Page 559 of 2502
1 557 558 559 560 561 2.502

Realismo para 2021

Por: Enrique Arias Vega


Se dice que un “pesimista es un optimista bien informado”. No debemos andar muy bien de información, por consiguiente, ya que hemos puesto todas nuestras esperanzas en 2021, como si este año fuera a dar un vuelco en nuestras vidas, estragadas por la pandemia del COVID-19.

Pero, de verdad, lo único que tenemos real en nuestro horizonte es la vacuna, cuyos efectos positivos en forma colectiva sólo se verán en la segunda mitad del año. En lo demás, partimos de unos umbrales tan bajos que bastante haremos con que 2021 sea simplemente malo y no pésimo, como el año que hemos dejado atrás.

Las previsiones estadísticas de crecimiento del PIB, sean las del Gobierno, con un 9,8%, o las más realistas del Banco de España, entre el 4,2 y el 8,6%, apenas si serán un parche para nuestra maltrecha economía, de la que dejo sólo dos datos, para hacernos una idea: el turismo ha bajado a niveles de hace 30 años y las pérdidas estimadas de la hostelería son de 67.000 millones de euros.

Por eso, pese a tener los presupuestos más expansivos de la historia, y la ayuda irrestricta de la Unión Europea, la recuperación será renqueante, a largo plazo y con la hipoteca de un déficit público y una deuda que, aunque sólo sea en parte y en condiciones ventajosas, habrá que devolver.

Por eso, no es solamente que hayamos perdido un año de nuestras vidas, sino que el recuperar los niveles de antes puede llevarnos un decenio. Sí, ya sé que eso es pecar de brutal pesimismo, pero me remito al comienzo de este artículo para justificarlo.

Tenemos problemas económicos mayores que otros países, pero no sólo esos, sino también sociales, políticos, institucionales,… con unos partidos a la greña, unos ciudadanos con pocas ganas de entenderse unos con otros y frentes abiertos en muchos ámbitos, desde la cuestión catalana a la monárquica, por citar sólo los más evidentes.

Pero, como insisto a lo largo de este texto, ser realistas en 2021 nos evitará la frustración de expectativas no cumplidas y poder poner los instrumentos para intentar alcanzarlas de verdad en vez de pensar que por arte de magia un milagroso 2021 solucionará todos nuestros problemas.

Fuente: https://www.diariocritico.com/

Comparte este contenido:

“Feliz año pasado”

Por: Leonardo Díaz 

Desprendernos de las cosas no significa arrojarlas a la nada. En muchas ocasiones, significa traspasarlas a quienes pueden resignificarlas en función de sus propios estados de ánimo.

Algunas personas aprovechan el fin de año para despojarse de viejos objetos. Esta práctica puede circunscribirse a un mero acto de limpieza. También, puede constituir un acto simbólico de renovación personal muy arraigado en la historia de la civilización humana.

El proceso de recreación emocional llevado a cabo al despojarse de las cosas personales es la sipnosis de la película Feliz año pasado, del director y guionista tailandés Nawapol Thamrongrattanarit, disponible en plataforma de streaming.

El film cuenta la historia de una joven tailandesa llamada Jean. Influida por la perspectiva de Marie Kondo, gurú japonesa del katazuke, práctica de ordenar e higienizar, Jean decide resideñar su espacio hogareño de un modo minimalista.

De acuerdo con el enfoque de Kondo, las pertenencias deben arrojarse si no proporcionan alegría a su dueño. Pero, ¿cuál es el significado de que un objeto ya no te de alegría? Nuestra relación emocional con las cosas no es estática, ni meramente instrumental. La foto de una persona puede agradarnos o irritarnos dependiendo de nuestra actitud emocional con ella al momento que observamos su retrato. Una cosa adquiere valor, aunque no nos guste por si misma, por remitirnos a alguien que nos la regaló con afecto.

Los objetos adquieren sentido a partir de nuestros vínculos emocionales con los demás. A veces, nos desprendemos de los objetos como un acto simbólico que representa nuestra desvinculación con personas a las que debemos dejar marchar; pero también, a veces los conservamos como la expresión simbólica de la rememorización de relaciones que aún nos proporcionan sentido.

En síntesis, nuestra relación con los objetos no se reduce a un “usar y tirar”.Conlleva una circulación de significados forjados en comunidad, como lo son nuestros rituales y celebraciones, incluyendo las festividades del Año Nuevo.

Fuente: https://acento.com.do/

Imagen: https://pixabay.com/

Comparte este contenido:

Mientras llega el relevo

Por: Sergio Martínez Dunstan


Finalizó el 2020 e inició el 2021. Conservo mis expectativas acerca del día después de mañana a pesar de los malos augurios. Durante el año que terminó me di la oportunidad de conocerme un poco más, dedicarme a las personas con quienes me relaciono, comprender la manera como actuamos en circunstancias adversas. Reflexionar sobre lo que estaba sucediendo y sus consecuencias. Adaptarme tan pronto como se pudiera. Ponerme en los zapatos de los demás. Mostrarles una buena cara, brindarles la mejor versión de mí. Imaginarme el futuro inmediato porque a largo plazo es punto menos que imposible. Pensar en la manera urgente de concebir y modelar nuestro entorno. Aprender a reinventarnos. Asumir la interdependencia. Los superhombres, los héroes, los salvadores del mundo somos nosotros. Nuestra estancia sobre la faz de la tierra depende de todos y cada uno. Lo que hacemos y haremos en lo individual, en lo colectivo. Hoy más que nunca cobra significado la palabra sustentabilidad. Me comprometo a ser mejor ser humano y espero la comprensión de ustedes estimados lectores. Les deseo lo mejor de la vida,

Pasando a temas mundanos, entrando en los asuntos que nos ocupan, de la agenda nacional en el ámbito educativo, nos habíamos quedado en el anuncio de la salida de Esteban Moctezuma Barragán (EMB) y de quien lo sustituirá, Delfina Gómez Álvarez. En mi colaboración anterior señalé el impacto de tal acontecimiento principalmente en el estilo de operar la política pública del sector educativo lo prematuro de hacer un juicio final porque apenas ha transcurrido la tercera parte de la administración. También identifiqué la necesidad de darle seguimiento y apresurar el desarrollo de tres estructuras: Sistema Educativo Nacional, Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, Sistema Nacional para la Mejora Continua, Sistema Integral de Formación, Actualización y Capacitación del Magisterio. Lo sigo reiterando hasta pienso que son también los retos para este año que recién comienza. Pero el desafío mayúsculo es el inconmensurable rezago educativo. El derecho a la educación, la equidad, la inclusión y la excelencia están en riesgo de lograrse. Y, en consecuencia, la reforma educativa fracasaría.

El todavía Secretario de Educación Pública, en su alocución con motivo del año nuevo, señaló que seguirá en su cargo, en las próximas semanas o meses, hasta que se materialice la proposición presidencial de estar al frente de la embajada de México en las Estados Unidos de Norteamérica. Así que no adelantemos vísperas. En tanto se formaliza la propuesta y mientras llega el relevo, el reto actual, principal e inmediato, continúa siendo la reapertura de las escuelas. De acuerdo con el plan y la estrategia anunciada por el titular del Ejecutivo Federal, la población menor de cuarenta años será vacunada de junio del 2021 a marzo del 2022. También señaló que el personal docente que regrese a clases presenciales en semáforo verde sería población prioritaria. Este asunto, la reanudación de las actividades escolares, ha resultado muy controversial. Algunos están a favor para evitar la exclusión de los grupos sociales vulnerables. Otros opinan en contra porque ponderan la salud por encima de todo.

EMB, en el mensaje dirigido al magisterio a propósito de la reciente reunión del Consejo Técnico Escolar llevada a cabo en diciembre pasado, anticipó la implementación de los Centros de Aprendizaje Comunitarios en las escuelas en aquellas entidades federativas que están clasificadas en amarillo en la semaforización de la pandemia. Servirán, dijo, para brindar asesoría a los estudiantes de educación básica en la forma que sea prudente y de acuerdo con las particularidades contextuales. Enfatizó que sería de manera voluntaria. Siendo así, Sinaloa, Veracruz y Tamaulipas debieran haberlos implementado. Y, por otra parte, en Campeche y Chiapas hubieran regresado a clases. Y aunque se anunció el Programa Aprende en Casa 3 todavía aún no se han dado mas detalles al respecto. Se desconoce cómo se llevará a cabo en el resto de las entidades federativas. Además del discurso populista, hasta la fecha, sólo ha quedado en eso, prácticas discursivas, sobre lo que sucederá en el sistema educativo nacional. Ahí nos avisan cuando se pongan de acuerdo y la decisión que tomarán. Hay que esperar. Ojalá las ocurrencias sin sustento estén al margen. Por el bien de todos, primero los mas necesitados. Así sea.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/mientras-llega-el-relevo/

Comparte este contenido:

Cambio en la SEP, una decisión de fondo

Si quien ocupe la Secretaría de Educación Pública no puede o no ve la necesidad de aprovechar el momento para dar un golpe de timón –como ocurrió con Cárdenas en la década de los 30– la reforma educativa de la 4T se quedará en lo que han marcado estos dos años: la aplicación de un proyecto educativo de neoliberalismo fino, de alianzas con cúpulas empresariales e institucionales y algunas concesiones elementales para el resto.

Se habrán podado las expresiones más brutales de la reforma de Peña Nieto, pero con piezas como la aún pendiente Ley General de Educación Superior (LGES), se hará a un lado a las comunidades, maestros y estudiantes y se favorecerá aún más a las cúpulas privadas y burocracias autoritarias-institucionales.

Hasta en el caso del derecho a la educación, porque éste se proclama, pero luego se le rodea de restricciones que dificultan y hasta niegan su ejercicio. Esa ley mantiene el requisito de un examen de selección, que con su sólo planteamiento, contradice lo básico de un derecho universal: que sea para todos. Un muestreo reciente reveló hasta dónde han avanzado las restricciones. Hay instituciones que aplican hasta cuatro exámenes (diagnóstico, sicométrico, admisión e inglés), además de un cuestionario socioeconómico.

Más recatadas instituciones públicas hablan de aplicar una batería de exámenes y otras que combinan el resultado del examen con el promedio de bachillerato. mismo que también es un requisito. Violentando la normatividad oficial, es común que se prohíba que solicite admisión quien tenga un promedio de bachillerato de 6.5, 6.9 o incluso de 8.5. Además, en algún caso, el promedio que se exige no es fijo, depende de la Media Global del subsistema de Bachillerato en que se graduó.

En otro caso de plantel público, además de pasar por una entrevista, el aspirante debe comprobar que en el bachillerato tuvo al menos 90 por ciento de asistencias y que jamás presentó un examen extraordinario. Y las becas se entregan sólo a quienes lleguen con 9 de promedio.

Por otro lado, el hecho de que las instituciones puedan discrecionalmente establecer requisitos, abre la puerta a que se establezca un perfil deseable del aspirante en lo ideológico o político. De hecho, en la muestra apareció al menos una institución privada de renombre que verificaba que el aspirante tuviera una concepción de su papel en la sociedad (de inspiración religiosa) coincidente con el institucional.

En otra, aparecían continuas referencias a los valores empresariales y se establecían limitaciones para el uso de las redes sociales. Se piden también cartas de recomendación y no necesariamente circunscritas al desempeño académico del estudiante.

Hay instituciones directamente ligadas a grupos empresariales que, como parte de su proceso de diversificación corporativa, incluyen una universidad de acceso restringido. Este punto se vuelve todavía más importante si se conecta con otro aspecto que salió a la luz en privadas: que en algunas los requisitos no son públicos. Se debe solicitar una cita donde, evidentemente y más allá de los aspectos vocacionales o de trayectoria escolar, el entrevistador puede indagar sobre aspectos como los arriba señalados o temas relacionados con sexualidad y antecedentes político-familiares.

El panorama para el derecho a la educación se complica aún más porque la discrecionalidad en el ingreso incluye los montos a cobrar (las colegiaturas, incluso en las públicas pueden ser de varios miles de pesos mensuales). El costo del proceso de admisión en una institución pública puede llegar a ser hasta 30 por ciento más alto que en una de las más renombradas y costosas instituciones.

Y, además, en privadas y públicas aparece una gran variedad de cobros: credencialización, bono deportivo, expediente médico, aportación al fondo de becas, matrícula. Frente a esta tupida maleza, las y los jóvenes en realidad sólo tendrán derecho a intentar ejercer el derecho a la educación. Y todo esto tiene que ver con la SEP, pues la actual ha impulsado denodadamente que se mantenga la redacción que pide que, además del certificado de bachillerato, quien aspira cumpla con los requisitos que establezcan las instituciones de educación superior (artículo 4). Requisitos como los arriba descritos y los que vengan, sin límite o acotamiento alguno. ¿Asumirá la nueva SEP este lineamiento o se deslindará de su antecesor y se pronunciará de palabra y en los hechos en favor de las y los jóvenes quienes durante más de un siglo han visto negado o severamente condicionado su derecho a la educación superior? ¿Se seguirá privilegiando (LGES, artículo 52) la co-conducción con los privados a expensas de la subordi-nación y exclusión de maestros y estudiantes? Y no es un dilema sólo personal de quien ocupe el puesto, es de fondo, el dilema de todo el proyecto educativo. Y el silencio también habla.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/12/19/opinion/021a2pol

Comparte este contenido:

Enfoques cooperativos, Hoy: Reflexiones sobre la epistemología de la Educación Cooperativa Escolar y Universitaria.

Por  Ana María Ramírez Zarza-José Yorg.

 

“La transformación sólo puede existir y materializarse a través del acontecimiento y la performatividad, concibiendo a esta última, como la capacidad que las cosas sucedan y se ejecuten de una cierta manera”. Aldo Ocampo González.

“Creo que es necesaria una ruptura epistemológica en la pedagogía cooperativa, una revolución pedagógica para acercarnos a los educandos, aprender de ellos y juntos, colectiva y solidariamente generar el conocimiento”. Mario Schujman.

Nos ilustra con toda crudeza Aldo Ocampo González en su trabajo “Comprensión epistemológica de la Educación Inclusiva: constelaciones, movimientos, encuentros y plasticidades”:

“La comprensión epistemológica de la Educación Inclusiva ha sido un tema omitido e invisibilizado por los investigadores y sus agendas, un tema no discutido con su debida pertinencia en las propuestas políticas y programas de formación del profesorado a nivel de pre y post-graduación –algunos esfuerzos dedicados a pensar su base epistemológica, incurren en el error de recurrir al aplicacionismo epistémico, esto es, el encapsulamiento de sus fuerzas analíticas en los esquemas de pensamiento proporcionados por los principales macro-modelos científicos de la filosofía de la ciencia, invisibilizando la pregunta por la autenticidad de su campo de conocimiento–, producto de un amplio espectro de equívocos de interpretación y aproximación a su objeto”.

No podemos menos que decir que tal párrafo incluye-a nuestro juicio-enteramente a la Educación Cooperativa Escolar y Universitaria y su epistemología, destacando-sin embargo- con fuerza, esfuerzos particulares de académicos y universidades que contribuyen al avance de esta modalidad educativa.

Lo primero que debemos señalar, para reflexionar desde lo epistemológico a la educación cooperativa, es que ella conlleva en sí elementos sociológicos, metodológicos, contenidos, sistema objetivos basado en valores y principios, etc, todos elementos u aspectos claramente a contracorrientes del neoliberalismo. La cooperación como filosofía utópica juzga  a la organización socio-económica capitalista, por tanto, es contestataria a ella, posee un pensamiento situado.

Entonces, si nos ajustamos a la conceptualización sobre epistemología dado por Ignasi Brunet y Antoni Morell (Epistemología y cibernética- 2001) se entiende como “reflexión acerca de lo que las disciplinas científicas están produciendo, trata de evaluar la naturaleza y calidad de su conocimiento científico, la verdad o falsedad de sus teorías o cómo proveen de explicaciones adecuadas o cuál es la estructura formal y conceptual de sus teorías”. En síntesis, “la epistemología es una reflexión sobre la producción de las disciplinas científicas y el conocimiento científico”.

La pedagogía cooperaria es la ciencia que reflexiona y aporta saberes al fenómeno cooperación en acción educativa. La reflexión epistemológica sobre la producción pedagógica cooperaria evidencia lo válido que resulta, toda vez  que el momento histórico que atravesamos bajo la pandemia exige  pensar dónde nos situamos ante el devastador efecto sobre el tejido de las relaciones, el modo en que queremos construir el futuro incluyente, y qué aportamos para esa sociedad que imaginamos mejor.

El sociólogo Boaventura de Sousa Santos plantea las Epistemologías del Sur para pensar. Nosotros coincidimos con Mario Schujman cuando afirma que “es necesaria una ruptura epistemológica en la pedagogía cooperativa”, y es que lo hemos hecho y dicho  muchas veces, en la actualidad la educación cooperativa se procesa bajo lineamientos pedagógicos liberales, aprendidos en los Institutos de formación docente oficial, en contrapuesto a ello hablamos de Pedagogía Cooperaria, reflejo de la cooperación doctrinaria.

Entonces, adherimos fuertemente a la filosofía Latinoamericana de la Cooperación, un pensamiento situado desde un continente demorado en su desarrollo por medio de la dependencia. Desde la posición genética de la cooperación en cuanto a su concepción de emancipación, autonomía e independencia.

Dicho todo lo anterior, el debate que tenemos entre manos es considerar cómo contribuir  a superar una educación claramente  colonizadora del pensar, del conocimiento, y avanzar hacia un pensamiento transformador y emancipador. De allí que no exista-para nosotros- una única epistemología.

¿Cómo abordar desde la pedagogía el proceso de descolonización del saber? ¿Cómo se presenta en la realidad la colonización del saber en los/as educandos/as? Nosotros transitamos una formidable experiencia educativa que engarzó  desde la primaria hasta la Universidad a través del ProDeCoop-Escolar y el ProDeCoop-Universitario, dos programas de educación cooperativa, esa trayectoria fue de mutuo aprendizaje.

La Educación Cooperativa es ante todo un proceso  de reeducación cultural y que naturalmente en virtud a ello, en ese proceso, se le antepone inevitablemente resistencia. Esa resistencia proviene de la arraigada fuerza de la costumbre, del hábito, del individualismo, la mezquindad, del “seguir el camino consuetudinario”, y es en ese preciso instante en que la corteza cerebral y sus funciones superiores son el escenario de una lucha por derrotar  esa resistencia para cambiar, para incorporar  nuevos conceptos, nuevas formas de pensar y actuar, para ello naturalmente debe desechar, lo que hoy llamaríamos, “chips defectuosos”.

Ese proceso reeducativo en los niños y jóvenes no presenta tanta resistencia, el problema son los adultos que experimentan altibajos, retrocesos e incluso enojos, todo proveniente de una cultura tradicional, conservadora y hasta reaccionaria.

El método de estudio y trabajo cooperativo implica   hacer oportuno recurrir al análisis y debate grupal respetuoso, facilitando comprender que el camino trasformador del pensamiento es zigzagueante y no llano.

Y es que la pedagogía cooperaria educa y forma teórica y prácticamente teniendo como eje la relación de cooperación, nutriendo con esos valores las disciplinas o saberes escolares y académicos, en suma, es la concreción de lo que  José Martí afirmó “Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote, es preparar al hombre para la vida”.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Fuente: Portal Otras Voces en Educación

 

Comparte este contenido:

El muralismo normalista mutilado

Los muros de las 256 escuelas normales públicas del país son una galería viva. Grandes pintores como David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Jorge González Camarena y José Hernández Delgadillo comparten allí paredes de auditorios, aulas, dormitorios y bardas con decenas de colectivos artísticos anónimos.

En las instituciones formadoras de maestros hay centenares de murales. A través de ellos, los alumnos conviven lo mismo con una visión de la historia del país y de la humanidad, que con el santoral laico de los héroes que habitan el imaginario magisterial. Gracias a las representaciones estampadas en esos edificios, los muchachos (y sus maestros) alimentan las señas de su identidad normalista.

Las paredes de las normales hablan. Sus narraciones cuentan los afanes emancipatorios asociados a la profesión docente. Testimonian la inclaudicable resistencia estudiantil. Rinden homenaje a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Alertan del peligro de que cualquier otro joven pueda convertirse en el 44.

Pero, también, como parte de dos proyectos culturales en pugna, hay muros que relatan otras historias. Pinturas que, más allá de su calidad estética, cortejan al poder, exaltan el más rancio nacionalismo y mistifican el pasado. Creaciones que diluyen el espíritu crítico de la educación alternativa y desaparecen la memoria militante del normalismo.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) acaba de editar un hermoso y necesario libro lleno de bellas imágenes, que busca recuperar el muralismo en las escuelas normales. Se titula Los Normurales. Un grito de resistencia y color por la memoria (https://bit.ly/38ehVxt). Desafortunadamente, la publicación dejó fuera una parte muy importante de lo que las paredes de estas escuelas gritan. Casi no aparecen allí ni la iconografía ni el ideario del normalismo militante; se omitió buena parte de la tradición pictográfica estudiantil.

Las paredes de muchas escuelas formadoras de maestros están llenas de imágenes de Ernesto Che Guevara, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, Arturo Gámiz, Carlos Marx, Vladimir I. Lenin, Misael Núñez Acosta y del movimiento zapatista. No son pocas las que reproducen escenas de represión contra el movimiento estudiantil. Sin embargo, Los Normurales prácticamente ocultó esas representaciones.

Es como si a la hora de publicar un libro sobre muralismo mexicano se despareciera a Marx, Bakunin, Proudhon, Flores Magón y Esteban Baca Calderón de la obra de Siqueiros en el Castillo de Chaputepec, titulada Del porfirismo a la Revolución. O como si se borrara a Lenin llamando a la cohesión del proletariado mundial unificado, acompañado de Marx, Engels, Bertram Wolfe y Trostky, del que Rivera pintó en 1934 en el Palacio de Bellas Artes, con el nombre de El hombre en la encrucijada…

Los Normurales tiene un directorio de 39 personas (sólo ocho de ellas mujeres), todos funcionarios públicos. Comienza con el presidente Andrés Manuel López Obrador y termina con el jefe de Departamento de Escuelas Normales de Zacatecas. Su prólogo está firmado por Mario Chávez Campos y Julio César Leyva Ruiz.

Aunque esto no se aclara en el libro, según el primer prologuista, se trata de una obra colectiva. “Cada escuela normal mandó sus fotografías y textos”, explicó en un tuit. Es decir, el resultado final es un amasijo casi sin editar, elaborado a partir de los criterios de los funcionarios públicos del sector educativo. Es decir, una versión de la historia y del normalismo que nada envidia a las elaboradas por el más rancio oficialismo priísta. Más de la mitad de las normales rurales (una incubadora formidable de murales) no fueron incluidas.

El médico y novelista Mario Chávez Campos, quien defendió los contenidos de la publicación en redes sociales ante el alud de críticas que se hicieron, es titular de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación. Curiosamente, tenía ese mismo cargo cuando Aurelio Nuño era secretario de Educación y emprendió su furiosa ofensiva contra el normalismo. Es un misterio cómo el encargado de operar el desmantelamiento de las normales públicas del país durante el gobierno de Peña Nieto continúa hoy en el mismo cargo, con una administración que afirma defender lo contrario.

Los textos incluidos en Los Normurales son muy desiguales. Al lado de unos pocos buenos ensayos sobre artistas, abundan otros que parecen reportes sacados de una solicitud de empleo. De un pintor clave en el muralismo normalista como José Hernández Delgadillo (del que existe un libro extraordinario, compilado por su hijo Francisco Hernández Zamora) se incluyeron apenas unas 100 palabras, que ignoran su abierto compromiso con las luchas populares, su negativa a conectar su arte “con el cordón umblical del capital”, su participación en el grupo Arte Colectivo en Acción o su militancia maoista. En cambio, se resalta que fue precandidato a la Presidencia de la República por el PMS.

Ahogado el niño, se quiere tapar el pozo. En Twitter, Mario Chávez anunció que la idea “es reconstruir el libro digital”, incorporando nuevas imágenes. Si los editores hubieran tenido una intención democrática respecto a la obra, lo habrían planeado así desde un inicio. No lo hicieron. Salvo para tratar de atenuar las críticas, parchar el libro con nuevas imágenes u otros textos no resuelve nada. El problema es de fondo. La obra mutila el muralismo normalista, borra elementos básicos de su memoria histórica, mella su filo subversivo. Ningún remiendo de último minuto soluciona su sesgo.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/01/05/politica/el-muralismo-normalista-mutilado-20210105/

Comparte este contenido:

Covid-19 and Education in Sub-Saharan Africa: Impact and the way forward

By Peter Anti Partey

Institute for Education Studies (IFEST, Accra – Ghana)

According to the UNESCO Institute of Statistics (UIS), Sub-Saharan Africa (SSA) is considered to have low learning proficiency. SSA at the same time has the highest rates of education exclusion (UIS, 2019), that is, more than 20 percent of children between ages of about 6 and 11 are out of school, with about 33% of those between 12 and 14 also not in school. Again, UIS data put the percent of the youth who are not in school in this region at 60%. In terms of gender, the exclusion rate for girls (36%) is 4% more than boys (32%). In terms of literacy rate, the region has seen a marginal increase of .53% to the current level of 65.58 (UIS, 2018) which is still low when compared to the world average of 86.3%. these few statistics paint a picture of the urgency to improve the educational system in this region.

 

However, the advent of Covid-19 seems to have worsened the state of global education but the hardest hit will be regions with less robust educational systems such as Sub-Saharan Africa. Robust educational systems are identified by their levels of literacy and numeracy rates which can be used to predict the future human capital of the country. According to the World Bank, the effect of Covid-19 on education could be felt for decades to come. They reiterate the fact that the impact transcends learning loss which is a short-term issue to a more long-term issue of diminishing economic opportunities.

 

This challenge of learning poverty brought about as a result of the continued closure of schools should engage governments and education ministries in the region. Unlike the developed world where mitigation measures such as e-learning helped to ensure continuity of education of students, the adoption of the same rather seems to have widened the inequality gap in the region. This is partly attributed to the extent of the digital divide in the region and also the level of disparities between the urban and the rural child. The level of investment of African governments into education which according to the African Economic Outlook (2020) stands at 5% of GDP which is also the second-highest of any region should yield the relevant returns. Unfortunately, that has not been the case and with Covid-19 coming into the picture, we are not going to have any tangible benefits any time soon if drastic and innovative policies are not pursued within the shortest possible time.

To start with, governments and the managers of education in the region should embark on educational system transformation. There should be a conscious effort to improve learning outcomes and make learning relevant to the student. This implies taking a second look at the entire school curriculum. It is time for governments in the region to use the school system to prepare the students to be able to contribute to the economic development of the country and also be competitive globally, this requires a complete overhaul of the school curriculum to reflect the needs and aspirations of the society in the 21st Century and beyond. Ghana has taken the lead in this direction.

 

Again, educational policies in this region are more exclusive than inclusive. An inclusive education policy allows all children to develop and succeed especially those with special needs. One of the strategic measures needed to be taken by governments in the region is inclusive education. Students should not be denied basic educational resources due to their location, socio-economic status, family background, or physical or psychological deficiencies.

 

Furthermore, to be able to bridge the learning gap and ensure that teachers are up to speed with the level of learning loss of their students, assessment techniques that are more informative and ipsative should be adopted by educational authorities and implemented in schools. In my professional opinion, countries in the region should have a nationwide assessment during the early weeks of reopening for the basic and secondary level to inform various education decisions (instructional, pedagogical, etc.) at all levels from the teacher to the ministry in charge of education.

 

The efficient and effective use of instructional time is a big issue in the region. Maximisation of contact time when schools are officially opened should be given the needed attention. Research has shown that there is always a discrepancy between actual and intended instructional times due to teacher absenteeism, breaks, lack of textbooks which results in teachers writing comprehensive notes on boards for students, etc. According to the Human Capital Index (2018), children in Ghana spend 2.7 years more in school than a child born in Sierra Leone if they all begin school at age 4. However, 5.9 years of the child in Ghana’s education life can be described as being “a waste”, implying that, the child learns for only 5.7 years out of the total 11.6 years spent in school. In the case of a child in Sierra Leone, 4.4 years can be termed as “wasted years” in the child’s education while learning occurs only 4.5 years. This is unacceptable and if governments in SSA would be able to make strides in their education after Covid-19, there is a need to eliminate the ineffective usage of instructional time.

 

Another important measure that needs attention is the capacity building of teachers. Covid-19 has exposed the inadequacies in our teacher preparation and continuing professional development programmes. Most teachers in the region are not technologically savvy making it difficult for the smooth implementation of e-learning and EdTech programmes and policies. The lack of or inadequacy of knowledge in using modern technology to deliver education should be tackled head-on from pre-service and in-service teachers’ levels. Teacher preparation at our tertiary level should encompass the use of technology in delivering education. Again, workshops, training programmes, and special courses should be organised for in-service teachers to upgrade their knowledge on e-learning systems and EdTech. Educational digital devices should be made available to all teachers during these training sessions.

 

In conclusion, it is worth noting that, Covid-19 has been a blessing in disguise and a wake-up call for the education system in Sub-Saharan Africa. It has exposed the robustness of our education to stand the test of time and revealed the inadequacies in our educational system when compared to other regions. It is solely our responsibility to face the challenges that the advent of Covid-19 presents and reset our educational system to respond to the needs and aspirations of our children and more importantly make it relevant and competitive in the global education sphere.

 

***The writer is into educational research and policy analysis. He is an education economist by profession and currently the Acting Executive Director of the Institute of Education Studies (IFEST), an education think tank in Ghana.

 

Comparte este contenido:
Page 559 of 2502
1 557 558 559 560 561 2.502