Page 1990 of 2467
1 1.988 1.989 1.990 1.991 1.992 2.467

Obama: última chance

Por: Atilio A. Boron

Mírate al espejo y pregúntate que has hecho desde ese cargo que has detentado los últimos ocho años, el más poderoso del mundo. Se entiende que hayas encanecido rápidamente, porque la verdad es que has sido la gran decepción de los últimos tiempos. Siempre pensé que la “Obamamanía” que se desató con tu elección era una soberana estupidez, producto del colonialismo mental que afecta a intelectuales, académicos, comunicadores sociales y políticos de casi todo el mundo. Pero nunca llegué a pensar que en la Casa Blanca te iría tan mal.

Tus reformas (la financiera, de la salud, la migratoria, para hablar de las principales) fueron una tras otra un fracaso. No sólo por culpa de los homínidos que pueblan el Congreso de Estados Unidos sino porque, como gobernante, careciste de las agallas para pelear por lo que creías era justo. Tal vez estuvieras amenazado por la mafia derechosa de tu país, es posible; pero igual deberías haber librado combate, y no lo hiciste. Y en materia de política exterior, siendo un inmerecido Premio Nobel de la Paz no dejaste de librar guerras un solo día de tu mandato, y cada martes, rutinariamente, marcabas con un tilde el nombre de alguien que tus cobardes muchachos desde un refugio en Utah o Nevada, mataban con sus drones sobrevolando Paquistán, Afganistán o cualquier otro país del mundo en donde se ocultaron los que los imbéciles que te rodean e informan califican como “terroristas”. Asesinaban impunemente, con los consabidos “daños colaterales”, por supuesto. Tus generales de opereta, inútiles que -como decía Jorge Luis Borges- jamás habían sentido silbar una bala muy cerca de su cabeza, te metieron a fondo en cuanta guerra se librase en el planeta. Te limitaste a deplorar que en los últimos tiempos policías racistas se ensañaran con tus hermanos de raza, cuando deberías haberles proporcionado un escarmiento ejemplar a esos canallas que siguen pensando que todos los afroamericanos y los hispanos son criminales, como luego lo diría, sin tantas vueltas, Donald Trump.

Con la ayuda de Hillary Clinton diste vida al monstruoso Estado Islámico, causante de una crisis humanitaria de proporciones desconocidas desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Tu ex Secretaria de Estado se limitó a decir que “nos equivocamos al elegir a nuestros amigos”, cuando merecerían, tanto ella como tú, ser enviados a la Corte Penal Internacional por tan criminal elección de amistades políticas. Destruiste Libia, mentiste por años al acusar a Irán de tener un programa nuclear destinado a producir armas de destrucción masiva cuando tu bien sabías que el único país que tiene ese tipo de armamento en la región es Israel, y que lo tiene porque tus predecesores se lo otorgaron y tú no hiciste nada para revertir esa situación. No sólo eso: toleraste que el fascista de Netanyahu fuera a hablar en contra de tu decisión de restablecer el diálogo con Irán nada menos que ante el Congreso de tu país, cuando podrías haber hecho que las autoridades migratorias impidieran el ingreso de ese energúmeno a Estados Unidos. No contento con destruir Libia e incendiar Siria, Irak y casi todo el Medio Oriente, para debilitar los apoyos de Irán en la región, no dudaste en orquestar un golpe de estado en Ucrania, elevando al rango de combatientes por la libertad a una execrable banda de neonazis a los cuales tus funcionarios del Departamento de Estado alimentaban con panecillos en frente a la casa de gobierno en Kiev.

Ni hablar de lo que has hecho en América Latina: amparaste los golpes de estado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), e intentaste tumbar a Correa en el 2010. Hostigaste sin cesar a Venezuela con una guerra económica, diplomática y mediática muchísimo peor que la que el bandido de Richard Nixon (que por serlo tuvo que renunciar a su cargo) decretara en contra del Chile de Salvador Allende. Y fomentaste con tus lugartenientes locales una brutal ofensiva destituyente en contra de Cristina Fernández en la Argentina y el “golpe blando”, otra de tus aportaciones a la política contemporánea, en contra de Dilma Rousseff. Lejos de colaborar con la paz en Colombia has continuado apoyando al paramilitarismo de Álvaro Uribe, y apoyando a gobiernos que criminalizan la protesta social y matan a líderes como Berta Cáceres en Honduras. También, tienes el record en materia de deportación de hispanos (¡dos millones y medio nada menos!) y la masacre de los 43 jóvenes de Ayotzinapa no te ha movido un pelo.

No sigo porque el listado de tus tropelías y crímenes, aquí y en el resto del mundo, sería interminable. Tuviste un gesto de estadista al poner fin al horrible cautiverio sufrido, injustamente, por los cinco héroes cubanos. Pero pese a tu visita a Cuba y a la reanudación de las relaciones diplomáticas con ese país el bloqueo sigue su curso, con toda su ferocidad. Y no puedes culpar de ello a los desvergonzados millonarios que ocupan sus curules en la Cámara de Representantes y en el Senado de tu país. Tu bien sabes que mientras los millonarios constituyen el 1 por ciento de la población de Estados Unidos son el 52 por ciento en el Senado y el 44 por ciento en la Cámara de Representantes. Sabes que eso de la “democracia” norteamericana es una burla sangrienta y que tanto los representantes como los senadores no toleran la existencia de una Cuba socialista a 100 millas de la Florida. Pero hay muchas cosas que tú podrías hacer si no para derogar las leyes del bloqueo al menos para atenuar algunas de sus más graves consecuencias. Y eso está en las atribuciones presidenciales, que no has ejercido sino por cuenta gotas y en asuntos marginales.

Por eso, ya al final de tu mandato y antes de que pases a la historia, ¡y no entrando por la puerta grande precisamente!, podrías tener un gesto de grandeza y desmontar gran parte de la infame telaraña del bloqueo cubano, que ha sometido a este pueblo a más de medio siglo de privaciones y castigos por el sólo hecho de rechazar vivir de rodillas frente a tu país. Y jamás lograrás, ni tú ni tu sucesor, que tal cosa vaya a ocurrir. Porque si hay un pueblo digno y valiente en el mundo ese es el cubano. De modo que, hazte un favor a ti mismo y acaba ya con todo lo que esté a tu alcance para poner fin a una política que ha dejado a tu país como un paria internacional, como un “estado canalla”, objeto de la repulsa universal en Naciones Unidas. Y, de paso, indultar al combatiente colombiano Simón Trinidad, sometido a condiciones absolutamente inhumanas de detención, y al patriota puertorriqueño Oscar López Rivera, prisionero político de tu país por luchar por las mismas causas por las que lucharon Washington, Jefferson y los padres fundadores de los Estados Unidos. Oscar es el preso político que Estados Unidos ha mantenido por más años tras las rejas, en condiciones inhumanas. Tu inacción frente al bloqueo y el ensañamiento contra estos prisioneros sólo ha servido para consolidar aún más el repudio al imperialismo en América Latina y el Caribe.

Demuestra que aún tienes agallas y acaba ya con tanta infamia. Es tu última oportunidad. No la dejes pasar. Tus hijas, de las cuales estás tan orgulloso, te lo agradecerán.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=219629

Comparte este contenido:

A las cosas por su nombre

Por: Carolina Vásquez Araya
Uno de los mayores obstáculos para el combate de la violencia contra niñas, adolescentes y mujeres adultas es un vacío conceptual cuya dimensión supera largamente cualquier esfuerzo por desarrollar una sociedad igualitaria. La contraofensiva ante las denuncias de violencia de género se apoyan en argumentos como “los hombres también sufren violencia”, equivalente a colocar bajo un mismo rasero dos realidades opuestas, una de las cuales se sustenta en un poder de la masculinidad establecido a través de los tiempos y perpetuado en las sociedades modernas casi intacto.
Pero esto hay que ponerlo en términos mucho más sencillos si se desea permear esa resistencia a la aceptación del fenómeno. Lo primero es explicar por qué los hombres no sufren violencia de género. La definición de este tipo de violencia debería ser suficiente para aclarar el concepto, pero mejor es ir al detalle y obtener un panorama más amplio, remitiéndonos a la generación misma del trato diferenciado entre hombres y mujeres. Es decir, el momento mismo desde el cual se marca la escala de valor: la perspectiva del sexo del nonato.

En todas las civilizaciones antiguas y modernas las expectativas ante el nacimiento de un nuevo miembro de la familia tienden a favorecer al género dominante, es decir, el masculino. Durante el proceso de crianza en el núcleo familiar, a los niños varones se les inscribe en un estatus superior de autoridad y privilegios en comparación con sus hermanas, lo cual refleja como un espejo las relaciones de la pareja. El hombre debe ser proveedor, protector e independiente. La mujer debe ser obediente (mandato dado desde la ceremonia nupcial) y dependiente de la autoridad masculina. Su papel limitado a servir y dedicarse a la crianza de sus hijos.

Es ahí, en ese preciso instante, en donde se plasma el modelo de violencia y discriminación que perdurará durante el crecimiento y desarrollo de la personalidad. Es la convicción de superioridad impresa en un género, contrastada con la inferioridad del otro. La mujer dócil, sumisa y obediente será el prototipo de lo femenino, mientras el hombre fuerte, agresivo y dominante será la contraparte masculina en un modelo supuestamente ideal.

Esta manera de marcar roles no solo constituye una limitación evidente en el desarrollo de las niñas; también encierra a los niños en un chaleco de fuerza muchas veces contrario a su natural evolución, transformando a ambos en seres incompletos y frustrados.

La violencia, entonces, termina por ser una forma casi inevitable de expresión inducida por la visión limitada establecida por estereotipos sociales y culturales de cómo deben ser y manifestarse las relaciones entre ambos sexos, así como la manera “correcta” de definir sus características. Entonces, el dominio de un género por sobre el otro se manifiesta sin más límites que los impuestos por la forma de crianza, la educación y el autocontrol. Las leyes, por lo general, han sido tan permisivas ante la violencia de género como la sociedad en la cual se desarrollan estas relaciones.

La única manera de reducir la violencia de género, por lo tanto, reside en un esfuerzo legal y educativo enfocado en este fenómeno cuya dimensión, precisamente por ser connatural a la cultura imperante, pasa inadvertido para la mayoría. La igualdad de derechos es mucho más que una parte del discurso correcto. Es un cambio de mentalidad y un compromiso incondicional de respetarla en todos los aspectos de la vida. Es comprenderla en toda su enorme complejidad.

@carvasar

Blog de la autora: https://carolinavasquezaraya.com/2016/11/21/a-las-cosas-por-su-nombre/

Comparte este contenido:

62 familias tienen un patrimonio igual al de la mitad más pobre de la población de la Tierra. Ese sistema es homicida, biocida, ecocida y geocida

Por: Leonardo Boff

Hay un hecho que debe preocupar a todos los ciudadanos del mundo: el desplazamiento del poder de los estados-nación hacia el de unos pocos conglomerados financieros que operan a nivel global, cuyo poder es mayor que el de cualquiera de los Estados tomados individualmente. Estos realmente detentan el poder real en todas sus ramas: financiera, política, tecnológica, comercial, medios de comunicación y militar.

Este hecho ha sido estudiado y seguido por uno de nuestros mejores economistas, profesor del posgrado de la PUC-SP con amplia experiencia internacional: Ladislau Dowbor. Dos estudios de su autoría resumen la vasta literatura sobre el tema: “La red de poder corporativo mundial” del 04.01.2012 (http://www.dowbor.org/) y el más reciente de septiembre de 2016: “Gobierno corporativo: el poder caótico de los gigantes financieros”.

Es difícil condensar el cúmulo de informaciones que parece aterrador. Dowbor sintetiza:

 “El poder mundial realmente existente está en gran parte en manos de gigantes que nadie eligió, y sobre los cuales cada vez hay menos control. Son billones de dólares en manos de grupos privados cuyo campo de acción es el planeta, mientras que las capacidades de regulación global van a gatas. Investigaciones recientes muestran que 147 grupos controlan el 40% del sistema corporativo mundial, siendo el 75% de ellos, bancos. Cada uno de los 29 gigantes financieros genera un promedio de 1,8 billones de dólares, más que el PIB de Brasil, octava potencia económica mundial. El poder ahora se ha desplazado radicalmente” (cf. Gobierno corporativo, op. cit).

Además de la literatura específica, Dowbor refiere los datos de dos grandes instituciones que sistemáticamente a lo largo de los años se ocupan de los mecanismos de los gigantes corporativos: el Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (rivaliza con el famoso MIT de EE.UU.) y el Credit Suisse, el banco que dirige las grandes fortunas del mundo y, por lo tanto, sabe de estas cosas.

Los datos presentados por estas fuentes son sorprendentes: el 1% más rico controla más de la mitad de la riqueza del mundo. 62 familias tienen un patrimonio igual al de la mitad más pobre de la población de la Tierra. 16 grupos controlan casi todo el comercio de materias primas (cereales, minerales, energía, tierra y agua). Debido a que toda la comida obedece las leyes del mercado, sus precios suben y bajan a merced de la especulación, quitando a vastas poblaciones pobres el derecho a tener acceso a una alimentación suficiente y saludable.

Los 29 gigantes planetarios, de los cuales el 75% son bancos, empezando por el Bank of America y terminando con el Deutsche Bank, son considerados “sistémicamente importantes”, pues su eventual quiebra (no olvidemos que el más grande, los Lehamn Brothers de América del Norte, se declaró en quiebra) llevaría a todo el sistema al abismo o muy cerca, con consecuencias nefastas para toda la humanidad. Lo más grave es que no hay regulación para su funcionamiento, ni puede haberla, porque las regulaciones son siempre nacionales y ellos actúan planetariamente. No hay todavía una gobernanza mundial que cuide no sólo de las finanzas sino del destino social y ecológico de la vida y del propio sistema-Tierra.

Nuestros conceptos se evaporan cuando, nos recuerda Dowbor, se lee en la portada de The Economist que la facturación de la empresa BlackRock es de 14 billones de dólares, mientras que el PIB de los EE.UU. es de 15 billones de dólares y el del pobre Brasil escasamente llega a 1,6 billones de dólares. Estos gigantes planetarios manejan alrededor de 50 billones de dólares, el equivalente a la deuda pública total del planeta.

Lo importante es conocer su propósito y su lógica: buscan simplemente ganancias ilimitadas. Una compañía de alimentos compra una mina sin ningún tipo de experiencia en el ramo, sólo porque da beneficios. No hay ningún sentido humanitario, como por ejemplo, tomar una pequeña porción de las ganancias para un fondo contra el hambre o para disminuir la mortalidad infantil. Para ellos, eso es tarea del estado y no para los accionistas que sólo quieren ganancias y más ganancias.

Por estas razones entendemos la iracundia sagrada del Papa Francisco contra un sistema que sólo quiere acumular a costa de la pobreza de las grandes mayorías y de la degradación de la naturaleza. Una economía, dice, “que está centrada en el dios dinero y no en la persona: este es el terrorismo fundamental contra toda la humanidad” (en el avión de regreso de Polonia en septiembre). En su encíclica ecológica lo llama un sistema anti-vida y con tendencia suicida (nº 55).

Ese sistema es homicida, biocida, ecocida y geocida. ¿Cómo puede prosperar tal inhumanidad en la faz de la Tierra y todavía decir que no hay alternativa? La vida es sagrada. Y cuando es sistemáticamente agredida, llegará el día en que puede tomar represalias destruyendo a quien la quiere destruir. Este sistema está buscando su propio fin trágico. Ojalá la especie humana sobreviva.

Ecoportal.net

Servicios Koinonia

http://www.servicioskoinonia.org/

Comparte este contenido:

Los estudiantes salen a la calle para hacer oír su voz

Por: Educaweb

El 17 de noviembre se ha celebrado el Día Internacional del Estudiante, una efeméride que celebra una faceta que todos ejercemos en uno u otro momento, cada vez durante más tiempo. Este año la celebración ha sido especialmente reivindicativa, pues España se halla inmersa en pleno proceso de revisión de la LOMCE, una de sus leyes de educación más polémicas,  en medio de la negociación de los presupuestos y a punto de comenzar un debate para alcanzar un PactoNacional por la Educación.

La Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa ha generado controversia casi desde el mismo momento de su aprobación, en diciembre de 2013. El alumnado y gran parte de la comunidad educativa se ha manifestado en contra en numerosas ocasiones, la última el pasado 26 de octubre; y la próxima, esta misma semana, el 24 de noviembre.

El Sindicato de Estudiantes, una de las organizaciones convocantes, sigue desconfiando de las promesas del Gobierno del Partido Popular. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró en su discurso de investidura que las pruebas de evaluación previstas para el final de la ESO y Bachillerato, más conocidas como reválidas, no tendrían efectos académicos hasta que se alcanzara un Pacto Nacional por la Educación cuando «el decreto que el Consejo de Ministros aprobó en el mes de julio ya decía que este curso no tendrán efectos académicos», denuncia el sindicato.

Tampoco confían demasiado en la Propuesta de Ley que se votó en el Congreso el pasado 15 de noviembre, por la que el PSOE exigía la suspensión  del calendario de implantación de la LOMCE. A finales de la semana pasada se conocía el borrador  del proyecto de real decreto ley que el Ministerio de Educación enviaba a los negociadores del PSOE y se mantiene una reválida de Bachillerato muy similar a la de la Selectividad, con exámenes solo de las asignaturas troncales de 2º, y no de los dos cursos de esta etapa que establecía la denominada ley Wert. La evaluación final de 4º de la ESO también contemplará sólo las troncales de ese curso y pasará a ser muestral, por lo que sólo la tendrán que hacer algunos colegios elegidos por las comunidades autónomas.

El Sindicato de Estudiantes considera que la prueba de Bachillerato supone un «endurecimiento brutal» con respecto a la antigua Selectividad y cuestiona que se busque realmente la calidad educativa. A su juicio, el Gobierno sólo pretende allanar el camino «para expulsar a los estudiantes con más dificultades». Es por ello que no se resigna y mantiene la convocatoria de huelga para el 24 de esta semana.

Un lugar en el Pacto Nacional de la Educación

El Día Internacional del Estudiante también permitió escuchar otra reivindicación estudiantil.  La Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP) aprovechó la jornada para redactar un manifiesto que presentó ese mismo día ante el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En él se solicitaba al «nuevo» ministro,  Íñigo Méndez de Vigo, «un diálogo real» y una «mesa de negociación con todos los sectores implicados a fin de buscar el entendimiento y conseguir alcanzar un pacto educativo que brinde a la sociedad la Universidad que necesita».

En concreto, la CREUP defiende una educación superior pública de calidad y accesible para quienes han visto paralizar su carrera «por culpa  de unos precios que hacen de la universidad un privilegio». El manifiesto recoge tres puntos muy concretos, además de la «incertidumbre» que ha generado la LOMCE: el Real Decreto Ley 14/2012, «el mayor ataque a la Universidad Pública desde su creación», un sistema de becas «incapaz de absorber» a los estudiantes que no pueden pagarse los estudios y el sistema 3+2 (tres años de grado más dos de posgrado) aprobado «sin ningún tipo de consenso».

Universidad pública gratuita

El acceso a la universidad pública de manera gratuita ha sido otro de los caballos de batalla de la comunidad estudiantil. «Caminamos por una  Universidad Gratuita» fue precisamente el lema escogido por la Asociación de Estudiantes Progresistas (AEP), la Asociación de Jóvenes Estudiantes de Catalunya (AJEC), el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes (SEPC), el Consejo de Estudiantado de la Universidades Catalanas (CEUCAT) y el Consejo Nacional de la Juventud de Catalunya (CNJC) para reivindicar la gratuidad de la universidades públicas catalanas, «comenzando por la equiparación de los precios de máster con los de grado y la reducción de un 30% de los precios y tasas de los estudios universitarios».

Tal sintonía de voluntades pudo haber sido la causa de que, al día siguiente de la manifestación, consiguieran reunirse con el responsable de la Secretaría de Universidades e Investigación de la Generalitat de Catalunya, Arcadi Navarro.

Un trabajo callado

Manifestaciones y huelgas constituyen las expresiones más visibles de la posición del estudiantado. Ahora bien, existen otras menos mediáticas pero tan importantes o más que las anteriores. Se trata de los encuentros  o congresos estudiantiles, espacios donde se puede conocer con más serenidad y profundidad la posición de los estudiantes, aquellos alrededor de los cuales gira la educación, al menos en teoría.

Por ejemplo, entre el 2 y el 5 de noviembre se ha celebrado el VIII Encuentro de Representantes de Estudiantes, convocado por la CREUP y organizado por la Delegación General de Estudiantes de la Universidad de Granada. Al evento acudieron, según la CREUP, 80 estudiantes de 25 universidades españolas y tuvo como principales temas de debate la investigación, el panorama LGTBI (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales), la contratación y la financiación del sistema universitario español. Y en breve se celebrará también el XVIII Congreso del Sindicato de Estudiantes, con el fin de «organizar la respuesta contra los ataques del Partido Popular a nuestra educación». Dos ejemplos del trabajo discreto de los estudiantes, más allá de las aulas.

Fuente:http://www.educaweb.com/noticia/2016/11/22/estudiantes-salen-calles-hacer-oir-su-voz-10666/

Comparte este contenido:

La necesidad de sentirse en vínculo con la naturaleza

Por: Vicente Berenguer

Bosques amenazados, animales no respetados, ríos contaminados…el ser humano va destruyendo el planeta sin que parezca importarle demasiado. En cambio, lo que sí le parece relevante es que el sistema productivo-consumista siga yendo bien, aunque esto implique que al planeta en general le vaya muy mal. Tremenda contradicción parece encerrarse en el hecho de que al humano le vaya bien (aunque solo a unos cuantos de ellos, ni mucho menos a todos) y al planeta donde habita en cambio le pueda ir mal. ¿Dónde radica la enorme confusión? ¿En qué se basa esta inconsciencia?

El ser humano es un ser generalmente religioso sea cual sea la religión que profese. Postula o proyecta un Dios extramundano y trascendente al que se le debe rendir culto, rezar, alabar e incluso temer. Es un Dios por y para los humanos (quedando los animales y plantas prácticamente al margen de su “cobertura”), pero más, en un Dios solo para los que profesan mi misma religión: mi Dios es el único Dios. Pero además, este tipo de Dios es un ente separado de cada uno de nosotros y yo, en mi individualidad, a la vez estoy separado del resto de humanos y más aún del resto de seres.

Esta es la religiosidad a la que se “somete” gran parte de la población mundial, una religiosidad basada en la separación ontológica, como decimos, primero entre las personas pero más aún entre las personas y el resto de especies. Y ahí radica justamente el problema: en no concebir vínculos espirituales entre nosotros y el resto; en definitiva: en habernos convertido en seres religiosos pero no espirituales. Queremos saber quiénes somos, anhelamos la verdad, pero en realidad nos apartamos de ella y condenamos al resto de seres vivos a la miseria cuando no a su extinción. Y nos seguimos empeñando en postular un Dios extramundano en lugar de intramundano habitando y estando presente ya aquí, en cada uno de nosotros y en cada uno de los seres vivos aunque esto, así es, pueda llevar al planeta a su destrucción.

Pero no, no estamos separados y en cambio estamos en vínculo con la totalidad de la Naturaleza. Por tanto, si dañamos el bosque, contaminamos los ríos o extinguimos a las especies nos estaremos dañando, contaminando o extinguiendo a nosotros mismos. ¿Y qué clase de ser se perjudicaría a sí mismo? Solo un necio o un ignorante.

No se trata pues de crear un vínculo que previamente no existe entre los seres humanos y la totalidad de la Naturaleza, se trata más bien de reconocerlo; de reconocer, como por ejemplo así se desprende de las supuestas palabras que el jefe Seattle le dedicó por carta al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en respuesta a la pretensión de este de comprar las tierras donde habitaban los nativos norteamericanos ,  reconocer que los humanos y los animales somos hermanos y que todo está relacionado entre sí.

No concibamos pues lo sagrado en otros mundos o dimensiones, concibámoslo aquí: en cada río, en cada mar, en cada ave, en cada bosque y en cada ecosistema, porque solo así seremos capaces de salvar al planeta.

Ecoportal.net

Comparte este contenido:

Ineptitud educativa.

La nueva estrategia del gobierno federal «para que la reforma educativa llegue a las zonas más desfavorecidas» en realidad lo que busca es desaparecer la educación de las comunidades marginadas.

Por: animalpolitico.

En días pasados, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, anunció que entre enero y febrero próximos presentará lo que llamó “estrategia de inclusión y equidad”, para que la reforma educativa llegue a las zonas más desfavorecidas. La estrategia incluirá un “plan de reconcentración de escuelas” que implicará, en síntesis, cerrar los centros educativos de las comunidades pequeñas y trasladar a los niños a planteles con “organización completa” y con “educación de calidad”.

Este plan indica una vez más la ineptitud del gobierno en turno y sus políticas de escritorio, basadas en el desconocimiento total de la realidad de nuestro país. Más bien lo que está planteando es desaparecer la educación de las comunidades marginadas.

No aclara si esos planteles de “organización completa” incluirán hospedaje y alimentación para los alumnos. De no ser así, ¿cómo pretende que lleguen? ¿Enviará transporte escolar (en burro si acaso) a las comunidades aisladas o caminarán horas los niños para recibir educación? Y si funcionan como internados, ¿va a separar a los alumnos de sus familias? ¿Con qué derecho? ¿Piensa que los padres tendrán la confianza de dejar a sus hijos en manos de un puñado de burócratas?

Lo que va a conseguir es que decenas de miles de niños dejen de ir a la escuela, retrocediendo decenas de años en cuestión de educación a nivel nacional, echando por la borda los múltiples esfuerzos hechos desde épocas de Lázaro Cárdenas para llevar la educación a las zonas rurales marginadas.
Además de quitar las escuelas y obligar a los que quieran educarse a alejarse de sus familias o desplazarse por horas diariamente, este plan tendrá como consecuencia la desintegración familiar y el desarraigo comunitario de los niños, y además atentará contra la cultura de los pueblos indígenas. Probablemente eso es precisamente lo que están buscando, para facilitar el despojo y la entrega de territorios indígenas a las empresas trasnacionales.

Esta brillante idea de Nuño, como lo afirmó Luis Hernández Navarro en su columna del martes pasado en La Jornada, es “la moderna versión educativa de las viejas reducciones de indios” que fueron, como dice, “reconcentraciones forzadas de la población indígena durante la colonia” para extinguir la diversidad cultural de los pueblos, despojarlos de sus territorios y concentrar su mano de obra.

Según Nuño, de 200 mil planteles de educación básica, la mitad concentran solamente el 14 por ciento de los alumnos “en localidades dispersas, con los peores resultados y la menor inversión”. Es cierto que son muchas escuelas con pocos alumnos, pero precisamente por eso requieren menos recursos que los centros educativos grandes. Además, es falso que sean las de peores resultados. Cuando se aplicaba la prueba Enlace en primaria, destacaron muchas veces escuelas rurales, multigrado y de zonas indígenas entre las mejores, a pesar de pertenecer a las de “menor inversión”, (aquí y aquí hay algunos ejemplos sobre esto).

Evidentemente, lo que debería hacerse si se pretende desarrollar una verdadera “estrategia de inclusión y equidad” es aumentar el presupuesto y la calidad de la educación rural e incrementar particularmente los recursos para las escuelas bilingües en zonas indígenas. Y comenzar por reforzar las escuelas normales rurales, en las que se forman los maestros que educan precisamente a los indígenas y campesinos.

Que no invente el secretario que no sabe leer sino ler, que es mejor invertir en grandes planteles “con organización completa” (lo que sea que quiera decir con eso) que en escuelas para comunidades marginadas, cuyos niños tienen el mismo derecho que cualquiera de recibir educación sin tener que mudarse o caminar varias horas. Eso no es inclusión ni equidad, es discriminación y fomento a la desigualdad, pues lo único que logrará será dificultar el acceso de los más marginados a la educación, retrocediendo, como ya dije, decenas de años.
Fuente: http://www.animalpolitico.com/blogueros-codices-geek/2016/11/25/ineptitud-educativa/
Imagen: 
http://www.antorchacampesina.org.mx/olimpo-imgs-v3/foto/articulo/2015/Julio/20150723122049.jpg
Comparte este contenido:

Quitar la Filosofía del colegio.

Por: Monica Quintero Restrepo. 

En el tablero de la clase de filosofía aparecen un montón de nombres de unos señores con teorías de hace mucho tiempo: Platón, Kant, Nietzsche. El profesor explica al frente. Algunos estudiantes toman nota. Otros van al mundo de las ideas a dormir. Para muchos la filosofía es un karma. Aunque también lo sean las matemáticas y la física.

La idea de sacar del pénsum de los colegios la filosofía, y en general las humanidades, parece una idea que se repite cada tanto, por distintos autores. La más cercana es la del alcalde de Cartagena, Manuel Duque, que dijo que “tenemos que darles herramientas a los muchachos para que verdaderamente puedan salir adelante. ¿De qué les sirve la filosofía si estos son muchachos que se la tienen que salir a jugar a la calle? Nosotros tenemos que darles herramientas para el poder hacer”.

La idea vuelve a traer, cada tanto también, una pregunta que podría ser filosófica en sí misma: ¿Para qué sirve la filosofía? Es más, ¿de qué les sirve la filosofía a esos muchachos?

El profesor Freddy Santamaría Velasco, doctor en Filosofía, dice que definirla no es fácil. “Es el amor hacia el conocimiento, por el saber, como bien lo enseñaron los clásicos, y si vamos más allá de esta definición clásica, la filosofía es el compromiso con una actitud crítica del pensar, como bien lo enseñó Kant”. Está en la misma palabra: filosofía viene del latín philosophĭa, y este del griego antiguo amor por la sabiduría.

Fabio Garrido, profesor de filosofía en un colegio, señala que todo el que pregunta, cuestiona o duda sobre algo, en cierta manera es un filósofo. Luego, hay quienes lo llevan a otro nivel. La filosofía está en la vida, solo que no hay una consciencia de ella, ni tampoco una profundización, como la harían los filósofos profesionales. Así que no está tan lejana, como parece a veces.

Ahora bien, ¿cuál es la importancia de estudiar filosofía? Santiago Wills,periodista que estudió Filosofía en la Universidad Nacional, explica que permite ir más allá de los problemas del día a día. Así, más que la preocupación por hacer la tarea de la escuela, se preocupa por el conocimiento.

Y ahí el punto que muchos consideran más importante, y que Santiago subraya: si hay una disciplina que fomente el pensamiento crítico es la filosofía, poder cuestionar, no creer todo lo que dicen.

En ese sentido sigue Raúl Meléndez, profesor asociado al departamento de Filosofía de la Universidad Nacional: la importancia de que se estudie en los colegios es el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico, que tienen que ver con tomar una posición sobre un tema, examinando las razones a favor o en contra, analizando argumentos, revisando qué tan válidos son.

Tener ciudadanos críticos es importante para que tomen mejores decisiones y, sigue Meléndez, en una sociedad como la colombiana, tener habilidades de lectura crítica y de pensamiento crítico es muy importante para formar ciudadanos que sepan resolver sus problemas desde la argumentación y no desde la violencia.

En ese sentido, formar ciudadanos conscientes de su entorno, que se preguntan, que cuestionan y que son capaces, por ejemplo en el caso de la política, de tomar las mejores decisiones porque analizan las propuestas, y no porque se da por sentado la verdad que un alguien lanza en plaza pública.

Santiago expresa que a quienes menos les conviene tener ciudadanos críticos es a los políticos, porque la filosofía enseña a cuestionar las verdades, a dudar, a revisar si lo que alguien dice tiene sentido.

El profesor Fabio señala que la filosofía es una obligación si se quiere tener una sociedad analítica, que sea capaz de criticar lo que ocurre a su alrededor y de proponer otras posibilidades. “Una ciudad o un país que no se piensa a sí mismo solo crea robots”.

Adiós, filosofía

 Hasta 2014, las pruebas de estado, las que se llamaron Icfes y ahora son Saber, tenían un componente solo de esta materia. Ahora está dentro del componente de lectura crítica, que, según un documento guía, la prueba evalúa “las capacidades de entender, interpretar y evaluar textos que pueden encontrarse tanto en la vida cotidiana, como en ámbitos académicos no especializados”.

No es que la prueba no tenga que ver con la Filosofía, porque evalúa habilidades que fomenta esta disciplina, sino que desapareció con su espacio propio, sus individualidades.

En ese entonces se publicó un Manifiesto contra el asesinato de la filosofía en Colombia. En el punto cuatro, Consecuencias de asesinar la filosofía, se lee: “Al no dejar que el pensamiento se abra paso público y se manifieste en el aula escolar, estamos minando las estructuras y condiciones que harían que las nuevas generaciones construyeran una nueva historia, un nuevo futuro, un propio país”.

La consecuencia de quitar la filosofía del colegio, por supuesto, es otra pregunta. El profesor Santamaría indica que no es una catástrofe en sí misma, porque “la filosofía hace mucho tiempo dejó de ser mesiánica, pero sin lugar a dudas es un peligro que consiste en que entendamos la educación como una fábrica de adiestramiento para fines prácticos y útiles. Hombres sin una pizca de valentía para pensar por sí mismos”.

Para el docente Fabio Garrido vuelve al robot: “Quitar la filosofía es educar personas capacitadas para hacer actividades como máquinas, y no pensar más allá”.

¿La filosofía, aburrida?

Tal vez la propuesta no debería ser decirle adiós la filosofía en los colegios, sino replantear el cómo se enseña, porque sobre la materia parece caer la idea de que es aburrida, difícil, pesada, y de ahí lo de ser karma para muchos estudiantes.

Porque la filosofía puede ser difícil, no es secreto que hay textos complejos de leer, por su lenguaje abstracto, pero ello no significa que no se pueda enseñar de manera entretenida e interactiva. Se trata de cómo el maestro la acerca a los alumnos.

John Fernando Escobar, rector del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, comenta que el profesor no se puede quedar pegado al libro, porque si es él reproduciendo lo que dice el texto frente a una clase, “eso no nos lo aguantamos ni los viejitos”.

El reto es cómo enseñar, y muchos coinciden en que es importante actualizar los problemas. Para Santiago Wills es entender el contexto histórico, leer a esos filósofos de hace tiempo y traerlos al presente, para decir por ejemplo que esa pregunta de qué es la felicidad, que todavía se pregunta en esta época, es un preocupación que viene de antes, y entender que hay cuestiones humanas y de la vida que ya otros estaban tanteando. Y son los mismos problemas y las mismas preguntas.

El profesor Freddy tiene más ejemplos: “Platón y Aristóteles nos enseñaron en sus textos de política, por ejemplo, el cómo enfrentar una polis enferma o en crisis, y el cómo vivir justamente y comprometerse con el saber. Por su parte Kant nos advierte de los peligros de alejarnos de pensar racionalmente, así como el compromiso y respeto serio por el otro, por su dignidad y su libertad”.

Porque los problemas de los jóvenes y su realidad, agrega Raúl Meléndez, sí se pueden conectar con las inquietudes individuales, con la experiencia, con la vida de los jóvenes. Es traer esas abstracciones a información concreta.

El profesor de colegio recuerda la historia de Tales de Mileto, quien además de filósofo era astrónomo, y mirando las estrellas se dio cuenta de que en verano se alineaban de una manera y en invierno de otra, y descubrió cuándo iba a llover. Durante una sequía compró las prensas de aceite, y aunque a los otros les pareció raro, cuando llegó la cosecha, se las alquiló a los demás y acumuló una gran fortuna. “Sacó provecho de ese conocimiento, y aunque de la filosofía sí se puede hacer una gran fortuna, ese no es el asunto, sino el de preguntarse si hay un problema, plantearlo y resolverlo”. Si bien las respuestas no son las importantes en sí mismas, tanto como el planteamiento.

Se trata de pensar clases que conecten, que sean claras, que la frase de Nadie se baña dos veces en el mismo río emocione.

El rector del Politécnico añade que es importante que los estudiantes autogestionen sus conocimientos, que vayan fabricando sus discursos, y que los docentes reinvidiquen los pequeños triunfos, como si un estudiante logra, frente a un problema dado, otras posibilidades de resolverlo, aunque no sean las del libro. Eso hay que premiarlo, el aventurarse.

¿Técnico y no filósofo?

 Detrás de las declaraciones del alcalde de Cartagena está el tema de la educación media técnica. En la página web del Ministerio de Educación precisan que ella “prepara a los estudiantes para el desempeño laboral en uno de los sectores de la producción y de los servicios, y para continuar en la educación superior”.

Es una idea interesante, porque les abre a los jóvenes otras oportunidades. Ahora, ¿va en contravía del estudio de la filosofía y las humanidades?

John Fernando Escobar, quien estudió Ingeniería de Petróleos, dice que no, y que incluso hay que pensar en otras materias de las humanidades, como la sociología, la literatura, la historia, porque ellas les dan bases importantes a los estudiantes que pasan a la educación superior.

Para él no hay que pensar que si se les da a los jóvenes mucha información van a explotar. No. La propuesta siempre debe ser sumar. “Yo considero que no hay que quitar conocimiento”. De ahí que la media técnica no sea contradictoria con las humanidades.

El rector del Politécnico, desde el que operan unos 2.000 jóvenes de media técnica –1900 con la Secretaría de Educación de Medellín y 240 con Rionegro–, señala que se trata de un equilibrio. Él lo sabe: la media técnica desarrolla competencias para desempeñarse en lo laboral, lo que no significa que se vayan a quedar allí, sino, añade, que les permite ganar currículo en el desarrollo de una tecnología, y cuando lleguen a la universidad pueden adelantar entre dos y tres semestres.

Además, logran mayor desenvolvimiento, son proactivos y, sigue el rector, aleja a muchos del alcoholismo. “Una buena fracción de su tiempo libre se la pasan estudiando”.

Las humanidades también son importantes, y aportan en la formación de mejores estudiantes y ciudadanos. También lo sabe él por experiencia: quienes tienen buenas bases en estas materias tienen menos falencias, por ejemplo, en lectoescritura. Para él, que ha hecho maestría y doctorado, los conocimientos filosóficos fueron indispensables, aun siendo ingeniero: no se escribe una tesis si no se sabe cómo defender un texto, cuenta.

Es erróneo pensar que estudiar ingeniería aleja de la escritura: hay que saber escribir para mandar un correo electrónico o escribir una hoja de vida. Aunque esos solo son pequeños ejemplos.

Así que quizá no hay que pelear entre qué es más o menos necesario, o qué pasaría en quedarse en un mismo saber. El debate, por supuesto, es importante, así como pensar en la convivencia entre saberes. Cuestionarlo todo, además, es trabajo de la filosofía.

Fuente:http://www.elcolombiano.com/colombia/educacion/el-dilema-de-estudiar-filosofia-en-los-colegios-NB5355861

Imagen: http://www.elcolombiano.com/documents/10157/0/580×387/0c11/580d365/none/11101/JKLJ/image_content_27351999_20161112201118.jpg

Comparte este contenido:
Page 1990 of 2467
1 1.988 1.989 1.990 1.991 1.992 2.467