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La Inclusividad, un derecho

Por Esteban Gabriel Santana

En los últimos años hemos ido “desterrando” en los centros educativos el términointegración por el de inclusividad. La UNESCO define integración como:

“Un proceso consistente en responder a la diversidad de necesidades de todos los alumnos y satisfacerlas mediante una mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, así como en reducir la exclusión dentro de la educación y a partir de ella (Booth, 1996). Supone cambios y modificaciones en el contenido, los métodos, las estructuras y las estrategias, con un enfoque común que abarque a todos los niños y niñas de la edad apropiada y la convicción de que incumbe al sistema oficial educar a todos”.

Pero el término integración lo podemos asociar, últimamente, más al alumnado con necesidades educativas, que se “Integra” en centros ordinarios o aulas ordinarias para convivir entre sus iguales y no al margen de la sociedad.

La Educación Inclusiva va más allá que esto, ya que no piensa solo en los alumnos con necesidades sino que diseña una educación que debe estar pensada en todos y cada uno de los niños y niñas que forman el grupo clase, con niveles competenciales diferentes, con necesidades y procedencias distintas. La escuela inclusiva trata de dar al alumnado:

El apoyo necesario dentro de un aula ordinaria para atender

a cada uno de manera particular

¿AULAS ENCLAVE?

 

La educación inclusiva es, por ello, un concepto que va más allá que el de integración; porque hay que entenderlo desde la propia escuela, donde todo el alumnado aprende junto, independientemente de que tenga necesidades educativas o no.

¿Pero realmente nuestra escuela actual es inclusiva? Alguna vez me he encontrado con verdaderas resistencias por parte de maestros y maestras a que, por ejemplo, el alumnado de Aulas Enclave se pueda integrar en las aulas ordinarias.

¡Qué si me rompe el ritmo de la clase!

¡Qué yo no puedo atenderlo porque ya tengo 25 más! Etc, etc.

Pero, ahí no está el verdadero problema, sino con aquellos alumnos que careciendo de informes psicopedagógicos, sin estar “etiquetados” como de necesidades educativas, sí que presentan necesidades sociales y educativas, que sin llegar a ser “catalogables” sí que sufren un traspiés tras otro para tener una verdadera atención individualizada.

Por ello, es importante que cambiemos el chip, y cuando hablemos de inclusividadno pensemos solo en el alumnado con necesidades educativas, hay que pensar en el alumnado en general, teniendo en cuenta sus particularidades que lo hacen único y diferente a los demás.

ESCUELA INCLUSIVA

El Artículo 42 de la Ley Canaria de la Educación recoge la importancia de La Escuela inclusiva, señalando en primer lugar que el modelo educativo canario se fundamenta en la educación inclusiva como sistema para lograr la calidad de los centros docentes. Pero ¿tenemos los medios materiales y personales para realizarlo?

Por otro lado, dice que un centro educativo de calidad deberá potenciar el desarrollo de las capacidades esenciales para la vida, contribuirá a la participación y a la satisfacción de la comunidad educativa, promoverá el desarrollo profesional de los docentes e influirá con su oferta educativa en su entorno social. ¿Se puede realizar esto con el actual sistema de nombramiento del profesorado?

Sé que esto es algo utópico pero… ¿No debería tener el centro la capacidad de seleccionar a su grupo de profesores, con un perfil adecuado al medio donde se va a desarrollar el proceso de enseñanza aprendizaje?

¿Tenemos los medios materiales y personales

para realizarlo?

La Ley Canaria expone también que el sistema educativo canario favorecerá el funcionamiento de este tipo de centros y apoyará especialmente a aquellos que escolarizan a alumnado con necesidades. ¿Se está haciendo de manera adecuada? ¿No faltaría más inversión?

Esta Ley Canaria de Educación, fruto del consenso entre la sociedad canaria y los principales agentes educativos, marcó unos  principios generales de la escuela inclusiva a desarrollar en el sistema educativo teniendo en cuenta la autonomía de los centros educativos para recoger las microculturas y prácticas escolares que respondan a la atención a la diversidad.

Teniendo en cuenta la valoración de las potencialidades del alumnado en un contexto escolar inclusivo, suprimiendo cualquier barrera que impida el acceso a la educación de cualquier alumno o alumna y fomentando la participación.

Dando una respuesta real y efectiva a las necesidades educativas del alumnado.

Estableciendo redes de trabajo entre las escuelas y los contextos donde se encuentran ubicadas y construyendo proyectos globales inclusivos.

Priorizando los apoyos educativos se realicen dentro del aula para responder a las verdaderas necesidades del alumno.

TODA LA SOCIEDAD

En definitiva, como la propia Ley Canaria de Educación, la inclusividad es tarea de toda la sociedad, en la que juega un papel importante la administración aportando los recursos necesarios y velando porque esta se cumpla, pero los verdaderos actores son los docentes,  teniendo una mentalidad más aperturista a que esto sea una realidad.

Antonio Márquez, basándose en la propuesta de Conecta 13 sobre el trabajo por proyectos ABP, de Fernando Trujillo, pone especial hincapié en la inclusividad, lo cual nos parece muy interesante no solo por la manera diferente de impartir la clase, desterrando la clase tradicional por otro modelo más participativo, que fomenta la investigación y la autonomía, sino, sobre todo, porque es inclusivo, tratando de romper barreras por otras más accesibles y abiertas, con puentes a la participación de todos.

APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS

El ABP, según Antonio Márquez, es una propuesta que combina diferentes formas de presentación de las actividades, uso de materiales y recursos, herramientas para la evaluación, uso de TIC… de forma que todos los alumnos tengan la posibilidad de elegir aquellas que mejor se ajusten a sus capacidades.

Adaptar la propuesta didáctica del Proyecto partiendo de las evaluaciones iniciales de sus diferentes participantes y los logros o desempeños esperados para cada uno de ellos.

Minimizar las posibilidades de excluir a los alumnos con menos recursos cognitivos, sociales, físicos, sensoriales, comunicativos.

Maximizar las formas de participación de los mismos.

Poner en otros usos las diferentes opciones planteadas a priori con un diseño estándar o cerrado.

Prever alternativas, pensamiento divergente para ponernos en puntos de vista, intereses y emociones también diferentes.

Contar con las expectativas de todos ante el Proyecto.

Eliminar todas aquellas propuestas que nos lleven a que los alumnos puedan ver la exclusión como una forma de ventaja sobre el otro, la segregación como modelos elitistas.

Eliminar procesos donde no se entienda que todos sus miembros pueden participar de forma efectiva y exitosa en el desempeño global del producto.

Reordenar el proceso para que todos los pasos estén bien diseñados, sin obstáculos, sin barreras, con alternativas, con recursos, con materiales diversos, con actividades multinivel, con reformas accesibles.

Todo esto, luego se puede llevar a la realidad con proyectos reales como “Más que 21”un proyecto radiofónico desarrollado por un equipo inclusivo de periodistas de Canarias Radio la Autonómica y cuatro jóvenes de la Asociación Down Las Palmas, en el que cada quince días, entrevistan a diferentes personajes públicos. Un ejemplo de que es posible la convivencia y la inclusión en la sociedad de aquellos que más difícil lo tienen por diversas circunstancias.

Quiero finalizar con unas palabras de Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, a comienzo de curso, donde destacó el esfuerzo que se está realizando en nuestra tierra por progresar en la inclusión de todos los colectivos que asisten a las aulas y sobre aquellos que requieren de una atención más específica, apostando por una educación «más inclusiva y solidaria».

Me gusta esta apuesta, los resultados los iremos viendo.

«Cuando hablemos de inclusividad no pensemos solo en el alumnado con necesidades educativas, hay que pensar en el alumnado en general, teniendo en cuenta sus particularidades que lo hacen único y diferente a los demás»

Fuente: https://ined21.com/la-inclusividad-un-derecho/

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Sacar el aula, poetizar la educación

Por María Acaso

Las previsiones meteorológicas auguraban que iba a nevar en Madrid durante toda la mañana. Que iba a nevar mucho, con grandes copos, lo cual dificultaría enormemente realizar cualquier actividad en el exterior. Pero la tercera sesión de la Escuela de Art Thinking estaba anunciada desde hacía mucho tiempo, lo que hizo imposible anularla, aunque avisamos a los participantes de que se viniesen hasta la plaza de Matadero Madrid bien abrigados.

Cuando llegamos, Miguel Braceli −el artista y educador que tenía por cometido generar el ecosistema de la experiencia− sacaba de unas cajas unos misteriosos cilindros de plástico negro. Le pregunté por el origen y funcionalidad de dicho plástico, y me comentó que era «plástico de paletizar», que también se utiliza en los ámbitos rurales para embalar el heno, un material que parecía muy alejado tanto del mundo del arte contemporáneo como del de la educación.

 

Yo llevaba siguiendo la trayectoria de Braceli desde hacía tiempo, entre otras cosas, porque la encontraba increíblemente similar a la mía: Miguel, que ahora se define como artista visual, trabaja a la vez como profesor de arquitectura en la Universidad Central de Venezuela desde el 2008, donde imparte la asignatura Taller de Proyectos. Aunque la propia definición de este espacio académico lo alejaba de lo tradicional, pues impedía la existencia de exámenes o lecciones magistrales, Miguel, de alguna manera, cumplía el mandato de la reproducción, al no combatir las maneras en las que él mismo había sido enseñado y pedir a sus estudiantes un proceso de aprendizaje de la arquitectura basado en el dibujo.

En el año 2012, el contraste entre las rutinas académicas del máster en el que participaba como estudiante, el diseño e implementación del seminario Espacios Sensoriales (impartido junto con Juan Manuel Mendoza) y el descubrimiento de las prácticas artísticas contemporáneas, genera una crisis personal que le conduce a replantearse su docencia. Poco a poco, la reflexión no sobre la arquitectura como contenido, sino, más bien, sobre la arquitectura como metodología le fue desviando del canon académico para abrazar un proceso pedagógico que al mismo tiempo devenía artístico.

Dejó de trabajar el dibujo como único procedimiento y empezó a construir arquitecturas efímeras; dejó de desarrollar sus proyectos dentro del aula y los emplazó en lugares misteriosos; y empezó a poetizar todo aquello que tenía que ver con su rol de profesor, hasta el punto de que su último proyecto tiene por nombre Casas para volar

Miguel se dio cuenta de que todo aquello que le interesaba del mundo de las artes −como la retórica, las ficciones, las subjetividades, la intuición y lo poético− era justamente aquello que se quedaba fuera de su aula y se dispuso a recuperarlo.

Sacar el aula es la acción, que no podemos definir ni como artística ni como pedagógica, que Miguel Braceli diseñó e implementó el pasado 13 de enero en la plaza de Matadero Madrid en el contexto de la tercera sesión de la Escuela de Art Thinking, una acción destinada a la formación de formadores que provocó un proceso de reflexión sobre el espacio de aprendizaje en todos sus sentidos y que nos invitó a sacar a este espacio «de sus casillas» a través de la introducción de lo poético como eje fundamental del proceso pedagógico.

Sacar el aula hizo posible que los cincuenta educadores que participamos trabajásemos el concepto de voz visual: no hablamos, no usamos libros, no proyectamos PowerPoint, sino que la totalidad de nuestros cuerpos, el plástico de paletizar y el viento se validaron como dispositivos de generación de conocimiento, más allá del lenguaje oral y textual.

El significado se generó a través del uso de figuras retóricas, un proceso que los educadores desarrollamos continuamente, aunque consideremos que solo lo utilizan los artistas: la acción de sacar el aula como gigantesca metáfora; la repetición del principio, que contrastó con la organicidad del final; la exageración e hipérbole que puso énfasis en el problema que estábamos abordando; la epanadiplosis generada al empezar y terminar igual.

Definitivamente, se invirtieron los roles, y asistimos a un acto mágico en el que el artista participó como espectador de la obra que estaba produciendo el público. Sacar el aula nos permitió realizar esta inversión sin violencias, utilizando la ficción como metodología, lo especulativo como certeza y lo posible como realidad.

El discurso individual se transformó en un discurso colectivo, en una suerte de subjetividades que impedían la identificación de una sola voz sobre las demás, de una sola manera de mirar las cosas sobre las demás, de una sola manera de hacer la realidad posible. Y es que también el discurso pedagógico, al entenderse como discurso artístico, trastoca las normas, los procedimientos y las metas, resucitando la pasión por el conocimiento que hemos perdido por completo.

Poetizar el aula no consiste en llenarla de versos, consiste en convertirla en un verso; consiste en utilizar el arte no como contenido, sino como metodología que nos permite volver a considerarnos intelectuales y artistas. La necesidad de poetizar el aula nunca ha sido más urgente. Necesitamos preguntarnos: ¿por qué un conocimiento es más legítimo que otro?, ¿por qué la escuela y la universidad priorizan el pensamiento lógico convergente y desprecian aquellos saberes que, como las artes, incluyen lo divergente, el rizoma y el error?, ¿puede escapar el método científico de lo subjetivo?

A pesar de las previsiones meteorológicas, aquel día no nevó.

El cielo estaba de un tono gris cargado, ese tono que vislumbramos muy pocas veces al año. Ese tono que, aunque indefinido, se queda grabado en nuestra retina solo si nos atrevemos a salir de casa.

Porque poetizar la educación es tan necesario como salir al exterior y no tener miedo a que nieve.

Fuente: http://www.mariaacaso.es/sacar-aula-poetizar-la-educacion/#more-1868

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La Escuela que quiere enseñar, pero tiene que cumplir el currículo

«El aprendizaje se considera como no lineal y navegable como lo son los nuevos medios, en vez de transmitido como lo eran los medios de comunicación convencionales; se imagina que es editable, como una wiki, en vez de ser jerárquico y dictado de una única autoría.» Loveless y Williamson

Por Salvador Rodríguez Ojao

Tras El niño que quería aprender, pero tenía que aprobar y El profesor que quiere enseñar, pero no le dejan cierro esta trilogía con La escuela que quiere enseñar, pero tiene que cumplir con el currículo.

Varios son los graves problemas a los que se enfrenta la institución escolar en estos tiempos de conflicto y posverdad. Una escuela que sufre un serio problema de identidad.

El primer problema es la dificultad endémica que ha demostrado siempre para adaptarse rápidamente a los cambios del mundo en el que vivimos. La escuela, como cualquier institución monolítica, es muy conservadora en su funcionamiento y en su estructura. La adaptación al cambio no es precisamente una de las virtudes de la escuela.

El segundo problema tiene que ver con un currículo excesivamente amplio, que lejos de marcar los mínimos que hay que aprender, provoca un estrés y una ansiedad por abarcarlo en su totalidad. Resultado de ello es un aprendizaje «fingido» que se olvida una vez vomitado en un examen memorístico. Todo esto llevo a un aprendizaje superficial. Se olvida con demasiada frecuencia que menos es más… que más vale poco, pero en profundidad que demasiado con ligereza.

Un tercer problema (y aunque hay más, con este acaba la enumeración) es la falta de voluntad política y la cada vez mayor escasez de recursos. La educación no debería depender de los vaivenes políticos. No es aceptable que cada vez que hay un cambio de gobierno, haya un cambio o una reforma del sistema educativo. Y tampoco es aceptable que las diferencias políticas impidan llegar a acuerdos sobre cómo debe ser la educación de un país.

Sí, la escuela se enfrenta a innumerables problemas y dificultades. Pero no es menos cierto que hay multitud de escuelas que luchan contra viento y marea para superar esas limitaciones y dotar a sus alumnos de las competencias y los conocimientos necesarios para aprender a lo largo de toda la vida. Escuelas creativas, colaborativas, inclusivas, emocionantes que ofrecen a los alumnos y a las alumnas experiencias de aprendizaje participativas, que tiene fuertes vínculos con su realidad y su entorno.

A pesar de las dificultades, hay una escuela que sabe que enseñar solo tiene sentido si hay aprendizaje. Que sabe que su función va mucho más allá de la de calificar y seleccionar a sus alumnos. Que entiende que los datos solo tienen sentido cuando son significativos. Que deja espacio para las emociones y los sentimientos.

La innovación, cuando esta es real y efectiva, es el símbolo de la identidad de nuestra escuela. Innovar significa afrontar los problemas existentes y enfrentarse a las nuevas necesidades.

La escuela está cambiando, se está transformando y continuará haciéndolo.

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Keep calm and reskill: Reporte del Foro Económico Mundial plantea estrategias para aumentar el empleo frente automatización

Observatorio Innovación Educativa ITESMX

Un nuevo reporte publicado por el Foro Económico Mundial (FEM) muestra un futuro laboral cambiante pero alentador para los EE.UU. en 2026. De acuerdo con las proyecciones del Departamento de Estadística Laboral de los Estados Unidos, si bien la automatización hará que varios trabajos queden obsoletos, esta misma generará muchos otros. En general, se estima que en dicho país 1.4 millones de empleos desaparecerán dentro de los próximos 18 años, sin embargo se generarán otros 12.4 millones. En particular, la producción es el único sector donde se espera que habrá una pérdida neta de empleos (-368,000). Lo cierto es que para muchos tipos de trabajo habrá reestructuraciones significativas; por ejemplo, los trabajos de administrativos y de oficina sufrirán cambios importantes, ya que muchos de ellos se perderán, pero habrá otros que los reemplacen, habiendo una ganancia neta a largo plazo.

El reporte del FEM, mediante una análisis de big data, plantea una serie de estrategias para hacer frente a este panorama cambiante. Echando mano de bases de datos gubernamentales y decenas de miles de ofertas de trabajo publicadas en línea, el equipo responsable del reporte hizo un análisis del contenido, aptitudes, y experiencias necesarias para desempeñar cada uno de los 958 tipos de trabajo definidos en las bases las datos gubernamentales, y los agrupó de acuerdo a un índice de similaridad con el que se construyó una matriz para comparar cada trabajo con los demás.

A partir de estos resultados, el equipo modeló varias estrategias o senderos de transición para los trabajos en mayor riesgo de desaparición. La primera opción es un solo cambio de carrera con un incremento salarial, la segunda un solo cambio con un descenso. La tercera estrategia es un incremento salarial en dos cambios de empleo, y la cuarta vía implica tomar empleo transitorio no tan bien remunerados, pero que simultáneamente abre las puerta para un trabajo mejor remunerado a largo plazo.

La educación continua será imprescindiblepara mantener a la fuerza laboral vulnerable a la automatización actualizada con habilidades y competencias relevantes para desempeñarse nuevos puestos. Los prospectos son buenos para casi todos los tipos de empleo. Se estima que el trabajador promedio tendrá unas 48 opciones viables para mantenerse dentro del mercado laboral. No obstante, sólo la mitad de estas implican un nivel de ingresos superior o igual al de su trabajo actual. Además, entre el 4.7% y el 3.7% de la fuerza laboral se encuentra en trabajos que no tienen una buena alternativa de transición.

Imagen del reporte Towards a Reskilling Revolution A Future of Jobs for AllEs importante también tener en cuenta el factor de género. Sin reentrenamiento y cambio de habilidades, los trabajos predominantemente femeninos tienen en promedio 12 opciones de transición, mientras que para las labores preponderantemente masculinas hay 49 cambios posibles. Si se cambian y actualizan las habilidades, las opciones incrementan a 22 para los campos dominados por mujeres y 80 para los dominados por hombres. Estas inequidades son muestra del terreno actualmente desigual en términos de género del mundo laboral. No obstante, entre los trabajos en riesgo a quedar obsoletos, el 57% le pertenece a mujeres. El modelo propuesto por el FEM indica que el 74% de estas mujeres acabarán en trabajos mejor pagados, mientras que este incremento sólo ocurrirá para el 53% de los hombres que cambien de empleo. Visto de este modo la transformación del empleo, de llevarse a cabo de manera adecuada, puede ser un momento clave en acabar con la brecha salarial. Esta transformación del mercado laboral requerirá de una importante inversión en educación y entrenamiento. En promedio, el trabajador tendrá que invertir entre uno y dos años de educación para transicionar a un nuevo empleo. Para llevarse a cabo será necesario un esfuerzo cooperativo concertado entre el trabajador, el empleador, las instituciones educativas y el gobierno. Las universidades jugarán un papel clave en la capacitación continua de la fuerza laboral, y la necesidad de nuevos modelos educativos y nuevos tipos de credenciales será cada vez más patente en la medida en que el mercado laboral continúe transformándose.

Fuente: https://observatorio.itesm.mx/edu-news/keep-calm-and-reskill-reporte-del-foro-economico-mundial-plantea-estrategias-para-aumentar-el-empleo-frente-automatizacion

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Guia Crítica para enfrentarse al nuevo modelo educativo

Por: Oswualdo Antonio González. Director del Portal Insurgencia Magisterial. 25/01/2018

El título del artículo es ambicioso y tal vez no se corresponda con el contenido, pero lo que se intenta, es trazar un bosquejo de lo que podríamos hacer ante la tormenta que caerá sobre las escuelas en relación con los cursos oficiales que pretenden que los maestros conozcan, manejen, se apropien y apliquen el llamado “Nuevo Modelo Educativo”.

Megabytes de información, horas y horas frente a la computadora, para tomar alguno de los 19 de cursos sobre los llamados Aprendizajes Claves, es el último dispositivo de control que se está operando desde las oficinas centrales de la SEP. Si algún maestro no tiene computadora o conectividad, eso no es un tema importante para la SEP.

Congruente con el planteamiento general de la Reforma, la estrategia se centra en el individuo-maestro (no en el Colectivo), es en línea (no hay intercambio presencial), tiene una duración ideal de 10 semanas con cuatro horas de dedicación (autoadministrable), para un total de 40 horas. Es una movilización nacional institucional, que contradice la afirmación de Hugo Aboites, respecto de que la Reforma educativa está muerta.

Se pretende con estos cursos comunicar una forma de concebir la educación, sus contenidos y sus fines, y eso es lo que se evalúa; la apropiación de un nuevo marco conceptual, curricular, didáctico (planeación y evaluación), organizacional y de gestión.

Los 19 cursos, se basan en un diseño instruccional centrado en la incorporación de lo “nuevo” sin ninguna posibilidad de diálogo contextualizado. Siguiendo el planteamiento de la educación bancaria de Freire, el maestro se sentará frente al monitor 4 horas cada semana para programarse en lo conceptual y en la preconfiguración de una práctica “nueva”. Aquello que no concuerde con el “Nuevo Modelo Educativo” será desechado por obsoleto.

Ante el vacío disidente, un acercamiento crítico

La CNTE, el autollamado único referente de lucha, ya declaró muerta la Reforma educativa, en consecuencia dejó de luchar. Sus focos ahora se centran en ser reconocidos como actor con peso político y así participar en la disputa por el poder público, además de mantenerse con posición de fuerza en los estados donde son mayoría.

Así pues, los maestros disidentes, los institucionales, los oportunistas y los camaleones, se enfrentan en una nueva batalla a un enemigo que no tiene rival que se le pare enfrente. La SEP va sola contra todos los maestros de educación básica del país.

Ante este escenario demencial (donde los muertos caminan y actúan), proponemos, desde el espacio del Portal Insurgencia Magisterial, un acercamiento crítico a este nuevo embate de la SEP.

Desde nuestra perspectiva, un acercamiento crítico al “Nuevo Modelo Educativo” implica reconocerlo como parte de una estrategia política que inició de manera formal con la aprobación de los cambios a la constitución política. En la actual fase, la Reforma educativa se propone capacitar a los “operarios” que traducirán las redes de interés del Pacto por México en prácticas didácticas que “moldearán” al nuevo mexicano que necesita este sistema. Ante este escenario se enfrentarán los maestros frente a grupo, directivos y apoyos técnicos.

Les proponemos que al momento de leer lo “nuevo”, lo contrastemos con los siguientes planteamientos, de tal modo que decidamos pedagógicamente en función de los derechos de los niños a una educación pública, laica, gratuita y obligatoria y no de los intereses de los patrocinadores del Pacto por México. Así, sin importar los “Aprendizajes clave” o estos enfoques con nombres “novedosos”, lo importante es que no olvidemos y anotemos al margen de estos nuevos materiales, acciones para retomar los siguientes ejes en nuestras prácticas cotidianas:

  • La lectura, las matemáticas y las ciencias son herramientas, formas de dialogar con el mundo. No se “enseñan” aislados de los contextos. Nuestros andamiajes didácticos deben permitirle a los “estudiantes” comprender sus realidades y darles los elementos para diseñar estrategias para transformarlas.
  • El conocimiento acumulado a “transmitir” (contenidos), son constructos que responden a un momento histórico, por tanto son temporales. Es importante priorizar acercamientos causales, donde la construcción de preguntas y propuestas de mejora sean momentos clave.
  • En el abordaje de “problemas sociales” debemos priorizar el encadenamiento de decisiones (con sus actores), qué hicieron para que se llegará a ese estado de cosas. Hacer mapas de afectaciones y beneficiarios, marcos legales que se violaron, comparaciones entre situaciones donde se respetó la ley y dónde no. Es recomendable que se seleccionen algunas situaciones problemas para que los “estudiantes” utilicen las herramientas legales para denunciar o incidir en la problemática estudiada.
  • Se deben promover las relaciones de cooperación antes que las de competencia entre actores externos e internos a la escuela.
  • La producción y difusión de textos (de “alumnos”, maestros y padres de familia), es un observable para valorar lo “aprendido” más allá de pruebas estandarizadas.
  • El hermanamiento entre escuelas que comparten un contexto, construye relaciones que impactan en la mejora de las comunidades.
  • El uso de las tecnologías con o sin internet es una oportunidad que debemos aprovechar en las aulas y escuelas para comunicarnos, diversificar los puntos de vista respecto de un tema e innovar a partir del software libre.

Las anteriores ideas y recordatorios, son un llamado para no reducir nuestra labor como docentes sólo a la “aplicación” del “Nuevo Modelo Educativo” y una invitación para que no olvidemos nuestra responsabilidad en la formación de ciudadanos.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/guia-critica-para-enfrentarse-al-nuevo-modelo-educativo/

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La sociedad de la información desde una óptica geopolítica latinoamericana

Es importante señalar desde nuestra perspectiva latinoamericana que la llamada sociedad de la información, que nos presentan desde las grandes cadenas comunicacionales como si aportara más democracia, más prosperidad, etc., se refiere a nuestro juicio a un proyecto concreto, que está construido sobre el mito que beneficiará a todos. Es una creencia que, desde sus comienzos, ha acompañado a las tecnologías de comunicación a distancia.

Desde la aparición del telégrafo de Chappe, en 1794, ya se plantea en el discurso tanto científico como político, el papel emancipador de la tecnología a distancia.

Esto no quiere decir que el avance de los sistemas mundiales de comunicación no participe, a su manera, en la expansión y apertura a la comunicación de sociedades concretas. En verdad, las tecnologías de comunicación forman parte del camino que nos lleva a la integración superior soñada.

La sociedad global de la información se ha convertido en un reto geopolítico y el discurso que la envuelve es una doctrina sobre las nuevas formas de hegemonía. Esta doctrina arraiga en los EEUU hacia finales de los años sesenta con la «revolución tecnotrónica» de Zbigniew Brzezinski. Desde entonces, la hegemonía mundial pasa por las tecnologías tecnotrónicas y se manifiesta a través de una triple revolución: diplomática, militar y gerencial.

La sociedad de la información es entonces el resultado de una construcción geopolítica. La ideología de la sociedad de la información no es otra cosa que la del mercado. Está en sinergia con los supuestos de reconstrucción neoliberal del mundo. Contra eso, precisamente intentan levantarse algunos gobiernos y las redes de la sociedad civil a través del mundo.

Unas décadas después de los análisis de Brzezinski sobre el advenimiento de la era tecnotrónica, el concepto de la «diplomacia de las redes» reconfigura los parámetros de la hegemonía. El politólogo Joseph Nye, afirma que el soft power de la diplomacia norteamericana está fundamentada en el eje de la tecnología de la información y que el único país que está a disposición de llevar a cabo la revolución de la información es EEUU.

Las fuentes de la nueva información son la información libre (la que crea el marketing, la televisión y los medios, la propaganda, sin «compensación financiera»); la información comercial, que tiene un precio y que está en el principio del comercio electrónico, la información estratégica, tan vieja como el espionaje. El soft power es la capacidad de engendrar en el otro el deseo de aquello que usted quiere que desee. El medio es la seducción antes que la coerción.

Por su parte, los estrategas empiezan a emplear otra noción: netwar. El término se aplica a los conflictos a través de las redes-guerras cibernética- y que exigen una respuesta por esta misma vía. El temor a un Pearl Harbor electronic ha suscitado numerosas iniciativas tanto del FBI como del Pentágono con el fin de organizar la defensa del «sistema nervioso de la nación». El término cyberwar se aplica a los conflictos de tipo militar, a gran escala, pero modificados en sus formas por la tecnología de la inteligencia.

La estrategia se concreta a través de un sistema de televigilancia global satelitario -hemos visto la impunidad de la National Security Agencia (NSA) y su carácter de «escucha» salvaje global-, en el fondo un proyecto de panóptico global que se entronca con el proyecto de panóptico en la vida cotidiana.

En el mundo, los teóricos del management de las grandes transnacionales pregonan el fin del Estado y el nacimiento de «un mundo libre» sin intermediaciones. Un «capitalismo libre de fricciones» pregona Bill Gates. El soberano ya no será de un territorio sino de una aldea planetaria digital. Aparentemente «libre”. Es lo que rechaza abiertamente el Papa Francisco porque conduce a una sociedad del descarte. La cifra es escandalosa, el 1 %de la humanidad posee el 80 % de la riqueza.

No rechazamos el porvenir sino desde qué lugar asumir críticamente y desde nosotros a la sociedad de la información, que reiteramos es una cuestión geopolítica y luego instrumental.

Miguel Ángel Barrios -Argentina- es doctor en educación y en ciencia política. Autor de reconocidas obras sobre América Latina.

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/190748

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Colombia (Bogotá): Secretario de educación Oscar Sánchez en Razón Pública (Video)

Colombia / 1 de febrero / Autor: Edison Brannen / Fuente: Youtube

Publicado el 30 ene. 2018

Entrevista sin editar al Secretario de Educación de Bogotá Oscar Sánchez para Razón Pública. Óscar Sánchez, Secretario de Educación del Distrito, inaugura la tercera serie de Caleidoscopio, la serie de entrevistas en Razón Pública: Modelo para Armar. El tema la revolución educativa. Oscar Sánchez, Secretario de Educación de Bogotá relativiza la idea de liderazgo proponiendo el empoderamiento como concepto base para la apropiación de los procesos educativos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=PWEKk87-DjI

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