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La descarga administrativa a docentes: entre el mito y los rituales

Mario Hernández Arriaga

La Secretaría de Educación Pública (SEP) dio a conocer en días recientes, a través del Boletín No. 2, el inicio de sus actividades del Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED). Uno de sus propósitos, según la misma dependencia educativa, es disminuir la carga administrativa a los docentes y, lo más importante, que concentren sus esfuerzos en el aprendizaje de los niños, las niñas, jóvenes y adolescentes.

El SIGED es una obra encomiable porque integra información de alumnos, docentes, personal, escuelas y documentos oficiales, asequibles en una sola plataforma electrónica. Sin embargo, más allá del recién anuncio oficial de su propósito, y su entrada en vigor, el beneficio mayor es para la Autoridad Educativa Federal (AEF) y las locales, pues como se estableció en el Acuerdo número 07/03/18 por el que se emitieron sus lineamientos permite a la autoridad tener datos para la planeación, administración y evaluación del Sistema Educativo.

Es un mito, una creencia, que con el SIGED las escuelas y sobre todo los docentes dejen de ser partícipes de la red interminable de tareas extraescolares, vanas muchas de ellas pero urgentes por atender. Tampoco es la plataforma la culpable o panacea de la descarga administrativa; son en todo caso los rituales, o prácticas arraigadas, que se resisten a fenecer en cada uno de los espacios educativos creados para esos asuntos administrativos.

Mucha de la información que da sentido al estado actual de la educación, que alimentará incluso a la plataforma, es de puño y letra de los docentes; son ellos quienes construyen y en algunos casos reportan los resultados de empresas loables –como la aplicación de las diversas pruebas estandarizadas o identificación de alumnos en riesgo de no alcanzar los aprendizajes clave, mediante el Sistema de Alerta Temprana (SisAT), entre otras más–; pero también, en el inverso de la moneda, son quienes registran tallas y otras medidas de los alumnos para hacerles entrega de uniformes escolares y calzado gratuitos; o llenan padrones de padres y tutores para la proporción de útiles escolares, provistos todos por la administración pública estatal o municipal.

Es imposible estar en desacuerdo que las primeras son instrumentos e insumos, y están al servicio, de la mejora educativa. No hay argumento válido para afirmar que es una carga administrativa, sin sentido para el aprendizaje de los alumnos, pues su análisis en colegiado y buen uso tiene un potencial para avanzar hacia la excelencia educativa. No obstante, pasan a ser ese sustantivo agrio cuando los rituales le dan otra vida y desvirtúan su esencia: solicitar la misma información por duplicado o triplicado ¿Para qué doble o triple copia de la misma información si sólo se archivarán y a la vuelta de los años llenarán los cestos de basura? Una posible respuesta puede ser para tener fe de la entrega–recepción, más que para la toma de decisiones locales sustentadas. Mas en la incertidumbre de las respuestas está siempre la voluntad de quien la solicita.

Si las primeras tareas extraescolares ponen freno, dentro del salón de clases, a las actividades planeadas de manera sistemática por los profesores –y como consecuencia, para dar atención a lo urgente, descuidan por momentos breves el aprendizaje de los alumnos–, las segundas más. No sólo desatienden lo primario, agudizan más las actitudes de apatía hacia el discurso oficial, a los mitos de la descarga administrativa. También ensanchan los sentimientos de impotencia por integrar en su agenda acciones que las leyes educativas les prohíben realizar. En el colmo de todo: agotan energías cuando se les notifica que es necesario repetir el llenado porque el formato, la fuente u otro factor ínfimo no es el solicitado.

La descarga administrativa es un mito en las escuelas y para los profesores. Los rituales lo muestran sin tapujos, y quienes son parte de las instituciones educativas viven, obligados, esa cotidianeidad. Abatirla, o por lo menos disminuirla como reza la retórica del discurso oficial, con la implementación de plataformas electrónicas no es suficiente; obliga a cambiar viejas prácticas en el origen, en los escritorios de la administración educativa local.

Twitter: @mharriaga 

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-descarga-administrativa-a-docentes-entre-el-mito-y-los-rituales/

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La diversidad intergeneracional también enriquece los ecosistemas educativos

Por Jaume Carbonell

Los centros educativos pueden aprovechar el enorme capital cultural y social del territorio. Y en este acercamiento los vínculos entre personas de diversas edades contribuyen a mejorar el aprendizaje y la cohesión social.

Aulas con niños y niñas de seis años. Parques infantiles. Asociaciones de jubiladas y jubilados. Residencias para las personas mayores. Carreras juveniles. Corales infantiles. Clubes juveniles. Ateneos para personas adultas, etc. Históricamente casi siempre las personas de diferentes edades han convivido en espacios comunes, donde las relaciones sociales y los aprendizajes mutuos fluían de modo natural. Pero con la modernidad parece que todo eso se ha roto y se han ido organizando guetos en función de la edad. Todo se especializa y se encierra en el grupo de iguales. Los guetos pueden ser sociales, lingüísticos y culturales. También generacionales. Las razones del por qué se busca está homogeneidad son comprensibles. Ahora bien, ¿sería conveniente girar el foco y preguntarse no sólo qué se gana con estas agrupaciones sino también qué pierde? Porque la cohesión entre la población de un municipio se establece a partir de diversas variables.

En los albores del municipalismo democrático los déficits eran de tal magnitud que lo primero que hubo que hacer fue dotar el territorio de los servicios públicos básicos. En el campo de la educación, el gran reto era hacer efectivo el derecho de la escolarización para toda la población: desde la escuela infantil hasta la enseñanza secundaria. Los esfuerzos fueron ingentes, pero aún hoy es necesario luchar para lograr la extensión de la educación infantil y para cubrir otras necesidades escolares debido a los flujos inmigratorios y a la movilidad social.

Paralelamente, o en una segunda fase según los casos, los ayuntamientos fueron creando una amplia oferta de servicios, programas, recursos y actividades para conocer, vivir y aprender de la ciudad y del entorno natural, tratando de implicar a todos los agentes educativos y sociales del territorio. De aquí nacieron las ciudades educadoras que siguen conectadas en numerosas ciudades del mundo.

Actualmente, a partir del programa Educació 360 –que se está aplicando en Catalunya–, se ha dado un paso significativo, abriendo nuevas ventanas de oportunidades, articulando lo que se aprende en la escuela con lo que puede aprenderse fuera de ella. Ello supone integrar la educación formal y no formal en un solo proyecto, fortaleciendo los aprendizajes personalizados y empoderando las redes territoriales. De esta manera, el derecho a la escolarización se convierte en el derecho a la educación; y el conjunto de ofertas y experiencias formativas, con frecuencia demasiado aisladas, se van trenzando en un ecosistema educativo.

El éxito de este programa, que se fundamenta en la proximidad, la flexibilidad y la corresponsabilidad, depende en buena medida de tres variables: equidad, diversidad y calidad: en cualquier intervención, así como en su conjunto. En cada ecosistema educativo. Y en este punto podemos volver al principio del texto, retomando el hilo por la apuesta por la diversidad interedades e intergeneracional.

Disponemos de suficientes estudios y evidencias que ponen de relieve las ventajas de compartir las diversas visiones, intereses, formaciones recibidas y experiencias vividas. Se ha visto en la escuela a la hora de agrupar el alumnado de diversos grados en un mismo espacio, de manera ocasional o permanente, o en el momento de compartir actividades con personas mayores; y se ha visto también con las iniciativas de aprendizaje-servicio donde se han establecido diversas colaboraciones intergeneracionales; o en escuelas de música donde se organizan conciertos con la participación de gente de todas las edades. Los vínculos que se logran en todos estos casos son de una fuerza extraordinaria, con vivencias emocionales y culturales de gran calado. ¡Llegan a aprender tanto unos de otros!

¿Por qué la escuela no rompe definitivamente con estos espacios tan encorsetados y segregados? ¿Por qué no se construyen una escuela infantil y una residencia de gente mayor, una al lado de la otra, para compartir momentos como la hora del desayuno o del cuentacuentos? ¿Por qué no se crean empresas de economía solidaria colaborativa adheridas a centros educativos, donde estos las aprovechan como espacios de aprendizaje, de orientación vocacional e, incluso, de prácticas en el caso de estudiantes de Formación Profesional? ¿Por qué no se acuerdan alianzas permanentes entre museos o centros de creación artística y escuelas con el objeto de generar nuevos espacios de intercambio y aprendizaje más reales y provechosos? ¿O, por qué, dentro del municipio, no se organizan clubes de lectura, talleres de cocina o sesiones de cine fórum con todo tipo de públicos?

En síntesis: una mayor y mejor convivencia intergeneracional puede contribuir a enriquecer los ecosistemas educativos y a reforzar la cohesión social del territorio.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2020/01/15/la-diversidad-intergeneracional-tambien-enriquece-los-ecosistemas-educativos/

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Educación (popular)

Por Jaume Martínez

En el reciente debate de investidura el diputado de Compromís Joan Baldoví se dirigía a las bancadas de la derecha aconsejándoles “una cosa que se da en la escuela y que se llama educación”. Durante la Cabalgata de las Magas Republicanas en la ciudad de Valencia, una tradición que enraíza en 1937 y provoca el encuentro festivo de gran parte de asociaciones culturales y movimientos sociales del Pais Valencià, un grupo de la extrema derecha insultaba y profería gritos entre las llamadas al diálogo y el reconocimiento de las múltiples diferencias con las que hemos de convivir día a día. Era espantosamente triste ver y escuchar que mientras Al Tall cantaba la emblemática canción Tío Canya este grupo hacía sonar el zumbido permanente de una desagradable vuvucela, ese instumento molesto incluso en los estadios de futbol. Como igualmente triste y espantoso era observar que mientras se intentaban construir moixerangas, unas danzas y torres humanas tradicionales que finalizan encabezadas por un niño o una niña de 4 0 5 años, el citado grupo que se hacía sombra con las banderas de España mandaba gritos e insultos hacia los niños.

Traigo la noticia a colación para corregir cariñosamente al esforzado compañero Baldoví, que mandaba a la derecha a la escuela. Yo creo que la educación está y debe estar también en la calle. Hay muchos ejemplos de pedagogías populares que muestran con su presencia en la calle que la ciudad puede ser otra cosa; y que los ciudadanos y ciudadanas que la habitamos somos sujetos empoderados y libres que mostramos nuestra capacidad pública para construir y compartir cultura. La misma Cabalgata es una muestra de que en muchos barrios de la ciudad hay sociedades musicales, artísticas, culturales, deportivas, que dan al barrio vitalidad y coraje para enfrentarse a ese proyecto neoliberal que consiste en separarnos, individualizarnos, colonizando nuestro tiempo y formas de relación. Y salen a la calle precisamente para educar, es dedir, para ayudarnos a pensar juntos sobre nuestra historia, nuestra traidición, nuestra memoria y nuestro futuro.

Durante la dictadura franquista se desarollaron en diferentes lugares del estado español experiencias de educación popular. Desde algunas asociaciones vecinales se proponían prácticas educativas basadas en la oposición y resistencia a los procesos con los que se gestaba la dominación en los diferentes espacios de socialización, recuperando desde los barrios el sentido gramsciano de contrahegemonía. Los vecinos y vecinas, mujeres y hombres que desde aquellos movimientos sociales impulsaban proyectos de educación popular, sabían que aquello por si solo no derrotaba la dictadura ni cambiaba el mundo, pero también sabían que sin esa educación emancipadora, crítica, constructiva, el mundo no iba a cambiar.

Por eso, aunque me parece bien que Baldoví mande a la derecha a la escuela –una escuela que debería tener más tiempo curricular para esa educación ciudadana, crítica y empoderadora, y menos para la fragmentación y la desconexión de la vida-, creo que es importante reconocer el esfuerzo educativo de los movimientos sociales para hacer visible en las callles de la ciudad otras formas de entender la cultura.

¿Saben ustedes cómo informó la televisión de la noticia de la Cabalgata? Pues ni una palabra sobre los divertidos pero al tiempo críticos discursos de las Magas, nada tampoco sobre las diferentes manifestaciones culturales que se sucedieron. Solo unos segundos para contar que un grupúsculo de la derecha se manifestó en contra de la cabalgata republicana. Otra oportunidad perdida para hacer del acontecimiento, pedagogía popular.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/15/educacion-popular/

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Unesco: Preparación para el reconocimiento de las calificaciones de los refugiados.

Africa/Zambia/.universityworldnews.com

En noviembre de 2019, la Conferencia General de la UNESCO en París reunió a ministros de educación superior y otros representantes de alto rango. Una de las prioridades del programa fue una introducción al pasaporte de calificaciones de la UNESCO para refugiados y migrantes vulnerables.

La metodología del Pasaporte de calificaciones, desarrollada por NOKUT ( ENIC-NARIC noruego), se introdujo por primera vez en Noruega en 2016. En base a la experiencia noruega, el Consejo de Europa introdujo un Pasaporte de calificaciones europeo para refugiados en 2017.

El pasaporte de calificaciones de la UNESCO lleva ese concepto a un nivel global; de hecho, podría convertirse en una poderosa herramienta mundial para reconocer las calificaciones de los refugiados.

En los últimos años, la metodología del pasaporte de calificaciones se ha probado e implementado con éxito en varios países. Esto incluye Armenia, Francia, Grecia, Italia, Líbano, Países Bajos y Turquía. Ahora, con la implementación del Pasaporte de Cualificaciones de la UNESCO, la metodología realmente se está poniendo a prueba. Si se demuestra que funciona cuando se aplica en contextos muy diferentes en todo el mundo, podría tener un tremendo impacto.

Piloto en Zambia

El 4 de diciembre de 2019, The Guardian publicó la historia de Timothée, un refugiado congoleño que había huido a Zambia. Tiene un título de doctor y practicó medicina en la República Democrática del Congo. Sin embargo, Timothée no pudo mostrar pruebas suficientes de sus calificaciones de alto nivel. Sin esto, no pudo poner sus calificaciones en uso apropiado.

Según un informe conjunto de la UNESCO y el ACNUR, menos del 15% de los migrantes en los países desarrollados tienen trabajos que coinciden con su nivel de educación. Actualmente, según ACNUR , solo el 3% de los refugiados tienen acceso a la educación superior. Estadísticas similares no están disponibles para Zambia, pero es probable que Timothée caiga en esta categoría si no se reconocen sus calificaciones.

La UNESCO, el ACNUR , NOKUT y la Autoridad de Calificaciones de Zambia (ZAQA) se reunieron con Timothée en la última semana de octubre como parte de un piloto del Pasaporte de Calificaciones de la UNESCO en Zambia, el primer país africano en introducir la metodología.

Expertos en evaluación de credenciales de ZAQA junto con expertos en evaluación de credenciales de NOKUT participaron en una sesión de entrevista en el asentamiento de refugiados de Meheba . Ese tiempo en Zambia proporcionó nuevas ideas y perspectivas. Lo más importante, la metodología demostró ser adaptable a los contextos locales.

Proceso de reconocimiento de tres pasos

Este es un paso pequeño pero significativo hacia la creación de una herramienta global para reconocer las calificaciones de los refugiados, incluso en los casos en que falta documentación suficiente.

La evaluación de las calificaciones de un refugiado utilizando la metodología del Pasaporte de calificaciones es un procedimiento de tres pasos: en primer lugar, se recopila toda la documentación disponible, incluida la autoevaluación del solicitante. Luego, los expertos evaluadores de credenciales evalúan la información disponible. Esto es seguido por una entrevista estructurada con dos expertos en evaluación de credenciales, capacitados en la metodología.

En Zambia, las entrevistas se llevaron a cabo en el asentamiento de refugiados de Meheba en el noroeste del país. De una población de asentamiento de más de 20,000, 30 personas fueron invitadas a entrevistas después de un proceso de preselección. Después de las entrevistas, la UNESCO emitió un pasaporte de calificaciones a 11 solicitantes.

El pasaporte de calificaciones incluye información sobre las calificaciones más altas alcanzadas por el solicitante, experiencia laboral relevante, dominio del idioma y recomendaciones sobre el camino a seguir.

Los refugiados asentados en Meheba son predominantemente de la República Democrática del Congo, pero también de Burundi, Somalia, Angola y Ruanda. Entre los participantes entrevistados se encontraban personas con títulos médicos, enfermeras, docentes y personas que habían recibido formación profesional.

El proyecto atrajo una atención positiva entre los refugiados en el asentamiento. Los entrevistados estaban entusiasmados con las oportunidades que un pasaporte de calificaciones de la UNESCO podría brindar. Las entrevistas en sí fueron muy apreciadas. Según un líder de la comunidad en el acuerdo, los solicitantes sintieron que ser escuchados y reconocidos como individuos ingeniosos, no solo personas necesitadas, les confirió autoestima y dignidad.

El ACNUR y el Comisionado de Refugiados de Zambia ofrecieron un apoyo crucial en el reclutamiento de solicitantes. Encontrar candidatos interesados ​​no fue una tarea difícil. Seleccionar candidatos para las entrevistas fue más difícil.

Nuestra capacidad para realizar entrevistas y evaluaciones aún es bastante limitada. Sin embargo, a medida que se capacite a más expertos evaluadores de credenciales en la metodología, esa capacidad aumentará.

La necesidad de evaluadores calificados y experimentados no se puede enfatizar suficientemente. La credibilidad del Pasaporte de Calificación de la UNESCO depende de la confianza que los usuarios finales, como las instituciones de educación superior y los empleadores, tienen en la experiencia de las autoridades de reconocimiento y los procedimientos detrás de ellos.

Confianza mutua

Los expertos en evaluación de credenciales de NOKUT y ZAQA que participaron en el piloto descubrieron que la cooperación y la colegialidad que trajo el proyecto beneficiarían no solo un mayor desarrollo de la metodología, sino también el trabajo diario en el campo del reconocimiento de calificaciones.

La realización de las entrevistas y la colaboración en las evaluaciones iniciales de calificaciones llevaron al intercambio de ideas y experiencia.

El reconocimiento es un ejercicio basado en la confianza mutua, que también está en el corazón de la convención de reconocimiento global , adoptada en la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 2019. Por lo tanto, la construcción de relaciones aumenta la calidad y la eficacia en nuestra profesión.

Ya están programados planes para nuevos pilotos del Pasaporte de Cualificaciones de la UNESCO. En 2020, se planean nuevos en Irak, Colombia y Zambia. Irak y Colombia enfrentan desafíos que son diferentes de los que conocimos en Zambia. Probar la metodología en varios entornos en esta etapa temprana nos da la oportunidad de refinarla y fortalecerla a medida que avanzamos.

Confiamos en que la introducción del pasaporte de calificaciones de la UNESCO proporcionará a los Estados miembros de la UNESCO una herramienta útil para evaluar las calificaciones de los refugiados y las personas desplazadas. La exitosa prueba piloto en Zambia demuestra que la metodología es sólida y está lista para un mayor despliegue en África y otras regiones.

Marina Malgina es directora de evaluaciones basadas en entrevistas en NOKUT (ENIC-NARIC noruego). Helge Schwitters es estudiante, asesor de NOKUT y ex presidente de la Unión Europea de Estudiantes. Stig Arne Skjerven es director de educación extranjera en NOKUT y presidente de la Red ENIC – Red Europea de Centros de Información

Fuente: https://www.universityworldnews.com/page.php?page=UW_Main

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¿Quieres dedicarte a los ‘eSports’? Estas son las carreras que puedes estudiar

Por: Nacho Meneses

Del marketing a la gestión empresarial, la fisioterapia, la comunicación o la psicología deportiva, el auge de los deportes electrónicos provoca el surgimiento de nuevas oportunidades profesionales

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El juego y las apuestas ya forman parte del ocio habitual de la juventud

Por: Pablo Gutiérrez del Álamo

Chicos y chicas se inician en la menoría de edad en las apuestas, normalmente lo hacen en grupo como parte de su ocio y no perciben claramente los riesgos que comporta.

Que la proliferación de casas de apuestas en las calles de España es un problema grave ya poca gente lo discute, más allá de la patronal que defiende los intereses del sector del juego, ahora más que nunca, precisamente, tras la creación de un Ministerio de Consumo que entre sus tareas tendrá la de regular este tipo de actividad.

Que esta proliferación supone un riesgo (y posiblemente un problema) grave para la juventud, sobre todo para los menores de edad, también parece claro.

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción acaba de presentar un estudio cualitativo sobre la percepción que tienen chicas y chicos, de entre 18 y 24 años, sobre el juego y las apuestas, sobre cuáles son sus hábitos, cómo comiennzan a jugar o si perciben y cómo cuáles son los riesgos a los que se exponen.

Según sus conclusiones, los jóvenes, a parte de comenzar esta actividad cuando aún son menores, la perciben como una parte más de su ocio, comienzan realizándola en grupo, de manera que socializan pérdidas y ganancias y se dedican a ella por diversión.

La encuesta ESTUDES, realizada dentro del Plan Nacional contra la Droga, dedicó en su última edición un espacio al juego y las apuestas. El estudio, centrado en población de 14 a 18 años dajaba hace unas semanas la cifra de que en 2018 el 30,7% de los chicos encuestados había jugado de forma presencial en el último año (en 2016 el porcentaje estaba en el 21,6%), mientras que quienes jugaban online suponían un 17,4%, frente al 10,2% de 2016. El porcentaje de chicas, en había pasado del 5,4 al 15,3% y del 2,5 al 3,6% respectivamente. Según la FAD las chicas, principalmente, han aumentado su actividad en el juego y las apuestas por igualación con sus pares chicos.

Las encuestas y grupos de discusión realizados por la FAD aclaran que las y los jóvenes españoles comienzan en esta actividad sin apostar dinero, sino que acceden a cuotas y bonos de dinero ficticio y que no pueden canjearse. Y lo hacen por la ilusión de ganar y para demostrar que tienen ciertas habilidades a la hora de jugar. Como es habitual con muchas actividades en la juventud la introducción se hace dentro del grupo de pares, con algún hermano o hermana e, incluso, por la pareja.

Según recoje el estudio, parece bastante sencillo para la juventud acceder a locales de apuestas a pesar de ser menores de edad. Según recogen algunos testimonios «hay sitios en los que no te piden el DNI. y bueno, entras y no pasa nada. Pero hoy en día está a la orden del día. Allí donde vas, algún menor siempre hay».

Para las responsables del estudio, Beatriz Martín, secretaria general de la FAD, y Eulalia Alemany, directora técnica de la Fundación, algunos de los desafíos que se han de tener en cuenta para evita que esta situación pueda derivar en importantes problemas como la ludopatía a edades jóvenes, es necesario que las familias realicen un mayor control de las actividades que sus hijos e hijas realizan de las tecnologías; que aumente la sensibilización de los riesgos y las consecuencias que asumen los jóvenes a la hora de jugar; que haya un mayor control en los núcleos urbanos sobre las licencias que se conceden a la apertura de los locales de apuestas; tener la mirada puesta en el desarrollo de juegos que utilizan las mismas lógicas que las apuestas aunque no utilicen el dinero, y una sustantiva mejora de las herramientas de medida de la incidencia del juego y las apuestas entre la población joven.

Una vez que se ha comenzado a jugar lo habitual es que la motivación económica vaya ganando peso frente a otras como la diversión. Si se apuesta, admeás de perder, es posible ganar dinero. Para la FAD, además, esta motivación puede derivar en pretensiones mayores como conseguir independencia económica de la familia.

A los riesgos relativos a la posibilidad de tener problemas como la ludopatía, se suma el acceso más o menos fácil al consumo de otras sustancias en los locales de apuestas, «sobre todo, apuntan desde la FAD, cuando el juego es grupal o social». Según las y los jóvenes que han participado en el estudio es relativamente frecuente que en los locales de apuestas se consuma alcohol gratuitamente. El dinero que no se gasta entonces en bebida, se apuesta.

«Para nosotros puede llegar a ser un problema de salud pública», comenta un psicólogo que ha participado en el estudio de la FAD. Algo que, ahora, la Comunidad de Madrid, por ejemplo, parece haber entendido ya que ha paralizado las nuevas licencias de apertura de locales de apuestas en la región.

Para la juventud existen, por un lado, los juegos de puro azar y, por otro, aquellos en los que hay que saber para poder ganar, como las apuestas deportivas o juegos de cartas como el póquer. El problema de esta segunda percepción es la generación de la expectativa de una posible «profesionalización» de quien juego o, al menos, «fantasías intermedias» que pueden alimentar el juego, según recoge el informe de FAD.

Otro de los problemas que aparecen en el estudio es la escasa percepción de chicas y chicos sobre la posibilidad de la ludopatía. Creen que no tienen nada que ver con este tipo de consumos porque cuando juegan lo hacen de forma visible y en grupo, esta actividad únicamente tiene riesgos económicos y creen que para acabar siendo adictos es necesario un tiempo prolongado de exposición al juego.

Bombardeo publicitario y poca información

Las personas jóvenes tienen claro que la publicidad sobre apuestas se dirige a ellos directamente como colectivo y la califican como bombardeo. Es este otro de los puntos fuertes de quienes critican la proliferación de casas de apuestas así como de las páginas web de juego. Por no hablar de la aparición en estas campañas de personajes públicos de más o menos calado entre la juventud, como deportistas.

En este sentido, tienen claro que la publicidad exagera las posibilidades de ganar en las apuestas, así como refuerza la idea del «jugador de éxito» (una figura muy masculinizada, aseguran desde FAD) y que centra el foco en la parte lúdica del juego y las apuestas, obviando la parte más arriesgada.

A este bombardeo se suma la percepción que tienen de la falta de información y educación sobre los riesgos del juego. Eso sí, afirman que la información, al menos en los momentos iniciales de la actividad, no es tan necesaria.

Toda la situación descrita viene a alimentarse, además, en el contexto tecnológico actual que favorece las apuestas y el juego con la utilización de diferentes dispositivos. Parece que las familias están más preocupadas por la cantidad de tiempo que sus hijos e hijas dedican a los móviles y no tanto por el qué hacen durante ese tiempo.

Aunque los datos de ESTUDES muestran una menor cantidad de menores que utilizan las tecnologías para jugar, el juego online, recoge la FAD, ayuda a multiplicar el hábito y dificulta la capacidad de control (cuánto tiempo se dedica al juego, saltarse los controles de edad es sencillo y no se controla la identidad de quienes parcicipan en él).

En este sentido, Eulalia Alemany destacó durante la presentación del estudio, la decisión del gobierno británico de prohibir el uso de las tarjetas de crédito en los juegos online para evitar el endeudamiento entre quienes utilizan esta modalidad de apuestas.

Por delante queda saber cuál será la actividad del nuevo Ministerio de Consumo, liderado por Alberto Garzón, y cómo se irán desarrollando las legislaciones autonómicas al respecto, puesto que para decisiones como cuántas casas de apuestas o las restricciones que deben cumplir (cercanía de unas y otras o en relación a centros educativos) son las autonomías las que han de decidir.

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/16/el-juego-y-las-apuestas-ya-forman-parte-del-ocio-habitual-de-la-juventud/

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Nuevo, nuevo…

Por: Juana M. Sancho

Lo nuevo, nuevo sería plantear los retos globales a los que hoy se enfrentan los sistemas educativos y, a partir del conocimiento disponible, impulsar, imaginar. poner en práctica y documentar, las mejores propuestas para afrontarlos. Pero no como una moda, sino cómo un proceso de transformación basado en la acción reflexiva y permanente.

Resulta difícil no estar de acuerdo con la necesidad de transformar los sistemas educativos actuales para poder entender y afrontar los múltiples desafíos de las sociedades contemporáneas. Unos retos que no solo están vinculados, como algunos repiten, a “preparar niños, niñas y jóvenes para adaptarse a las necesidades del mundo digital”, es decir, a la agenda marcada por las grandes multinacionales. Porque, desde un análisis más complejo y global, el tema clave de nuestras sociedades y, por tanto, de los sistemas educativos es plantearse qué tipo de sociedades queremos contribuir a construir. ¿Sociedades en las que el plástico, la basura y la contaminación terminen haciendo al planeta invivible para los seres humanos y otras muchas especies? ¿Sociedades en las que un pequeño porcentaje de individuos acumulen una grandísima parte de la riqueza creada por el resto, mientras la mayoría no tiene acceso a un mínimo bienestar? ¿Sociedades en las que el uso abusivo de nuestros datos alimente un conductismo social de “alta tecnología” en el que unos cuantos, casi siempre invisibles, decidan cómo se tiene que comportar todo el resto? ¿Sociedades en las que una buena parte de la población no tenga acceso a agua potable en sus casas, ni infraestructuras sanitarias -mucho menos educativas, mientras otros despilfarramos recursos propios y ajenos? Sí, sé que son muchas preguntas, pero si no queremos seguir con propuestas superficiales para transformar la educación, quizás valga la pena comenzar o seguir planteándonosla. Sobre todo, en un momento en el que muchos países están planteándose un buen número de “innovaciones”. Y aquí conecto con el título de la columna.

Como sigue siendo la norma en el campo de la educación, las propuestas se orientan en dos direcciones que resumiré como back to basic -volver a lo básico-, y “seguir la moda”. La dos tienen sus correspondientes gurús. Para los primeros, la mejor “innovación” es “seguir haciendo lo que se ha hecho siempre”, como si todas las instituciones del mundo fuesen una cadena de montaje que funcionase en todas partes de la misma manera. Suelen ser personas a las que les “ha ido muy bien” en este sistema (no piensan en las muchas a las que no les fue bien, ni en lo que podían haber aprendido desde otros marcos de pensamiento y acción) y parece que les cuesta comprender que el mundo actual tiene poco que ver con el que ellos vivieron. (Aunque haya problemáticas que permanezcan). Los segundos, la mayoría de las veces, sin tener en cuenta el conocimiento disponible sobre educación, elaboran o adaptan propuestas que “se venden” como “innovadoras”, como “nuevas”, por una parte, sin tener en cuenta la genealogía de las mismas y, por otra, sin profundizar en hasta qué punto “lo nuevo” transforma de manera significativa la experiencia de aprendizaje de alumnado y profesorado, así como la vida de la institución.

Hace muchos años fui profesora de un grupo de párvulos de 4 y 5 años. Cuarenta y nueve años después mantuvimos un encuentro organizado por ellos. En aquella clase puse en práctica todo lo que pude y supe de las ideas, sobre todo, de Freinet y Montessori, además de intentar organizar las experiencias de aprendizaje que a mí me faltaron en mi educación. Una de aquellas niñas es ahora maestra en la escuela multigrado del pueblo y en la conversación manifestaron lo siguiente: “El CRAE La Cepa intenta ser innovador y está poniendo en marcha muchas de las prácticas de enseñanza que tú nos proponías”. Esta reflexión me ha dado mucho que pensar. Porque cuando analizamos muchas “innovaciones” y propuestas, desde el punto de vista del pensamiento educativo tienen poco de nuevo. Así lo argumentaba recientemente frente a 150 docentes de infantil, primaria y secundaria en una conferencia sobre la necesidad de que “no todo cambie para que todo continúe igual”. Al acabar la conferencia uno de los asistentes me dijo que “la ignorancia” de las aportaciones de diferentes autores podía ayudarnos a atrevernos a crear. Le conteste que sí, que, para mí, el reconocimiento de la ignorancia era el primer paso para seguir aprendiendo. Sin embargo, me preguntaba si, por ejemplo, a un estudioso de la Química se le ocurriría ahora inventar el sistema periódico de los elementos o partir de él para propiciar nuevos conocimientos. Para mí, la ignorancia “luminosa” sería la reconocida, en palabras de Newton, desde “los hombros de los gigantes”. Es decir, de todos aquellos hombres y mujeres que han ido aportando a lo largo de la historia sus ideas y sus prácticas para la mejora de la educación.

En definitiva, para mí, lo nuevo, nuevo sería plantear los retos globales a los que hoy se enfrentan los sistemas educativos y, a partir del conocimiento disponible, impulsar, imaginar. poner en práctica y documentar, las mejores propuestas para afrontarlos. Pero no como una moda, sino cómo un proceso de transformación basado en la acción reflexiva y permanente.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/16/nuevo-nuevo/

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