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¿Qué hacer ante situaciones del síndrome de Burnout en los docentes?

Colombia / 21 de abril de 2019 / Autor: Luis Eduardo Chamorro Rodríguez / Fuente: El Nuevo Día

Reacciones de los docentes ante resultados de investigación sobre este tema.

En esta página, el domingo 31 de marzo pasado publiqué un texto sobre “Síndrome de Burnout, el agotamiento emocional”, resultado de la investigación realizada por la psicóloga Diana Marcela Herrán Rangel y el administrador de empresas Francisco Javier Roda Reyes, estudiantes de la Maestría en Educación de la Universidad del Tolima. En esencia se trata de una investigación que le apunta a acciones sociales y preventivas, y no pretenden evaluar el desempeño de los docentes.

El Síndrome de Burnout ocurre cuando una persona manifiesta situaciones de agotamiento emocional, estrés laboral, fatiga física y psicológica debido a su desempeño, en este caso como consecuencia de las labores que un docente realiza en el ámbito de la institución escolar o fuera de ella, pero relacionadas con su tarea de formar estudiantes. Tarea del docente que tiene que ver con el desarrollo de competencias funcionales, principalmente de carácter pedagógico y competencias comportamentales que debe cumplir al establecer relaciones interpersonales con los directivos, los compañeros que ejercen la misma labor, con los padres de familia y, principalmente con los estudiantes.

Los resultados básicos de la investigación a que se hace referencia, ya fueron publicados para cumplir con una de las actividades con las cuales debe culminar la tarea de la investigación educativa: La divulgación de sus resultados (divulgación científica) para que el público en general y los profesionales de la educación se enteren y formen su propia opinión sobre el objeto de las investigaciones. Investigación que no se divulgue, que no origine artículos científicos o libros, no cumple su función esencial.

El profesor de tiempo completo de la Universidad del Tolima, Manuel Horacio Vásquez, doctor en Historia de la Universidad de Nantes de Francia, al respecto dijo: “Los resultados de una investigación son simplemente eso, resultados, y ellos podrían variar aplicando otros procesos. No son palabra de Dios. El documento entregado a la Universidad es un documento de carácter público en una institución pública y puede ser consultado por cualquier persona. En la Universidad los resultados de investigaciones están disponibles en la página web y en consecuencia pueden consultarlos y divulgarlos por quien acceda a ellos.

Observar una situación a nivel investigativo, que arroja unos resultados X o Y, no determina una condición negativa sino que puede hacer prever cosas negativas que se puedan presentar en un futuro próximo o lejano y de esta manera aplicar el principio de precaución, es decir, prever algo para que no llegue o cuando llegue saber qué hacer, como la situación frente al proceso que se realiza cuando se instalan alarmas y mangueras para prevenir los incendios. En este sentido no quiere decir que los bomberos son pirómanos o que las gentes de un edificio ya están quemadas”.

 

Reacciones de docentes sobre el Síndrome de

Burnout

La investigación a que hacemos referencia tuvo como participantes a docentes de una de las instituciones oficiales de Ibagué. Entre ellos se han suscitado los debates a favor y en contra de los resultados, hay quejas y reclamos sobre el asunto. Se ha cumplido el propósito de la divulgación.

El problema está en que algunos de los docentes que participaron en la aplicación de las cuatro técnicas (triangulación de técnicas) para recolectar los datos cuantitativos y cualitativos programados, discrepan de los resultados y hallazgos finales de la investigación y lo han hecho saber a EL NUEVO DÍA, a la Dirección de la Maestría y a otros entes de control social. Porque en la recolección y procesamiento de datos se aplicó un test inventario “Maslach Burnout inventor y MBI-Ed para evaluar, en tres escalas el agotamiento emocional, la despersonalización y la realización personal de los encuestados. A ello se suma una entrevista llevada a una matriz de categorización, la observación participante realizada por los investigadores y el análisis documental disponible sobre estas situaciones objeto de estudio.

Los reclamos están relacionados con los resultados de la investigación. Tienen que ver con el impacto sobre el clima laboral que los docentes perciben como consecuencia de la divulgación del estudio, “estas conclusiones vulneran nuestro accionar y proceder como docentes… Hemos sido objeto de burlas de compañeros”.

Pero afirman en su petición: “No desconocemos que como docentes, no estamos exentos del riesgo de sufrir algunos síntomas de dicho síndrome, pero hasta la presente, estos no nos han afectado al punto de poseer los comportamientos que de manera irresponsable puntualiza el desarrollo de esta investigación”.

 

¿Qué hacer frente al Síndrome de Burnout?

La investigación sobre Síndrome de Burnout en docentes, hace una propuesta de “ruta de atención” en casos de Burnout.

Se trata de un protocolo que “tiene por objetivo definir, homogenizar, enriquecer y ajustar las actuaciones de las distintas áreas profesionales, como garantía de una intervención interdisciplinar de calidad”. Se aplicará cada vez que se estime necesario evitar la presencia del síndrome. Se acepta que existe la necesidad de identificar los factores de riesgo y factores protectores que son recursos inherentes a la profesión docente.

Entonces, queda abierto el debate sobre este tema del cual hay poca información, siendo que tiene implicaciones sobre la salud mental de los docentes y directivos docentes y en forma directa e indirecta propicia hechos de clima social escolar y clima laboral pocos satisfactorios, cuando la situación es grave.

Igualmente, es necesario que en el ámbito escolar se acreciente la investigación educativa, se cumpla el mandato constitucional sobre “libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra” (artículo 27 de la Constitución). Son libertades y derechos de la cual son titulares los docentes e investigadores y los estudiantes. Los docentes, están llamados a realizar investigaciones educativas y pedagógicas en su lugar de trabajo sobre sus prácticas y aportar nuevos conocimientos científicos para la transformación y la mejora.

 

Calificación de meritocracia

El artículo de la página de educación del 31 de marzo no se abordaron temas del informe de la investigación de 150 páginas. Así que, por ejemplo, se omitió la desagregación de los datos del test MBI-ED, según los niveles y frecuencia dada en los resultados. Pero es bueno decir que la aplicación de 4 técnicas de recolección y procesamiento de datos, incluyendo la aplicación de los softwares correspondientes, le dan validez a los resultados de la investigación que se desarrolló a los largo de dos años.

Al final, el psicólogo Alberto Moreno exprofesor de la Universidad del Tolima, doctor en Psicología del Deporte en Cuba y autor del libro “Las emociones y el burnout en el deporte de base”, actuó como jurado y dio calificación meritoria a esta investigación, al calificarla con 4.9 sobre 5.

No es de extrañar los resultados de esta investigación porque el investigador Hiebert y Faber (1984) al revisar 71 artículos que registran resultados de investigaciones sobre este síndrome, “Encontraron evidencias para considerar la docencia como una profesión estresante. La prevalencia del estrés y la respuesta a éste varía de maestro a maestro dependiendo de las estrategias de afrontamiento que utilice”.

Fuente del Artículo:

http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/especiales/educacion/431731-que-hacer-ante-situaciones-del-sindrome-de-burnout-en-los-docentes

ove/mahv
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259. Alerta Educativa – La crisis de la gratuidad y el escenario político en educación (2019) -Audio-

Chile / 21 de abril de 2019 / Autor: Alerta Educativa / Fuente: Ivoox

En el programa 259 dialogamos sobre la crisis del modelo de gratuidad implementado por la presidenta Bachelet en su segundo gobierno. La implementación de la gratuidad fue una de las salidas tanto a la crisis derivada de los altos costos de la educación superior en Chile como al sistema de financiamiento mediante la banca (Crédito con Aval del Estado, CAE). La propuesta fue muy sui generis, pues, lejos de implementarse como un mecanismo de aporte basal al sistema de educación público (universidades estatales) y garantizar un sistema gratuito sustentado en la oferta, se hizo (al igual que en la educación básica y media) como un subsidio a la demanda, quedando incorporadas algunas universidades privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica. Además, este subsidio a la demanda se garantizó solo por cinco años y para los seis primeros deciles de estudiantes que ingresen a alguna de las 48 instituciones privadas o públicas adscritas al sistema. Para conversar sobre este tema invitamos al académico de la Universidad de Santiago: Jaime Retamal. Además, estuvo de panelista, Mario Sobarzo, y en la conducción, Marcelo Pérez. En la grabación y el radio control: Monserrat Mora y Patricio López-Pismante. Postproducción: Patricio López-Pismante.

En nuestra sección Paralapalabra, herramientas para la autoeducación popular, recomendamos:

– «Breve Historia del Neoliberalismo» de David Harvey: https://www.economia.unam.mx/academia/inae/pdf/inae4/u1l4.pdf
– «La República, el Estado y el Mercado en Educación» de Carlos Ruiz Schneider: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&;pid=S0718-43602012000100003&lng=en&nrm=iso

 

 

Fuente: 

https://mx.ivoox.com/es/259-alerta-educativa-la-crisis-la-audios-mp3_rf_34468232_1.html

ove/mahv

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Programación del Portal Otras Voces en Educación del Domingo 21 de abril de 2019: hora tras hora (24×24)

21 de abril de 2019 / Autor: Editores OVE

Recomendamos la lectura del portal Otras Voces en Educación en su edición del día domingo 21 de abril de 2019. Esta selección y programación la realizan investigador@s del GT CLACSO «Reformas y Contrarreformas Educativas», la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa, organización miembro de la CLADE y el Observatorio Internacional de Reformas Educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) registrado en el IESALC UNESCO.

00:00:00 – España: La lucha de una minoría que beneficia a todos (Educación Inclusiva)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306511

01:00:00 – La contienda por la educación en México | Diálogos desde la frontera #192 (Video)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306672

02:00:00 – Nueve millones de iraníes continúan sufriendo de analfabetismo absoluto

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306683

03:00:00 – La memoria histórica, la gran olvidada en la escuela

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306757

04:00:00 – FMI: Los niños sacan peores notas en los países más corruptos

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306694

05:00:00 – 259. Alerta Educativa – La crisis de la gratuidad y el escenario político en educación (2019) -Audio-

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306686

06:00:00 – Las TIC en la Formación Docente – Guía de Planificación UNESCO | eBook (PDF)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306507

07:00:00 – Inconsistencias y problemas del Proyecto de Reforma Educativa

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306675

08:00:00 – ¿Qué hacer ante situaciones del síndrome de Burnout en los docentes?

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306901

09:00:00 – ¿Qué abarca la tarea docente? | Caminos de Tiza (Videos)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306761

10:00:00 – Documento: Memorándum del Presidente de México para cancelar la Reforma Educativa (PDF)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306827

11:00:00 – La reforma educativa ante su propio espejo (parte 2)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306772

12:00:00 – Cuba: Nueva escuela para los que saben querer

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306764

13:00:00 – Aplicación Internacional de la Educación América Latina (Video)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306768

14:00:00 – Destruida con explosivos otra escuela femenina en el oeste de Afganistán, la segunda en dos días

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306776

15:00:00 – Guía completa [2019] sobre el acoso o bullying escolar

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306517

16:00:00 – Aplicación promueve aprendizaje de cinco idiomas nativos de Bolivia

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306779

17:00:00 – Cazarabet conversa con… Javier Encina, Ainhoa Ezeiza y Emiliano Urteaga, coordinadores del libro “Educación sin propiedad” (Volapük)

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306783

18:00:00 – UNESCO: Campaña #DerechoalaEducación

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306833

19:00:00 – INEE: Responsabilidades Legales y Legítimas

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306678

20:00:00 – Colombia: Neurociencia para saber si estudiantes están poniendo atención

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306691

21:00:00 – Rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi: “En el debate sobre educación superior hay un tironeo de intereses individuales”

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306881

22:00:00 – Panamá: Defensoría del Pueblo presenta informe sobre estado de escuelas en todo el país

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306688

23:00:00 – ‘ExtremArte’ o cómo enseñar Matemáticas (y más) a través del arte

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/306514

En nuestro portal Otras Voces en Educación (OVE) encontrará noticias, artículos, libros, videos, entrevistas y más sobre el acontecer educativo mundial cada hora.

ove/mahv

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Sandra Campó: “Tenemos derecho a vivir una sexualidad libre de violencia”

Redacción: Wapa

Distintas mujeres fueron reconocidas por su labor en el empoderamientofemenino. Sandra Campó fue una de ellas.

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Pedagogía y sobrecarga cognitiva

Por: Rafael Fernández Hart, SJ

André Tricot, profesor de psicología en Toulouse, escribe un interesante artículo sobre la sobrecarga cognitiva. ¿En qué consiste la sobrecarga cognitiva? Señala el autor que la sobrecarga cognitiva es un “estado mental” que se produce en un individuo ante la necesidad de “realizar una tarea extremadamente exigente para él… La persona no dispone de recursos cognitivos suficientes” (Tricot, Univesalis). En estas condiciones, la tarea demanda toda la atención del individuo y sin embargo tenderá a cometer errores. El autor recuerda que desde la década de 1960 se usaba la referencia a la carga y a la sobrecarga cognitiva para explicar situaciones de quehacer habitual o de deterioro que, finalmente, impedían hacer determinadas tareas. El problema es que no había una definición muy precisa de los términos; asimismo, no existían, ni existen todavía, instrumentos que puedan medir la condición de sobrecarga.

En la actualidad, los términos de carga y sobrecarga cognitiva terminan por ser instrumentos de trabajo para la pedagogía contemporánea ya que en virtud de este marco teórico se puede dirigir mejor el modo como se ejecutan los procesos de enseñanza y aprendizaje para evitar precisamente el exceso de carga cognitiva.  “La carga cognitiva se refiere a la relación entre una tarea y un individuo. Si esta tarea contiene mucha información para procesar, para relacionar, muchas inferencias o cálculos para hacer, durante un largo tiempo, es exigente. Este requisito está estrictamente relacionado con el individuo y las condiciones bajo las cuales se realiza la tarea” (Tricot, Univesalis). Sin reducir las exigencias que, por cierto, permitirían que una persona eleve sus niveles de rendimiento, al mismo tiempo, se debe considerar una teoría como esta para evitar la multiplicación de situaciones en que la carga terminará por desgastar a la persona y conducir al fracaso académico o laboral a otras.

Esto es lo que me interesa profundizar a través de una pregunta: ¿cómo es posible crear entornos laborales, académicos o simplemente de la vida cotidiana que no terminen por triturar a las personas conduciéndolas a callejones sin salida y a fracasos de cualquier tipo? La carga cognitiva habitual tiene que ver con tres elementos centrales:

  • El grado de experiencia en una tarea. Una persona acostumbrada a una tarea tenderá a hacerla de modo más eficiente que otra que solo la realiza esporádicamente.
  • El modo de realizarla. Hay diferentes modos de realizar una tarea. Independientemente de la experiencia previa una persona puede tener las estrategias adecuadas para hacer la tarea que tiene delante.
  • La gestión de los estados mentales. Obviamente, todas las personas tendrán un grado mayor o menos de estrés, ansiedad, miedo y amenazas, imaginarias o reales, personales o sociales cuya gestión limitará o incrementará las interferencias en la ejecución de las tareas.

La carga puede pues devenir en una sobrecarga para la que estaremos más o menos preparados y frente a la que deberemos imaginar diferentes estrategias de solución. Ahora bien, a mi modo de ver, se hace cada vez más relevante que haya líderes y pedagogos que sean capaces de hacer advenir lo mejor de las personas. No pienso para nada en personajes mesiánicos, sino en verdaderos líderes que sean capaces de transmitir una mística para hacer que cada persona de lo mejor de sí y que, sobre todo, la persona que ejecuta una tarea la realice con gusto, es decir que disfrute y goce dando lo mejor de sí. ¿Es esto posible? ¿Cómo hacemos para educar a nuestros líderes de hoy y mañana?

Fuente: https://rpp.pe/columnistas/rafaeltitoignaciofernandezhart/pedagogia-y-sobrecarga-cognitiva-noticia-1188178

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Uruguay: 5G. La tecnología que viene para cambiar la economía

Redacción: Theworldnew

Es un patrón que se repite. Cada cambio disruptivo en lo tecnológico y en los modos de producción termina por sustituir trabajo por capital.

Sin embargo, la revolución industrial, capitalista y tecnológica, a pesar de ajustes fuertes en lo inmediato, lejos de reducir empleos, va acompañada a largo plazo de un fenómeno con signo opuesto, en la que lo que varia es la composición y las habilidades demandadas para generar procesos que a la luz de la historia han generado una economía más productiva, con mayor riqueza, mayor demanda de empleo y nuevas ocupaciones, con jornadas de trabajo cada vez más reducidas.

Según datos de la Oficina Planeamiento y Presupuesto (OPP), con el crecimiento de las tecnológicas y los servicios a empresas en general, en Uruguay el sector pasó en 30 años de tener 30 mil empleos a 117 mil.

El pasado miércoles 10 de abril Antel lanzó la red 5G, el nuevo estándar de comunicación móvil que comienza a desplegarse por todo el planeta con la promesa de velocidades que superan en diez y hasta 1200 veces ymás al 4G. De esta manera, Uruguay se convirtió en el primer país que apuesta comercialmente a la transición a las nuevas redes de quinta generación en América Latina y unos de los primeros a nivel mundial.

Esta tecnología implica el aterrizaje, la fase final de la Revolución 4.0 que tanto se viene anunciando, y a su vez, ya está ocurriendo. La llegada del 5 G tendrá un impacto no solo en la velocidad de la transmisión de datos sino también en la conectividad, que permitirá un salto en la productividad de la industria.

La dimensión disruptiva y revolucionaria de este tecnología es tal, que se manifiesta en la disputa entre las dos potencias globales del presente -China y Estados Unidos- por el control de este desarrollo tecnológico, con una guerra que subyace  dentro de los entramados del caso Huaewi, la mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones y segunda más importante vendedora mundial de smartphones.

En un comunicado emitido por 5 G Américas, el vicepresidente para América Latina, José Otero, destacó  en referencia a Uruguay que esta tecnología traerá grandes avances en distintas actividades “de todas las esferas de la vida humana, desde el trabajo y las actividades económicas como también el transporte, la salud, la educación y muchos otros sectores verticales”.

En ese sentido y considerando la infinita mayor cantidad de información que el Internet de las Cosas va a generar, en el caso de las industrias, las máquinas van a estar mucho más conectadas y coordinadas de lo que están ahora, por lo que se producirá un salto en la productividad y una eficiencia “sin precedentes” en las líneas de producción, según dicen los expertos.

El encargado de soluciones tecnológicas de Nokia -la empresa que asesora a Antel en la instalación de las primeras bases- para el Conosur, Gabriel Benedetti, dijo en el programa Tiempo de Cambio que “el tiempo que demora un sensor en enviar información a otro a kilómetros de distancia es de milisegundos, a velocidades imperceptibles para los seres humanos, aspecto que será clave en lo que tiene que ver con la automatización del proceso industrial”.

“El Internet de las Cosas es algo que estamos esperando y está sucediendo, desde autos que se conducen a sí mismos, a cosas mucho más triviales como aparatos conectados en la casa. De todas formas, aún hablamos de una industria que todavía no se desarrolló lo suficiente para que sea accesible a bajo precio”.

Por su parte, para el chief data officer de Scotiabank, Diego Vallarino, una vez implementada la red 5 G el impacto no va a estar tanto en la velocidad sino en la conectividad que va a permitir esta nueva red. “Se va a dar un salto importante en lo tecnológico que va a producir disrupciones tanto económicas como sociales. Lo que va a haber es una cantidad de aparatos conectados que van a recibir más rápido órdenes, lo que va a generar impactos sociales de distintos tipos”, opinó.

Vallarino dijo que las más afectadas por estos cambios van a ser las ciudades, yendo desde sensores en la iluminación y en el tráfico, para desembocar incluso en una nueva dinámica en el transporte. “Ahora sí va a haber ciudades inteligentes, pero de verdad”, insistió Vallarino.
Otro elemento que destacó es la cantidad de datos con los que van a contar las empresas y las personas para tomar decisiones.

“Este cambio va a permitir entender comportamientos en tiempo real que hoy se escapan. Muchos más aparatos conectados entre sí van a brindar  información en tiempo real y a costos marginales casi tendiendo a cero. Esto implica para los que trabajamos con datos e inteligencia artificial una ola de información sobre las cosas, pero en el fondo sobre la interacción de las personas con las cosas”, explicó.

Conectar y controlar a las 12 millones de cabezas vacunas del país, funcionamiento de vehículos autónomos comunicados entre sí, uso de la realidad aumentada o regulación de la basura son solo algunos de los nuevos servicios económicos que surgirán con las oportunidades que  se presenten, más todos lo que todavía no se han podido prever ni imaginar, para nuevos consumidores que renovarán sus exigencias y demandas.

Primero infraestrucutura y pruebas

El despliegue de la tecnología de quinta generación comenzó en el país con dos bases instaladas, en Maldonado y Colonia, para continuar en todo el territorio nacional en lo que resta de 2019. Como sucedió con 4G o LTE, el estándar que se usa hasta el día de hoy, mediará un tiempo entre la instalación y lanzamiento y su desembarco en la vida cotidiana de un uruguayo. Uruguay también fue líder en la adopción del 4G –que se lanzó en diciembre de 2011-, pero no fue hasta 2014 cuando la tecnología se asentó y masificó, en buena parte como consecuencia de la transmisión del mundial de fútbol de Brasil en HD a través de Vera TV. Para el caso del 5G Antel estima que la evolución se dará más rápidamente; 2019 será el año que se dedicará a la instalación de las bases para más adelante desembarcar al mercado.

Fuente: https://theworldnews.net/uy-news/5g-la-tecnologia-que-viene-para-cambiar-la-economia
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La importancia del acto de leer. Paulo Freire

Redacción: perio.unlp.edu.ar

Rara ha sido la vez, a lo largo de tantos años de práctica pedagógica, y por lo tanto política, en que me he permitido la tarea de abrir, de inaugurar o de clausurar encuentros o congresos.

Acepté hacerlo ahora, pero de la manera menos formal posible. Acepté venir aquí para hablar un poco de la importancia del acto de leer.

Me parece indispensable, al tratar de hablar de esa importancia, decir algo del momento mismo en que me preparaba para estar aquí hoy; decir algo del proceso en que me inserté mientras iba escribiendo este texto que ahora leo, proceso que implicaba una comprensión crítica del acto de leer, que no se agota en la descodificación pura de la palabra escrita o del lenguaje escrito, sino que
se anticipa y se prolonga en la inteligencia del mundo. La lectura del mundo precede a la lectura de la palabra, de ahí que la posterior lectura de ésta no pueda prescindir de la continuidad de la lectura de aquél. Lenguaje y realidad se vinculan dinámicamente. La comprensión del texto a ser alcanzada por su lectura crítica implica la percepción de relaciones entre el texto y el contexto. Al intentar escribir sobre la importancia del acto de leer, me sentí llevado –y hasta con gusto– a “releer” momentos de mi práctica, guardados en la memoria, desde las experiencias más remotas de mi infancia, de mi adolescencia, de mi juventud, en que la importancia del acto de leer se vino constituyendo en mí.

Al ir escribiendo este texto, iba yo “tomando distancia” de los diferentes momentos en que el acto de leer se fue dando en mi experiencia existencial. Primero, la “lectura” del mundo, del pequeño mundo en que me movía; después la lectura de la palabra que no siempre, a lo largo de mi escolarización, fue la lectura de la “palabra-mundo”.

La vuelta a la infancia distante, buscando la comprensión de mi acto de “leer” el mundo particular en que me movía –y hasta donde no me está traicionando la memoria– me es absolutamente  significativa. En este esfuerzo al que me voy entregando, re-creo y re-vivo, en el texto que escribo, la experiencia en el momento en que aún no leía la palabra. Me veo entonces en la casa mediana en que nací en Recife, rodeada de árboles, algunos de ellos como si fueran gente, tal era la intimidad entre nosotros; a su sombra jugaba y en sus ramas más dóciles a mi altura me experimentaba en riesgos menores que me preparaban para riesgos y aventuras mayores. La vieja casa, sus cuartos, su corredor, su sótano, su terraza –el lugar de las flores de mi madre–, la amplia quinta donde se hallaba, todo eso fue mi primer mundo. En él gateé, balbuceé, me erguí, caminé, hablé. En verdad, aquel mundo especial se me daba como el mundo de mi actividad perceptiva, y por eso mismo como el mundo de mis primeras lecturas. Los “textos”, las “palabras”, las “letras” de aquel contexto –en cuya percepción me probaba, y cuanto más lo hacía, más aumentaba la capacidad de percibir– encarnaban una serie de cosas, de objetos, de señales, cuya comprensión yo iba aprendiendo en mi trato con ellos, en mis relaciones mis hermanos mayores y con mis padres.

Los “textos”, las “palabras”, las “letras” de aquel contexto se encarnaban en el canto de los pájaros: el del sanbaçu, el del olka-pro-caminho-quemvem, del bem-te-vi, el del sabiá; en la danza de las copas de los árboles sopladas por fuertes vientos que anunciaban tempestades, truenos, relámpagos; las aguas de la lluvia jugando a la geografía, inventando lagos, islas, ríos, arroyos. Los “textos”, las “palabras”, las “letras” de aquel contexto se encarnaban también en el silbo del viento, en las nubes del cielo, en sus colores, en sus movimientos; en el color del follaje, en la forma de las hojas, en el aroma de las hojas –de las rosas, de los jazmines–, en la densidad de los árboles, en la cáscara de las frutas. En la tonalidad diferente de colores de una misma fruta en distintos momentos: el verde del mango-espada hinchado, el amarillo verduzco del mismo mango madurando, las pintas negras del mango ya más que maduro. La relación entre esos colores, el desarrollo del fruto, su resistencia a nuestra manipulación y su sabor. Fue en esa época, posiblemente, que yo, haciendo y viendo hacer, aprendí la significación del acto de palpar.

De aquel contexto formaban parte además los animales: los gatos de la familia, su manera mañosa de enroscarse en nuestras piernas, su maullido de súplica o de rabia; Joli, el viejo perro negro de mi padre, su mal humor cada vez que uno de los gatos incautamente se aproximaba demasiado al lugar donde estaba comiendo y que era suyo; “estado de espíritu”, el de Joli en tales momentos, completamente diferente del de cuando casi deportivamente perseguía, acorralaba y mataba a uno de los zorros responsables de la desaparición de las gordas gallinas de mi abuela.

De aquel contexto –el del mi mundo inmediato– formaba parte, por otro lado, el universo del lenguaje de los mayores, expresando sus creencias, sus gustos, sus recelos, sus valores. Todo eso ligado a contextos más amplios que el del mi mundo inmediato y cuya existencia yo no podía ni siquiera sospechar.

En el esfuerzo por retomar la infancia distante, a que ya he hecho referencia, buscando la comprensión de mi acto de leer el mundo particular en que me movía, permítanme repetirlo, re-creo, re-vivo, la experiencia vivida en el momento en que todavía no leía la palabra. Y algo que me parece importante, en el contexto general de que vengo hablando, emerge ahora insinuando su
presencia en el cuerpo general de estas reflexiones. Me refiero a mi miedo de las almas en pena cuya presencia entre nosotros era permanente objeto de las conversaciones de los mayores, en el tiempo de mi infancia. Las almas en pena necesitaban de la oscuridad o la semioscuridad para aparecer, con las formas más diversas: gimiendo el dolor de sus culpas, lanzando carcajadas burlonas, pidiendo oraciones o indicando el escondite de ollas. Con todo, posiblemente hasta mis siete años en el barrio de Recife en que nací iluminado por faroles que se perfilaban con cierta dignidad por las calles. Faroles elegantes que, al caer la noche, se “daban” a la vara mágica de quienes los encendían. Yo acostumbraba acompañar, desde el portón de mi casa, de lejos, la figura flaca del “farolero” de
mi calle, que venía viniendo, andar cadencioso, vara iluminadora al hombro, de farol en farol, dando luz a la calle. Una luz precaria, más precaria que la que teníamos dentro de la casa. Una luz mucho más tomada por las sombras que iluminadora de ellas.

No había mejor clima para travesuras de las almas que aquél. Me acuerdo de las noches en que, envuelto en mi propio miedo, esperaba que el tiempo pasara, que la noche se fuera, que la madrugada semiclareada fuera llegando, trayendo con ella el canto de los pajarillos “amanecedores”.

Mis temores nocturnos terminaron por aguzarme, en las mañanas abiertas, la percepción de un sinnúmero de ruidos que se perdía en la claridad y en la algaraza de los días y resultaban misteriosamente subrayados en el silencio profundo de las noches.

Pero en la medida en que fui penetrando en la intimidad de mi mundo, en que lo percibía mejor y lo “entendía” en la lectura que de él iba haciendo, mis temores iban disminuyendo.

Pero, es importante decirlo, la “lectura” de mi mundo, que siempre fundamental para mí, no hizo de mí sino un niño anticipado en hombre, un racionalista de pantalón corto. La curiosidad del niño no se iba a distorsionar por el simple hecho de ser ejercida, en lo cual fui más ayudado que estorbado
por mis padres. Y fue con ellos, precisamente, en cierto momento de esa rica experiencia de  comprensión de mi mundo inmediato, sin que esa comprensión significara animadversión por lo que tenía encantadoramente misterioso, que comencé a ser introducido en la lectura de la palabra. El desciframiento de la palabra fluía naturalmente de la “lectura” del mundo particular. No era algo que
se estuviera dando supuesto a él. Fui alfabetizado en el suelo de la quinta de mi casa, a la sombra de los mangos, con palabras de mi mundo y no del mundo mayor de mis padres. El suelo mi pizarrón y las ramitas fueron mis tizas.

Es por eso por lo que, al llegar a la escuelita particular de Eunice Vasconcelos, cuya desaparición reciente me hirió y me dolió, y a quien rindo ahora un homenaje sentido, ya estaba alfabetizado. Eunice continúo y  profundizó el trabajo de mis padres. Con ella, la lectura de la palabra, de la
frase, de la oración, jamás significó una ruptura con la “lectura” del mundo. Con ella, la lectura de la palabra fue la lectura de la “palabra-mundo”.

Hace poco tiempo, con profundo emoción, visité la casa donde nací. Pisé el mismo suelo en que me erguí, anduve, corrí, hablé y aprendí a leer. El mismo mundo, el primer mundo que se dio a mi comprensión por la “lectura” que de él fui haciendo. Allí reencontré algunos de los árboles de mi infancia. Los reconocí sin dificultad. Casi abracé los gruesos troncos –aquellos jóvenes troncos de mi
infancia. Entonces, una nostalgia que suelo llamar mansa o bien educada, saliendo del suelo, de los árboles, de la casa, me envolvió cuidadosamente. Dejé la casa contento, con la alegría de quien reencuentra personas queridas.

Continuando en ese esfuerzo de “releer” momentos fundamentales de experiencias de mi infancia, de mi adolescencia, de mi juventud, en que la comprensión crítica de la importancia del acto de leer se fue constituyendo en mí a través de su práctica, retomo el tiempo en que, como alumno del llamado curso secundario, me ejercité en la percepción crítica de los textos que leía en clase, con la colaboración, que hasta hoy recuerdo, de mi entonces profesor de lengua portuguesa.

No eran, sin embargo, aquellos momentos puros ejercicios de los que resultase un simple darnos cuenta de la existencia de una página escrita delante de nosotros que debía ser cadenciada, mecánica y fastidiosamente “deletrada” en lugar de realmente leída. No eran aquellos momentos “lecciones de lectura” en el sentido tradicional esa expresión. Eran momentos en que los textos se ofrecían a nuestra búsqueda inquieta, incluyendo la del entonces joven profesor José Pessoa. Algún tiempo después, como profesor también de portugués, en mis veinte años, viví intensamente la importancia del acto de leer y de escribir, en el fondo imposibles de dicotomizar, con alumnos de los primeros años del entonces llamado curso secundario. La conjugación, la sintaxis de concordancia,
el problema de la contradicción, la enciclisis pronominal, yo no reducía nada de eso a tabletas de conocimientos que los estudiantes debían engullir. Todo eso, por el contrario, se proponía a la curiosidad de los alumnos de manera dinámica y viva, en el cuerpo mismo de textos, ya de autores que estudiábamos, ya de ellos mismos, como objetos a desvelar y no como algo parado cuyo perfil yo describiese. Los alumnos no tenían que memorizar mecánicamente la descripción del objeto, sino aprender su significación profunda. Sólo aprendiéndola serían capaces de saber, por eso, de memorizarla, de fijarla. La memorización mecánica de la descripción del objeto no se constituye en conocimiento del objeto. Por eso es que la lectura de un texto, tomado como pura descripción de un objeto y hecha en el sentido de memorizarla, ni es real lectura ni resulta de ella, por lo tanto, el conocimiento de que habla el texto.

Creo que mucho de nuestra insistencia, en cuanto profesores y profesoras, en que los estudiantes “lean”, en un semestre, un sinnúmero de capítulos de libros, reside en la comprensión errónea que a veces tenemos del  acto de leer. En mis andanzas por el mundo, no fueron pocas las veces en que
los jóvenes estudiantes me hablaron de su lucha con extensas bibliografías que eran mucho más para ser “devoradas” que para ser leídas o estudiadas.  Verdaderas “lecciones de lectura” en el sentido más tradicional de esta expresión, a que se hallaban sometidos en nombre de su formación científica y de las que debían rendir cuenta a través del famoso control de lectura. En algunas ocasiones llegué incluso a ver, en relaciones bibliográficas, indicaciones sobre las páginas de este o aquel capítulo de tal o cual libro que debían leer: “De la página 15 a la 37”.

La insistencia en la cantidad de lecturas sin el adentramiento debido en los textos a ser comprendidos, y no mecánicamente memorizados, revela una visión mágica de la palabra escrita. Visión que es urgente superar. La misma, aunque encarnada desde otro ángulo, que se encuentra, por ejemplo, en quien escribe, cuando identifica la posible calidad o falta de calidad de su trabajo con
la cantidad páginas escritas. Sin embargo, uno de los documentos filosóficos más importantes que disponemos, las Tesis sobre Feuerbach de Marx, ocupan apenas dos páginas y media…

Parece importante, sin embargo, para evitar una comprensión errónea de lo que estoy afirmando, subrayar que mi crítica al hacer mágica la palabra no significa, de manera alguna, una posición poco responsable de mi parte con relación a la necesidad que tenemos educadores y educandos de leer, siempre y seriamente, de leer los clásicos en tal o cual campo del saber, de adentrarnos en los textos, de crear una disciplina intelectual, sin la cual es posible nuestra práctica en cuanto profesores o estudiantes.

Todavía dentro del momento bastante rico de mi experiencia como profesor de lengua portuguesa, recuerdo, tan vivamente como si fuese de ahora y no de un ayer ya remoto, las veces en que me demoraba en el análisis de un texto de Gilberto Freyre, de Lins do Rego, de Graciliano Ramos, de Jorge Amado. Textos que yo llevaba de mi casa y que iba leyendo con los estudiantes, subrayando aspectos de su sintaxis estrechamiento ligados, con el buen gusto de su lenguaje. A aquellos análisis añadía comentarios sobre las necesarias diferencias entre el portugués de Portugal y el portugués de Brasil.

Vengo tratando de dejar claro, en este trabajo en torno a la importancia del acto de leer –y no es demasiado repetirlo ahora–, que mi esfuerzo fundamental viene siendo el de explicar cómo, en mí, se ha venido destacando esa importancia. Es como si estuviera haciendo la “arqueología” de mi
comprensión del complejo acto de leer, a lo largo de mi experiencia existencial. De ahí que haya hablado de momentos de mi infancia, de mi adolescencia, de  los comienzos de mi juventud, y termine ahora reviendo, en rasgos generales, algunos de los aspectos centrales de la proposición que hice hace algunos años en el campo de la alfabetización de adultos.

Inicialmente me parece interesante reafirmar que siempre vi la alfabetización de adultos como un acto político y como un acto de conocimiento, y por eso mismo un acto creador. Para mí sería imposible de comprometerme en un trabajo de memorización mecánica de ba-be-bi-bo-bu, de la-le-li-lo-lu. De ahí que tampoco pudiera reducir la alfabetización a la pura enseñanza de la palabra, de las sílabas o de las letras. Enseñanza en cuyo proceso el alfabetizador iría “llenando” con sus palabras las cabezas supuestamente “vacías” de los alfabetizandos. Por el contrario, en cuanto acto de conocimiento y acto creador, el proceso de la alfabetización tiene, en el alfabetizando, su sujeto. El hecho de que éste necesite de la ayuda del educador, como ocurre en cualquier acción pedagógica, no significa que la ayuda del educador deba anular su creatividad y su responsabilidad en la creación de su lenguaje escrito y en la lectura de su lenguaje. En realidad, tanto el alfabetizador como el  alfabetizando, al tomar, por ejemplo, un objeto, como lo hago ahora con el que tengo entre los
dedos, sienten el objeto, perciben el objeto sentido y son capaces de expresar verbalmente el objeto sentido y percibido. Como yo, el analfabeto es capaz de sentir la pluma, de percibir la pluma, de decir la pluma. Yo, sin embargo, soy capaz de no sólo sentir la pluma, sino además de escribir pluma y, en
consecuencia, leer pluma. La alfabetización es la creación o el montaje de la expresión escrita de la expresión oral. Ese montaje no lo puede hacer el educador para los educandos, o sobre ellos. Ahí tiene él un momento de su tarea creadora.

Me parece innecesario extenderme más, aquí y ahora, sobre lo que he desarrollado, en diferentes momentos, a propósito de la complejidad de este proceso. A un punto, sin embargo, aludido varias veces en este texto, me gustaría volver, por la significación que tiene para la comprensión crítica del
acto de leer y, por consiguiente, para la propuesta de alfabetización a que me he consagrado. Me refiero a que la lectura del mundo precede siempre a la lectura de la palabra y la lectura de ésta implica la continuidad de la lectura de aquél.  En la propuesta a que hacía referencia hace poco, este movimiento del mundo a la palabra y de la palabra al mundo está siempre presente. Movimiento en que la palabra dicha fluye del mundo mismo a través de la lectura que de él hacemos.  De alguna manera, sin embargo, podemos ir más lejos y decir que la lectura de la palabra no es sólo precedida por la lectura del mundo sino por cierta forma de “escribirlo” o de “rescribirlo”, es decir de transformarlo a través de nuestra práctica consciente.

Este movimiento dinámico es uno de los aspectos centrales, para mí, del proceso de alfabetización. De ahí que siempre haya insistido en que las palabras con que organizar el programa de alfabetización debían provenir del universo  vocabular de los grupos populares, expresando su verdadero lenguaje, sus anhelos, sus inquietudes, sus reivindicaciones, sus sueños. Debían venir cargadas de la significación de su experiencia existencial y no de la experiencia del educador. La investigación de lo que llamaba el universo vocabular nos daba así las palabras del Pueblo, grávidas de mundo. Nos llegaban a través de la lectura del mundo que hacían los grupos populares. Después volvían a ellos,
insertas en lo que llamaba y llamo codificaciones, que son representaciones de la realidad.

La palabra ladrillo, por ejemplo, se insertaría en una representación pictórica, la de un grupo de albañiles, por ejemplo, construyendo una casa. Pero, antes de la devolución, en forma escrita, de la palabra oral de los grupos populares, a ellos, para el proceso de su aprehensión y no de su memorización mecánica, solíamos desafiar a los alfabetizandos con un conjunto de situaciones
codificadas de cuya descodificación o “lectura” resultaba la percepción crítica de lo que es la cultura, por la comprensión de la práctica o del trabajo humano, transformador del mundo, En el fondo, ese conjunto de representaciones de situaciones concretas posibilitaba a los grupos populares una “lectura” de la “lectura” anterior del mundo, antes de la lectura de la palabra.

Esta “lectura” más crítica de la “lectura” anterior menos crítica del mundo permitía a los grupos populares, a veces en posición fatalista frente a las injusticias, una comprensión diferente de su indigencia.

Es en este sentido que la lectura crítica de la realidad, dándose en un proceso de alfabetización o no, y asociada sobre todo a ciertas prácticas claramente políticas de movilización y de organización, puede constituirse en un instrumento para lo que Gramsci llamaría acción contrahegemónica.

Concluyendo estas reflexiones en torno a la importancia del acto de leer, que implica siempre percepción crítica, interpretación y “reescritura” de lo leído, quisiera decir que, después de vacilar un poco, resolví adoptar el procedimiento que he utilizado en el tratamiento del tema, en consonancia con mi forma de ser y con lo que puedo hacer.

Finalmente, quiero felicitar a quienes idearon y organizaron este congreso. Nunca, posiblemente, hemos necesitado tanto de encuentros como éste, como ahora.

12 de noviembre de 1981
En Freire, Paulo (1991), La imp

Fuente: https://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/la_importancia_del_acto_de_leer.pdf

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