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Nuevas trampas transgénicas y la emergencia de la ciencia digna

Por: Silvia Ribeiro

Lo mejor de los transgénicos es que en todo el mundo han despertado una enorme reacción en su contra. Aunque las transnacionales que los manejan gastan cientos de millones de dólares en propaganda, corrupción de científicos y gobiernos, para tratar de convencernos de que son inocuos y hasta mejores que las semillas híbridas, no lo logran.

La mayoría de la gente, en cualquier parte del mundo, prefiere no comer transgénicos. Muchos no pueden evitarlo, porque no saben qué alimentos los contienen: las empresas han hecho todo lo posible para que ni siquiera se etiqueten. Pero aún así, la actitud de rechazo continúa, aunque los transgénicos sean impuestos en campo o alimentos, no existe resignación.

Esto podría parecer nimio, pero es una enorme ganancia para nuestro campo, porque no solamente significa prevenir y protegerse de los impactos de los transgénicos, además es un estupendo ejemplo de resistencia a la colonización de la mente. Cuando no aceptamos una situación, aunque sea impuesta por la legalidad o la fuerza, siempre seguiremos buscando la manera de salir de ella. Es una gran diferencia con la llamada “Revolución Verde”, que logró asentar en la mayoría de la gente el mito de que semillas híbridas, agrotóxicos y maquinarias eran señal de progreso y le darían de comer a la humanidad, lo cual nunca sucedió, pero desataron una ola de contaminación, acaparamiento de tierras y desplazamiento de parcelas campesinas.

Junto al rechazo a los transgénicos, crece también una crítica más profunda al sistema alimentario agroindustrial, a las corporaciones que se apropian de nuestros cuerpos y territorios, que nos llenan de tóxicos agua, tierra y alimentos, incluso a la propia tecno-ciencia que les dio origen, no sólo porque haya sido Monsanto que creó el primer transgénico. Hay un cuestionamiento cada vez más extendido a esa tecno-ciencia reduccionista que elimina la complejidad, los factores sociales, culturales, ambientales o cualquier otro que impida convertir su investigación en productos para la ganancia.

Por todos estos factores de críticas crecientes, la industria biotecnológica hace ahora grandes esfuerzos para deslindar a los nuevos transgénicos de la resistencia social. Para empezar tratan de cambiarles el nombre, alegando que por usar otras formas de biotecnología que pueden no insertar nuevo material genético, no son “trans”-génicos.

El término que han elegido para referirse a estas nuevas biotecnologías es “edición genómica”, una forma que quieren que parezca inocua, como cambiar una letra o una palabra en un texto, que pretenden no afectaría gran cosa. Aquí engloban tecnologías, como nucleasas con dedos de zinc (ZFN), nucleasas sintéticas (TALEN), micro ARN, ARN de interferencia o metilación dependiente de ARN y CRISPR, entre otras. No voy a detallar las particularidades de estas técnicas, pero al igual que con los transgénicos, se trata de ingeniería, no de métodos naturales, es manipulación deliberada de la composición genética de seres vivos, sea cortando o desactivando funciones de los genes o agregando otros.

Estas nuevas biotecnologías han ido surgiendo por la búsqueda de nuevas herramientas más eficaces para la manipulación genómica, en su vasta mayoría motivada por el afán de lucro de empresas. De cierta forma son un reconocimiento implícito de lo que siempre hemos dicho sobre la ingeniería genética aplicada a los transgénicos: que es una técnica burda, que no tiene control de las consecuencias que provocan en las interacciones entre los genes, en los organismos o los ecosistemas.

Pero al ser manipulación de genomas, todas esas nuevas biotecnologías conllevan también impactos y consecuencias imprevistos, ya que el conocimiento sobre las funciones de los genes y sus interacciones siguen teniendo grandes vacíos.

La mayoría de estas nuevas tecnologías están basadas en biología sintética, es decir, ya no usan genes de seres vivos, sino genes sintetizados en laboratorio que pueden o no replicar los que existen, por lo que agregan toda una nueva serie de impactos posibles y desconocidos.

De todas ellas, hay dos tecnologías de alto impacto que es importante conocer: CRISPR-Cas9 y una aplicación particular de ésta, que son los llamados “conductores genéticos”.

CRISPR, por sus siglas en inglés, significa “repeticiones palindrómicas cortas agrupadas e interespaciadas regularmente” y es una construcción sintética que imita una forma de defensa natural de las bacterias. Cas9 es un sistema de doble “corte” de la cadena deADN para silenciar o agregar otros genes.

Esta tecnología apenas se hizo funcional en 2012, pero tiene dos aspectos que hicieron que se diseminara muy rápidamente: es barata y es más exacta que las técnicas que se usan con los transgénicos. En éstas era imposible determinar en qué lugar del cromosoma se insertaba un constructo genético. CRISPR-Cas9 permite reconocer un gen específico y cortarlo, deshabilitando ese gen, o insertar otros.

Aunque parezca más exacta, la tecnología no es tan precisa como la quieren presentar. Como explica el Dr. Jonathan Latham, de Independent Science News, creer que precisión equivale a control es un gran error, particularmente en sistemas vivos como el ADN: “Supongamos que yo, que no hablo chino, quisiera eliminar de forma precisa un carácter de un texto escrito en chino, o una línea, o una página. Tendría un cien por ciento de precisión, pero ningún control sobre los cambios en el significado. La precisión, por tanto, sólo es útil en la medida en que va acompañada de comprensión, y ningún biólogo puede afirmar que en este momento entendamos el ADN – ¿si no por qué lo seguimos estudiando?” (J. Latham, El mito de la precisión de CRISPR).

No existen en ningún país regulaciones de bioseguridad adecuadas a estas nuevas biotecnologías ni se conocen qué impactos pueden tener sobre salud o medioambiente. La industria biotecnológica, desde sus mayores corporaciones, está ahora intentando convencer a la Unión Europea y Estados Unidos que cualquier planta u organismo que se manipule con estas nuevas tecnologías, solamente están “editados genómicamente” y por tanto no necesitan pasar por las regulaciones de bioseguridad. Ya lo consiguieron en el caso de un champiñón manipulado con CRISPR para no volverse marrón al cortarlo, que se vende desde este año en Estados Unidos sin que el público tenga idea de ello. En Europa la presión de la industria para no pasar por regulación o que no se considere transgénico es aún mayor porque hay 17 países que prohíben transgénicos.

Una aplicación particularmente preocupante de CRISPR-Cas9 es la construcción de conductores genéticos (gene drives en inglés). Esto es una forma de hacer transgénicos para manipular especies silvestres, y asegurar que los genes modificados pasen siempre a la generación siguiente. Con los cultivos transgénicos existe ya el problema de la contaminación, pero éstos deben ser plantados cada año y además, las plantas no transgénicas, al no reconocer los genes extraños, tienden a eliminarlos en algunas generaciones.

Esta nueva construcción genética –organismos con conductores genéticos– asegura que el gen permanezca en todas las generaciones subsiguientes. Si es por ejemplo un gen para hacer que sólo nazcan machos (desde plantas y mosquitos a cualquier mamífero) se podría extinguir toda una especie. Aunque lo presentan como opción para eliminar “especies dañinas”, es un arma muy peligrosa en manos de quiénes fácilmente pueden definir todo lo que molesta a sus negocios agrícolas u otros, como dañino o plaga. (Ver artículo de Jim Thomas, ETC)

Son tecnologías, cuyo espectro de acción es tan amplio y las consecuencias tan devastadoras, que es necesario trabajar por su prohibición.

En ese sentido, la extendida crítica social hacia los transgénicos es una base de apoyo, necesitamos ahora desarmar las nuevas armas de lenguaje con que nos quieren confundir las empresas y los científicos que trabajan para ellas.

La reciente declaración de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en América Latina (UCCSNAL) sobre nuevas tecnologías, apunta a ello. “Cuestionamos la seguridad de esta tecnología, que juega con la manipulación genética a pesar del gran desconocimiento que existe sobre su funcionamiento, y sobre los efectos que su aplicación podrían desencadenar a nivel celular, del organismo de la salud humana y del ambiente. No pedimos para estas nuevas tecnologías la aplicación de normas de bioseguridad ni el desarrollo de estrictas evaluaciones de riesgo, sino la suspensión de toda la experimentación en este campo.

Cuestionamos el exagerado rol que se da a “la ciencia” y al sistema científico tecnológico en el proceso de toma de decisiones relacionado con la adopción de estas nuevas tecnologías, pues sabemos que la investigación científica encarna las mismas relaciones de poder que se dan en la sociedad, y que las principales líneas de investigación son decididas por quienes las auspician y financian.”

  • Articulo tomado de: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Transgenicos/Nuevas-trampas-transgenicas-y-la-emergencia-de-la-ciencia-digna
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El problema de la basura en las calles latinoamericanas

Por Carlos Ruperto Fermín

Cuando se trata de reducir los índices de contaminación ambiental y fomentar la práctica de la Cultura del Reciclaje, los latinoamericanos sufrimos de un continuo bloqueo mental, que nos impide asumir la responsabilidad de proteger los recursos naturales del Medio Ambiente, y generar respuestas positivas de cambio a favor del saturado planeta Tierra.

La sistemática indiferencia ecológica en América Latina, permite que los latinoamericanos produzcan de 0,7 a 1,3 kilogramos de basura a diario, por lo que cada 24 horas se originan más de 500 mil toneladas de desechos sólidos, que termina promediando casi 200 millones de toneladas de residuos anualmente. De esa trágica cifra, se recicla menos del 15% de los materiales orgánicos e inorgánicos que se descargan en los vertederos de basura a cielo abierto, los cuales acumulan, queman y contaminan toda la desidia ambiental, ocasionada por la ignorancia de los más de 600 millones de latinoamericanos que atiborran las calles de nuestra capitalista geografía.

Desayunamos, almorzamos y cenamos, pero ¿Dónde termina el cartón de huevos, la botella de Coca-Cola y la lata de atún?

Compramos, vendemos y regalamos, pero ¿Dónde termina la colilla del cigarro, el blister de los juguetes y el vidrio de los licores?

Leemos, viajamos y rezamos, pero ¿Dónde termina el papel periódico, las hojillas de afeitar y los test de embarazo?

Lloramos, reímos y soñamos, pero ¿Dónde termina el envase del cloro, el envoltorio de las galletas y las cáscaras de las frutas?

Trabajamos, dormimos y despertamos, pero ¿Dónde termina el pañal desechable, los discos compactos rayados y la mugre de las uñas?

Nacemos, crecemos y morimos, pero ¿Dónde termina el pote de champú, el tetra pak de la leche, las jeringas del hospital y las bujías oxidadas?

La respuesta es muy sencilla. Gran parte de la basura latinoamericana termina aglutinada en una genérica bolsa de plástico negra, blanca o transparente, que se deposita en el genérico contenedor de basura frente a nuestro domicilio, esperando que las agujas del reloj marquen la impuntual llegada del genérico camión compactador, que trasladará con gritos industriales todos los desechos sólidos hasta el genérico vertedero a cielo abierto, para que de generación en generación se repita la misma errática historia de abuso ambiental.

¿Por qué somos tan sinvergüenzas? Vivimos destruyendo el entorno biofísico que albergamos, y nos quedamos calladitos ante el gran ecocidio que perpetramos en la oficina, en el hogar, en las plazas, en los parques, en las playas y en las aceras de nuestros países. Desde Toluca de Lerdo en México, pasando por Maracaibo en Venezuela, y llegando hasta Tucumán en Argentina, observamos que la irracionalidad ecológica de la población latinoamericana, demuestra la falta de Conservacionismo entre los ciudadanos, y la negativa de los gobiernos de turno en aplicar la normativa legal que prioriza la práctica obligatoria del reciclaje.

Surgen las interrogantes ¿A qué normativas legales nos estamos refiriendo? ¿Será a las fantasmagóricas leyes sobre la Gestión Integral de los Desechos Sólidos, o a las ordenanzas municipales que nunca se transfieren a la colectividad?

Es obvio que la política ambiental vigente en Latinoamérica, coexiste con el mal olor, con las ratas, con los cerdos, con las moscas, con los gusanos, y con el metano que habita debajo de las capas de basura en La Ciénaga, en El Rodeo, en La Bonanza, en Yotoco, en Villa Hayes, en Norte III, en La Esmeralda, en La Chorrera, en El Milagro, en Cerro Patacón, en San José, en La Cañada, en Zona 3, en Las Iguanas, en Santiago Poniente, en Doña Juana, en Atiquizaya, en Huajara, en Yopal, en Calle 100, en Los Pinos y en el resto de los laberintos de aniquilación ambiental, mejor conocidos como rellenos sanitarios, vertederos o botaderos de basura.

Recordemos que los mencionados laberintos del ecocidio, no fueron, no son y nunca serán la respuesta ambientalmente inteligente para alcanzar el desarrollo sostenible y sustentable de los pueblos. La cal, el aserrín y la arena, no pudieron ocultar las prolongadas grietas del extinto Jardim Gramacho, que vivió más de 30 años soportando la extrema negligencia carioca, y pronosticó la imparable crisis ecológica del actual siglo XXI.

Por desgracia, los rellenos sanitarios no representan un mecanismo técnico eficaz para disponer de la basura urbana. La verdad, es que son improvisadas áreas naturales demarcadas con estratégicos vocablos politizados, donde las empresas contratistas jamás terminan recolectando, clasificando y llevando la basura hasta los centros autorizados de reciclaje, que aprovecharían los materiales desechados en aras de su reutilización como materia prima, para la fabricación de nuevos productos de bajo impacto ambiental.

Por el contrario, en América Latina se acostumbra a quemar la basura en horas de la madrugada, desprendiendo un huracán de cenizas tóxicas que maltrata la calidad del aire, y provoca enfermedades respiratorias a las personas que las inhalan, pues esas sustancias nocivas para la salud, malogran los pulmones de los Seres Humanos y carcomen la caja torácica del alérgico Medio Ambiente.

Imagina que se queme una bombilla rota en un vertedero de basura, cuyo mercurio se mezcla con el poliestireno expandido de una vieja manualidad escolar, la cual se filtra con la espuma alcoholizada que quedó atrapada en las botellitas de las cervezas, y acabó sulfatándose con las pilas alcalinas usadas por la cámara digital.

Si admitimos que la irresponsable quema de basura a cielo abierto, se efectúa los 365 días del año en diferentes localidades de nuestros países, podemos entender el colosal círculo vicioso en el que nos hallamos inmersos. Además, estamos dañando la capa vegetal de los ecosistemas, propiciando la entrada furtiva de familias que viven en estado de indigencia, colapsando las alcantarillas en épocas de lluvia, y acrecentando la plaga de roedores, aves carroñeras e insectos que llegan hasta los centros urbanizados en los que vivimos, originando una crisis epidemiológica que afecta a todos los estratos sociales.

Seamos sinceros, la solución del escollo socio-ambiental presentado, va más allá de modernizar, eliminar o maquillar la basura acumulada en los rellenos sanitarios. Lo que en realidad enfrentan los latinoamericanos, es una asfixiante tendencia consumista encabezada por el todopoderoso dios dinero, a quien no le interesa el fatal destino de su capitalismo salvaje y de sus esclavos, para transformarlos en piltrafas humanas disfrazadas de hombres y mujeres con agudo pensamiento crítico.

El chiste es trabajar, comprar, ganar, codiciar, envidiar, robar, matar y volver a contarle el chiste al vecino. Por eso, la adicción a la oferta y demanda de cualquier mercancía subastada, se sincroniza con la clásica debilidad cognitiva del proletariado, que siempre se niega a ejercitar la maléfica Cultura del Reciclaje, la traicionera Eficiencia Energética y el pecaminoso Ahorro del Agua Potable. Así, el gran ecocidio se vuelve tan rápido y furioso, que no llegamos a comprender las consecuencias de reír a carcajadas, por la amarga cotufa de nuestro espectacular egoísmo consumado.

No importa si son niños, adultos o ancianos. Los latinoamericanos no tenemos la suficiente madurez intelectual, para reconocer la importancia del Medio Ambiente y ayudar con el cuido de la hermosa Gaia. Hay mucha terquedad en la sien del pueblo, que sigue bloqueado ante la posibilidad de reflexionar por las constantes injusticias ambientales cometidas en sus territorios.

Así como tenemos la voluntad de pasar horas conectados a las redes sociales en Internet, también podríamos reciclar los envoltorios de las golosinas después de comerlas. Así como tenemos la voluntad de ir al cine y ver los atractivos estrenos hollywoodenses, también podríamos reciclar los componentes electrónicos del televisor obsoleto. Así como tenemos la voluntad de casarnos en la Iglesia, procrear muchísimos hijos y divorciarnos luego de nueve meses, también podríamos reciclar la montaña de basura que compartimos en la inolvidable luna de miel.

Odiamos el reciclaje, porque desde la infancia nos dijeron que la basura no se toca, pero sin darnos cuenta, nos convertimos en basura al no tocar el arte del reciclaje. La gente piensa que la basura desaparece como por arte de magia frente a sus ojos, y consideran que no existen razones para sentir un mínimo de remordimiento. Vemos que la mayoría de las personas, siempre lanzan con furia los desperdicios en el contenedor de la basura. Lo hacen con rabia, con mucho enojo y de forma brusca. Nadie quiere sacar la basura a la calle, porque genera fastidio, pena y vergüenza.

Pero, fuimos nosotros quienes compramos todos esos productos que atosigaron al carrito del supermercado, y los pagamos con la tarjeta de crédito, de débito o en efectivo. Fuimos nosotros quienes cocinamos, comimos y usamos esos alimentos adquiridos en las tiendas por departamento. Fuimos nosotros quienes devoramos el empaque de McDonalds con las hamburguesas, los refrescos y las papas fritas.

Pese a ello nos preguntamos: ¿Por qué después del festín consumista ya nadie quiere responsabilizarse de la basura producida? ¿Será que pasamos de ángeles a demonios en un santiamén? ¿Será que somos los grandes cómplices de la barbarie ecológica que ampara al siglo XXI?

Creemos que el planeta Tierra es un majestuoso orgasmo cósmico, y que la vida es el mejor sueño en la historia del Universo. Tenemos la suerte de vivir en un refugio seguro para la existencia humana, ya que reúne las condiciones idóneas para custodiar el transcurrir de nuestra efímera vida. Por eso los Seres Humanos estamos en deuda con la Pachamama, y debemos conllevar un modus vivendi que priorice el bienestar de los recursos naturales, y permita una favorable interacción con su sagrada biodiversidad.

Meditemos sobre el desastre ecológico que exterioriza el atiborrado planeta Tierra, aceptando los prejuicios sociales que existen alrededor de la recolección de la basura, el doble discurso de los gobernantes que se cargan de demagogia para conseguir más votos del pueblo, y la apatía de la ciudadanía que se transforma en los mejores títeres del aberrado show circense.

El reciclaje requiere de un trabajo mancomunado entre los organismos públicos, la empresa privada y las ONGs, para cumplir con la sinergia ambiental de la regla de las 3rs (reducir, reutilizar y reciclar). Aquí NO funciona el individualismo, la hipocresía y el burocratismo. Sin embargo, en los países latinoamericanos el ámbito político se encarga de condicionar toda la peste que menosprecia, soborna y destruye el interés conservacionista de ayudar sin pedir nada a cambio.

Estamos resintiendo el déficit de programas ambientales que realmente valoricen la recuperación y la reutilización de la basura doméstica e industrial, porque los regímenes gubernamentales dependen de la Cultura del Consumo, del Derroche y del Descarte, para maximizar el grado de felicidad, confort y placer de sus engreídos habitantes. Aunque nos duela reconocerlo, si nuestros compatriotas latinoamericanos no son amenazados con el pago de unidades tributarias, con muchísimas horas de servicio comunitario, con la privación de libertad o con cualquier otra artimaña legal, pues nunca van a formar parte de la consecuente cadena del reciclaje.

Para colmo de males, los supermercados, abastos y demás comercios que ofertan productos de consumo masivo, rechazan la aplicación de mecanismos de devolución, acopio, almacenamiento y transporte, que garanticen la reutilización del plástico, vidrio, cartón, papel o metales obtenidos con las ventas al mayor y detal. Tan solo se vislumbra un frenesí de consumismo, que juega con el poder adquisitivo de los clientes, y no asume la culpa del libertinaje ambiental reinante.

Si bien muchos productos de primera necesidad, exhiben un símbolo ecológico que invita a depositarlos en un contenedor de basura, o a reciclarlos en una planta de tratamiento de residuos. El gran inconveniente, es que esa información gráfica se halla escondida en el empaque, envase o botella. Con alevosía, las transnacionales colocan la imagen de manera muy pequeña, casi imperceptible e ilegible para la vista del tradicional consumidor analfabeto. Se sabe que nadie va a leer ni a practicar el reciclaje. Los propietarios de los supermercados también se lavan las manos, asumiendo que toda la lista de deberes y derechos está explícita en la etiqueta de los artículos, por lo que no se sienten aludidos ante el semejante despotismo socio-ambiental causado.

Gran parte de las toneladas de la basura latinoamericana NO es biodegradable. La obsolescencia programada de la Madre Naturaleza, puede tardar de 5 a 1000 años en degradar todo el plástico que se mezcla con tintas artificiales, aluminios, resinas sintéticas, escombros de la calle y pulpa de celulosa. Por eso, mientras esperamos el lanzamiento del nuevo Iphone, del nuevo Galaxy, de la nueva Macbook, del nuevo Android y del nuevo Xperia, podríamos visitar alguna región de los ancestrales pueblos originarios, para pedirles perdón de rodillas a cada uno de nuestros hermanos indígenas, quienes son los más perjudicados por la sobreexplotación de los recursos naturales y por la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), que va deforestando, contaminando y arrasando con la nobleza de los más inocentes.

La culpa no es de los chilenos, de los mexicanos o de los brasileños. Tampoco de los venezolanos, de los argentinos o de los ecuatorianos. Ni mucho menos de los colombianos, de los peruanos o de los bolivianos. Todos pero absolutamente TODOS los latinoamericanos, somos culpables del gran ecocidio protagonizado en el siglo XXI. Estamos ciegos, sordos y mudos, porque no recibimos clases de Educación Ambiental en nuestro proceso de aprendizaje escolar. Los profesores nos llenaban el cerebro con palabras en Inglés, con cálculos de Álgebra y con frases de Filosofía, pero nunca nos enseñaron a clasificar los residuos del desayuno, a reutilizar la tiza del pizarrón y a reciclar los hematomas del recreo.

La tendencia negativa en América Latina se agudizará en los próximos 15 años, a causa de la aglomeración del incontrolable e-waste, por la expansión de la chatarra de automóviles y neumáticos en terrenos baldíos, por el desaprovechamiento de la minería urbana para frenar la alta tasa de desempleo, por el hipnótico bombardeo publicitario que se transmite en los canales de TV, por la no masificación de centros de reciclaje que sean fácilmente localizables en las calles, por la no comercialización de productos fabricados 100% con materiales reciclados, y por la falta de diversificación de la matriz energética, que castigará con fuerza al horizonte ecológico latinoamericano, incrementando los niveles de polución por las emisiones de gases de Efecto Invernadero.

Como vimos a lo largo y ancho del informe, el reciclaje es una auténtica letra muerta para los gobiernos, las comunidades y sus lugareños. Los hogares latinoamericanos no separan la basura doméstica desde la fuente, ya sea por desconocimiento, conformismo o porque saben que el camión compactador del aseo urbano, se encargará de mezclar todos los residuos y estropeará la tarea del reciclaje.

Ya basta de infructuosos planes pilotos, de corruptos acuerdos bilaterales y de trilladas charlas dictadas el 17 de mayo, que jamás obligan a practicar el Conservacionismo. El libre albedrío del híper-consumismo, nos ahoga con tanta basura de los pies a la cabeza. Ojalá que podamos encontrar la llave y desbloquear el reciclaje en Latinoamérica, para que ya no sea un tema tabú, una piedra en los zapatos, o una mancha de sangre que germina en lo más profundo del bosque.

*Articulo tomado de: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Basura-Residuos/El-problema-de-la-basura-en-las-calles-latinoamericanas

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Los humanos no son únicos: las orcas también evolucionan gracias a la cultura

www.ecoportal.net/17-08-2016/

Un estudio publicado esta semana ofrece uno de los primeros ejemplos más allá del Homo sapiens de cómo la cultura puede modelar la evolución de una especie hasta diferenciarla de otros grupos, tanto como se diferencian un esquimal de un japonés o un cazador y recolector de un agricultor. Los humanos, viene a concluir el trabajo, no somos los únicos capaces de cambiar nuestra biología gracias a comportamientos aprendidos de nuestros mayores.

El estudio, publicado en Nature Communications, se centra en las orcas, el mayor de los delfines y uno de los mamíferos más inteligentes y sociales. Investigadores de siete países han analizado el genoma de 50 individuos de cinco poblaciones repartidas por el Pacífico, el Ártico y Antártico. Las orcas son cazadores versátiles y especializados en nichos muy concretos. Algunos grupos han aprendido a vivir solo de peces en un territorio bastante limitado del Pacífico Norte mientras otros recorren zonas mucho más amplias del mismo océano atrapando solo otros mamíferos marinos, sin apenas interactuar o competir un grupo con otro.También hay orcas especializadas en aves y otras en reptiles. Cerca del estrecho, en Gibraltar, viven dos grupos fascinantes de estos animales. Uno lleva cazando atunes durante generaciones sin prestar atención a los humanos que faenan en esas aguas. El otro ha aprendido a seguirlos y comerse solo los que atrapan los pescadores de palangre. Ninguno de los dos grupos cambia su estrategia.

Los resultados del estudio apuntan a que el ancestro de todas las orcas vivió hace unos 250.000 años. Desde entonces estos mamíferos se han extendido por todos los océanos, del Ártico a la Antártida, adaptándose a cada entorno, “una diversificación muy rápida en una escala temporal comparable a la de los humanos modernos”, dice el estudio. El trabajo apunta a que los diferentes grupos de orcas actuales, bien diferenciados genéticamente, provienen de un grupo fundador de unos pocos cientos de individuos. La separación comenzó justo después de un episodio de reducción de la población, un cuello de botella que les obligó a buscar nuevas formas de sobrevivir. Y desde entonces, esas nuevas especializaciones han surgido en varias ocasiones.

En Gibraltar viven dos grupos fascinantes de estos animales. Uno lleva cazando atunes durante generaciones sin prestar atención a los humanos que faenan en esas aguas. El otro ha aprendido a seguirlos y comerse solo los que atrapan los pescadores de palangre

Los autores del trabajo definen la cultura como una información que modifica el comportamiento y se puede transmitir de “unos individuos a otros por o el aprendizaje”. Su conclusión es que, al igual que en los humanos, las orcas han creado su propia cultura, la han transmitido de generación en generación y eso ha acabado por cambiar sus genes aportándoles nuevas adaptaciones a su entorno, ya sean aguas gélidas o una nueva dieta.

“Este es uno de los primeros casos en los que hemos descubierto cómo el comportamiento aprendido determina la evolución y no al revés”, explica aMateria Jochen Wolf, biólogo evolutivo de la Universidad de Uppsala (Suecia) y autor principal del estudio. “Esto es muy comparable a los humanos y nos muestra que nos somos el único animal que evoluciona gracias a la cultura”, resalta.

Matriarcado

Se sabe que los primeros agricultores desarrollaron adaptaciones genéticas para tolerar la lactosa por el consumo continuado de productos lácteos. También que los inuit de Groenlandia eran gentes del Este de Asia que conquistaron el Ártico gracias a su capacidad para transmitir culturalmente nuevas técnicas de caza y supervivencia. Esa adaptación cultural provocó nuevas adaptaciones genéticas, como digerir mejor las grasas y aguantar las gélidas temperaturas del Ártico. En su estudio, Wolf y el resto de su equipo señalan varias adaptaciones similares que habrían surgido en las orcas y que les ayudan a vivir en aguas más frías o consumir solo un tipo de presas frente a otras.

El estudio resalta que, al igual que los humanos, las orcas también tienen un largo periodo de aprendizaje en el que la cría no se separa de la madre u otras hembras del grupo. Son ellas las que transmiten la cultura en esta especie, en parte porque viven mucho tiempo después de haber perdido la capacidad reproductora (las abuelas también enseñan). Para Wolf, hasta ahora la ciencia se ha centrado casi en exclusiva en los humanos en este tipo de estudios. En trabajo resalta que resultados como este invitan a buscar nuevas especies en las que la transmisión cultural haya impulsado la evolución.

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República Dominicana: Nuevos ministros de Educación, Navarro en MINERD y Alejandrina Germán en MESCYT

Santo Domingo / elnuevodiario.com / 17 ed Agosto de 2016

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- De acuerdo a los nuevos nombramientos del presidente Danilo Medina, Andrés Navarro y Alejandrina Germán serán los encargados de velar por el sistema educativo del país.

Navarro y Germán   han sido constituidos como ministros de Educación  y Educación Superior Ciencia y Tecnología, respectivamente.

Germán, quien se había desempeñado como ministra de la mujer será la encargada de trabajar  desde el Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología(Mescytc), bajo los lineamientos que dijo Danilo Medina durante su discurso presidencial, sobre educación superior “reforzaremos como nunca la educación superior. Para ello, estaremos ofreciendo al menos 20 mil becas nacionales para distintas carreras de grado y posgrado, tomando en consideración las áreas de mayor necesidad para nuestro desarrollo productivo”.

Además, Germán se convertirá en la gestorá de las 10 mil becas internacionales de maestrías y doctorados para jóvenes profesionales, que ofreció Medina durante su juramentación.

Navarro, quien fuera ministro de Relaciones Exteriores desde el 16 de septiembre del 2014, ahora encargado del Ministerio de Educación, en sustitución de Carlos Amarante Baret, tendrá en sus hombros el proyecto de expansión del Plan Quisqueya Empieza Contigo, hasta llegar a 1,200 unidades de servicio, entre otros compromisos que llevará a cabo el gobierno de Danilo Medina.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=493053

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7 apps educativas que te ayudarán a trabajar las competencias en el aula

Por: Educaweb

Se ha terminado el curso y llega el momento de hacer balance. ¿Te planteas introducir las apps en el aula el próximo curso? Antes de lanzarte a esta aventura te recomendamos que definas tus objetivos, organices el tiempo del que dispondrás, tengas en cuenta la disponibilidad de recursos y las limitaciones en cuanto al uso y sobre todo, conozcas en profundidad las apps que vas a utilizar.

En el monográfico de Educaweb sobre aplicaciones educativas encontrarás interesantes experiencias de éxito llevadas a cabo en las aulas, pero para facilitarte el trabajo hemos seleccionado 7 apps propuestas por docentes para trabajar competencias:

  • Creatividad

Para desarrollar la creatividad, Ferran Gandol, profesor del colegio Canigó (Sant Just Desvern) recomienda My Dooddle Game. Es una aplicación que permite a los alumnos crear un videojuego sin tener que preocuparse de la programación (…). Estimula la creatividad y la creación de una historia en un entorno de gamificación, a través de la cual se tienen que resolver problemas y planificar estrategias.

  • Competencia matemática

Ferran Gandol recomienda Foldify, pues considera que es una aplicación que permite la personalización de cuerpos geométricos y facilita la comprensión de determinados conceptos matemáticos a partir de la manipulación digital. La aplicación posibilita la impresión en papel de las creaciones de los alumnos siendo un valor muy interesante ya que el alumnado deberá manipular el papel para construir su proyecto previamente diseñado.

  • Competencia lingüística

Carlos de Miguel, destaca Calligraphy practice como una herramienta sorprendente que nos sumerge en el mundo de la caligrafía de forma directa usando tan solo dos dedos, en la aplicación contamos con varios ejemplos de estilos tradicionales, donde podemos comparar nuestro trazo para mejorar, e incluso exportar nuestros trabajos a PDF vectorial.

Para Ferran Gandol, la app Ideas para escribir es un muy buen recurso para dinamizar actividades de expresión escrita y para motivar al alumnado con menos predisposición. La app presenta generadores de primeras líneas, personajes, títulos, palabras aleatorias. Además, consta de un completo taller literario de ejercicios de distintas categorías y dificultades.

  • Competencia científica

Sandra Gay Boelle, referente de Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC) del Centre de Recursos Pedagògics Maresme ll (Pineda de Mar- Barcelona), utiliza diferentes apps educativas para trabajar el aparato locomotor y circulatorio en el ciclo superior de primaria. Utilizamos las app Anatomy y Essential Skeleton para ver en 3D todo el funcionamiento de los distintos aparatos que forman el cuerpo humano.

  • Competencia digital

Montse Paradeda, Directora de Innovación de Escola GEM ha realizado diferentes actividades con una aplicación que permite crear imágenes interactivas y agregarles vínculos. Thinglink es una app pensada para crear imágenes interactivas. Es una herramienta muy versátil que permite a nuestros alumnos desarrollar el contenido de una imagen hasta el máximo, fomentando la capacidad visual y creativa, la autonomía en su aprendizaje y la competencia digital.

  • Atención y concentración

Silvia Pradas Montilla, directora del Máster Educación y TIC de la Universidad Internacional de la Rioja, considera que la aplicación «Kids brain buddy» permite mejorar la atención gracias al apoyo visual y auditivo que ofrece porque prolongará la concentración durante más tiempo. La importancia de la atención en el proceso del aprendizaje es indiscutible pero como cualquier otra habilidad hay que desarrollarla a lo largo de la vida.

Fuente:http://www.educaweb.com/noticia/2016/07/08/7-apps-educativas-te-ayudaran-trabajar-competencias-aula-9475/

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Comparación educativa.

Diversificación y descentralizacion.

Centro América/Panamá/Fuente:http://www.prensa.com/

Por: Marisa Montesano

Existe un país en el que los estudiantes que terminan la básica tienen dos opciones en la educación media (bachillerato): la académica y la profesional, como nosotros.

Los primeros pueden continuar carreras en universidades, los segundos obtienen la capacidad profesional necesaria para entrar a la vida laboral y ejercer una profesión independiente. Ese nivel profesional se logra en tres años y les permite continuar sus estudios superiores, igual que en Panamá. En esa oferta hay 75 bachilleratos profesionales básicos, similares a la diversidad panameña anterior.

Esa diversificación la constituyen las áreas de desarrollo para el país. Y los estudiantes pueden acceder a ella en institutos o en centros de trabajo mediante un contrato de aprendizaje (concepto manejado en el Inadeh como formación dual).

El año escolar en ese país tiene 190 días lectivos para los estudiantes; nuestro año escolar en 2016 aventajó al de los finlandeses por 10 días (200 días lectivos). Los horarios de clases allá van de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. (considerando su clima), similar a la jornada única que se discute actualmente.

Los grupos no superan los 20 alumnos, y si alguno tiene problemas académicos, es transferido a un grupo con 10 estudiantes para ser intervenido, oportuna y adecuadamente.

Su modelo demuestra un adecuado manejo de la descentralización educativa. Ellos descentralizaron la educación en la década de 1990, cuando le dieron más poder a sus municipios y también les concedieron a sus maestros mayores atribuciones.

Hoy, 25 años después, los docentes pueden elegir los libros de texto que quieren usar, deciden el programa de estudio que sigue la escuela en la que laboran, son capaces de diseñar las directrices que seguirán en cuestiones disciplinarias, de evaluación o de la cooperación entre las escuelas y los padres, y el papel de los directores es más como gestores y líderes académicos.

Comparar el sistema educativo panameño con el finlandés nos deja ver que hay cosas que podemos cambiar, porque así se hicieron en el pasado aquí. Alcanzar el estilo finlandés de educación puede ser una utopía o un gran reto. Tenemos similitudes y diferencias que se pueden ajustar a nuestras condiciones. La principal es el proceso de reclutamiento de docentes. Allá no solo se debe tener mística y vocación para la docencia; también es necesario demostrar que se es de los mejores, para tener la posibilidad de ser parte de la comunidad más reconocida profesionalmente en aquel país: la de docentes.

Hoy, al revalorar la profesión de educador se podrá reclutar mejores candidatos que buscarán esa calidad tan anhelada.

Los docentes tienen que ser parte activa del necesario cambio en la educación, y deben proponerse una nueva formación inicial para las venideras generaciones de maestros panameños. Porque el problema educativo que vemos arriba, en la secundaria o en las universidades, empezó abajo, en la primaria.

Fuente:

 http://www.prensa.com/opinion/Comparacion-educativa-Marisa-Montesano_0_4551294925.html

Imagen: http://laestrella.com.pa/media/news/image/125105_800x600_crop_553efb639e3d1.jpg

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Salvaguardar la memoria bibliográfica nacional.

Centro América/Panamá/Fuente: http://laestrella.com.pa/

Por: Luis Pulido Ritter

Entrevista a Briseida Bloise Navarro

En esta edición de Facetas entrevistamos a Briseida Bloise Navarro, quien es promotora cultural, comprometida con el desarrollo de la industria cultural editorial a nivel nacional e internacional. Ha trabajado consolidando las iniciativas para que las políticas de la promoción de la lectura y la producción editorial, formen parte de la agenda pública para proyectar la riqueza editorial de autores panameños en ferias y eventos del libro. Es actualmente encargada del Departamento de Gestión Cultural de la Biblioteca Nacional.

¿CÓMO NACIÓ LA EDITORIAL DE LA BIBLIOTECA NACIONAL?

Surge como un proyecto anhelado por mucho tiempo que además de su propia historia, tiene señas y huellas de publicaciones logradas. En víspera de los 75 años de la Biblioteca Nacional, se logra consolidar este proyecto que esencialmente cumple con los propósitos de salvaguardar la memoria bibliográfica nacional. Esto ha hecho que entre sus proyecciones siempre se haya considerado tener una editorial formal. La oportunidad se da a través de la Fundación Pro-Biblioteca Nacional que se ha empeñado en sostener esta institución como un ente dinámico, actualizado con amplia participación en el acontecer nacional a través de las 59 bibliotecas adscritas y los dos bibliobuses. La mayoría de las bibliotecas en otros países tienen su propia editorial. Esto permite reeditar obras de gran valor histórico, literario, académico. Para concretar este proyecto convocamos un consejo editorial de notables intelectuales panameños: Celestino Andrés Araúz, Consuelo Tomás Fitzgerald, Emma Gómez, Rafael Ruiloba, Gerardo Maloney, Jorge Eduardo Ritter, Margarita Vásquez, Marisa M. de Talavera, Rosa María Britton, Guadalupe de Rivera (Directora Técnica de la BN) y Briseida Bloise (Coordinadora del Proyecto editorial).

¿CÓMO SERÁ SU POLÍTICA EDITORIAL? ¿A QUIÉNES PUBLICARÁ?

La política de la editorial está dirigida en primera instancia a recuperar aquellas obras que son consultadas por el público pero que a duras penas pueden ser adquiridas por los usuarios, porque no se han vueltos a editar. Es fundamental considerar su valor literario, cultural e histórico. Son obras que crean vínculo con la identidad cultural panameña. Esperamos poder con el tiempo ampliar nuestro catálogo, pero en gran medida dependerá del respaldo del público. En primera instancia se realizó un trabajo desde la Sala Panameña que valoró y dio seguimiento a las obras solicitadas por nuestros usuarios y que ya no se encuentran en el mercado. Incluso algunas son obras que no reposan en nuestras colecciones o bien solo existe un ejemplar. Una editorial con varias colecciones, que trate todos los géneros literarios.

¿TIENEN ALGÚN PROGRAMA DIRIGIDO A LAS ESCUELAS SECUNDARIAS PARA PROMOVER LOS LIBROS PUBLICADOS?

Por supuesto. Nuestro mayor anhelo es que logremos que la obra que estamos publicando circule especialmente en las escuelas secundarias. Queremos consolidar un catálogo bien valorado con precios accesibles y de excelsa calidad. De este modo estaríamos supliendo una necesidad que existe. A través de la capacitación docente podemos dar aquellas herramientas que permitirán el aprendizaje de la literatura con los valores agregados que aportan las asesorías técnicas pedagógicas.

¿QUÉ ESPERAS DE ESTA FERIA DEL LIBRO EN PANAMÁ?

Espero como cada año que esta sea la gran fiesta cultural anual de los panameños. Ganar nuevos lectores, afianzar a nuestro público lector, y sobre todo poder cumplir con el público lector de Panamá. Espero que muchos niños puedan venir y que adquieran libros y que leamos, que leamos, que leamos. Que se cumplan las expectativas también de los autores visitantes que muchas veces se convierten en embajadores de este país. Queda demostrado que nuestra feria tiene un gran impacto en la región. Que a pesar de ser chiquita es muy cálida y tiene un buen contenido. Espero que esta feria también cumpla con todos los propósitos para los lectores, escritores, editores y distribuidores.

HABLEMOS DE LA LECTURA EN PANAMÁ. ALGUNOS AFIRMAN QUE SÍ SE LEE EN PANAMÁ, PERO LA PREGUNTA IMPORTANTE ES QUÉ SE LEE, ¿NO TE PARECE?

Sí, definitivamente. Queda demostrado que sí se lee, pero hacen falta políticas culturales. La lectura en Panamá requiere mucho apoyo porque si bien es cierto que existe interés, también es cierto que hay áreas que requieren más atención. Me refiero a los criterios sobre qué leer. Hay que desarrollar este ejercicio de lectura o cómo crear lectores. Cómo inspirar ese amor por la lectura. La gente siempre tiene un libro cerca. Creo que hacen falta políticas culturales que apoyen a los promotores de lectura, a los escritores a los libreros, a los distribuidores. Creo que es importante que el gobierno vea esto como un tema en la agenda del gobierno. La lectura es parte fundamental en la formación integral del individuo.

UN GRAN APORTE LO DE LA EDITORIAL ¿CIERTO?

Gracias por el reconocimiento.

Fuente: http://laestrella.com.pa/estilo/cultura/salvaguardar-memoria-bibliografica-nacional/23956021

Imagen: http://laestrella.com.pa/media/news/image/260558_800x600_crop_57afb9224d737.jpg

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