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La educación como barrera social o como instrumento de igualdad

Por: Alejandro Tiana Ferrer

Los últimos datos publicados por el proyecto PISA, correspondientes al año 2012, nos dejaron una mala noticia: los indicadores de equidad, de los que España podía legítimamente enorgullecerse, habían empeorado. La situación no era preocupante, pero sí la tendencia que se apuntaba.

Por ese motivo, y a la espera de que se publiquen a finales de 2016 los datos correspondientes al año 2015, estamos en un momento oportuno para reflexionar acerca del papel que desempeña el sistema educativo con vistas a promover la igualdad en la educación.

Desde este punto de vista hay tres cuestiones que merece la pena analizar con cierto detenimiento. En primer lugar, conviene pensar acerca de qué implica hacer efectivo el principio del derecho a la educación. En segundo lugar, hay que reflexionar acerca del modo en que mejor se asegura la igualdad en el acceso de los estudiantes a los distintos tipos de centro. Y en tercer lugar, debemos estudiar cómo se organiza el sistema educativo para impedir la aparición de barreras sociales y para fomentar la equidad en la educación.

Un equilibrio difícil pero necesario: libertad de enseñanza y derecho a la educación

Los dos grandes principios que rigen en la actualidad la política de la educación son los de libertad de enseñanza y derecho a la educación. Ambos cuentan con una larga historia, paralela al proceso de reconocimiento de los derechos individuales y sociales que ha tenido lugar en la época contemporánea.

El principio de libertad de enseñanza (o libertades de enseñanza, en plural, como dice acertadamente Manuel de Puelles que deberíamos denominarlo) se inserta en el reconocimiento de los derechos de libertad o libertades civiles que se produce ya desde la Revolución Francesa. Encuentran estos derechos su justificación en la necesidad de que el Estado respete la esfera privada del individuo, lo que implica reconocer la libertad de expresión, de culto, de conciencia o de prensa. La aplicación de este principio general al ámbito de la educación se realiza en una triple dirección: libertad de creación de centros, libertad de cátedra y libertad de elección de centro. Mientras que la primera acepción se consolidó en el Estado liberal, durante el siglo XIX, el reconocimiento de la segunda solo se conseguiría avanzado ese siglo, después de muchos conflictos. La tercera acepción centra buena parte de los debates políticos actuales en torno a la educación.

Por su parte, el derecho a la educación va asociado al reconocimiento de los derechos prestacionales o sociales, que comenzaron a incluirse de manera generalizada en las constituciones nacionales después de la segunda guerra mundial. Este tipo de derechos, que abarca ámbitos como las relaciones laborales, la salud, la seguridad social o la educación, encuentra su fundamento en la necesidad de asegurar a todos los ciudadanos un mínimo de igualdad, sin el cual el ejercicio de las libertades cívicas y políticas reconocidas no sería efectivo. Los componentes fundamentales del derecho a la educación son tres: obligatoriedad (ya que la educación es un derecho fundamental, del que no se debe privar a nadie), gratuidad (al menos en los niveles básicos, como medio de asegurar su efectividad) e igualdad de oportunidades (para progresar en el sistema educativo en función del mérito y no de los recursos disponibles). Los tres componentes han quedado recogidos en documentos tan relevantes como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 y la Convención de los Derechos del Niño de 1989.

Se trata de dos principios procedentes de tendencias ideológicas diferentes. El primero encuentra su origen en el liberalismo y el conservadurismo, en sus distintas concepciones, mientras que el segundo lo tiene en el igualitarismo y la democracia social. Por ese motivo ha existido y existe entre ambos una tensión que no resulta siempre sencilla de resolver.

En el caso de España, esa tensión fue evidente durante los siglos XIX y XX, generando incluso algunos conflictos de cierta envergadura. La Constitución de 1978 intentó buscar un equilibrio entre ambos, aunque la tarea no resultó sencilla, dada la profunda divergencia ideológica existente. Hay que reconocer que no fue fácil encontrar un acuerdo entre las posiciones defendidas respectivamente por los herederos de la escuela nacionalcatólica franquista y los de la escuela pública unificada republicana. El antagonismo estaba muy arraigado y los enfrentamientos habían estado a la orden del día.

Es bien sabido que el artículo 27, que trata de la educación, fue uno de los que puso en riesgo el consenso constitucional. El debate fue intenso, si bien se alcanzó finalmente un acuerdo, consistente en la yuxtaposición de los dos principios mencionados, la libertad de enseñanza y el derecho a la educación. Todas las partes negociadoras realizaron cesiones relevantes, que no dejaron de recibir algunas críticas de sus afines. Pero lo importante es que se alcanzó un consenso, de los que Giovanni Sartori denomina básicos, sobre el que basar la posterior regulación de nuestro sistema educativo.

Con más o menos dificultades y con ocasionales recursos al Tribunal Constitucional, el sistema ha venido funcionando razonablemente durante los últimos treinta y cinco años. Pero en estos últimos tiempos estamos asistiendo a un intento más o menos abierto de cambiar ese consenso básico. En nombre del principio de libertad de enseñanza, y centrándose sobre todo en la libertad de elección de centro, hay sectores ideológicos que propugnan cambios normativos profundos. La inclusión que hace la LOMCE de “la libertad de enseñanza y de creación de centro docente, de acuerdo con el ordenamiento jurídico” entre los principios inspiradores del sistema educativo, sin hacer mención paralela al derecho a la educación, me parece una demostración patente de ese intento. En mi opinión, corremos el riesgo de romper un consenso básico que costó mucho alcanzar. Y ese es un problema importante que no nos podemos permitir que se reavive en las circunstancias actuales.

Un mito engañoso: la libertad de elección

En relación con lo anterior, vale la pena destacar que la libertad de elección se ha convertido desde hace años en una de las banderas educativas favoritas de los grupos conservadores y liberales. Se trataría en última instancia de asegurar que las familias pueden elegir el tipo de educación que desean para sus hijos, por medio de la libre elección de centro. La defensa de ese principio se sustenta en algunas ideas que merece la pena analizar.

Un supuesto muy extendido entre los defensores de dicha opción es que en España existe una escasa libertad de elección. El motivo sería la existencia de una supuesta zonificación rígida, que asignaría forzosamente a los alumnos al centro más cercano a su domicilio y les impediría elegir.

Pues bien, hay que subrayar que esa idea es falsa. Es cierto que contamos con zonas escolares, cada una de las cuales agrupa generalmente varios centros. O sea, aplicamos criterios de asignación de alumnos similares a los existentes en países como Inglaterra o Estados Unidos, que no pueden considerarse enemigos de la libertad individual. Pero a diferencia de lo que allí sucede, las familias no están obligadas a llevar a sus hijos al centro que les corresponde, sino que pueden realmente elegir cualquier centro que deseen, esté o no dentro de la zona en que se ubica su domicilio. E incluso admitimos la posibilidad de tomar en consideración el lugar de trabajo de los padres en vez del domicilio a efectos de admisión en un centro determinado, ampliando así la libertad real de elección.

En consecuencia, nuestras zonas escolares no tienen carácter exclusivo, siendo su única función la de primar la cercanía (entre otros factores) cuando hay más demanda que plazas disponibles en un centro. Porque es realmente ahí donde se sitúa el problema de la elección y donde vale la pena centrar el análisis.

En efecto, cuando hay más solicitudes que plazas en un centro puede optarse por diversos sistemas para asignarlas. Una primera opción consiste en dejar que sea el centro quien elige libremente a sus alumnos. Es lo que algunos defienden abiertamente, planteando una contradicción insalvable, puesto que no serían las familias quienes elegirían, sino los centros quienes podrían elegir a su propio alumnado. Al margen de la discrecionalidad y la injusticia que ese sistema introduce, hay que hacer notar que la supuesta defensa de un principio llevaría precisamente a su negación: frente a la libertad de elección (de las familias), primaría la arbitrariedad de la elección (por los centros).

Una segunda opción consiste en adoptar algunos criterios objetivos para resolver los desajustes entre las plazas disponibles y las preferencias expresadas por las familias. En principio, se trata de una solución más justa y que concede mayor seguridad. Es el modelo actualmente aplicado en nuestro sistema educativo, al igual que en otros muchos. Ahora bien, el dilema se plantea cuando se trata de establecer dichos criterios. Los más habituales son la distancia del domicilio al centro, el nivel de renta y el tamaño de la familia. El primero se basa en la conveniencia de que los niños y jóvenes asistan a centros cercanos a su domicilio, dadas las múltiples ventajas que ello implica. El segundo y tercero tienden a favorecer a las familias con mayores necesidades, a las que los poderes públicos deben proteger especialmente. Si bien dichos criterios pueden pervertirse y no están exentos de fraudes, resultan sin duda razonables. Se trata de un sistema que asegura el equilibrio de la libertad de enseñanza y el derecho a la educación.

Existen también opciones intermedias, como la de combinar algunos de los criterios mencionados con otros más flexibles o dar la posibilidad a los centros de asignar libremente una determinada puntuación, adicional a las anteriores, para cubrir sus plazas. En este caso, la justicia de la solución adoptada depende de varios factores. Por una parte, si la puntuación así asignada es demasiado alta, estaríamos de hecho en el primer caso analizado más arriba. Por otra parte, si esa puntuación no presta una atención especial a las familias más desprotegidas o con mayores necesidades, estaríamos ante una situación que primaría a quienes tienen mayor poder o capacidad de influencia. En ambos casos habría personas o grupos que saldrían perdiendo con la aplicación de este sistema.

Y es que no basta con preguntarse qué grado de libertad de elección existe en un sistema educativo. En 1996 Bruce Fuller y Richard F. Elmore coordinaron un libro con el sugerente título Who chooses? Who loses? (Teachers College Press, New York). Debo reconocer que me impactó su análisis acerca de los efectos desiguales de la elección de centro. Desde entonces, cuando se habla de libertad de elección no me resisto a plantear la pregunta de quién sale perdiendo. Pienso que vale la pena formularla, pues no todos los sistemas son neutrales.

Un instrumento para la igualdad: trayectorias escolares abiertas y fluidas

Asegurar la equidad en la educación y evitar la creación de barreras escolares y sociales no implica solamente defender el derecho a la educación y llevarlo a la práctica en lo que se refiere a la igualdad de condiciones en el proceso de escolarización. También implica establecer una estructura y una ordenación educativas que aseguren la igualdad.

Como es bien sabido, los sistemas educativos actuales distan de ser idénticos, si bien presentan algunos rasgos similares. Por una parte, todos ellos definen una etapa de escolarización obligatoria, precedida y seguida por otras que no lo son y que a su vez difieren en los momentos de inicio y final, así como en su configuración. Por otra parte, todos cuentan con un tronco común de duración variable y unas ramificaciones que varían en número y extensión. El modo en que se imbrican la obligatoriedad y la formación común, cuya duración puede o no coincidir, difiere asimismo de unos sistemas a otros. Haciendo un símil viario, podría decirse que esta configuración dibuja un entramado de caminos, más o menos complejo y con un número variable de vías internas de conexión, por donde transcurren las trayectorias escolares que los estudiantes recorren durante su etapa formativa.

En consecuencia, puede decirse que los dos elementos fundamentales que determinan dicha configuración son la estructura del sistema y la ordenación educativa. La combinación de ambas hace posibles unas trayectorias e impide otras, abriendo o cerrando caminos a los estudiantes que las transitan. Y el análisis de tales trayectorias es muy interesante para valorar qué oportunidades de educación y formación ofrecen realmente los sistemas educativos al alumnado.

Los modelos subyacentes a la Ley Orgánica de Educación (LOE) y a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) son muy diferentes. Mientras que el primero es un modelo de tronco único prolongado, seguido por una ramificación corta pero intensa, el segundo es un modelo en abanico, donde el tronco se va escindiendo progresivamente en vías divergentes con escasa intercomunicación entre sí. Se trata de dos opciones claramente diferentes, que vale la pena analizar.

Desde una perspectiva general, puede apreciarse que la estructura del sistema educativo adoptada por la LOE y la LOMCE es idéntica, ya que tienen las mismas etapas y con igual duración. Podría, por lo tanto, considerarse que son modelos equivalentes. Sin embargo, las medidas de ordenación que las acompañan son tan distintas que determinan trayectorias escolares muy diferentes.

La LOE enfatiza el carácter común de la educación básica, entre los 6 y los 16 años de edad, esto es en las etapas de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria (ESO), planteando la atención a la diversidad como un mecanismo que permite huir de la uniformidad y dar a cada estudiante lo que necesita para su pleno desarrollo, siguiendo trayectorias diferenciadas pero equivalentes y conducentes a una misma titulación. Por su parte, la LOMCE, bajo el rótulo de la flexibilización, propone desarrollar programas que permitan a cada estudiante “desarrollar todo su potencial”. El problema que subyace detrás de una declaración tan genérica estriba en que dichos programas van conduciendo a trayectorias divergentes, con difícil retorno o cambio de rumbo. Por una parte, sustituye los programas de diversificación curricular por los de mejora del aprendizaje y el rendimiento en el primer ciclo de la ESO (cursos 1º a 3º), que dejan un interrogante abierto acerca de qué sucede con quienes no los superen. Por otra parte, establece dos opciones en 4º de ESO, que ya se prefiguran en 3º: las enseñanzas académicas (conducentes al bachillerato) y las aplicadas (conducentes a la formación profesional). Por último, todo ello se culmina con un triple título final de ESO: un certificado de los estudios cursados para quienes no lleguen a superar ninguna de las dos reválidas planteadas y dos títulos diferentes de Graduado en ESO, en función del tipo de reválida aprobado. Todo ello abre la vía a tres trayectorias distintas: la nueva Formación Profesional Básica, la Formación Profesional de Grado Medio o el Bachillerato. En suma, los caminos que pueden seguir los estudiantes se abren en abanico. Y el problema aumenta, si se tiene en cuenta que las pasarelas de unas vías a otras son muy limitadas.

Este modelo de la LOMCE, aun manteniendo la misma estructura del sistema educativo de la LOE, reduce muy sustancialmente su grado de comprensividad. Los estudiantes comienzan a ser separados bastante antes de finalizar la etapa obligatoria, con notables dificultades para revertir decisiones tempranas que pudieran resultar desacertadas. Además, esa rigidez tendrá impacto en el aprendizaje que debe realizarse a lo largo de la vida. La pregunta de qué sucederá si un joven desea retomar su formación a partir de un mal comienzo académico resulta inevitable. Y hay que decir que la respuesta es muy decepcionante.

La posibilidad de plantear trayectorias abiertas y reversibles no se basa solamente en razones técnicas, sino también de equidad y justicia social. Nuestras sociedades necesitan desarrollar el talento de todos los ciudadanos, independientemente de las decisiones incorrectas tomadas en algún momento del tiempo. Sin eso, no tendremos un sistema justo ni eficaz. Y no parece que ese sea el modelo hacia el que tendemos. Y eso actúa más como barrera social que como instrumento al servicio de la igualdad en materia de educación. Quizás los próximos datos de PISA no reflejen todavía la magnitud del cambio que se está produciendo, pero antes o después lo dejarán notar, si no hacemos nada para revertir la tendencia.

Tomado de: http://www.te-feccoo.es/2016/07/20/la-educacion-como-barrera-social-o-como-instrumento-de-igualdad/

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Repensar la inteligencia para una revolución educativa que utilice todos los talentos (1)

Por: Edmundo Vera Manzo

Existe la necesidad urgente de revisar los principios cognitivos (principalmente la inteligencia), que fundamentan los procesos de admisión, prácticas educativas, procesos de enseñanza, aprendizaje y la orientación integral de los estudiantes, que conduzcan a la utilización de las potencialidades, inteligencias y talentos, en cada uno de los niveles del sistema educativo y en la vida. Se requiere superar las visiones y prácticas sobre la inteligencia y sus repercusiones educativas arbitrarias, unilaterales, absolutistas, mecanicistas, fabriles y excluyentes que conducen al desperdicio de talentos y vidas humanas y, por lo tanto, no permiten aprovechar el perfil de cualidades únicas que tiene todo ser humano. Es un irrespeto que los seres humanos en los sistemas educativos y de capacitación sean excluidos y como objetos con desperfectos de fábrica, sean botados a la calle, la delincuencia, la desocupación, la prostitución y la drogadicción. Se debe superar la educación fabril que excluye a los ‘diferentes’, despreciando sus individualidades y cualidades. Lamentablemente, de acuerdo con Philip Wexler: “Me gustaría poder decir que esta larga noche de pensamiento y práctica fabriles alienadoras en la educación ha acabado por fin.

Pero el aparato educativo todavía avanza al ritmo que marca su estandarte, sin conocimiento o vergüenza alguna del pequeño lugar que corresponde a este discurso particular en el drama histórico humano. El honesto uso militar temprano de este conocimiento se olvidó por la pretenciosa presentación de las técnicas de clasificación de destrezas utilizadas para organizar poblaciones reclutadas como sustituto de un conocimiento superior, cambiando el gran don del entendimiento humano que los dioses nos otorgan por este sucedáneo limitado que se vendió a los consumidores educativos como ‘inteligencia’”.

Cuando se dice que alguien es inteligente, ¿a qué nos referimos? La inteligencia se encuentra asociada a la capacidad para resolver problemas. Sin embargo, es un error creer que exista una persona capaz de resolver problemas en múltiples o todos los campos. Antiguamente se juzgaba la inteligencia por la experiencia. El empirismo considera que lo importante del conocimiento viene dado por la experiencia. El primero que planteó el tema en forma diferente fue Alfred Binet (Francia) con la publicación de L’ année psychologique con la escala métrica de la inteligencia con reactivos (tests), dedicada a detectar la edad mental de los escolares. La idea fue acogida por el Gobierno francés. Luego se usó para escoger oficiales en la Primera Guerra Mundial, continuó el sector empresarial y después se extendió en todo el sistema educativo. Jean Piaget (Suiza) aportó su concepción psicogenética de las operaciones intelectuales. Henry Wallon (Francia), relacionó la inteligencia (y prefirió usar al pensamiento) ligado a lo emocional y al desarrollo del carácter.

Lev Vigotsky (URSS) aporta la importancia del estímulo adecuado al desarrollo del pensamiento para una adecuada educación (el principio del aprendizaje próximo). En el último cuarto de siglo tres investigadores norteamericanos aportan al tema. Howard Gardner, con la teoría de las inteligencias múltiples; Daniel Goleman y la inteligencia emocional; y Joe L. Kincheloe y Shirley R. Steinberg proponen construir una teoría cognitiva sociopolítica “que tenga en cuenta el modo en que el mundo que nos rodea forma nuestra conciencia y subjetividad, condicionando acciones y compromisos. Se insta al profesorado, estudiantes y especialistas en educación, comprometidos con la mejora de las instituciones escolares y con la justicia social, a involucrarse en proyectos (…) para avanzar en la comprensión de los procesos cognitivos y para construir teorías y prácticas que hagan posible forjar aulas, colegios, universidades y una sociedad verdaderamente democráticos”. (O)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/repensar-la-inteligencia-para-una-revolucion-educativa-que-utilice-todos-los-talentos-1
Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec

Tomado de: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/repensar-la-inteligencia-para-una-revolucion-educativa-que-utilice-todos-los-talentos-1
Imagen: https://www.google.com/search?q=inteligencia&espv=2&biw=1366&bih=623&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjy1__I5ZjOAhWJKh4KHTLGBZUQ_AUIBigB#imgrc=mXcYDNjcNAlsrM%3A

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Desafíos de la educación

Por: Guillermo Mariaca

En 2003, Juan Carlos Tedesco, entonces director del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, afirmó que los pilares de la educación del futuro eran dos. “El primer reto, que se resume en el postulado aprender a aprender, hace referencia a los desafíos educativos desde el punto de vista del desarrollo cognitivo. El segundo reto, aprender a vivir juntos, comprende los desafíos relativos a la consecución de un orden social en el que podamos vivir cohesionados, pero manteniendo nuestra identidad como diferentes”.

Cinco años después, ya como Ministro de Educación en la Argentina, afirmaba en una entrevista: “Las reformas de los años 90 y las más recientes están dejando enormes enseñanzas. La educación en América Latina se ha expandido mucho, pero tenemos muy serios problemas de calidad. Se acabó la etapa de expansión fácil que rigió en las últimas décadas. Hoy, para seguir creciendo, hay que mejorar la calidad. Si no mejoramos las formas de enseñanza y aprendizaje, por más que hagamos todo lo demás, esto no va a funcionar”.

Hoy, en Bolivia, no hablamos de educación. Como si no tuviera nada que ver con ese contradictorio y precario proyecto de país implícito en la Constitución para, entre otras cosas, contribuir a construirlo con algo menos de inconsistencia. O como si no tuviera nada que ver con el presente, con los desafíos de la convivencia. Como si fuera ajena a las urgentísimas tareas de la productividad. Como si la responsabilidad ética de tomar decisiones estuviera en manos exclusivamente de un Estado cada vez más autoritario, y no bajo la acción del consenso social.

Definitivamente, no hablamos de educación. Hablamos todos los días de las urgencias populistas, de las carencias del desarrollo humano, de la pobreza abrumadora, de la tiranía que prohíbe libros y cuerpos. No hablamos de educación porque el Estado no sabe de democracia, no sabe de desarrollo. Y, sobre todo, porque no sabe de servicio público.

Por eso, cuando se publica alguna noticia sobre educación, es apenas una noticia. Porque no solo el Estado no sabe de educación; la sociedad tampoco. Ya se ha contaminado de las urgencias, de los espectáculos, de los escándalos, de las corruptelas. De ahí que los medios publiquen alguna noticia cada muerte de obispo, pero ninguna reflexión regular sobre la educación: ese asunto sustantivo para saber convivir, poder construir y realizar los sueños del bien común.

Tomado de: http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2016/0724/noticias.php?id=195726
Imagen: https://www.google.com/search?q=Desaf%C3%ADos+de+la+educaci%C3%B3n&espv=2&biw=1366&bih=667&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiDk8ym5JjOAhVGLB4KHaKqAhAQ_AUIBigB#imgrc=fFNOAiSYGTcO_M%3A

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8 pasos INFALIBLES para que le enseñes a tus hijos a manejar la FRUSTRACIÓN

Por Emma E Sánchez

Todo va bien, la familia se encuentra muy contenta en el parque, los niños juegan tranquilos cuando de pronto tu hijo explota, llora y se enoja. Todos se quedan sorprendidos, los menores dejan de jugar y algunos otros padres deciden retirar del juego a sus hijos.

¿Qué sucedió? ¡Casi nada! Tu pequeño se enojó porque alguien más ganó en el juego y no tolera perder. Le gusta ganar y cuando no lo logra, se pone rojo, avienta las cosas, grita y ha llegado a pegarle o aventar al que se ríe de él. Estas consciente de que este tipo de conductas no son sanas y que en la vida en general solo le traerán consecuencias negativas, por lo que es necesario comenzar a trabajar en la mejora de este tipo de reacciones.

Déjame decirte que lo primero que debes evitar es angustiarte, ya que muchos niños tienen problemas para manejar la frustración, la diferencia está en lo que hacen sus padres para ayudar a sus hijos a progresar. Segundo, para manejar la frustración se necesita mucha paciencia y todavía más, constancia. Así que no te desesperes, sé ejemplo de tolerancia y entereza. Aquí, algunoas ideas que pueden servir:

1. Diálogo apacible

Junto con tu hijo y mediante una charla tranquila, sin discutir, juzgar o regañar, encuentren qué es lo que le hace estallar, así como sus motivos. Generalmente hay situaciones o emociones que hacen que los pequeños se sientan sensibles o vulnerables, tal vez puedas encontrar algunas de ellas en tu hijo. Las más frecuentes suelen ser las siguientes:

2. Cansancio

A cualquiera de nosotros le puede pasar que al sentirnos cansados solemos reaccionar mal. Ahora, imagina la misma situación en un niño. Las madres y padres debemos vigilar que nuestros hijos descansen durante el tiempo y las condiciones apropiadas. Hoy en día, creemos falsamente que mandar al niño a la cama quiere decir que se va a ir a dormir, lo cual no necesariamente es cierto. Actualmente, el Internet y los juegos de video están provocando que muchos niños y jóvenes no se duerman temprano, duerman poco o simplemente no descansen. Cerciórate de que al irse a la cama, tus hijos no lleven consigo aparatos electrónicos que les dificulten conciliar el sueño y alcanzar un descanso apropiado.

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3. Sentirse acosado

Para algunos niños, a veces es demasiado lo que se les requiere en cuanto a relacionarse con quienes no les agradan, hacer cosas que no le simpatizan o que se les exija lo que no están en condiciones de dar. El diálogo de los padres con sus profesores es fundamental para revisar que las cargas de trabajo o el proceso de socialización no le estén rebasando y se siente agredido por ello.

4. Búsqueda de la perfección

Es posible que a tu hijo le guste tomarse más tiempo del regular para hacer las cosas y cuando se le pide que lo haga más rápido o de otra manera, entra en una confrontación o explota en enojo. Intenta darle su espacio y tiempo para realizar sus propias cosas y pídele que haga otras conforme se le pide. Esto puede dar equilibrio a lo que se exige a sí mismo y el cumplir con lo que otros le requieren. En este aspecto, revísate a ti misma en cuanto a las expectativas que depositas sobre tu hijo, porque tal vez tú misma estás generando su intolerancia y frustración.

5. Se le exige mucho

Revisa las cargas de trabajo y deberes de tu hijo. Escucha y hazle caso si te dice que es demasiado, que está cansado o que algo no le gusta hacer. Los cambios y adaptaciones son necesarias y posibles, considera sus gustos y opinión para que su desarrollo sea el óptimo y juntos disfruten de cada etapa de éste.

  • 6. Relajarse y respirar

    Cuando platiques con tu hijo, anímalo a identificar cómo se siente su cuerpo cuando comienza a enojarse y a perder el control. Muéstrale cómo sentir su corazón y comenzar a respirar profundo y pausado. Contar hasta 10 o caminar un poco puede ayudarle a tomar el control de sus emociones y sentimientos.

  • 7. Pedir ayuda

    Si esa sensación de estallar comienza a ganar terreno, se vale pedir ayuda, a un maestro o alguien más. Dale las palabras que necesita para comunicar su necesidad y recibir apoyo, o hasta un permiso para salir a respirar y caminar un poco.

  • 8. Apoyo y elogio

    Cuando hablas con tu hijo, influyes en su corazón y su mente. Tu hijo sinceramente buscará mejorar pero no lo va a lograr pronto, ni de manera fácil. Anímalo, aliéntalo y reconoce sus esfuerzos cada vez que lo intente.

    Sé un ejemplo de lo que predicas controlando tus impulsos y mal genio, él te observa y aprende la lección. No lo olvides.

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Modelo educativo 2016 México. Cabos sueltos

Por: Alberto Sebastián Barragán

El 20 de julio, la secretaría de educación presentó el Modelo educativo y la Propuesta curricular 2016, para que la reforma “educativa” tenga el referente pedagógico que le faltaba. Es importante subrayar que es sana cualquier aspiración de lograr una buena calidad educativa y mejora en los procesos escolares. En todos los casos, es plausible que los funcionarios se pronuncien a favor de mejorar los resultados educativos.

ejes del modelo educativo

Sin embargo, la historia, así como la investigación educativa y la experiencia de los agentes involucrados, han demostrado que no sólo bastan las buenas intenciones. La calidad no se eleva por decreto. Necesita haber congruencia entre lo que se dice y lo que se hace. La educación requiere relación entre lo que se prescriba y lo que se realice. En todos los niveles.

Reorganizar es transformar

Al presentar los principales ejes se menciona que el Modelo educativo 2016 “reorganiza los principales componentes del sistema educativo nacional para que los estudiantes logren los aprendizajes que el siglo XXI exige y puedan formarse integralmente”. Sin embargo, el momento de la política educativa actual ha configurado un escenario desde el que se auguran pocos resultados positivos.

LA ESCUELA AL CENTRO

En efecto, se requiere transformar la cultura institucional de las escuelas y sus procesos internos, pero no se ha instrumentado la estrategia suficiente para lograrlo. La noción de autonomía lleva tres ciclos escolares de aplicación, y se le ha mal entendido, y se no ha logrado implementar con buenos resultados. La prueba clara está en el funcionamiento de los Consejos Técnicos Escolares, donde la autonomía está prescrita, pero no es reconocida ni impulsada. Se dan espacios para elegir entre dos calendarios, pero se presiona la decisión a favor del de 185 días.

La escuela al centro mandata asesoría, acompañamiento y supervisión pedagógica, y no ocurre hasta el momento. A pesar de estar prescrita en la Ley General del Desarrollo Profesional Docente, la tutoría para profesores de nuevo ingreso no se ha consolidado. Y la reducción de la carga administrativa, ha sido un discurso que no ha tenido lugar en la realidad. Y ahora, sobre esa autonomía mal cimentada, se quiere construir el edificio de la autonomía curricular.

EL PLANTEAMIENTO CURRICULAR

Hace unas semanas hicimos aquí un primer análisis del Currículo 2016. La propuesta de la SEP. Y hay puntos nodales por señalar. Se retoman los Campos formativos del anterior Plan 2011, y se reestructuran contenidos en Áreas y Ámbitos. Del mismo modo se plantean continuidades y, relativamente, existen pocas rupturas y novedades.

Plan 2011   Propuesta Curricular 2016
1. Centrar la atención en los estudiantes y en sus procesos de aprendizaje 1. Poner foco en el aprendizaje
2. Planificar para potenciar el aprendizaje 2. Dar importancia a las “ideas poderosas” y al aprendizaje situado
3. Generar ambientes de aprendizaje 3. Tomar en cuenta los saberes previos del alumno
4. Trabajar en colaboración para construir el aprendizaje 4. Ofrecer acompañamiento al aprendizaje
5. Poner énfasis en el desarrollo de competencias,el logro de los Estándares Curriculares y los aprendizajes esperados 5. Generar congruencia entre el aprendizaje y su evaluación
6. Usar materiales educativos para favorecer el aprendizaje 6. Promover el aprendizaje activo
7. Evaluar para aprender 7. Favorecer la cultura de aprendizaje
8. Favorecer la inclusión para atender a la diversidad 8. Reconocer la existencia y el valor del aprendizaje informal
9. Incorporar temas de relevancia social 9. Modelar el aprendizaje
10. Renovar el pacto entre el estudiante, el docente, la familia y la escuela 10. Mostrar interés por los intereses de sus alumnos
11. Reorientar el liderazgo
12. La tutoría y la asesoría académica a la escuela

Esta base pedagógica de la reforma, si bien, no presenta grandes modificaciones, se ha tardado mucho en salir a la luz, y esto complica y extiende su implementación. Se plantea que todo el ciclo escolar 2016-2017 será el periodo de su revisión, para consolidarse como el Plan de estudios que rija la educación básica.

Hay puntos críticos por revisar y grandes tareas para la política educativa. Con la premura de la aplicación, y con las estrategias de actualización que se ocupen, el primer reto radica en la adquisición de los planteamientos pedagógicos de la propuesta curricular.

Cuando los profesores analicen que la categoría central de aprendizaje clave, es: “un conjunDiaz Barriga - La RIEBto de contenidos, prácticas, habilidades y valores fundamentales que contribuyen sustancialmente al crecimiento de la dimensión intelectual del estudiante, los cuales se desarrollan específicamente en la escuela”, lo relacionarán inmediatamente con la definición de competencia. Y si dicen: “más de lo mismo”, o “lo mismo pero con otro nombre”, no habrá manera de desinstalarlos de esa postura.

Esta transformación en las prácticas docentes implica una gran estrategia de actualización de gran cobertura y calado. Recordemos cómo fue la implementación del Plan 2009 para Educación Primaria, donde se desarrollaron diplomados para los profesores de los seis grados, durante tres años, para culminar justo con el sexenio de Calderón. Los resultados se han sistematizado en investigaciones muy interesantes por parte de muchos académicos, pero no se toman en cuenta. Recientemente se publicó el libro La Reforma Integral de la Educación Básica, que presenta reflexiones en torno a ese proceso de actualización en nivel primaria.

FORMACIÓN Y DESARROLLO PROFESIONAL DOCENTE

El orden de aparición de los elementos, en el eje de Formación y desarrollo profesional docente, nos da cuenta de la prioridad que tienen para la autoridad educativa: Primero, la evaluación docente; segundo, el Desarrollo profesional y actualización docente; y tercero la Formación inicial. Muchos académicos mexicanos, de gran experiencia, han expresado que la evaluación docente no es garantía de la calidad educativa. Pero se le sigue apostando como elemento de primera importancia.

La actualización docente requerirá estrategias que no sean “en cascada”, para habilitar a los profesores y que puedan aplicar, con eficacia y eficiencia, la Propuesta curricular 2016. Sin embargo, la secretaría de educación ha minado el campo de la preparación docente, en lugar de fertilizarlo. Tan sólo con decir que “cualquiera con título de licenciatura puede ser docente”, demerita el trabajo de preparación profesional de la mayor parte de los docentes.

Desde 1993 Michael Fullan había advertido la piedra de toque de las reformas educativas “la formación docente tiene el honor de ser, simultáneamente, el peor problema y la mejor solución en educación”. Sin embargo, como hemos visto en el tiempo que lleva la aplicación de la reforma, a los profesores sólo se les ha considerado como “el principal problema”, pero no se ha vislumbrado que más bien son la solución.

Si en la “revisión” que se le hará a la propuesta curricular, se determina ésta como factible y necesaria, hay un largo trecho por recorrer. Como si el tiempo y los recursos fueran suficientes para realizarlo en el tiempo restante del sexenio.

Por otro lado, la evaluación docente está por ajustarse. La formación continua sigue en entredicho, y la formación inicial, sigue siendo la promesa incumplida. Recordemos que hace un año, después de la XXXVII Reunión Nacional de la CONAEDU, estuvo a punto de salir la nueva propuesta de formación normalista docente, con dos licenciaturas y once maestrías para especificar un perfil de función docente. Pero no salieron.

En septiembre de 2015 se publicaron los lineamientos del INEE para la formación continua, y poco se ha sabido de la nueva propuesta para la formación docente. No obstante, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación estuvo presentando ese modelo de dos licenciaturas, a finales de 2015, como si se fuera a aplicar, pero en realidad no fue así.

El Plan Integral de Diagnóstico, Rediseño y Fortalecimiento de las Escuelas Normales, sigue brillando por su ausencia. La última reforma en normales no terminó de instrumentarse, y apenas está rindiendo sus primeros frutos. Pero ya se quiere reformar, aunque no ha sido evaluada.

LA INCLUSIÓN Y LA EQUIDAD

Desde el Plan 2011, había principios pedagógicos y Acuerdos secretariales que plateaban acciones para salvaguardar estas nociones de respeto a las diferencias y atención de la diversidad. Estos conceptos son imprescindibles en materia educativa y se ha trabajado con ellos en los últimos años.

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GOBERNANZA DEL SISTEMA EDUCATIVO

En esta última idea se refuerza la noción de regresar, del federalismo, al centralismo educativo. Se propone una nueva “rectoría” donde el gobierno coordine todas las actividades, propicie la participación social y reconozca, únicamente, al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. En la página 80 del Modelo Educativo, se establece que: “una colaboración estrecha y un diálogo permanente entre la autoridad educativa y el sindicato son fundamentales para una conducción eficaz del sistema educativo”. Desde esa redacción, no tiene representación ni reconocimiento ante la autoridad educativa ningún otro sindicato. En ese último apartado se da pie a la participación del poder legislativo, el papel del INEE, la participación social y de otros actores educativos.

¿Puede prosperar?

Es muy difícil el clima político en el que quieren echar a andar el nuevo modelo educativo. Con todos los movimientos que no se apaciguan con el pacto SEP-SNTE, y con los miles de maestros inconformes con las evaluaciones amenazantes, que “no son punitivas”, pero que pueden hacerlos perder su plaza. Con la gente agotada con el gobierno federal… hay muy pocas expectativas. La CNTE, a pesar de que orilló a la secretaría a reformular algunos planteamientos, sigue siendo el principal lastre de Aurelio Nuño.

La secretaría apuesta el éxito de esta reforma en la suposición de que los profesores se dedicarán con toda su energía y experiencia para aplicarla. Por buena y justificada, que sea la reforma, tendrá el rechazo como primer recibimiento, ya que la presenta el principal enemigo público de muchos maestros en todo el territorio nacional. Hay muchos cabos que intencionalmente se han dejado sueltos. Seamos optimistas, esperemos que tengamos como resultado, el menor de los males.

(Artículo publicado en el portal Educación Futura, el 22 de julio de 2016)

Tomado de: http://vocesnormalistas.org/2016/07/26/modelo-educativo-2016-cabos-sueltos/

Imagen de cabecera tomada de: http://wrmx00.epimg.net/radio/imagenes/2016/07/21/nacional/1469130862_223489_1469138587_noticia_normal.jpg

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Enredados y Medios: ¿hacia un mundo post-factual?

Ya no parece importar si la información es cierta o no es cierta, si la noticia es o no real, sino cuánta gente la cree.

POR LEONARDO GARNIER / leonardogarnier@gmail.com

Hasta hace poco, criticábamos a la “gran prensa” por su control casi absoluto de la información que nos llegaba. Era el mundo dominado por el mainstream: el cuarto poder. Las agencias mundiales escogían y repartían las noticias y los grandes medios locales nos las hacían llegar. No parecía haber escapatoria excepto en algunos medios alternativos de poco peso y poca circulación o pequeños espacios que decoraban con aparente amplitud las páginas de algún medio mayor. Los costos eran prohibitivos y el modelo de negocios centrado en la publicidad comercial marcaba la pauta: el rating manda, la circulación manda, la escala manda.

De pronto, se aparece el siglo XXI ofreciéndonos una revolución que podría ser tan grande como la de Gutenberg y, al instante, parece que todos somos periodistas, todos somos jefes de redacción, todos somos editorialistas, todos somos correctores, pero ¿lo somos?

En esta mezcla de ciencia y ficción que es nuestra realidad, en la que somos un poco Brave New World, un poco 1984 y un poco Animal Farm, el cambio tecnológico ha hecho posibles cosas que hasta hace muy poco eran realmente increíbles (es decir: no creíbles). En pocas décadas – por ejemplo – pasamos de las certezas que lograban fijarse en las páginas de la Enciclopedia Británica al mundo de Wikipedia, una enciclopedia hecha por todos (o sea, por nadie). Confieso que la recibí con marcado escepticismo ¿una enciclopedia hecha así, por la libre? …hasta que una investigación de la revista Nature mostró que Wikipedia podía ser tan precisa como la Británica. Diderot habría bailado tregua y catala: si era posible crear una enciclopedia globalmente descentralizada, constantemente actualizada y confiable, los ideales de la Ilustración seguían vivos.

Pero volvamos a la prensa. Frente al cuasi-monopolio anterior, en el que era difícil la supervivencia de los pequeños medios e igualmente difícil para el ciudadano común y corriente lograr que su opinión circulara masivamente, la red permite – o podría permitir – que todo circule, que todos tengamos acceso a toda la información, a todo el conocimiento, a todos los análisis, a todas las opiniones… y que todos podamos opinar y aportar nuestra dosis de información y conocimiento, recibiendo a cambio la más amplia, profunda y diversa oferta del saber y el sentir humano.

Y así nos abalanzamos sobre y hacia la red. Y clic, clic, clic: como una telaraña, la red nos engolosina, nos encanta, nos atrapa. Pero Facebook no es Wikipedia – y digo Facebook porque lo demás se ha vuelto irrelevante excepto para pequeñas tribus. Hoy por hoy, Facebook tiene más de mil seiscientos millones de usuarios y sigue creciendo; y es, por mucho, el medio más utilizado en el mundo para buscar noticias y conseguir información, al punto que feisbukear ya ha sido sugerido a la Real Academia para su ingreso al DRAE.

Lo decía McLuhan al analizar el impacto que estaba teniendo la televisión en la segunda mitad del siglo XX: “el medio es el mensaje” o, más exactamente “el medio es el masaje” …y los masajistas somos todos nosotros: periodistas/masajistas y al mismo tiempo masajeados (o mensajeados, usted escoge).  Cada revolución tecnológica genera nuevas formas de percepción de la realidad. Pero no se trata simplemente de la tecnología: es también el negocio y, claro, la política. Todo junto y revuelto con nosotros: tecnología, negocio, poder y nosotros. El potencial es inconmensurable, los riesgos también.

Al igual que ocurrió no hace tanto con los libros hechos a mano por severos monjes en algún convento, los viejos medios de comunicación de masas se ven rebasados por la revolución: pierden lectores, pierden anuncios, pierden ingresos… en fin, pierden. Facebook reporta ingresos treinta veces superiores a los del New York Times, que es uno de los medios tradicionales que más éxito ha tenido en su transición a la red, pero aun así los ingresos de Facebook se triplicaron el último año, mientras los del Times cayeron 13%. Y claro, no todos son el New York Times.

Pero algo no cambia o, más exactamente, cambia para seguir igual: la lógica del modelo de negocios. Clic, clic, clic: el modelo de negocios que explota en la última década no hace más que elevar la vieja dictadura del rating a niveles impensables, clic, clic, clic… ahora lo que importa es el clic.  Todos persiguen el clic y por el clic muchos están dispuestos a vender el ¿tenían? alma.

El sueño, mientras tanto, sigue pendiente: la red mundial, aquella world wide web que se suponía abierta y no jerarquizada, en la que todos efectivamente podíamos buscar y ser buscados mediante esquemas no centralizados, no es la red que tenemos hoy (y no sé si alguna vez la tendremos). Como bien señala Katharine Viner, Editora en jefe del  Guardian, “esta vieja idea de una red abierta ha sido suplantada por plataformas diseñadas para maximizar el tiempo que pasamos dentro de sus muros, algunos de los cuales (como Instragram y Snapchat) ni siquiera permiten vínculos externos”.

El riesgo que Viner identifica tiene dos caras. Por el lado de los medios – las organizaciones de noticias – el riesgo (que ya es más que evidente en muchos de ellos) es que, obligados/tentados por la nueva lógica de la red, “ellos mismos se alejen del periodismo de interés público y se dediquen al periodismo chatarra, buscando que sus páginas web sean visitadas, en la vana esperanza de atraer clics y publicidad”. Esperanza vana – dice Viner – porque ese negocio ya ha sido capturado: de cada dólar gastado en publicidad en la red, un 85% va a Google y a Facebook, dejando apenas un 15% para que se lo peleen todos, todos los demás.

Por el lado de los usuarios, vemos que lo que podría haber sido el reino de la diversidad, de la riqueza de opiniones, del acceso ilimitado a la información y el conocimiento, de la confrontación de ideas y visiones… se está convirtiendo en su contrario: si antes nos veíamos empujados a la uniformidad por falta de opciones, hoy parece que nos sometemos voluntariamente a la uniformidad pues, ante la agobiante multiplicidad de opciones, nos conformamos con las que nos resulten más familiares o, peor aún, con las más populares: la viralidad manda. El resultado es un mundo en el que prevalecen el best-seller y la secta: best-seller para la mayoría y secta para las minorías. Y ¿todos vivieron felices para siempre…? Podría ser, si cada uno viviera en su propio mundo, pero en este mundo que compartimos, esta segmentación puede ser muy peligrosa.

Agreguemos un elemento final, para entender qué tan peligrosa: en medio de tanta información, de tantas y tan diversas – pero muy segmentadas – opiniones, la búsqueda razonable de la verdad, sufre. Cada día circula más información – es cierto – pero cada día hay menos recursos para trabajar con seriedad esa información, porque eso de que “todos somos periodistas” olvida algo fundamental: el periodismo toma trabajo y requiere talento y conocimiento. No basta el cut and paste para que lo que transmitimos tenga valor periodístico: sin mediadores, sin chequeos y dobles chequeos, lo que circula simplemente circula y su veracidad se diluye en su viralidad. Si la gente lo comparte, debe ser cierto – parecemos creer.

El problema es tan serio como para que distintos autores empiecen a hablar del “mundo post-factual”, en el que ya no importa si la información es cierta o no es cierta, si la noticia es o no real, sino cuánta gente la cree. Al contrario de lo que ocurre en  Wikipedia, en el mundo de la información/opinión en redes, abundan los clics… pero brillan por su ausencia los controles de veracidad. Peor aún, a la mayoría de la gente parece no importarle: lo que cuenta es que la gente lo crea, que la gente lo circule, no que sea cierto. De todas formas no nos daremos cuenta porque las opiniones contrarias, la información que habría negado nuestras verdades, no cabe en los algoritmos: leemos solo lo que queremos leer, vemos solo lo que queremos ver. Creemos, lo que queremos creer.

Así, algo que tiene el potencial para ser enormemente bueno podría estar convirtiéndose en algo tremendamente peligroso: pasamos de un mundo en el que había una verdad oficial – la delestablishment – a un mundo en el que no parece haber verdades… lo que a fin de cuentas y paradójicamente, resulta ideal para la parte más oscura del establishment (tan oscura que no parece establishment).

La pregunta queda al aire: ¿Importan los hechos, o importa lo que la gente cree que son hechos? Cierro con Newt Gingrich, líder del Partido Republicano que apoya decididamente a Donald Trump, que responde nuestra pregunta con sorprendente candidez en la entrevista sobre el crimen violento que le hizo una periodista de CNN: parece que en un mundo post-factual, lo real es lo percibido como real.

  • Periodista: “El crimen violento ha bajado”
  • Gingrich: “No ha bajado en las ciudades más grandes”
  • Periodista: “El crimen violento, las tasas de asesinato, han bajado”
  • Gingrich: “¿Y cómo es que no han bajado en Chicago y Baltimore?”
  • Periodista: “Pero el crimen violento ha bajado en todo el país”
  • Gingrich: “El Americano promedio no cree que el crimen haya bajado, no cree que estemos más seguros”
  • Periodista: “¡Pero estamos más seguros y el crimen ha bajado!”
  • Gingrich: “Esa es su opinión”
  • Periodista: “No es una opinión, es un hecho”
  • Gingrich: “Lo que yo digo también es un hecho. Lo que ocurre es que los liberales tienen todo un conjunto de estadísticas que teóricamente podrían estar bien, pero no es ahí donde viven los seres humanos.”
  • Periodista: “Un momento, Mr. Speaker, porque usted está diciendo que los liberales fabrican estos números, pero estas son estadísticas del FBI y el FBI no es una organización liberal.”
  • Gingrich: “Pero lo que yo digo es igualmente cierto: la gente se siente más amenazada
  • Periodista: “Se “siente” pero los hechos dicen otra cosa”
  • Gingrich: “Como asesor de un candidato, yo me quedo con cómo la gente se siente y la dejo a usted con las estadísticas”.

 (y recordemos, agrego yo: las elecciones se ganan con sensaciones, no con estadísticas)

Katharine Viner: “How Technology Disrupted the Truth”: The Guardian, 12/7/06https://www.theguardian.com/media/2016/jul/12/how-technology-disrupted-the-truth

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De la Evaluación a Funcionarios del MEP por Nuestra Voluntad

Por Dr. César Toruño Arguedas

Negarse a una nueva evaluación para los funcionarios del MEP es como una persona sobre la línea del tren mientras que, a los pocos metros, acelera el tren. Como dice una canción de Rubén Blades, “pito, choque y la pregunta ¿qué pasó? para la eternidad”.

Si usted es funcionario del MEP o conoce a alguien, el siguiente sortilegio le interesa.

De la Evaluación a Funcionarios del MEP por Nuestra Voluntad

Hoy es 25 de Julio, para los ticos este día se celebra la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica con el emblema “de la Patria por nuestra voluntad”, motivo por el cual el presente sortilegio conjuga la frase “De la Evaluación a Funcionarios del MEP por Nuestra Voluntad”. Entiéndase evaluar a funcionarios desde su postulación como funcionarios y constantemente cuando están ejerciendo labores.

La realidad es simple, antes del 2022 el país desarrollará un sistema de evaluación de funcionarios del MEP. ¿Por qué? La razón simple es que el ingreso de Costa Rica a OCDE traerá la exigencia internacional para mejorar el rendimiento educativo y siempre se traduce en una exigencia para cambiar la evaluación y contratación de docentes. La razón compleja se sustenta en la premisa de que la calidad de la educación está vinculada con la calidad de sus docentes y nuestro país no puede avanzar más sin tocar el tema tabú de la evaluación y contratación docente.

En América Latina ha sido clara la oposición del gremio docente a las evaluaciones, los casos de Chile y Ecuador son un referente pero sin duda el caso para estudio es México donde las huelgas y manifestaciones se han extendido por 16 meses, la principal sindicalista fue detenida por corrupción, el sindicato se dividió entre reformistas y opuestos a la evaluación. La oposición gremial es un producto directo de la premisa “me evalúan para despedirme”.

¿Me evalúan para despedirme? ¿Sería esa la intención y premisa en Costa Rica? Depende. Si permitimos que los radicales tomen la iniciativa, sean de izquiera o derecha, el debate será sobre ese tema, pero el gremio de educación puede aprovechar esta oportunidad para crear un sistema de evaluación referente en la región latinoamericana y en el mundo.

A continuación expongo algunas ideas fuerzas que podrían guiar una propuesta desde el magisterio.

Para Evaluar.

  1. Un sistema de evaluación concentrado en reconocer y premiar a los buenos funcionarios. El actual sistema se basa en la premisa de perseguir y castigar a los malos (cosa que no hace) y deja de lado el reconocimiento a los buenos funcionarios, esta debe ser la premisa del nuevo sistema de evaluación.
  2. Sin retroactividad. Es decir, la nueva ley no afectará a ningún funcionario del MEP que se encuentre en propiedad incluso podría extenderse la exclusión a toda persona que esté en condición de interina.
  3. Nuevo sistema de contratación. Actualmente la contratación de interinos se basa en la colección de títulos (capacitaciones, licenciaturas y maestrías) muchas veces comprados en U Patitos o Centros de Capacitación de Garage. El país requiere un sistema en donde los funcionarios deban pasar un examen en su colegio profesional, un examen psicológico  y un examen de dominio de contenidos, estos dos últimos realizados en MEP.
  4. Cambio en las Propiedades. Actualmente, el sistema de dar propiedades se basa en la colección de títulos y anualidades, un sistema a todas luces injusto que deja por fuera a miles de buenos educadores que no pudieron comprar tantos títulos como otros. Requerimos un sistema que otorgue propiedades después de una evaluación integral de la labor docente, con la inclusión de las voces de familias y estudiantes como pilares de la definición de la calidad.
  5. Digitalización de toda la información de los docentes, oferentes y plazas. Debemos desarrollar un sistema digital en el cual, cualquier usuarios desde cualquier parte del país, pueda ingresar y saber cuáles plazas están disponibles por centro educativo, distrito y dirección regional, cómo va el proceso de llamadas y contratación para las vacantes, cuáles funcionarios están contratados y cuál es su capacitación o evaluación, entre otros datos.
  6. Creación de una institución encargada de la evaluación del magisterio. Independiente del MEP, con cédula jurídica y capacidad de administrar fondos independientes, con un sistema de contratación de personal flexible y pertinente para sus tareas y con un sistema de financiamiento propio.
  7. Sistema investigación y toma de decisiones eficiente y pertinente. Todos hemos conocido un caso de un docente malo, corrupto, depravado sexual, vago, sinvergüenza, etc. También conocemos buenos docentes sometidos a años de injustos y agobiantes procedimientos provocados por venganzas de colegas, administrativos, estudiantes y padres de familias. Se requiere un sistema ágil, justo, eficiente y pertinente de investigación y toma de decisiones que permita, en esos pocos casos (pero sonados), una acción administrativa eficiente, proporcional y pertinente para el contexto educativo.

Para RECONOCER.

  1. Equivalencia entre calificación y trabajo. Requerimos un sistema laboral que permita una equivalencia entre la calificación de docentes y su jornada laboral, de tal manera, por citar un ejemplo, si un docente ha logrado alcanzar la excelencia durante 3 o 4 años seguidos, pueda optar por un contrato de 3 o 4 años para impartir menos horas lectivas y dedicar las restantes a investigación o planeamiento didáctico.
  2. Sistema de formación profesional. Los buenos funcionarios deben ser incentivados para seguir estudiando cursos especializados o maestrías, para lo cual el MEP debe otorgar permisos con goce de salario.
  3. Sistema de Mentorías. Los buenos funcionarios que tengan más de 25 años de laborar en el MEP deben ser utilizados como Mentores o Formadores de los nuevos funcionarios. Esto implica que los Mentores dejen de impartir lecciones para convertirse en acompañante del nuevo funcionario (relevo generacional y de conocimientos ordenado).
  4. Sistema unificado de salarios para que cada funcionario del MEP gane lo mismo por las funciones realizadas. Con esto borraremos la brecha entre salarios de preescolar, primaria, secundaria y educación técnica.
  5. Estabilidad laboral. Implica la construcción de un sistema de contratación de interinos que favorezca la estabilidad laboral en los contratos, posibilidad de propiedad y posibilidad de ascensos.
  6. Sistema de consolidación de la calidad. Cada docente, según aumente su puntaje, obtendrá garantías pedagógicas como menos estudiantes por aula, mejor infraestructura y recursos didácticos para la innovación.

Sin duda, si proponemos una evaluación desde nuestro gremio nos irá mejor a esperar la propuesta de otros y reaccionar tarde con huelgas inútiles. Si nos evaluamos por nuestra voluntad el resultado será bueno para cada uno  y para el país.

Fuente: https://cesartoruno.com/2016/07/25/de-la-evaluacion-a-funcionarios-del-mep-por-nuestra-voluntad/

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