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Maturana y un nuevo convivir para Chile

Por: Andrés Kogan Valderrama

El reciente fallecimiento de Humberto Maturana Romesín, el pasado 6 de mayo, no solo es la partida de uno de los científicos más importantes del siglo XX, sino quizás una de las figuras sentipensantes más emblemáticas en lo que refiere a crítica del racionalismo moderno.

Sus investigaciones junto a Francisco Varela, en la década de los 70, lo llevó a construir la teoría de la autopoiesis, la cual lo pudo llevar a ganar el premio nobel, al plantear la idea revolucionaria de que los sistemas vivos se producen a sí mismos, dejando en jaque la idea  de objetividad de la ciencia y la autonomía de la razón.

En lo que respecta a su influencia, ha sido crucial su aporte a distintos campos del saber, como son los casos de la educación, comunicación, cibernética, antropología, sociología, psicología y las ciencias de la vida, en donde autores como Niklass Luhmann, Vittorio Guidano, Gregory Bateson y Fritjof Capra, entre muchos otros, han planteado lo fundamental que han sido sus aportes para el desarrollo de un constructivismo radical, cuestionador de las tradicionales dualidades modernas, como lo son objeto-sujeto, cuerpo-mente, razón-emoción, salud-enfermedad, cultura-naturaleza.

De ahí que su mirada siempre haya sido transdisciplinaria, posracionalista y muy crítica de concepciones del mundo reduccionistas provenientes de la ciencia objetivista y de filosofías antropocéntricas. No por nada, su desarrollo de una biología del conocer y del amor en los últimos años que vivió, en estrecha colaboración con Ximena Dávila en el Instituto de Formación Matríztica, buscaba incesantemente situarse desde un paradigma relacional y amoroso, en donde la empatía, el cuidado, la reflexión desapegada de certezas, la confianza y la convivencia democrática fueron sus horizontes hasta el día de su muerte.

Asimismo, es imposible no nombrar a quizás su máximo referente, su propia madre, Olga Romesín, de formación aymara, con quien aprendería que lo más importante en la vida es el colaborar y el compartir en comunidad. Por eso su fuerte crítica al fundamentalismo de grandes ideologías totalizantes, supuestamente liberadoras, que derivarían en la práctica en meras doctrinas que han imposibilitado la reflexión y a un buen convivir.

Es desde ese lugar, que Maturana manifestó siempre su crítica a modelos políticos centrados en la competencia, en la negación del otro, a través del racismo, machismo, clasismo, y de un desapego completo de la Madre Tierra, como si fuéramos los únicos seres vivos, lo cual nos tiene en una crisis climática que está poniendo en riesgo la condiciones mínimas de vida en el planeta.

No es casualidad por tanto, que durante el estallido social de octubre del 2019 en Chile, que derivaría en una histórica revuelta popular en el país y un inédito proceso constituyente, Maturana haya planteado que “El llamado estallido social fue una queja por no ser visto. Porque el Estado no estaba cumpliendo con el compromiso fundamental de ocuparse por el bienestar de toda la comunidad. Y esto tiene que ver con el trasfondo de esta cultura centrada en la competencia” (1).

Esta fue una de las últimas reflexiones que planteó Maturana sobre lo que estaba ocurriendo en Chile antes de morir, la cual sintoniza y se entrelaza completamente con lo que vienen planteando los distintos movimientos sociales en Chile (feminista, indígena, socioambiental, regional, estudiantil), en tanto no solo una crítica al modelo neoliberal y al fundamentalismo de mercado que se impuso en dictadura y se profundizó en los últimos 30 años, sino también en la búsqueda de un nuevo Estado y sociedad, centrado en la colaboración y en la confianza.

Por lo señalado anteriormente, con la elección de constituyentes el 15 y 16 de mayo en Chile, se abre una nueva posibilidad de construir un país distinto, en donde nos pensemos por primera vez el tipo de convivir que queremos tener, sin exclusiones, donde la interculturalidad, sustentabilidad, la diversidad sexual, la equidad de género, el derecho a la diferencia y los buenos vivires, se concreten en un nuevo marco institucional, que permita vincularnos de otra manera.

Han sido décadas de abusos, maltratos y abandono del Estado a sus ciudadanos y al resto de los seres vivos, por lo que tomar en serio las reflexiones de Humberto Maturana Romesín, puede ser un buen aporte para construir un horizonte más democrático.

1: https://www.cnnchile.com/pais/humberto-maturana-democracia-frases-estallido-social_20210506/

Fuente: El autor escribe para OVE

Imagen: https://www.flickr.com/photos/arselectronica/6108753288

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Tesis sobre el relato: uno de educación

Por: Darío Balvidares*

El escritor, crítico y ensayista, Ricardo Piglia, nos ha dejado tantísimas ideas para pensar la literatura, pero una de esas ideas brillantes es su tesis sobre el cuento[1]  en la que desarrolla el desplazamiento  en la estructura del cuento en dos historias, la historia 1 o historia en primer plano y la historia 2 como la historia oculta que se cifra en la historia 1. Es decir, que no sólo se trata de qué se cuenta, sino de cómo se cuenta, lo que haya que contar.

Quien esté leyendo este breve artículo, en este momento, estará esperando la explicación sobre los renglones que acaba de leer, incluso más, el porqué del título.

Ahora bien, generar el suspenso es otra de las atribuciones de las que se precia un buen cuento; cita Piglia una de las notas que el célebre Antón Chéjov había dejado: “Un hombre en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a su casa, se suicida”, he ahí una historia para contar, pues – dice Piglia – va contra lo convencional (jugar-perder-suicidarse).

La historia 1, podría ser la del juego que enmascara la historia 2, la del suicidio que se devela al final, eso sucedería en el cuento clásico con final sorpresivo; pero en el cuento moderno, las dos historias se cuentan al mismo tiempo y se abandona el final sorpresivo, las dos historias entran en tensión pero no se resuelven nunca.

A esta altura, lectxr, estamos a punto de entrar en el relato de la presencialidad en la educación, aunque la “presencialidad”, casi se haya convertido en una cuestión autónoma, escindida de la educación. Un debate que parece no tener fin en un contexto que además de penoso, no tiene nada de ficción, la pandemia que produjo el covid-19 y sus consecuencias, no son parte de la imaginación literaria.

Sin embargo, alrededor del concepto de “presencialidad” se construye una verdadera narración polifónica, múltiples voces narradoras que producen sentido en el entrecruzamiento de dos sistemas, el lingüístico y el ideológico, lo que podríamos llamar, haciendo la analogía con lo propuesto por Ricardo Piglia, la historia 1.

En una breve síntesis, se produce la narrativa polifónica desde un decreto del ejecutivo nacional que suspende la presencialidad por 15 días en las escuelas en el área metropolitana (conurbano de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma); el ejecutivo de la Ciudad denuncia la inconstitucionalidad del decreto por “vulnerar la autonomía”; la Cámara de Apelaciones de la Ciudad falla a favor del ejecutivo de la Ciudad; un juez Federal, falla decidiendo la nulidad del fallo anterior y por lo tanto le da la razón al ejecutivo nacional, en el medio una jueza rechaza el amparo pedido por una supuesta organización de padres y se declara incompetente.

Finalizados los plazos de suspensión de presencialidad del decreto del ejecutivo nacional, es decir, con posterioridad a la fecha de caducidad, en un fallo extemporáneo de toda temporalidad, la Corte Suprema, de manera no presencial y a distancia para evitar posibles contagios del covid en sus cortesanas humanidades, resuelve sin argumentos “saludables”, a juzgar, incluso, por su propia conducta distante, darle la razón al ejecutivo de la Ciudad.

Hasta ahí, se narra la trama de la presencialidad jurídica, los poderes ejecutivos y judiciales generando discursos sobre un sustantivo abstracto, presencialidad.

La narración polifónica se va completando con las opiniones que va tejiendo el periodismo, que busca la foto “política” que muestre a la dirigencia capitalista unida contra el covid.

Todas esas voces gritan que la presencialidad es “indiscutible”, pero algunas acuerdan con un lado de la “supuesta” grieta y otras del otro.

Mientras tanto en el afuera de Macondo, – me permito usar ese punto geográfico inexistente del genial García Márquez para ilustrar el espacio narrativo del poder –  la realidad, que no es mágica, sigue su curso de contagios.

La presencialidad, la modalidad híbrida, las burbujas aúlicas, los protocolos (disparatados), son sólo descripciones ornamentales, estrategias sólo discursivas pero pobres como dispositivos reales porque el virus es sordo y ciego.

¿Por qué se abandonó el relato de la cuarentena estricta, fase 1, frente a la segunda ola?

Las nuevas cepas no saben de economía, como no lo sabe la cepa original.

¿Qué pasó con el “Quedate en casa”?

Con las contradicciones de uno de los personajes de este relato, el ministro Nicolás Trotta: “No van a volver a las clases con normalidad hasta que haya una vacuna contra el coronavirus[2]; unos meses después, el ministro asume el relato mundializado por la UNESCO y dice: “La vacuna no es condición indispensable para la presencialidad[3]

Ahora hay vacunas, pero no las suficientes y además, les docentes no están vacunados en su totalidad y mucho menos les estudiantes, también imprescindible vacunarlos, puesto que las cepas mutadas complican la salud de les jóvenes.

El otro personaje engrietado es la ministra de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, que tuvo y tiene momentos “brillantes” en cuanto al papel de odiadora serial de les docentes, la educación pública y los buenos presupuestos de educación. Pero una de sus mejores y desopilantes intervenciones fue cuando dijo: “Tenemos millones de papers científicos que confirman que los chicos no son un factor de transmisión masivo, que las escuelas abiertas, al revés de lo que se pensaba antes, son un espacio con protocolos, no solo necesarios, sino posibles”.[4]

Ni la mejor obra de teatro del absurdo, jamás escrita, podría llegar a imaginar tales ensayos de la idiotez frente al acecho permanente de la muerte anunciada.

El gremio docente levanta la palabra, son otra voz en el escenario polifónico, un corifeo que anuncia lo que no se debe: sostener la presencialidad en picos de pandemia. Son los que ponen el cuerpo por el designio de funcionarios, que se consideran dioses olímpicos, gobernando nuestros destinos, minorías que traman el destino de las mayorías.

No sólo no son escuchados, sino castigados por su lucha por la vida con descuentos irracionales o con el contagio viral o con la muerte anunciada.

Argentina supera los 70000 muertos y el funcionariato vernáculo debate la presencialidad escolar, judicializa sus propias miserabilidades y “escribe”, al mismo tiempo, la historia 2 de este relato, la historia oculta, la que nuestra que la única presencialidad administrada es la del covid 19.

Como en la tesis sobre el cuento, en las dos historias hay dos sistemas distintos de causalidad, “los mismos acontecimientos entran simultáneamente en dos lógicas narrativas antagónicas”, dice Piglia.

Para lo que nos ocupa, la historia 1 de la narración polifónica sobre la presencialidad escolar, es el relato del juego en la nota de Chéjov; en tanto que la historia 2, la muerte anunciada (por el covid), la que corresponde al suicidio.

Es hora de que haya una pausa en la narrativa delirante sobre la presencialidad o seguirán conspirando contra la vida e induciendo al suicidio desde la impunidad de sus cargos.

* Profesor y Licenciado en Letras (FFyL-UBA). Fue docente durante 30 años y Rector de la Escuela de Comercio 3, Hipólito Vieytes (CABA). Como investigador es autor de “La educación en la era corporativa, la trama de la desposesión”. Herramienta Ediciones y Contrahegeminía Web (2019) CABA.  Y del ensayo “La novela educativa o el relato de la alienación”  Redes Cultura (2005) CABA, con prólogo de Osvaldo Bayer. Además de decenas de trabajos y artículos publicados en Contrahegemonía Web; Rebelion.org  y Otras Voces en Educación. Durante 15 años fue productor periodístico y columnista del programa radial La Deuda Eterna.

[1] Ricardo Piglia. Crítica y Ficción. Ediciones Siglo Veinte. Buenos Aires. 1990

[2][2] https://www.treslineas.com.ar/trotta-volver-clases-normalidad-hasta-haya-vacuna-contra-coronavirus-n-1602170.html

[3] http://seguinforma.com.ar/trotta-la-vacuna-no-es-condicion-indispensable-para-la-presencialidad/

[4] https://www.treslineas.com.ar/medicos-refutan-soledad-acuna-solo-contagiamos-tambien-morimos-n-1633561.html

Fuente: El Autor escribe para OVE

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¿Cuándo será el Día de las y los Maestros?

Por: Manuel Gil Antón

Dicen que es hoy. En 1917, el Congreso acordó conmemorar el 15 de mayo a quienes laboran en las aulas del país. Las crónicas señalan que se hacía coincidir el festejo con el día que, en 1867, se tomó la ciudad de Querétaro para dar fin al Segundo Imperio. Hace, ya, 104 años.

Dados a tener días para celebrar, conmemorar, festejar o evocar cientos de cuestiones, variopintas en importancia y sentido, se acumularán en los diarios, y todos los medios, odas a las personas dedicadas a la docencia. El arco para la veta declamatoria es amplio: aparecerá la idea del sentido apostólico de su trabajo y la atribución rimbombante de ser la guía de la niñez, el faro que ilumina el futuro del país. Los discursos por parte del poder político, sindical y económico no serán pocos ni escatimarán toneladas de reconocimientos. Palabras, ceremonias, declaraciones, remembranzas y elogios. Inició ya la consabida cohetería desde los altos atriles, mas la pirotecnia es, por definición, fuego artificial.

No es lo mismo el abrazo o la gratitud sencilla de las niñas y niños, sus madres, padres y abuelos, o la de cada quien en su recuerdo a esas maestras y maestros que nos ayudaron a entender las cosas y, no pocas veces, a tratar de entendernos.

Me refiero a esa otra maniobra, hipócrita y repleta de oropel, más falsa que un billete de cuatro pesos: celebrar al gremio un día, sin que llegue el día en que se le respete como una profesión crucial para el desarrollo y consolidación de las condiciones intelectuales y afectivas en nuestra tierra, necesarias, sobre todo, para ya no tolerar más la pobreza y la desigualdad en el acceso a lo que se requiere para vivir con dignidad.

¿Cuándo será el día en que la voz del magisterio será escuchada, y se acallarán por fin las palabras de quienes dicen hablar por él, ostentando un sitio de autoridad educativa o laboral inmerecida, producto de la soberbia del ladrillo en que se encaraman, ignorantes, y la antidemocracia que han hecho costumbre y privilegio?

¿Cuándo será el día en que a las y los docentes se les dejará de concebir como apóstoles menesterosos o rufianes que distan de ser o parecer finlandeses?

¿Cuál será le fecha en que reconoceremos, todos, su labor como una profesión en todo el sentido de la palabra, y dejarán de ser vistos como operadores de los designios y consignas que emiten quienes ocupan un escritorio burocrático apolillado y confunden educar con instruir satisfechos con que millones aprendan a repetir a costa de dejar de preguntar?

¿Cuándo amanecerá el día en que las instituciones en que se forman serán las más importantes en la educación superior, habida cuenta de la enorme complejidad del saber que implica contar con el dominio pedagógico del contenido a enseñar, ese saber teórico y práctico, la forma más alta del conocimiento humano, que genera ambientes donde el aprendizaje es posible?

¿Cuándo será el día en que el pago sea justo, puntual, adecuado y la organización de la docencia no equivalga al sistema administrativo propio de repartir latas de atún?

¿Cuándo –hay que decirlo– los que nos dedicamos a esto haremos un esfuerzo crítico para mejorar nuestros conocimientos, la capacidad de abrir espacios para la educación como práctica de la libertad, y anudaremos demandas con compromisos de hacernos cargo de nuestras fallas y carencias, no menores?

El verdadero día de las maestras y maestros está por venir. No será fecha precisa, sino un proceso largo y complicado. Ojalá sea hoy ocasión de iniciarlo. Urge.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/cuando-sera-el-dia-de-las-y-los-maestros/

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EL NACIONAL

Por: Roberto Patiño

A lo largo de todos estos años de trabajo en Alimenta la Solidaridad y Caracas mi Convive, hemos confirmado que un teléfono nunca será un sustituto del encuentro personal, de la conversación cercana con nuestros líderes, del cara a cara en la calle.

Los proyectos se concretan con la gente, en la proximidad del contacto, desde la conversación franca y directa, pero también es cierto que, las nuevas tecnologías y, sobre todo, los medios de comunicación, ayudan en este esfuerzo de construcción de nuevos liderazgos y contribuyen en el avance del cambio que todos queremos, para lograr una sociedad inspirada en los valores de la solidaridad, la democracia y el emprendimiento.

Las posibilidades que dan las tecnologías, las redes sociales y los medios, han convertido algo tan cercano como un celular en una herramienta de trabajo e información que nos conecta con las experiencias de otras personas. Hemos tenido la suerte de vivir en un tiempo donde comunicarnos, informarnos y coordinar es más fácil y seguimos aprendiendo sobre estas dinámicas que nos permiten estar en contacto en tiempo real con una sociedad civil febril, que se organiza, trabaja y se comunica, para hacer frente a sus problemas.

Imbuidos como estamos en esta “sociedad de la información”, el periodismo profesional, de calidad, con una metodología solvente y respetuosa de los lectores es hoy, más que nunca, necesario para fijar las coordenadas de los hechos que ocurren en el país y en el mundo, una guía personal y profesional que nos protege de la mentira y la manipulación.

Sin embargo, en Venezuela todas estas posibilidades que nos ofrecen los medios, las plataformas comunicacionales y las redes sociales, están bajo amenaza.

Solo en el año 2020, según el informe de la ONG Espacio Público, se denunciaron formalmente 965 casos de violaciones de la libertad de expresión que incluyen el bloqueo al acceso de fuentes oficiales, el cierre de 18 emisoras de radio, 4 medios impresos y 2 medios digitales. El acoso, señala el informe, incluyó la detención arbitraria de ciudadanos que usaron sus redes sociales para advertir sobre posibles casos de coronavirus.

El bloqueo selectivo y temporal de portales web en Venezuela ha obligado a muchos venezolanos a recurrir a sistemas como el VPN, un recurso que no está al alcance de todos y que limita mucho más el acceso de la información, como ha advertido el Colegio Nacional de Periodistas durante la conmemoración, el pasado 3 de mayo, del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

La persecución y acoso constante a los profesionales de la comunicación y a los medios ha obligado a muchos venezolanos a recurrir a las redes sociales, lo que no siempre es una garantía de información confiable y nos expone a la desinformación.

Conocemos de primera mano la vocación represiva del régimen y lo que es una política de acoso y persecución a periodistas y medios se seguirán extendiendo a las redes sociales hasta llegar a las comunicaciones personales.

A lo largo de todos estos años, desde el trabajo de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive hemos apoyado en el esfuerzo de las comunidades por organizarse, hemos compartido y difundido, el trabajo de nuestros líderes y los logros alcanzados por un verdadero poder popular organizado al que hemos acompañado, hemos visto cómo se retroalimenta e imbrica el trabajo en los sectores populares con la labor de los medios de comunicación. En esta tarea destaco el apoyo de El Nacional, un periódico que es historia, referente y modelo del periodismo profesional y comprometido que necesita Venezuela, una cabecera que nos ha dado un espacio para compartir las experiencias de este pueblo que se organiza y empodera.

A nuestros amigos de El Nacional les expresamos nuestra solidaridad y compromiso por la libertad de expresión.

www.robertopatino.com

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/el-nacional-3/
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La digitalización en las aulas, una necesidad del presente

Por: Educación 3.0

La formación en competencias digitales es clave para el cambio que necesitan las escuelas tras la pandemia. Esta fue una de las cuestiones abordadas en el ‘VI Encuentro de profesores de Samsung Smart School’. Nos lo cuenta Elena Diaz-Alejo, Manager de Relaciones Institucionales de Samsung.

La llegada del coronavirus obligó a la sociedad a reinventarse y adaptarse a un nuevo escenario para el que solo unos pocos estaban preparados. En la educación, docentes, estudiantes y familias tuvieron que hacer un gran esfuerzo para adaptar y trasladar la actividad educativa a las plataformas digitales. Pese a que esta adaptación supuso un gran reto para todos, el resultado fue extraordinario y tanto alumnado como profesorado estuvieron a la altura de las circunstancias.

Gracias a la tecnología la educación no se detuvo durante los primeros meses de confinamiento. Así lo muestran los datos recogidos en un estudio realizado por IPSOS para Samsung sobre los hábitos de los españoles durante ese periodo y sus perspectivas de futuro. Según el informe, el 82% de los hogares con niños en edad escolar disponían de los medios necesarios para facilitar la formación online escolar. La pregunta que se hace la comunidad educativa un año después es: ¿cuál será el modelo para los próximos años postpandemia?

Un camino hacia la digitalización

En la actualidad la situación es muy cambiante y seguirá marcada por la incertidumbre hasta que podamos vencer al virus, pero lo que es una realidad es que la digitalización en las aulas ha llegado para quedarse. En estos momentos se han podido retomar las clases 100% presenciales, pero los colegios ya están preparados y dotados de los medios necesarios para hacer frente a los confinamientos puntuales de estudiantes y las posibles nuevas olas de contagios gracias, por ejemplo, a las clases en ‘streaming’.

«En definitiva, la tecnología es siempre un medio que te ayuda a mejorar el aprendizaje, pero nunca puede convertirse en un fin «

Seguramente en el futuro habrá que trabajar en un sistema híbrido que alterne la docencia física con la telemática. Y, no cabe duda, de que esto supone un reto: hay que incrementar las competencias digitales tanto de alumnos como de docentes. Aunque es cierto que cada vez más la tecnología se integra en los procesos educativos, hay que formar continuamente en habilidades digitales. Un profesorado formado, será capaz de abordar cualquier tipo de proyecto educativo con sus estudiantes dentro y fuera del aula. De hecho, un 95% de los docentes que ya venían trabajando con tecnología antes de la pandemia, como es el caso de los centros del proyecto Samsung Smart School, afirman que pudieron acometer este cambio de manera sencilla, puesto que siguieron trabajando de la misma forma que lo venían haciendo hasta el momento, pero desde casa.

Sansung Smart School Elena

La tecnología es un factor clave para impulsar el cambio en las aulas, pero hay que poner el foco en la innovación de las técnicas educativas en su conjunto más que únicamente en los dispositivos.

Además, este cambio metodológico debe complementarse con una formación continua en competencias digitales de los docentes que permita una mayor innovación en las técnicas educativas. Durante el ‘VI Encuentro de profesores de Samsung Smart School’, el profesorado señaló que este cambio debe realizarse de manera paulatina e ir acompañado de formación y desarrollo de contenidos multimedia que fomenten una mayor participación e interés entre el alumnado.

«Debe impartirse una formación de calidad y con carácter abierto, para que cada centro pueda acometer el proceso de cambio metodológico adaptado a su propia realidad y circunstancias «

En este sentido, gracias a la integración de esta, los docentes han podido ofrecer contenidos más ricos y temáticas innovadoras con proyectos de Realidad Virtual, robótica o sostenibilidad, así como acercar la cultura a los alumnos, ofreciéndoles la oportunidad de visitar virtualmente museos o exposiciones. Todos los profesores han recibido la misma formación, pero los resultados han sido proyectos totalmente distintos.

La formación continua, clave en el cambio metodológico

Otro de los puntos que señaló el profesorado fue la necesidad de integrar a las familias en este proceso haciéndoles partícipes a través de una comunicación fluida y constante que les permita involucrarse en el aprendizaje de sus hijos. También se hizo hincapié en la importancia de generar un ambiente de trabajo en equipo en el claustro que implique e ilusione a los docentes en el proceso de transformación; Para ello, destacaron la necesidad de contar con espacios de colaboración, como Samsung Smart School, en los que compartir sus propias experiencias, conectar con otros profesores o conocer las realidades de otros centros educativos.

«Este cambio metodológico no es cuestión de un solo profesor, sino que tiene que formar parte de un proyecto de centro «

Dentro de diez años, las tecnologías permitirán una mayor personalización de los contenidos curriculares adaptándose en mayor medida a los ritmos de cada alumno. Además, con la mediación del canal digital, cambiará el concepto de aprendizaje tradicional y los pupilos se convertirán en sujetos activos de su propia educación, aumentando tanto su motivación como su autonomía. Por su parte, el profesorado debe ir más allá de su labor de transmisores de conocimiento y asumir un nuevo rol de coordinadores o facilitadores para ayudar a los estudiantes a adquirir los conocimientos y capacidades necesarias, además de fomentar los ambientes multidisciplinares y el trabajo en equipo. Por ello, y para que puedan afrontar este cambio metodológico con éxito, la formación debe ser continua, al igual que sucede en otros sectores.

Durante la pandemia el sector sanitario ha sido el que más ha sufrido, ellos han tenido que salvar vidas, pero el siguiente colectivo que más se ha sacrificado y que también merece nuestro reconocimiento ha sido el profesorado. Gracias a esos profesores que han trabajado duro con ilusión y perseverancia para salvar la educación y no dejar que sus alumnos se quedaran atrás. Los grandes cambios requieren tiempo y consenso social, pero como ha evidenciado la situación actual, la implementación de la tecnología en la educación es una necesidad del presente y del futuro.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/digitalizacion-en-las-aulas/

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Las escuelas de los campos de concentración de Corea del Norte: la experiencia de Shin Dong-hyuk

Por: Fernanda Ibáñez

El libro “Evasión del Campo 14” describe cómo en estos campos de concentración los alumnos de primaria asisten a clases seis días a la semana, y los de secundaria siete días, con solo un día libre una vez al mes.

La historia de Shin Dong-hyuk es una de las más importantes a contar si se quiere conocer sobre la experiencia educativa en Corea del Norte, ya que es una de las escasas personas de la que se tiene conocimiento que ha nacido, crecido y escapado de uno de los campos de concentración de este país.

Shin Dong-hyuk vivió en dos campos de concentración diferentes, desde su nacimiento en el campo 14 y su niñez en el campo 18 hasta que escapó a China a sus 23 años. Después de unos años llegó a adentrarse en el mundo occidental donde vivió por un tiempo en California (Estados Unidos) y en Corea del Sur. Hoy en día se dedica a ser voz de los crímenes contra la humanidad que se están cometiendo en su país natal. En el 2012 el periodista estadounidense Blaine Harden, estuvo dispuesto a escuchar su historia, y años después publicaron el libro, Evasión del Campo 14, que está basado en esta historia y el cual relata su niñez y adolescencia dentro de los campos de concentración, su escape victorioso y su adultez. Se ha buscado popularizar el relato de Shin porque no se conoce a otra persona que haya vivido en algún campo de trabajo norcoreano que hoy en día pueda contar lo que realmente pasa dentro de estos. Se sabe de la existencia de estas instalaciones, porque en el libro se relata que gracias a imágenes satelitales de Google Maps, se pueden alcanzar a ver las estructuras, pero es algo que el mundo ha decidido ignorar. Para muchas personas, Corea del Norte puede ser un país sumamente lejano, ya que la cultura se encuentra alienada gracias a la dictadura totalitaria que ha gobernado por 70 años en el país.

Muchas personas desconocen que los campos de trabajo de Corea del Norte han existido veinte veces más que los campos de concentración Nazis y el doble de tiempo que el Gulag soviético. Conocidos como los campos de trabajo forzado que se establecieron en la Unión Soviética, los Gulag comenzaron a operar de 1919 a 1987 donde Gorbachov comenzó el proceso para clausurarlos. De acuerdo con la historia de Shin relatada en el libro, a estos campos de trabajo se pueden mandar a familias completas y hasta formar familias dentro del mismo. Se tiene una rutina en donde todos los prisioneros trabajan, ya sea en maquiladoras, agricultura, ganadería, entre otros, además de escuelas, casas y colonias.

La educación básica de Shin fue llevada a cabo dentro de uno de estos campos de trabajo forzado. Su familia llegó ahí debido a que fueron acusados de traición. A diferencia a la del resto del país, la educación de los niños dentro del campo es aún más limitada, ya que, ante el sistema de castas, ellos son considerados como la más baja. De acuerdo a una investigación realizada por el Dr. Gianluca Spezza acerca de la educación en Corea del Norte, sabemos que hay un sistema de castas en el país. Las instituciones son completamente públicas, ya que las privadas están prohibidas por el régimen, y son accesibles para la clase media. La clase alta la conforman personas que tienen una relación cercana con la familia Kim, y gracias a sus recursos tienen oportunidades más amplias, que a veces pueden incluir hasta universidades prestigiosas en el extranjero. La educación para la clase media se encuentra en constante monitoreo de organizaciones como la ONU o UNICEF, en donde investigaciones como las anteriores, nos dejan ver que el régimen prioriza la educación de ideologías y no las materias educativas.

Dentro del Campo 14, la escuela se describe como un cúmulo de edificios. El libro relata que como recompensa por hacer un buen trabajo a los ojos de los maestros, a los alumnos se les entrega un pedazo de jabón, debido a que un derecho tan básico como el de la higiene y la salud, está condicionado al desempeño. A los alumnos se les enseña cómo dirigirse a los maestros; pararse erguidos, saludar y nunca mirarlos a los ojos. Los alumnos de primaria atienden clases seis días a la semana, y los de secundaria siete días, con un día libre una vez al mes. Las faltas no son permitidas, sin importar el estado físico de un alumno, los maestros se encargaban de checar la asistencia dos veces al día.

No se tiene conocimiento del concepto de literatura, solamente se les enseña a escribir y leer en el alfabeto coreano, a través de ejercicios en papel. Los recursos son escasos, describe el libro, a los alumnos se les da un cuaderno con 25 páginas para todo el año escolar. Los lápices son un recurso inaccesible, por lo que, de acuerdo con el testimonio de Shin, se veían obligados a usar madera carbonizada para escribir, además de que no sabían de la existencia de las gomas para borrar. La enseñanza de las matemáticas consta de sumas y restas básicas, pero no multiplicación ni división, por lo que Shin, hasta el día de hoy, no sabe multiplicar.

La educación física consistía en correr y jugar en el patio, donde algunas veces los alumnos corrían al río y recogían caracoles para regalar a su maestro. Las pelotas no eran permitidas, y eran inexistentes en el país. La primera vez que Shin vio una pelota fue cuando escapó a China. En las escuelas ubicadas en estos campos de trabajo no se enseña geografía, ni historia (ya sea mundial o de su mismo país). La población no tiene conocimiento de los países vecinos, y se les dice a los alumnos que Corea del Norte es un estado independiente. Las preguntas no son permitidas en las escuelas y los castigos físicos y la brutalidad son el método más común para mantener el orden. Uno de los recuerdos más violentos de Shin es la muerte de una niña dentro del aula. Fue apaleada por su maestro después de que fue descubierta por llevar granos de arroz robados en sus bolsillos. Otro castigo común, es que los docentes nieguen comidas, ya que son consideradas un premio por hacer una labor escolar o de trabajo bien hecha.

De acuerdo con Blaine Harden, autor del libro, la meta a largo plazo de estas escuelas es muy implícita, y se refleja en lo que no se enseña. El modelo básico de las instituciones se basa en intimidar a los alumnos para que no busquen información. Un ejemplo de esto es que las familias nuevas que llegan al campo y que vienen del exterior, no son integradas con los prisioneros que han vivido ahí todas sus vidas, sino que son colocadas en la parte aislada del campo o en otras prisiones. Con el objetivo de que las personas dentro no tengan conocimiento de qué pasa más allá de la cerca. Todo esto ayuda a los maestros a “moldear” las mentes y los valores de los alumnos sin la contradicción de niños o personas que han estado fuera del campo y conocen otra vida.

Unos de los adoctrinamientos más inhumanos que se usan en estas escuelas consiste en acondicionar a los alumnos para que, cada vez que son castigados corporalmente, piensen que se lo merecen porque están limpiando el crimen que ellos, o sus familias, cometieron para llegar al campo. Esto de acuerdo al testimonio de Shin plasmado en el libro. Además de que son entrenados para ser “soplones”, reportar disidentes o rebeldes conlleva recompensas y beneficios. Esto evitaba que se construyera un sentido de comunidad, porque no había base para la confianza ni la construcción de relaciones interpersonales. Harden relata que los efectos psicológicos de este tipo de adoctrinamiento podían tener consecuencias a largo plazo.

La experiencia de Shin Dong-hyuk relatada en Evasión del Campo 14 pone en cuestionamiento la etiqueta de un educando a la de un prisionero, y nos adentra en este contexto. Cabe destacar que su testimonio original fue corregido hace unos años, resultando en una nueva versión de su historia en la que Shin admite que algunos de los datos del libro son falsos, mientras que otros se mantienen. Él mismo explicó que no logró revelar todos los detalles de su historia por miedo a represalias, ya que fue lo primero que se le preguntó cuando fue recibido como refugiado en Corea del Sur. Sin embargo, el valor del testimonio de Shin Dong-hyuk no se encuentra en la exactitud de su historia, si no en cómo nos acerca a la experiencia de una persona que vivió estos eventos, que merece contar su historia, y que nosotros la escuchemos.

Fuente e imagen:  Observatorio de Innovación Educativa (tec.mx)

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Libro (PDF): La asamblea de aula para una convivencia democrática participativa

Reseña: CLACSO

El libro La asamblea de aula para la convivencia democrática participativa, de Julio Carozzo, nos invoca a reflexionar sobre dos aspectos. El primero, sobre la existencia de una realidad educativa jerárquica, autoritaria, vertical, domesticadora y de la posibilidad de propiciar en nuestra práctica profesional, un clima de convivencia democrática y participativa que genere estudiantes activos, analíticos, reflexivos y críticos de esta realidad. El segundo, tomar la decisión de implementar prácticas y estrategias innovadoras orientadas a la consecución de climas de convivencia democráticos y participativos; aun cuando las posibilidades de éxito sean mínimas, el que lo hagamos es el inicio de la visión de una nueva educación.

Autor(es):            Carozzo Campos, Julio Cesar
Editorial/Editor: Universidad de Ciencias y Humanidades, Fondo Editorial
Idioma:            Español
País de Edición:             Peru
Identificador(es): Otro : Biblioteca Nacional del Perú No 2020-09273
Descarga:              Libro (PDF): La asamblea de aula para una convivencia democrática participativa
Fuente:              CLACSO – Red de Bibliotecas Virtuales
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