información y la comunicación; la seguridad social y laboral; la educación pública y gratuita con un proyecto plurinacional que tenga como principios la vida y la ciudadanía democrática, no los valores y objetivos del mercado.

Los docentes están atravesados por más de una de las opresiones; el sindicalismo es apenas un matiz en el caleidoscopio de las luchas magisteriales, es por eso que se despliegan también por diferentes planos de transformación: concejal en Cherán, autodefensa en la montaña, locutor de la radio comunitaria en la mixteca, miembro del comité de desaparecidos y presos políticos en Oaxaca, defensor de los derechos de los jubilados y pensionados en Torreón, feminista en Chihuahua, ambientalista en Veracruz, activista contra la privatización del agua en Sonora y Mexicali, colono en Durango que lucha por la vivienda de los sin techo, comunicador de medios alternativos digitales en Huimanguillo y CDMX, productor orgánico y organizador de mercados populares solidarios en Chiapas; hablo de casos concretos, pero que se repiten en distintos lugares porque son representativos de muchos maestros que se asumen en la complejidad del sujeto de transformaciones sustantivas.

No obstante, estos maestros no son los enunciados por las leyes secundarias en puerta, de los agentes de transformación que fueron conceptualizados en la reforma constitucional no se encuentra ningún rastro de congruencia; en su lugar, hallamos otros que son acotados por el derecho de terceros, la meritocracia y las mediciones. La idea de horizontalidad en el sistema de carrera que sustituiría al servicio profesional docente es competitiva e individualista, las posibilidades de la mejora continua de la educación corren el riesgo de no producir compromisos colectivos que las familias valoran por el impacto que tienen las escuelas en la reconstrucción del tejido social, el desarrollo cultural y deportivo, el mejoramiento de las condiciones alimentarias de los alumnos, la constitución de las relaciones basadas en los valores y la ética o el desarrollo de aprendizajes socialmente necesarios.

Siguiendo las reglas de la nueva legislación no hay posibilidades de transformar, de romper la secuencia neoliberal donde la justicia social, la soberanía, la vida, la felicidad, la democracia, la ciudanía consciente y participativa, la unidad de lo humano en la diversidad como horizontes de la educación, son reducidas a la visión empresarial de excelencia que pretende esclavizar los logros del aprendizaje en cárceles cognitivas de medición estandarizada y el desarrollo pleno de las cualidades de las personas en las habilidades económicamente rentables.

Celebro que la transparencia y la rendición de cuentas sea un eje transversal en las propuestas de leyes educativas secundarias; sin embargo, sin una noción emancipadora de la transformación ni de los sujetos históricos, pedagógicos y políticos como agentes para llevarla a cabo, son mínimas las posibilidades de que la Nueva Escuela Mexicana se convierta en el generador de una revolución cultural, pacífica y profunda que acabe con la corrupción; pero sobre todo, que acabe con el pensamiento colonial, la subjetividad neoliberal y la relación de la formación con la producción de rentabilidad económica para una élite a costa de los niños, niñas, jóvenes y del planeta que habitamos.

Fuente del Artículo:

https://www.jornada.com.mx/2019/07/26/opinion/020a2pol

Fuente de la Imagen:

https://www.compartirpalabramaestra.org/actualidad/blog/maestros-hacen-maestros-experiencia-y-transformacion

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Libro: Aprende como Einstein (Lectura online)

Estados Unidos / 28 de julio de 2019 / Autor: Steve Allen / Fuente: Universo Abierto

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Fuente de la Reseña:

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