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¿Cuáles son tus súper poderes? ¡¡¡Soy Rico!!!

Por: Luis Bonilla-Molina

Los estudios Warner han anunciado, mediante tráiler en cines, el lanzamiento en pantalla gigante para Noviembre de 2017 de la nueva película del Universo extendido de los súper héroes. En esta oportunidad “La Liga de la Justicia” luchará contra Steppenwolf y sus parademonios. Un nuevo capítulo de la épica saga en la cual el complejo industrial cultural a través de personajes con cualidades superiores a la media normal humana, refuerzan los conceptos del bien, el mal, la libertad, la justicia y el orden, que le son inherentes al capitalismo neoliberal del siglo XXI. Para ello utiliza toda la innovación gráfica, cinematográfica y conceptual del cine con efectos especiales presentados en 3D y 4D. Para analizar los súper héroes desde la perspectiva crítica, en algún momento tendríamos que hacernos acompañar de herramientas propias de la psiquiatría y el psicoanálisis, para poder entender los vericuetos de la mente, propios de las mentalidades “heroicas”; ello en momento alguno puede implicar una pérdida del hilo conductor de estudiar las mercancías culturales como ideología contingente y contextual en marcha.

En una escena del Tráiler promocional, Flash le pregunta a Batman ¿cuáles son tus súper poderes? y Bruce le responde: Soy rico. El señor de la noche, con esta frase refuerza en el imaginario colectivo la idea que “quien tiene plata hace lo que le da la gana“. Pero los guionistas no se quedan allí y colocan al “señorito burgués”, heredero de una cuantiosa fortuna como la única persona capaz de unir y liderar a un pequeño ejército que salve a la humanidad. Ser rico es una condición del liderazgo, en esta versión del personaje creado por Bob Kane (1915-1998) y Bill Finger (1914-1974), que estimula en las nuevas generaciones, la idea del poder político asociado al poder económico. Es decir, se naturaliza el origen de clase como condición para el ejercicio del poder. Ser rico se convierte en sinónimo de bueno, de alguien que trabaja para el bien. Él con su “poder” solo tiene que comprar tecnología de punta para equipararse a los que tienen súper poderes. Desde la perspectiva de la pedagogía radical de las resistencias, este elemento se convierte en ideología.

Cuando Bruno Díaz invita a “Barry” Allen a sumarse a la cruzada contra la amenaza extra humana, Flash le responde de inmediato “me sumo“. Bruce Wayne le mira sorprendido y Barry le complementa: “No tengo amigos“. Flash comparte con Batman un rasgo de la personalidad que les inhabilita a ambos para mantener amistades duraderas, para socializar. El propio ejercicio del rol de héroe que ejercen, es una compensación a esta carencia y una posibilidad de lograr en el “combate” el reconocimiento humano que les ha sido esquivo en sus vidas. En este sentido Bruce y Allen son candidatos eternos a un sillón del consultorio terapéutico. Pero esta respuesta es también, un modelamiento social respecto a la aceptación y apoyo a un tipo de político, el “lobo solitario”, quien se dedica a salvar el mundo, pero que no tiene esposa, hijos “ni perro que le ladre“. Se normaliza la visión del antisocial rico, excéntrico, como líder político.

La Liga de la Justicia bajo la dirección de Batman, es un grupo selecto, una élite que se auto faculta para “luchar contra el mal”. El “bien” y el “mal” son categorías que se adaptan y, asumen la orientación del momento. Sus miembros tienen súper poderes, son ricos, quienes heredaron facultades o son los “privilegiados” por el resultado de algún experimento. Los elegidos como colectivo que “lucha”, son los poderosos, quienes por sus condiciones físicas o por el capital que ostentan, están llamados a “salvarnos” y “dirigirnos”. Los ciudadanos comunes, los pobres, los marginados, los parias somos solo actores de reparto, rellenos que acompañan las tomas, desechables quienes fallecemos como resultado de una explosión o del impacto recibido por una pared del edificio que se derrumba. Muertes que por cierto no generan una lagrima, en el filme pero tampoco en la sala de cine. El destino de las mayorías está en manos de una élite. “No puedes salvar al mundo solo” necesitas a la Liga de la Justicia dice el cartel promocional.

Esta ideología en forma de mercancía cultural tiene un correlato en el mundo de la política cotidiana, de izquierdas y de derechas. La Liga de la Justicia, es el “Comando Sur”, son los servicios secretos (CIA, Mossad, M16, etc), son las “tropas aliadas” que invadieron Irak, Libia o bombardearon regiones de la ex Yugoeslavia. Son las fuerzas que libran las nuevas batallas del “bien” sin reparar en “daños colaterales”. La Liga de la Justicia es también el Partido como representación de la vanguardia esclarecida y de líderes que pueden hacer aquello que tu no haces. No es la organización política como lugar de encuentro para construir una ruta en común, sino el lugar de enunciación de lo correcto que se trasmite a los demás. Por ello, tuvimos a Hitler pero también a Stalin.

Las mascaras de Batman y Flash ó el aspecto descuidado de Aquaman se convierten en modelos, en patrones de un neo imaginario de soldados leales a las ideas del orden establecido. Perfiles personales con los cuales sutilmente se procuran identificar a quienes ahogan cualquier resistencia o gobierno “progresista” anti imperial. Las mascaras que cubren los rostros de los héroes en el Universo DC Comics., son homologados a las capuchas “justicieras” de quienes luchan contra cualquier intento socialista o gobierno antiimperialista. Es una cíclica producción de mercancías epistemológicas, por parte de la industria cultural americana, las cuales refuerzan la noción de héroes que no dialogan, no discuten, solo combaten a un mal que nunca cambiará. Esta serie de producciones “épicas” ha tenido episodios estelares en “V” de Venganza o en Transformers: el último caballero. En este último caso (transformers 5) no deja nada a dobles interpretaciones, sino que abiertamente presentan a Cuba como un refugio, un paraíso, para los “autobots” buscados por la justicia global; es el único lugar donde pueden estar libres las maquinas que la humanidad persigue. La asociación inmediata en la cognición de niños, jóvenes y hasta adultos desprevenidos, es del socialismo como lugar de enunciación de actividades fuera de la ley. Pero retomemos a la narrativa que anuncia Warner con la Liga de la Justicia.

Un elemento muy importante en esta entrega de la saga de combates de los señores de la Liga, lo constituye el protagonismo de Cyborg, un héroe mitad hombre, mitad máquina, con dispositivos cibernéticos incorporados con la intención de mejorar su rendimiento corporal mediante el uso de tecnología. Warner y DC Comics continúan presentándonos personajes de este signo, para que vayamos normalizando la idea de tecnologías de punta que podría elevar nuestras capacidades, al punto de hacernos héroes y, como perfil de los soldados que modela su hermano gemelo, el complejo industrial militar. El sueño de Cyborg poderes se refleja en los deseos de muchos “jóvenes rebeldes”, de usar encima de sus capuchas pro capitalistas, lentes con visón infrarroja o cámara de video, que les hace sentir como esos Cyborg héroes.

En la “vida” de los integrantes de la Liga de la Justicia, existen lugares oscuros, episodios sin aclarar. Uno de ellos es el referido a la supuesta homosexualidad de Batman quien tendría como pareja al joven maravilla Ricardo Tapias. Ahora Batman anda sólo, sin ningún chico a las espaldas. El complejo industrial cultural alimenta la vergüenza por la supuesta homosexualidad de un súper héroe, evidenciando la doble moral del sector, acostumbrado a cerrar en un parpadeo los set de grabación de un filme sobre las aventuras familiares de un perro, para abrir de inmediato otro de pornografía explicita en el cual la homosexualidad no está vetada. Pero cómo en la saga de los miembros de la Liga de la Justicia se están prefigurando modelos ideales de liderazgo y éxito, la homosexualidad reconocida, abierta, captada por el público aparece como problemática, como algo oscuro. El mayordomo como representación paternal, mayor que Batman, borra cualquier sospecha sobre comportamiento pederasta del héroe. Además ahora aparece con una nueva “mano derecha”, la hermosa Mujer Maravilla, la mata dioses, cuyos poderes en la lógica patriarcal machista le fueron dados por el poder masculino superior de Zeus. Pero ella lucha al lado del lobo solitario que es Batman; en ese sentido califica para ser la compañera ideal del líder y borra los rumores homofóbicos sobre su pasado.

Todo ello, lo observamos en un simple tráiler de un poco más de 4 minutos. Sería espectacular que las universidades que forman docentes, los defensores de la teoría crítica, los especialistas en ética asistieran con sus equipos de investigación, con sus estudiantes, con sus tesistas y tutoriados al estreno de la Liga de la Justicia, no solo a comer cotufas y refresco sino a analizar colectivamente, esta y cada una de las mercancías que produce el complejo industrial cultural norteamericano.

Un comentario final merece la excelente fotografía y efectos especiales que anuncia el tráiler. Espero poder asistir a su estreno y a la par que disfruto de las innovaciones gráficas del filme, poder hacer un análisis mucho más exhaustivo de este episodio desde la perspectiva de la pedagogía radical de las resistencias. Un sonrisa se dibuja en mi rostro al recordar, la inocencia con la cual leía las novelas graficas de estos súper héroes en mi niñez y la torpeza de un vecino que siempre decía “mejor que analizar es no saber“.

Julio de 2017

*Fuente: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2017/07/30/cuales-son-tus-super-poderes-soy-rico/

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Cómo descolonizar los libros de texto en África

Por: Laura Feal

La revisión de los manuales escolares en Senegal intenta cambiar la imagen que los africanos tienen de su Historia y su continente.

Los antepasados de los senegaleses ya no son los galos, pero lo fueron durante mucho tiempo. Casi cinco generaciones tras la independencia del país (1960) se educaron con unos libros de texto que parecían salidos de un mal cómic de Asterix y Obelix. En ellos, no solo la lengua, las imágenes y los contenidos estaban desvinculados de la realidad africana, sino que detrás había un tufillo de supremacía occidental que es el que verdaderamente deja huella, el verdaderamente peligroso.

Ya lo dijo en 1984 Cheikh Anta Diop: “El colonizado, o el excolonizado incluso, se parece al esclavo del siglo XIX que, una vez liberado, va hasta el umbral de la puerta y vuelve a casa porque no sabe a dónde ir». El estudio de esta importante figura, padre de la dignidad africana que consiguió demostrar científicamente que la civilización egipcia fue negroafricana, es una de las grandes ausencias en el currículo senegalés aún hoy. Aunque ha sido objeto de reformas, el programa escolar sigue sin romper los lazos con la antigua metrópolis en cuanto a la conformación de un esquema mental basado en la experiencia africana.

«¿Qué puede pasar en la mente de un niño que aprende cosas en la escuela pero que no se aprende a sí mismo, ni sobre su propia historia?», se interrogaron Lefreve y casi 40 personas más venidas de diferentes países africanos y latinoamericanos como Brasil, Colombia o México, donde hay una fuerte presencia de afrodescendientes. Los contextos de las personas de ascendencia africana de los tres continentes (América, Europa y África) ligados en el marco de la trata, la esclavitud y la colonización tienen, por tanto, fuertes lazos en la actualidad, muchas veces deliberadamente ignorados.

“Los libros escolares africanos deberían integrar la afro-diáspora e, inversamente, los americanos y caribeños no tendrían sentido sin insertar una parte de la historia del viejo continente”, explica Lefevre, miembro del Grupo de Estudio y de Investigación Africano e Hispano-Africano (GERAHA). “Uno de los errores de Senegal es mirar demasiado a Europa y no a América Latina, donde llevan dos siglos trabajando la cuestión identitaria, tras la colonización española y portuguesa”, opina el profesor.

El congreso, de vocación muy práctica, concluyó en la conformación de grupos de trabajo para la creación de una base de datos de referentes africanos y afro, y herramientas alternativas para trabajar en las aulas, algo más rápido que la revisión de los libros de texto. “Pese a que estos pueden ser pasos válidos, detrás debe haber un proyecto político: definir qué educación se quiere y qué herramientas se usarán para conseguirlo: algo que Senegal aún no ha hecho”.

En este sentido, Adiara Sy, directora del liceo Ameth Fall, uno de los más importantes y prestigiosos en Saint Louis que cuenta con más de 1.300 estudiantes, también se pronuncia: “Hemos perdido la oportunidad al comienzo de la independencia. El tipo de ciudadano que la escuela ha construido se ha hecho sobre lo que la colonización ha dejado, y no se ha repensado. Ahora es muy difícil volver atrás. El sistema educativo debe construirse sobre valores que vehiculen lo que queremos ser. Pero no es el caso: vamos a golpe de financiador”.

La revisión de los materiales escolares

Primero fueron Mamadou y Bineta, dos simpáticos personajes que, aunque más cercanos al alumnado en nombre y color de piel, seguían transmitiendo conocimientos concebidos desde el Hexágono y sin relación con la sociedad en la que los ya reales Mamadou y Bineta o los Aïcha y Moussa se desarrollaban como ciudadanos.

La juventud senegalesa tiene un imaginario muy limitado de lo que son y de lo que es su cultura

¿Es tan necesario conocer palabras como aspirador o paraguas, o estudiar la Revolución Francesa sin atender a necesidades más útiles como su propia independencia, los tipos de serpientes o los sistemas de regadío en medios áridos? «Aunque hemos vivido tiempos de inadaptación, desde hace una década estamos haciendo esfuerzos por adaptar los manuales escolares a nuestra realidad», explica el inspector departamental del Ministerio de Educación de Saint Louis, M. Dia. «Los libros de texto de primera y segunda etapa revisados ya están disponibles en las escuelas”. Para ello, escritores, investigadores y educadores redactaron los contenidos que después serían validados por un comité científico. A continuación, cada circunscripción selecciona una lista de materiales para sus escuelas que estas eligen para que les sean distribuidos gratuitamente.

Entonces se presentan dos grandes problemáticas. La formación del profesorado para la transmisión de los nuevos contenidos (e incluso la voluntad de estos) y la dependencia externa para el acceso de las escuelas a estos manuales, la mayoría de ellos editados por casas extranjeras.

“Los libros de texto cuestan mucho dinero por lo que el Estado busca socios para acompañar el proceso. El Banco Mundial, la cooperación canadiense, USAID, incluso la JICA japonesa están detrás de ese apoyo, pero siempre hay una intención implícita: hay un poco del país del financiador que se transmite en esos manuales” opina Sy. La editorial francesa Hachette International ostenta actualmente el 85% del mercado de la edición escolar en el África Francófona.

En estos nuevos manuales hay una evidente voluntad de cambio en el contenido pero no todos en el fondo: imágenes de fiestas de cumpleaños, algo lejos del imaginario senegalés que no tiene por costumbre celebrar esta fecha, o el ejercicio de completar un árbol genealógico compuesto tan solo por padres y abuelos en una sociedad caracterizada por la familia extensa, son ejemplos del poco trabajo de cambio de paradigma que hay detrás de algunos libros de texto validados.

La enseñanza en lenguas nacionales

Entre las mayores cuestiones relativas al cambio en el modelo educativo está, sin duda, la introducción de las lenguas maternas. De manera general, y debido en parte a la creación de los Estados-Nación basados en las fronteras de la colonización, los países africanos se caracterizan por una multiplicidad étnica y lingüística. En Senegal hay reconocidas 18 lenguas nacionales, un esfuerzo político que se ha criticado por no describir suficientemente las funciones de estas ni su relación con la única oficial, el francés.

Uno de estos idiomas, el wolof, se ha convertido gradualmente en la de preferencia, hablada en todo el país como primera o segunda opción y asociada, en la representación simbólica de muchos nacionales y extranjeros, como la propia de Senegal. Su impregnación llega hasta el punto de que, aunque la lengua de la administración sea el francés, en los espacios informales se habla extendidamente el wolof.

Los detractores de la utilización de las lenguas nacionales argumentan que éstas no son aptas para transmitir conceptos científicos y técnicos

“Si a un niño de Louga le preguntas dos más dos en francés, piensa, duda y quizás conteste correctamente. Si le preguntas en su lengua materna, no tardará ni un segundo en responder”, suelen decir los defensores de la introducción de las lenguas nacionales en la enseñanza primaria.  ¿Cómo pretender que un niño adquiera las herramientas de base del saber en un idioma que no es el suyo? Los psicopedagogos están de acuerdo en el papel importante que juega la lengua materna en el desarrollo de la persona y la personalidad del niño.

“La introducción de idiomas nacionales es una cuestión que siempre está presente en el Ministerio de Educación, —explica el inspector departamental de Saint Louis—, porque supone una ruptura tremendamente importante. Es un elemento que desarrolla la personalidad y también la diferencia: somos africanos y tenemos nuestras lenguas y nuestra manera de ver el mundo. No es solo un código: hay un arsenal de cultura implícito y esto tiene un impacto. No nos engañemos: somos senegaleses, pero pensamos a la francesa. Hay una alienación».

El cambio no es simple, se necesita una voluntad política. «Ha habido varios intentos: en los ochenta hubo sistemas bilingües en pruebas, pero los padres retiraron a los niños porque tenían miedo de que después no encontraran salidas laborales», explica.

El tema de la comprensión y asimilación del contenido es crucial: «Aquí se enseña en francés como si fuera la lengua materna, y pedagógicamente deberían aprender francés como lengua extranjera, que metodológicamente es distinto», comenta Lefevre.

En Ndiebene, un pueblo al norte de Senegal, el director de la escuela primaria Ousmane Mbaye presenta el proyecto ARED. “Es un experimento que trabaja sobre el bilingüismo, wolof o pular, al mismo tiempo que el francés. La lengua nacional sirve de trampolín para introducir los conocimientos de base y para ir pasando progresivamente al francés. En la evaluación se ha constatado muy buen resultado”.

Los psicopedagogos están de acuerdo en el rol importante que juega la lengua materna en el desarrollo de los niños

Los detractores de la utilización de las lenguas nacionales argumentan que estas no son aptas para transmitir conceptos científicos y técnicos. En respuesta, Cheikh Anta Diop publicó en 1975 un artículo titulado Cómo enraizar la ciencia en África: ejemplos wolof (Senegal), dando una verdadera lección práctica sobre activismo lingüístico.

Construir una imagen de África propia

En paralelo, intelectuales, artistas y movimientos de base siguen presentando iniciativas que contribuyen a desmontar un imaginario que mira fundamentalmente a Occidente que ha sido configurado no solo a partir de la escuela, sino también los medios de comunicación, el turismo o la cooperación, de marcado corte eurocéntrico.

“La cuestión de la identidad está muy presente en la juventud senegalesa, que se siente un poco perdida en este sentido. Muchas veces se reconocen únicamente como negros con cabellos crespos sin darse cuenta de que están reproduciendo estereotipos construidos por las teorías racistas del siglo XIX», explica Fréderique Louveau, profesora de antropología en la UGB. Tienen un imaginario muy limitado de lo que son y de lo que es su cultura, que asocian solamente al peul que pastorea en su pueblo sin reconocer al peul que se va a Estados Unidos, vuelve, introduce cambios en su comunidad, o se instala en la ciudad. La cultura es algo dinámico y cambiante”

El Festicoll, festival coloquio organizado en abril en Saint Louis por el departamento de Civilizaciones, Religiones, Arte y Cultura (CRAC) de la UGB, tuvo por objeto justamente trabajar con la población de la ciudad y a través de la investigación académica pero también del cine, teatro, música y fotos el tema del imaginario cultural desde una perspectiva africana. “No podemos negar la influencia que tienen en la población las imágenes que se proyectan desde fuera sobre el continente”, advierte Louveau.  “Es nuestra labor aprender a deconstruirlas y crear las nuestras propias”. Y en esas estamos.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/08/23/planeta_futuro/1503488254_926649.html

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Plurinacional eres tú

Por: Mariano Fernández Enguita
¿Qué es plurinacionalidad?, se preguntan millones de españoles mientras clavan su mirada en la televisión, la prensa y los tuits de Podemos y PSOE. Sería comprensible, después de tanto mareo con la “nación de naciones” (y no de ciudadanos), el “estado multinacional” (y no nacional), las nacionalidades y regiones (con varias “naciones emergentes”), la soberanía (¿de quién?), el federalismo (¿asimétrico?), el “derecho a decidir” (¿qué?), etc., que la ciudadanía diera la espantada ante la sola propuesta del último adjetivo: plurinacional. A mí, sin embargo, me agrada. Evoca la desafortunada confusión del mundo escolar sobre si hay que ser multi-, pluri-, inter- o transcultural, o nada de eso, pero me gusta porque es un adjetivo que cuadra bien a las personas y mal a los colectivos.
En muchos ámbitos los prefijos multi o pluri son intercambiables o hace falta un cursillo para distinguirlos, pero en el lingüístico tienen significados distintos y objetos diferentes. La coexistencia o el uso de dos o más lenguas en un territorio produce comunidades o estados multilingües y sujetos plurilingües. Un estado es multilingüe si en él se hablan dos o más lenguas, tanto si todos hablan todas como si cada grupo habla apenas una o algún grupo más de una: una lengua es un sistema autocontenido, con un vocabulario y unas reglas específicos y autosuficientes (como, por ejemplo, lo es el catalán, no importa cuánto deba al latín, a otras lenguas romances, al inglés o mañana del chino). Un individuo es plurilingüe si, en la práctica, es competente en el habla de distintas lenguas, en grado desigual. El Consejo de Europa asumió hace mucho esta distinción.

Lo primero es un contrasentido: las naciones no forman ni están formadas por naciones, sino que forman y están formadas por individuos. La formación de los estados-nación tuvo como reverso la constitución y reconocimiento del individuo como sujeto de derechos y la eliminación o reducción a meras asociaciones de las corporaciones intermedias (órdenes, gremios, familias patriarcales, burgos, servidumbre). Una nación de naciones así entendida, multinacional, no podría ser otra cosa que una confederación, siempre sujeta a la conformidad de las naciones que la forma y unilateralmente denunciable por cualquiera de ellas. Pero basta incluso con que sea un estado, y lo es desde hace medio milenio largo –aunque haya sido de forma renqueante–, para que, por más que en un platillo de la balanza se puedan poner la nación o nacionalidad que no es España (p.e. Cataluña), la lengua o la aldea, la identidad colectiva, el sentimiento diferencial, etc., en el otro platillo haya que poner siempre ese medio milenio de ciudadanía, desde la ciudadanía de baja intensidad que puede encontrarse ya en las leyes y costumbres con fuerza jurídica sobre libertad de circulación y residencia en todo el territorio unificado en el siglo XVI, con las lógicas consecuencias en términos de reconocimiento, mestizaje, interculturalidad, etc., hasta la de alta intensidad que han supuesto los períodos democráticos o, por qué no, las mismas contiendas civiles violentas o pacíficas, ganadas o perdidas.
Pasemos ahora a lo nacional. Queda cerca, pues la lengua es uno de los elementos más relevantes en la formación de las naciones, aunque no sea ni necesario ni suficiente. ¿España es multinacional o es plurinacional? Algunos pensarán que es lo mismo y otros podrían ofrecer el cursillo, pero creo que, en general, quienes la califican de multinacional quieren decir no solo que está formada por distintas naciones sino que cada una de estas termina donde comienza cualquier otra y viceversa. Declarar las naciones como conjuntos disjuntos (sin elementos comunes) permite, primero, proclamar un sujeto que puede reclamar para sí lo que le parezca sin, aparentemente, vulnerar los derechos de otro (“derecho a decidir”, “solo queremos votar”, etc.); segundo, definir el endogrupo (nosotros) y el exogrupo (ellos) imprescindibles para entregarse a la fértil retórica de los agravios (“nos roban”, “nos atacan”, “son fascistas”, “la guerra civil fue contra nosotros”…); tercero, negar legitimidad propia a cualquier comunidad más amplia y a todo lo que a ella se asocie (el Estado, “Madrid”, la Constitución). Por eso la “nación de naciones”, aunque suene profundo o sutil, como suelen hacerlo las expresiones recursivas (la red de redes, la naturaleza de la naturaleza…), no ayuda mucho, ya que, si España ha de ser tal cosa, o es una metanación formada o creada por naciones, o sea, multinacional, o es una nación yuxtapuesta a otras, o sea plurinacional, porque los individuos pueden sentirse parte de más de una nación, como pueden hablar más de una lengua.
Según la estadística del padrón continuo que ofrece el INE, a 1 de enero de este año, de cada 100 residentes en Cataluña 18 han nacido en otros lugares de España (y otros 18 en el extranjero); y de cada 100 nacidos en Cataluña y que residen en España, 8 lo hacen en algún otro punto de esta. Pero la movilidad no ha dado comienzo con esta generación, de manera que una parte de los nacidos en Cataluña han de ser hijos de no nacidos en ella a los que probablemente les cueste considerarse exclusivamente catalanes, o catalanes en vez de españoles (y en conflicto con el resto), aunque no falten furiosos conversos y rufianes. A falta de estos datos, una pista nos da la proporción de la población catalana que tiene como única primera lengua el castellano, 50%, frente al 40% que suman quienes tiene como tal el catalán (32%) o este y otras (8%). Y otro tanto con los descendientes de catalanes que una o varias generaciones antes se afincaron en otros lugares del territorio español y cuya pista se pierde en las estadísticas.
El resultado es que, en relación con los reinos medievales, las regiones de ayer y las comunidades de hoy, la mayoría somos mestizos, felices de serlo, y así nos gustaría ser tratados. Poder ser tan catalanes, castellanos, aragoneses, andaluces, vascos, etc. como nos parezca, pero sin tener para ello que dejar de ser españoles ni divorciarnos de los otros españoles. Seguramente podríamos afinar a favor de las nacionalidades o naciones sin un estado propio y exclusivo (propio y compartido ya lo tienen), o de la plurinacionalidad de sus integrantes: por poner un solo ejemplo, favoreciendo la vehicularidad compartida del catalán en centros escolares fuera de Cataluña que puedan contar con un número de alumnos viable. Pero haría falta también que la Generalitat reconociera la plurinacionalidad de los residentes en Cataluña, renunciando a imponer la vehicularidad exclusiva del catalán a la amplia mayoría que una y otra vez ha manifestado que prefiere la covehicularidad, es decir, que sus hijos estudien en ambas lenguas. De hecho es lo que pide en las encuestas entre un 60 y un 90% de las familias, que les dejen a ellos y a sus hijos ser plurinacionales, si bien la Generalitat ha optado por sumergirlos en el monolingüismo para hacerlos mononacionales, y con tal grado presión que genera una espiral de silencio a la que pocos se atreven a oponerse a cara descubierta, menos que nunca con sus hijos por medio.
Hay un sencillo ejercicio sociológico que suelo hacer cuando tengo la oportunidad de pasear un rato, como me gusta hacerlo, por cualquier ciudad catalana. Consiste en contar, por un lado, en qué lengua se expresa la gente con la que me cruzo por la calle, lo que suele arrojar una distribución bastante equilibrada y un poco inclinada hacia el castellano; y contar, por otro, en qué lengua lo hacen los letreros, carteles y precios de los comercios y dependencias administrativas, o en primera instancia los empleados que trabajan cara al público, que es casi exclusivamente en catalán. Lo primero, la acción espontánea de las personas (con una historia y una cultura detrás, por supuesto), revela su plurinacionalidad; lo segundo, que viene impuesto por la ley de normalización lingüística –que sanciona no usar el catalán y ampara no usar el castellano– y la presión política oficial y extraoficial del del nacionalismo, expresa la mononacionalidad.
Curiosa o cínicamente, IDESCAT, que realiza para la Generalitat la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población, quinquenal, pregunta a los catalanes españoles todo lo imaginable, pero nada sobre la lengua vehicular que desean en la escuela, que está ya fuera de discusión (ya es mononacional); sin embargo, en una encuesta decenal a los catalanes franceses (“del Norte”) sí pregunta qué lengua vehicular prefieren, incluida la opción de una “enseñanza bilingüe catalán-francés”. IDESCAT quiere que puedan manifestarse plurinacionales los catalanes que, en Francia, se sienten más bien simplemente franceses, y priva de la palabra a los que, en España, se sienten a la vez catalanes y  españoles. No hay sorpresa: el nacionalismo es eso.
La pregunta hoy es qué quiere decir plurinacional para la izquierda. Si significa la coexistencia de identidades y lealtades en la conciencia de las personas y en la estructura del Estado, bienvenido sea; si es un mero sinónimo de multinacional, buscado quizá para marcar distancia con la terminología empresarial, no hará sino ampliar la ceremonia de la confusión. En cuanto a la nación de naciones, si es la expresión recursiva de la plurinacionalidad bien entendida, no es que lo necesitemos pero podremos vivir con ella; pero si es otro nombre para la multinacionalidad, o para la idea de que España es un estado pero las naciones son solo otras (entre tres y una docena, según quién hable) y lo que pueda quedar sin ellas, si es que queda algo, entonces resulta incompatible y contradictoria con la plurinacionalidad, un concepto farragoso e inconsistente y, lo que es peor, un eufemismo para el llamado a la disgregación.
*Fuente: blog.enguita.info/2017/07/plurinacional-eres-tu.html
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Paulo Freire y la pedagogía de la autonomía

  • José de Jesús Reveles

En esta ocasión comparto a ustedes una humilde opinión acerca de un apasionante libro de la autoría del pedagogo brasileño Paulo Fraire, el cual se titula “La Pedagogía de la Autonomía”.

Pedagogía de la autonomía es un libro que enseña a enseñar partiendo del  ser profesor. En un lenguaje accesible y didáctico se reflexiona sobre saberes necesarios para la práctica educativo-crítica con base en una ética pedagógica y en una visión del mundo cimentada en el riesgo, la humildad, el buen juicio, la tolerancia, la alegría, la competencia, la generosidad, la disponibilidad bañadas por la esperanza.

Este apasionante libro pedagógico está constituido por tres capítulos empezando por: no hay docencia sin discencia, seguido de enseñar no es transferir conocimiento y finalmente enseñar en una especificidad humana.

Dentro de las ideas que en éste libro se expresan nos podemos encontrar que enseñar exige investigación; es aquí que Freire expresa que no hay enseñanza sin investigación y viceversa, pues  a medida que se enseña se indaga y se investiga para comprobar, y comprobando se interviene e interviniendo se educan tanto el discente como el docente.

Así mismo para Paulo Freire la Enseñanza no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción. Un dato no menos importante es aquel en el que se resalta como saber necesario en la práctica el respeto a la autonomía del ser del educando.

También el autor dice que como educadores se debe estar alerta con relación al respeto, que implica igualmente el que se debe tener por sí mismo. Manifiesta que no se puede hablar de respeto a la dignidad del educando si se trata con ironía, si se catalogó de irresponsable, si se minimiza; el docente que  realiza esto transgrede los principios fundamentalmente éticos de la existencia.

Otra de éstas ideas expresada, es aquella en la que se menciona que enseñar es una especificidad humana, ya que enseñar exige seguridad, competencia profesional y generosidad, donde manifiesta, “El profesor que no lleve en serio su formación, que no estudie, que no se esfuerce por estar a la altura de su tarea no tiene fuerza moral para coordinar las actividades de su clase”, dejando claro que la incompetencia profesional descalifica la autoridad del maestro.

Es fundamental para la pedagogía de la autonomía, la Alegría y esperanza; ya que permiten enfrentar con alegría la posibilidad de creación de nuevos conocimientos transformadores y la esperanza de construir con ellos alternativas para resistir obstáculos que se oponen a su búsqueda, a su praxis y a la libertad de los alumnos.

Es por ello, que la pedagogía ayuda a construir nuevo conocimiento que los alumnos pueden resignificar gradualmente y esto hace posible una mayor autonomía; en este proceso de posibilitar la autonomía a los otros, se implica también la mayor autonomía del profesor como profesional.

Por lo tanto enseñar y/o aprender no se restringe a la relación con los alumnos; implica también la participación con sus pares en la lucha en defensa de sus derechos y de su dignidad; lucha política que no es ajena a la propia profesionalidad dado que los docentes necesariamente “deben verse como profesionistas idóneos, pues es en la competencia que se organiza políticamente donde tal vez radica la mayor fuerza de los educadores.

Estimado lector, agradezco de antemano la atención prestada al presente. Nos leemos la próxima y espero que haya sido de su agrado. ¡Viva la Vida!

Correo: remj71@hotmail.com
Twitter: @mtroreveles

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¿Qué es la universidad productiva en proceso constituyente?

Responder la pregunta que sirve de título a esta crónica constituye el propósito del siguiente texto, aunque se está consciente que una aproximación a esta cuestión no se podrá alcanzar en lo inmediato. Ya que se tiene que superar unos escollos portentosos, sobre todo de tipo teórico-metodológico y atinentes a los referentes empíricos concretos.

Menos se puede responder en la perspectiva tradicional de la noción universidad como reducto especialísimo de una élite de científicos y humanistas eruditos en artes y «ciencias raras» como dice la canción Magia Blanca, además conducida por una gestión tecnocrática. Sobre ello existen varios aportes dignos de considerar, por ejemplo del epistemólogo Dr. Luís Damiani Bustillos, actual Magistrado del TSJ y de otros autores, en especial el recordado sociólogo, epistemólogo e investigador social, Dr. Rigoberto Lanz (Upata, estado Bolívar, Venezuela, 1945-Caracas, 2013).

Así se tiene que Lanz invitara a pensar sin paradigmas o modelos trillados el hacer-ser universitario y abrirse a los nuevos movimientos políticos emancipatorios decoloniales, así como al nuevo estado del arte de las ciencias y las humanidades. A quienes hemos aprendido a respetar y admirar por la lectura de en algunos de sus libros sino en jornadas académicas presenciales que, gracias a Dios y la Revolución Bolivariana, pudimos asistir, tanto en el entonces Instituto Tecnológico del Yaracuy en 2005, el primero, como en el Doctorado en Ciencias de la Educación de la universidad Fermín Toro, el segundo; donde diera una lección magistral inaugural mientras hacíamos esa escolaridad de estudios avanzados hacia el año 2006, aproximadamente.

Por otra parte, se está consciente también que puedan existir indicadores (positivos o no pero susceptibles de evaluar) acerca de qué sea eso de la universidad productiva en Venezuela, sobre lo que por cierto ha escrito bastante el actual ministro de educación universitaria Hugbel Roa. Ciertamente, en el marco de la historia reciente y con desarrollos desiguales se han dado ese tipo de despliegues así como mostrado sus falencias. Sobre todo en lo que va de la Revolución Bolivariana y las nuevas iniciativas llevadas a cabo en las universidades adscritas al programa Alma Mater o Universidades Politécnicas Territoriales, aunque sea como prueba piloto. Pero, como fuere, no se pueden desechar.

Por ejemplo, en la ciudad de Barquisimeto hay algunas experiencias interesantes en esa línea por la UPTAEB, según lo que se oyera por parte de algunas de sus autoridades de esa institución en una jornada sobre sectores productivos y universidad en el IUJO, hace ya cierto tiempo, cuando fungía como ministro de educación universitaria el Ing. Manuel Fernández, 2014-2015 y una profesora directiva de la UNEXPO habló con tanta emoción que el programa Banda Verde dirigido al ahorro energético fue elaborado por el tradicional Instituto Politécnico de Barquisimeto.

En ese entonces la actividad del Instituto Universitario Jesús Obrero, IUJO, en Guanarito, estado Portuguesa, fue la relatoría-testimonio que ganó mayor simpatía de todos y también por parte de quien esto escribe, ya que precisaron claramente sus objetivos estratégicos, requerimientos y la sistematización de todo el proceso educativo con fines de potenciar la formación científica-técnica y promoción humana en contextos sociales vulnerables.

Consecuencia lo anterior de un modelo económico y político excluyente, donde la cultura del petróleo impone que lo urbano-industrial dependiente de los modos de vida de grandes centros dinámicos del capitalismo mundial, en especial USA y Europa, es superior a lo rural, que es entendido como sinónimo de atraso; de allí que las universidades tienen sus campus sólo en las ciudades. Apenas van a los espacios rurales a hacer extensión asistencialista o desde hace ya un buen tiempo en Venezuela las universidades cuenten con haciendas abandonadas o centros agropecuarios de aplicación igualmente cuasi-abandonados. Hay testimonios en ese sentido en la UCLA, UPEL, UCV. ¿Cómo abordarán tales cuestiones en la constituyente?

Así mismo, en la comunidad estudiantil, profesoral, obrera y administrativa parece carecer de la actitud suficiente para meterle el pecho sin ambages a emprendimientos productivos. Aparte que falta desarrollar aptitudes o habilidades y valores prácticos: ética, estética y política del trabajo, por eso no es raro que confundan sus roles como trabajador del Estado-Nación con la identificación o no con una gestión de gobierno, que es otra cosa.

¿Si no cómo es que un acto solemne en el aula magna habilitada a los efectos, graduandos frente a familiares se pongan gritar improperios contra la ciudadana rectora, cuando en su discurso de ocasión lo que hizo fue exponer las políticas públicas del Estado venezolano en el campo de la educación universitaria?

Eso según nos lo comentaran profesores y amigos días atrás, deja mucho que desear de las dimensiones axiológicas en que fueron formados tales profesionales egresados de una universidad territorial. Como se dice en mi pueblo Baragua, hay gente que pasa por la universidad pero la universidad no pasa por ellos. ¿Es esa la calidad ciudadana de quienes egresan de una Alma Mater?

Esa anécdota seguramente intrascendente, conviene sea objeto de reflexión. Ser punto de la agenda en un Consejo Directivo, no para sancionar a unos tarajallos egresados ya, sino para hacer auto crítica, bien para los directivos como para los docentes todos. En sistemas educativos privatizados y gobiernos neoliberales como en Argentina, Chile o Colombia, ¿podrían haber estudiado y egresar como lo hicieron gratuitamente? ¿Lo podrían haberlo hecho con la facilidad actual en un eventual gobierno de la MUD cuyo modelo es precisamente Argentina y Chile?

En fin, responder, aunque sea medianamente la pregunta inicial es importante pero requiere de una investigación documental y de campo o también contar con algún testimonio y referencias hemorográficas, a las que se tenga acceso. Desde hace ya cierto tiempo en lo personal se ha tenido al respecto una notable inquietud, pero se adelanta que lo leído y oído ha sido del todo insatisfactorio y no se vislumbra todavía claridad suficiente acerca de cómo deba ser desarrollado eso de la universidad productiva y cómo deba ser tratado este asunto en el proceso constituyente a iniciarse.

En este sentido, más que conclusiones se introducen preguntas o sugerencias porque, en el marco del polémico proceso constituyente actual, el asunto de la universidad habrá de ser abordado en perspectiva de construir escenarios presentes y futuros, proponemos nosotros humildemente desde este espacio de participación, sobre la base del pensamiento complejo y los nuevos desarrollo científicos; pues, según el docente en filosofía para niños Matthew Lipman (USA, 1922-2010):

«… todo pensamiento considerado complejo debe presentar una organización basada en la coherencia, estar formado de conceptos ricos y generar un constante movimiento, una necesidad de investigar y explorar. Asimismo, resaltó en más de una ocasión la importancia de inculcar a los estudiantes este tipo de pensamiento desde la infancia, para estimular su intelecto, sentido crítico y su creatividad».

Fijémonos cómo el mismo presidente Maduro que habla siempre de cuestiones complejas en la acepción seguramente popular de abigarrado, azaroso y arduo, amorfo, sin punta ni orilla, o sin solución aparente. Por ejemplo, en un asunto tan delicado como la enfermedad del comandante Chávez, que por estos días estaría cumpliendo apenas 63 años, solía decir, como no podía ser de otra manera, que su estado de salud era «complejo», entendida como una cosa o situación «… difícil de comprender», insondable y de tristeza tanta.

O también que la situación económica y política del país es compleja, etc., etc. Pero sin embargo, hay que parar mientes en que: «… las diversas dimensiones de lo real están interconectadas, que los hechos u objetos son multidimensionales, interactivos y de componentes interactivos; lo que obliga a que el sujeto tenga que desarrollar estrategias de pensamiento que no sea reductiva ni totalizante, sino reflexiva» (Edgar Morin, 2001, Introducción al pensamiento complejo).

De donde se tiene que «la realidad es un tejido en conjunto», por tanto la estrategia debe ser impulsar desde los centros educativos de cualquier nivel y modalidad un enfoque «transdiciplinario y holístico aún sin abandonar la noción de partes constituyentes del todo»; y se opone a la división disciplinaria, por esto último ( de no abandonar la noción de las partes del todo) probablemente hace poco Maduro ordenó que en bachillerato se siguiera enseñando las «Tres Marías» de forma tradicional: Matemática, Física y Química. Sin duda una decisión compleja, precisamente, que deberá ser repensada porque el pensamiento reduccionista, por ejemplo, ha conducido a que los desarrollos industriales y urbanísticos no tomen en cuenta el impacto ambiental.

Finalmente y en atención a lo anterior, «… la universidad popular y productiva», como ha dicho la rectora de la UPTAEB, es de puertas abiertas a corrientes de pensamiento, a la diversidad, la tolerancia, el respeto y con una formación concebida de manera integral; con una comunidad estudiantil como protagonistas, con el uso de las nuevas tecnologías como las tabletas Canaima, con desarrollo de proyectos en su territorio, conociendo el espacio geográfico donde habitan y caminan, hasta constituir un profesional humanístico» (www.ciudadbqto.com, p. 2).

Sin embargo, aun reconociendo esas experiencias, quisiéramos enterarnos que hay experiencias de producción a gran escala, en ganadería, industria liviana, agrícola y pecuaria. Sólo así se puede entender: ¿Qué es eso entonces de la universidad productiva? ¿Cómo será abordada en el proceso constituyente a iniciar próximamente sus sesiones? ¿Cómo será un diseño curricular que incluye la dimensión de la productividad? ¿Qué implicaciones trae ello para sus agentes directos, es decir: los estudiantes, docentes, personal administrativo y obrero?

Además, ¿cómo impactará en la comunidad del entorno los desarrollos productivos? ¿Serán desarrollos productivos a escala o simples patios productivos y conucos? ¿Qué no es que la universidad productiva supone un importante cambio en eso que en teoría gerencial se conoce como «Cultura Organizacional», esto es, un modo nuevo de hacer las cosas, the know how?

Nota bene:

Finalmente, una aclaratoria: como en la fuente hemerográfica antes citada se afirma que la UPTAEB por estos días es «… la única universidad de la región larense en graduar profesionales, ya que otras universidades han sido afectadas por los paros y las guarimbas» (ob cit). Cabe informar que el Instituto Pedagógico de Barquisimeto el 16 de julio del corriente 2017 graduó 719 docentes en diversas especialidades, tanto en pregrado como en postgrado; un mes antes otras casas de educación universitaria como la UCLA graduó TSU en enfermería, al menos y la UNY también egresó profesionales.

Aunque, claro, sí han sido afectados por los tales paros y guarimbas, ese horror sin nombre a que ha sido sometido todo el país. Sin negar que deban ser incluidos estos nombrados centros de enseñanza universitaria de gestión pública y privada a una discusión y redimensionamiento hacia el emprendimiento y productividad, si no es que ya no lo están haciendo, lo que hace recordar una tesis pedagógica del maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa con su obra: «La colaboración privada en la educación popular americana».

Fuente: https://www.aporrea.org/educacion/a250236.html

Imagen tomada de: http://crbz.org/wp-content/uploads/2015/10/yaracuy.jpg

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Alumnicidio o de la destrucción pedagógica de la infancia

Por Miguel Andrés Brenner

“… ¿no creen ustedes que esos mismos sueños utópicos, como se está acostumbrado a llamarlos, serían inútiles? La verdad que hay en ellos nunca es inútil… Deseos piadosos de ese tipo no vuelan a la luna, permanecen en la tierra y se hacen visibles en hechos a su debido tiempo.”
“… sólo quien desciende decididamente a buscar
en los abismos del dolor provocado en la historia por la injusticia y la prepotencia, para compartirlo y para regenerarlo, adquiere en plenitud creciente su propia dimensión humana.”1

ABSTRACT

La no consideración de un “alumno situado” en la praxis pedagógica es señal de normas político educativas en calidad de “cárcel del cuerpo” -la ley cárcel del cuerpo, en el decir de Fanz Hinkelammert-, en vez del platónico “cuerpo cárcel del alma”. Es entonces que se vislumbra la negación de los derechos de la niñez y, por ende, de las comunidades en juego.

El respeto a la diferencia tiende a ser mera proclamación curricular y, en el mejor de los casos, se reduce en la praxis a ‘soportar’ o ‘tolerar’ al otro, sin la existencia de procesos de diálogo intercultural donde a partir de la propia identidad cada uno enriquezca al otro, crítica y creativamente.

Ello menta una especie de “alumnicidio”, aunque también de un “docenticidio”. Todos deben encuadrarse bajo normas, pero éstas no son vulnerables a las necesidades de las comunidades pedagógicas.

Muy cruda es la crítica que se presenta pero, más que nada, una propuesta desde una pedagogía intercultural liberadora.

A MODO DE INICIO

Genocidio es ni más ni menos que la destrucción sistemática de un grupo humano por motivos religiosos, culturales, raciales, políticos. A partir de ese lugar, resulta muy fuerte e inusual al sentido auditivo el término “alumnicidio”. Con Freire y a pesar de Freire, su palabra poco o nada se ha hecho carne en el sistema escuela. El alumno2 situado es un desaparecido. La infancia es la negación de la palabra3 y la pedagogía contemporánea, en época de globalización capitalista neoliberal, su entierro. Pretende este texto alertar acerca de la problemática, pero también ofrecer pautas curriculares en función de una política educativa otra, que padezca la interpelación de las comunidades de víctimas, de alumnos desaparecidos y docentes fuera de sí, que no se hallan, que no están, y de ahí el malestar que sienten. Entre tanto, las reformas educativas pontifican acerca de sus bondades, pero no se hacen cargo de la cuestión.

TRATAMIENTO DE LA CUESTIÓN

La reciente alusión a Paulo Freire va en cuenta por una política pedagógica de opresión que impide, mediando el mundo, un diálogo transformador en sentido revolucionario, animado por lo utópico o por el “Hombre Nuevo”. Nuestro autor señala que no son pocos los campesinos que después de una experiencia de viva discusión en torno a un problema dicen al educador: “Disculpe, nosotros deberíamos estar callados y usted, señor, hablando. Usted es el que sabe, nosotros los que no sabemos.”4 Su palabra apabulla. Las experiencias sufrientes en virtud de las injusticias pesan fuertemente en los educandos y se traducen en la impotencia del deseo. La injusticia en su cotidianeidad apabulla. En contra de ello lucha Freire.

Según dice el filósofo italiano Giorgio Agamben (1942) acerca de la experiencia: “…la jornada del hombre contemporáneo ya casi no contiene nada que todavía pueda traducirse en experiencia…” “El hombre moderno vuelve a la noche a su casa extenuado por un fárrago de acontecimientos… sin que ninguno de ellos se haya convertido en experiencia. Esa incapacidad para traducirse en experiencia es lo que vuelve hoy insoportable -como nunca antes- la existencia cotidiana.” “Lo cual no significa que hoy ya no existan experiencias… se efectúan fuera del hombre5. Y curiosamente el hombre queda contemplándolas con alivio.”6 “En cierto sentido, la expropiación de la experiencia estaba implícita en el proyecto fundamental de la ciencia moderna7. La experiencia, si se encuentra espontáneamente, se llama ‘caso’, si es expresamente buscada toma el nombre de ‘experimento’.”8 “… nunca, señala Agamben, se vio sin embargo un espectáculo más repugnante de una generación de adultos que tras haber destruido hasta la última posibilidad de una experiencia auténtica, le reprocha su miseria a una juventud que ya no es capaz de experiencia.”9 Me interrogo: ¿lucha en contra de ello Agamben o queda atrapado en el discurso de la impotencia, en última instancia funcional a las políticas neoderechistas?

Pensemos.

  • El “hombre moderno”: término ambiguo o ideológico. La referencia es al hombre occidental u occidentalizado todo el día alejado de su casa. ¿Es “el” hombre, “ese” hombre, “todos” los hombres? ¿A raíz de qué ese fárrago de acontecimientos como algo que apabulla y anula la palabra? ¿Se da la contemplación aludida en quienes padecen las injusticias?

  • El proyecto fundamental de la “ciencia moderna”: no puedo negar la cualidad revolucionaria del acontecimiento Galileo, para quien la verdad no se encuentra en el principio de autoridad sino en la verificación, con fuertes connotaciones revolucionarias implicadas en oposición al régimen económico político de su época. Sin embargo, históricamente se inserta en un proyecto no neutro valorativamente, en tanto responde a los intereses de una Europa colonizadora, que identifica ciencia con ciencias naturales10, como si fueran impolutamente sesgadas del ánthropos europeo situado y no la objetivación de sus intereses.

  • La incapacidad de transmitir experiencias, ¿alude al hombre maya?, ¿alude al hombre de las barriadas masacradas por la pobreza o desposesión? ¿Y por qué ese fárrago de acontecimientos sin que ninguno de ellos se haya convertido en experiencia? ¿Por qué? ¿Son los meros “adultos” quienes destruyen la posibilidad de experiencias auténticas en la juventud?, ¿es lícito interpretar la cuestión con parámetros biológicos?11

  • Y si el estado de excepción12 al orden jurídico es la norma fenomenizada en la opresión, campos de concentración, etc., ¿no será que no es excepción sino lo propio del orden jurídico, cuyas contradicciones ya fueron explicitadas en la antaña obra de juventud de Carlos Marx, “La cuestión judía”, donde distingue o diferencia el plano de lo jurídico del plano de la realidad o experiencias de opresión?

Nos encontramos con un pensamiento válido de por sí, aunque no respondiente a las necesidades de la vida genérica o de la vida productiva, salvo a los requerimientos pertinentes a una elite. Es el problema del pensamiento erudito en tanto circula en “un mundo de ideas” alejado de la praxis cotidiana del “común”13 de los hombres. Su lenguaje es críptico, solamente para unos pocos iniciados. Y, señalo algo, quizá, molesto: necesitamos de una filosofía militante, alimentada de una materia proveniente de las comunidades de víctimas o sectores populares. El término “militante” lo hago provenir de una metáfora bélica, atinada a partir del nietzscheano concepto “guerra de metáforas” y a partir del sojuzgamiento de nuestros pueblos.

La existencia cotidiana puede encontrarse en un fárrago de injusticias, puede sufrir múltiples alienaciones, padecer sin alivio, pero no interpretarse desde un fuera del hombre14. Precisamente, el hombre no existe, es un concepto genérico, existe el hombre situado, existen sectores sociales, culturales y étnicos, sectores políticos y económicos atravesados por las relaciones de poder, aunque no “el” hombre. Este último artículo -“el”- refiere a un tipo de hombre en tanto se generaliza interpretando las experiencias del común de los seres humanos -que no es tan común debido a sus diferencias- según el sesgo de un particular mundo de ideas alejado de las luchas por un orden utópico, de las luchas originadas en las propias comunidades. Hablar de un hombre moderno o contemporáneo es falaz si no amerita tantas disquisiciones como diferencias hayan.

Y la pedagogía se hace eco de tal avatar en tanto “el” niño es referencia de sus discursos, en tanto sus experiencias, necesidades e intereses etarios, en el decir de Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), son interpretados con ciertos parámetros alienados del mundo de la vida cotidiana del niño situado.

Así como Agamben menciona a la ciencia moderna, también se signa desde Rousseau a la “pedagogía moderna”15 que, en realidad, no es una pedagogía para las comunidades de víctimas y, en tal sentido, hay una continuidad entre ciencia y pedagogía modernas. Se afirma en “El Emilio”: “El pobre no tiene necesidad de educación; la de su estado es forzada y él no sabría alcanzar otra…” “Escojamos, pues, a un rico; estaremos seguros al menos de haber hecho un hombre más, en lugar de que un pobre pueda llegar a ser hombre.” “…no me pesa que Emilio tenga linaje.”16 Es decir, cuando Rousseau habla de las necesidades e intereses del niño considera únicamente al niño de la nobleza, al niño de linaje, los otros no cuentan. Se lo ha cualificado “padre” de la pedagogía moderna. Si es así, la educación no es para los pobres, para los grandes sectores populares. El niño de linaje es la “construcción” de un adulto de linaje, entonces, ¿vale, sin más, la expresión “el niño”? ¿Puede todavía decirse que con Rousseau aparece el puerocentrismo, educación centrada en el niño, cuando los parámetros desde los que se lo define se encuentran en la ideológica interpretación de un adulto privilegiado que subsume también al niño privilegiado en ese modelo adulto?

Más allá de Agamben y de la citada desconsideración de Rousseau, lo que vuelve insoportable la existencia cotidiana son las injusticias, la ausencia de vulnerabilidad en las totalidades17 económicas del capitalismo contemporáneo y sus actuales políticas neoliberales.

Un niño excluido de la noción “el” niño. Un niño que no posiblemente no vaya a museos ni haga paseos turísticos. El ejemplo que sigue no es un caso aislado, simplemente botón de muestra, y se relaciona a esas injusticias y ausencia de vulnerabilidad. Mientras tanto, el discurso pedagógico, o político pedagógico, no se hace cargo de éstas. El currículum ni se hace cargo ni las contempla. ¿A qué se dedican las políticas educativas?: a “fijar normas y controlar su cumplimiento”.

De ahí es que propongo la conveniencia de la traducción pedagógica como política didáctica. Traducción significa evitar desperdiciar las experiencias de nuestros alumnos, expresado de otra manera, evitar el genocidio de la experiencia. Hay en todo acto de traducir un dar cabida al otro, que impide su absorción en un absoluto lingüístico. Significa asumir aquellas experiencias, la propia palabra, su historia, hacerla carne, intercambiar poniendo en tensión saberes constituidos y experiencias, abriendo horizontes utópicos.18

A continuación materializo, concretizo, narro a modo de ejemplo:

Diez y treinta de la mañana del veinticinco de diciembre del año dos mil doce. Desde mi casa en la Ciudad de Rafael Calzada, Provincia de Buenos Aires, parto con mi automóvil hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una distancia aproximada de veinticinco kilómetros de mi destino, el departamento de mi sobrina, para compartir los festejos de la Navidad.

Apenas salí, a la altura de la Avenida San Martín y la calle Santa Ana, cuando ni un alma transitaba por aquellos lares, veo un niño de nueve o diez años arrastrando un carrito como un animal, jadeando, sudando, apurado, cansado… lo viví con carita triste, juntaba botellas vacías.

Retrocedí con mi coche, lo encontré y le pregunté qué hacía, ¡como si no me diera cuenta! Me dijo que era el momento para “juntar las botellas de la Nochebuena para después venderlas”. Le pregunté con quién vivía. Me respondió: “con Sofía, con mi mamá y mis dos hermanitos.” Atiné a una pregunta más: “¿en qué grado de la escuela estás?”, “en tercero” me dijo. Casi como esperando una leve reprimenda verbal al encontrarse en la calle, agregó “pero ya terminé este año la escuela”.

Un niño sólo, vagando por las calles bajo miradas ausentes.

Me imagino a ese niño arrastrar al día siguiente su maltrecho carrito, como un burro de carga, a un sucio, mísero lugar de descarte, para recibir algunos también míseros pesitos para que las grandes empresas hagan sus pingües ganancias reciclando19 basura. Junta la basura de la ciudad, trabaja aunque no firma ni entrada ni salida, no tiene patrón sobre él más que la necesidad, su único jefe. Ese niño no se muestra en la televisión, y si aparece, solamente en esos supuestos programas testimoniales donde se relaciona niñez y basura, niñez y descarte, niñez y violencia de los pobres. No circula por el barrio de la Recoleta, se sentiría como sapo de otro pozo si imaginariamente pudiera hacerlo, tampoco los vecinos de la Recoleta lo sentirían como suyo. Pero, en el ex asentamiento donde recolectaba basura, la poquísima gente que se encontraba en el espacio público, lo veía normal, o sea, no veía. Cuando la injusticia se normaliza, no indigna, y sin indignación no hay lucha.

¿Por qué trabaja? ¿Por qué trabaja en un día festivo, el día de la Natividad, el día del Nacimiento, el día de la Vida? ¿Por qué gana unos miserables pesos contabilizando mercancía por dinero en un sucio lugar receptáculo de basura a reciclar? ¿Por qué un niñito tiene que trabajar por unos pesitos que reditúa en ganancias a importantes grupos empresarios? ¿Por qué se encuentra arrojado en la calle como un burro de carga? ¿Por qué su grupo familiar carece de una figura paterna y él ser el hombre de la casa? ¿Qué significará para él el trabajo y la familia? ¿Cómo estará aprendiendo en su cotidianeidad la justicia y la solidaridad?

Ciertamente, en la escuela aprenderá: mi barrio, el municipio, la provincia, la nación. Ciertamente, en la escuela aprenderá: los derechos universales del niño, los derechos universales de la mujer. Seguramente en la escuela aprenderá: el mundo del trabajo, de la tecnología y la comunicación. Además aprenderá aritmética, ¿será desde los ejemplos que él ya domina, manejando los pesitos en su vida cotidiana? Además aprenderá lengua castellana: ¿aprenderá a poner en palabras lo que le acontece, aprenderá a ponerse a él mismo y a los suyos en palabras y palabras escritas mediando el diálogo con otros? Además aprenderá ciencias naturales: ¿aprenderá a conocer los “bichitos” microscópicos que circulan por sus manos y su cuerpo al manipular tanta basura? Además aprenderá educación para la salud: ¿aprenderá a cuidarse dentro de sus condiciones de vida? Aprenderá la historia, pero no su historia a partir de donde interpretar la historia. Aprenderá la matemática, pero no su matemática. Aprenderá la lengua, pero no su lengua. Aprenderá la estética, pero no su estética cargada de suciedad y desamparo. Aprenderá ¡tantas cosas!, pero no las propias. Y… podríamos seguir con más áreas del saber. ¿Del saber de quién, para qué, para quién?

No deseo afirmar sulticiamente20 la negación del bagaje científico y cultural establecido a través de la historia, simplemente, y de manera crítico/propositiva, sirva a efectos de un niño como sujeto comunitario que pueda ponerse a sí mismo en palabras, tanto orales o escritas y, mediando el diálogo desde las experiencias de vida, compartidas o disonantes, pueda ubicarse más allá de la norma, más allá de la ley, en la significación otorgada por Hinkelammert21.

La escuela tiene un espacio físico para el niño, pero el niño no está. La escuela tiene tiempos organizados para el niño, pero el niño no está. El niño no está en el sentido fuerte del “estar” según Rodolfo Kusch. El niño se encontraría, según el mismo Kusch, en el plano del “ser”: los derechos universales, la ciencia, la tecnología, la psicogenética considerada según el niño europeo occidental estudiado por Piaget… El maestro debiera seleccionar contenidos, organizarlos y redactar expectativas de logro que impliquen las competencias que “el mundo en constante cambio requiere”. Etc., etc., etc. Obviamente, a tal efecto, y para que sean fundados, debe conocer22 el sujeto trascendental, el rizoma, la construcción-deconstrucción alienados de la praxis docente. Pareciera, al decir de Carlos Marx, que habría que pensar el mundo, no transformarlo revolucionariamente, según reza críticamente su Decimoprimera Tesis sobre Feuerbach. ¿Qué sentido tiene el conocimiento cuando, si de construcción se habla, el maestro es ante todo mero receptáculo de normas y manuales, exigido por el deber y su certificación, condenado a repetir y no enseñar23, como atrapado en una experiencia sin salida y, en vez de sujeto enseñante, sujeto al derecho que reprime24?

Discúlpenme por el exabrupto: “la escuela se encuentra en una nube de pedos”, o bien en el currículum oficial o en las políticas educativas con sus redacciones anticipando nada más que bondades. La reciente enunciada “mala” palabra puede académicamente resultar escandalosa, sin embargo, ¿no escandaliza más la realidad, no indigna, no provoca el surgimiento de movimientos, en principio, contestatarios? Aquí existe un fenómeno radicalmente ideológico25, no hay mero azar en esa “nube”.

Precisamente, se pretende manipular mediante normativas, se pretende normalizar a niños zambullidos en injusticias, opresión, explotación del hombre por el hombre. Por ende, aquellas escrituras, ordenadoras pedagógicas, son también efectoras de injusticias.

Recuerdo la imagen de la película “The Wall”, con música por Pink Floyd, donde un profesor autoritariamente agrede sus alumnos y maneja ahí un mundo exterior a su familia pues, cuando arriba a su casa, un palo de amasar blande sobre su cabeza a modo de amenaza bajo la furiosa mirada de su esposa. En nuestro caso, mediante la norma se maneja lo que en la praxis no se resuelve.

Pensemos.

Cuando las normas domestican a las comunidades o las subsumen en sí mismas pretextando orden, acaece el olvido bajo el imperio de intereses no confesados, en nuestro caso el olvido del niño situado, “construyendo” alumnos adaptados o integrados al sistema social vigente.

Alguien podría señalarme: “no todos los niños que van a la escuela son pobres”. Por supuesto. Pero, tampoco las experiencias de vida de los niños no pobres ingresan en el currículum como “insumo”. ¡Qué vocablo tan espantoso aquél de “insumo” por su matriz economicista! Y tampoco existen, en términos generales, procesos de interculturalidad entre niños de diferentes sectores sociales, de diferentes modos culturales, de diferentes grupos étnicos, con diferentes experiencias de vida. El respeto a la diferencia es mera proclamación curricular y en el mejor de los casos se reduce en la praxis a ‘soportar’ o ‘tolerar’ al otro, sin la existencia de procesos de diálogo intercultural donde a partir de la propia identidad cada uno enriquece al otro, crítica y creativamente.

Entonces, cuando los textos de “aquellos que saben”, y escriben de pedagogía, de didáctica, y escriben circulares, disposiciones, resoluciones, y redactan documentos curriculares prescriptivos, hablan acerca de “el” niño, ¿no incurren, acaso, en un alumnicidio? Alumnicidio: destrucción sistemática de la niñez situada.

Y sobre el maestro pesa la “responsabilidad civil”, que más que al cuidado del niño apela a no ser el mismo docente un maestro, sino un sujeto de derecho según los cánones de la justicia formal. Y sobre el maestro pesa el “meter al niño en la escuela”, porque si no, no sería un buen enseñante26. El maestro no debiera hacer “paros”, pareciera no importar si sus alumnos no aprenden. Pareciera no importar si el maestro por impotencia “para” dentro de la escuela27, lo que interesa es que “no pare” fuera de la escuela por cuanto se visibiliza el problema28. Y sobre el maestro pesa el “promocionar al alumno”, porque si no cae sobre él una sanción en virtud de una norma no escrita pero demasiado presente, “los alumnos tienen que pasar de año”. Si los alumnos no pasaran de año, ¿qué haría el sistema educativo con ellos?, ¿qué respuestas darían las políticas educativas? Y si algún docente, en particular del nivel primario, no promocionara a todos quienes no aprenden, se lo sanciona con la conocida expresión “porque Ud. debe establecer las estrategias pedagógicas de recuperación”, se lo sanciona con un sinnúmero de planillas a completar, alumno por alumno, justificando qué es lo que no aprendió cada uno, qué estrategias recuperadoras se implementaron a lo largo del año.

Una ocurrencia más: docenticidio. ¿No será, quizá, muy dura esa expresión? Docenticidio: destrucción sistemática del docente. Si se destruye sistemáticamente al alumno, también al docente, no considerándolo situado. Es que no existen ni “el” alumno ni “el” maestro.

Ya no es el cuerpo la cárcel del alma -al decir de Platón-, sino la ley la cárcel del cuerpo, del cuerpo vivo, del cuerpito de los niños alumnos, del cuerpo viviente de cada maestro. La compulsión por la norma hace a la negación de la experiencia.

Refiriéndose a Platón, y en contraposición a Pablo, nos dice Franz Hinkelammert (1931):

Ve el cuerpo como la cárcel del alma, y el alma pura como instancia del cumplimiento de la ley ideal. Pero como el alma vive necesariamente en esta cárcel del cuerpo, el cuerpo la corrompe. La razón de la decadencia es la vida corporal del alma, que tendría que salir del cuerpo para poder vivir su libertad.

Viéndolo así, uno descubre que el rey-filósofo en Platón aparece, precisamente, porque Platón no descubre ningún sujeto viviente que enfrente a la ley. ¿Quién puede detener la decadencia producida por la ley y su cumplimiento? En el mensaje cristiano aparece una instancia, que Platón ni sospecha: el sujeto viviente que como sujeto necesitado se rebela frente a la ley. Es el sujeto, que sufre la decadencia de la ley y que es la única instancia para enfrentarla.29 Pero en esta visión, el cuerpo ya no es cárcel del alma. Más bien la ley ahora, y muy claramente en Pablo, es vista como la cárcel del cuerpo, que tiene un alma vivificante, que no es sustancia. La ley es la cárcel del cuerpo, eso es el mensaje paulino en cuanto a la ley. Aparece, por ende, la utopía de una libertad más allá de la ley: es la utopía de la Nueva Tierra del Apocalipsis cristiano, que es una tierra sin árbol prohibido, por tanto un orden sin ley. Es la utopía de esta tierra como una tierra sin la muerte. No hay ningún rey-filósofo, ni Dios lo es. Dios se piensa ahora como ‘todo en todos’.30

Más allá de las creencias religiosas, valga la contraposición que Hinkelammert hace entre Platón y Pablo, señalando a partir de este último “la utopía de una libertad más allá de la ley”. Obvio, consecuente con su posición, Platón niega a los poetas en interés de una comunidad perfecta, los prohíbe en virtud de la autonomía, de la libertad que tienen para escribir lo que desean31. Pablo, empero, afirma la utopía que siempre supera a la ley, ley cuyo sentido cabe en la redacción de los ocasionales legisladores de las comisiones parlamentarias o de los burócratas de organismos estatales. Resulta evidente, pues la praxis histórica de la normativa es prueba de la norma que niega la utopía.

En materia de sistema escolar, tanto la ley nacional de educación del año 1993 como la de 2006 tienen un fuerte sesgo normativo. Tal explicación pareciera ser una redundancia, pues ¿cuál sería acaso la función de una ley?

El Estado Nacional tiene la responsabilidad principal e indelegable de fijar y controlar el cumplimiento de la política educativa32, tendiente a conformar una sociedad argentina justa y autónoma, a la vez que integrada a la región, al continente y al mundo.33

El Estado Nacional fija la política educativa y controla su cumplimiento34 con la finalidad de consolidar la unidad nacional, respetando las particularidades provinciales y locales.35

El problema radica en el espíritu de la ley, y dicho espíritu se aprecia fuertemente en el contexto de su praxis. La ley sería incuestionable en el plano de una democracia “formal” mientras no sea sustituida por otra. La norma merece su “cumplimiento”. Ese cumplimiento se encuentra demasiado alejado de una dinámica de debate y discusión que tensiona a las comunidades educativas con las autoridades políticas promoviendo marcos normativos resignificados según las necesidades situadas. Vale, por lo tanto, la auditoría, la acreditación, un sinnúmero de estados administrativos a cumplimentar, succionadores de la praxis didáctica, concluyendo en una didáctica sin vida, sin la vida de los pueblos. La norma destruye la didáctica.

Y el docente sojuzgado no tiende a enfrentar a la norma desde criterios liberadores/superadores. El docente es mero receptor de la norma. La norma o ley, tal cual se da, es la cárcel de la educación pública, norma reducida a una especie de “como si”. Apreciamos aquí al Estado origen o fuente del “derecho”, no a las comunidades de víctimas vivientes, sujetos necesitados rebelándose frente a la ley, a la norma. En categorías de Enrique Dussel debieran ser comunidades críticas de víctimas36 y no víctimas que se victimicen a sí mismas, y a tal efecto la lucha es un imperativo, lucha cargada de eticidad.

Aquí, algo que vale la pena comentar: la redacción y sanción de la ley37 no acontece dentro de un planteo crítico de confrontación, donde se pone en juego la libertad creativa de las comunidades en vez de un aprisionamiento normativo. El mismo maestro es un “desaparecido” en el juego de la normatividad, al que se le aplican reglamentaciones independientemente de su malestar38 infinitamente situado. Vemos en otra perspectiva la educación bancaria como política: el maestro “receptáculo” de normas. Conste que una de las normas fundamentales es la del Diseño Curricular, siendo en el caso de la Provincia de Buenos Aires ‘prescriptivo’, según expresa el Documento Marco39, sin dar opción a trascenderlo o superarlo, simplemente, debe cumplirse.

Pensar una educación liberadora implica la utopía de un “orden sin ley”, sin ley del solo derecho formal sustentado en la puja por el ejercicio del poder y no en la libertad como desarrollo o potenciación de la justicia.40

Animado por ese “orden sin ley”, va aquí una narrativa pedagógica:

A quien le agrada lo llamen “Juan a secas”, en su imaginario tensionado por lo utópico, como profesor en el área de arte de una escuela de nivel secundario, propuso a sus alumnos crear diseños de murales luego que el edificio de la institución donde enseña sufriera un tipo de vandalismo, entre otros, con manchas de pintura negra en varias paredes, manchas tales que serían disparador de aquellos diseños. El entusiasmo de los estudiantes se materializó en propuestas creativas. La joven generación tenía la posibilidad de expresar sus deseos, sus sentimientos, sus significaciones. La respuesta de la dirección de la escuela fue un “no” rotundo, “si los alumnos quieren colaborar, pinten las paredes para restituir su estado anterior”, decía la autoridad. “Juan a secas” actúa solo, especie de francotirador pedagógico, pues el sistema o totalidad41 no lo avala, el sistema es ‘prescriptivo’. Los alumnos quedan tristes, “sin palabra”.

Orden con ley. Existen directores de escuela muy abiertos, pero el perfil generalizado lo implica subsumiéndose casi “servilmente” en la normativa, de modo tal que el “miedo” es muy frecuente. Cuando hay conflicto entre la normativa y las necesidades reales de la praxis educativa, el director tiende a optar por la primera. En este caso vale la idea de Thomas Hobbes en su obra “Leviatán”: el miedo como origen de las decisiones políticas fundamentales del hombre. El sistema normativo escolar, en general, sobreabundado o sobrecargado, cuantitativamente implica un peso muy fuerte42, a su vez, cualitativamente la pretendida mediación normativa no favorece el aprendizaje ni de lo propuesto en el currículum oficial, encontrándonos así en una “nube de simulación”, particularmente en el ámbito de los grandes sectores populares. Es lo que, de otra manera, aparece en la afirmación “los tiempos administrativos predominan sobre los tiempos pedagógicos”, significación extrapolada libremente de “los tiempos políticos predominan sobre los tiempos pedagógicos”. En última instancia, se piensa al ser humano desde el poder, poder no en el marco de una democracia dialéctica y realmente participativa, sino a partir de una democracia más que nada formal. Platón también piensa al ser humano desde el poder, para quien el mundo sensible es copia o sombra del mundo de las ideas, mundo tal en el que no todas las ideas caben, solamente las ideadas por el filósofo político. Así, también, la materialidad sensible de alumnos y maestros debe adecuarse a las normas instituidas en el ejercicio del poder de una democracia formal que justifica la producción de una especie de tsunami normativo.

Orden sin ley. El hombre no se reduce al discurso sino a la vida productiva43, a la fecundidad. La praxis social debe ser condición de posibilidad de la vida humana. “…la letra mata, pero el Espíritu da vida.”44 No son las normas en su materialidad discursiva condición de posibilidad de la vida humana, pero sí aquellas debieran manifestarla, potenciarla, potenciar la vida humana y modificarse ante la interpelación del otro o de los otros, ante la interpelación del sí a la vida, del no me mates. El “rostro”45 interpela a la norma. La producción de la vida en el discurso escolar, situado en la praxis cotidiana del docente, excede al sistema y depende por ahora de lo que señalé como la metáfora del francotirador pedagógico. Ciertamente, no por la limitación implicada conviene negarla pues, al decir de un viejo filósofo, “más vale el ser que la nada”.

A MODO DE UN NUEVO INICIO

Fecundidad es, ni más ni menos, producción de vida educativa, producción de vida “a secas”. Siempre lo nuevo, novedad, acontecimiento significativo y constante nacimiento46. Considerando ese lugar, resulta muy fuerte e inusual al sentido auditivo una escuela “taller de humanidad”, en el decir de Juan Amós Comenio, quien a su vez afirma la educación para la “emendatio rerum humanarum”, el mejoramiento radical de las cosas humanas.

“… ¿no creen ustedes que esos mismos sueños utópicos, como se está acostumbrado a llamarlos, serían inútiles? La verdad que hay en ellos nunca es inútil… Deseos piadosos de ese tipo no vuelan a la luna, permanecen en la tierra y se hacen visibles en hechos a su debido tiempo.”47

Y agradezco a mis alumnos de la materia Filosofía en la Escuela Secundaria de Educación Técnica nº 1 de Longchamps, Partido de Almirante Brown, Provincia de Buenos Aires, con quienes compartí tantos años mis inquietudes político/didácticas en la praxis de enseñanza-aprendizaje, aún con todos mis errores, simplemente como francotirador pedagógico. Me ayudaron a pensar, me ayudaron a actuar, me ayudaron a reconocer mis limitaciones.

POST SCRIPTUM

El positivismo compteano es una forma de idealismo que se oculta como tal. Las conocidas etapas de la evolución histórica de Augusto Compte (1798-1857) -teológica, metafísica, positiva- muestran que ciertas “ideas” determinarían lo que la realidad es. La positiva se encuentra signada por el conocimiento científico subsumido bajo el paradigma de las ciencias naturales. En el siglo XIX y parte del siglo XX se asocia el progreso con el conocimiento científico y luego tecnológico. Las crisis económico/políticas del capitalismo, en particular de los aproximadamente últimos cuarenta años, ponen en crisis la ecuación progreso de la humanidad-conocimiento científico/tecnológico. Sin embargo, la escuela continúa enseñando la “ciencia sin más”. No enseñarla carece de sentido, enseñarla “sin más” también carece de sentido. Aún pareciera que las corrientes posmodernas o posestructuralistas o emancipadoras/liberadoras, o las mismísimas teorías del caos en las ciencias naturales y sociales, no hubieran ingresado en la “construcción” efectiva del currículum escolar de la educación básica.

Hagamos el esfuerzo de acudir a la lectura de cualquier currículum oficial. Predominan fundamentaciones tautológicamente autoelogiosas. Una escritura sumamente extensa y técnica, por su cariz normativo, sería suficiente para el proceso de enseñanza-aprendizaje. La palabra escrita modificaría48, de por sí, la realidad. Salvo algunos segmentos de conducción, el docente de base tiende a leer solamente, a modo de mera resistencia, lo que le afecta concretamente para el aula escolar, con una actitud que pareciera suponer grandilocuentes textos en una “nube de pedos”49.

El currículum oficial es una especie de cárcel normativa, donde predominan la compulsión por un producto que debe medirse50 y los estándares que deben cumplirse, ambos propios de un capitalismo de base financiera, neoliberal y globalizado51. La norma es la cárcel de la escuela. Cada vez disciplina menos, pues el espacio público de riesgo entra con los niños en la escuela, pero la disciplina normativa del conocimiento científico sigue vigente como si nada hubiera ocurrido, reduciéndose a una especie de “como si”.

1 Novak, Jorge. Disertación en la Universidad Nacional de Quilmes como ocasión de mi nombramiento como Profesor Honorario. Viernes 22 de marzo de 1996. En Liberti, Luis svd (ed.) Jorge Novak testigo y sembrador de esperanza. Editorial Guadalupe. 2006. Pg. 189.

2 Alumno, del latín, “alumnus”, persona criada por otra. Alumno proviene de un antiguo participio de “alere”, alimentar. Corominas, Joan. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Editorial Gredos. Madrid.1997. Valga dicha precisión por cuanto en oportunidades erróneamente se relaciona el término en su origen a “sin luz”.

3 En latín,”in fari” significa negación del habla.

4Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Pg. 44. http://3o-historia-54.wikispaces.com/file/links/FreirePedagogiadelOprimido.pdf (consulta: 23/10/2011)

5 Agamben menciona el ejemplo de la visita a un museo o a un paseo turístico. Considero casos difíciles o imposibles, sin más, de asimilar a todo ser humano.

6 Agamben, Giorgio. Infancia e historia. Adriana Hidalgo Editora. Buenos Aires. 2001. Pgs. 8 a 10.

7 Agamben, como tantos otros, hablan de “la ciencia moderna”, a la manera de un dios mirando desde arriba, alejado de las luchas entre los hombres, como si no hubiesen necesidades e intereses contextuados histórica y espacialmente, condición de posibilidad del origen de ese saber.

8 Agamben, G. Ib. Pg. 13.

9 http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2001/06/17/u-00801.htm (consulta: 15 de septiembre de 2011)

10 Más abajo, en una especie de pos-texto (post scriptum), explico brevemente el currículum escolar desde la óptica del positivismo. Si bien dicha corriente pertenece inicialmente a Augusto Compte, hay que considerar a éste como hombre de su época, donde pesan fuertemente en el ámbito del “saber” las ciencias naturales.

11 El planteo crítico del párrafo excede al presente texto. Y tiene que ver, entre otros, con las contradicciones del capitalismo vigente, sus políticas imperialistas/colonizadoras, con la producción de violencia simbólica, la producción de deseos acordes a los intereses del mercado, la negación de la producción de la vida en la medida en que no responda al régimen señalado, etc.

12 Hago referencia al texto de Agamben “Homo sacer”.

13 No tan común.

14 Me refiero a la categoría “hombre” considerada cuantitativamente “universal” y cualitativamentenecesaria”, según los clásicos, quienes también afirmaban el principio lógico “a mayor generalización, menor comprensión” (la información concreta, situada, se pierde, se diluye).

15 Se dice de Rousseau “padre de la pedagogía moderna”.

16 Rousseau, Juan Jacobo. Emilio. Biblioteca EDAF. Madrid. 2003. Pg.54. Reconozco que en mis clases, sin endiosar a uno y diabolizar al otro, panfletariamente digo “viva Comenio, muera Rousseau”, ese Rousseau que se deshizo de sus cinco hijos.

17 Vulnerabilidad y totalidad en la significación levinasiana.

18 Brenner, Miguel Andrés. La escuela como práctica política. Editorial AGMER. Paraná, Entre Ríos. 2011. Capítulo XVII.

19 Reciclar: ¡tarea supuestamente encomiable en favor de un ambiente sano, de una ética ambiental! Perdón por la ironía ante demasiada mentira.

20 En latín stultitia significa idiocia.

21 Más abajo se explicita, al respecto, la posición de Franz Hinkelammert.

22 Conste que el común de los maestros desconoce esas categorías fundantes.

23 Si los alumnos no aprenden, los maestros no enseñan. En el mejor de los casos, simulan enseñar. Cfr. Brenner, Miguel Andrés. El currículum simulado. Buenos Aires. 2012. Inédito.

24 Aludo a la consabida y tan temida “responsabilidad civil”.

25 Ideología en sentido gramsciano, que si bien implica a un sistema de ideas, más que nada a la praxis que alimenta ese sistema.

26 O sea, lo que más importa a las autoridades políticas es la cantidad de días de clases: 180, 190, 200. Conste que las paredes de una escuela están presentes a la mañana, a la tarde, a la noche y de madrugada, digamos “full time”, tiempo completo.

27 “Parar dentro de la escuela”: los maestros no enseñan cuando los niños no aprenden realmente, aunque formalmente enseñen. Se cumple con la letra de la norma, no con la vida del niño.

28 Pareciera no importar si el problema existe, lo que sí importa es no visibilizarlo.

29 Las acentuaciones en negrita son nuestras.

30 Hinkelammert, Franz. El grito del sujeto. San José, Costa Rica. Febrero 1998. Capítulo IV. http://www.pensamientocritico.info/libros/libros-de-franz-hinkelammert/doc_details/11-el-grito-del-sujeto.html (consulta: 10/05/2010) Hinkelammert es un filósofo alemán. Se radicó el Chile. Con el golpe genocida de Pinochet, auspiciado por los EE.UU. y grandes empresas, se radica en Costa Rica hasta la actualidad. Es un acérrimo crítico del capitalismo neoliberal.

31 Benjamin, Walter. El autor como productor. En Benjamin, W. La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica y otros. Ediciones Godot. Buenos Aires. 2011. Pg. 97.

32 Negrita nuestra.

33 Congreso de la Nación Argentina. Ley Federal de Educación nº 24.195/1993. Art. nº 2.

34 Negrita nuestra.

35 Congreso de la Nación Argentina. Ley de Educación Nacional nº 26.206/2006. Art. nº 5.
36 Dussel, Enrique. Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión. Editorial Trotta. Madrid. 2002. Y Dussel, Enrique. Sobre la interpelación ética, el poder, las instituciones y la estrategia política. UAM-Iztapalapa, México, 3 de mayo de 2004. Dussel y John Holloway expusieron y dialogaron en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México. México, D.F.

37 Hago particular referencia a las dos leyes nacionales de educación mencionadas más arriba.

38 Se ha escrito y hablado mucho del malestar de la docencia, cuestión que aquí no detallaremos.

39 Dirección de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. Diseño Curricular. www.abc.gov.ar

40 Brenner, Miguel Andrés. El juego de la libertad o la libertad en juego. Buenos Aires. 2012. Inédito.

41 El término “totalidad” en el significado que le otorga Immanuel Lévinas. En tanto se niega al otro, se niega el “no matarás”, se niega la vulnerabilidad a las necesidades del otro.

42 Por ejemplo, en la jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires, en particular en los cargos de conducción, la referencia a una norma, en primer lugar, tiene que ver no con su concepto, sino con su número de resolución (ej. “la 5812”).

43 Me inspiro en el concepto “vida productiva” que menciona Carlos Marx en el Primer Manuscrito de los Manuscritos Económico Filosóficos de 1844: El trabajo enajenado. Cfr. http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/man1.htm (consulta: 26/08/2006)

44 Segunda Carta de San Pablo a los Corintios Cap. 3, vers. 6.

45 Rostro: en el sentido otorgado por el filósofo Immanuel Lévinas.

46 Con el término “nacimiento” recuerdo a Hannah Arendt.

47 Schaller, Klaus. Juan Amós Comenio ¿conocido subestimado? Un cercioramiento actual de su importancia. En Revista Educación y Pedagogía de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquía. Medellín, Colombia. Volumen XIX, número 47. Enero-abril de 2007. La misma expresión del inicio y final del presente texto es de Johann Gottfried Herder quien dedica su carta número 57, Carta para el ascenso de la humanidad, a Comenio (1592-1670), citada por Schaller.

48 Paradoja de una supuesta mentalidad científica tecnócrata cargada de pensamiento mágico.

49 Pido disculpas por lo mal educado y nada académico, pero es que las prácticas político educativas exceden cualquier apelativo. Nadie cuestionaría a Benjamin (1892-1940) por decir “la puta del ‘hubo una vez’, en el burdel del historicismo.” Benjamin, W. Ib. Pg. 88. Al respecto, Marx y otros, ocasionalmente, incurren en dichas expresiones. Así, en los Manuscritos Económico Filosóficos de 1844, III Manuscrito: El dinero, Marx cita a Shakespeare (obra El Timón de Atenas) cuando refiriéndose al oro afirma “Vamos, fango condenado, puta común de todo el género humano que siembras la disensión entre la multitud de las naciones, voy a hacerte ultrajar según tu naturaleza”, o bien cuando refiriéndose al dinero en el mismo texto Marx dice “Es la puta universal, el universal alcahuete de los hombres y de los pueblos”. (http://www.filosofianueva.com.ar/tx_el-dinero-Marx.htm -consulta: 22 de enero de 2013-) Ya no hay ocasionalidad en la genial obra de la literatura picaresca universal, a saber, v.gr., Gracias y desgracias del ojo del culo, del español Francisco de Quevedo (1580-1645).

50 Pesa el criterio de las ciencias naturales como paradigma de todo tipo de ciencia, así, al decir de Augusto Compte, la sociología es una “física social”. Vale la observación, cuantificación, medición, relación entre variables, manipulación de las mismas, predicción. La educación pretende reducirse a dichos parámetros, aunque ahora por motivos mercantilistas o pensar desde el mercado, robándole a Alan Sokal su expresión y desde otro lugar, una “impostura intelectual”.

51 En mi libro La escuela como práctica política, más arriba citado, explicito la cuestión con mayor detalle.Artículo enviado por su autor a l redacción OVE

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¿Hacia un proyecto educativo social?

Por Mexicanos Primero/ Jennifer L. O’Donoghue*

En el último mes, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha presentado una serie de planes, programas y estrategias que buscan mejorar, fortalecer y transformar la educación básica, media superior y normal en el país. Cada presentación ha arrojado sus correspondientes análisis, críticas y elogios. Nosotros mismos estuvimos en cada
presentación y reunión entre funcionarios y sociedad civil, y hemos también comentado los aciertos y desafíos para estas piezas de política pública.

Pero ya que analizamos los árboles, ¿qué tal se ve el bosque?
Lo presentado por la SEP forma parte de lo que se ha nombrado el “nuevo modelo educativo”, pero que concebimos nosotros como un proyecto educativo social. Un “proyecto” se refiere a algo dinámico, propositivo y aspiracional. Un proyecto educativo que además sea social expresaría nuestros propósitos compartidos y debería reflejar la
respuesta colectiva a un conjunto de preguntas sobre cómo construir la educación que necesitamos para llegar a ser la sociedad que queremos.

Los planes y estrategias presentados a lo largo de estas semanas representan un planteamiento de qué es importante para nosotros como sociedad: la equidad, la inclusión, la interculturalidad, el plurilingüismo, la investigación, la diversidad, la autonomía, el interés y la participación de las niñas, niños y jóvenes. ¿Qué queremos – o por lo menos qué afirmamos querer? Que todas y todos tengan oportunidades para aprender y desarrollarse integralmente para superar su contexto y poder ser partícipes del mundo a su alrededor.

Sin embargo, no podemos perder de vista los cómo. El currículum representa sólo una parte de nuestro proyecto educativo. También son fundamentales otros componentes:

*El aprendizaje profesional docente: Si no fortalecemos las capacidades de los principales agentes designados a promover el aprendizaje en las escuelas, no tendremos la educación que queremos. Preocupa que la estrategia menos desarrollada es aquella para el “fortalecimiento y transformación” de la formación inicial, y que aún no exista la de formación continua.

Hasta ahora, tenemos pocos detalles sobre cómo vamos a promover, por ejemplo, el desarrollo de docentes o directores incluyentes, con las disposiciones, habilidades y prácticas necesarias para atender la diversidad en sus aulas y escuelas.

*La participación social: Otro aspecto por aclarar es cómo se van a involucrar los aprendices mismos, sus familias, la comunidad y la sociedad. Las niñas, niños y jóvenes tienen por ley el derecho a participar en su propio proceso educativo, pero poco se ha mencionado cómo se va a garantizar esto en la práctica. No se especifica, por ejemplo, cuál será el papel de los estudiantes en la autonomía
curricular.

Tampoco se han desarrollado mecanismos consistentes y efectivos para la participación de la sociedad civil en la política educativa. Hay mucho por hacer para aterrizar la participación social y fortalecerla como factor impulsor en el proyecto educativo.

*La evaluación: Es necesario contar con instrumentos y procesos adecuados para monitorear la implementación de los planes y estrategias y hacer los ajustes necesarios para que progresemos como queremos.

Vemos algunos avances – un instrumento para evaluar el aprendizaje del inglés, por ejemplo -, pero todavía hay grandes pendientes: cumplir con la evaluación incluyente de los aprendizajes de los estudiantes, desarrollar evaluaciones de la oferta de formación docente inicial y continua, articular los perfiles e instrumentos utilizados como parte del Servicio Profesional Docente con el nuevo modelo educativo, y publicar las evaluaciones de los programas educativos (como Escuelas de Tiempo Completo o al CIEN), antes de escalarlos a todo el país.

* El gasto: Sin una inversión de recursos suficientes y en forma eficaz, difícilmente llegaremos a nuestros objetivos. Ejercicios como el censo educativo o la auditoría a la nómina docente ayudan a identificar y acabar con viejas prácticas que desviaban los recursos educativos. Hay que seguir en ese camino. Al mismo tiempo, falta transparentar – todavía no sabemos cuánto va a costar implementar el modelo o
cómo se gastan los recursos destinados para la educación en los estados – y asegurar la equidad en el uso de los recursos.

El nuevo modelo educativo – y sus múltiples estrategias y planes – sólo tendrán sentido en la medida en que cambian prácticas – en el aula, en la escuela y en el sistema, de l@s maestr@s, pero también de l@s funcionari@s y de nosotr@s mism@s. Y eso sólo pasará cuando ya no es “un programa de gobierno”, sino nuestro proyecto educativo social.

*La autora es directora de Investigación de Mexicanos Primero

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/hacia-un-proyecto-educativo-social.html

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