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Reforma Educativa: ingredientes para el éxito

Por:

Hace una semana puse en el tapete los elementos que, desde mi perspectiva, influyen para que la Reforma Educativa, que comenzó en diciembre de 2012, no logre la mayor parte de sus cometidos. No pronostiqué que vaya a fracasar por completo. Tampoco creo que vaya a coronar todos sus propósitos, pero estoy convencido de que ya sembró instrumentos institucionales y políticos para garantizar ciertos cambios.

En esta pieza no hablo de la educación en sí —ya vendrá el nuevo modelo educativo—, me centro en el fin expreso del gobierno de retomar la rectoría del sistema. En otras palabras, de precisar la dialéctica del control desde el centro.

La lista no es exhaustiva, me enfoco en los elementos institucionales y políticos que, pienso, son importantes. Logros institucionales: enmiendas a la Constitución, dos nuevas leyes, reformas a la Ley General de Educación y a la Ley de Coordinación Fiscal. Éstas configuran una recentralización del sistema escolar y provee a la Secretaría de Educación Pública de mayores controles.

Debido a las mudanzas legislativas, el gobierno central cuenta hoy con el Sistema Nacional de Registro del Servicio Profesional Docente, el Sistema de Información y Gestión Educativa y el Fondo de Aportaciones de Nómina Educativa y Gasto Operativo. Éstos son aparatos de control e información que aún no alcanzan su eficacia plena, mas son fundamentales para una tecnología del poder centralista.

Los avances políticos —parciales y a veces erráticos, concedo— se concentran en pocos puntos:

Primero. Un nuevo pacto con los gobiernos de los estados que puso fin a la doble negociación con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y sus secciones. Este arreglo no fue del agrado de los gobernadores porque implicó la desaparición del Fondo de Aportaciones a la Educación Básica, una mina de corrupción. Fue una imposición.

Segundo. El gobierno ha recibido apoyo —crítico, pero soporte al fin— de organizaciones civiles. Éstas pujan por que la ley se cumpla y juzgan la intervención de la Secretaría de Gobernación como entreguista. Lo mismo legisladores de oposición que desde el comienzo están con la reforma y vigilan que el gobierno no dé marcha atrás.

Tercero. Disminución del número de aviadores, aunque éstos todavía pululan por los márgenes que dejaron las leyes a los estados y por acuerdos con el SNTE.

Cuarto. Los foros de consulta del modelo educativo, tanto los de 2014 como los de 2016, que acercaron un poco a la SEP con otros actores. Ganó legitimidad, quizá no mucha por 1) la desconfianza y 2) la propaganda de la oposición.

Quinto. En mis averiguaciones académicas y en charlas con maestros y otros actores (evidencia anecdótica, dicen mis colegas), logré calibrar que hay docentes que apoyan la reforma o porciones de ella. Los agrupo en tres áreas:

Los cumplidos. Hay muchos buenos maestros que, por principio, apoyan los cambios. No en línea con los fines del gobierno, sino porque se dan cuenta de las deficiencias del sistema, de los controles burocráticos y de su dependencia del SNTE. Aplauden el fin de la herencia y compraventa de plazas.

Los convenencieros. Otros están con la reforma como estrategia para defender sus intereses. Si cambian las reglas del juego, ellos se amoldan, a veces hasta con mácula, pero lo hacen. Por ejemplo, los allegados a Juan Díaz de la Torre y a camarillas estatales del SNTE.

Los tradicionalistas. Otro grupo apuntala la reforma por acatamiento, por la costumbre de respeto a la autoridad, por lealtad a consignas partidistas o, como expresó Max Weber, por obediencia.

Entiendo que estos puntos son rebatibles, en especial el último. Esta masa de maestros, que no puedo cuantificar, no manifiesta su aprobación de la reforma con los mismos métodos con que lo hacen los opositores. Excepto los del segundo grupo, no se dejan ver mucho ni se cobijan bajo el manto de una organización, son personas que están en las escuelas y cumplen su labor; son quienes dan vida a un sistema que, de otra forma, ya se hubiera ido al precipicio.

La SEP, el gobierno en su conjunto, acaso pudieran capitalizar esos refuerzos para consolidar lo hecho, mas requiere de una tecnología del poder vigorosa. ¡No la tienen!

El gobierno no ha recuperado la rectoría de la educación, pero si la colonización de la educación básica por los cuadros del SNTE tomó décadas, retomar el control bien puede tomar un par de sexenios más, digo, si los siguientes gobiernos son consecuentes.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/reforma-educativa-ingredientes-para-el-exito/

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Youtube se ha convertido en la principal fuente de entretenimiento infantil

Por: REDEM

Según un estudio realizado por la Oficina de Comunicaciones (Ofcom) del Reino Unido, Youtube se ha convertido en la principal fuente de entretenimiento infantil, quitándole el primer puesto a la televisión. Los datos muestran que el consumo de contenidos online en los niños se ha incrementado de forma significativa en el último año, mientras que se reduce el consumo de televisión.

El año pasado conocíamos algunos estudios en los que se concluía que los niños prefieren ver sus series favoritas a través de canales online como Youtube, dejando a un lado la televisión, principal fuente de entretenimiento de la infancia hasta no hace mucho. Muchas empresas han estado trabajando para crear contenidos online que captaran la atención de los niños, y se puede decir que lo han conseguido.

La televisión ha sido sustituida por las tabletas, las videoconsolas, los smartphones y los ordenadores, el año pasado se decía que en un futuro a corto o medio plazo la mayoría de los niños preferirían YouTube y Netflix, dejando aparcada la televisión. Pues bien, eso ya ha ocurrido según el estudio “Los niños y los padres: Uso de Medios y actitudes”, elaborado por Ofcom (Oficina de Comunicaciones), autoridad reguladora de las telecomunicaciones en el Reino Unido. Las conclusiones del informe presentado indican que Youtube se ha convertido en la principal fuente de entretenimiento infantil.

Aunque el informe habla sobre los niños del Reino Unido, posiblemente unos resultados similares se mostrarían en nuestro país. Los niños de entre 5 y 15 años han aumentado el tiempo que pasan online en el último año en 1 hora y 18 minutos, estableciéndose la media de consumo en 15 horas por semana, el incremento es elevado y determina el comportamiento del próximo año. Pero lo mismo ocurre con los niños de entre 3 y 4 años de edad, el promedio de tiempo de consumo en el último año se establece en 8 horas y 18 minutos, 90 minutos más que en el 2015.

Paralelamente, el tiempo que pasan viendo la televisión se ha reducido, como ya hemos comentado, colocándola por detrás de los contenidos online. Según el estudio, el tiempo que los niños pasan viendo la televisión ha pasado de 14 horas y 48 minutos semanales, a 13 horas y 36 minutos en el último año. Se confirma además la popularidad de YouTube, casi un 75% de los niños del Reino Unido de entre 5 y 15 años ven sus contenidos. Un 37% de los niños de edad preescolar (3-4 años) ven vídeos de YouTube con regularidad (evidentemente se habla de contenidos adecuados para los niños), y posiblemente el año que viene volverá a incrementarse el tiempo. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la televisión va a tener que reinventarse si quiere mantener la audiencia infantil.

Estos incrementos guardan relación con el número de niños que tienen su propio dispositivo, sea un smarphone o un tablet, recordemos que varios estudios muestran que cada vez más niños tienen alguno de estos dispositivos, pronto será algo raro encontrar a un niño que no lo posea. En el informe presentado por Ofcom se concluye que más de la mitad de los niños de edad preescolar (un 55%) disfrutan de los contenidos online en una tableta, como dato a destacar se apunta que en el año 2013, un 3% de los niños de estas edades tenían una tableta, ahora la cifra asciende a un 16%.

Con respecto a los smartphones, en el último año la proporción de niños que poseen un teléfono inteligente ha pasado de un 35 a un 41%. Los responsables del informe comentan que la vida de los niños cada vez está más digitalizada, sin embargo, se apunta que las familias encuentran tiempo para disfrutar de actividades tradicionales, como leer un cuento, ver la televisión, etc. Pero no nos engañemos, a medida que los niños se enganchan más a los contenidos digitales (los adultos también), estas actividades irán remitiendo.

Fuente: http://www.redem.org/youtube-se-ha-convertido-en-la-principal-fuente-de-entretenimiento-infantil/

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El otro viaje pedagógico

Por: Jaume Carbonell

César Bona, en su último libro, hace un breve recorrido por escuelas especialmente innovadoras. También sería interesante otro viaje por escuelas ordinarias de un mismo territorio.

Aunque quizás ya se sabe, es bueno recordarlo en estos tiempos convulsos y confusos de cierta orfandad intelectual: en el mundo de la educación hay autores considerados clásicos que, por la manera de pensar y hacer escuela, no han perdido un ápice de vigencia. Porque han echado raíces sólidas en el terreno educativo para que crezcan árboles robustos, hermosos  y llenos de vida. Se  trata de aquellos inventores de la moderna pedagogía, forjados a lo largo del pasado siglo, que fijaron las bases innovadoras y transformadoras del proceso educativo. Las vanguardias pedagógicas actuales son deudoras, en buena medida, de este legado de lujo para interpretarlo, enriquecerlo y adaptarlo al contexto actual. Sus huellas siguen impregnando numerosas experiencias pioneras que rompen radicalmente con el modelo tradicional, derribando muros y tendiendo puentes entre los distintos saberes y actores de la comunidad educativa.

Veamos un par de ejemplos emblemáticos que recientemente han sido evocados en debates y publicaciones. El primero es el relativo a John Dewey con motivo del centenario de una de sus obras maestras: Democracia y educación (Reedición en Morata, 2004). En el artículo de Antoni Tort “Una vida digna de ser vivida”, publicado  en el excelente monográfico “La escuela es la vida”  (Cuadernos de Pedagogía, nº 473, diciembre 2016), se pone de relieve la importancia que tuvo en  la creación de su Escuela-Laboratorio de Chicago la visión de la escuela como vida social y construcción democrática  de la comunidad escolar -no para la sociedad del futuro sino por el presente cotidiano- que se construye a partir el diálogo y la reconstrucción continua de la experiencia.

El segundo tiene que ver con Celéstin Freinet, de cuya muerte se cumplen cincuenta años y se espera una pronta publicación con testimonios vinculados al Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (Construyendo escuela. Las técnicas Freinet 50 años después, Octaedro, 2017). Su propuesta de escuela moderna y popular se fue definiendo al calor de su práctica pedagógica en la escuela francesa de Vence (Alpes Marítimos). Jaume Martínez Bonafé en su texto “La vida en la escuela, la escuela en la vida” -también publicado en el mencionado monográfico de Cuadernos de Pedagogía-, reflexiona sobre  la influencia actual de la propuesta freinetiana en la medida que contribuye a focalizar el currículo en la investigación del entorno, la palabra libre del sujeto y la cooperación para abrir nuevos espacios al saber, a la democracia participativa y a la inclusión escolar.

Los ejemplos de estas influencias son innombrables y sustantivos. Tomemos tan solo como botón de muestra el reciente libro de César Bona -sin duda el maestro más mediático a raíz de quedar entre los 50 finalistas en la primera convocatoria del Global Teacher Prize-  Las escuelas que cambian el mundo (Plaza Janés, 2016),  fruto de su viaje por la geografía española, reportando siete centros considerados innovadores y asociados al Proyecto Escuelas Changemaker de la ONG estadounidense Ashoka, con sede en España.  Cuando leía detenidamente lo que explica sobre el primero de ellos: “La escuela del mundo al revés: aquí los niños juegan a vivir” sobre el modelo de Amara Berri (San Sebastián), iba señalando todo lo que tenía que ver con Dewey: la escuela vista como una sociedad en miniatura; la actividad y el juego relacionado con las situaciones cotidianas; la programación no por materias sino a partir de actividades vitales; la escuela concebida como un laboratorio de experimentación; los proyectos; la educación democrática para el presente-futuro… No hay ninguna mención directa a Dewey, pero no es necesario.

Seguí el mismo ejercicio subrayando lo relativo a Freinet en el segundo relato del mismo libro: “La escuela que transforma lo cotidiano en extraordinario” sobre el CEIP La Biznaga (Málaga), y anoté, entre otros, esos tópicos freinetianos: investigación del entorno, planes de trabajo, asambleas, proyectos… Y, conforme adelantaba, me topé varias veces con la autoevaluación. En este centro, al igual que en otras experiencias, está muy presente la aportación de Vygostski sobre la zona de desarrollo próximo, un concepto clave que enfatiza la progresión del alumnado en función del apoyo educativo recibido, dentro y fuera de la institución escolar.

En estos dos relatos y en los otros cinco que componen el libro -instituto de Sils (Girona); centro jesuita Padre Piquer (Madrid); escuela rural de Alpartir (Zaragoza); escuela concertada Sadako (Barcelona); y el centro experimental O Pelouro (Pontevedra)- se respiran los aromas de las grandes narrativas pedagógicas que plantearon, desde la teoría y la práctica, alternativas al modelo pedagógico tradicional: desde la Escuela Nueva hasta el enfoque educativo psicoanalítico, con diversas versiones y matices. Así, desfilan conceptos como apertura al entorno, observación y protagonismo del alumnado, participación, acompañamiento, confianza, educación en libertad, proyecto y trabajo en equipo, respeto al ritmo natural de la infancia, creación de vínculos, motivación, curiosidad, búsqueda, compromiso, cooperación, vivencia, conversación, aprender placentero, vinculación a la comunidad, trabajo por competencias, talleres, atención a la diversidad, educación integral y la pregunta como motor del aprendizaje: “Es mejor que haya preguntas sin respuestas que respuestas sin preguntas”.

César Bona reconoce que este viaje, realizado durante su excedencia de la escuela, es un regalo de incalculable valor: “Nada de lo que he estudiado hasta ahora es comparable a estas vivencias”. Un privilegio añadido a la cantidad de otras visitas y de los encuentros y debates en que ha participado. Pero también se enfrenta a un reto enorme al que le han sometido algunos de los educadores entrevistados al preguntarle qué cambiará de su escuela cuando regrese al aula: ¿En qué proyecto colectivo se implicará y hasta dónde será capaz de llevar a cabo las aportaciones vertidas en estas páginas que con tanto entusiasmo saluda?

Una reflexión final. En este o similares viajes escolares -en forma de libros o documentales- se seleccionan aquellos centros considerados singulares, especialmente innovadores o destacados por distintas razones. Y más allá de su elección -necesariamente subjetiva-, aunque se dice que también se cuentan las dudas y dificultades, lo cierto es que, siempre o con frecuencia, sólo se exponen las los logros, las delicias y las grandezas. Por eso también sería interesante emprender otro tipo de viaje pedagógico en que se narrara qué ocurre en cualquier escuela “ordinaria”, mediante una inmersión real a las entrañas que conforman los obstáculos y resistencias al cambio; a las posibilidades individuales y colectivas de intentarlo; a los proyectos que fracasan o se quedan a mitad de camino; al modo en que se incrustan y reproducen las inercias más conservadoras o, por el contrario, se van cuestionando y rompiendo; a los debates o simples conversaciones de pasillo que se mantienen entre docentes de distintas generaciones y culturas pedagógicas; a la información que circula por debajo la mesas en las reuniones; a los procesos formativos individuales y grupales que se requieren; y, en definitiva, a todos los factores internos y externos que hacen que cada escuela es como es, con sus estancamientos, avances y retrocesos. Para este otro viaje no sería preciso elegir una muestra de centros sino recorrer simplemente los que se ubican en un determinado territorio.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2017/02/22/el-otro-viaje-pedagogico/

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El rol de los padres en la educación escolar

Por: Keila E. Rojas

Profesionales hablan sobre los deberes y límites de los padres en el proceso enseñanza-aprendizaje.

‘Este es un trabajo en equipo donde cada miembro tiene derechos, deberes y límites’, asegura la docente María del Carmen de Brown, con referencia a la participación de los padres en la educación escolar de los hijos.

Sobre el mismo tema, la psicóloga infantil, Laura Mendieta, afirma que ‘desde la infancia el rol de los padres juega un papel sumamente importante en el aprendizaje de los hijos y esto no cambia en la etapa escolar’.

Por su parte, el estudio ‘La participación de las familias en la educación escolar’ (edición 2014), divulgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, España; y realizado por profesionales en la materia, señala que ‘existe una amplia evidencia empírica que indica que la participación de las familias en la escuela, además de constituir un derecho y un deber, aporta grandes beneficios, tanto a los estudiantes como a la escuela y a los propios padres y madres’.

Expuesto lo anterior, se hace necesario delinear las responsabilidades y límites de los padres en el proceso enseñanza-aprendizaje de sus hijos.

‘La enseñanza o preparación que los padres le dan a sus hijos para ingresar y desenvolverse en el campo escolar debe empezar desde el día uno de nacimiento del niño. Con esto me refiero a que la formación de valores y principios es lo más importante en todas las facetas de la educación’,

LAURA MENDIETA

PSICÓLOGA INFANTIL

LA EDUCACIÓN INICIA DESDE EL DÍA DEL NACIMIENTO

Mendieta explica que ‘la enseñanza o preparación que los padres le dan a sus hijos para ingresar y desenvolverse en el campo escolar debe empezar desde el día uno del nacimiento del niño. Con esto me refiero a que la formación de valores y principios es lo más importante en todas las facetas de la educación’. Añade que ‘los docentes intervienen de manera temporal, por lo que conviene aliarse con ellos y no ser sus enemigos’.

También es responsabilidad de los padres, agrega la psicóloga, fortalecer la autoestima de sus hijos. Brindarle afecto, felicitarlos frente a buenos resultados, apoyarlos cuando no se obtienen los deseadod y frecuentemente motivarlos a superarse así mismos.

Considera Mendieta, que ‘los padres, deben sacar algún tiempo del día para involucrarse en los deberes escolares de sus hijos, aún cuando designen la labor de revisar y apoyar en tareas a otra persona. Con esto demuestran interés por sus hijos, a pesar de la falta de tiempo que tengan.

Mientras que Brown indica que ‘si no hay un adulto pendiente de los deberes escolares del menor el proceso de enseñanza-aprendizaje se complica’.

UN TRABAJO EN EQUIPO

‘Este es un trabajo en equipo donde cada miembro tiene derechos, deberes y límites. Los padres tiene derecho de obtener información en cuanto al docente, plantel y sobre todo sus hijos. Pero con estos derechos viene el deber de velar en casa porque el proceso de enseñanza-aprendizaje se cumpla. Nosotros damos las bases y ellos deben reforzar en el hogar’, señala Brown.

Según explica la docente, uno de los errores cometidos frecuentemente por los padres, es tomar ‘actitud de rival’ frente a los docentes por algún desacuerdo.

‘Lo mejor es aliarse al maestro. Hay que saber exponer nuestro descontento sin llegar a caer en desafíos de autoridad’, dice Brown. Añade que ‘siempre existirán desacuerdo si tomamos en cuenta que regularmente los padres desean que a sus hijos les vaya muy bien, pero lo más importante es tratar estas diferencias de la mejor forma posible’.

Las profesionales coinciden en que debe haber un grado de independencia en el niño, ‘este grado de independencia debe ir aumentando conforme vaya creciendo. Primero se le ayuda a hacer la tarea, luego solo supervisar y por último solo revisa’, dice la psicóloga infantil.

Fuente: http://laestrella.com.pa/vida-de-hoy/familia/padres-educacion-escolar/23987492

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¿Cómo puede contribuir el manual de convivencia con la formación de ciudadanos activos?

22 de febrero de 2017 / Fuente: http://compartirpalabramaestra.org

Por: Mónica Machado Valencia

Una institución educativa es un espacio privilegiado para aprender y practicar los conocimientos, habilidades y actitudes fundamentales para el ejercicio de la ciudadanía.

La escuela, como pocos escenarios, ofrece múltiples oportunidades para la formación de ciudadanos que convivan pacíficamente, que valoren la diferencia, que hagan parte de las construcciones sociales de sus entornos próximos y que puedan aplicar sus aprendizajes en la transformación de sus contextos y en la defensa de los derechos humanos: a esto llamo ciudadanos activos. Una institución educativa es un espacio privilegiado para aprender y practicar los conocimientos, habilidades y actitudes fundamentales para el ejercicio de la ciudadanía. Y frente a esto ¿qué puede aportar la construcción y actualización del manual de convivencia?

Para responder a esta pregunta, hay que señalar que el mayor potencial del manual de convivencia, como herramienta pedagógica, se da cuando es concebido como un proceso de actualización permanente y no como un documento terminado y estático. Como un escenario que permite la participación de todos los actores de la comunidad educativa, que obedece a la lectura del contexto del establecimiento educativo, que da cabida a opiniones diversas y las valora como algo positivo y que está enmarcado en un enfoque de derechos y diferencial, en donde prima la garantía de los Derechos Humanos sobre las apropiaciones morales  individuales.

Quiero referirme concretamente a cuatro ejemplos, que pueden mostrar de qué manera el manual como proceso permite aprender y poner en práctica los ejes que constituyen el ejercicio de la ciudadanía activa.

  1. Los ciudadanos como sujetos de derechos y responsabilidad.

Con la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, los niños, niñas y adolescentes dejan de ser considerados como “objetos de cuidado y protección”, para ser “sujetos de derecho y responsabilidad”. En este sentido, el Decreto 1860 establece que los Manuales de convivencia deben contener la definición de los derechos y responsabilidades de los estudiantes. El aprendizaje de esta doble connotación indivisible de la ciudadanía, del derecho y la responsabilidad, puede permitir la formación de estudiantes que conozcan los mecanismos para exigir la garantía de sus derechos, que obren en consecuencia con sus responsabilidades, y, en un nivel más elevado, que desarrollen acciones transformadoras de sus entornos que propendan por la garantía de los derechos de los demás.

En actividades relacionadas con la convivencia escolar, he escuchado a muchos docentes manifestar su inquietud porque, en sus palabras, desde que se empezó a hablar de los derechos de los niños, se perdió la posibilidad de exigirles sus responsabilidades. En este escenario, se hace aún más necesario empoderar a los estudiantes como garantes de los derechos propios y de los demás y para ello requieren de aprendizajes significativos, que les permitan ser conscientes de cómo el incumplimiento de sus deberes afecta la garantía de los derechos de los demás y la sana convivencia.

Por ejemplo, uno de estos aprendizajes se puede dar en la elaboración o revisión de la Ruta de Atención Integral que debe contener el manual de convivencia, en donde es necesario partir de la identificación de las situaciones que afectan la convivencia escolar. En un ejercicio participativo se puede orientar a los estudiantes para que reflexionen sobre cómo se protegen o no los Derechos Humanos en sus entornos próximos y sobre cómo la afectación de los derechos y de la convivencia se producen por el incumplimiento de las responsabilidades de cada persona. Podrán entender que asumir sus derechos significa también un compromiso ético con los derechos de los demás y se ganará autonomía para el cumplimiento de sus responsabilidades.

  1. La construcción colectiva y acatamiento de las normas y pactos de convivencia.

La imposición de las normas de disciplina que han sido definidas de manera unilateral por las directivas de un colegio poco favorece la autonomía, la auto-regulación y la formación ciudadana. Los estudiantes terminarán cumpliéndolas solamente por temor a la sanción o incumpliéndolas a escondidas.

Por el contrario, cuando los niños, niñas y adolescentes son involucrados en la construcción de normas y pactos de convivencia y en la definición de las consecuencias y sanciones en caso de su incumplimiento, pueden lograr una mejor comprensión del significado y necesidad de establecer acuerdos mínimos: interiorizarán las normas. También, se comprometerán mucho más con su cumplimiento, serán replicadores con sus compañeros sobre la importancia de acatarlas y tendrán claridad de que todas las acciones que llevemos a cabo deben ser reflexionadas previamente, porque implican una consecuencia para nosotros y para los demás.

La construcción y revisión de un manual de convivencia es un ejercicio que, en un contexto específico, recrea la manera como las sociedades definen sus valores rectores en la Constitución Política y en marcos normativos. Así, será un espacio propicio para aprender sobre la conformación y funcionamiento del Estado Social de Derecho y sobre la incidencia que los ciudadanos pueden tener en la manera cómo se construye su sociedad. Los alumnos serán protagonistas en el momento de definir los principios que orientarán el proyecto pedagógico de su colegio y deberán hacer uso del diálogo, la concertación y el pensamiento crítico para llegar a pactos, alianzas entre iguales, que contribuyan a preservar un clima de convivencia pacífica.

  1. La inclusión y valoración de la diversidad.

Contradiciendo un viejo paradigma del sector educativo, que establece la necesidad de formar “iguales” a todos los alumnos y controlarlos totalmente para que se comporten conforme a lo definido por la autoridad, creo que en el aula diversa es en donde puede haber mayor riqueza de aprendizaje. Las actividades cotidianas de la escuela en donde se convive con personas “diferentes” que tienen posturas opuestas hacen necesario el aprendizaje del diálogo, como mecanismo para resolver las diferencias.

En nuestras aulas se presentan diariamente situaciones de discriminación y acoso escolar por razones de raza, condición social, identidad sexual, género, entre otras. Entre estas, la identidad sexual diversa es uno de los temas que ha sido más polémico en Colombia en los últimos meses, pues entran en tensión los derechos fundamentales de la población LGBTI frente a las apropiaciones morales y religiosas que han marcado la configuración de nuestra sociedad.

Estas situaciones afectan la dignidad, el bienestar emocional y el rendimiento escolar de los las víctimas, además de favorecer su deserción del sistema educativo. Solo por mencionar un ejemplo, quiero referirme a una investigación de la UNESCO en el año 2014 (Unesco, 2015) que establece que el bullying homofóbico es realizado tanto por estudiantes, como por docentes y directivos; que no es un tema prioritario en la educación de los colegios y que su afectación puede ir desde problemas académicos hasta el suicidio.

Frente a lo anterior, uno de los mayores aportes que el ejercicio de los manuales de convivencia puede dar para la convivencia y la paz es la posibilidad de poner en diálogo a individuos muy diversos, que deben encontrar acuerdos mínimos en donde tengan cabida y se respeten los deseos, opiniones, necesidades e intereses de todos. Para esto, los estudiantes tendrán que poner en juego su pensamiento crítico, su capacidad de comunicar y argumentar y la valoración de los conocimientos y pensamientos de otros.

  1. La participación democrática.

La débil enseñanza de la participación democrática en la escuela se hace evidente en la apatía de los ciudadanos para ejercer el derecho al voto y en la falta de pensamiento crítico a la hora de ejercerlo, en la escasa participación en los procesos de veeduría social y en el poco conocimiento de los mecanismos para exigir la garantía de los derechos y hacer control político.

¿Cómo puede un niño que se ve forzado a aceptar las determinaciones de los adultos sin cuestionar la autoridad, convertirse en un ciudadano que ejerce conscientemente su derecho al voto y que utiliza los mecanismos constitucionales para exigir sus derechos? Aunque permitir la participación democrática de los estudiantes en todos los ámbitos de la escuela pueda significar para algunos directivos y docentes un riesgo en detrimento de la disciplina y de la autoridad, en realidad podría significar un cambio radical en nuestra sociedad: ciudadanos capaces de transformar y de construir contextos garantes de los derechos humanos.

Pues bien, cuando la revisión de los manuales de convivencia se realiza en un escenario de participación democrática, los estudiantes podrán aprender que sus opiniones son tan válidas como la de los adultos, que sus experiencias y conocimientos también son importantes para configurar el rumbo de su colegio. Sabrán que no hay que resignarse y que siempre se debe cuestionar con argumentos respetuosos. Solamente así los nuevos ciudadanos  podrán conducir nuestro país a condiciones de convivencia, honestidad y mayor equidad.

Referencias

Ianni, N. (2003). La convivencia escolar: una tarea necesaria, posible y compleja. Monografías virtuales Ciudadanía, democracia y valores en sociedades plurales, Número 2.  Recuperado desde: http://www.oei.es/historico/valores2/monografias/monografia02/reflexion02.htm

Ministerio de Educación Nacional (2014). Guías pedagógicas para la convivencia escolar. Ley 1620 de 2013 – Decreto 1965 de 2013. Guía No. 49. Bogotá: MEN.

Ministerio de Educación de Chile (2011). Conviviendo mejor en la escuela y en el Liceo. Orientaciones para abordar la convivencia escolar en las Comunidades Educativas. Chile: Ministerio de Educación. Recuperado desde http://www.mineduc.cl/usuarios/convivencia_escolar/doc/201203291223210.Conviviendo.pdf

Unesco (2015). La violencia homofóbica y transfóbica en el ámbito escolar: hacia centros educativos inclusivos y seguros. Chile: Unesco. Recuperado desde http://www.convivenciaescolar.cl/usuarios/convivencia_escolar/File/2016/UNESCO%20Violencia%20homofobica%20y%20transfobica%20e

Fuente artículo: http://compartirpalabramaestra.org/columnas/como-puede-contribuir-el-manual-de-convivencia-con-la-formacion-de-ciudadanos-activos

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El profesor cierra los ojos

22 de febrero de 2017 / Fuente: http://compartirpalabramaestra.org

Por: Miyer Pineda Pineda

Reflexiones de un profesor en medio de su ajetreado salón de clases.

El profesor cierra los ojos. Está agotado. Piensa en el momento en el que se metió en esto. Sonríe. No es para tanto (¿En verdad no es para tanto?). Comprende que ser profesor implica un diario ejercicio de reflexión sobre lo que significa entrar a un aula: ese espacio de construcción de sentido, ese espacio de construcción de lo humano. Se olvida del mundanal ruido; intenta recordar la imagen de su maestro favorito, aquel que se alejaba del concepto de profesor, o de docente, o de “facilitador”, (uno de sus jefes insiste en llamarlos así, porque las nuevas teorías dicen que así hay que llamarlos ahora). El profesor está cansado, imagina a Sócrates, -no como “corruptor” de menores sino como “facilitador”-; imagina a Cristo rodeado de algunas personas, lo imagina como “facilitador”, luego como profesor, finalmente como maestro, sobre todo cuando dicen que dijo: “Mi reino no es de este mundo”.

Intenta recordar a sus maestros de escuela o de colegio; uno que otro resalta en su memoria; había una profesora que golpeó a un par de niños con un palo de rosa; hubo otro que hizo lo mismo con un compañero de curso (incluso a él lo golpeó en dos oportunidades: puño en esternón). Uno más fue alcalde de la ciudad.  A los demás se los tragó el olvido. Se concentra en los que se alejaban de ser olvido y tristemente confirma que comienzan a desvanecerse. Los defiende; debieron ser importantes para alguien, para algún estudiante. Les reconoce el valor de haberlo soportado en clase; en soportar su inmadurez, su lento crecimiento. Luego, pasa a la Universidad. Allí sí hubo un maestro que se encumbró sobre los demás profesores. Era caleño y era poeta; contaba que había sido alumno de Estanislao Zuleta.

Se repite aquella conclusión: ser profesor implica un diario ejercicio de reflexión sobre lo que significa entrar a un aula: ese espacio de construcción de sentido, ese espacio de construcción de lo humano, a través del poder de la palabra.

El profesor cierra los ojos. Está cansado pero debe continuar. Tanto por calificar, por corregir, tantos formatos por llenar. Además debe dedicarle algo de tiempo a su familia. Se imagina a Sócrates llenando formatos (castigo para un ágrafo); se imagina a Aristocles llenando formatos, se imagina a uno de sus estudiantes estrella -Aristóteles- llenando formatos. Recuerda haber leído en algún libro que Aristóteles tenía unos 16 años cuando conoció a Platón, quien a su vez conoció a Sócrates. Se pregunta: ¿En qué momento ser maestro se volvió llenar formatos? Quiere continuar leyendo la novela de Padura; le dijeron que es mejor que cualquier libro de Isabel Allende; quiere leer algún libro de pedagogía aunque uno de sus compañeros le dijo que “la pedagogía se la habían inventado para los malos profesores”; quiere ver la película que le prestaron y que le va a cambiar la vida. Piensa que la escuela sería mucho mejor si profesores, directivos y estudiantes, tuvieran derecho a ver al menos una película a la semana: ¿cómo cambaría la visión de mundo de docentes y alumnos con 40 películas al año?  El cine como estrategia para taladrar la rutina. Ahora lo entiende, o cree que concluye algo: sus mejores maestros fueron esos con los que siempre estuvo solo, puliendo sus demonios, sus fantasmas interiores, los que lo atravesaron con el asombro. Comprende que, si en ese momento tuviera que elegir a un maestro, éste sería Carl Sagan o quizás Condorito; aprendió mucho de ‘Cosmos’: lo asombraba. Condorito era el humor, y a veces la ironía. Asombro, humor, ironía… ¿Y si el gran Carl Sagan le hubiera dado clase en el aula, él, como estudiante, se habría dado cuenta? Delira. Fantasea. Eso hacemos los seres humanos todo el tiempo. Recuerda que su mejor maestro de la universidad terminó siendo su amigo, y que las conversaciones que sostuvo con él eran más productivas que muchas clases magistrales de otros docentes. Esa es otra clave. El aula: ese espacio de construcción de sentido, ese espacio de construcción de lo humano… se dignifica a través del diálogo. Pero en una educación diseñada a tal punto que pareciera evidenciar que a través de los formatos cultiva un acelerado fetichismo temático, ¿cómo acercarse al diálogo?

El profesor abre los ojos. El asombro y el humor. Piensa que debe intentar en las semanas que vienen ser como Carl Sagan mientras busca alguna sonrisa; mientras cumple el papel de facilitador; mientras algunos de sus estudiantes fuman marihuana en los baños, o andan conectados todo el tiempo, explorando múltiples formas de alienación. Mientras hace el papel de portero, enfermero, psicólogo, chofer, prestamista (algunos alumnos le deben dinero), y hasta de sparring de alguno de sus compañeros al que le cayó mal desde el principio porque vio su llegada al colegio como una competencia o algo así… “Ese es el sino del poeta”, habría dicho su maestro de universidad, y luego habría citado a Borges o a Zuleta, o sabrá Dios a qué otro sabio; quizás habría citado el mismo refrán que utilizó Sagan en El mundo y sus demonios: “Enciende una vela en lugar de maldecir la oscuridad”. Ahora recuerdo que en el prefacio de este libro, Sagan destroza a sus maestros; solo valora a algunos de los que le enseñaron a nivel universitario.

El profesor cierra los ojos; mientras el tiempo pasa y piensa que debe hacer lo posible para que a él no le suceda lo mismo… es decir, no quiere ser olvido en la mente de sus estudiantes. Se repite aquella conclusión: ser profesor implica un diario ejercicio de reflexión sobre lo que significa entrar a un aula: ese espacio de construcción de sentido, ese espacio de construcción de lo humano, a través del poder de la palabra.

Fuente artículo: http://compartirpalabramaestra.org/columnas/el-profesor-cierra-los-ojos

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La educación artística: asignatura pendiente

22 de febrero de 2017 / Fuente: http://compartirpalabramaestra.org

Por: Mauricio Mora Rodríguez

Una mirada sobre la situación de la educación artística en el país.

Quiero empezar este texto aclarando que no soy licenciado en educación artística y que la relación más cercana que he tenido con ella es cuando leo o escribo. Sin embargo, he tenido la fortuna de estar en contacto con muchos compañeros que orientan esta materia y puedo afirmar que, el viejo adagio de nuestras mamás, “nos quedó grande esta materia”.

Cada vez parece más difícil hablar de una educación para el posconflicto sin tener en cuenta el papel que deben desempeñar el arte y la cultura como elementos de reconciliación e integración. Sin embargo, en la gran mayoría de las instituciones la educación artística sigue ocupando un lugar decorativo donde los perfiles para dictar la asignatura no son los indicados o su intensidad horaria es reducida; en fin: la enseñanza del arte  parece una cuestión de trámite en muchos de los colegios del país.

Considero que ese es el primer error: no valorar todo lo que el arte y la cultura ofrecen al desarrollo de los seres humanos y sobre todo de niños y jóvenes. Una verdadera enseñanza de la educación artística reinventa el mundo, incrementa la capacidad de asombro, propone la apropiación de la creatividad, abre puntos de vista singulares, en definitiva: abre las puertas a las distintas formas de analizar un problema para poder resolverlo; contrastando con otras asignaturas para las que sólo existe una óptica y una solución.

El otro problema por el que creo que pasa la educación artística tiene que ver con el enfoque que algunos docentes le dan y aquí sí quiero referirme a las palabras de la profesora Luz Elena Acevedo Lopera, experta en el tema, quien afirma que esta asignatura se ha visto como un lugar donde el estudiante debe aprender unas técnicas para la pintura o para la música o para cualquier dimensión que se haya propuesto el colegio, ella cree que esas habilidades se deben dejar para la facultad de bellas artes, por ejemplo, si el estudiante quiere seguir la disciplina artística, pero que el arte es mucho más allá que eso, y ella habla de la necesidad de que desde la clase de educación artística se dé el enfoque hacia la expresión personal: que el arte sea, más que una recolección de técnicas una forma de expresarse; lo que me recuerda el proyecto de “Las Fridas” en el que Oswaldo Rocha y Edith Vernaza, en el que sin necesidad de tanta técnica, demostraron que mediante el arte se puede hacer catarsis.

Esas niñas vestidas de Frida Khalo, por medio del arte, subliman su dolor y lo utilizan como herramienta creadora es la prueba irrefutable de la necesidad que se tiene de una apropiación del arte en un país necesitado de reconciliación.

Considero que ese es el primer error: no valorar todo lo que el arte y la cultura ofrecen al desarrollo de los seres humanos

Las preguntas que surgen son ¿qué estamos esperando para darle a la educación artística y cultural el lugar que se merece dentro de nuestras prácticas pedagógicas?  ¿Vamos a seguir apostándole únicamente a la formación de las materias que solicita la OCDE para meternos en el baile de los países desarrollados o nos atrevemos a invertir tiempo y dedicación para hacer de este, no sólo el país más educado, sino el más cultural de América latina?

Fuente artículo: http://compartirpalabramaestra.org/blog/la-educacion-artistica-asignatura-pendiente

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