No cabe duda de que ha llegado el momento de una reforma profunda de la Ley 30.
Ya Aristóteles tenía claro que el todo es más que la suma de sus partes, y este principio se aplica de manera muy precisa a la educación. Por eso resolver el problema de la educación superior no implica que de inmediato tendremos un mejor sistema educativo en Colombia.
Ha sido muy importante la movilización de los estudiantes a lo largo de este mes, y, aunque todavía no hay noticias claras sobre el resultado de la negociación con el Gobierno, sería deseable continuar con las actividades académicas antes de concluir el año, pues no tiene sentido reclamar grandes sumas de dinero para luego tirarlas al caño, como sucedería si se cancela el semestre. Eso, por supuesto, no impide que se continúen las conversaciones, dándoles un alcance que supere los asuntos coyunturales.
No cabe duda de que ha llegado el momento de una reforma profunda de la Ley 30, que tiene más de un cuarto de siglo, en el que los cambios tecnológicos, sociales y culturales han sido enormes. Colombia diseñó un sistema de educación superior que apenas compensaba los mínimos de un país que aún no se imaginaba (como tampoco es capaz de hacerlo ahora) un destino de modernidad. Para poner solo un ejemplo, en 1992, año de la ley, no se había establecido internet en Colombia (Cetcol apareció en 1994), y, por lo tanto, era imposible calcular las inversiones que se requerirían en sistemas y telecomunicaciones.
La discusión sobre lo esencial no puede concluirse en un par de semanas ni de meses, pero, sobre todo, no puede abordarse sin mirar qué ocurre con el resto del sistema educativo. Más de la mitad de los cuantiosos recursos que demanda una educación universitaria de buena calidad se pierden, pues la tasa de deserción sigue rondando el 50 por ciento y la de graduación no llega al 40 por ciento en algunos casos. Y esto sucede también en las instituciones públicas.
Se trata de un fenómeno complejo relacionado con factores socioeconómicos, pero, en muy alto grado, con problemas que provienen de la educación básica. Basta ver los resultados de las pruebas nacionales e internacionales en relación con capacidad de leer y escribir, pensamiento matemático y pensamiento científico. Desde la primera infancia se cultivan las capacidades, actitudes y el gusto por el conocimiento, la ciencia, el compromiso de desarrollar soluciones para mejorar la vida individual y colectiva. Si allí los niños se limitan a obedecer, estar quietos y repetir incansablemente contenidos triviales y rutinas de sumisión, sería imposible que mágicamente se conviertan en talentos productivos a los 15 años.
Esto lo saben de sobra los países más desarrollados del mundo, y por eso abordaron reformas educativas verdaderamente audaces, mientras que nosotros seguimos poniendo pequeños y conflictivos parches sin orientación precisa. Está bien hablar, por ejemplo, de jornada única, pero es ingenuo esperar de ella resultados si no hay un currículo que marque el norte. No en vano, la Unesco define el currículo como un acuerdo político y no como una malla de asignaturas y contenidos inconexos y sin significado alguno.
Nadie mejor que la actual ministra de Educación, a quien la urgencia no le ha dado tiempo para ocuparse de lo importante –que conoce muy bien–, para abordar en su conjunto la discusión sobre un sistema educativo que no es más que un archipiélago de subsistemas que no se comunican ni se alimentan. Los maestros son producto de las universidades, los estudiantes de primaria alimentan la educación secundaria, las vocaciones del futuro se maduran desde la primera adolescencia, la participación ciudadana comienza en el gobierno escolar, y la salud de los niños se inicia antes del parto.
Necesitamos encontrar salidas para los problemas inmediatos de la educación superior, pero las soluciones reales no se conseguirán sin articular los mil pedazos de nuestra educación en un todo coherente.
Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/francisco-cajiao/el-todo-y-las-partes-columna-de-francisco-cajiao-298266
El Congreso del Perú de los últimos años, si somos honestos, no se ha caracterizado por ser especialmente responsable ni diligente. Desde iniciativas que se han tenido que resolver en el Tribunal Constitucional por su afrenta al ordenamiento legal, hasta las que conllevan un serio riesgo fiscal, el Congreso ha tenido una actuación con pocas miras al desarrollo y sostenibilidad de largo plazo. Recordemos, si no, la ley que prohibía la publicidad estatal en medios de comunicación privados o la norma recientemente aprobada sobre la negociación colectiva en el sector público.
Esta actitud imprudente parece haber alcanzado niveles aún mayores con el reciente debate sobre la norma que repone a los profesores interinos que fueron retirados del servicio educativo en el 2014 por no contar con título pedagógico. La disposición, aprobada por la Comisión de Educación del Congreso el lunes pasado, pasará a ser debatida por el pleno.
Según explicó el titular del Ministerio de Educación (Minedu),Daniel Alfaro, los maestros interinos tuvieron casi 30 años para obtener las calificaciones necesarias e incorporarse a la carrera magisterial, pero no lo hicieron. Además, para dar oportunidad de demostrar capacidades adquiridas, en noviembre del 2014 el Minedu convocó una evaluación para 14.863 maestros nombrados sin título, pero solo 5.315 se presentaron. De estos, apenas 546 ingresaron a la carrera magisterial; el resto fue correctamente retirado de la función pedagógica pública. Por supuesto, las plazas de aquellos docentes que no aprobaron la evaluación están hoy ya ocupadas por casi 9.000 profesores certificados, quienes se preparan todos los años para los exámenes de nombramiento.
El esfuerzo de evaluación del 2014 del Minedu no fue gratuito; se trataba de una parte de la aplicación de Ley de Reforma Magisterial del 2012 y que prioriza hoy la meritocracia para permanecer y ascender en la escala docente. En ese sentido, la iniciativa delCongreso para permitir el reingreso de docentes interinos sin capacitación suficiente afecta la médula del trabajo sostenido de un Minedu que, aunque a tropezones, ha luchado por modernizar y fortalecer la función docente en los últimos años.
Estos tropezones, de hecho, no han sido todos autoinfligidos. Como se recuerda, fue este mismo Congreso el que –de modo injustificado y prepotente– truncó el trabajo de los ministros de Educación anteriores Jaime Saavedra y Marilú Martens.
No es, así, la primera vez que algunos parlamentarios aprovechan el poder público para congraciarse con determinados grupos de influencia a costa de la calidad de enseñanza. En esta ocasión, sin embargo, el daño puede ser irreversible y perjudicar a cientos de miles de alumnos por varios años, sin mencionar la injusticia para los docentes preparados que podrían ser separados de sus funciones.
Peor aún, los vacíos de poder generados a partir del enrarecido clima político actual no contribuyen a poner orden en el Parlamento sobre propuestas tan perniciosas como esta. Sin embargo, el pleno del Congreso aún está a tiempo de reflexionar sobre el proyecto de ley aprobado por la Comisión de Educación y regresarlo al archivo donde corresponde. De lo contrario, la pelota volverá a estar en la cancha del Ejecutivo, que debería observar, una vez más, una norma que desanda lo avanzado en los últimos años.
Fuente del artículo: https://elcomercio.pe/opinion/editorial/congreso-minedu-maestro-evaluacion-editorial-desbocados-noticia-580751
El 27 de noviembre se celebra en España el Día del Maestro 2018, jornada dedicada a los docentes. La jornada no coincide, sin embargo, con el Día Internacional del Profesor sugerido por la ONU, el 5 de octubre. La fecha fue elegida para celebrar al patrón de los profesores, San José de Calasanz, sacerdote, pedagogo y precursor de la educación moderna a través de la primera escuela cristiana popular y gratuita en Europa. Las escuelas Pías, que fundó en el siglo XVII, se encuentran repartidas hoy por todo el mundo.
El aragonés José de Calasanz Gastón (Peralta de la Sal, 11 de septiembre de 1556 o de 1557 – Roma, 25 de agosto de 1648) defendió la universalización de la enseñanza y la utilización de la lengua nacional de cada país de la Europa católica, acompañada por el latín, que era el idioma educativo preponderante de la época. Su teoría se expandió gracias a las más de 10.000 cartas que escribió y a los documentos y reglamentos de carácter práctico, donde asentó la fundación, organización y funcionamiento de los centros y la congregación.
Cada país rinde homenaje al profesorado en diferentes fechas del calendario y Google lo sabe. Así, aunque en varios países se celebre el 5 de octubre, otros como España eligen su propio día y el buscador lo celebra a través de sus famosos doodles. Por ejemplo, en Argentina es el 11 de septiembre, en Brasil tiene lugar el día 15 de octubre y en Chile el 16. Pero aquí lo importante no es cuándo tiene lugar el Día Internacional del Profesor, sino el objetivo que hay detrás de una jornada que pretende visibilizar y reivindicar la importancia de un colectivo fundamental en la sociedad como son los profesores.
Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2018/11/27/mamas_papas/1543303554_212299.html
North America/ United States/ 26.11.2018/ Source:www.unhcr.org.
UNHCR, the UN Refugee Agency, today welcomed the release by UNESCO of a major global education report and in particular its focus on migration and displacement. With more than half the world’s 7.4 million refugee children denied schooling UNHCR’s Assistant High Commissioner for Protection, Volker Türk, said the report was a timely reminder that that commitment of the UN’s Sustainable Development Goals to leaving no one behind had to apply to families and children fleeing persecution and conflict too.
The report reinforces the importance of including migrants and forcibly displaced children and youth in national education systems as the only way to ensure inclusive and equitable education for all and contribute to stable and productive societies, in line with the Sustainable Development Goals.
Türk, who was speaking at the report launch in Berlin, said that with millions of refugees having to live in exile over many years – often far longer than a childhood – education was not only one of the most important ways to solve the world’s crises but also fundamental to responding effectively to any refugee emergency.
“The launch of the [Global Education Monitoring] report is very timely, coinciding with the development of two global compacts, one on migration and one on refugees,” he said. “Of all the latest data, one statistic for refugees stands out: Today there are 4 million refugee children out of school… We need to do more.”
UNESCO’s report says that an increasing number of governments are assuming education responsibilities for refugee children in their national education systems, but it also highlights continued obstacles – including refugee children being detained while their asylum applications are being processed, the concentration of refugees in remote camps, absent funding, neighborhood deprivation, the special needs that many refugee children have, and language difficulties.
UNHCR’s own findings on education for refugee children have acknowledged a similarly troubled picture. In a report issued in late August and entitled Refugee Education in Crisis UNHCR said less than two thirds of refugee children are getting to attend primary school, below a quarter in secondary school, and barely one in a hundred in higher education.
Türk said the adoption in 2016 of a New York Declaration on Refugees and Migrants and the forthcoming Global Compact on Refugees, under development for two years and expected to come before the UN General Assembly in mid-December, provided potential to fundamentally change the lives of refugees and host communities by promoting togetherness and inclusion, including in national education systems.
“Three main areas of focus are needed: First is systematic inclusion of refugees in national education systems and plans; second is financing authorities and hosting communities to support education for refugees; and third is ensuring the children and young people are learning,” he said. “It is everyone’s business to educate refugees. The private sector, humanitarian and development organizations as well as governments must come together to increase funding for education and design more innovative, flexible and sustainable solutions to support education for refugees and ensure quality learning for all children.”
Link of the document: http://unesdoc.unesco.org/images/0026/002658/265866E.pdf
Source of the notice: https://www.unhcr.org/news/press/2018/11/5bf410654/unhcr-welcomes-unesco-report-refugee-education-says-investment-needed.html
Los jóvenes de hoy, nacidos en los noventa, sufren más temporalidad y tienen sueldos más bajos que los que nacieron una década antes a pesar de estar más formados
Más precarios, más pobres, más pesimistas y muchos, muchos menos. Pero también mejor preparados. Los menores de 30 años viven peor que sus hermanos mayores, los mileuristas de hace una década. Los veinteañeros de hoy crecieron con la palabra crisis cosida a su existencia, y muchos creen que jamás podrán escapar de ella. Precisamente por arrastrar unas expectativas tan bajas han decidido estudiar en masa. Cuentan, así, con más herramientas para enfrentarse al futuro.
Al comparar los jóvenes actuales con la generación que estrenó los 20 antes de la crisis que en 2008 sacudió al mundo, dos aspectos llaman poderosamente la atención: la precarización del empleo y la sangría demográfica. El primero se traduce en una devaluación salarial vivida entre 2008 y 2016 por prácticamente todos los trabajadores, pero que se concentró en las franjas de edad más bajas: el salario medio de los menores de 20 sufrió un descenso del 28%; la caída para los de 20 a 24 fue del 15%; y del 9% para los de 25 a 29, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial.
El segundo gran cambio estructural es el adelgazamiento de la nueva generación: los 4,8 millones de españoles de 20 a 29 años que el INE contabilizaba a principios de año suponen un descenso de casi el 30% respecto a los 6,7 que había en 2005. Un impresionante bajón demográfico.
«Se están acentuado tendencias precarizadoras instaladas hace ya tiempo. Un joven consolida su proyecto vital sobre dos pilares: condiciones laborales y acceso a la vivienda. Y tanto la temporalidad como los precios del alquiler han ido a peor estos años», asegura Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud de CC OO, sindicato que acaba de publicar #Generaciónmóvil, una radiografía de la juventud cuya principal conclusión es que la precariedad «no se define ya como una fase inicial o transitoria», sino que «cada vez más se extiende como una mancha de aceite que conforma una nueva normalidad del mercado de trabajo».
La precariedad juvenil en el trabajo puede analizarse desde dos grandes patas: la temporalidad y la rotación de un puesto a otro. Mientras la temporalidad cayó en la última década para el conjunto de trabajadores, esta ha vuelto a repuntar para los menores de 29 y es ya superior a la de antes de la crisis. Pero el gran triunfador en las prácticas laborales de los veinteañeros es el contrato a tiempo parcial, en su mayor parte no deseado. Durante la crisis, la destrucción de empleo afectó sobre todo a los trabajos a tiempo completo. La consecuencia es que los contratos por horas para los menores de 29 años pasó del 15% al 27%, según calcula CC OO con datos de la EPA.
Frente a tanta negatividad, el catedrático de Sociología Luis Garrido es mucho más optimista. Según sus estudios, las tasas de temporalidad se han mantenido sorprendentemente estables en cada franja de edad en generaciones anteriores. Y no ve ningún motivo para que esto vaya a cambiar en el futuro. Garrido huye de cualquier discurso que lleve la coletilla de «generación perdida». «De generación perdida nada. ¡Todo lo contrario!», protesta. Él detecta dos factores que colocan a los jóvenes de hoy en una situación mucho más favorable que la de sus predecesores: la vuelta en masa a los estudios —sobre todo de las chicas— que dieron tras el shock de la crisis y la menor competencia por la caída demográfica.
Las malas perspectivas de encontrar empleo hundió drásticamente el abandono escolar: en 2006, el número de varones de 16 a 24 años trabajadores llegó a igualar a los estudiantes. Este año, el 63% de los chicos y chicas de esa edad se dedican tan solo a los libros, frente a un 15% de los que solo trabajan. «Muchos jóvenes dicen estar desesperados por las malas perspectivas. Pero tienen ventajas descomunales. Entre otras, el ser poquísimos. No hay ninguna ventaja comparable a esta», concluye Garrido, que lleva décadas escudriñando los datos de la EPA.
Pese a este futuro luminoso que les anticipa el catedrático de Sociología, los jóvenes se enfrentan a un presente muy difícil. Así se desprende del informe que esta semana va a publicar el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Este barómetro muestra que el impacto de la crisis fue mayor entre los jóvenes españoles que en los de otros países europeos. «Para medir la emancipación, estudiamos las políticas públicas, la situación económica y factores culturales. En este aspecto, España sigue por debajo de sus vecinos. Y la brecha sigue creciendo», dice Eulalia Alemany, del Centro Reina Sofía. Otro problema al que tendrán que enfrentarse jóvenes como Severino Edjagn. «Mis amigos y yo vemos muy difícil dar con un buen trabajo estable. Más bien pensamos que iremos saltando de un puesto a otro», sintetiza este estudiante de FP de 25 años.
Fuente del artículo: https://elpais.com/economia/2018/11/23/actualidad/1542990291_009623.html
The first minister has praised the contribution of Catholic schools to ‘modern Scotland’
There was a time not very long ago – perhaps 25 years, maybe 30 – when Scotland wasn’t obsessed with how its education system was delivered.
This is not to suggest that education was ever deemed less than crucial to the nation’s future. It’s just that, until recently, you never had the sense that education on its own could destabilise governments. There was a received wisdom that Scotland possessed the finest education system in the world. This probably resonated for many years after it ceased to be true.
The intensity we now bring to any debate on the subject was also largely absent. The optimism inspired by Anthony Crosland’s expansion of the comprehensive education system in 1965 cannot be overstated. For tens of thousands of UK families, these stretched horizons and parted clouds. They held out the genuine prospect of “bettering” yourself. The vast deposits of emotional trust that working-class people invested in Harold Wilson’s Labour government as a result cannot be overstated.
This was an era when working-class people were still content to rent their homes from the local authority and the concept of home ownership – moving on, up and beyond the environs of your birthplace – was unknown. The idea of living in an area with a “good school” was also exotic. You simply took the school you were given; we all knew who the bright children were and who would start every day two goals down. The nature and quality of a school couldn’t change that.
In Scotland, as in the rest of the UK, remorseless free market capitalism began to undermine the concept of comprehensive education. Schools once considered to be excellent were soon deemed to be “rough”, as “aspirational” families moved from their traditional heartlands. The schools where they began to settle quickly had “desirable” status conferred upon them. As newspapers began to publish league tables of academic attainment, house prices rose and education became the main topic of conversation where the expanded middle classes gathered. To be caught short at the school gates on the details of the Herald’s academic league tables was to risk becoming a social pariah.
There was an increase in expectations of families who had once simply been grateful that the 11-plus system had been replaced with the much fairer comprehensive one. The concomitant pressure on successive Scottish governments to meet these heightened expectations has become almost unbearable. Initiatives have tumbled forth: Higher Still, Curriculum for Excellence and still the attainment gap between the disadvantaged and the affluent remains.
‘The medical school at Glasgow University has overseen an astonishing increase in the number of poorer students accessing medicine.’ Photograph: Alamy Stock Photo
Scottish Conservatives relish those times of the year when measures of attainment are published. They never consider the effects of punitive austerity in neighbourhoods left devastated by it. How does a child concentrate on his studies when he doesn’t know what will confront him when he gets home? When the question is not: “What’s for dinner?” but: “Will there be dinner?”, double maths takes a back seat.
Yet, Nicola Sturgeon has publicly – and repeatedly – staked her career on narrowing the gap. Some developments in the last few weeks have relieved the pressure on her. Scotland’s two greatest universities, Glasgow and Edinburgh, announced that their widening access programmes for children from disadvantaged communities have begun to bear rich fruit. In particular, the medical school at Glasgow University has overseen an astonishing increase in the number of poorer students accessing medicine, one of the most coveted and elite courses in the UK. Painstakingly constructed over 10 years, the initiatives that have delivered this success are also beginning to trickle down through entire year groups in schools within the target lowest 20% of MD (multiple deprivation) communities.
The first minister has also had cause to acknowledge another much older and well-established success story. Last week was the centenary of the passing of the 1918 Education (Scotland) Act, which paved the way for state-funded Catholic schools. In a speech this year, Sturgeon went further than any previous first minister in acknowledging and endorsing the hugely significant contribution Catholic schools have made to Scottish society.
As she unveiled an extra £100,000 of funding for Catholic teacher training, she said: “Catholic schools have made a tremendous contribution to Scottish education and this is something we want to see continue. We value the contribution that Catholic schools make to modern Scotland.” She is aware of the extraordinary academic results achieved by Catholic schools in deprived areas. If the educational attainment gap is to narrow then Catholic schools will be a key factor. She knows it and so does her government.
Of course, in enlightened, progressive and modern Scotland, you can still hear liberal voices, usually on phone-in shows on BBC Radio Scotland, offering opposition to these schools. Some have recently come from the scarecrow wing of the SNP’s Westminster group. Their manufactured tolerance comes with strings attached regarding some of the teachings of the Catholic church.
This is when they pretend to be concerned with “bigotry” and “sectarianism”. If they did, they might wonder why Catholics in Scotland are more likely to be the victims of hate crime than all other faiths combined. Must be those wretched Catholic schools encouraging their pupils to be Catholic and upsetting people.
Source of the article: https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/nov/25/catholic-schools-improve-lot-poor-children
Unos días antes de la segunda vuelta presidencial en Brasil, policías militares entraron a la Universidad del Estado de Pará y amenazaron con meter en prisión a un profesor. El docente había disertado sobre la producción de fake news y consideraron que la clase tenía contenido ideológico. Algo similar sucedió en la Universidad Federal de Campina Grande, donde policías ingresaron a la sede de la Asociación de Docentes para buscar e incautar supuestos panfletos a favor del candidato Fernando Haddad (PT). Desde la asociación explicaron que solo habían realizado un manifiesto en defensa de la democracia. No fueron casos aislados: la presencia policial en universidades se repitió varias veces antes del triunfo electoral del ex militar y candidato del Partido Social Liberal (PSL) Jair Bolsonaro, el pasado 28 de octubre.
Otro sector que está en alerta desde que comenzó la campaña es el de medioambiente. Bolsonaro, quien se manifestó “admirador de Donald Trump” y asumirá la presidencia el primer día del año próximo, anunció la unificación del Ministerio de Medioambiente con el de Agricultura, y designó a la empresaria Tereza Cristina, líder del Frente Parlamentario de la Agricultura, como ministra. Este frente está respaldado por empresas del agronegocio y ha impulsado iniciativas relacionadas con el uso de agrotóxicos y la explotación de los recursos naturales del Amazonas. Esto afectará también a las comunidades indígenas que habitan allí. “Gran parte de los indios son brasileños como nosotros. Ellos quieren tener energía eléctrica, televisión, Internet…”, había dicho Bolsonaro en campaña.
La presencia policial en universidades se repitió varias veces antes del triunfo electoral del ex militar y candidato del Partido Social Liberal (PSL) Jair Bolsonaro, el pasado 28 de octubre.
El sector científico también está en problemas. Además de compartir las preocupaciones de las áreas académica y medioambiental, por ser transversal a éstas y mantener una relación estrecha, viene sufriendo recortes en su presupuesto desde hace varios años. El ajuste comenzó en 2014, cuando Dilma Rouseff todavía estaba en el poder, y se agravaron con su destitución y la asunción de Michel Temer, quien fusionó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación con el de Comunicaciones. Temer nombró ministro de la cartera híbrida a Gilberto Kassab, ingeniero civil y economista, quien fue denunciado por corrupción junto con otros integrantes del gabinete.
Al realizar un repaso por el presupuesto asignado en los últimos años (ver gráfico), se observa que el último pico fue en 2013, con más de 9.000 millones de reales. Para este año, el presupuesto descendió a 2.783 millones de reales, agravado por el hecho de que desde la fusión de ministerios el presupuesto también abarca áreas como telecomunicaciones y correos. La pregunta inevitable es: ¿la crisis del sistema científico se profundizará con el nuevo presidente? “Bolsonaro habló de disminuir recursos para las universidades e institutos de investigación. Todo indica que, si se sigue este rumbo, la ciencia y la tecnología brasileñas colapsarán muy rápidamente. Sólo quedarían las líneas que sean de interés para empresas de desarrollo tecnológico, sobre todo extranjeras”, le dijo a TSS Alejandra Kandus, doctora en Física y profesora de la Universidad Estadual de Santa Cruz, situada en el estado brasileño de Bahía. Kandus es argentina y vive en Brasil desde hace 17 años.
Evolución del presupuesto asignado a ciencia y tecnología en Brasil
* Valor posterior al agregado de recursos presupuestarios para ese año. A partir de 2016, el presupuesto incluyó también al área de Comunicaciones tras la fusión de ambos ministerios. Fuente: SBPC, 2018.
Kandus dijo que, si bien a simple vista el presupuesto para ciencia y tecnología aumentó un poco para 2019 (es de 3.750 millones de reales), “sigue siendo absolutamente insuficiente considerando la cantidad de nuevos investigadores que se forman, la corrección por inflación y los proyectos que no pudieron ser desarrollados este año porque los fondos no fueron liberados. Tampoco hay garantía de que no haya un ‘contingenciamento’ (retención) de dinero para destinarlo al sector financiero o de seguridad”. La Sociedad Brasileña para el Progreso de las Ciencias (SBPC) también sostuvo en un comunicado que, aunque parezca un aumento, la inversión adicional está destinada a otras áreas por fuera de la ciencia y la tecnología, donde el gasto permanece congelado.
El pasado 7 de noviembre, durante una audiencia pública de la Comisión de Ciencia, Tecnología, Comunicación e Informática de la Cámara de Diputados, integrantes de 40 entidades e instituciones científicas exigieron un aumento de presupuesto para 2019. En particular, insisten en la necesidad de aumentar los recursos para el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq, el órgano equivalente al CONICET argentino), ya que con el presupuesto previsto para el año que viene el programa de formación y capacitación de personal del instituto sufriría un recorte del 28%.
“Un aumento de 300 millones de reales en la asignación para el CNPq es esencial para que la agencia se mantenga con los mismos recursos que en 2018, ya bastante bajos, y no tenga que suspender el pago de becas en septiembre del próximo año”, advirtieron. En diálogo con TSS, el físico brasileño Ennio Candotti, profesor de la Universidad Federal de Espírito Santo y expresidente de la SBPC, señaló: “El área económica del Gobierno es poco sensible a los reclamos de los científicos, ya que no comparte la tesis de que las inversiones en ciencia y tecnología son importantes para promover el desarrollo económico y la competitividad del sistema productivo”.
“El área económica del Gobierno es poco sensible a los reclamos de los científicos, ya que no comparte la tesis de que las inversiones en ciencia y tecnología son importantes”, dijo Candotti.
La comunidad científica también criticó una iniciativa que se está discutiendo en el Congreso llamada “Escuelas sin partido”. La SBPC se pronunció al respecto: “Ese proyecto de ley prevé la censura de profesores y alumnos de educación básica y superior desde el impreciso punto de vista de las convicciones religiosas o morales de los padres. Como tales puntos de vista son múltiples y variables, la educación escolar estará bajo constante amenaza de denuncias y castigos”. Kandus agregó: “Dada la defensa de Bolsonaro de lo que él y su gente llaman ‘desideologización’ de la educación, es esperable que haya muy poco financiamiento para proyectos de investigación en ciencias humanas, que son las que le dan contenido social a la producción tecnológica y de ciencias duras”.
Salir a la calle
Ante el panorama negativo que se avizora, los investigadores brasileños comenzaron a movilizarse a través de protestas, manifiestos y reuniones con legisladores. En vísperas de las elecciones de segunda vuelta, un grupo de científicos se autoconvocó para escribir y difundir un manifiesto titulado“Científicos por la democracia”. “La ciencia, como bien público, precisa de un ambiente democrático para progresar y producir sus beneficios. Los regímenes autoritarios muy frecuentemente utilizan la ciencia para fines contrarios a los intereses de la sociedad”, sostienen. La carta tuvo casi dos mil firmas y la primera correspondía al físico Sergio Rezende, ministro de Ciencia del gobierno de Lula.
Los científicos brasileños también se hicieron tiempo para dedicarle un comunicado al presidente Mauricio Macri, donde lo instan a revertir sus políticas de ajuste para evitar “el posible colapso del sistema de ciencia y tecnología de Argentina, debido a recortes presupuestarios, reducciones de personal y otras restricciones serias, que seguramente tendrá consecuencias muy graves para la cooperación científica entre nuestros países y para el desarrollo científico y tecnológico en América Latina como un todo”.
Protesta de estudiantes en Río de Janeiro contra intentos de censura por parte del Gobierno de Bolsonaro en universidades federales.
Acerca del alcance que tienen las medidas de protesta de científicos en Brasil, Kandus dijo: “la movilización es importante, pero el impacto visual no es tan grande como lo sería en la Argentina porque el centro del Gobierno brasileño está en Brasilia, a por lo menos mil kilómetros de San Pablo, Río de Janeiro o Pernambuco, por nombrar algunos centros de excelencia. La SBPC se está movilizando fuerte mediante reuniones con diputados y senadores, pero hasta el momento no fue recibida por el equipo del futuro presidente”.
Tanto Kandus como Candotti coinciden en que una de las principales consecuencias negativas de la baja inversión en ciencia y tecnología estará en el desarrollo de la industria nacional. “La competitividad necesaria para superar la crisis económica necesita del apoyo de los institutos de investigación y de cuadros técnicos. En Brasil, la economía todavía depende de la exportación de productos agrícolas y de la minería, recursos sin valor agregado”, señaló el físico. Su colega agregó: “Es una gran pena que Temer haya vendido la empresa Embraer a Boeing, que ya está trasladando la producción de aviones Embraer a Estados Unidos, ayudando a generar más desocupación”.
La científica remarcó que, en contextos de crisis económica, debería ser más prioritario invertir en ciencia y tecnología y recordó la frase de Pandit Nehru, primer ministro de India hace varias décadas, quien dijo: “Somos demasiado pobres como para darnos el lujo de no invertir en ciencia y tecnología”. Y agregó: “El problema de Brasil es su gran desigualdad y la estructura económica que arrastra desde la época de la esclavitud. La economía brasileña en el mundo colonial era la que mas dependía del trabajo esclavo, que es un trabajo extractivista. Esa estructura sigue presente, en menor medida, en la actualidad. Es una decisión política cambiar esa forma de pensar el país”.
“Es esperable que haya muy poco financiamiento para proyectos de investigación en ciencias humanas, que son las que le dan contenido social a la producción tecnológica y de ciencias duras”, dijo Kandus.
Una noticia que podría ser considerada positiva es que, a partir del año que viene la fusión de ministerios realizada por Temer volverá a dividirse en dos, aunque esto no necesariamente garantizará un mayor presupuesto. El nuevo ministro será el ingeniero aeronáutico y astronauta Marcos Pontes, teniente coronel de la Fuerza Aérea Brasileña hasta 1998, cuando fue seleccionado para trabajar en la NASA. “Su perfil indica que no es una persona que conviva con el mundo de la investigación científica, con lo cual hay dudas sobre lo que pueda ser su trabajo como ministro. Muchos opinan que hasta dentro del ámbito militar había opciones mejores. Por ahora es una gran incógnita lo que hará”, opinó Kandus.
Mientras tanto, el futuro ministro ya empezó a revelar algunas pistas para resolver la incógnita. En una conferencia en Manaos, el pasado 31 de octubre, Pontes dijo que “siguiendo el ejemplo del juramento que hizo en la Academia de la Fuerza Aérea, combatirá a los enemigos, tanto externos como internos, con el mismo sacrificio de vida”. Resta ver a quiénes considera Ponte como sus enemigos y cuál será el impacto de la nueva política en la comunidad científica brasileña.
Fuente del artículo: http://www.unsam.edu.ar/tss/brasil-ciencia-en-retroceso/
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