A pesar de que se valora, entre el profesorado, que se pida su perticipación, existen reticencias en cuanto a qué pasará con la información recogida, además de la falta de financiación para asumir ciertos cambios.
“Cuántas veces habéis pronunciado la pregunta ¿Y si nos preguntaran a nosotros? Eso es lo que vamos a hacer. Estamos para preguntaros, para que las personas que mejor conocéis la realidad de nuestros centros educativos, de infantil y primaria, toméis primero la palabra, para que podáis aportar, para que lideréis un proceso de cambio hacia la mejora de la educación”.
Estas son las palabras con las que Sonia Gaya, consejera andaluza de Educación se dirige en un vídeo a la comunidad educativa de la comunidad para explicar, someramente, cuál es la intención de su Departamento de enviar cuestionarios a los colegios desde esta semana.
Unos 2.000 centros educativos de infantil y primaria están llamados a la participación con un cuestionario de 42 preguntas, según informa la Junta de Andalucía, organizadas en varios bloques. El objetivo es que en un mes los claustros de todos los colegios hayan tenido reuniones para discutir sobre el cuestionario. Una vez hecha esta discusión, las direcciones rellenarán el cuestionario recogiendo el sentir mayoritario de los claustros.
Antes de final de año se recogerían todos estos cuestionarios con la intención de introducir los cambios necesarios para que, al menos, algunas modificaciones pudieran estar en marcha a inicios del próximo curso.
El objetivo es, según la misma consejera explica en el vídeo, que los claustros docentes desarrollen una discusión pedagógica en cada centro, para luego poder elevar sus propuestas a la Consejería. “Os pido que hagáis ese debate aquí, en vuestro claustro, que planteéis vuestras propuestas, que nos las hagáis llegar”.
Una discusión y una participación que genera ilusión y desconfianza al mismo tiempo. “Todo lo que sea preguntar al profesorado está bien”, dice Eusebio Córdoba, director del CEIP San Sebastián de Archidona (Málaga). Pero “algunos ya hemos repensado la primaria y la hemos cambiado”, asegura, “y algunos nos miran como bichos raros”. Para este director, una de las dudas importantes es qué ocurrirá con toda esa información que se recoja.
Una compañera, directora en Sevilla y que prefiere no dar su nombre, se muestra reticente: “Ya hemos opinado otras veces y no sirvió de nada”; entre otras cosas, afirma, porque aunque “parece una oportunidad, sin recursos” no se podrán realizar ciertos cambios.
Algo en lo que coincide Córdoba, quien cita el programa de gratuidad de libros de texto como ejemplo. Un programa en el que la Junta de Andalucía invierte millones de euros al año que, dice este director, podría invertirse en otras necesidades, dando mayor autonomía a los centros para actuar.
Entre las cuestiones que la Consejería pregunta a sus centros las hay relacionadas con el currículo (qué asignaturas son más importantes a lo largo de la etapa), las metodologías (áreas de conocimiento vs. competencias), organización escolar, evaluación, convivencia, atención a la diversidad, dirección u orientación.
La iniciativa, que todavía no es del todo conocida en muchos claustros andaluces, sí ha generado movimiento en las redes sociales. En Twitter un buen grupo de maestras y maestros animan a la participación y se alegran de una iniciativa que puede promover la participación.
Sobre todo, destaca, la importancia que le conceden al hecho de que la Consejería de Educación escuche lo que tienen que decir quienes trabajan en el aula.
Es muy necesario el cambio en Primaria e Infantil.
Aunque parezca mentira, es tan poco habitual que nos pregunten que hasta nervios tenemos.
¡Imagináis que nos hicieran caso? ¡A docentes!
Deseando participar, aportar y mejorar nuestra labor educativa.#RepensarLaPrimariahttps://twitter.com/JuntaInforma/status/935156762952466435 …
Además de los problemas que puedan surgir por la falta de financiación para asumir ciertas transformaciones, Eusebio Córdoba pone sobre la mesa otro inconveniente. Desde su punto de vista, existe un 20% de profesorado de primaria en Andalucía que esté trabajando de maneras diferentes en sus aulas, ilusionado con el proyecto. ¿Qué ocurrirá si el sentir mayoritario que salga de los claustros no coincide con lo que hace y desea este 20%?
Desde la Consejería de Educación, Aurelia Calzada, directora de la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa, defiende que el interés de Educación es precisamente que, a través del consenso de los claustros, las propuestas que lleguen al final del proceso vayan más encaminadas a permitir los cambios que entienden como necesarios para mejorar esta etapa, evitando problemas en la secundaria.
“El momento del cambio ha llegado, el momento de repensar la primaria es aquí y ahora, cuento con todos vosotros”, finaliza la consejera en su vídeo.
Últimamente no paramos de recibir quejas y denuncias de familias de personas con autismo sobre los tratamientos milagrosos que existen en la actualidad. La verdad es que hay muchos, más de los que uno pueda pensar. Y casi todos estos tratamientos basan su marketing en presuntas curaciones de niños con autismo.
Y digo presuntas, porque en 10 años he sido incapaz de haber podido demostrar una sola “curación”, y la verdad es que a mi me habría encantado poder demostrarlo. Quizá una sola “cura” habría servido para investigar en una determinada línea que quizá otros no estuvieran haciendo. Bien, pues no he sido capaz, pero tampoco pierdo la esperanza, a lo mejor algún día lo consigo.
Normalmente los casos que he tenido delante han sido casos de diagnósticos o muy tempranos o dudosos, y también he visto casos de niños “recuperados” que en nada diferían a otros niños que habían dado grandes avances sin necesidad de gastar fortunas en tratamientos milagrosos. Es decir, que los que yo he visto o bien no presentaban nada de milagroso y habían dado avances inmensos (como otros tantos) o bien sus diagnósticos eran demasiado dudosos o incluso malos, lo que hacía difícil creer en ese presunto autismo y por tanto de la cura o recuperación o como prefieran llamarlo. Tristemente en América la calidad diagnóstica general sigue dejando mucho que desear, aunque poco a poco las cosas van mejorando.
Pero no es el tema de si hay o no niños recuperados o curados lo que me motiva a escribir estas líneas, sino el daño que esto genera a muchas familias cuyos hijos nunca se curan del autismo, nunca mejoran a pesar de gastar mucho tiempo y dinero en esas terapias o tratamientos alternativos, milagrosos, o como prefieran llamarlos. Y a pesar de todas esas esperanzas puestas, lo único que desapareció fue el dinero, el tiempo y quizá, mejores oportunidades.
Y claro, esto es duro, luego esas familias no se atreven a denunciar por la vergüenza y la culpa que sienten, algo totalmente comprensible, hace falta mucho valor y fortaleza para salir a la voz pública a explicar que te timaron mientras jugaban con la salud de tu hijo, el riesgo de que te juzguen y te tachen de mal padre o mala madre es inmenso. Y es que es muy duro, sobre todo cuando ves a esos padres cuyo hijo tiene el hígado frito por someterlo a quelaciones, o con heridas internas provocadas por productos químicos (véase el MMS y otras lindezas), o con anemias galopantes debido a dietas paleolíticas y otras barbaridades médicas. Y claro, encima les culparon a ellos, les dijeron que todo salió mal porque no siguieron el protocolo de la forma correcta, o porque los enemas de MMSno los hicieron con Luna llena (Esto es cierto, pueden ustedes buscarlo en internet, así se las gastan), dicen literalmente: “por eso es importante empezar el tratamiento durante los tres días de la luna llena y continuar los días de Luna menguante”. Y culpan a esos padres de que su hijo enfermó por su culpa o de la Luna, como si no tuvieran ya bastante.
Pero no es solo a los que caen en esas pseudociencias, es también el daño emocional que causan a quienes no siguen esos procedimientos, que ven vídeo de niños estupendos, como si de la familia Brady se tratase, mientras sus hijos tienen infinidad de dificultades en el día a día. Y les hacen sentir culpables también, les hacen dudar, les hacen sentir más dolor. Y se siguen preguntando si estarán haciendo todo lo que está en su mano.
Al parecer a esta gente le importa bien poco la salud emocional (es obvio que la salud física de sus víctimas no les importa demasiado) de esas familias, les importa poco el daño permanente que crean en estas personas, que dado que sus hijos tienen autismo, y no parece curarse (¿Será por la Luna?), pues alargan los procesos de ese dolor tan difícil de arrancar, el dolor del alma.
Llevo ya unos cuantos años en esto, y a veces pienso si estas personas, mercaderes de salud y esperanzas, son conscientes de esto. Ellos acusan a la farmaindustria del gran negocio que tienen atizando pastillas a diestro y siniestro a niños (Algo que yo, personalmente rechazo desde hace tiempo), y la farmaindustria les acusa a ellos de ser unos estafadores ¡Fantástico! Ambos acusan al otro de conspiraciones y otras lindezas. Lo que la población general no parece darse cuenta es que la industria farmacéutica también gana (y mucho) con estos brebajes milagrosos, con estas soluciones milagrosas y curativas ¿O de dónde creen que salen los químicos y suplementos que venden? Pues los fabrica la poderosa industria química. Pero mientras juegan al gato y al ratón dialéctico, siguen con su negocio y las familias con su dolor.
Y esto puedo entenderlo. Lo que me cuesta más entender es que el ciudadano de a pié, ese que tiene un hijo con necesidades especiales, no sea capaz de pararse a reflexionar con calma, a evaluar los pros y los contras antes de tomar determinadas decisiones. Por ejemplo, quelar a un niño porque la interpretación de unos “análisis”, por parte de alguna persona, dice que el niño poco menos está al borde de la muerte, y nadie cae en la cuenta de lo extremadamente complejo y delicado que es lleva a cabo una quelación. Luego, nadie investiga suficiente. Pero es que después, si alguno acude a un pediatra a pedirle su opinión, el pediatra no siempre se toma el tiempo necesario en dar una respuesta sosegada y basada en datos a esa familia, y suele despacharse con cuatro palabras incomprensibles y un desprecio feroz hacia esos mercaderes de salud, pero sin dar suficiente firmeza a sus palabra. Seamos consecuentes y asumamos todos nuestra parte de responsabilidad.
El daño es brutal, aquí es donde la máxima de Primum non nocere(lo primero es no hacer daño), se invalida. Es el modelo de iatrogénesis del sanador (o del médico, que a veces también) llevado a la máxima expresión. Hacemos daño a quienes tratamos, y hacemos daño a quienes no tratamos. Son los hacedores del mal por excelencia, consiguen extender el dolor de forma exponencial.
Jesuscristo expulsó a los mercaderes del templo, acusándolos de haber convertido un lugar de oración en una cueva de ladrones. A mi me gustaría que no fuese necesario expulsar a nadie de ninguna parte, ya que si todos pudiéramos disponer de la máxima información, que ésta pudiéramos contrastarla, que las familias tuvieran todo el apoyo que requieren y merecen, sencillamente, no habría vendedores de milagros. No me atrevo a culparlos a ellos por existir, si no a nosotros mismos por permitirles permanecer.
“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados” Mark Twain
La sociedad sigue confiando en que la política española esté a la altura adecuada para conseguir un pacto educativo consolidado, de mínimos educativos y sociales, pero estables en el tiempo.
Una vez más, Bruselas ha hablado sobre España y, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, el informe no ha sido de los que generan tranquilidad: estamos en la cola de los países europeos en desigualdad de rentas (junto con Rumanía, Bulgaria y Grecia) y en abandono escolar y de la formación (tan solo por delante de Malta). Es cierto, sin embargo, que el informe no es crítico en su totalidad: permite al Gobierno de Rajoy “ventanas de esperanza”, especialmente en temas de mejora de empleo y riesgo de pobreza. Este “apretar, pero no ahogar” comunitario viene siendo habitual en los últimos años, especialmente desde que el gobierno del PP hizo sus deberes europeos en materia laboral al gusto de la Troika y comenzó a generar empleo –otra cuestión es de qué calidad- a mayor ritmo que la media europea.
El informe de la Comisión europea refleja, por tanto, el deficiente trato que el partido en el gobierno de España está realizando en Políticas Sociales, verdadero indicador de la mejora económica que diariamente se nos vende en declaraciones mediáticas. Mientras no haya una franca mejoría, sostenida en el tiempo, en disminución del riesgo de pobreza, en mejora sustancial de calidad del trabajo, en reducción de la brecha salarial femenina o en mejores y mayores prestaciones sociales para las personas más necesitadas, entre otros cambios necesarios, seguiremos en el vagón de cola de la igualdad europea.
Me centraré en los datos de sonrojo, especialmente en los que tienen que ver con la educación. A simple vista, se constata, una vez más, el estrepitoso naufragio de aplicación de la LOMCE, una ley despreciada por la comunidad educativa y por todo el arco parlamentario, salvo por el partido que la impuso y que la ofreció a la sociedad española como solución a los altos índices de fracaso y abandono escolar. Muchos ya advertimos entonces (año 2012 y siguientes) que ese no era la respuesta que se necesita(ba) y que la falta de debate -en el interno educativo y en la propia sociedad- excluía cualquier posible éxito, aunque fuese coyuntural.
Que el tiempo y Europa con este informe nos dé la razón no mejora el malestar que el profesorado -especialmente- siente ante noticias como la comentada. Por eso es necesario volver a la interesante idea expresada por Luis García Montero y su contrato pedagógico, en su obra “Un velero bergantín”: Tomarse en serio el aprendizaje, querer enseñar, querer aprender, supone una forma precisa de valorar los vínculos en una sociedad, de respetar el patrimonio y los cuidados que conforman la comunidad. El contrato social siempre ha buscado su raíz en un contrato pedagógico. Por eso es tan importante el aula como teatro de la vinculación. Por eso, añadiría, es más importante construir sistema educativo sobre bases sólidas y no sobre cambios coyunturales y posiblemente perecederos.
La sociedad sigue confiando en que la política española esté a la altura adecuada para conseguir un pacto educativo consolidado, de mínimos educativos y sociales, pero estables en el tiempo. Confiemos, también, en que las conclusiones de la Subcomisión parlamentaria, que está próxima a finalizar su encargo, vayan por esta vía y silencien los malos augurios de quienes no la consideran más que la forma de ocultar la incapacidad política manifiesta de acordar nada.
Recientemente, el sociólogo de la Educación de la Universidad de Barcelona, Xavier Martínez Celorrio aportaba una interesante idea en la búsqueda de soluciones al enorme reto de la educación para convertirse en elemento transformador: que recaiga principalmente en el colectivo docente tal responsabilidad, pero no en ese que vive ajeno a la realidad cotidiana, que no le afecta el inmovilismo que desde el poder se inocula, ni el que se deja seducir por el idealismo trasnochado de predicadores. El autor se plantea dirigirse al profesorado comprometido que actúa como innovador social y como intelectual transformador de la sociedad del conocimiento (El Diario de la Educación, 23-11-2017) . Para ello, sugiere el establecimiento de un código deontológico propio –similar al Juramento Hipocrático en Medicina- que estaría basado en tres principios: racionalismo (contra los vendedores de humos, de modas y tendencias pedagógicas escasamente contratadas), rigor profesional (“colegialidad contra la dispersión y la individualización docente”, según sus propias palabras) y competencia experta (ante la autosuficiencia intelectual).
La educación debe ser la vanguardia crítica que colabore en el despertar de nuestra conciencia social para hacer un futuro más radical, acorde con las exigencias actuales
Hablar de innovación educativa significa extenderla a todas las etapas educativas –especialmente allá donde está menos aceptada, como en la Secundaria- y no constreñirla a lo que el sociólogo catalán denomina los “márgenes periféricos”: Educación Especial, EPAs, Escuela Rural, o la que se imparte en centros socialmente desfavorecidos (¡vaya con el palabro!), márgenes favorecidos por las propias políticas educativas de los gobiernos, pero de difícil acceso para las etapas obligatorias tradicionales.
Innovar en la escuela significa modificar roles tradicionales ya superados –docente, poseedor, discente, receptor del conocimiento- por otros en los que formación individual y social caminen en paralelo. Afirma Ángel Pérez Gómez que en la escuela será necesario desarrollar el deseo y el compromiso de contribuir a la elaboración democrática de las reglas de juego que rigen nuestra convivencia. Sólo de este modo, podremos hacer frente a iniciativas personalistas de nuestros gobernantes; sólo así, seremos críticos con los aparentemente imparables embates globalizadores que convulsionan nuestra vida cotidiana.
Y concluye con cierto pesimismo Pérez Gómez diciendo que “la corrupción extendida y el deterioro de la democracia como filosofía de visa, el desprecio por lo público, y el ensalzamiento del beneficio privado requieren un esfuerzo mayor en la escuela por dignificar las interacciones humanas y formar la mente ética y política de los ciudadanos”.
Mientras las políticas educativas de los gobiernos sigan auspiciando recursos humanos y económicos que aumenten la segregación escolar, guetificando al alumnado, mientras que una proporción del profesorado prefiera huir de escuelas y centros “problemáticos” o se desentienda de todo aquello que no sean mejores salariales, la innovación educativa y la equidad social estarán lejos de estrechar brechas cada vez más preocupantes. El reto de la desigualdad es el reto al mismo tiempo de la innovación, insiste Martínez Celorrio y a ella debemos darle la prioridad que nuestra endeble política educativa reclama.
Recientemente, en una entrevista, la activista social Naomi Klein en la presentación de su último libro ‘Decir No no basta’ urgía en la necesidad de una mayor conciencia social que rompa tanto la complacencia de las élites poderosas como la resignación del resto. En este necesario reposicionamiento, creo que la educación debe ser la vanguardia crítica que colabore en el despertar de nuestra conciencia social para hacer un futuro más radical, acorde con las exigencias actuales.
La CGT denunciará a otros colegios del Opus tras conseguir una propuesta de multa contra uno de ellos por no contratar a mujeres a partir de Primaria.
La inspección de trabajo pide sancionar con 50.000 euros contra Viaró Global School por incorporar solo a docentes hombres a partir de Primaria.
El departamento de Enseñanza se desentiende del caso alegando que no es competente en materia laboral en un centro de titularidad privada.
Emplear solo a hombres o mujeres docentes en un centro educativo vulnera la ley de igualdad de género, según la Inspección de Trabajo. Esta política de contratación, que le puede valer al colegio Viaró Global School una sanción de 50.000 euros, no es exclusiva de este centro concertado del Opus Dei. El resto de escuelas que segregan por sexo en Catalunya podrían enfrentarse en los próximos meses a inspecciones como la de este centro de Sant Cugat del Vallès para comprobar si contratan también a docentes en función de su género.
El sindicato CGT, que interpuso la denuncia contra la escuela Viaró, está dispuesto a tirar del hilo. Aseguran que están trabajando ya para llevar a la inspección de trabajo a todos los colegios vinculados al Opus Dei que escolarizan solo a niños varones. Se trata de escuelas como Terraferma (Lleida), Bell-lloc (Girona), Turó (Constantí), Mestral (Jorba), Xaloc (l’Hospitalet) o La Farga (Sant Cugat), aproximadamente la mitad de los colegios que segregan por sexo en Catalunya.
Desde el sindicato quieren que se averigüe si también estos colegios tienen como política de contratación la exclusión de mujeres como docentes desde Primaria hasta Bachillerato, en la línea del Viaró, en cuya web constaba que «los profesores serán siempre hombres, excepto en la etapa de Educación Infantil». Históricamente, los colegios que apuestan por el modelo llamado de educación diferenciada han empleado a docentes del mismo sexo que sus alumnos.
La crisis del periodismo no se va a solucionar sola. La prensa en nuestro país necesita referentes de independencia y honestidad. Es fácil…
Por el momento, CGT descarta emprender acciones contra colegios del Opus Dei que escolarizan solo a niñas y cuyo profesorado suele ser mayoritariamente femenino. Defienden que «es el colectivo de mujeres el que sufre discriminación en todos los ámbitos, social y laboral», en palabras de la delegada sindical Marta Minguella, con lo que quieren situar el foco en la exclusión de la mujer.
En el caso del Viaró, la inspección de trabajo ha considerado que vulneran la ley orgánica 2/2007, de igualdad de género, por dos motivos: al no emplear a mujeres en puestos de profesorado a partir de Primaria y al impedir su promoción a puestos de dirección a las maestras que tienen en la etapa de Educación Infantil, donde sí que hay docentes mujeres por razones «vinculadas a la maternidad», según recoge el informe de la argumentación de la escuela.
La inspección ha propuesto una multa de 25.000 euros por cada una de estas infracciones (50.000 por ambas), algo que deberá decidir la dirección general de Inspección de Trabajo tras analizar el recurso presentado por el colegio.
Enseñanza descarta replantear el concierto
Además de la sanción económica, el sindicato CGT ha pedido al departamento de Enseñanza de la Generalitat que retire a Viaró los fondos públicos que recibe anualmente en concepto de concierto educativo. Sin embargo, desde el departamento lo descartan. Aseguran que no les consta que se incumpla la normativa para los conciertos, que no menciona el cumplimiento la ley de igualdad de género como condición para la subvención.
Este es sólo un motivo más que aduce el sindicato para pedir la retirada de los conciertos a las escuelas que segregan por sexo, una demanda mucho más amplia a nivel social y político en Catalunya. Otros sindicatos, como los mayoritarios USTEC·STEs y CCOO, también se oponen al sustento de estos colegios con fondos públicos. Y el Parlament estuvo a punto de votar a favor de retirar los conciertos en 2016, aunque los votos en contra de Junts pel Sí y PP lo evitaron.
La última renovación de los conciertos educativos fue en 2014, cuando era consellera Irene Rigau, por un periodo que concluye en 2020. Renegociaciones similares de los conciertos se ha llevado a cabo durante años sin inconvenientes, tanto con el gobierno de CiU de Jordi Pujol como con el Tripartit.
Los socios son el muro que nos blinda ante las presiones del poder
Los datos a veces inconexos, sobre violencia machista nos hablan de un mismo sistema y muestras las conexiones que pueden ayudarnos a acabar con él.
Una de las primeras conclusiones mencionadas en el Barómetro 2017 del ProyectoScopio es que «el 87% de la población joven considera que la violencia de género es un problema social muy grave». El titular que los periódicos han publicado dice, en cambio, que: «El 27,4% de los jóvenes cree que la violencia de género es “normal” en la pareja». Las dos afirmaciones son correctas según el informe. Ambas sirven de ejemplo para recordarnos que los datos son delicados y que la decisión de destacar unos u otros, o de interpretarlos de una manera o de otra, puede condicionar nuestra visión de la realidad.
El objetivo del proyecto realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción es «ampliar la información disponible sobre la juventud española acerca de elementos menos conocidos que no se encuentran sistematizados en otros indicadores existentes nacionales o europeos». Es una buena noticia que los resultados de un estudio así obtengan tanta atención de la prensa, pero cabe hacernos algunas preguntas sobre su cobertura. A la hora de escoger el titular, podríamos pensar en qué información beneficiaría más a la lucha por erradicar la violencia machista: ¿los datos que refuerzan el trabajo hecho hasta el momento en materia de sensibilización o los focos de resistencia que requieren más esfuerzo? ¿Cómo más puede la prensa contribuir al debate que afortunadamente abre el Barómetro?
Casi ningún medio incluye, en primer lugar, el enlace a la encuesta. Si la fuente de la información es tan accesible, ¿por qué no mencionarla? ¿Por qué no permitir que alguien pueda hacer su propia lectura de los datos y de la manera en que estos fueron recogidos?
Las noticias tampoco incluyen especificaciones de género que el informe sí proporciona, no presentan los datos segregados. Y, en este caso, esa diferencia aporta información relevante para el análisis. Las mujeres respondieron estar significativamente menos de acuerdo que los hombres con enunciados como «la violencia de género aumenta por la población inmigrante» o «es un tema que está politizado, se exagera mucho» o «aunque está mal, siempre ha existido. Es inevitable».
Estos datos deberían hacernos pensar en la posibilidad de que los hombres se sientan menos apelados como responsables de actos de violencia machista y la consideren un problema ajeno (inmigrantes, politización) o se muestren más cómodos con su aceptación como algo inherente a la sociedad y, por tanto, inmutable (siempre ha existido). Si hablamos simplemente de “los jóvenes”, estamos viendo una realidad sesgada.
Hace unos días, el Ministerio de Salud, Asuntos Sociales e Igualdad se vio obligado a retirar de la circulación unos cartelesde su última campaña de concienciación sobre hábitos de consumo de alcohol de menores. Uno de los carteles presentaba la foto de un hombre adolescente acompañada de la frase «su consumo continuado ocasiona daños físicos y genera conflictos familiares». Otro retrataba a una mujer y advertía de que «tras su consumo, se constata un mayor número de relaciones sexuales sin protección o no consentidas».
En las redes sociales se llamó la atención sobre lo inapropiado de retratar al hombre como potencialmente violento y a la mujer como víctima posible, reafirmando estereotipos que ratifican subliminalmente ese aunque está mal, siempre ha existido. Es inevitable que aparece en la encuesta de ProyectoScopio. El alcohol, parece decir el anuncio, puede sacar la bestia que hay en ti si eres hombre. El mensaje que reciben las chicas es que son vulnerables y deben defenderse. ¿Tiene alguna relación la elección de estas frases con los resultados del Barómetro? ¿No son los resultados de la encuesta una consecuencia de la manera en que educamos a hombres y mujeres en nuestra sociedad?
Veamos otros ejemplos.
Las mujeres están mucho más de acuerdo con la importancia de «respetar las leyes», mientras que, sorprendentemente, los hombres responden con más frecuencia que están interesados por temas políticos. También son mayoría los hombres dentro del 20% de encuestados que se plantea la aceptabilidad o directamente rechaza que gais y lesbianas adopten un hijo. ¿No sería interesante también abrir con este punto el debate sobre la relación entre homofobia y violencia de género como síntomas de un mismo sistema?
Las mujeres se muestran menos de acuerdo con las prácticas que implican algún tipo de violencia, como romper señales de tráfico, maltratar a un detenido para conseguir información, enfrentarse violentamente a agentes de la policía, participar en acciones violentas de protesta ciudadana, etc. ¿Se educa a las mujeres para reprimir su rabia y su violencia? ¿Ocurre lo mismo con los hombres, que reconocen en mayor proporción haberse involucrado en conductas de riesgo como conducir bebido, habiendo consumido drogas o haber participado en peleas?
Las mujeres son mayoría al reconocer que subir fotos a las redes sociales, emborracharse, no usar preservativo (aunque también son mayoría afirmando que han mantenido relaciones sexuales sin usarlo), consumir drogas o conducir a mucha velocidad son comportamientos de riesgo que no obtienen suficiente compensación. ¿No podrían ser todos estos datos indicadores de que, una vez más, estamos educando a los hombres para excusar en la temeridad comportamientos peligrosos y a las mujeres para ser cautas, prudentes y en extremo responsables?
Las mujeres incluyen más entre sus valores la defensa de los animales, el apoyo a personas refugiadas y a las vulnerables en un sentido más amplio. Los hombres, por el contrario, coinciden en que les interesan temas como la defensa del medio ambiente, de la democracia, del orden y la seguridad o el crecimiento sostenible y los conflictos internacionales. ¿Seguimos educando a las mujeres para ser cuidadoras por norma? ¿Por qué estas respuestas sugieren que los ámbitos domésticos y de menor escala interesan más a las mujeres y, en cambio, la preocupación por los temas que afectan a las estructuras globales está más asociados con los hombres? ¿Esperamos cosas diferentes según el género de la persona a la que educamos conjuntamente madres, padres, docentes y sociedad al completo?
El 22,2% de las personas encuestadas que admite tener algún grado de acuerdo con la afirmación de que la violencia de género «es un tema politizado. Se exagera mucho» tiene razón. Pero no porque la violencia de género sea un tema banal, sino porque las decisiones institucionales, gubernamentales, policiales, jurídicas y culturales que vemos cada día son absolutamente políticas. Que una campaña para prevenir el consumo alcohol se enfoque en presentar a las mujeres como víctimas y a los hombres como agresores incontrolables es un acto político. Que una mujer sea asesinada después de haber denunciado a su expareja y de tener una orden de alejamiento, como ha sucedido recientemente en Elda, es un acto político y deja a la vista las débiles costuras de un sistema que pide a las mujeres que denuncien, pero que no les ofrece protección. Que una cuenta de guardias civiles tuiteecosas como «Tú cuida de tu mujer o de tu novia y mira a ver si dentro de 9 meses no te trae un regalito. Es lo que tiene que haya en Cataluña 7.000 compañeros guapetones y fornidos» es un acto político que pone de nuevo el cuerpo de la mujer como campo de batalla en el que se enfrentan las masculinidades. Que los patios de colegio estén frecuentemente ocupados por un campo de fútbol y a las mujeres les resulte más difícil hacer uso de ese espacio y deban conformarse con la charla y la inactividad en los recreos es un acto político.
No creo que ninguno de las informaciones que he mencionado más arriba pulule por el universo desconectada de las otras. Tenemos que agradecer el trabajo de ProyectoScopio y eso solo puede hacerse abriendo debates reales tras la lectura de sus datos. Reconociendo, de una vez por todas, que la violencia de género no ocurre solo en casos excepcionales ni se manifiesta únicamente en forma de violencia física o asesinatos.
Tenemos que plantear todos estos datos como indicadores de un mismo sistema y mostrar sus conexiones para poder acabar con él. Los datos, por sí solos, no cambian nada. Eso sí, tenemos tiempo para trabajar en su análisis, para actuar, para trabajar en conjunto para que los datos del Barómetro del próximo año nos muestren unos resultados aún más alentadores.
El objetivo del decreto de la escuela inclusiva, aprobado por el Govern a mediados de octubre, establece que todos los alumnos con necesidades educativas vayan a colegios ordinarios, independientemente de la atención que requieran (excepto si la discapacidad es muy grave). Para ello, la Conselleria d’Ensenyament dijo que reforzaría las escuelas con más docentes, monitores, logopedas y psicopedagogos, y prometió que las escuelas de educación especial se convertirían en proveedoras de servicios. El decreto va acompañado de una previsión presupuestaria de 142 millones de euros en cuatro años.
Esta regulación, que ha sido muy esperada en la comunidad educativa, debe ir desplegándose. No obstante, los docentes están inquietos al ver que la parálisis política de estos meses, que se prolongará hasta la constitución del nuevo Ejecutivo, puede atrasar todo el proceso de modo que se llegue a la fecha de preinscripción escolar sin que las escuelas conozcan los nuevos recursos del próximo año.
El proyecto, centrado en mates y ciencias, da información al docente y al alumno sobre su progreso
En este sentido se ha saludado la convocatoria de oposiciones, 2.000 nuevas plazas docentes, que se anunciará la próxima semana. Las críticas más duras se realizan desde los institutos. En las etapas de infantil y primaria se avanza progresivamente en inclusividad (como puede verse en las prácticas que se presentan en estas páginas).
El sábado, en unas jornadas convocadas por Professors de Secundària (Aspepc.SPS) se preguntaban hasta qué punto la inclusividad, un concepto compartido como objetivo, es sólo un sueño. “Se va a convertir en una nueva mochila a nuestra espalda”, advirtió un asistente. La neuróloga Anna Sans, que cifró en el 15% la población infantil con algún tipo de trastorno de aprendizaje (no se cuentan otras discapacidades), dijo que estos alumnos que tienen derecho a aprender como los demás no requieren “un poco de asistencia un rato al día”, sino un tipo de atención especial porque necesitan “aprender muy bien pocas cosas y no de todo un poco”.
Para Gemma Lacasa, del instituto Sant Just Desvern, la individualización exige bajada de ratios y más horas no lectivas para preparar las clases. “Sin estos recursos será un problema para los alumnos con dificultades que vienen y que no podrán ser bien atendidos, para sus compañeros de clase que bajarán su rendimiento y para los profesores”, indicó. El secretario del sindicato, Xavier Massó, apuntó también que dentro de la diversidad de alumnos con necesidades especiales le preocupan aquellos que presentan trastornos conductuales. “Ese es el gran problema porque nos impide la tarea de enseñar. ¿Cómo se va a hacer? No lo sabemos”.
En aula acoge una gran diversidad de alumnos. Hay algunos rápidos que lo pillan todo al momento. Otros son más lentos y necesitan más atención. Tratar de que todos los estudiantes consigan superar los objetivos mínimos es la labor del docente. Pero, ¿y si existiera una manera de lograr que cada alumno llegue lo más lejos posible, a su ritmo, sin dejarse aprendizajes importantes por el camino? En este sentido, la inteligencia artificial está demostrando su utilidad en el aula porque los algoritmos son capaces de detectar el nivel del alumno y sus dificultades concretas, y de proponer material complementario para consolidar bien el aprendizaje y ejercicios de repetición. Al profesor le sirve para ver y atender los problemas específicos.
Esta tecnología es la que está probando Paqui Muñoz en su aula de 6.ºA de la escuela Marta Mata de Viladecans, donde se han distribuido tabletas para todos los estudiantes con las que aprenden matemáticas y ciencias (en inglés). La tableta no sustituye la clase magistral del profesor, que sigue siendo necesaria. “Esto es muy divertido”, asienten Raquel, Jordi, Carlota y Simón, que comparten la misma mesa pero no tableta, que es individual. “Y no tienes que escribir en la libreta”, añade Jordi. Los chavales están trabajando la raíz cuadrada que la profesora explicó en la clase anterior. Ninguna de las pantallas de esta mesa tiene los mismos ejercicios. Uno está viendo un vídeo con explicaciones, otro está practicando ejercicios y un tercero repasa “como se hacía eso de las potencias”.
Un cuarto está aparentemente chateando en un foro grupal con otros niños del aula. La máquina reparte medallas por el esfuerzo, la motivación y la superación. “¿Ves aquí?”, señala con el dedo una gráfica de la pantalla Noelia. “Yo veo cómo voy y en qué tengo que mejorar”. La tableta también recuerda, en ocasiones, que un problema requirió mucho tiempo de resolución. “¿Por qué no vas al profesor y le preguntas?”, sugiere la pantalla.
En la del profesor aparece un mensaje también de que ese niño no ha resuelto el problema en un tiempo adecuado. “Este sistema, además de la motivación, tiene grandes ventajas como la individualización del aprendizaje y la información que le da al profesor”, explica Muñoz. El ordenador se adapta al nivel justo en el que está un alumno. Le permite progresar lentamente, con mucha repetición, detectando dificultades concretas para las que propone explicaciones on line, mediante vídeos o imágenes, o invitaciones a preguntar a un compañero determinado que el ordenador sabe que es un crack en ese contenido o acudir a la mesa del profesor. El programa está abierto a los padres, que pueden acompañarles en los deberes.
Asimismo, el docente ve el progreso de cada niño y el del aula. “Se logra un avance importante como colectivo, estrechándose las diferencias entre los grupos que corren más y los que menos”, afirma Pa- qui Muñoz. Este trimestre, en la clase de 6.º A tienen una media conjunta de notable en matemáticas. La herramienta permite incorporar contenidos propios del profesor o descargados de alguna web de referencia, como la de la NASA.
“Este programa funciona muy bien, especialmente porque los niños se sienten muy motivados y porque da una gran cantidad de información al profesor, pero aún debe trabajarse su punto débil, pues no disminuye el tiempo de preparación de las clases”, sostiene Maribel Gascón, directora de la escuela. Marta Mata es una de las cuatro escuelas de Viladecans, municipio que ha apostado por la innovación tecnológica educativa, en las que se está ensayando el proyecto Imaile, financiado con un millón de euros por la Comisión Europea.
Lo ha puesto en marcha el consorcio Amigo, una alianza entre Documenta, empresa que desarrolla programas y producción multimedia, Gradiant, centro de investigación TIC de referencia, y la editorial líder en contenidos educativos Edebé, que lidera el proyecto, actualmente en fase de precomercialización. El objetivo europeo es la reducción del abandono escolar y el aumento de las vocaciones stem (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas). Colaboran en el proyecto escuelas de Finlandia, Alemania y Suecia.
La pareja educativa es una forma de trabajo en Infantil 0-3 años con una larga tradición en Reggio Emilia, referente absoluto, también en Locksy de la mano de Emmi Pikler. En Pamplona lleva casi 40 años de implantación. En Madrid empieza a aterrizar.
La docencia es una profesión solitaria, en muchos momentos. Esa es la visión común cuando se piensa en un aula, sobre todo a partir de la primaria. Pero existen alternativas desde hace décadas; eso sí, en infantil 0-3.
La pareja educativa lleva casi cuarenta años de andadura en las escuelas infantiles de Pamplona. Allá por 1979 se creó el organismo autónomo de escuelas municipales infantiles y ya desde entonces el trabajo en pareja educativa se convirtió en la norma.
Existen otros ejemplos por todo el país, como la escuela municipal de San Pol de Mar, que también lleva años trabajando con este modelo.
Ahora, en Madrid, tras la salida de las escuelas municipales de la red autonómica, se ha querido dar un impulso importante a esta apuesta pedagógica. Se ha creado una red municipal de escuelas: hay 56 escuelas y están proyectadas otras 14. También se ha apostado por la pareja educativa como modelo pedagógico.
Comunicación y profesionalidad
Hace unos días 1.000 maestras de infantil (también algún maestro) se encontraron en la capital para recibir una formación sobre la pareja pedagógica de manos de tres expertas en el tema: Ines Zurza, Edurne Lekumberri, y Rocío Garrido. Las dos primeras vinieron desde Pamplona. La tercera desde San Pol de Mar.
Pensar en tener una compañera durante toda la jornada laboral, normalmente, genera una cierta tensión. Un miedo relacionado con cómo nos llevaremos, cómo nos pondremos de acuerdo o qué haremos en cada momento.
La clave, según las tres maestras pasa, indefectiblemente, por la conversación. Desde Pamplona, Inés Zazu, habló de la “cultura del encuentro” en la que se basa el trabajo de la red. Un encuentro que se produce en diferentes niveles y que va desde las dos maestra de la pareja hasta la coincidencia de todas las que conforman las 12 escuelas de la red en Navarra.
Conversación continua y sincera en la que una maestra ha de estar dispuesta a saber qué problemas de los que tiene con su compañera son de índole personal o profesional. Algo complicado en lo que tiene mucho que decir la dirección del centro.
Así lo entiende Rosío Galindo, directora pedagógica en San Pol de Mar y quien en los últimos años le ha dado un empuje especial a la pareja educativa. Cuando ella llegó a la escuela se encontró algunas prácticas que no le convencieron en relación a estas situaciones en las que lo personal y lo profesional se mezclan. Producto, cree, de la especial implicación personal de las maestras de estas etapas, de su conocimiento sobre la importancia de lo que hacen.
En las escuelas de Pamplona la transparencia no es solo conceptual, es física.
Esta es una de las razones por las que en su escuela se apostó por firmar un contrato entre las maestras según el cual, entre otras cosas, la profesionalidad estaría por encima de todo. La intención, por ejemplo, era evitar que si una tenía problemas de relación con su compañera, acabara siendo vox pópuli. La norma es hablar con quien tienes esa dificultad. Si te cuesta mucho o no sabes cómo hacerlo, acudes a la directora que intenta enfocar la conversación, eso sí, para que la tengan las maestras.
“Se trata de generar la cultura del debate pedagógico. Hay que ir aquí, porque si hay un desencuentro entre dos personas, es porque en algún momento nos hemos desenfocado del objetivo primordial que es acompañar el niño o la niña y a la familia en sus procesos en la escuela”.
Algo que desde Pamplona se trabaja con la cultura del encuentro. Ya no solo habla la pareja de cómo afrontar la clase, el acompañamiento a alguna criatura o qué actividades realizar, también sobre el comportamiento de la otra si en algún momento no ha sido el óptimo. Pero es que, además, se organizan reuniones con el resto del equipo docente de cada escuela en las que se ponen en común prácticas e inquietudes y en los que cada maestra habla también de las demás, expone su opinión abiertamente y se aclaran dudas.
Para Edurne Lekumberri, directora de una de las escuelas de Pamplona, es clave no sentirse juzgada, en lo personal, por las compañeras. “Me tranquilizó mucho que en las reuniones de equipo se escuchaba a todo el mundo, que aunque seas la nueva, la que menos experiencia tenga, puedes exponer tus dudas y nadie te las resuelve, nadie te da una respuesta a la pregunta que planteas, la respuesta es vívelo tú, siéntelo… Ese no sentirte juzgada por nadie. Eso es lo que te ayuda a superar el miedo”.
Explica Zazu que los conflictos, en ocasiones, han llegado incluso a la red de escuelas, a las reuniones de las 12. Efectivamente no niega que el modelo, muy positivo en el acompañamiento de familias y criaturas, puede generar grandes dificultades a la hora de relacionarse unas maestras con otras. Para eso están ella y Alfredo Hoyuelos, en última instancia, como cabezas visibles del Organismo Autónomo. “Pareja de hecho”, casi, después de años trabajando juntos.
Para Rocío la clave está en profesionalizar la práctica hasta el menor detalle, para evitar problemas personales, rencillas. “Es importante ponerlo sobre la mesa y generar debate pedagógico. Es así como se es profesional. Y luego podemos ser amigas o no, porque el objetivo no es ser amigas”. “Si nos profesionalizamos trabajando con otro, entonces tienes que generar el debate pedagógico sin duda. Porque la escuela se construye así, y esto se va despertando”.
Acompañamiento y observación
“Solventado” el mayor de los problemas, el de comunicarse de manera profesional con la compañera, independientemente de lo bien o mal que nos caigamos, hay algunos otros puntos importantes en la pareja educativa.
En uno en el que insisten mucho es en de la documentación de todo lo que ocurre. Observación y documentación como base obligatoria que permitirá ir ajustando todo aquello que se hace en el aula en las siguientes sesiones.
Puede que una de las dos maestras esté acompañando al grueso de niñas y niños mientras la otra toda notas, o fotografía algún detalle de lo que está ocurriendo.
En San Pol de Mar han llegado incluso a hacer la adaptación en la casa de las criaturas.
Gracias a estas prácticas, y por supuesto a ser dos en el aula, es más difícil que ciertos detalles pasan por alto. De hecho, otra de las características de las parejas es que, pueden dividir las clases en grupos reducidos, desgajando a tres, cuatro o cinco criaturas del resto del grupo para ir a trabajar en el taller que tienen junto al aula y así comprobar que determinadas actuaciones que observaron en otro momento tienen continuidad o no. Una continua investigación acción.
Y una documentación con la que realizan el acompañamiento a las familias. No solo ofrecen información sobre las deposiciones de niñas o niños, o sobre cómo han comido. En Pamplona esto lo solventan con cuadros públicos en las aulas que las familias pueden consultar cuando quieran.
Además de esto en las reuniones pueden enseñar a madres y padres cómo ha trabajado o en qué su hija, o les dan el resultado de un determinado taller.
Tener presente a las familias a la hora de tomar nota de lo que está ocurriendo día a día en el aula, obliga también a las maestras a tener presente que, cada día, al menos en alguna ocasión, han de observar a todos los niños. De esta manera se aseguran de que cuando vengan sus familias a por ellos, podrán llevarse algo de información sobre cómo ha ido el día.
“Tenemos que hacer ver a las familias su propia competencia, y fuerza, por eso estamos obligadas a documentar, es una obligación, no una elección”, afirma rotunda Rocío. “Un compromiso que tenemos con el niño para hacerle consciente de su propio hacer y con su familia (contribuimos a que tengan una mirada concreta sobre su hijo)”.
Rocío, Edurne e Inés coinciden en la importancia de la relación con la familia. El trabajo de documentación no solo es interesante para el acompañamiento de niñas y niños, para crear proyectos interesante o relevantes para las criaturas. “Las familias te agradecen las pinceladas que les das todos los días; te dejan 7 horas a sus hijos y, al venir, por el ojo de la educadora, ven lo que han hecho”, asegura Edurne. “También les invitamos a que pasen una mañana en la escuela, no solo los días de fiesta; entran hasta el aula todas las mañanas al traer a sus hijos y también al recogerlos”.
“La base está en ganarte la confianza de las familias porque te están dejando lo que más quieren”, dice Inés. “hay que ser transparentes: esto es lo que hacemos, mirad”.
La comunicación con las familias es uno de los fundamentos de ambos proyectos.
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