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Nuevas tendencias en la educación mundial

Por: Santiago García Álvarez.

Recientemente, se celebró el congreso anual de la Asociación Europea para la Educación Internacional, en que se presentaron líneas generales impulsadas por la OCDE, la Unesco y el Consejo de Europa. Entre otros temas se analizaron algunas tendencias relacionadas con “competencias globales”, que se consideran indispensables en la educación actual.

La OCDE enfatiza sobre la necesidad de entender y apreciar las perspectivas de otros, conseguir interacciones efectivas con personas de otras culturas y actuar colectivamente por el bienestar y desarrollo sustentable. La Unesco, por su parte, hace hincapié en la empatía, el conocimiento propio, la curiosidad y la capacidad de “escuchar para entender”, como cuestiones fundamentales en la materia. Para el Consejo de Europa, en el rubro de habilidades necesarias para un estudiante, debe incluirse la capacidad de escuchar y observar, el conocimiento interior, la empatía, la flexibilidad, la adaptabilidad, la cooperación y la resolución de conflictos.

Al final, en los distintos foros del Congreso se reiteró que la actitud de respeto y apertura a los otros es esencial. Al mismo tiempo, se hizo ver que el conocimiento de uno mismo y del entorno son factores fundamentales en la educación. Una de las conferencias magistrales corrió a cargo de Simon Anholt, famoso por publicar el Good Country Index, quien aseguró que su mensaje principal aquella mañana era la necesidad de generar a good generation. En su opinión, más que enseñar tolerancia, habría que enseñar antropología cultural y así lograr el entendimiento de distintas culturas, lo que automáticamente nos llevaría a la comprensión y a la tolerancia.

En un artículo publicado recientemente en The university world news, un académico del Reino Unido proponía un nuevo modelo curricular basado en valores. Frente a las tendencias de las últimas décadas, orientadas a robustecer los modelos pedagógicos, o la necesidad de responder a las necesidades del mercado, existe una creciente preocupación de volver la mirada hacia temas tan sencillos como profundos: cuidar a la persona y a su entorno.

Da mucho gusto escuchar el enorme interés en el mundo académico por regresar a principios antropológicos fundamentales tales como conocerse, escuchar, comprometerse socialmente, respetar la dignidad humana, abrirse a otros e interesarse por los problemas locales y globales. Se trata, curiosamente, de las “nuevas competencias” indispensables para sobrevivir en un mundo globalizado.

Este casual descubrimiento de muchos académicos y de importantes organizaciones como la OCDE, la Unesco y la EAIE, entre otros, nos deja una importante lección: aunque tengamos sistemas académicos bien elaborados, no tienen sentido si al final no se ordenan a formar personas mejores y un mundo más feliz.

Lo que el discurso público actual suele omitir, se expresó con claridad en este foro: lo realmente importante es poner a la persona en el centro. Verdad tan simple como ignorada. Enhorabuena a los académicos por redescubrir este concepto tan elemental. Si aplicamos ese mismo principio a la economía, a la política, al derecho, a los medios de comunicación, a la tecnología y a tantos otros aspectos de nuestra vida, quizá perderíamos menos tiempo discutiendo posiciones políticas, técnicas o ideológicas y podríamos emplear esas energías para centrarnos de verdad en potenciar a las personas a desarrollarse y a construir un mundo mejor para todos.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/opinion-del-experto-nacional/nuevas-tendencias-en-la-educacion-mundial/1340241

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Lo que falta para educación

Por: Ricardo Braginski.

En los últimos 10 años casi nunca se llegó al 6% del PBI en educación, como establece la ley. Es una deuda con toda la comunidad educativa.

Esto es como si fuera un enorme container repleto de útiles escolares, pizarrones, dinero para sueldos docentes y para arreglar las escuelas, y otros tantos recursos educativos. Imaginemos que cada año llega al país un nuevo container, pero resulta que trae menos de lo que indica en los registros. Trae menos un año, trae menos el otro… Y así, lo mismo, durante diez años.

La figura hace referencia a las leyes nacionales que obligan al Estado a invertir el 6% de la suma del valor de todos los bienes y servicios que se producen cada 365 días en el país (el famoso PBI) en educación. Un reciente trabajo, realizado por el economista Agustín Claus, mostró que desde 2010 (año desde el que rige esto del 6%) prácticamente nunca se llegó a esa cifra.

Otro economista, Juan José Llach, hizo la cuenta y estimó que en estos 10 años lo que dejó de invertirse en educación fue el equivalente al 4,38% de un PBI. Visto de otro modo, la deuda que tiene el Estado con la comunidad educativa es tres cuartas partes de lo que corresponde a un año. Casi, casi, nos está faltando un container entero.

¿Cómo estaría la calidad educativa argentina hoy si esa “encomienda” hubiera llegado a destino? Difícil saberlo. Está visto, a partir de diferentes experiencias internacionales, que mayor inversión no necesariamente se refleja más adelante en mejores aprendizajes. Pero esa plata, por ley, es para los pibes, para los maestros, para las familias. Y sería bueno que alguien cuide que el destino de ese dinero sea respetado.

Flojos también con las metas

La ley de Financiamiento Educativo –la que estableció el 6% del PBI- ya tiene más de 10 años. Además de inversión hablaba de metas que debían cumplirse con ese dinero.

Desde llegar al 30% de alumnos primarios de escuelas públicas con jornada extendida, hasta la universalización de la secundaria, incorporación creciente de chicos de 3 y 4 al jardín – priorizando los sectores sociales más desfavorecidos-, mejorar la infraestructura de las escuelas y las condiciones laborales y salariales de los docentes.

Parece que no fue sólo en el financiamiento donde nos quedamos cortos.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/falta-educacion_0_cUCCdHRr.html

 

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En educación, tenemos varias deudas pendientes

Por: Víctor Volman.

La educación argentina está peor o mejor que hace 20 años? ¿Hay más chicos en la escuela? ¿Están escolarizados pero abandonan? ¿Cuántos alumnos hay por cargo docente? ¿La situación es igual en todas las provincias? ¿Cuánto se invierte en educación? ¿Mejoraron los resultados de aprendizaje?

Las anteriores son solo algunas de las preguntas que se pueden responder en el informe El estado de la educación en la Argentina, elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación. Junto a Nicolás Buchbinder y Axel McCallum analizamos la educación argentina en base a más de 20 años de estadísticas educativas. Como en otros campos, no existe un indicador que sintetice el estado de la educación.

A nivel individual, un chequeo de rutina de salud incluye una decena de indicadores. A nivel macro, la revisión de la economía de un país requiere, entre otros, datos sobre situación fiscal, productiva, laboral, de distribución del ingreso, del sector externo.

En este informe, mostramos la evolución de la educación argentina a partir de cinco aspectos: El acceso, es decir, la posibilidad de los chicos de ir a la escuela Las trayectorias escolares Los docentes La inversión en educación Los resultados en pruebas de aprendizaje. Encontramos avances y desafíos. Con respecto a los avances, los datos nos muestran que hay más chicos en la escuela.

Entre 1996 y 2018 la cantidad de estudiantes se incrementó casi en un millón en el jardín de infantes y más de un millón en el nivel secundario. Hace décadas que el país cuenta con una cobertura prácticamente universal en primaria. En 1998, en el jardín de infantes, la mitad de los chicos de entre tres y cinco años asistía al nivel.

Los datos más recientes muestran que el país mejoró 20 puntos en 20 años. En 1998, tres de cada cuatro adolescentes en edad de ir a la secundaria estaban escolarizados en ese nivel. Veinte años más tarde son nueve de cada diez. Así cayó la inversión en educación en Argentina Un segundo avance se observa en cierta mejora en las trayectorias escolares: en base a una estimación de cohortes teóricas, en el nivel secundario, de cada 100 estudiantes que en el año 2007 se encontraban en el primer año de la secundaria en la edad correspondiente vemos que, seis años después, había 53 en el último año del nivel.

Si miramos los datos de la cohorte 2013-2018, el número subió a 64. Eso, si miramos el vaso medio lleno. El vaso medio vacío nos muestra que hay 36 que se quedan en el camino. Con respecto a los desafíos, si bien a lo largo del período el país ha incrementado los recursos destinados a la educación medidos como porcentaje del PBI, se observa disparidad en la asignación de los recursos, tanto al mirar la cantidad de alumnos por cargo docente como en la inversión por alumno en el sector estatal.

Por último, vemos resultados de aprendizaje que, de acuerdo a las pruebas estandarizadas Aprender, son bajos y desiguales. Por ejemplo, los resultados de la prueba de matemática en el último año del nivel secundario muestran que solo uno de cada 100 estudiantes de nivel socioeconómico bajo logra el mejor nivel de desempeño.

En el nivel socioeconómico alto la situación también es desafiante: 12 de cada 100 estudiantes logran el mejor nivel de desempeño. ¿Es la educación pública una prioridad en la Argentina? En las dimensiones analizadas el país ha dado varios pasos importantes en cuanto a cobertura y logró cierta mejora en las trayectorias escolares. Todavía persisten desafíos en relación con la equidad, la finalización a tiempo de la secundaria, la asignación de los recursos y los resultados de pruebas de aprendizaje.

 

Fuente del artículo: https://www.perfil.com/noticias/ideas/en-educacion-tenemos-varias-deudas-pendientes-victor-volman-opinion.phtml

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Candidatos: ¿y la viabilidad de las propuestas de política educativa?

Por: Ángel Pérez Martínez.

Quienes están en campaña para alcaldías, gobernaciones y corporaciones elaboran y realizan toda clase de propuestas en materia de Educación. ¿Quién analiza la viabilidad y los recursos? Las necesidades en educación son tantas, que cualquier oferta populista de los políticos suena bien, sin importar prioridades, efectos, costos ni la financiación de largo plazo.

Del lado del elector, la educación importa poco, según las encuestas preelectorales. Los principales problemas que les preocupan a los colombianos son: seguridad, empleo, corrupción, violencia y por allá en el quinto o sexto puesto aparece educación. Los estratos 4, 5 y 6, a quienes con seguridad les interesan las condiciones en las que estudian los niños y los jóvenes y, sobre todo, la calidad de la educación, resuelven el problema pagando por este servicio, para sus hijos, en colegios privados que, además, pueden seleccionar.

Los electores más pobres oyen las propuestas de política pública educativa de acuerdo con sus necesidades, sin grandes expectativas. En el entorno de los colegios oficiales se modificó la extraordinaria frase: “a mi hijo no le dejo riqueza, pero le dejo educación”, ahora se oye decir: “da igual ser bachiller o no”, o esta: el muchacho obtuvo su título, es profesional, pero su trabajo sigue igual: mensajero o rappitendero, por ejemplo.

En el caso de los padres de familia más jóvenes, las propuestas para incrementar la matrícula en educación preescolar se ajustan a sus penurias: ¿dónde conseguir jardín infantil privado? y, además, tener con qué pagarlo. De igual manera, la oferta electoral mejora cuando les ofrecen a las familias construcción de nuevos colegios, alimentación, transporte, bilingüismo y hasta uniformes para este nivel educativo. Dato: para universalizar los 3 grados de prescolar se requiere crear y financiar cerca de 1‘500.000 cupos; en el país los niños pobres no asisten al preescolar de dos o tres grados, como manda la Ley 115 de 1994.

Cuarenta años del estatuto 2277, o el inicio de la profesionalización de la carrera docente en Colombia
Para los padres con hijos adolescentes, nada mejor que candidatos que ofrecen jornada única (la escuela como guardería). La jornada única parece servir para todo, para incrementar permanencia, disminuir la tasa de deserción escolar (alta entre los grados sexto a décimo), evitar que los estudiantes consuman drogas. O, para mejorar la calidad se proponen colegios oficiales bilingües, donde, además, se trabaje en artes y cultura. La jornada única se presenta como la panacea donde se incrementarán resultados en pruebas SABER 11, por fin sus hijos pasarán a la universidad, sostienen. De nuevo suena bien, pero ¿cuánto van a poner gobernadores y alcaldes? La jornada única incrementa el valor de la canasta educativa en un 20% o más; ¿cuántos maestros adicionales se necesitan y con qué recursos se van a financiar? ¿Cuántos colegios nuevos? y ¿la alimentación qué?, para solo mencionar unos de los sobrecostos de la jornada única.

A los padres con hijos en educación media o bachilleres sin educación superior, nada les suena mejor que la oferta de cupos, por montones, que se están ofreciendo en universidades, sí en universidades. Formación en centros técnicos o tecnológicos no se plantea, la tribuna no aplaude, esa es una educación de segunda, con baja valoración social. Varios grupos políticos llegan hasta a advertir: “peligro: la educación técnica o tecnológica es educación para formar obreros y hace parte de las demandas del mercado de trabajo”. Eso no es bueno; así que vamos con toda: todos universitarios y profesionales, el paraíso y el cielo a dos manos, diría mi abuela. Además, acá hay una ganancia electoral, cuando se ofrecen nuevos cupos en preescolar, los niños entre 3 y 5 años no votan (¿a ellos quién los defiende?), en cambio, sí el ¡buen candidato! propone universalizar la matrícula en la educación superior en universidades, los jóvenes entre 18 y 24 años, a lo mejor votan.

También existen candidatos que proponen educación a distancia o virtual, no en miles, en cientos de miles, claro se olvidan de que se requieren buenas conexiones a internet, computadores, programas, diseñadores y profesores expertos e idóneos, para que desde el otro lado del computador estén soportando al estudiante. Tampoco tienen en cuenta que los países que cuentan con educación a distancia o virtual, como en Europa, lo primero que hicieron fue garantizar una educación básica y media de calidad, con jóvenes lectores (más de 20 libros por año), con comprensión de lectura, sentido crítico frente a lo que leen y, sobre todo, con una pasión y cultura del esfuerzo por estudiar, que nuestros jóvenes lamentablemente no tienen, pero la educación virtual o a distancia es barata y se pueden entregar diplomas por montones.

¿Por qué amenazan y callan a los maestros oficiales?
En esta feria electoral, donde se ofrece de todo en educación y para todos los gustos, retomo a la experta y exministra de educación de Ecuador, Rosa María Torres, a quien le preguntaron a través de su cuenta de Twitter: ¿qué tan útil es la investigación educativa para la definición de políticas? Ella contestó: a) hay mucho conocimiento desaprovechado, sobre el cual no se actúa; b) hay cuestiones claves del cambio educativo que ya sabemos y no requieren investigación; c) hay un largo historial de desencuentro entre investigación y políticas.

Por brevedad solo me detengo en tres temas de política educativa que considero prioritarios, a partir de lo que sabemos:

Diversos estudios, empezando por los del premio Nobel James Hekman, demostraron que no hay mejor inversión del Estado que la realizada en la educación inicial, ahí arranca todo: la calidad de la educación; a futuro menor deserción y repitencia; permanencia hasta la educación superior; el fortalecimiento de la economía y, sobre todo, menos criminalidad cuando esos niños llegan a la adolescencia. Señores candidatos: mesura, por favor, ponderar en qué nivel educativo deben priorizan los recursos de las entidades territoriales para educación: ¿en preescolar o educación superior?
Otros estudios, entre ellos el de la Fundación Compartir, Tras la excelencia docente, demostraron que los docentes son el soporte y el fundamento de la calidad de la educación, de manera especial de los niños más pobres, por este motivo los países hoy se preocupan por formar a los docentes y por su bienestar. En este caso los candidatos a alcaldías y gobernaciones no proponen recursos adicionales para invertir en las facultades de educación regionales, con el propósito de mejorar la formación en pregrado y en postgrados, tampoco existen programas para acompañar la formación y las prácticas escolares en el aula o la formación en la institución escolar.
Por último, existe evidencia de que las condiciones en las que estudian los niños (infraestructura, dotaciones, áreas recreativas) y su bienestar (alimentación, transporte, acceso a útiles escolares), el clima escolar y la participación e involucramiento de los padres en el proceso educativo son inherentes y fundamentales para lograr la calidad de la educación.
Demagogia: Propuesta de crear 250.000 cupos en la Universidad Distrital en cuatro años
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Fuente del artículo: https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/candidatos-y-la-viabilidad-de-las-propuestas-de-politica-educativa-por-angel-perez-martinez/277358

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Huachicol educativo

Por: Fabiola Guarneros.

 

La merma en la calidad de la educación pública no es un asunto nuevo. El abandono de los planteles educativos y de las Normales ha sido evidente por años. La venta de plazas, el cobro por interinatos o permutas, el acoso laboral y los abusos sindicales han sido prácticas denunciadas hasta el cansancio. Pero en los sótanos del sistema educativo hay más podredumbre.

“No imaginamos encontrar la educación pública en un estado realmente de emergencia”, declaró el secretario Esteban Moctezuma durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, el pasado 3 de octubre.

¿Qué han encontrado? Corrupción. Que hubo transferencias de recursos de la pasada administración federal a gobiernos estatales para mantener privilegios de líderes sindicales y pagar plazas que se otorgaron de manera directa y al margen de la ley.

En Michoacán, por ejemplo, encontraron 3 mil 800 plazas de honorarios que pagaba el gobierno federal. La Secretaría de Educación Pública transfería recursos al gobierno estatal para que contratara a los normalistas fuera de cualquier tipo de evaluación de ingreso, de lo que establecía la ley.

“Esto lo vimos desde diciembre del año pasado, lo tuvimos que resolver porque nos decía el estado de Michoacán que le faltaban cuatro mil millones de pesos de presupuesto, cuando en realidad todo estaba ya entregado, y lo que se descubrió es que ese dinero se daba de una manera alterna”, les dijo el secretario de Educación a los diputados.

A esas transferencias soterradas, que no sólo ocurrían con Michoacán, Esteban Moctezuma les ha llamado “el huachicol educativo”, porque por los sótanos de la administración federal y estatal corrían tuberías de simulación y se ordeñaban recursos públicos.

En el Presupuesto de Egresos 2017 ubicaron una partida por dos mil millones de pesos que, según el secretario Moctezuma, se desviaron para propaganda, medios de comunicación y publicidad.

Y estos hallazgos son sólo la punta del iceberg porque habrá que revisar las tuberías que corren por los sótanos de los gobiernos locales y las secciones sindicales para ver de qué tamaño es el boquete y la magnitud de la ordeña de los recursos públicos.

Hay carencias en infraestructura y materiales didácticos, limitaciones pedagógicas, programas y técnicas de estudio anquilosadas tanto para la formación de los docentes como de los alumnos, recortes presupuestales, abandono de escuelas multigrado o que están en zonas rurales e indígenas, y, ¿qué hay de la calidad educativa y el entorno social en los bachilleres, Conalep y CETIS?

Claro que la educación en México está en un estado de emergencia y todos estos síntomas los viven los profesores, los maestros de grupo (no los líderes de la CNTE) que han sido estigmatizados, tratados de manera injusta por autoridades educativas, líderes sindicales y padres de familia.

Durante toda esta discusión de la Reforma Educativa —que incluye el periodo de Enrique Peña Nieto— se sembró el descontento y el desánimo entre muy buena parte del magisterio.

“Esto no es una opinión. Es un hecho registrado en las palabras del entonces secretario de Educación, Emilio Chuayffet, que en el año 2013 dijo que el principal hallazgo que dio la consulta educativa nacional que condujo, fue que las maestras y los maestros estaban enojados, sentidos y deprimidos, por el maltrato recibido por parte de la sociedad mexicana”, precisó Esteban Moctezuma desde la tribuna del Palacio Legislativo de San Lázaro, donde escuchó los reclamos de los legisladores de la oposición por haber cedido a los chantajes de la CNTE en el diseño de la leyes secundarias.

En el diagnóstico de estado de emergencia encontraron, también, un sistema educativo fragmentado, donde cada nivel velaba por sí mismo, “por ejemplo, la educación superior no tiene nada que ver con media superior y la media con la básica (…) Sí, se quejan en educación superior, que los jóvenes llegan sin saber matemáticas, pero no aportan nada para que no lleguen así”, les dijo el secretario a los legisladores con dedicatoria para las universidades.

El próximo año, en febrero, conoceremos la propuesta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para ese nivel escolar, pues presentarán La Ley de Educación Superior.

El diagnóstico ya está, el nuevo modelo educativo y su marco legal fueron aprobados, pero los alumnos de este país los están esperando. Es hora de actuar, ya no hay pretextos.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/fabiola-guarneros-saavedra/huachicol-educativo/1340245

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Recursos para educación

Por: Roberto Moreno Godoy.

Hace dos décadas atrás surgió la Gran Campaña Nacional por la Educación, en respuesta a un llamado que hicieron líderes de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, Asies, a representantes de distintas organizaciones y grupos de la sociedad. El planteamiento era claro y directo: ninguna nación logra un desarrollo sostenible sin destinar más recursos a la educación. Pronto muchos se sumaron para reclamar un mayor presupuesto para este sector, así como mejor calidad de gasto, que permitiera que más niños y jóvenes tuvieran acceso a una educación pertinente y de calidad. El análisis evidenciaba que nos encontrábamos entre los países que invertían menos en educación. En ese entonces el presupuesto de educación se aproximaba a dos mil millones de quetzales.

El proyecto del presupuesto de ingresos y egresos para el 2020 presentado por el Ministerio de Finanzas Públicas se situó en Q91 mil 900 millones, de los cuales dos terceras partes financiarán gastos de funcionamiento. Cerca de una quinta parte del monto propuesto ha sido solicitado para el Ministerio de Educación (Mineduc), por un monto de Q17 mil 771.5 millones. De hecho, aparte de las obligaciones del Estado y del pago de la deuda pública, es la dependencia que más incremento tendría en comparación al presupuesto vigente. Unos mil millones más para educación, de los cuales buena parte se destinarán a cubrir alimentación escolar y compromisos asociados con el pacto colectivo. Poco irá para financiar nuevas cosas. Esto indica que, de ser aprobada la asignación planteada por el Congreso de la República, el Mineduc recibirá el próximo año entre siete y ocho veces más recursos de los que tenía en 1999. Aunque expresado como porcentaje del PIB esto sigue siendo bajo en relación a otros países de Latinoamérica, es importante reconocer un relevante crecimiento de presupuesto para educación.

Ahora bien, aunque hay ajustes que hacer en función de los datos proporcionados por el censo, es claro que los indicadores no reflejan este aumento sustantivo en recursos. Las tasas de cobertura siguen siendo bajas y los resultados de calidad son débiles. Muchos de los fondos han ido a financiar aumentos salariales y otros gastos de funcionamiento, y relativamente poco ha ido para inversión y para fortalecer la calidad de las intervenciones. Esto amerita una reflexión profunda, pues disponiéndose de recursos muy limitados, que incluso nos fuerzan a asumir un mayor endeudamiento, debiésemos invertir el presupuesto en aquellos programas que traigan más beneficio y que sean más efectivos. No dejemos de insistir en ello. Debemos apostar a la educación como fuente de desarrollo y demandar que los recursos sean bien aprovechados. Se enfrenta el enorme reto de asumir decisiones difíciles, asegurando que los escasos recursos generen el mayor impacto posible. Corresponde a las autoridades electas ejercer un liderazgo efectivo para lograr un buen planteamiento, que conjugue una adecuada asignación para la educación con una buena calidad de gasto. Habría necesidad de colocar fondos en aquellas estrategias que brinden acceso a una educación de calidad, que haga la diferencia en los aprendizajes de los estudiantes.

Fuente del artículo: https://elperiodico.com.gt/nacion/2019/10/04/sala-confirma-sentencia-de-13-anos-a-lopez-bonilla/

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Cinco medidas para atajar el abandono escolar (propuestas por los profesores)

Por: Ignacio Zafra. 

Los docentes plantean soluciones en el Foro de Educación de EL PAÍS

España es el país de la Unión Europea con una mayor tasa de abandono escolar temprano: el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que como mucho terminó la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y no está estudiando. En España alcanza el 17,9% (el 7% del total de jóvenes de esas edades ni siquiera tiene la ESO), mientras la media de la UE está en el 11,9%.

Los jóvenes que dejan las aulas lo hacen básicamente para encontrar trabajo, según concluye una investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) elaborada por Lorenzo Serrano, Ángel Soler y Laura Hernández. Pero es una decisión contraproducente: el abandono temprano implica para los jóvenes menos posibilidades de encontrar empleo, y tener que conformarse con trabajos menos estables y peor pagados. El abandono es cuatro veces y media más frecuente entre quienes no terminaron la ESO. Afecta más a los hijos de emigrantes. Y se reduce cuanta mayor formación y recursos económicos tienen los progenitores. El estudio del IVIE reflejó que la tasa de abandono de los alumnos de hogares que llegaban a fin de mes «con mucha facilidad» era del 7%. Entre los que llegaban a fin de mes «con mucha dificultad» se disparaba al 44,5%.

El Foro de Educación de EL PAÍS ha planteado esta semana a la comunidad educativa la pregunta: ¿Por qué es España líder en abandono escolar y cómo hay que afrontarlo? Estas son las cinco medidas que más apoyo han recibido, al margen de la de aumentar la inversión pública en educación, que es una idea común en casi todos las respuestas.

UN ABISMO ENTRE TERRITORIOS

Existen grandes diferencias. Por sexos: entre los hombres alcanza el 21,7% y entre las mujeres, el 14%. Y por comunidades: dos cumplen el objetivo de situarse por debajo del 10% propuesto por la Comisión Europea para 2020; País Vasco (6,9%) y Cantabria (9,8%). Y otras cinco alcanzan el objetivo específico que la UE ha puesto a España, bajar del 15%: Navarra, Asturias, Castilla y León, Galicia y Madrid. En el extremo negativo se sitúan Baleares (24,4%) y Andalucía (21,9).

El problema viene de lejos: la tasa española alcanzaba el 30,9% en 2002. Y está ligado al ciclo económico: tradicionalmente, cuando las cosas van bien y hay más posibilidad de encontrar un empleo, el abandono escolar temprano aumenta, y a la inversa, según concluyó un exhaustivo estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) publicado en 2014 que le había encargado el Ministerio de Educación. La reducción experimentada en los últimos tres años, menos intensa que los anteriores, así lo refleja.

1. Reforzar las primeras etapas

Muchos profesores, como Raúl Moreno, de El Puerto de Santa María (Cádiz), creen que aunque se materialice en la adolescencia, las bases del abandono escolar se sientan mucho antes, en Primaria, aunque físicamente los alumnos sigan yendo a clase, y piden por ello reforzar esta etapa. Eduardo Ferrer Grima, que fue durante 28 años profesor director del colegio Arturo Soria de Madrid, cree además, que la educación obligatoria debería adelantarse a los tres años, en línea con los estudios que apuntan a la influencia que haber cursado esta etapa tiene en el éxito académico posterior.

2. Aumentar las becas en enseñanzas no universitarias

El primer motivo por el que los alumnos abandonan de forma temprana los estudios es el de conseguir un empleo. Y lo hacen en mucha mayor proporción los alumnos de hogares pobres. Para reducir la tasa, razonan Pedro Badía y Alonso Gutiérrez, de la Secretaría de Política Educativa de Comisiones Obreras, sería muy útil aumentara las becas y ayudas económicas en las enseñanzas no universitarias.

3. Más Formación Profesional

Son mayoría las voces que consideran que la batalla contra el abandono temprano debe ganarse en la Formación Profesional, la enseñanza que consideran más atractiva para el alumnado que ahora deja los estudios. «Faltan centros de FP y falta orientar a los alumnos hacia esta rama de la educación que tan buenos resultados está dando», señala María Teresa Parla, profesora de Electrónica en Madrid. La docente recuerda que solo el 12% de los jóvenes de 15 a 19 años cursan FP frente al 25% de media en la OCDE. Varios profesores reclaman, además, más FP dual, en la que los alumnos compaginen las clases con trabajo remunerado en empresas.

4. Bajar las ratios

La reducción del número de alumnos por aula es considerada por docentes, orientadores y padres una necesidad para poder ofrecer una educación más personalizada que con frecuencia queda enmascarada por la estadística. En España hay, de promedio, 14 estudiantes por aula, pero Beatriz Alonso, profesora de Secundaria en A Coruña, apunta: «En la España vacía hay muchos centros educativos con muy poco alumnado. Sin embargo, la realidad es que en otros lugares hay otros muchos con las clases hasta los topes». Anton Castro, profesor de FP en la misma ciudad, añade: «Cada año entran 22 adolescentes en mi taller a los que puedo atender tres minutos por hora. Ese es un gran problema. Antes de la LOMCE la ratio era de 15, por lo que tenía cuatro minutos por hora, era poco, pero ahora es peor».

5. Potenciar los equipos de orientación escolar

Parte de las respuestas opinan que el abandono se reduciría con mejores equipos de orientación, que en muchos centros corre ahora a cargo de profesionales con centenares de alumnos a su cargo. «Los equipos de orientación apenas pueden diagnosticar, y no tienen recursos para tratar a los alumnos con necesidades educativas», afirma David González, orientador en Madrid. González considera que, debido a esas carencias se produce «un sobrediagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y un infradiagnóstico de trastornos de lectura, cálculo y dislexia».

Fuente de la reseña: https://elpais.com/sociedad/2019/10/04/actualidad/1570204493_705336.html

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