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Violencia vsus sensibilidad

Por: Tahira Vargas García 

Nuestra convivencia social presenta en algunos de sus rasgos la mediación de la violencia. En la cotidianidad se muestran relaciones interpersonales y sociales donde el uso de violencia verbal, física y psicológica es continua y permanente. Una suerte de desesperación e impaciencia en el trato personal y colectivo baña la interacción social con poco espacio para escucharnos detenidamente, respetarnos y fluir desde el silencio hacia una cultura de paz.

La cultura de paz se construye en la cotidianidad. Actitudes, valores y patrones de convivencia de forma pacífica y armónica se aprenden en la socialización en la niñez y adolescencia desde múltiples herramientas pedagógicas y desde distintas prácticas sociales.

Una de las principales herramientas para construir cultura de paz es la educación musical.

“Se ha demostrado suficientemente que la música desarrolla la atención, la concentración, la memoria, la tolerancia, el autocontrol, la sensibilidad; que favorece el aprendizaje de las lenguas, de las matemáticas, de la historia, de los valores estéticos y sociales, y que contribuye al desarrollo intelectual, afectivo, interpersonal, psicomotor, físico y neurológico. Investigaciones recientes, realizadas en los Países Nórdicos y en el mundo anglosajón, han seguido los pasos del modelo húngaro, llegando a las mismas conclusiones sobre los espectaculares efectos educativos de la música”. (Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado 2005: 13-16)

La educación musical es una disciplina fundamental en la educación de niños, niñas y adolescentes porque desarrolla su sensibilidad, autoestima y fortalece su identidad cultural. En el momento en que la escuela inicia sus clases en el acto de bandera con danza, toque de instrumentos y canto, la alegría y la armonía permea las aulas y puede extenderse a toda la comunidad.  Estos rasgos son fundamentales en la formación de una cultura de paz tan necesaria en nuestra sociedad.

“Niños, adolescentes o jóvenes que cantan, tocan o danzan con sus compañeros, aprenden a escucharse y a sentirse a sí mismos, tanto como a los demás, lo que desarrolla en ellos de forma casi autónoma la valoración del grupo como actor, y el respeto a todos los compañeros”.(IBIDEM)

Impartir educación musical es más que una clase de música aislada o un coro que se forma solo para ciertos “eventos” y “actos”. La educación musical supone un proceso educativo en el que niños, niñas y adolescentes se forman desde edades tempranas escuchando, tocando, danzando, percutiendo y creando música con su cuerpo, su voz e instrumentos musicales e integrando esto a las distintas áreas de conocimiento.

La integración de la educación musical como disciplina prioritaria en el currículo educativo (inicial, básica y media) y en la cultura local es urgente.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/violencia-vsus-sensibilidad-8966755.html

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El 90% de los docentes cree que su labor mejora la sociedad, pero solo la mitad se siente reconocido

Por: Educación 3.0

Más del 80% de los docentes creen que la tecnología puede facilitar el aprendizaje del alumno y el 70% de ellos se tienen que formar en tecnología por su propia cuenta. Estos son algunos de los datos que recoge un estudio reciente sobre el papel de la tecnología en la educación actual.

Más del 90% de los profesores y futuros profesores está orgulloso de formar a los ciudadanos del mañana y creen que su profesión contribuye a crear una sociedad mejor. Sin embargo, a pesar de que son conscientes de su relevancia social, sólo la mitad (56%) se siente bien reconocido en su profesión.

Así lo muestran los datos recogidos en un estudio realizado por la plataforma internacional de sostenibilidad Quiero y Samsung Electronics, que busca conocer el papel que está jugando la tecnología en la educación actual y el que podría tener en el futuro. Para ello, se han entrevistado a docentes de Primaria y Secundaria, tanto de escuelas públicas, privadas y concertadas, así como a alumnos de último año del máster en Educación Secundaria y estudiantes del grado de magisterio.

Según el informe, el 70% asegura que se sienten sometidos a mucha presión por parte de las familias de los alumnos, aunque, a pesar de ello, solo el 16% manifiesta tener conflictos con los padres de alumnos con mucha o bastante frecuencia.

En este sentido, cabe destacar que tanto los profesores actuales como los futuros profesores (un 73%), consideran que la educación y el respeto de los alumnos hacia los docentes es mucho peor que el de la generación de hace 10 años, según los datos extraídos del estudio.

La tecnología, un elemento fundamental para la integración en la sociedad

El estudio también destaca que más del 70% de los profesores se forman en tecnología para la educación por su propia cuenta, o bien con ayuda de otros profesores, Internet, tutoriales o directamente experimentando con herramientas y aprendiendo a base de ‘prueba y error’.

Además, casi la totalidad de los profesores españoles (89%) coinciden en que, para estar integrados en la sociedad, tienen que estar al día de los avances tecnológicos. En esta línea, más del 80% coincide en que la tecnología en la educación puede facilitar el aprendizaje del alumno. De hecho, el 67% siente que la tecnología puede ayudar a relacionarse mejor con el alumno y saber más sobre ellos (por ejemplo, qué necesitan, qué piensan, qué les gusta).
labor docente

En este sentido, el 71% de los docentes también considera que la tecnología fomenta el trabajo en equipo, la interacción con los compañeros, la creatividad y otras competencias sociales.

Por otro lado, a pesar de que la tecnología está presente en la educación, hay una percepción mayoritaria (88%) de que su uso en las aulas es menor que el uso general que hace la sociedad, según los datos. En este sentido, al 71% de los profesores le gustaría sacarle el máximo rendimiento a esta en el aula para adaptarse a las necesidades propias de la sociedad en la que vivimos.

Una educación personalizada

Otro de los aspectos que se observa en el estudio es la idea de que un buen uso de la tecnología puede contribuir en el avance de una educación personalizada; una educación que ponga en el centro las necesidades particulares de cada alumno.

En esta línea, la tecnología permite una mayor adaptación y flexibilidad para poder abarcar una diversidad cada vez mayor en las aulas. Tal y como desgrana el estudio, cuando la tecnología se centra en el alumno favorece su empoderamiento, es decir, se hace más responsable de su educación.

Los retos de la educación actual

El informe también hace hincapié en los retos a los que se enfrentan los profesores en el futuro. Así, se resaltan dos tipos de retos: estructurales y socioculturales. Entre los estructurales, destaca el de las aulas ‘masificadas’ (el 72% piensa que el ratio de alumnos por clase es uno de los principales problemas para poder formar a los alumnos adecuadamente), acompañado, en menor medida, de un malestar por un cambio constante en las leyes que rigen la Educación. Le sigue la dificultad de impartir un temario que consideran demasiado extenso y que deja poco espacio para trabajar en valores y competencias sociales.

Entre los retos socio-culturales, el más necesario es el de conectar con los alumnos, tanto personalmente como con los contenidos, ya que se percibe que la distancia entre generaciones es cada vez mayor. Esta preocupación se articula en la necesidad de captar la atención e interés del alumno para poder ejercer su labor de profesor. Muy ligado a este reto de conexión y a la educación personalizada a la que se aspira en el futuro, está el reto de gestionar la diversidad en las aulas, que cada vez es mayor. Otro desafío importante está en la necesidad de formarse y usar adecuadamente la tecnología en las aulas, muy ligado a la necesidad de introducir nuevas metodologías de enseñanza que permitan la conexión tan deseada y alcanzar esa educación personalizada ideal.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/labor-docente-mejora-la-sociedad/

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I jornadas de feminismo libertario CNT Santander

Por: Tercera Información

22, 24, 25, 29, y 3 de julio.

Organizadas por CNT Santander.

PROGRAMA

Jueves 22 de julio
#19:30 horas:
Presentación del libro «Lo común sentido como sentido común»  a cargo de su autora Patricia Manrique.

Lo común sentido como sentido común quiere ser una herramienta para combatir el credo neoliberal y, a la vez, hacer las militancias más habitables. Lleva  cabo un repaso a las filosofías contemporáneas que ponen el acento en lo común contra el mantra neoliberal, para apostar por una idea de lo común sentido y sensible, heterogéneo, abierto y concreto. De su mano, la autora hace una crítica de la noción de comunidad e identidad con que se opera en las izquierdas para apostar por un “comunismo sensible” que no sólo politice lo doméstico sino que “domestice lo político”, poniendo en valor político la contracultura femenina.

Inscripción para esta actividad.

Sábado 24 de Julio
#18:30 horas
Presentación del libro “Mujeres Punk: Las Pioneras de Nuestra Escena” a cargo de su autora Maritxu Alonso, creadora del sello discográfico Uterzine.

¿A cuántas mujeres punks podrías nombrar en un folio en blanco? ¿Alguna de ellas es instrumentista? ¿Qué historias podrías contar de sus trayectorias?
A través de este libro, Maritxu Alonso visibiliza a quince protagonistas estatales que formaron parte de bandas en los inicios del movimiento punk. La autora estará compartiendo el proceso de investigación feminista llevado a cabo, los resultados de sus viajes y entrevistas, así como las dificultades de la autogestión y sus inquietudes actuales.

Inscripción para esta actividad.

#19:30 horas
Charleta comunitaria: Encuentro de mujeres en la escena punk cántabra.
Espacio no mixto. Espacio seguro para mujeres (¡¡todas!!) y personas no binarias .

Anímate a compartir tus experiencias en un espacio colectivo de seguridad y comodidad donde podrás expresarte libremente para que crezcamos más juntas y unidas. Nos apetece compartir de manera intergeneracional cómo han sido nuestras socializaciones como punkis en la escena local y de qué manera nos han atravesado ciertas cuestiones cisheteropatriarcales comunes, como por
ejemplo, la competitividad entre mujeres, la jerarquización social en base a nuestro género o
la minusvaloración como «novias de», así como las dificultades para asumir otros roles diferentes a
los establecidos. ¡Queremos que este encuentro rompa con nuestras barreras y nos hermane a todas!

Inscripción para esta actividad.

Domingo 25 Julio
¡Espacio libre para crianzas y familias!
#12:00 h
Cuentacuentos «La gente fuerte» a cargo de After Perdices.

«La Gente fuerte» nos descubre la fuerza en personajes inesperados como señoras ancianas, gusanos, niñas pequeñas, peregrinas e incluso familias con buen oído. Entenderemos que la fuerza, no sólo es física y que en estas historias cuando amenaza la agresión se imponen otras fortalezas como la inteligencia, la bondad o la solidaridad>>.

Objetivos:
-Plantear referentes sanos que resuelven sus problemas sin acudir a la violencia.
-Plantear como referentes negativos a antagonistas que privan de la libertad a los personajes sir-
viéndose de su fuerza física y de las amenazas.
-Promoción, rescate y disfrute de la memoria oral de los pueblos.
Duración:
45 -50 minutos.

#12:45 h
«Pinta y colorea a las pioneras del punk.» Dinamiza Uterzine y grupo de feminismo de CNT Santander.

Espacio libre para crianzas y familias donde podrás pintar y colorear a quince pioneras punkis del estado español. Trae tus propios rotus de casa o, si se te olvidan, no te preocupes porque tendremos material seguro desinfectado con protocolo COVID.

Inscripción para estas actividades.

Jueves 29 de julio
#20:00 horas:
«Charla y café con las chicas de CNT». «Taller de encuadernación japonesa».
Dinamiza el grupo de feminismo de CNT Santander. Espacio no mixto. Espacio seguro para mujeres (¡¡todas!!) y personas no binarias.

Más información e Inscripción

Sábado 31 de julio
#20:00 horas:
Charla-taller de «cultura y género», y realización de collage colectivo, a cargo de Colectiva La Ruda.

La charla taller está pensada para aquellas personas entre 15 y 65 años, que tengan interés por identificar, analizar y transformar las bases socioculturales de la desigualdad de género.

Se analizarán para ello diferentes soportes culturales (cine, literatura, publicidad, medios de comunicación, etc.) con la intención de reflexionar sobre su importancia como vehículos que producen y reproducen una determinada cultura de género. Además, para finalizar la sesión y como forma de plasmar los aprendizajes y las experiencias vividas nos serviremos de la técnica artística del college.

Esta herramienta nos permitirá pensar en las posibles transformaciones de nuestra realidad a partir de nuevas y posibles miradas.

¿QUIÉNES SOMOS?

Colectiva La Ruda es un colectivo que nace de un interés  común por generar un espacio en el que compartir, reflexionar y pensar las posibles transformaciones de los malestares de género con los que cotidianamente (mal)convivimos, a partir del análisis crítico y el uso de herramientas culturales.

Duración: 2h 30min

Inscripción para esta actividad.

Todas las actividades son abiertas y se realizarán en el local de CNT Santander (C/ Vista Alegre 11), pero necesitan de inscripción previa para control de aforo a través de los formularios de cada actividad.

INFO: feminismo@santander.cnt.es

TRAE LA MASCARILLA| MANTÉN LA DISTANCIA| ESPACIO VENTILADO| HIGIENE DE MANOS

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/19/07/2021/i-jornadas-de-feminismo-libertario-cnt-santander/

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Las escuelas clandestinas a un año de la pandemia

Por: Sofía García-Bullé

Los retrocesos generalizados de escuelas burbujas y metodologías para un regreso escolar seguro, obligan a tomar medidas radicales.

La educación en línea se volvió un recurso invaluable para la continuación de la labor docente alrededor del mundo, hemos publicado extensamente sobre el rol de la enseñanza a distancia en tiempos de pandemia, pero para muchas familias y maestros no ha sido la única opción para proseguir con la formación de niños y jóvenes. Cuando son viables, las escuelas clandestinas han sido alternativas radicales pero útiles, para que los alumnos no solo no pierdan clases sino que sigan ejercitando las habilidades sociales que se desarrollan en un contexto presencial.

Las escuelas clandestinas son espacios creados de manera provisional en casa. Se conforman de grupos pequeños. Familias y maestros organizan contenidos y horarios propios tratando de seguir lo más cercanamente posible el plan que tendría la secretaría de educación de su localidad si tuvieran clases presenciales. También definen el grado académico a impartir de acuerdo a la edad de los alumnos y el año que estarían cursando.

¿Por qué son necesarias?

Desde que inició la pandemia, gobiernos de distintos países han intentado aplicar protocolos que permitan una continuación de la educación presencial. Estas son las escuelas burbuja. Argentina, por ejemplo, implementó este esquema de escuela burbuja desde octubre del año pasado en las instalaciones oficiales y con aprobación del gobierno.

Se impusieron medidas estrictas para llevar a cabo este retorno controlado. Las clases debían de ser de dos horas y en tanda, realizarse al aire libre, los grupos en sesión no debían exceder el máximo de 10 alumnos y la periodicidad debía ser de una vez por semana o quincena, dependiendo de la escuela. Estas iniciativas fueron efectivas por un tiempo, pero su propósito de ser el primer escalón de un regreso general a clases se vio truncado por un rebrote que generó cifras de 304 casos de COVID-19.

Inglaterra, por otro lado, está por suspender las escuelas burbuja por completo debido a un repunte de diagnósticos positivos de COVID-19. The Guardian reportó que estas instancias de educación aisladas brindaban servicio a 640 mil alumnos. Pareciera que los esfuerzos de reabrir las escuelas, aún con capacidad limitada y medidas de seguridad, funciona por períodos breves, pero se vuelve insostenible apenas la población general se encuentra cerca de un rebrote. Sin vías a una solución definitiva con respecto a la viabilidad de la educación presencial, padres de familia y maestros se ven orillados a generar nodos didácticos independientes que son las escuelas clandestinas.

¿Por qué no son sustituto de la educación formal?

Por la naturaleza independiente de las escuelas clandestinas, ha sido difícil establecer una política uniforme con respecto a estos esfuerzos comunitarios. Considerando que son familias y personal docente quienes están a cargo, no suelen contar con registro en las dependencias de educación de su región, como es el caso de México, donde las clases siguen sin reanudarse y algunas escuelas preescolares han tenido que registrarse como instancias infantiles para poder regresar de manera no oficial, los demás niveles de educación básica y media siguen suspendidos.

Sin validación reglamentaria, estas instancias educativas si bien son opción para crear una ilusión de normalidad y sí generan aprendizajes, no producen grados académicos. Sin embargo, la razón principal por la que persisten podría no ser su capacidad de impartir enseñanza académica sino, como se mencionó anteriormente, habilitar a los niños a ejercitar la socialización.

De acuerdo a expertos en psicología, no se puede subestimar el valor de las habilidades sociales dentro de la experiencia escolar. Sostienen que son enseñanzas tan importantes como las académicas y que los niños necesitan para aprender a convivir, compartir con otros, comunicarse asertivamente, ejercer la tolerancia, la empatía y otras facultades fundamentales para su desarrollo psicológico y gestión de su salud mental.

Es así como se desenvuelve el dilema más complicado que enmarca la situación actual con respecto a la educación, porque si bien las escuelas clandestinas no son sustituto de la educación formal, la educación en línea tampoco es sustituto para la educación presencial en términos de socialización y medio para procurar el contacto y actividades que los niños necesitan para una formación completa.

Durante el tiempo en que nos vayamos acercando a una oportunidad real para un regreso a clases seguro, las escuelas clandestinas van a seguir surgiendo en las esferas sociales que sean capaces de sostenerlas, especialmente en tiempos de rebrotes que obligan a los recintos oficiales a cerrar sus puertas.

¿Cuál es tu opinión acerca de las escuelas clandestinas? ¿Piensas que dada la situación actual de la oferta educativa son necesarias? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx

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¿Quedarse en casa?

Por: Stavros Stavrides

“Quédese en casa, manténgase a salvo” ha sido un lema utilizado por muchos gobiernos para garantizar que las medidas tomadas para limitar la pandemia sean aceptadas por las poblaciones urbanas que quedan a merced del miedo y la desesperanza. Sin embargo, esto no fue solo una medida de control y protección. Lo que realmente ha surgido durante los días de la pandemia es una destrucción permanente de lo común, entendido como el ámbito de la corresponsabilidad y el compartir en y de la ciudad. Y este proceso de destrucción incluye dos partes complementarias: la redefinición del espacio público y la redefinición del espacio doméstico. Las políticas de bloqueo se han dirigido directamente a restringir los usos del espacio público en nombre de evitar el contacto con posibles portadores del virus. Los encuentros con otras personas se demonizaban si no se consideraban actos ilegales y signos de “comportamiento irresponsable”. Aunque la mayoría de las personas a menudo se ven obligadas a tocar a otras personas en autobuses y trenes subterráneos abarrotados, se anunció que cruzar caminos en público es una condición arriesgada y peligrosa. Se alienta que prevalezcan la sospecha y el miedo, supuestamente como una forma de promover la protección individual. En muchos casos se desarrolla una vigilancia exteriormente militarizada del espacio público, siendo el ejemplo más profundo la vigilancia de la población por parte del Estado chino. Según la actual mutación de la retórica neoliberal, la «mano invisible del mercado» (considerada como el mecanismo para asegurar el «desarrollo» y la prosperidad), es menos confiable que el «puño de hierro del Estado» (considerado como el mecanismo para asegurar la satisfacción de lo considerado como la necesidad más crucial, la seguridad). El espacio público, así, se convierte en el lienzo de la obediencia, más que en el escenario de la pluralidad.

Por otro lado, la casa se convierte en el único lugar en el que los habitantes de la ciudad deben desarrollar sus vivencias sociales y reproducir su existencia social, obligados como están a quedarse en casa. Como sabemos, en muchas sociedades el hogar es mucho más que el contenedor de la vida individualizada, de la privacidad individual. Las familias (nucleares o extensas), así como los diferentes grupos de convivencia, son a menudo en tales sociedades nodos de redes de ayuda y apoyo mutuo, aunque también pueden generar antagonismo. Obligar a las personas a quedarse en casa significa también convertir las potencialidades de colaboración que se hacen posibles a través de estas redes en amenazas inminentes de incomodidad y enfrentamiento. Sin la experiencia de la vida pública mediada por intercambios vecinales y encuentros urbanos, el hogar se convierte en prisión. Y aquellos que se ven obligados a tolerarse mutuamente en todos y cada uno de los momentos del día, reaccionan de maneras que promueven, hasta un grado paroxístico, asimetrías de poder y antagonismos.

No es casualidad que los casos de violencia intrafamiliar se hayan multiplicado en este contexto. Tener que trabajar en casa (teletrabajo), dar clases o estudiar en casa (teleeducación), entretenerse en casa (tele-cine, tele-ejercicio, etc.) e incluso consultar a médicos de la misma forma (tele (consejos, telepsicoanálisis, etc.), significa tener que hacer frente a prioridades contrastantes dentro de un espacio limitado y en el contexto de diversas necesidades relacionadas con la edad, el género, la educación, la salud, etc. se reduce así a la producción de micro-mundos completamente separados y listos para explotar.

Por supuesto, también hay quienes no tienen una casa donde quedarse. Los que viven en la calle y, a menudo, participan en redes extremadamente complejas de supervivencia cotidiana en y a través de las transacciones callejeras. Y en muchas partes del mundo son un gran porcentaje de la población. Para ellos, la campaña “quédese en casa” simplemente significa mantenerse fuera de la vista. Desaparecer. Abandonar la ciudad. «Realmente no nos importa si sobrevives», parecen decir las élites gobernantes a esas personas. Aparte de su evidente cinismo, este enfoque destruye una peculiaridad doméstica, una apropiación hogareña del espacio público que es una de las corrientes más cruciales de la vida en la ciudad.

Recuperar el espacio público frente a medidas injustas y altamente discriminatorias significa, en efecto, recuperar las plazas y calles como espacios en los que las personas pueden desarrollar las reglas de uso común e inclusivo. Sin embargo, «mantenerse a salvo» significa garantizar la protección higiénica para todos, así como la protección de las políticas que apuntan explícitamente a promover el poder y las ganancias de unos pocos al tiempo que limitan los derechos de la mayoría. Para recuperar la ciudad y el derecho a la ciudad necesitamos recuperar, al mismo tiempo, las potencialidades de la convivencia doméstica. Walter Benjamin, mientras observa la vida en mitad de la guerra en Nápoles, ha señalado: “… la casa es mucho menos el refugio al que se refugia la gente que el depósito inagotable de donde sale la inundación”. ¿No es esta quizás una forma de imaginar un espacio urbano común después de una pandemia? Una especie de espacio producido, desarrollado y soñado como ámbito y medio de una sociedad basada en el cuidado mutuo, la igualdad y la libertad.

Fuente de la información e imagen: https://desinformemonos.org/

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“Las redes alteran el sentido de valoración e identidad en los niños”.

Por: Jorge Salazar García

En la entrevista que el ex empleado deGoogle, TRISTAN HARRIS diera a Jeff Orlowski, director del documental “El dilema de las redes sociales”, informó que en la Universidad de Stanford hay laboratorios donde desarrollan tecnologías de persuasión; ahí enseñan técnicas para modificar el comportamiento humano invadiendo el tronco cerebral del usuario, plantarle un hábito inconsciente y programarlo sin que se de cuenta. Revela que cuando estaba en Gmail nadie hacia nada para reducir esa adictividad inducida. Eso le condujo a elaborar una presentación en la que además de alertar a la gente sobre los impactos negativos que el uso irracional de las redes ocasionan dio origen a un movimiento cuyo propósito es evidenciar cómo Google y Facebook, con técnicas de crecimiento acelerado, logran retener su atención. Es como un experimento carcelario: atrapan personas en la matrix y, aprovechando sus debilidades psicológicas hackean su mente para ganar grandes cantidades de dinero. Por cierto, el tío Sam utiliza la tecnología digital en sus golpes blandos y guerras híbridas en contra de los países que no se someten a sus dictados. Empleando las redes sociales magnifica la inconformidad, altera la realidad y crea estados de pánico para derrocar gobiernos legalmente constituidos, tal como lo están intentando con CUBA en estos momentos con la campaña “#SOSCuba”.

“Necesitamos un chupete digital para no sentirnos solos ni temerosos”

Tristan agrega que, operando algoritmos sofisticados, logran alterar el sentido de valoración e identidad de los niños, quienes, al demandar “likes”, esperan ser aceptados socialmente cada cinco minutos. A pesar de que ningún padre quiere que sus hijos crezcan manipulados comparándose con estándares irreales de belleza, las redes los manipula ofreciéndoles un “CHUPETE DIGITAL” cada vez que la soledad, el temor, la tristeza y frustración les invade. Recomienda que, aunque estemos en desventaja frente a esta tecnología, NO debemos darnos por vencidos. Hacerlo, significaría más adicción, polarización, apología de la ignorancia y nihilismo existencial. Imaginen, propone, un mundo en el que ninguno cree en la verdad ni en nadie: sería un jaque mate a la humanidad. Culpa al MODELO actual de NEGOCIOS, pues su corrosiva codicia determina el uso negativo de la tecnología digital.

GUILLAUME CHASLOT: Este ex ingeniero diseñó un algoritmo extremadamente eficiente para aumentar la polarización social dando abrumadoramente “recomendaciones”.

CYNTHIA M. WOKG, (Investigadora de internet y observadora de los Derechos Humanos) afirma que Facebook ENTREGÓ AL EJÉRCITO la tecnología para manipular la opinión pública. Con ella lograron incitar la violencia en contra de los musulmanes, incluyendo asesinatos masivos, incendios de aldeas, violaciones y otros crímenes de lesa humanidad que han obligado a 700 mil a abandonar su país. Desde el centro de mando en Silicon Valley, controlan la información, tal como lo aceptó el director de la Liga Anti difamación judía y ex asesor de Obama, Jonathan Greenblatt, al expresar: “nosotros le decimos a YouTube, Facebook y Twitter a quienes deben censurar”.

¿Cómo logran hacernos adictos?

Utilizando estrategias invasivas de persuasión en las redes se puede generar confusión, ansiedad, estrés, miedo, frustración, narcisismo y adicción. Se inyecta a la gente fuertes dosis de teorías de SUPERACIÓN e individualismo extremos. Mediante programas de RECOMPENSAS INMEDIATAS (likes) se estimula la producción de DOPAMINA (neurotransmisor relacionado con el placer, el bienestar) para trocar las emociones negativas por sensaciones de satisfacción y felicidad. La trampa, como en la drogadicción, es que para generar el mismo placer inicialmente obtenido, conforme pasa el tiempo, debe incrementarse la dósis, lo cual profundiza la dependencia y los estados emocionales que se pretenden evitar.

Tecnopatologías generadas por la red.

Especialistas e investigadores (psicólogos, neurólogos, pedagogos, etc.) han atribuido los siguientes trastornos a la adicción digital.

Nomofobia: pánico a quedarse sin celular o ser apartado de él.

Ciberadicción: necesidad imperiosa de estar conectado a la red. Aún sin ser adicto, como afirmara John Horgan del Wall Street Journal, “el Internet esta convirtiendo a nuestros hijos en cabezas de chorlito, acelerados e incapaces de meditaciones profundas”.

Síndrome de la llamada imaginaria: constante sensación de haberse perdido una llamada o mensaje.

Cibermareo: desequilibrio físico por mantener una postura anormal frente a la pantalla.

Depresión del Facebook: pérdida de interés por las actividades y responsabilidades cotidianas.

Cibercondria: preocupación excesiva de padecer enfermedades conocidas en la red.

Efecto Google: rapidez con la que el cerebro olvida nombres, datos, textos, debido a su disponibilidad inmediata en internet. ¿Para qué gastar memoria si todo esta ahí cuando se necesita?

El síndrome F.O.M.O. (fear of missing out): miedo a perderse algo.

Apnea de WhatsApp: revisión compulsiva del celular para ver si alguien se ha puesto en contacto.

¿Cómo evitar ser atrapados por la red?

Lo primero es reconocer el hecho de que permanecer conectados podría causarnos la pérdida de control de nuestras vidas. Lo segundo es convencernos de que la información es filtrada a conveniencia de quienes pagan por ello, cambiando la manera en que interpretamos el mundo y; por último, intentar usar racionalmente las redes sociales.

Acciones concretas para curar o evitar la adicción.

a)Deshabilitar las notificaciones no útiles.

b)No usar redes sociales hasta los 16 años.

c) Rechazar recomendaciones para ver videos o contenidos de fuentes desconocidas.

d) Seguir a personas con opinión opuesta a la nuestra. De ese modo rompemos “tendencias”, se amplían la visión y la tolerancia; aprendiendo, incluso, de quienes no nos agradan.

e) Desconectarse una hora antes de ir al dormitorio dejando fuera de este el celular, tableta y ordenador.

f) Reflexionar antes de cliquear likes.

Los padres de la generación “Alfa” (2010-2025), de niños que crecieron con el celular o la tableta en las manos, deben saber que el aumento de la depresión, ansiedad y SUICIDIOS de menores está relacionado con el uso de la tecnología digital. El psicólogo social Jonathan Haidt dice, con base en datos oficiales de los Estados Unidos, que la segunda causa de muerte en esas edades es el SUICIDIO después de los accidentes. En mujeres de 15 a 19 años se duplicaron entre 2007 y 2015 y entre los niños creció 30% en el mismo periodo. Tal tragedia NO es el resultado sólo del uso irresponsable de las redes sociales, sino de la forma irresponsable en la que las redes tratan a sus usuarios.

Fuente de la información e imagen: https://insurgenciamagisterial.com

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Cultura de la exclusión

Por: Leonardo Díaz 

Prejuicio racial que asocia unas características relacionadas con el fenotipo afroamericano como feo, sucio y rechazable, mientras todo lo relacionado con la etnia blanca resulta bello, limpio y deseable.

Basada en sus experiencias como investigadora, la antropóloga Tahira Vargas ha publicado un artículo titulado “Discriminación y sanción en el código penal” (Acento, 6-7-2021) en que reflexiona sobre las prácticas discriminatorias de la sociedad dominicana.

Vargas cita algunos de sus estudios cualitativos para mostrar el sentir de algunas de las personas que sufren la estigmatización producto de los prejuicios identitarios arraigados en la cultura dominicana.

Estos prejucios aprendidos en el proceso de socialización operan institucionalmente: en la escuela, en los centros de salud, en las instancias del poder jurídico y político.

Esta situación genera un efecto deshumanizador que persigue al agraviado durante toda su vida y clausura sus posibilidades de acceso a los bienes a los que tiene derecho en función de su dignidad intrínseca como persona.

Si hay una idea clave en el artículo de Tahira Vargas es que en nuestra sociedad las distintas formas de discriminación (racial, sexual, de género, y de clase) permanecen invisibilizadas.

La noción de invisibilización alude a un conjunto de actitudes, valores y prácticas que se encuentran ocultas o vedadas en el sistema cultural, jurídico y político de una sociedad, en muchos casos ocultas en prácticas que parecen significar lo opuesto.

Por ejemplo, piensen en la práctica establecida por muchos centros educativos dominicanos de obligar a las niñas a alisarse el pelo. Parece una regla inocua relacionada con el cuidado personal, la limpieza o la imagen del estudiantado, y con ello, de la institución.

Lo que la referida norma oculta es un prejuicio racial que asocia unas características relacionadas con el fenotipo afroamericano como feo, sucio y rechazable, mientras todo lo relacionado con la etnia blanca resulta bello, limpio y deseable. En síntesis, lo que esta norma oculta es un prejuicio racista que afecta a la niña del fenotipo rechazado y le enseña a rechazarse a sí misma.

Muchas prácticas y normas racistas, homofóbicas, xenófobas o misóginas se encuentran invisibilizadas en acciones aparentemente igual de inofensivas; otras conductas son más explícitas y claramente ofensivas. Todas constituyen parte de un entramado que convierte a la sociedad dominicana en una comunidad excluyente.

Fuente de la información: https://acento.com.do

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