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Enseñemos que sin bondad la inteligencia es ciega y torpe

Valeria Sabater

La bondad se transmite mediante la caricia que reconforta, el gesto que educa y el ejemplo que guía. Si plantamos en nuestros pequeños semillas de nobleza, de afecto y de empatía, daremos al mundo adultos más fuertes, personas más dignas y valientes capaces de construir sus propios caminos.

Lo cierto es que, por mucho que la inteligencia emocional esté de moda, siguen priorizándose aquellos estudios y trabajos orientados a potenciar el rendimiento de los niños en las materias escolares más tradicionales. Algo en lo que incide, por ejemplo, la ley estadounidense “Child Left Behind“ (que ningún niño se quede atrás), que impulsa a los alumnos y a las familias a mejorar su expediente académico con el fin de no perder ayudas económicas.

Esta ley ha propiciado el desarrollo de múltiples trabajos enfocados a una idea muy básica: desarrollar al máximo la habilidad de los niños para memorizar. Los estudios en sí resultan interesantes desde un punto de vista científico, porque se ahonda en los distintos patrones que utiliza el cerebro para establecer relaciones, para codificar datos y asentar nuevos recuerdos.

Ahora bien, lo que está sucediendo con este edicto, aprobado en su momento por el presidente George W. Bush, es que los maestros se sientan presionados y los alumnos frustrados. Es como si nuestro contexto político y social fuera por un lado, mientras la neurociencia, con los resultados derivados del conjunto de investigaciones en este contexto, nos gritara que por ahí no.

El cerebro de un niño necesita una educación más completa y compleja que la actual, que incide y estimula la práctica de estrategias mnésicas. Una atención a la memoria que va en detrimento del “cemento” que asienta los conocimientos, lo que despierta la curiosidad y lo que asienta los cimientos de una personalidad fuerte, madura y feliz.

Si somos capaces de educar, de guiar y de motivar a los niños a través de la bondad y el reconocimiento, daremos al mundo una generación mucho más digna y más preparada para los retos con los que se van a tener que enfrentar.

La bondad en el cerebro infantil

Empezaremos aclarando un aspecto importante. Cuando un bebé llega al mundo es incapaz de regular sus emociones, y en su cerebro no existe ningún área donde esté instalada de forma genética el concepto de la bondad. Lo que sí hay es una necesidad innata y natural por “conectar” con el medio que le envuelve, primero con sus progenitores para sobrevivir y más adelante con sus iguales para iniciar sus primeras relaciones sociales.

Hemos de entender que el mundo emocional de los niños sigue una secuencia de desarrollo específica donde los adultos debemos ser sus guías, sus mediadores e incluso sus gestores. La reorganización neurológica de un cerebro infantil es muy compleja, ahí donde la edad cronológica no siempre marca que se asiente una función, una capacidad o un logro específico. Así, seamos pacientes y aprendamos a respetar el desarrollo físico, psicomotor y emocional de cada niño.

Además, existen una serie de factores que determinarán la calidad de ese desarrollo integral en nuestros hijos. Cuando hablamos de educar en bondad no nos referimos solo a educar en valores. Hablamos también de cómo ese universo cercano -lleno de caricias, miradas y reconocimiento- configura sin duda esa conexión capaz de conseguir un mejor desarrollo neuronal.

Un niño puede establecer un contacto con la bondad desde edades muy tempranas. La percibe a través de la voz de su madre y de los brazos de su padre. La nota cuando aprende a hablar y es escuchado, cuando lo guían con el ejemplo, cuando regulan sus emociones y le enseñan a valorar a los demás, a respetarlos y a respetarse también a sí mismo.

La bondad es mucho más que un valor, es un canal de aprendizaje excepcional.

Claves para educar en bondad

Hablábamos al inicio de que la línea curricular de muchos centros escolares pasa por priorizar el rendimiento académico en asignaturas clásicas por encima de la Inteligencia Emocional. Bien, queda claro que ninguno de nosotros vamos a poder cambiar lo que nos exige la sociedad, por ello vale la pena educar emocionalmente a nuestros niños para que estén preparados ante estas demandas. Se trataría pues de guiar desde el hogar, de ser buenos gestores emocionales desde que nuestros hijos están en la cuna y dan poco a poco sus primeros pasos.

A continuación, os damos algunas claves para conseguirlo.

Educar en respeto, educar en bondad

Algo muy real y que el libro “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen” nos explica muy bien es que todos somos excelentes padres, hasta que somos padres. Es decir, antes de tener niños idealizamos la crianza y tenemos muy claro lo que haríamos y lo que no. Más tarde, cuando llegan los hijos la vida real nos da la “bienvenida”.

  • Para educar en respeto y bondad es necesario ser unos padres pacientes. La crianza es una aventura diaria, ningún día es igual y las exigencias de un niño pueden cambiar de un momento a otro. Lo más importante en estos casos es que nosotros mismos seamos siempre iguales para ellos, igual de accesibles, igual de afectuosos, pacientes, con las mismas normas y los mismos ejemplos que inculcar.
  • Otro consejo que nos dejó María Montessori es la necesidad de sembrar en el niño ideas de nobleza desde edades muy tempranas aunque no las entienda. Ya llegará día en que esa semilla ofrezca su fruto.

Por último, no podemos olvidar que la bondad es una de las cualidades que mejor refleja la esencia humana. Educar en bondad es enseñar civismo, es respetar al otro, es amar la naturaleza y no menos importante, amarse también a uno mismo.

Guiemos a los niños en este camino que día a día, les ayudará sin duda a disfrutar de una vida más plena.

Fuente del articulo: https://lamenteesmaravillosa.com/inculcar-ideas-bondad-cerebro-infantil/

Fuente de la imagen: https://lamenteesmaravillosa.com/wp-content/uploads/cursos/inculcar-ideas-bondad-cerebro-infantil/Niño-sujetándo-un-corazón.jpg

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Iniciativas solidarias para cambiar el mundo

Esther Camuñas

Desde sensores que detectan que la persona necesita ayuda hasta apps gratuitas para invidentes son proyectos de emprendedores sociales con creatividad y sensibilidad.

Tener ganas de cambiar el mundo y llevarlo a cabo es posible gracias a la iniciativa de organizaciones sociales, expertos y aceleradoras de emprendimiento social. Hay muchos proyectos llevados a cabo por jóvenes y emprendedores que quieren ofrecer más seguridad a las personas mayores que viven solas, acabar con la pobreza en el mundo, mejorar el medio ambiente o desarrollar apps que ayuden a personas sordociegas. En este artículo se cuentan algunas ideas y proyectos que han dado lugar a startups con una característica común: el deseo de transformar el mundo. Además, también se enumeran aceleradoras e iniciativas que ayudan a la puesta en marcha de empresas sociales.

Empresas que cambian el mundo

Hoy día emprender un negocio o proyecto social en España resulta más fácil gracias a la ayuda de empresas y organizaciones que apoyan con asesoramiento y formación.

Hay muchas iniciativas que son impulsadas gracias a la participación en jornadas como Unreasonable Lab Spain, un programa de aceleración de startups que se celebró en fechas recientes en Madrid junto a los expertos de TeamLabs (laboratorio de aprendizaje del emprendimiento en equipo). El objetivo era ayudar a captar fondos a las startups que resuelven problemas sociales o medioambientales. Y es que si de algo adolecen algunos de los emprendedores es de los conocimientos para conseguir financiación. Muchos están tan centrados en sus proyectos que se olvidan de la inversión.

De este encuentro han salido algunas de las empresas españolas que han cambiado o intentan cambiar el mundo.

  • Literates es una app que permitirá alfabetizar y mejorar las habilidades lectoras entre los casi 800 millones de personas que no saben leer ni escribir.
  • Sensovida se llama la empresa de teleasistencia avanzada que ofrece más seguridad a las personas mayores que viven solas. Gracias a sensores colocados en cada habitación, se informa en tiempo real a la familia del anciano a través del móvil.
  • Saraiva es una firma de Pontevedra que gestiona residencias y centros de día para personas mayores cuyo lema es «Aprender a envejecer». El modelo que ha aplicado, housing, proviene de los países nórdicos y trata de favorecer que el anciano se sienta como en su casa.
  • Outbarriers consiste en una app gratuita que mejora la autonomía de las personas ciegas haciendo visibles comercios y otros puntos de interés mediante el envío de información audible a su móvil.
  • Auara es una firma de agua mineral que emplea el 100% de los ingresos obtenidos con su venta en llevar el agua a las zonas con más carestía del tercer mundo. Esta empresa cuida a las personas y al medio ambiente.
  • Sheedo no apunta a la desaparición del papel, pero apuesta por alternativas más respetuosas con el entorno para cumplir con la misma función. El producto que ofrece está hecho artesanalmente con fibras de algodón orgánico y, tras su uso, se puede plantar.
  • Voluntechies se mueve en el ámbito de los centros sanitarios. Este proyecto quiere ayudar en los próximos tres años a 100.000 niños hospitalizados para que se evadan de su ambiente y el dolor a través de talleres de realidad virtual, drones y robótica.

Productoras y aceleradoras para cambiar el mundo

El objetivo es crear productos y servicios que sirven para hacer la vida más fácil a quienes más lo necesitan

Muchas entidades bancarias, universidades, empresas y organizaciones sociales trabajan por y para potenciar el emprendimiento en diferentes ámbitos, desde la economía a la ecología, pasando por las artes plásticas y las humanidades digitales. Hay convocatorias y ayudas que favorecen el emprendimiento, la cultura y la investigación, aunque no todas tengan el objetivo de cambiar el mundo. También hay aceleradoras y compañías con una perspectiva más social y que trabajan apoyando.

El objetivo en todos es generar espacios más sostenibles, encuentros más solidarios y productos y servicios que sirvan para hacer la vida más fácil a quienes más lo necesitan. Estos son algunos ejemplos:

  • Creas apoya la inversión de proyectos relacionados con el medio ambiente y la sociedad. Su fin es dinamizar las relaciones entre inversores y emprendedores para acompañar a los emprendedores sociales y conseguir un mayor volumen de inversión social.
  • Momentum Project se llama la iniciativa de la Escuela de Negocios ESADE y BBVA junto con PwC que promueve el emprendimiento social mediante un programa de capacitación y apoyo para poner en marcha soluciones sostenibles que mejoren las condiciones de vida de la población más desfavorecida.
  • Ashoka es la mayor red internacional de emprendedores sociales que apoya el trabajo de más de 3.300 agentes de cambio o changemakers en 90 países. En la actualidad esta organización está ayudando en España a 29 emprendedores tras una rigurosa selección de la persona y no tanto del proyecto; alguien que quiera resolver una problemática medioambiental, de salud, de educación, etc.
  • Zinc Shower es un evento en el que se dan cita miles de personas en torno a la creatividad, el emprendimiento, las tendencias y la tecnología. Participar en los premios que organiza el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, junto con otras empresas y organizaciones, incentiva la financiación de proyectos innovadores que pueden cambiar el mundo.

Fuente del articulo:

http://www.consumer.es/web/es/solidaridad/proyectos_y_campanas/2016/08/05/224065.php

Fuente de la imagen: http://static.consumer.es/www/imgs/2016/07/cambiarmundo.articulo.jpg

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12 años de autismo: Las personas con autismo

Por: Daniel Comin

Hablar de autismo y no hablar de quienes tienen autismo, es como hablar de física y no saber ni sumar. Y es que en estos 12 años, quienes más me han enseñado sobre autismo han sido, precisamente, las personas con autismo.

Da igual si tienes 100 títulos que digan que has estudiado todo lo que hay sobre autismo, hasta que no hables con las personas con autismo no vas a entender nada del autismo. Y no, tener un hijo con autismo no te convierte en un especialista, sabes de tu hijo, y poco más. Y no, tampoco tener autismo te convierte de golpe en un especialista en autismo, te convierte en un especialista en ti mismo. Por eso, los foros donde hay adolescentes, jóvenes y adultos con autismo son la mejor escuela para aprender algo. Y es que se hace básico lo del “Nada sobre nosotros sin nosotros”.

Cuando hace 12 años intenté ver el autismo en toda su extensión, la primera idea que tuve fue la de poder conversar con adultos con autismo, para que ellos me explicaran en directo sus experiencias. Pero claro, en España, en aquel entonces (parece que fue hace un siglo) el tándem autismo-adulto se correspondía únicamente a personas con altas necesidades de apoyo, y casi ninguno hablaba. Encontrar en Internet algún foro era imposible, sobre todo, porque el primer foro en Español sobre autismo lo creamos nosotros, así que cero opción. Solo me quedaba buscar en otros idiomas.

Como era de esperar, lo poco que había estaba en inglés, o al menos lo que yo encontré. Y la otra opción era contactar con personas con Asperger, que eso sí era más fácil. Así que hice ambas cosas. El resultado fue que en una hora de conversación, o en el intercambio de mensajes y correos, aprendía más sobre autismo que en un curso académico de 300 horas. No es que la formación no fuese válida, pero no te explican qué sienten las personas que están en el espectro, no te explican qué desean, no te explican nada. Es como si estudias medicina pero nunca nadie te habla del paciente. Pues esto es un poco lo mismo. Todos hablamos sobre autismo y lo que hay que hacer, pero nadie parecía tener en cuenta a las propias personas.

Afortunadamente, esto es algo que va cambiando, y cada día se tiene más en cuenta a las personas con autismo, aunque al principio se las exhibía como una curiosidad. Las invitaban a eventos y conferencias de gente “normal” a que dijeran cuatro cosas, pero poco más. Cero reivindicación y cero todo. Incluso uno podría pensar que sencillamente las trataban como a freaks.

Afortunadamente, cada vez más, se cuenta con los verdaderos protagonistas del autismo, quienes cuentan con todo lujo de detalles aspectos ligados al autismo de primera mano. No hace falta armar 50 estudios de investigación para descubrir que tienen ansiedad, ¡con lo fácil que era preguntarles! O que un joven de 25 años te diga que a día de hoy, ducharse le sigue doliendo, ya que tiene tal nivel de hipersensibilidad táctil que lavarse se convierte en algo complejo. Y de encontrar ropa que no parezca papel de lija ni hablamos. O de cómo te cuentan sus principales miedos, de los problemas que surgen en situaciones cotidianas, que para ellos pueden ser auténticos retos. O de como determinadas conductas obsesivas les resultan tremendamente calmantes y relajantes. Cuando lo que te rodea es tan agresivo, el efecto en tu salud emocional va a ser negativo.

Pero claro, en vez de contender con esa realidad en la que viven, e intentar trabajar juntos para reducir, o minimizar, o resolver esas situaciones, o darles el apoyo que requieren, pues nada, les damos unas pastillitas (Véase: Ansiolíticos, antipsicóticos, antidepresivos, …), o pero aun, los tildamos de enfermos mentales.

Un profesional que trabaje con niños pequeños con autismo debe, obligatoriamente, conversar con adolescentes, jóvenes y adultos que estén en el espectro. Eso le hará entender muchísimas de las dificultades que abordan los niños ¡Y te lo explica quien lo ha pasado! Si eso no es un recurso excepcional, pues nada lo es. Lástima que a día de hoy se cuente tan poco con ellas y ellos.

La importancia que esto tiene debe ser comprendida por todos quienes, en mayor o menor medida, estamos relacionados con el autismo. Si queremos entender los aspectos emocionales, para de esta forma, poder abordarlos adecuadamente, debemos hablar con ellos. Si queremos saber cual son los efectos reales de un desorden sensorial, pues qué mejor que hablar con quien lo ha tenido, o aun lo tiene. Si queremos saber cómo trabajar los aspectos sociales, pues que ellos te expliquen sus mayores problemas.

Obviamente, cuando conoces a una persona con autismo, conoces a una persona con autismo, por tanto, debes conocer a muchas, para poder crear una especie de mapa global, aunque tengas algunas zonas en blanco, habrás podido rellenar muchas de esas zonas del mapa de la realidad del autismo.

Hoy se habla de la neurodiversidad, y esto es gracias a quienes han luchado por hacer visible esta realidad. Y es gracias a esta lucha se está empezando a desvanecer la asociación de autismo = discapacidad intelectual (DI). Porque durante décadas se “decidió” que las personas con autismo estaban casi todas afectadas por una DI, generalmente grave.

Figuras como Michelle Dawson, una investigadora del autismo, y que además tiene autismo, han trabajado duramente para romper esos mitos sobre la inteligencia y el autismo. Fue de las primeras en atreverse a cuestionar duramente los modelos de análisis aplicados de conducta (ABA) como modelos de intervención en el autismo. Ha trabajado en desarrollar modelos mejores para la medición de las capacidades intelectuales. Tiene diversos trabajos publicados en revistas científicas y es una de las pioneras en la reivindicación de los derechos de las personas con autismo.

Michelle no es la única, hay muchas más personas que están trabajando a diario para dar a conocer la verdadera realidad del día a día del autismo, huyendo de visiones médicas, que durante tanto tiempo han encasillado el autismo.

Hay personas con autismo que son excepcionales, afectuosas, divertidas,…, y también las hay ariscas e insoportables, supongo que en las misma proporción que quienes no tienen autismo. Pero una cosa sí la tengo clara, a día de hoy, yo personalmente, no he conocido a nadie con autismo que se dedique a maquinar para hacer daño a alguien de forma intencionada. Y además son mil veces más valientes que la sociedad en general, si alguien les cae mal, se lo dicen a la cara, no necesitan ir haciendo corrillos secretos para criticar a nadie. Porque quien hace eso, es obviamente muy cobarde, sobre todo porque no tiene lo que hay que tener para ir a la cara de esa persona a decirle lo que piensa. Afortunadamente, las personas con autismo sí lo hacen. Son mucho más valientes que los demás.

Quizá su sinceridad sea vista como una torpeza social, aspecto lógico en un mundo lleno de cínicos y mentirosos, de personas enojadas con el mundo y consigo mismas, y que pierden muchísimo tiempo en el modelo del perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Francamente, a mi esa forma tan directa que tienen de ser me encanta, aunque a veces te dejen de piedra.

Considero que tenemos una deuda pendiente tremenda como sociedad hacia las personas con autismo. A quienes se ha estigmatizado por décadas, a quienes se ha ninguneado en todo cuanto a su propia vida se refiere, se les ha tratado como enfermos por no “encajar”, se les ha machacado de forma inhumana.

Y los primeros que están en deuda con ellos, son las familias que hoy tienen niños, recuerden que muchos de los avances que van a tener sus hijos, son gracias a esas personas, hoy ya adultas, a las que tan mal las ha tratado (Y aun las trata) la sociedad. Y quienes están en deuda con ellos son los profesionales, porque es gracias a su lucha y a sus testimonios que estamos, hoy en día, disponiendo cada día de más y mejores recursos para trabajar adecuadamente. Y también, la sociedad en general está en deuda con ellos, sencillamente, porque poco a poco, estamos construyendo una sociedad que sea un poquito mejor, más accesible, más solidaria. Sencillamente mejor.

Mi lista personal de agradecimientos es larguísima, porque he aprendido mucho, es más, muchas veces me he visto perfectamente reflejado, y te haces la pregunta ¿hasta qué punto yo mismo tengo ese toque autístico? Y descubres que muchas conductas, comportamientos e incluso actitudes, que se engloban en el autismo, también son muy comunes en la sociedad, y en mucha de la gente que conoces, y también en ti mismo.

En el autismo hay partes duras que generan sufrimiento y dolor, pero también hay partes que merecen ser conocidas, porque nos ayudan a tener un mundo mejor.

¡Atrévete a conocer el autismo en toda su extensión, te convertirás en una mejor persona!

La diversidad de nuestro planeta debe ser parte de la conciencia social, y esa diversidad debe ser vista como algo que nos une y nos enriquece, no como algo que potencie tribus, clanes o diferencias. Y esa diversidad es, no solo neurológica, es global, está en nuestro ADN, somos parte de un todo llamado VIDA.

Fuente: https://autismodiario.org/2017/04/14/12-anos-autismo-las-personas-autismo/

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Inteligencia en primera infancia

Por: Paula González

Inteligencia: ¿Qué es? ¿Cómo se desarrolla, fortalece o motiva?

Diversos estudios hablan acerca de la inteligencia y la definen como la capacidad para aprender, comprender, abstraer información y resolver problemas, del mismo modo se habla de la capacidad de elaborar productos dentro de un contexto socio-cultural. Autores como Adrián Owen, neurocientífico británico, Amanda Céspedes, neuropsiquiatra chilena y Fernando Gómez-Pinilla, neurocientífico de la Universidad de UCLA, señalan los diversos elementos importantes para el desarrollo de la inteligencia, entre ellos la plasticidad.

Una de las características más relevantes de la inteligencia para cualquier toma de decisión es la plasticidad, es decir, la capacidad de nuestro cerebro de modificarse a partir de los diversos estímulos que recibe del medio. La estimulación externa no va dirigida hacia ciertos aspectos de la inteligencia, sino que influye en el desarrollo global de la misma. Por tanto, el hecho que nuestro cerebro sea plástico, más aún en las primeras etapas de la vida, es una herramienta que podemos fortalecer y desarrollar en la primera infancia para ser más inteligentes en la edad adulta.

Sabemos que el cerebro y la  inteligencia están directamente relacionados y que los primeros años de la vida son cruciales para enraizar nuestro desarrollo. Según Amanda Céspedes, hasta los cinco años la corteza dispone de 300 billones de neuronas para conectarse entre sí; a los siete años, se dispone de 200 billones de neuronas y de los doce años en adelante tan solo 100 billones. Esta información es un tesoro, una maravillosa esperanza de poder modificar cientos de cosas y hacer de nuestros niños y niñas, personas con herramientas para la vida.

Los educadores tenemos un papel fundamental en este proceso. En la primera infancia y antes de la escolarización se trabaja el hemisferio derecho con mayor énfasis que el izquierdo, puesto que se encuentran las funciones más blandas tales como la intuición, la espiritualidad, la creatividad, la música melódica, la sensibilidad, etc. El sistema escolar actual ejercita mayormente el izquierdo con funciones más duras como son la lógica intelectual, el razonamiento, la memoria el pensamiento matemático, la música rítmica, la escritura y el lenguaje, olvidando la ejercitación de las funciones del hemisferio derecho.

Como maestros de niños en etapa infantil debemos sugerir ciertos aspectos favorables para el desarrollo y fortalecimiento de la inteligencia. Algunas recomendaciones para este objetivo son:

En relación al sueño
Es recomendable que el párvulo logre descansar las horas correspondientes (8 a 12 horas) cada noche. Sin luz, cómodos, con una temperatura adecuada y sin factores que pudieran alterar su sueño.

En relación con la alimentación
La comida debe ser saludable, priorizando aquellas que posean omega y vitaminas. Los horarios de éstas son importantes, puesto que se debe respetar las rutinas establecidas, y la cantidad debe corresponderse a la actividad que realicen: durante la mañana el consumo calórico debe ser mayor que el de la noche; las frutas deben consumirse durante la mañana o a media tarde, se debe alternan el consumo de carnes blancas y rojas, priorizando siempre las blancas por sobre las otras; los frutos secos consumirlos en pequeñas cantidades diariamente; y de liquido beber mayoritariamente agua o jugos de frutas naturales sin azúcar añadido como también infusiones o hierbas.

En relación con la actividad
El ejercicio, el movimiento del cuerpo, favorece no solo una vida y un cuerpo saludable sino la oportunidad de explorar, conocer, sentir y disfrutar de distintos escenarios ambientales. Actualmente se habla también del BRAIN GYM o gimnasia cerebral para despertar nuestras neuronas y, de esa manera, unir los hemisferios provocando mayores niveles de desarrollo de las habilidades mentales.

En relación con el estímulo externo
Este es, para mí, un punto neurálgico. Personalmente como educadora de párvulos hago hincapié en el rol fundamental de los padres. Tienen (tenemos, dado que soy además madre) gran parte de responsabilidad en esta tarea. Desde clase invito a todos los educadores a reiterar habitualmente a los padres los siguientes puntos que ayudarán a sus hijos a desarrollarse de una forma más sana y a fortalecer la inteligencia:

– Manifestar verbalmente el amor a ese niño o niña.
– Dar cariño constante a través de caricias.
– Acompañarle en sus juegos y hacerse participe de ellos.
– Escuchar música, especialmente instrumental.
– Llevarlo a espacios naturales donde pueda despertar sus sentidos y atesorar buenos recuerdos y significativos con la familia.
– Entregar contención siempre.
– Leer, leer, leer. Sí, ya no hay excusas. La lectura invita a desarrollar múltiples funciones, apego, lenguaje, valores, entretención, imaginación… entre tantas otras más cosas.
– Acompañarle en sus deberes académicos, orientarlo, sugerir, instruir en la medida de lo posible en un ambiente grato, sin actos que provoquen frustraciones o desinterés por las materias.
– Dialogar, constante y persistentemente con intención de explorar sus sentimientos y acompañarlo en su sentir; siendo guía, modelo y mediador responsable de su desarrollo.
– Invitarle a desarrollar un taller donde pueda ser responsable, disciplinado y perseverante en alguna habilidad que le guste. Además, esta será una herramienta que le permita socializar y regularse con otros.
– Invitarle a participar de algo espiritual, para algunos será la iglesia, para otros el contacto con la naturaleza, pero un lugar donde pueda reflexionar y pensar a escala en relación con su edad, acerca de su trascendencia.
– Disfrutar del arte, la pintura, la escultura, la música, acercarlo a este mundo a través de visitas a museos, exposiciones para que experimente sensaciones y con ello motivarse a crear.

Esta y otras sugerencias ayudan a aterrizar a los niños de la velocidad contractual, de la globalidad del mundo tecnologizado que ha robado las más simples pero más importantes etapas de la vida de nuestros pequeños. El recuperarlas depende, única y exclusivamente, de nuestro ejercicio diario con ellos y ellas.

Debemos recordar que estamos hechos de una riqueza invaluable: somos seres capaces de experimentar diversas situaciones y emociones. Howard Gardner ya hablaba de las inteligencias múltiples (espacial-visual, lingüística, lógico-matemática, -interpersonal, intrapersonal, naturalista, musical, corporal-kinestésica y existencial). No solo debemos desarrollar un solo tipo de inteligencia, dado que el mercado nos dirige a potenciar solo unas pocas, sino que debemos ser capaces como educadores de descubrir y potenciar aquellas que están más alejadas y que brindan a cada persona una mayor felicidad y paz interior a largo plazo.

Existe formación post universitaria que ayuda a los educadores a potenciar la máximo el desarrollo de sus alumnos como el Máster en Coaching Educativo, el Máster en Intervención Psicopedagógica en Contextos Educativos o el Máster en Neuroeducación entre otros.

Fuente artículo: https://www.isep.es/actualidad-educacion/inteligencia-primera-infancia/

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How do we improve the region’s health? Education and opportunity

By: DR. RANDY WYKOFF

“If you could only do one thing to improve health in the region, what would you do?” That is a question I have been asked regularly since my family and I moved to the Tri-Cities area a dozen years ago.

When I was first asked this question, my answer was simple and straight-forward. I knew that the major factors impacting our health are our behaviors — smoking, poor diet, lack of physical activity and, increasingly, substance abuse. My advice in those early years was that we needed to change our behaviors, especially as they relate to smoking.

Smoking is the leading preventable cause of death in the United States, and Tennessee has one of the highest smoking rates in the nation. Smoking rates in Central Appalachia, including Northeast Tennessee and Southwest Virginia, are much higher than the country as a whole. The cost to the region—in health care, lost productivity and, most importantly, in the incredible devastation of families and communities—is hard to fathom.

Over the years, I realized my initial answer was short-sighted. While smoking, and other unhealthy behaviors, are clearly the major contributors to early disease and death in our country and our region, there are factors that lead people to smoke, to be less active and even factors that lead to substance abuse.

We know people with lower levels of education and less economic opportunities are more likely to smoke, less likely to eat healthy diets and more likely to engage in less physical activity. With that in mind, a few years ago, I changed my answer to suggest the most important thing we could do to improve health in the region is improve educational achievement and enhance economic opportunity.

These two factors, of course, go hand-in-hand.

To get a better job, people often need more education. It takes a robust tax base — which results from a strong economy — to support the types of programs schools need to help students succeed. We know that when they occur together — more educational achievement AND more economic opportunities — people’s health and well-being improve. Importantly, we know communities with greater educational achievement and higher income typically have lower smoking rates, lower obesity rates and more physical activity. They are, in short, healthier.

So many of the challenges facing our region persist from one generation to another. A child’s educational achievement often reflects the parents’ level of education. A child born into a poor family is very likely to remain poor for his or her entire life. Parental smoking is one of the factors that predicts a young adult’s decision to start smoking — and the list goes on-and-on.

The inter-generational cycles of poor health, poverty and lack of education are pervasive and well-documented. With this fact in mind, I have come to believe the most important thing we can do to improve health in the region is launch a concerted regional effort to disrupt the inter-generational cycles that limit the lifetime opportunities of so many children in our region.

With the merging of our region’s health systems, and the desire by both states to assure this merger has a long-lasting impact on the health status of the region, we have a remarkable opportunity to truly impact health in the region.

If we pool all of our regional efforts, and combine them with additional support from the states, the federal government as well as from regional and national foundations, and then apply a laser-like focus on disrupting the inter-generational cycles that significantly damage the children of our region, we have a unique and unprecedented opportunity to dramatically impact the health of this region.

This will require more focus on these issues than is currently anticipated. It will require the many community-service organizations in our region to work together on a small number of high impact priorities and it will require regional businesses to work together toward the common goal of giving every child in this region a better chance at a healthy and productive life.

If all of us work together to assure that, from the time a woman becomes pregnant to the time her child is ready to enter school, both of them have the knowledge, skills and opportunities to live the healthiest, most productive and most rewarding life possible, then we all benefit as our region becomes healthier, richer and more productive.

Source:

http://www.johnsoncitypress.com/Column/2018/04/01/No-1-thing-to-improve-the-region-s-health-Better-education.html

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No olvidar el fin de la Educación

por: Rosalía Nalleli Pérez Estrada

rosalia_na@hotmail.com

El hombre crea tecnología, religión, ciencia, mitos, artes, lenguaje, costumbres, la moral, formas de pensar y de hacer, simbolismos y significados dice Anibal León en su escrito titulado qué es la educación. Esta creación humana se genera para vivir mejor; para vivir en sociedad y en una convivencia sana. Sin embargo algo siempre falla y se cuela en el individualismo que inhibe el entendimiento; acunando a la intolerancia entre semejantes locales o internacionales. En esto, los modelos supremos son los grandes bloqueos impuestos a países vecinos, a la intransigencia en las fronteras, a las políticas lingüísticas o educativas que marcan siempre diferencias. Por otro lado, pareciera que el colectivo educativo minimiza la importancia de la interrelación y privilegia la individualización, a pesar de que se promueve el trabajo colaborativo, llegando a la pérdida total de la conciencia social, humana. Un ejemplo vulgar del individualismo se manifiesta en la imprudencia de un ebrio que maneja con los sentidos embotados y  daña a terceros inminentemente, al asesinato artero de dos mujeres que luchan por los derechos humanos, la mordaza que se impone a quien trabaja en los medios y no puede contar todo lo que ve o la desaparición forzada por intereses públicos o privados.

Al pensar en lo anterior, pareciera que la sociedad está destinada a seguirse reciclando pero en modalidades cada vez más deterioradas, por todos los errores cometidos en vida; cargando lastres de malas acciones que nos llevan a desperdiciar la vida y a arrastrar grilletes ante los cambios; miedosos siempre del cambio, de exigir los derechos, o de transitar confiando. La posible respuesta a este mal indudablemente recae en la educación, desde dos perspectivas básicas: formal e informal las cuales se complementan. Esta educación no surge con la reforma sino del compromiso y de la convicción de querer hacer las cosas para que todo mejore. Por supuesto, si hay una guía, un proceso determinado y una forma de evaluar los cambios, el seguimiento es mayor y el aseguramiento del método mejor. De lo contrario, se repite cual loro la receta, sin analizar los verdaderos ingredientes que nutren al ser humano. En  esa parte, la educación formal juega un papel preponderante: enseñar a trabajar con pasión, no importa lo que se haga en la vida: Concientizar al que aprende que respete las reglas, lo ajeno, las instrucciones, a la ley, la vida, los espacios, el tiempo y las ideas de los demás, así como su propia vida, no para volverse robot, sino para fomentar la convivencia sana. En la educación, los docentes ayudamos a desarrollar conocimientos pero tenemos la obligación inherente de concientizar al alumno de temas que difícilmente se abordan en casa o con los amigos. Esa es la pasión de la enseñanza, que aprendan nuestra ciencia pero que junto a nosotros den una mirada crítica a la vida, con ejemplificaciones concretas, neutrales; pero que les ayuden a atender las necesidades de terceros. En un escrito en la red, (S/A) se encuentra la siguiente definición de educación “La educación es el proceso que tiene como finalidad realizar en forma concomitante las potencialidades del individuo, y llevarlo a encontrarse con la realidad, para que en ella actúe conscientemente, con eficiencia y responsabilidad, con miras, en primer lugar, a la satisfacción y de necesidades y aspiraciones personales, y en segundo lugar, al desarrollo espiritual, de la criatura humana, adoptando para ello, la actitud menos directa, posible y enfatizando la vivencia, la reflexión, la creatividad, la cooperación y el respeto por el prójimo”. Esto es quizás algo que nos está faltando para cerrar el círculo. En el sistema educativo, todo mundo culpa a alguien, pero en esto sí, todos colaboramos para que este se vaya a pique.

http://www.redalyc.org/pdf/356/35603903.pdf

http://biblio3.url.edu.gt/Libros/didactica_general/1.pdf

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No olvidar el fin de la Educación

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Volvió la terca esperanza

Por: Manuel Gil Antón

Pasa cada año. Las jacarandas tomaron la decisión y han estallado con ese color tan suyo en la ciudad. Florecen, rompen el gris y se asocian con el verde de otros árboles. Son un signo, para quien sabe ver, de la contundente fuerza de la vida a pesar de todo. Al mismo tiempo, cientos de miles de jóvenes se registraron, han contestado, o están por responder un examen para tratar de seguir sus estudios en la prepa o la universidad. Muchos ya conocen el resultado.

En confluencia con la luz de las jacarandas —y de otros árboles en distintos lados del país— esos muchachos y chavalas que se preparan para la prueba, los que, quizás, en la pregunta 42 y faltando 3 minutos para que termine el tiempo, deciden marcar una opción, cualquiera, ya sea empleando el popular de tin-marín (o algo semejante que contribuya a atinar cuál es la opción correcta) reiteran la esperanza social en la educación.

Es la mejor herencia, dicen sus padres, y se esfuerzan por hacer posible y merecer ese legado. Son color, jacaranda simbólica que se cuela entre el cemento gris, agrietado, de un país deshecho por la violencia, la corrupción, el socavón cada vez más ancho y hondo de la impunidad, el cinismo de los que mandan, la soberbia con la que mienten, dicen que saben lo que ignoran, y pactan lo indecible para conservar el poder y, con él, la inmunda inmunidad de la que gozan. Desde el prescolar hasta el posgrado acabalan 37 millones de compatriotas en números redondos: 31% de la población total del país anda en la escuela.

Pura esperanza en la decencia, en medio de la decadencia ética de quienes han ngido gobernar durante décadas. La palabra más común en estos días es: ojalá. Y es preciosa y precisa, sin tener que referir a ninguna divinidad. Es una expresión que, incluso mal acentuada en el bien decir popular, ójala, sabe y tiene el color de quien anda buscando mejor futuro. Ojalá que haya quedado. Ojalá haya pasado. Ójala.

Ojalá esa muchacha que, a pesar de los 108 (de 120) aciertos en el examen de la UNAM, no entró a medicina, sepa que no reprobó: es una nota muy alta. El que reprobó es un sistema educativo avaro en lugares para estudiar, pero presto y manirroto en culpar a la víctima: tronaste, tienes que estudiar más, no la hiciste a pesar de darte la oportunidad. Malagradecido.

Ojalá, cuando se vayan los que están en el poder, podamos impulsar que haya más lugares, y no sólo pupitres, sino espacios para aprender: abiertos, exigentes, apasionantes. Y un montón de teatros y bibliotecas y balones. Ojalá sepamos exigir, y lograr, una reforma educativa digna de llevar ese nombre, pues la actual, así denominada, se ha arrastrado hasta la saciedad en comerciales vacuos, se ha saciado en “someter” a pésimos exámenes —no evaluar — a miles de maestras y profesores con fines laborales, y presume, sin pudor, que cuenta con un Nuevo modelo educativo, ya no basado en la memoria, sino en lo más actual: aprender a aprender.

Vaya novedad. Ojalá recuperemos la memoria, y acompañemos al profesor Roberto Rodríguez a la biblioteca para hallar que: “El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a aprender; no al que manda aprender o indica lo que se ha de aprender, ni al que aconseja que se aprenda.

El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a aprender”. Estas palabras las escribió Simón Rodríguez, maestro de Simón Bolívar, quien vivió de 1769 a 1854.

Ojalá, ójala de veras, un día estudiar valga más que robar dinero público, ya no sea mejor tener conocidos que conocimientos y haya más jacarandas, y nuevas universidades, que muertos y fosas en nuestra tierra. Para que sea así, es cosa de entrarle y no callar. Alzar la voz: tomar la palabra arrebatada.

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