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Papá, devuelve el ‘spray’

Por: Rodrigo J. García/ Cati Navarro Guillermo

El deseo de investigar el cambio climático, sus causas, efectos y posibles alternativas se adueñó de un grupo de niños y niñas.

Cati Navarro (profesora): “David, uno de mis alumnos de 5 años, fue al supermercado con su papá y compraron un insecticida en sprayDavid se enfadó mucho y, durante todo el camino de vuelta y en su casa, no paraba de reprocharle a su padre que hubiera comprado un insecticida ‘en spray’, en lugar de ‘con pulverizador’, por las consecuencias que esa decisión tenía para el planeta.

Ante tantos reproches y argumentos, muy bien justificados, el papá de David volvió al supermercado y cambió el insecticida en spray por otro con pulverizador”.

Esta anécdota que nos cuenta Cati Navarro (profesora e impulsora del proyecto didáctico sobre el ‘Cambio climático’) sirve para retomar el relato anterior sobre la experiencia de aprendizaje por indagación, protagonizada por un grupo de niños y niñas de Educación Infantil de 5 años, del Colegio Público ‘San Agustín’ en Casas Ibáñez (Albacete).

El grupo ya había escuchado el ‘Mensaje del Planeta Tierra’, lamentándose del deterioro que está sufriendo el clima y solicitando ayuda para investigar causas y alternativas. Se reunieron en asamblea a debatir las situaciones y evidencias que corroboran este hecho. Identificaron, catalogaron y asociaron escenarios, comportamientos y consecuencias al aumento de la temperatura del planeta, el deshielo de los casquetes polares, la desertificación, las inundaciones y sequías… Acciones que avivaron el deseo de seguir indagando en las causas, los efectos y las alternativas ecológicas al cambio climático.

Se dispusieron a recorrer un itinerario virtual de aprendizaje interactivo, soportado en la aplicación de fotografía satelital de Google Earth, en el que tuvieron la oportunidad de realizar experimentos, cuyos valores sistemáticamente registrados, fueron debatidos y transformados en compromisos. Descubrieron el calentamiento global, la lluvia ácida, las consecuencias de la proliferación de los vertederos… y tomaron conciencia de sus efectos en la vida de pueblos concretos.

Después de la visita virtual a determinadas zonas del planeta, reprodujeron la artesanía y recrearon actividades de subsistencia (la pesca) de habitantes de las regiones árticas (los ‘Inuits’), se aproximaron al problema ambiental de la desertificación en países como Marruecos; y a las repercusiones migratorias de la falta de alimentos o al aumento de la pobreza en lugares como Senegal…

Ahora, retomamos la secuencia de aprendizaje en un momento del itinerario virtual en el que se necesita mayor reflexión y más argumentación sobre evidencias.

Cati Navarro en esta exigencia de profundización planteó la elaboración de una infografía, que organizadamente presentara, de acuerdo con las evidencias, una colección de vídeos de sensibilización para tratar de cambiar determinados comportamientos sociales.

Los vídeos —ocultos en códigos QR, creados por ellos— estaban protagonizados por los niños y las niñas; con su contenido se pretendía concienciar a familiares y amigos de los efectos del cambio climático y de la necesidad de adoptar rutinas alternativas de comportamiento

Proyecto 'Cambio Climático' |ampliar foto
Proyecto ‘Cambio Climático’ | CATI NAVARRO

Un poste de señalización de caminos asociaba los comportamientos de cuidado del medio ambiente con distintos códigos QR, cuya lectura mediante el ‘software’ correspondiente daba acceso a los vídeos de sensibilización.

La infografía fue insertada en el blog de clase como ilustración del proceso de reflexión e indagación seguido. También se compartió en redes sociales para mayor difusión, de acuerdo con la vocación de servicio que debía tener cualquier producción, logro o aprendizaje.

A continuación, mostramos uno de los vídeos de sensibilización…

‘Cambio Climático’. Menos embalaje | Cati Navarro

Cati Navarro: “Los peques fueron capaces de poner al servicio de la comunidad el aprendizaje de conocimientos, habilidades, actitudes y valoresadquiridos con este proyecto para provocar un cambio en su entorno más cercano y mejorarlo. No podemos estar más contentos e ilusionados.” (Nos conceden el premio Francisco Giner de los Ríos… LOS PEQUES DE MI COLE)

Puede parecer que al ser tan pequeños su implicación en el cuidado del planeta sería anecdótica y de poco calado, o no estarían en condiciones de asociar comportamientos habituales con el deterioro del clima. Como podremos observar, no fue así, sino todo lo contrario: el aprendizaje continuaba cada vez con más interés y rigor y con un compromiso que se acrecentaba.

Elaboraron un formulario ‘on-line’ al que invitaron a responder a familiares y amigos. Se recogieron las respuestas, se organizaron y presentaron en asambleafueron estudiadas y constaron, entre otras ausencias, la escasa concienciación hacia la necesidad de reciclaje; los mayores no sabían qué residuos debían arrojarse a cada uno de los contenedores de recogida selectiva de basura.

Los registros obtenidos motivaron el despliegue de toda una campaña de sensibilizaciónElaboraron carteles informativos dirigidos a las familias, en los que estaban dibujados el tipo de residuos que deberían arrojarse a cada contenedor. Los carteles incorporaban un código QR que llevaba a la explicación de los alumnos y las alumnas sobre el reciclado y gestión de las basuras.

Con el permiso del Ayuntamiento de Casas Ibáñez pegaron los carteles en todos los contenedores de su localidad. Toda una labor de aprendizaje-servicio.

Proyecto 'Cambio Climático' | CATI NAVARRO

Carteles indicativos de reciclado | Cati Navarro

Conforme avanzaban en su investigación se hacían más conscientes de la importancia de reciclar. Pintaron una de las plantillas de la aplicación virtual Chromville Science, a la que dieron vida al capturarla con una cámara y esto es lo que pasó…

Cati Navarro: “A los peques de 5 años les encanta la realidad aumentada, ‘es como magia, me dicen continuamente Olivia y Elsa. Despierta una emoción que no podemos desaprovechar”.

Les encanta utilizar las tecnologías,formando parte de su tarea diaria y hacen de ellas un uso normalizado dentro del aula.

La robótica y la programaciónadoptaron un papel importante en el proyecto del ‘Cambio climático’. Manejaron robots y diferentes aplicaciones de programación, como herramientas de acceso a conceptos y habilidades curriculares. Conformaron, de esta manera, un entorno de aprendizaje en el que se fomentaba la creación, el trabajo en equipo, el pensamiento computacional y la capacidad de resolución de problemas.

Cati Navarro: “Las tecnologías desempeñan un papel fundamental en clase, a la hora de llevar a cabo un proyecto; sin embargo, es importante mantener un equilibrio entre las necesidades del proyecto y el uso de los recursos más sencillos posiblesNo es la tecnología en sí misma la que nos interesa sino los procesos cognitivos, comunicativos y emocionales que las tecnologías pueden generar.

(…) las utilizamos como herramientas de aprendizaje en diferentes actividades diarias del aula. En primer lugar, por el interés y motivación que despiertan; en segundo lugar, porque los niños se convierten en agentes activos de sus aprendizajes; y en tercer lugar, aunque nuestros alumnos han nacido en la era digital, no son nativos digitales. Debemos enseñarles a hacer un uso adecuado y responsable de las mismas, desarrollando su espíritu crítico.” (Catalina Navarro: una Maestra de Infantil enamorada de su trabajo, Equipo Inevery Crea)

El entusiasmo que despierta la robótica se combina con la emoción de la Realidad Aumentada (RA)Elaboraron secuencias ordenadas de operacionespara conseguir algunos propósitos de posible generalización a otros aprendizajes escolares y situaciones cotidianas.

En un plano (tapete) escondieron, en marcadores de RA, todos los animales que sufren los efectos del cambio climático para, a continuación, salvarlos programando el robot abeja (Bee-Bot) en dirección a los marcadores y capturarlos.

Tanto aprendieron y su vocabulario consiguió ser tan rico que se encontraban en las mejores condiciones para elaborar cuentos interactivos con la aplicación Scratch JR. En el rincón de lectoescritura los escribieron y en el rincón de programación les dieron vida.

A lo largo del proyecto surgieron muchas preguntas que ‘la seño’ no sabía contestar. Era evidente que ‘la seño’ no lo sabía todo.

Decidieron, entonces, ponerse en contacto con un técnico medioambiental. Los chicos y las chicas le escribieron un email, solicitando su ayuda e invitándolo a una videoconferencia, a la que Manuel Águila accedió. Con un lenguaje adaptado les ayudó a resolver sus dudas, aunque algunas eran verdaderamente complicadas como… “¿Por qué los pingüinos viven en el Polo Sur y los osos en el Polo Norte? ¿Por qué el Polo Sur se derrite más rápidamente que el Polo Norte?…”

Como colofón confeccionaron un documental sobre el cambio climático, en el que los alumnos se convirtieron en periodistas e hicieron un repaso de los efectos del cambio climático sobre el planeta y los seres vivos.

Necesitamos un profesorado creativo y con convicciones, apasionado por su labor y comprometido con su tiempo; docentes bien informados de los procesos de aprendizaje y de las torpezas e intereses de una sociedad egoísta, que reflexionen y debatan colectivamente sobre principios más que sobre estándares de rendimiento. Profesionales que puedan pensar sobre lo que hacen, con buena actitud para discutirlo y cambiarlo, que escuchen a estudiantes y familias y los tomen en serio.

Un primer paso en la buena dirección, a nuestro juicio, sería reivindicar el reconocimiento de su profesionalidad y frenar la tendencia, de última hora, a difundir arbitrarios juicios de valor sobre su actitud y dedicación. El profesor Stephen J. Ball, uno de los académicos más destacados en el campo de la política educativa, afirma: “Culpar a los enseñantes se ha convertido, en los últimos treinta años, en un sangriento deporte político. Para los políticos, ésta es la forma más fácil de desviar la atención de los fracasos de la política. Hemos acabado con una fuerza laboral docente que está agotada, es recelosa y tiene miedo.”

El proyecto del ‘Cambio climático‘, según nos comenta Cati Navarro, ha sido uno de los trabajos que mejor representa su concepción de la enseñanza y su implicación con la comunidad educativa.

El compromiso y el interés por aprender manifestado por los niños y las niñas se ha convertido para Cati en un referente que trata de emular en su tarea diaria y, más aún, en contenidos, como es el caso, con una enorme carga de valor. “Alumnos y alumnas tomaron conciencia de lo importante que es cuidar el planeta y transmitieron esa concienciación a sus familiasa las que, además, debo agradecer su participación a lo largo del proyecto y cómo, aún hoy siguen, con sus acciones y por demanda de los peques ‘cuidadores delplaneta’, concienciados por el respeto al medio ambiente.” (Cati Navarro).

En marzo de 2018 se le hizo entrega a Cati del premio a la mejora de la calidad educativa por el proyecto ‘Cambio Climático’, en la XXXII edición de los Premios ‘Francisco Giner de los Ríos’, convocados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Fundación BBVA.

Video insertado

Cati Navarro@catinagui

El miércoles tuvo lugar la XXXII Edición Aún hoy con resaca emocional por todo lo vivido esa noche.Orgullo compartir esta experiencia con mi familia y amigos.Y con aquellos que eché mucho de menos, mi claustro virtual y mis peques sin vosotros no habría sido posible

17 personas están hablando de esto

Cati Navarro: “Para mis alumnos y para mí ha supuesto un reconocimiento a nuestro trabajo, ha sido como un empujoncito para continuar trabajando en la misma línea. Creo que a mi alrededor también ha sido una forma de visualizar que otra educación es posible, una educación en la que la base del aprendizaje sean metodologías activas con el alumno en un papel protagonista. Una educación en la que las herramientas digitales se integren de manera normalizada en el aula de acuerdo con la sociedad tecnológica en la que vivimos…” (Catalina Navarro: una Maestra de Infantil enamorada de su trabajo,Equipo Inevery Crea)

Pero mejor escuchar a los chicos y las chicas explicando el significado del proyecto…

TESTIMONIO DE UNA MADRE

IRENE CASTILLO

Madre de Olivia, profesora orientadora y compañera de Cati.

Sé que a mi hija, nunca se le olvidará el documental/noticiario que hizo con sus compañeros y su gran maestra, utilizando el Chroma Key, sobre el cambio climático, lo que aprendió al investigar sobre los Inuits, cuando tuvo que pegar carteles en los contenedores de residuos de la localidad para que los ciudadanos capturasen códigos QR y visualizasen vídeos dónde los mismos alumnos explicaban cómo reciclar y gestionar la basura, cuando elaboró cuentos con sus compañeros aprendiendo al mismo tiempo lenguaje de programación, cuando entrevistó a un técnico de medio ambiente por videoconferencia, cuando experimentó en clase mediante la observación de lo que es la lluvia ácida…

Esto es un claro ejemplo de que otra escuela es posible y de que además puede hacerse en la escuela pública. Desde aquí, me gustaría volver a expresar mi sincero agradecimiento a este maravilloso trabajo de investigación, reflexión y concienciación del alumnado y sus familias sobre la importancia y necesidad de cuidar nuestra tierra.

Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/04/26/escuelas_en_red/1556264399_371547_1556272583_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/04/26/escuelas_en_red/1556264399_371547.html

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Sacar a los niños de la cantera

Por: Chema Caballero

Un proyecto español busca ayudar a los niños que trabajan en las minas de Benín y escolarizarlos, además de favorecer el acceso al agua limpia de la población

Tic, tic, tic, toc, tic, tic, tic, toc… Es la música de fondo que se escucha, desde antes de que salga el sol hasta su puesta, en Tchachegou, una ciudad en el centro de Benín, a unos 250 kilómetros al norte de Cotonú. El ruido procede de las canteras donde cientos de mujeres y niños, refugiados bajo la sombra que ofrecen los pocos árboles que allí quedan, rompen diariamente enormes piedras de granito hasta convertirlas en grava que luego, lejos de allí, será utilizada para hacer hormigón. ¿Y los hombres? Están arriba en la montaña, donde intentan desgajar las grandes rocas. Para ello aplican fuego y meten cuñas de madera entre las rendijas para hacer saltar trozos que puedan ser trasladados hasta donde se encuentra el resto de la familia. Es un trabajo peligroso, porque muchas veces las piedras saltan sin avisar hiriendo a los que están cerca.

La familia Madougou trabaja sin descanso bajo un grupo de mangos. El hijo mayor, de 15 años, y su hermana de 13 levantan pesadas mazas por encima de sus cabezas y las dejan caer, con gran precisión, sobre un montón de piedras contenido dentro de un viejo neumático de camión para evitar, dentro de lo posible, que salten lascas y puedan lastimar a algunos de los que allí se encuentran. De vez en cuando, para que descasen, alguno de los hermanos más pequeños les da el relevo. La madre y una tía transportan sobre sus cabezas capazos metálicos con la grava y la depositan cerca de alguno de los caminos por donde los camiones que vienen a comprarla acceden. Pagan el equivalente a 150 euros por 10.000 metros cúbicos de grava. Ninguna familia puede, por sí sola, llenar uno. Tres o cuatro familias, si son grandes como la de los Madougou, ponen en común el trabajo de todo un mes y se reparten la ganancia. También son muchas las mujeres solas, a veces ayudadas por niños de no más de siete u ocho años, con el hijo más pequeño atado a la espalda o acostado sobre unos trapos junto a ella, que sentadas en el suelo, con un martillo pequeño rompen las grandes piedras. Pasan todo un día de trabajo para conseguir uno o dos capazos de grava solamente.

Las personas que se mueven por esta cantera a cielo abierto están expuestas a diversas enfermedades. La más peligrosa es posiblemente la silicosis, afección pulmonar incurable causada por la inhalación de polvo que contiene sílice cristalino. A pesar de todos los esfuerzos de prevención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la silicosis todavía afecta a decenas de millones de trabajadores y mata a miles de personas cada año en todo el mundo. Esta enfermedad, con su potencial de causar discapacidad física progresiva y permanente, todavía es una de las dolencias profesionales más importantes del planeta, según la OMS.

Suministro de agua limpia a las clases de la escuela de Tchatchegou.ver fotogalería
Suministro de agua limpia a las clases de la escuela de Tchatchegou. C. C.

Con el auge de la construcción que experimenta la inmensa mayoría de las ciudades africanas, la demanda de grava ha crecido y las minas a cielo abierto se multiplican por todos los países y, también, en Benín.

Las mujeres y los niños son los más afectados por este problema en este pequeño país, según un estudio llevado a cabo en 2014 y publicado en el Bulletin de la Recherche Agronomique du Bénin (BRAB). También especifica que la población que sufre este problema es relativamente joven, en torno a los 25 años. Estas personas son, en su mayoría, analfabetas o con muy bajo nivel de educación, que han encontrado en las canteras su único medio de subsistencia. Además, no utilizan ninguna medida de prevención laboral por lo que los accidentes son también muy frecuentes.

Cuidar a los más pequeños

Los niños son los que más sufren esta situación. Además de aquellos que desde muy jóvenes se ven forzados a trabajar en las canteras picando piedras para ayudar a sus familias, están los más pequeños, los bebés, muchos de ellos cuidados por hermanos un poco más mayores o atados a la espaldas de sus madres o que descansan cerca de ellas. Ellos también inhalan las partículas de sílice que surgen de la ruptura de las rocas y que llegan a sus pulmones, lo que provoca la muerte de muchos de ellos.

El centro de salud del pueblo no cuenta con estadísticas precisas, pero su encargado precisa que la mortalidad infantil por enfermedades relacionadas con las vías respiratorias y los pulmones es inmensamente más alta que en otras partes del país.

Fue esta realidad de los niños forzados a trabajar en la cantera y la de aquellos más jóvenes obligados a respirar el polvo maligno, lo que movió a la ONG española Mensajeros de la Paz a desarrollar un programa integral en la zona que, en una primera fase, tiene que ver con la protección de los menores, su escolarización y el acceso a agua limpia.

Uno de sus mayores logros ha sido conseguir la escolarización de 280 niñas y niños en la escuela de Tchachegou. No están todos los que deberían, todavía muchos menores pican piedra. Por eso la sensibilización de las familias es muy importante. “Hay que hacerles entender que el lugar de los niños es la escuela y mostrarles los peligros a los que exponen a sus hijos al obligarles a trabajar en las canteras. Pero se requiere mucha paciencia y tiempo para que poco a poco cambie la mentalidad”, comenta Florent Rama Yao Koudoro, director de los proyectos en Benín. Es difícil determinar el porcentaje de niños no escolarizados en la zona, pero “es muy bajo, basta con ver que hay más niños en la cantera que en la escuela”, añade.

“Va a ser mucho más complicado convencer a las madres para que lleven a sus hijos a la guardería”, afirma Koudoro. No muy lejos de la escuela primaria un grupo de obreros trabaja en el nuevo edificio que acogerá a los más pequeños a partir del próximo septiembre. “La idea es que las madres dejen aquí a sus hijos para evitar la exposición al polvo de la cantera. Los niños estarán cuidados y, además comenzarán sus estudios”. Piensa Koudoro que va a ser una labor muy difícil conseguir este objetivo, pero no ceja en su intento de impedir que los menores respiren el silicio. “Hemos empezado la campaña de sensibilización para que cuando llegue septiembre las madres estén concienciadas. Tenemos muchas ilusiones puestas en este proyecto. Será un paso muy importante para mejorar la salud de los más pequeños”, explica el director del programas.

El otro problema al que hacer frente es el de la escasez de agua limpia en la zona debido a la degeneración medioambiental que significa la destrucción de la montaña y sus bosques por los canteros. Además, las aguas están contaminadas porque el polvo de silicio también llega hasta ellas, y no son aptas para el consumo humano. Muchas mujeres y niñas tenían que ir lejos en busca de la que se consumía en sus casas. Eso implicaba cruzar la carretera nacional por donde coches, camiones y motos circulan a gran velocidad. “Eran muchos los que morían atropellados cuando iban a buscar el agua”, comenta Mousa Akougbe jefe del pueblo.

Se han construido dos redes de distribución de agua con dos depósitos en altura, en las colinas. Hasta ellos se bombea el agua desde pozos limpios. Desde allí se envía a las diferentes fuentes distribuidas por las distintas localidades de la zona. Se han constituido unos comités de gestión, un grupo de personas que se encarga de su buen uso y mantenimiento. También abren y cierran las fuentes en horarios determinados, y las mantienen limpias. Además cobran la pequeña contribución monetaria que los ciudadanos hacen para el funcionamiento de todo el sistema. “Entre Tchachegou y la ciudad vecina de Sokponta, más los pueblos que dependen de ellas, el agua limpia llega a más de 15.000 personas”, asegura Koudoro.

Este año, gracias a la carrera solidaria organizada en los Colegios Valle de Madrid dentro de su Semana de la Solidaridad y con el apoyo de la Fundación Salvador Soler, la organización ha ampliado el proyecto para garantizar que la escuela de Tchatchegou se convierta en una escuela saludable con del acceso a agua limpia a través de fuentes y un saneamiento básico y digno mediante la construcción de unas letrinas en el propio recinto.

La cantera es una fuente de enfermedades y de deterioro del medioambiente, pero es la forma de subsistencia que han encontrado los habitantes de estos pueblos, por lo que la solución no pasa por cerrarla de golpe. “Habría que encontrar alternativas a ese trabajo para que las familias pudieran abandonarlo sin que sus ingresos desciendan, pero no es fácil por ahora. Así que nos centramos, en un primer momento, en la educación, la salud y el agua limpia. Luego, poco a poco, veremos qué otras programas podemos implementar para mejorar la vida de estas personas”, comenta Koudoro.

Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/04/23/planeta_futuro/1556020053_492467_1556020696_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/04/23/planeta_futuro/1556020053_492467.html

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Las estudiantes chilenas esperan desde hace un año nuevos protocolos contra el acoso en la universidad

Por: Meritxell Freixas Martorell

La movilización estudiantil feminista de hace un año reclamó cambios en estos documentos, pero son pocos los centros que han concretado los cambios

“Ni el protocolo [de la universidad] ni el sistema judicial es suficiente para las denunciantes. Nos relegan a un rol secundario, donde todo es secreto y ni siquiera podemos decir qué pasó ni defendernos de las decisiones que toma la universidad”. Es la crítica que la estudiante de Derecho de la Universidad de Chile, Sofía Brito, expresaba en contra de la desprotección que vivió por acusar dentro de la universidad a uno de sus profesores. Fue en mayo de 2018, cuando la joven y exayudante de Carlos Carmona, quien además de académico fue presidente del Tribunal Constitucional, dio a conocer públicamente una denuncia por acoso sexual y laboral contra el docente que terminó provocando su dimisión. El caso motivó una protesta feminista que paralizó las clases de la facultad durante 74 días, en un contexto de movilizaciones estudiantiles que se replicaron en todo el país para exigir una educación no sexista y el fin de la violencia machista en las aulas.

Entre abril y agosto de 2018, la ola de protestas estudiantiles feministas provocó la ocupación y paralización de 24 universidades de Chile y convocó masivas manifestaciones en las principales ciudades del país.

Las primeras en organizarse fueron las jóvenes de la Universidad Austral de Chile, ubicada en la ciudad sureña de Valdivia. El 17 de abril de 2018 estudiantes de Antropología se tomaron el edificio de su facultad para denunciar varios casos de acoso y abuso entre estudiantes. A ellas se sumaron las jóvenes de Ciencias de la misma casa de estudios, que rechazaron la decisión de la institución de mantener en plantilla a un docente que, tras una investigación interna, fue hallado culpable de acosar sexualmente a una funcionaria. En un par de semanas, las ocupaciones llegaron a la capital, a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, por las acusaciones de Sofía Brito en contra de Carmona.

Poco a poco, otras instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, fueron sumándose a la movilización estudiantil feminista. Entre ellas, la Universidad de Playa Ancha, en Valparaíso, que fue la que estuvo más tiempo en paro, casi cuatro meses, y que incluso implicó una huelga de hambre para conseguir que su rector aceptara el petitorio; o también la Pontificia Universidad Católica, que fue ocupada por última vez en 1986, en plena dictadura.

Universidades sin protocolos

Los petitorios que presentaron las estudiantes a los rectores de las universidades paralizadas recogían distintas demandas. Pero prácticamente todos tenían en común la creación o mejora de los protocolos internos para abordar situaciones de acoso y/o abuso; la suspensión y expulsión de los académicos involucrados en estos casos, y la eliminación de la educación sexista, una cuestión muy amplia que abarcaba desde el lenguaje que los docentes utilizan en clase, hasta cursos obligatorios con perspectiva de género incluidos en el currículum académico o cuotas de género en cargos académicos y administrativos, entre otros.

El informe Protocolos de acoso sexual en las universidades chilenas: una deuda pendiente, publicado hace un año por el Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE) de la Universidad Católica, revelaba que sólo siete universidades de las 60 que existen en Chile habían diseñado y publicado protocolos contra el acoso sexual universitario a noviembre de 2017. A partir de enero de 2018, otras cuatro se sumaron a este proceso.

La investigación también señalaba tres limitaciones comunes de las instituciones universitarias para abordar esta cuestión: una definición restringida del acoso; el uso de protocolos como estrategia reactiva y no preventiva; y el desconocimiento de las lógicas de poder “entretejidas” en la problemática. “Los protocolos no son, en su diseño, ni equitativamente seguros ni cómodos para todas las partes”, concluyeron las autoras. Precisamente por eso, las protestas hicieron de su creación o mejora una necesidad de las estudiantes para actuar ante situaciones de acoso, abuso y violencia sexual en las universidades. En esa demanda, las jóvenes se encontraron con la complicidad de académicas y funcionarias que apoyaron sus reivindicaciones y presionaron para conseguirlas.

En Universidad de Chile y en la de Concepción, por ejemplo, en el último tiempo se han puesto en marcha “fiscalías” para mejorar las garantías de las investigaciones y evitar, así, que sean los académicos –muchas veces sin formación en género– los que tengan que esclarecer un caso de acoso o abuso dentro de la institución.

Falta de voluntad para avanzar

Consuelo Sarmiento fue una de las portavoces de la movilización de la Universidad Austral y hoy es parte del Observatorio de Género y Medios para el Sur. Explica que la protesta logró “fortalecer” algunos puntos del reglamento de la universidad en materia de acoso sexual y destaca la creación de la primera Secretaría de Género y Sexualidad de la universidad.

Sin embargo, la exestudiante lamenta que no se haya logrado “sacar a los académicos acosadores de las aulas”, hecho que, según ella, no pasa con los estudiantes, que son expulsados con mucha más facilidad: “Con los profesores la relación de poder es bastante distinta”, afirma. Según la prensa chilena, después de las protestas, un total de 16 universidades abrieron 132 procesos internos por denuncias de acoso y/o abuso sexual o laboral.

Desde la Universidad Católica, Daniela Pinto, estudiante de Bioquímica y una de las portavoces de la ocupación, cuenta que las estudiantes siguen “a la espera” de que se concreten los cambios que solicitaron en el protocolo: “Hoy todavía tenemos el mismo que el año pasado”, se queja. Piden que se incluya el acoso hacia las estudiantes –no sólo hacia las trabajadoras de la universidad–, que se acorten los tiempos de las investigaciones o que contemple también los casos ocurridos fuera del recinto universitario.

La joven explica que durante las negociaciones se acordó modificar el documento durante el primer semestre de este año, entendiendo que se pudieran prolongar los plazos porque se trata de un proceso lento. Sin embargo, en su opinión, “las autoridades no muestran voluntad para avanzar”.

Más allá de los pendientes en materia de protocolo, Pinto menciona que sí ha habido tímidos avances, por ejemplo, en la incorporación de dos psicólogas al equipo de abogadas que aborda los casos de violencia sexual. “El gran problema es que la Universidad no muestra nada de lo que está haciendo, se sabe sólo a nivel de autoridades y eso dificulta hablar de avances porque un estudiante de base no tiene ni idea de nada”, critica ella.

Esperar con cierta “frustración”

La movilización estudiantil feminista llevó al Ministerio de Educación a proponer un compromiso entre los rectores para avanzar en equidad de género. Por ahora, nueve universidades han firmado el acuerdo. Entre las medidas que deberán cumplir está que al menos un 40% de los integrantes de los órganos superiores sean mujeres y que en las elecciones de rectores compita al menos una mujer.

Este mes se cumple un año de aquel “mayo feminista” que tiñó las calles de Santiago de verde, color de la lucha por el aborto, y de lemas y consignas a favor de una educación no machista y libre de violencias. Pero con la distancia y perspectiva, las protagonistas de las marchas observan con cierto regusto amargo que no han avanzado tanto como esperaban. “Más allá del hito que representó la movilización y de un avance en la toma de consciencia, creo que hay un poco de frustración porque al final no hemos visto nada concreto ni tangible. Estamos en un punto muerto”, dice Pinto. “Y mientras no llegan los cambios, nuestras compañeras siguen en clase con sus abusadores, las siguen violentando”, añade.

Las tomas que lideraron las estudiantes en el otoño e invierno austral de 2018 contribuyeron a alimentar y consolidar el movimiento feminista en Chile, que tuvo su máxima expresión el pasado 8 de marzo, con masivas manifestaciones en todo el país. Las chilenas hicieron historia, pero no podría explicarse el éxito del 8M sin el pulso que abrieron las jóvenes hace justo un año. Los frutos de ese esfuerzo, pero, los siguen esperando impacientes hasta hoy.

Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/wp-content/uploads/2019/04/IMG_9656-768×512.jpg

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/04/29/las-estudiantes-chilenas-esperan-desde-hace-un-ano-nuevos-protocolos-contra-el-acoso-en-la-universidad/

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El debate sobre los móviles en la escuela: ¿Estamos perdiendo la conversación?

Por: Francesc Imbernon

Los dispositivos digitales de comunicación están acabando con las conversaciones, haciendo que sea más sencillo enviar mensajes cortos que hablar con otras personas.

El debate sobre la entrada de los teléfonos móviles en los centros educativos hace tiempo que se está dando con mucha diversidad de opiniones. No soy especialista en el tema y, por lo tanto, no puedo tener una opinión rigurosa sobre esta introducción. Pero a raíz de la lectura del libro de Sherry Turkle, En defensa de la conversación (Ático de los libros, 2017) me ha preocupado el asunto de perder “la conversación”. Sobre todo cuando la autora argumenta que los jóvenes tienen pánico a enfrentarse a una conversación, aunque sea telefónica, puesto que representa más esfuerzo que mandar un mensaje, un whatsapp u otro medio digital.

El libro me ha hecho pensar en algo que me preocupa: siempre hemos defendido que la educación es compartir y esto quiere decir hablar entre nosotros, escuchar con interés y prestar atención mutua; lo que, educativamente, hemos llamado escucha activa y diálogo.

Y me viene a la cabeza que puede ser verdad que el mundo digital (ordenadores, tabletas o teléfonos) nos impide conversar. El libro mencionado va más allá. Argumenta Sherry Turkle que la falta de conversación entre nosotros hace que disminuya la empatía, la emoción de estar con otras personas, traspasar las emociones o aprender a devolverlas. Las palabras escritas de un mensaje no son lo mismo que ver a la persona. Escribir en un soporte digital puede provocar la superficialidad de las palabras, la frialdad hacia otras ideas y desconectar de la vida real. La conversación, hablar con los otros, parece que crea angustia al ser más fácil conectarse y enviar mensajes. Además, da placer.

Y podemos correr el riesgo de que, al disminuir la conversación, aumenten los discursos falsos, no contrapuestos y la vulgarización de la palabra al usar mensajes superficiales. Y, también, aumentar el silencio, la sordera al no sentir las palabras de los otros con sus tonos, ritmos y gestos (en el aula, en el patio, fuera). Perdemos el cara a cara con los otros puesto que todo se soluciona digitalmente. Además, resulta fácil decir cosas que no diríamos al otro si lo tuviéramos delante o, todavía peor, podríamos tener una conversación con emoticonos. Perdemos la relación y, en la educación, esta condiciona el contenido que aprendemos.

¿Qué está pasando? Como dice el libro, la conversación da miedo porque se basa en la inmediatez de las palabras;  puedes equivocarte o no encontrar la palabra más adecuada. No se puede borrar. Muchas palabras, aunque diga el refrán que se las lleva el viento, quedan en la percepción del otro. Y depende de cómo se digan toman un cariz u otro.

Es verdad que se está perdiendo la conversación. Lo comprobamos en las reuniones cuando se está más atento a lo que dice un artefacto digital que a las palabras que nos dirigen otros. Seguramente el cineasta Coppola no haría hoy la premiada película La conversación (1974) con un alegato al mensaje ambiguo. Hoyno grabaríamos las palabras, sino que miramos qué se ha dicho en las redes sociales.

Si fuera verdad que las tecnologías que se usan para comunicarse hacen decaer la conversación, perdemos uno de los recursos más importantes en la educación. En esta es necesaria aquella como sinónimo de diálogo. Es explicar, polemizar, discutir, debatir, disfrutar del placer de sentir a los otros, de admirar el verbo, de soltarse sobre un tema, perder el miedo a equivocarse… Y esto no lo podemos perder en los procesos educativos. Educar es aprender a escuchar. Y, con un aparato digital, se produce más un monólogo, a veces con uno mismo.

No estoy diciendo que eliminamos de la educación los dispositivos digitales. Sería impensable en el mundo actual. Pero ¿qué podemos hacer para que sirvan como oportunidades de aprendizaje? Creo que regular su uso. Y una forma es que las instituciones educativas no olviden crear espacios para la conversación, como siempre se ha hecho, desde una perspectiva educativa (debates, foros, asambleas, discusiones, preguntas…). Y, ¿por qué no? dejar de lado, alguna vez, el aparato en ciertos espacios para estar más atento a las palabras y a la forma en que se usan.

Volviendo al libro, tiene razón la autora cuando dice que no tenemos que prohibir la comunicación digital, pero sí poner límites. Todavía estamos a tiempo, si es posible.

Fuente e imagen:  https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/04/26/el-debate-sobre-los-moviles-en-la-escuela-estamos-perdiendo-la-conversacion/

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Campaña electoral: ¿dónde está el feminismo?

Por: Lidia Falcón
Sobre el contenido feminista en las agendas electorales de los partidos en España

Cuando la campaña electoral ha llegado a su ecuador podemos comprobar que las reivindicaciones más emblemáticas del feminismo no aparecen ni en los programas ni en los mítines ni en las entrevistas ni en las declaraciones de los candidatos. Todos hombres en la cabeza de las listas. Pero tampoco de las mujeres que en papeles secundarios protagonizan algunos debates. Dejando aparte a las del PP, de cuyo nombre no quiero acordarme, que espero que no reciban ni el aplauso ni el voto de las mujeres,  tampoco ninguna de las otras formaciones se merece el aprobado en el examen de feminismo.

Si alguna línea roja no puede franquearse por la izquierda, ni en su análisis teórico ni en su aplicación práctica, es la permisividad ni la legalidad de la prostitución. No solamente porque representa la explotación y la máxima humillación para una persona -la inmensa mayoría de las que están sometidas a semejante esclavitud son mujeres-  sino porque degrada a toda la clase femenina, pervierte a los hombres que la demandan y envilece a la sociedad. Una sociedad que considera que el hecho de ser mujer la convierte en un ser destinado a complacer las pulsiones sexuales de los hombres, sean cuales sean estos y cómo las demanden, es una sociedad degenerada. Aceptando la prostitución como actividad profesional normal aceptamos que todas nosotras podemos ejercerla. Y los hombres asumen que pueden prostituirnos a todas.

No es ninguna novedad. Aquellas que claman por legalizar la prostitución, como si de un gran avance moderno se tratara, están reproduciendo las normas y la defensa de esa explotación que teorizaba Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII. Pero ocho siglos más tarde nuestra declaración de Derechos Humanos de 1948, alcanzada después de terribles experiencias de torturas, guerras y expolios, consagra la prohibición de someter a ninguna persona a tortura o trato degradante o humillante. Que es exactamente lo que sufre la mujer que tiene que someterse a los caprichos sexuales del prostituidor, por una miserable paga.

En el siglo XX, nuestra II República aprobó la abolición de la prostitución. En el siglo XXI, la prostitución en España es una de las mayores lacras. Con unos partidos políticos que están contemplando legalizarla. Medio millón de mujeres son traficadas en nuestro territorio por las mafias de la prostitución, que incluso se han organizado en asociaciones legales, ante la pasividad o la complacencia de los gobiernos que se han sucedido y de políticos que se compenetran con los prostituidores y que llevan en su programa electoral la legalización;  y lo que es más penoso, de asociaciones de mujeres que fingen ser feministas y que están al servicio de los proxenetas.

En Barcelona, paraíso de puteros de toda laya, se ha llegado a la infamia de permitir y financiar la que llaman “Escuela de Prostitución”, que da cursos para iniciar en tal actividad a las novatas que en busca de algún trabajo remunerado “escojan” esta profesión como aceptable alternativa a la de ser peluquera o modista.

Y en la híspida campaña electoral que estamos observando este tema no ocupa ni un minuto de los debates televisados ni de los discursos, entrevistas y propaganda. Considerando que no tiene importancia para una sociedad embrutecida que acepta indiferente o complaciente que su país sea el de Europa que más demanda prostitución, con tres millones de hombres que consumen ese comercio venal diariamente, ni siquiera los partidos políticos de izquierda, ni sus representantes femeninas están haciendo bandera de la abolición. Según sus cálculos, como las mujeres prostituidas no suelen votar y las feministas no debemos contar suficientemente para ellos, mientras los puteros pueden ser buenos apoyos, los candidatos ni mencionan el tema.

Por supuesto, ninguno de nuestros futuros gobernantes tiene en cuenta la necesidad de prohibir la pornografía, que hoy no está recluida en aquellos destartalados cines X de la Transición para satisfacción de unos cuantos masturbadores tarados, sino que a través de Internet se ha convertido en la escuela de sexualidad de los adolescentes de toda clase y condición, a los que se enseña a maltratar y violar mujeres como manera de satisfacer su líbido.

A la milenaria explotación de la prostitución se une la moderna de los vientres de alquiler. Ya sabemos que producir niños en el útero de mujeres para arrebatárselos después es práctica antigua del Patriarcado. Desde Abraham y Sara los hombres han violado, raptado, comprado y casado con mujeres para fabricarse descendientes. Conducta que ha relatado con mucho ingenio Margaret Atwood, escritora canadiense, en la distopía  El Cuento de la Criada, puesta de moda nuevamente en la serie televisiva. Pero los descubrimientos y avances científicos modernos permiten que semejante práctica convierta hoy en gran negocio, a escala internacional, la inseminación de mujeres, naturalmente pobres, para obtener niños a la carta que compran hombres ricos.

Este infame comercio, que se ha extendido a diversos países, está intentando instalarse legalmente en España, que todavía tiene algunos remilgos en aceptarlo. Aprobar una modificación del Código Penal que convierta en delito semejante actuación y en delincuentes a todos los que estén involucrados en ella, es una necesidad imperiosa antes de que se extienda esta práctica y además nos veamos obligados a admitir a los desgraciados bebés venidos al mundo en semejantes condiciones. Y tampoco oigo los planes de los candidatos de izquierda para imponer con contundencia las medidas legales precisas que lo penalicen e inmediatamente prohíban celebrar esas infames ferias anuales en la que se permite que perversos clientes alquilen desgraciadas muchachas, en cualquier parte del mundo. Por el contrario, los planes de la derecha están clarísimos, si gobiernan instalarán rápidamente ese comercio en nuestro país

Pero no sólo el decisivo tema de la prostitución no tiene espacio en los planes de los próximos gobernantes, ni siquiera la violencia contra la mujer que suma más de cien víctimas de feminicidos cada año en nuestro país, donde se presentan ciento cincuenta mil denuncias por maltrato cada año, donde se contabiliza una denuncia por violación cada 8 horas y son innumerables las víctimas que sufren acoso sexual en el trabajo, en la calle, en la casa, ha tenido protagonismo en la propaganda electoral. Ni se plantea la modificación imprescindible de la obsoleta Ley de Violencia de Género que nos rige, mientras los asesinatos de mujeres se suceden día tras día y no concitan en nuestros futuros gobernantes, ni hombres ni mujeres, la suficiente compasión para que acudan a sus entierros. Algunas prometen aplicar el Pacto de Estado que proponía destinar unos millones a pagar indemnizaciones y subvenciones a las víctimas. Lo que no se propone nadie es que no haya víctimas. 

En el capítulo de las diferencias salariales y de las explotaciones laborales que padecen las trabajadoras con total impunidad de las empresas, nadie dice que es imposible atajar semejante situación propia del siglo XIX cuando solo disponemos de 1.000 inspectores y 2.000 subinspectores de trabajo en toda España. Los ahorros que se han llevado a cabo en el funcionariado público ha convertido nuestro Estado en cuasi medieval. Ni protección para las víctimas de violencia machista porque no hay suficientes policías ni juzgados ni forenses ni trabajadoras sociales. Ni vigilancia de los desmanes de la patronal porque no hay bastantes inspectores. Ni formación en feminismo de todos los cuerpos policiales,  judiciales y sanitarios porque no existen las escuelas y los profesionales que deberían impartirla. Ni entra en los planes educativos la asignatura de Ciudadanía, que debería ser feminista, no solo por la oposición tiránica de la derecha sino porque tampoco la izquierda que nos ha gobernado hasta ahora lo ha impuesto con la contundencia que merece.

¿Dónde está entonces el programa feminista?

Fuente: https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2019/04/19/campana-electoral-donde-esta-el-feminismo/

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Qué es TICMAS, la plataforma de educación del futuro

La educación del futuro tiene un nombre y es TICMAS que es una nueva plataforma cuyo objetivo es brindar apoyo a profesores y estudiantes para fomentar la inclusión digital, el desarrollo de habilidades blandas y el aprendizaje.

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El alebrije de la reforma educativa

Por: Luis Hernández Navarro
“La reforma educativa es el mismo perro pero con otro collar”. El autor de la frase no es un maestro de la CNTE. Tampoco un opositor fifí, ni un académico contestatario. La opinión es del filósofo Enrique Dussel, uno de los intelectuales de habla hispana más reconocidos internacionalmente. Perseguido por los militares argentinos, se exilió en México y se naturalizó mexicano. Es, además, integrante destacado de Morena.

Su afirmación no es exagerada. La reforma educativa de la Cuarta Transformación (4T) es, en esencia, el mismo erizo neo­li­be­ral de Enrique Peña Nieto, al que se le han limado algunas de sus espinas más filosas.

En esta ocasión, como en 2012-13, se volvió a poner la carreta delante de los bueyes. En lugar de aterrizar en la Constitución un gran proyecto educativo nacional que exprese con claridad los grandes ejes para transformar la enseñanza en el país, se acabó aprobando un alebrije legal que tiene como motivación central confinar a los maestros en un régimen laboral de excepción.

Un alebrije es una fiera imaginaria fabricada por artesanos, llena de colores, con elementos de animales diversos. La artesanía puede tener, a un tiempo, cabeza de perro, melena de león, alas de pájaro, cola de reptil, pezuñas y púas de puercoespín.

La reforma educativa de la 4T es un ale­brije legal elaborada con conceptos neoliberales, tira de materias, deseos de justicia social y asuntos laborales que tendrían que estar en el artículo 123 pero que se coloca­ron en el 3°. Es el perro del que habla el doc­tor Dussel, pintado color vino tinto. Es un alebrije que conserva camuflados los aspectos medulares de la reforma educativa del Pacto por México de 2013.

La nueva reforma es un texto omiso, contradictorio, confuso, incoherente y tramposo. Reforma que, en los hechos, acabó sepultando y diluyendo lo que, en la iniciativa original del presidente López Obrador aparecía como eje central: la educación para el bienestar. La investigadora Elsie Rockwell encontró en su redacción ¡64 ejes!

El investigador Juan Carlos Miranda analizó los conceptos utilizados y las veces que se repiten en el texto. Sus hallazgos no dejan duda. Domina el lenguaje de los tecnócratas educativos. Agente (al referirse a los docentes) se repite 27 veces; mejora o mejorar, 216 menciones, y dentro de esta categoría, las expresiones: mejora continua, 83; calidad, 154; la palabra: excelencia, 51; evaluación, 265; diagnóstico(a), 26; aprendizaje, 104, y equidad, 76 (https://bit.ly/2Xyf7TE ).

Igual que con la reforma educativa del Pacto por México, la de la 4T pone la carreta delante de los bueyes. En lugar de arrancar con un proyecto educativo transformador y derivar de él una reforma educativa, se propuso legislar primero y elaborar después un proyecto pedagógico. Si lo hizo así es porque su diagnóstico y su marco de referencia para la definición de la política educativa tiene elementos esenciales con el de Peña Nieto. Se trata del mismo perro con otro collar, del que habla Enrique Dussel.

No en balde, las intervenciones de AMLO sobre el tema se han limitado a insistir en la necesidad de recentralizar la nómina ma­gisterial, evitar el tráfico y venta de plazas y otorgar becas. Obviamente, son problemas que hay que atender, pero en sí mismos no constituyen un cambio educativo de gran aliento.

Un gobierno que ganó los comicios con el lema primero los pobres debería destinar más recursos para la educación a quienes más lo necesitan. No sólo como política pública, sino como derecho. Esto no quedó contemplado en la nueva legislación, al no hacerse explícitas las obligaciones del Estado para cumplir con ese derecho. Una administración que ha insistido correctamente en la necesidad de revalorar a los docentes debería reconocerlos explícitamente como profesionales y no como agentes.

Uno de los aspectos del alebrije legal que más escándalo, ilusiones y malentendidos ha causado es el transitorio decimosexto. Según el PAN y sus intelectuales, abre el camino a la venta de plazas. La afirmación es un absurdo. Fiel a los vientos recolonizadores que soplan en el país, el transitorio es un espejito que se da a los maestros a cambio del oro de la aceptación del proyecto. En los hechos, es una cortina de humo para mantenerlos en un régimen de excepción laboral.

Dicho transitorio apunta que los derechos laborales de los docentes se regirán por el apartado B del artículo 123. Sin embargo, dice que la admisión, promoción y reconocimiento dependen de un apartado especial: el Sistema para la Carrera de los Maestros y Maestras. O sea, una trampa. ¡Como si la admisión, promoción y reconocimiento no fueran una parte sustantiva de las relaciones laborales! Miles de maestros en el país, que no son conservadores ni fifís, rechazan el alebrije legislativo. No quieren la nueva correa para el mismo perro. Lo demostrarán a lo largo del sexenio.

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