El nivel educativo en el mundo es más alto, sin embargo, menos de la mitad de los estudiantes de los países en desarrollo logra estándares mínimos en competencias educativas, por lo que asistir a la…
El nivel educativo en el mundo es más alto, sin embargo, menos de la mitad de los estudiantes de los países en desarrollo logra estándares mínimos en competencias educativas, por lo que asistir a la escuela no garantiza el aprendizaje por parte de los menores.
En el marco del primer Día Internacional de la Educación, que se celebró el pasado 24 de enero, el Banco Mundial (BM) alertó que el mundo se enfrenta a una crisis de aprendizaje, lo cual afectaría a 56 por ciento de los niños cuando lleguen a la edad adulta. Algunos problemas de aprendizaje en la niñez no estarían relacionados con el acceso y la cobertura escolar, ya que aunque los países han mejorado de manera significativa este punto, no significa que los infantes que asisten a la escuela están aprendiendo.
En todo el mundo, cientos de millones de niños llegan a la edad adulta sin siquiera las habilidades más básicas, como calcular el cambio correcto de una transacción, leer las instrucciones de un médico o comprender el horario de un autobús, y mucho menos tener una profesión satisfactoria o educar a sus hijos.
En caso de no mejorar esta situación, 56 por ciento de los infantes perderá más de la mitad de su productividad, ya que en un mundo laboral cada vez exigente e incierto, la juventud requiere estar equipada con más habilidades para prosperar.
De acuerdo con el BM, los sistemas educativos en los países en desarrollo tienen poca información sobre quién está aprendiendo y quién no, por lo que es difícil para las autoridades del sector hacer algo al respecto.
Consideró que es necesario ayudar a los maestros en todos los niveles a ser más efectivos para facilitar el aprendizaje, mejorar la tecnología para el aprendizaje, fortalecer la gestión de escuelas y sistemas, y al mismo tiempo garantizar que los alumnos de todas las edades, de preescolar a la edad adulta, estén equipados para el éxito.
Por otra parte, de acuerdo con el Resumen Anual: El año 2018 en 14 Gráficos del BM, se armonizaron los resultados de pruebas regionales e internacionales para medir los años reales de escolarización que tienen los niños en 160 economías, con lo que se conformó una nueva base de datos.
Esa base de datos forma parte del Proyecto de Capital Humano del Grupo Banco Mundial, que incluye una clasificación de los países de acuerdo con sus resultados en salud y educación.
Según esa clasificación, las naciones que tienen el mayor índice de años de escolaridad ajustados en función del aprendizaje son Japón (12.9 años), Corea del Sur (12.24), Finlandia (12.05), Rusia (11.90), Irlanda (11.80), Canadá (11.74), Alemania (11.74), Países Bajos (11.71), Suecia (11.67) y Australia (11.55) Mientras que los países que tienen el menor nivel con menos de cuatro años de escolaridad ajustados en función del aprendizaje son: Malí (2.74), Chad (2.64), Niger (2.61), Liberia (2.34), Sudán del Sur (2.28).
En una clasificación por regiones se puede observar con el mayor nivel a Japón (12.9 años) y Corea del Sur (12.24), Rusia (11.90), Australia (11.55) y Kazajistán (11.47), mientras que las naciones con menor nivel son Afganistán (4.87), Pakistán (4.78), Papua Nueva Guinea (4.71), Yemen (4.13) e Irak (4.00). En Europa, los países con mayor índice de años de escolaridad ajustados en función del aprendizaje son Finlandia (12.05), Irlanda (11.80), Alemania (11.74), Países Bajos (11.71), así como Suecia y Austria con 11.67. Por otro lado, los Estados con el menor nivel son Bosnia y Herzegovina (8.64), Moldova (8.21), Grecia (7.70), Kosovo (7.70) y Macedonia (6.82). En el continente africano, las naciones con mayor nivel son Kenia (7.79), Argelia (6.84), Zimbabwe (6.35), Egipto (6.34) y Túnez (6.27), por su parte, Malí (2.74), Chad (2.64), Niger (2.61), Liberia (2.34) y Sudán del Sur (2.28) se ubican con el índice más bajo no sólo en Africa sino en todo el mundo.
En América y el Caribe los países con el mayor nivel el índice del Banco Mundial se encuentran Canadá (11.74), Estados Unidos (11.14), Chile (9.57), Argentina (8.87) y Ecuador (8.82), mientras que el menor nivel en el continente fue para El Salvador (6.55), República Dominicana (6.53), Honduras (6.38), Guatemala (6.29) y Haití (6.29).
El promedio de los puntajes de las pruebas regionales e internacionales para medir los años reales de escolarización que tienen los niños oscila entre 600 de los países con el mejor desempeño y 300 de aquellos con el peor desempeño (con un puntaje de 400 como punto de referencia para un nivel de competencia mínimo).
Las diferencias se deben a la salud y la nutrición deficientes de los niños en los países de ingreso más bajo, la menor cantidad de años en la escuela (unos 260 millones de niños y jóvenes no asisten a la escuela en absoluto), el ausentismo docente, los profesores que no cumplen con normas de competencia, y la fragilidad, los conflictos y la violencia.
Los años de escolaridad ajustados en función del aprendizaje es un componente del Índice de Capital Humano del Banco Mundial, con el que clasifica a los países de acuerdo con lo que invierten en sus juventudes.
Entre mayor es la inversión en educación y salud, mayores son la productividad y los ingresos de la fuerza laboral, lo que conduce a la creación de niveles de riqueza más altos y de una economía más fuerte.
El capital humano consiste en el conocimiento, habilidades y salud que la gente acumula a lo largo de su vida, permitiéndoles desarrollar su potencial como miembros productivos de una sociedad.
Consiguieron escapar de Corea del Norte, pero cayeron en las manos de una red de explotación sexual que las mantuvo cautivas durante años.
La ciudad china de Yanji se encuentra cerca de la frontera con Corea del Norte. Allí, en el tercer piso de un edificio residencial, dos mujeres jóvenes arrojan por la ventana sus sábanas rotas y atadas entre sí.
Cuando las vuelven a subir, ya están amarradas a una cuerda de verdad.
Las dos empiezan a descender. «Rápido, no tenemos mucho tiempo», les mete prisa su rescatador.
Una vez a salvo en el suelo, se dan la vuelta y corren hacia una furgoneta.
Pero todavía no están fuera de peligro.
Derechos de autor de la imagenCHUN KIWONImage captionMira pasó cinco años forzada a atender a clientes surcoreanos por internet.
Mira y Jiyun son desertoras del régimen norcoreano y, con algunos años de diferencia, ambas fueron engañadas por traficantes de personas.
Una vez en China, la misma gente que las ayudó a escapar de su país las entregó a un servicio de sexcams o de sexo a través de internet.
Mira, durante los últimos cinco años, y Jiyun, durante los últimos ocho, estuvieron encerradas en un departamento en el que eran obligadas a trabajar como «chicas de sexcam», teniendo que realizar con frecuencia actos pornográficos frente a una cámara web.
Derechos de autor de la imagenCHUN KIWONImage captionMientras más tiempo enganchaban al cliente, más dinero generaban para el director.
Salir de Corea del Norte sin el permiso del régimen es ilegal, pero aun así, muchos arriesgan sus vidas por escapar.
En Corea del Sur, existe un refugio para ellos pero el tramo de tierra que separa estos dos países se encuentra muy militarizado y lleno de minas antipersonas, así que es casi imposible huir hasta allí de modo directo.
Así que muchos desertores han tenido que ir al norte y cruzar hacia China.
Pero China los considera «inmigrantes ilegales», así que sus autoridades los devuelven a Corea del Norte si los encuentran. Si esto sucede, al regresar a territorio norcoreano son objeto de torturas y prisión por su «traición a la patria».
Menos desertores
Muchos detractores huyeron a mitad de los 90, cuando una gran hambruna conocida como la «Ardua Marcha» causó la muerte de al menos un millón de personas.
Pero desde la llegada al poder de Kim Jong-un, en 2011, el total de personas que abandonan el país ha caído en más de la mitad. Este declive ha sido atribuido a un mayor control en la frontera y a un aumento de las tarifas de los traficantes de personas.
Mira huyó de su país con solo 22 años.
Nacida cerca del final del periodo de hambruna, creció como parte de una nueva generación de norcoreanos. Gracias a una pujante red de mercados clandestinos, llamada localmente «Jangmadang», tenían acceso a reproductores DVD, cosméticos, falsificaciones de ropa de marca, así como memorias USB llenas de películas extranjeras ilegales.
Este flujo de materiales venidos de fuera hacía que algunos quisieran desertar. Los filmes traídos de contrabando desde China dejaban echar un vistazo al mundo exterior y motivaban a abandonar Corea del Norte.
Mira fue una de las influenciadas.
«Me encantaban las películas chinas y pensaba que todos los hombres chinos eran así. Quería casarme con un chino y durante muchos años investigué cómo irme de Corea del Norte».
Su padre, antiguo soldado y miembro del partido, era muy estricto y sometía a la familia a un horario apretado. En ocasiones, hasta le pegaba.
Mira quería formarse para ser médico, pero su padre se lo impidió. Se fue frustrando cada vez más y soñaba con una vida nueva en China.
«Mi padre era miembro del partido y era asfixiante. No me dejaba ver películas extranjeras, tenía que levantarme e irme a la cama a una hora exacta. No tenía mi propia vida».
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl río Tumen le sirve a Corea del Norte de frontera natural con Rusia y China.
Durante años, Mira intentó encontrar un traficante que la ayudara a cruzar el río Tumen, que separa a Corea del Norte de China y Rusia, y escapar a través de esa frontera altamente controlada. Pero los lazos cercanos de su familia con el gobierno hacía que a muchos traficantes les preocupara que ella fuera a denunciarlos.
Al final, tras cuatro años intentándolo, encontró a alguien dispuesto a ayudarla.
Como muchos desertores, Mira no tenía suficiente dinero para pagarle a su traficante directamente.
Así que, a cambio, accedió a ser «vendida» para saldar su deuda con trabajo. Pensó que la enviarían a un restaurante.
Pero la engañaron. La red de tráfico de personas a la que había recurrido reclutaba mujeres norcoreanas para hacerlas trabajar en la industria del sexo.
Tras cruzar el río Tumen hacia China, Mira fue llevada directamente a la ciudad de Yanji, donde fue entregada a un hombre coreano-chino a quien ella conocería solo como «el director».
Derechos de autor de la imagenDURIHANAImage captionMira y Jiyun recorrieron China para poder escapar a un tercer país.
Yanji se ubica en el corazón de la región Yambián y alberga a una gran población de etnia coreana. Se ha convertido en un concurrido centro de comercio con Corea del Norte, pero también en la una de las principales ciudades chinas en las que los desertores norcoreanos se esconden.
La mayoría de desertores son mujeres. Al carecer de estatus legal en China, son particularmente vulnerables a la explotación. Algunas son vendidas como novias, a menudo, en áreas rurales. Otras son obligadas a prostituirse o, como Mira, a participar en la industria del sexo por internet.
«Era tan humillante»
Cuando Mira llegó al departamento, el director le reveló finalmente a cuál iba a ser su nuevo trabajo.
La emparejó con una «mentora» con quien compartiría la habitación. Mira debía observar, aprender y practicar.
«No podía creerlo. Como mujer, era tan humillante quitarte la ropa así frente a la gente. Cuando me puse a llorar, me preguntaron si lo hacía porque extrañaba mi casa».
Derechos de autor de la imagenCHUN KIWONImage captionLas jóvenes se contactaban con Chun a través del sitio web en el que trabajaban, pero en realidad lo que hacían era planear la huida.
La página web de sexo y la mayoría de sus usuarios eran surcoreanos. Pagaban por minuto, así que se animaba a las mujeres a que mantuvieran la atención de los hombres la mayor cantidad de tiempo posible.
Cada vez que Mira titubeaba o se mostraba temerosa, el director la amenazaba con regresarla a Corea del Norte.
«Todos los miembros de mi familia trabajan en el gobierno y si vuelvo, estaría llevando vergüenza a mi apellido. Preferiría desvanecerme como el humo y morir».
En el departamento, llegó a haber nueve mujeres al mismo tiempo. Cuando la primera compañera de habitación de Mira escapó junto a otra joven, Mira fue puesta con otro grupo de chicas. Así fue como conoció a Jiyun.
Image captionJiyun huyó de Corea del Norte porque quería ganar dinero para alimentar a su familia.
Jiyun tenía solo 16 años cuando se escapó de su país en 2010.
Sus padres se habían divorciado cuando ella tenía dos años y su familia cayó en la pobreza. Dejó de ir a la escuela a los 11 años para poder trabajar y finalmente decidió ir a China un año para llevar dinero a casa.
Pero, como Mira, también acabó engañada por su traficante, que no le dijo que trabajaría frente a una cámara.
«No podía volver con las manos vacías»
Cuando Jiyun llegó a Yanji, el director intentó enviarla de vuelta a Corea del Norte. Dijo que ella era «demasiado oscura y fea».
Pese a la situación, Jiyun no quería regresar.
«Es un tipo de trabajo que desprecio al máximo, pero había arriesgado mi vida para venir a China así que no podía volver con las manos vacías».
«Mi sueño era alimentar a mis abuelos con algo de arroz antes de que se fueran de este mundo. Por eso pude aguantar todo. Quería enviar dinero a la familia».
Jiyun trabajó duro creyendo que el director la recompensaría por hacerlo bien. Aferrándose a la promesa de que sería capaz de contactar a su familia y enviarles dinero, pronto se convirtió en la que más dinero ingresaba para la casa.
«Quería ser reconocida por el director y quería contactar a mi familia. Pensé que si era la mejor de la casa, sería la primera en ser liberada de ese trabajo».
Image captionEsto era todo lo que tenía Jiyun cuando se escapó.
A veces solo dormía cuatro horas por la noche para poder alcanzar el objetivo diario de US$177. Estaba desesperada por ganar dinero para su familia.
En ocasiones, Jiyun incluso consolaba a Mira, diciéndole que no se rebelara sino que intentara razonar con el director.
«Primero, trabaja duro», le decía a Mira, «y si el director no te envía a casa después, entonces puedes razonar con él».
Jiyun afirma que durante los años en que ganaba más que las otras chicas, el director la favoreció mucho.
«Yo pensaba que se preocupaba por mí de verdad. Pero los días en los que las ventas bajaban, le cambiaba la cara. Nos regañaba por no intentarlo con fuerzas y por hacer otras actividades malas como mirar películas dramáticas».
El departamento era vigilado de cerca por la familia del director. Sus padres dormían en la sala y la puerta de entrada estaba cerrada.
El director les traía comida a las chicas y su hermano, que vivía cerca, venía cada mañana a tirar la basura
«Era un confinamiento total, incluso peor que una prisión», asegura Jiyun.
A las jóvenes se les permitía salir cada seis meses o, si sus ingresos eran lo suficientemente altos, una vez al mes. En esos escasos momentos, ellas se iban de compras o a la peluquería. Pero incluso entonces no se les permitía hablar con nadie.
Image captionY esto, lo que llevaba consigo Mira.
«El director caminaba muy cerca de nosotras, como un amante, porque tenía miedo de que nos escapáramos», dice Mira. «Yo quería caminar como me diera la gana, pero no podía. No se nos permitía hablar con nadie, ni siquiera para comprar una botella de agua. Me sentía como una tonta».
El director había nombrado «encargada» a una de las norcoreanas y ella vigilaba al resto cuando él no estaba.
El director le prometió a Mira que la casaría con un buen hombre si trabajaba duro. A Jiyum le prometió que le permitiría contactar a su familia.
Cuando Jiyun le pidió que la liberara, él le dijo que ella necesitaba ganar US$53.200 para pagar el viaje. Luego que dijo que no podía dejarla en libertad porque no podía encontrar a ningún traficante.
Mira y Jiyun nunca vieron el dinero que habían ganado con su trabajo frente a la cámara.
Al principio, el director accedió a darles el 30% de las ganancias, la que les entregaría cuando las dejara en libertad.
Pero Mira y Jiyun se iban poniendo más nerviosas a medida que se daban cuenta de que tal vez no iban a ser libres nunca.
«Matarme no es algo en lo que pensaría normalmente, pero traté de tomar una sobredosis de medicamentos y traté de saltar de una ventana», dice Jiyun.
La ayuda de un cliente
Los años pasaron: cinco para Mira y ocho para Jiyun.
Luego un cliente de Mira, a quien ella conocía desde hacía tres años, se compadeció de ella. La puso en contacto con el pastor Chun Kiwon, que lleva 20 años ayudando a desertores norcoreanos.
Image captionEl pastor Chun Kiwon recibió un mensaje de texto en el que se le informaba que Mira y Jiyun estaban a salvo al otro lado de la frontera China.
El cliente también instaló de manera remota una aplicación de mensajería en la computadora de Mira para que pudiera comunicarse con el pastor.
Chun es muy conocido entre los desertores norcoreanos. La televisión estatal norcoreana lo ataca frecuentemente, llamándolo «secuestrador» y «estafador».
Desde que fundó su organización caritativa Durihana en 1999, él estima en 1.200 los desertores a quienes ha ayudado a estar en una situación segura.
Recibe dos o tres pedidos de rescate al mes, pero el caso de Mira y Jiyun le pareció particularmente preocupante.
«He visto chicas que habían estado encerradas durante tres años. Pero nunca había visto un caso en el que estuvieran retenidas tanto tiempo. Me rompe el corazón».
Derechos de autor de la imagenDURIHANAImage captionLa prensa norcoreana habla mal de Chun.
Chun asegura que el tráfico de desertoras se ha vuelto más organizado y que algunos de los soldados norcoreanos que vigilan la frontera están involucrados.
Al tráfico de mujeres, a veces se le llama «comercio de cerdos norcoreanos» en la región fronteriza de China. El precio de las mujeres puede ir de cientos a miles de dólares.
Pese a que es difícil obtener estadísticas oficiales, la Organización de las Naciones unidas (ONU) se ha mostrado preocupada por los altos niveles de tráfico de norcoreanas.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos elabora un Informe de Tráfico de Personas anual que constantemente señala a Corea del Norte como una de las peores naciones en cuanto a trata de blancas.
Derechos de autor de la imagenCHUN KIWONImage captionJiyun pudo contactar con Chun gracias a un cliente que se apiadó de ella.
En el transcurso de un mes, Chun se mantuvo en contacto con Mira y Jiyun a través de la página de sexo por internet, fingiendo ser un cliente. De esa manera, las jóvenes podían hacer como si estuvieran trabajando cuando en realidad estaban planeando su escape.
«Normalmente, los desertores encerrados no conocen su ubicación porque son llevados hasta los departamentos con los ojos tapados y de noche. Por suerte, ella [Mira y Jiyun] sabían que estaban en Yanji y podían ver el letrero de un hotel afuera», dice.
Chun usó Google Maps para determinar con exactitud su ubicación exacta y envió a un voluntario de su organización Durihana para que explorara los exteriores antes del escape.
Salir de China es peligroso para cualquier desertor norcoreano.
La mayoría quiere llegar a un tercer país o a una embajada de Corea del Sur, donde se les garantiza un vuelo a ese país y asilo.
Pero viajar por territorio chino sin documentos es arriesgado.
«En el pasado, los desertores podían arreglárselas viajando con documentos falsos. Pero estos días, las autoridades llevan consigo un dispositivo electrónico que detecta si son auténticos o no», explica Chun.
El escape
Después de huir del departamento, Jiyun y Mira comenzaron su largo viaje a través del gigante asiático con la ayuda de voluntarios de Durihana.
Sin ninguna documentación, no se arriesgaban a registrarse en hoteles ni albergues, así que tuvieron que dormir en trenes o pasar noches en vela dentro de restaurantes.
En su último día en China, tras soportar una escalada de cinco horas por una montaña, finalmente cruzaron la frontera y entraron a una nación vecina. La ruta y el país no puede ser mencionados por motivos de seguridad.
Image captionJiyun tuvo que escalar una montaña durante cinco horas para poder salir de China.
Mira y Jiyun no conocieron a Chun hasta 12 días después de haber escapado del departamento.
«Creo que estaré perfectamente a salvo cuando reciba la ciudadanía surcoreana, pero solo haber conocido al pastor Chun me hace sentirme segura. Lloré al pensar que había alcanzado la libertad», dice Jiyun.
Juntas, viajaron por auto otras 27 horas hasta la embajada de Corea del Sur más cercana.
Image captionLos desertores norcoreanos suelen querer alcanzar una embajada surcoreana porque saben que allí se les garantizará un vuelo a Seúl y asilo.
Chun dice que a algunos norcoreanos les parece especialmente difícil de llevar la última parte del trayecto, ya que no están acostumbrados a viajar en carro.
«Los desertores suelen marearse y a veces se desmayan después de haber vomitado mucho. Es una carretera infernal que recorren quienes buscan el cielo«.
Justo antes de entrar en la embajada, Mira sonría nerviosamente y dice que tiene ganas de llorar.
«Me siento como si hubiera salido del infierno», asegura Jiyun. «Me vienen muchos sentimientos a ratos. Si voy a Corea del Sur puede que nunca vea a mi familia otra vez y me siento culpable. Ese no fue mi motivo para irme».
El pastor y las jóvenes entran en la embajada juntos. Unos segundos después, solo Chun regresa. Su trabajo está acabado.
Image captionMira y Jiyun consiguieron salir de China gracias a la red de voluntarios de Chun.
Mira y Jiyun se subirán en un vuelo directo a Corea del Sur, donde pasarán por un riguroso proceso de revisión por parte de los servicios nacionales de inteligencia para verificar que no son espías.
Luego pasarán hasta tres meses en Hanawon, un centro para refugiados norcoreanos, donde se les enseñará habilidades básicas para adaptarse a su nueva vida en Corea del Sur.
Los desertores aprenden a hacer compras, usar un celular, los principios de la economía de mercado y reciben capacitación para poder trabajar. También se les da asesoramiento.
Luego, se convertirán en ciudadanas oficiales de Corea del Sur.
«Quiero aprender inglés o chino para poder convertirme en guía turística», responde Mira cuando se le pregunta sobre qué sueña alcanzar en Corea del Sur.
«Quiero vivir una vida normal, tomando café en una cafetería y charlando con amigos», afirma Jiyun. «Una vez alguien me dijo que la lluvia pararía algún día, pero para mí, la temporada de monzones ha durado tanto que había olvidado que el sol existía».
Miles de alumnos en los Emiratos Árabes Unidos realizarán un examen este año para ver qué tan bien está funcionando el nuevo programa de educación moral.
La evaluación estandarizada de educación moral se realizará en 70 escuelas públicas y privadas de los Emiratos Árabes Unidos.
Cerca de 10,000 alumnos, en los grados tres, cinco, siete y nueve, tomarán el examen computarizado de 45 minutos que evaluará el juicio situacional de los niños para ver cómo reaccionan en diferentes escenarios.
Pero en lugar de medir el desempeño individual, la prueba de 45 minutos, que se adaptará a cada grado, evaluará la eficacia del programa de educación moral, lo que significa que los niños no están obligados a estudiar.
En la actualidad, hay más de un millón de alumnos que reciben educación moral en las escuelas de los EAU. La clase se hizo obligatoria para las escuelas de los Emiratos Árabes Unidos por la oficina de asuntos educativos del Tribunal Príncipe Heredado de Abu Dabi en septiembre de 2017.
La educación moral abarca todo, desde el sentido cívico y la comprensión de la cultura islámica hasta la educación financiera y la administración del dinero, que Nargish Khambhatta, directora de Gems Modern Academy en Dubai, la escuela de currículos india mejor calificada de la ciudad, dijo que el evento fue «pesado y seco» a veces .
Los funcionarios dijeron que la prueba ayudará a medir qué tan efectivo es el nuevo sujeto.
«[La prueba] utiliza los últimos avances en pruebas y análisis psicométricos para medir la comprensión de los alumnos del material y la efectividad del currículo para cambiar sus percepciones y comportamiento», dijo Mohammed Al Neaimi , director de la oficina de asuntos educativos de la Corona de Abu Dabi. Corte del príncipe
Dijo que sería difícil cuantificar la efectividad del currículo porque requería medir el buen carácter y los valores de los alumnos.
Saadia Abkari, directora de temas de ministerio e idiomas en la Escuela Internacional Victoria de Sharjah, estuvo de acuerdo, pero dijo que no creía que los niños deban ser evaluados en educación moral en absoluto.
«Debemos verlo como parte del bienestar porque el sujeto tiene más que ver con los valores que con el conocimiento», dijo.
«El marco de evaluación dice que la educación moral no es un tema de aprobar y reprobar, pero todas las escuelas tienen que reportarlo. Se nos han dado diferentes libros y los enseñamos».
Antes del anuncio del miércoles, las escuelas no evaluaron a sus alumnos en la materia. La Sra. Abkari dijo que, en cambio, su escuela abordó el curso desde una perspectiva creativa y basada en proyectos.
«En nuestra escuela tenemos discusiones y vamos a presentar un proyecto. Nos enfocamos en el pensamiento crítico y la creatividad».
Ella dijo que se anima a los alumnos a trabajar en proyectos basados en la comunidad.
«La educación moral es una apreciación de cómo este niño es un miembro positivo de la escuela.
«Para el maestro, el enfoque de la educación moral debe estar en cómo garantizar que el alumno sea un pensador creativo y crítico y un buen miembro de la comunidad», dijo.
El anuncio sobre el nuevo examen se realizó en la conferencia de la Asociación de Editores de Pruebas de Medio Oriente y África en Abu Dhabi el martes.
La evaluación se desarrolló con la organización internacional de pruebas, ACT Inc, y se adaptó a los EAU.
Ahmed Fikri, de la Oficina de Asuntos Estratégicos de la Corte del Príncipe Heredero, dijo que los resultados ayudarán a «mejorar y fortalecer la prestación de educación moral en las escuelas».
La educación moral se basa en cuatro pilares principales que incluyen carácter y moralidad, individual y comunitario, estudios cívicos y culturales.
Los alumnos en escuelas públicas y privadas deben recibir 45 minutos de educación moral cada semana.
Se puso a prueba por primera vez en 2016 y se implementó por completo en los EAU, cubriendo los grados uno a nueve, en septiembre de 2017 y se extendió a los grados 10 a 12 en septiembre de 2018.
Asia/Palestina/31 Enero 2019/Fuente: Prensa Latina
Las escuelas palestinas necesitan más protección ante los efectos de la ocupación israelí, coinciden hoy varias agencias de ONU tras al alto número de incidentes ocurridos en centros de enseñanza en Cisjordania.
De acuerdo con un reporte conjunto de la oficina de coordinación de la ONU para los territorios palestinos ocupados, la Unicef y la Unesco, desde el comienzo del año escolar -en septiembre pasado- aumentaron los hechos que atentan contra la educación.
Amenazas de demolición, choques en el camino a la escuela entre estudiantes y fuerzas de seguridad, maestros detenidos en los puestos de control y acciones violentas por parte de militares y colonos israelíes figuran entre ellos, señala el informe.
Solo en 2018, se documentaron 111 casos diferentes de interferencia a la educación en Cisjordania, los cuales afectaron a más de 19 mil niños, añade.
Por ello, esas agencias de ONU pidieron que las escuelas estén mejor protegidas de las amenazas de la ocupación.
Según destacó el coordinador de asuntos humanitario de Naciones Unidas Jamie McGoldrick, las aulas deben ser un santuario en medio del conflicto, para que los niños pueden aprender y convertirse en ciudadanos activos.
Los menores nunca deben ser objeto de violencia ni deben exponerse a ella, ellos necesitan un ambiente de aprendizaje seguro y el derecho a una educación de calidad, recalcó el reporte.
Por otra parte, el experto independientes de la ONU, Michael Lynk, pidió a la comunidad internacional tomar medidas decisivas en respuesta al aumento de las actividades de asentamientos de Israel en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental.
El relator especial advirtió sobre los intentos de anexión de ese territorio y detalló como los asentamientos israelíes ‘son la fuente de una serie de violaciones persistentes de los derechos humanos’.
Tras más de 50 años de ocupación ilegal israelí y de violenta represión al pueblo palestino, la situación en la Franja de Gaza y Cisjordania empeora cada día para la población civil que es despojada de sus territorios ancestrales y sufre la escasez producida por los bloqueos de Tel Aviv.
De hecho, esta es una de las crisis más complejas a la que se enfrenta la comunidad internacional desde hace 70 años, pese a que la gran mayoría de los países miembros de la ONU apuestan por la solución de crear dos Estados: Israel y Palestina.
«Cómo ser una mujer en Estambul» es el polémico lema que el municipio de Bagcilar, en la zona periférica europea de la ciudad sobre el río Bósforo, eligió para un curso para «perfeccionar» el estilo de sus residentes.
La ciudad es gobernada por el conservador Mevlut Uysal, de estrechos lazos con el presidente Recep Tayyip Erdogan, ambos del partido AKP. Y fue el alcalde quien organizó la controvertida capacitación de «estilo» para las mujeres de la ciudad. Se trata de dos horas a la semana en las que se brindan consejos sobre cómo vestirse, cómo hablar, cómo caminar e incluso cómo comer un helado en público, «sin lamerlo si quieres lucir elegante».
Justamente esta última lección ha provocado una fuerte controversia en las redes sociales, donde una vez que las noticias han circulado, muchos usuarios objetaron y criticaron a los organizadores, acusándolos de sexismo y de pretender limitar la libertad de las mujeres.
Además, los consejos que emergen como controvertidos son demasiados. Según Arzu Arda, que lleva dos meses en las clases, las sugerencias para las mujeres sobre comportamiento público incluyen «no hablar de cosas personales por teléfono, no usar maquillaje por la mañana, no usar ropa extravagante y, hasta, prestar atención al tono de su voz».
El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Turquía, Philippe Duamelle, celebró hoy los esfuerzos del ejecutivo para ayudar a los 1,6 millones de menores refugiados que se encuentran en el país.
En su declaración con motivo del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, publicada por el progubernamental diario Sabah, Duamelle resaltó el desafío que supone en el terreno de la educación evitar una generación perdida de niños refugiados.
‘A través de los programas conjuntos entre el Ministerio de Educación Nacional, Unicef y otros socios, más de 650 mil niños sirios se matricularon en escuelas de todo el país a partir de noviembre de 2018’, explicó el responsable de la ONU.
Además explicó el funcionamiento del programa gubernamental de asistencia social para los refugiados, que a través del componente de protección infantil contribuye no solo a mantener resultados educativos positivos, sino también a mitigar los riesgos y violaciones de la protección de los niños vinculadas a las vulnerabilidades económicas.
Sin embargo, agregó que un solo programa no puede garantizar que se resuelvan todos los obstáculos que impiden que los niños acceder a la educación o evitar el abandono escolar, por lo que pidió a la comunidad internacional que continúe apoyando a Turquía, que es el país con mayor número de refugiados.
Cerca de 50 mil alumnos se reicorporaron al proceso educacional en la provincia siria de Homs, donde se concluyó la reconstrucción de 78 escuelas, informó
el jefe del Departamento de Educación, Ahmad Ibrahim.
Dicha tarea, explicó, se realizó a un costo de algo más de un millón de dólares, previéndose similares labores a otras 50 en varias localidades de la provincia, a unos 160 kilómetros al norte de la capital siria.
De igual forma, señaló, se entregaron útiles y mobiliario escolar, estufas para la etapa invernal y fue completado el personal docente requerido en zonas liberadas del terrorismo desde el 2018.
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