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Cuánto importa la educación

Siempre me he preguntado por qué en nuestro país la educación figura en los discursos de aspirantes al poder pero en la práctica pasa a ser un tema secundario, solo llevado a primera plana cuando se trata de conflictos laborales, huelgas de docentes por mejores salarios, crisis por fallas de infraestructura o materiales, reclamos de cupos de los aspirantes a ingresar a las casa de estudio o quejas de los padres por el costo de la estudios de sus hijos. Nunca ocurre como en alguna otras sociedades que se convierta en fecha de conmemoración nacional el día de graduación masiva de los bachilleres, futuros aspirantes a carreras universitarias, o el momento en que ingresan al mercado de trabajo los nuevos profesionales de nuestras universidades, o cuando se gradúan jóvenes que han elegido la docencia como su profesión de vida, los futuros maestros.

Después de mucha reflexión llego a la conclusión de que la educación no importa porque somos un país que ha mantenido la condición rentista como nuestro principal rasgo económico y cultural. Esto significa que el presente y el futuro de las personas no depende estrictamente de sus capacidades, de las habilidades que haya logrado atesorar, depende fundamentalmente de la posibilidad de participar en el discrecional reparto de la renta que realizan quienes ejercen el poder ilimitado de distribuir los pedazos de rentas entre los escogidos a dedo.

Creo firmemente que la educación, sus cualidades, importancia, la calidad de sus maestros, el interés de la sociedad en este aspecto trascendental nos define lo que somos como país, que aprendemos, que enseñamos, cómo se forman nuevas generaciones y cómo actuamos hoy. La educación no es un hecho fortuito que depende del humor de quien gobierna o de quienes manejan los recursos; depende de las decisiones responsables que toman los ciudadanos para garantizar más y las mejores oportunidades para todos.

En Venezuela ocurre un hecho insólito, siendo un país que en el conjunto de Latinoamérica ha tenido momentos de gran bonanza económica, hitos en los cuales el precio del petróleo ha alcanzado los tres dígitos. La riqueza no ha sido utilizada para construir oportunidades de formación para el trabajo de los sectores que por su condición económica deben incorporarse tempranamente al mercado de trabajo.

Los jóvenes de familias de bajos ingresos, es decir, la mayoría de la población, carecen de las oportunidades de aprender un oficio, adquirir una pericia o una habilidad que los califique cuando les corresponde incorporarse a la vida económica activa. Salvo algunas instituciones como Fe y Alegría, otras iniciativas patrocinadas por países como Suiza o Alemania, los jóvenes venezolanos de hogares de bajos ingresos salen a buscar trabajo sin tener ninguna constancia de haber obtenido algún tipo de aprendizaje. Podemos preguntarnos de qué nos han servido los altos precios del petróleo si la mayoría de los jóvenes no ha tenido la oportunidad de desarrollar sus capacidades, aprender para poder aportar a la sociedad el trabajo y las posibilidades creativas de las cuales están dotados todos los seres humanos.

Si la educación refleja lo que es una sociedad, nuestro balance es completamente deficiente, nuestras universidades están amenazadas por la incomprensión de los gobernantes que ignoran su importancia, mezquinamente se les niegan los recursos para cumplir con su alta misión, se intenta suplantarlas por centros donde priva la orientación ideológica por sobre la oportunidad de desarrollar el más alto nivel de las potencialidades humanas de nuestros estudiantes.

Hoy padecemos hambre por falta de alimentos, pero igualmente y quizás más profunda tenemos una carencia casi total de oportunidades educativas, ambas carencias letales para la posibilidad de ver surgir en nuestro país la generación de individuos responsables que participen y decidan el destino del país.

En los próximos tiempos tenemos que sumergirnos en el tema de la educación para lograr darle el rango que nos permita ser una sociedad en la que sus individuos, sus dirigentes, se esfuercen por generar nuevas oportunidades para todos, donde se pueda materializar esa anhelada posibilidad de que ningún nacido en estas tierras esté condenado a la miseria, a la ignorancia y a la marginación. Para lograr este objetivo es imprescindible convertir la educación en la gran prioridad, es la oportunidad magnífica, en el momento en que nuestra sociedad alcance la libertad y pueda comenzar a construirse desde nuevas bases, reconociendo el papel del ciudadano, posicionando el Estado como una institución al servicio de los ciudadanos, luchando por cumplir responsabilidades que respalden nuestros derechos en todos los campos económicos, sociales y políticos.

La educación es la gran deuda que se ha creado con la gente, con las nuevas generaciones; el fracaso educativo, la mezquindad en negarle recursos a la educación son las muestras más elocuentes del gran trauma social que significa la existencia de una sociedad en la que las nuevas generaciones carecen de las oportunidades de convertirse en mejores seres humanos.

No basta lamentarse, ni limitarse a culpabilizar, la situación de la educación es tan grave que exige lo mejor de nosotros. ¿Cuáles son las grandes decisiones que tomar en lo inmediato? ¿Qué hacer para que los maestros y los docentes en general sean reconocidos, respetados y remunerados como se merecen? ¿Cuáles son las prioridades para que puedan lograr su mayor nivel de preparación profesional y convertirse en verdaderos guías de las nuevas generaciones?

La educación no es un tema del Estado, es un ámbito para ejercer la responsabilidad de cada individuo de este país. No se trata de lo que decidan los gobiernos, estos tendrán que hacer lo que decidan los ciudadanos y la educación en estos términos se convierte en nuestra mayor prioridad.

Fuente del artículo: https://www.elnacional.com/opinion/cuanto-importa-la-educacion/

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Maduro ordena una «cuarentena total» en Venezuela para frenar el coronavirus

América del Sur/ Venezuela/ 16.03.2020/ Fuente: www.efe.com.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó este lunes una «cuarentena total» que entrará en vigor a partir de este martes y que se aplicará en los 23 estados del país para frenar la expansión del coronavirus.

«Quiero anunciar que a partir de mañana, martes 17 de marzo a las 5 de la mañana, Venezuela entera entra en cuarentena social, todo el país, los 23 estados y el distrito capital, todos a la cuarentena social, a la cuarentena colectiva», dijo Maduro en una alocución en la que confirmó 16 nuevos casos, con lo cual ya son 33.

Fuente de la noticia: https://www.efe.com/efe/america/portada/maduro-ordena-una-cuarentena-total-en-venezuela-para-frenar-el-coronavirus/20000064-4197504

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La pobreza social y la presencia del coronavirus

Por: Rose Mary Hernández.
Recientemente, las sociedades mundiales se encuentran de cara al estallido de una pandemia producto de la aparición del COVID 19 o coronavirus en Wuhan, China. De inmediato, la Organización Mundial para la Salud (OMS) se ha incorporado para procurar  informar sobre los consejos más adecuados  en la prevención y, así disminuir el número de afectados o muertes a causas de la presencia de este flagelo que no distingue raza,  credo, ideología, moda, sexualidad, forma de vida o patrón cultural.
Sin embargo, a pesar de las alertas o medidas de protección que son tomadas por jefes de Estados en algunos países, no solo de la región y, conjuntamente con representantes ministeriales, se ha hecho presente una ventana que muestra con dolor la desventaja que marca preocupación en los grupos altamente vulnerables o pobres, donde difícilmente el poder adquisitivo para comprar alimentos, medicinas y resguardarse en casa es posible y, aun estando en casa, los problemas sanitarios, escasez de agua, fallas eléctricas, o todo lo que implica servicios básicos, se hace una tormenta muy bien disimulada al no referirla con responsabilidad y sinceridad por parte de los responsables gubernamentales.
Parecen preocupaciones diferentes y  antagónicas los criterios éticos generales con los cuales se deciden aislar a las ciudadanías para evitar contaminarse con el coronavirus, dejando claro que, la desigualdades o brechad sociales perturban cualquier posibilidad de éxito en relación a la alimentación, alternativas de continuidad de educación,  sistemas hospitalarios, entre otros, que marcan los ascensos o no de los pueblos, y que si no se toman medidas más adecuadas o pertinentes  desde la justicia social se tendrán efectos negativos muchos más perdurables y que a lo cual, los gobiernos y la comunidad internacional parece no tener respuesta.
Desde lo epidemiológico, los puntos de vistas son coincidentes. Lo religioso también hace su aparición tratando de ganar seguidores o de convertir en la fe y las creencias. Sin embargo, en lo social y laboral pocos pronunciamientos se han generado. Los sindicatos laborales permanecen en silencio o sin reflexionar públicamente sobre el daño que han causado al no forjar una lucha leal desde lo colectivo en pro de un mejor bienestar para lxs empleados públicos.
Los trabajadores y el pueblo sin mayores posibilidades limitadas por malas políticas económica se encuentran sumergidos en la triste vida de los oprimidos, arrojados en abismo del pauperismo. La pobreza no escapa de ninguna amenaza. No tiene enemigo disminuido. El poder y endiosamiento del hombre, o incluso,  lo microscópico como los virus, pueden acabar con su existencia.  Ante esta realidad, es necesario que, las familias  tengan una mayor holgura económica, que los salarios de quienes a diario trabajan y dependen de las instituciones públicas, sean realmente garantía de un pago digno como derecho humano  que permita cubrir las necesidades básicas como: nutrición, vivienda, la atención médica, la educación y unos ahorros básicos para poder hacer frente a situaciones a-típicas  como la señalada donde las presencias laborales se vuelven inseguras o se convierten en un riesgo para la salud.
 Fuente: la autora escribe para el Portal OVE
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En casa y sin tocar a los otros: coronavirus o reingeniería social a escala planetaria

Preámbulo

Nuestro modelo societal capitalista se estructuró alrededor de la producción de mercancías y el consumo, con una epistemología derivada de la primera y segunda revolución industrial. Lo que llamamos pensamiento moderno adquirió forma cotidiana a partir del uso del desarrollo científico y tecnológico para nuestra realidad inmediata, así como con los requerimientos para el impulso de una aceleración de la innovación de esta ciencia y tecnología.

La escuela y la universidad adquirieron especial relevancia como potenciales generadores del conocimiento y la formación profesional indispensables para la gobernanza (ciudadanía, consumo, hegemonía ideológica), pero esencialmente para la dinamización de esta aceleración de la innovación. La escuela y la universidad jugaban un papel adicional de contención de los más chicos y jóvenes, mientras, el padre primero, y luego también las madres se incorporaban al mundo del trabajo. Los salarios usados para el consumo, cada vez más precario, cerraban el círculo de la sociedad capitalista de la primera y segunda revolución industrial.

El encuentro humano articulaba y expresaba el consumo, sus modalidades y nuevas expectativas. Basta ver toda la publicidad del siglo XX para darnos cuenta que encuentro humano, mercancías y consumo formaban la triada cotidiana de la sociedad capitalista.

La escuela y la universidad contribuyeron a la aceleración de la innovación científica y tecnológica que demandaba el capitalismo, hasta que en los sesenta del siglo XX ocurrió el desembarco de la tercera revolución industrial. Este nuevo periodo generó una nueva fase de concentración del esfuerzo orientado a la aceleración de la innovación, ahora relocalizados en laboratorios privados. Esto se debió a dos grandes agendas, la primera elevar la eficacia entre costos y resultados y segundo, soslayar los controles éticos pues mucho del esfuerzo investigativo estaba orientado al complejo industrial militar (guerra bacteriológica, genoma humano, armamento con soporte informático, biología digital, conocimiento profundo y control de la mente humana, entre otros). Con la llegada de la globalización económica y la mundialización cultural de los ochenta, pero muy especialmente en los noventa, una parte importante de los(as) científicos universitarios pasan a trabajar en laboratorios privados o bajo la tutela y juramento de secreto impuesto por las grandes corporaciones.

La escuela y la universidad no lograron captar la nueva dinámica a pesar que surgieron múltiples voces que alertaron sobre algunas de las expresiones de esta nueva realidad. Era mucho lo que el capitalismo informático de la tercera revolución industrial requería cambiar; pasar del modelo disciplinar a un enfoque transdisciplinario resultaba un giro de ciento ochenta grados en las rutinas, performances y estructuras institucionales y, las instituciones educativas lejos de movilizarse se paralizaron. Hablaron mucho de transdisciplinariedad, pero siguieron operando sobre una lógica disciplinar ya obsoleta para el gran capital

Desprovistas de una mirada de lucha de clases, las dinámicas institucionales de las escuelas y universidades no fueron capaces de captar que el movimiento incesante constituye una característica de las resistencias anticapitalistas. Consideraron que eran útiles como venían trabajando y que ahora habían surgido nuevas instituciones que harían lo que ellas no estaban dispuestas a hacer. Este fue un error estratégico porque no percibieron que estaban dejando en manos de otros el epicentro del conocimiento vinculado a la aceleración de la innovación.

La convergencia de los conocimientos científicos y tecnológicos de última generación (genoma humano, nanotecnología, conexión 5G, inteligencia artificial, big data, robótica, neuronas digitales, biología digital) abrieron paso a la construcción de un curso hacia la cuarta revolución industrial.

Pero la cuarta revolución demanda una nueva estructura social, derivada del nuevo modelo de producción en ciernes y de las dinámicas de trabajo y consumo que de ello se generen. Ahora se trata de un giro de trescientos sesenta grados, pero es espiral ascendente y con tendencia concéntrica, que implica modificar todas las estructuras sociales existentes. El capitalismo cognitivo del siglo XXI se abría paso y consolidaba.

En múltiples artículos y conferencias de los últimos años insistí en trabajar varios escenarios y análisis proyectivos de la cuarta revolución industrial. Uno de ellos, con mayores probabilidades teóricas colocaba a la casa como el epicentro del trabajo, el consumo, la educación y la gobernabilidad. Pero ello implicaba un proceso de reeducación sin precedentes, algo que no era fácil instrumentar para una reingeniería social de tal magnitud.

El problema es que el desembarco de la cuarta revolución industrial está a la vuelta de la esquina; entonces para el capital se trataba de resolver una ecuación tan compleja en el corto plazo, mientras que para muchas de las resistencias anticapitalistas este debate les solía resultar un ejercicio de ciencia ficción.  La realidad nos demostraría que para el capitalismo cualquier barrera es posible derrumbarla.

 

Coronavirus: la pandemia del miedo

De pronto, irrumpe en el escenario una pandemia con impacto profundo en toda la sociedad global, el coronavirus. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) “los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). El coronavirus que se ha descubierto más recientemente causa la enfermedad por coronavirus COVID-19. La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.” (OMS, 2019)

Ya la humanidad había presenciado con temor el surgimiento de pandemias como el H1N1 y la epidemia de Ebola (1976-2016), con brotes intermitentes. Sin embargo, ninguna de ellas había alcanzado la diseminación del Coronavirus. No voy a entrar en el debate respecto a su es un virus de mutación natural o fue creado en laboratorio, porque no dispongo de los elementos de convicción suficientes para afirmar ni lo uno ni lo otro. Lo que si es cierto que en menos de tres meses más de ciento veinticinco países sufrieron el impacto del virus.

Pero ahí comienzan las explicaciones que construyen una nueva hegemonía social. Se señala que el Coronavirus se extiende fundamentalmente por el relacionamiento humano y al entrar en contacto con superficies donde este depositada de manera residual la cepa del virus. Se culpa a los viajeros, especialmente de vuelos aéreos y los cruceros, de ser los trasmisores y difusores del virus.

La sociedad capitalista del siglo XX e inicios del XXI había convertido en un derecho civilizatorio la movilidad humana, por lo que restringirla se convertía en un problema. De pronto el coronavirus hace posible lo impensable, el temor a viajar se va instalando en el imaginario colectivo social y el número de viajeros cae drásticamente hasta que no solo es esperado, sino exigido, que en cientos de países se prohíba viajar. No movernos del lugar pareciera ser el meta mensaje.

Del terror a viajar se pasa al horror por el contacto humano, como si el vecino, el amigo, la persona que encontramos en el metro, el autobús o la calle fuera un potencial vector, un peligro para nuestra salud. Los cimientos de la vieja sociabilidad de la primera, segunda e incluso de la tercera revolución industrial se ven cuestionados. La deshumanización adquiere una nueva escala y el desencuentro se convierte en un “acto responsable”. Se naturaliza el desencuentro humano.  Podemos vivir sin estar en contacto con los otros y otras pareciera ser el mensaje que se instala en la civilización humana.

El horror causado por los miles de muertos en todo el orbe hace que sectores populares y la clase media invoquen medidas autoritarias de control. Se eclipsa la noción democrática de la toma de decisiones por una apelación colectiva a la “manus military”. Los estados de alerta, emergencia y de suspensión de garantías se hacen “inevitables” y surge el primer Estado de sitio planetario. El autoritarismo emerge con base social, el fascismo tecnológico de la cuarta revolución industrial es un rio desbocado que se abre paso.

Los y las trabajadores habíamos construido una identidad de nuestra labor que nos hacía imprescindibles y de pronto encontramos que la sociedad puede marchar, con un nuevo modelo de organización, sin muchos de los trabajos a los cuales estamos acostumbrados se realicen. Cobran sentido posible y práctico las afirmaciones de Klaus Snowb, creador del Foro Mundial de Davos, respecto a que el desembarco de la cuarta revolución industrial traería millones de desempleos en el mundo, porque muchos de los trabajos que veníamos realizando, asociados al mundo del trabajo y el consumo en las tres revoluciones industriales precedentes ya no tendrían razón de ser. Se construye la hegemonía social respecto a que muchos trabajos son prescindibles.

Durante semanas, la sociedad comienza a reordenarse desde la casa. Se educa o expande el consumo “online” o el “Delivery”. Se promueve con hechos la nueva educación para el consumo. Millones de seres humanos entran en contacto acelerado con algo que aún les resultaba etéreo e incómodo, el nuevo modelo de consumo en casa.

El sueño dorado del capitalismo cognitivo del siglo XXI se muestra en la cotidianidad. Millones de seres humano son lanzados a la educación en casa, una nueva experiencia que parecía imposible cuando solo unos años atrás comenzamos a señalarlo como un Apagón Pedagógico Global (APG), un escenario factible para la reingeniería social en ciernes, algo que trabajaremos nuevamente los próximos días en artículos por separado. Ya académicos como Norman Antonio Boscán y Jesús Alemancia comenzaron a exponer sus implicaciones en sociedades como la panameña. Para poder concretar el salto, se ensayan plataformas y propuestas, mientras las familias aprenden colectivamente que es posible educar en casa, sin el acompañamiento de docentes, creando confusión sobre las diferencias entre enseñar a aprender y recibir información.

El miedo le construyó condiciones de posibilidad a un nuevo paradigma social. El miedo cohesionó mentalidades y forzó a ver nuevos caminos de cruce entre aceleración de la innovación y modelo de organización societal. Mientras tanto, en las élites superestructurales de poder, la pugna interburguesa continua con dos escenarios posibles: guerra para resolver las diferencias o integración del capital trasnacional para dar paso al nuevo imperio tricéfalo extraterritorial. Veremos en los próximos meses y años (¿) el curso de esta puja.

Todo lo anterior dejará una huella imborrable en la epistemología ciudadana de los individuos de una sociedad cada vez más mundializada culturalmente, en la cual la diversidad es suprimida, considerada una anormalidad, creándose superfluos estereotipos de simulación de esas diversidades.

 

Después de la crisis una nueva hegemonía capitalista se habrá instalado

Es previsible que en meses se supere la pandemia del Coronavirus. El modelo de control ensayado por China moldeará el curso de la resolución de esta crisis colectiva en materia de salud.

Todo vivirá la apariencia de volver a la “normalidad” pero ya no seremos los mismos. La hegemonía sobre una nueva forma de construir las sociedades del capitalismo de la cuarta revolución industrial será ya no utopía, sino algo posible para miles de millones de hombres y mujeres en todo el planeta.

La nueva normalidad estará preñada de certezas sobre la necesidad de repensar la casa, como escenario de vida, trabajo, educación, salud, seguridad y gobernabilidad. El mundo se nos hará incontrolable y la tranquilidad de lo que podemos moldear tendrá en la casa un espacio privilegiado.

Seguramente vendrán nuevas crisis y otras formas de consolidar la hegemonía para la nueva sociedad, pero la semilla del “nuevo” modelo capitalista ha sido sembrado. Es hora que las resistencias anticapitalistas se atrevan a pensar esta nueva realidad, que ya no es un teorema, sino que se nos ha mostrado como una realidad concreta.

 

Epílogo: la era de la singularidad está cerca, en la frontera final de la cuarta revolución industrial

Entre la primera revolución industrial y el cambio drástico que implica la cuarta revolución industrial mediaron dos siglos. Esto nos puede dar la falsa certeza que habrá que adaptarnos a lo nuevo porque esto nos marcará para el resto de nuestras vidas.

Nada más alejado de la realidad. Si observamos la línea de aceleración de la innovación científica tecnológica podremos ver con claridad como el nuevo quiebre se plantea en cualquier momento a partir del año 2045, es decir, solo veinticinco años adelante.

A esta nueva ruptura y crisis civilizatoria Kurzweil (2012) le ha dado el nombre de “era de la singularidad”, que no es otra cosa que el advenimiento de una sociedad en la cual la fusión de vida biológica y tecnología será un fenómeno a gran escala. Pero dejemos eso para otro artículo.

Todo ello nos plantea a quienes nos ubicamos en el plano de las resistencias anticapitalistas, desafíos, tareas y debates. La explotación del hombre por el hombre no desaparecerá por el contrario adquirirá nuevas y terribles expresiones. Los y las revolucionarios, debemos como lo hizo Marx, desde lo concreto del presente anticipar el mañana con propuestas alternativas.

 

 

 

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Colombia suspende clases en colegios públicos y privados

Colombia suspende clases en colegios públicos y privados

El Gobierno Nacional tomó este domingo una nueva decisión en aras de detener la rápida expansión del covid-19. Iván Duque anunció que a partir de este lunes 16 de marzo, los niños, niñas y jóvenes de instituciones de educación públicas y privadas no tendrán más clases presenciales para proteger la salud de todos.

Durante la semana del 16 al 17 de marzo, maestros y directivos tendrán que preparar las metodologías para desarrollar actividades educativas de forma virtual. “El periodo de vacaciones de instituciones educativas se adelantará entre el 30 de marzo y 20 de abril”. A partir del 20 de abril, las autoridades evaluarán las condiciones de la pandemia y determinarán si continúan o no con el calendario académico y si se hace de manera presencial o virtual.

“No tomamos esta decisión para que los niños y adolescentes estén en entornos distintos. A pesar de que utilizamos el modelo de adelantar vacaciones, no lo son. Es un llamado que hacemos al aislamiento de los menores con sus familias para que no se conviertan en propagadores del virus”, dijo el presidente en una rueda de prensa, en la que estuvo acompañado de sus ministros de Educación, Salud y directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

El Gobierno fue insistente en pedir la solidaridad y disciplina de las familias. “Todos debemos trabajar como equipo. Tenemos que proteger a los niños, a las madres comunitarias mayores de 60 años, nos tenemos que proteger en comunión. Necesitamos de la ayuda de todos. Estas medidas muestran anticipación y nos permiten ir sumando esfuerzos”, señaló Duque, antes de agregar finalmente que “no se dejará de tomar ninguna determinación que sea para proteger la salud de los colombianos”.

Respecto a programas como Familias en Acción, el Gobierno señaló que continuará con el pago por lo niños beneficiados correspondiente a componentes nutricionales y de educación durante la vigencia de esta medida.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar también anunció que suspendió a nivel nacional todas las modalidades de atención a la primera infancia que presta esta entidad a niños de entre 0 y 5 años.

Esto, sin embargo, no implica suspensión de pagos para las madres comunitarias. Además, tampoco implica alguna excepción en los canales de protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes. “Seguirán activos y funcionales”.

El presidente recomendó a las universidades públicas y privadas que en su autonomía tomen decisiones similares. Varios centros de educación superior ya lo han hecho. La U.de.A y la Universidad Nacional suspendieron sus clases presenciales en todas las sedes y anunciaron programas de educación virtual. Además de ellas, el Cesde, la Universidad Eafit y la UPB también anunciaron lo mismo.

El presidente ya había ordenado la prohibición de entrada al país de todos los extranjeros. Colombia tiene hasta hoy 34 casos confirmados de Covid-19, 8 de ellos en Antioquia, el departamento con más numero de infectados.

A pesar del número, Colombia aún no tiene, según aclaró este domingo el Ministerio de Salud, una circulación autónoma del virus. Es decir, todos los contagios tienen un vínculo epidemiólogico con personas que estuvieron en grandes focos de la epidemia como Europa o China.

Las recomendaciones para evitar la infección y propagación del nuevo coronavirus siguen siendo las mismas. Lavarse continuamente las manos, evitar contactos próximos con personas con síntomas y no frecuentar espacios concurridos.

Fuente de la Información: https://www.elcolombiano.com/colombia/medidas-del-gobierno-por-coronavirus-duque-suspende-clases-en-instituciones-publicas-de-toda-colombia-HH12625174

 

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Chile: Aumentan Universidades que suspenden clases por coronavirus: ya son 30 planteles

Aumentan Universidades que suspenden clases por coronavirus: ya son 30 planteles

Debido al riesgo de contagio de docentes, funcionarios y estudiantes por coronavirus, ya son varias las universidades chilenas que han resuelto suspender sus clases presenciales, así como actividades masivas.

Aunque cada plantel determina los detalles, todos harán efectiva la suspensión a partir de este lunes 16 de marzo, incluyendo en la la mayoría de los casos una plataforma de educación online para el inicio de clases de pregrado, o para el cierre de programas de educación contínua.

– Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC)
– Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV)
– Universidad Adolfo Ibáñez (UAI)
– Universidad Andrés Bello (UNAB)
– Universidad Austral de Chile (UACH)
– Universidad Autónoma (UA)
– Universidad Bernardo O’Higgins (UBO)
– Universidad Católica de Temuco (UCT)
– Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC)
– Universidad Católica del Norte (UCN)
– Universidad Central (UCentral)
– Universidad de Atacama (UDA)
– Universidad de Chile (UChile)
– Universidad de Concepción (UdeC)
– Universidad de la Frontera (UFRO)
– Universidad de Los Lagos (ULagos)
– Universidad de Santiago de Chile (Usach)
– Universidad de Talca (UTalca)
– Universidad de Valparaíso (UV)
– Universidad del Bío Bío (UBB)
– Universidad del Desarrollo (UDD)
– Universidad Diego Portales (UDP)
– Universidad Mayor (UMayor)
– Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE)
– Universidad Miguel de Cervantes (UMC)
– Universidad Pedro de Valdivia (UPV)
– Universidad San Sebastián (USS)
– Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM/USM)
– Universidad Santo Tomás (USM)
-Universidad Gabriela Mistral (UGM)
Fuente de la Información: https://www.biobiochile.cl/especial/educacion/noticias/2020/03/15/ya-son-6-las-universidades-que-suspenden-clases-y-actividades-por-coronavirus.shtml
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Chile: Ministro de Educación: suspensión de clases es para todo el sistema escolar y parvulario

Ministro de Educación: suspensión de clases es para todo el sistema escolar y parvulario

El ministro de Educación, Raúl Figueroa, explicó este domingo que la educación superior no está dentro de los recintos con clases suspendidas como precaución por Coronavirus, lo que será decisión de cada universidad e instituto.

Figueroa salió a explicar las medidas que había anunciado el presidente Sebastián Piñera en relación a la educación, que tras la presión de los alcaldes del país se determinó suspender las clases.

Ante ello, el ministro indicó que “la suspensión de clases alcanza a todo el sistema escolar y parvulario

Esto quiere decir que se suspenden las actividades académicas en jardines infantiles, establecimientos dependientes de los municipios, colegios de los servicios locales y establecimientos educacionales particulares pagados.

Eso sí, destacó que los recintos deberán recibir a niños que, por algún motivo, no puedan estar en su casa, para lo cual habrá turnos éticos.

Sin embargo, declaró que las universidades y establecimientos de educación superior no están comprendidas en estas medidas, por lo que cada institución debe tomar la decisión como ya está ocurriendo.

Figueroa añadió que el Ministerio pondrá a disposición, tanto de los municipios como de las universidades y los recintos escolares privados, una plataforma tecnológica para seguir impartiendo educación a distancia.

El ministro llamó a cumplir en forma estricta las medidas anunciadas y dijo que “estamos en permanente coordinación con municipalidades y sostenedores” para que se efectúe con éxito la suspensión de clases.

Fuente de la Información:https://www.biobiochile.cl/especial/educacion/noticias/2020/03/15/ministro-de-educacion-suspension-de-clases-es-para-todo-el-sistema-escolar-y-parvulario.shtml

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