Page 2328 of 2735
1 2.326 2.327 2.328 2.329 2.330 2.735

Urgencias, incertidumbres e incongruencias en la educación.

Se necesita una hoja de ruta y un calendario que no olvida la derogación de la LOMCE y su sustitución por una nueva ley.

Por: Vicente Diaz.

Iniciamos un nuevo curso escolar en un sistema educativo atribulado por la presencia de viejas y nuevas urgencias, así como por la aparición de nuevas incertidumbres y preocupantes incongruencias.Sabemos que la educación es un bien público que nos concierne a todos, que nuestro futuro depende en buena medida de su calidad y que, precisamente por eso, no puede administrarse desde planteamientos políticos e ideológicos particulares, sino que debiera ser la sociedad en su conjunto, en su multiplicidad de tendencias ideológicas y culturales, quien se ocupara de él, evitando su modelación cíclica en función de los vaivenes electorales. Así pues, sabemos de la urgencia de alcanzar el pacto inteligente que precisa nuestro sistema educativo, a fin de abordar, cuanto antes, la mejora de algunos indicadores educativos esenciales en la sociedad del aprendizaje: la mejora del abandono educativo prematuro de nuestros jóvenes, elevar la tasa de graduación en secundaria postobligatoria de nuestra población activa…. Una urgencia tan encallada como la conformación del nuevo Gobierno.

Sabemos desde diciembre de 2013 que, “para obtener el título de graduado en la ESO será necesaria la superación de la evaluación final” (reválida). Sabemos también que “la evaluación final de ESO correspondiente a la convocatoria que se realice en el año 2017 no tendrá efectos académicos”, por tanto, no condicionará la titulación en la ESO. Sabemos que dicha exigencia es una excepción en los sistemas educativos europeos. Y sabemos también que el título de la ESO obtenido en el presente curso, tanto por la opción de Enseñanzas Académicas como por la de Enseñanzas Aplicadas, resultará válido para proseguir estudios en la Secundaria Postobligatoria en cualquiera de sus modalidades. Pues bien, si todo ello es así y la prueba final de la ESO de 2017 ni tiene ni validez académica, ni está previsto que sirva de pilotaje para convocatorias posteriores, al tiempo que tendrá un coste significativo (deberán ser profesores externos a cada centro quienes las corrijan), ¿para qué hacerla? Resulta incongruente, inconsistente e innecesaria. Así es que estará plenamente justificada la objeción de la misma, en tanto en cuanto se puede abordar la sustitución de la LOMCE por el nuevo marco normativo que precisa la educación española.

También sabemos desde diciembre de 2013 que, “para obtener el título de Bachiller será necesaria la superación de la evaluación final” (reválida). Igualmente sabemos que “la evaluación final de Bachillerato correspondiente a las dos convocatorias que se realicen en el año 2017 únicamente se tendrá en cuenta para el acceso a la Universidad, pero su superación no será necesaria para obtener el título de Bachiller”. Del mismo modo, sabemos que “el titular del Ministerio de Educación establecerá, antes del 30 de noviembre de 2016, las características, el diseño y los contenidos de la prueba final de Bachillerato”, cuya realización material corresponderá a las Administraciones educativas autonómicas. Asimismo, sabemos que esa prueba final de Bachillerato se referirá a cinco materias troncales generales (una de ellas vinculada a una modalidad de Bachillerato), dos materias troncales de opción elegidas por el alumno (según la modalidad de Bachillerato cursada), una materia específica también a elección del alumno y Lengua Valenciana y Literatura.

Es urgente clarificar los procedimientos generales de admisión a las enseñanzas universitarias oficiales de Grado

Pero nuestros estudiantes de 2º de Bachillerato, y sus profesores, han comenzado el curso desconociendo dichas características, así como la vinculación (y ponderación) de las modalidades de Bachillerato y de las diversas materias cursadas por aquellos con los diferentes Grados universitarios. Una evidencia de la incertidumbre en la que se halla sumido nuestro sistema educativo y de la irresponsabilidad de quienes la han generado. Una incertidumbre que ha de sumarse a la que afecta a los Técnicos Superiores de FP, de Artes Plásticas y Diseño y Enseñanzas Deportivas, desconocedores igualmente del procedimiento de admisión que hayan de superar para acceder a los estudios universitarios para el curso 2017-2018.

Tamaña incertidumbre exige la máxima urgencia en la clarificación de los procedimientos generales de admisión a las enseñanzas universitarias oficiales de Grado que pudieran establecer las Universidades. Así pues, resulta imprescindible y de extraordinaria urgencia: a) hacer visible cuanto antes (por supuesto antes de Navidad) las características concretas de las pruebas de cada una de las materias; b) definir la adscripción de las materias troncales de cada modalidad de Bachillerato, y en su caso de las materias específicas que corresponda, a las ramas de conocimiento en las que figuran ordenadas las enseñanzas universitarias oficiales de Grado (por cierto, una adscripción que debiera ser válida para todas las universidades públicas españolas, como ocurría con la PAU del 2008), y c) determinar la ponderación de las materias de Bachillerato para el procedimiento de admisión a la Universidad para el curso 2017-2018.

Estas dos últimas urgencias debieran clarificarse, incluso, para antes del 31 de octubre del presente año, al tiempo que se extiende dicha clarificación a los procedimientos de admisión de los citados titulados en FP, Artes Plásticas y Diseño y Enseñanzas Deportivas.

Una hoja de ruta y un calendario que no olvida la derogación de la LOMCE y su sustitución por una nueva ley de educación, aprobada a partir del pacto inteligente y responsable que la educación española necesita. Pero, mientras tanto, deberíamos entre todos (no es suficiente acuerdos parciales entre unas cuantas Universidades y/o comunidades autónomas  mirando hacia la anterior PAU) hacer frente a las incertidumbres, incongruencias y urgencias que he señalado. Para ello, nos vendría bien recordar aquellas palabras que Antonio Machado (y su Juan de Mairena): “Es más difícil estar a la altura de las circunstancias que au dessus de la mêlée”. Y las circunstancias de nuestros estudiantes de Bachillerato nos lo exigen.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/19/opinion/1474287590_561146.html

Imagen: http://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2016/09/19/opinion/1474287590_561146_1475509861_noticia_normal_recorte1.jpg

Comparte este contenido:

Los profesores no tienen la culpa de todo.

Una campaña de la Fundación Promaestro trata de poner en valor la figura de los docentes,Sólo el 8% de los profesores españoles considera que su trabajo es valorado por la sociedad, según la OCDE.

Por: Olga R Sanmartin.

Todo el mundo tiene una opinión sobre la educación y sobre lo que los profesores deberían hacer. Desde la madre metida a bloguera hasta el gurú que imparte charlas TED, pasando por los políticos que hacen y deshacen leyes educativas, todos tienen infalibles teorías pedagógicas. Que si «los profesores deberían aprender del modelo finlandés»; que si «los docentes deberían quejarse menos y trabajar más»; que si «el maestro debería saber adaptarse a cada niño»; que si «la escuela debería dejarse de experimentos y centrarse en lo básico: las Matemáticas, la Lengua y el Inglés»…

Hace tan sólo un par de décadas, los profesores eran figuras revestidas de autoridad y respetabilidad que nadie se atrevía a contestar. En la era de internet, donde la información es gratis y circula por todas partes, el docente no sólo es cuestionado sistemáticamente, sino que se le responsabiliza de todos los males. Si los niños no saben, es culpa del maestro; si no son felices, también.

En el Día Mundial del Maestro, la Fundación Promaestro ha rendido homenaje a los profesores en un vídeo en el que ironiza sobre la tendencia que tenemos a opinar sobre aquellas cosas que creemos que sabemos. «Los profesores deberían hacer…» es una frase que se oye a la puerta del colegio casi tanto como la de «cada niño es un mundo».

«Vivimos un momento en el que se habla más que nunca de educación y, sin embargo, la opinión de los docentes se nos presenta casi siempre en un segundo plano. Queremos que las personas que vean el vídeo, se muevan o no en el ámbito educativo, sean un poco más consciente de la presión que soportan los profesores y que se pregunten hasta qué punto su voz está siendo, en no pocas ocasiones,gravemente deslegitimada», expresa Jorge Úbeda, director de la Fundación Promaestro, una ONG creada para «impulsar una cultura que valore y reconozca justamente a los profesores».

Hasta Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación en funciones, ha salido este miércoles para pedir que «todos reflexionemos sobre la necesidad de que la sociedad en su conjunto reconozca el trabajo de nuestros maestros y profesores».

Los profesores pasan por una prolongada crisis de reputación. Según el CIS, la profesión docente está entre las 10 más valoradas por los españoles, pero sólo un 6,5% de la población animaría a su hijo a optar por esta carrera. El informe Talis de la OCDE apunta que el 95% de los profesores en España está satisfecho con su trabajo, pero sólo el 8% cree que su trabajo es valorado por la sociedad, cuando, en la media de los países, este porcentaje es del 31%.

A todo ello no ayudan los grupos de WhatsApp que han creado los padres para seguir en contacto después de clase y que a menudo sólo sirven para criticar al profesor. «Suelen ser una fuente de ruido que no beneficia en nada a la autonomía educativa de los alumnos y que genera tensiones y conflictos evitables entre los colegios y las familias», opina Úbeda, profesor asociado de Historia de la Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.

Úbeda también cree que «las campañas antideberes», como la que ha lanzado la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), «vuelven a cargar las culpas sobre las espaldas de los docentes y hacen más grande la brecha existente entre los profesionales y las familias».

«En ningún caso hay estudio alguno que pruebe que los deberes sean nocivos», sostiene Úbeda. «¿Para cuándo las familias van a proponer un boicot a los horarios de tarde de sus empresas, o a las reuniones a deshora?», plantea.

¿Realmente era necesario crear una fundación para empoderar a los docentes? «Nuestra propuesta consiste en ayudar a que los profesores creen redes de conocimiento educativo que les ayuden en su ejercicio profesional y que les permitan reconocerse a sí mismos como los expertos profesionales en educación escolar que son», indica Úbeda. Para ello, organizan encuentros entre maestros en los que se intercambian prácticas y experiencia.

Fuente: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/05/57f3ca3546163f57348b458c.html

Imagen: 

http://k.uecdn.es/html5/html5lib/v1.9.1-ue2/modules/KalturaSupport/thumbnail.php/p/108/uiconf_id/8704917/entry_id/0_btjolm1k/height/402?

Comparte este contenido:

La consulta sobre el Nuevo Modelo Educativo: la dificultad de la reflexión.

Por: Pluma Invitada.

El foro de consulta con académicos y especialistas en política educativa sobre el Modelo Educativo y  la Propuesta curricular para la educación obligatoria, estuvo marcado  por los  signos de nuestros tiempos: la dificultad de la reflexión, los límites y los candados representados por el acotamiento en tiempo y forma de las intervenciones sugeridas por los mediadores “de casa” interpretando  una  síntesis –más bien  la reducción – de los temas puestos a la mesa, la prisa, siempre la prisa como forma de sustitución  del  análisis requerido en una época clave.

Corto el periodo destinado a  revisar  los materiales escritos  que nos presentaron: magnífico papel y colorido  de las presentaciones del modelo y el currículo materiales  que si bien  servirán para una revisión con nuestros alumnos en   futuras lecciones, no permiten  emitir argumentos de peso para  retroalimentar desde nuestras especialidades, los contenidos, problemas y métodos cuya revisión obviamente demanda lapsos escasamente disponibles por los asistentes desde sus obligaciones  institucionales  y personales .

¿Representa  el llamado Modelo educativo realmente los requerimientos de marcos para una reforma según nuestro contexto o es más bien la formulación  de deseos y “deberes”?   De hecho nuestros alumnos de las escuelas de educación, los pedagogos, los normalistas, los sociólogos y los psicólogos educativos  conocen, saben y manejan  desde los inicios de su carrera la enorme distancia entre el deber ser y el ser, entre el fruto de ambiciones y sueños, y la realidad pura y dura en que se pretenden. Pareciera atinado el cuestionamiento que ahí se hiciera  sobre cuál era el país  en el que  busca desarrollar los requerimientos, alcanzar las propuestas  cumplir las condiciones ¿Cómo? ¿Dentro de qué condiciones políticas, cuáles, alumnos, qué tipo de docentes?

Y entonces cabe plantearse si el foro, los foros …. servirán a las autoridades que nos convocaron  dentro de los límites  de que disponen,  para corregir mediante  un profundo análisis, los serios problemas que el modelo presenta, o si el modelo no es más que un referente plantado como la propuesta restrictiva de la crítica que permitiera superarlo.

Entonces y desde lo anterior cabe preguntarse entre otros ¿ el dominio atinado de   la historia de las reformas educativas mostrado  por algunos colegas servirá  para repensar  el presente y  ubicar los cambios surgidos como necesidades  de  2012 a la fecha, o esta reforma es una más de  las que se han venido intentando desde esa época o aun desde otras anteriores?

¿Les será productivo el llamado a atender en versiones posteriores de  la  Escuela al Centro, la importancia, ausente en la versión original, de los destinatarios potenciales: niños, jóvenes y docentes quienes debieran figurar como actores fundamentales  junto a las actividades del aprendizaje y la labor de la enseñanza,  elementos que debieran  enfatizarse en tal concepción ?

Por otra  parte, la sugerencia de  atención al plagio ¿Servirá para atender las posibilidades aparentemente existentes, corregir la bibliografía, reconocer los créditos necesarios  y preparar  actitudes de los futuros alumnos  frente a las posibilidades  de reproducción de textos y a la repetición de ideas del modelo incluidas  sin el reconocimiento correspondiente?

Frente a lo anterior algunos salimos del foro pensando que más que evaluaciones de rasero, se hubieran  requerido serios diagnósticos de las condiciones institucionales, personales y sociales  de  una gran  diversidad de medios educativos que representan a nuestro sistema escolarizado público y privado.

¿Cómo formaremos alumnos críticos, capaces de solucionar problemas medulares,  frente al acoso de medios masivos que se confirma  simulan y engañan o frente a la desaparición sistemática  de quienes discrepan e  intentan desnudar  las apariencias pretendidas?  Cómo argumentarán los alumnos de hoy, maestros del futuro frente a la pretensión de dominio  dogmático de iglesia e iglesias, religión y religiones? ¿ Qué papel tendrán  frente a  gobernadores y  secretarios, en fin, frente a un sistema político que impone sus planteamientos con la ayuda de cuerpos militares y policíacos reconocidos como “nuestros verdaderos pilares de la democracia”?  Que camino seguirá la Reforma en la paradoja representada por un discurso  que ofrece recursos ilimitados  cuando simultáneamente  la prensa señala recortes a la educación y la cultura?

Probablemente muchos en el foro habrán enfatizado –con esperanza o no –  la necesidad de una construcción elaborada, analítica , reflexiva y consensuada que demandaría  el cambio o  los cambios,  para su logro.

Frente a la conjunción precipitada de trozos selectos y pretensiones de diverso tipo que el  modelo   presenta  como  el marco directivo de una Reforma de reformas  los académicos y especialistas se encontraron desarmados por los candados propuestos mediante normas establecidas, tiempos y temas acotados a través de una  presentación  del que se impuso y muchos seguimos de forma obediente. Es probable que muchos salieran de ahí pensando  en el pobre papel jugado  aun cuando desde el principio corrían el riesgo    de constituirse en un potencial  garante de un discurso  preestablecido:  X número de foros, Y número de asistentes, Z número de consultados constituyen la fuente de afirmación de las pretensiones de Reforma lo que permite mostrar el carácter democrático de los procesos seguidos.  No será esta la primera ni la última vez que esto suceda.

Muchos  invitados al foro asistieron con la curiosidad sociológica de quien escasamente  es convocado desde la esfera del poder  por su especialidad o por su campo de estudio porque seguramente no dirá lo que se busca, no afirmará lo que se pretende  y sí enfatizará  – en condiciones como ésta –  la necesidad del análisis, el estudio  y  el debate de muchos temas planteados en el modelo.  Muchos  habrán recomendado revisar la extensa  producción de académicos  y especialistas  que han dedicado un tiempo considerable a tratamientos diversos de los múltiples problemas que atraviesan a la formación  y a la educación publica y privada tratados hoy con la banalidad y la prisa que exige discurso preestablecido , ojalá lo último aquí señalado sea atendido por nuestros convocantes.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-consulta-sobre-el-nuevo-modelo-educativo-la-dificultad-de-la-reflexion/

Imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2016/08/unspecified-1mm-300×200.jpg

Comparte este contenido:

Opinión emprende Programa de Padrinos para incentivar la lectura en niños y jóvenes.

Por: Analiz Justiniano.

Bolivia tiene lo que varios países en América Latina están buscando consolidar en sus sistemas educativos formales: un tiempo obligatorio dedicado a la lectura diaria en las diferentes materias curriculares.

Sin embargo, tiene deficiencia en lo que otros países no tienen problemas: una oferta variada de libros y textos accesibles para los estudiantes.

La medida asumida este año por el Ministerio de Educación establece la lectura obligatoria de 10 minutos en todas las materias de educación regular antes del inicio de cada jornada escolar.

Esta actividad que busca reforzar el hábito de lectura en los estudiantes -cuyo porcentaje es bajo a nivel nacional-, necesita un elemento clave para su éxito y su consolidación: los alumnos necesitan tener a mano libros y textos de lectura.

No obstante, a veces esto no es posible, especialmente en los colegios fiscales o de convenio, ya que los padres no tienen un presupuesto de dinero extra para adquirir material de lectura.

Esta situación limita el cumplimiento de esta disposición educativa. En este sentido, el periódico OPINIÓN creó la revista denominada “10 minutos de lectura”, que se publica los martes y es preparada por personal especializado en pedagogía y didáctica, con el objetivo de que los estudiantes no solo puedan leer, sino también hagan ejercicios de escritura.

El diario apuesta por este producto, porque está consciente de la necesidad de que nuestros niños, niñas y jóvenes descubran el placer de la lectura y, a través de este hábito, se vaya revirtiendo el deterioro del nivel educativo en el que egresan los bachilleres en el campo de la escritura y la compresión escrita.

Los reportes de docentes de universidades que reciben a bachilleres informan que, en muchos casos, existen hasta 15 problemas de redacción en un solo párrafo y que los trabajos de titulación no se entienden porque no se trata solo de deficiencias, sino de serios problemas que están ocasionando que la comunicación misma se ve afectada.

Por lo explicado, ahora OPINIÓN está impulsando el Programa Padrinos de Lectura, que consiste en que una institución, empresa o persona se comprometa a apadrinar a uno o varios cursos de una escuela fiscal, sugerida por la organización que trabajan con la niñez cochabambina Save the Children, para que cada martes los alumnos reciban un ejemplar del diario y del suplemento de lectura.

Fuente: http://opinion.com.bo/opinion/articulos/2016/1004/noticias.php?id=201541

Imagen: http://opinion.com.bo/opinion/articulos/2016/1004/fotos/010650_600.jpg

Comparte este contenido:

Competencias del docente en la educación inclusiva.

Por: Paula Troya.

La educación inclusiva ha sido objeto de múltiples debates a nivel mundial. Se desprenden de allí los análisis de las políticas establecidas en nuestros países, y si las mismas garantizan una educación bajo el principio de que todos los alumnos son sujetos de derecho.

Según la UNESCO (2005) la educación inclusiva se inspira en un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo. Debe desarrollar el potencial humano y el sentido de la dignidad y la autoestima, y reforzar el respeto por los derechos humanos. Implica cambios y modificaciones de contenido, enfoques, estructuras y estrategias basadas en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar. El discurso debe estar ligado a la práctica educativa.

Si respetamos las legislaciones y reconocemos que las personas son sujetos de derechos, las autoridades están obligadas a crear las condiciones para su cumplimiento. Entre ellas la política educativa.

La educación inclusiva tiene que ser abordada como una propuesta para facilitar el acceso, la permanencia y garantía de un aprendizaje exitoso para todo el estudiantado, desde el preescolar, primaria, secundaria hasta la universidad.

Debemos considerar otras variables para promover y respetar la participación del alumnado en el aula de clases como es el docente, que dirige el proceso de enseñanza aprendizaje, diríamos que es uno de los pilares fundamentales. Nos preguntamos, entonces, cómo debe ser el docente que tiene la responsabilidad de orientar este proceso.

Si el concepto de competencias es multidimensional e incluye distintos niveles como saber (datos, conceptos) saber hacer (habilidades, destrezas), saber ser (actitudes y valores). Es la capacidad de un buen desempeño en contextos complejos y auténticos. Podemos entonces proponer algunas competencias específicas como las siguientes: en el conocer; que domine la tecnología aplicada a la educación, maneje criterios técnicos pedagógicos comunes del campo profesional para brindar atención educativa a todos los alumnos, comprenda las bases teóricas que sustentan sus estrategias y que permiten direccionar su aprendizaje de manera efectiva, conozca las leyes y normas nacionales e internacionales de las personas con discapacidad como sujetos de derecho, que conozca las potencialidades de sus estudiantes y propicie su desarrollo. Qué debe hacer: aplique diferentes criterios científicos de evaluación basadas en las particularidades de los alumnos y los utilice para valorar y replantear sus estrategias de aprendizaje, ponga en práctica estrategias adecuadas para atender las diferentes necesidades de sus estudiantes, promueva recursos y alianzas estratégicas con la comunidad que fortalezcan la educación inclusiva, que participe en la investigación-acción para propiciar transformación de las practicas que realiza en el aula. Cómo debe ser: flexible y creativo ante la diversidad del estudiantado y sus circunstancias, propicie una cultura inclusiva en la escuela con participación de la comunidad familia y entorno, asertivo en su comunicación con los estudiantes, el personal docente, padres y madres de familia, aplique un enfoque filosófico sobre la valoración de la persona como ser humano.

La formación del docente es importante para cumplir con esta noble misión de facilitador en el aula de clases, su compromiso y vocación es parte de una filosofía de vida hacia la atención de la diversidad del alumnado.

La Universidad Especializada de las Américas UDELAS a nivel del país, es pionera en la formación de los profesionales especializados a nivel superior que atienden la diversidad funcional por discapacidad, la diversidad cultural y de género, lo que, sin duda, ha impactado en la transformación de nuestras escuelas, propiciando una educación para todos y todas.

Fuente:

http://laestrella.com.pa/panama/nacional/competencias-docente-educacion-inclusiva/23963372

Imagen: https://infoes.examtime.com/files/2013/10/competencias-del-docente-moderno-ExamTime.jpg

Comparte este contenido:

Video: Padres exigen reinstalación a maestros Escuela Leonardo Bravo

América del Norte/México/11 de octubre de 2016/

En la Escuela primaria Leonardo Bravo, el movimiento de padres y madres de familia demandan la restitución de los maestros de sus hijos, no admiten la decisión de la SEP. Alrededor de cien padres y madres de familia y docentes de la Agrupación magisterial nuestra clase, discuten sobre los despidos a maestros en lucha contra reforma educativa. Exigen reinstalación y resuelven que los maestros entrarán al plantel a dar clase a sus hijos.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=59cHU-8XLuk

Imagen: 4557268b75eb4291d5e-41c649821d3b6b5cdbf6b11ec1d89955.r57.cf2.rackcdn.com/pictures/2016/10/10/1536442.jpg

 

Comparte este contenido:

Retos de la inclusión educativa en México.

El trabajo titánico en el sistema educativo no está en enseñar a un niño con discapacidad, sino en enseñar a las personas a aceptar la diversidad como algo natural.

Por: Teresa Sánchez Gómez.

Mucho se ha hablado de la inclusión como un objetivo de la reforma educativa nacional en tanto su pretensión de garantizar el derecho a todas las niñas, niños y jóvenes a una educación de calidad en igualdad de oportunidades y con un claro enfoque en la equidad.

El término, mal empleado en el uso cotidiano, se ha enfocado principalmente al acceso y permanencia en la escuela. Esto provoca que las estadísticas gubernamentales arrojen un frío conteo de cuántos alumnos en desventaja asisten a la escuela y lo contrasten con cuántos no desertan, presentando esto como un éxito de la inclusión. Sin embargo, este triunfalismo del gobierno exhibe su ignorancia sobre la importancia de la inclusión y los retos a los que se enfrenta el sistema educativo. Hasta el momento, abrir las puertas de la escuela a una diversidad de alumnos solamente asegura la posibilidad de que estén en el aula.

La inclusión real es aún un sueño, un esperado final feliz para todos esos alumnos que ejercieron su derecho a graduarse, pero no su derecho a participar y a aprender en las escuelas. Son aquellos que ingresaron con una característica que se tomó como desventaja en un sistema construido a partir de jerarquías y distinciones: su género, sus características biológicas o el fenotipo que presentan, su etnia, nivel económico, religión o cultura, todos pueden ser motivos para convertirse en “el otro”.

En este escrito quiero abordar la categoría de “normalidad” contrapuesta a la de “discapacidad”, las cuales cobran vida en un sistema educativo a partir de la división de Educación Regular y Educación Especial.

En la actualidad, la Educación Especial funciona en los Centros de Atención Múltiple (CAM) como servicio escolarizado para alumnos en condición de discapacidad o trastornos graves del desarrollo, y en las Unidades de Apoyo a la Escuela Regular (USAER*). Un USAER es una célula de especialistas que se encuentran dentro de las escuelas trabajando en colaboración con los maestros de grupo. Este grupo concentra su atención en los alumnos en situación educativa de mayor riesgo de exclusión o que enfrentan barreras para el aprendizaje y la participación.

Sin embargo, estas dos modalidades de atención no siempre son suficientes para asegurar que todas las niñas, niños y jóvenes con discapacidad logren su plena inclusión.

A pesar de la operación de estas unidades en las escuelas regulares, la segregación a veces persiste, ya que un niño con discapacidad es visto, la mayoría de los casos, como un problema. Con frecuencia he visto maestros que relegan, sobreprotegen y tienen muy bajas expectativas de ellos, por lo que la atención se descarga en los especialistas, quienes, en algunos casos, insisten que la tarea de educarlos es del profesor de grupo.

En principio, podría pensarse con buenas intenciones que el Centro de Atención Múltiple es la mejor opción educativa para los niños en condición de discapacidad. Sin embargo, aún con especialistas, los alumnos no aprenden más; por un lado, el sistema no brinda muchas veces los espacios, materiales y personal adecuado; por otro, muchas veces se proyectan bajas expectativas sobre los alumnos, generando una condescendencia que se expande o proviene de la familia, y se refuerza en las aulas y en la sociedad misma.

En mi experiencia profesional en CAM, he sido testigo de cómo los niños con discapacidad desde educación inicial o preescolar muestran un mejor desempeño en distintos aspectos en las pocas escuelas regulares donde verdaderamente se valora la diversidad y se genera un ambiente de seguridad y calidez. Esto se refleja en que tienen mayores oportunidades de interacción y participación con sus compañeros, se sienten motivados, desarrollan iniciativa y autonomía; sus pares y maestros los tratan con naturalidad, se sienten integrados. Sus familias realizan sus actividades cotidianas al contar con una escuela cercana al lugar donde viven y les da tranquilidad.

No sucede así con los niños que siempre han cursado su escolaridad en CAM. A ellos les es difícil asistir a escuela regular porque se les mira desde el prejuicio, desde la limitación, desde lo que les falta. Lo mismo sucede con sus padres que se han conformado con esta atención educativa segregada y aunque el CAM les sea lejano (existen pocos CAM en comparación con escuelas regulares) confían en que su hijo es bien atendido, aprende en la medida de ¨sus posibilidades”, en donde sus compañeros o sus padres no los juzgan ni los critican y no digo que este proceder esté mal, sino que ésta es la mejor opción educativa que existe para ellos.

Por ello, escuchamos múltiples historias de padres que acuden de un lugar a otro buscando atención educativa para su hijo, rogando que sean recibidos en escuelas cercanas a su domicilio. Otras tantas de niños con discapacidad que asistían a CAM y que por situaciones familiares se cambian de domicilio a zonas rurales o marginales y tiempo después, incluso años, los padres regresan a reinscribirlo informando que ese tiempo su hijo o hija no asistió a la escuela porque cerca de su casa no había “escuela especial” y que “en las otras” no lo quisieron recibir.

¿Es esto legal? O más allá, ¿es esto justo? ¿Por qué no todo niño independientemente de su condición puede acudir y ser bien recibido en la escuela cercana a su hogar? ¿Por qué permitimos como sociedad esta diferenciación?

Como docentes, como individuos y como grupos sociales, aún nos rehusamos a ser incluyentes. ¿Qué podríamos hacer los maestros para serlo? En principio, habría que desmontar la noción de discapacidad para darnos una oportunidad de aprender y de enseñar a partir de las fortalezas de los alumnos, trabajar sobre la potencialidad y no sobre las carencias. Mirar que las barreras para el aprendizaje y la participación se dan en la interacción y no es el niño el que las presenta, sino son los contextos las que se las imponen.

Para lograrlo, desde el marco institucional, la SEP debe mostrar con hechos que cumple a cabalidad con las acciones que le competen: mejoras en la infraestructura y el personal, un verdadero apoyo y motivación a las y los docentes y la creación de condiciones para la autonomía de las escuelas que les permitan llevar a cabo proyectos inclusivos. Pero quizá, el mayor desafío sea la profesionalización docente y la puesta en marcha de estrategias de atención educativa a la diversidad.

El proceso de cambio debe surgir desde la escuela misma contemplando a cada alumno como un ser único, irrepetible y diferente que tiene derecho a que el Sistema Educativo Nacional le garantice el acceso, la permanencia, la participación y el aprendizaje partiendo desde la equidad. Como profesores, es posible la inclusión en el aula con compromiso, haciendo lo que nos gusta hacer, considerando a cada niño como una historia, una oportunidad para ser mejor.

Los maestros necesitamos tener altas expectativas sobre todos los niños.Necesitamos generar un cambio de enfoque fundamental: entender que la diversidad no obstaculiza el aprendizaje, lo favorece al crear relaciones de interdependencia positiva desde lo que cada ser humano es. De manera que no sólo se tiene la oportunidad de enseñar, sino de aprender de los demás.

Si los profesores dejamos de ser directivos e implementamos un trabajo interactivo como enseñanza recíproca, con tutorías entre pares, trabajo en pequeños grupos, planificamos atendiendo a las particularidades de todos y cada uno de los alumnos del grupo, entonces estaremos avanzando hacia la inclusión.

La reflexión como cuerpo docente -sobre la inclusión- nos permite ver qué tan falaz es nuestra visión de un niño como “aquel que no puede” o que “obstaculiza el trabajo con los demás”. ¿Qué sería de una planeación de clase que estuviera centrada en lo que cada niño no puede hacer? ¿No es cierto que planeamos desde sus conocimientos previos? Es absurdo construir un sistema basado en las incapacidades de sus alumnos, por ello, considero erróneo -hacerlo así- en el caso de aquellos alumnos “con discapacidad”.

La inclusión se logrará cuando el maestro (que existen muchos): comprenda y conozca a cada uno de sus alumnos; tenga una actitud propositiva de verdadera aceptación a la diversidad y aproveche la misma, y desarrolle proyectos áulicos que den cabida a la participación y el aprendizaje de todos y cada uno de sus alumnos.

La verdadera utopía no es la inclusión, sino la lejana naturalización de la diversidad. La mirada sin jerarquías, la abolición de los pretextos para negar el derecho a ser de los demás. El trabajo titánico, entonces, no está en enseñar a un niño con discapacidad, sino en enseñar a las personas a aceptar la diversidad como algo natural, para que ya no sea necesario hablar de inclusión sino de convivencia.

Fuente: http://www.animalpolitico.com/blogueros-aprender-es-mi-derecho/2016/10/03/retos-la-inclusion-educativa-mexico/

Imagen: http://planoinformativo.com/stock12/image/2015/Septiembre/19/nina-down2.jpg

Comparte este contenido:
Page 2328 of 2735
1 2.326 2.327 2.328 2.329 2.330 2.735