La vida orgánica de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) no se reduce a sus funciones sindicales, ni a su dimensión gremial y magisterial. Como organización social, el escenario para la movilización política de sus militantes y simpatizantes tampoco se agota en los centros comerciales, en las carreteras, plazas y edificios públicos, sino que se extiende a los espacios áulicos y de las relaciones cercanas que se entretejen en los barrios y comunidades que circundan las escuelas donde laboran los maestros.
Es ahí, en el lugar común que habitan dentro y fuera de los centros escolares las comunidades de aprendizaje, donde el movimiento popular se vuelve pedagogía y ésta se convierte en proceso de emancipación social. Es precisamente en este escenario, donde se confrontan los proyectos de nación, de civilización incluso, donde se desarrolla de manera cotidiana la disputa por el currículo, por lo cual se enseña y aprende, por la educación de los futuros ciudadanos, así como por el tipo de sociedad que se pretender conformar.
La CNTE no es la expresión rígida del sindicalismo mexicano, cualitativamente y de forma atípica entre los sindicatos magisteriales del nivel básico, medio y superior, ha transitado a lo largo de tres décadas sin renunciar a ninguna lucha: de la izquierda sindical a la izquierda pedagógica, de la democratización del SNTE a la democratización de la educación pública, de la movilización política a la movilización cultural, de la protesta en la calle a la propuesta en la escuela.
A la vez que se involucra en el largo plazo para propiciar los cambios políticos y económicos necesarios para democratizar al país y a la educación, se aboca a la realización cotidiana e impostergable de transformaciones urgentes en la organización escolar, curricular y de las prácticas para la insurgencia pedagógica que ya serían propias de una sociedad libre. Infinidad de colectivos y vivencias que se oponen a la pedagogía de la rentabilidad económica y de la opresión han hecho imposible la reforma educativa neoliberal en los hechos, lo mismo en pequeñas experiencias rurales del suroeste de Hidalgo que en la zona urbano marginal de la ciudad de Durango o en la montaña alta de Guerrero.
Se trata de traer al aquí y ahora la utopía de la emancipación, de ensayar en la escuela las nuevas relaciones productivas sin explotación humana en los huertos escolares o talleres de economía solidaria; de producir tecnologías alternativas para lograr la sustentabilidad ambiental; de conocer las contra historias de las clases subalternas que han ocultado las narrativas oficiales; de pasar de la geografía muerta que memoriza ríos, lagos, mares y linderos, al conocimiento y la defensa de territorio vivo amenazado por los proyectos de muerte; de reconocer en la diversidad lingüística las cosmovisiones de los pueblos originarios y los saberes ancestrales no occidentales; de aprender a construir autonomía y el poder popular, en la medida en que se develan y fragmentan formas de sujeción al capital; de romper el militarismo y la rigidez escolar por medio del pensamiento creativo y la actividad lúdica; de educarse en el antipatriarcado y el reconocimiento de la diversidad sexual; de buscar el desarrollo pleno de todas las facultades del ser y la felicidad como fin último de la humanidad.
La vida pedagógica de la CNTE no es nueva, pero ha sido más tangible en los últimos años, al grado que hoy existe un proyecto nacional de educación alternativa, horizontal, pluriversal, liberador, descolonizador y democrático, causa de un mosaico de proyectos educativos alternativos regionales y consecuencia donde no los había, porque no se trata de un formulario de instrumentación acrítica, sino de una provocación a la revolución educativa desde abajo, en las condiciones contextuales de cada colectivo.
Lejos de ser una organización pasiva, la protesta ha sido acompañada por la propuesta teórica, pero también tangible; su proyecto general de educación alternativa y sus experiencias en lo particular han sido la respuesta inteligente de los maestros a tres décadas de educación neoliberal, de procesos de invasión cultural neocolonial y del intento más reciente del capitalismo por imponer una nueva etapa histórica de aberrante homogeneización, de estandarización de la humanidad por medio de la escuela.
De modo que en 2018, año de la aplicación del nuevo modelo educativo, se agudizará la confrontación pedagógica de los maestros disidentes ante el intento descarado del despojo cultural y el reduccionismo economicista de la propuesta del Estado que pretende simplificar a los alumnos en portadores de habilidades rentables para el capitalismo del siglo XXI. Se trata de una tarea vigente, aun después del resultado menos catastrófico en las elecciones, porque la experiencia conocida de los gobiernos progresistas en Latinoamérica (salvo Bolivia) no logró detener el avance de los organismos de la globalización económica en las aulas, ésta tendrá que ser una batalla más personal, metro a metro, por la independencia cognitiva y en la que sería grandioso declarar a miles de escuelas territorio libre de reforma educativa.
El Ejército de Liberación Nacional –Eln– y el Gobierno colombiano adelantan diálogos (no obstante que hayan quedado en suspenso después de los acontecimientos de este miércoles en Arauca y Casanare). El futuro depende de extender el cese del fuego provisional de cuatro meses que se ha agotado. El ELN dijo después de que el presidente Santos devolviera a sus negociadores a Bogotá, que sí quiere mantener el cese al fuego y que detendría los ataques. Hay que hacer efectivo ese compromiso para no perder lo avanzado.
Desde el mundo educativo se han sumado muchas voces al llamado de gran parte del país para mantener la tregua.El Eln repitió ayerque no solo quiere conversar con el Gobierno, sino que quiere incluir a la sociedad y poner en marcha su anhelado diálogo nacional. Lo que de hecho involucraría a los maestros, maestras, jóvenes y organizaciones de la educación. De hecho, los integrantes de esa guerrilla creen en el poder de la pedagogía crítica y la educación popular para transformar la sociedad.
Pero es una contradicción llamar a la acción educativa y la conversación y mantener ataques a la gente. Quienes impulsamos iniciativas de la sociedad civil para contribuir a la construcción de paz a través de la educación, estamos tan dispuestos a apoyar las conversaciones con el Eln, como convencidos de que se requiere mantener y consolidar el cese del fuego para comenzar una etapa más participativa de construcción de un acuerdo de paz integral.
Pretender que se mantenga una mesa sin reducir los hechos victimizantes contra combatientes y población civil es una idea insensata. Por el contrario, como sucedió durante la mayor parte de la negociación con las Farc, los diálogos logran superar impases ante la evidencia de que, mientras se negocia, permanecer sentados y sin disparar reduce la violencia notablemente.
Las treguas humanitarias exigen grandeza. En el tema del secuestro, el Eln no puede sino reconocer un error, abandonar las justificaciones que haya esgrimido hasta ahora, cesar esa práctica y revelar la verdad sobre su uso durante la guerra. Y la destrucción de infraestructura también es inaceptable ante el país. Y al Gobierno le corresponde admitir que se puede hacer más para respetar al movimiento social y para proteger a sus líderes. Así harían probable mantener el diálogo, y que el acuerdo se logre en un próximo gobierno. Y nos abrirían la puerta a muchos actores de la sociedad para enriquecer la agenda de la paz positiva.
Pretender que la mesa sea sostenible sin reducir los hechos victimizantes contra combatientes y población civil es una idea insensata.
Si se mantiene y profundiza la tregua, el terreno para que los diálogos conciban una paz generacional es grande. De entrada, el acuerdo con las Farc contempla 18 disposiciones relacionadas con la infancia, la juventud y la educación, especialmente en la ampliación de las oportunidades de educación rural en los territorios afectados por la guerra y en la formación de una nueva generación de ciudadanos y ciudadanas para la paz. Son temas críticos, que dependen de voluntades y recursos cuya materialización va lenta, y que de quedar en el papel llevarían a que nos reinventemos la guerra una vez más. Así que las negociaciones con el Eln parten de una serie de compromisos ya definidos, que se pueden profundizar y que necesitan mecanismos para su implementación.
Sabemos que el camino de la convivencia es largo, pero no solo actores políticos y militares están en él. Maestros y maestras, estudiantes, colegios, universidades y en general quienes creemos en los niños y jóvenes como prioridad, hemos avanzado un trecho largo y estamos caminando en terreno firme cuando ayudamos a Colombia a entender que la paz se conquistará si les ofrecemos oportunidades iguales de formación integral a todos los seres humanos, en todos los territorios y culturas. Es una de las opciones que nos jugamos en Quito. Siempre y cuando unos y otros no disparen una bala más y se vuelvan a sentar.
Calificamos porque así lo exigen las administraciones, la tradición académica y muchas familias, pero creemos que se equivocan
Por CARMEN CAÑABATE | Mª DEL CARMEN DÍAZ | FRANCISCA ESPINOSA | RODRIGO J. GARCÍA
En la educación obligatoria, la calificación es un recurso poco o nada eficaz, sobre todo si se acaba reduciendo a un número o a una expresión. Esta forma de categorizar los aprendizajes, comparando, enjuiciando… contribuye a deformar la imagen que cada estudiante se construye de sí mismo; al tiempo que es poco útil para en la mejora del trabajo de docentes y estudiantes.
Cambiar las prácticas habituales de evaluación no es tarea fácil. Exige, más allá de buenos propósitos, la formación necesaria para la construcción de escenarios de aprendizaje con sentido y el dominio estratégico de herramientas de análisis de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Y, necesita, también, algo más. Precisa contar con el apoyo profesional de los colegas como, por otra parte, requiere todo proceso de innovación educativa. En el caso de Carmen, Mª Carmen y Francisca esto ha sido un hecho: desde hace años, forman parte de un colectivo de docentes (“Aprender Hablando”), que se acompañan en el desarrollo de su profesión y que evolucionan juntos tanto conceptual como actitudinalmente.
Para ilustrar este planteamiento de la evaluación, vamos describir una experiencia de trabajo de aula, desplegada en el CEIP ‘Clara Campoamor’, a lo largo de varios cursos y en distintos niveles de educación primaria.
De las distintas actuaciones de evaluación posibles, nuestras profesoras han decidido centrarse en la evaluación inicial; al fin y al cabo, una práctica de trabajo de aula bastante habitual.
La evaluación inicial suele ser la tarea escolar principal de los primeros días de septiembre, después de que niñas y niños hayan vivido a otro ritmo y disfrutado de dar ‘rienda suelta’ a otros intereses propios del periodo vacacional. Pues bien, en la mayoría de los casos y sin solución de continuidad, sin preparar la más mínima transición, sin valorar el distanciamiento que se produce en los escolares de las tareas académicas… los sometemos a una secuencia de pruebas de examen sin sentido.
Estas pruebas estándar de examen y registro, habitualmente en soporte de lápiz y papel, más allá de la lógica tensión y rechazo que generan entre los escolares, realmente, como comentan nuestras profesoras, ‘no suelen servir para nada’. En la mayoría de los casos, una vez cumplida la rutina de los exámenes, el profesorado, de nuevo, comienza el curso con el “tema 1” del libro de texto, más allá de los resultados de las pruebas.
Carmen Cañabate nos traslada su insatisfacción en el siguiente comentario:
“… evaluamos para que el alumando mejore sus aprendizajes y el resultado de toda evaluación, en la educación obligatoria, debe servir para cambiar cosas en la planificación del docente, para ayudar a que niñas y niños aprendan mejor…”(Carmen Cañabate, Evaluar qué, ésa es la cuestión)
En el Colegio Público ‘Clara Campoamor’, están de acuerdo con este propósito y, por esta razón, organizan la evaluación inicial de manera diferente. Construyen escenarios de confianza en los que la energía desplegada y las actividades planteadas sirven, son útiles… para el profesorado, como profesionales de la enseñanza, y los propios estudiantes, tomando conciencia de los diversos modos personales de aprender.
Planifican secuencias didácticas abiertas y significativas, en las que, de manera inclusiva y dentro de un mismo plan de trabajo, niñas y niños van avanzando conscientemente y a su ritmo.
“…cada cual va a su ritmo, de manera que lo que en unas criaturas cala de manera muy profunda, en otras apenas roza; y que en ocasiones de lo que esperabas que aprendieran no aprendieron nada y te sorprenden con aprendizajes que jamás hubieses esperado. Unas vuelan, otras corren, otras caminan y algunas parecen observar, pensando si lanzarse no las llevará al vacío.” (Carmen Cañabate,Evaluar qué, ésa es la cuestión)
Pasamos a describir la secuencia tal como fue realizada a comienzos del curso 2017-18, con alumnos y alumnas de educación infantil y primaria; se denominó “La elección de delegadas y delegados de clase”. Un pequeño proyecto de aprendizaje con mucho significado para la vida del colegio.
Votaciones | Carmen Cañabate, Mª del Carmen Díaz, Francisca Espinosa
El alumnado, motivado por la tradición del centro (forma parte de su proyecto educativo) y por los comentarios de las familias y de los alumnos y alumnas mayores, se entrega a esta secuencia didáctica, la considera útil y relevante en su convivencia cotidiana. Se implica y se afana en su desarrollo, sin renuncias, sin estrés y sin miedo.
“Necesitamos dejar atrás la histeria de prepararles para el mejor futuro y asegurarnos de darles el mejor presente.” (Carmen Cañabate, Evaluar qué, ésa es la cuestión)
Esta secuencia fue elegida y planificada por la riqueza de oportunidades de aprendizaje, de observación y registro que ofrece. Se incluyen actividades delectura, escritura, comunicación oral, matemáticas… Todas ellas necesarias en el desarrollo secuenciado de tareas como la confección del plan de la campaña electoral, el proceso de elección de candidatos, la difusión de candidaturas, etc.
Los primeros pasos se ocupan con actividades de búsqueda de información en Internet: visionando campañas electorales de partidos políticos, recogiendo declaraciones, explicaciones… (publicidad, mensajes en prensa…), sobre los procesos electorales más habituales, etc.
Buscar información ofrece la oportunidad de plantear ejercicios relevantes dematemáticas, con los que elaborar respuestas más complejas (sucede, por ejemplo, cuando analizan datos electorales de campañas municipales, autonómicas o generales). Trabajan con números grandes y pequeños, decimales o fracciones, gráficos de diferentes tipos…
El desarrollo de este tipo de actividades y ejercicios dibuja un escenario inmejorable para que estudiantes y profesorado realicen todo tipo de observaciones y se ejerciten en la auto y heteroevaluación del aprendizaje deconceptos, habilidades básicas y estrategias instrumentales. Un escenario en el que poder identificar estilos de aprendizaje, actitudes, modos de realización de las tareas individual y colectivamente, en colaboración…
El proceso de aprendizaje se muestra de esta manera transparente, sin aditivos ni reactivos artificiales (como ocurre con la utilización de cuestionarios, entrevistas ‘ad-hoc’, pruebas y exámenes de lápiz y papel…). Puede observarse y registrarse, de primera mano, el modo de enfrentarse cada estudiante a la tarea, qué medios proponen y utilizan, y cómo es su evolución.
Canal de Francisca Espinosa en Youtube ( espicanet )
Canal de Francisca Espinosa en Youtube ( espicanet )
Canal de Francisca Espinosa en Youtube ( espicanet )
En realidad, y en esto insisten las profesoras, una evaluación inicial útil trata de registrar información relevante sobre las ideas y herramientas que cada alumno y cada alumna utiliza con cierta soltura, cuál es su nivel de dominio y profundidad. Esta fórmula ‘natural’ de desplegar la evaluación consigue, además, descubrir que los estudiantes saben mucho más que lo recogido en los libros de texto. La planificación de la enseñanza es, de esta manera, mucho más real.
Ahora que… “si pensamos solo en empezar por el tema 1º del libro, no tiene mucho sentido hacer ésta, ni ninguna evaluación inicial, qué beneficio reporta someter al alumnado a situaciones de aprendizaje sin sentido…”.
Paralelamente y siguiendo con la secuencia ponen en marcha otra fase, la depreparación de la campaña electoral. En su desarrollo se realizan tareas como elaboración del programa electoral, confección del cartel, mitin electoral, preparación de la infraestructura, censo, documento de identidad, papeletas electorales, componentes de la mesa, votación, cuenteo, publicación y proclamación de delegados y delegadas. Tareas propicias para identificar logros y lagunas en el aprendizaje de habilidades básicas.
En el curso 2017-18, como en los anteriores, los alumnos y alumnas se inventaron el nombre de un partido y un eslogan de campaña con los que compusieron loscarteles electorales.
Esta secuencia didáctica nos brinda también la posibilidad de realizar la evaluación inicial de la competencia lingüística. Ofrece información, por ejemplo, de los niveles de expresión escrita. A lo largo de la preparación del proceso de elección, el alumnado utiliza distintos tipos de textos en la confección de los carteles, de los programas electorales, en el guion escrito de cada mitin electoral, en la confección de las actas, etc.
Registro | Carmen Cañabate, Mª del Carmen Díaz, Francisca Espinosa
Elaboran, también, textos matemáticos, al hacer el recuento y análisis de los datos de sus propias elecciones, cuando proponen problemas matemáticos…
Análisis | Carmen Cañabate, Mª del Carmen Díaz, Francisca Espinosa
Algunas de estas producciones, como la elaboración del programa electoral, llevan consigo todo un trabajo en grupo de revisión y mejora. Se muestran no solo las habilidades instrumentales que conscientemente aplican, sino también las que no utilizan. Con la supervisión de todos, el programa electoral que confeccionan, se discute, se evalúa y se mejora; evitamos, de esta manera, la aplicación rutinaria de herramientas y procedimientos. Aprendizaje y evaluación se consideran dos caras del mismo proceso.
Programa | Carmen Cañabate, Mª del Carmen Díaz, Francisca Espinosa
Con la confección del programa electoral, nuestras profesoras consiguen evaluar el dominio de distintos estilos comunicativos, la coherencia y organización del discurso, el vocabulario, el formato utilizado, la ortografía y la puntuación. Una vez más, la evaluación se despliega en un contexto significativo y sin la presión emocional de sentirse “examinando”.
También, sobre el proceso lector, las profesoras encontraron información útil en el desarrollo de la secuencia didáctica. Pudieron registrar los distintos niveles de comprensión lectora, la claridad de lectura en voz alta… en la búsqueda de información y en su utilización para la confección de programas y su defensa, en la comprensión y uso de indicadores disponibles sobre tendencias de opinión, en el modo de realizar las búsquedas, en el grado de comprensión y comentario de titulares y artículos de prensa en los pequeños grupos… Todas estas actividades son de aprendizaje y, a su vez, formidables muestrarios evaluativos.
La lectura de las informaciones de interés la abordan siempre desde un propósito previo y compartido sobre los objetivos que pretenden; en este caso, diseñar y desplegar una campaña electoral y se realizan incorporando ejercicios de subrayado, uso del diccionario, toma de notas, relectura de textos, comprensión del contexto, elaboración de esquemas, crítica en grupo sobre programas electorales y su grado de implantación en la realidad cotidiana… ¿Qué mejores oportunidades para hacer un registro inicial de los modos de aprender y el dominio de habilidades básicas?
Carmen, Mª del Carmen y Francisca ponen el acento en que, esta manera de proceder, les facilita información sobre la calidad del lenguaje escrito, no sólo en sus aspectos formales sino, sobre todo, de la intención comunicativa. Algo que consideran básico para el acceso y producción de conocimiento: “Los logros en este ámbito van a marcar, en gran medida, la calidad de aprendizajes futuros”.
Elaborando la lista | Carmen Cañabate
La secuencia didáctica les permite realizar, igualmente, la evaluación inicial dellenguaje oral. La preparación de mítines electorales y la defensa de los programas, por ejemplo, les permiten evaluar la preparación, exposición y defensa oral del programa durante el desarrollo del mitin.
El mismo hecho de identificar cómo mejorar el aprendizaje lleva implícita su mejora. El objetivo no es hacer públicos los errores y “calificarlos”, sino hacerlos comprensibles, a alumnos y profesores, lo que se ha hecho, por qué y cómo… El propósito de la evaluación es la comprensión del proceso y la reorganización, desde el primer momento, de las condiciones para su mejora.
En el vídeo se puede observar cómo se ayudan en el perfeccionamiento del programa electoral. Otro ejemplo más de trabajo cooperativo, de proceso de coevaluación con el que identificar insuficiencias y aportar recomendaciones.
En estas situaciones es apropiado el uso de herramientas descriptivas de evaluación (rúbricas, listas de indicadores, entrevistas orales…) en torno a indicadores previamente establecidos y conocidos. No se corre el riesgo de someter a los estudiantes a la realización quehaceres poco habituales y estresantes, como la cumplimentación de pruebas de examen.
Rúbricas | Carmen Cañabate, Mª del Carmen Díaz, Francisca Espinosa
La secuencia que venimos describiendo ofrece la oportunidad de evaluar ‘cómo nos va con las matemáticas’.
Huércal es un municipio donde el censo ha crecido muy rápidamente en los últimos años. Analizar con el alumnado estos cambios y sus consecuencias, no es solo aplicar conocimiento matemático, es ponerlo al servicio de un análisis colectivo de la realidad social y económica, hacerlos partícipes de la comunidad en la que viven; contenido, por otra parte, propio del área de ciencias sociales, en el ámbito de ciudadanía…
Ponen en juego habilidades de lógica matemática y la capacidad para hacer preguntas, el uso e interpretación de gráficos… percibiendo la utilidad de representar y resolver un problema, en este caso, real y próximo.
No es fácil separar por áreas el trabajo con situaciones reales; es bastante absurdo calificar (poner nota), por parcelas en este tipo de trabajos. Sin embargo, en un modelo de evaluación más centrado en el aprendizaje, son verdaderamente útiles. Enfrentarse a situaciones reales permite encontrar los obstáculos para la implementación con éxito de las soluciones, identificar la ayuda que necesitan de los demás y la que puede cada uno prestar al resto.
Canal de Francisca Espinosa en YouTube (espicanet)
Canal de Francisca Espinosa en YouTube (espicanet)
Esta concepción de la evaluación, unida a un modo de entender el aprendizaje, abunda en la necesidad de considerarla un proceso sistemático y continuo. Se justifica por su valor formativo. La calificación es un recurso limitado con propósitos espurios y desde luego poco educativos.
El alumnado necesita ser consciente de lo que está aprendiendo, del sentido y de su utilidad. Éste debe ser el propósito formativo de toda evaluación. Se trata de que ‘vivan’ habitualmente procesos de reflexión colectiva e individual y que aprendan el uso de herramientas de análisis para que su vida cotidiana sea mejor, esté mejor soportada en la reflexión, la selección y el análisis de la ‘infoxicación’ a la que se ven sometidos.
“Dedicar en el aula un tiempo a pensar cómo podríamos haberlo hecho mejor es dedicar un tiempo a reflexionar sobre lo que es importante y lo que no lo es, lo que nos ayuda a avanzar y lo que nos entorpece…”(Carmen Cañabate.Evaluar qué, ésa es la cuestión)
Continuaremos en el próximo post…
*Carmen Cañabate Carmona Maestra de quinto curso de educación primaria en el CEIP ‘Clara Campoamor’ de Huércal de Almería, desde el que crea junto a su alumnado el blog «Gnomitas y gnomitos». También ha sido maestra del CEIP ‘Inés Relaño ‘de Almería, donde crearon el blog «Estrellas de primero». Anteriormente a estos dos centros, estuvo durante ocho años como asesora de Educación primaria en el Centro de Profesorado de Almería, donde surgió su primer blog «Cuentos de brujas y otras zarandajas». Mª del Carmen Díaz, Maestra hasta el curso pasado en el CEIP ‘Clara Campoamor’ de primero y segundo ciclo de educación primaria. Este curso escolar desempaña funciones de asesora de formación en el Centro del Profesorado de Almería. Sus experiencias de aula las comparte en su Blog «Historias de una clase de primaria«. Francisca Espinosa Canet Maestra de Educación Infantil en el CEIP ‘Clara Campoamor’. Ha sido Asesora en el Centro de Profesorado de Almería y ha coordinado procesos formativos en torno al ABP, “Enseñanza y aprendizaje del lenguaje escrito”, bibliotecas, coeducación. Actualmente sigue colaborando con el Centro de Profesorado en la formación del profesorado. Es autora del Blog «La oreja verde:
La Formación Profesional Dual no ha tenido el éxito que se esperaba. O, al menos, no una importante repercusión en el alumnado. Según los datos brindados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el documento que lleva por título Estudios económicos de la OCDE: España 2017, “las prácticas en empresas y los contratos de formación han aumentado de manera significativa desde 2012, pero solo el 2% del alumnado de la escuela secundaria superior está matriculado en este sistema”.
En la primera parte de la afirmación de la OCDE coincide el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD): “Implantada en todas las comunidades autónomas desde el curso escolar 2012-2013, la Formación Profesional Dual ha experimentado un incremento considerable tanto de centros participantes como de empresas y alumnos, incremento que, es previsible, continúe en el futuro”. Pero, si bien el crecimiento efectivamente ha sido importante, todavía su participación en el global del alumnado de FP es ínfima.
El director de formación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan Carlos Tejeda, afirmaba, durante su intervención en el III Congreso de FP (junio, 2016), que respecto “a los contratos de formación y aprendizaje en los que aparece de forma inherente la formación dual, se constata un aumento muy significativo desde 2013, coincidiendo con la aprobación del nuevo desarrollo del contrato para la formación y aprendizaje, aunque el tiempo transcurrido desde su puesta en marcha no es suficiente como para extraer una tendencia clara”.
Y no es clara, además, por otra razón: no hay datos oficiales precisos para poder comprobar el alcance y el cumplimiento de los objetivos en cuanto al desarrollo de la FP Dual en España. Tejeda recurría a los contratos de formación y aprendizaje, cuya cifra se elevaba a 481.472 nuevas firmas desde 2012, con un aumento importante desde la implantación de esta modalidad formativa. De ellos, el 6,6% correspondía al primer cuatrimestre de 2016.
“En relación con la formación vinculada a estos contratos, sin embargo, no existe información disponible y, por tanto, no es posible contrastar las características de la formación impartida y evaluar suficientemente esta en el nuevo esquema de formación dual y su efectividad en relación con la mejora de la empleabilidad, la inserción laboral y, sobre todo, el ajuste en las competencias y cualificaciones entre trabajadores y empresas”, continúa Tejada.
Desigualdades
Tal como sostiene Benito Echeverría Samanes, en su artículo Transferencia del sistema de FP Dual a España, existe un “predominio de ciclos formativos de Grado Superior (72%) frente a los de Grado Medio (28%), concentrados en las familias profesionales de Fabricación Mecánica (21%), Electricidad y Electrónica (13%), Instalación y Mantenimiento (11%) y Administración y Gestión (10%)”, las cuales representaban más de la mitad de las matrículas en ese período. Es decir, las familias profesionales que agrupan el mayor número de proyectos son aquellas que se relacionan con el sector secundario o industrial.
Pero la realidad es otra. El Informe de Inserción en el Mercado Laboral. Titulados de FP del Sistema Educativo, publicado por el MECD en agosto de 2015, afirma que de todos “los contratos celebrados con titulados de Formación Profesional del sistema educativo, de Grado Medio y Grado Superior, el 54,95% corresponden a 9 títulos, en su mayor parte, del sector servicios, mientras que solo representan el 31,98% del total de alumnado matriculado”.
Así, el ciclo formativo de Gestión Administrativa acumulaba en el curso 2013-2014 el 16,95% de los contratos realizados, seguido de Cuidados auxiliares de enfermería (12,6%), Administración y finanzas (10,77%) y Educación Infantil (3,27%)
En cambio, los ciclos formativos de la familia profesional Agraria, por ejemplo, suponían apenas un 1% del total de los proyectos de FP Dual. Y, según los datos recopilados hasta entonces por la Administración, no se preveía desarrollar ningún ciclo “en las familias Marítimo-Pesquera, Industrias Extractivas, Edificación y Obra Civil, Vidrio y Cerámica, Textil, Confección y Piel, y Artesanías”, tal como sostenía un informe de la Subdirección General de Orientación y Formación Profesional.
El Ministerio de Educación, con los datos que contaba para el curso 2013-2014, afirmaba que las comunidades autónomas en las que la Formación Profesional Dual había tenido mayor desarrollo eran Cataluña, Euskadi, Andalucía y Comunitat Valenciana, con más de 60 ciclos. Por su parte, Juan Carlos Tejeda añade a Castilla-La Mancha y a Madrid a la ecuación, explicando que tiene sentido que todas estas autonomías aparezcan en el listado, dado su “volumen de población, su número de centros y empresas existentes como por su tejido productivo característico”. En el otro extremo de la tabla, según el MECD, se encontraban Extremadura y Baleares (5), Galicia y Navarra (4), y Aragón y la Rioja con 2.
Estado actual
Más allá del cálculo que se hace en cuanto a la proporción que le corresponde a la modalidad Dual dentro de todo el universo de la Formación Profesional, pocos datos oficiales hay desde los últimos informes mencionados en este artículo. Es más, el último Datos y cifras publicado por Educación en 2016, no hace referencia a esta vía y solo aparecen la Formación Profesional Básica, de Grado Medio y Superior en cuanto a alumnado total y a la proporción de mujeres en cada nivel, pero sin entregar más detalles desagregados respecto a los programas de la FP Dual.
La FP Dual se ha multiplicado por diez en La Rioja en el último lustro, pasando de 12 a 130 estudiantes. En el País Vasco, ha pasado de 124 en 2012 a 759 el curso pasado. Murcia tiene actualmente convenios con 210 empresas y pretende duplicar esa cifra en los próximos años. Asturias, en tanto, ha pasado de 109 estudiantes en seis centros a 265 alumnos y alumnas en 28 centros. No obstante, España está todavía muy lejos del modelo alemán, donde el 70% del alumnado escoge la modalidad Dual; o de Austria o Francia, donde la proporción es del 40%.
Viendo esas cifras globales en cuanto a estudiantes, centros y empresas involucradas, se puede comprobar un crecimiento y una tendencia al alza que debería mantenerse en toda la Formación Profesional, incluida la modalidad Dual. No obstante, la falta de perspectiva y claridad de esos datos impide obtener una visión sistémica y real de su éxito, su alcance y su proyección a futuro, sobre todo para poder aplicar las medidas necesarias para mejorar sus resultados.
En referencia a la FP Dual, el análisis de la OCDE en su informe dice que, “a pesar de estos avances, y si bien ha aumentado el número de graduados, es poco el alumnado matriculado en la FP en Secundaria; además, estos programas siguen sin tener una orientación laboral suficiente y, en líneas generales, no promueven el paso a la Formación Profesional de Grado Superior”.
El pacto por la educación se ha comido toda la actividad parlamentaria, así como de la atención mediática, sin que en un año se haya hecho mucho. Un año de parálisis. 2018 no parece que vaya a mejorar.
El 2017 fue como la leyenda que marca el inicio del contador de años que usamos, un año plagado de anuncios fantásticos carentes de realidad por un lado y de hechos reales magnificados y deformados para ser vendidos como lo que no han sido por el otro. Dos caras que, en realidad, son de la misma moneda y que, en el fondo, con tanto cuento como se nos ha contado, el resultado no podía haber sido otro que haber agotado el año con la sensación de haberlo perdido, al menos en el ámbito educativo, entre otros.
Quien tenga capacidad de recordar el inicio de 2017 verá que los mensajes eran muy parecidos a los actuales. Todo pivotaba en torno a la supuesta búsqueda de un pacto educativocuyos mimbres se debían forjar en el Congreso de los Diputados, a través de la Subcomisión creada al efecto, y un año después seguimos en las mismas. Muchas voces dijeron entonces, algunas de las nuestras entre ellas, que el tiempo de trabajo de dicha Subcomisión se alargaría para llegar más allá del año de duración, prolongando los seis meses iniciales que, obviamente, casi nadie dio por suficientes ni por un segundo, aunque algunas voces intentaran convencernos de lo contrario. Es decir, que 2017 no vería pacto alguno era un hecho cierto mucho antes de que se iniciara ese año.
Decenas de comparecencias, con personas y entidades que aportaron lo que consideraron conveniente, veremos si servirán para algo más que para que todos los grupos parlamentarios tengan en quién y en qué apoyarse para reafirmarse en sus posiciones previas. Si esto último ocurre, algo bastante posible, no diremos que el tiempo de las comparecencias haya sido tiempo perdido, pero se nos quedarán a todos los rostros con expresiones que puede que vengan a significar que lo pensemos. Algunas de ellas ya han aparecido de nuevo cuando, terminadas las comparecencias, los grupos han acordado un índice de temas a tratar, algo que parecía más adecuado haber hecho antes para trasladárselo a quienes eran llamados a comparecer. Muchas de esas expresiones de perplejidad ante un índice tardío han ido acompañadas de un pensamiento, en ocasiones en voz alta, del tenor de “¿aún estamos así?” y de una respuesta inmediata de “sí, por desgracia”.
Y mientras esto sucedía, ¿qué hacía el Gobierno del Estado? Nada, sencillamente nada. Ha dejado correr el tiempo porque juega a su favor. Si nada se acuerda, si nada se legisla, la LOMCE sigue su camino. Es decir, que el Gobierno sabe que gana en dos escenarios: dejando pasar el tiempo y huyendo hacia el no pacto, o imponiendo uno que no cambie sustancialmente la LOMCE pero que aparente haberlo hecho por consenso para que nadie pueda durante muchos años tocar nada de lo que quede en pie, casi todo.
Para que nada entorpezca el camino diseñado, hemos visto de nuevo esa doble vara de medir que se aplica en política con demasiada facilidad. Si algún partido de la oposición al Gobierno y a los partidos políticos que lo sustentan con sus votos en el Congreso presentaba una iniciativa para tratar de modificar, o siquiera mitigar, los perversos efectos de la LOMCE y sus desarrollos legislativos, rápidamente salían los primeros al ataque del que hubiera osado presentar la iniciativa, acusándole de poner en peligro el pacto educativo y cargando en su debe las supuestas culpas futuras de que no se llegue a buen puerto. Pero si la iniciativa venía desde el Gobierno o esos partidos que le permiten seguir gobernando este país, entonces la iniciativa debía respetarse y eran quienes cuestionaban la iniciativa los que, se decía, realizaban la crítica para usarla en su intento de cargarse el pacto. Sea como fuere, siempre aparecían los mismos como los causantes de los males y también los mismos como los defensores del pacto. Curiosamente, no obstante, al final será justamente al revés; buena prueba de ello la podemos encontrar si recordamos quiénes y por qué se cargaron el último intento serio que hemos vivido. Son los mismos que imponen sus leyes y las aprueban en solitario contra la posición de casi todos los demás.
Demostración palpable y real de la apatía actual que existe en contra de cambiar y mejorar lo educativo se puede encontrar en el máximo responsable educativo. El actual Ministro de Educación ha declinado ejercer como tal hace tiempo, quizás antes de que expirara su primer mandato, aquel que finalizó cuando se convocaron las elecciones generales que luego tuvieron que repetirse y que le mantuvo casi un año en funciones. Quizás, de aquellos polvos estos lodos, tanto tiempo a ralentí por estar interino en espera de que se formara un nuevo Gobierno, parece haberle dejado un cierto placer a no hacer demasiado al frente de un Ministerio que nunca le gustó mucho y que solo aceptó porque, entre otras cosas, alguien tenía que intentar cambiar la imagen que dejó un dinamitador como era su antecesor en el cargo. Pero seguir en el mismo puesto, sin demasiadas ocupaciones, se le debía hacer algo aburrido y, por ello, pasó a desempeñar las funciones de portavoz de un Gobierno que pocas alegrías verdaderas tiene que comunicar, menos aún si de educación hablamos. Mantener una doble ocupación, teniendo en cuenta el actual nivel de trabajo en ambas, no es difícil de realizar. ¿Alguien recuerda alguna noticia educativa realmente importante durante el año 2017? No se esfuercen, no se puede recordar lo que no ha sucedido.
Se acuerdan, por ejemplo, de aquel anuncio, realizado varias veces, de poner en marcha el Observatorio de la Convivencia, que no se convocaba porque era supuestamente ineficaz por ser un órgano con muchos integrantes, según el Ministro. Ineficaz es, pero porque sigue sin ser convocado, ni con muchos ni con menos integrantes. Eso sí, al parecer se pusieron en marcha actuaciones en el terreno de la convivencia escolar, aunque nada se conoce que no sean algunos contratos con entidades privadas para hacer no se sabe muy bien qué, ni dónde, ni cómo. Lo de siempre, titulares mediáticos vacíos de contenido y de medidas reales que busquen realmente mejorar lo que se supone que es mejorable, que solo sirven para adjudicar contratos, dados con demasiada frecuencia de forma poco o nada transparente.
Así las cosas, 2017 se nos ha pasado. Y hemos empezado un nuevo año, en el que se volverá a poner el pacto educativo como único tema del que se pueda hablar. Lo demás, seguirá paralizado hasta que haya pasado el desagradable momento en el que sea inevitable vendernos un supuesto pacto de mínimos o nos confirmen que no ha sido posible alcanzar ni eso. En ese momento, asistiremos al consabido cruce de reproches en busca de los culpables del teórico desaguisado, algo que llenará los medios de comunicación pero que no hará otra cosa que ahondar en la desafección de la sociedad respecto de nuestros responsables políticos. Tiempo al tiempo. Aunque puede que de nuevo acabemos el año como lo empezamos, sin cambios y sin nada interesante en el horizonte. En todo caso, feliz 2018.
El Ministerio quiere modificar la normativa del Observatorio de la Convivencia, reunido por última vez en 2011, para hacerlo más eficaz. También del Observatorio de becas (sin reuniones desde hace años), para que no sea solo universitario.
El Observatorio de la Convivencia es un órgano creado por el Gobierno de José Luis Zapatero con la intención de que los diferentes agentes de la comunidad educativa, también de la sociedad, compartiesen conocimientos y prácticas para la mejora de la convivencia educativa.
Desde la entrada en el Ministerio de José Ignacio Wert, al menos, este observatorio no se ha vuelto a reunir, y eso a pesar de que la convivencia escolar no ha conseguido superar casos sangrantes de acoso entre iguales, por ejemplo.
Después de algunos dramáticos casos, el ministro Íñigo Méndez de Vigo anunció un teléfono de atención a los menores, así como la redacción de un plan de convivencia con cierta polémica.
En cualquier caso, ahora el Ministerio quiere cambiar la normativa que regula el Observatorio para adecuarlo a este mismo plan, además de para “conseguir una mayor operatividad” de un organismo que nunca ha convocado. Operatividad relacionada con su conformación, que ya se intentó cambiar con un dictamen en el Consejo Escolar del Estado, según confirma Carles López, responsable de la organización estudiantil CANAE.
Becas y ayudas
Esta modificación no es la única que el Gobierno tiene prevista para el sector educativo en los próximos doce meses. A primeros de diciembre el Consejo de Ministros aprobó el Plan Anual Normativo en el que se enumeran algunas decenas de acciones legislativas para este año.
Entre ellas, también la del Observatorio Universitario de becas, ayudas al estudio y rendimiento académico. Un observatorio que ahora el Ministerio pretende que alcance el ámbito no universitario, además de que se adecúe a la nueva estructura orgánica del Departamento. Otro órgano consultivo que no se ha reunido desde que el PP comenzara a gobernar a finales de 2011.
Lo más reseñable de esta modificación, también relacionada con su composición, es la ampliación más allá del ámbito universitario. Para Carles López, es una amplicación con sentido ya que buena parte de estas ayudas se dan fuera de este mismo ámbito.
Eso sí, teniendo en cuenta que, a pesar de las variadas atribuciones y responsabilidades que tiene el Observatorio, este no ha sido convocado desde hace años. Atribuciones como el análisis de los resultados de los programas de ayudas, analizar la relación entre las becas y el rendimiento académico o evaluar la equidad, la eficiencia y la eficacia con la que el Sistema Universitario Español desarrolla sus funciones.
Otras normas que se quieren aprobar a lo largo del año tienen que ver con la adminisión y acceso a la FP, con la regulación de la Formación Profesional Dual cinco años después de que se haya puesto en marcha, con las bases para la movilidad de los estudiantes de FP y con el marco de orientación profesional en el ámbito educativo para regular las acciones de orientación profesional que se desarrollan en los centros docentes que imparten FP del sistema educativo.
El sistema necesita recursos, nueva organización y currículo, docentes mejor formados, perfiles de apoyo, participación de la comunidad para caminar hacia un sistema inclusivo.
Adrián es un niño con trastorno del espectro autista al que el gobierno de la Comunidad de Madrid ha obligado a matricularse en un centro de educación especial en contra de la voluntad de su familia. La Consejería de Educación alega que este alumno necesita más apoyo del que pueden ofrecerle en el centro ordinario en el cual estaba matriculado. Según informa la prensa, la familia solicitó a los tribunales medidas cautelares para paralizar la decisión administrativa, pero la justicia rechazo dicha petición alegando, según un medio tan acreditado como la cadena SER, “que podía perjudicar al resto de compañeros”.
Una decisión política que protege un inmovilismo insano del sistema educativo, y que tiene su fundamento en la ideología más conservadora, aquella que distingue la escuela para “listos” y la escuela para “tontos”. Un fallo judicial que se fundamenta en el más absoluto desconocimiento de las necesidades del sistema educativo y que avala las ideas más retrógradas sobre el papel de la escuela y los beneficios de la escolarización en el marco de un sistema educativo inclusivo. ¿Porqué estos jueces y gobernantes quieren impedir una educación saludable y humana para Adrián? Cerraría todo los centros de educación especial.
Estuve un año en un centro de educación especial de Málaga. Una mezcla de estudio sobre el terreno y voluntariado me llevaron hasta allí. Era muy joven. Pero a punto de cumplir los sesenta años lo que allí viví, observé y aprendí me ha acompañado durante todos estos años. Especialmente me impactaban las horas de recreo y ocio. Allí me encontré, perdido, a un niño –entonces tendría 10 u 11 años– al que había dado clases particulares en el verano de ese mismo año. Ni él entendía porque estaba allí, ni yo entendí nunca cómo había terminado allí. La imagen de este niño, y otros muchos de similar perfil, deambulando por la zona de recreo sin rumbo me ha acompañado estos años y me ha reafirmado en la creencia de que todo es más sencillo de lo que parece: hay políticas educativas cuyo objetivo es separar a las personas marcando el hecho diferencial como elemento de riesgo y políticas educativas cuyo objetivo es cohesionar, haciendo de todo aquello que nos une algo bello e importante y del hecho diferencial, sustancial a cualquier ser humano, un elemento enriquecedor de todo aquello que nos une.
Por todo esto considero que el decreto de educación inclusiva que el gobierno regional de Madrid pretende poner en marcha para dar respuesta a la diversidad del alumnado, con especial atención a los más vulnerables es una apuesta para que todo siga como está, incluso peor. Porque la normativa madrileña no entra al fondo del problema y deja a los centros a su suerte, sin recursos ni orientaciones. Será un decreto pensado para ocultar la suerte que siguen corriendo muchos niños, niñas y jóvenes en la Comunidad de Madrid: el ostracismo. La política del engaño y el engaño como política. Todo esto me suena a charanga y pandereta. A la España machadiana de Frascuelo y de María. La Administración educativa va a conseguir que dude incluso de la buena voluntad. De que se intenta hacer las cosas de buena fe, aunque no se consiga. Me suena todo a estrategia mal fabricada.
El sistema educativo necesita recursos humanos y materiales. Otra organización escolar. Otro currículo. Un profesorado mejor formado. Nuevos perfiles profesionales de apoyo al docente, al alumnado y a las familias. Un escenario de participación real de la comunidad educativa. Y todo para caminar con paso firme hacia un sistema de educación inclusivo. Imposible con la LOMCE. Inviable con tanto recorte en la inversión. Improbable con un pacto político por la educación que se está fraguando quién sabe dónde.
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