A two-day event on topics related to satoyama (mountains and woods shared and maintained by residents of the adjacent rural communities) was co-hosted by the Japan Times Satoyama Consortium, the Chugoku Region Governors Association and the town of Jinsekikogen in Hiroshima Prefecture at the Jinseki Kogen Hotel on Oct. 20 and 21.
In the second panel discussion of the first day, Retsu Fujisawa, the representative director of RCF, an association that specializes in coordinating social projects in collaboration with diverse stakeholders, led the discussion as a facilitator. Three panelists shared their insights on regional promotion and the role of education with about 200 attendees.
Masahiro Ohnishi, a regional revitalization consultant who heads an organization called Socio-Design, puts entrepreneurial education as the core of the regional revitalization in the town of Kamikatsu in Tokushima Prefecture.
Ohnishi thinks that a local high school is an important asset in a rural community.
“If children have to leave their hometowns and live elsewhere to attend high school, it becomes difficult for them to come back after graduation, making it harder to put an end to the depopulation trend in rural areas,” he said.
According to Ohnishi, it has been a conventional fear shared among the people in rural villages that educated young people who have grown up in remote areas tend to move to cities.
“People have to let go of that fear and make the community itself into a school where not only teachers, but everyone in the community is responsible for educating children,” he said.
Ohnishi emphasized that it is important for children to learn to create answers rather than always being given choices to acquire skills to start their own businesses wherever they are.
“Spending at least 12 years of school in your hometown helps nurture pride and attachment to the place,” he said.
Career Education Designer and CEO of Jibunnote Inc. Keiji Ohno is based in Suo Oshima, an island in Yamaguchi Prefecture. Ohno provides original career education programs designed to foster entrepreneurship based on regional resources.
“Families differ greatly, but everyone can learn equally at school,” he said.
At one of the junior high schools where he offers his entrepreneurial program, second-year students work in groups to set up four imaginary companies to create and sell products or services using local resources. Each company makes presentations and they sell their company shares for ¥500 per share to their parents and neighbors.
“We have been doing this every year for seven years. The longer we continue, the more people we can involve, gradually changing the whole community,” Ohno said.
It has been almost 15 years since Ohno returned to his home island from Tokyo where he had worked. He found that only three out of 13 former classmates from his junior high school were still living on the island.
“I hope that starting a business will be one of the options for those children who are now experiencing the fun of taking on new things in the community,” he said.
Yoshinori Irie, the mayor of Jinsekikogen, said, “I believe it’s the role of local governments to offer an environment where everyone can take on new challenges.”
The town supports various educational projects including the Namazu (catfish) Project conducted by a group of students at Yuki High School. The catfish grown in ponds the students created with the help of area residents on abandoned farmland are cooked and served at local festivals and at professional baseball games in Hiroshima.
The town also collaborates with the Keio Research Institute at SFC in a project called the “Jinsekikogen Drone Academy Organized by Yuki High School Students” launched last autumn.
“When people gather to work on the drone project, for example, they won’t talk only about drones the whole time, they’ll talk about all sorts of other things. It is from such conversations that people’s connections form and new ideas sprout,” Irie said.
Fujisawa concluded the session by saying that it is important to provide the kind of education that helps people notice and think about how they can use the existing resources in the community to try new things in their own ways.
Source of the notice: https://www.japantimes.co.jp/satoyama-consortium/2019/01/27/satoyama-consortium/programs-aim-keep-youth-rural-areas/#.XE4sJVUzbIV
Irak / 27 de enero de 2019 / Autor: Redacción / Fuentes: Antena3, El Confidencial
Un autobús recorre las calles de Bagdad, en Irak, para que aquellos niños que se han quedado colegio por la guerra puedan recibir una educación digna.
Los continuos conflictos armados en Irak han dejado los colegios destruidos y a los niños sin posibilidad de recibir una educación.
Ante esta situación, un grupo de activistas han transformado un autobús en un una escuela móvil improvisada. El autobús, con pupitres incluidos, recorre los barrios de Bagdad que han quedado sin colegio por la guerra.
Una ONG lleva una escuela móvil a una de las zonas más deprimidas de la capital iraquí
Una luz de optimismo ha llegado a este olvidado barrio del norte de Bagdad, donde viven decenas de niños desplazados por la guerra. Lo llaman el autobús de la esperanza. Han sustituido los asientos del vehículo por pupitres y han inaugurado la primera escuela infantil. «De esta manera- dice su impulsor Firas Al Baiyati- podemos llevar la escuela a muchos sitios». Este abogado al frente de una ONG iraquí ha sacado adelante este proyecto educativo para niños de 6 a 10 años, como Sara que dice que nunca había estado escolarizada. La buena acogida está a la vista. La ONG planea abrir otras 12 escuelas móviles en las provincias iraquíes liberadas del Estado Islámico.
CIUDAD DE MÉXICO.- Un estudio del Banco Mundial revela que existe un costo muy alto por acerca la educación a niñas menores de 12 años.
Las datos existentes sobre los niveles educativos de las niñas alrededor del mundo dejan un sabor agridulce en la boca de los expertos: por un lado, la buena noticia es que el 89% completa su educación primaria; por otro, solo el 77% termina la educación secundaria, que en la mayoría los países del mundo abarca nueve años de estudio.
Las oportunidades perdidas y las barreras que tienen que sortear las niñas para completar, al menos, 12 años de educación, cuestan a los países entre 15 y 30 trillones de dólares en productividad desperdiciada y ahorros para las familias, de acuerdo con un estudio publicado por el Banco Mundial.
El reporte, titulado Oportunidades perdidas: el alto costo de no educar a las niñas, también afirma que las mujeres que completan la educación secundaria aumentan considerablemente sus posibilidades de trabajar y ganar hasta el doble de dinero que las mujeres solo con educación primaria.
«Otros efectos positivos de la educación secundaria en niñas incluye un amplio rango de beneficios sociales y económicos para ellas mismas, sus hijos y sus comunidades. Esto incluye la erradicación del matrimonio infantil, disminuir las tasas de infertilidad hasta en un tercio en países con una densa población y reducir la mortalidad infantil y desnutrición«, concluyó el Banco Mundial.
Kristalina Georgieva, CEO del Banco Mundial, afirmó que la desigualdad de género en la educación es un tema tan crucial que lo que está en juego es el progreso global.
«Este problema está costando trillones y trillones de dólares al mundo. Es tiempo de cerrar la brecha de género en la educación y dar a niñas y niños una misma oportunidad para ser exitosos, por el bien de la humanidad«.
Malala Yousafzai, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2014, afirmó en la presentación del informe que si los líderes del mundo hablan en serio cuando dicen que quieren construir un mundo mejor, deben hacer grandes inversiones en la educación secundaria de las niñas.
«Cuando más de 130 millones de niñas no pueden ser ingenieras, periodistas o líderes de sus propias compañías porque la educación está fuera de su alcance, nuestro mundo pierde trillones de dólares que podrían fortalecer nuestra economía global, salud pública y estabilidad«, afirmó la también fundadora de la Fundación Malala.
Según el Banco Mundial, cerca de 132 millones de niñas alrededor del mundo, de entre 6 y 17 años, no están en la escuela y 75% de ellas es adolescente.
Un estudio global de Naciones Unidas revela que un total de 50 mil mujeres son asesinadas por año en el mundo dentro de su círculo íntimo.
Sus asesinos son parejas actuales y anteriores, padres, hermanos y otros miembros de su familia. Eso revela un estudio que presentó a fines de 2018 la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas (ONU) llamado Estudio Global sobre Homicidio: asesinato de mujeres y niñas relacionado con el género.
En 2017 fueron asesinadas intencionalmente 87 mil mujeres. Más de la mitad de ellas, 58% (50 mil) fueron asesinadas por sus parejas o familiares. Significa que por día 137 mujeres en todo el mundo son asesinadas por un miembro de su propia familia
a oficina de Drogas y Crimen de la ONU relevó el total de crímenes perpetrados en 2017 en los países miembro. A partir de ese informe se supo que, si bien la mayoría de las víctimas de homicidios intencionales son hombres, la mayoría de las mujeres asesinadas fueron víctimas de su pareja o algún familiar. Por lo tanto, comprender el alcance y los patrones del asesinato de mujeres y niñas requiere un análisis dedicado al homicidio relacionado con la pareja / familia íntima.
Del total de personas asesinadas por algún miembro de la familia o pareja, el 36% fueron hombres frente al 64% de mujeres. Las mujeres también soportan la mayor carga en violencia en pareja. En esa misma tendencia, la proporción entre mujeres y hombres víctimas de sus parejas es 82% mujeres y sólo el 18% hombres. Estos números demuestran, una vez más, que se trata de “Ni una Menos” y no de “Nadie Menos”.
Más de un tercio (30 mil) de las mujeres asesinadas intencionalmente en 2017 fueron asesinados por su pareja actual o anterior. Lo que significa que más de un tercio (34%) de todas las mujeres y niñas asesinadas intencionalmente en el mundo son asesinadas por alguien en quien normalmente confiaron y esperarían cuidados.
Según los datos revisados, a partir del informe de la Oficina de Drogas y Crimen de la ONU, en 2012 el número estimado de mujeres asesinadas por parejas o familiares fue de 48 mil y en 2017 la suma asciende a 50 mil. En ese mismo período el mayor número de mujeres asesinadas, por sus parejas o familiares, se dio en Asia con 20 mil mujeres víctimas de homicidio. Pero la región en la que corren mayor riesgo es África con una tasa de 3.1 homicidios por cada 100 mil mujeres.
El asesinato de mujeres en su círculo íntimo no se debe a actos aleatorios o espontáneos. Por lo tanto, es útil identificar las motivaciones y mecanismos para trabajar en la prevención y protección de las mujeres. En ese sentido, se supo que en los casos de perpetradores hombres la motivación es la posesión, el temor al abandono y los celos. En cambio, las mujeres terminan asesinando a sus parejas luego de soportar varios períodos de violencia física.
A partir de este informe, presentado por la Oficina de Drogas y Crimen, ONU Mujeres recomienda trabajar con hombres y niños para poner fin a la violencia machista promoviendo una política basada en los derechos humanos y con perspectiva de género. Se debe involucrar a los hombres y poner en discusión las normas discriminatorias que subyacen en la sociedad y legitiman el poder masculino, el control y el uso de la violencia.
Recomendamos la lectura del portal Otras Voces en Educación en su edición del día domingo 27 de enero de 2019. Esta selección y programación la realizan investigador@s del GT CLACSO «Reformas y Contrarreformas Educativas», la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa, organización miembro de la CLADE y el Observatorio Internacional de Reformas Educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) registrado en el IESALC UNESCO.
00:00:00 – España: Complubot, el conservatorio de la robótica educativa
04:00:00 – El informe de la UNESCO pone de relieve la necesidad de eliminar los obstáculos con los que se enfrentan los migrantes y las personas desplazadas para acceder a la educación (+PDF)
En nuestro portal Otras Voces en Educación (OVE) encontrará noticias, artículos, libros, videos, entrevistas y más sobre el acontecer educativo mundial cada hora.
En el planeta quedan más de un centenar de comunidades indígenas sin contactar, repartidas en la Amazonia, Papúa Nueva Guinea e India. Su supervivencia depende de que sigan aisladas
Los sentineleses, la tribu que habita desde hace milenios la isla de Sentinel del Norte, en el archipiélago indio de Andamán y Nicobar, se convirtieron hace un mes en protagonistas de las primeras páginas de los periódicos internacionales después de que algunos de sus miembros presuntamente asesinaran a John Allen Chau, de 26 años. El misionero estadounidense pretendía acceder al pequeño territorio protegido con la intención de evangelizar a sus habitantes, uno de los pueblos en aislamiento voluntario que existen en el mundo. Como los sentineleses, se calcula que en el planeta hay al menos cien comunidades indígenas que viven sin contacto alguno con otras civilizaciones.
Corría julio de 2014 cuando, muy lejos de India, en la frontera entre Perú y el Estado brasileño de Acre, tres hombres desnudos, con un corte de pelo estilo casco y las caras pintadas, se dejaban ver en la orilla de un río y trataban de comunicarse en un idioma que nadie comprendía. Los gestos, en cambio, eran familiares. Uno de ellos, por ejemplo, se ponía la mano en el estómago, dando a entender que tenía hambre. Al avistar a un individuo con una escopeta, advirtieron mediante unas palabras a la postre traducidas: “Si nos maltratáis, os vamos a lanzar un hechizo”.
Ese momento, grabado en vídeo, fue la primera aparición conocida de un grupo de indígenas de la etnia sapanahua, que hasta entonces había decidido vivir aislada en plena selva amazónica. Sus integrantes querían evitar cualquier contacto con el resto del mundo hasta que, al ser atacados por unos sujetos armados en la parte peruana, se vieron forzados a abandonar sus aldeas.
Un documental de Survival International muestra imágenes inéditas de un pueblo indígena aislado del estado brasileño de Acre, cerca de la frontera con Perú.
No sería el primer grupo que huía debido a amenazas a ambos lados de la frontera. Ni el último. En enero de 2015, tres miembros de la etnia awá-guajá que vivían aislados y dentro de una tierra indígena del Estado de Maranhão, en el noreste de Brasil, hicieron lo mismo, siempre al haber sido contactados tras sufrir un ataque.
Así, varios de estos pueblos están emergiendo de la selva amazónica debido al avance de la tala ilegal y la invasión de sus selvas, que los fuerzan a huir de sus hogares y establecer contacto con el resto de la sociedad.
La Amazonia brasileña es el área con mayor cantidad de comunidades indígenas aisladas del mundo, según la ONG Survival International. La Fundación Nacional del Indio (Funai), organismo del Gobierno brasileño encargado de proteger a los más de 800.000 indígenas que viven en el país, asegura que hay al menos 107 registros de la presencia de estos grupos, cerca de 30 de ellos están controlados —en la lejanía— por parte de la entidad. Los expertos advierten, no obstante, de que hay que manejar con cuidado los datos porque no se basan en pruebas fehacientes debido a que el aislamiento de estas comunidades hace imposible llevar a cabo un recuento fiable.
“Se necesita investigar más: hace 10 años se decía que en Brasil solo había 10 o 15 grupos y esa cifra ha aumentado mucho, debe haber más [comunidades] de lo que se dice”, vaticina Fiona Watson, experta de Survival International y gran conocedora de tribus no contactadas.
¿De qué manera se confirma la existencia de pueblos indígenas no contactados? Para empezar, hay que definirlos. “Son grupos que no tienen contacto formal voluntario con la sociedad nacional. Saben que existe el mundo exterior y que tienen vecinos”, explica Watson. Brasil no es el único país que cuenta con presencia de estas comunidades.
Perú se encuentra en segundo lugar con entre 15 y 20 pueblos aislados. Watson también destaca casos como el de Paraguay, donde parte del pueblo ayoreo y otros clanes viven fuera del bosque tropical de la Amazonia, en la región de El Chaco. “Es un entorno muy distinto, pero están”, confirma la experta. En Bolivia, Ecuador y Colombia existen grupos más pequeños, y en la parte oeste de Papúa Nueva Guinea (Oceanía) se sabe de la existencia de varios pueblos, aunque no se ha logrado establecer el número ni los lugares exactos donde habitan.
Abusos del exterior
“Es muy peligroso penetrar en su territorio desde que Indonesia [país fronterizo] invadiera aquella zona. Tenemos una persona que fue allí [zonas no contactadas en Papúa Nueva Guinea], pero es muy difícil entrar de nuevo, está todo militarizado. Pensamos que existen [estas tribus] porque desde hace años hablamos con gente y dicen que están, pero no quieren dar más información”, explica Watson.
El tercer grupo de población localizada en el mundo es la anteriormente citada etnia sentinelese, en India. “Este es el pueblo más aislado porque vive en una isla, y nadie consigue entrar allí. Ellos protegen mucho su independencia y son autosuficientes”, describe Watson. “El Gobierno de India hizo una aproximación hace años y fue rechazado, así que decidió no forzar el contacto. Son felices y en algunas fotos se aprecia que están fuertes y sanos, tienen dientes fantásticos. Demuestran que tomaron la decisión correcta de permanecer aislados porque no necesitan nada de la sociedad afuera, tienen de todo en su isla, viven bien”, opina Watson.
En más de una ocasión, algunas de estas comunidades aisladas sí que tuvieron contacto con el exterior hace siglos, en concreto hace unos 150 años con los colonos que arribaron a varias zonas de Perú y la Amazonia. “[Las tribus] fueron esclavizadas y obligadas a trabajar en condiciones horrorosas en plantaciones de caucho. Mucha gente murió”, describe Watson. Aquella experiencia quedó en la memoria histórica de estas comunidades, que piensan aún hoy que la gente de afuera es mala. Por eso deciden aislarse, para sobrevivir.
Brasil, Perú y Colombia son los países con mayor experiencia en la protección de los pueblos indígenas no contactados
Amenazas y peligros
Los peligros de los que huyen estas comunidades indígenas son muchos. En Brasil, madereros, buscadores de oro y narcotraficantes usan el área de la selva sin preocupación alguna ante la ausencia de control del Estado. Y la actividad de grupos criminales se vuelve cada vez más osada.
Durante la madrugada del pasado 22 de diciembre, una de las tres bases que protegen a las comunidades aisladas, en la Tierra Indígena Valle del Javari, en la frontera brasileña del Amazonas con Perú, fue atacada a tiros ante la presencia de la policía y de la Funai. Nadie resultó herido, pero este suceso ha hecho que aumente la preocupación de las entidades de protección de comunidades indígenas que ya temen las políticas que puede tomar el presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que tomará posesión el próximo martes.
El nuevo mandatario es contrario a la demarcación de territorios indígenas, pues sostiene que los pueblos tradicionales tienen que “integrarse” con el resto de la sociedad. También defiende la existencia de actividades remuneradas en las áreas habitadas por comunidades aisladas.
“El indio no puede seguir dentro de un área demarcada como si fuese un animal encerrado dentro de un zoológico”, dijo Bolsonaro en unas declaraciones que recordaban la línea mantenida durante el Gobierno de la dictadura militar (1964-1985).
Entonces, la política era de acercamiento a estas tribus para intentar insertarlos en la sociedad, especialmente si se encontraban en un área de interés para acometer proyectos de infraestructuras. Fue desastroso para la salud de estos pueblos, que no estaban protegidos ni vacunados para afrontar algunas de las enfermedades que circulaban fuera de la selva. Desde 1988, cuando se promulgó la nueva Constitución tras finalizar la dictadura, el Gobierno de Brasil cambió la forma de relacionarse con estas tribus y pasó a asistirlas solo cuando pedían ayuda.
Brasil, junto a Perú y Colombia, son en la actualidad los países con mayor experiencia en la protección de estos pueblos, opina Silvana Baldovino, abogada y directora del Programa de Biodiversidad y Pueblos Indígenas de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).
Perú, en concreto, cuenta con una ley para pueblos indígenas no contactados y en fase de contacto inicial. Es decir, aquellos que han tenido ya algún acercamiento y buscan un mayor encuentro con otras comunidades. Pero el marco regulatorio se ha quedado pequeño, opina la jurista. “La norma dice que si hay una reserva para estos pueblos y se identifica que hay un recurso, como un yacimiento de oro, se puede explotar. Y esto significaría la probable extinción de ese pueblo”, advierte.
Más allá de la ley, es mucho el trabajo que se ha hecho ya para la protección de estos pueblos y mucho más el que queda por hacer, reflexiona el indígena de la tribu shipibo-conibo (Perú) Julio Cusurichi, ganador del Premio Medioambiental Goldman en 2007 y presidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad).
Indígenas en aislamiento voluntario de Monte Salvado, en la Amazonía peruana, salen al exterior de la selva en julio de 2015.
En el país andino existen cinco reservas para unos 7.000 indígenas, según el Ministerio de Cultura. Se encuentran aislamiento o contacto inicial. Hay cinco propuestas para crear nuevas áreas protegidas. “La principal amenaza [para los indígenas] viene del Gobierno”, denuncia Cusurichi. “El Ministerio de Transporte quiere aprobar varios proyectos de ley para construir carreteras que atraviesen parques nacionales. Es una gran amenaza y viene de los congresistas”. “Ha sido muy importante que organizaciones y ministerios [Medioambiente y Cultura] denuncien qué es lo que puede pasar si se hace algo así: es un etnocidio”, coincide Baldovino.
Densidad de población
Una de las reservas con mayor densidad de población está en Madre de Dios, la región peruana donde trabaja la organización Fenamad. “Hemos construido puestos de vigilancia lindantes con el territorio de los pueblos indígenas en Monte Salvado, por ejemplo, y en El Diamante, y hemos contratado a otros indígenas que hablan la misma lengua que los no contactados”, describe Cusurichi. “Igual que hay guardaparques que guardan árboles y pájaros, ellos monitorean a estos indígenas en aislamiento para que no accedan extraños en estos territorios”, describe. “Andan por los bosques buscando huellas y señales como restos de un fuego o casas abandonadas. También hablan con los vecinos ya contactados, que muchas veces dicen: ‘ah, vivimos muy lejos de nuestros hermanos no contactados”, añade Fiona Watson.
De ahí viene la importancia del monitoreo: para tratar de minimizar los riesgos de contacto de personas que quieren evangelizar o de quienes pretenden rodar un documental. Y, por supuesto, de aquellos que tratan de realizar actividades ilegales como la tala de madera o extracción de oro en unas zonas que, precisamente por estar tan poco intervenidas, son muy ricas en recursos naturales que codician las empresas extractoras, ilustra la abogada.
Una maloca (casa comunal) de un grupo de indígenas yanomami no contactados en septiembre de 2016.GUILHERMESURVIVAL INTERNATIONAL
No se trata de entrar en contacto con ellos, insiste Baldovino, sino de realizar una labor disuasoria para quien lo intente. “Los profesionales del Ministerio de Cultura [en Perú] tienen protocolos de acción sobre qué hacer cuando, por ejemplo, los ven salir [a los indígenas] de la reserva por alguna razón excepcional”.
Gracias a su conocimiento del lenguaje, han logrado escucharlos e identificar ciertas acciones que marcan una voluntad de lo que quieren hacer. “En dos ocasiones han avistado indígenas, pero se aproximaban con flechas apuntando hacia arriba, en actitud desafiante. Eso es que no iban con ganas de socializar, así que lo que estos profesionales deben hacer es marcharse del puesto de control”, describe la abogada. Fiona Watson también explica un caso ocurrido en Perú: “Se sabe de un pueblo indígena no contactado que ha dejado flechas cruzadas en caminos; es una señal muy clara de que no quieren que entre nadie”, apunta.
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