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Venezuela: Gestión Universitaria UNEM – Apure

Gestión Universitaria UNEM – Apure

Cuadernillo

En este cuadernillo se presenta experiencias maravillosas y transformadoras en el ámbito educativo, que se han dado el estado Apure. La Unidad Territorial de Gestión Universitaria de la Universidad Nacional Experimental Samuel Robinson en Apure, ha desarrollado en colectivo y de acuerdo al contexto social.

Es por ello, que este cuadernillo, nuestras las vivencias a través de lo académico, de la investigación y la  nominalización con los docentes investigadores, participantes y coordinadores, aquellas transformaciones en los ambientes de aprendizaje con innovación como base para este cambio educativo, social y comunal, desde las diferentes áreas de formación. (Presentación,p.1)

Puedes acceder al Cuadernillo completo aquí:

CUADERNILLO APURE

 

 

Fuente de la Información: Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación (CII-OVE)

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Colombia: Universidades y paz total

Universidades y paz total

Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Las Universidades tienen ética y socialmente el compromiso incuestionable de comprometerse con la construcción de paz total.

La creación de la universidad intercultural indígena, anuncia prácticas, concepciones y modos de acción distintos sobre la formación profesional, infraestructuras, compromisos y saberes en integración de comunidad y territorio desde la misma vida cotidiana; al mismo tiempo aparece en el panorama la universidad del trópico, Unitrópico, con enorme responsabilidad en el amplio entorno de la Orinoquia colombiana, con puertas de entrada y salida hacia la inmensa llanura y la valiosa biodiversidad de la selva amazónica. Se amplía de 32 a 34 el número de universidades del sistema universitario estatal SUE, con presencia en todos los territorios.

La capacidad del SUE se dimensiona con la oportunidad que tiene para proyectarse hacia el mejoramiento de las oportunidades educativas para todos los jóvenes y no sólo para quienes pueden vivir el sueño del estudio en las ciudades, pero además, para ahondar en la comprensión de territorios y saberes aún inexplorados, aportar para desarrollarlos conforme a identidades, culturas, patrimonios y demandas propias de bienestar de poblaciones y gentes marginadas u olvidadas, y ratificar su compromiso de incorporar a su visión la construcción de la paz total estable y duradera que libere de violencias y empuje al país a su consolidación como sociedad basada en derechos.

Las universidades públicas que, por naturaleza, son una mezcla de ciencia, cultura y libertades, se deben a la nación. Su esencia se determina en la docencia para emancipar, la investigación para promover el bienestar y la convivencia, y la extensión para sostener vínculos de solidaridad con la sociedad. En su misión todas anuncian la formación integral y creación de conciencia crítica, que remite a conductas éticas en profesiones, ciudadanías y sentido de humanidad, para reconocer el todo y sus partes, respetar a los otros y atender diferencias en todos sus géneros y maneras de representación, para que nadie pueda pretenderse juez moral de otro, ni verdad única a seguir.

La condición de territorios de paz de las universidades, desarmadas en sus espíritus, verbo y acciones, las conmina a asumir responsabilidades efectivas, a asegurar la calidad e impacto de sus intervenciones en las transformaciones sociales y humanas y defender la vida y el bien público. Es hora de cambiar su actual modelo de gestión de resultados basados en indicadores formales y de tomar distancia de filosofías empresariales y de negocios, que reportan recursos a un lado y detrimentos en la calidad del otro. Resignificar su naturaleza y misión será el camino necesario para liberarse de las funestas ataduras del modelo neoliberal incrustado con la ley 30 de 1992 que cambió la morfología de las universidades, atrajo a muchas a asumir la autonomía como una libertad de mercado, enviando al margen la concepción de la educación como derecho. El desafío inmediato, que ojalá se traduzca en una declaración pública, está en la reconstrucción de su visión que el mercado como sistema abierto alteró y permitió que el capital destituyera la esencia política del hacer académico.

Volver a reconocer la naturaleza universitaria científica y cultural, es un paso obligado para avanzar en sistemas de garantías a la educación superior como derecho humano. El estado sabe que llegó el momento para formular la política pública de la educación superior y que la universidad pública espera ser totalmente financiada con el presupuesto de la nación, y en reciprocidad asumir un compromiso esencial para dirigir sus esfuerzos a la construcción material de la paz total, volcando las capacidades colectivas de estudiantes y docentes a acompañar de inmediato a la sociedad en la formación integral, en territorios, campos y ciudades, barrio a barrio, otra vez en extensión solidaria.

Si las universidades asumen el compromiso por la paz, serán cerca de un millón de universitarios/as, interactuando con la población, en busca de superar rápidamente las anomalías e ir hacia la tranquilidad que tienen los países pares de la OCDE, en los que la paz es la condición esencial del estado de derecho y fuente principal del respeto a derechos humanos y garantías para la convivencia libre de temores. En los planteamientos de paz total, colocados en el centro de la brújula del gobierno, las universidades están convocadas a cumplir un papel protagónico movilizando su ciencia, cultura, rebeldía y solidaridad humana hacia los sectores de población más vulnerable. Paz total es más que la suma de conflictos resueltos y para las universidades llega un momento oportuno para liberarse de rezagos todavía medievales y dejar atrás sus actuaciones de instituciones-máquina conducidas por estímulos políticos y de mercado a veces, jurídicos otras, que las limitan para actuar y resolver sus asuntos y conflictos con base en la dialéctica y argumentos o permanecen extraviadas entre marañas de indicadores, metas y clasificaciones que violentan la condición del ser del docente, estudiante o funcionario y como instituciones responden acríticamente a impulsos del mercado y poder, condenando al silencio el argumento y la palabra. El gobierno popular abre sus puertas para construir país, de abajo hacia arriba, del territorio y la institución hacia el centro y el ministerio ofrece escuchar sin las presiones a las que estaban sometidas. Es momento para volver a hablar con autonomía, no para vender y extenderse de manera ilimitada, pero sí para volver a hacer parte vital de la vida social, recuperar el afecto y la confianza de la gente, autoconvocarse a volver sin demora a la plenitud de las ideas, al debate abierto, al diálogo franco y al rechazo unánime de toda violencia, amenaza, chantaje, temeridad e intereses personales o privados disfrazados de interés colectivo.

Las universidades pueden ser parte inevitable para atajar la desigualdad e impedir los fascismos, y sobre todo para participar como actor relevante en la tarea hasta ahora no explorada de promover el desarme total de la sociedad civil, sus grupos y manifestaciones y reducir hasta erradicar las violencias cotidianas. Pueden aportar en las negociaciones políticas con las insurgencias, al amparo de las reglas de la guerra y contribuir con el acogimiento y desarticulación de grupos criminales. Las universidades en particular las públicas, tienen la responsabilidad y oportunidad real de desmontar sus egos (sostenidos a veces con solas formalidades) y sus miradas hacia sí mismas y reconducir agendas de movilización de sus acumulados y experiencias de resistencia hacia la construcción de paz total, mirando hacia la sociedad otra vez, extendiendo hacia ella su visión y prácticas de formación integral de seres humanos y comprometer sus esfuerzos institucionales desde su papel activo en el plan de desarrollo en construcción de abajo hacia arriba, hasta en la creación de culturas hoy inexistentes de legalidad, democracia y ciudadanía necesarias en la formación de la sociedad de derechos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/universidades-y-paz-total/

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Venezuela: Elementos esenciales para el éxito escolar

Elementos esenciales para el éxito escolar

Antonio Pérez Esclarín

El inicio del nuevo curso escolar me brinda la oportunidad de insistir en algunos elementos que, según varias investigaciones y mi propia experiencia, son fundamentales para garantizar el éxito de los alumnos. En primer lugar, un fuerte liderazgo pedagógico del director o directora. Escuelas y liceos se parecen demasiado a su director: Si es dinámico, activo, apasionado por la educación, con autonomía y poder de decisión, preocupado por la formación de su personal, el centro educativo refleja inquietud, preocupación, motivación, orden, búsqueda de la calidad. Si es un mero burócrata que se refugia en los papeles, que ha llegado al cargo por su fidelidad politiquera, que está cansado y sin entusiasmo, probablemente el centro educativo estará hundido en la mediocridad y en la rutina improductiva. Necesitamos, en consecuencia, directivos promotores de entusiasmo, formación e innovación, coherentes, que predican con el ejemplo, expertos en humanidad y en educación, para que sus educadores asuman con creatividad y entusiasmo su tarea de enseñar conocimientos, sentimientos y valores.

Un segundo elemento esencial para el éxito escolar es contar con un equipo de educadores motivados, conscientes de la transcendencia de su labor, en formación permanente no tanto para aumentar su currículo, sino sobre todo para servir mejor a sus alumnos, con salarios adecuados que les permitan vivir con dignidad, descansar apropiadamente y seguirse formando. El educador debe ser una persona que disfruta con lo que hace, que ama su profesión, que acude con ilusión, “con el corazón maquillado de alegría”, a la tarea diaria, porque entiende y asume la importancia de su labor, porque se siente educador, maestro, sembrador de sueños y esperanzas, escultor de corazones nobles y generosos, formador de personas y de ciudadanos, y no mero dador de programas y clases.

Otro elemento para el éxito escolar es garantizar a todos los alumnos las herramientas esenciales para un aprendizaje autónomo y permanente: lectura personal y autónoma de todo tipo de textos y del contexto, de los nuevos lenguajes digitales y de la imagen; escritura, pensamiento lógico-matemático y científico, solución de problemas, ubicación en el espacio y en el tiempo; y de aquellas actitudes esenciales para un aprendizaje autónomo y permanente: curiosidad, reflexión, investigación, crítica y autocrítica, deseos de aprender y de hacer las cosas cada vez mejor, exigencia, esfuerzo, trabajo en equipo.

Otros factores para el éxito escolar, son la fuerte relación entre el centro educativo y las familias de los alumnos; el buen estado del centro y la adecuada dotación para posibilitar los aprendizajes esenciales, incluyendo la comida pues no es posible aprender con el estómago vacío; el clima de orden, respeto y seguridad en los centros y el entorno; el número de días de clase y el uso eficiente del tiempo en el aula, pues está bien comprobado que no sólo se pierde el tiempo cuando se suspenden las clases (y en Venezuela se suspenden por demasiados motivos), sino que también se pierde cuando los alumnos se dedican a hacer actividades rutinarias como copiar del pizarrón, que no llevan a aprendizajes significativos y resultan muy tediosas y aburridas. De ahí la necesidad de superar de una vez esa pedagogía que enseña a copiar y responder preguntas intrascendentes y proponer la pedagogía que promueve la creatividad, la crítica, la productividad y la solución de problemas.

pesclarin@gmail.com
@pesclarin
www.antonioperezesclarin
Fuente de la Información: https://www.eluniversal.com/el-universal/138137/elementos-esenciales-para-el-exito-escolar
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En Argentina, la violencia y peleas en escuelas de Neuquén, un espejo para la sociedad

Un alumno que lleva un arma de juguete. Adultos que golpean a una adolescente. Al menos en cuatro establecimientos secundarios se encendieron las alarmas.

La violencia en espacios escolares ha sufrido, desde el comienzo del ciclo lectivo, una escalada importante que genera preocupación y alerta en toda la comunidad educativa de Neuquén. Los actos violentos, que van desde mensajes anónimos a través de redes sociales donde se amenazó contra la seguridad de docentes y estudiantes, hasta peleas entre las mismas familias de los estudiantes, parecen ser una consecuencia al contexto social y económico que se atraviesa, según consideran quienes forman parte del sistema educativo.

Entre los establecimientos que han presentado situaciones de violencia se encuentra la escuela primaria N°20, la EPET N°6 y los CPEM N°26 y N°53. Una de las situaciones que aconteció a principio de mes, fue cuando se viralizó una foto de un estudiante de una escuela técnica que había llevado un arma y, a pesar que se conoció que era de juguete, generó preocupación.

El director provincial de Educación Técnica, Oscar Frassone, señaló frente a esta situación que se repitió en otros establecimientos que “ha sido un problema puntual en algunas escuelas” pero que “afortunadamente, no es masivo”.

Otra situación sucedió a fines de mayo en una escuela media, en la que un grupo de madres golpeó a una estudiante de 14 años provocándole graves heridas.

La misma escuela sufrió distintos actos de violencia desde el inicio de las clases hasta la fecha, por los cuales debieron suspender el dictado de las mismas hasta que se logró conseguir la presencia de un segundo guardia y que se trabaje en la incorporación de equipos interdisciplinarios con quienes abordar la temática.

Frassone, considera que los actos violentos de la sociedad impactan en la escuela, de forma que repercute en los estudiantes pero que, muchas veces se trata de problemas de adultos, entre las propias familias de los estudiantes. La directora de Educación Secundaria, Graciela Gracia, agregó que las familias, en algunos casos, acompañan a sus hijos desde la violencia.

En ese sentido, el director de Técnica sostuvo la importancia de que exista un control parental “necesitamos la ayuda de las familias, sin eso es imposible que avancemos”. Al mismo tiempo, Gracia señaló que las pautas de convivencia deben mejorarse y “pensarse en este nuevo contexto”.

Desde el Consejo Provincial de Educación se encuentran articulando con distintos organismos, entre ellos la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía de delitos juveniles, como también de forma interministerial para abordar estos problemas.

Por su parte, Angélica Cano de ATEN capital indicó que existe la necesidad de elaborar un protocolo de intervención frente a las situaciones de violencia. Al momento, el gremio cuenta con una carpeta en la que recopilaron las resoluciones de protocolos aplicados en otras provincias, como el de La Pampa.

Un reclamo unánime en la CPEM 53 de la capital neuquina.

Desde el gremio de los docentes consideran que “el conflicto no está en las escuelas, sino que viene desde afuera”, según sostuvo Cano. Argumentó que el impacto social que se vive hoy, está relacionado con el contexto de pandemia y que repercute en los distintos ámbitos de la sociedad.

Al mismo tiempo, el uso de las redes sociales es uno de los factores vistos como desencadenante de peleas entre los y las adolescentes. La asesora pedagógica del CPEM °53, Gimena Fernández, dijo al respecto que se hace un uso irresponsable de las mismas, siendo un espacio donde “todo circula muy rápido” y donde los jóvenes pasan gran parte de su tiempo. Agregó que lo que sucede en el establecimiento “es un coletazo de todo lo que sucedió durante la pandemia”.

Frente a situaciones de violencia, Frassone mencionó que siempre hay que redactar un acta para dejar registro escrito de lo que pasó y que, según sea el problema, se articula con quien corresponde para darle intervención.

Desde el CPE aseguraron estar trabajando para garantizar el cumplimiento de la ley nacional de educación, para que los jóvenes transiten y finalicen su trayectoria por la escuela. Para ello, el director de técnica señaló que también hay que escuchar a los estudiantes, para así poder entender qué es lo que está pasando.

Sin embargo, la asesora del CPEM 53 señaló que el Consejo “aparece tarde, cuando los conflictos explotan en forma de violencia”, esta mirada es compartida por ATEN capital, quienes consideran “muy mala la intervención de las direcciones de niveles” según sentenció Cano.

Trasladar a violentos no es una solución


La asesora pedagógica del CPEM 53 hizo hincapié en que muchas de las peleas se dieron sobre todo desde primer año hasta tercero. Señaló que en paralelo notaron que en otros establecimientos también sufrían actos violentos, como en la escuela San Martín, la EPET N°5, el CPEM N°26 y el N°23.

“Veníamos viendo que en la escuela iba creciendo con niveles que nos preocupaba y que no alcanzábamos a intervenir por tratar emergente tras emergente”, apuntó Gimena Fernández.

Frente a eso, desde ATEN capital señalaron que en muchos casos las propias docentes se encuentran desbordadas, principalmente en inicial y primario, por lo que se torna necesaria la aplicación de duplas pedagógicas y equipos interdisciplinarios que puedan acompañar en estos procesos de abordar las situaciones de violencia.

El director de Técnica, Oscar Frassone, señaló que, ante la necesidad de resolver estos asuntos, no se puede caer en una mirada punitivista de expulsar o cambiar de escuela a los estudiantes que presentan situaciones de violencia, porque eso implica trasladar el problema, en vez de resolverlo.

¿Qué función le cabe al guardia de seguridad en el edificio?


Uno de los ejes que viene trabajando el Consejo Provincial de Educación respecto a estos actos de violencia, es rever el rol y las funciones que debe cumplir el guardia de seguridad. El contrato actual de los mismos define una función acotada en la cual debe encargarse de proteger los bienes materiales del establecimiento.

La directora de Educación Secundaria, Graciela Gracia, argumentó al respecto que el guardia “no puede estar cruzado de brazos con el celular” sino que tiene que estar atento a quienes ingresan al establecimiento y observar más allá de los bienes.

Algunos establecimientos ya tomaron cartas en el asunto respecto a esto y aquellas familias que deseen ingresar, deben anunciarse con el guardia o ser citados previamente mediante cuaderno de comunicaciones o por teléfono, como sucede en el CPEM N°53.

Esta medida fue definida después que familias de estudiantes que tenían conflictos, se encontraron en las inmediaciones de la institución y se agredieron frente a los demás alumnos. La asesora pedagógica del secundario consideró que la función actual de los guardias es acotada para lo que vienen necesitando las escuelas.

Para ello, Gracia consideró que también es necesaria una comunicación fluida entre las partes, además de controlar que no entre cualquier persona a la escuela.

Fuente: https://www.rionegro.com.ar/sociedad/la-violencia-y-peleas-en-escuelas-de-neuquen-un-espejo-para-la-sociedad-2514347/

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Universidades y paz total

   Las Universidades tienen ética y socialmente el compromiso incuestionable de comprometerse con la construcción de paz total.

    La creación de la universidad intercultural indígena, anuncia prácticas, concepciones y modos de acción distintos sobre la formación profesional, infraestructuras, compromisos y saberes en integración de comunidad y territorio desde la misma vida cotidiana; al mismo tiempo aparece en el panorama la universidad del trópico, Unitrópico, con enorme responsabilidad en el amplio entorno de la Orinoquia colombiana, con puertas de entrada y salida hacia la inmensa llanura y la valiosa biodiversidad de la selva amazónica. Se amplía de 32 a 34 el número de universidades del sistema universitario estatal SUE, con presencia en todos los territorios.

      La capacidad del SUE se dimensiona con la oportunidad que tiene para proyectarse hacia el mejoramiento de las oportunidades educativas para todos los jóvenes y no sólo para quienes pueden vivir el sueño del estudio en las ciudades, pero además, para ahondar en la comprensión de territorios y saberes aún inexplorados, aportar para desarrollarlos conforme a identidades, culturas, patrimonios y demandas propias de bienestar de poblaciones y gentes marginadas u olvidadas, y ratificar su compromiso de incorporar a su visión la construcción de la paz total estable y duradera que libere de violencias y empuje al país a su consolidación como sociedad basada en derechos.

        Las universidades públicas que, por naturaleza, son una mezcla de ciencia, cultura y libertades, se deben a la nación. Su esencia se determina en la docencia para emancipar, la investigación para promover el bienestar y la convivencia, y la extensión para sostener vínculos de solidaridad con la sociedad. En su misión todas anuncian la formación integral y creación de conciencia crítica, que remite a conductas éticas en profesiones, ciudadanías y sentido de humanidad, para reconocer el todo y sus partes, respetar a los otros y atender diferencias en todos sus géneros y maneras de representación, para que nadie pueda pretenderse juez moral de otro, ni verdad única a seguir.

       La condición de territorios de paz de las universidades, desarmadas en sus espíritus, verbo y acciones, las conmina a asumir responsabilidades efectivas, a asegurar la calidad e impacto de sus intervenciones en las transformaciones sociales y humanas y defender la vida y el bien público. Es hora de cambiar su actual modelo de gestión de resultados basados en indicadores formales y de tomar distancia de filosofías empresariales y de negocios, que reportan recursos a un lado y detrimentos en la calidad del otro. Resignificar su naturaleza y misión será el camino necesario para liberarse de las funestas ataduras del modelo neoliberal incrustado con la ley 30 de 1992 que cambió la morfología de las universidades, atrajo a muchas a asumir la autonomía como una libertad de mercado, enviando al margen la concepción de la educación como derecho. El desafío inmediato, que ojalá se traduzca en una declaración pública, está en la reconstrucción de su visión que el mercado como sistema abierto alteró y permitió que el capital destituyera la esencia política del hacer académico.

      Volver a reconocer la naturaleza universitaria científica y cultural, es un paso obligado para avanzar en sistemas de garantías a la educación superior como derecho humano. El estado sabe que llegó el momento para formular la política pública de la educación superior y que la universidad pública espera ser totalmente financiada con el presupuesto de la nación, y en reciprocidad asumir un compromiso esencial para dirigir sus esfuerzos a la construcción material de la paz total, volcando las capacidades colectivas de estudiantes y docentes a acompañar de inmediato a la sociedad en la formación integral, en territorios, campos y ciudades, barrio a barrio, otra vez en extensión solidaria.

      Si las universidades asumen el compromiso por la paz, serán cerca de un millón de universitarios/as, interactuando con la población, en busca de superar rápidamente las anomalías e ir hacia la tranquilidad que tienen los países pares de la OCDE, en los que la paz es la condición esencial del estado de derecho y fuente principal del respeto a derechos humanos y garantías para la convivencia libre de temores. En los planteamientos de paz total, colocados en el centro de la brújula del gobierno, las universidades están convocadas a cumplir un papel protagónico movilizando su ciencia, cultura, rebeldía y solidaridad humana hacia los sectores de población más vulnerable. Paz total es más que la suma de conflictos resueltos y para las universidades llega un momento oportuno para liberarse de rezagos todavía medievales y dejar atrás sus actuaciones de instituciones-máquina conducidas por estímulos políticos y de mercado a veces, jurídicos otras, que las limitan para actuar y resolver sus asuntos y conflictos con base en la dialéctica y argumentos o permanecen extraviadas entre marañas de indicadores, metas y clasificaciones que violentan la condición del ser del docente, estudiante o funcionario y como instituciones responden acríticamente a impulsos del mercado y poder, condenando al silencio el argumento y la palabra. El gobierno popular abre sus puertas para construir país, de abajo hacia arriba, del territorio y la institución hacia el centro y el ministerio ofrece escuchar sin las presiones a las que estaban sometidas. Es momento para volver a hablar con autonomía, no para vender y extenderse de manera ilimitada, pero sí para volver a hacer parte vital de la vida social, recuperar el afecto y la confianza de la gente, autoconvocarse a volver sin demora a la plenitud de las ideas, al debate abierto, al diálogo franco y al rechazo unánime de toda violencia, amenaza, chantaje, temeridad e intereses personales o privados disfrazados de interés colectivo.

        Las universidades pueden ser parte inevitable para atajar la desigualdad e impedir los fascismos, y sobre todo para participar como actor relevante en la tarea hasta ahora no explorada de promover el desarme total de la sociedad civil, sus grupos y manifestaciones y reducir hasta erradicar las violencias cotidianas. Pueden aportar en las negociaciones políticas con las insurgencias, al amparo de las reglas de la guerra y contribuir con el acogimiento y desarticulación de grupos criminales. Las universidades en particular las públicas, tienen la responsabilidad y oportunidad real de desmontar sus egos (sostenidos a veces con solas formalidades) y sus miradas hacia sí mismas y reconducir agendas de movilización de sus acumulados y experiencias de resistencia hacia la construcción de paz total, mirando hacia la sociedad otra vez, extendiendo hacia ella su visión y prácticas de formación integral de seres humanos y comprometer sus esfuerzos institucionales desde su papel activo en el plan de desarrollo en construcción de abajo hacia arriba, hasta en la creación de culturas hoy inexistentes de legalidad, democracia y ciudadanía necesarias en la formación de la sociedad de derechos.

Fuente: https://rebelion.org/universidades-y-paz-total/

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Quellón: magisterio interviene en concejo municipal acusando hostigamiento de concejales. Chile

América del Sur/Chile/23-09-2022/Autor(a) y Fuente: www.colegiodeprofesores.cl

La Presidenta del Comunal Quellón del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile, Rosa Pérez Sepúlveda, denunció ante el Concejo Municipal de la comuna el hostigamiento del que fue objeto la Escuela Básica Rural de Coinco por parte de los concejales Belisario Vera y Natalia Haro, quienes el pasado martes 13 de septiembre se apersonaron en el establecimiento para registrar la exposición realizada por los estudiantes de sexto año básico para abordar el objetivo de aprendizaje Nº8 de la asignatura de Historia, lo que se tradujo en una serie de publicaciones en redes sociales acusando de adoctrinamiento político a niños de 10 y 11 años. 

Sobre estos hechos, Rosa Pérez manifestó ante los concejales y alcalde de la comuna que: «El accionar de los concejales provocó el malestar de las y los docentes, pues atenta contra la libertad de cátedra. Por otro lado, el Politécnico de Quellón, también fue objeto de publicaciones tendenciosas, acusando a la comunidad de adoctrinamiento político, debido a una actividad del Departamento de Lenguaje e Historia, enmarcado dentro de los lineamientos del Ministerio de Educación. Como profesoras y profesores de la comuna no vamos a permitir que se nos coarte la libertad de enseñanza, mucho menos el amedrentamiento y la censura», enfatizó.

A continuación, el comunicado del Regional Los Lagos del Magisterio sobre esta acción de hostigamiento:

Puede ver y descargar este documento también AQUÍ

Fuente e Imagen: https://www.colegiodeprofesores.cl/2022/09/22/quellon-magisterio-interviene-en-concejo-municipal-acusando-hostigamiento-de-concejales/

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Chile: Solicitan eliminación de la obligatoriedad del uso de mascarilla en escolares

También la Comisión de Salud analizó dicha petición. La idea es que los estudiantes mejoren su proceso de aprendizaje y socialización que se ha visto dificultado por la utilización de este elemento en el marco de la pandemia.

A dos años y medio del inicio de la pandemia, el movimiento ciudadano «Escuelas Abiertas» y otros representantes de la sociedad civil, se han reunido con autoridades del Ministerio de Salud (Minsal) para solicitar terminar con la obligatoriedad del uso de la mascarillacomo medida de prevención de contagio.

Haciendo eco de este llamado, la Comisión de Salud analizó dicha demanda con la ministra Ximena Aguilera, a quien los congresistas consultaron la factibilidad de esta decisión. La aludida reconoció que “se ha conversado con varios actores y estamos coordinando con otros ministerios, la acción que informaremos en los próximos días”.

Asimismo, el senador Karim Bianchi informó que sostuvo una reunión con la autoridad, a quien le manifestó la necesidad también de terminar con la exigencia de mostrar el pase de movilidad. “Creo que el uso de mascarilla debe ser voluntario. Estamos haciendo el ridículo a nivel internacional (…) La pandemia ya terminó porque la mortalidad es casi nula (…) Mantener estas medidas resulta exagerado y coercitivo”, aseguró.

En la misma línea, los senadores Felipe Kast, Isabel Allende, Carmen Gloria Aravena, Luz Ebensperger, Ximena Órdenes, Ximena Rincón, Karim Bianchi, Francisco Chahuán, Juan Antonio Coloma, Luciano Cruz Coke, José Miguel Durana, Álvaro Elizalde, Fidel Espinoza, Iván Flores, José García Ruminot, Sebastián Keitel, Carlos Kuschel, Javier Macaya, Iván Moreira, Manuel José Ossandón, Kenneth Pugh, Jaime Quintana, David Sandoval, Gustavo Sanhueza, Jorge Soria, Esteban Velásquez y Matías Walker, presentaron un proyecto de acuerdo en esta dirección.

El texto que será votado en una próxima sesión ordinaria y del que se dio cuenta el pasado 14 de septiembre, solicita al Ejecutivo, que si lo tiene a bien, se sirva eliminar el uso obligatorio de mascarillas en todos los establecimientos de educación parvularia, básica y media del territorio nacional.

El texto de autoría transversal, argumenta que “en la reunión del 26 de agosto del presente año, la Comisión Nacional de Respuesta Pandémica concluyó que en lo relativo a la discusión pública sobre el uso de mascarillas en establecimientos educacionales, «el Consejo está de acuerdo con dejar de exigir la mascarilla en aquellas aulas que igualen o superen el 80% de cobertura de vacunación».

Asimismo, se manifiesta que “no nos encontramos en la misma situación del inicio de la pandemia, donde se justificaba los niveles elevados de restricción que conocimos, pero que ahora consideramos que representan una dificultad en el proceso educativo y el bienestar en general de los niños, niñas y adolescentes”.

Cabe destacar que el Minsal informó el 14 de abril, que el uso de mascarillas no sería obligatorio en espacios abiertos que permitan mantener un metro de distancia. Si bien esta flexibilización sobre la medida sanitaria sólo es aplicable en las fases de «bajo impacto sanitario» y «medio impacto sanitario», dado el actual escenario epidemiológico, en la mayoría de las comunas del país se puede permanecer sin el cubre bocas en los lugares abiertos.

https://www.senado.cl/senadores-solicitan-eliminacion-de-la-obligatoriedad-del-uso-de

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