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Competencias, educación y elecciones.

Por: Juan Morales Ordoñez.

En los años noventa del siglo anterior, el mundo empresarial posicionó una de las acepciones del término competencias capacidades, utilizándolo en los procesos de contratación y evaluación del desempeño de sus colaboradores. Posteriormente, a inicios de los dos mil, en Europa, se empleó esta palabra en el campo de la educación superior para significar que la formación universitaria debía buscar que los estudiantes adquirieran determinadas capacidades en los ámbitos del conocimiento, las destrezas y los comportamientos éticos. De hecho, en esa región y en esos tiempos, la obligatoria convergencia europea definió en el escenario de la educación superior, como mecanismo para que pueda concretarse, que las universidades de los diferentes países asuman un modelo educativo basado en competencias comunes y otros elementos educativos como una pedagogía que armonice aprendizaje con enseñanza y un sistema que acredite formalmente la calidad de sus procesos. Ese gran proyecto se denominó proceso de Bolonia, porque en esa universidad, considerada la más antigua de Occidente, se firmó ese convenio. Poco tiempo después, esa iniciativa se replicó en nuestra región con el proyecto Alfa Tuning América Latina, en el cual participaron profesores universitarios de 19 países, integrando más de 240 equipos de trabajo, en 16 carreras universitarias, por el lapso de 8 años.

Si relacionamos la educación por competencias con las capacidades de quienes pretenden obtener el voto popular, encontramos que al igual que lo que sucede en las universidades con los estudiantes, el análisis del valor de los candidatos está dado, para un gran sector de la opinión pública, por los conocimientos concretos que poseen y la habilidad para expresarlos en presentaciones o debates. El sistema de educación superior también está centrado esencialmente en desarrollar competencias cognitivas e instrumentales, sin abordar con el mismo interés las relacionadas con conductas éticas. En el ámbito electoral, la campaña ha sido pintada por discursos más o menos coherentes sobre economía, educación, medio ambiente, salud y otros temas; y, por la imagen o popularidad, la fluidez de palabra y la vehemencia, que han llegado a ser las competencias exigidas a los candidatos. Así, en los dos escenarios, en el de la educación y en el electoral, como sociedad, tenemos las mismas prioridades: el conocimiento y las destrezas o las destrezas y el conocimiento, quedando las competencias éticas en un plano secundario.

Debemos trabajar más, tanto en educación como en política en esas capacidades relegadas y que tienen que ver con la real búsqueda de la honradez, la probidad y la trascendencia moral. En la práctica educativa y en la justa electoral valoramos más el saber y el saber hacer, sin que ponderemos adecuadamente la importancia de la virtud y el mejoramiento moral que son características del saber ser personas y ciudadanos correctos. Esto pasa a nivel planetario, regional, nacional, grupal, personal y es un grave error para la sostenibilidad de la humanidad, pues el conocimiento y las destrezas, sin sustento moral, son instrumentos de la veleidad y el oprobio que afloran como rasgos distintivos de las débiles personalidades que sucumben fácilmente frente al dinero, el poder y la pompa insustancial de la posesión de bienes materiales.

Fuente: http://www.eluniverso.com/opinion/2017/02/16/nota/6049300/competencias-educacion-elecciones

Imagen: http://4www.ecestaticos.com/image/clipping/992/558/c44f9118a2f35e4df874314579dd419f/imagen-sin-titulo.jpg

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Aprendizaje insuficiente, una forma de exclusión.

Por: Mexicanos Primeros.

El esfuerzo educativo no se puede reducir a toneladas de cemento para los centros escolares, el tiraje de los libros que se ponen a disposición de niñas y niños o el tamaño del gasto en la nómina de sus maestros.

En esas métricas México sobresale claramente sobre las naciones de la región por el volumen directo, los números absolutos; pero es especialmente grande en la dimensión relativa, pues haciendo los ajustes por ingreso o demografía casi no tenemos parangón.

Ninguna nación de Latinoamérica ha hecho en tan pocos años tantas escuelas como México, y menos en el empuje constructivo actual, para reajustar la infraestructura y que se cubran las carencias más extremas como bebederos, baños y pisos firmes. El transporte de materiales, los ritmos de edificación, los retos ante la ingente variedad de climas y terrenos desafía los promedios de una ingeniería de gabinete, o de las obras en una sola sede; es literalmente más complejo coordinar y concretar esa operación dispersa por miles de localidades de toda la geografía, que levantar presas enormes o largas carreteras.

Los libros de texto gratuitos, editados o seleccionados para nuestros alumnos de educación básica, son un despliegue de letra escrita con pocos paralelos en la historia. Literalmente se imprimieron, cortaron, revisaron, empaquetaron y distribuyeron más de 180 millones de libros sólo en 2016, en operaciones que hacen palidecer a las grandes editoriales, con un alcance que parece el sueño de una Biblioteca de Alejandría duplicándose como caleidoscopio, el delirio de un Borges sin confines que apila libros sobre cada ser humano de la siguiente generación en una inundación gozosa.

Ninguna nación de estos rumbos tiene un fondo nacional para pago a maestros como el nuestro: alrededor de 920 mil depósitos quincenales, identificando con precisión al destinatario (ahora no sólo con RFC y CURP, sino una buena parte con cuentas individualizadas de bancos) y moviéndose con el vertiginoso ritmo de cambios, que van desde licencias de maternidad hasta cambios de adscripción. Ya no digamos la complejidad de descuentos por faltas, o retenciones por créditos e impuestos; mucho hay que hablar de lo inconveniente de algunos de esos movimientos para la continuidad y el logro de las respectivas comunidades educativas, pero lo que no se puede escatimar es lo monumental del esfuerzo de administración y auditoría que representa este sistema.

Estos tres ejemplos de aspiración perseguida con ahínco (aula para todos, libro para todos, maestro para todos,) son de una épica que no se puede conocer y no admirar; un despliegue que ni toda la mezquindad política puede dejar de estimar. En los albores del siglo XX, contar con aula, libros y maestros estaba profundamente condicionado a la localidad en la que uno nació y al poder de compra de sus padres. Nacer fuera era estar prácticamente excluido de por vida de la escuela, y con ello ser condenado a la asimetría permanente de influencia y poder, de voz y de agencia. Era quedarse cementado a la condición de ser parte de la sociedad, pero no tomar parte en ella. Los tres esfuerzos descritos fueron -y son- una hazaña de equidad que no debemos olvidar. Incluir, año tras año, a 23 millones de niñas, niños y jóvenes en la escuela pública es para llenarse de orgullo.

La gran pregunta es: “y con todo esto, ¿aprendemos?”. No lo suficiente. No todos. Es más: la respuesta honesta es que muy pocos, el global, aprenden lo esperado; dejamos a muchos de los nuestros atrás. El aprendizaje es el para qué de la educación; es su finalidad y su incorruptible juez. Es el punto de llegada, el resultado que corona el esfuerzo. Y es el punto de partida para más y mejores resultados.

La gran tarea de nuestro tiempo es que pasemos de los medios a los fines; que superemos la acumulación de ingredientes, y revisemos la transformación que esperamos en el proceso. Nuestras niñas, niños y jóvenes pueden estar incluidos en la escuela, pero excluidos del aprendizaje.

Un dato que lo ilustra, sin opción a escaparse a su desafío: Al término de la educación secundaria, 2 de cada 3 estudiantes no han logrado adquirir los aprendizajes clave de Matemáticas (INEE, 2016. Planea, Resultados Nacionales 2015, Matemáticas. Fascículo 10, p.3). Efectivamente, 65.4% de quienes estaban concluyendo la educación básica hace dos años, cito de nuevo, …tienen limitaciones para resolver problemas que impliquen operaciones básicas con números decimales, fraccionarios y números con signo; el mínimo común múltiplo y el máximo común divisor…Tampoco pueden calcular perímetros y áreas, o resolver ecuaciones de primer grado..(ídem). Apenas uno de cada diez alumnos alcanzan los aprendizajes clave de manera satisfactoria o sobresaliente.

Así que la próxima vez que oiga, estimado lector, hablar de “exclusión educativa” no sólo piense en una silla de ruedas o en una etnia; piense en que se puede estar excluido de la finalidad de la educación. Hoy se impone que busquemos aprendizaje para todos.

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/aprendizaje-insuficiente-una-forma-de-exclusion-i.html

Imagen: http://www.elfinanciero.com.mx/files/article_main/uploads/2016/08/31/57c76f722cf18.jpg

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Enseñanza: maquillaje o pacto imposible.

Por: Francisco Delgado.

En el Congreso se acaba de formalizar la creación de la Subcomisión de Educación, que tiene como finalidad el poder llegar a un Pacto Educativo.  A una Ley de consenso.

Se ha propuesto que, previo a los debates legislativos, se escuche la opinión de más de 80 comparecientes de la sociedad civil y del mundo de la Enseñanza, pública y privada, a especialistas,  técnicos y a los representantes del alumnado, de los sindicatos del profesorado y de las AMPAs.

Las comparecencias van a comenzar por los representantes en el Consejo Escolar del Estado: Sindicatos del profesorado (ANPE, CSIF, CC OO, UGT, FSIE, STES, USO, CIGA y ELA), las patronales de la Enseñanza (FERE, CECE y ACADE), dos confederaciones de asociaciones de madres y padres (CEAPA y CONCAPA) y de los estudiantes (Sindicato de Estudiantes, CANAE, FAEST y UDE). Se ha acordado, también, que estas comparecencias sean abiertas a los medios de comunicación.

Este tipo de comparecencia se da y se han dado con otras leyes de vital trascendencia y se dieron previos a los debates de la LOE y de la LOMCE (reforma parcial de la LOE)

Según diversos estudios, al parecer, un Gran Pacto es lo que está esperando la sociedad y, en especial, la comunidad educativa. Aunque yo no estoy tan seguro de ello, sobre todo desde los sectores más conservadores.

¿Pero, realmente, se puede llegar a un Pacto de consenso en una cuestión tan compleja y que tiene tantos intereses mercantiles, económicos e ideológicos? Honradamente creo que NO. La opinión pública no debería de ser manipulada de forma tan burda.

De hecho ya se han dado varios Pactos parciales por la Educación, incluso con un amplio apoyo: Con los procesos de transferencias educativas, cuando se apoyaron -ampliamente- los conciertos educativos, con la LODE y, posteriormente con  la LOGSE, maquillada después con la LOPEG. Y sobre todo con la LOE (PSOE), donde una parte importante del mundo social, sindical, corporativo, empresarial, religioso y político la apoyó.  Aunque se posicionó en contra el PP, por cuestiones exclusivamente electoralistas y por no haber podido poner en marcha “SU” ley -LOCE-, tuvo que votar en contra, aunque -en el fondo- estaban bastante de acuerdo.

De hecho la posterior LOMCE (PP), que modificaba un porcentaje pequeño del articulado de la LOE (PSOE), consistió en incluir algunos elementos nuevos de apoyo para aumentar la privatización, la segregación, la jerarquización y la confesionalidad, que ya apuntaba la LOE, desde la LODE y LOGSE, fundamentalmente y,  desde 2007, de acuerdo con el Tratado de Lisboa.

Todo ello se puede comprobar en los debates de la LOE en el Consejo Escolar del Estado y en los debates y votaciones del Congreso y del Senado. El ministro Gabilondo hizo un “muy buen trabajo” de consenso. Por cierto tanto a Gabilondo (padre de la LOE), como a Wert, (padre de la LOMCE) al parecer,  se les  va a citar para que comparezcan ante la Subcomisión.

A lo largo de estos últimos meses -desde diversos sectores- se han hecho propuestas muy variadas para una “nueva Ley de Educación” (?) o para un Pacto.

Quizá la más cercana  a mis históricos planteamientos personales es la que, desde un amplio colectivo político, social y sindical, se propone bajo el epígrafe “Documento de bases: Por otra política Educativa”, se puede ver en: www.porotrapoliticaeducativa.org – Pero dudo mucho que vaya a prosperar.

No voy a hacer un relato de lo que -a mi juicio- ha sucedido, desde que se implantó la Ley general de Educación de 1970. Ya que en varios de mis libros lo expreso, por haber sido testigo muy directo desde 1979, tanto a nivel institucional legislativo, como desde el Consejo Escolar del Estado, como en su día presidente de CEAPA.

Por ello, no soy nada optimista, porque he observado -en primera línea, año tras año y reforma tras reforma- como el Sistema Educativo español, se ha ido descomponiendo, desarmonizándose, corporativizándose, privatizándose, jerarquizándose y confesionalizándose,  conforme se iban desarrollando nuevas leyes generales, parciales y autonómicas, ya no digamos en sus desarrollos y aplicaciones.

Evidentemente el modelo de universalidad general de la Enseñanza que tenemos hoy, nada tiene que ver en cuanto a recursos, currículo, financiación, instalaciones, proyectos innovadores puntuales e incluso participación, al de hace 40 años. Faltaría más. Pero el “sueño” de un modelo democrático, profesional igualitario, inclusivo, no patriarcal, público, único y laico… se ha ido desmoronando.

Porque los mercados, el patriarcado y la religión (también otras ideologías parciales) están ahí introduciendo un grave estorbo para un desarrollo plural e inclusivo del Sistema.

Por lo tanto, en mi opinión, NO PUEDE HABER UN GRAN PACTO DE CONSENSO.  Como publicaba hace unos días, “estoy en condiciones de asegurar que el tan manido «Pacto por la Educación», en todo caso y si se da, va a consistir  en un simple MAQUILLAJE de la actual LOE-LOMCE.

Porque previo a un debate democrático e igualitario de tamaña envergadura, como mínimo, antes:

1-Habría que «denunciar y anular» los “Acuerdos concordatarios con la Santa Sede de 1979”, para que la religión saliera de la escuela y del sistema educativo;

2-Decidir sobre cómo ir eliminando (poco a poco) los conciertos educativos – en especial con los centros ideológicos, para poder primar la enseñanza pública;

3-Llegar a un acuerdo de cómo no ingerir en la libertad de conciencia del alumnado, básicamente. También de la comunidad educativa. En cumplimiento de la Constitución y de la DUDH;

4-Decidir como «sortear» el Tratado de Lisboa, que impulsa abiertamente la mercantilización del Sistema;

5-Como abordar con rigor la formación, la profesión docente y su acceso…

6-Como plantear una necesaria armonización del Sistema a nivel de todo el Estado y en el contexto europeo

7-Abordar toda la cuestión de la financiación. Porque sin ésta, es imposible plantear ciertas cuestiones.

8-Democratización: Como cumplir rigurosamente el 27.7 (control igualitario de la gestión por parte de TODA  la comunidad educativa)

9-Como desarrollar un Plan específico, para  el ámbito rural.

10-Como adaptar los proyectos de enseñanza-aprendizaje y el currículo a los contextos de diferencias sociales, intelectuales, multiculturales, etc.

Sin estas 10 premisas, llegar a un Pacto real de consenso, es imposible. Se tratará -en todo caso- de un MAQUILLAJE, para que todo siga parecido. O será un Pacto parcial, como los anteriores.

Y mientras tanto la ERA DIGITAL lo va  transformar todo, ya lo está transformando muy deprisa, incluidos los Sistemas Educativos, al uso. Tiempo al tiempo.

Fuente:

http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/ensenanza-maquillaje-pacto-imposible/20170216155437136801.html

Imagen: http://www.nuevatribuna.es/media/nuevatribuna/images/2017/02/16//2017021615565050873.png

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Educar sin adjetivos.

Por:  Antonio J Mialdea Baena.

Posiblemente sea éste que te dispones a leer uno de los artículos más complicados que he escrito. Y tú dirás: ¡Venga ya! Pues sí. Hoy la voz de un colectivo muy grande que siente que debe alzar su palabra en diálogo para reivindicar y defender lo que otros intentan, sin que haya necesidad, ni diálogo, ni razón suficiente, amenazar y destruir. Por tanto, siento una enorme responsabilidad al convertirme en eco de un colectivo como el de la Escuela Concertada y, por eso, voy a escribir este artículo tratando de conseguir, difícil a priori, el equilibrio entre lo que me dicta la razón y lo que me dicta la emoción, ambas con sus diferentes ramificaciones como la llamada inteligencia racional y la emocional. Yo añadiré, y espero que lo podáis descubrir con un poco de voluntad, que seguro que sí, la inteligencia de la interioridad que no se enseña sino que, como digo, se descubre.

Partiré en este viaje, corto pero intenso, de algo emocional. Soy padre de dos hijos y los dos estudian en la escuela pública. Y sin entrar ahora en demasiados detalles estoy muy satisfecho de la formación académica que están recibiendo. Lo he manifestado expresamente en numerosas ocasiones. De hecho, sé que esa formación es buena, y perdonadme la inmodestia, porque incluso cuentan con un servidor para que vaya a hablar a los alumnos de vez en cuando. Es decir, hay una preocupación por la formación de los estudiantes que va más allá de las clases magistrales de sus respectivos profesores. Es más, ningún profesor de la Pública, que yo conozca al menos y conozco a unos cuantos, tiene reparo en llamar a uno de la Concertada o Privada para que comparta con el alumnado su experiencia y sus conocimientos. Ni, por supuesto, al contrario. Y luego les diré algo sobre los espacios comunes que compartimos agradablemente y a los que no pienso renunciar.

Vamos con lo racional, que tomaré en el sentido de profesional para no dejarme llevar en demasía por lo emocional. Soy profesor de la Escuela Concertada. Ya llevo algunos años y puedo decir que soy un tipo feliz con el trabajo que realizo cada día (bueno, he tenido y tengo, como todos, mis días…) y trato igualmente cada día de que mis alumnos sean felices, desde que entran muy temprano ¡demasiado! por la puerta del colegio hasta que salen, y sí, claro, a través de un modelo educativo atravesado, no me oculto, por los valores del Cristianismo, repito, del Cristianismo.

Partiendo de estas dos laderas, quien soy como padre y quien soy como profesor, escribiré tres o cuatro ideas que quiero dejar bien claras para que mis lectores puedan comprobar lo que algunos políticos de turno quieren hacer, en este caso, en materia educativa que es precisamente uno de los asuntos, después lógicamente de la economía, el paro, la corrupción, que más nos preocupan a los españoles. Por eso, y aunque me repita en exceso, creo que es urgente un pacto por la Educación porque es irracional seguir a merced del vandalismo político de unos cuantos que sólo se mueven para ganar votos, escaños y dietas sin dar palo al agua. Como he reescrito el artículo un par de veces, las dos o tres ideas que te dejo no van a ser ni datos poblacionales, ni económicos, etc. Esto ya lo tienes todo publicado por activa y por pasiva. Te dejo unas ideas para que reflexiones. La primera es mitad reflexión y mitad invitación a los altos jerifaltes del PSOE para que publiquen en qué colegios estudian o estudiaron sus hijos. Si ellos no lo hacen, a mí no me importaría hacer un ejercicio de memoria. No sabéis las sorpresas que nos llevaríamos, aunque algunas son de sobra conocidas. Que se preocupen ellos sobre estos asuntos y sobre otros, como recuperar su identidad (que se la han cargado) y que dejen de decirles a los padres de nuestros alumnos que no se preocupen. Los padres de nuestros alumnos se ocupan de saber dónde quieren que sus hijas e hijos estudien. Quienes se tienen que preocupar por arreglar ciertos asuntos son ustedes mismos, señoras y señores políticos del PSOE, PP, C’s, PODEMOS, etc. que se ocupan de lo que no se tienen que ocupar y que no se preocupan de lo que se tienen que preocupar verdaderamente.

Entiendo las reivindicaciones de los profesores de la Educación Pública y naturalmente que quiero que trabajen y que se sientan bien con lo que hacen, pero es absurdo que se quiera conseguir esto arruinando la vida del colectivo de la Concertada, quienes, igual que ellos, nos dejamos la piel cada día en las aulas, tanto, y no se olviden, con aquellos a quienes educamos como con aquellos que cada año nos examinan. También pasamos continuas oposiciones.

Termino diciendo algo sobre los espacios comunes porque quiero que nuestros políticos comprendan de una vez que los profes de la Pública y de la Concertada ya tenemos logros en común sin necesidad de destrozarnos los unos a los otros. Y me refiero, porque lo conozco sobradamente, a nuestros encuentros en torneos de debate con nuestro respectivo alumnado donde hemos sido capaces de crear lazos de trabajo y de amistad común. Así que no quieran ustedes venir a destrozar desde sus cómodos escaños lo que nosotros, con nuestro esfuerzo y nuestra ilusión, ya hemos logrado. Nosotros sólo miramos por el bien de nuestros alumnos porque mientras nuestros políticos siguen discutiendo para ver qué adjetivo le colocan detrás a la palabra Educación, nosotros, los que pasamos el día en el aula hemos ido aprendiendo a educar sin adjetivos.

Fuente: http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/educar-sin-adjetivos_1123628.html

Imagen: http://zetaestaticos.com/cordoba/img/noticias/1/123/1123628_1.jpg

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Los universitarios mexicanos frente a Trump

por: Miguel Ángel Casillas

La llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, representa un riesgo histórico de ascenso de un nuevo fascismo: predomina un liderazgo mesiánico, autoritario y antidemocrático; basado en el racismo, la discriminación y la misoginia; que sostiene un pensamiento anticientífico, enemigo de la educación pública, laica y gratuita.

El nuevo fascismo es depredador en términos económicos y ambientales, se sostiene en el capitalismo salvaje, en la preeminencia del poder norteamericano. Es además fuertemente discriminador con los mexicanos y en general con los latinoamericanos.

Frente al ascenso del nuevo fascismo es necesario un enorme trabajo ideológico y cultural para desmontar sus preceptos y concepciones, para refutar sus ideas. Al mismo tiempo es necesario profundizar en el conocimiento y comprensión de la coyuntura internacional que vivimos. Es prioritario que los universitarios nos convirtamos en la primera línea de defensa de los valores de la ciencia y la democracia; y que al mismo tiempo seamos capaces de diseñar una estrategia emergente para recibir a los estudiantes expulsados de Estados Unidos.

No será la primera vez que los universitarios mexicanos tengamos que defender la libertad del conocimiento y la valoración de la ciencia: desde mediados del siglo XIX los mexicanos hemos defendido el laicismo y una educación libre de fanatismos. En nuestra Constitución están consagradas la libertad de cátedra, de examen, de investigación y de discusión de las ideas. En México confiamos en la veracidad de la ciencia y compartimos sus valores. Al negar las evidencias sobre el cambio climático, al despreciar los avances científicos y al imponer criterios racistas a las comunidades académicas Trump amenaza la libertad y la ciencia.

Los universitarios tenemos bajo nuestra responsabilidad encabezar la lucha contra el racismo y la discriminación, y ser los primeros en la defensa de los derechos humanos. Nada atenta más contra los valores del pluralismo científico que el racismo y la discriminación, que se sostienen en el prejuicio y el fanatismo. Contra el racismo y la discriminación en México tenemos educación pública y gratuita, porque la consideramos herramienta del mejoramiento del pueblo y espacio de igualación de las oportunidades sociales. Nos reconocemos como una nación multicultural y como tal nuestro proyecto educativo rechaza cualquier tipo de discriminación. Desde las universidades hemos sido pioneros en la defensa de los derechos humanos; frente al autoritarismo del nuevo presidente norteamericano nos corresponde cultivar, difundir y defender los derechos humanos a escala global, pues son derechos de todos los humanos.

En las instituciones de educación superior mexicana ha sido ardua la batalla por la igualdad de género, en contra de las representaciones sociales que justifican la dominación masculina y los valores de la misoginia. El gobierno de Trump representa una grave regresión en materia de la igualdad de género, de tolerancia y de libertad sexual. Los universitarios mexicanos debemos defender lo que somos y lo que hemos alcanzado en nuestras instituciones: igualdad de género, feminización de la matrícula y de las comunidades académicas, desarrollo paritario y equitativo entre estudiantes y profesionistas sin distinción de género.

Los universitarios, que integramos el sistema de educación superior, debemos estar atentos y luchar contra la deportación masiva de estudiantes mexicanos y tener un plan de recepción para jóvenes universitarios expulsados de Estados Unidos en cada área de conocimiento. Debemos ampliar las redes y el intercambio de información con los mexicanos que estudian en el extranjero, los consulados deben actuar en su defensa y desde nuestras instituciones ser solidarios contra las redadas y deportaciones.

Los valores de la ciencia y la creación artística se sostienen en la libertad, en la libre circulación de las ideas y los avances científicos. A los universitarios nos ofende y nos estorba el muro y el hipernacionalismo que lo sostiene. Lejos de responder con la misma moneda, los universitarios no podemos refugiarnos en un falso nacionalismo; por el contrario debemos radicalmente luchar por la libertad, por la defensa del internacionalismo y las fronteras abiertas a las personas, al conocimiento, a las ideas.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-universitarios-mexicanos-frente-a-trump/

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No pongas tus … manos sobre la educación

Por Juana María Sancho

Las grandes corporaciones han redescubierto que ‘la educación encierra un tesoro’, el de las enormes ganancias que les puede proporcionar la educación.

Economía y educación parecen compartir mucho más que su primera letra. En las civilizaciones que conocemos, siempre han sido los ricos y poderosos quienes han contado con el tiempo y los recursos para desarrollar su potencial de aprendizaje y experiencia y guiar su proceso de desarrollo. El resto lo tenía que dedicar a la supervivencia. A partir del siglo XIX la educación para todos no sólo se empezó a considerar un mecanismo de igualación y compensación social, sino un importante motor de creación de riqueza. La escolaridad creaba beneficios económicos para la sociedad y para los ciudadanos. En 1842, Horace Mann presentó una argumentación de tipo económico para justificar una mayor inversión en la escuela, que fue utilizada para justificar escolaridad obligatoria. El sentido de la ecuación educación-trabajo quedaba explícitamente establecido. Aunque permanecen las diferencias entre el ‘capital cultural y social’ de las distintas capas de la población.

Pero la relación no acaba aquí. La construcción, desarrollo y mantenimiento de los sistemas escolares son una fuente de riqueza considerable para distintos sectores: construcción, libros de texto, recursos de enseñanza, etc. Sectores que influencian mucho más de lo que se reconoce el sentido y la calidad de la educación. En todas sus realizaciones subyace una idea implícita o explícita sobre profesorado y el alumnado, la enseñanza y el aprendizaje, la representación de conocimiento y la propia evaluación, que es más poderosas que las directrices ministeriales y las políticas educativas.

Sin embargo, la relación no sólo no acaba aquí. En los últimos años las grandes corporaciones han redescubierto que ‘la educación encierra un tesoro’. No en el sentido del informe Delors, de los talentos que, como tesoros, están enterrados en el fondo de cada persona, porque estos no cotizan en bolsa. El tesoro son las enormes ganancias que les puede proporcionar la educación. Una situación que viene impulsada, como señala Stephen Ball, por el movimiento de desestatización que consiste en redibujar la división público-privado, reasignar funciones y rearticular la relación entre organizaciones y tareas. Lo que nos ayuda a entender artículos como ¿Qué tiene que ver Florentino Pérez con la guardería de tu hijo?. La aparición de sistemas educativos ‘paralelos’: Google, Apple o Microsoft. La proliferación de aplicaciones educativas para el penúltimo artilugio digital, que pronto quedará obsoleto y tendremos que renovar. O la multiplicación de entidades privadas que ofrecen cursos a distancia.

Todo un mundo paralelo que se presenta como lo más cool, innovador, interactivo… Pero en el que subyacen determinadas visiones sobre el aprender, el conocimiento, los valores y la sociedad; que se compran, y nunca mejor dicho, sin analizar lo que nos estamos llevando a casa. De ahí que ante cada propuesta tecnológica ‘inteligente’ publicitada en los medios, no pueda dejar de pensar en la experiencia de un grupo de trabajo liderado por Jacques Berleur en el IFIP 13th Computer World Conference, en 1994, sobre la responsabilidad de la tecnología. Un asesor del Banco Mundial explicaba cómo los proyectos de transferencia tecnológica que no tenían en cuenta la cultura y los saberes, las personas e instituciones, producían lo contrario de lo que decían perseguir: las personas y las instituciones acababan más ignorantes, porque no habían podido hacer suya la nueva cultura y habían dejado de desarrollar la suya; más pobres, por el coste de los recursos y más contaminados, por la constante obsolescencia de aquellos. A la vez que me lleva al título del artículo escrito por Manuel Vicent en 1981: No pongas tus sucias manos sobre Mozart, en mi empeño en pedir que no dejemos ponerlas sobre la educación a quienes tienen visiones estrechas, partidistas y basadas en el interés de unos pocos en detrimentos de muchos. Sé que no lo conseguiremos, pero quizás nos pongamos a pensar qué significan educativamente hablando antes de comprar sus productos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/02/10/no-pongas-tus-manos-sobre-la-educacion/

Imagen: eldiariodelaeducacion.com/wp-content/uploads/2016/12/cc-oecd-flickr.jpg

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Reforma educativa y aprendizaje

por: Carlos Ornelas

Es casi seguro que el siguiente paso de la Reforma Educativa que empuja este gobierno, la exposición del modelo educativo, explicite elementos que tienen que ver con currículo, organización escolar, formación y actualización de maestros y trabajo en aula.

Dadas las “ideas peregrinas” que flotan en el ambiente internacional y que empujan la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y otras instituciones intergubernamentales, la noción de aprendizaje —más aún, comunidades de aprendizaje— estarán presentes en el discurso del modelo. La idea de transitar del énfasis en la enseñanza a poner vigor en el aprendizaje está sembrada en las apuestas de política educativa de México, al menos desde el Programa para la modernización educativa 1989-1994. Se ha replicado en los proyectos de los gobiernos subsecuentes.

Asimismo, fue un asunto que surgió en los Foros de consulta del nuevo modelo educativo, tanto los que organizó el exsecretario Emilio Chuayffet, como los que condujo el secretario Aurelio Nuño. No obstante, tengo dudas acerca de la teoría o teorías que llevarán la delantera en esa postura. No es un asunto intrascendente, cada enfoque tiene disposiciones pedagógicas diferentes, aunque partan de principios similares.

Al mismo tiempo, la estructura institucional y sus reglas de funcionamiento imponen lo que, a comienzos de los 70, Basil Bernstein denominó pedagogías invisibles. Éstas conforman dispositivos para el aprendizaje de los alumnos que no son evidentes, pero sí reales, descansan más en la acción de los maestros que en las prescripciones curriculares.

Las pedagogías invisibles se sostienen en varias premisas; las dos más importantes: 1) se basan en principios universales y se orientan a la consideración evolutiva de los alumnos; 2) el aprendizaje es un proceso tácito, invisible, individual y cuya progresión no se ejercita mediante un proceso público manifiesto.

Tanto de enfoques funcionalistas, como de tendencias neomarxistas, englobaron la noción de pedagogías invisibles en un concepto más sofisticado: currículo oculto. Éste es incorpóreo, pero efectivo. Su aplicación descansa en teorías expresas, pero que no se cumplen por completo porque sus fines se confunden en las prácticas escolares, las institucionales y las de los docentes.

Tal vez el nuevo modelo educativo haga sugerencias concretas acerca de las pedagogías visibles —dudo que proponga una versión única— que ponen más énfasis en que los niños asimilen conceptos, ideas y métodos, como las del aprendizaje significativo o del aprendizaje situado. Además, tal vez se encuentren resonancias, si no es que referencias leales al constructivismo, la pedagogía activa, prácticas colaborativas y solución de problemas.

Sin embargo, aunque tal vez la oferta de la Secretaría de Educación Pública juzgue al memorismo y a la enseñanza tradicional, en la vida práctica de las escuelas sobrevivirán las corrientes dominantes basadas en el conductismo (gobernar el aprendizaje de los niños mediante objetivos de comportamientos esperados) y el enfoque por competencias (una versión sublime del conductismo). Las prácticas arraigadas, producto de la persistencia cultural, no se erradicarán por decreto.

Por lo tanto, conjeturo, habrá designios elaborados para la formación y actualización de los docentes que, además, es una demanda sentida de ellos.

El modelo que proponga la SEP tendrá críticas; no será del agrado de los opositores ni dejará contentos a quienes pretenden cambios más radicales. Sospecho que tendrá elementos valiosos y otros rebatibles; unos que evoquen el neoliberalismo, otros que pongan el acento en la democracia.

Estoy convencido de que, aunque no satisfaga todas mis expectativas, será mejor que lo que tenemos hoy.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/reforma-educativa-y-aprendizaje/

Imagen: www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2015/02/Pacto-por-mexico-reforma-educativa.jpg

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