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Persistencia y reformas en la educación

Por: Carlos Ornelas 

En los últimos años, dirigentes políticos, empresarios, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, periodistas y académicos, no se diga los maestros, discuten a granel acerca de la Reforma Educativa, le ven los pros y los contras, la exaltan o la vilipendian. Los docentes de base la incorporan en su experiencia vital, aunque no la hayan deseado ni esperaran que en el lapso de unos años les cayeran encima varias aristas del Estado evaluador.

Sin embargo, casi nadie discute sobre la permanencia de las estructuras profundas del sistema educativo. Pienso que, en un balance entre continuidad y reforma, estabilidad y cambio, la permanencia tiene más activos. La escuela es una institución que obedece a tendencias “pesadas”, es decir, que no se pueden mover con facilidad, aunque la necesidad de mudanza sea imperiosa. La cultura persiste.

Esta persistencia tiene razones de ser. Selecciono dos instancias polares. La primera, como repositorio de la historia. Como la necesidad de mantener el ritmo y proceso pausados de la sociedad. Jacques Delors, en su visita reciente a los cuatro pilares que definió en su célebre, La educación encierra un tesoro, reclama: “Las escuelas ponen fundamentalmente la memoria en la continuidad —no hay ningún futuro si se carece de memoria— y, por ello, intentan oponerse al ritmo veloz de la vida moderna y al dominio ejercido por el presente que nos impide dar un paso atrás, ejercer nuestro juicio y pensar acerca del devenir”.

La visión opuesta es la oposición a cualquier transformación en aras de mantener el orden establecido. Las estructuras profundas del sistema —normas, rutinas, procedimientos rígidos— y la persistencia cultural de los maestros son obstáculos formidables, tal vez más que la oposición activa de maestros disidentes. Torsten Husén razonó que las costumbres y tradiciones burocráticas son la cobertura de cemento que inhibe el espíritu innovador.

Al igual que en otras reformas educativas que navegan en la globalización, la mexicana contiene propósitos edificantes. Por ejemplo, elevar la calidad de la educación, hacer el sistema educativo más equitativo, mejorar la administración del sistema —la escuela al centro—, promover una ciudadanía activa y capacitar a los estudiantes para la vida y el trabajo.

En contraste con otras, la Reforma Educativa de México embate contra una tradición corporativa que hizo vida en el sistema escolar. Atención, el gobierno de Peña Nieto no pretende —y sospecho que ni siquiera era un designio implícito— acabar con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pero sí restarle grados de autonomía relativa y alterar la correlación de fuerzas para que los órganos del Estado recuperaran la rectoría de la educación. Lo que sí logró —y que hoy está en disputa— fue reducir el poder que los líderes tenían sobre cada uno de los maestros. Ya no controla la trayectoria profesional de los agremiados. También les restó privilegios, les retiró comisionados, finiquitó, si no a todos, sí a la mayoría de los aviadores y disciplinó a la facción mayoritaria a las consignas gubernamentales. La resistencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación acaso represente la persistencia de rémoras —disfrazadas de demandas democráticas— para mantener el estatus existente.

Los instrumentos que utilizó el gobierno, como la enmienda a la Constitución, las leyes del Servicio Profesional Docente y del INEE, el Modelo Educativo para la Educación Obligatoria y otros documentos programáticos indican que se proponía un cambio a fondo. Pero la estructura profunda persiste. No obstante, escasean elementos para juzgar que la reforma sea un fracaso total o un éxito absoluto.

Cierto, el sexenio se agota y el gobierno no alcanza a consolidar lo hecho. La reforma está bajo sitio por maestros disidentes y por Morena, mientras los candidatos de los otros partidos sólo expresan vaguedades; da la impresión de que temen defender los logros y comprometerse a dar continuidad a la Reforma Educativa. Parece que aceptan con resignación que el tipo de persistencia cultural es muy fuerte y más vale no desafiarlo. Tampoco ven el lado bueno de mantener la memoria para ejercer un juicio sereno y pensar acerca del futuro, como apunta Delors. ¡Puras evasivas!

Lo razonable, pienso, es encontrar —a partir de lo alcanzado— un equilibrio entre memoria y mudanza. Mantener lo meritorio de la escuela actual y reformar lo nocivo.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/persistencia-y-reformas-en-la-educacion/

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EE.UU.: miles de maestros demandan más fondos para escuelas públicas

América del norte/Estados Unidos/05 Abril 2018/Fuente: Prensa Latina

Decenas de miles de maestros de Kentucky y Oklahoma se concentraron en las capitales de esos estados norteamericanos con el objetivo de exigir más fondos para la educación, así como mejoras salariales y en las pensiones.
De acuerdo con el diario USA Today, las 120 escuelas públicas del primero de esos territorios permanecieron cerradas este lunes, ya fuera por las vacaciones de primavera, porque muchos profesores decidieron ausentarse o porque sus respectivos distritos les permitieron participar en la movilización.

‘ÂíAlto a la guerra contra la educación pública!’ y ‘Ya es suficiente’, gritaron los docentes de Kentucky frente al capitolio estatal en Frankfort, donde protestaron contra un cambio a su sistema de pensiones y recortes a los fondos educativos.

Los profesores se oponen a un proyecto de ley aprobado el pasado jueves por el legislativo estatal y exigen al gobernador Matt Bevin que lo vete.

Si el político republicano promulga esa normativa, eliminará progresivamente las pensiones de beneficios definidos para los maestros y las reemplazará con planes de jubilación híbridos que combinen las características de una pensión tradicional con las cuentas 401 (k) utilizadas en el sector privado.

Además, los maestros jubilados en Kentucky no reciben los beneficios de la Seguridad Social, por lo que cualquier congelación en sus pensiones afecta sus ingresos totales de retiro.

Los docentes del estado también exigen el financiamiento necesario para el sistema de escuelas públicas.

Hoy les notificamos que si no aprueban un presupuesto que proteja los servicios públicos de Kentucky, que proporcione fondos adecuados para las escuelas, entonces vamos a votar para sacarlos de sus puestos, expresó a la multitud Stephanie Winkler, presidenta de la Asociación de Educación de Kentucky.

De acuerdo con la cadena ABC News, miembros de otros sindicatos de empleados públicos, incluidos los que representan a bomberos, policías, plomeros e instaladores de tuberías, se unieron a los profesores en muestra de solidaridad.

En Oklahoma, en tanto, los manifestantes demandaron un mayor aumento salarial para los maestros y el personal de apoyo, y un incremento de los fondos destinados a la educación, que se desplomaron un 28 por ciento en la última década, según el gremio de docentes del estado.

La protesta de Oklahoma se produce a pesar de que la gobernadora republicana Mary Fallin firmó una ley el pasado jueves que otorga a los educadores -actualmente con salarios de 45 mil dólares anuales- un incremento de sueldo promedio de seis mil 100 dólares.

Incluso con ese aumento, los docentes de Oklahoma ganarían por debajo del promedio nacional para maestros de escuelas públicas, que es de 58 mil 950 dólares al año, y solo superarían a los de Mississippi y Dakota del Sur.

‘Financien la educación’, ‘Están matando de hambre a nuestras escuelas’ y ‘Duelo por las escuelas públicas’, se leyó en los carteles que portaron los asistentes a la protesta.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=165029&SEO=ee.uu.-miles-de-maestros-demandan-mas-fondos-para-escuelas-publicas
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Reseña de Película: La Profesora de Ingles.

América del Norte/Estados Unidos

La profesora de inglés (The English Teacher) es una extraña comedia entre romántica y negra, que podríamos definir como una mezcla entre la acaramelada El Diario de Bridget Jones (Bridget Jones’s Diary, 2001) y la brutal Very Bad Things (1998). Nos cuenta la historia de una profesora de inglés de un instituto cuyo afán por la lectura la ha dejado ligeramente al margen de la sociedad. Poco a poco ha ido convirtiéndose en una mujer madura soltera acostumbrada a la soledad y con una exigencia en cuanto al género masculino que hace imposible para ella encontrar a su príncipe azul.

El mundo de esta profesora parece explotar cuando lee una obra de teatro escrita por un exalumno de su clase que acabó graduándose en escritura dramática en Nueva York, Jason Sherwood. Movida por el entusiasmo consigue que el colegio organice la representación de esta impresionante obra, de carácter oscuro e introspectista, que supondrá el principio del fin de todo el rígido mundo que ella se había construido a su alrededor.

Protagonizada por una excelente Julianne Moore, que nos ofrece una brillante interpretación, La profesora de inglés cuenta también con actores tan conocidos como el galán Gregg Kinnear, un magnífico y siempre sobreactuado Nathan Lane, y la joven Lily Collins. Completan el reparto Michael AngaranoJessica Hecht, y la deliveradamente pedante y clásica narración de la conocida voz de Fiona Shaw.

Es uno de los puntos fuertes del filme la inpredictibilidad de su trama, que nos sorprende y nos agrede en varias ocasiones, manteniéndonos en permanente tensión por una situación aparentemente idílica que se ve a punto de estallar en este buen guión de Dan Chariton y Stacy Chariton.

El filme lo dirige Craig Zisk, procedente del mundo de la televisión y responsable de infinidad de telefilmes aparte de dirigir capítulos de series de tanto éxito como Weeds (2005-2008), Embrujadas (Charmed, 1998-2006), Alias (2002-2005) o Scrubs (2001-2005). Y la verdad es que la película no desentonaria demasiado siendo emitida un domingo por la tarda por la pequeña pantalla.

Podemos concluir que La profesora de inglés es un filme tan fresco como divertido, con un fondo de comedia romántica y toques de comedia negra, y buenas actuaciones que seguro os entretendrá a la vez que desconcertará, vale la pena dejarse sorprender en este caso.

Fuente:  https://youtu.be/nM3k8sCaIiQ

Imagen:

https://www.findelahistoria.com/web/wp-content/uploads/2013/07/the_english_teacher.jpg

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Una APP para prediagnosticar dislexia en niños

Por: http://noticiasdelaciencia.com/04-04-2018

Sandra Karen Cadena Martínez y Julio César López Martínez, egresados de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM (México), son los creadores de la aplicación móvil Deslixate, herramienta tecnológica que permite obtener un prediagnóstico de la dislexia en niños de entre siete y 12 años, en un tiempo promedio de 25 minutos.

Sandra, egresada de la licenciatura en Pedagogía, y Julio López, de Ingeniería en Computación, unieron sus conocimientos para generar este programa informático que brinda la posibilidad de determinar si un infante presenta riesgo de tener alguno de los tres tipos de dislexia que se abordan en la aplicación y buscar ayuda para que los pequeños superen esta dificultad.

De acuerdo con expertos, un niño disléxico no es menos inteligente ni tiene una discapacidad; se trata de un trastorno del aprendizaje de origen neurobiológico, que afecta su rendimiento académico y les dificulta el proceso de adquisición de algunas competencias básicas como la lectura y la escritura, pues la organización estructural de su sistema nervioso no es la adecuada.

La falta de datos estadísticos y bibliografía en México en torno a la dislexia y, sobre todo, que los diagnósticos se realizan básicamente con papel y lápiz, orillaron a la pedagoga de la UNAM a buscar la ayuda del ingeniero en cómputo, Julio César López, para desarrollar una aplicación para teléfonos y tabletas que contribuyera a determinar las fortalezas y debilidades del niño.

Así surgió Deslixate, herramienta lúdica, sencilla y directa que alerta sobre indicios de dislexia fonológica, profunda o superficial, y visual en infantes de entre siete y 12 años, con el objetivo de que se acuda con un profesional para que los pequeños puedan mejorar su desempeño y rendimiento escolar.

Sandra resaltó que con el proyecto –con el cual se tituló como licenciada en Pedagogía– se pretende evitar el estrés en los infantes y hacer extensiva la aplicación a quien la requiera, pues una evaluación de este tipo tiene un costo promedio de entre cuatro mil y cinco mil pesos.

“Hacía falta una herramienta como ésta, basada en la tecnología, pues los niños desde edades tempranas están inmersos en ella. Si les pedimos resolver un cuestionario con lápiz y papel, se estresan, pero la interacción con las tecnologías les brinda un componente motivacional y resolverán de mejor manera las pruebas”.

Al respecto, Julio César detalló que para obtenerla basta entrar a la “tienda” de aplicaciones (Play Store), buscar Deslixate y descargarla. El primer paso es ingresar los datos de quien resolverá la prueba, “a partir de ahí nos despliega un menú con cuatro opciones: puedes hacer el diagnóstico completo o una prueba por cada tipo de dislexia”.

Según la opción que se elija, la persona comienza a interactuar con la aplicación; la herramienta tiene una serie de ejercicios, imágenes, animaciones y sonidos, y una vez que se concluye la evaluación, la aplicación proporciona el resultado: riesgo de dislexia, sí o no.

“Como complemento se muestra un semáforo, en donde el color verde indica que hiciste todo perfecto; el amarillo señala que fallaste en algunos reactivos, pero no es nada grave, y el rojo es indicativo de que todo estuvo mal, y es una alerta”, abundó.

La app incluye la opción de guardar los resultados, para ello genera un archivo PDF con todos los datos del diagnóstico: el número de respuestas correctas e incorrectas, además del tiempo que se tardó en resolver las evaluaciones.

Por el momento, los universitarios trabajan de manera confidencial en algunos planteles, cuya información les permitirá determinar cuántos escolares presentan riesgo de dislexia y a qué edades. Asimismo, externaron su deseo porque esta aplicación sea utilizada en hogares y escuelas, por psicopedagogos o cualquier otro especialista en el tema.

La aplicación, prosiguió Julio César, surgió en laboratorios de informática de la FES Aragón, fue lanzada en julio de 2017 y hoy registra más de ocho mil descargas de usuarios en España, Argentina México, Colombia, Venezuela, Honduras, Chile, Uruguay, Canadá y Estados Unidos, entre otros países.

Ahora buscan mejorarla, “trabajamos en dar énfasis a los tiempos que tardan los niños en resolver cada ejercicio o cuántas veces solicitó ayuda auditiva para resolver algún reactivo, por ejemplo, información valiosa que permitirá obtener resultados más precisos”, concluyó.

En marzo se lanzó la actualización y tienen previsto realizar una adaptación para niños más grandes. (Fuente: UNAM/DICYT)

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El conocimiento, motor de la sociedad.

Por: Raúl Contreras Bustamante.

Esta semana tuvieron verificativo dos eventos trascendentes para la vida y el desarrollo cultural de nuestra sociedad. El primero al que me voy a referir es a la visita, el pasado 23 de mayo, del rector de la UNAM a la Cámara de Diputados para hacer entrega del Informe del Desarrollo en México 2016. Dicho documento realiza una evaluación de aquellos logros obtenidos de las metas no alcanzadas y también plantea propuestas de políticas públicas para nuestro país, en aras de cumplir con los objetivos comprometidos en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas.

El mensaje del rector Enrique Graue se sintetiza en una fuerte y clara definición: “La educación no puede detener su crecimiento. Sin ella, el país no tendrá un futuro cierto”. Sus palabras cobran sentido cuando se analiza que en el presupuesto federal de este año, el sector educativo sufrió una disminución real de 4.2%; y la educación superior fue la más golpeada, con un decremento de 6.4%.

Los recortes financieros a la educación y a la investigación en el presupuesto parecen ignorar que sin dichas actividades estratégicas no hay desarrollo ni tampoco existirá democracia plena, porque la nación requiere de la existencia de ciudadanos libres y soberanos en su pensar y actuar; capaces de tomar decisiones a partir de la apreciación que más se ajuste a la realidad.

La importancia de escuchar y tomar en serio este llamado radica en la necesidad de dejar muy claro que la educación, la investigación y la formación del conocimiento son indispensables para combatir a los grandes rezagos nacionales en materia de combate a la pobreza; generación de empleo; la repartición más igualitaria de la riqueza y un acceso efectivo a la salud de las clases más necesitadas. Para decirlo claro: la educación es una inversión y no un gasto.

El segundo acontecimiento fue el brillante discurso que el doctor Julio Frenkpronunció con motivo de su ingreso al Colegio Nacional, el pasado miércoles. Destaco una frase del actual rector de la Universidad de Miami, que atrajo mi atención y que coincide con lo antes expresado: “El conocimiento es el motor de la sociedad para transformar a la realidad social”.

El gran problema de nuestro país es que la educación no siempre ha sido considerada como prioridad ni comprendida como una inversión estratégica para nuestro desarrollo, sino que ha sido parte de políticas macroeconómicas, que la tratan por igual como cualquier otro capítulo de gasto.

La educación es el elemento nivelador por excelencia de las desigualdades sociales. Otorga la posibilidad a los niños y jóvenes mexicanos de aspirar de forma igualitaria a un mejor nivel de vida. No es poca cosa: puede ser su única oportunidad de modificar sus condiciones y limitaciones económicas de origen. Por ello, preocupa saber que en un futuro muy cercano, de no hacerse las inversiones públicas necesarias, seis de cada diez jóvenes en edad de cursar estudios superiores, no podrán tener acceso a ellos.

El conocimiento y la educación construyen un camino ilustrado hacia una mejor sociedad. Configuran una garantía institucional para el ejercicio del resto de los derechos, son parte fundamental y precondición de la construcción de la ciudadanía, a la vez de ser un control social efectivo en los procesos deliberativos: una garantía de pluralidad.

Como Corolario, las palabras de Sócrates: “Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia”

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/opinion/raul-contreras-bustamante

Imagen: http://elperiscopi.com/wp-content/uploads/noticies/7828_m.jpg

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La Educación Mexicana y Pisa 2018.

Por: Mauro Jarquín.

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A lo largo de los últimos lustros, el campo educativo ha sido un rubro de importantes transformaciones orgánicas e ideológicas a nivel mundial, principalmente a partir de ciertas propuestas de cambio originadas en los pasillos de organismos multilaterales (OCDE-Banco Mundial), think-tanks, y gobiernos nacionales con alcance global. Dichos cambios se han llevado a cabo de forma armonizada con las dinámicas de funcionamiento del capitalismo cognitivo contemporáneo, para el cual el conocimiento y la educación se presentan como elementos fundamentales con respecto a las posibilidades de desarrollo de las economías y las sociedades en general.

En nuestro país, las autoridades educativas asociadas con organizaciones de corte empresarial, como Mexicanos Primero e instancias multilaterales, han recreado un análisis, programa y política sobre educación que, en consonancia con ciertas tendencias internacionales, se ha conformado como una serie continua de engranajes cuya forma y sentido es el de un programa gerencial de reforma en educación; es decir, un programa de reforma educativa inspirado en ciertos principios organizativos y programáticos retomados del mundo de los negocios y la administración privada, con el fin supuesto de maximizar la rentabilidad de los procesos educativos y sus resultados.

Dicho cambio de ruta ha sido acompañado de un replanteamiento de la función de la educación en la sociedad mexicana, el cual ha sido mencionado una y otra vez por secretarios de educación pública, subsecretarios, líderes empresariales, etc. Para ellos, la educación debe ser pensada ahora como una palanca fundamental del crecimiento y desarrollo económicos a través de la generación del capital humano idóneo para la ejecución de los procesos productivos; es decir, la educación debe producir una mercancía determinada que a través de su buen uso, coadyuve a mantener una economía sana, estable y en constante desarrollo.

Los valores de mercado han impregnado el programa educativo, considerando así que para que nuestra economía y sociedad se desarrolle, es necesario que la sociedad haga su trabajo, a través de un acercamiento cada vez mayor entre las prácticas educativas y los valores de eficiencia, productividad y emprendimiento capitalistas.

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Para lograr el control necesario con respecto a los productos escolares, el gerencialismo en educación ha importado también el término calidad, del mercado y sus transacciones, a los procesos educativos públicos. La noción de educación de calidad, aún no del todo definida y nunca consultada con las comunidades escolares, el profesorado y los propios estudiantes,  se presenta así como la garantía de que aquello que se realiza en las escuelas responde a los intereses y metas planteados por las autoridades educativas y por los intereses objetivos de la economía nacional (es decir, de los sectores y fracciones dominantes del capital doméstico). Considerando que bajo este esquema la escuela desarrolla sus tareas cotidianas como un espacio de producción y reproducción social de capital humano,  podemos pensar que una “educación de calidad” encuentra su materialización en un capital humano de calidad, el cual puede ser entendido como la acumulación de aptitudes y competencias suficientes para el buen desempeño de una persona a lo largo de su vida laboral en un contexto de flexibilización laboral y competitividad.

Ahora bien, ¿de qué manera puede comprobarse dicha condición deseada en los productos educativos? La respuesta, al parecer, es sencilla: a través de una evaluación. ¿Qué tipo de evaluación? Una evaluación estandarizada.

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Las políticas internacionales de medición de capital humano, las cuales buscan identificar su cantidad y calidad, han coincidido en que la prueba más relevante en este tenor es el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE, conocido como prueba PISA. Según la OCDE, PISA es un proyecto cuyo objetivo es evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria a los 15 años [ y ] tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber[1].

Dicha prueba ha sido muy bien recibida por una gran cantidad de gobiernos y ministerios de educación en el mundo, aunque profundamente criticada desde distintas voces. Una de ellas es la de Julio Carabaña, sociólogo español, para quien: “El problema fundamental es que mide una cosa que ellos llaman literacia (literacy), que son aptitudes muy generales que se pueden desarrollar algo en las escuelas pero fundamentalmente no”. Lo anterior es algo que el informe PISA menciona en todas sus ediciones, al recomendar: “Téngase en cuenta a la hora de interpretar estos datos que cuando un país está por encima de otro en las clasificaciones ello no se debe a las escuelas solamente, porque las puntuaciones PISA dependen de toda la experiencia vital de los individuos”[2].

Nuestro país ha participado en la realización de dicha prueba desde hace más de 15 años, a lo largo de los cuales se ha encontrado en el último lugar de los países participantes de la OCDE. De estos resultados se ha culpado principalmente al magisterio, señalando en su labor la supuesta incapacidad para incrementar los niveles de calidad educativa en las escuelas nacionales, incluso sin dar suficiente atención al mismo diseño de la prueba.

Como menciona Carabaña, la medición de capital humano expresada en la prueba PISA tiene por objeto de análisis una dimensión del desarrollo intelectual que no depende exclusivamente del espacio educativo, sino también del contexto en el cual los individuos se desarrollan en sociedad. No es complicado comprender las implicaciones de lo mencionado previamente en una sociedad fragmentada por la desigualdad, la inseguridad, por la pobreza, por la falta de acceso a servicios educativos, culturales, médicos, etc. Una sociedad en la cual las posibilidades de desarrollar un capital socialefectivo se diluyen por la desconfianza, el temor y también, en muchos casos, por la desidia. PISA no solo evalúa a las escuelas, sino también evalúa a la sociedad en la cual estas escuelas están insertas, es algo que no debemos perder de vista.

Los resultados en PISA se han convertido en el leit motiv contemporáneo del debate educativo a nivel mundial, y el incremento de los puntajes en dicha prueba, una condición sine qua non de la política educativa de la gran mayoría de gobiernos avocados a mejorar en los rankings internacionales. Sus resultados son importantes porque se presume que aquellos países que han “mejorado su educación”, y con ello han logrado obtener los primeros lugares en la prueba, han alcanzado o mantenido el anhelado desarrollo económico. Los ejemplos recurrentes -lugares comunes de ello- son principalmente Singapur y Corea del Sur. En nuestro país, tal discurso ha sido repetido de forma impaciente por líderes empresariales que encuentran en los resultados PISA de cada edición, un aliento nuevo a su agenda educativa privatizadora[3]. Sin embargo, basta solamente con conocer un poco de historia de dichas regiones para comprender que tales explicaciones son, cuando menos, infantiles. El desarrollo de sus fuerzas productivas y la configuración de sus relaciones de producción, a la luz de importantes transformaciones geopolíticas en la zona, devinieron vientos de cambio en tales economías, y en dicho proceso de transformación, la inversión en los sistemas educativos, en tecnología, etc., fue un engranaje más en una narrativa bastante compleja.

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Asimilando la agenda educativa nacional con ciertas tendencias mundiales, el gobierno mexicano ha hecho explícito su interés por aumentar a toda costa los puntajes obtenidos por estudiantes mexicanos en PISA. No puede ser de otra forma, su reforma en educación, que tuvo por bandera el incremento en la “calidad educativa”, tiene que dar frutos de alguna manera, y no, no será a partir de una dinámica democrática de funcionamiento en los centros escolares, o a través de la mejora en las circunstancias sociales en las cuales se llevan a cabo los procesos educativos; mucho menos a partir del reconocimiento de la diversidad cultural de nuestro país, o del cada vez mayor interés del alumnado por el aprendizaje continuo a través de un ambiente escolar agradable; tampoco será vía una mejor remuneración al magisterio, o una inversión sin precedentes a las instancias de formación magisterial. Mucho menos debido a la cobertura educativa universal, o, al menos, a la existencia de comedores escolares en comunidades con alta marginación, no.

Los frutos de la reforma de Peña y los empresarios, asociados al paradigma gerencial en educación, buscan ser reflejados en el incremento del puntaje obtenido en la prueba de la OCDE. Ahora bien, en la misma lógica de la prueba, si ésta dice analizar aptitudes que se desarrollan tanto en el espacio escolar como fuera de él, ¿cómo nuestro país puede obtener un puntaje más alto con una sociedad en muchos aspectos sumamente golpeada y excluyente? Nuevamente, la respuesta parece sencilla: Cargándole todo el peso a la escuela.

Lo anterior nos lleva a una siguiente pregunta: ¿De qué forma la escuela podrá hacerse cargo del contenido educativo que no ha sido suficientemente desarrollado en  los procesos de socialización? La SEP nos dirá: a partir de una estrategia útil y, probablemente, exitosa.

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La estrategia de la SEP de cara a PISA 2018 es similar a determinadas políticas sobre educación que se han llevado a cabo en otros países, con miras a mejorar los resultados obtenidos en pruebas estandarizadas. El pasado 31 de enero, Otto Granados, actual titular de la SEP, habló sobre la aplicación de una “estrategia de capacitación” para preparar a los estudiantes mexicanos ante la prueba PISA 2018, la cual, según el secretario, “se trata de una  estrategia muy rápida, focalizada y efectiva de preparación para la próxima presentación de la prueba PISA, que deberá ocurrir en los primeros días de abril. [Para ello, las autoridades educativas] han diseñado una estrategia que tiene dos componentes: uno de entrenamiento y capacitación, pero otro también de motivación”[4].

En tal estrategia será fundamental el papel de la Fundación Carlos Slim, a través de la plataforma digital “PruébaT”, cuyo objetivo es “brindar de manera gratuita, experiencias de aprendizaje a docentes, estudiantes y padres de familia, con el fin de fortalecer conocimientos y habilidades indispensables para aprender a lo largo de la vida”. La plataforma, vinculada a la página “Fortalecimiento de los aprendizajes y competencias en los alumnos de 15 y 16 años” de la SEP, contiene material didáctico para “familiarizarse con PISA”, con su estructura, características y competencias evaluadas. En línea también aparece material similar al que se enfrentan los estudiantes con PISA, con miras a aprender cómo solucionar determinados planteamientos expuestos en la prueba de la OCDE.

Como en otros países, el sector privado ha sido llamado para participar en el coaching necesario para aumentar el puntaje total en pruebas estandarizadas. Al fin de cuentas, “son los privados los que de saber lograr objetivos específicos de mejor forma”.

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No obstante que las líneas generales de tal política de coaching con miras a la prueba no han sido publicadas aún en sus puntos más específicos, es imprescindible discutir los efectos sociales que tales políticas han generado en otras sociedades y las prácticas docentes que con esta buscan generarse.

Los sistemas educativos que le han dado demasiada relevancia a la medición educativa a través de pruebas estandarizadas han creado, en términos generales, un ambiente de trabajo tenso tanto para los docentes como para los estudiantes. Debido a que en tales políticas de evaluación lo que cuenta son los resultados y no tanto así el proceso pedagógico que llevó a determinados resultados, el foco tiende a ponerse en el momento de la prueba, el cual es tan solo una etapa, bastante restrictiva además, de los procesos educativos en las escuelas.

Distintas prácticas docentes se han llevado a cabo para aumentar los puntajes en pruebas estandarizadas, muchas de las cuales se ubican en el espectro de la exclusión educativa y la interiorización de prácticas competitivas en lugar de solidarias al interior del aula. De esta forma, acciones tales como la exclusión de la prueba a estudiantes con “bajos niveles de rendimiento”, o el teaching to the test, se han convertido paulatinamente en prácticas comunes que los docentes deben llevar a cabo para evitar resultados negativos en las pruebas y de esa forma, evitar también señalamientos públicos a los planteles educativos y repercusiones negativas en su trabajo.

El teaching to the test  (enseñar-preparar para la prueba), ha sido una práctica común en sistemas educativos en los cuales los resultados por centro escolar  en pruebas estandarizadas son centrales en materia de financiamiento educativo y reconocimiento social y consiste en utilizar tiempo destinado al contenido curricular en entrenamiento para responder correctamente las pruebas estandarizadas. En este sentido, probablemente el caso estadounidense sea el más representativo a partir de la entrada en vigor de la política No Child Left Behind, a principios de los 2000.

A propósito del teaching persisten varias tendencias interpretativas. Algunas apuntan a que tal práctica no es dañina al espacio escolar cuando los docentes se dedican a enseñar las “habilidades” requeridas para responder determinadas pruebas; es decir, cuando la enseñanza no se centra en la forma y contenido de las pruebas, sino en las capacidades requeridas para su buena resolución. Algunos más, mencionan que, aunque en ciertas prácticas de coaching se pretenda enseñar las aptitudes necesarias para responder la prueba, en última instancia lo que se hace es desplazar tiempo necesario en otro tipo de contenido curricular para destinarlo al entrenamiento de capacidades que pueden ser muy útiles para dichas pruebas, pero no para el desarrollo educativo integral de los estudiantes.

La política del teaching  ha generado distintos efectos en los sistemas escolares en los que se ha implementado, y con respecto a los cuales debemos estar atentos. Entre ellos se encuentra: el aumento del control docente en función de los contenidos que, según las autoridades educativas y las fracciones políticas dominantes en un tiempo-espacio determinado, deben ser enseñadas en la escuela; el ejercicio de prácticas educativas comprometidas más con los resultados medibles que con una sana y necesaria formación ética y la pérdida de interés en el aprendizaje por parte de los estudiantes, debido, entre otras cosas, a la falta de profundización en temas fuera del alcance de las pruebas.

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Aunque no de forma desarrollada, la propuesta de la SEP para “hacer frente” a PISA 2018 es, probablemente, la experiencia más cercana al teaching to the test llevada a cabo a nivel nacional. Este precedente genera una serie de problemas que es preciso analizar, específicamente a partir del papel central que la evaluación ha tenido desde hace algún tiempo en el sistema educativo nacional, principalmente en los años recientes.

Como se ha mostrado en distintos elementos de las transformaciones educativas, un elemento central de la política actual es la despedagogización de las escuelas, tanto por la posición marginal que se le ha atribuido al normalismo, como por la inducción de procesos pedagógicos enfocados a los resultados medibles, y no al desarrollo integral de las comunidades educativas.

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La lucha por una educación pública sólida y pertinente para las necesidades de nuestros pueblos no debe pasar únicamente por la lucha contra la evaluación punitiva presente en la conformación del Servicio Profesional Docente, sino también por reformar prácticas administrativas y pedagógicas más enfocadas a complacer al mundo de los negocios que a las comunidades educativas que le dan sentido a cualquier proyecto de educación nacional.

Fotografía: conaced
Fuentes:

[1] http://www.oecd.org/centrodemexico/medios/programainternacionaldeevaluaciondelosalumnospisa.htm

[2] http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2016/11/28/pisa-mide-aptitudes-que-no-se-desarrollan-en-la-escuela/

[3] Véase: http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/192271

[4] http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/sep-capacitara-alumnos-para-contestar-prueba-pisa

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¿Es el TDAH una epidemia?

Por: lavanguardia.com/ Alejandra Sánchez Mateos/ 04-04-2018 
El psicoanalista, José Ramón Ubieto, asegura que hay un sobre diagnóstico de este trastorno.

Habla demasiado, no para de hacer ruiditos y de moverse, es extremadamente impulsivo, tiene problemas para concentrarse y antes de terminar una cosa ya está empezado otra…en el colegio te han dicho que va más allá de ser nervioso o un ‘terremoto’. Malas noticias: su diagnóstico es TDAH, puede que tenga que medicarse para llevar una vida normal.

Según la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una patología psiquiátrica que padece entre un 2 y un 5% de la población infantil. Es crónico, se suele revelar antes de los siete años y estiman que el 80% de los niños que lo padecen seguirán teniendo problemas durante la adolescencia, mientras que del 30 al 65% también durante su vida adulta.

Sin embargo, José Ramón Ubieto, psicoanalista, profesor de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) y autor de Niñ@s hiper (2018), afirma que “hemos hecho del TDAH una epidemia, ya que hay un sobrediagnóstico de este trastorno”.

Asegura que entre los años 2000 y 2012 el número de casos diagnosticados en España se ha multiplicado por treinta, con más de 250.000 menores –un 3% de los niños y un 7% de los adolescentes (de doce a quince años)– tomando psicoestimulantes. “La situación en Estados Unidos es aún más alarmante: en la última década los casos han aumentado un 53% y el TDAH se sitúa como el segundo diagnóstico más frecuente a largo plazo (muy cerca del primero, el asma)”, sentencia en su libro.

Una patología psiquiátrica que padece entre un 2 y un 5% de la población infantil”

FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE AYUDA AL DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (FEAADAH)

Esta avalancha de diagnósticos da lugar a que se medique de manera abusiva, tal y como señala el experto. A pesar de que en otros países, como Francia y Suecia, la prescripción de fármacos es prácticamente nula. Ubieto considera que las pastillas son una solución o guía de actuación que tiene un ‘efecto sedante’ de la angustia, tanto para los profesionales, como para niños y padres, aunque cuando no ofrece los resultados esperados surge un sentimiento de culpabilidad.

La teoría que conecta la carrera espacial y el TDAH

En FEAADAH explican que su aparición está vinculada a una producción insuficiente de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina, sustancias químicas necesarias para una correcta comunicación entre las neuronas. Asimismo, este déficit genera problemas en los circuitos reguladores de varias zonas del cerebro: el córtex prefrontal –ayuda a ejecutar o planificar una acción (desde su inicio hasta su conclusión), corrige errores y evita las distracciones, cuando se está llevando a cabo dicha acción–, el cuerpo calloso –conecta ambos hemisferios y coordina sus funciones– y los ganglios basales –coordina o filtra la información para controlar los impulsos–. También incluyen factores biológicos (genéticos, prenatales y perinatales) y psicosociales.

No obstante, Ubieto lo describe como “una etiqueta diagnóstica que encubre malestares muy diversos, algunos relacionados con la agitación propia –y no patológica– de la infancia y la adolescencia, mientras que otros reactivos a situaciones del ambiente (abusos sexuales, duelos migratorios o familiares, violencia…) y en último lugar, debidos a dificultades psicológicas o problemas médicos”.

El psicoanalista relaciona el ‘invento’ de esta etiqueta y el aumento de los casos con el fracaso de los EE.UU. en la carrera espacial durante la Guerra Fría: “Ante el avance del Sputnik –primer satélite artificial de la historia lanzado por la Unión Soviética en 1957– los americanos concluyeron que sus alumnos no atendían ni se concentraban lo suficiente. Lo que antes tenía otros nombres –disfunción cerebral mínima– pasó a llamarse TDAH. Asimismo, el éxito de este “falso nombre” lo atribuye a los beneficios obtenidos por la industria farmacéutica. Por su parte, la FEAADAH cataloga la versión de que este trastorno es un invento de la psiquiatría norteamericana para vender medicación como mito, entre otros muchos.

Entre los años 2000 y 2012 el número de casos diagnosticados en España se ha multiplicado por treinta, con más de 250.000 menores tomando psicoestimulantes”

Además, Ubieto indica que en la propia Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes (GPCTDAH) del Ministerio de Sanidad hay numerosos desacuerdos respecto al diagnóstico y tratamiento: “Existe controversia sobre los criterios que se deben emplear para su diagnóstico, que suele utilizar escalas cuestionarios (Conners) con un alto grado de subjetividad. Muchas veces la diferencia entre un niño movido o un niño con dificultades psicológicas depende del grado de tolerancia de los adultos que lo rodean”.

Tanto en la FEAADAH como en el portal tdahytu.es, advierten que no todo lo que parece es TDAH, pues muchos niños pueden presentar características similares a las que indican dentro de la hiperactividad, la falta de atención y la impulsividad. Si se cumplen una serie de síntomas, pasadas unas pruebas evaluadas por un especialista, se determinará si el niño sufre o no el trastorno.

Los efectos secundarios de los fármacos

Por lo general, el tratamiento suele ser multimodal, es decir, se combina una serie de medicamentos prescritos por un especialista con una terapia psicológica conductual y psicoeducacional. Para Ubieto estos psicoestimulantes (metilfenidato) mejoran a corto plazo la atención y focalización del alumno en sus tareas, aunque considera que causarían este mismo efecto en cualquiera que tomase anfetaminas.

Explica que a medio y largo plazo estos efectos de mejora desaparecen, como ya comprobó el estudio más conocido (MTA), tras un seguimiento longitudinal de años de aquellos niños que tomaban por un tiempo estos estimulantes, al mismo tiempo que descubrió que experimentaban una perdida de peso y crecimiento. “No es por casualidad que se inventaran como sustancias adelgazantes, además de que también implican riesgos cardiovasculares y arteriales. Pero quizás el efecto secundario más nocivo es la ‘desresponsabilización’, al considerar que todo lo que el paciente haga es cosa de su bioquímica cerebral y no por su propia responsabilidad”, concluye.

Estos psicoestimulantes (metilfenidato) mejoran a corto plazo la atención y focalización del alumno en sus tareas, aunque considera que causarían este mismo efecto en cualquiera que tomase anfetaminas”

JOSÉ RAMÓN UBIETO

Psicoanalista, profesor de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) y autor de Niñ@s hiper (2018)

Como alternativa asegura que la terapia primero debe centrarse en la educación, destacando la escuela como lugar de detección del problema para buscar estrategias de cambio, y cuando esto no sea posible pensar en otras intervenciones, sin descartar la medicación cuando esté justificada. Ubieto afirma que la Agencia de Calidad Sanitaria de Catalunya en un informe de 2017, en sus prácticas evaluadoras y partiendo de los datos oficiales, constata que hay un sobrediagnóstico y que la medicación es la respuesta más frecuente y la primera opción.

Según el experto, esto contradice todas las recomendaciones de las guías oficiales de práctica clínica que apuestan por un tratamiento multimodal, que incluye otros abordajes –educativo, familiar, psicológico–, además del farmacológico al que nunca sitúan como el primer recurso. Premisa con la que coincide el estudio de 2015Medicalización de la infancia en el campo del TDAH –del Instituto de Educación de la University College London y la División de Psicología Educativa e Infantil de la Sociedad Británica de Psicología–, donde constatan que la medicación se considera el tratamiento predominante, a pesar de que las guías NICE recomienden antes la implementación de intervenciones psicológicas.

Para finalizar, Ubieta considera que esta ‘epidemia’, que está alcanzando también a los adultos –un estudio holandés situó su prevalencia alrededor del 3% en la tercera edad–, “exonera al sujeto de su responsabilidad, le otorga un sentido más tranquilizador a aspectos de su cotidianidad (presentes, pasados y futuros), pues está en la línea actual neurocentrista de reducir nuestra condición de sujetos al cerebro, como si él lo explicase todo”.

*Fuente: http://www.lavanguardia.com/vivo/20180403/442119490962/es-tdah-una-epidemia.html

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