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La apuesta real por la pública ¿para cuándo?

Por: Enrique Javier Díaz Gutiérrez.

 

En el denominado “programa común progresista”, que Pedro Sánchez ha presentado como “oferta de acción de Gobierno”, en su punto 76, y como primer punto del apartado de educación, se compromete a “aprobar una Ley Básica de Educación, que derogue la LOMCE y sus consecuencias negativas, que blinde la educación pública como eje vertebrador del sistema educativo e incorpore los acuerdos alcanzados por la comunidad educativa en estos años”.

Palabras y promesas, que lleva repitiendo desde hace tiempo, pero que no ha cumplido en su anterior legislatura, teniendo oportunidad y posibilidades para ello, aunque no voluntad política. Porque realmente no ha derogado la LOMCE, tal como se había comprometido ya en 2013, y firmado por escrito con el resto de grupos parlamentarios de la oposición, asegurando que sería una de las primeras medidas si llegaba al gobierno: «Los grupos parlamentarios firmantes acuerdan que en el primer periodo de sesiones de la próxima legislatura procederán a derogar la LOMCE”. Solo ha escenificado una propuesta de modificación superficial de algunos aspectos (Ley Celaá), la mayoría como declaraciones de buena voluntad, encomendadas además (la mayor parte) a las comunidades autónomas, pero que, ¡oh casualidad!, tras largas vacilaciones y postergaciones, la convocatoria de elecciones generales impidió que llegara a prosperar en el Congreso de los Diputados.

No solo no ha derogado la LOMCE, incumpliendo una vez más sus promesas y compromisos firmados, sino que asegura en este “programa común” que va a blindar la educación pública como eje vertebrador del sistema educativo. La primera pregunta que se nos viene inmediatamente a la cabeza es: cómo lo va a hacer, si en el segundo punto de su “programa” sólo se compromete a “situar la inversión educativa en España en un 5% del PIB en el año 2025”.

Cúan largo me lo fiáis, amigo Sancho”, que diría Cervantes, en boca del Quijote, o tantos escritores del siglo de oro, para referirse a que las promesas o proyectos a largo plazo suelen olvidarse con facilidad, e incumplirse posteriormente argumentando las cambiantes circunstancias del futuro. Y, en esto, el PSOE parece que tiene larga experiencia en sus programas (desde la OTAN a la LOMCE).

Si Sánchez no asegura hasta el 2025 llegar al 5% de inversión educativa, lo que está haciendo realmente es no comprometerse él, sino comprometer “supuestamente” al próximo gobierno. No su gobierno, que es para el que presenta el programa, sino el siguiente, que puede ser otro gobierno completamente distinto. Esto se llama “tener una cara de cemento armado” o “tomar a la ciudadanía por imbéciles”.

Lo cual supone, en primer lugar, que no va a revertir los recortes en educación, que aplicaron tanto PP como PSOE (segunda parte de la legislatura de Zapatero), a educación en estos años (9.000 millones de euros). Además, implica que, por muchas declaraciones y promesas que haga, si no va a haber aumento de la financiación real en esta legislatura, la bajada de ratios en las aulas no será posible y el alumnado en la pública seguirá estando masificado; que la atención a la diversidad y la inclusión seguirá posponiéndose sine día con el reiterado argumento de que no hay recursos; que la renovación y mejora de los edificios e instalaciones escolares públicas seguirá languideciendo y retrasándose; que no se podrán hacer desdobles, que se reducirán los refuerzos, que seguirá la política cicatera en becas, que se mantendrá la interinidad y precariedad del profesorado, etc.

En segundo lugar, cómo se va a blindar la educación pública como eje vertebrador del sistema educativo, si no hay incremento sustancial e inmediato de la financiación a la educación pública. Los países de la OCDE que tienen una buena educación, sí que han blindado la educación pública con un presupuesto de más del 7% del PIB, y la media de la OCDE es del 6,5%. Por el contrario, en España, lo que sí está creciendo es la escuela concertada y aumentando sus ingresos y la financiación que se le otorga por parte de los poderes públicos, con el dinero de todos y todas. Aunque las consecuencias de ello son reiteradamente denunciadas (crece la desigualdad educativa, crea colegios gueto, destroza la cohesión social, segrega a minorías y migrantes y por clase social e incluso por sexo, etc.), parece que el PSOE no tiene voluntad política real de iniciar un proceso de reversión y supresión definitiva de esta anomalía española en el panorama europeo.

Pero lo más preocupante, de este primer punto, es la expresión que ahora el PSOE utiliza de forma constante y sistemática: “la educación pública como eje vertebrador del sistema educativo”. Lo cual da por supuesto que ha asumido los conciertos educativos como algo inevitable e irremediable en la política educativa española. Y que van a legislar en este sentido. Si en los años 70 se promovieron como “complemento” a una red pública que no podía cubrir todas las necesidades educativas, ahora su incremento únicamente se justifica por razones de apuesta ideológica neoliberal (actualmente se estén concertando unidades en zonas donde hay unidades públicas que se cierran).

Si Sánchez y el PSOE realmente quisieran blindar la educación pública eso supondría tener voluntad política para establecer una moratoria inmediata de los conciertos educativos, y su progresiva supresión (como proponen partidos políticossindicatos, movimientos sociales y de renovación pedagógica) y destinar toda la financiación pública a la escuela pública.

Por eso sorprende aún más su enésima promesa incumplida sólo en este primer punto. Porque si asegura, en este primer punto de su “programa común”[1], que “incorporará los acuerdos alcanzados por la comunidad educativa en estos años”, recordarle a Pedro Sánchez, que estos acuerdos están recogidos, desde hace tres años (y firmados por su grupo político también), en el Documento de Bases para una nueva Ley de Educación.

Y poco coinciden con sus “declaraciones de intenciones”: solo los referidos a este primer punto manifiestan la clara voluntad de la comunidad educativa progresista de este país de que haya una “oferta suficiente de escolarización pública y gratuita de 0 a 18 años que garantice que todo alumno y alumna disponga de una plaza asegurada en el sistema público, de titularidad y gestión pública”, la “supresión progresiva de la financiación pública de los centros privados concertados; una red única de centros de titularidad y gestión pública que, progresivamente, y de manera voluntaria y negociada, integre los centros privados concertados. Mientras tanto, ni un solo concierto más para la educación privada y supresión inmediata de financiación a centros que practiquen cualquier tipo de discriminación o no aseguren la gratuidad”.

Quizá otro día analizaremos el resto de los puntos, que parecen más bien promesas electorales o declaraciones de intenciones, más que un programa de compromisos concretos respaldados presupuestariamente, y que no apuestan por una educación laica, como es obligatorio por la Constitución en un Estado aconfesional; que olvidan la supresión de las reválidas o la reducción de la interinidad del profesorado, etc., etc. Pero eso será otro día, porque parece que su lista de promesas incumplidas va para largo.

Fuente del artículo: https://www.tercerainformacion.es/opinion/2019/09/08/la-apuesta-real-por-la-publica-para-cuando

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El tiempo pasa y no hay leyes secundarias

Por: Carlos Ornellas. 

 

El Presidente se esfuerza en cumplir con sus promesas

En sus famosas tesis sobre la dominación legítima, Max Weber argumentó que la credibilidad es la base de esa legitimidad. Si la gente no acepta como buenas las propuestas del gobernante y su cuadro administrativo (burocracia, partido y afines en el parlamento), disminuye su confianza en el gobierno.

El presidente López Obrador se esfuerza en cumplir con sus promesas, “soy un hombre de palabra”, y hasta el momento su técnica le reditúa frutos; las encuestas recientes muestran que su grado de aprobación es alto, la menor le concede el 62 por ciento. Ergo, la mayoría confía en él, pero ¿qué de su cuadro administrativo?

Se supone que la racionalidad política de un Estado emana de su orden jurídico y el Congreso es el responsable de dictar leyes que disponen el andamiaje institucional para esa dominación (o gobernabilidad para aligerar el lenguaje de Weber) legítima. Pero el Congreso es irracional, muchos legisladores se la pasan en pleitos vulgares, les interesa el poder, legislar es una tarea subsidiaria.

Si el Presidente goza de carisma, el Congreso carga con desprestigio (tal vez esa sea su tradición) porque, además de las querellas, siempre andan con rezagos. Hoy, Morena tiene mayoría y puede aprobar leyes sin necesidad de consensos y parece que quiere agradar al Presidente.

Por ejemplo, el artículo quinto transitorio de la reforma constitucional del 15 de mayo ordena que a más tardar en 120 días el Congreso deberá expedir las leyes del Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación y la General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros. El plazo se vence este jueves 12 y si bien ya hay iniciativas, no han discutido más allá de pequeños corros.

Los textos que ya se conocen, con todo y que acaso tengan virtudes, generan desconfianza por todos lados. Organizaciones de la sociedad civil y académicos les ponen peros porque eliminan criterios de mérito para ingreso, promoción y recompensa de los docentes. Además de que se corre el riesgo de que, como en el pasado, sean las camarillas sindicales las que determinen la trayectoria profesional de los maestros.

En tanto, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación —con todo y que obtiene canonjías— ve fantasmas neoliberales y los combate con paros y gritos. Dice que las iniciativas de leyes secundarias mantienen las propuestas de los organismos internacionales y asegura que la intención es privatizar la educación pública. Pocos le creen.

Y es aquí donde entra el quid. El presidente López Obrador insiste en mantener una alianza con la Coordinadora. Le concede plazas, reinstalación de rescindidos, reconocimiento ideológico y hasta fotografías con sus líderes en el Palacio Nacional.

Aunque quizá no de inmediato, conjeturo que la mezcla de un mandatario carismático con una organización sin credibilidad le restará puntos a su legitimidad. Y más si el Congreso con la mayoría que ya tiene Morena saca leyes a modo y en el último momento.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/el-tiempo-pasa-y-no-hay-leyes-secundarias/1335052

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Neurodidáctica: Las escuelas del siglo XXI por José Ramón Gamo

Por: TEDx Talks.

 

Buscar el cambio de una cultura educativa que no responde a los retos del siglo XXI Confundador de la Fundación Educación Activa, los Centros de Atención a la Diversidad Educativa (CADE) y NIUCO, busca transformar el sistema educativo y los métodos que se emplean acercando las neurociencias y la tecnología a la práctica docente. This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at http://ted.com/tedx

 

Fuente del documento: https://www.youtube.com/watch?v=ZBhUfVVktYw&t=7s

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Miradas: Es la educación, estúpido

Por: Ricardo Braginsky.

Los países que más crecen y mejoran su calidad de vida son los que mejoran los aprendizajes. Sin embargo, el tema está ausente del debate público argentino.

Como un perro que se muerde la cola, los argentinos parecemos ir de crisis tras crisis en círculos concéntricos. Siempre igual. Siempre al borde del abismo y con la tentación, siempre, de dar un paso al frente.

Lo pusimos de manifiesto, de alguna manera, tras la última campaña electoral, quizás en la que menos se debatió acerca del problema de la educación.

Está claro: las encuestas se empecinan en indicarnos que la educación está entre los temas que menos le preocupan a los argentinos. Está la inflación, el trabajo (o la falta de trabajo), la inseguridad, otros tantos temas. Y bien al fondo, la educación.

Y los políticos y sus asesores, obedientes a las encuestas, entonces eluden debatir sobre educación. Es un terreno en el que nadie se siente del todo cómodo. Y entonces mejor postergarlo, mirar para otro lado.

Pero hay suficiente evidencias de que los países que más crecen y mejoran su calidad de vida son los que hicieron reformas efectivas en educación y mejoraron los aprendizajes. Están los casos de Corea, de Israel, de Finlandia o de Singapur. Cada uno con sus modelos educativos distintos, y algunos de ellos incluso contrapuestos con otros. Porque no se trata de modelos, sino de prioridades. Mucho más que el cómo es el qué.

Mientras sigamos pensando que la cotización del dólar es lo único relevante no haremos más que dejar que pase al tiempo… hasta una nueva crisis.

Un debate y una oportunidad

Por primera vez, en la elección presidencial de octubre los candidatos presidenciales estarán obligados, por ley, a hacer un debate. Hasta ahora ese debate era voluntario o impulsado por una ONG como sucedió en el año 2015.

En 2015. Macri, Rodríguez Saá, Stolbizer, Massa y Del Caño, en el último debate presidencial con todos los candidatos. Scioli no había querido ir.

Para el próximo debate ya se reunieron los equipos técnicos de los candidatos junto a especialistas para definir cuáles serán las reglas de juego y los temas a debatir. Y la cuestión educativa está entre los últimos temas del último bloque.

Faltan más de 60 días y todavía estamos a tiempo de cambiar, de dar una señal -tan importante como un llamado telefónico entre dos candidatos- sobre el país que queremos y el que imaginamos para nuestro futuro.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/educacion-estupido_0_BSBemHYOU.html

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Barracones escolares

Por: El País.

España inicia un nuevo curso escolar con 50.000 alumnos en barracones y la misma precariedad y provisionalidad que ha marcado los anteriores. Los recortes provocados por la crisis no se han revertido y las instalaciones siguen acusando la caída de las inversiones, que en diez años ha sido de 7.000 millones. El resultado es que una solución de emergencia y por naturaleza provisional como son los barracones, se alargue en el tiempo y devenga estructural, hasta el punto de que ya hay estudiantes que han cursado toda la etapa obligatoria en ellos. En los últimos cinco años solo se han reducido en 15.000 las plazas en barracones, y de seguir a este ritmo se necesitarían dos décadas para eliminarlos. A ello hay que añadir la degradación de edificios e instalaciones por falta de un adecuado mantenimiento.

Igualmente crónicas son las carencias en el capital humano del sistema educativo. La reciente oferta pública de empleo paliará la precariedad, ya que permitirá regularizar la situación de muchos profesores interinos, pero no será suficiente para dimensionar las plantillas a las necesidades educativas. Fuentes sindicales estiman en más de 25.000 el déficit de profesores.

El contexto político en el que comienza el curso es de incertidumbre, con una ley educativa, la LOMCE, ampliamente cuestionada y sin que se vislumbre la posibilidad de un pacto de Estado sobre la educación que permita abordar las reformas necesarias para mejorar la calidad de la enseñanza y reducir los niveles de fracaso y abandono escolar. Entre las medidas de gobierno que el PSOE propone para la próxima legislatura figura aprobar una nueva ley general de educación. Está claro que la aprobada en solitario por el Gobierno del PP en 2013 debe ser derogada. Era tan parcial y deficiente que el propio PP tuvo que dejar sin efecto parte de su contenido. Pero el sistema educativo no puede permitirse nuevos fiascos legislativos. Necesita estabilidad, un horizonte normativo consensuado y estable, y un incremento presupuestario que acerque el gasto educativo al 5% del PIB para poder abordar con garantías las reformas pendientes.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/09/07/opinion/1567867079_855783.html

 

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Políticas en educación

Por: Jesús Montero Tirado. 

Hay consenso universal en que la educación se ha convertido en el factor principal para el desarrollo humano integral a nivel personal y social; consecuentemente, la base fundamental necesaria para los demás desarrollos: cultural, moral, científico tecnológico, económico, político, etc.

Esta situación es anormal, porque normalmente cuando los candidatos se presentan a elecciones para presidencia de la República tienen definido lo que quieren hacer y cómo hacerlo y suelen exponerlo en sus campañas electorales para motivar los votos a su favor. En nuestro caso actual satisfizo que el presidente Mario Abdo Benítez garantizó y lo confirmó desde los primeros días de gobierno que la educación sería la prioridad número uno.A estas alturas, pasado un año de gobierno, resulta que el ministro Eduardo Petta y su equipo dirigente del MEC no saben con qué política educativa llevar adelante su responsabilidad de poner en marcha la prioridad número uno.En el contexto presente, en el que los cambios en el mundo se suceden a velocidad vertiginosa y afectan sustancialmente a la educación constantemente, perder un año y seguir consultando sobre con qué política llevarla es un grave daño a toda la sociedad y sobre todo a los niños, adolescentes y jóvenes.La famosa curva de velocidad de producción de conocimientos en el mundo da como resultado que en la actualidad los conocimientos se duplican cada dos años y muy pronto será cada pocos meses. Perder más de un año en definir las políticas con las que se va a dirigir la educación de un país es un grave daño a la nación, porque además del tiempo perdido, cuando se tome la decisión de cómo educar, es probable que los conocimientos usados, las circunstancias, los datos y condiciones tenidos en cuenta para definir, sean ya distintos, si no a nivel país, sí a nivel mundial, los cuales pueden exigir otras políticas y estrategias.La complejidad del sistema educativo nacional está descrita breve y legalmente en los artículos 7 al 11 inclusive de la Ley 1264/98 General de Educación y ahí se puede observar que no es posible afrontar la transformación de la educación con una sola política, sino con varias y muy diversas políticas interrelacionadas todas ellas entre sí y bien planificadas sistémicamente. Por ejemplo: política legislativa y de fidelidad a la Constitución Nacional y las leyes (fidelidad que actualmente no se da), política financiera y administrativa de eficacia y eficiencia, política real de educación universitaria y superior en general, política revolucionaria de profesorado en todos los niveles, política social en el sistema para satisfacer el derecho humano de calidad de educación también a los pobres, política de infraestructura digna y específica para la función educativa en escuelas, colegios, instituciones superiores y universidades, política de relaciones internacionales en educación (empezando por replantear las relaciones con la UNESCO), política cultural y lingüística, política curricular en todos los niveles, política de “educación no formal y refleja”, política de coordinación entre humanidades, ciencias y desarrollo humano integral personal y social, política anticorrupción, etc. Desde luego que entre tantas políticas necesarias, dado el estado lamentable de nuestra calidad educativa, hay que jerarquizarlas y evitar la dispersión y superficialidad en sus planteamientos y en su ejecución.

Tengo entendido que el Comité Estratégico para la transformación de la educación con el ministerio preparan una consulta a la ciudadanía en varios (4?) departamentos del país, para recoger su opinión sobre la política que debe ejecutarse en la educación por parte del las autoridades. Ojalá acaben pronto y el MEC empiece a trabajar en serio. A este paso, pueden pasar los cinco años del gobierno actual con solo reuniones sin producto alguno.

Siempre es importante y necesario conocer y respetar lo que piensa y quiere la ciudadanía, porque el pueblo es soberano, pero también es necesario que los profesionales técnicos traduzcan la voluntad popular a términos y pautas que respondan a las exigencias de las ciencias de la educación y de la administración educativa de un sistema nacional.

Fuente del artículo: https://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/2019/09/09/politicas-en-educacion/

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5 libros para introducir el visual thinking en el aula

Por: Marta Moreno. 

Los recursos visuales como los dibujos y los esquemas son el medio que utiliza el visual thinking para organizar ideas. Una técnica que ya es utilizada por muchos docentes en el aula y sobre la que es posible aprender gracias a estos libros.

El Thinking Based Learning o Aprendizaje Basado en el Pensamiento es una metodología activa que se basa en la técnica del visual thinking para explicar conceptos e ideas a través de dibujos y mapas visuales. Si quieres introducirlo el próximo curso en el aula, te recomendamos que leas estos libros para introducir el visual thinking en los que encontrarás pautas, claves e ideas para aprender a elaborar de manera correcta esquemas gráficos.

1Sketchnoting. Pensamiento visual para ordenar ideas y fomentar la creatividad

Una completa guía que permite conocer todos los detalles sobre el ‘sketchnoting’ o visual thinking. En ella se exponen claves básicas sobre los elementos que deben formar parte de una imagen, así como las características y el uso específico de cada uno de ellos. Además, se incluyen las respuestas, trucos y secretos de algunos de los profesionales de esta técnica.

Autores: Audrey Akoun, Isabelle Pailleau y Philippe Boukobza. EditorialGustavo Gili

 

2Bla, bla, bla. Qué hacer cuando las palabras no funcionan

El autor deja constancia de la eficacia de usar dibujos en lugar de palabras a la hora de dar todo tipo de discursos: bien sean educativos o empresariales. Gracias a una técnica que él denomina ‘Forest’ (bosque), mostrará sus enseñanzas y expondrá diferentes claves para sumergirse en este mundo de forma paulatina. Además, explica varios ejemplos que demuestran que cualquier persona (incluso aquellas que no dibujan o no escriben) sea capaz de hacer un mapa visual efectivo.

Autor: Dan Roam. EditorialGestión 2000

3Pensamiento visual: murales para innovar

La amplia experiencia como educadores de los autores de este libro les ha valido para plasmar la manera de dibujar grupalmente con el objetivo de generar conocimiento y compromiso. Por un lado, comparten diferentes técnicas que sirvan a otros como material didáctico y, por otro, describen varios casos prácticos del visual thinking que se están dando por todo el mundo y puede ser una herramienta perfecta para dar los primeros pasos en esta práctica.

Autores. Fernando Vidal y Myriam Artola. Editorial: Mensajero

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4¡Dibújalo!

A lo largo de sus diez capítulos explica la manera de utilizar el dibujo como una herramienta de trabajo eficaz e innovadora que capte la atención de cualquier público. Para ello, utiliza más de 200 imágenes y 15 casos de uso realizados en colaboración con empresas multinacionales de diferentes sectores y comentados por sus directivos. Para acabar, hace partícipe al lector de todo esto gracias a 22 ejercicios pensados para que cualquier persona descubra el poder de sus dibujos.

Autor: Fernando de Pablo Martínez de Ubago. Editorial: LID Editorial Empresarial

5Tu mundo en una servilleta

El autor del libro cree que no hay mejor manera de constatar que comprendemos algo que si somos capaces de dibujarlo y que no hay manera más sencilla de hacerlo que cogiendo un bolígrafo y una servilleta. Un libro básico para introducirse en el mundo del visual thinking que está dividido en cuatro partes: una pequeña introducción al significado del concepto, otra segunda parte en la que se explaya hablando sobre cómo descubrir ideas, una tercera en la que explica cómo desarrollarlas y, la última, con diferentes trucos para saber venderlas.

Autor: Dan Roam. Editorial: Gestión 2000

Fuente del documento: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/libros-visual-thinking/110890.html

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