Bolivia/16 de Junio de 2016/Página Siete
Por: Fernanda Wanderley
Bolivia/16 de Junio de 2016/Página Siete
Por: Fernanda Wanderley
Fuente Fundación Bill Gates / 4 de Julio de 2016
Estas son las oficinas regionales de la fundación Bill Gates de creciente influencia en las políticas educativas globales
Washington (D. C.)
La oficina de la Fundación de Washington (D. C.) tiene a su cargo las relaciones gubernamentales en los Estados Unidos, Canadá y la región de Asia y el Pacífico, y es el centro de los programas orientados a la zona este de los Estados Unidos. La oficina, ubicada a diez cuadras de la Casa Blanca, cuenta con más de 80 empleados de la Fundación, que trabajan en una gran variedad de programas y en los ámbitos de comunicación, servicios jurídicos y operaciones.
Europa
Nuestra oficina europea, con sede en Londres, presta apoyo a las actividades de la Fundación en materia de política, defensa de la causa y comunicación. Además de trabajar con beneficiarios de subvenciones, su personal se dedica a forjar alianzas con gobiernos, instituciones europeas y organizaciones no gubernamentales; a mantener las contribuciones de los donantes de ese continente, y a promover el compromiso político en Europa con vistas a avanzar con respecto a las metas de salud y desarrollo mundiales. Obtenga más información sobre nuestra oficina en Europa.
África
La Fundación realiza inversiones considerables en el África subsahariana para hacer frente a problemáticas cruciales en materia de salud y desarrollo. Algunas de esas inversiones se traducen en campañas para brindar mayor acceso a vacunas y servicios de planificación familiar voluntaria, así como a mejorar la salud maternoinfantil y las herramientas agrícolas a fin de ayudar a los pequeños agricultores. Contamos con representantes en Nigeria, Etiopía y Sudáfrica, que se esfuerzan por promover las cuestiones que consideramos prioritarias en esos países y, además, fortalecen nuestra relación con asociados de los sectores público y privado.Obtenga más información sobre nuestra oficina en África.
India
Nuestra oficina de Nueva Delhi supervisa la labor de la Fundación en la India, que comprende asociaciones con el gobierno central y los gobiernos de los estados, organizaciones no gubernamentales y el sector privado. Nuestra labor en la India comenzó hace un decenio con una iniciativa para detener la propagación del VIH. Desde entonces, el ámbito de nuestra actuación ha ido creciendo rápidamente y hoy por hoy incluye programas en materia de salud maternoinfantil, servicios de salud y nutrición, inmunizaciones sistemáticas y vacunas, planificación familiar, y saneamiento y control de enfermedades infecciosas. Obtenga más información sobre el proyecto Ananya, una iniciativa en colaboración con el Gobierno de Bihar (India), que contribuye a impulsar a buen ritmo las actuaciones destinadas a alcanzar las ambiciosas metas del estado de Bihar en materia de salud.
China
La oficina de la Fundación con sede en Beijing apoya el papel cada vez más importante que desempeña la China como asociado en la esfera de desarrollo a escala mundial, al tiempo que ayuda a ese país a abordar cuestiones de salud y desarrollo a escala nacional. Colaboramos con asociados chinos para promover el debate sobre políticas públicas y obtener apoyo para problemáticas que consideramos prioritarias, como la erradicación de la poliomielitis, la lucha contra el tabaquismo y la colaboración con el sector filantrópico. Por otra parte, establecemos redes de asociados para aprovechar al máximo los recursos de investigación y desarrollo, así como la capacidad de fabricación a bajo costo de la China en el ámbito de vacunas, procedimientos diagnósticos, medicamentos y herramientas agrícolas para el África. Entre estas tareas se encuentran las gestiones encaminadas a abordar asuntos relativos al control de calidad y los retos reglamentarios que surgen a la hora de ampliar el alcance mundial de los productos chinos para que redunden en el beneficio de los que más los necesitan.
Por: Manuel E. Yepe
Las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial, en el teatro de operaciones de Asia y el Pacífico, concluyeron el seis de agosto de 1945 con la explosión de una bomba atómica aerotransportada que Estados Unidos lanzó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima asesinando a 80.000 seres humanos.
La cifra llegó a ser en 1950 de 200.000 difuntos a causa de los efectos ulteriores de la radiación nuclear. Pocos días más tarde, una segunda bomba atómica, también lanzada por Washington, cayó sobre otra ciudad japonesa aún más poblada. En Nagasaki, fueron asesinadas unas 300.000 personas más.
En diciembre de 1941, el imperio japonés había ocupado una parte considerable de las costas de China, Corea y las colonias francesas de Indochina (Vietnam, Laos y Camboya) cometiendo atrocidades en gran parte de las Indias Orientales Holandesas (Indonesia). En 1944 atacó a Hawái, una posesión de Estados Unidos.
El gobierno del Japón era entonces una dictadura militar que nominalmente encabezaba un Emperador que había aplastado toda disidencia democrática, proscrito al partido comunista y practicado una política exterior muy agresiva contra sus vecinos. Pero en 1945 Japón era ya un imperio derrotado. Había perdido sus reservas de petróleo y su flota naval había sido destruida. Alemania nazi, su mayor aliado, se había rendido en mayo.
En junio de ese año, el régimen de Japón había comunicado a los gobiernos de Suecia, Suiza y la Unión Soviética su intención de rendirse, poniendo como una única condición a negociar que el Emperador Hiroito se mantuviera como jefe nominal del Estado. No obstante, a fines de 1945, ya el gobierno estadounidense había tomado la decisión de hacer una demostración de su poderío y de su voluntad de asumir el liderazgo mundial partiendo de saberse único poseedor de un arma nueva y terrible.
El mensaje sería evidente y claro: Estados Unidos posee un arma terrible y está dispuesto a usarla contra cualquier nación que se oponga a su dominación global.
El entonces presidente estadounidense, Harry Truman, justificó la utilización del arma atómica tras el genocidio. «Hemos utilizado (la bomba atómica) para acortar la agonía de la guerra, con el fin de salvar las vidas de miles y miles de jóvenes norteamericanos». Al ser informado de la destrucción total de Hiroshima por aquel bárbaro crimen, el presidente se limitó a calificarlo textualmente como “lo más grande que ha ocurrido en la historia”.
Desde 1945 hasta hoy, Estados Unidos ha venido manipulando la cuestión nuclear como amenaza estratégica para su dominación.
Durante gran parte de la posguerra, Washington logró imponer a la Unión Soviética una onerosa carrera armamentista a la que fueron incorporadas otras novedades de la técnica militar como los misiles intercontinentales.
Washington, que había concluido la segunda guerra mundial (IIGM) con menos daños materiales que las demás potencias y, por tal motivo, relativamente enriquecida respecto a éstas tenía todas las de ganar en esa carrera.
El presupuesto militar estadounidense, que sobrepasa la suma de los presupuestos militares combinados de todos los demás países del mundo, ha hecho que la deuda total del gobierno estadounidense también supere la deuda externa total del resto de los países del globo.
Washington ha sido capaz, hasta ahora, de evadir las pavorosas consecuencias de tan desastroso manejo de su economía gracias a que goza del privilegio único de poder imprimir su moneda, ventaja que le permite dilatar indefinidamente la liquidación de su enorme deuda y transferir los nocivos efectos de ello al conjunto de la economía global.
El mundo vive hace algunas décadas pendiente de probables desenlaces nucleares de los “conflictos” que desata o suscita Washington en cualquier lugar del mundo ya sea para provocar un cambio de régimen, imponer algún Tratado de libre comercio por medios violentos; aplastar los llamados gobiernos «fallidos» y los movimientos populares que resisten el imperio corporativo mundial; promover el despojo del petróleo y otros recursos en los países más débiles, u otros fines incalificables.
Aunque la Guerra Fría concluyó hace un cuarto de siglo, las armas nucleares siguen estando en el núcleo de la estrategia imperialista. La doctrina militar de Estados Unidos, aunque evidencia una política de constantes guerras, agresiones y ocupaciones contra diversos países, según todo parece indicar, apunta a preparativos para una guerra contra Rusia y China que a todas luces sería a escala mundial, sería nuclear y la última de la vida en la Tierra.
http://manuelyepe.wordpress.com/
Por: Alberto Croce
Es reconfortarte cuando tus amigos te escriben y te dicen que extrañan tus “Crónicas de viaje”. Algo que empezó como una necesidad de compartir lo que iba viviendo y pensando en los viajes, y que se ha transformado para mí en más que eso, casi en una responsabilidad importante, aunque no onerosa, que se me impone. Y pienso en lo que voy a compartir con ustedes cuando estoy caminando por las calles, cuando suceden imprevistos en las reuniones a las que asisto, cuando estoy conciliando el sueño que el “Jet Lack” me aleja, cuando escucho a los amigos y amigas que me cuentan sus historias, cuando levanto las persianas o corro las cortinas de mis eventuales “hogares”, ya sean hoteles o casas de mis solidarios amigos y amigas.
Esta vez fue La Haya y Barcelona el destino de estos días europeos de fin de primavera y principio del verano, mientras, dejaba atrás el otoño y espero el invierno que, inexorable, me recibirá cuando me baje de este avión.
Mientras, escucho a Frank Sinatra, en una selección que me ofrece KLM y que me relaja al escribir.
Por un lado, quiero contarles algo sobre las reuniones y actividades que me convocaron. Por otro, hablarles de la Europa que encontré en esta oportunidad.
Respecto de lo primero, fue un poco como mi propia vida en estos momentos. La primera parte del viaje -Den Haag- me hizo participar de la reunión del Comité Coordinador de la Alianza de OSC por la Eficacia del Desarrollo. Hace ya bastantes años, cuando me interesé por los temas de Cooperación Internacional, fui recorriendo distintos espacios hasta llegar a ser Referente regional para América Latina y el Caribe, elegido por distintos sectores y representantes de muchos países, en una elección que no fue nada fácil.
La Alianza es un espacio complejo, duro, áspero… Hay mucho juego de poder e intereses diversos.
Como está presente en muchos de los foros más importantes de debate global, hay muchas cosas que se ponen a discusión y el clima no es muy sencillo. Los latinoamericanos, además, tenemos la dificultad del lenguaje y de nuestras propias limitaciones regionales, con nuestras crisis no menores y nuestras idas y vueltas políticas que nos han llevado de una década en donde referentes sociales lideraban procesos populares, a esta nueva etapa en la que los que gobiernan son empresarios, gerentes de transnacionales, políticos ligados a los medios de comunicación masivos… en muchos países y con situaciones de lavado de dinero, especulación financiera, compromisos con el narcotráfico y la mafia, conflictos de intereses y procesamientos de distinto tipo…
Es difícil, como representante de organizaciones de la sociedad civil de América Latina y el Caribe, situarse en este ir y venir de los procesos, que parecen no tener una dirección clara que se consolide por más allá de una década…
Procesos que, por contradictorios, profundizan nuestras propias dificultades de articulación. Y esto repercute, claro, en nuestra participación en estos espacios globales.
Nuestras convicciones nos llevan a reafirmar que, desde América Latina, no queremos que nos impongan desde fuera el modelo de desarrollo que los países del “norte” eligieron para sí. Por consumista, por egoista, por destructor del ambiente, por irrespetuoso de los Derechos Humanos, por autoritario y por violento. Sin embargo, a veces nuestros propios pueblos parecen ir en otra dirección. No en forma absoluta, pero con porcentajes minúsculos que les otorgan mayorías legítimas. El mundo, y no sólo nuestra región, parece partido en mitades. La “grieta” no es un defecto sólo de la sociedad argentina. Está resquebrajando el mundo entero…
Esta reunión fue una de las últimas de la Alianza en las que participaré. A fin de año dejaré mis responsabilidades allí para concentrarme en el nuevo proyecto en el que estoy comprometido. Esta etapa que termina la he vivido con todo entusiasmo y compromiso. He intentado dejar un espacio mejor para los que vengan a ocuparlo en adelante. Me deja contento pero, al mismo tiempo, espero realmente que lo construido se pueda sostener y profundizar, cosa que tampoco será sencillo para los que sigan. Pienso cómo poder transmitir y hacer aprovechar todo lo que aprendí durante todo este tiempo. Dejar una responsabilidad no puede implicar perder los conocimientos y posicionamientos que logré gracias a muchos compañeros y compañeras. Es una cuestión que me exigirá pensar un poco más para hacerlo bien.
Como les comentaba, la nueva etapa de mi vida me atrapa, me entusiasma, me apasiona.
Siento que va conquistando poco a poco todo lo que hoy me ocupa. No imaginé que sería tan fuerte.
Es como que me hubiera reencontrado con algo muy importante que estaba adentro mío. No dormido, porque nunca lo estuvo, pero sí con una fuerza particular. Siento que estoy “rehaciendo” casi, mi carrera universitaria, y aprendiendo y reaprendiendo todo lo que puedo sobre educación.
Siento que estoy siendo parte de un momento histórico importante y que, desde este lugar, me toca aportar a la construcción de un futuro que espero sea mejor para la educación de mi país y de América Latina.
Por ello fui a Barcelona, a encontrarme con referentes de la movida de transformación educativa que está teniendo lugar en esas queridas tierras catalanas, que siempre me reciben tan acogedoramente.
Las reuniones fueron todas espectaculares y me fueron moviendo interiormente y aumentado el entusiasmo. Una sensación muy profunda de ir por un buen camino, aún sabiendo que deberemos enfrentar momentos que serán difíciles pero que son, también, inevitables. Sobre lo que tengo certeza es que, cuanto más preparado esté yo mismo, la solución de esas dificultades será, en lo posible, más sencilla y con menos sufrimientos.
Quizás, como decía mi querida amiga Charo en una charla que tuvimos, “hay que ser valientes para querer cambiar las cosas en la escuela”. Yo no sé si lo soy lo suficiente, pero estoy dispuesto a profundizar el compromiso si esto hace que los adolescentes y jóvenes de mi país puedan aprender más, ser protagonistas de una buena educación y asumir compromisos serios con la construcción de un futuro digno y justo para todos. Y para mí eso de “los adolescentes” tiene cara, nombre, calor y afecto.
La última parte de esta “Crónica” quiero dedicarla a contarles la Europa que encontré. No fue un momento cualquiera. A los tres días de llegar, el pueblo británico decidió salirse de la Unión Europea. “Brexit”. No se esperaba eso. Las encuestas señalaban lo contrario. Una mayoría muy estrecha dijo “no”. Pero la situación es compleja. Ni los escoceses ni los galeses votaron así. Por lo que empezaron a plantearse en separarse de la Gran Bretaña para permanecer en la comunidad. Toda Europa se sacudió. Es cierto que la Gran Bretaña estaba de una manera peculiar en la Unión Europea. No tenía el euro, seguía con su moneda… Pero estaba.
Ahora, los países que “quedan” quieren que se salgan rápido. Las consecuencias de la movida son impredecibles aún. Por lo pronto, la Libra se devaluó casi un 30% ante el euro y el euro se devaluó ante el dólar… El primer ministro inglés anunció su renuncia y hasta el partido laborista cuestiona abiertamente a su líder más contrario al neoliberalismo, de los que hubo en los últimos tiempos.
Ni el asesinato de la diputada laborista y joven, defensora de los Derechos Humanos, frenó este NO… La inmensa mayoría de los jóvenes menores de 30 años votó por quedarse, pero los adultos y ancianos, que son muchos, especialmente de zonas rurales, prefirieron volver a un pasado al que, lamentablemente para ellos mismos, tampoco podrán regresar…
Cuando llegué a Barcelona, un viernes, me encontré con que el domingo siguiente iban a realizarse las nuevas elecciones nacionales en España. Y allí fue otro golpe. Todos esperaban que la alianza entre la Izquierda Unida y Podemos, desbancaría al Partido Popular… El resultado electoral demostró todo lo contrario. La derecha española se afianzó y está al borde de poder formar gobierno. Ni la alianza mencionada sumando al Partido Socialista, que quedó como segunda fuerza, puede sumar diputados para revertir la situación.
Sólo dos regiones en España votaron en sentido contrario: El País Vasco y Catalunya. Ambas regiones con aspiraciones independentistas. Para un extranjero como yo, quedó muy claro que allí hay otro proyecto de país que el que se propone el resto de España. De pronto, muchos catalanes no independentistas empezaban a reconocer que era entendible y hasta razonable plantearse otras alternativas…
Curiosamente, pocos días antes de la elección se había conocido un escándaloso diálogo grabado en secreto en el que un ministro nacional y el fiscal anticorrupción, hacían alarde de haber destruido el sistema de salud catalán para debilitar a su gobierno ante la opinión pública. Pero nada daña a estas derechas blindadas por la prensa y por cierto sentido común que justifica la corrupción de los ricos y demuele sin piedad a los que, siendo parte de partidos progresistas, son descubiertos en operaciones de la misma calaña. Ojalá haya quienes estudien este fenómeno que no termino de comprender adecuadamente.
No quiero terminar sin contarles que disfruté de las cervezas holandesas y de las “claras” catalanas, en medio de la envidia de muchos de ustedes que me lo hicieron saber sin disimulo. Caminé muchísimo todos estos días. Seis kilómetros en promedio, tratando de conocer “a pie” un poco más lugares hermosos de las ciudades que me recibieron. Y, sobre todo, disfruté de la amistad de muchos y muchas. Ana, Mónica, Erin, Alejandro, Jorge, Meja, Luca, Paola, Karina, Jodel, Charo, Frederic, Cecilia, Rafa, Begonia, Pepe, Sol, Santi, Marisel y su hijita, Teresa, Laura, Paco, Isabel … y los nuevos… Jaume, Jon, Jesús.
Cada viaje es, para mí, sobre todo, una fiesta de la amistad, y así intento vivirla. Esa amistad acumulada me da muchas fuerzas por seguir en el camino con más entusiasmo.
Gracias a Charo y Frederic por recibirme en su casa -mi casa a estas alturas- y festejar en la intimidad el aniversario de su boda.
Como siempre me pasa, al llegar al final, me pregunto quienes habrán quedado y agradezco y felicito a los que hayan podido acompañarme hasta aquí… La inmediatez de internet, no es para esto… Twitter y frases cortas. Fotos e imágenes. Impacto… Bueno… no todo se puede. Así que perdonen los que se quedaron hasta el final, si esperaban un final a toda orquesta…
Es un simple final, de un amigo que sigue caminando y que encuentra en estas compartidas -ojalá mate de por medio- una manera de alimentar la amistad con tantos y tantas a las que quisiera abrazar más seguido, escucharlos, verlos sonreir y descubrirlos cercanos siempre.
¡Hasta la próxima!
*Tomado de: https://albertocesarcroce.wordpress.com/2016/06/30/cronicas-de-viaje-por-una-europa-revuelta/
Fuente: universia.es / 4 de Julio de 2016
Las Ayudas a la Investigación Ignacio Hernando de Larramendi tienen como objeto facilitar apoyo económico para la realización de proyectos de investigación en las siguientes áreas: Promoción de la Salud, Prevención y Seguridad Vial y Seguro y Previsión Social.
Están dirigidas a investigadores o equipos de investigación del ámbito académico y profesional, que deseen desarrollar programas de investigación en las áreas mencionadas, de forma independiente o en el marco de universidades, hospitales, empresas o centros de investigación a los que estén adscritos.
La ayuda será otorgada al director del proyecto como beneficiario de la misma o, si se requiere, a la institución a la que está adscrito y donde la investigación se esté llevando a cabo, siempre que la ayuda se destine exclusivamente para tal fin.
El importe bruto máximo de cada una será el siguiente:
La duración de la ayuda será de un año natural desde la fecha de su aceptación y formalización. El plazo de registro y envío de la documentación online para solicitar estas ayudas finaliza el 13 de octubre de 2016 (inclusive).
Fundación MAPFRE lleva convocando estas becas desde el año 1979 y ha otorgado cerca de 1.925 ayudas de este tipo.
¿Quieres ser uno de los beneficiarios en la convocatoria de este año?
Ver bases de la convocatoria 2016
Enlace original: http://noticias.universia.es/educacion/noticia/2016/06/30/1141384/ayudas-investigacion-ignacio-h-larramendi-convocatoria-2016.html
Fuente FECODE / 4 de Julio de 2016
Ante los incumplimientos del Ministerio de Educación Nacional, en cabeza de Gina Parody, y las diferentes problemáticas que enfrenta el magisterio, se hace el llamado a preparar el PARO INDEFINIDO en el segundo semestre de este año. Escuchemos el informe completo, a cargo de Luis Grubert, presidente de la federación.
Por: Mateo Aguado
La esfera de la economía no puede crecer indefinidamente sin acabar teniendo repercusiones negativas tanto sobre la esfera social en la cual se desarrolla, como sobre la esfera ecológica (o biosfera) sobre la cual, en última instancia, todo nuestro mundo construido reposa.
Hace poco más de un año tres reputados científicos de la NASA publicaron un impactante estudio en el que, basándose en complejos modelos matemáticos, pronosticaban el posible colapso de la civilización humana para dentro de pocas décadas. Las causas que se aludían como determinantes para llegar a tales conclusiones eran principalmente dos: la insostenible sobreexplotación humana de los recursos del planeta y la cada vez mayor desigualdad social existentes entre ricos y pobres (1).
Más allá de analizar la gravedad de esta predicción, me gustaría hacer notar que los dos motivos que –según estos investigadores– podrían acabar provocando el derrumbe de nuestra civilización son precisamente dos de las más claras características que posee el sistema capitalista: una insensibilidad total hacia la sostenibilidad ecológica del planetay una abrumadora despreocupación hacia la (des)igualdad y la (in)justicia social.
En consecuencia –y como se verá en mayor profundidad en las líneas que siguen– no resultaría demasiado descabellado afirmar que el capitalismo es, a día de hoy, una de las mayores amenazas que se ciernen sobre la continuidad de la cultura humana en elplaneta Tierra.
En las sociedades modernas de hoy en día nos hemos acostumbrado a asociar el poder adquisitivo con la capacidad de alcanzar una vida feliz. Es decir, se asume que –más que menos– nuestro nivel de renta determina la felicidad que podemos llegar a alcanzar en nuestra vida (o, como se suele decir, que el dinero da la felicidad).
Esta engañosa forma de concebir la vida (basada en los aspectos materiales y monetarios como medida a través de la cual lograr una vida buena) representa, probablemente, la mayor herramienta moral que posee el capitalismo en la actualidad. Sin embargo, y como veremos a continuación, esta concepción ofrece al menos dos evidencias que la hacen insostenible.
I) La evidencia social
Desde el punto de vista social el capitalismo es insostenible en tanto en cuanto promociona una sociedad global de poseedores y desposeídos en donde el sobre-consumo innecesario de unos pocos se produce a costa de las carencias vitales de la mayoría. Y es que una de las características que ha demostrado tener el capitalismo moderno es la construcción de sociedades en las que tienden a crecer las desigualdades sociales (lo cual sucede tanto si pensamos a una escala planetaria, a nivel de países, como si lo hacemos dentro de un mismo país bajo el prisma, cada vez más simplificado, de clases).
Paralelamente a esta estratificación económica de la sociedad en dos claros grupos (unas élites muy ricas y unas masas pobres), el capitalismo no ha logrado tan siquiera cumplir su clásica promesa de traer la felicidad a un creciente número de personas. Son cuantiosos los estudios que en este sentido han cuestionado rotundamente el axioma tan fuertemente instaurado en el ADN capitalista (y en el imaginario colectivo) de que el dinero da la felicidad. Estos estudios vendrían a mostrarnos cómo la correlación entre los ingresos y la satisfacción con la vida sólo se mantiene en etapas tempranas, cuando el dinero es usado para cubrir las necesidades más básicas. A partir de este punto entraríamos en una situación de “comodidad” en donde más dinero ya no significa necesariamente más felicidad. Es más, una vez ha sido alcanzada esta situación, seguir buscando obstinadamente el crecimiento económico (en el plano macro) y el aumento de la renta y el consumo (en el plano micro) puede resultar incluso contraproducente, pues tiende a hacernos descuidar otros aspectos de nuestra vida –intangibles pero igualmente esenciales para la felicidad– como las relaciones sociales o el buen uso del tiempo (2).
Así pues, parece claro que el capitalismo es un sistema que chirría tanto con la justicia social como con la felicidad humana. Como pusieron de manifiesto hace unos años Richard Wilkinson y Kate Pickett –en su magnífica obra Desigualdad: Un análisis de la (in)felicidad colectiva– estas dos cuestiones (justicia social y felicidad humana) son dos asuntos íntimamente relacionados. Parece ser que las desigualdades sociales tienden a hacernos más infelices: en aquellas sociedades en donde son mayores los niveles de desigualdad, mayores son también los niveles de infelicidad (3).
De todo esto se puede extraer la acertada conclusión de que una sociedad preocupada por maximizar sus niveles de felicidad debería ser una sociedad centrada en rebajar al mínimo sus niveles de desigualdad (lo cual, dicho sea de paso, parece una tarea incompatible con las actuales políticas de desarrollo occidental). Por ello, como sostiene Jorge Riechmann en su libro ¿Cómo vivir? Acerca de la vida buena, el capitalismo es “un enemigo declarado de la felicidad”. Y por esta misma razón “los partidarios de la felicidad humana no pueden ser sino anticapitalistas”.
II) La evidencia ecológica
Por otro lado, el axioma del crecimiento indefinido que el capitalismo defiende, a la vez que (como hemos visto) un sinsentido social, es una inviable biofísica. La constante demanda de materiales y energía que conlleva una economía como la que tenemos no puede mantenerse de forma indefinida en el tiempo sin acabar chocando con los límites biofísicos de nuestro planeta (un lugar éste, no lo olvidemos, finito y acotado). Este hecho, a pesar de ser firmemente ignorado por los economistas convencionales (y por la inmensa mayoría de los políticos), constituye una realidad absolutamente incontestable, tal y como nos enseña la segunda ley de la termodinámica. Se podría afirmar, por lo tanto, que el capitalismo es, desde el punto de vista ecológico, biofísico y termodinámico (desde el punto de vista científico al fin y al cabo) un sistema imposible abocado al desastre.
Es por razones como ésta que [como ya se apuntó en la primera entrada de este blog] en política y en economía, al igual que sucede con el resto de aspectos de la vida, se hace imprescindible poseer un mínimo de cultura científica para poder ejercer comociudadanos responsables y comprometidos (o lo que es lo mismo a efectos termodinámicos, para acomodar nuestro comportamiento a los límites biofísicos del planeta).
Me resultan muy interesantes en este sentido las sabias palabras de Wolfgang Sachs, quien sostiene que, en el futuro, el planeta ya no se dividirá en ideologías de izquierdas o de derechas, sino entre aquellos que aceptan los límites ecológicos del planeta y aquellos que no. O dicho de otro modo, entre aquellos que entiendan y acepten las leyes de la termodinámica y aquellos que no. No se trata por lo tanto de arreglar o refundar el capitalismo (como algún político sostuvo hace no mucho) sino de entender que nuestro futuro como especie en este planeta será un futuro no-capitalista o, sencillamente, no será (4).
Hacer comprender al común de los mortales que la esfera económica no puede crecer por encima de la esfera ecológica (al menos no sin comportarse antes como un cáncer) es, por sencillo que pueda parecer de entender, uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la ciencia y la educación del nuevo milenio.
Sin embargo, esta cuestión de las esferas concéntricas –cual muñecas rusas– y de los límites del planeta es (pese a los reiterados mensajes ilusorios en pro del gasterío insensato que el capitalismo se empeña en difundir) un asunto sencillo de concebir para todas las personas. Y aquí reside –precisamente– nuestra esperanza: la esperanza de un cambio social en aras de poder alcanzar otro mundo posible, más justo y sostenible.
Como argumentaba recientemente Juan Carlos Monedero, es mucho más factible hacerseanticapitalista a día de hoy desde posiciones ecologistas que desde posiciones marxistas. La inviabilidad de un sistema que aboga por el crecimiento constante en un mundo que es limitado es algo mucho más fácil de comprender para la gente normal que la tendencia descendente de la tasa de ganancia o el fetichismo de la mercancía de la que nos hablaba Marx.
Por lo tanto, y a modo de corolario, urge entender que ser anticapitalista a día de hoy no es ya una cuestión de ecologistas o de marxistas aislados, sino que es algo de sentido común; algo directamente relacionado con la lógica de supervivencia. Esperemos que este asunto sea entendido –más temprano que tarde– por la inmensa mayoría de individuos que pueblan la Tierra hasta convertirse en una evidencia popular. Nuestra continuidad sobre el planeta y nuestra felicidad de ello dependerán.
*Fuente: http://iberoamericasocial.com/