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Simulacros democráticos argentinos

Por: Emilio Caffasi

Esta semana la política argentina ha vuelto a dar una verdadera exhibición de sus miserias. El jueves venció el plazo para presentar sellos partidarios para las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), aunque sin candidatos ya que el procedimiento establece que serán formalizados 10 días después. A última hora se presentaron exclusivamente todas las opciones de alianzas y alternativas electorales que constituyen cientos en todo el país. Se trata de la primera escala hacia las próximas elecciones legislativas que renovarán parcialmente las cámaras. Sin embargo, el hecho de que se trate de nominaciones partidarias, antiguas unas y novedosas otras, no oculta los nombres de dirigentes que las proponen y organizan, ni los probables encabezamientos de las listas que se propondrán a la ciudadanía en menos de dos semanas. Una primera mirada necesariamente superficial de las alianzas conformadas en cada distrito, dejaría un sedimento de perplejidad ante la diversidad de competencias entre fuerzas que en otras regiones se presentan aliadas. Sólo exponerlas para el conjunto del país, ocuparía todo el espacio de esta página y no haría más que sumar desconcierto. Prefiero intentar comprender las razones de la movilidad a partir de la propia concepción de ciudadanía y representación que esta arquitectura política conlleva.

Las PASO se proponen una intervención del conjunto del electorado nacional en las internas partidarias convertidas en algo muy similar a las “primarias” estadounidenses, aunque aquí tienen un carácter obligatorio. Resultan un “paso” obligado hacia niveles mayores de simulación democrática. Lejos de democratizar los partidos, de garantizar la participación decisoria de sus afiliados y adherentes en la selección de candidatos, se le propone a la ciudadanía, optar por candidatos decididos en transacciones y pactos a puertas cerradas. Su objetivo es disimular (mediante la obligatoriedad y la consecuente disolución del militante informado y comprometido en una masa plebiscitaria indefinible y no vinculante) la crisis de legitimidad y la credibilidad en el sistema. No sólo no amplían la democraticidad del dispositivo electoral, ni partidario ni estatal, sino que alientan la manipulación publicitaria y la ilusión participativa produciendo una suerte de refuerzo imaginario de la legitimidad de los postulantes. El sistema obliga a la “mayoría silenciosa”, a acompañar dócil y pasivamente, todos los entuertos de las oligarquías partidarias. Los partidos dejan de ser colectivos, para ser clientes de los personalismos. La salvedad que podría hacerse es que la obligatoriedad es sólo formal, ya que al menos hasta ahora, si bien están previstas sanciones económicas, no conozco caso en que se hayan efectivizado. Personalmente jamás participé de este simulacro, ya que no milito en -ni adhiero a- partido argentino alguno, sin consecuencia a la vista. Si la tuviera, tampoco lo haría.

Los partidos argentinos conservan ya muy poco de la influencia masiva y participación activa que poseyeron en los años ´70 e inclusive a la salida de la dictadura. Desde la última década del siglo pasado y en todo el actual, sólo mantienen la estructura clientelística con dirigentes “punteros”, asistida por lo que el politólogo italiano Sartori denominó “videopolítica”, estrucurada por la fuerte presencia de los mass-media y sus circuitos oligopólicos. Pero además, la evolución de los partidos sintetizada líneas arriba, ha confluido en esta dinámica. Inducidos a captar electoralmente la mayor masa posible que les posibilite acceder a los cargos, fueron homogeneizando discursos para satisfacer a la mayor proporción posible del mercado electoral. De este modo, se han ido desideologizando progresivamente, lo que se traduce en un tipo de discurso difuso y generalizador, orientado más bien hacia la estrategia seductiva del eslogan que hacia la construcción ideológico–programática de un proyecto de gobierno. Ciertamente no se verifica sólo en el sistema representativo argentino sino que aquí “evoluciona” rápidamente hacia lo que a mediados del siglo pasado el filósofo alamán Leibholz llamaba “democracia plebiscitaria”, en la que predomina el elemento simbólico–personal del líder o en otros términos la opción por el quién gobierna, en la que quedan considerablemente atenuados los restantes contenidos sustantivos de la representación: el qué y el cómo. De este modo, el contenido programático de las propuestas de gobierno de los partidos decae frente a la designación de la confianza en las personas, las estrategias de imagen y los discursos cosmético-simbólicos. Nada de esto resulta en provecho de la democraticidad, sino exclusivamente de la élite política.

Justamente la pregunta sobre “quién” articulará la oposición al devastador gobierno de Macri, resulta el protagonista excluyente de la insólita ingeniería electorera. La principal interesada en encabezarla es la ex presidenta Cristina Kirchner aunque tímidos dirigentes de su propio partido, el “Justicialista” (PJ), se muestran dubitativos cuando buena parte de sus ex ministros han construido otras alternativas. Ante el aparente resquebrajamiento de su otrora indiscutido liderazgo y con el único objeto de evitar cualquier posible competencia, ha presentado una insólita variante propia por fuera de la estructura partidaria que construyó a lo largo de una década: el Frente para la Victoria (FPV) al interior del PJ. Tan sólo para eludir la confrontación con su ex ministro Randazzo (con quién pergeñó, impulsó e implementó este engendro de las PASO) ante la voluntad del último de postularse. El lema llamado “Unidad Ciudadana” (UC) para la provincia de Buenos Aires, es una suerte de frente familiar, integrado por la agrupación “La Cámpora” liderada por su hijo Máximo Kirchner, “Kolina” en manos de su cuñada, la actual gobernadora de la provincia de Santa Cruz, Alicia Kirchner, el “Nuevo Encuentro”, pequeño grupo de un ex intendente antiguamente crítico cooptado durante su gobierno, un partido vecinal del conurbano bonaerense y otro provincial de escasa densidad poblacional. En otras regiones, sin insinuaciones de competencia, se presentan los logos del PJ y FPV unificados.

El quién o posteriormente quiénes, no expresa sólo la disputa caudillista ni el desenfreno de las vanidades, sino que las bancas traen consigo fueros parlamentarios, que si bien no constituyen un reaseguro de plena impunidad ante condena con sentencia firme, complementan la presión sobre el poder judicial, como de hecho sucedió y sucede con el ex presidente Menem, que para obtenerlos y eludir la justicia obtuvo el cargo de senador por el kirchnerismo, habiendo sido su más firme opositor y competidor en la elección de 2003. No es despreciable en un país atravesado por la corrupción pasada y presente.

Lo cierto es que las PASO fueron implementadas por la ex presidenta con el fin, según su ex ministro del interior, al que hoy pretende eludir con su nuevo sello, como un “sistema de selección participativo que va a mejorar muchísimo la calidad de la democracia, la calidad de las instituciones y la calidad de los dirigentes que conducen esas instituciones”. Sin embargo nunca se sometió a él y sólo permitió que en su espacio político se implementara en contados casos provinciales, cuando ambos competidores reconocían su liderazgo. Debe recordarse además que impidió dirimir la última candidatura presidencial por este medio, vetando directamente al hoy pretendido competidor Randazzo para digitar la candidatura de Scioli, con la consabida derrota posterior.

Es así que las PASO sólo fueron utilizadas por la derecha (el PRO, partido del Presidente Macri) mediante la competencia por la candidatura a Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y por la izquierda radical del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT). Aunque no pueda aseverarse hasta que no sean presentados los candidatos, todo indicaría que en esta oportunidad, el paso de las PASO será sólo una formalidad.

El arreo de la ciudadanía hacia un estéril e ilusorio ejercicio seudo participativo profundizará aún más el mayoritario desinterés por la política. Será llamada a intervenir carente de información sobre los debates políticos internos o las caracterizaciones ideológicas, depositando una boleta en la urna. De este modo, sólo podrá dar cuenta de una ligazón emocional, carismática y personalizada.

Yo paso.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=228072&titular=simulacros-democr%E1ticos-argentinos-

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¿Cacería de brujas?

Por: Rodolfo Bueno

No, Presidente Trump, no son brujas las que cazan sus enemigos, es a usted al que pretenden cazar y es posible que intenten que usted dé su visto bueno al golpe de Estado o al magnicidio que se gesta en su contra. No se explica de otra manera la trampa que le tiende MacCain, quinta columna de su partido en el Congreso, quien, sin presentar la mínima prueba, sostiene que “el proyecto de ley permite finalmente responsabilizar a Rusia por su desvergozado ataque contra nuestras elecciones presidenciales del 2016”.

El método siempre es igual, en este caso se ha creado un bodrio sobre un complot ruso en el que su persona está involucrada; después lo juzgan por ser partícipe de esta ficción. Increíble, son dignos del premio Nobel a la tramoya.

Las sanciones contra Rusia por una supuesta intervención, que deben ser aprobadas por el Congreso estadounidense, van en la realidad dirigidas contra su persona; por eso están ligadas a las sanciones contra Irán, para amarrarle las manos. O las firma, equivalente a que se ponga la soga en el cuello, o no las firma, que casi es lo mismo.

No tienen un pelo de tonto, porque lo meten en un callejón sin salida, pero tampoco de cuerdos, porque dan un paso más hacía el abismo de una nueva guerra civil, cuyos primeros disparos se hicieron en el partido de amistoso de béisbol que jugaban los congresistas y en las peleas callejeras que se dan entre sus partidarios y oponentes.

El método que usan no es político en el sentido de Aristóteles, quien sostiene que “la política es el arte de lo posible”, sino politiquero a la usanza de los bajos fondos, donde todo se embadurna con estiércol, del más apestoso, destinado a caldear a la opinión pública en su contra, más allá de lo caldeada que está ya.

Mientras tanto, el odio irracional crece entre la gente del pueblo, no hay diálogo y menos aún, sentido común. La situación se torna semejante a la que escribía Mao, cuando “una sola chispa puede incendiar una pradera”. ¿Qué hacer? Se diría que meditar y meditar antes de firmar un mamotreto. Si lo firma se habrá adentrado en las fauces del lobo, si no lo firma, la batalla continúa. Si lo firma, tendrá que en adelante firmar todo lo que le presenten, si no lo firma, la batalla continúa. Si lo firma, pasará a la historia como un borrego más, si no lo firma, la batalla continúa. Si lo firma, olvídese de todas sus propuestas electorales, si no lo firma, la batalla continúa.

Pero hay un hecho cierto, independiente de lo que usted haga, el mundo sigue su marcha. Imagínese por un momento que usted lo firmara, Europa no se va a quedar con los brazos cruzados. Eso advierten en un comunicado conjunto los cancilleres de Alemania y Austria, donde sostienen que en el proyecto de ley de EEUU se observa el endurecimiento de las sanciones antirusas, con la finalidad de presionar a los países europeos para introducir en su mercado la venta de gas americano caro en perjuicio del gas ruso. “Las medidas restrictivas que propone Washington claramente contradicen el derecho internacional”, suscriben ambos representantes estatales.

Por su parte, Rusia ha superado ya las viejas sanciones y sabrá neutralizar las que ahora pretenden eliminar su gas del mercado. Al buen entendedor, pocas palabras.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=228066&titular=%BFcacer%EDa-de-brujas?-

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Reestructuración del Plan Cóndor en Latinoamérica

Por: Ilka Olivia Corado

No importa quién sea el presidente de turno, el sistema capitalista es el mismo. Con cada cambio de administración se producen reajustes, que vienen de la mano de los egos personales de cada presidente, pero el Plan Cóndor es el mismo, no se mueve de lugar, está instalado de forma permanente. Lo que se producen son reajustes de acuerdo al tablero político del neoliberalismo y del progresismo en la región.

Las actividades de Trump en los últimos días referente a la política de Latinoamérica y Cuba, en específico, ya las hemos vivido antes, lo que sucede es que cada representante del capitalismo quiere marcar su terreno y que su nombre quede impreso en la historia. Es por esa razón que Obama fue a Cuba, a tomarse la foto del recuerdo, mientras firmaba el decreto que dice que Venezuela es peligro para la política interna de Estados Unidos, e intentaba innumerables golpes de Estado a Cristina, Dilma, Evo y Correa, e implementaba el Plan Frontera Sur y el Maya Chortí entre México y Honduras, mismos que militarizaron la región y criminalizan a los migrantes indocumentados en tránsito.

Mientras reafirmaba el Plan Colombia y el Plan Mérida, entonces, ¿quién le iba a creer que de verdad quería estrechar relaciones con Cuba? Además, con un bloqueo económico de tal magnitud. Él quería solamente la foto del recuerdo para entrar a la historia mundial y que su nombre permaneciera ahí por los siglos de los siglos, como el negro (de balde) que intentó un acertamiento. Obama llevó a cabo el golpe de Estado en Brasil, Honduras y Paraguay, ¿cuáles ganas de estrechar lazos con Cuba?

Las palabras de Trump no nos amedrentan, la fuerza de Cuba radica en su pueblo, y cuando un pueblo tiene conciencia y dignidad, no hay capitalismo que logre ponerlo de rodillas. Vendrán docenas de Trumps y pasarán de largo, como ya han pasado otros, y Cuba permanecerá, porque Cuba es Fidel, Fidel se hizo pueblo. Eso aún no lo entienden quienes no tienen idea de lo que significa la dignidad, el agradecimiento y la libertad.

La aplicación del Plan Colombia en el Triángulo Norte de Centroamérica como lo anunció la administración Trump, no es novedad, eso viene desde que se firmó La Paz. Si se llegara a firmar La Paz en Colombia, sería el mismo paisaje, salvo que el pueblo colombiano dispusiera otra cosa y luchara a brazo partido por liberarse, de ahí La Paz quedaría solamente en el papel.

Cada tanto al Plan Cóndor le dan su aceitada y una buena sacudida para desempolvarlo y para pretender intimidar a los pueblos en desarrollo y para seguir oprimiendo a los que se dejaron doblegar. El enemigo principal de Latinoamérica no es Estados Unidos, son sus hijos traidores, las oligarquías vendidas que toman como patria al dinero y al poder, porque entonces, ¿quién se explica por qué con tanto intento no ha podido vencer a Cuba? ¿Por qué no logró desaparecer a la Revolución Ciudadana en Ecuador? ¿Por qué no ha logrado darle golpe de Estado a Evo? ¿Por qué a pesar de tanto dinero invertido en manipulación mediática y pago de guarimberos, no ha podido derrocar a Maduro? ¿Por qué no ha podido sacar a Cristina, Lugo, Lula y Dilma de la lucha política en sus países?

En cambio vemos presidentes de México, Guatemala, Honduras y El Salvador, extendiendo las manos para recibir la limosna (del Plan para la Prosperidad, copia del Plan Colombia y el Plan Mérida) por tener la apocamiento de oprimir a su pueblo. Descaro del presidente de El Salvador, hablar grandezas de Cuba y de Venezuela, y a la vez ponerse de rodillas ante Estados Unidos; indigno, nunca mereció ir a rendirle tributo a Fidel, no merece la dignidad de los campesinos ni de los arrabales salvadoreños. Y no merece la grandeza de hacerse llamar rojo y revolucionario.

No es Estados Unidos, son los pueblos y los líderes mediocres, sino miremos a Randazzo en Argentina y a los peronistas que le voltearon la espalda a Cristina y no votaron en elecciones, y tienen enorme responsabilidad en que ahora gobierne Macri y se lleve entre las patas a los Derechos Humanos.

Aquí no tenemos que voltear hacia fuera, aquí tenemos que solucionar la política interna de Latinoamérica, si Latinoamérica logra la unidad tan soñada, ni Estados Unidos ni ningún otro logrará siquiera acercarse para observar la grandeza de un continente que ha logrado liberarse de sus propias cadenas.

Para eso se necesita arrojo, es por eso que no cualquiera se puede hacer llamar a sí mismo, rojo ni revolucionario, porque son palabras mayores, y las palabras se las lleva el viento, la Patria Grande necesita acciones.

Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com/2017/06/17/reestructuracion-del-plan-condor-en-latinoamerica/

​Audio: https://cronicasdeunainquilina.files.wordpress.com/2017/06/la-reestructuracic3b3n-del-plan-cc3b3ndor.m4a

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=228068

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Pisa o las cestas de piedras.

Las conocidas pruebas estandarizadas son un fin en sí mismas y no un medio para mejores aprendizajes.

Por: Miguel Angel Santos Guerra.

Se acaban de hacer públicos los resultados de la sexta edición de las pruebas Pisa (Programme for International Student Assessment). Todo el mundo sabe que Pisa es una prueba estandarizada que se aplica de forma trienal a estudiantes de 15 años. La primera aplicación tuvo lugar en el año 2000. Se trata de un proyecto de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que se ha convertido en un magnífico cesto de piedras para atizar a todo el que se ponga a tiro. Luego vuelvo a esta idea.

Pisa evalúa los resultados (no los procesos) obtenidos por los alumnos y las alumnas en tres áreas de conocimiento: ciencias, matemáticas y lectura. No aborda otras áreas del curriculum como el arte, la música o la educación física y, por supuesto, nada relacionado con la esfera de las actitudes y los valores.

¿Para qué sirve Pisa? Poco se puede deducir de dichas pruebas para la mejora del sistema educativo. Julio Carabaña, catedrático de sociología de la Universidad Complutense, ha publicado recientemente en la Editorial Catarata un libro titulado «La inutilidad de Pisa para las escuelas«. A él me remito.

Nos recuerda el autor que, desde su primera edición, Pisa advierte de que lo que miden sus pruebas depende de la experiencia acumulada en toda la vida de los alumnos, desde su nacimiento. «Si un país puntúa más que otro no se puede inferir que sus escuelas son más efectivas, pues el aprendizaje comienza antes de la escuela y tiene lugar en una diversidad de contextos institucionales y extraescolares. Sin embargo, si un país puntúa mejor, puede concluirse que el impacto acumulativo de todas las experiencias de aprendizaje, desde la primera niñez hasta los catorce años, en la escuela y fuera de la escuela, ha producido resultados más deseables en ese país» (Ocde, 2001a: 26). Este texto se recoge idéntico en el apéndice sobre la muestra que hay en todos los informes Pisa, y la misma advertencia se expresa repetidamente en otros lugares.

Por tanto, para comparar sistemas educativos hay que diferenciar lo aportado a las puntuaciones Pisa en cada país por la escuela de lo aportado por los demás factores, tanto naturales como sociales. Solo una vez aisladas estas aportaciones cabría compararlas entre sí y relacionar las diferencias entre las contribuciones con las instituciones y las políticas. Esto es muy difícil de hacer por dos razones. La primera es que no hay un método para aislar la influencia de la escuela; la segunda es que el número de países es siempre pequeño para los análisis estadísticos.

Pero estos informes se han convertido en la Biblia para que, de manera dogmática, cada uno sitúe a las escuelas, a los legisladores, a los maestros o al sistema educativo, donde quiera ponerlo. Casi siempre en mal lugar. Para muchos ciudadanos no hay otro criterio de valoración. No podemos olvidar que se está comparando lo incomparable. No podemos olvidar que se hacen atribuciones completamente gratuitas dada la naturaleza de las pruebas, el número incontrolable de variables que intervienen en los resultados y las advertencias que nos hacen, como hemos visto, los autores de las mismas.

Pisa se ha convertido, decía más arriba, en un cesto de piedras para arrojar a quien se desee. Se tiran piedras de arriba hacia abajo sobre quienes están en puestos inferiores, se arrojan piedras de abajo hacia arriba culpando a los gobiernos de todos los males educativos, se lanzan piedras en horizontal contra el profesorado por parte de muchos padres, contra los padres por parte de los profesores, contra el alumnado por parte de quienes los consideran poco esforzados y capaces. Muchas piedras y poco compromiso de todos y cada uno para mejorar el sistema educativo. Ese es, a mi juicio, el problema de Pisa.

Cuatro razones

Porque Pisa se ha convertido en un fin, no en un medio como debería ser. Tiene como finalidad, en último extremo, enseñar a tener mejores resultados en las pruebas Pisa. Una pura tautología He firmado un manifiesto demandando la anulación de los contratos que los diversos gobiernos han suscrito con la Ocde. El manifiesto se apoya en cuatro razones. Respeto la redacción del texto.

Político-educativa: los Ministerios de Educación tienen un limitado control de esta evaluación, teniendo como efecto una intensificación de la estandarización de procesos y mediciones. Progresivamente, organismos internacionales como la Ocde han impuesto transformaciones en las políticas educativas en el mundo, alineando los procesos educativos a una concepción limitada de progreso. Esta estandarización incluye la instalación o adaptación de las pruebas nacionales a un parámetro global a través de la presión ejercida por los rankings. Por otra parte, la estandarización ha impulsado la fuerte entrada de empresas privadas que han desplazado a los Ministerios de Educación, a las y los docentes, a sindicatos y escuelas de la conducción y perfeccionamiento docente han sido alineados a las evaluaciones estandarizadas. En definitiva, esta lógica reduce los procesos de enseñanza-aprendizaje que apuntan a un desarrollo integral y holístico, enraizado en una consciencia histórico-social crítica.

Técnica: Pisa promueve rankings de países en virtud de los resultados. Esta práctica busca neutralizar las enormes diferencias culturales, cosmovisiones y características lingüísticas propias de cada contexto nacional. Este factor implica que esta prueba no cumple con los más mínimos criterios de validez y confiabilidad.

Pedagógica: el régimen de pruebas estandarizadas de alto impacto y los procesos que desencadenan han implicado una transformación radical del quehacer de nuestras escuelas. El estrechamiento curricular ha significado la eliminación de asignaturas como artes, música, filosofía e historia. El tiempo escolar se ha reestructurado para dar cabida al entrenamiento para tener éxito en estas pruebas. Cabe señalar que estas mediciones no son sometidas al arbitrio social ni pedagógico. Estas medidas no toman en cuenta los contextos sociales, ni la diversidad de valores y prácticas pedagógicas.

Social y psicológica: la medición Pisa y sus variantes nacionales discriminan, presionan, y estigmatizan a regiones, países y pueblos en sus comparaciones. El control y la presión por obtener buenos puntajes recae finalmente en las comunidades de maestros y estudiantes, instalando un régimen de alto estrés que está destruyendo el clima escolar y estabilidad emocional de nuestras escuelas. La medición ha profundizado prácticas de exclusión y segregación en nuestras escuelas, despojando de su sentido el derecho a la educación.

Los sistemas de evaluación deben estar enraizados en las comunidades, deben atender la complejidad, y deben promover una educación respetuosa de los derechos humanos y sociales. Solo de esta manera formamos ciudadanos y ciudadanas en plenitud.

No hacen falta este tipo de pruebas para saber que es preciso mejorar la selección y formación de docentes y directivos, aminorar la ratio profesor-alumno, incrementar el presupuesto destinado a la educación, intensificar y enriquecer la participación de la familia…

Pisa aporta, eso sí, un pequeño beneficio: durante unos días todos y todas hablamos de educación. Con algunos chichones en la cabeza debidos a las pedradas, pero pensamos en la educación.

Fuente: http://www.lacapital.com.ar/educacion/pisa-o-las-cestas-piedras-n1304234.html

Imagen: http://static.lacapital.com.ar/adjuntos/203/imagenes/019/154/0019154531.jpg

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La inclusión educativa.

Por: Yolanda Quiroga.

Argentina, país rico, cuyo crecimiento estuvo basado en su fortaleza sostenido a través de la producción alimenticia del sector agropecuario. En el país se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de todos. Por lo tanto, el hambre y la desnutrición, no son consecuencia sólo de faltas de alimentos, sino también de la pobreza, desigualdad y los errores en el orden de prioridades. Según un informe de UNICEF en la Argentina 5,6 millones de chicos son pobres. En el total hay 1.300.000 que se encuentran en la indigencia. El citado informe expresa que de segmentarse la población de niños en tres grupos de edad, se observa que la incidencia mayor de la pobreza se verifica para el grupo de 13 a 17 años (51%) seguido por el grupo de 5 a 12 años (48%) y de 0 a 4 años. Lo alarmante en el país, es que más de 80.000 niños dejan de asistir a clases obligados a ingresar al mercado laboral, a pesar que la ley 26.300 incorporó la prohibición de emplear a menores de 16 años.

Cabe señalar que la condición social y económica de los alumnos, los medios de transporte, alimentación desempleo y salud, son los principales causantes de la deserción escolar.

Lo alarmante en el país, es que más de 80.000 niños dejan de asistir a clases obligados a ingresar al mercado laboral, a pesar que la ley 26.300 lo prohíbe.

El informe midió la pobreza con 28 indicadores desde la nutrición hasta la exposición a la violencia de niños y adolescentes hasta 17 años. Este estudio se hizo a través de una metodología multidimensional, herramienta, que permite analizar en detalle las privaciones que sufren los chicos que son causantes de la desigualdad.

Hasta hoy, pareciera que las políticas públicas no han generado un acceso igualitario a nivel de calidad de educación para las familias pobres, es decir, no existe la posibilidad de acceder a la educación superior, sólo debido a la falta de recursos. La escuela que educa en pobreza, en general cuenta con pocos recursos. Además se ha transformado en un espacio de contención social. Sabemos que un chico con un padre sin primaria terminada, tiene 22 veces más de probabilidad de ser pobre, que un chico que reside en un hogar con nivel educativo más alto. También como señalaba antes que el informe de UNICEF abarcó nutrición, hoy, grave problema para los chicos. Sabemos que para «aprender debe tener el cerebro sano, y por eso, es fundamental la nutrición durante el embarazo y los dos primeros años de vida. La desnutrición, es una consecuencia de la pobreza» (Dr Abel Albino).

Debe existir primero, la nutrición adecuada, y después, la educación, acompañada de una política de Estado. Y seré reiterativa en el tema de «Las Escuelas de Jornadas Extendida», ellas, permitirían que los alumnos estén bien alimentados con desayuno y almuerzo, sumado al dictado de las áreas artísticas que se dictarían e idiomas, esencial en este mundo del conocimiento. Respecto a ello, el Ministerio de Educación de la Nación, suspendió el almuerzo para los alumnos, ocasionando así inconvenientes en su aplicación. La política educativa de la provincia debió solucionar de una manera adecuada y mediante la aplicación de contenidos transversales dentro del «Plan Provincial de Educación» sin poder apuntar a buena alimentación. Carece de recursos indudablemente para ello. Sí, en escuelas del Gran Buenos Aires, se aplica tal cual fueron creadas. Así planteada su aplicación ¿Hay una educación inclusiva e igualadora? ¿Existe un Proyecto Educativo Nacional? ¿Existe un Proyecto de País? Interrogantes a responder con acciones.

Fuente: https://www.diariodecuyo.com.ar/columnasdeopinion/La-inclusion-educativa-20170616-0079.html

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La desigualdad educativa no solo afecta a los mas pobres.

Por: Mexicanos Primero.

Las condiciones de desigualdad educativa en México no sólo afectan a quienes menos tienen, advirtieron especialistas en El Colegio de México (Colmex).

Destacaron que el país reporta la menor desigualdad en la variación de resultados en el aprendizaje de quienes asisten a la escuela, pero se mantiene en los lugares más bajos de rendimiento académico, es decir, en general los alumnos saben poco.

Emilio Blanco, experto en sociología de la educación y en desigualdad de aprendizajes, destacó que no toda la variación en resultados de la enseñanza se explica por el origen socioeconómico de los hogares, pues cada vez más hay indicios del efecto de las llamadas habilidades socioemocionales o cognitivas.

Como un gran elefante blanco

Si bien reconoció que es un enfoque que ha sido explorado por la sicología y la economía para explicar las desigualdades en el aprendizaje de los alumnos de niveles básico y media superior, el papel de la inteligencia “está ahí como un gran elefante blanco del que no se habla cuando se buscan respuestas de por qué existe esta desigualdad en el aprendizaje”.

Reunidos en el Seminario permanente de desigualdad socioeconómica, con el tema Desigualdad social y aprendizajes: ¿Qué sabemos y qué deberíamos saber?, Margarita Zorrilla y Teresa Bracho, consejeras de la junta de gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, destacaron el impacto que tiene la desigualdad socioeconómica no sólo en el acceso al sistema de enseñanza, sino en la permanencia y calidad de la formación que se recibe.

Teresa Bracho, socióloga y especialista en el tema, afirmó que todo niño puede aprender, pero debemos encontrar esos mecanismos para que cada estudiante alcance al menos ese nivel de aprendizaje satisfactorio.

Sostuvo que es posible mejorar los aprendizajes sin tener que esperar dos o tres décadas, como a veces se propone.

Bracho, quien propuso aplicar un índice de déficit de competencias para medir mejor dichas desigualdades en el aprendizaje, reconoció que la educación no es una varita mágica para impulsar el desarrollo del país. Es una institución social fundamental, pero no es la respuesta a todos los males sociales.

Margarita Zorrilla reconoció que en la búsqueda de respuestas a dicho problema también se debe incluir el análisis de factores políticos y presupuestales.

Fuente: http://www.mexicanosprimero.org/index.php/educacion-en-mexico/enterate/noticias-de-hoy/4590-la-desigualdad-educativa-no-solo-afecta-a-los-mas-pobres

Imagen: http://ssociologos.com/wp-content/uploads/2014/11/Desigualdad_Educativa.jpg

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Educación para el cambio.

Por: Maria Ángeles Pastor.

El adelantado el fin de curso por las fechas del Rocío, los estudiantes de 2º de Bachillerato empiezan ya a preparar la nueva PBAU, prueba que ha sustituido a la llamada Selectividad cambiando de nombre para seguir prácticamente como estaba. El simulacro ha servido para tener desorientados a profesores y alumnos durante buena parte del curso, con daños colaterales en los currículos de algunas materias. No importa demasiado: en la enseñanza estamos acostumbrados desde siempre a lidiar con los cambios, muchos de ellos acompañados de un agudo enfrentamiento político y un abultado debate social.

En este sentido, el caso de la Lomce no ha sido distinto. Es bueno que la discusión acompañe los cambios que se decidan en el sistema educativo, porque nos lo jugamos todo ahí: la educación está conectada con el futuro, con el tipo de sociedad que buscamos, con los valores ciudadanos que queremos. Por eso es tan absurdo que el grueso del debate educativo se centre en asuntos periféricos. Claro que tenemos que innovar en las formas de enseñar y aprender, pero lo decisivo no se juega en las competencias, estándares o lo que al próximo pedagogo se le ocurra, sino en qué se enseña, qué se aprende, para qué y al servicio de quién.

Nuestros alumnos (y alumnas, para que los de coeducación de la Junta no se enfaden) aprenden a ser buenos productores y consumidores, en un contexto marcado por la precariedad que no les dejará mucho tiempo para ocuparse en cultivar su espíritu crítico. Aprenden a ser constantemente sometidos a evaluaciones externas (ellos mismos, y los centros en los que estudian), y a continuación clasificados como le interesa al sistema -la nota de corte le corta la vida a más de uno-. Y están desconectados de muchas de las problemáticas sociales a las que tendrán que enfrentarse. ¿Cómo afrontarán en el futuro el hundimiento de la democracia tal como la conocemos, los movimientos migratorios que no han hecho más que empezar, la crisis ecológica que nos obligará a vivir de otra manera…? De todo esto, la escuela no quiere saber nada.

Querremos ciudadanos honestos, participativos y autónomos, pero les enseñamos individualismo, competitividad y sumisión, aunque no exista asignatura alguna con esos nombres. No hacen falta tantos cambios en educación, que se lo digan a los que han terminado 2º de Bachillerato. Lo que necesitamos, cada vez con más urgencia, es una educación para el cambio.

Fuente: http://www.huelvainformacion.es/opinion/articulos/Educacion-cambio_0_1139886097.html

Imagen: https://image.slidesharecdn.com/unaeducacinparaelcambioexpo-140710030052-phpapp02/95/una-educacin-para-el-cambio-expo-1-638.jpg?cb=1404961295

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