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¿Descentralizar o Desconcentrar la Educación?

México / 2 de septiembre de 2018 / Autor: Juan Carlos Miranda Arroyo / Fuente: SDP Noticias

Durante estos días, en que el equipo que integrará el próximo gabinete del presidente, prácticamente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha hecho anuncios interesantes sobre el traslado de algunas oficinas de gobierno a distintos puntos del país, se han despertado todo tipo de comentarios a favor y en contra de tal medida.

En el caso del sector educativo, algunos apuntan  que este cambio será costoso y no será productivo, en términos del trabajo burocrático que realiza cotidianamente la Secretaría de Educación Pública (SEP). Otros, sobre todo los integrantes del gobierno que viene, apuestan al cambio de otra manera: como políticas acertadas de desarrollo de las regiones y desconcentración de las oficinas de la alta burocracia ubicada en la capital del país, con el beneficio que implica sacarla de la Ciudad de México.

Una nota de ayer, en SDP Noticias (15 de julio, 2018),  indica que Esteban Moctezuma, próximo secretario de Educación, habló sobre la reducción de la SEP al señalar que en la actualidad existen cuatro subsecretarías: Educación Básica, Educación Media Superior, Educación Superior y la de Planeación, a la que se le suma una Unidad de Educación de la Ciudad de México “que es del tamaño de una subsecretaría; entonces podríamos decir que son cinco”. La idea, abundó, es hacer una reducción en la cual no sufra la secretaría ningún efecto en su trabajo. “Queremos hacer una reducción que sea un adelgazamiento, pero no vamos a amputar nada que sea útil. Estamos pensando en que se deben reducir éstas cinco (subsecretarías)”

Si el propósito de reubicar las oficinas y el personal burocrático de la SEP es alentar el desarrollo de las regiones, sin modificar las funciones, los contenidos ni la estructura orgánica de esta dependencia del gobierno federal, en un sentido radical, tal como lo sugiere el mismo AMLO, al promover un cambio verdadero de la Educación, entonces estamos ante un proceso de simple “desconcentración”. En cambio, si de lo que se trata es de reestructurar a fondo las tareas de la dependencia nacional encargada de ejecutar las políticas públicas educativas, lo que se requiere no es tanto mover de lugar a las oficinas y a sus empleados, sino modificar de raíz las formas y los contenidos de las tareas de gobierno en materia educativa, sobre la base de un esquema enfocado en la definición de prioridades y con una mirada clara acerca del cambio que requiere México, es decir, en los procesos y los significados de la educación pública hoy y para el futuro. Y si se cumplen los procesos, habrán de darse los resultados. Eso sería “descentralizar” la educación.

Para precisar, diré que lo que se requiere es generar un efecto contrario a la “centralización” de las decisiones en torno a la Educación Obligatoria (y toda la estructura educativa nacional) en México, en el ámbito sobre todo pedagógico. Me explico: Actualmente las atribuciones y facultades que establece la Ley General de Educación, para lograr cambios progresistas en los planes y programas de estudio de la Educación Obligatoria (Básica y Media Superior), están limitadas a las decisiones que asume el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo mismo sucede con las facultades para llevar a cabo nuevos programas nacionales de formación inicial y continua para docentes, asesores técnicos y directivos (con sus respectivos presupuestos públicos). Por lo anterior, urge modificar el marco legal hoy existente; cuestión que recae en los ámbitos de competencia de los poderes ejecutivo y legislativo. Para ello, el gobierno entrante deberá desarrollar un amplio e intenso debate en y con el magisterio en general, no sólo con sus representaciones gremiales; con los medios de comunicación; con las universidades públicas y privadas; con las instituciones formadoras de profesionales de la educación; con las organizaciones de la sociedad civil interesadas; así como con representantes empresariales; con estudiantes y padres de familia, entre otros. Ello con la finalidad de que se distribuya horizontalmente la toma de decisiones en los niveles federal, estatales y municipales, y se logre así una democratización de las determinaciones y de las acciones a favor de la educación obligatoria.

 

Para responder a la pregunta “¿Desconcentrar o Descentralizar la Educación?” sería conveniente que los funcionarios que asumirán sus cargos a partir de diciembre próximo, desde Esteban Moctezuma, se den a la tarea de explicar a la opinión pública y a la sociedad, cuáles son los elementos de evaluación inicial (los tecnócratas-funcionalistas le llaman “diagnóstico”) que han tomado como base para emprender estos cambios. Hace falta ver si estas modificaciones estructurales sólo servirán para cambiar de lugar las oficinas y a sus empleados (cambio superficial) o serán transformaciones proyectadas, a largo plazo, en un sentido estructural, operacional, de contenidos, estrategias y métodos de las políticas públicas (cambio radical).

Un esquema de cambios verdaderos de la educación  pública en México, necesariamente pasa por la transformación de los fines y de los medios para alcanzarlos. Y ello debe poner como principal prioridad la formación integral (con criterios de “calidad” y equidad) de las niñas, los niños, los jóvenes y adultos de nuestro país. Esa será, en todo caso, la dimensión del cambio educativo “radical” que esperamos y que ha propuesto AMLO durante la campaña y en sus documentos programáticos. Esos serán los parámetros para valorar la actuación del futuro gobierno, al menos en materia educativa.

 

Nota:

Para profundizar sobre los argumentos a favor de la descentralización educativa, en lugar de conservar el esquema “centralista” no sólo en lo operativo o burocrático, sugiero ver el texto “Descentralizar la Educación Pública en México”, SDP Noticias, 25 de mayo, 2018.

 

Fuente del Artículo:

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/07/15/descentralizar-o-desconcentrar-la-educacion

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La ADP y la reforma de la educación (2 de 3)

República Dominicana / 26 de agosto de 2018 / Autor: Jesús de la Rosa / Fuente: Hoy Digital

Connotados dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) les enrostran a las autoridades del Ministerio de Educación el estar llevando a cabo acciones contrarias a lo establecido por leyes y reglamentos tales como la contratación de profesores sin concurso; el atraso en las construcciones de aulas; las firmas de convenios con instituciones privadas sin tomarlos a ellos en cuenta; y los reiterados intentos de reformar la Ley de Educación sin la participación de los que habrán de ser sus principales actores, entre otras. De su parte, el Ministro de Educación acusa a los de la ADP de promover paros de actividades con el único objetivo de obstruir la docencia en el inicio del año escolar 2018-2019. ¿Quiénes o quién tiene la razón? Como lo expresara el editorialista del periódico Hoy, “Se necesitarían informaciones documentadas aportadas por las propias autoridades para configurar un cuadro fiel sobre la realidad imperante en el sistema educativo”. Ojalá que las acusaciones de esos dirigentes de la ADP, además de inoportunas, no respondan a la realidad porque de ser así, podría considerarse como un hecho en vía de consumación el fracaso de la Reforma de la Educación emprendida por el gobierno del presidente Danilo Medina.
La reforma de los sistemas de instrucción pública impulsada en la actualidad en la casi totalidad de los países de la América Española y el Caribe ha colocado como tema central la capacitación y formación docente. Aquí, el Ministerio de Educación Superior y las Facultades y Escuelas de las principales universidades del país han venido realizando grandes esfuerzos para modificar la formación docente y formular políticas integradas para el aprendizaje continuo de los maestros en servicio. Como lo expresa Marchesi y otros grandes pensadores: “La calidad de la educación de un país no es superior a la calidad de su profesorado”. De ahí la prioridad que la gran mayoría de las reformas educativas otorga al fortalecimiento de la profesión docente.
Desde la perspectiva más arriba señalada, las propuestas para mejorar la situación del profesorado debemos basarlas en enfoques contextuales e integrales, en los que se tomen en cuenta todos los factores que contribuyan a facilitar el trabajo de los docentes, comenzando por remover los posibles obstáculos que limitan el éxito de determinadas iniciativas orientadas en forma específica al desarrollo profesional y al bienestar de los maestros.
Dado que el maestro disfruta de una autonomía considerable en las aulas y laboratorios de clase, hasta el punto de que en esos lugares hace “lo que le da la gana” los proyectos de reformas de la instrucción pública necesariamente requieren para su exitosa implementación el apoyo individual y colectivo de los maestros en servicio.
Generalmente, percibimos las agrupaciones de maestros como opuestas a los cambios y a las transformaciones. Afortunadamente, esto no nos impide que reconozcamos que la ADP de hoy es muy distinta a la FENAMA de ayer, tanto en sus quehaceres ordinarios como en sus compromisos y comportamientos políticos.
La mayoría de los docentes de nivel medio y superior considera que las organizaciones magisteriales a las cuales pertenecen no han completado el trabajo de lograr que la sociedad se identifique con sus posiciones. Creemos que en gran parte esto se debe al hecho de que los dirigentes de esas agrupaciones siempre han mostrado más interés en el bienestar de sus afiliados que en el carácter de las reformas dirigidas a mejorar su aprendizaje y capacitación. ¿Cuál es la estructura de incentivos que hará de la reforma del sistema dominicano de instrucción pública algo auto sostenible y duradero? A ello nos referiremos en la próxima entrega.

Fuente del Artículo:

http://hoy.com.do/la-adp-y-la-reforma-de-la-educacion-2/

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Crisis y retroceso de la educación en Guatemala

Guatemala / 2 de septiembre de 2018 / Autor: Beatriz Villarreal / Fuente: El Siglo

#NuevaSociedad

Jacques Delors en el libro “La educación encierra un tesoro” publicado en español  en 1998, hace diez años, -2018- formuló un discurso educativo novedoso y profundo necesario para el siglo XXI dirigido a los países miembros de la UNESCO. Desde entonces está siendo  integrado y retomado por muchos países en sus proyectos de renovación educativa durante este siglo. Son casi 200 países. Guatemala es uno de ellos, ha asistido a las dos  Conferencias Mundiales por la Educación (1998 y 2009) y a los  eventos que realiza. El actual Ministro de Educación de Guatemala participó en la última. Los representantes son  las voces de las comunidades nacionales que proponen y ejecutan proyectos para renovar, ampliar y transformar  la educación, desde la perspectiva de las competencias y de la democracia. Este proceso de fortalecimiento de la democracia incluye las perspectivas de las Humanidades y las Ciencias Sociales. Uno de los temas centrales de estas disciplinas es el concepto de ciudadano definido como el sujeto pensante y actuante de los procesos sociales democratizadores; y otro es el de la interdisciplinariedad que procura la relación de diferentes Ciencias Sociales y Humanas para abordar la complejidad y el protagonismo de las personas y de sus vidas cotidianas. Para esta perspectiva un fin es tener conocimientos para abordar la problemática social de los países menos avanzados como Guatemala, dadas las dimensiones que expresa hoy en analfabetismo, pobreza y desnutrición. Esto hace que la educación requiera ser enfocada dentro de la globalidad como la característica esencial del mundo actual por el potencial que muestra para formar personas capaces de dar respuestas a las diferentes problemáticas sociales y a la renovación productiva y  material.

La educación como parte de las Humanidades requiere de conocimientos provenientes de la  de la Ética que es la rama de la filosofía dedicada a cuestiones morales, con la enseñanza y el aprendizaje de valores entendidos como cualidades, creencias y convicciones. O principios que son las leyes o reglas morales (morada y, costumbres) para la formación de personas buenas, educadas y democráticas. En este siglo XXI el sistema educativo busca formar ciudadanos que hagan posible la permanencia de la igualdad social y  educativa como la forma para alcanzar, fortalecer, facilitar y concientizar en los valores políticos y democráticos en una sociedad de ciudadanos libres e iguales. Lo que está ocurriendo en Guatemala es todo lo contrario. Estamos ante uno de los puntos más bajos del respeto a la democracia. La educación ha caído a un segundo plano igual que los partidos democráticos. De nuevo la vieja política y la corrupción van en alzada. En educación el retroceso es aún mayor, sin teorías educativas de ningún tipo y con grandes ausencias en cuanto al aprendizaje. El MINEDUC ha recurrido al PADEP (Programa Académico de Desarrollo Profesional Docente) para dar una formación general  o un barniz con teorías filosóficas sociales críticas y formativas, pero no en educación ni en pedagogía. Se ha recurrido a impartir cursos sobre Ciencias Sociales con el fin de desarrollar teorías  sobre el proceso de modernidad pero sin la teoría de los Derechos  Humanos y de la Igualdad de Género. De la historia no abordan las profundas raíces culturales y la diversidad lingüística y cultural de Guatemala.

Durante los últimos cuarenta años la UNESCO con sus planteamientos y los  de Delors  tomaron fuerza en una serie de países que siempre habían demostrado como la educación era y es la salida para la consolidación de países más libres, ricos e iguales. Pero  en este periodo,  se les concibió, sobre todo, como una vía para poder resolver los problemas de empleo y de formación de la población escolar dentro del mundo globalizado ante la profundidad de los cambios en la organización económica y ante las nuevas demandas del mercado laboral. Sus resultados fueron seguidos por otros países que buscaban renovaciones educativas que les permitieran obtener sus objetivos, lo que permitió que rápidamente obtuvieran los cambios necesarios.

En muchos casos, años después las novedades  ya son parte de la institucionalidad y de la fortaleza de las políticas educativas nacionales.  Muestran buenos resultados producto de la incorporación de programas locales y regionales para desarrollar y evaluar los aprendizajes obtenidos. Contrariamente en Guatemala, al ser un país donde la educación históricamente,  sobre todo en los últimos 20 años, no ha tenido el reconocimiento ni la importancia requerida para su modernización y reproducción socioeconómica. Las novedades educativas llegan muy tarde o son aplicadas décadas después. Estos fenómenos pasan de lejos, como una película, que hace imposible captar el mensaje y obtener los resultados esperados como en los países que si han realizado los cambios necesarios.

En Guatemala lo que es destacable son los retrocesos en cobertura y calidad. Para el 2018 más de un millón de escolares de primaria abandonaron las aulas según lo expresó el diputado que coordina la Comisión de Educación del Congreso de la República  señor Ovidio Monzón recientemente. La calidad educativa no ha mejorado, la alimentación no llega a los centros educativos y la desnutrición no disminuye. Ya la mejoría de la infraestructura ha dejado de ser un tema. La actual administración es la más débil de los últimos cuatro ministros de educación, los programas para el mejoramiento de los docentes como el PADEP que es dirigido por el MINEDUC y la USAC no da los resultados esperados en lo referente a mejorar la formación docente ni en  cobertura y la calidad. No se hace referencia para la formación de los maestros  el desarrollo de competencias para la lecto-escritura y el razonamiento lógico matemático. Lo que hace necesario hacer un replanteamiento al respecto. El PADEP da una formación muy general sobre teorías sociales referidas más al contexto político que al proceso de educación. En lo que respecta a las competencias ciudadanas, el trabajo de los docentes es escaso, no están preparados para ello,  no se observa el fortalecimiento de una conciencia democrática de los estudiantes ni de los docentes, ni se discute su importancia, contenidos, ni posibilidades para actualizar el sistema educativo, profundizando cada vez más sus rezagos. Su impacto es cada vez más negativo, se ha convertido en parte del problema, no en la solución.

La educación en las sociedades democráticas fortalece el conocimiento para la formación de buenos ciudadanos y las tendencias igualitarias y democráticas. Es una gran oportunidad que se ha dejado ir, se ha perdido el tiempo y el dinero público destinado a este fin. Los perdedores son todos. Se ha abandonado una gran oportunidad que de haberse hecho  el que ganaría es todo el país, al generar mayores cantidades de personas formadas, útiles para el desempeño de competencias cognitivas básicas para mejorar la calidad educativa, la institucionalidad y el reconocimiento de lo educativo como un aspecto central para el desarrollo social. Procesos vistos o tomados más como novedades que están siendo incorporados por las escuelas privadas al ser escasamente tomados en cuenta por la dirección educativa y por algunos educadores a nivel individual, en su labor docente. Pareciera que son los colegios privados los que utilizan estos contenidos como propaganda y como una forma de atraer la población urbana escolar de medianos recursos. Lo que quiere decir es que a los ciudadanos los están formando los colegios privados en este país, no el sistema público de enseñanza que es a quién corresponde. Es una contradicción más que pone en cuestión la solidez institucional de este país.

Esta problemática situación demuestra las dificultades para buscar salidas adecuadas y de hecho cada cierto tiempo provoca mala prensa con críticas que hacen algunos grupos. Muchas veces los análisis  son retomados por profesionales poco conocedores de estos temas y de las perspectivas que ofrecen a las sociedades estas alternativas reales, ante las dimensiones de sus déficits y de las  carencias educativas. Se demandan cambios profundos y de fondo, no instrumentales. Es responsabilidad del gobierno (Presidente y sus ministros), debe ser la principal política de Estado,  de sus funcionarios y sobre todo del Ministerio de Educación.

Los planteamientos sobre la educación, formación, conocimiento y aprendizaje se tienen que tomar en cuenta a nivel interno, no esperar que sean los organismos internacionales los que los hagan. Y este es el mayor defecto y debilidad de este país, su escasa vocación democrática y educativa dominada por viejas y corruptas estructuras de poder. Es la mayor deuda que tienen sus dirigentes con los sectores más excluidos que son la mayoría y que son los que tienen que tomarse en cuenta, pues de lo contrario, nada se podrá resolver si no se toma en cuenta a las grandes mayorías. La institución educativa de este país tiene que voltear sus ojos a las novedades y resultados educativos a nivel global, pues sus contenidos y los resultados que estos generan son de gran actualidad y potencialidad, especialmente en aspectos tan específicos como es en lo referente a las propuestas educativas para el siglo XXI pues está demostrando con creces ser el contexto teórico-práctico para estos cambios.

Fuente del Artículo:

http://s21.gt/2018/07/09/crisis-y-retroceso-de-la-educacion-en-guatemala/

Fuente de la Imagen:

https://www.deguate.com/artman/publish/educacion/los-problemas-de-la-educacion-en-Guatemala.shtml

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Un hombre puede –y debe– ser feminista

Por: Tomás Loyola Barberis

Repensando desde donde ubicarse y relacionarse los hombres con el feminismo.

 

 Sí. Un hombre puede –y debe– ser feminista. Por supuesto, debemos serlo en el marco que entiende al feminismo como una lucha por la igualdad para mujeres y hombres, erradicando la opresión, la explotación y el sexismo que ellas llevan sufriendo histórica, social y culturalmente a lo largo de los siglos. Pero debemos hacerlo desde la posición que nos corresponde: un papel secundario en una lucha que jamás debemos liderar ni pretender comprender del todo –porque no hemos vivido en nuestras carnes lo que significa ser mujer–, en la que debemos trabajar de forma activa no para ser vistos ni aplaudidos por nuestra descubierta sensibilidad, sino para reconstruirnos a nosotros mismos desde el feminismo, entendiendo que es un proceso que jamás estará completo, porque estaremos constantemente aprendiendo.

De ahí que el hecho de ser feministas no nos convierte ni de cerca en líderes de opinión ni en cabecillas del feminismo. Sería lo mismo que una persona heterosexual pretendiese liderar las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ… ¡Imposible! Primero, porque a pesar de su magnífica sensibilidad y empatía, jamás sabrá lo que es sentir miedo de decir “te quiero” o “me gusta esa persona”, o de ir de la mano por la calle con la persona que quiere sin preocuparse por el sitio, la hora o si hay más gente o no; segundo, porque jamás ha sentido ni vivido dentro de su cuerpo las sensaciones, pensamientos o emociones de una persona del colectivo, que no es que sean distintas, pero muchas se viven de forma diferente; tercero, porque no ha sentido la presión de ocultarse o de esconder sus sentimientos… Y podría seguir, pero creo que queda claro el concepto: podemos ser feministas, pero como aliados de la causa; con la idea certera y convencida de que somos apoyo en una lucha que, si bien nos interesa y nos beneficia como personas y como sociedad, no es nuestra y nunca lo será. Al menos no en exclusiva.

Los hombres tenemos algunas ventajas adquiridas simplemente por el hecho de ser leídos socialmente como hombres, por mucho trabajo de equidad que se esté haciendo desde distintos ámbitos de la sociedad. Todavía recuerdo el impacto que me provocó el testimonio de un hombre trans que, desde que comenzó a hormonarse con testosterona, ya no sentía miedo al ir por la calle de noche, porque el temor a una violación se desvanecía simplemente por el hecho de ser hombre. Eso nos demuestra la inmensa labor que tenemos por delante.

Esos privilegios de los que hablábamos podemos constatarlos en muchas experiencias: más libertades para chicos que para chicas, que ellas deben cuidarse más y ser más delicadas, no porque necesariamente lo sean, sino porque es lo que se supone que deben ser; más peligros para ellas en un sistema que permite sin pudor la cosificación de las mujeres, su explotación sexual, donde la prostitución está instaurada como una institución y que, además, es incapaz de erradicar la mutilación, la violencia, el asesinato sistemático, el acoso sexual, entre otras. Pero también se ve en el entorno laboral, en el universitario, en las salidas profesionales, en las carreras escogidas, en el cine, la televisión, los museos, la literatura… Y también lo palpamos en la sociedad y en esos arraigados estereotipos que persisten pese a todos los esfuerzos.

Sobre todo quedan en evidencia en la negación del machismo vigente, en la simulada ignorancia de quien dice no comprender la importancia del lenguaje, de los comportamientos sociales, de la publicidad y de los medios de comunicación en todo esto. Y más visibles son esos privilegios cuando hay personas que hablan de feminazismo como una corriente real, o de la imposición de la ideología –o últimamente también llamada dictadura– de género, una idea aberrante que no hay cómo cogerla, difundida con la única intención de minar, despreciar y desdibujar el motivo por el que estamos aquí: el fin de la opresión machista y del heteropatriarcado.

¿Suena apocalíptico? Seguro que más de alguien ha sentido correr un sudor frío por la espalda. Pero, si quitamos el populismo barato y la visión terrorífica de este motivo que nos ocupa, nos quedamos con algo que realmente no debería tener ningún tipo de contestación: la igualdad y el respeto a los demás sin importar su origen, su expresión, su ser. Es decir, una sociedad en la que los seres humanos tengamos las mismas oportunidades y derechos. Es así de sencillo.

El primer paso para ser un hombre feminista, entonces, es aprender que la lucha no es nuestra y apoyarla. Después, vendría el largo y eterno proceso de desaprender los estereotipos, deshacerse de los privilegios y de enfrentarse a todo lo que se supone y se espera de nosotros por el simple hecho de ser hombres. Y el camino para conseguirlo está precisamente al lado de las mujeres, aprendiendo de ellas y, a través del cuestionamiento interno y compartido, replantearnos todo el sistema vigente para construir uno más equilibrado e igualitario.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245404&titular=un-hombre-puede-%96y-debe%96-ser-feminista-

 

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Ciencias Sociales – Educación: racismo y xenofobia vs comprensión y ciudadanía.

Por: Beatriz Villareal

Las ciencias sociales estudian las relaciones y los contextos que establecen y desarrollan las personas en sus entornos cuando hacen que sus vidas ocurran. Los fenómenos y las tendencias actuales están modificando las estructuras económicas con la escasez del trabajo, los avances o retrocesos de  la producción y el intercambio. Se estudian desde la economía política pues el desempleo y los bajos salarios están generando nuevos impactos negativos  en la pobreza y la marginalidad en países que enfrentan problemáticas sociales explosivas como Nicaragua y Venezuela. Esas crisis se relacionan con las expresiones de racismo que se están dando este año 2018, en Costa Rica y algunos países suramericanos, como acciones de rechazo contra los nicaragüenses y contra los venezolanos que emigran de sus países en busca de mejores condiciones de vida. Estas situaciones son denunciadas y expuestas, ante la opinión pública, por personas comunes y por los medios de comunicación. Por  el impacto que generan y por su significado son abordadas por la política, la sociología, la historia o la psicología. Su objetivo es comprender, valorar, criticar, explicar y llegar a conclusiones de estas expresiones xenófobas de rechazo contra los extranjeros, por grupos  de nacionales radicalizados que reaccionan violentamente por diferentes razones.  Se sienten y se  creen desplazados por los extranjeros. Arremeten contra los inmigrantes y se convierten en expresión y en participantes de  acciones violentas  de protesta  y rechazo social.

La educación actual tiene como ideal la formación de personas cada vez más humanas. Estudia las teorías educativas existentes, las tradicionales y las nuevas, los procesos educativos democráticos en algunos países, la aplicación y resultados de reformas educativas nacionales, entre otros, con el objetivo de dar luces a la investigación y al análisis de conflictos sociales como éstos. Además tiene como parte de su objeto de estudio que pensar  procesos novedosos y adecuados para formar personas más tolerantes y  aptas en los proyectos de  enseñanza y  aprendizaje  que les permitan  llegar a ser sujetos democráticos  con el conocimiento y el aprendizaje de  contenidos y valores que los incorpore plenamente a  una vida social armoniosa y laboral activa. Llegar a ser un protagonista y un ciudadano dentro de su contexto democrático requiere de niveles de comprensión intelectual de la realidad que le permita  lograr su realización y la de los demás, sean estos nativos o inmigrantes. Puede decirse que en el caso de Costa Rica una de las causas de este rechazo a los emigrantes  es la escasez de esta conciencia ciudadana de  grupos que no tienen en su mayoría acceso a buenos empleos, buenos salarios y a fuentes de trabajo calificadas. Creen que son desempeñados por los que llegan y se sienten desplazados.

La relación entre las ciencias sociales y la educación expande y potencia permanentemente nuevos caminos, espacios para pensamiento y formas de estudio y conocimiento. Esto ha permitido desde la academia establecer e institucionalizar nuevas carreras  profesionales que hacen posible pensar a las personas  desde diferentes corrientes filosóficas y  desde las nuevas concepciones de la vida cotidiana propias de la antropología urbana y la sociología. Son construcciones y representaciones culturales  capaces de formar personas aptas para relacionarse con las transformaciones y problemáticas sociales actuales que suceden en diferentes partes del mundo. El objetivo de las ciencias sociales y  la educación es parte de la teoría general de la ciencia moderna  y de la modernidad. Es definido como el proceso histórico que posibilita marcos de referencias  diversos así como nuevas formas de producción de conocimiento y  nuevas disciplinas que abordan  dimensiones humanas que no habían sido tomadas en cuenta anteriormente. Hoy requerimos de nuevas vías de conocimiento para ofrecer  respuestas concretas  a los problemas que enfrentamos para poder abordar esta  cotidianeidad. Esto requiere  de  formación de personas competentes  para dirigir y resolver las dificultades que se le presentan y que son parte de su existencia.

Este relacionamiento disciplinario-conceptual permite y posibilita avances en los que las   personas tenemos que aprender a pensarnos a nosotros mismos en torno a las redes de relaciones sociales que establecemos en todas las actividades diarias. En los fines que buscamos, en los sentimientos que desarrollamos y en las habilidades que aprendemos. Es un proceso continuo, abierto e inacabado como señala el humanismo filosófico y educativo. En la medida en que  más lo desarrollamos y profundizamos es posible  mejorar nuestra visión de  vida. Esto es lo que ha permitido generar  y  tomar en cuenta nuevas formas  de  conocer con gran vigencia actual como es la comprensión entendida como la forma más integral de aprender a conocer, a saber e  interpretar. De ahí que las teorías de la educación por competencias se han convertido en un proyecto de educación permanente. Son parte de los programas académicos profesionales y académicos de muchos países que quieren avanzar por la senda educativa.  Los contextos  sociales actuales ante el cercano avance de la Cuarta Revolución Industrial demandan cada vez más saberes  generales y específicos. Se debe estar al día en las tecnologías de la información con  una formación en competencias básicas, en competencias claves y más recientemente en competencias tecnológicas que requiere el mercado laboral. Es importante  estar actualizados en los conceptos recientes  sobre qué significa conocer desde la postura educativa de la comprensión. Así como estar actualizados para hacer  lecturas e interpretaciones adecuadas y sustantivas en torno a las disciplinas propias de la especificad pedagógica. O bien, contar con el aprendizaje de otro idioma para enriquecer la cultura.

Para las ciencias sociales los conceptos de hombre y mujer son las construcciones modélicas sobre las cuales trabajan. Les permiten construir  pensamiento y conocimiento acerca de las diferentes dimensiones en educación ciudadana y  ciudadanía. Son abordadas  utilizando  conceptos, valores y tipos ideales que sobre los (as) ciudadanos (as) y sus contextos democráticos  realizan. Son conceptos que se elaboran acerca de las dimensiones internas de las personas. Son ideas, pensamientos y sentimientos que se convierten en teorías para analizar y estudiar las experiencias que genera la realidad externa.

Para la teoría educativa actual las tendencias que evidencian y fortalecen las relaciones entre los campos del saber son las formas en las que las disciplinas sociales se plantean los problemas actuales para el estudio y la investigación del conocimiento que se quiere generar o sistematizar. Es el aprendizaje y estudio para la formación en capacidades y fortalezas ya que éstas son las que permiten la interdisciplinariedad en la construcción de temas comunes.

Fuente: http://s21.gt/2018/08/27/ciencias-sociales-educacion-racismo-y-xenofobia-vs-comprension-y-ciudadania/

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Educación y sindicalismo

Autor: Pedro Echeverría V.

1. El Sindicato (el SNTE) y la Coordinadora (la CNTE) se han confrontado desde 1979, es decir, casi 40 años. 10 años la CNTE se enfrentó contra el liderazgo de Jongitud Barrios, protegido por el presidente López Portillo, y desde 1989 contra la líder Esther Gordillo impuesta en el cargo de secretaria general, por el presidente Salinas. El SNTE es un poderoso sindicato: a) porque cuenta con alrededor de millón y medio de afiliados y b) porque los maestros suelen ser líderes sociales en todos los estados de la República. Yo fui profesor durante 42 años (1960-2002) en todos los niveles escolares-educativos, por ello desde 1960 viví con gran intensidad las luchas magisteriales de oposición radical.

2. Las batallas de todos mis compañeros de la CNTE, por la democracia e independencia sindical durante casi cuatro décadas han sido realmente heroicas, tanto que han representado con mucho la vanguardia de las luchas sociales del país. Sus marchas y plantones se iniciaron desde 1979, pero se intensificaron en los últimos 18 años a raíz de los gobiernos panistas de Fox, Calderón y del priísta Peña con un activismo de los 365 días del año. Me preguntarían: ¿Por qué entonces no ha logrado deshacerse de los dirigentes espurios, “charros”, traidores del SNTE?, a) porque esos líderes son del PRI y fuertemente apoyados por los gobiernos y b) porque el nivel de conciencia de los maestros es muy bajo.

3. No olvidemos que el Sindicato (SNTE) fue creado por el gobierno de Ávila Camacho y con el secretario de Educación Torres Bodet en 1943, cuando se cambió el texto del artículo tercero constitucional de “educación socialista” a “educación nacional”. El sindicato de hecho nació al servicio del gobierno y del PRI con toda la cobertura a sus líderes. En las décadas siguientes muchos líderes del SNTE ocuparon diputaciones y senadurías del PRI. ¿Cómo se fortalecería una oposición si el liderazgo charro recibía todos los apoyos para consolidar el apoyo de los maestros que sólo buscaban préstamos de corto plazo e hipotecarios, apoyos para cambios de escuela y demás gestiones con apoyo gubernamental?

4. El discurso radical, de oposición, de la CNTE causó mucho miedo entre los maestros que sólo buscaban comodidad personal en su trabajo y que nunca entendieron el significado de democracia, libertad, solidaridad. Incluso hoy muy pocos entienden los significados educativos y sólo buscan la seguridad en el empleo. Solamente cuatro estados: Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas, han destacado durante años como vanguardia; otros estados, DF, Morelos, Edo, de México, Zacatecas, Tlaxcala y otros dos o tres más, han apoyado con fuerza. La CNTE agrupa a unos 350 mil profesores, la cuarta parte de todo el SNTE, por ello le han bloqueado todas sus luchas y demandas, así como la distribución de cuotas sindicales.

5. Aunque por pocos días, me ha tocado estar en muchos plantones de la CNTE y observar el desplante de provocadores del gobierno y empresarios que se dedican a insultar con el pretexto de que bloquean y afean la ciudad. Grandes comerciantes, en vez de reclamar al gobierno por la solución de las demandas, se dedican a criticar a los profesores porque “ahuyentan” las ventas. La ciudad de México –que se supone es la de mayor conciencia del país- en vez de solidarizarse con las batallas de la CNTE por estar luchando por una buena educación, la critican porque con sus manifestaciones perjudican el tránsito de automóviles. Pero, lo importante es que la CNTE, en casi 40 años, “no se rinde ni se vende”.

6. Con el triunfo electoral de López Obrador y la liberación de la lideresa Esther Gordillo, muchas cosas van a cambiar: a) Que el líder, profesor Juan Díaz –antes secretario particular de Gordillo- será acusado de traidor y es posible que renuncie; b) Que la profesora Gordillo buscará su reinstalación como “presidenta vitalicia del SNTE” o secretaria general; c) Que el CNTE dará continuidad a sus batallas contra la llamada “reforma educativa” y contra el “charrismo sindical”. La novedad es el gobierno de AMLO que se iniciará el 1 de diciembre, pero que desde ahora actúa. Yo hice la propuesta hace algunas semanas de una reunión inicial de AMLO y especialistas con las tres corrientes con 10 representantes para iniciar la discusión del asunto.

7. La CNTE va muy adelante después de realizar varios foros con altos especialistas en educación en los que destacan Pérez Rocha, Gil Antón, Hugo Aboites, etcétera. Lleva la CNTE un trabajo muy adelantado en propuestas para cambios educativos. Lo que traba todo es el problema sindical que esencialmente es político. Los representantes de AMLO tendrían que ser muy inteligentes para mediar y sacar acuerdos buscando no antagonizar. Si se lleva a una elección general sin convicciones firmes, sin acuerdos fuertes, las cosas regresarán a los enfrentamientos. Lo que cabe son argumentos, intervención de especialistas en educación y política como los tres antes nombrados. López Obrador se juega en estos acuerdos una parte de su futuro como gobierno.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245859

 

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Brasil y la insoportable desigualdad social

Autor: Thomas Milz

Brasil es uno de los países más desiguales del mundo. Mientras la clase alta vive como en Suiza, la mayoría es pobre. Expertos ven en el sistema impositivo una de las fallas estructurales del sistema.

La inequidad en la distribución de la riqueza es extrema en Brasil. Los seis brasileños más ricos poseen la misma fortuna que 100 millones de brasileños pobres. Y estos últimos casi siempre son de piel oscura, descendientes de los esclavos que fueron llevados a ese país por la fuerza desde África hace 350 años.

«El origen de esa desigualdad está en la época colonial y en la esclavitud”, señala el economista Samuel de Abreu Pessoa, de la consultora Reliance, de Sao Paulo, en entrevista con DW. «Pero ese proceso es continuo y se repite. Por eso no ayuda en nada mirar solo hacia el pasado”, añade.

En primer lugar, falla el sistema educativo, explica el experto. «Nuestra inequidad fue impulsada por la forma en que encaramos el problema de la educación en una época de gran crecimiento poblacional”, dice. Entre 1930 y 1980, la población creció vertiginosamente. «En ese momento hubo una falta de financiación en el área educativa”, dijo de Abreu Pessoa a DW. Las inversiones representaban solo un 1 por ciento del rendimiento económico. Hoy son de un 6 por ciento.

Fallas en sistema educativo

«Brasil no gasta precisamente poco en educación, pero lo hace con extrema ineficiencia”, dijo a DW, por su parte, Bernard Appy, del grupo de expertos CCiF (Centro de Cidadania Fiscal). «La calidad del sistema de educación pública es muy mala”. Según él, eso tiene consecuencias. Debido a la baja productividad de los trabajadores, los salarios son correspondientemente bajos, aclara Pessoa. El Estado no logra equilibrar eso a través de la política fiscal y el gasto social. «Lo que está haciendo aquí el Estado apenas reduce la inequidad”, subraya.

El sistema tributario contribuye masivamente a la inequidad social. Mientras un 10 por ciento de los más pobres debe entregar un 32 por ciento de sus ingresos al fisco, la carga impositiva entre el 10 por ciento de los más ricos está en un 21 por ciento. «Nuestro sistema tributario está regido principalmente por los gravámenes al consumo”, sostiene Tathiane do Santos Piscitelli, de la Fundación Getúlio Vargas, de Sao Paulo, en conversación con DW. Eso lleva indefectiblemente a la injusticia social: las familias más pobres gastan gran parte de sus ingresos en consumir bienes, por lo cual se les aplica más impuestos que a los que más dinero ganan y, proporcionalmente, gastan menos.

Los más pudientes también tienen ventajas en cuanto a impuestos a las ganancias. «El impuesto a los ingresos debería ser progresivo, pero en realidad es regresivo”, explica Piscitelli, «ya que las ganancias y los dividendos están completamente libres de impuestos para personas naturales”. Si bien el impuesto a las corporaciones está en un 34 por ciento, las empresas, a través de trucos fiscales legales, apenas pagan impuestos. «Eso es algo que hay que repensar urgentemente”, agrega la especialista.

En Brasil hay 34 millones de empleos informales, es decir, sin regular.En Brasil hay 34 millones de empleos informales, es decir, sin regular.

Pensiones de empleados públicos, «fuera de la realidad”

También habría que repensar el sistema estatal de pensiones, cuyo déficit está aumentando de manera explosiva. Responsable de eso son las jubilaciones caras en el sector público. «El sector público se atribuye unas jubilaciones que están fuera de la realidad”, afirma Pessoa. Hasta ahora, todos los intentos de reforma han chocado con la negativa de los empleados estatales. «El sector público está en manos de grupos de interés, y los funcionarios utilizan al Estado para sus fines, en lugar de que el Estado esté al servicio de los ciudadanos.”

Actualmente, un 14 por ciento del rendimiento económico va a parar a las jubilaciones. En Japón es un 10 por ciento, a pesar de que, en comparación, allí hay cuatro veces más jubilados que en Brasil. Al Estado le falta dinero para inversiones en la infraestructura, en escuelas y hospitales. «Por eso, la gente rechaza pagar impuestos”, dice. Un círculo vicioso.

La crisis económica que golpea a Brasil desde 2014 amenaza ahora, además, a los éxitos obtenidos en la lucha contra la pobreza. «Desde 2001 hasta 2014 logramos reducir la desigualdad social un poco cada año. Los ingresos del 5 por ciento más pobre crecieron con el doble de la rapidez que el promedio”, dijo el economista Marcelo Negri a DW. Los programas sociales redujeron la pobreza en un 66 por ciento en ese período. «Pero hoy en día, la inequidad está creciendo fuertemente, algo que no sucedía desde 1989. Siete millones de brasileños cayeron en la pobreza desde 2014, según Neri.

El gasto en educación se hace en Brasil de manera poco eficiente, según experto.El gasto en educación se hace en Brasil de «manera poco eficiente», según experto.

El balance de la desigualdad

El balance: 13 millones de desempleados, 34 millones de empleos informales, 27 millones de personas que no tienen ningún tipo de trabajo. Como contraparte, hay 33 millones de empleos con seguro social. «Tenemos que reducir rápidamente el número de empleos informales para que los trabajadores puedan volver a acceder a las prestaciones sociales que garantiza la ley”, dijo a DW Carlos Geraldo Langoni, expresidente del Banco Central de Brasil. «Solo con un crecimiento económico anual de un 3 a un 4 por ciento podremos pensar otra vez en hacer política social”, añadió.

Según Bernard Appy, el problema es el complejo sistema fiscal «disfuncional”, así como los recortes y exenciones fiscales para las empresas. «Eso conduce a un sistema económico totalmente distorsionado, y a problemas políticos”. Según él, así se pierde un 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Appy propone un cambio radical en la distribución de la riqueza: «Proponemos que se registre el número de identificación fiscal al hacer una compra, y que ese dato se vincule a los datos de los programas sociales. De ese modo, podríamos devolverles a los pobres una parte de lo que pagaron por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en su compra. Así pondríamos el foco en el grupo correcto”. Cuatro candidatos presidenciales –Ciro Gomes, Marina Silva, Geraldo Alckmin y Fernando Haddad- ya habrían apoyado la propuesta, asegura Bernard Appy.

Fuente: https://www.dw.com/es/brasil-y-la-insoportable-desigualdad-social/a-45258868

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