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EEUU: Por qué el presupuesto de Educación de Trump puede perjudicar a los estudiantes más pobres

EEUU / www.univision.com / 19 de Julio de 2017

Muchos de los programas que están siendo recortados en el presupuesto de educación Trump-DeVos ayudan a familias de bajos ingresos, muchas de ellas familias latinas, que muy probablemente no se beneficiarán de los fondos que serán reasignados hacia la libre elección de escuela.

Apodada ‘Un Nuevo Cimiento para la Grandeza Estadounidense’, la propuesta de presupuesto para 2018 del presidente Donald Trump pretende hacer que la economía crezca más rápidamente y reducir la deuda. Pero sólo 59,000 millones de dólares de ese presupuesto se han destinado para la educación: un recorte de 9,200 millones de dólares (13.5%) en comparación con el año pasado.

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El plan de educación también elimina o reduce más de 30 programas que la secretaria de Educación Betsy DeVos y su equipo consideran una duplicación de otros programas, ineficaces, o que resulta más apropiado apoyar con fondos privados, estatales o locales.

Como expertos en finanzas públicas y asociaciones escolares-comunitarias, hemos visto el impacto de muchos de estos programas. Estos recortes y otros aspectos del plan de educación Trump-DeVos podrían tener consecuencias duraderas para los niños en Estados Unidos, especialmente los que viven en la pobreza.

«Más niños latinos viven en la pobreza –6.1 millones en 2010– que otros grupos étnicos o raciales de niños en el país», reporta el Centro de Investigación Pew usando datos del censo de Estados Unidos. «En 2010, el 37.3% de los niños pobres eran latinos, 30.5% eran blancos y 26.6% eran negros».

DeVos declaró en la reunión del Subcomité de Trabajo, Salud y Servicios...
DeVos declaró en la reunión del Subcomité de Trabajo, Salud y Servicios Humanos, Educación y Agencias Relacionadas del Comité de Asignaciones de la Cámara sobre el presupuesto fiscal 2018 del Departamento de Educación, el 24 de mayo de 2017. Alex Wong/Getty Images

Los cortes y las consecuencias

En la superficie, el motivo de la administración para recortar estos programas parece claro: reducir gastos en algunos programas existentes o eliminarlos por completo para aliviar presupuestos a corto plazo. Nuestra conclusión, sin embargo, es que las consecuencias a largo plazo podrían ser graves.

Consideremos, por ejemplo, el programa Centros de Aprendizaje de la Comunidad para el Siglo XXI(CCLC, por sus siglas en inglés), el cual provee enriquecimiento académico extracurricular a estudiantes en comunidades muy pobres. El programa de los CCLC presta servicios a 2 millones de niños en 11,500 centros en todo el país. Auditorías de gestión llevadas a cabo por el Departamento de Educación en el año 2015 demostraron que «este amplio programa toca la vida de los estudiantes en formas que tendránrepercusiones de largo alcance«.

En estos centros, los niños en comunidades de alta pobreza –muchas veces latinos– obtienen ayuda adicional para enriquecer sus habilidades en matemáticas e inglés, mejorar las habilidades que les permiten participar en clase y para mejorar su comportamiento en esta. Según las auditorías, casi el 50% de los niños que participaron reportaron mejoras en sus calificaciones escolares y más del 20% reportaron mejoras en las puntuaciones de evaluaciones estatales. Más del 50% de los profesores reportan una mejora en el completamiento de tareas y el comportamiento de los alumnos.

Bajo el plan Trump-DeVos, la financiación de los CCLC sería eliminada, de inmediato. Las investigaciones han demostrado que eliminar gradualmente programas como los CCLC les da a las escuelas y a los gobiernos tiempo suficiente para determinar si los vacíos que quedan atrás pueden llenarse. En 2013, por ejemplo, se le hizo un recorte igualmente abrupto a Head Start, un programa preescolar para familias de bajos ingresos, y estos cortes repentinos dejaron a muchas familias sin cuidado diurno para niños de 3 a 5 años de edad.

El nuevo presupuesto también planea eliminar CCAMPIS, un programa que subvenciona la guardería infantil para padres que estén matriculados en la universidad, e IAL, que proporciona libros de alta calidad a bibliotecas escolares. Ambos programas atienden predominantemente a familias de bajos ingresos y ambos muestran un impacto positivo.

¿Quién realmente tiene la opción de elegir su escuela?

Algunos de estos recortes de educación serán reasignados para expandir las escuelas chárter, extender vales para escuelas privadas y religiosas, y apoyar escuelas públicas para que adopten políticas favorables a la libre elección. Estas reasignaciones, al igual que los recortes, afectarán principalmente a familias de bajos ingresos.

¿Por qué? Todo se reduce a quién realmente tiene una opción a la hora de elegir la escuela.

El programa de Centros de Aprendizaje de la Comunidad para el Siglo XXI...
El programa de Centros de Aprendizaje de la Comunidad para el Siglo XXI ofrece apoyo a programas extraescolares que ofrecen intervención académica, actividades de enriquecimiento, y actividades de desarrollo de los jóvenes. Arizona Department of Education

Aunque DeVos podría argumentar que su propuesta política proporciona a todas las familias la opción de seleccionar las escuelas chárter o privadas que reciben apoyo de los vales, sabemos que los niños de familias de bajos ingresos, que ahora representan el 51% de los estudiantes de las escuelas públicas de Estados Unidos, no tienen el mismo acceso a la elección de escuela que los niños de familias de clase media y alta.

Mientras que las escuelas públicas están obligadas a atender a todos los niños, las escuelas chárter y privadas atienden a los niños cuyas familias saben de ellas, las buscan y solicitan ingreso a ellas. Pero muchos padres enfrentan desafíos importantes para conectar a sus hijos con las oportunidades educativas de ‘elección’: los padres mismos pueden no tener estudios, ser analfabetos, no hablar inglés con fluidez, no tener acceso a computadoras y/o teléfonos, no tener transporte suficiente o tener más de un empleo. Estos desafíos afectan desproporcionadamente a las familias que viven en la pobreza.

Como resultado, el enfoque de DeVos en la elección y los vales es probable que amplíe, en lugar de reducir, la brecha entre los niños de familias de ingresos bajos y los de familias de ingresos medianos.

Hay maneras de mitigar esto (y algunas escuelas chárter lo están haciendo), pero la propuesta de DeVos ni exige ni premia estas disposiciones. Por ejemplo, la College Prep Charter School de la Sociedad de Ayuda al Niño tiene criterios de admisión que benefician a los niños que son de bajos ingresos, están aprendiendo el idioma inglés, y/o están «involucrados con el bienestar social».

Aunque algunas escuelas chárter en todo el país les dan prioridad a los estudiantes de bajos ingresos, el nuevo presupuesto no les da a las escuelas incentivo alguno para hacer esto.

El papel de la financiación federal en la educación va más allá del aume...
El papel de la financiación federal en la educación va más allá del aumento del desempeño académico general de los niños estadounidenses. Frederic J. Brown/AFP/Getty Images

La educación desigual y el futuro

Estados Unidos gasta más dinero que cualquier otro país en la educación de los niños. Creemos que esta inversión ha conseguido algunos resultados sustanciales en los logros educativos de los estudiantes del país: según el Centro Nacional de Estadísticas de Educación, los puntajes en lectura y matemáticas de alumnos de cuarto grado mejoraron significativamente entre 2006 y 2011.

Sin embargo, el papel de la financiación federal en la educación va más allá del aumento del desempeño académico general de los niños. La financiación federal complementa la a veces injusta financiación del gobierno estatal y local, garantizando que todos los estudiantes tengan la misma oportunidad de éxito.

Pero en el caso del nuevo presupuesto, los programas que reducen las diferencias para los estudiantes de bajos ingresos que tienen dificultades están siendo eliminados a fin de apoyar iniciativas de elección de escuela que normalmente utilizan las familias más acomodadas.

Hemos conversado con padres de todos los niveles de ingresos y la gran mayoría de ellos nos dijeron que lo que más desean es que sus hijos sean más exitosos que lo que ellos llegaron a ser. El presupuesto de DeVos perjudica a los padres que tienen dificultades para subsistir, y esto les hará todavía más difícil ver a sus hijos triunfar y hacer realidad ese sueño.

Fuente: http://www.univision.com/noticias/educacion-publica/por-que-el-presupuesto-de-educacion-de-trump-puede-perjudicar-a-los-estudiantes-mas-pobres

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El lento despertar de un líder único

Por: Jesús Aller

Reseña de “Malcolm X. Una autobiografía contada por Alex Haley”

El libro vio la luz en 1964, un año antes del asesinato de Malcolm X, y fue resultado de más de cincuenta entrevistas que concedió al veterano escritor y periodista Alex Haley, famoso por el bestseller Raíces, quien se encargó luego de seleccionar el material y dar forma a la obra, aunque la revisión final de la mayor parte de ésta corrió a cargo del propio Malcolm. El interés del libro es enorme pues muestra en detalle la biografía y la lenta maduración del pensamiento de un personaje esencial de las luchas negras de los 60’ en Estados Unidos, un líder inteligente y carismático que no dejó apenas obra escrita. La versión española es de Capitán Swing (2015, trad. de César Guidini y Gemma Moral).

Primeros años: la experiencia

Malcolm vino al mundo en 1925 en Omaha (Nebraska), séptimo de los ocho hijos de Earl Little, un ministro baptista, y cuarto de los que éste tuvo con Louise Norton, una mulata antillana nacida de una violación. Su padre militaba en la UNIA de Marcus Garvey, que predicaba el retorno a África como respuesta a la segregación. La familia vivió después en Milwaukee y en Lansing (Michigan), donde en 1929 su casa fue quemada por la Legión Negra, una variante del Ku Klux Klan. Los bomberos miraban mientras se consumía, y luego la policía se afanó sólo en buscar la pistola con que su padre había disparado a los incendiarios. Dos años más tarde Earl Little fue asesinado por blancos segregacionistas, final que también tuvieron cinco de sus hermanos.

Empieza entonces una época aún más difícil. Con demasiadas bocas que alimentar, la madre se derrumba y en 1937 ha de ser internada en un psiquiátrico. Malcolm, adoptado por una familia amiga, gana fama de gamberro y con trece años es enviado a un centro de rehabilitación en Mason (Michigan), donde estudia en un instituto y trabaja de lavaplatos. No hay muchos negros en su entorno y los blancos suelen ser amables con él, pero no deja de sentirse una especie de mascota a la que no se atribuyen plenas capacidades humanas. Es una época marcada por el orgullo de ser uno de los primeros de la clase, el empeño de mantener la relación con sus hermanos y dramáticas visitas a la madre internada.

En el verano de 1940 visita a su hermanastra Ella, bien situada en Boston. Allí descubre que los negros pueden llegar a realizarse como personas en América mucho más de lo que había visto hasta entonces, pero esto mismo hace que de regreso en Mason, la escasez de horizontes le deprima. Al terminar el curso, logra que Ella se lo lleve con ella a Boston. El libro nos ilustra sobre la compleja sociedad negra de Nueva Inglaterra, dividida entre la marginación y una aceptación a medias que Malcolm acabará percibiendo como una traición. Tras conseguir trabajo de limpiabotas en la sala de baile Roseland, lustra los zapatos de gente como Benny Goodman, Duke Ellington o Count Basie, al tiempo que hace sus pinitos como alcahuete y pequeño traficante. Como no podía ser menos, conoce los placeres del güisqui y la marihuana, compra a crédito y se estira y tiñe el cabello.

Buscando nuevos horizontes, “Red”, que es como nombraban al apuesto mulato pelirrojo en que se había convertido, deja los betunes por la bandeja de camarero. Baile y chicas son su pasión, y sus crueldades con ellas terminan distanciándolo de Ella. Tras el ataque a Pearl Harbor encuentra trabajo vendiendo bebidas y helados en los trenes que van hacia el sur, y pronto se establece en Harlem, que se convertirá en su hogar. Despedido del tren por su mal carácter, viaja a Lansing, donde sus trajes y modos causan furor y hasta firma autógrafos. Más tarde, de camarero en Harlem, conoce en la barra la historia del barrio y se gradúa magna cum laude en un curso teórico sobre las formas más variadas de delincuencia. La galería de tipos que describe no tiene desperdicio.

Cuando es despedido por ofrecer una prostituta a un soldado de permiso que resultó ser un espía del ejército, el que ya es apodado “Red de Detroit” comienza a proveer de marihuana a sus amigos músicos. Así vive unos meses hasta que, hostigado por la policía, decide utilizar su tarjeta de empleado del ferrocarril para viajar por el país suministrando hierba a las orquestas de gira. Sólo tres cosas le aterrorizan en esta época: la cárcel, el trabajo o el ejército, y cuando es convocado a la oficina de reclutamiento, monta un hilarante número de paranoico polidrogadicto con el que consigue ser declarado inútil para el servicio.

Corre 1943 y Red, expulsado de los ferrocarriles tras una trifulca, se convierte en ladrón y atracador, usando cocaína para ponerse en forma. Tras un susto, trabaja en la lotería clandestina y luego en las apuestas, haciendo de guía para blancos adinerados que buscan experiencias especiales en Harlem y traficando con güisqui de matute. Las drogas arrastran a Red en su irrealidad destellante, y tras un viaje al filo de la muerte, es rescatado por un amigo que lo lleva a Boston. Allí pronto organiza una banda de desvalijadores de casas, reclutando para ello a Sophia, una rubia que es su amante desde su primera época en la ciudad y otros conocidos viejos y nuevos. Dan unos cuantos golpes, pero pronto son detenidos.

La conciencia

En febrero de 1946 Malcolm es condenado a diez años de cárcel. Comienza a cumplirlos en Charlestown, donde es “Satanás”, un inadaptado que blasfema y reniega de todo hasta que un compañero de reclusión respetado por sus conocimientos consigue animarlo a estudiar: inglés, latín. Pronto es capaz de escribir cartas legibles y más o menos correctas. En 1948 es trasladado a Concord, y a finales de ese mismo año, por influencia de Ella, a la colonia penitenciaria de Norfolk, de régimen mucho más laxo.

En Norfolk, a través de su hermano Reginald, llegan a oídos de Malcolm las doctrinas de Elijah Muhammad, el mensajero de Alá, líder de la Nación del Islam: El hombre negro fundó la civilización, pero fue sometido con toda clase de violencias por el hombre blanco, una raza diabólica creada por selección genética. Esta raza finalmente ha falsificado la historia y ha lavado el cerebro del hombre negro. El cristianismo es la religión impuesta a los negros, que les obliga a aceptar su postración y a adorar a un dios extranjero, de piel blanca. El islam es la religión que libera al hombre negro, destinado a derrotar en breve la maldad de sus opresores. El objetivo político de Elijah no es la integración en la sociedad blanca que defienden la mayor parte de los líderes negros, sino la creación de un estado propio para los negros americanos.

Estas ideas producen una conmoción en Malcolm, que ve en ellas la respuesta a todas sus preguntas. “Durante los años siguientes estuve en soledad casi total. Nunca había estado tan ocupado. Todavía me maravillo del modo en que cambié de mentalidad, mis viejas costumbres caían en el vacío como la nieve se desliza de los tejados. Era como si alguien -a quien yo no conocía muy bien- hubiera vivido del delito. Y me sorprendía cada vez que recordaba mi anterior personalidad.” Necesita expresar lo que siente y escribe cada día a Elijah, que a veces le contesta. Su afán de aprender no tiene límites, y devora los libros de la biblioteca. La historia universal le transmite como un leitmotiv la maldad esencial del blanco que ha esquilmado y oprimido a todos los pueblos del planeta. Decide dedicar su vida a propagar esta verdad.

Malcolm es liberado en 1952 y se establece en Detroit, donde vive con su hermano Wilfred y su familia, también conversos al islam. En septiembre viaja a Chicago y allí conoce personalmente a Elijah Muhammad. A partir de entonces se vuelca en el proselitismo y cambia su apellido paterno “Little” por la “X” que simboliza su auténtica y olvidada estirpe africana. Comienza a dirigirse a la comunidad en las reuniones semanales y en el verano de 1953 es nombrado ministro ayudante del templo. Sus desgarradas arengas expresan la revuelta contra siglos de opresión y mentira. Pronto decide dejar su trabajo y dedicarse por entero a predicar sus ideas. Su primer logro es reclutar tantos fieles en Boston como para abrir allí un templo. Su hermanastra Ella asiste conmovida a los sermones, pero tardará cinco años en convertirse.

Su siguiente destino es Filadelfia, donde consigue inaugurar otro templo, y después es nombrado ministro del de Nueva York. La ciudad es un reto difícil, pero trabaja las calles y sabe agudizar la contradicción de los negros cristianos, que practican la religión que los blancos les impusieron y consolida su opresión. Gracias en gran parte a los esfuerzos de Malcolm, la Nación del Islam progresa mucho en esta época, con nuevos templos en Springfield, Hartford y Atlanta. En 1956, Elijah pone a su disposición un Chevrolet para sus continuos desplazamientos. El libro nos instruye sobre los usos, dogmas y rituales de unos musulmanes atípicos, que por ejemplo no admitían una vida después de la muerte, en abierta contradicción con el Corán.

En enero de 1958 Malcolm se casa con Betty X, enfermera y seguidora también de la Nación del Islam; la primera de las seis hijas que tendrán nace ese mismo año. El siguiente, la firmeza de los musulmanes ante un caso de brutalidad policial en Harlem aumenta enormemente su popularidad y pronto programas de televisión y estudios académicos analizan el movimiento. La cólera del blanco contra los que “incitan al odio” no se hace esperar. A este respecto dice Malcolm: “Qué sentido tiene que el blanco pregunte al negro si le odia? Es como si el violador o el lobo preguntaran a sus víctimas: ‘¿Me odias?’ El blanco carece en absoluto de autoridad moral para acusar de odio a nadie.”

Ágil y correoso, debate con periodistas muchas horas y pronto su voz es conocida en todo el país, mientras las universidades más prestigiosas se disputan como orador al “demagogo de moda”. Contra los negros que defienden la integración, afirma que es insensato, además de imposible, integrarse en una sociedad en decadencia, abismada moralmente y condenada a la destrucción. Donde quiera que lo llamen, transmite fielmente las enseñanzas de Elijah Muhammad, que ahora viaja en su avión privado para presidir los actos multitudinarios de la Nación del Islam.

Madurez interrumpida

La relación de Malcolm X con la Nación del Islam se terminó rompiendo. Había sufrido una gran decepción cuando supo que Elijah Muhammad, apóstol de la honestidad, iba dejando un reguero de secretarias embarazadas y amedrentadas, pero siguió cumpliendo sus cometidos con plena dedicación. En esa época, su rol esencial en el movimiento despertaba la envidia de otros dirigentes, y al fin, tras el asesinato de J. F. Kennedy, el líder lo condenó a noventa días de silencio por un comentario bastante anodino sobre la responsabilidad última del clima de violencia que vivía el país. Le ayudó en este trance su amigo Cassius Clay, que invitó a toda su familia a Miami, donde preparaba el crucial combate contra Sonny Liston. Malcolm fue su guía espiritual esos días y en la hora crucial en el Convention Hall de la ciudad, donde conquistó el cetro de los pesos pesados.

Pronto llegan a Malcolm noticias de los primeros complots de sus viejos compañeros de lucha para asesinarlo, y sólo entonces toma la decisión de volcar toda su energía en forjar un movimiento, no exclusivamente musulmán, que pelee por los derechos humanos del negro americano con mucha más contundencia y proyección política que la Nación del Islam. Al mismo tiempo, comienza a plantear la liberación de la comunidad de color en términos de autodeterminación, y no de separación territorial, como había defendido hasta entonces. Realiza un primer acto en el centro de Harlem, en el hotel Theresa, donde planea fundar una mezquita, pero la complejidad de la situación creada lo anima a peregrinar a la Meca en busca de inspiración.

Tras visitar El Cairo, donde queda sorprendido de la pujanza industrial que observa, vive con entusiasmo los ritos seculares de la ciudad sagrada, rodeado siempre del afecto y admiración de todos hacia el famoso “musulmán norteamericano” amigo de Cassius Clay. El rey Faisal lo admite en audiencia y lo exhorta a predicar en Occidente una versión auténtica del islam, fiel a sus fuentes originarias. La solidaridad de razas existente en el mundo musulmán le hace ver con claridad que la fraternidad entre los seres humanos es posible. El odio al blanco deja paso entonces al odio a unas estructuras de explotación, y el islam se convierte para él en el instrumento más idóneo para alcanzar esa hermandad entre todos los hombres.

El viaje continúa luego con intensas visitas a Nigeria y Ghana, donde Malcolm toma conciencia de la importancia de mantener una comunicación sincera y afectiva con los líderes negros africanos, pues estos sin duda trabajarían por el fin de la segregación en los Estados Unidos si fueran conscientes de su brutalidad. Ve allí también en acción la nueva esclavitud que imponen los que codician las riquezas de aquellas tierras, y comprende que las de las dos orillas del Atlántico son en realidad manifestaciones de una única y eterna lucha de liberación.

De regreso en Estados Unidos, Malcolm X es usado como cabeza de turco durante las revueltas negras de 1964 y 1965 y acusado de instigar a las masas a la violencia. Él por su parte defiende el derecho de los oprimidos a combatir con todos los medios disponibles, al tiempo que condena el sustrato ideológico de los opresores, el cristianismo, que ha impuesto el racismo en todo el planeta. Se convierte de este modo dentro del movimiento por los derechos civiles de los negros, que alcanzaba su clímax en aquel momento, en el polo opuesto a la noviolencia que preconizaba el reverendo Martin Luther King.

Malcolm X, consciente de los riesgos de su lucha, nunca pensó que fuera a llegar a viejo, pero en sus últimos meses sentía la inminencia del final. Fue ésta una época marcada por una actividad frenética para difundir sus ideas y hacer progresar la organización política que había fundado, demasiado violenta para unos y moderada en exceso para otros, y por un acoso implacable por parte de la Nación del Islam, que incluyó un ataque a su casa con bombas incendiarias. Por fin, el 21 de febrero de 1965, cuando se disponía a hablar en el Audubon Ballroom de Manhattan, varios hombres se levantaron de la primera fila y le dispararon “en lo que parecía un pelotón de fusilamiento”. Murió casi instantáneamente.

El arsenal de la memoria

En un epílogo de la obra Alex Haley nos narra sus primeros contactos con Malcolm X cuando aún militaba en la Nación del Islam, la gestación de los artículos sobre él, de la famosa entrevista en Playboy de mayo de 1963 y finalmente de la propia autobiografía. Ésta arrancó con dificultad, pero la paciencia y el buen hacer de Haley consiguieron que los recuerdos de la niñez, del hampa y de la cárcel se convirtieran en una catarsis para el líder ajetreado y absorbido por las trifulcas cotidianas, al tiempo que dejaban para la posteridad un testimonio único de superación y lucha contra la alienación del ser humano.

Leyendo el libro descubrimos a un hombre que gustaba de averiguar la etimología de las palabras y cuya mayor emoción fue cuando los hermanos lograron sacar a su madre del manicomio y que viviera con la familia de uno de ellos; alguien capaz de meter la pata y reconocerlo luego, como cuando declaró alegrarse de la muerte de más de cien norteamericanos blancos de Georgia en un accidente de avión en París. El afán de perfeccionamiento y autocrítica de alguien siempre consciente de sus limitaciones fue la clave de su éxito como comunicador, sin olvidar su inteligencia, su indomeñable voluntad y su enérgica y hábil dialéctica.

Malcolm X supo trascender el instinto de supervivencia del delincuente del gueto y alcanzar una percepción lúcida de la explotación sufrida por la población negra. Y esta visión no hizo más que aquilatarse a lo largo de su corta vida, con el rechazo a cualquier forma de racismo y la búsqueda de tácticas políticas integradoras basadas en el activismo y la presión implacable desde la calle. En Harlem, que fue su universidad, aprendió lo esencial: que es la gente al final la que ha de sacar sus propias castañas del fuego, pero le hubiera gustado volver a otra donde saciar el enorme afán de saber que llevaba consigo.

Aunque desapareció demasiado pronto, su vida nos aporta lo que tal vez más necesitamos, un ejemplo soberbio de progreso y coraje.

Fuente: Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

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EEUU: Up to 14% of community college students are homeless, new study says

América del Norte/EEUU/College.usatoday.com

Resumen: Un nuevo estudio de la fundadora del laboratorio de Wisconsin HOPE Sara Goldrick-Rab y dos coautores descubrieron que miles de estudiantes universitarios comunitarios de todo el país no tienen hogar o están al borde de la falta de vivienda. El Wisconsin HOPE Lab dice que es «el primer laboratorio nacional para la investigación traslacional dirigido a mejorar los resultados equitativos en la educación postsecundaria». El estudio encuestó a más de 30.000 estudiantes en 70 colegios comunitarios en 24 estados. Se encontró que el 13-14% de los estudiantes estaban sin hogar y alrededor de la mitad eran inseguros de vivienda, lo que significa que han perdido los pagos de alquiler o sofá-surf de un lugar a otro. La encuesta también encontró que dos tercios de los estudiantes universitarios de la comunidad no cuentan con sustento alimentario seguro, lo que significa que carecen de los recursos para alimentarse adecuadamente.

At the age of 35 and caring for her 9-year-old son, Mary Baxter found herself without a place to live last summer. Forced from her apartment because of unlivable conditions and her landlord facing foreclosure, Baxter knew she needed to go back to school.

“For me, it wasn’t an option,” says Baxter, who received a two-year art and design degree from Community College of Philadelphia in May 2016.

Unable to afford the art schools she had been accepted to, like NYU and University of Chicago, she returned to Community College of Philadelphia in Fall 2016. Baxter wanted to further her education for a better job that would allow her to escape poverty.

“How can you feed yourself on $8 an hour with a kid and pay rent?” Baxter says. “There’s no way.”

Baxter’s predicaments are not uncommon among community college students.

new study by Wisconsin HOPE Lab founder Sara Goldrick-Rab and two co-authors found that thousands of community college students nationwide are homeless or on the verge of homelessness. The Wisconsin HOPE Lab says it’s “the nation’s first laboratory for translational research aimed at improving equitable outcomes in postsecondary education.”

The study surveyed more than 30,000 students at 70 community colleges in 24 states. It found that 13-14% of students were homeless and about half were housing insecure, meaning they’ve missed rent payments or couch-surf from place to place. The survey also found that two-thirds of community college students are food insecure, meaning they lack the resources to properly feed themselves.

Another recent survey found 20% of  Los Angeles community college students are homeless and nearly two-thirds are food insecure. Past studies have found similarly high numbers when it comes to college homelessness across the country.

 And Goldrick-Rab noted homeless students’ commitment to their education.“Despite being homeless, students spend as much time in class and on school topics as other non-homeless students,” she wrote. “They are clearly committed to their education; their homelessness isn’t due to a lack of effort or commitment.”

Baxter and her son currently sleep on her cousin’s couch while she works on finishing her degree. She’s five credits away from a behavioral health degree but continues to struggle with the cost, lacking a steady source of income.

“I’m an ex-felon. I have two felonies,” says Baxter, who was recently awarded a fellowship for formerly incarcerated artists. “It’s kind of hard for me to get employment, even after all my academic accolades.”

Goldrick-Rab’s study estimates only 5% of student parents like Baxter receive any child care assistance.

She says many things can be done to help struggling students. “If college prices were lower, if the minimum wage were higher and/or if colleges offered affordable housing and food options, this situation wouldn’t be so bad,” she wrote. “It would also help if students could receive the same supports for food and housing in college that they receive in (K-12) education.”

Some states, like Michigan and Florida, have organizations that help students afford housing. Florida has the Southern Scholarship Foundation, which provides rent-free housing for students across the state with limited financial means who maintain at least a 3.0 GPA. They award 470 rent-free scholarships to students at seven community colleges and universities across the state.

Woodin says although there seems to be a sudden interest in college homelessness from the community, the problem has always been there.

“We were created in 1955 because the dean of education at (Florida State University) came across students who had full scholarships, but their families didn’t have the money to send them away to college,” he says. “I think we’re starting to get good data on just how pervasive it is.”

Baxter, who’s working toward her dream of helping underprivileged youth tell their life challenge stories through multimedia, wants people to simply have compassion and empathy for people in her situation.

“I don’t think people really know how devastating it can be,” she says. “Just having a conversation is a starting point.”

Fuente: http://college.usatoday.com/2017/06/30/up-to-14-of-community-college-students-are-homeless-new-study-says/

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Interview, Katarina Popović: A commitment to free and universal education is very important for eradicating poverty, achieving equality and a better life for all

By: CLADE

In the context of the UN High Level Political Forum, we spoke with Katarina Popović, General Secretary of ICAE

The UN High Level Political Forum (HLPF 2017), the international platform for monitoring and reviewing the Sustainable Development Goals (SDG) is held in New York from 10 to 19 July 2017 in New York.

In this context, we had a dialogue with Katarina Popović, General Secretary of International Council for Adult Education (ICAE), organization that impels the Education and Academia Stakeholder Group (EASG) – which integrates the structure of civil society participation in the debates on SDG in the United Nations-, alongside the Global Campaign for Education (GCE), Education International (EI) and the European Students’ Union. «The HLPF has spaces for civil society and stakeholder groups to present their reports and we were invited to bring examples of how we contributed to the implementation of the 2030 Agenda and how we helped governments in doing so», says Katarina about her participation in the High Level Political Forum. Read the complete interview:

What were the main issues that were discussed during the side event organized by the EASG in NY yesterday and why are they important?

The opportunities and challenges for the implementation of the Education Agenda 2030 have been analysed in several sections, and many aspects have been mentioned and explained, such as the fact that education is underfunded and experience budget cuts in many countries, further on there is the growing trend towards privatization and commercialization of education, undermining the responsibility of the state as the duty bearer for the 2030 agenda.

These were highlighted as the major challenges to achieving the Agenda 2030’s Goal 4 on education. In addition, and that is something that other SDGs are also facing, there are problems with the implementation of the goals: how to move from rhetoric to action and move from the overall agenda to a national and regional level. Further on, there is a strong focus on indicators, measuring and testing, and on quantitative data. Even if this is the precondition for the accountability, it narrows down the understanding of education and the approach to quality education for everyone. While reviewing of the implementation is being intensively discussed, there is no enough political commitment and financial support for the implementation itself.

There were lots of discussions about the role of the Member States and Major and Stakeholder Groups and about the best ways for civil society for taking on its responsibilities for both implementation and monitoring. In the discussions, we from the EASG always pointed out that the State has the main responsible for these tasks, but with the spaces for dialogue always open for participation of other actors.

Considering the role of civil society, it is double: there is, on one hand, the question of how to contribute to the implementation and monitoring, and on the other, the question of how to hold governments accountable, how to make sure that they take responsibility for these processes. Many sessions during HLPF resulted in concrete proposals.

HLPF offered spaces for civil society and stakeholder groups to present their reports, experiences and recommendations, and to bring concrete examples. Of course, we still believe that this exchange and dialogue could be improved, but HLPF is ‘young’ mechanism and we are all still ‘shaping’ it.

In which events or side events organized in the context of HLPF did you participate and which highlights would you like to share about these encounters?

The Education and Academia Stakeholders Group organized a side event at the HLPF in New York, whose main focus was the intersectionality of the global agenda. Why is this so important if that goal is not under review that year? With this event, we wanted to send the message that the implementation of the SDG4 is crucial for the implementation of the other goals.

A commitment to free and universal education is very important for eradicating poverty, achieving equality and better life for all. The experts who participated in the event pointed out that the commitment to education and lifelong learning, accompanied with sufficient investment, is the answer to most of the world’s problems. We emphasize the indivisibility and interdependence of all human rights reflected in all 17 SDG, and that achieving universal, quality, affordable education is the requirement for achieving them all.

The interdependence of the goals, and relationship between education and other goals is mutual: poverty, hunger, health problems, gender discrimination and environmental disasters are detrimental elements to the SDG4. In our event, we pointed out that it is necessary to break the traditional silose-thinking for more cross-sectoral partnership. It was the message of all speakers, both from Member States and civil society, as well as participants that took part in the discussion.

What are the main opportunities and challenges for the realization of the 2030 Education Agenda, according to the discussions that has taken place in the HLPF until now, and what are the expectations of civil society about possibilities of advocacy in this context?

The HPFL 2017 is a very dynamic event. In addition to the main sessions, there are numerous side events, discussions, and side meetings that we use for effective coordination of our activities with other stakeholder groups.

Yesterday, one of the session of the main programme – “Thematic review: Eradicating poverty and promoting prosperity in a changing world: Multi-stakeholder perspectives”, gave us the opportunity to bring up our views and specific issues. At that session I had the opportunity, as the representative of the EASG, to present our vision and to remind the plenary of the intersectorality of the agenda and of some important facts. One of them – the world map of illiteracy coinciding with maps of poverty, malnutrition, ill health, high infant and child mortality, proves that education hast to be the “golden thread that runs through the implementation of all 17 SDGs”.

There were also other events where we could discuss and get to know other aspects and dimensions of that topic, and get important information and ideas for our future advocacy actions. We also met with our allies and other groups, such as the Women’s Major Group, which organized daily events, meetings and actions, the Major Group of Persons with Disabilities and the Major Group for Aging. “No one should be left behind” is the idea that connects us in a very strong way. We believe that increasing collective efforts will help us improve the way we oversee the implementation of the Agenda.

I would say that the HLPF this year is more inclusive, and civil society has more spaces to discuss, raise issues and ask questions. But there is also a sense of urgency and a feeling that we all need to make more efforts together to implement Agenda 2030.

Source:

http://v2.campanaderechoeducacion.org/en/news/778-2017-07-17-16-37-46.html

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El Modelo Educativo ¿Factor determinante de ingreso al Sistema Nacional de Investigadores?

Dra. Gloria Esther Trigos Reynoso

Dirección de Sistemas Administrativos

Universidad Autónoma de Tamaulipas

gtrigos@uat.edu.mx

A Myrna Maribel. In Memoriam.

El 27 de mayo del año en curso, en el artículo “Identificando casos de éxito de programas becarios federales” publicado en este mismo medio señalé, entre otros más, el siguiente resultado: “Siete de ellos (ex becarios) son egresados de lo que conocemos como Plan Tradicional (tuvo 50 años de vigencia en la UAT), uno del Plan o Modelo Misión XXI y, ninguno del Modelo Millenium III. En este sentido, considero que hay más de una hipótesis qué comprobar a nivel de Diseño Curricular”.

Con el propósito de brindar algunos puntos de reflexión sobre las causas que propician el desarrollo del interés por seguir estudiando y escalando niveles superiores dentro de su profesión, he dado seguimiento a un grupo de ex becarios de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), participantes en el programa “Verano de la Investigación Científica” (VIC) durante los años 1991 a 2015.

Mediante análisis de su trayectoria escolar complementada con información obtenida a través de la aplicación de una encuesta, se han identificado algunos datos que guardan relación significativa entre sí. Se toma para este reporte, lo relativo al Modelo Educativo vigente en las generaciones en estudio, los cuales se han denominado como: Tradicional, Misión XXI y Millenium III, que en lo sucesivo se mencionarán como M1, M2 y M3, respectivamente.

El M1, también conocido como rígido, estuvo vigente de 1950 al año 2000, estaba estructurado por años y semestres así como por un número determinado de asignaturas en cada uno de ellos; el M2, del año 2000 al año 2005, tenía como característica fundamental la flexibilidad, los núcleos de formación, el valor de las asignaturas expresado en créditos, los semestres se convirtieron en periodos y los planes anuales, desaparecieron; el M3, del 2005 al 2010, también flexible.

Al relacionar el dato de modelo educativo con el hecho de ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores, puesto que el programa becario en cuestión tiene como objetivo fomentar los estudios de posgrado e investigación, se encontró que existe una diferencia altamente significativa favorable al M1 en relación con el M3, mientras que con el M2, no existe relación significativa.

Algunos otros datos obtenidos en este estudio señalan que los casos de miembros del S.N.I. identificados, no reprobaron ninguna materia durante sus estudios de licenciatura, que la mayoría se trasladó de su ciudad de origen para realizar sus estudios de grado; asimismo, que la mayoría procede de estados cercanos a Tamaulipas como son San Luis Potosí y Veracruz, sólo uno es de la región Mante; la mayoría cursó sus estudios de educación media superior en instituciones públicas (CBTIS, Colegio de Bachilleres y Bachillerato General), con presencia de una institución privada; la mayoría se tituló por tesis y en menor medida, por examen profesional; la mayoría refiere un alto grado de relación entre su formación y las actividades que desarrolla en su trabajo así como también, que se encuentran altamente satisfechos con los ingresos que obtienen.

Derivadas de estos resultados surgieron, entre otras, las siguientes preguntas: ¿A qué se debe esta situación?, ¿qué características del M1 son dignas de tomarse en cuenta para fomentar que nuestros egresados, becarios y no becarios, puedan interesarse en continuar con su preparación hasta incursionar en esos niveles?, ¿qué aciertos o fortalezas del M1 deberían ser tomados en cuenta para el diseño de nuevos planes de estudio o re- diseño de los planes de estudio actuales?, ¿qué acciones proponer para lograrlo?

Con estas inquietudes se realizaron algunos análisis más, que a continuación se comparten con el ánimo de propiciar una reflexión colectiva en este sentido.

Modelo educativo y número de materias: se identificó diferencia significativa favorable al M1 al contar con un menor número de asignaturas en relación a los planes restantes.

Modelo educativo y beca adicional: las becas consideradas como adicionales a la del VIC son: PRONABES, exención de pago, movilidad estudiantil, excelencia, CONAFE, otra beca y sin beca adicional. Se obtuvo relación significativa en PRONABES a favor del M3, (probablemente esto se debe a que el PRONABES surgió en el año 2001 a diez años de distancia del  VIC); exención de pago (se otorga por promedio destacado) a favor del M1, lo mismo que otra beca y, sin beca adicional; en el resto de becas, no hubo relación significativa.

Modelo educativo y principal motivo que los llevó a tomar la decisión de buscar participar en el programa Verano de la Investigación: se obtuvo que mientras los egresados del M1 anotaron como prioridad adquirir experiencia en investigación presentando alta diferencia significativa, los del M3 señalaron la línea de investigación (presentando sólo diferencia significativa), el prestigio de la institución, el monto de la beca y el hecho de que participaron sus amistades; en el caso del M2, no hubo diferencia significativa entre los motivos señalados y dicho plan.

Modelo educativo y número de materias reprobadas: se encontró diferencia significativa al 99% de confianza, con el M2 cuando se considera el rango de 1 a 5 materias reprobadas. El M1 no presenta reprobación y el M3, aunque sí cuenta con casos de reprobación, no presenta diferencia significativa.

Modelo educativo y promedio obtenido en la licenciatura: se observa que existe diferencia significativa al 95% de confianza a favor del M1 en el promedio comprendido de 9.5 a 10, en relación a los que cursaron el M3, destacando éstos en el promedio comprendido de 9 a 9.49, con el mismo nivel de  confianza. En el M2 no se encontró relación.

Modelo educativo y género: se encontró que la presencia femenina tiene relación significativa con el M1, mientras que en los dos planes restantes no existe diferencia significativa alguna.

Modelo educativo y área de conocimiento: los datos obtenidos indican que el M1 tiene relación altamente significativa con el área de Ingeniería y Tecnología; el M2 con el área de Educación y Humanidades; y, el M3 con las áreas de Ciencias de la Salud y, en menor medida, con la de Naturales y Exactas.

Modelo educativo y titulación: se observa relación altamente significativa en el M1 con la opción de examen profesional y, en el M2 con la opción materias de maestría. El M3 no presenta diferencia significativa.

Modelo educativo y número de años entre egreso y titulación: sólo se advierte diferencia significativa en el M2, en lo relativo a siete y nueve años.

Modelo educativo y tipo de cédula profesional: se encontró relación altamente significativa a favor de los egresados del M1, en cuanto a la obtención de cédula de licenciatura y maestría, así como de licenciatura, maestría y doctorado. En el tipo de cédula de nivel técnico, licenciatura y maestría la relación se da a favor de los que cursaron el M2. Por el lado de los que no cuentan con cédula profesional, se observa que la diferencia significativa favorece a los que cursaron el M3, en correspondencia con los que cursaron el M1.

Modelo educativo y producción académica, entendida ésta como escribir y publicar libros y artículos, se encontró que existe diferencia significativa favorable al M1 en relación con el M3, mientras que con el M2, no existe relación significativa.

Modelo educativo e investigación, entendida ésta como la generación de una línea de investigación y participación en su desarrollo, se observa la misma relación mencionada en cuanto a producción académica.

Modelo educativo y relación con trabajo desempeñado, se encontró que existe diferencia significativa favorable al M1 en relación con el M3, mientras que con el M2, no existe relación significativa.

Modelo educativo y grado de satisfacción con el trabajo realizado. Se encontró la misma relación que en los anteriores cruces de variables.

Con los resultados anteriores, queda abierta la invitación a reflexionar seriamente sobre los criterios que han prevalecido en las reformas o cambios de modelo académico en las instituciones: si se hacen atendiendo a situaciones mediáticas o modas, que generalmente se trabajan de forma unidireccional y sin prever las implicaciones del cambio o, bien, como producto de evaluaciones permanentes y ampliadas de su desarrollo, con profundo conocimiento de la realidad institucional en las que participen los principales actores que tienen que ver con el proceso de enseñanza aprendizaje.

Ciertamente, se debe avanzar a la par de las demás IES pero cada institución tiene sus fortalezas y ésas son las que se deben identificar plenamente para conservarlas y a la vez, agregar nuevas disposiciones acordes con las tendencias vigentes. Esto evitaría estar empezando desde cero o reinventándose siempre, desconociendo el valor de lo logrado en épocas anteriores.

La Universidad y las instituciones en general, se van construyendo y evolucionando con la colaboración de su personal; es decir, la historia de las instituciones va ligada a las aportaciones y al desempeño de sus trabajadores, por ello es urgente reconocer por lo menos tres aspectos que tienen que ver con el desarrollo institucional:

Uno: Conceder importancia a conocer la historia o evolución de las formas en que se ha trabajado en cada área, identificando los aciertos que se deben conservar y fortalecer, así como los desaciertos que se deben evitar. Para ello, es menester contar con una plataforma sólida de información que permita orientar las decisiones.

Dos: Establecer, con carácter sistemático e institucional, los estudios de seguimiento generacional y de egresados, considerando las generaciones originales para poder brindar información real a la comunidad universitaria y sociedad en general. Y, mediante ese tipo de estudios, reemplazar a la intuición o percepción que prevalece en la explicación y solución de problemas.

Tres: El mundo está en cambio constante, lo que nos sugiere la necesidad de intentar estar a la vanguardia de ello; sin embargo, eso no es sinónimo de restar, demeritar o hasta ignorar lo que en épocas anteriores ha funcionado bien. Al contrario, en necesario conocernos suficientemente a partir del pasado para construir un mejor futuro.

Por último, estos resultados pueden ser inspiradores para reflexionar en otras aristas del desempeño y superación profesional de los egresados como: ¿a qué otros factores puede ser atribuible la diferencia en los logros profesionales de las distintas generaciones de egresados?, ¿a cuestiones culturales?, ¿familiares?, ¿coyunturales?, ¿aspiracionales?… esperemos que alguna de estas inquietudes llegue a tierra fértil para con ello, avanzar poco a poco, pero con paso firme, hacia una mayor claridad y conocimiento de los impactos que tienen las reformas de los modelos educativos.

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El Modelo Educativo ¿Factor determinante de ingreso al Sistema Nacional de Investigadores?

 

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La reforma educativa:¿el huevo o la gallina?

En días recientes la Secretaría de Educación Pública (SEP) dio a conocer los nuevos planes y programas de estudio que regirán los procesos de enseñanza-aprendizaje de los cerca de 31 millones de estudiantes de la educación obligatoria del país. Dichos planes están diseñados para responder al Nuevo Modelo Educativo (NME) y entrarán en vigor en el ciclo escolar que inicia en agosto de 2018. Con estas acciones se empieza a completar el círculo de la reforma educativa de 2013 la que, a mi parecer, descansa en cuatro pilares fundamentales.

Primero, la creación del Servicio Profesional Docente (SPD), que regula el ingreso y la carrera profesional de los docentes, de tal forma que sean los mejores profesionistas de la educación quienes ingresen al servicio público y quienes ocupen los cargos con funciones directivas y de asesoría técnica pedagógica. En este contexto, la formación continua de docentes frente a grupo resulta un componente indispensable para que se logre el propósito de contar con una planta de maestros bien formados.

Segundo, el otorgamiento de la autonomía constitucional al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación para que, entre otras funciones, evalúe los distintos componentes, procesos y resultados del Sistema Educativo Nacional, emita directrices de mejora educativa, y emita lineamientos y criterios técnicos para asegurar que las autoridades educativas realicen sus evaluaciones con altos criterios de calidad, entre las que se encuentran las del SPD.

Tercero, el diseño de un NME con sus correspondientes planes y programas de estudio, que responda a las nuevas corrientes pedagógicas, así como a las necesidades sociales, culturales y laborales de México, quien se encuentra inmerso en un mundo globalizado que utiliza con mayor intensidad las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Con estos nuevos planes se espera que los alumnos logren dominar los aprendizajes deseados; no solo los relacionados con los conocimientos de las disciplinas tradicionales (por ejemplo, la lectoescritura, las matemáticas y las ciencias), sino también con las habilidades artísticas, deportivas y socioemocionales.

El cuarto pilar de la reforma educativa está en construcción y se relaciona con el mejoramiento de la formación inicial de los docentes, especialmente la que reciben los estudiantes en las escuelas normales. Este cuarto pilar de la reforma es esencial para que el país cuente con una planta de profesores altamente capacitados para ejercer su función docente y se pueda aspirar a tener una oferta educativa de calidad con equidad. Sin lugar a dudas, el Estado mexicano ha realizado un gran esfuerzo por avanzar en el ámbito educativo, aunque algunos critiquen que los componentes de la reforma no se construyeron ni en el orden correcto, ni en el tiempo adecuado. Por ejemplo, se critica que primero se implementó el SPD y después se diseñó el NME.

Sin embargo, la experiencia mexicana en la materia nos ha demostrado repetidamente que los cambios curriculares, por sí mismos, poco pueden hacer para cambiar las prácticas de enseñanza y, en consecuencia, mejorar el aprendizaje de los estudiantes. El dilema ancestral “qué fue primero: el huevo o la gallina” se aplica muy bien aquí, pues con esta metáfora se alude a la circularidad causal que tienen dos eventos: las gallinas ponen huevos y de ellos provienen los pollos. Aunque en sus inicios, esta metáfora la utilizaban los filósofos para responder a problemas metafísicos, ahora se emplea para mostrar la poca utilidad que tiene preguntarse quién debe ser primero: ¿X o Y? Este es el caso del SPD y el NME. Qué debe ser primero para mejorar la educación: ¿contar con mejores docentes y directivos o tener buenos planes y programas de estudio?

La respuesta obvia es que las condiciones se requieren, sin importar su orden temporal, siempre que este sea suficientemente corto para que ambas hagan sinergia. En cuanto a la implementación del NME, es cierto que llega al final del sexenio y, por ello, corre mayor riesgo de que la próxima administración no le dé continuidad.

Sin embargo, sería muy lamentable que por esta sola razón se truncara un pie tan importante de la reforma. Esperemos que la racionalidad sexenal de hacer y deshacer proyectos de nación no prevalezca y que el Estado mexicano (independientemente de quién lo administre) siga dando muestras de querer construir un mejor país.

*Consejero presidente del INEE

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La reforma educativa:¿el huevo o la gallina?

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A New American Revolution: Can We Break Out of Our Nation’s Culture of Cruelty?

By: Henry Giroux

Fighting back against the right’s politics of exclusion can be a path toward rebuilding American democracy

The health care reform bills proposed by Republicans in the House and Senate have generated heated discussions across a vast ideological and political spectrum. On the right, senators such as Rand Paul and Ted Cruz have endorsed a new level of cruelty — one that has a long history among the radical right — by arguing that the current Senate bill does not cut enough social services and provisions for the poor, children, the elderly and other vulnerable groups and needs to be even more friendly to corporate interests by providing massive tax cuts for the wealthiest Americans.

Among right-wing pundits, the message is similar. For instance, Fox News commentator Lisa Kennedy Montgomery, in a discussion about the Senate bill, stated without apparent irony that rising public concerns over the suffering, misery and death that would result from this policy bordered on “hysteria” since “we are all going to die anyway.” Montgomery’s ignorance about the relationship between access to health care and lower mortality rates is about more than ignorance. It is about a culture of cruelty that is buttressed by a moral coma.

On the other side of the ideological and political divide, liberals such as Robert Reich have rightly stated that the bill is not only cruel and inhumane, it is essentially a tax reform bill for the 1 percent and a boondoggle that benefits the vampire-like insurance companies. Others, such as Laila Lalami of The Nation, have reasoned that what we are witnessing with such policies is another example of political contempt for the poorest and most vulnerable on the part of right-wing politicians and pundits. These arguments are only partly right and do not go far enough in their criticisms of the new political dynamics and mode of authoritarianism that have overtaken the United States. Put more bluntly, they suffer from limited political horizons.

What we do know about both the proposed Republican Party federal budget and health care policies, in whatever form, is that they will lay waste to crucial elements of the social contract while causing huge amounts of suffering and misery. For instance, the Senate bill will lead to massive reductions in Medicaid spending. Medicaid covers 20 percent of all Americans or 15 million people, along with 49 percent of all births, 60 percent of all children with disabilities and 64 percent of all nursing home residents, many of whom may be left homeless without this support.

Under this bill, 22 million people will lose their health insurance coverage, to accompany massive cuts proposed to food-stamp programs that benefit at least 43 million people. The Senate health care bill allows insurance companies to charge more money from the most vulnerable. It cuts maternity care and phases out coverage for emergency services. Moreover, as Lalami points out, “this bill includes nearly $1 trillion in tax cuts, about half of which will flow to those who make more than $1 million per year.” The latter figure is significant when measured against the fact that Medicaid would see a $772 billion cut in the next 10 years.

It gets worse. The Senate bill will drastically decrease social services and health care in rural America, and one clear consequence will be rising mortality rates. In addition, Dr. Steffie Woolhandler, co-author of a recent article in the Annals of Internal Medicine, has estimated that if health insurance is taken away from 22 million people, “it raises … death rates by between 3 and 29 percent. And the math on that is that if you take health insurance away from 22 million people, about 29,000 of them will die every year, annually, as a result.”

Leftists and other progressives need a new language to understand the rise of authoritarianism in the United States and the inhumane and cruel policies it is producing. I want to argue that the discourse of single issues, whether aimed at regressive tax cuts, police violence or environmental destruction, is not enough. Nor is the traditional Marxist discourse of exploitation and accumulation by dispossession adequate for understanding the current historical conjuncture.

The problem is not merely one of exploitation but one of exclusion. This politics of exclusion, Slavoj Žižek argues, “is no longer about the old class division between workers and capitalists, but … about not allowing some people to participate in public life.” People are not simply prevented from participating in public life through tactics such as voter suppression. It is worse than that. Many groups now suffer from a crisis of agency and depoliticization because they are overburdened by the struggle to survive. Time is a disaster for them, especially in a society that suffers from what Dr. Stephen Grosz has called a “catastrophe of indifference.” The ghost of a savage capitalism haunts the health care debate and American politics in general.

What does health care, or justice itself, mean in a country dominated by corporations, the military and the ruling 1 percent? The health care crisis makes clear that the current problem of hyper-capitalism is not only about stealing resources or an intensification of the exploitation of labor, but also about a politics of exclusion and the propagation of forms of social and literal death, through what the late Zygmunt Bauman described as “the most conspicuous cases of social polarization, of deepening inequality, and of rising volumes of human poverty, misery and humiliation.”

A culture of myopia now propels single-issue analyses detached from broader issues. The current state of progressive politics has collapsed into ideological silos, and feeds “a deeper terror — of helplessness, to which uncertainty is but a contributing factor,” as Bauman puts it, which all too often is transformed into a depoliticizing cynicism or a misdirected anger fed by a Trump-like politics of rage and fear. The fear of disposability has created a new ecology of insecurity and despair that murders dreams, squelches any sense of an alternative future and depoliticizes people. Under such circumstances, the habits of oligarchy and authoritarianism become normalized.

Traditional liberal and progressive discourses about our current political quagmire are not wrong. They are simply incomplete, and they do not grasp a major shift that has taken place in the United States since the late 1970s. That shift is organized around what Bauman, Stanley Aronowitz, Saskia Sassen and Brad Evans have called a new kind of politics, one in which entire populations are considered disposable, refuse, excess and consigned to fend for themselves.

Evidence of such expulsions and social homelessness, whether referring to poor African-Americans, Mexican immigrants, Muslims or Syrian refugees, constitute a new and accelerated level of oppression under casino capitalism. Moreover, buttressed by a hyper-market-driven appeal to a radical individualism, a distrust of all social bonds, a survival-of-the-fittest ethic and a willingness to separate economic activity from social costs, neoliberal policies are now enacted in which public services are underfunded, bad schools become the norm, health care as a social provision is abandoned, child care is viewed as an individual responsibility and social assistance is viewed with disdain. Evil now appears not merely in the overt oppression of the state but as a widespread refusal on the part of many Americans to react to the suffering of others, which is all too often viewed as self-inflicted.

Under this new regime of massive cruelty and disappearance, the social state is hollowed out and the punishing state becomes the primary template or model for addressing social problems. Appeals to character as a way to explain the suffering and immiseration many people experience are now supplemented by the protocols of the security state and a culture of fear.

The ethical imagination and moral evaluation are viewed by the new authoritarians in power as objects of contempt, making it easier for the Trump administration to accelerate the dynamics and reach of the punishing state. Everyday behaviors such as jaywalking, panhandling, “walking while black” or violating a dress code in school are increasingly criminalized. Schools have become feeders into the criminal-prison-industrial complex for many young people, especially youth of color. State terrorism rains down with greater intensity on immigrants and minorities of color, religion and class. The official state message is to catch, punish and imprison excess populations — to treat them as criminals rather than lives to be saved.

The “carceral state” and a culture of fear have become the foundational elements that drive the new politics of authoritarianism and disposability. What the new health bill proposal makes clear is that the net of expulsions is widening under what could be called an accelerated politics of disposability. In the absence of a social contract and a massive shift in wealth and power to the upper 1 percent, vast elements of the population are now subject to a kind of zombie politics in which the status of the living dead is conferred upon them.

One important example is the massive indifference, if not cruelty, exhibited by the Trump administration to the opioid crisis that is ravaging more and more communities throughout the United States. The New York Times has reported that more than 59,000 Americans died of drug overdoses in 2016, the largest year-over-year increase ever recorded. The Senate health care proposal cuts funds for programs meant to address this epidemic. The end result is that more people will die and more will be forced to live as if they were the walking dead.

A politics of disposability thrives on distractions — the perpetual game show of American politics — as well as what might be called a politics of disappearance. That is, a politics enforced daily in the mainstream media, which functions as a “disimagination machine,” and renders invisible deindustrialized communities, decaying schools, neighborhoods that resemble slums in the developing world, millions of incarcerated people of color and elderly people locked in understaffed nursing homes.

We live in an age that Brad Evans and I have called an age of multiple expulsions, suggesting that once something is expelled it becomes invisible. In the current age of disposability, the systemic edges of authoritarianism have moved to the center of politics, just as politics is now an extension of state violence. Moreover, in the age of disposability, what was once considered extreme and unfortunate has now become normalized, whether we are talking about policies that actually kill people or that strip away the humanity and dignity of millions.

Disposability is not new in American history, but its more extreme predatory formations are back in new forms. Moreover, what is unique about the contemporary politics of disposability is how it has become official policy, normalized in the discourse of the market, democracy, freedom and a right-wing contempt for human life, if not the planet itself. The moral and social sanctions for greed and avarice that emerged during the Reagan presidency now proliferate unapologetically, if not with glee.

Cruelty is now hardened into a new language in which the unimaginable has become domesticated and “lives with a weight and a sense of importance unmatched in modern times,” in the words of Peter Bacon Hales. With the rise of the new authoritarianism dressed up in the language of freedom and choice, the state no longer feels obligated to provide a safety net or any measures to prevent human suffering, hardship and death.

Freedom in this limited ideological sense generally means freedom from government interference, which translates into a call for lower taxes for the rich and deregulation of the marketplace. This right-wing reduction of freedom to a limited notion of personal liberty is perfectly suited to mobilizing a notion of personal injury largely based on the fear of others. What it does not do is expand the notion of fear from the personal to the social, thus ignoring a broader notion: Freedom from want, misery and poverty. This is a damaged notion of freedom divorced from social and economic rights.

Democratically minded citizens and social movements must return to the crucial issue of addressing how class, power, exclusion, austerity, racism and inequality are part of a more comprehensive politics of disposability in America, one that makes possible what Robert Jay Lifton once called a “death-saturated age.” This suggests the need for a new political language capable of analyzing how this new dystopian politics of exclusion is buttressed by the values of a harsh form of casino capitalism that both legitimates and contributes to the suffering and hardships experienced daily by the traditional working and middle classes, and also by a wide range of groups now considered redundant — young people, poor people of color, immigrants, refugees, religious minorities, the elderly and others.

We are not simply talking about a politics that removes the protective shell of the state from daily life, but a new form of politics that creates a window on our current authoritarian dystopia. The discourse and politics of disposability offers new challenges in addressing and challenging the underlying causes of poverty, class domination, environmental destruction and a resurgent racism — not as a call for reform but as a project of radical reconstruction aimed at the creation of a new political and economic social order.

Such a politics would take seriously what it means to struggle pedagogically and politically over both ideas and material relations of power, making clear that in the current historical moment the battleground of ideas is as crucial as the battle over resources, institutions and power. What is crucial to remember is that casino capitalism or global neoliberalism has created, in Naomi Klein’s terms, “armies of locked out people whose services are no longer needed, whose lifestyles are written off as ‘backward,’ whose basic needs are unmet.”

This more expansive level of global repression and intensification of state violence negates and exposes the compromising discourse of liberalism, while reproducing new levels of systemic violence. Effective struggle against such repression would combine a democratically energized cultural politics of resistance and hope with a politics aimed at offering all workers a living wage and all citizens a guaranteed standard of living, a politics dedicated to providing decent education, housing and health care to all residents of the United States. The discourse of disposability points to another register of expulsion — one with a more progressive valence. In this case, it means refusing to equate capitalism with democracy and struggling to create a mass movement that embraces a radical democratic future.

Source:

A New American Revolution: Can We Break Out of Our Nation’s Culture of Cruelty?

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