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Guatemala: El colapso moral de los imperios

El colapso moral de los imperios

Carolina Vásquez Araya

La concentración de poder deriva siempre en el abuso y la manipulación.

Existe una notable tendencia a considerar la concentración de la riqueza como un hecho admirable. Desde esa postura se suele caer en el error de pasar por alto los pasos que han llevado a tal acumulación de poder y se hace la vista gorda sobre los actos ilegítimos -aunque muchas veces legales- conducentes a tales extremos. Esto sucede con los individuos pero también con los países gobernados por líderes capaces de cometer grandes injusticias con su pueblo, y además arrasan con los derechos y la independencia de otras naciones. El poder ilimitado, aquel que aparenta ser consecuencia del desarrollo, suele ser producto de la voracidad y, sin duda alguna, de una absoluta falta de escrúpulos.

En estos días, los medios internacionales han clavado sus colmillos con enorme placer en el paseo de Donald Trump por los pasillos de la ilegalidad. El evidente abuso de poder cometido por el ex mandatario estadounidense al acumular documentos oficiales en su club privado ha sido un apetitoso pastel para el circo mediático. Sin embargo, ese acto de abuso burocrático representa la evidencia de un pésimo manejo de los controles supuestamente estrictos sobre el manejo de documentos clasificados y del archivo oficial de la mayor potencia mundial. La corrupción de los procesos, por lo tanto, es solo una muestra de las debilidades morales de un país con influencia global.

Este, sin embargo, no es un hecho aislado y corresponde a la justicia de ese país lidiar con la interminable secuencia de pasos protocolarios para procesar a un ex presidente. Antes, otros mandatarios -basados en evidencias falsas y mentiras evidentes- cometieron abusos de consecuencias catastróficas para pueblos de lejanas latitudes, con el único propósito de facilitar y asegurar la explotación de sus recursos y la captura de sus gobiernos. El colapso moral derivado de esas políticas ha sido, a lo largo de la Historia, la marca indeleble del poder económico y geopolítico y ha llevado a las naciones involucradas, de forma paralela, a la miseria y a la abundancia.

Cuando el liderazgo de una potencia mundial recae en seres tan deleznables como aquellos cuyas acciones vulneran la paz del planeta y se sirven de su poder para abusar de otros pueblos, es cuando se vale preguntar por qué las demás naciones callan y aceptan. Es válido sospechar que tras operaciones destinadas a exterminar a pueblos enteros, como sucede con los ataques de Israel sobre Palestina o los conflictos en Yemen, Afganistán, Irak y otros países -en donde las víctimas civiles se cuentan por decenas de miles- existe una especie de pacto al cual pertenecen las naciones más poderosas, pero también organismos creados para salvaguardar la paz y guardan silencio.

La prosperidad de los imperios siempre ha descansado sobre el abuso y la explotación. El precio de ese bienestar para unos pocos lo han pagado pueblos de culturas milenarias, cuya debilidad muchas veces les ha significado el exterminio. El poder acumulado ha sido resultado del latrocinio de riquezas ajenas y la captura de gobiernos débiles y corruptos, instalados gracias a la manipulación y el intervencionismo. Los derechos humanos y la democracia -valores utópicos- constituyen el discurso propicio y un arma de seducción política que ha perdido todo su significado, sobre todo cuando proceden de quienes violan sus preceptos.

El desarrollo económico nunca debe descansar sobre la miseria de otros pueblos.

Fuente de la Información: https://www.aporrea.org/internacionales/a315139.html

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Réquiem por Guatemala

Por: Carolina Vásquez Araya

Un ejemplo ilustrativo de la pérdida de rumbo en un país sin esperanzas.

El parque central era insuficiente para albergar a la muchedumbre. Vinicio Cerezo había llegado a la presidencia después de una larga y dolorosa sucesión de gobiernos militares corruptos y violentos, amparados por un ejército a las órdenes de la oligarquía criolla. Los fraudes electorales habían sido perpetrados a vista y paciencia de una ciudadanía temerosa de las represalias y orillada a mantener la boca cerrada ante tamaños abusos. Pero la indignación bullía por dentro y se desbordó en una manifestación cívica de repudio a las dictaduras y en un intento lleno de esperanzas por rescatar la utopía de la democracia.

Cerezo comenzó a gobernar y el pueblo le otorgó el beneficio de la duda. Se había abierto una gran puerta hacia la reparación institucional, con el retiro de las fuerzas armadas hacia sus cuarteles para permitir el establecimiento de un gobierno libre y soberano, pero se fue cerrando paulatinamente para dejar paso a la poderosa influencia de empresarios y altos mandos del Ejército. Estados Unidos nunca le quitó los ojos de encima, vigilando sus intereses -usualmente opuestos a la independencia de las naciones- y se consolidó finalmente lo que sería un Estado débil y vulnerable.

La gran oportunidad comenzó a desvanecerse ante la mirada de un pueblo cansado de las decepciones. Después de Cerezo se hizo patente cómo el discurso populista prendía nuevas olas de entusiasmo y los gobiernos que le siguieron fueron marcando una tendencia progresiva hacia el ejercicio de todos los vicios de la mala gestión gubernamental: enriquecimiento ilícito, compadrazgo, represión de las voces disidentes, persecución de líderes y manipulación de las leyes rectoras de los procesos electorales para garantizar el monopolio de los listados para cargos de elección popular.

Esta constante pérdida de certeza en los valores democráticos, provocada por gobiernos cada vez más ajenos a los intereses del país y dedicados de lleno a saquear las arcas públicas y apoderarse de los bienes nacionales, ha desembocado en las más recientes administraciones, lamentable ejemplo de amoralidad -en todos los sentidos- y una voracidad insaciable por destruir todo resquicio de institucionalidad. La manera como actúa el gobierno actual no es más que una consecuencia de esa caída paulatina en la impunidad y el abuso de autoridad de una cadena de administraciones incapaces y venales.

La persecución contra ciudadanos comprometidos con su país ha entrado en un franco ataque de odio contra quienes intentan detener esta orgía de destrucción, provocada por el gobernante y sus aliados. Periodistas, analistas políticos, líderes comunitarios, operadores de justicia, organizaciones campesinas y de defensa de los derechos humanos, han sido las primeras víctimas de esta ola vengativa desde los despachos oficiales. Al pacto de corruptos, liderado desde los salones de quienes ostentan el poder económico, se les han unido organizaciones criminales y de narcotráfico cuyo dinero se encuentra desde hace décadas a disposición de las mafias en el poder.

Guatemala parece haber entrado en una vorágine descendente, sin posibilidad de recuperación. Los recursos de una democracia funcional, normalmente puestos a disposición de la ciudadanía por medio de instituciones fiables y sólidas, han sido secuestrados y en este momento solo sirven de instrumentos para beneficio de un grupo de oportunistas con ansias de control absoluto. Un triste fin para tanta esperanza.

Guatemala merece un mejor destino que ser víctima de una partida de corruptos.

Fuente de la información:  www.carolinavasquezaraya.com

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Los grandes azadones

Por: Ilka Oliva-Corado

Sabina envió durante veintisiete años cajas de encomiendas llenas de ropa y regalos para sus cuatro hijos en Guatemala. Migrante indocumentada se le astillaron las vértebras de tanto limpiar bañeras e inodoros. Se le agrietaron las manos de tanto cloro y químicos. Compartiendo apartamento con siete personas más Sabina tuvo tres trabajos al día. Limpiando baños en restaurantes, edificios de oficinas, centros comerciales y casas particulares. Si sabrá de lo sucia que es la gente dentro y fuera de su casa.

Viuda con cuatro niños, decidió emigrar para poder darles un futuro mejor al de ella que no llegó ni a segundo de primaria. Los dejó a cargo de sus padres y se fue de mojada al país del norte. Logró darles universidad a todos, también enviarles remesas para que cada uno tuviera una cuenta de banco, mientras ella en Estados Unidos no pasaba de cuatro mudas de ropa y dos pares de zapatos, de dormir tres horas al día.

La ropa y los zapatos que le regalaban sus empleadoras que era de sus hijos, Sabina los recibía emocionada y los empacaba para las cajas de encomiendas, también les compraba ropa usada en las tiendas de segunda mano, que era para lo único que le alcanzaba.

Un día intentaron sacar visa para viajar a Estados Unidos a visitar a su mamá y a todos se las dieron porque sirvió de mucho el dinero de las remesas que tenían ahorrado en el banco. Cuando Sabina lo supo brincó de felicidad y los recibió en el apartamento que compartía con las siete personas, también indocumentadas de países de Centroamérica. Cuando los hijos vieron el lugar en donde vivía, un maletín con su ropa y su colchón tirado sobre el piso en una esquina de la sala, se sintieron decepcionados, ellos esperaban que los recibiera en una casa como las de los migrantes triunfadores que salen en la televisión.

Sabina los recibió con varias mudas de ropa usada que les fue comprando desde que supo que viajarían, también les pagó los boletos de avión. Se le rompió el corazón cuando vio que sus hijos licenciados no quisieron recibirle la ropa y le pidieron que les fuera a comprar ropa nueva a los centros comerciales. Cosa que ella viviendo veintisiete años en el país jamás hizo por su economía tan precaria. Con desencanto comían la comida que ella les cocinaba, ninguno quiso acompañarla al trabajo para ayudarla ni para conocer de dónde había salido el dinero de las remesas que les enviaba. Esperaban que su mamá los recibiera en un carro del año y que los llevara a los mejores restaurantes.

El viaje que era de un mes sus hijos lo acortaron a diez días porque no esperaban ese recibimiento ni las condiciones en las que vivía su mamá.  Regresaron los licenciados a Guatemala y Sabina lloró día y noche durante meses, hasta que un día decidió cambiar su número de teléfono y rentar en otro lugar, para perderse de los que llamó: “los grandes azadones.” Sigue limpiando baños en los tres trabajos que tiene al día, comenzó a ahorrar para ella por primera vez a sus cincuenta y dos años y también por primera vez   a pensando en no retornar jamás a su país de origen.

Fuente de la información: https://cronicasdeunainquilina.com

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Organizaciones sociales anuncian movilizaciones en Guatemala

América Central/Guatemala/05-08-2022/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

Representantes de los sectores convocantes afirmaron que también expresarán su rechazo al Gobierno de Alejandro Giammattei.

Más de 20 organizaciones sociales e indígenas guatemaltecas convocaron a movilizaciones para los próximos días 9 y el 11 de agosto contra la corrupción, el alto costo de la vida y en defensa de la democracia, anunciaron este jueves ante la prensa.

En nombre del Comité de Unidad Campesina, Daniel Pascual, detalló otros de los problemas que enfrenta la población en Guatemala y por los que también realizan la convocatoria, como el aumento de la canasta básica, la situación de los salarios de los campesinos y la pobreza.

Además, indicaron que estas manifestaciones serán propicias para expresar el «rechazo al Gobierno de (Alejandro) Giammattei, por la defensa del espacio democrático, el derecho de los pueblos indígenas y campesinos y por una alianza política».

«Estamos siendo testigos del cierre de un ciclo de la estrategia del Pacto de Corruptos, porque ya sabíamos que estaban controlando el Estado, encabezados por Giammattei y una mayoría en el Congreso», dijo Pascual.

Representantes de los sectores convocantes también acotaron que manifestarán su descontento ante la detención de varios trabajadores del medio El Periódico, incluyendo a su presidente, José Rubén Zamora.

«Ahora tocan a un director de un medio de comunicación y el mensaje es clave y directo, silenciar y violentar el derecho de expresión y emisión de pensamiento, porque los pueblos indígenas y campesinos siempre hemos estado en represión permanente», aseveró Pascual.

Según los voceros, las protestas para el día 9 de agosto serían en varias regiones del país, mientras que para el 11 se prevé que se concentren en la capital, Ciudad de Guatemala.

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/guatemala-organizaciones-convocan-movilizaciones-20220804-0022.html

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Guatemala: Los daños ocultos

Los daños ocultos

Carolina Vásquez Araya

Pocas sensaciones resultan tan amenazadoras como la incertidumbre.

La población mundial ha entrado en un círculo interminable de temor por su vida, por la integridad de su estado de salud y, en consecuencia, por su futuro. De un modo nunca antes experimentado, una invasión viral se ha instalado como un escenario nuevo e inevitable del cual todavía se desconocen sus verdaderas dimensiones. Una y otra vez, como en un mar embravecido, se suceden las olas con distinto nombre, con diversas consecuencias, con la fuerza que les otorgan sus características ocultas. Es un entorno al cual -como en toda nueva realidad- los humanos comienzan a habituarse, obligados por la necesidad de conservar cierta estabilidad emocional.

Los esfuerzos estériles por contener los contagios -una situación patente en la mayoría de países- chocan de frente con la actitud resignada y progresivamente descuidada de la población. Esta, no acostumbrada a mantener las incómodas precauciones recomendadas por las autoridades sanitarias, las cuales les alejan física y emocionalmente de su entorno cotidiano y de sus seres queridos, prefieren el riesgo y olvidan las mínimas acciones capaces de contener los contagios. La mente juega la peligrosa partida del olvido cuando el miedo se hace presente. En tales circunstancias, ya queda claro cómo el esfuerzo por regresar a cierta normalidad resulta inevitable.

La mente tiende a olvidar cuando el miedo se hace presente.

Un aspecto muy importante y poco atendido de la actual situación sanitaria del globo, es la salud mental. Sometida a una amenaza constante y en un estado general de ignorancia con respecto a lo implícito en este estallido viral, la población se ve orillada a buscar un nuevo marco de conducta para no perder del todo el contacto con la realidad. Si este desafío resulta duro y complicado para la población adulta, se vuelve un trastorno mucho más impactante para quienes dependen de las decisiones de otros, es decir: niñas, niños y adolescentes.

En la mayoría de países, en especial los menos desarrollados, el impacto de las oleadas de la pandemia ha dejado una fuerte cauda de actos de violencia, dirigidos de manera muy puntual contra este segmento tan vulnerable de la población. El resultado se ha visto en un incremento de delitos sexuales con el resultado de embarazos en niñas y adolescentes, aumento de las agresiones dentro del seno familiar y, sobre todo, en cifras de suicidio de jóvenes como una de las consecuencias del aislamiento y las condiciones en las cuales se debate la mayoría de núcleos familiares.

Ante este desolador panorama, los gobiernos -ya abrumados por su escasa capacidad de enfrentar el nuevo panorama sanitario- han abandonado por completo uno de los temas fundamentales: la atención prioritaria de la salud mental- por la costumbre atávica de marginarlo en sus políticas tradicionales. Atrapados en un contexto tan hostil, las nuevas generaciones no solo han perdido espacio físico para desarrollar sus distintas habilidades, sino también aquellas libertades capaces de proporcionarles un entorno más apropiado para su crecimiento social y emocional.

Estas carencias, provocadas por una situación que sobrepasa a la capacidad de adaptación, sin duda tendrán fuertes consecuencias futuras para quienes, por su edad y su condición de vulnerabilidad, recién comienzan a asomarse a los desafíos que les esperan. Por ello, la atención enfocada a proveer un ambiente de protección para este segmento de la población, debería contar entre las prioridades de quienes deben responder por su bienestar.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

@carvasar

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/los-danos-ocultos/

 

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Bolivia: Una Senadora boliviana pasó un mal momento ante un movimiento indígena y campesino de Guatemala

Una Senadora boliviana pasó un mal momento ante un movimiento indígena y campesino de Guatemala

Silvia Salame. Senadora boliviana por Comunidad Ciudadana

Hace unos días atrás, una representante del Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), organización política creada por movimientos sociales en Guatemala, me invitó a una reunión virtual con una «Senadora de Bolivia que busca hacer puentes con organizaciones sociales del Continente.

Una vez en sala, grande fue mi sorpresa cuando escuché a la Sra. Silvia Salame (Senadora boliviana de #Chuquisaca, por la agrupación Comunidad Ciudadana): «Gracias por crear este espacio para conocernos y contarles que lo que ocurrió en Bolivia no fue un Golpe de Estado. Evo Morales y su gente abandonaron el poder, y lo que hicimos fue prevenir el desgobierno…» Fue su interlocución introductoria.

La Senadora, segura en su explicación y afirmaciones categóricas, no sabía que hablaba con integrantes del movimiento sociopolítico CODECA y su brazo político MLP, hasta que las preguntas de sus interlocutores (bastante diplomáticos) fueron incómodas para Ella, e intentó salir al paso mostrándose como indigenista: «En mis décadas de trabajo con indígenas en Bolivia, he capacitado decenas de promotores indígenas… Evo Morales, para expandir el narcotráfico quiso imponer la carreta del TIPNIS sin consultar a los indígenas», recalcó.

La reunión fue cortada de tajo, y la sala se cerró

La representante de MLP, con diplomacia y carácter, minutos después de haber comenzado la reunión, respondió: «Señora Silvia, no sabemos cómo es que se dio esta reunión. Nosotros como movimiento indígena campesino. Sabemos que lo que ocurrió en noviembre del 2019, en Bolivia, fue un Golpe de Estado. Y estuvimos también nosotros en las calles en Guatemala, exigiendo se restituya el gobierno constitucional de su país. Nosotros somos indígenas, y no necesitamos que otras personas como Ud. hable por nosotros o nos capacite. Sabemos lo que tenemos que hacer. Así que muchas gracias. No podemos seguir escuchándola…» Y finalizó la sala del zoom.

Y efectivamente, el movimiento sociopolítico Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), que desde hace más de una década impulsa procesos de cambios estructurales hacia el Estado plurinacional en Guatemala, denunció y protestó frente a la Embajada norteamericana exigiendo se restituya el gobierno constitucional en Bolivia.

¿Por qué una Senadora anciana hace de ridículo en el ámbito internacional?

En Bolivia, luego que Jeanine Áñez (presidenta de facto con el Golpe de Estado) fue sentenciada a 10 años de cárcel, y ante el avance irremediable en la misma dirección de otros dos juicios por el Golpe de Estado, las y los responsables de aquel macabro acto sanguinario están asustados y desesperados: Saben que la justicia les va a alcanzar.

Por eso, ante el repudio que sienten dentro de Bolivia, ahora, salen (en modo Guaidó) hacia la palestra internacional en busca de apoyo internacional.
En la situación de desesperación en la que se encuentran, ya no les importa conocer el «terreno» donde van a locutar. Como tampoco ya no les importa las vergüenzas o humillaciones que puedan sufrir en ese «grito desesperado». Y, claro. En el caso de Guatemala, no se dieron cuenta que hablaban con CODECA MLP que tiene su propia lectura sobre los sucesos en Bolivia y otros países.

La otra explicación es: Como toda indigenista o mestiza caritativa con la «subalternidad boliviana» (según ellos), consideran que las y los originarios y campesinos del Continente somos «esponjas» que aún absorbemos el adoctrinamiento señorial colonial. Por eso la Sra. Salame, cuando su asistenta le organizó una reunión con una organización indígena campesina de Guatemala, repitió el mismo discurso «anti indio», con muecas de amabilidad con su audiencia virtual.

Por donde se mire, lo que ocurrió en Bolivia, en 2019, fue un sangriento Golpe de Estado. Revertido políticamente en las urnas en las últimas elecciones generales. Castigado penalmente en la sentencia judicial reciente contra Áñez y ex altos mandos militares.

Y se deberá castigar ejemplarmente también a Carlos Meza (dueño de Comunidad Ciudadana), Jorge Quiroga, Waldo Albarracín, algunos integrantes de la Jerarquía Católica de Bolivia, y a todos los y las analistas, ambientalistas, opinador@s, oneger@s, dueños de medios de desinformación, que promovieron dicho Golpe criminal.

Si no se castiga a todos los y las responsables del Golpe de Bolivia, con seguridad dicha impunidad será un premio o un aliciente para próximos golpes sangrientos contra los pueblos de Abya Yala.

 

Fuente de la Información: https://ollantayitzamna.com/2022/07/13/una-senadora-boliviana-paso-un-mal-momento-ante-un-movimiento-indigena-y-campesino-de-guatemala/
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Guatemala: El efecto de un bicho diminuto

El efecto de un bicho diminuto

pandemia

De nada sirven las alertas cuando nuestro impulso vital es regresar a la normalidad, reunirnos con las amistades y la familia o disfrutar de las actividades culturales que habíamos dejado a un lado. Eso es precisamente lo que me ha sucedido. A pesar de haberle hecho el quite al contagio durante toda la pandemia, hasta hace un par de días comencé a experimentar los síntomas y tomé conciencia de mi descuido. Al fin, estoy viviendo sus efectos. Sin embargo y pese a las advertencias sobre la alta incidencia del contagio, reconozco cómo la falta de certeza sobre sus alcances y la escasa información constante y actualizada nos han hecho relajar las medidas de precaución de manera progresiva, como un modo de olvidar sobre esta amenaza viral.

¿Qué sabemos con certeza sobre el diminuto virus? Al volcarnos hacia los sitios especializados y, de paso, también hacia aquellos no tan apegados a la ciencia, nos damos de narices con las contradicciones, las hipótesis, los contrastes entre quienes proponen tratamientos y quienes afirman que no sirven para nada. Al final del día estamos tan desorientados como al principio, mientras nuestro organismo se prepara para la batalla.

Este es el panorama personal, aunque depende de cada quien la manera como lo gestiona, lo cual nos enfrenta a la realidad de nuestra ignorancia sobre el tema. Pero hay otro lado de la medalla, y es el panorama en nuestros países, cuyo bajo nivel de desarrollo condena a la población a ver cómo se las apaña, sin el consuelo de una infraestructura sanitaria adecuada para cubrir las emergencias. En algunos de ellos -los más corruptos y, por ello, carentes de una plataforma seria y confiable, pero también privados de políticas públicas adecuadas- los sectores que sobreviven por debajo de la línea de la pobreza no solo están fuera de los presupuestos estatales, sino también incapacitados, por motivos estructurales, para obtener un mínimo alivio a sus problemas de salud.

Los ejemplos abundan: gobernantes que se han llenado los bolsillos con los presupuestos para afrontar la pandemia; sistemas sanitarios incapaces de resolver el desafío de los programas de vacunación y tratamiento; y, peor aún, la ignorancia a la cual han condenado a la ciudadanía por no tener siquiera información actualizada. Con el propósito de planificar un adecuado plan de contingencia, enfrentar a la pandemia y no negar su existencia, es indispensable un esfuerzo institucional capaz de superar la voracidad de nuestros gobernantes y sus círculos de aliados. Es criminal la irresponsabilidad de quienes tienen en sus manos el poder para gestionar los mecanismos de control de la pandemia. Otro de los grandes obstáculos para conocer los verdaderos alcances de esta situación es la pobreza de medidores estadísticos, por medio de los cuales tener una idea de cómo afrontar los efectos devastadores de esta emergencia en términos de pérdida de empleos, colapso de la economía familiar, violencia doméstica -especialmente contra niñas, niños y adolescentes- y el impacto directo especialmente duro contra los sectores menos favorecidos.

Es difícil tener una idea de cómo nos afectará esta nueva ola de contagios, pero el mensaje sigue vigente: cuídense, utilicen los recursos de prevención y no confíen con tanta ligereza en la seguridad del contacto con otras personas. A mí ya me pasó la cuenta.

En el tema de salud, la responsabilidad personal es la mejor protección.

Fuente de la Información: https://iberoamericasocial.com/el-efecto-de-un-bicho-diminuto/

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